John Dryden
Todo por amor
All for Love
Traducción
de
All for Love
Dryden, John. <<Todo por amor, o el mundo bien perdido>> . Traducido por Rocío G. Sumillera. Madrid: Publicaciones de la ADE, 2018.
Joan Oleza Simó
(Investigador principal)
Sumillera, Rocío G.
(Traductor)
Tronch Pérez, Jesus
(Editor)
Español · Verso · 2561 versos
@De la traducción: Rocío G. Sumillera. @De la edición de 2018: ASOCIACIÓN DE DIRECTORES DE ESCENA DE ESPAÑA.
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La colección EMOTHE agradece la autorización de la Asociación de Directores de Escena de España para reproducir el texto de la traducción de Rocío G. Sumillera. @De la traducción: Rocío G. Sumillera. @De la edición de 2018: ASOCIACIÓN DE DIRECTORES DE ESCENA DE ESPAÑA. Traducción realizada con el patrocinio de la Generalitat Valenciana, a través del proyecto de investigación “Entorno digital de investigación y tradución del primer teatro moderno inglés” (GVAICO2016-094).
Escena —
Alejandría
Reparto
Marco Antonio
Ventidio
su general
Dolabela
su amigo
Alexas
eunuco de la reina
Serapión
sacerdote de la diosa Isis
Miris
otro sacerdote
Criados de Antonio
Cleopatra
reina de Egipto
Octavia
esposa de Antonio
Carmia
dama de Cleopatra
Eiras
dama de Cleopatra
Las dos hijas pequeñas de Antonio
Prólogo
Qué bandadas de críticos nos sobrevuelan hoy:
1
vienen como aves de rapiña tras la batalla,
2
relamiéndose ante el triste cadáver de un drama
3
mientras graznan augurios de futuros funestos
4
y rastrean efluvios de moribundos poetas.
5
El nuestro se piensa entre ellos: podéisle ver ahora
6
luchar desarmado, sin su rima, esgrimiendo
7
tan sólo un cuento que ya ha sido antes contado,
8
igual de trágico que el más antiguo de Dido.
9
Su héroe, para algunos un bravucón pendenciero,
10
aparece aquí con mermadas furia y coraje;
11
es libidinoso, de buenas intenciones y
12
de mejor estirpe. Llora mucho y lucha poco;
13
es, por decirlo rápido, paradigma ideal
14
para todos los mentecatos amancebados.
15
Su esposa y su amante, no obstante, hay que advertirlo,
16
son demasiado excelsas para la mayoría:
17
la una es de sublime naturaleza, la otra, leal.
18
Ahora, poetas, si os reputáis de velar su fama,
19
otorgadle todo el candor que os sea posible:
20
aquel que es valiente desprecia peleas vanas,
21
como un Héctor en cualquiera nimia pendencia.
22
Que encuentren falta aquellos de parvo ingenio
23
que menester han de probar que siquiera rigen.
24
Los errores, como la paja, quedan flotando;
25
para encontrar perlas, hay que zambullirse a lo hondo.
26
El vanidoso tiene licencia para allanar,
27
cual pigmeo que disfruta recortando a un hombre, y
28
los idiotas son pulgas, tan canijos y leves,
29
que si no es porque pican, no sabríamos de ellos.
30
Pero, como el rico que, hastiado de festines,
31
por cambiar se hace huésped de un pobre arrendatario y
32
bebe a grandes tragos cerveza en jarra de barro
33
y de las brasas saca con las manos la carne,
34
así, lector, absteniéndote de un manjar mejor,
35
aventúrate esta vez a hacer penitencia aquí.
36
Y puesto que ha pasado ese abundante otoño
37
cuya dulce cosecha ha mimado tu paladar,
38
de la mesa de nuestro pobre poeta toma
39
con bondad estos frutos robados al invierno.
40
Acto I
ESCENA I
(Templo de Isis)
Serapión
Portentos y prodigios ahora son tan frecuentes
41
que apenas ya significan algo. Nuestro Nilo
42
desbordado fuera de estación, lleva un torrente
43
tan repentino que maravilla su fiereza.
44
El salvaje diluvio se adelantó a la alarma
45
de los testigos incrédulos, hombres y bestias
46
que nadaban sobre las copas de los árboles,
47
convertidas en nuevo límite de las aguas.
48
Luego, con una rápida marea menguante
49
se retrajo el agua exponiendo bancos de escamas,
50
dejando a monstruosas focas jadeando en la orilla.
51
Malaventurados delfines de cola larga
52
lloran las olas que les abandonan en tierra,
53
caballitos de mar se retuercen embarrados
54
y agitan sus cabezas por zafarse del limo.
55
([Entra Alexas por detrás de ellos.])
Miris
¡Protegednos de estos perversos augurios, cielos!
56
Serapión
Entre las horas de las doce y la una, anoche,
57
andando por un ala solitaria del templo,
58
un remolino de viento airado con violencia
59
sacudió el edificio divino: a mi alrededor
60
portazos, y la verja de hierro que protege
61
la cripta de la larga estirpe de Ptolomeo
62
se desgarró, y abierta reveló los cadáveres
63
de los poderosos. De cada sepulcro, en orden,
64
se levantaban huestes de fantasmas armados,
65
entre ellos el espectro del rey-infante muerto,
66
y tras un repique de llantos se impuso un grito:
67
¡Egipto ya no existe! Se me heló la sangre,
68
del horror me empezaron a chocar las rodillas,
69
quedé sumido en un trance y caí al frío suelo.
70
Inacabado, se esfumó el angustioso cuadro.
71
Alexas
¿Soñaste esta pesadilla o es cuento inventado
72
([Mostrándose.])
solo para asustar a los chiquillos de Egipto
73
y así entrenarles en el miedo a los sacerdotes?
74
Serapión
Señor, no os había visto,
75
no eran mis palabras para vuestros oídos;
76
y, sin embargo, lo que he dicho es del todo verdad.
77
Alexas
Querrás decir un sueño bobo, emanación de
78
los sagrados vapores de indigestos festines.
79
Serapión
Conozco mi deber: esto no llega más lejos.
80
Alexas
No conviene en estos tiempos, aunque fuera cierto.
81
Al sur, allende las colinas, el campamento
82
romano nos acecha amenazante como una
83
tempestad a punto de romper sobre nosotros.
84
Serapión
Nuestro pobre pueblo egipcio reza por Antonio
85
si bien alberga a Octavio en su servil corazón.
86
Miris
¿Por qué malgasta Antonio sus horas soñando?
87
¿Por qué no desafía a la fortuna un mañana
88
noble que redima lo que se perdió en Accio?
89
Alexas
Imagina que no es posible recuperarlo.
90
Serapión
Y aún así el enemigo no se apresura al cerco.
91
Alexas
Sí, he ahí la sorpresa. Mecenas y Agripa,
92
más poderosos con César, son sus enemigos.
93
Su esposa Octavia, ignorada, jura venganza,
94
y Dolabela, el que fuera una vez su amigo,
95
por secretos rencores ahora busca su ruina.
96
Y pese a todo la guerra duerme en ambos bandos.
97
Serapión
Raro es que Antonio desde hace no pocas jornadas
98
no contemple el rostro de Cleopatra; encerrado en el
99
templo de Isis, aquí mismo, vive en reclusión,
100
presa es su corazón de la desesperanza.
101
Alexas
El temor es que pretenda librarse del amor
102
que siente prolongando su ausencia de Cleopatra.
103
Serapión
Tanto si es vencido como si negocia una paz,
104
condena a Egipto a ser una provincia romana,
105
y a nuestras muchas cosechas, socorro de Roma
106
y de su infértil suelo. Cuando Antonio era fuerte
107
Roma tenía buen rival en Alejandría,
108
y las zancadas del coloso de la Fortuna
109
cabían tan bien en nuestro imperio como en Roma.
110
Alexas
Si por mí fuera, desearía que estos tiranos,
111
avasalladores de la humanidad, entraran
112
en lucha mortal entre sí, pero ya que nuestra
113
voluntad palidece ante nuestro poder real
114
dependemos de uno, y con él a triunfar o caer.
115
Serapión
¿Cómo de afectada está su majestad la reina?
116
Alexas
Oh, Serapión, ella adora a este hombre derrotado
117
y se enreda en su maraña de ruina y fracaso.
118
Está presa de las manos de su cazador,
119
y esto cambia mis designios, arruina consejos
120
y me hace inventar maneras de retener aquí
121
a quien desearía apartar de los brazos de ella
122
y enviar lejos, al centro mismo de la Tierra.
123
Estando así las cosas, no más negros augurios,
124
que los malos pronósticos afianzan tragedias.
125
([Entra Ventidio hablando en un aparte con uno de los criados de Antonio.])
Serapión
Estos romanos nos oirán. ¿Quién es ese, aquel
126
desconocido? Su porte guerrero, su fiera
127
conducta, su aire altivo; no parece alguien vulgar.
128
Alexas
Ventidio, el gran lugarteniente imperial del Este.
129
Demostró a Roma que podía conquistar Partia.
130
Cuando Antonio regresó de Siria la última vez
131
dejó a este hombre a cargo de las fronteras romanas.
132
Serapión
Por cómo habláis parece que le conocéis muy bien.
133
Alexas
Oh, demasiado. En Sicilia le vi primero.
134
Esto fue cuando Cleopatra conoció a Antonio,
135
entonces jurado enemigo nuestro y de Egipto.
136
Más valiente romano no empuñó espada jamás,
137
fiel siempre a su rey como amigo, no como esclavo.
138
Nunca le vi rendirse a placeres; presidía
139
de mañana, templado, reuniones y consejos.
140
En breve: la franqueza, fiereza y virtud natas
141
de la mejor estirpe romana viven en él.
142
Su venida presagia infortunios inciertos
143
para nuestros asuntos; sal y vigílale bien.
144
Déjame instruirte en nuestro plan, en tu misión.
145
([Se retiran a un rincón de la escena, y Ventidio, con el criado, se acerca al frente.])
Ventidio
Traigo noticias que darán vida a su espíritu.
146
Criado
No ve a Cleopatra siquiera.
147
Ventidio
¡No la hubiera visto!
148
Criado
Ni come, ni bebe, ni duerme; está abatido.
149
No hace otra cosa que pensar, y si habla es para sí,
150
balbuceando disparates, desafiando al mundo.
151
Se muerde el labio, y a voces maldice a Octavio,
152
transforma su sonrisa en una mueca de desdén,
153
grita: ¡Tómalo todo, ya nada es mi cuidado!
154
Ventidio
Cierto, su naturaleza es así. La virtud es
155
su camino, tan estrecho a veces para su alma
156
que se desvía y va a dar en un vicio lejano a
157
su destino primero y le sumerge en desgracias.
158
Pero cuando el peligro le revela su falta,
159
vuelve en sí pronto, lleno de una culpa punzante,
160
y censura con ansia sus propias fechorías.
161
Juez malicioso de sí mismo, no se perdona,
162
como si no todo en él fuera humano y falible.
163
Ha de impedirse que se pierda de esta manera.
164
([Alexas y los sacerdotes se acercan.])
Alexas
Ahora que estás plenamente instruido, avanza,
165
proclama ante todos bien en alto tus órdenes.
166
Serapión
Oíd, romanos, egipcios, la orden de la reina.
167
Esto Cleopatra manda: que cesen los trabajos,
168
consagrad este feliz día a celebraciones
169
en honor al triunfante amo del mundo, Antonio.
170
¡Larga vida a Antonio! ¡A Cleopatra larga vida!
171
Que estos sean los ecos que alcancen a los cielos,
172
que todo lugar público repita este canto.
173
Ventidio
¡Menuda pompa!
174
Serapión
Sacad a la puerta imágenes de antepasados
175
durmientes coronadas de laurel, cubrid calles
176
con flores y que los sacerdotes oficien
177
sacrificios y hagan ofrendas; sacad el vino
178
e invitad a los dioses a unirse a los festejos.
179
Ventidio
¡Maldita la lengua que llama a la algarabía!
180
¿Pueden ser amigos de Antonio quienes festejan
181
cuando Antonio está en peligro? Con vergüenza ocultad,
182
romanos, las imágenes de ancestros célebres
183
por miedo a que sus almas revivan en el mármol
184
y con rubor se espanten de su innoble progenie.
185
Alexas
Un amor a Antonio que no conoce límites
186
con fastos quiere celebrar este día en el que
187
los cielos le trajeron al mundo y cada estrella
188
propicia se mantuvo vigilante en su órbita
189
para regalarle en la hora su mejor influencia.
190
Su propio cumpleaños nuestra reina ignoró como
191
vulgar destino que le resultó indiferente.
192
Ventidio
No hubiese dormido, lejos de aquí, hasta que algún
193
remoto y futuro tiempo lo hubiera llamado
194
para arruinar a cualquier otro príncipe, no a él.
195
Alexas
Vuestro emperador, que ahora es ingrato, bien podría
196
no castigar a mi reina por amarle tanto.
197
Ventidio
¿Castiga acaso el chivo expiatorio al sacerdote?
198
La reina, con su amor, disfraza la ruina de él y
199
le lleva con tropas doradas al matadero,
200
haciéndole placentera la perdición. Ella
201
le ha convertido en una sombra de lo que fue.
202
Tu reina, eunuco, te digo le ha hecho menos hombre.
203
¿Puede un romano verle y reconocerle ahora,
204
de esta forma alterado el amo de medio mundo:
205
pusilánime, hecho el muñequito de una mujer,
206
encogido frente a lo inabarcable de su honor,
207
acurrucado en una esquina de Egipto? ¡Antonio!
208
Oh, mejor amigo y soldado valentísimo,
209
generoso por naturaleza, ¡casi un dios!
210
Conquistabas nuevos mundos para regalarlos.
211
Eras un raro tesoro, duro en la batalla, cual
212
uno de los primeros romanos en la guerra
213
y tras la victoria te mostrabas más piadoso
214
que la más devota de las vírgenes de Roma.
215
Alexas
Podéis añadir a esas virtudes otra mejor:
216
su sincera entrega a la mujer que le ama tanto.
217
Ventidio
¡Querría no poder hacerlo! Ya es suficiente.
218
¿Pero por qué perder preciosas horas contigo?
219
Tú eres su querido cómplice, su confidente,
220
en la desdicha de Antonio. Ve, dile a tu reina,
221
que al fin ha llegado Ventidio, para deshacer
222
sus hechizos. Las afeminadas panderetas
223
de Egipto no tocarán al son con las trompetas
224
de Roma. No osáis luchar por Antonio. Ve a rezar,
225
contén vuestra fiesta de cobardes en los templos.
226
([Salen Alexas y Serapión.])
([Entra un segundo criado de Antonio.])
Criado 2
Se acerca el emperador y ordena, bajo pena
227
de muerte, que ninguno intente, ose, quedarse.
228
Criado 1
Yo no me atrevo a desobedecer su mandato.
229
Ventidio
Yo, en cambio, sí. Primero, no obstante, le observaré,
230
y, oculto, estudiaré qué humor le domina y mueve.
231
([Se retira.])
([Entra Antonio, que se tambalea al andar.])
Antonio
Me dicen que es mi cumpleaños, doblemente triste es
232
este oscuro día que vio mi primer aliento.
233
¿Pero por qué fui elevado a meteoro del mundo
234
a los cielos, deslumbrando conforme pasaba
235
hasta que mi fulgor se extinguió, y entonces caí
236
solamente para ser arrollado por César?
237
Ventidio
Por mi vida, qué pena, qué estado lastimoso.
238
Antonio
Haz balance, Antonio. ¿Te compensa haber nacido?
239
Tu juventud insaciable, hambrienta de fortuna,
240
te deja ahora, a tu edad madura, sin qué comer.
241
Ventidio
Es sorprendente cómo le abate la tristeza,
242
ver que la tempestad le arranca de sus raíces
243
abandonando en la tierra sus nobles despojos.
244
([Antonio se tira al suelo.])
Quédate ahí tumbado, sombra de un emperador,
245
todo tu imperio es ahora ese pedazo de tierra.
246
Y en algunos días será incluso demasiado
247
cuando sólo te contenga una pequeña urna,
248
reducido a un puñado de gélidas cenizas.
249
Octavia—no vivirá para verlo Cleopatra—
250
te tendrá entonces todo para sí, frente a César
251
te llevará en sus manos viudas, y el cocodrilo
252
llorará entonces al ver a su enconado rival
253
muerto, quieto, y en paz. No he de pensar en esto más.
254
Antonio
Dadme música y aseguraos de que sea triste.
255
Saciaré mi melancolía hasta no poder más,
256
reventaré luego con incesantes suspiros.
257
([Música suave.])
Mi humor me hace verme como un plebeyo, salvaje,
258
por todos abandonado, abandonando todo.
259
Viviendo en un bosque en las sombras, a la intemperie
260
tumbado, extendido bajo un roble maldito,
261
la cabeza apoyada en la musgosa corteza,
262
como si fuera parte del árbol y creciera de él.
263
Mis rizos despeinados del color del muérdago
264
se desparraman por mi canosa cara, mientras
265
un arroyo murmurante serpentea a mis pies.
266
Ventidio
Me imagino la escena y creo estar allí también.
267
Antonio
Animales y bestias se me acercan sin miedo
268
a saciar su sed; sí, me toman por uno de ellos.
269
Más, más de esta imagen que calma mi pensamiento.
270
([De nuevo, música suave.])
Ventidio
No aguanto más: he de sacudirle de este ensueño.
271
([De pie frente a él.])
Antonio
[Levantándose.] ¡Ventidio! ¿Eres tú?
272
Ventidio
¿Eres tú Antonio? Yo soy más yo, que tú, tú, ahora.
273
Antonio
Estoy furioso.
274
Ventidio
También yo.
275
Antonio
Querría estar solo: déjame.
276
Ventidio
Señor, porque os quiero bien, no puedo dejaros.
277
Antonio
¡Que no te irás! ¿Pero qué respuesta es esa? ¿Quién soy?
278
Ventidio
Mi emperador, al que quiero tanto como al cielo.
279
Si dijera más creo que sería pecado.
280
Sois todo lo que es bueno, parecéis una deidad.
281
Antonio
Soy puro infortunio. ¿Dices que no me dejarás?
282
Ventidio
No quiero ni me atrevo; el reprochármelo es cruel
283
cuando de tan lejos he venido para veros.
284
Antonio
Pues ya que me has visto, ¿estás ahora satisfecho?
285
Si amigo, esto basta; si enemigo, es demasiado.
286
Ventidio
[Llorando.] Mirad, mirad, emperador, que esto no es rocío.
287
En cuarenta años no he llorado, y en cambio ahora
288
me invade la ternura heredada de mi madre.
289
Antonio
¡Por Dios, está llorando! ¡Este buen hombre llora!
290
Ruedan lagrimones por sus mejillas. ¡Páralos,
291
Ventidio, o moriré de rubor! Qué vergüenza
292
me producen, pues delatan la que he causado en ti.
293
Ventidio
Lo intentaré lo mejor que pueda.
294
Antonio
Las lágrimas de los amigos son contagiosas.
295
Ves, me las has pegado. Has de creerme, no es
296
por mis propias penas, sino por la tuya. ¡Padre!
297
Ventidio
¡Emperador!
298
Antonio
¡Emperador! Esa es palabra de victoria,
299
de soldado vencedor que sangrando no siente
300
dolor cuando así saluda a su general. Nunca
301
jamás han de oír esas palabras mis oídos.
302
Ventidio
Os garantizo—
303
Antonio
¡Accio, Accio! ¡Oh!—
304
Ventidio
Aún está reciente.
305
Antonio
Aquí, aquí lo tengo, como un peso de plomo
306
por el día; noto en mis desvaríos nocturnos
307
que se torna en caballo que desboca mis sueños.
308
Ventidio
Deshaceos de él, hablad, decid, sacadlo fuera.
309
Antonio
No me hurgues en mi vergüenza; perdí una batalla.
310
Ventidio
También Julio.
311
Antonio
Pues me quieres, callas la mitad de lo que piensas.
312
Julio peleó y perdió sin humillación; Antonio…
313
Ventidio
No, no paréis.
314
Antonio
Antonio… Ahora lo sabrás: huyó como un cobarde.
315
Huyó el primero, mientras sus soldados luchaban.
316
Deseas maldecirme, Ventidio; lo consiento.
317
Entiendo que has venido dispuesto a criticarme.
318
Ventidio
Así es.
319
Antonio
Déjame ayudarte; he sido un hombre, Ventidio.
320
Ventidio
Sí, y uno valiente, pero…
321
Antonio
Te entiendo, te entiendo.
322
Pero he perdido toda razón, he deshonrado
323
el noble nombre de soldado con gran vileza.
324
Cuando tocaba recolectar mis muchos premios,
325
me senté y vi cómo otros exprimían el vino.
326
De joven me cortejó la fortuna, sonriente,
327
y de grandeza púrpura me vi en mi madurez.
328
Mareas de gente me encumbraban a mis triunfos.
329
Naciones deseosas y el mundo bien dispuesto
330
recibianme cual promesa de paz futura.
331
Tan magnífico, tan feliz, tan querido era yo,
332
que inmune a la ruina era mi dichoso destino
333
hasta que obré en contra de mi fortuna y la ahuyenté,
334
se desprendió de mí, aunque volvía de nuevo.
335
Mis días descuidados y noches lujuriosas
336
agotaron su paciencia; ahora ya se ha ido
337
para no volver jamás. Ayúdame, soldado,
338
a maldecir a este loco, a este pobre bufón
339
que tenaz cosechó su desgracia. Maldíceme.
340
Ventidio
No.
341
Antonio
¿Por qué?
342
Ventidio
No es preciso: muy sensato habláis de vuestros actos,
343
de vuestros fracasos y faltas sois muy consciente,
344
como un escorpión, azuzado por otros antes,
345
os claváis vuestro aguijón en maniaca venganza.
346
Querría calmar vuestras heridas con bálsamos,
347
curar vuestra destemplanza y enmendar vuestro sino.
348
Antonio
Bien sé que querrías hacer todas esas cosas.
349
Ventidio
Las haré.
350
Antonio
¡Ja, ja, ja, ja!
351
Ventidio
Os reís.
352
Antonio
Me río, pues veo cómo un amor diligente
353
se afana por darle medicinas a los muertos.
354
Ventidio
¿Querríais mejor que os diera por perdido, entonces?
355
Antonio
Ya lo estoy.
356
Ventidio
Yo digo que no. Poned vuestra fortuna a prueba.
357
Antonio
Ya la he puesto al límite. ¿Me crees desesperado
358
sin legítima razón? No, cuando perdido vi
359
todo sin posible arreglo, me escondí del mundo
360
y aprendí a despreciarlo, que es lo que hago aquí, ahora,
361
convencido. ¿Merece la pena conservarlo?
362
Ventidio
Así lo cree César. Os agradecerá gozoso
363
este generoso obsequio que no os pudo ganar.
364
Desearíais que os mataran como a Tulio, ¿verdad?
365
Morir dócil, ofreciendo vuestro cuello a César.
366
Antonio
Puedo matarme yo mismo, si lo decido así.
367
Ventidio
También puedo decidir morir yo a vuestro lado,
368
pero ahora hemos de vivir para luchar y vencer.
369
Antonio
Está claro que sueñas, Ventidio.
370
Ventidio
Quien soñáis sois vos, que vivís dormido y se os pasa
371
la vida atrapado en pereza, no en filosofía.
372
Por vuestro honor, ¡arriba! Doce legiones esperan
373
deseosas de veros al frente. Penosas jornadas
374
de hambre y calor han soportado pacientes desde
375
las ciénagas de Partia hasta la orilla del Nilo.
376
Te hará bien ver sus caras abrasadas por el sol,
377
las cicatrices y heridas en manos y rostro.
378
Son virtuosos: venderían sus cuerpos molidos
379
por más de lo que esas bandas de oro puedan comprar.
380
Antonio
¿Dónde los has dejado?
381
Ventidio
En la baja Siria.
382
Antonio
Tráemelos hasta aquí, quizá encuentre vida en esto.
383
Ventidio
No vendrán.
384
Antonio
¿Por qué burlas mis esperanzas con vana ayuda?
385
¿Para aumentar mi desengaño? Son desleales.
386
Ventidio
Los más firmes y leales.
387
Antonio
Eres un cuentista: no vendrán a socorrerme.
388
Ventidio
Ruegan que de inmediato vayas a liderarlos.
389
Antonio
Estoy sitiado.
390
Ventidio
Sólo hay una puerta cerrada: ¿cómo vine aquí?
391
Antonio
No me moveré.
392
Ventidio
Querrán quizá oír una razón más convincente.
393
Antonio
Nunca utilicé a mis soldados para exigir
394
razones para mis acciones. ¿Por qué no vienen?
395
Ventidio
Porque no quieren luchar a favor de Cleopatra.
396
Antonio
¿Fue eso lo que dijeron?
397
Ventidio
Dijeron que no quieren luchar para Cleopatra.
398
¿Para qué luchar, para una victoria para ella?
399
¿Para que os haga más esclavo? ¿Por vuestro imperio,
400
que le regalaríais por un beso en la noche?
401
¿Para que luzca vuestras provincias como joyas?
402
Antonio
Ventidio, otorgo a tu lengua libre licencia
403
sobre todos mis errores, pero por tu vida,
404
ni una palabra sobre Cleopatra: ella merece
405
mil mundos más de los que pueda llegar a perder.
406
Ventidio
¡Mirad, Poderes, a quién le confiáis la humanidad!
407
¡Ved a Europa, a África, a Asia, puestas en jaque
408
y todo por una fresca, vulgar, mujerzuela!
409
Los dioses son como Antonio: pródigos conceden
410
este bajo mundo a quienes lo desperdician.
411
Antonio
Te creces, te vuelves presuntuoso.
412
Ventidio
Hablo desde el privilegio del amor sincero.
413
Antonio
¿Amor sincero? Pura arrogancia, insolencia.
414
Tus hombres son cobardes, tú un envidioso traidor
415
que bajo apariencia de honestidad se ha saltado
416
con descaro las cargas de tu rango inferior.
417
Oh, si fueses mi igual, tan diestro en armas como yo,
418
como el César, te mataría sin manchar mi honor.
419
Ventidio
El llamarme traidor ha sido más que matarme.
420
Antonio
¿Acaso no lo eres?
421
Ventidio
¿Por mostraros a vos mismo, pues nadie se atreve?
422
De haber sido eso que me habéis llamado y no diré,
423
¿por qué iba a exponerme a vuestra abyecta fortuna?
424
¿Por qué compartir vil destino y morir junto a vos?
425
¿Qué me impidió llevar a mis águila triunfales
426
al bando de Octavio? Lo habría sido entonces, sí,
427
un traidor feliz y victorioso de haberlo hecho.
428
Y en cambio nadie me hubiera llamado tal cosa.
429
Antonio
Perdóname, soldado, la pasión me ha podido.
430
Ventidio
Me creísteis falso, un traidor en mi vejez. Matadme.
431
Ruego me matéis, señor, aunque tal descortesía,
432
adelantada, le haya hecho el trabajo a la espada.
433
Antonio
Lo dije airado, sin pensar, ruego me perdones.
434
¿Por qué azuzaste mi ira con lo que no quiero oír?
435
Ventidio
Ningún otro príncipe, salvo vos, merecería
436
tal grado de sinceridad; y ningún otro hombre,
437
salvo yo, se hubiera arriesgado a proporcionarla.
438
Pero vos, antes de que el amor os confundiera,
439
sin duda érais lo mejor de la raza humana,
440
moldeado para orgullo de la naturaleza.
441
Tan perfecto que los dioses se maravillaban
442
de su habilidad; golpe de suerte, os llamaban.
443
Tan sólo su envidia impidió que fuerais inmortal,
444
o que, como un modelo, os copiasen de nuevo
445
por el puro placer de replicar el prodigio.
446
Antonio
Pero Cleopatra… Sigue, puedo ahora soportarlo.
447
Ventidio
Eso es todo.
448
Antonio
No te atreves a tentar mi pasión, pero puedes.
449
Sólo tú me quieres, el resto me han adulado.
450
Ventidio
Que el cielo os bendiga por esa palabra amable.
451
¿Es posible creer que me queréis? Hablad de nuevo.
452
Antonio
Ciertamente es así. Habla, dime, nada calles.
453
([Le abraza.])
Injustas son tus alabanzas, me esforzaré por
454
merecerlas y todo lo enmendaré. Conmigo haz
455
lo que te plazca; condúceme a la victoria.
456
Ventidio
Habréis de dejar esto…
457
Antonio
Te lo ruego: no la maldigas y la dejaré,
458
aunque bien saben los cielos que la amo más que a mí,
459
más que a toda conquista, que al imperio, que a nada.
460
Pero a pesar de todo, sí, la abandonaré.
461
Ventidio
Ese es mi regio señor. Entonces, ¿lucharemos?
462
Antonio
Te aseguro, viejo soldado, que me habrás de ver
463
en hierro una vez más; liderando nuestras tropas.
464
aquellas que vencieron a los partos, gritando
465
fuerte, a pleno pulmón: ‘¡Venid, vamos, seguidme!’.
466
Ventidio
Oh, ¡oigo ahora a mi emperador! En esta palabra
467
está la caída de Octavio. Dejadme verla.
468
Oh, dioses, que el tiempo sea moneda de cambio.
469
Antonio
¡Oh, Cleopatra!
470
Ventidio
¿Otra vez?
471
Antonio
La última. Se marchó en ese postrero suspiro.
472
César sabrá lo que es forzar a un enamorado
473
a despedirse de todo aquello que ha amado.
474
Ventidio
Parece que respiráis otro alma, más divino
475
os veis; habláis como un héroe, como un dios os movéis.
476
Antonio
Oh, me has encendido; todo en mí vuelve a ser hombre.
477
Mi alma está en pie de guerra y ansía la batalla.
478
Es aquel noble impulso de luchar contra Casio;
479
en vano aquella colina empinada en mi contra,
480
en vano las lanzas apuntando a mi cabeza,
481
y seguían mis mejores hombres en el llano
482
cuando yo ganaba posiciones en lo alto.
483
Ventidio
¡Dioses! ¡Dejadme que viva otra hora como esa!
484
Antonio
¡Vamos, soldado! Que nuestros corazones y armas
485
son todavía los mismos; anhelo enfrentarme
486
de nuevo a nuestros enemigos, que tú y que yo,
487
como el tiempo y la muerte, liderando las tropas,
488
les sepamos a destino, y cosechando el campo
489
de batalla, recolectemos sus escuadrones.
490
Acto II
ESCENA I
([Entran Cleopatra, Eiras y Alexas.])
Cleopatra
¿Qué hago? Ventidio le ha convencido y él partirá.
491
Alexas
Partirá a luchar a vuestro favor, para vos.
492
Cleopatra
Pero entonces vendría a verme antes de marchar.
493
No me infundas esperanzas; si se va, lo pierdo, y
494
con él se esfuma toda posible felicidad.
495
Alexas
¿Es propia de tan gran reina esta baja pasión?
496
Cleopatra
No soy yo reina: ¿acaso es propio de una reina
497
estar sitiada por un insultante romano
498
esperando cada hora las cadenas del víctor?
499
Nada son estos reveses si pierdo a Antonio.
500
Mi duelo no puede ser por nada que no sea él.
501
Ven ahora, Octavio, que no tengo ya qué perder.
502
Prepárate para hacerme cautiva, lista estoy,
503
por Antonio conozco la fortuna de esclava.
504
Eiras
Invocad a los dioses, que os asista la razón.
505
Cleopatra
Ni la tengo ni la quiero. Mi amor es locura
506
noble que prueba que la causa la merecía.
507
Una pena moderada es cosa de amor vulgar
508
para un hombre vulgar; yo he amado con pasión
509
trascendental. Vuelo por encima de la razón.
510
Henchida de orgullo pienso que si Antonio ahora
511
me viera suspiraría porque ha de dejarme.
512
Suspiraría porque es noble, de corazón
513
tierno. Le conozco bien, o, más bien, le conocí
514
una vez. Todo eso ahora no es más que pasado.
515
Eiras
Dejadlo pasar, pues; olvidadle, mi señora.
516
Cleopatra
Jamás, jamás, Eiras. Fue mío una vez, pasada,
517
sí, pero que ha dejado un recuerdo de posesión.
518
Alexas
Pensadle inconstante, cruel y desagradecido.
519
Cleopatra
No puedo, e incluso, de poder, sería en vano.
520
Le amaría, ya fuese cruel, ingrato, insincero.
521
([Entra Carmia.])
¿Qué noticias me traes, mi Carmia? ¿Me abandona?
522
¿No ha de dejarme? ¿Me espera la vida o la muerte?
523
Mejor dicho: ¿estoy viviendo o es que ya estoy muerta?
524
Con su respuesta dejó fijado mi destino.
525
Carmia
Le encontré, mi señora,…
526
Cleopatra
¿Preparando un largo discurso? Si buenas nuevas
527
traes, rápido, dímelas, necesito oírlas.
528
Eiras
Sé que os ama.
529
Cleopatra
De haber sido él amable, lo leería en tus ojos,
530
antes de que tu lengua lo confirmase; rumias
531
cómo suavizar sus palabras. Oh, dame muerte,
532
Carmia, no las disfraces, repítelas sin cambios.
533
Carmia
Le encontré rodeado de estatuas de hierro: mudos,
534
inmóviles, estaban sus soldados mientras él
535
revelaba en su mirada esperanzas y miedos
536
de líder. Decidido pero no complacido
537
pareciome. Cuando me vio entre la muchedumbre
538
ruborizose y con un gesto me llamó ante sí.
539
Alexas
Todavía hay esperanza.
540
Carmia
Con mirada fija Ventidio siguió mis pasos,
541
su gesto grave hubiera querido disuadirme.
542
Comuniqué mi mensaje como lo recibí,
543
roto, sin orden. Informé de llantos, suspiros,
544
del penoso ruego de una última despedida.
545
Respondió con un hondo ruido inarticulado;
546
producía un suspiro siempre tras vuestro nombre,
547
como si su corazón estallase en pedazos.
548
Miraba al suelo culpable, evitando mis ojos.
549
Lejos estaba de ese horrible Antonio capaz de
550
atemorizar a una sala de hombres armados.
551
Pero haciendo como que se rascaba los ojos
552
encubrió y enjugó una lágrima que caía.
553
Cleopatra
¿Lloraba entonces? ¿Le he merecido una lágrima?
554
Si lo que sigue no es tan dulce, no me digas más,
555
déjame morir saboreando esta satisfacción.
556
Carmia
Pidiome que dijera que se conoce tan bien
557
que no podría negaros nada si os viera…
558
Cleopatra
¿Quieres entonces decir que no desea verme?
559
Carmia
Y os ruega por tanto que no uséis un poder
560
que nada podría resistir; y en cualquier caso
561
os respetará siempre, como entiende que debe.
562
Cleopatra
¿Qué palabra es esa de Antonio para Cleopatra?
563
Débil, vacía, “respeto”, ¡cómo la desprecio!
564
Me desprecio a mí misma por seguir amándole.
565
Que se guarde el respeto para la insulsa de Octavia:
566
el respeto para la esposa. ¿Soy acaso yo
567
ese aburrido, insípido bulto sin deseos
568
incapaz de provocarlos y de saciarlos?
569
Alexas
Os equivocáis, vuestros ojos enamorados
570
os hacen ver el mundo como a través del agua:
571
lo recto se os presenta torcido. Con mi razón
572
intacta veo en este Antonio, antes tan temido,
573
a un esclavo temeroso, soñando con huir.
574
Doy fe que arrastra una cadena que le ancla al suelo.
575
Cleopatra
¡Si pudiese creerte!
576
Alexas
En todo se ve que os ama. Por interés y honor
577
se ve forzado, pero duda y en sus miradas
578
se leen súplicas de socorro, pidiendo auxilio.
579
Cleopatra
Que teme ver mi rostro, me dice en su mensaje…
580
Alexas
Puedo decir más. Aquel que rechaza combate
581
no hace sino mostrar su debilidad; daos prisa.
582
¿Podría haber hablado más claro? A mis oídos
583
el mensaje suena así: “Rescátame Cleopatra,
584
ven, libérame de Ventidio, de mi tirano,
585
ven a verme, dame una excusa para dejarle.”
586
Ya oigo sus trompetas, ha de pasar por aquí.
587
Si os place, retiraos un momento, hablándole
588
yo primero quizá pueda facilitar todo.
589
Cleopatra
Sea como dices, aunque temo que será en vano.
590
([Sale con Carmia y Eiras.])
Alexas
También yo lo temo, aunque oculte mis pensamientos
591
para animarla. ¡Que el destino nos favorezca!
592
([Se retira.])
([Entran lictores portando fasces, uno de ellos con el águila. Entonces entra Antonio con Ventidio, seguidos de otros comandantes.])
Antonio
Octavio es la marioneta de la casualidad.
593
Apenas posee virtud alguna.
594
Ventidio
Tendrá valor.
595
Antonio
Lo suficiente para salvarle de cobarde.
596
Es el joven más frío con cargo, concienzudo,
597
luchador; si carga es porque no tiene otra opción
598
—como una vez, en Iliria, dicen, arrasó una
599
ciudad. Cuando acapara la atención y todos
600
tienen puestos los ojos en él, vence y pervive.
601
Y luego nunca falla en ocasión de venganza.
602
Ventidio
Oí que le retasteis.
603
Antonio
Así fue, Ventidio.
604
¿Adivinas su respuesta? Fue una excusa absurda.
605
Dijo que él tenía más de una forma de morir.
606
Yo no.
607
Ventidio
¡Pobre!
608
Antonio
Puede morir de más de una manera y elige
609
todas las otras juntas antes que enfrentarse a mí.
610
Ventidio
Elegiría antes una fiebre, una enfermedad.
611
Antonio
No, habría de ser enfermedad y no fiebre:
612
no tiene calor suficiente como para eso.
613
Ventidio
O muchos años encima y una cama.
614
Antonio
Ahí está su elección: preferiría él vivir
615
una larga vida como una lámpara, a explorar
616
los límites mismos de la vida. ¡Oh, Hércules!
617
¿Por qué debiera un hombre como este, temeroso
618
de arriesgar su destino a una gran acción, recibir
619
toda la atención de los cielos? ¿Por qué ponerle
620
al frente de cuatrocientos soldados, cualquiera
621
más valeroso que el hombre que juega a ser líder?
622
Ventidio
Conquistasteis para él; esto Filipos lo sabe.
623
Con él compartisteis vuestro imperio forjado
624
por la fuerza y trabajo de vuestra propia espada.
625
Antonio
Qué tonto fui. En alas de mi águila llevé a este
626
lastre, me dejó agotado y ahora él me monta.
627
Por los cielos, ¿es este el hombre que me reta?
628
¿El que pide que le deje paso por ser joven?
629
¿El que quiere barrerme como si fuera polvo?
630
Ventidio
Señor, perdemos tiempo: las tropas están listas.
631
Antonio
Da la orden de marchar, pues. Deseo abandonar
632
esta ciudad que me enjaula, unirme a las legiones,
633
y una vez más mostrar mi cara en campo abierto.
634
([Entra Alexas.])
Alexas
Grandioso emperador y sobrehumano guerrero,
635
deidad misericordiosa con los oprimidos,
636
una doliente Cleopatra envía este mensaje
637
a su señor que se le marcha.
638
Ventidio
¡Ingenioso adulador!
639
Alexas
Mil deseos, diez mil oraciones, os envía.
640
Millones de bendiciones, de suspiros, lloros,
641
os envía también para hacer frente a las guerras.
642
Igual cantidad de abrazos os habría enviado
643
a vuestros brazos, de besos a vuestros labios,
644
de no haber temido que os pesaran y estorbaran.
645
Ventidio
¡Falso cocodrilo!
646
Alexas
Y aun así ahora no os ruega que no la dejéis,
647
sabe que es volar muy alto formular tal deseo,
648
demasiado caro para su baja fortuna y
649
vuestro amor en receso. En días más prósperos,
650
pasados, cuando era más bella, era distinto.
651
Antonio
He de armarme de valor.
652
Alexas
Primero, a estos nobles guerreros que os acompañan
653
en vuestras aventuras en pos de ansiada fama,
654
tan atrevidos, tan valientes, y tan temibles,
655
les encomienda con humildad el cuidado de
656
todo lo que estima precioso: a vuestra merced.
657
Ventidio
Sí, recordad Accio.
658
Antonio
Déjale hablar, Ventidio.
659
Alexas
Y a vos, cuando su incomparable valor le empuje
660
con heroico ardor contra las filas enemigas,
661
caed frente a sus pies, como haría mi señora,
662
parad su marcha por el camino de la muerte,
663
recordádle que esta divinidad no es inmortal:
664
que una Cleopatra ausente sangra en él. Que llevéis
665
estas baratijas como amuletos, os ruega;
666
os librará de ellas a vuestra deseada vuelta.
667
([Le da las joyas a los comandantes.])
Con todas las riquezas de Egipto esto presenta:
668
al gran Ventidio, que jamás será un enemigo
669
porque, junto con ella, aman a un mismo señor.
670
Ventidio
Nada de esto quiero, díselo. No me avergüenza
671
una pobreza honesta; ni todos los diamantes
672
del Este pueden sobornar la fe de Ventidio.
673
Espero ver estas, y el resto de las brillantes
674
fruslerías, donde debieran estar guardadas.
675
Antonio
¿Y quién habría de llevarlas puestas entonces?
676
Ventidio
La ofendida Octavia.
677
Antonio
Mejor hubieras hecho en ahorrarte esa palabra.
678
Ventidio
Y él ese soborno.
679
Antonio
¿Pero no tengo yo recuerdos?
680
Alexas
Sí, el muy querido de vuestra esclava la reina.
681
Antonio
Mi amante.
682
Alexas
Vuestra amante, que dice que habría enviado su alma
683
si no la tuviérais ya. Os ruega aceptéis
684
este humilde brazalete de rubíes rojos,
685
corazones sangrantes en los que ve su emblema.
686
([Le ofrece el brazalete.])
Ventidio
Mi mejor señor, en nombre del honor os ruego
687
por el bien de vuestra hombría y vuestra seguridad
688
no toquéis estos regalos envenenados,
689
infectados por la que os los envía, que plagas
690
negras esconden como acónito envuelto en seda.
691
Antonio
No, Ventidio, ahora pecas de ser un cínico:
692
el favor de una dama ha de llevarse con honor.
693
¡Rechazar su brazalete! Por mi vida, cuando
694
me encuentre en soledad, pensativo en mi tienda,
695
me ayudará a sobrellevar las noches de invierno.
696
El saber que estas bonitas piedras en mi brazo
697
equivalen cada una a un suave abrazo suyo,
698
a un beso apasionado, a la furia de su amor.
699
¿Cuándo hubo algo malo en esto y qué podría ser?
700
Alexas
Nada, mi señor, sobre todo cuando ya pasó
701
y fue para siempre. ¿Qué es para ella esto más?
702
Antonio
[Intentando ponérselo.] Qué raro es el soldado: ayúdame a atarlo.
703
Alexas
También los cortesanos somos raros, mi señor,
704
en estos asuntos. Todos los hombres lo somos.
705
Incluso yo, que no lo soy del todo. ¿Puedo hablar?
706
Antonio
Sí, libremente.
707
Alexas
Sólo las bellas manos de ella pueden atarlo.
708
Ventidio
¡Oh, diablos! La charlatanería de este eunuco
709
os llevará a la ruina. No la veréis, ¿no es cierto?
710
([Alexas susurra a un criado, que sale.])
Antonio
Tan sólo para despedirme.
711
Ventidio
He lavado al etíope; etíope; Referencia a la fábula de Esopo Lavar al etíope hasta que quede blanco . estáis acabado, sois
712
cautivo. Sus ojos le hacen el trabajo a César.
713
Antonio
No seas agorero; soy constante a mí mismo
714
conozco mi fuerza y ella no me tiene en poco.
715
Nacido en lo profundo de África, soy romano
716
criado según las reglas de la suave humanidad.
717
Un invitado agradecido ha de despedirse.
718
Ventidio
Desconocéis cuál débil sois ante ella; frágil
719
como un niño frente a sus sonrisas y miradas.
720
Un simple suspiro suyo os desarmaría.
721
Antonio
¡Ahí viene! Verás ahora cuánto te equivocas.
722
Me imaginé la amenaza mayor de lo que era,
723
oh dioses, y ahora que está cerca parece menor.
724
Ventidio
Habrá que esperar al final.
725
([Entra Cleopatra, Carmia y Eiras.])
Antonio
Bien, señora, nos encontramos.
726
Cleopatra
¿Es esto un encuentro? ¿Luego hemos de despedirnos?
727
Antonio
Sí, debemos.
728
Cleopatra
¿Y quién lo ordena?
729
Antonio
Nuestros inmisericordes destinos.
730
Cleopatra
Nuestros destinos los hacemos nosotros.
731
Antonio
Sí, nos hemos amado y conducido a la ruina.
732
Cleopatra
Con envidia han visto los dioses mi felicidad.
733
No tengo amigos en los cielos, y el mundo entero
734
hace su negocio el separarnos: todos contra
735
mi amor, incluso tú, armado, junto a los demás.
736
Antonio
Porque estaré justificado en todo lo que haga
737
a los ojos de la posteridad, óyeme bien:
738
si mezclo mentira con verdad, repróchamelo,
739
otórgame el privilegio del silencio si no.
740
Cleopatra
Ante una orden tuya obedezco sin réplica.
741
Ventidio
Esto me complace, está hablando con autoridad.
742
Antonio
Rastreo el inicio de mi ruina y te veo a ti.
743
Cleopatra
¡Oh, cielos! ¡Te he arruinado!
744
Antonio
Promesa de silencio hiciste, pronto la has roto.
745
Cleopatra
Bien, te obedezco.
746
Antonio
En Egipto fue cuando te vi por vez primera,
747
antes de que César viera tus ojos. Tan joven
748
eras que ni te diste cuenta de que a tu padre
749
puse en el trono por tu bien; no revelé el favor,
750
y esperé a que crecieras, a que pasara el tiempo.
751
Con manos avariciosas César se entrometió,
752
cogiendo el verde fruto antes de que madurase.
753
No podía competir con tan grandioso rival,
754
y aunque yo te merecía, fue él quien te disfrutó.
755
Cuando, después, te volví a encontrar en Cilicia,
756
esta vez enemiga de Roma, te perdoné.
757
Cleopatra
Quedé limpia de aquello—
758
Antonio
De nuevo rompes tu promesa. Pues todavía
759
te amaba y aceptaba tus débiles excusas,
760
te dejé entrar en mi pecho, manchada por César,
761
y ni la mitad mía. A Egipto fui contigo,
762
escondiéndome aquí de los asuntos del mundo.
763
Fingía no ver a naciones que preguntaban
764
por mí, mientras te regalaba años de mi vida.
765
Ventidio
Sí, reconocerlo habría de darte vergüenza.
766
Antonio
¡Cómo amé! Entregándote mis días y noches,
767
siendo testigo de todas tus horas como si
768
todos tus asuntos acrecentaran mi pasión.
769
Sólo veía amor, día, tras día, tras día.
770
Agotábamos al sol repitiendo lo mismo,
771
y yo, en cambio, nunca me cansaba de amarte.
772
Nos veíamos todos los días y todo el día,
773
y, como el primero, ansioso estaba por verte más.
774
Ventidio
Todo es verdad, me temo.
775
Antonio
Fulvia, mi esposa, volviose celosa con razón.
776
Por verme volver, avivó una guerra en Italia.
777
Ventidio
Y aun así no volviste.
778
Antonio
Mientras yacía en tus brazos, el tiempo huía
779
y el mundo se me escabullía de mis manos sin
780
poder rozarlo siquiera. Gracias todo a tu amor.
781
Ventidio
Muy bien dicho, esto último ha sido un buen remate.
782
Cleopatra
¿Puedo hablar por fin?
783
Antonio
Si he hablado mentira, sí; de otra forma no puedes.
784
Tu silencio otorga. Fulvia murió por mi culpa,
785
y para mantener la paz desposé a Octavia,
786
la hermana de César, en el punto álgido de su
787
juventud, en la flor de su belleza; con rubor
788
la he de ensalzar porque también a ella la abandoné.
789
Fatalmente me llamaste, y mi amor obedeció.
790
Fue por tu causa que levanté armas romanas.
791
Por tierra hubiera luchado, donde era más fuerte;
792
esto impedisteis, y al luchar por mar me olvidasteis.
793
¡Oh, qué mancha para mi honor, qué vergüenza horrible!
794
Sin saber que huía, huía para seguirte.
795
Ventidio
¡Y qué prisa se dio en izar sus velas púrpuras!
796
Formidable huída: dejó a la mitad nuestra fuerza.
797
Antonio
De todo esto fuiste causa. ¿Quieres multiplicar
798
mi ruina? Mi mejor, único amigo, hombre honesto,
799
ha reunido los restos de mi fortuna. Doce
800
legiones me quedan, mis últimas esperanzas.
801
Conoces las noticias porque bien las has visto.
802
Si tienes algo que decir, ahora es el momento.
803
Alexas
Está confusa; veo desánimo en sus ojos.
804
Ventidio
Sólo un suspiro puede dar con todo al traste.
805
Prepara una lágrima, ofrecida a las legiones
806
es como si quedasen vendidas de nuevo.
807
Cleopatra
¿Cómo puedo defender mi causa cuando mi juez
808
ya me ha condenado? ¿Puedo traer como abogado
809
al amor que me tuviste y que ahora tengo en contra?
810
En el mejor de los casos, cuando pasa, el amor
811
se olvida; en el peor, se amarga y convierte en odio.
812
Mi amor me destruye, se complacerá mi señor
813
en condenarme a la ruina; seré pues culpable.
814
¿Pude jamás imaginar que os agradaría,
815
inquisitivo, rebuscar entre mis errores,
816
ser propicio a mi caída, tacaño en mi defensa,
817
todo para hacerme una infeliz? Habla, mi señor,
818
pues yo acabo aquí. Aunque mereciera yo este
819
trato, ¿crees que es propio de ti administrármelo?
820
Antonio
Me ofendes si crees que busqué nuestra separación
821
o que pretendía acusarte más que desear
822
justificarme y justificar esta partida.
823
Cleopatra
Te doy, humilde, las gracias. Y pues mi inocencia
824
no puede ofenderte, no me excusaré por ella.
825
Ventidio
Después de esto, ya nada podrá hacer que se excuse.
826
Cleopatra
Que fuese César el que primero disfrutara
827
mi amor pareció dolerte; lo mecerías tú,
828
y esto me duele a mí mucho más que a ti, mi señor.
829
De haber sido tuya primero, me habría ahorrado
830
una segunda elección: nunca habría sido de él,
831
jamás hubiera sido sino tuya. Primero,
832
dices, César poseyó mi amor. Erras en esto,
833
mi señor: sí que poseyó primero mi cuerpo,
834
pero tú mi amor. César me amó: yo amé a Antonio.
835
Si le soporté luego fue porque lo juzgué por
836
el primer nombre de los hombres. Medio obligada
837
le di al tirano lo que me hubiera forzado a dar.
838
Ventidio
¡Oh, sirena! ¿Y aunque todo el amor que presume
839
haberos dado fuera cierto, no os ha arruinado?
840
Todavía aventuro un desenlace trágico.
841
Cleopatra
El desenlace… Te reto, mi peor enemigo,
842
a decir que fue con maldad: es cierto, yo le amé,
843
y le mantuve lejos de una esposa intranquila,
844
como lo fue Fulvia. Además dirás que a Octavia
845
la abandonó por mí. ¿Acaso puedes culparme
846
por desear cambiarle un desierto por mi amor?
847
Cómo he deseado que me cortejara otro César,
848
grande como el primero y joven como Antonio,
849
tan sólo para rechazarle y demostrar mi amor.
850
Ventidio
Pura palabrería. Señor, recordad Accio.
851
Cleopatra
Incluso en eso rebato tu malicia. Verdad
852
es que te aconsejé luchar por mar, pero en cambio
853
no te traicioné. Hui, pero no al enemigo.
854
¡Fue por miedo! Ojalá hubiese sido varón, así
855
no hubiera temido, ni me hubieran envidiado
856
mi amistad contigo los que ahora me envidian tu amor.
857
Antonio
Somos un par de desdichados; nuestras fortunas
858
nos separan. Habla, di. ¿Preferirías verme
859
morir (que sucedería de quedarme) a partir?
860
Cleopatra
Si como amigo me pides consejo: márchate.
861
Como amante, ruego que te quedes. Son palabras
862
duras, lo sé, pero si has de morir que sea aquí.
863
Ventidio
¡Veis, veis los efectos del amor del que presume!
864
Cómo se esfuerza por arrastraros a la ruina.
865
Pero, oh, si pudiera escapar sin vos, qué pronto os
866
soltaría la mano y nadaría a la orilla
867
sin ni por un mísero instante echar la vista atrás.
868
Cleopatra
Juzga entonces mi amor por esto. De haber querido
869
([Le da a Antonio un papel.])
vida o muerte, felicidad o tristeza, sin ti,
870
esto me lo habría permitido fácilmente.
871
Antonio
¡Por Hércules! Pero si es la letra de Octavio,
872
conozco la caligrafía del que me exilia.
873
Joven como era fue la que abrió paso a la mía
874
y me dejó el segundo puesto en asesinato.
875
Ves, lo lees, Ventidio, aquí ofrece todo Egipto
876
y a eso suma Siria, como regalo, a cambio de
877
que abandone mi fortuna y se una en armas con él.
878
Cleopatra
Y con todo me dejas y te me vas, Antonio,
879
y con todo te quiero, desde luego que te amo,
880
he rechazado un reino que es una baratija.
881
De todo podría prescindir a excepción de ti.
882
Tan sólo quiero morir contigo, ¿pido mucho?
883
Antonio
Vivir contigo es todo lo que el cielo puede dar.
884
Alexas
Parece que comienza a derretirse; vencemos.
885
Cleopatra
No, has de ir, tu interés te llama a ir con gran fuerza,
886
mis brazos, débiles, no pueden retenerte aquí.
887
([Toma su mano.])
Ve, déjame, soldado, pues ya no eres mi amante.
888
Déjame así, muriendo, pálida y resollante,
889
apártame de tu pecho y al comenzar a marchar
890
deja que alguien te alcance y, sin aliento, gozoso,
891
anuncie: “¡Está muerta!”. Los soldados gritarán, tú,
892
quizá, dejarás escapar un suspiro, y haciendo
893
acopio de toda tu gravedad romana,
894
por tu rostro parecerá que nunca existí.
895
Antonio
Esto es más de lo que puede soportar un hombre.
896
Cleopatra
¿Qué puedo yo esperar, una débil y olvidada
897
mujer, una simple amante? Deja que mi último
898
hálito sea entre tus brazos, sólo un minuto
899
abrázame y me moriré en paz tan rápido como
900
pueda, terminando al fin con todos tus problemas.
901
Antonio
¡Morir tú! ¡Déjame que muera yo! ¡Desbocada
902
naturaleza, revienta tus goznes, que el cielo
903
se hunda y aplaste el mundo! ¡Mis ojos, mi alma, mi todo!
904
([La abraza.])
Ventidio
Pero, ¿qué es este entretenimiento en comparación
905
con la fortuna, el honor, la gloriosa eternidad?
906
Antonio
¿Y qué es, Ventidio? Es más fuerte que todo eso.
907
Mi victoria supera a la de César en mucho,
908
No sólo es mi reina inocente, sino que me ama.
909
¡Y es esta, dices, esta es quien me arrastra a mi ruina!
910
“Pero, si pudiera escapar sin mi, con qué prisa
911
dejaría caer mi mano y correr a la orilla
912
sin mirar atrás siquiera.” Ponte de rodillas
913
como el blasfemo que eres y ruega perdón ante
914
esta pobre inocente a la que has ofendido.
915
Ventidio
Prefiero morir a hacer tal cosa. ¿Te marcharás?
916
Antonio
¿Marcharme? ¿A dónde? ¿Y dejar lo que es excelente?
917
La fe, el honor, la virtud, todo lo bueno impide
918
que deje a quien valora mi amor en más que un reino.
919
Dioses, dadle el mundo a vuestro crío, a vuestro César,
920
como un sonajero para que juegue y divierta.
921
Yo ambiciono más: no quiero menos que Cleopatra.
922
Cleopatra
Es toda tuya. Mi corazón es tan dichoso
923
que por amor haré alguna extraña extravagancia
924
en público y este mundo idiota que no conoce
925
qué es la ternura me tomará por una loca.
926
Ventidio
¡Oh, mujeres! Carecen los dioses de poderes
927
para favorecer a los hombres y premiarles
928
iguales a los que utilizáis para dañarles.
929
([Sale.])
Antonio
Nuestros hombres están armados; abrid las puertas
930
que miran al campamento de César. Vengaré
931
la traición que pretendía infligirme. Anhelo
932
estar de vuelta antes incluso de haber partido.
933
Cada uno de los muchos placeres que he sentido
934
se me presentan nítidos ante mi recuerdo.
935
Deseo la noche, que saboreemos nuestro amor
936
y que triunfemos sobre César antes de morir.
937
([Salen.])
Acto III
ESCENA I
([Por una puerta entran Cleopatra, Carmia, Eiras, y Alexas y un séquito de egipcios. Por la otra, Antonio y romanos. La entrada la hacen entre música: primero suenan las trompetas del lado de Antonio, y luego responden las panderetas del lado de Cleopatra. Carmia y Eiras sostienen entre las dos una corona de laurel. Baile de egipcios. Después de la ceremonia, Cleopatra corona a Antonio.])
Antonio
Pensé en cómo esos brazos blancos me envolverían,
938
me abrazarían con fuerza deshaciéndome en amor.
939
De esa dulce y feliz imagen saqué energías
940
y embestí con todas mis fuerzas en cada golpe.
941
Cleopatra
Acércate, ven a mí, mi soldado, corre a mis brazos,
942
demasiado tiempo has estado sin mis caricias.
943
Pero cuando te tenga cerca y todo para mí,
944
con susurros rotos y suspiros amorosos
945
te regañaré y te castigaré por descortés.
946
Te marcaré en rojo con ávidos besos de amor.
947
Antonio
¡Mi brillante Venus!
948
Cleopatra
¡Mi grandísimo Marte!
949
Antonio
Nos has unido bien, mi amor, imagíname
950
que vengo de los Campos Flégreos, tierra de enormes
951
gigantes a los que me he enfrentado con mi espada.
952
Mi diosa, deja que César extienda sus redes
953
sutiles, como Vulcano. A mí que me contemplen
954
a la vez cielo y tierra, recogido en tus brazos,
955
y que envidien aquello que les iba a entretener.
956
Deja que se ruboricen; seguiré amándote
957
a pesar de su reprobación, como un dios mayor.
958
No me sacio de amarte; te disfruto y me sabes
959
nueva, una perpetua primavera en tus brazos
960
germina: apenas cae la fruta madura ocupan
961
su lugar brotes verdes, renovados, y en flor.
962
([Entra Ventidio, y se mantiene a un lado.])
Alexas
¡Ahora que el peligro ha pasado, vuelve vuestro
963
general! Pero no se os une a la celebración,
964
ni le importan vuestros triunfos. Va frunciendo el ceño,
965
enojado, como si envidiara vuestro éxito.
966
Antonio
No, por mi vida, que me quiere bien. Nunca aplaude
967
mis vicios. Sus virtudes me son apabullantes.
968
Incluso en este momento me parece tener
969
razones para reprenderme. Vamos al templo,
970
evitaré su presencia, que me pesa mucho.
971
([Salen el resto.])
([Según pasa Antonio, Ventidio le tira de la túnica.])
Ventidio
¡Emperador!
972
Antonio
Es la discusión de siempre, ruego me la ahorres.
973
([Mirando atrás.])
Ventidio
Escuchadme esta vez, emperador, os lo ruego.
974
Antonio
Suelta mi túnica o juro por mi padre Hércules…
975
Ventidio
Que sea por el padre de Hércules, que es aún mayor.
976
Traigo ciertas noticias que sé queréis conocer.
977
Antonio
Espera, nos vigilan, quédate aquí y volveré.
978
([Sale.])
Ventidio
Estoy perdiendo su favor, y aun así le quiero.
979
Quiero a este hombre que se apresura a encontrar su ruina.
980
Seguro es que los dioses sienten afecto por él.
981
Se entrelazan tanto sus virtudes con sus vicios
982
que es difícil premiar una sin castigar otro.
983
([Entra Antonio.])
Antonio
Te convences que podemos ganar sin tu ayuda.
984
Hemos forzado a sus tropas a que retrocedan.
985
Como perros que huyendo de las zarpas del león
986
corren lejos a lamerse las heridas y a aullar
987
quedo amenazas de guerra. Cinco mil romanos,
988
cara arriba, inmóviles, yacen sin más aliento.
989
Ventidio
Está bien, pero recordad que quien los perdió
990
podría permitirse perder otros diez mil más.
991
No obstante, si por esta ventaja consiguierais
992
una paz fácil mientras César duda de fuerza…
993
Antonio
Oh, desecha la idea, Ventidio. Ese crío
994
no parará hasta verme derrotado; no habrá paz.
995
Su mayor ventaja reside en su malicia.
996
¡Es el más frío de los asesinos! Firme,
997
seguro, no le tiembla el pulso cuando asesina.
998
Ventidio
¿No tenéis amigos entre sus filas que puedan
999
hacerle reconsiderar: Mecenas, Agripa?
1000
Antonio
No, están muy implicados en los asuntos de César.
1001
Habrá de resolverse a golpe de espada—o morir.
1002
Ventidio
Quiero pensar que se puede encontrar otra forma.
1003
Antonio
Agradezco tu preocupación, pero con cuatro o
1004
cinco victorias de estas te evitarás esfuerzos.
1005
Ventidio
No tengáis expectativas: César está alerta.
1006
Bien sé que habéis ganado con todo en contra, señor,
1007
pero os proveéis de provisiones de una pobre aldea
1008
y de Egipto; César dispone de todo el mundo.
1009
A su orden, naciones enteras van en su ayuda,
1010
reparando el daño que hagáis. Reconsideradlo.
1011
Antonio
¿Por qué me animas a buscar ayuda de fuera?
1012
¿Por qué rebanarme los sesos buscando amigos
1013
en una tierra baldía? Carecen de amigos
1014
los desgraciados. Yo tuve uno: el más valiente
1015
joven de Roma, a quien César quiere más que a mujer.
1016
Pudo moldear su mente como el fuego la cera,
1017
y de rudo barro le esculpió perfeccionado.
1018
Ventidio
He de verlo, tal es el hombre que precisamos.
1019
Antonio
Él también me quiso, yo era su alma y vivía en mí.
1020
Estábamos tan dentro de nuestros corazones
1021
que los lazos que nos unían no se veían:
1022
como arroyos que confluyen nos confundíamos.
1023
Éramos una misma cosa: él yo, y yo él.
1024
Ventidio
Se emociona como preveía que lo hiciese.
1025
Antonio
No es preciso que diga su nombre: Dolabela.
1026
Ventidio
Se encuentra ahora en el campamento de César.
1027
Antonio
Qué importa dónde esté, ya no es mío. Enojóse
1028
cuando le prohibí ver a Cleopatra Me temía
1029
que la amase; confesó un cierto interés que por mí
1030
reprimió. Pero era imposible que amándola uno
1031
no la quisiese el otro. Partió sin despedirse.
1032
Eso me bastó para confirmar mi sospecha.
1033
Ventidio
Esto indica que os quería más a vos que a ella,
1034
de otra forma se hubiera quedado. Sabiéndote
1035
celoso prefirió no preocupar a su amigo.
1036
Me consta que continúa queriéndoos mucho.
1037
Antonio
Pero en ese caso, debería haberle visto.
1038
Ventidio
Quizás haya estado colaborando en vuestra paz.
1039
Antonio
¡Oh, si estuviera aquí!
1040
Ventidio
¿Creeríais que os quiere? Leo en vuestros ojos que sí.
1041
Dejo de ocultarlo: nos ha enviado un mensajero
1042
desde el campamento de César. Trae unas cartas.
1043
Antonio
Hazle pasar.
1044
Ventidio
Vuelvo con él de inmediato.
1045
([Sale Ventidio y al instante regresa con Dolabela.])
Antonio
¡Por la sagrada amistad, pero si es él, él mismo!
1046
([Corre a abrazarlo.])
¿Retornas al fin, mi mejor mitad? Devuélveme,
1047
dame todo a mí mismo, no me hagas vivir así.
1048
Ni siquiera el joven novio en la noche de bodas
1049
está la mitad de ansioso y expectante que yo.
1050
Dolabela
No puedo hablar, mi alma está ocupada en una noble
1051
tarea: acaba de volver al hogar, cual hombre
1052
ausente por largo tiempo se pasea atento
1053
por cada habitación como un extraño en su casa
1054
para cerciorarse de que todo está en orden.
1055
Antonio
Tienes lo que ha quedado de mí: soy riachuelo
1056
de lo que una vez fui, pues llevo un mínimo caudal.
1057
Con las fértiles lluvias crecieron mis fortunas,
1058
mi cauce ahora está seco o toma otro camino.
1059
Lo que me quedan son los restos de mi juventud.
1060
Pero aún tengo un corazón palpitante, altivo,
1061
que hace a mi cauce crecer desdeñando mi sino.
1062
Dolabela
Aun así, a mis ojos sois el dueño del mundo.
1063
Antonio
¿Lo soy todavía? Tú para mí lo eres todo.
1064
Si sentía alguna alegría cuando no estabas,
1065
me la guardaba para mí, pues consideraba
1066
que te la había robado. ¡Oh, mi Dolabela!
1067
Me has visto cuando era otro distinto al de ahora.
1068
Bien viste mis aposentos de mañana llenos
1069
de esclavos esperándome para saludarme
1070
con monarcas del Oriente que olvidaron el sol
1071
para adorar mi despertar. Apresurados, los
1072
reyes iban de un lado a otro del jardín real,
1073
y en silencio, expectantes ante mi presencia,
1074
siguiendo mis ojos, a mi mínima orden, como
1075
en una carrera, con presteza obedecían.
1076
Dolabela
Esclavos de vuestra fortuna.
1077
Antonio
La fortuna favorece ahora a César, ¿quién soy yo?
1078
Ventidio
Lo que habéis hecho de vos mismo. No os adularé.
1079
Antonio
¿Esto lo dices amistosamente?
1080
Dolabela
Sí, y no me lo reprochéis. ¿Sería si no amigo?
1081
Antonio
Presta atención, joven. Cómo censuraste mi amor:
1082
la reina tiene ojos y tú también tienes alma.
1083
¿Recuerdas cuando, henchido de odio, la creíste
1084
primero cómplice de la muerte de tu hermano?
1085
Dolabela
Oh, ahorradme el recuerdo de un día fatídico.
1086
No puedo todavía pensar en él sin rubor.
1087
Antonio
Para expiarse por no enviarle refuerzos, Cleopatra
1088
vino de Egipto en galera por el río Cidno,
1089
envuelta en seda, bordada en oro. Suaves vientos
1090
anidaban en velas púrpura y por sus ninfas,
1091
las Nereidas, su embarcación quedaba flanqueada.
1092
Como otra Venus, nacida del mar, yacía ella allí.
1093
Dolabela
Parad, no quiero oír más.
1094
Antonio
Oh, pero es que has de oírlo.
1095
Reclinada, con la mejilla en sus blancas manos,
1096
su apariencia era de una dulzura tan lánguida,
1097
que hubiera cautivado el corazón de los hombres
1098
que la hubieran visto. Unos niños, cual Cupidos
1099
con alas pintadas, la abanicaban, los vientos
1100
jugaban con su cabello, cuando sonreía
1101
salía una desbordante gloria cegadora
1102
de ella que hipnotizaba a los ojos lujuriosos
1103
de los hombres, que nunca se cansaban de mirar.
1104
Los remos de plata se mecían dulcemente
1105
al ritmo de la música de flautas; el gozo
1106
de oírla aumentaba el deleite de observarla,
1107
y ambos el de pensar en ella. Era el cielo o algo más.
1108
De tal manera robaba ella los corazones
1109
que en las orillas se agolpaba el pueblo arrobado
1110
que nos gritaba bienvenidas a pleno pulmón.
1111
Entonces, Dolabela, ¿dónde andaba tu alma?
1112
¿No desarmó tu furia una maravilla así?
1113
¿No te encogiste, al ver esos ojos, detrás de mí
1114
y me susurraste al oído: “No le digas que
1115
la he acusado de la muerte de mi hermano”?
1116
Dolabela
¿Y debería mi debilidad ser excusa
1117
de la vuestra? A esa edad mi amor sí era excusable:
1118
ese calor de la juventud era natural.
1119
Ventidio
Dilo abiertamente: quiere decir que el vuestro, que es
1120
calor de madurez, no es natural sino esfuerzo:
1121
cuando toda la sabia se precisa en el tronco,
1122
al bajar reduces su curso robándosela
1123
a la naturaleza sólo para abastecer
1124
al deseo. Es pura prueba de senilidad.
1125
Antonio
¡Ja!
1126
Dolabela
La pérdida mía fue privada: yo me perdí.
1127
Pero ni perdí legiones, ni territorios,
1128
ni el amor del pueblo, porque nada tenía yo.
1129
Antonio
¿Y esto viene de un amigo?
1130
Dolabela
Sí, Antonio, y de uno tan auténtico que deciros
1131
todo esto me acuchilla el corazón primero a mí.
1132
No me juzguéis enemigo porque os reprenda.
1133
Ante César sí os excuso, inventando disculpas.
1134
Antonio
¡He vivido para ser disculpado ante César!
1135
Dolabela
Como ante su igual.
1136
Antonio
Bueno, es que es mi igual. Llevando esto no podrá ser más.
1137
Dolabela
Traigo conmigo las condiciones que me ha dado.
1138
Antonio
Si no fueran nobles pienso que no las habrías
1139
de traer; César engaña, desconcierta, no conoce qué es el honor
1140
si no va de la mano de su interés. Juzgole
1141
mal el destino, pues su naturaleza es la de
1142
usurero: es idóneo para comprar, no tanto
1143
para conquistar territorios como soldado.
1144
Ventidio
Si eso es cierto, ¿de quién es el mérito de hacerle
1145
prometer y firmar tan honrosas condiciones?
1146
Antonio
Tuvo que ser bien mi Dolabela, bien algún dios.
1147
Dolabela
No fui yo, que aunque amigo soy débil por ser uno,
1148
ni Mecenas ni Agripa porque son enemigos.
1149
Antonio
Si era romano, dame el nombre de ese hombre noble
1150
que ha conservado mi vida, amor, honor. Le he de ver.
1151
Ventidio
De eso yo me encargo, por el cielo, con gran gusto.
1152
([Sale Ventidio.])
¿Recordarás a quién le has de estar agradecido?
1153
Antonio
Cuando lo olvide, enfádate conmigo, mi mayor
1154
castigo es ése; también mi reina dirá gracias.
1155
Dolabela
Temo que no hará tal cosa.
1156
Antonio
Oh, pero claro que lo hará. La reina, mi Dolabela—
1157
¿No guardarás aún algún rencor de tus fiebres?
1158
Dolabela
No querría verla perdida.
1159
Antonio
Cuando la descuide, abandonadme, estrellas mías.
1160
Pues, más allá de su belleza, posee verdad.
1161
César le tentó con, nada más y nada menos,
1162
darle reinos a cambio de que me traicionase.
1163
Ella lo resistió todo, y aun así objetáis
1164
a que la ame tanto. ¿Cómo no he de quererla así?
1165
Dolabela
Sí, he aquí la razón.
1166
([Vuelve a entrar Ventidio con Octavia y las dos pequeñas hijas de Antonio.])
Antonio
[Sobresaltado.] ¿Cómo? ¿Octavia aquí?
1167
Ventidio
¿Es acaso veneno para vos? ¿Una enfermedad?
1168
Miradla y fijaos bien a quién trae junto a ella.
1169
¿Son extrañas a vuestros ojos? ¿No os susurra la
1170
naturaleza, secretamente, que son vuestras?
1171
Dolabela
Mi señor, si no es por amor, con ojos amables
1172
recibidlas por vergüenza y pudor. Si sois hombre
1173
id a su encuentro, abrazadlas, dadles bienvenida.
1174
Deberíais abrir los brazos sin saber por qué
1175
para rodearlas; vuestros pies mutar en dos alas
1176
para volar a ellas, y vuestros ojos lanzarles
1177
un beso antes de que vuestros labios lo sellaran.
1178
Antonio
Sigo incrédulo; pensar cómo han venido hasta aquí.
1179
Ventidio
Me encargué de traerlas, me aseguré de ocultarlas,
1180
de que no lo supiera la guardia de Cleopatra.
1181
Dolabela
¿Os habéis quedado frío?
1182
Octavia
Tantísimo he esperado para mi bienvenida
1183
que concebía ser recibida como extraña.
1184
¿Quién soy?
1185
Antonio
La hermana de César.
1186
Octavia
Qué desagradable.
1187
Si no hubiera sido más que la hermana de César,
1188
me habría quedado en el campamento de César,
1189
pero tu Octavia, tu dolida, afrentada esposa,
1190
aunque desterrada de tu lecho y de tu casa,
1191
muy a pesar de la hermana de César, es tuya.
1192
Es cierto que mi corazón desdeña tu frialdad
1193
y me empuja a no buscar lo que habrías de ofrecer.
1194
Ay, la virtud de la esposa supera al orgullo.
1195
Vengo a reclamarte como mío, obedeciendo a
1196
mi deber te pido, más bien, te ruego, tu favor:
1197
tu mano, mi señor, es mía, y he de tenerla.
1198
([Tomando su mano.])
Ventidio
Hacedlo, tómala, sois vos la que la merece.
1199
Dolabela
Por mi vida que así es. Ni es sumisa en exceso,
1200
ni demasiado altiva; demuestra moderación
1201
como debe una buena esposa y una romana.
1202
Antonio
Temo, Octavia, que así me exiges mi vida misma.
1203
Octavia
¿Que te la exijo así, mi señor?
1204
Antonio
Sí, exigido, mi embajadora, me la exiges
1205
en nombre de tu hermano, muy torpemente, además.
1206
Octavia
Ni ruego con torpeza, ni mi hermano aprueba esto.
1207
Antonio
Yo, que podría decirle a un esclavo de hinojos
1208
“Levanta y sé rey”, habría de postrarme e implorar:
1209
“¡Perdonadme, César!” ¿Habría yo de poner a un
1210
hombre, a un igual, en el lugar de Júpiter, como
1211
si pudiera darme el ser? No, esa palabra,
1212
“perdonar”, se me atragantaría al pronunciarla.
1213
Dolabela
No la necesitareis.
1214
Antonio
¡No la necesitaré! Todos, mi amigo también,
1215
me habéis traicionado a cambio de sólo unas viles
1216
condiciones. Mi esposa me ha comprado con lloros
1217
y oraciones y ahora he de convertirme en su esclavo.
1218
Cuando su humor sea el de estar molesta conmigo
1219
maldecirá la vida que me dio; una nimiedad
1220
trivial le hará amenazarme con ir a su hermano.
1221
Octavia
Mi mala fortuna me condena a tus errores
1222
y desconfianzas. Pero traigo unas condiciones
1223
tales que no te ruborizarás en tomarlas.
1224
Amo tu honor porque es el mío; nunca se podrá
1225
rumorear que el esposo de Octavia era el esclavo
1226
de su hermano. Señor, eres libre, incluso de mí,
1227
a quien odias. Aunque mi hermano negocie por mí,
1228
y esto me convierta en precio y cemento de la paz,
1229
tengo un alma como la vuestra: no puedo aceptar
1230
vuestro amor como limosna. Pues me lo merezco
1231
no mendigaré por él: a mi hermano le hablaré
1232
de reconciliación y retirará sus tropas.
1233
Marcharás para gobernar el Este. No importa
1234
dónde me dejes, quizá en Atenas. No oirás queja.
1235
Conservaré tan sólo el yermo nombre de esposa
1236
y de esta manera te libraré del problema.
1237
Ventidio
¡Se vio nunca una lucha así por honor herido!
1238
Ambos desprecian ser complacidos por el otro.
1239
Dolabela
Octavia le ha tocado ahí donde más le duele.
1240
Mira, se le ve ruborizarse por vergüenza y
1241
despecho al verse superado en generosidad.
1242
Ventidio
Parpadea, se seca una lágrima apenas cae.
1243
Antonio
Octavia, debo elogiar la grandeza de tu alma
1244
tras oír tus palabras, pero no puedo aceptar
1245
tu propuesta, pues nunca podré ser conquistado
1246
sino por amor, en cambio es por deber lo que haces.
1247
Dices que te quedarías en Atenas, ¿cierto?
1248
Octavia
Así es, mi señor.
1249
Antonio
¿Debo estar agradecido a alguien que no me quiere,
1250
que para sí me llamará desagradecido,
1251
y pensará que no aprecio el gesto? No habrá de ser.
1252
Ventidio
Me alegra ver cómo le duele ahí.
1253
Octavia
¿Triunfarás sobre la virtud de la pobre Octavia?
1254
Este orgullo era todo lo que me daba fuerza,
1255
el que pensaras que me debías la vida a mí,
1256
y que se la debías a mi deber, no a mi amor.
1257
Mi alma altiva soportaría la ofensa y el dolor,
1258
pero ay del hombre que ose desairar mi lecho.
1259
Antonio
Por tanto, no me amas.
1260
Octavia
Por tanto, mi señor, yo no debería amarte.
1261
Antonio
Por tanto, querrías dejarme.
1262
Octavia
Y por tanto debería dejarte, de poder.
1263
Dolabela
Su espíritu es demasiado noble como para
1264
decir que le quiere después de tantas injurias,
1265
y aun así lo revela. Su modestia y silencio
1266
defienden con grandeza su causa y argumentos.
1267
Antonio
Oh, Dolabela, ¿qué camino habría de tomar?
1268
Encuentro un secreto anhelo en mi alma. Sin embargo,
1269
¿merece Cleopatra, que moriría conmigo,
1270
que la deje? La piedad se inclina por Octavia,
1271
¿pero es que no se inclina más aún por Cleopatra?
1272
Ventidio
Del lado de Octavia están la justicia y la piedad.
1273
Ninguna del lado de Cleopatra; con vos una
1274
se arruinaría, pero ella antes ya os ha arruinado.
1275
A la otra fuisteis vos quien la arruinaste, y aun así
1276
se quedaría junto a vos. No hay comparación.
1277
Antonio
¡Oh, alma partida!
1278
Octavia
¡Cielos, unidla! Vamos, si puedo perdonarte,
1279
mi señor, creo debieras aceptar mi perdón.
1280
Míralas, ¿no son tuyas? Habrían de tenerme
1281
sólo a mí y quedarse así, olvidadas? Id, id con él,
1282
hijas, arrodilláos ante él, tomadle la mano,
1283
habladle, pues podéis, y quizá os responda también.
1284
Sin sonrojaos, id, id, niñas, os digo, acercadle
1285
a vosotras y a mí, separadlo de esa mujer
1286
mala. Tú, Agripina, cuélgate de sus armas;
1287
y tú, Antonia, abrázate a su cintura. Si quiere
1288
sacudirse de vosotras y lanzaros contra el
1289
suelo, habréis de soportarlo, niñas, pues sois mías
1290
y yo vine a esta vida tan sólo para sufrir.
1291
([Las niñas van a él, etc.])
Ventidio
¿Hubo nunca escena más emotiva? ¡Emperador!
1292
Dolabela
¡Amigo!
1293
Octavia
¡Esposo!
1294
Ambas niñas.
¡Padre!
1295
Antonio
Quedo vencido. Tómame, Octavia; hijas mías,
1296
tomadme, compartidme. En deuda de amor estoy
1297
([Las abraza.])
con vosotras. He vivido apartado de vuestra
1298
compañía, envuelto en luchas; todo esto he de arreglar.
1299
Octavia
¡Hora bendita!
1300
Dolabela
¡Cambio feliz!
1301
Ventidio
Mi alegría se para en mi lengua para brotar
1302
por dos fuentes que ha encontrado un poco más arriba.
1303
Antonio
[A Octavia.] Este triunfo es tuyo, condúceme a donde quieras,
1304
incluso si es al campamento de tu hermano.
1305
Octavia
Todos los que allí hay son tuyos.
1306
([Entra Alexas apresuradamente.])
Alexas
Señor, la reina, mi señora y vuestra…
1307
Antonio
Eso es el pasado. Te quedarás esta noche,
1308
Octavia, mañana seremos uno con César.
1309
([Sale primero Octavia seguida de Dolabela y las niñas.])
Ventidio
Ahí van noticias para ti, mi afanoso eunuco.
1310
Asegúrate de ser el primer mensajero:
1311
¡Corre, mi querido eunuco, vuela a proclamarlas!
1312
([Sale.])
Alexas
Este bufón de soldado duro de mollera,
1313
este héroe irreflexivo, instrumento de la muerte,
1314
con aburrida virtud ha deshecho mi ingenio.
1315
Carecí de placeres en mi más tierna infancia,
1316
de mi cuna me sacaron para lujo de otros,
1317
privándome de la promesa de ser un hombre.
1318
Desheredado de lo que la naturaleza
1319
ofrece a los más pobres de sus hijos por serlo,
1320
el poder me protegió del desprecio: hasta ahora.
1321
Si hubiera seguido Cleopatra mis consejos,
1322
el que la abandona habría sido traicionado.
1323
Muere de amor, pero ha conocido sus placeres.
1324
Dioses, ¿acaso esto es justo: que haya de morir
1325
yo, que no conozco placeres, porque ella sí ama?
1326
([Entran Cleopatra, Carmia, Eiras y el séquito.])
Mi señora, mis ojos sangran: Octavia está aquí.
1327
Cleopatra
Basta: silencio con ese graznido de cuervo.
1328
También yo lo sé; siento el zarpazo de la muerte.
1329
Alexas
Ya no sois más la reina; Egipto está perdido.
1330
Cleopatra
¿Qué me dices tú de Egipto? ¡Mi vida y mi alma
1331
están perdidas! ¡Le tiene Octavia, fatalidad
1332
del amor de Cleopatra! Mis besos, mis abrazos,
1333
son ahora de ella, mientras yo…¿tú has visto a mi rival?
1334
Habla, dime, ¿se merece este premio divino?
1335
¿Es muy bella? ¿Resplandeciente como una diosa?
1336
¿Reúne y agota toda perfección? Es así.
1337
Yo en cambio fui creada de materia ruda y basta,
1338
de la que los dioses tiraron después de hacerla.
1339
Alexas
Verdaderamente es un auténtico milagro.
1340
Cleopatra
Dices que es un milagro: mueren mis esperanzas.
1341
Alexas
[Haciendo una reverencia.] Un milagro de bondad; de belleza, señora,
1342
vos sois la que eclipsáis todas las maravillas.
1343
Cleopatra
Me precipité: toma esto como recompensa.
1344
Pero, oh, temo que sólo me estés adulando.
1345
([Le da un anillo.])
Carmia
¡Aquí viene, está aquí!
1346
Eiras
Huid, señora, viene la hermana de César.
1347
Cleopatra
Daría igual si fuera la hermana de Júpiter
1348
y llevara en sus ojos los rayos de su hermano.
1349
Igualmente daría la cara ante mi rival.
1350
([Se encuentra con Octavia y Ventidio. Octavia se le acerca, sus respectivos séquitos también a cada lado.])
Octavia
No he de preguntar si sois Cleopatra, vuestra altivez…
1351
Cleopatra
Indica que soy reina; también vos dejáis claro…
1352
Octavia
Lo que soy: una romana. Este nombre tiene
1353
el poder de coronar y destronar a reinas.
1354
Cleopatra
Vuestro señor, el hombre que me sirve, es romano.
1355
Octavia
Era romano, pero perdió tal nombre cuando
1356
se hizo esclavo en Egipto; yo vengo a liberarle.
1357
Cleopatra
Paz, paz, Juno de mi amante. Eligió unos lazos
1358
menos pesados cuando se hartó de tan gran carga.
1359
Octavia
No es maravilla que vuestros lazos sean fáciles:
1360
tenéis larga práctica en artes de lujuria.
1361
No es vuestra primera presa. César da fe de ello.
1362
Cleopatra
No amé a César: pagué solo con gratitud su amor.
1363
Lo peor que puede decir vuestra malicia de mí
1364
es que el césar de los hombres ha sido mi esclavo.
1365
El siguiente, que es en mi corazón el primero,
1366
es el que la ley llama vuestro, y el amor, mío.
1367
Octavia
[Acercándose a ella.] Quería ver más de cerca el rostro de aquélla,
1368
quien durante tanto me ha usurpado mi derecho,
1369
para observar esos irresistibles encantos
1370
que han conducido a la ruina a mi querido señor.
1371
Cleopatra
Observadlos con atención, pues de haber tenido
1372
una mitad, no hubierais perdido su corazón.
1373
Octavia
¡Lejos están de los de una señora romana!
1374
¡Lejos de los de una esposa modesta! Vergüenza
1375
de nuestro sexo pues tornan el pecado en placer.
1376
Cleopatra
Más bien puedes tú avergonzarte de no tenerlos:
1377
si la voluptuosa naturaleza, si el cielo
1378
indulgente, me han colmado de encantos que agradan
1379
al más valiente de los hombres, ¿acaso no he de
1380
estar orgullosa y no avergonzada de ellos?
1381
Feliz estoy de que me ame; cuando ya no le ame,
1382
que los cielos me cambien mi cara por la vuestra.
1383
Octavia
No le quieres tan bien.
1384
Cleopatra
Yo le quiero mejor, y le merezco mucho más.
1385
Octavia
Ni lo hacéis, ni podéis, habéis sido su ruina.
1386
¿Quién le hizo barato en Roma sino Cleopatra?
1387
¿Y objeto de burla en el extranjero sino vos?
1388
¿En Accio, quién le traicionó sino vos, Cleopatra?
1389
¿Quién hizo a sus hijas huérfanas y a mí una viuda
1390
desolada? Fue Cleopatra, tan sólo Cleopatra.
1391
Cleopatra
Y aun así, es ella, Cleopatra, quien mejor le ama.
1392
Si habéis sufrido, yo he sufrido mucho más que vos.
1393
Ostentáis el codiciado título de esposa,
1394
que ennoblece vuestra causa y os consigue apoyos
1395
de un mundo que de vos se apena y a mí condena.
1396
Pues yo he perdido mi honor, mi fama, he manchado
1397
la gloria de mi dinastía por el infame
1398
título de amante. Sólo me queda la vida
1399
y también eso perdería por él al que amo.
1400
Octavia
Que sea así, entonces, si es ese tu deseo.
1401
([Sale con su séquito.])
Cleopatra
Y ése es mi deseo, ahora que pierdo al que por quien
1402
sólo he vivido. Mi vista se oscurece y baila
1403
todo a mi alrededor, anticipando la muerte.
1404
Mi espíritu, mientras encontraba resistencia,
1405
se mantenía a flote para no hundirse bajo
1406
el desprecio de un rival. Al irse, se desploma.
1407
Alexas
El mío ha aprovechado para tomar fuerza
1408
y proveeros de consejos sobre cómo arruinar
1409
a quien de otra forma busca la ruina para vos.
1410
Cleopatra
¡Vana promesa! Llévame de la mano, Carmia,
1411
y tú también, Eiras; es tan pesada mi pena
1412
que también es capaz de hundiros a vosotras dos.
1413
Llevadme a algún aposento solitario, oscuro,
1414
dejadme sola para poder llorar mi dolor.
1415
Allí invocaré el lamento amargo de la muerte,
1416
como un niño indefenso sollozando hasta dormir.
1417
([Salen.])
Acto IV
ESCENA I
([Entran Antonio y Dolabela.])
Dolabela
¿Por qué me lo encargáis a mí y no lo hacéis vos mismo?
1418
¿No le podéis comunicar vos que debéis partir?
1419
Antonio
No puedo. En cambio, podría sacarme un ojo
1420
y el otro ni lloraría. Oh, mi Dolabela.
1421
Cuántas muertes caben en esta palabra, “marchar”.
1422
No confío en que mi lengua pueda decírsela:
1423
una mirada suya y me derretiré en llanto,
1424
tan sólo para volver a perderme de nuevo.
1425
Dolabela
Que lo haga pues Ventidio, que es de natural duro.
1426
Antonio
Oh, no, hablaría con demasiada rudeza
1427
la mataría con la noticia; has de ser tú.
1428
Dolabela
La naturaleza me ha hecho en un molde suave,
1429
de modo que con oír una historia fingida
1430
sobre la triste muerte de un amante mis ojos
1431
se humedecen y me privan así de mi hombría.
1432
Hablaría tan quedo, temiendo tanto herirle
1433
el corazón, que no lo creería seriamente.
1434
Antonio
Esto confirma que sólo tú eres apropiado.
1435
Piensa que eres yo; habla largamente y al hacerlo
1436
lima la aspereza de palabras afiladas.
1437
Que nuestra partida transcurra con la suavidad
1438
con la que comienza otro amor. ¿Harás esto por mí?
1439
Dolabela
Lo que has dicho se me clava en el alma, si he de hablar
1440
entonces hablaré así, justo de esa manera.
1441
Antonio
Te dejo con tu triste tarea, pues: adiós.
1442
Le he hecho llegar un mensaje para que te vea.
1443
([Se dirige hacia la puerta pero regresa.])
Lo olvidaba: dile que haré mi paz y la suya.
1444
Su corona y dignidad quedarán preservadas,
1445
si tengo poder con César, puede estar segura.
1446
Dolabela
No has de temer, recordaré bien tus palabras.
1447
([Antonio vuelve a dirigirse a la puerta pero regresa de nuevo.])
Antonio
Ah, y dile también cuánto se me ha presionado.
1448
Hago esto forzado por circunstancias extremas;
1449
ruégale que no odie mi recuerdo, pues yo el suyo
1450
lo conservaré con cariño. Insiste en esto.
1451
Dolabela
Confía en mí, no lo olvidaré.
1452
Antonio
Eso es todo, entonces.
1453
([Sale y vuelve a entrar.])
¿Perdonarás mi afecto por ella una última vez?
1454
Dile que aunque nunca jamás nos volvamos a ver,
1455
si me llegan noticias de que toma a otro amante
1456
se me rompería el corazón. Ahora he de irme,
1457
pues cada vez que he regresado siento mi alma
1458
enternecerse; temo que mi siguiente orden
1459
sea pedirle que se quedara y arruinarnos.
1460
([Sale.])
Dolabela
Los hombres no son sino niños a gran escala:
1461
sujetos igual al cambio nuestros apetitos,
1462
con idénticos antojos y no menos vanos.
1463
Y aun así, el alma, encerrada en un cuarto oscuro,
1464
con claridad ve el mundo mientras que en casa es ciega.
1465
Pero como un topo en la tierra, ocupado, ciego,
1466
sube escarbando en la locura y la saca a la luz
1467
a la vista de todos. Esto he descubierto,
1468
y he culpado al amor de un Antonio arruinado.
1469
Aun así desearía ser él; su ruina, mía.
1470
([Entra Ventidio.])
Ventidio
¿Solo y hablando para sí? ¿Preocupado también?
1471
Quizá mi intuición sea cierta: que la haya amado
1472
en el pasado y que todavía la pretenda.
1473
Dolabela
¡Oh, amistad! ¿Puedes responder a esto y razonar
1474
peor? Por intentarlo, desleal; perspectivas
1475
de ganar nulas, y si gano es sólo mi ruina.
1476
Todo es pura locura. Y aun así es la ocasión
1477
ideal. ¿Qué injuria en llevar la túnica que tira?
1478
Ventidio
Ninguna en absoluto. Ocurre como deseo,
1479
aniquilarla a ella a los ojos de Antonio.
1480
([Entra Cleopatra, hablando con Alexas; Carmia y Eiras al otro lado.])
Dolabela
¡Se acerca! Qué encanto tiene la pena en su cara.
1481
Parece la pena contenta con tal morada
1482
dulce; y de pronto una sonrisa melancólica
1483
estalla como un relámpago en una noche
1484
de invierno que trae por un instante el mediodía.
1485
Ventidio
¡Si le correspondiera ella! ¿Está allí su eunuco?
1486
Ese puercoespín augura tormentas. Ven aquí,
1487
acércate, dulce diablo, que te pueda oír.
1488
Alexas
Creedme, probad a ponerle celoso, los celos
1489
([Dolabela se acerca a Carmia y Eiras, y parece hablar con ellas.])
son como el cristal puesto en los labios como prueba
1490
de aliento y de vida cuando se duda de ésta.
1491
Cleopatra
Te concedo que los celos son prueba de amor,
1492
sí, pero son medicina débil que no sana:
1493
si revelan la enfermedad, no logran curarla.
1494
Alexas
Son el último remedio, y el más fuerte también.
1495
Este Dolabela es el adecuado para ello.
1496
Es apuesto, valiente, joven, un cebo ideal
1497
que llama la atención de las mujeres débiles.
1498
Todos sospechan que os ama: con una palabra
1499
o una mirada incendiareis a este joven
1500
de amor. Como un navío en llamas, a la deriva,
1501
le empujareis, veloz, con el viento a sus espaldas,
1502
para que prenda el corazón del celoso Antonio.
1503
Cleopatra
¿Puedo hacer esto? Mi amor es tan verdadero
1504
que ni puedo ocultarlo de donde está, ni puedo
1505
mostrarlo donde no está. Es mi naturaleza
1506
la de esposa: una tonta, inofensiva paloma
1507
afectuosa sin artificios y sin engaños.
1508
La Fortuna en cambio me ha convertido en amante
1509
empujándome inerme al ancho mundo, carente
1510
de la falsedad necesaria para ser feliz.
1511
Alexas
Obligaos a ello. Veréis que vuestro amante vendrá
1512
doblemente deseoso de poseer aquello
1513
que una vez temió iba a estar a punto de perder.
1514
Cleopatra
He de intentarlo, ¡pero con qué remordimientos!
1515
([Sale Alexas. Se acerca a Dolabela.])
Ventidio
Ahora que la escena se acerca puedo oírles bien.
1516
Cleopatra
[A Dolabela.] ¡Charlando con mis mujeres! ¿No podré unirme yo?
1517
Carmia
Vos erais el objeto de nuestra conversación.
1518
Cleopatra
¿Cómo? ¿Cómo es eso?
1519
Eiras
Alabábamos largamente vuestra belleza.
1520
Cleopatra
Mera poesía. Vuestros ingeniosos romanos
1521
vuestros Galo y Tibulo os han enseñado esto
1522
de Citeris y Delia, y otras mujeres así.
1523
Dolabela
Esos ingeniosos romanos no han puesto un pie en
1524
Egipto, de haberlo hecho habrían cantado a otras.
1525
Si yo fuese poeta, miraría a lo más alto.
1526
Cleopatra
Me halagáis, pero este es el vicio de vuestro pueblo:
1527
todos sois unos halagadores y unos falsos.
1528
Vuestro amigo es igual a vos. ¿Os envió para esto?
1529
Dolabela
No, señora, me envió en cambio—
1530
Cleopatra
Bien, os envió—
1531
Dolabela
Para cumplir un encargo menos placentero.
1532
Cleopatra
Oh, ¿menos placentero para vos o para mí?
1533
Dolabela
Señora, para ambos: peno por causaros duelo.
1534
Cleopatra
Tú, Carmia y tu compañera, alejaos. Resistid,
1535
aguantadme, ánimos.
1536
¡A mi triste cometido!
Estoy preparada; quizá pueda adivinarlo.
1537
Dolabela
Agradecería que así fuese, es tarea
1538
ingrata el dar malas noticias, y yo, de todo
1539
los de mi sexo, soy quien más temo disgustaros.
1540
Cleopatra
De todo vuestro sexo. Pronto os perdonaría.
1541
Ventidio
Qué delicados avances: mujeres, mujeres,
1542
muy querido, condenado, inconstante sexo.
1543
Cleopatra
Lo primero, he de ser abandonada, ¿no es así?
1544
Dolabela
Desearía no saber cómo responder a eso.
1545
Cleopatra
Olvidémonos de eso entonces si os atormenta.
1546
Estaría más pesarosa en otro momento.
1547
Lo siguiente, he de perder mi reino: ¡Egipto, adiós!
1548
Y bien, ¿hay entonces alguna otra mala noticia más?
1549
Dolabela
Señora, temo que vuestra pena, una tan honda,
1550
os haya trastornado vuestro entendimiento.
1551
Cleopatra
No me he vuelto loca, soportaré mi fortuna.
1552
Un amor puede ser el antídoto de otro amor
1553
como un veneno puede anular a otro veneno.
1554
Dolabela
Gozoso estoy de oíros, señora, y de veros
1555
llevar un duelo tan moderado. Habéis oído
1556
al peor; todos no somos tan falsos como él.
1557
Cleopatra
No, que los cielos no permitan que lo sean.
1558
Dolabela
Algunos hombres son constantes.
1559
Cleopatra
Y la constancia merece recompensa, claro.
1560
Dolabela
No la merece, pero dadle licencia de espera.
1561
Ventidio
Juro que yo te doy licencia, es suficiente.
1562
¿Cómo gestionar esto? Preciso reflexionar.
1563
([Sale.])
Dolabela
Vine preparado para daros malas nuevas,
1564
noticias que pensé que espantarían la sangre
1565
de vuestras níveas mejillas al recibirlas,
1566
pero las habéis oído con tanta alegría
1567
que me habéis facilitado mi encargo. Mi lengua,
1568
empleada en dar el mensaje de otro, querría hablar.
1569
Cleopatra
Detente, Dolabela. Dime antes si mi señor
1570
te eligió a ti o si te ofreciste para el empleo.
1571
Dolabela
Fue él quien me eligió, por ser yo su amigo del alma
1572
me encomendó transmitiros este mensaje.
1573
Cleopatra
Bien sé que el mensaje era tierno, de suave acento,
1574
para ablandar esa afilada palabra “marchar”.
1575
Dolabela
No, os equivocáis. Eligió términos duros
1576
que dijo con ojos fieros y un ceño fruncido
1577
contrayendo su rostro en la mueca más severa,
1578
como un terremoto la furia agitó sus ropas,
1579
y tomó aire y lo expulsó bramando como el Etna,
1580
en sonidos apenas humanos. “Fuera de aquí
1581
para siempre, que se vaya esta mancha de mi honor,
1582
veneno y azote de todas mis esperanzas!
1583
([En este punto del discurso, Cleopatra parece más y más preocupada, hasta que queda visiblemente abatida.])
Que se la lleven tan lejos como el hombre pueda
1584
para alejarla de su sociedad; es tóxica.”
1585
Cleopatra
¡Oh, no puedo soportarlo más!
1586
Dolabela
¡Socorro! ¡Ayuda! Oh, desdichado, ¿qué has hecho?
1587
Carmia
Ayúdame, ven, Eiras, masajea sus sienes.
1588
Eiras
Reclinadla hacia adelante, rápido.
1589
Carmia
Alabados sean los cielos, está volviendo en sí.
1590
Cleopatra
Oh, impedidle que se acerque a mí. ¿Me devolvéis
1591
a esta existencia miserable, pero para qué?
1592
¿Volver al hogar de la falsedad, de los votos
1593
rotos y del amor injuriado? Dejadme ir,
1594
por piedad, pues si hay un lugar de largo reposo
1595
seguro es que quiero ir. Mi señor desdeñoso
1596
nunca podrá interrumpir tal profundo descanso
1597
ni despertar mi alma dormida aullando en mi tumba
1598
palabras como las que allí la precipitaron.
1599
Dolabela
[De rodillas.] Habéis de creerme. Hablo en contra de mí mismo.
1600
Esto merece crédito: he injuriado a mi amigo,
1601
que jamás pronunció esas palabras. Oh, habríais
1602
de haber visto las veces que se volvió. Cada vez
1603
con una frase más amable y más complaciente
1604
que añadir a lo que había dicho. Qué entrañables
1605
adioses. Se despidió derrotado por su amor;
1606
era evidente que se iba de mala gana.
1607
El amor que os profeso me ha convertido en traidor.
1608
¿Qué no podréis conseguir, que me habéis hecho un falso?
1609
Inventé esa mentira; de rodillas os ruego
1610
perdón para un criminal que se acusa y castiga.
1611
Cleopatra
¡Con qué facilidad creemos lo que deseamos creer!
1612
Levantaos, Dolabela. Si habéis sido culpable
1613
yo he contribuido a ello: el mucho amor me inculpa.
1614
Mi sugerente amabilidad era fingida;
1615
quise recuperar un amor en retirada
1616
jugando a dar celos. Preferiría perderle
1617
a juguetear innoblemente con su corazón.
1618
Dolabela
Vuestro pecho está fuera de todo alcance humano, es
1619
transparente como una roca de duro cristal
1620
imposible de penetrar. Oh, amigo mío,
1621
qué infinito tesoro has tirado, esparciendo
1622
en el océano, como un niño, vastas sumas
1623
de riquezas de allí imposibles de recuperar.
1624
Cleopatra
¿No podríais conseguir una hora de audiencia
1625
privada con él? Como un caminante cruzando
1626
un vasto páramo sin posada a la vista,
1627
que hambriento se termina todas sus provisiones
1628
antes de reemprender su doloroso camino,
1629
así desearía yo alimentar a mis ojos
1630
hambrientos antes de despedirnos; me voy lejos,
1631
si la muerte es lejana, para nunca más volver.
1632
([Ventidio, con Octavia detrás.])
Ventidio
Desde aquí podréis advertir—oh, es maravilla,
1633
¿Lo podéis creer? Le está tomando su bella mano.
1634
Dolabela
Lo haré, por esta recompensa.
1635
[Le toma la mano.] No la retiréis.
Nunca jamás os pediré ninguna otra cosa.
1636
Ventidio
Miran hacia nosotros.
1637
Octavia
De ojos rápidos es la culpa.
1638
Ventidio
Fingid no haberles visto; seguid.
1639
([Entran.])
Dolabela
¿Habéis visto al emperador, Ventidio?
1640
Ventidio
No. Le busqué pero oí que deseaba estar solo,
1641
sólo en compañía de Hiparco, su liberto.
1642
Dolabela
¿Sabéis qué le ocupa?
1643
Ventidio
Epístolas e instrucciones a su hermano César.
1644
Dolabela
Bien, he de dar con él.
1645
([Salen Dolabela y Cleopatra.])
Octavia
¡Qué insolencia y qué descaro!
1646
Ventidio
Parecía que fuera a decir: “Tomad al viejo,
1647
Octavia, es vuestro, yo estoy mejor así, gracias.”
1648
Bien, ¿pero qué uso hacer de este descubrimiento?
1649
Octavia
Déjalo morir.
1650
Ventidio
Me da lástima Dolabela; ella es peligrosa.
1651
El poder de sus ojos supera a los encantos
1652
tesalios. Aproxima a la luna de los cielos,
1653
las sirenas le enseñaron a adular con su voz:
1654
elocuente, habla y la noche se torna en día
1655
sin que los que la escuchan sean conscientes de ello.
1656
La vejez florece a su vista y se vuelve juventud.
1657
Los sacerdotes se embelesan cuando sonríe,
1658
y, olvidando la solemnidad, con manos llenas
1659
bendicen sus ojos lujuriosos. Incluso yo,
1660
que la odio, con malicia admiro su belleza,
1661
y mientras la maldigo, la deseo. Antonio
1662
debe conservar algunos restos de pasión
1663
que quizá fermenten en una recaída peor
1664
de no ser por completo curados. Sé que ahora
1665
intenta conseguir con César la paz para ella.
1666
Octavia
Me habéis convencido. Pero para un plan futuro
1667
([Se aleja.])
le mostraré que querrá saber esta noticia.
1668
¡Que le negocie una paz para esta prostituta!
1669
Se me inflama el corazón: no debe ser, no será.
1670
Ventidio
Aquí viene su guardia. Dejadme empezar a mí.
1671
([Entra Antonio.])
Antonio
Octavia, te estaba buscando, mi amor. ¿Dónde están
1672
tus cartas? Ya he dado mis últimas instrucciones.
1673
Octavia
Las mías, mi señor, también están escritas.
1674
Antonio
[Apartándole.] Ventidio—
1675
Ventidio
¿Mi señor?
1676
Antonio
Sólo entre tú y yo. ¿Cuándo has visto a Dolabela?
1677
Ventidio
Ahora, mi señor, salió de aquí; Cleopatra con él.
1678
Antonio
Habla bajo. Ordené que le llevara mi adiós.
1679
Ventidio
En verdad parecía que era vuestro último adiós.
1680
Antonio
Más bajo. ¿Mi “último adiós”? ¿Qué escondes con esas
1681
palabras “último adiós”? Lo hizo por orden mía.
1682
Ventidio
[En voz alta.] Entonces no hizo más que obedeceros. Supongo
1683
que le pediríais la máxima amabilidad,
1684
que lo hiciera con gran suavidad, con todo su amor.
1685
Antonio
Cómo sufriría, pobrecilla, abandonada.
1686
Ventidio
Reaccionó como debía, se tomó vuestro adiós
1687
como lo hiciera el de César o lo haría el de otro
1688
cualquiera, en caso de que un amor nuevo surgiera.
1689
Antonio
[En voz alta.] La estás difamando baja y maliciosamente.
1690
Ventidio
No pensé que os disgustaríais y lo habéis hecho.
1691
Octavia
[Acercándose.] Pareces molesto, mi señor.
1692
Antonio
No es más que una tontería; retírate, mi amor.
1693
Ventidio
Ciertamente es una tontería. Él envió—
1694
Antonio
[Furioso.] Es suficiente. Mira no desobedecerme,
1695
que si no me pagarás por ello con tu vida.
1696
Octavia
No se trata de una simple tontería, entonces.
1697
Ventidio
[A Octavia.] Es menos que eso, no es nada; vos lo visteis tan bien
1698
como yo, y por tanto no es secreto para nadie.
1699
Antonio
¿Ella “lo” vio?
1700
Ventidio
Sí, vio al joven Dolabela.
1701
Antonio
¿Al “joven” Dolabela?
1702
Ventidio
Joven, sí, yo al menos le creo joven y apuesto,
1703
y otros piensan como yo. ¿Pero qué más da eso?
1704
Siguiendo vuestras órdenes, llevando un mensaje,
1705
ella le recibió muy cortésmente, le sonrió,
1706
él tomó entonces con familiaridad su mano,
1707
la apretó y cubrióla de besos apasionados.
1708
Ella se sonrojó y suspiró y sonrió otra vez,
1709
y al final tomó un tiempo para hablar dulcemente,
1710
acercando y apoyando su mejilla en la de él,
1711
a lo que él respondió con besos entre susurros.
1712
“La constancia se recompensa”, dijo ella en alto.
1713
Octavia
Todo esto yo también vi y oí.
1714
Antonio
¿Qué mujer decís haber oído y visto así
1715
de juguetona con mi amigo? ¿No era Cleopatra?
1716
Ventidio
La misma, mi señor.
1717
Antonio
¿Mi Cleopatra?
1718
Ventidio
Cleopatra: que es vuestra, de Dolabela, de todos.
1719
Antonio
Mientes.
1720
Ventidio
No miento, mi señor. ¿Qué habría de extraño en esto?
1721
¿Una amante abandonada no habría de buscar
1722
un reemplazo? No suele pasar las noches sola.
1723
Antonio
No pensaré más en ello porque sé que es falso.
1724
Veo la estrategia que os traéis entre manos.
1725
Pero, ¿para qué seguir ese camino, Octavia?
1726
¿En qué te perjudica que Cleopatra sea justa?
1727
Ya no es mía. Déjalo; te veo y te perdono, amor.
1728
Octavia
¿Te preocupa que se haya visto que es una falsa?
1729
Antonio
Debería, si así fuera, pues aunque es pasado,
1730
no quisiera que el mundo censurase mi elección
1731
de querer a una tan ligera; pero os perdono.
1732
Ventidio
¿Qué os han hecho mis años para que creáis que yo
1733
castigo porque sí a vuestros oídos con mentiras?
1734
Por las verdades de los cielos que ella es falsa.
1735
Antonio
Aunque el cielo y la tierra fuesen testigos de ello,
1736
me sería imposible creerla con mácula.
1737
Ventidio
Os traeré entonces un testigo desde el infierno
1738
para que de fe de esto. Aguardad, no os retiréis.
1739
([Viendo a Alexas que entra y comienza a volverse.])
Puesto que tienes que quedarte así lo harás.
1740
Alexas
¿Qué quiere mi señor?
1741
Ventidio
Forzarte a hacer lo que más detestas; hablar verdad.
1742
Miembro eres del consejo privado de Cleopatra,
1743
del consejo de sus aposentos, de sus horas
1744
lascivas; conoces cada cambio en sus noches
1745
y las vigilas como los caldeos la luna:
1746
puedes decir por qué fases pasa cada día.
1747
Alexas
¡Mi noble señor!
1748
Ventidio
Ilustre proxeneta, no te exijo un discurso
1749
elegante ni una cuidada cadencia, sino
1750
la simple verdad sin adornos. Oí, yo mismo,
1751
a tu reina cortejando a Dolabela. Di, habla,
1752
pues deseo conocer, por tu misma confesión,
1753
qué más ha sucedido entre ellos y cuánto sabes.
1754
Antonio
Responde verdad, Alexas, tanto si le ofende a
1755
Ventidio como si le complace, no te importe.
1756
Defiende a tu reina injuriada de la malicia.
1757
Octavia
¡Cómo le inspira ánimos, cómo teme encontrarla
1758
falsa! Ved cómo cierra los ojos a la verdad.
1759
¡Ved cómo de impaciente está por ser engañado!
1760
Alexas
Tanto como el amor defiende la fragilidad
1761
de la mujer, apremiada por el abandono y
1762
la grandeza del amante, divina Octavia,
1763
tanto puede mi reina ser excusada ante vos
1764
por amar a quien es vuestro señor. Ojalá que
1765
Ventidio sea justo al valorar los actos de ella.
1766
Antonio
Está bien dicha esa verdad; nótalo, Ventidio.
1767
Alexas
Su fuerte pasión, excelentísimo emperador,
1768
ante vos no se ha de excusar sino justificar.
1769
Los encantos de su belleza—sin su corona—
1770
atrajeron promesas y votos de lejanos
1771
reyes de India y Meroe, y a sus pies se ofrendaron
1772
los cetros de la tierra, expuestos en montones
1773
para que eligiera dónde prefería reinar.
1774
Pensó que tan sólo un romano la merecía,
1775
y de entre todos los romanos sólo Antonio,
1776
y ya que no podía ser esposa para vos,
1777
decidió desdeñar una pasión legítima.
1778
Antonio
Es todo cierto.
1779
Alexas
Y aun así, a pesar del amor y vuestro sin par
1780
abandono, que la han alejado del respeto
1781
debido al honor, al fin el cielo abrió sus ojos,
1782
y entendió sus ofensas hacia la bella Octavia,
1783
cuyo sagrado lecho mal había usurpado.
1784
Las tristes consecuencias de esta guerra impróspera
1785
fueron a confirmar sus pensamientos piadosos.
1786
Ventidio
¿Lo podréis creer? Miradle ahora, comienza a enmendar
1787
su discurso y a hablar razón.
1788
el Emperador te ha otorgado total licencia.
1789
Alexas
De otra forma nunca me hubiera atrevido a ofender
1790
sus oídos con lo que la última necesidad
1791
le ha empujado a hacer a mi señora abandonada,
1792
si bien su corazón no está del todo alterado.
1793
Antonio
Por tu vida, no te atrevas a decir tal cosa.
1794
Octavia
¿He de soportar yo esto? Dioses, dadme paciencia.
1795
Ventidio
Sigue, eunuco. Continúa, querido medio-hombre.
1796
Alexas
Dolabela la ha amado durante largo tiempo.
1797
Él, así como vos, mi casi divino señor,
1798
la merece, y siendo ella rechazada por vos,
1799
a quien amaba, puede ahora aceptar su pasión.
1800
Antonio
¡Fuera de mi vista! ¡No puedo soportarlo más!
1801
¡Oh, que las furias te arrastren rápido al infierno,
1802
que los demás condenados descansen mientras que
1803
tú acaparas todas las manos torturadoras,
1804
hasta que Cleopatra se una a ti y tú la tortures!
1805
([Sale Alexas, empujado por Antonio.])
Octavia
No está nada bien, mi señor, y me ofende en mucho
1806
que demuestres esta pasión, esta preocupación
1807
desmedida por quien es una infiel prostituta.
1808
Antonio
Octavia, déjame; estoy muy inquieto. Vete, digo.
1809
Octavia
¡Mi señor!
1810
Antonio
Te ruego que me dejes.
1811
Ventidio
Obedecedle, señora. Mejor retirarse
1812
un tiempo y observar cómo continúa esto.
1813
Octavia
¿En qué te he ofendido, mi señor, para pedirme
1814
que me marche? ¿Soy falsa, infame, una Cleopatra?
1815
Si yo fuera ella, tan baja como ella, ¿habría
1816
de marcharme también? ¿Me lo pedirías?
1817
Cabizbaja inventaría excusas, falsas todas.
1818
Antonio
Todo esto es demasiado, demasiado, Octavia.
1819
Me oprime una pena difícil de sobrellevar,
1820
y a ella le añades tú más. Me voy a retirar,
1821
para reunir los restos de hombre que aún me quedan.
1822
Octavia
En privado harás duelo por un amor infiel
1823
que te ha traicionado: sólo a medias has vuelto a mí.
1824
Tu amabilidad se queda atrás con ella. Señor
1825
mío, me dicen que quieres incluirla en el tratado
1826
y pactar condiciones para ella. ¡Actos de amor son!
1827
Antonio
Ventidio, ¿eres mi amigo o eres otro Dolabela?
1828
Por eso quizá desencadenas a la fiera.
1829
Ventidio
Haced lo que os dice, mi señora, retiráos.
1830
Octavia
Me iré, desde luego, pero para nunca volver.
1831
Jamás te volverá a atormentar esta furia.
1832
Mi señor, el amor no durará para siempre
1833
si es harto sometido a desdeño e ingratitud.
1834
Vuelve con ella engañado, a quien prefieres a mí.
1835
Devuélvele tu corazón en un fingido adiós,
1836
si bien un amor fingido lo tuvo primero.
1837
Aunque mi justa dignidad me prohíbe quedarme
1838
porque me has injuriado, mi deber será tuyo.
1839
Por los queridos votos de un amor anterior,
1840
mi cuidado y ternura quedarán transferidos
1841
y me acompañarán en mis noches de viudedad.
1842
Toma mi último adiós, y con él mis esperanzas
1843
de tenerte entero para mí y no en una mitad.
1844
([Sale.])
Ventidio
Lucharé con los cielos que deshacen mis planes
1845
mejores. Mi último intento ha de ser ganármela
1846
de nuevo. Pero, oh, temo que será en vano.
1847
([Sale.])
Antonio
¿Por qué he de tener un sencillo, honesto corazón
1848
incapaz de disfrazar pena y debilidades,
1849
dejándolas expuestas a los ojos del mundo?
1850
Tendría que haberme tragado mi angustia inmensa,
1851
y sonreír forzado a la falsedad de Cleopatra.
1852
Octavia lo hubiera creído y se habría quedado,
1853
pero no soy más que arroyo de aguas cristalinas,
1854
y con claridad vergonzante expongo mis faltas.
1855
He aquí el profanador del santo nombre de amigo
1856
([Entra Dolabela.])
que ha envilecido hasta la máxima deslealtad.
1857
Con porte y gesto seguros deslumbra el villano
1858
secreto; con rasgos hechos para la honestidad
1859
que el cielo se equivocó al unir con pompa y traición
1860
facilitándole así su trabajo de engaño.
1861
Dolabela
¡Oh, amigo mío!
1862
Antonio
Y bien, Dolabela, ¿transmitiste mi mensaje?
1863
Dolabela
Lo hice, muy a mi pesar.
1864
Antonio
¿Cómo a tu pesar? ¿Fue acaso tan difícil hablar
1865
de nuestra despedida? Estarías deseándolo.
1866
Dolabela
¿Por qué?
1867
Antonio
Porque me quieres. ¿Y recibió ella mi mensaje
1868
con una pena tan sincera como aquella
1869
tan honda que yo sentía cuando lo compuse?
1870
Dolabela
Ella os ama incluso hasta la locura.
1871
Antonio
Oh, ya lo sé. Tú, Dolabela, no sabrás mejor
1872
cuánto me ama. ¿Y debería yo abandonar a esta
1873
criatura casi perfecta de tal hermosura?
1874
Dolabela
Verdad es que yo no podría si fuera mía.
1875
Antonio
Y con todo tú fuiste quien me persuadió de ello.
1876
¿Cómo has cambiado de opinión en tan poco tiempo?
1877
Dolabela
Yo advertí que no estaba preparado para ir.
1878
No pude soportar sus suspiros, ni sus lloros.
1879
Me pudo finalmente la piedad, quizá también
1880
os venza ahora a vos, pues he dado mi palabra
1881
de que dejaría que os diera su último adiós.
1882
Por aquí viene para que cumpla mi promesa.
1883
([Entra Cleopatra.])
Antonio
¡Falso Dolabela!
1884
Dolabela
¿Qué es falso, mi señor?
1885
Antonio
Pues es claro que Dolabela es falso y Cleopatra
1886
es falsa: ambos falsos e infieles. Venid, acercáos
1887
bien. Os une la maldad, serpientes, en mi pecho
1888
os guardaba hasta que me habéis mordido de muerte.
1889
Dolabela
Mi señor, ¿cómo he merecido ser tratado así?
1890
Cleopatra
¿Pueden los cielos inventar un tormento nuevo?
1891
¿Una maldición más allá de la despedida?
1892
Antonio
Sí, si el destino es justo habrá uno mucho mayor.
1893
Para crímenes como estos los cielos tendrían
1894
que idear castigos ingeniosos. La gran piedra
1895
que rueda y la rapaz roedora son antiguas
1896
como Júpiter, y ambas son penas muy leves.
1897
Vosotros en cambio habéis hecho madurar el mal
1898
a un nivel tan monstruoso que exige a los dioses
1899
encontrar una tortura a su altura. ¡Vosotros!
1900
No hay nombre como llamar a dos como vosotros.
1901
Me hacéis esto: a mí, que encerré a mi alma en vuestros pechos,
1902
que no tenía deseos, alegrías, vida,
1903
que no fuerais vosotros. Cuando mío era el mundo,
1904
os lo di en dote con mi corazón. No servía
1905
sino para serviros a vosotros. Amante
1906
y amigo era todo lo que el mundo me ofrecía.
1907
¡Oh, Cleopatra! ¡Oh, Dolabela! ¿Cómo pudisteis
1908
traicionar a este tierno corazón que con amor
1909
infantil arrullabais en vuestro pecho, donde
1910
dormía seguro de toda fe traicionada?
1911
Dolabela
Si ella os ha ofendido, os vengaréis los cielos y vos.
1912
Antonio
¡Si “ella” me ha herido! No quieras evadir tu culpa.
1913
Atrévete a jurar, Dolabela, que no la amas.
1914
Dolabela
No tanto como os quiero a vos.
1915
Antonio
¿No tanto? ¡Júralo, júralo! Di que no la amas.
1916
Dolabela
Nada más de lo que me permite la amistad.
1917
Antonio
¿No más? ¡Si la amistad no te permite a ti nada!
1918
Has mentido, y sigues sin jurar que no la amas.
1919
Oh, “no tanto”, “nunca más”, embustero hipócrita.
1920
Si esto no te atreves a reconocer ante ella,
1921
es que no la amas; si ante mí no lo reconoces,
1922
es que la amas. Ventidio lo oyó, Octavia lo vio.
1923
Cleopatra
Son enemigos.
1924
Antonio
Alexas no lo es, y también él lo ha confesado.
1925
Él que es quien mejor lo sabía dio cuenta de ello.
1926
([A Dolabela.])
¿En quién busco prueba que no seas tú? Te encomendé
1927
a ti que le llevaras mi última despedida,
1928
y vuelves con ella suplicando que se quede.
1929
Dolabela
¿Qué esperáis que responda? Si haber amado es crimen,
1930
entonces he pecado. Pero si me arrepiento
1931
de ese amor, me limpio del delito. Me arrepiento.
1932
En cambio, si mi ofensa va más allá del perdón,
1933
no permitáis que sufra ella: es inocente.
1934
Cleopatra
Ah, ¿qué cosa no hará una mujer enamorada?
1935
¿Qué podrá rechazar para aferrarse al corazón
1936
en el que todas sus alegrías están puestas?
1937
Fui aconsejada que azuzara el fuego de su alma
1938
para ponerte celoso y así recuperarte.
1939
Pero todo fue en vano, no fui capaz de fingir,
1940
y mi amor, desbordado, rompió todos los diques
1941
ahogando de nuevo a mi corazón. El destino
1942
aprovechó un minuto de ficción y se llevó
1943
por delante la verdad de toda una vida.
1944
Antonio
Fina telaraña es el arte de la mentira,
1945
una vez vista, se rompe con gran facilidad.
1946
Dolabela
Perdonad a vuestra amante.
1947
Cleopatra
Perdona a tu amigo.
1948
Antonio
Os habéis aconchabado y acordado defender
1949
la causa del otro. ¿Con qué testigos contáis
1950
de que sólo pretendíais despertar mis celos?
1951
Cleopatra
Nosotros mismos y los cielos.
1952
Antonio
La culpa es testigo de la culpa. Fuera amistad
1953
y amor: ya no tenéis lugar en el pecho humano,
1954
estos dos os han echado. ¡Evitad mi vista!
1955
No mataré al hombre que he querido, ni puedo herir
1956
a la mujer que he amado. Pero evitadme, los dos.
1957
Ignoro cuánto tiempo podré continuar manso,
1958
pues si paso un minuto más pensando en la ofensa
1959
tan alto en mí gritarán la justicia y venganza
1960
que me impedirán poder oír a la clemencia.
1961
Dolabela
Los cielos sienten nuestra pena por nuestras faltas,
1962
y les complace perdonar al hombre que yerra.
1963
Es la misericordia su querido atributo,
1964
que limita la justicia como si existieran
1965
grados en el infinito, y este prefiriera
1966
carecer en perfección a castigar sin freno.
1967
Antonio
Puedo al enemigo perdonar, pero al amigo
1968
y a la amante en cambio no. La forma más horrible
1969
de traición se da allí donde la confianza es mayor,
1970
y al alma resignada la apuñala su guardia.
1971
No os oiré más: ¡marchaos de mi vista para siempre!
1972
Cleopatra
¿Cómo? ¡Para siempre! A duras penas tan sólo un
1973
minuto soporto no verte, ¿y ahora por siempre
1974
he de marcharme? Todas mis alegrías están
1975
reunidas aquí. ¿A dónde puedo ir? ¿A mi reino?
1976
¿Ese que he perdido por ti? ¿Al de los romanos?
1977
¿Qué me odian por tu causa? ¿Quizá pues he de vagar
1978
por el ancho mundo, condenada al destierro,
1979
desterrada porque te amo y desterrada de ti?
1980
¡Y eso último es lo peor! Óyeme con la justicia
1981
más estricta, pues no mendigo favor alguno.
1982
Si te he ofendido, mátame. No me destierres.
1983
Antonio
No debo oírte. Una parte de mí, idiota, toma
1984
partido por ti. Pero el honor tapa mis oídos.
1985
Cleopatra
¡Escúchame, por piedad! ¿Te desharías de una
1986
esclava incondicional, que se humilla ante tanto
1987
desprecio? No tiene ni una pizca de compasión.
1988
No tiene una lágrima para mi despedida,
1989
ni una mirada ni un adiós amable. ¡Corazón
1990
de hierro! Oh, que los dioses nos miren bien y juzguen
1991
nuestra historia, y determinen si alguna vez me amó.
1992
Antonio
Suficiente. ¡Alexas!
1993
Dolabela
¡Villano mentiroso!
1994
Antonio
[A Cleopatra.] Tu Alexas, el tuyo.
1995
Cleopatra
Pero si fue su idea, su catastrófico plan
1996
el hacer que volvieras a mi amor por los celos.
1997
Óyele, escucha su versión, deja que lo explique.
1998
Antonio
Ya lo he hecho.
1999
Cleopatra
Y si no me exculpa—
2000
Antonio
¡Es tu criatura! ¡La que vela por tus sonrisas,
2001
la que dice o calla, según, para complacerte!
2002
Ni me voy a conmover, ni cambiaré de opinión.
2003
Cleopatra
¿Entonces hemos de despedirnos? Mi cruel señor,
2004
¡adiós! Las apariencias juegan en mi contra.
2005
Parto, sin poder justificarme, para siempre
2006
de tu vista. Sabes cuánto te he amado. Tan sólo
2007
yo sé cuantísimo te sigo amando. Te amo más,
2008
incluso ahora que eres ingrato, de lo que jamás
2009
me has amado tú a mí. Tan de verdad que nunca
2010
me arrepentiré de ello. Pero moriré feliz
2011
con la satisfacción de saber que fuiste mío.
2012
Antonio
¡Lloran en su despedida! ¿He de llorar yo también?
2013
Tal cosa les proclama inocentes. No he de llorar,
2014
y en cambio quiero al pensar que no he de perdonarles.
2015
Vivid, pero vivid miserables, es bien justo
2016
que así sea porque me habéis convertido en eso.
2017
Vivid apartados y que no os encontréis jamás.
2018
Que os separen toda la tierra y todos los mares,
2019
que vuestra única visión compartida sea el cielo
2020
y el sol, que vuestros destinos nunca más se crucen,
2021
y que tristes les deploréis junto con el mío.
2022
Pues me engañasteis ya no podré confiar en nadie.
2023
([Salen por separado.])
Acto V
ESCENA I
([Entran Cleopatra, Carmia y Eiras.])
Carmia
Cielos, sed más justos, castigar así a la virtud
2024
nos incita a creer que el azar lo rige todo
2025
y que reparte una mano de casualidades
2026
a los destinos y las suertes que traza el hombre.
2027
Cleopatra
Podría sacarme estos ojos que conquistaron
2028
su corazón y que no lograron retenerlo.
2029
¡Qué maldición la de adorarle como lo hago!
2030
Sois testigos, dioses, de que me ordenó marcharme.
2031
¡Se burló de vosotros con insultantes votos
2032
de fe prometida! Moriré, no lo soporto.
2033
([Saca su daga y la sujetan.])
Podéis sujetarme pero puedo no respirar,
2034
puedo morir por dentro y estrangular este amor.
2035
([Entra Alexas.])
Eiras
¡Socorro, oh, Alexas, ayuda! Desesperada está
2036
la reina, su alma lucha con toda la agonía
2037
del amor y de la rabia, que está venciendo.
2038
Cleopatra
Suéltame. ¿Estás ahí, traidor? Un poco de aliento
2039
para soltar al viento mi rabia. ¡Que me sueltes!
2040
¡Suéltame, digo! Deseo lanzarme contra él.
2041
Alexas
Sí, lo merezco, mi verdad llegó en mala hora.
2042
¿Tenía que ser yo el que sostuviera las ruinas
2043
de un poder real en declive? ¿Yo el que se tirara
2044
bajo las ruedas para que le hicieran pedazos
2045
con toda la fuerza imperial de su peso? ¡Hay tanta
2046
arrogancia en los súbditos que quieren preservar
2047
un poder tal que anhela su propia destrucción!
2048
Cleopatra
Quisiera razonar con mayor calma contigo.
2049
¿No forzaste a que mi sincero y directo amor
2050
tomara el tortuoso camino de los celos?
2051
¿Qué se ha conseguido? Octavia ha desaparecido,
2052
pero Cleopatra ha sido desterrada. Villano,
2053
tú sólo has empujado mi barca a mar abierto
2054
para probar a mi costa que la puedes virar
2055
y hacerla volver. Pero ya, me temo, no ha de ser.
2056
Estoy perdida demasiado adentro, arruinada.
2057
¡Fuera de aquí, impostor, traidor, monstruo, demonio!
2058
No puedo más: mis penas y tú me habéis hundido
2059
tan al fondo que me falta voz para maldecir.
2060
Alexas
Imaginad unos náufragos en una isla,
2061
agotados por escalar un acantilado.
2062
Si desde arriba alguna mano caritativa,
2063
poniéndose en peligro, les ayudara a subir,
2064
¿le maldecirían por sus esfuerzos? Sucede
2065
aquí lo mismo. En un paso alcanzaréis la cima.
2066
Cleopatra
He tocado fondo y nunca más me levantaré.
2067
Alexas
Octavia se ha ido, y con Dolabela en el destierro,
2068
creedme, señora, Antonio es vuestro. Nunca perdisteis
2069
su corazón, que atraparon los celos, último
2070
retiro y refugio del amor, donde se esconde
2071
entre las sombras y en un silencio vigilante,
2072
atento al sonido que le reclama de vuelta.
2073
Cualquiera podría terminar este trabajo
2074
iniciado por mí, pues casi está concluido.
2075
Así de fácil, triste de mí, se lo he dejado.
2076
Cleopatra
Asegúrate de hacerlo tú, de otra manera—
2077
Alexas
Vuestro silencio es lo que me amenaza.— Antonio
2078
ha subido al monte Faros. Desde su torreta
2079
contempla vigilante las galeras egipcias
2080
mano a mano con la flota de César. ¡Conquistar
2081
o morir!—Sólo la victoria puede absolverme.
2082
Si nosotros vencemos, vuestro es el conquistador.
2083
([Se oye un grito lejano en el interior.])
Carmia
Tened esperanzas, señora, ¿habéis oído el grito?
2084
([Se oye, más cerca, un segundo grito.])
Eiras
¡Escuchad con atención! ¡El segundo es más fuerte!
2085
Alexas
Vienen del puerto, ¡por los dioses, son buenas nuevas!
2086
Cleopatra
¡Que así lo quiera Osiris!
2087
([Entra Serapión.])
Serapión
¿Dónde, dónde está la reina?
2088
Alexas
Con cuánto pavor se queda mirando el cobarde
2089
sagrado, aún sin recuperarse del asalto,
2090
cuando todos sus dioses, y lo que es más para él,
2091
sus ofrendas y oblaciones, corrían peligro.
2092
Serapión
¡Oh, el horror! Es el fin de Egipto; nuestra hora
2093
ha llegado: desde su antiguo trono la reina
2094
de naciones se ha hundido por siempre en el abismo.
2095
El tiempo ha desenrollado hasta su último éxito,
2096
ha agotado el papiro y puesto fin a las glorias.
2097
Cleopatra
Sé más claro: di de dónde vienes, aunque leo
2098
mi destino en tu rostro, y tus ojos temerosos
2099
amenazan con revelarlo antes de que hables.
2100
Serapión
Ay, de Faros, de ver—perdonadme e imaginadlo—
2101
la última esperanza de Egipto: vuestra flota—
2102
Cleopatra
¿Derrotada?
2103
Serapión
No: ni siquiera lucharon.
2104
Cleopatra
Huyeron, entonces.
2105
Serapión
Tampoco eso. Vi, con Antonio, cómo la flota
2106
se marchaba remando: vi que agitó la mano
2107
tres veces, bien alto, y las tres le dijeron adiós.
2108
La falsa fortuna, como una servil meretriz,
2109
que a punto de dejar al pródigo en bancarrota,
2110
disimulando una sonrisa le besa un adiós,
2111
adulándole hasta el último momento; igual,
2112
los remos fueron hasta el enemigo; el encuentro
2113
en cambio fue amistoso. Vimos los gorros de ambos
2114
bailar en el aire al unísono. Las galeras
2115
egipcias, recibidas como amigas de Roma,
2116
se han colocado detrás de las suyas y engrosan
2117
ahora sus filas. Juntas se acercan al puerto.
2118
Cleopatra
Es suficiente, Serapión. Entiendo mi sino.
2119
No era esto preciso, dioses: cuando perdí a Antonio
2120
vuestro trabajo estaba hecho. Esto es pura maldad.
2121
¿Y mi señor? ¿Cómo está llevando el golpe final?
2122
Serapión
No puede expresarse su furia en palabras. En tres
2123
ocasiones buscó el ataque definitivo
2124
contra el enemigo y la galera de César.
2125
Oculto, delira sobre vos, piensa que es traición.
2126
Grita, advirtiendo, que si os encontrara ahora—
2127
Alexas
Olvidaos de él, y procurad vuestra seguridad
2128
hasta el momento en que podáis probar inocencia.
2129
Cleopatra
Me quedaré.
2130
Alexas
No debéis. Apresuraos a vuestro sepulcro
2131
mientras yo me voy corriendo a buscar a César.
2132
Cleopatra
¡A César! No, no tengo negocio alguno con él.
2133
Alexas
Puedo intentar negociar que os perdone la vida.
2134
Cleopatra
¡Rastrero infeliz! ¿También tú le traicionarías?
2135
¡Fuera de mi vista! No oiré a un traidor. Esta ruina
2136
nos la trajo tu plan. Serapión, eres honesto.
2137
Aconséjame pero aprisa, que el tiempo es oro.
2138
Serapión
Retiráos, todavía no habéis de ver a Antonio.
2139
Alexas comenzó este desastre, y es justo que
2140
tentando al peligro, intente exculparos. Ofrece
2141
su lengua servil para conseguiros de César
2142
una pobre vida precaria; mejor que vaya
2143
ante Antonio y exhiba con él esa elocuencia.
2144
Alexas
¡Cielos! No me atrevo, encontraré muerte segura.
2145
Cleopatra
¡Esclavo, la mereces! No le temo a mi señor,
2146
y no le evitaré. Le sé noble; no me quitó
2147
la vida cuando me desterró acusándome de
2148
engaño. Lo entenderá todo y moriré con él.
2149
Alexas
Tened piedad de mí y dejadme que os acompañe—
2150
Cleopatra
A la muerte, como te muevas de aquí. Si puedes,
2151
habla ahora, por tu vida, si es que la quieres salvar,
2152
mientras que la mía vale esto. Ven, buen Serapión.
2153
([Salen Cleopatra, Serapión, Carmia y Eiras.])
Alexas
Oh, si pudiera temer menos perder a este ser
2154
que, como una bola de nieve en mi cobarde
2155
mano, cuanto más la aprieto, más rápidamente
2156
se me derrite. Razón, me eres de poca ayuda,
2157
pues aún, a pesar de ti, estos dos amantes,
2158
alma y cuerpo, temen su separación postrera.
2159
Déjame pensar. Para salvarme de la muerte,
2160
¿qué puedo decir? No importa el sino de Cleopatra.
2161
Antonio
[Dentro.] ¿Por dónde, dónde?
2162
Ventidio
[Dentro.] Este lleva al sepulcro.
2163
Alexas
¡Ah, ya le oigo! Y todavía no estoy preparado.
2164
El don mío de la mentira me ha abandonado,
2165
y este demonio de la corte que he alimentado
2166
me abandona ante la necesidad. No me atrevo
2167
a quedarme, tampoco puedo marcharme lejos.
2168
([Sale.])
([Entran Antonio y Ventidio.])
Antonio
Afortunado de ti, César, que tienes hombres
2169
a los que liderar; no has vencido tú a Antonio,
2170
no: Roma ha conquistado a Egipto. ¡Me han traicionado!
2171
Ventidio
¡Maldito sea ese séquito traidor! Su tierra
2172
y cielo los infectan de todas las bajezas
2173
y sus nuevas almas llegan al mundo manchadas
2174
desde el momento mismo de su primer aliento.
2175
Antonio
El villano original no fue la creación de Dios,
2176
sino un bastardo del sol por el Nilo ascendido
2177
a hombre, con todo el barro de su madre en su alma.
2178
Ventidio
La nación entera es una traidora, y su reina
2179
el espíritu y la esencia de todos ellos.
2180
Antonio
¿Queda aún alguna posibilidad de ayuda?
2181
¿Por ventura algún dios que no procure mi caída?
2182
¿Una mínima esperanza no comprometida?
2183
Si la hay, no puede pasarme el destino de un niño
2184
como César por encima. Una mitad del mundo
2185
aún es de Antonio. De cada extremidad cortada,
2186
siento que regresan a mí el alma y el coraje.
2187
Ventidio
Aún nos quedan tres legiones. El último asalto
2188
nos quitó el resto. Si es la muerte vuestro designio,
2189
estas nos bastan para amontonar cadáveres
2190
de enemigos en una gran pila para enterrar.
2191
Antonio
Nos bastan. No dividiremos nuestras estrellas,
2192
sino que, juntándolas, lucharemos émulos.
2193
Con ojos maliciosos vigilaremos nuestros
2194
actos; cada muerte que des la tomaré en deuda,
2195
y justo te pagaré de vuelta con otro alma.
2196
Ventidio
Veréis ahora cómo os quiero. Ni una palabra más
2197
de lamento. Por las pocas horas que me quedan
2198
juro estar tan satisfecho con este valiente
2199
destino romano, que no querría ser César
2200
y sobreviviros. Cuando dejemos la carne
2201
y subamos juntos, la muchedumbre etérea
2202
jaleará al verme, pues fui quien murió con Antonio.
2203
Antonio
Quién sabe, quizá acabemos con todas sus tropas
2204
y lleguemos a veteranos. Intentémoslo,
2205
probemos a saltar este golfo del destino.
2206
([Entra Alexas, temblando.])
Ventidio
¡Mirad a ese villano y a Cleopatra en su rostro
2207
con toda su astucia y sus artes para el engaño!
2208
¡Cómo mira a través de esos ojos embusteros!
2209
¡Cómo prepara su semblante para el engaño!
2210
¡Promete una mentira antes de hablar! Dejádmelo.
2211
([Acercándose.])
Alexas
Oh, perdonadme, perdonadme.
2212
Antonio
Para. No es digno de que le mates. Por tu vida,
2213
que puedes conservar porque desprecio tomarla,
2214
ni una sílaba para defender a tu reina.
2215
Puedes ahorrarle ese trabajo a tu vil lengua.
2216
Alexas
Señor, se ha marchado a donde nunca se la pueda
2217
molestar de nuevo, bien por el amor o por vos.
2218
Antonio
¡Ja! ¡Ha huido con su Dolabela! ¡Muere, traidor!
2219
¡Olvida mi promesa, me desdigo! ¡Tú, muere!
2220
([Va a matarle.])
Alexas
¡Esperad! ¡No ha huido!
2221
Antonio
Sí, lo ha hecho. Mis ojos, abiertos, ven su engaño.
2222
Mi vida entera ha sido un sueño dorado de amor
2223
y de amistad; pero ahora, como un marino alerta,
2224
me levanto de un dulce descanso justo cuando
2225
mi barco naufraga y mis tesoros los traga el mar.
2226
¡Mujer desagradecida! Como golondrina
2227
de verano me seguiste, criando a tus polluelos
2228
en mis cálidos rayos, cantándome lisonjas
2229
desde el amanecer; pero con mi invierno encima
2230
emprende el vuelo hacia la primavera de César.
2231
Alexas
No creáis tal cosa. Se han mezclado vuestras fortunas
2232
en todo. De haber traicionado su flota a Roma
2233
segura se hubiera ido a César, con tal soborno.
2234
Ventidio
Lo mandó antes para luego ser más bienvenida.
2235
Antonio
Es evidente, si no habría aparecido
2236
ante nosotros para explicarse y exculparse.
2237
Alexas
Ya lo ha hecho, fatalmente: no pudo soportar
2238
vuestra injusta acusación. Se encerró en el sepulcro,
2239
bajó la mirada, susurró y en silencio
2240
sus lágrimas cayeron de su rostro inmutable
2241
como si salieran sin licencia, escapándose.
2242
Murmuró hacia adentro palabras indistinguibles
2243
y al fin, con mirada de Lucrecia moribunda—
2244
Antonio
Mi corazón tiene un negro presentimiento—
2245
Ventidio
Todo es para mejor, continúa.
2246
Alexas
Agarró su puñal, y antes de que pudiéramos
2247
evitar el golpe mortal, se lo hundió en el pecho.
2248
Girándose a mí, dijo: ‘Llévale mi último adiós
2249
a mi señor y pregúntale si aún sospecha’.
2250
Quiso decir más pero la muerte se entrometió.
2251
Comenzaba a decir vuestro nombre con su último
2252
aliento, quedando el resto enterrado en su boca.
2253
Ventidio
¡Alabado sea el cielo!
2254
Antonio
¿Eres entonces inocente, mi querido amor
2255
y estás pues muerta? ¡Qué palabra! Muerta si falsa,
2256
pero habrías de estar viva si inocente y cierta.
2257
¡Pero inocente y muerta clama al cielo! ¿Qué soy yo
2258
entonces, asesino de verdad, de inocencia?
2259
No pueden mis pensamientos formarse en palabras
2260
capaces de expresar una culpa tan horrible.
2261
Ventidio
¿Ha llegado a esto? Los dioses son muy generosos,
2262
¿y así es como les agradecéis tanta merced?
2263
Antonio
[A Alexas.] ¿Por qué te quedas aquí? ¿Es para espiarme el alma
2264
y ver su duelo interno? ¡Márchate! No mereces
2265
ser testigo de lo que ahora le corresponde
2266
hacer a la dignidad de emperador romano.
2267
Alexas
La ama aún, el dolor le delata. La alegría
2268
de saberla con vida augura reconciliación.
2269
Me he salvado a mí y a ella, pero, oh, estos romanos.
2270
El destino se adelanta a mi ingenio, me alcanza,
2271
me persigue y sorprende en las vueltas de la vida.
2272
([Sale.])
Ventidio
Mejor hubiera estado que se hubiera muerto antes.
2273
Antes de que Octavia marchara, se podría haber
2274
intentado negociar. Ahora somos débiles,
2275
no aceptarán un pacto. Vamos, poneos en pie,
2276
preparémonos para morir luchando juntos.
2277
Antonio
No lucharé. Ya no tengo por qué ir a la guerra.
2278
La razón de mi furia y mi rabia ya no existe.
2279
Ventidio
César está a las puertas.
2280
Antonio
Pues que le dejen entrar. Ya sí que es bienvenido.
2281
Ventidio
¿Qué letargo ha invadido y conquistado vuestra alma?
2282
Antonio
No es sino desprecio de la vida y justo anhelo
2283
de liberarme de la atadura que me oprime.
2284
Ventidio
Hacedlo con valor.
2285
Antonio
Lo haré, pero no será luchando. ¡Oh, Ventidio!
2286
¿Por qué causa iba yo a luchar? Mi reina está muerta.
2287
Era un grande para ella: mi poder, mi imperio,
2288
eran la moneda con la que compraba su amor,
2289
y los reyes sometidos mis comisionistas.
2290
Con ella muerta, deja que César tome el mundo,
2291
que está vacío sin su mejor joya. Mi lucha
2292
valía la pena por ella. Siento náuseas,
2293
ninguna recompensa de la vida existe ya.
2294
Ventidio
¿Querríais que os prendieran?
2295
Antonio
Sí, quisiera que me llevaran, como a un romano:
2296
muerto, mi Ventidio. Mi alma fuera del alcance
2297
de César, privado de la vida por mi mano.
2298
Es hora de que el mundo tenga un señor y sepa
2299
a quién obedecer. Nosotros dos en suspense
2300
hemos mantenido su homenaje. Dejémosle
2301
que campe solo por el mundo. Estoy agotado.
2302
Mi antorcha se me ha apagado, y ahora el mundo ante mí
2303
se me antoja un gran desierto negro al anochecer.
2304
Me tumbaré y dejaré de andar sin propósito.
2305
Ventidio
Sentiría gran dolor si os sobreviviera:
2306
elegid vuestra muerte, yo he visto tantas formas
2307
que no me importa cuál tomar. Me preocupa sólo
2308
que mi vida, que de gastada es un trapo roto,
2309
no valga siquiera para ser renunciada.
2310
Quisiera que pudiésemos renunciar a ellas
2311
con mayor dignidad, como dos leones peleando,
2312
pudiendo al menos abalanzarnos y malherir
2313
a zarpazos a los cazadores al acecho.
2314
Antonio
Ya lo he pensado. Ventidio, has de seguir vivo.
2315
Ventidio
No debo, mi señor.
2316
Antonio
¿No querrías vivir para decir algo bueno
2317
de mí? ¿Defendiendo mi justa fama de agravios,
2318
y mis logros de las viles lenguas de los hombres?
2319
Ventidio
Si no sois vos, ¿quién habrá de defender los míos?
2320
Antonio
Pues te lo ordeno.
2321
Ventidio
Si morimos bien, nuestras muertes hablarán mejor
2322
ellas solas; no precisarán testigos vivos.
2323
Antonio
Tú me has querido y quisiera recompensártelo.
2324
Pues debo morir, mátame y llévate el mérito
2325
de mi muerte para congraciarte así con César.
2326
Ventidio
Lo agradezco. Habéis dicho que os quería pero
2327
por recompensa me pedís que me vuelva un traidor.
2328
¿Pensé jamás que me habríais de usar de este modo?
2329
¿Que habría de morir con algo que echaros en cara?
2330
Antonio
Perdóname, romano. Desde que me he enterado
2331
de la muerte de Cleopatra no rige mi razón
2332
sobre mi lengua, y deja escapar mis pensamientos
2333
descontrolados y al azar. Lo he pensado mejor,
2334
pero no me rechaces de nuevo otra propuesta.
2335
Ventidio
No lo haré. Ojalá que no sea sobreviviros.
2336
Antonio
Mátame primero a mí y luego muere tú; justo es
2337
ayudar antes al amigo que a uno mismo.
2338
Ventidio
Dadme la mano. Nos veremos pronto. Ahora, adiós.
2339
([Lo abraza.])
“Emperador”… creo que esa es palabra fría
2340
para ser mi última, y puesto que la muerte acaba
2341
con todas las distinciones, adiós, ¡mi amigo!
2342
Ya está; no haré una montaña de un grano de arena.
2343
No puedo miraros y mataros, volved la cara.
2344
Antonio
Lo haré; asegúrate de apuntar al corazón.
2345
Ventidio
Mi espada lo alcanzará.
2346
([Se mata.])
Antonio
¡Oh, erraste! ¡Esa herida no era para ti, dámela!
2347
Me acabas de robar una muerte que era mía.
2348
Ventidio
Es cierto; pero pensad que esta es la primera vez
2349
que os engaño, si eso me ayuda a que me perdonéis.
2350
Dioses, perdonadme si lo estimáis conveniente.
2351
Antes muero mintiendo que matar a mi amigo.
2352
([Se muere.])
Antonio
¡Adiós! Por siempre mi líder, incluso en la muerte.
2353
Mi reina y tú me habéis adelantado. Me dejáis
2354
atrás, mi honor se demora. La muerte le trató
2355
con una amabilidad familiar. Cuando llamó,
2356
corrió a la puerta y la tomó en sus brazos diciendo
2357
“Sois siempre bienvenida, no has de avisar antes”.
2358
Los libros nos malacostumbran; los hombres sabios
2359
son cobardes de profesión. No hay más que pensar,
2360
pues la muerte, por lo que sé, es no pensar nunca más.
2361
([Se tira encima de su espada.])
No he acertado en el corazón, ¡oh, mano que fallas!
2362
No había peor ocasión para errar. Mi fortuna
2363
me abandona hasta el último momento y la muerte
2364
como un alto mando toma asiento y me hace esperar
2365
antes de hacerme pasar.
2366
[Se escuchan pisadas.] Es alguien, quizá de César.
¡Oh, si me encuentra con vida y sospecha que juego
2367
a hacerles creer que quiero matarme sin quererlo!
2368
Me remataré antes de que puedan darme alcance.
2369
([Se incorpora y se pone de rodillas.])
([Entra Cleopatra, Carmia y Eiras.])
Cleopatra
¿Dónde está mi señor? ¿Dónde está?
2370
Carmia
Se encuentra aquí; yace Ventidio muerto a su lado.
2371
Cleopatra
Mis temores fueron profetas; llego muy tarde.
2372
¡Oh, ese condenado y maldito Alexas!
2373
([Corre a él.])
Antonio
¿Estás viva o estoy yo muerto antes de saberlo
2374
y tú eres el primer fantasma que me recibe?
2375
Cleopatra
Ayúdame a sentarle. ¡Pide ayuda, rápido!
2376
([Le sientan en una silla.])
Antonio
Tengo mi respuesta: ambos vivimos. Mi Cleopatra,
2377
siéntate. Quiero sacarle provecho a la vida,
2378
poder quedarme un momento más aquí contigo.
2379
Cleopatra
¿Cómo te encuentras?
2380
Antonio
Como un hombre que parte aprisa y que teniendo
2381
todo empaquetado salvo una querida joya
2382
que olvidó, vuelve a por ella, veloz. Vuelvo a por ti.
2383
Cleopatra
Oh, cielos, durante tanto habéis sido tan crueles
2384
conmigo y ahora mostráis vuestra fe enmendada
2385
y me lo devolvéis con una vida que le huye.
2386
Antonio
No ha de ser, mi amor; retendré a mi alma por la fuerza.
2387
Tan sólo asegúrame que no me has engañado.
2388
Cleopatra
Es demasiado tarde para decirte que no.
2389
Te lo probaré muriendo contigo. Alexas,
2390
a mis espaldas, se inventó que yo había muerto.
2391
Cuando me enteré, vine corriendo a impedir esta
2392
fatal consecuencia. Mi flota nos traicionó a ambos.
2393
Antonio
Y Dolabela—
2394
Cleopatra
Si antes apenas le estimaba, ahora le odio.
2395
Antonio
Suficiente. Mi vida no es tan larga para más.
2396
Dices que me seguirás. Te creo. Puedo ahora creer
2397
todo lo que digas. Será así mejor el adiós.
2398
Cleopatra
Me iré contigo, no lo dudes, mi vida. Me iré
2399
pronto. César no triunfará sobre nada tuyo.
2400
Antonio
Pero mientras tanto no llores por mis últimos
2401
días innobles. Piensa que hemos vivido muchos
2402
gloriosos y claros y que el cielo nos retrasó,
2403
amable, la tormenta, justo hasta nuestro ocaso.
2404
Diez años de amor y ni un momento malgastado,
2405
pero todos disfrutados con máximo goce.
2406
Y ahora morir la muerte del otro, de la mano,
2407
caminando, juntos, por jardines subterráneos,
2408
mientras tropas de fantasmas de amantes se acercan
2409
y se nos unen, todos como nuestro cortejo.
2410
Cleopatra
Oh, tus palabras me suenan a canto de cisne,
2411
demasiado dulces para que duren. ¿Sobraban
2412
horas para tu ingratitud, ni una para el amor?
2413
Antonio
No, ni siquiera un minuto. Este beso vale más
2414
que todo lo que jamás le dejaré a César.
2415
Cleopatra
Oh, dime eso una vez más. A cambio toma diez mil
2416
besos por tus palabras. ¡Habla, habla, mi señor!
2417
Si aún queda vida en ti y no puedes hablar, haz señas,
2418
o mírame: haz algo que demuestre que aún vives.
2419
Eiras
Demasiado lejos está para poder oíros.
2420
Lo que véis es tan sólo un montón de barro inerte,
2421
la carcasa y los restos que deja atrás un alma.
2422
Carmia
Recordad, señora, que os encomendó no llorar.
2423
Cleopatra
Y le obedeceré. No he amado a un romano para
2424
no saber lo que ha de ocurrirle a su esposa, Carmia.
2425
Pues es a ese alto título al que aspiro y ahora
2426
no moriré por menos. Que la aburrida Octavia
2427
sobreviva para guardarle luto. Más noble
2428
es mi destino, que a él me ata con una fuerza tal
2429
que no habrá ley romana que rompa nuestro enlace.
2430
Eiras
¿Moriréis entonces?
2431
Cleopatra
¿Por qué crees que has de formularme una pregunta así?
2432
Eiras
César es misericordioso.
2433
Cleopatra
Déjale que lo sea con aquellos que quieren
2434
su misericordia. Mi pobre señor no pactó
2435
acuerdo con él que me librara tras su muerte.
2436
¿Yo? ¿Entregarme al orgullo de César para ser
2437
exhibida por las calles como un trofeo
2438
en un espectáculo para ojos plebeyos
2439
mientras algún rencoroso amigo de Antonio,
2440
en un rincón, mueve la cabeza y entre dientes
2441
masculla una maldición secreta contra aquella
2442
que le arruinó? No quiero pasar por nada de eso.
2443
Carmia
En lo que decidáis os seguiré, hasta la muerte.
2444
Eiras
Sólo temía por vos, pero más temo sin vos.
2445
Cleopatra
Entonces es como debe ser. Rápido, amigas,
2446
con premura, la ciudad está en manos de César.
2447
Mi señor me mira desde arriba preocupado
2448
y teme que sea sorprendida y que me quede.
2449
Que no haya de esperar largo tiempo para su amor.
2450
Carmia, tráeme mi corona y mis mejores joyas.
2451
También la corona de laurel de la victoria
2452
que le hice (¡vano augurio!) para él que ya está muerto.
2453
Tú, Eiras, tráeme la cura de toda enfermedad.
2454
Eiras
¿Las áspides, señora?
2455
Cleopatra
¿He de pedirlas dos veces?
2456
([Salen Carmia y Eiras.])
Dulce es morir cuando quisieran forzarme a vivir,
2457
adentrarme en la morada oscura de la muerte
2458
y tomarla; si es como mi amor, seguro no es
2459
turbadora. Solos ahora, en secreto y silencio,
2460
como amantes, puedo besar estos labios fríos,
2461
pálidos. Octavia no me ve. Es mejor tenerlo
2462
así que verle en los brazos de ella. Oh, bienvenido.
2463
([Entran Carmia y Eiras.])
Carmia
¿Qué ha de hacerse?
2464
Cleopatra
Breve ceremonia, amigas, aun así, decente.
2465
El laurel coronará la cabeza del héroe.
2466
No cayó en bajeza ni abandonó su escudo.
2467
Sólo tú eras capaz de triunfar sobre ti mismo,
2468
y sólo tú eras merecedor de un triunfo así.
2469
Carmia
¿Qué fin tienen las insignias de vuestra realeza?
2470
Cleopatra
¡Qué boba eres! Son para que me encuentre con mi amor
2471
igual que cuando me vio por vez primera en Berdan,
2472
deslumbrante como una diosa. Así adornada
2473
me encontrará de nuevo; mis segundas nupcias
2474
serán tan gloriosas como las primeras. Vestid
2475
a la novia de Antonio; no hay tiempo que perder.
2476
Carmia
Está hecho.
2477
Cleopatra
Sentadme ahora junto a mi señor; mi sitio es este.
2478
Como él, debo también vencer sobre César, ganar
2479
mi porción del mundo— ¡Ave, reliquias queridas
2480
de mi amor inmortal! Que ninguna mano impía
2481
os quite de aquí. ¡Por siempre permaneced aquí!
2482
Que Egipto le otorgue en muerte esa paz que le negó
2483
en vida. Ahora acercadme ese recipiente.
2484
Eiras
Bajo la fruta se encuentra el áspid.
2485
Cleopatra
Bienvenida, benévola saqueadora, excelsa
2486
([Apartando las hojas.])
ladrona que con llave fácil abres la vida,
2487
y desapercibida nos la robas, cumpliendo
2488
así la espantosa tarea de la Muerte,
2489
mejor incluso que ella misma, poniendo a dormir
2490
con tanta dulzura a nuestro cuerpo, que la Muerte
2491
se queda a un lado, engañada por su propia imagen,
2492
llegando incluso a pensarse tan sólo dormida también.
2493
Serapión
[Dentro.] La reina, ¿dónde está? La ciudad está cercada
2494
y César ya ha llegado a las mismísimas puertas.
2495
Cleopatra
Pero llega demasiado tarde para invadir
2496
los derechos de la muerte. Rápido, desnudad
2497
mi brazo y azuzad la furia de la serpiente.
2498
([Presenta su brazo pero lo retira.])
Carne cobarde, ¿querrías conspirar con César
2499
para traicionarme como si no fueras mía?
2500
Te forzaré a ello y a no obedecerle a él.
2501
Pero llévame, alma mía, al lado de Antonio.
2502
([Se vuelve y luego muestra su brazo ensangrentado.])
Puedes marchar y partir, el trabajo está hecho.
2503
Serapión
[Dentro.] Rompe la puerta, ábrela y vigila bien al traidor.
2504
Carmia
Es nuestro turno.
2505
Eiras
Hemos de estar a la altura de nuestra gran reina.
2506
([Se aplican el áspid.])
Cleopatra
Muerta estoy, te siento en mis venas, voy deseosa
2507
de encontrar a mi señor y de reunirme con él.
2508
Un pesado entumecimiento invade mi cuerpo
2509
y se instala en mi cabeza; mis párpados caen
2510
y mi querido amor se desvanece en la niebla.
2511
¿Dónde he de encontrarle? ¡Déjame caer en su pecho!
2512
César, sepáranos ahora, si acaso puedes.
2513
([Muere.])
([Eiras cae a los pies de Cleopatra y muere; Carmia está de pie detrás de su silla, como si arreglara su pelo.])
([Entran Serapión, dos sacerdotes, Alexas, atado, y egipcios.])
Sacerdote
Contempla, Serapión, el desastre de la muerte.
2514
Serapión
Era lo que temía—Carmia, ¿está bien esto?
2515
Carmia
Sí, y yo sigo a la última reina de un gran linaje.
2516
([Cae y muere.])
Alexas
Cierto es; está bien hecho. Mejor es morir así
2517
que vivir para que Roma celebre una fiesta.
2518
Serapión
Mirad, ved cómo los amantes están sentados
2519
juntos como si dieran leyes a medio mundo.
2520
Los rastros de una sonrisa imprimida en la cara
2521
de ella revelan que murió contenta con aquél
2522
para el que vivió y que marchó a hechizar al más allá.
2523
César está entrando: no hay fin ahora para el duelo.
2524
Dadles al infame como promesa de nuestra
2525
seguridad para avenirnos con el Imperio.
2526
Dormid, pareja bendita, a salvo de la suerte
2527
por los siglos, mientras las tormentas del destino
2528
sobrevuelan vuestra tumba. A la posteridad
2529
la fama dirá que no hubo amantes con vidas tan
2530
grandiosas, ni con muertes tan honrosas y buenas.
2531
([Salen.])
Epílogo
Tienen los poetas cuando les faltan razones
2532
el último amparo del que litiga: la queja.
2533
‘¡Vanidoso! ¡Fanfarrón! ¡Tonto!’, truena el teatro,
2534
y este es todo el alcance y variedad de su ingenio.
2535
Nos preguntamos en qué demonios se distinguen
2536
nuestros bobos en verso de los vuestros en prosa.
2537
A fe mía que la disputa bien entendida
2538
es guerra civil entre los de su misma sangre.
2539
El autor andrajoso odia atuendos llamativos,
2540
y él, mientras va a pie, maldice al carruaje dorado,
2541
pero, eso sí, todo escritorzuelo se vuelve
2542
un engreído arrogante tan pronto como puede.
2543
Peripuesto, pregunta a su oráculo, el espejo,
2544
si le favorece más el rosa o el morado.
2545
Nuestro desdichado autor ni maldice ni reza,
2546
no teniendo aún tanto en común con el señor Bayes; Bayes; Mr Bayes es el personaje de un dramaturgo basado en la figura de Dryden, que George Villiers, II duque de Buckingham, satiriza en su obra de teatro The Rehearsal (estrenada en 1671). En un momento determinado de la obra, Mr Bayes comienza a despotricar de un público ingrato.
2547
lo hace lo mejor que puede, y si no puede agradar,
2548
tramitaría tranquilamente el finiquito.
2549
Aun así, si convocar pudiese a su jurado,
2550
querría absolución o condena de las damas:
2551
que el poder del César mueva la ambición del hombre,
2552
a Antonio honradle, pues todo lo perdió por amor.
2553
Y si alguna señora entrada en años dijera
2554
que la época anterior no está copiada en el drama,
2555
que el cielo se apiade del hombre que sea el esclavo
2556
de esa faz que de juez sólo tiene las arrugas.
2557
Oh, que las jóvenes y hermosas no se le unan,
2558
porque, de formarse grandes huestes enemigas,
2559
habrá que pedir ayuda a jóvenes talentos:
2560
no es tarea de uno solo el agradar a todos.
2561