Giovanni Battista Guarini
El Pastor Fido
Il Pastor Fido
Traducción
de
Auto sacramental alegórico intitulado el pastor fido
Guarini, Baptista. El pastor fido . Fort Wayne: Works of Cervantes, 2014. [02/02/2015] Edición digital basada en la edición crítica de Enrique Suárez de la traducción de Cristóbal Suárez de Figueroa. Valencia: Pedro Patricio Mey, 1609. Disponible en http://users.ipfw.edu/jehle/CERVANTE/othertxts/Suarez_Figaredo_PastorFido_02y09.pdf
Joan Oleza Simó
(Investigador principal)
Cristóbal Suárez de Figueroa
(Traductor)
Soler Sasera, Eva
(Editor)
Español · Verso · 7393 versos
https://playcode.fly.dev/plays/EMOTHE0210_ElPastorFido
- Tiempo histórico
- Antigüedad clásica
ARGUMENTO
Sacrificaban los arcades a Diana, su diosa, una doncella de la misma tierra, continuando este sacrificio gran tiempo por cuitar mayores peligros, así del Oráculo aconsejados, el cual, de nuevo preguntado del fin de tanto mal, les había respondido en esta forma: Nunca se acabará lo que os ofende si dos lineas del cielo amor no junta y de doncella infiel la antigua culpa la gran piedad de un fiel pastor enmiende. Movido pues de este vaticinio, Montano, descendiente de Hércules y sacerdote de la misma diosa, procuró fuese a Silvio, su hijo único, prometida por esposa (como solemnemente fue) Amarilis, noble doncella, hija (asimismo única) de Titiro, descendiente del dios Pan. El cual desposorio, aunque con todas veras de los padres fuese solicitado, no se podía con todo reducir al fin deseado, por ocasión de hallarse el mancebo aficionado en extremo de la caza y de pensamientos amorosos libre. Habíase en tanto de la prometida Amarilis amorosamente encendido un mancebo llamado Mirtilo, hijo putativo de Carino, pastor nacido en Arcadia, aunque gran tiempo habitador de Élide. La pastora asimismo con recíproco amor correspondía al del referido Mirtilo, pero no osaba descubrirse por el temor de la ley, que con pena de muerte la culpa amorosa castigaba. De manera que este inconveniente ofreciendo a Clorisca oportuna ocasión de ofender a Amarilis, de ella aborrecida por respeto de Mirtilo, a quien sumamente amaba, esperando por muerte de la émula vencer más fácilmente la constante fe de aquel pastor, obra de manera con sus engaños que los miserables amantes incautamente (y con intención diferente de aquella que les viene aplicada) entran en una cueva, donde, acusados [por] un sátiro, ambos son presos; y Amarilis, no pudiendo justificar su inocencia, es condenada a muerte. Y, aunque Mirtilo sin duda entienda que la merece, y él por la ley que sólo a la muger castiga quede libre, determina con todo morir por ella, como por la misma ley le es permitido. Siendo, pues, de Montano (a quien por ser sacerdote este sacrificio tocaba) a la muerte conducido, llega a esta sazón Carino, que le venía buscando, y viéndole en acto no menos miserable que improviso, así como aquel que nada menos le amaba que si hijo por naturaleza le fuera, en tanto que procura (por librarle de muerte) probar que es forastero. Y así, incapaz a poder ser ofrenda por otro, viene él mismo (sin pensar) a descubrir que su Mirtilo es hijo del sacerdote Montano, el cual ya como verdadero padre, estándose lamentando por haber de ser ejecutor de la ley en su misma sangre, llega Tirenio, ciego adivino, y declara con la interpretación del Oráculo mismo no sólo repugnar a la voluntad de los dioses que aquella victima se consagre. Pero aun ser de las miserias de Arcadia el fin venido que les fue de la divina voz anunciado, con cuya declaración mientras el suceso ajustan, concluyen que Amarilis de otro no pueda ser esposa que de Mirtilo. Y, porque poco antes Silvio creyendo herir una fiera había herido a Dorinda, su amartelada, y por tal accidente, su acostumbrada dureza en amorosa piedad trocada. Después que la herida de aquella pastora mortal creída fue reducida a termino de salud, y que Amarilis era ya de Mirtilo esposa, también él se casa con Dorinda, por cuyos felicísimos sucesos reconociendo su error Clorisca (después de haber alcanzado de los esposos amantes perdón) consolada y del mundo cansada, propone mudar estado.
Las personas que hablan
ALFEO
Río de Arcadia
SILVIO
Hijo de Montano
LINCO
Viejo criado de Montano
MIRTILO
Amante de Amarilis
ERGASTO
Compañero de Mirtilo
CORISCA
Enamorada de Mirtilo
MONTANO
Padre de Silvio, sacerdote
TITIRO
Padre de Amarilis
DAMETA
Viejo criado de Montano
SÁTIRO
Amante pasado de Clorisca
DORINDA
Enamorada de Silvio
LUPINO
Cabrero, criado de Dorinda
AMARILIS
Hija de Titiro
NICANDRO
Ministro mayor del sacerdote
CORIDÓN
Amante de Clorisca
CARINO
Viejo padre putativo de Mirtilo
URANIO
Viejo compañero de Carino
MENSAJERO
TIRENIO
Ciego adivino
CORO DE PASTORES
CORO DE CAZADORES
CORO DE NINFAS
CORO DE SAÇERDOTES
Acto I
P R Ó L O G O
Alfeo, río de Arcadia
Si por antigua fama y, por ventura,
1
de vos menospreciada y no creída,
2
jamás habéis la maravilla oído
3
del río enamorado
4
que por seguir las ondas fugitivas
5
y no menos esquivas
6
de l’amada Aretusa
7
corrió (fuerza de amor) por las profundas
8
entrañas de la tierra
9
y del mar, penetrando
10
hasta donde debajo
11
al grave peso d’Etna
12
vibra el fiero Gigante
13
(no sé si fulminado o fulminante)
14
contra el cielo enemigo llamas d’ira,
15
yo soy aquél; y ahora
16
tal experiencia veis, que a vuestros ojos
17
no conviene negar verdad tan clara.
18
Mirad cuál dejo el curso conocido
19
y por mar no sabido
20
las ondas encontrando
21
del rey soberbio de los otros ríos,
22
aquí renazco alegre, y a ver vuelvo
23
cual antes era bella, libre y fértil,
24
ahora estéril, sierva y asolada,
25
mi antigua tierra, mi querida patria.
26
¡Oh dulce engendradora, y de tu hijo
27
reconocida Arcadia!,
28
reconoce también a tu querido
29
y no menos que tú famoso Alfeo.
30
Estos son los contornos que tan claros
31
fueron en otra edad, y éstas las selvas
32
donde vivió y murió el valor antiguo.
33
A sólo tal comarca,
34
d’aquel siglo de hierro
35
huyendo a toda prisa,
36
se retiró, sin duda, el siglo d’oro;
37
y por eso aquí sólo moderada
38
libertad sin envidia
39
un tiempo floreció, y en paz sincera,
40
sin prevención, quieta y desarmada,
41
a pueblo sin defensa
42
ceñía y amparaba
43
un muro de virtud y d’inocencia
44
impenetrable y fuerte
45
más que no aquel que d’animadas piedras
46
artífice sonoro
47
levantó a la gran Tebas.
48
Y cuanto más en guerras y discordias
49
ardió la Grecia y otros sus guerreros
50
pueblos armó l’Arcadia,
51
en esta sola venturosa parte,
52
sólo en este sagrado
53
jamás rompió los aires
54
el son d’amiga o enemiga trompa;
55
qu’entones igualmente desearon
56
Megara, Patra, Tebas
57
y Corinto, y Esparta, con Micenas,
58
así triunfar de su enemigo como
59
tener amiga siempre y conservada
60
esta gente devota,
61
tanto, por su bondad, del Cielo amada,
62
de quien si amparo fueron en la tierra,
63
ella también su amparo fue en el Cielo,
64
peleando con armas
65
una, y otra con ruegos.
66
Y aunque en este distrito cada uno
67
vestido y nombre pastoril tuviese,
68
ninguno tosco fue de pensamientos,
69
puesto aquél se empleaba
70
en saber por estrellas y elementos
71
los secretos del cielo y de la tierra;
72
otro el rastro seguía
73
de fugitiva fiera,
74
y alguno, de más gloria, procuraba
75
embestir jabalí o aterrar oso;
76
tal en correr ligero,
77
y tal al cesto duro
78
fiero mostrose, y en la lucha invicto;
79
quién tiró dardo y quién hirió con flecha
80
el destinado blanco;
81
otro se deleitaba d’otra cosa,
82
según que cada cual su gusto sigue.
83
Déstos la mayor parte parte siempre amiga
84
fue de las sacras Musas: dulce estudio,
85
dichoso un tiempo y desdichado ahora.
86
Mas ¿quién me hace ver tras tantos años
87
aquí, por donde Dora
88
va decendiendo al Po, la misma Arcadia?
89
Ésta la plaza es, ésta la cueva
90
de l’antigua Ericina,
91
y el qu’allí se levanta
92
el templo es sagrado a la gran Cintia.
93
Pues ¿qué nuevo milagro
94
o qué nuevo valor? ¿Qué virtud nueva
95
miró de trasladar pueblos y tierras?
96
Alta y real señora,
97
de tierna edad y de saber entero,
98
virtud de vuestro aspecto,
99
valor de vuestra sangre,
100
gran Catalina, ya me ocurre: es ésta
101
de la sublime y gloriosa línea
102
a cuya monarquía nacen mundos;
103
estos altos efetos
104
que parecen insignes maravillas
105
obras son vuestras propias,
106
de vos usadas y de vos nacidas.
107
Como al salir de Febo cosas tantas
108
produce el mundo, flores, yerbas, hojas,
109
sin otras diferentes
110
en cielo, tierra y mar almas vivientes,
111
así al Sol vuestro, altivo y poderoso,
112
que salió d’aquel grande
113
y por vuestra ocasión luciente ocaso,
114
ya se miran nacer por todo clima
115
provincias ricas y copiosos reinos,
116
y ya palmas crecer, brotar trofeos.
117
A vos me postro, pues, gloriosa hija
118
d’aquel monarca a quien, aunque anochece,
119
el Sol no desampara;
120
d’aquel gran Duque esposa
121
a cuyo ingenio y pecho, a cuya diestra
122
el Cielo la defensa y el cuidado
123
del Itálico muro ha encomendado.
124
Mas ya superfluos son hórridos montes:
125
d’hoy más esté con vos la bella Italia
126
pacífica y segura,
127
y por defensa tenga
128
es’alma escelsa en vez de excelsos Alpes;
129
por vos, por vos su baluarte invicto
130
d’hoy más se vuelve a la enemiga gente
131
casi templo sagrado
132
de paz, en quien nueva deidad s’adore.
133
¡Vivid, pues, largamente,
134
almas grandes, conformes!;
135
que de tan santo y tan glorioso lazo
136
espera ver el mundo grandes casos.
137
Y aun tiene en qué fundar tal esperanza
138
si en Oriente se mira
139
con tantos cetros su perdido Imperio:
140
sólo de vos empresa y digno campo,
141
¡oh magnánimo Carlo!,
142
campo ya con las plantas
143
d’abuelos grandes vuestros estampado.
144
Es Augusta esta tierra,
145
augustos vuestros nombres y semblantes,
146
augusta vuestra sangre,
147
los pensamientos y ánimos augustos:
148
también serán augustos partos y obras.
149
Y en tanto qu’os anuncio
150
coronas d’oro y las prepara el Hado,
151
éstas no desdeñéis: admitid estas
152
en las playas de Pindo
153
de flores y de yerbas fabricadas
154
por mano de las vírgines sonoras
155
que dan vida a despecho de la muerte.
156
Es dádiva pequeña,
157
sí, mas es tal, que, si con puro afecto
158
el corazón la ofrece,
159
no la desdeña el Cielo; y si no falta
160
del vuestro serenísimo
161
espíritu gentil de cortés aura,
162
la cítara que alegre y blandamente
163
canta ahora por vos tiernos amores
164
y dulces himeneos
165
sonará, vuelta trompa, armas, trofeos.
166
ACTO PRIMERO
Scena primera
(Silvio, Linco)
SILVIO
Id vos, los qu’encerrastes
167
la horrible fiera, a dar la seña usada
168
de la futura caza: id despertando
169
con el cuerno los ojos
170
y con la voz los corazones. Si hubo
171
en Arcadia jamás pastor de Cintia
172
y su ejercicio amigo,
173
a quien el generoso pecho gloria
174
o cuidado de selvas incitase,
175
hoy lo muestre y me siga
176
hasta donde encerrado
177
está en pequeño cerco,
178
mas campo al valor nuestro dilatado,
179
aquel terrible jabalí, aquel monstruo
180
de la naturaleza y de las selvas;
181
aquel tan vasto y fiero,
182
y por ajenos males
183
tan conocido güésped de Erimanto,
184
de campañas destrozo,
185
de pastores espanto.
186
Id todos, pues; y prevenid no sólo,
187
mas provocad también, antes de hora
188
con ronco son la soñolienta Aurora.
189
Nosotros, Linco, vamos
190
a venerar los Dioses,
191
qu'así después con más segura guía
192
la destinada caza seguiremos:
193
el que comienza bien por suya tiene
194
la mitad de la obra,
195
ni se comienza bien sino del Cielo.
196
LINCO
Alabo bien el venerar los Dioses,
197
mas dar a sus ministros pesadumbre,
198
Silvio, loar no puedo:
199
están durmiendo todos
200
los que guardan el templo; que no tienen
201
más temprano o más lúcido horizonte
202
que la cumbre del monte.
203
SILVIO
Sólo a ti, que despierto aún no te hallas,
204
quizá parecerá que duerme todo.
205
LINCO
¡Oh Silvio, Silvio! ¿A qué Naturaleza
206
en tus mejores años
207
te dio flor tan preciosa de hermosura?
208
¿A qué, si hollarla es sólo tu cuidado?
209
Si tuviera esas tuyas tan floridas
210
y tan bellas mejillas,
211
'¡A Dios, selvas!' dijera,
212
y, otras fieras siguiendo,
213
en reposada vida pasaría
214
el invierno con fuego
215
y el verano con sombra, en fiesta y juego.
216
SILVIO
Semejantes consejos
217
jamás me diste. ¿Cómo
218
eres de ti tan diferente ahora?
219
LINCO
En tiempos diferentes
220
diferentes cuidados;
221
así, si fuera Silvio, cierto hiciera.
222
SILVIO
Y yo, si Linco fuera;
223
mas Silvio soy, y quiero como Silvio
224
obrar, no como Linco.
225
LINCO
¿Por qué razón, loco muchacho, buscas
226
fiera tan peligrosa y apartada,
227
si tú la tienes más que cualquier otra,
228
y cercana y doméstica y segura?
229
SILVIO
Di ¿devaneas tú, o hablas de veras?
230
LINCO
No yo, mas tú quien devanea eres.
231
SILVIO
Y ¿qu'está tan cercana?
232
LINCO
Cuanto tú de ti mismo.
233
SILVIO
¿En qué selva s'anida?
234
LINCO
La selva eres tú, Silvio,
235
y la fiera cruel que en ella habita
236
es tu fiereza misma.
237
SILVIO
¡Oh qué bien conocí tu devaneo!
238
LINCO
Una pastora tan gentil y bella,
239
mas ¡qué dije pastora!, antes diosa,
240
más fresca y halagüeña
241
que matutina rosa,
242
y más blanda y más cándida que cisne,
243
por quien pastor tan digno no se halla
244
entre nosotros hoy que no suspire,
245
y no suspire en vano:
246
ésta para ti solo
247
por los hombres y el Cielo
248
destinada se guarda;
249
y tú hoy sin suspiros y sin llantos
250
(¡oh feliz demasiado indignamente!)
251
tenerla puedes en tus brazos, Silvio,
252
y ¿della huyes tú? ¿Tú la desprecias,
253
y no diré de fieras tienes hecho
254
el corazón, antes de hierro el pecho?
255
SILVIO
Si a no tener amor crueldad llamas,
256
crueldad es virtud, ni me arrepiento
257
qu'esté en mi corazón, qu'esté en mi alma;
258
antes me precio dello,
259
pues que con ésta sola
260
el amor he vencido:
261
fiera mayor qu'es ella.
262
LINCO
Y ¿cómo le venciste,
263
si nunca le probaste?
264
SILVIO
Vencido le dejé no le probando.
265
LINCO
¡Ay, si una vez tan sola
266
le probases, oh Silvio!
267
¡Ay! Si una vez supieses
268
qué bien y qué ventura
269
es ser amado y poseer amando
270
un corazón que amando corresponde,
271
yo sé bien que dirías:
272
'Dulce vida amorosa,
273
¿por qué tan tarde al corazón veniste?'
274
Deja, deja las selvas,
275
loco garzón. Deja las fieras y ama.
276
SILVIO
Linco, di más, si sabes.
277
Mil pastoras daré por una fiera
278
que mi Melampo cace;
279
y goce ese deleite, ese contento,
280
quien dél gustare más: yo no le siento.
281
LINCO
Y ¿qué sentirás tú, si amor no sientes,
282
solo ocasión de lo que siente el mundo?
283
Mas, ¡oh muchacho!, a tiempo
284
cree lo sentirás que tiempo falte.
285
Quiere una vez Amor en nuestros pechos
286
descubrir su poder (crédito darme
287
puedes, que yo lo pruebo),
288
y más que no se halla
289
pena mayor como en ancianos miembros
290
inquietud amorosa;
291
que mal se sana lo que tanto ofende
292
cuanto sanarlo más otro procura.
293
Si amor a corazón tierno atormenta,
294
amor también le alivia y le contenta;
295
si con dolor le aflige,
296
también con esperanza le consuela;
297
y si le hiere un tiempo, al fin le sana.
298
Mas, Silvio, si te coge en edad fría,
299
donde el propio defeto
300
más que la culpa ajena se lamenta,
301
entonces insufribles y mortales
302
son sus heridas, y sus penas graves;
303
entonces si piedad buscas y pides,
304
es malo no la hallar, peor si l'hallas.
305
¡Ay, no con tantas veras tan sin tiempo
306
los defetos del tiempo te procures!
307
Que si en débiles años te embistiere
308
amoroso talento,
309
tendrás doblada el ansia y el tormento
310
d'aquello que, pudiendo, no quisiste,
311
y más de lo que no podrás, quiriendo.
312
Deja, deja las selvas,
313
loco garzón. Deja las fieras y ama.
314
SILVIO
¡Cual si no fuera vida
315
sino la qu'alimenta esa amorosa,
316
insanable locura!
317
LINCO
Di, si en esta sazón risueña, hermosa,
318
con quien florece y se renueva el mundo,
319
vieses, en vez d'estas floridas playas
320
de verdes campos y vestidas selvas,
321
estarse el pino, el haya, el sauce, el fresno,
322
sin la usada frondosa cabellera,
323
las laderas sin flores
324
y los prados sin yerbas,
325
¿no dijeras: 'Padece el mundo ahora,
326
y falleciendo va Naturaleza?'
327
Pues este horror, pues esta maravilla
328
que debieras tener de ver efetos
329
tan nuevos y disformes,
330
de ti la ten. El Cielo nos ha dado
331
vida a la edad conforme,
332
y a los años costumbres semejantes;
333
y del modo qu'amor y sus afectos
334
a pensamientos canos no conviene,
335
así la juventud dél enemiga
336
a la Naturaleza
337
contrasta, al Cielo ofende.
338
En torno mira, Silvio.
339
Mira, y veras qu'es cuanto el mundo tiene
340
de bello y deleitoso
341
obra d'amor: amante
342
es el cielo y la tierra,
343
amante el mar, y aquella que camina
344
antes del alba, tan hermosa estrella,
345
ama, amor vive en ella;
346
de su hijo también siente la llama,
347
la misma qu'enamora
348
enamorada resplandece, y esta
349
es por ventura el hora
350
en que los escondidos
351
gustos y el seno deja
352
de su querido amante.
353
¿No ves cómo se ríe y cómo brilla?
354
Ámanse por las selvas
355
las fieras monstruosas,
356
y por las ondas aman
357
sueltos delfines y pesadas focas.
358
El pajarillo aquél, aquel que canta
359
tan dulcemente y que lascivo vuela
360
ora del sauce al haya,
361
ora del haya al mirto, si tuviera
362
humano sentimiento,
363
'¡Ardo de amor! ¡Ardo de amor!' dijera.
364
Mas en el corazón arde sin duda,
365
y está hablando en su lengua
366
de modo que le entiende su deseo,
367
y escucha cómo el mismo le responde:
368
'¡Ardo también d'amor!' Gime el novillo
369
en la vacada; el potro en la dehesa
370
relincha, y son envites amorosos;
371
el león en el bosque
372
brama también, sin ser bramido d'ira:
373
qu'así d'amor suspira.
374
Ama, en fin, toda cosa,
375
sino tú, Silvio, y serás Silvio solo
376
en tierra, en mar, en cielo,
377
alma qu'amor no tenga.
378
Deja, deja las selvas,
379
loco garzón. Deja las fieras y ama.
380
SILVIO
¿A ti, pues, cometida
381
mi verde edad ha sido
382
a efeto que d'amores
383
y afeminados tiernos pensamientos
384
alimentada fuese? ¿No te ocurre
385
quién soy yo, quién tú eres?
386
LINCO
Hombre soy, ¿qué te admira?;
387
y, d'humano precíandome,
388
contigo (qu'eres hombre, o que, más presto,
389
serlo debieras) hablo
390
de cosa humana. Mas si de tal nombre
391
te desdeñas acaso,
392
que podrás, Silvio, advierte
393
en el deshumanarte
394
en vez de un Dios, irracional tornarte.
395
SILVIO
No hubiera sido tan famoso y fuerte
396
el domador de monstruos
397
de cuya fuente grande
398
hoy mi sangre deriva,
399
si no hubiera al amor antes domado.
400
LINCO
Mira, ciego garzón, cuál devaneas.
401
¿Dónde estuvieras tú, dónde, si amante
402
no hubiera sido tu famoso Alcides?
403
Antes, si mató monstruos, venció guerras,
404
amor gran parte tuvo. Y ¿aun no sabes
405
que por gusto de Onfale
406
apacible trocar no sólo quiso
407
en femeniles ropas
408
la dura piel d'aquel león terrible,
409
mas, en lugar de la ñudosa clava,
410
tratar el huso con la débil rueca?
411
Así de los afanes y fatigas
412
descanso recibía;
413
tal a su hermoso pecho
414
cual a puerto d'amor se retiraba,
415
porqu'es su sospirar respirar dulce
416
de pasadas molestias,
417
y al corazón es punta penetrante
418
para nuevas empresas.
419
Y como el intratable y tosco hierro
420
si con tierno metal mezclado viene
421
se afina así que mucho más resiste,
422
más noble calidad forjado adquiere,
423
tal el vigor feroz, vigor indómito
424
qu'en su propio furor suele romperse,
425
si con dulzura suya amor le templa,
426
vuelve a la obra fuerte y generoso.
427
Tú, pues, si imitador del grande Alcides
428
deseas ser y ser su digno nieto,
429
ya que dejar las selvas no pretendes,
430
síguelas, sí, mas al amor no dejes;
431
y más amor legítimo y tan bueno
432
cual es el d'Amarilis; que si huyes
433
de Dorinda, te escuso, y aun te alabo:
434
qu'a ti, qu'eres d’honor tan ambicioso,
435
tener no es conveniente
436
de ilícito deseo el pecho ardiente,
437
por no agraviar a tu querida esposa.
438
SILVIO
¡Esposa! ¡No! ¿Qu'és eso?
439
¿Esposa yo? Yo libertad profeso.
440
LINCO
¡Cómo! ¿Della la fe no recibiste
441
solenemente? Mira, altivo joven,
442
qu'a los Dioses no irrites.
443
SILVIO
La humana libertad es don del Cielo,
444
que no hace fuerza a quien recibe fuerza.
445
LINCO
Antes si lo oyes tú, si bien lo entiendes,
446
te llama el Cielo a esto;
447
el Cielo qu'a tus bodas
448
tantos dones promete y honras tantas.
449
SILVIO
¿Tienen los sumos Dioses
450
sólo tal pensamiento,
451
y sólo tal cuidado
452
su reposo santísimo molesta?
453
Ni aquel ni este amor, Linco, me agrada:
454
cazador y no amante nací al mundo.
455
Tú, que seguiste amor, vuelve al reposo.
456
LINCO
¿Tú derivas del Cielo,
457
garzón cruel? No de celeste casta
458
te juzgo, ni d'humana;
459
y si acaso d'humana, juraría
460
que más presto hayas sido
461
con veneno d'Aleto
462
que con gustos de Venus concebido.
463
Scena segunda
(Mirtilo, Ergasto)
MIRTILO
Amarilis cruel, qu’aun con el nombre
464
‘amar’ (¡ay triste!) amargamente enseñas.
465
Amarilis, más cándida y más bella
466
que cándida azucena,
467
y más qu'el áspid sordo
468
áspera, fugitiva, sorda y fiera.
469
Ya que te ofendo hablando,
470
yo moriré callando;
471
mas por mí darán voces
472
los llanos y los montes, y esta selva
473
a quien tu dulce nombre
474
enseño resonar tan a menudo;
475
y por mi causa llorarán las fuentes;
476
murmurando, los vientos
477
te dirán mis lamentos;
478
hablarán en mi rostro
479
la piedad y la pena,
480
y si hubiere silencio en otra cosa,
481
mi morir hablará, y, en fin, confío
482
que te dirá mi muerte el dolor mío.
483
ERGASTO
Mirtilo, amor fue siempre cruel tormento,
484
y mayor cuanto está más escondido,
485
porqu'él del fiero estorbo
486
con que lengua amorosa está ligada
487
fuerza adquiere y se aumenta,
488
y es mucho más feroz preso que libre.
489
No debieras, amigo, tanto tiempo
490
ocultarme la causa de tu llama,
491
pues la llama ocultar no me podías.
492
¡Cuántas veces lo dije! 'Arde Mirtilo
493
en fuego oculto, y se consume y calla'.
494
MIRTILO
Yo mismo me ofendí por no ofendella,
495
cortés Ergasto, y fuera también mudo;
496
mas la necesidad osar me hizo.
497
Oigo una voz que se murmura en torno
498
y hiere el corazón por los oídos,
499
de las cercanas bodas d'Amarilis;
500
mas calla lo demás quien esto dice,
501
y pasar adelante no me atrevo,
502
así por no causar de mí sospecha
503
como por no topar con lo que temo.
504
Sé bien, Ergasto (ni el amor me engaña),
505
qu'a mi fortuna pobre y abatida
506
en extremo desdice y no conviene,
507
no conviene esperar en tiempo alguno
508
que tan gentil zagala, tan graciosa
509
de espíritu, de origen y semblante
510
divino (con verdad) me sea esposa:
511
bien conozco el aspecto de mi estrella:
512
nací para abrasarme, y mi destino
513
de fuego me hizo digno y no de gusto.
514
Mas ya qu'era en los Hados que debiese
515
amar mi propia muerte y no mi vida,
516
morir querría, sí, como mi muerte
517
fuese de la qu'es causa agradecida,
518
ni desdeñase al último suspiro
519
mostrándome sus ojos, decir: 'Muere'.
520
Quisiera yo, primero que beato
521
algún pastor hiciese con sus bodas,
522
que siquiera una vez mi mal oyese.
523
Pues si me amas y piedad me tienes,
524
a tanto menester tu ingenio acuda,
525
cortesísimo Ergasto, y dame ayuda.
526
ERGASTO
Justo deseo d’amante, y de quien muere
527
corta merced, mas trabajosa empresa.
528
¡Ay, triste della si supiese el padre
529
qu'a no lícitos ruegos presta oídos!
530
¡Ay, si por tal respeto l'acusasen
531
al suegro sacerdote! Que por eso
532
acaso de ti huye, y aun acaso
533
sin mostrarlo te ama; qu'es la hembra
534
en desear más que nosotros frágil,
535
y más diestra en celar lo que desea.
536
Y si fuese verdad qu'ella te amase,
537
¿qué hacer, sino huir de ti, pudiera?
538
En vano oye el qu'ayudar no puede,
539
y huye con piedad quien no se para
540
por no caer en pena; qu'es cordura
541
presto dejar lo que tener no puedes.
542
MIRTILO
¡Oh si fuese verdad, si lo creyese!
543
¡Ay, felices trabajos, caras penas!
544
Mas, así larga edad te guarde el Cielo,
545
me digas cuál pastor entre nosotros
546
es tan feliz y amigo de los Astros.
547
ERGASTO
¿No conoces a Silvio, hijo único
548
de Montano, de Cintia sacerdote,
549
aquel pastor famoso, aquel tan rico,
550
aquel mozo tan bello? Él es el mismo.
551
MIRTILO
¡Ay muchacho feliz, que tu destino
552
hallas maduro en una edad tan verde!
553
¡No te le envidio, no, mas lloro el mío!
554
ERGASTO
Y aun cierto que no debes envidialle,
555
qu'es digno de piedad más que de envidia.
556
MIRTILO
Y ¿por qué de piedad?
557
ERGASTO
Porque no l'ama.
MIRTILO
¡Qué dices! ¿Está vivo
558
y tiene corazón y no está ciego?
559
Aunque, si bien lo miro, para otro
560
corazón no quedó, no quedó llama
561
cuando arrojó en el mío
562
d'aquellas luces bellas
563
sus íntimos ardores y centellas.
564
Mas ¿por qué dan joya de tanto precio
565
a quien no la conoce,
566
a quien la menosprecia?
567
ERGASTO
Porque el Cielo promete a tales bodas
568
d'Arcadia la salud. ¡Cómo! ¿No sabes
569
qu'a la gran Diosa aquí cad'año pagan
570
de la inocente sangre d'una ninfa
571
un tributo mortal y miserable?
572
MIRTILO
Nunca jamás lo oí, para mí es nuevo;
573
que nuevo morador soy desta parte,
574
y, como quiso Amor y mi fortuna,
575
habitador de bosques casi siempre.
576
Mas ¿cuál tan grave culpa
577
mereció tal rigor? ¿Cómo conserva
578
corazón celestial ira tan grande?
579
ERGASTO
Te contaré de las miserias nuestras
580
desde el principio la doliente historia,
581
que destos robles duros
582
podría bien sacar piedad y llanto,
583
no que d'humanos pechos.
584
Pues en la edad qu'el sacerdocio santo
585
y el cuidado del templo aún no s'había
586
a joven sacerdote defendido,
587
noble pastor qu'Aminta se llamaba,
588
entonces sacerdote, amó a Lucrina:
589
ninfa graciosa a maravilla y bella,
590
mas desleal a maravilla y vana.
591
Estimó ésta un tiempo (o a lo menos
592
mostró estimar con aparencias falsas)
593
del mancebo amoroso el tierno afecto,
594
y aun con falsa esperanza sustentolo
595
mientras competidor no tuvo el triste.
596
Mas no tan presto (en fin, mujer mudable)
597
un pastorcillo rústico la mira,
598
cuando, sin resistir la primer vista
599
y primeros suspiros,
600
al nuevo pretensor toda se inclina
601
primero que sintiese Aminta celos.
602
¡Aminta miserable!, que fue d'ella
603
después tan despreciado y tan huido,
604
que nunca más le oyó ni quiso verle.
605
Si suspirase el triste, o si llorase,
606
tú lo piensa, qu'amor por prueba entiendes.
607
MIRTILO
¡Ay, qu'es dolor que excede a cualquier otro!
608
ERGASTO
Mas ya que tras el corazón perdido
609
perdió también suspiros y querellas,
610
rogando vuelto a la gran Diosa, dijo:
611
'Si alguna vez con inocente mano
612
y puro corazón te encendí llama,
613
Cintia, venga mi fe con la fingida
614
de bella y desleal ninfa burlada'.
615
Oyó del fiel Aminta y de su caro
616
sacerdote Diana el llanto y ruegos,
617
así qu'en la piedad batiendo l'ira
618
hizo el enojo más terrible y fiero:
619
con que tomando el arco poderoso
620
flechó en el pecho de la triste Arcadia
621
no vistas flechas de infalible muerte.
622
Sin piedad y socorro perecían
623
de todos años hombres y mujeres,
624
siendo tardo el huir, vano el remedio,
625
el arte inútil, y antes qu'el enfermo
626
el médico faltó mientras curaba.
627
Sólo en tan mal quedaba la esperanza
628
del socorro del Cielo, y al instante
629
al más vecino oráculo acudieron,
630
de quien respuesta se entendió bien clara,
631
mas horrible y funesta en gran manera:
632
que Cintia estaba airada, y aplacalla
633
s'habría podido si la infiel Lucrina,
634
o algún pastor por ella de nosotros,
635
ofrecido se hubiese a la gran Diosa
636
por la mano d'Aminta en sacrificio.
637
La cual, después d’haber llorado en vano
638
y en vano del amante nuevo suyo
639
esperado socorro,
640
al sacro altar fue con solene pompa,
641
víctima lagrimosa, conducida,
642
donde a los pies qu'en vano la siguieron
643
tanto, a los pies del ofendido amante
644
las temblantes rodillas inclinando,
645
del mancebo cruel muerte atendía.
646
Intrépido apretó el sagrado hierro
647
Aminta, y de sus labios encendidos
648
bien mostraba espirar ira y venganza;
649
mas, vuelto a ella, en fin, con un sospiro
650
mensajero de muerte, dijo: 'Mira,
651
Lucrina, en tu miseria, cuál amante
652
seguiste y cuál dejaste; en este golpe
653
lo mira'. Y a sí propio, así diciendo,
654
hirió, y el hierro todo
655
en su pecho escondió, y en brazos della
656
cayó, en un tiempo sacerdote y víctima.
657
Con tan fiero espectáculo y tan nuevo,
658
la doncella infeliz quedó pasmada,
659
cual entre muerta y viva, y no bien cierta
660
si del dolor o el hierro fuese herida;
661
mas luego que cobró voz y sentido,
662
dijo llorando: '¡Oh fiel! ¡Oh fuerte Aminta!
663
¡Oh tarde mucho conocido amante,
664
que muriendo me diste muerte y vida!
665
Si fue culpa dejarte, ya la emiendo
666
contigo uniendo el alma eternamente'.
667
Y luego qu'esto dijo, el mismo hierro
668
(aún en la cara sangre tibio y rojo)
669
arrancado del muerto
670
y tarde amado pecho,
671
traspasó el pecho suyo, y sobre Aminta
672
(qu'aún difunto no era, y por ventura
673
aquel golpe sintió) dejó caerse.
674
Tal fin el suyo fue, y a tal miseria
675
les trujo deslealtad y amor sobrado.
676
MIRTILO
¡Oh pastor desdichado,
677
mas en tener dichoso
678
un campo tan famoso y dilatado
679
para mostrar su fe, para dar vida
680
a piedad d'otro pecho con su muerte!
681
Mas di, ¿qué fue de la doliente turba?
682
¿Acabose su mal? ¿Placose Cintia?
683
ERGASTO
La ira se entibió, mas fin no tuvo:
684
porque después del año, al mismo tiempo,
685
con recaída más cruel y fiera
686
el desdén s'alteró, por quien que nuevo
687
por consejo al oráculo tornando,
688
respuesta dél se trujo más severa
689
y lamentable más que la primera:
690
qu'entonces se ofreciese (y cada un año
691
siempre, d'allí adelante) una doncella
692
o, cuando no, casada,
693
a la Diosa alterada
694
de tres lustros enteros y qu'el cuarto
695
no tuviese cumplido;
696
porque la sangre d'una
697
extinguiese la ira
698
a muchos señalada.
699
Y puso juntamente a las mujeres
700
severísima ley, y, si bien miras
701
su frágil condición, inobservable
702
ley, escrita con sangre: que cualquiera
703
(o ya doncella sea, o ya casada)
704
qu'haya la fe d'amor de cualquier modo
705
contaminado o roto, a muerte sea
706
(como no muera por salvarla otro)
707
irremisiblemente condenada.
708
Pues a calamidad tan espantosa
709
con este deseado casamiento
710
espera poner fin aquel buen padre,
711
en razón que después, habiendo sido
712
el oráculo mismo preguntado
713
del término qu'el Cielo
714
tuviese a nuestros daños señalado,
715
esto predijo con acentos tales:
716
'Antes no tendrá fin lo que os ofende
717
que junte Amor dos líneas celestiales,
718
y de ninfa infiel el yerro antiguo
719
l'alta piedad d'un fiel pastor emiende'.
720
Pues hoy en toda Arcadia no se hallan
721
d'origen celestial otros pimpollos
722
que Silvio y Amarilis, que decienden
723
ella de Pan, él del glorioso Alcides;
724
ni, por nuestra desdicha, si no ahora,
725
jamás varón y hembra se encontraron
726
destos linajes, y por eso tiene
727
grande razón en esperar Montano.
728
Y puesto todo aquello que promete
729
la respuesta fatal aún no se cumpla,
730
el fundamento es éste; lo restante
731
tiene escondido el Hado en sus abismos,
732
y será destas bodas
733
producido algún día.
734
MIRTILO
¡Oh Mirtilo infelice! ¡Oh miserable!
735
¿Tantos contrarios fieros, tantas armas
736
y tanta guerra contra
737
corazón que ya muere?
738
¿Solo Amor no bastara,
739
sin qu'el Destino en mi dolor s'armara?
740
ERGASTO
Mirtilo, al fiero Amor no satisfacen
741
las lágrimas y penas,
742
aunqu'es verdad que se sustenta dellas.
743
Vamos, que te prometo
744
poner mi ingenio todo
745
en que te escuche hoy la bella ninfa.
746
Tú date paz en tanto;
747
qu'al corazón no alivia, como piensas,
748
esos suspiros tuyos tan ardientes,
749
mas son más presto impetuosos vientos
750
que dan en el incendio y le acrecientan;
751
son turbiones d'amor qu'a los amantes
752
míseros traen tantos
753
nublados de dolor, lluvias de llantos.
754
Scena tercera
(Corisca)
[CORISCA]
¿Quién vio jamás o quién jamás ha oído
755
más loca, fiera, estraña o más molesta
756
amorosa pasión: amor y odio,
757
con temple tal mezclados en un pecho,
758
qu'el uno con el otro (no sé cómo)
759
se deshace, se aumenta y nace y muere?
760
Si miro la belleza de Mirtilo,
761
desde el gracioso rostro al pie pequeño,
762
bello semblante, airoso movimiento,
763
vista, acciones, palabras y costumbres,
764
con fuego tan activo amor me embiste,
765
que ardo toda, y cualquier otro afecto,
766
al parecer, queda vencido déste.
767
Mas cuando el obstinado amor me ocurre
768
qu'a otra ninfa tiene, y que por ella
769
cuidado no le doy, antes desprecia
770
esta beldad, de mil tenida en tanto,
771
y esta gracia, de mil apetecida,
772
tan mal le quiero y tanto le aborrezco,
773
que juzgo que por él es imposible
774
arda en mi corazón llama amorosa.
775
Tal vez digo entre mí: '¡Oh si pudiese
776
gozar de mi dulcísimo Mirtilo
777
que fuese mío todo y qu'otra alguna
778
jamás le poseyese! ¡Oh más que todas
779
alegre y felicísima Corisca!
780
Y en aquel punto en mí nace un talento
781
en su favor, tan dulce y agradable,
782
que dispuesta a rogarle y a seguirle
783
y a descubrirle el pecho me dispongo.
784
¿Qué más? Así el deseo me compele,
785
qu'entonces, a poder, l'adoraría.
786
Por otra parte, me resiento y digo:
787
'Este despreciador, este soberbio,
788
este que puede ser ajeno amante,
789
este qu'osa mirarme y no me adora,
790
y de mi rostro se defiende en modo
791
que no muere d'amor, y yo, que verle
792
debría (como a muchos otros veo)
793
humillado a mis pies, triste y lloroso,
794
¿podré llevar, podré sufrir postrarme
795
a los suyos llorosa, humilde y triste?
796
¡Ay, ni lo mire yo ni verdad sea!'
797
Y deste imaginar me altero tanto,
798
ya con él, ya conmigo (que, los ojos
799
llevados d'afición, volví a mirarle
800
y el pensamiento fácil a seguirle),
801
qu'el nombre de Mirtilo y ‘amor mío’
802
cual la muerte aborrezco, y aun quisiera
803
verle el más afligido y miserable
804
pastor que vive, y, a poder entonces,
805
la vida le quitara con mis manos.
806
Así, desdén, deseo, amor y odio
807
me hacen guerra; y yo, que siempre he sido
808
de corazones mil ardiente llama,
809
de mil almas dolor, padezco y ardo
810
y pruebo el ansia ajena en mi tormento.
811
Yo, pues, que tantos años en las juntas
812
y en las conversaciones ciudadanas
813
d'amantes dignos, tiernos y gentiles
814
fui siempre insuperable, despreciando
815
tantas sus esperanzas y deseos,
816
presa y rendida estoy d'amor grosero,
817
de rústico pastor, de vil amante.
818
¡Oh más que otra mísera Corisca!
819
Dime de ti qué fuera
820
si prevenida ahora
821
d'amante no te hallaras. ¿Qué hicieras
822
por mitigar esta amorosa rabia?
823
Cualquier mujer por mí desde hoy sepa
824
hacer y conservar copia d'amantes.
825
A no tener más bien o pasatiempo
826
qu'el amor de Mirtilo, ¿no estuviera
827
de servidor galán bien bastecida?
828
¡Oh mil veces mujer de mal consejo
829
y de poco saber la qu'a pobreza
830
se deja reducir d'un solo amante!
831
¡Tan necia no será jamás Corisca!
832
¡Qué constancia! ¡Qué fe! ¡Oh imaginadas
833
fábulas de celosos, nombres vanos
834
para engañar a las doncellas simples!
835
Es la fe qu'en mujer, si fe en alguna
836
mujer (que no lo sé) se halla acaso,
837
no bondad, no virtud, mas sólo dura
838
necesidad d'amor, ley miserable
839
de no entera beldad qu'agrada a uno
840
por no poder de más ser agradada.
841
Bella y gentil mujer solicitada
842
de copioso escuadrón d'amantes dignos,
843
si a uno admite y los demás desprecia
844
mujer no es, y, si mujer, es necia.
845
¿Qué vale la belleza si no es vista?
846
Y vista, ¿qué, si no es solicitada?
847
Y ¿qué, solicitada d’uno solo?
848
Cuanto son los amantes más frecuentes,
849
de calidad mayor, de más estima,
850
tanto ella debe ser gloriosa y rara.
851
No tiene prenda el mundo tan segura
852
cual es el esplendor de mujer bella
853
qu'es amada de muchos. Así hacen
854
también en las ciudades las más diestras,
855
y más las más hermosas y más nobles:
856
qu'acerca dellas desechar amante
857
es pecado y locura: lo qu'el solo
858
conocen no poder, muchos lo pueden:
859
éste a servir, el otro a dar, y alguno
860
para uso mejor es oportuno.
861
Y a menudo acontece, sin saberlo,
862
quitar uno los celos que dio otro,
863
o en quien no los tenía despertallos.
864
Viven desta manera en las ciudades
865
las damas amorosas y gentiles,
866
donde yo, con mi ingenio
867
y con ejemplo de mujer ya grande,
868
el arte d'amar bien aprendí niña.
869
¡Oh cuántas veces dijo: 'Mi Corisca,
870
es menester hacer de los galanes
871
lo qu'es costumbre hacer de los vestidos:
872
tener muchos guardados, gozar uno
873
y mudar a menudo: qu'una larga
874
conversación suele engendrar enfado,
875
el enfado, desprecio y, al fin, odio;
876
ni hacer cosa peor la mujer puede
877
cual dejar qu’el amante se desgane.
878
Obra con todas veras que se parta
879
desechado por ti, no de ti harto'.
880
Hícelo siempre así: tener procuro
881
número grande, a todos entretengo,
882
tengo en los ojos dos, dos en las manos,
883
y al mejor y más cómodo en el seno;
884
mas en el corazón jamás alguno.
885
Y esta vez, no sé cómo (¡ay de mí, triste!),
886
llegó Mirtilo a él, y me atormenta
887
ya tanto, qu'es forzoso que suspire
888
y lo que peor es, lo qu'es más fuerte,
889
suspiro con verdad y a nadie engaño,
890
pues robando a los miembros el reposo
891
y a los ojos el sueño,
892
yo también ya sé desear el alba,
893
hora feliz d’amantes inquietos.
894
¿No veis también cuál ando, y cómo busco
895
entre selvas umbrosas las pisadas
896
de mi dulce deseo aborrecido?
897
Mas ¿qué harás, Corisca? ¿Rogarasle?
898
No, que no quiere el odio, aunque quisiese.
899
¿Huirás dél? Ni amor esto consiente,
900
aunque debiera. Pues, ¿qué haré? Primero
901
he de probar con ruegos y caricias:
902
descubriré el amor, mas no l'amante;
903
y, no siendo bastante,
904
con engaño obraré; y si él no puede,
905
memorable venganza hará la ira.
906
Así, aborrecimiento,
907
Mirtilo, probarás, si amor no quieres.
908
Haré que tu Amarilis se arrepienta
909
de ser tan cara a ti y a mí contraria;
910
y, finalmente, probaréis entrambos
911
lo que puede el enojo fulminante
912
en corazón d'una mujer amante.
913
Scena cuarta
(Titiro, Montano, Dameta)
TITIRO
Montano amigo, la verdad me valga:
914
a quien más que yo entiendo sé que hablo.
915
Los oráculos siempre más oscuros
916
de lo qu'alguno piensa van saliendo,
917
y sus palabras son como el cuchillo:
918
que si le tomas por aquella parte
919
donde para uso humano
920
se acomoda la mano,
921
es bueno para obrar; mas si le ases
922
por el corte, te corta y quizá mata.
923
Que sea mi Amarilis, como arguyes,
924
de voluntad del Cielo
925
y por alto destino ya elegida
926
para salud universal d'Arcadia,
927
¿quién con más veras desearlo debe
928
que yo, que soy su padre? Mas si miro
929
lo que nos ha el oráculo anunciado,
930
mal con las esperanzas
931
conforman las señales.
932
¿Amor ha de juntallos? ¿De qué modo,
933
huyendo siempre el uno? ¿Serán hilos
934
desprecio y odio d'amorosa tela?
935
Mal se contrasta a lo que ordena el Cielo,
936
y cuando se contrasta, dase indicio
937
que del Cielo no es, pues si quisiera
938
qu'Amarilis de Silvio esposa fuera,
939
sin duda alguna hecho
940
le hubiera no vagante
941
perseguidor de fieras, sino amante.
942
MONTANO
¿No ves qu’aún es muchacho,
943
pues años deciocho no ha cumplido?
944
También amor él sentirá a su tiempo.
945
TITIRO
Sentir puede el de fiera, y no el de ninfa.
946
MONTANO
A pueril condición cuadra más ése.
947
TITIRO
¿Y no el amor, qu'es natural afecto?
948
MONTANO
Mas es, sin años, natural defecto.
949
TITIRO
En la más verde edad florece siempre.
950
MONTANO
Bien puede florecer, mas no dar fruto.
951
TITIRO
Amor en flor da fruto sazonado.
952
Montano, aquí a vocear no vine,
953
ni a disputar contigo; que ni puedo
954
ni debo hacerlo; mas también soy padre,
955
y de única hija, por sus partes
956
(aunque esté mal decirlo), con paz tuya,
957
de muchos deseada y pretendida.
958
MONTANO
Titiro, aunque estas bodas en el Cielo
959
no descubriera altísimo destino,
960
claro la fe en la tierra las descubre,
961
y quebrantalla fuera
962
la deidad ofender de la gran Cintia,
963
a quien fue prometida:
964
tú sabes cuánto ella desdeñosa
965
es, y cuán desdeñada con nosotros
966
esté. Mas, si he d’hablar por lo que siento,
967
y más por cuanto puede
968
mente de sacerdote,
969
al Cielo arrebatada,
970
ir d'aquellos eternos
971
consejos rastreando,
972
el Hado fue instrumento deste ñudo,
973
y ten fe; qu'a su tiempo
974
saldrán verdades los presagios todos.
975
Y más te digo: qu'esta noche en sueños
976
vi cosa tal, que la esperanza amiga
977
en mi alma renueva más que nunca.
978
TITIRO
Sueños los sueños son. Mas di, ¿qué viste?
979
MONTANO
Bien se te acordará (¿qué trascordado
980
habrá que de tal caso no se acuerde?)
981
d'aquella noche lamentable, cuando
982
sus confines rompió Ladón soberbio,
983
tal, que donde las aves anidaron
984
ya los peces nadaron,
985
siendo de la creciente arrebatados
986
árboles, casas, hombres y ganados.
987
En esta misma noche
988
(¡ay doliente memoria!)
989
perdí mi corazón, antes quien era
990
más que mi corazón caro a mí mismo:
991
niño tierno en mantillas,
992
único hijo entonces, de mí siempre,
993
y vivo y muerto, únicamente amado.
994
Robole d’improviso
995
la rauda, recia y rápida corriente
996
primero que nosotros, sepultados
997
en horror, en tinieblas y en el sueño,
998
pudiésemos socorro a tiempo darle;
999
y ni la misma cuna donde estaba
1000
hallar pudimos. Y he creído siempre
1001
que a la cuna y al niño, cual yacía,
1002
un mismo remolino al fin sorbiese.
1003
TITIRO
¿Qué se puede creer? Ya se me ofrece
1004
que supe (y aun de ti, si no me engaño)
1005
esa desgracia, con razón llamada
1006
gravísima desdicha; y decir puedes
1007
muy bien que de dos hijos
1008
uno para las ondas
1009
y otro para las selvas engendraste.
1010
MONTANO
Por ventura en el vivo
1011
el Cielo, al fin piadoso,
1012
restaurará la pérdida del muerto;
1013
siempre esperar se debe. Atento escucha:
1014
era la hora en punto
1015
cuando entre luz, tiniebla, noche y día,
1016
con rayo incierto se confunde el alba.
1017
Yo, qu'en la fantasía
1018
estas bodas tenía,
1019
y con cuidado tan penoso habiendo
1020
velado grande parte de la noche,
1021
al fin, largo cansancio
1022
trujo a mis ojos sueño,
1023
y con el sueño una visión, tan cierta,
1024
que pudiera decir ‘Durmiendo veo’:
1025
en la ribera del famoso Alfeo
1026
dijera que me hallaba, y que sentado
1027
a la sombra d'un plátano frondoso
1028
con anzuelo en las ondas
1029
tentaba al pecezuelo,
1030
cuando vi que salió de medio el río
1031
grave y desnudo anciano
1032
destilándole humor barba y cabello,
1033
y con ambas las manos
1034
benignamente un niño
1035
(y desnudo y lloroso) me ofrecía,
1036
y luego me decía:
1037
'Ves a tu hijo: advierte no le mates'.
1038
Y esto diciendo apenas, sumergiose.
1039
Después, al improviso, con nublados
1040
negros alrededor, turbose el cielo,
1041
y horrible tempestad amenazaban,
1042
tal, que, de miedo, el niño llegué al pecho,
1043
y abrazándole estrecho
1044
gritaba: '¡Ay! ¿Pues un hora
1045
me le concede y quita?’ En aquel punto
1046
me pareció que se aclarase el cielo
1047
y en el río cayesen
1048
mil rayos convertidos en ceniza,
1049
mil arcos rotos y mil rotas flechas.
1050
Después, temblando el tronco
1051
del plátano, salió sutil aliento,
1052
aliento en voz formada, y dijo en ella:
1053
'Montano, aún ha de ser tu Arcadia bella'.
1054
Por eso me quedó en el pensamiento,
1055
y dentro el mismo corazón, impresa
1056
la imagen apacible deste sueño,
1057
que la tengo delante siempre siempre,
1058
y, sobre todo, el rostro
1059
d'aquel viejo cortés, que me parece
1060
verle. Por tanto, al templo me venía
1061
cuando tú me encontraste,
1062
para poder con santo sacrificio
1063
hacer desta visión cierto el presagio.
1064
TITIRO
Es claro ser los sueños
1065
de nuestras esperanzas
1066
más que de lo futuro semejanzas,
1067
imágines del día corrompidas
1068
y deshechas con sombras de la noche.
1069
MONTANO
No está con los sentidos
1070
siempre el alma dormida,
1071
antes despierta tanto más se halla
1072
cuanto cansada menos
1073
de formas engañosas del sentido
1074
en el espacio qu'él está dormido.
1075
TITIRO
En suma, lo qu'el Cielo haya dispuesto
1076
de nuestros hijos ambos
1077
incierto demasiado es a nosotros;
1078
mas cierto es que huye siempre el tuyo,
1079
y, contra los preceptos naturales,
1080
no siente amor, y qu'hast'aquí mi hija
1081
tiene de la fe dada solamente
1082
la obligación, no el premio.
1083
Ni sé decir si siente amor: a muchos
1084
se le hace sentir, y es imposible
1085
que deje de probarlo
1086
quien lo hace probar a más de uno.
1087
Ya me parece verla
1088
más de lo acostumbrado demudada;
1089
que risueña y alegre ser solía.
1090
Mas engreir doncella
1091
con boda, sin seguirse, ofensa es grave.
1092
Como rosa gentil en jardín fresco,
1093
que de antes estaba
1094
entre verdes despojos
1095
encerrada y segura,
1096
y con el velo de la noche oscura
1097
desconocida, inculta,
1098
en la materna rama reposaba,
1099
al asomar veloz del primer rayo
1100
que por Oriente apunta,
1101
bellísima despierta, y muestra ufana
1102
al rubio Sol que la enamora y mira
1103
el encarnado y oloroso seno,
1104
por entre quien abeja susurrando
1105
vuela, chupando el húmedo rocío;
1106
mas si luego, por suerte, no se coge,
1107
tal que sienta el ardor de mediodía,
1108
cae, en cayendo Febo,
1109
tan sin color entre su mata umbrosa,
1110
que apenas se diría: 'Ésta fue rosa'.
1111
Así, la doncelluela
1112
a quien mientras de madre
1113
el velador cuidado guarda y cierra,
1114
ella también su pecho
1115
al amoroso afecto cerrar suele;
1116
mas si mirar lascivo
1117
d'amante deseoso la rodea
1118
y sus lamentos y suspiros oye,
1119
luego del corazón abre la puerta,
1120
luego en el tierno pecho amor recibe,
1121
y, si vergüenza el acidente encubre
1122
o temor le detiene,
1123
la mísera, callando
1124
toda, por demasiado
1125
deseo se deshace y se consume:
1126
así, pierde beldad si el fuego dura,
1127
y, perdiendo sazón, pierde ventura.
1128
MONTANO
Ten buen ánimo, Titiro,
1129
el humano temor no te acobarde;
1130
que bien inspira el Cielo
1131
a corazón que firmemente espera,
1132
ni allá puede llegar débil plegaria.
1133
Mas si cualquier humano
1134
en sus necesidades rogar debe
1135
y esperar en los Dioses,
1136
¿cuánto más esto, cuánto, le conviene
1137
a quien deriva dellos?
1138
En fin, son nuestros hijos
1139
celestiales renuevos, y su casta
1140
no estirpará el que la estraña crece.
1141
Vamos, Titiro, vamos
1142
juntos al templo: en él consagraremos
1143
tú a Pan un cabritillo,
1144
yo a Alcides un novillo;
1145
que aquel que los ganados multiplica
1146
hará también que crezca
1147
el que con el ganado
1148
fecunda sus altares.
1149
Ve tú, fiel Dameta: presto un novillo escoge
1150
de cuantos la vacada fértil tiene:
1151
el mejor y más bello, y por la vía
1152
del monte, qu'es más breve,
1153
vuelve al templo con él, qu'allí te espero.
1154
TITIRO
De mi hato también, caro Dameta,
1155
un cabrito traed.
1156
DAMETA
De buena gana.
TITIRO
Este sueño, Montano,
1157
quiera l'alta piedad de sumos Dioses
1158
salga tan venturoso cuanto esperas.
1159
Yo sé bien, yo sé bien cuánto ser puede
1160
del hijo que perdiste
1161
la remembranza a ti felice agüero.
1162
Scena quinta
(Sátiro)
[SÁTIRO]
Como a las plantas yelo, ardor a flores,
1163
a sembrado gusano, a espiga piedra,
1164
a pajarillos liga, a ciervos redes,
1165
así contrario Amor fue siempre al hombre,
1166
y quien le llamó ‘fuego’ conocía
1167
muy bien su natural maligno y duro.
1168
El fuego, si se mira, ¡oh cuán alegre!;
1169
mas, si se toca, ¡oh qué cruel! El mundo
1170
monstruo más espantoso en sí no tiene:
1171
despedaza cual fiera, como espada
1172
traspasa y hiere, y como viento vuela;
1173
y donde el imperioso pie detiene
1174
toda fuerza y poder se aparta y rinde.
1175
No d'otra suerte amor: pues, si le miras
1176
en rubias trenzas, en dos ojos bellos,
1177
¡cómo agrada y deleita, cuál parece
1178
que espire gusto y paz prometa a otro!;
1179
mas si mucho te acercas y le incitas
1180
a que cobre vigor y se dilate,
1181
tigre no tiene Hircania, ni la Libia
1182
león tan fiero y áspid venenoso
1183
que venza su fiereza o que la iguale:
1184
cruel más qu'el Infierno y que la muerte,
1185
contrario de piedad, ministro d'ira,
1186
y, finalmente, amor, mas d'amor falto.
1187
Pero ¿qué hablo del? ¿Por qué le culpo?
1188
¿Es ocasión de lo qu'el mundo (acaso)
1189
amando no, devaneando peca?
1190
¡Oh femenil malicia! A ti se aplique
1191
la causa toda d'amorosa infamia:
1192
de ti sola, no dél, de ti deriva
1193
cuanto en amor hay de maligno y fiero;
1194
qu'él es de natural benigno y dulce,
1195
y su bondad contigo al punto pierde;
1196
las sendas todas de llegar al pecho
1197
y de al alma pasar presto le cierras;
1198
con lo exterior no más le lisonjeas,
1199
haciendo su morada y su deleite,
1200
su pompa y su cuidado,
1201
solo la tez d'un rostro luminado.
1202
Corresponder con fe no es obra tuya
1203
a la fe de quien t'ama, o con quien t'ama
1204
sobre amar contender; no ya en dos pechos
1205
ceñir un corazón estrechamente
1206
y en dos quereres apretar un alma,
1207
mas teñir d’oro una madeja loca,
1208
y ya con parte convertida en rizos
1209
enramarte la frente, ya con parte
1210
redes tejer con que después se prendan
1211
corazones de incautos amadores.
1212
¿Hay cosa tan indigna y asquerosa
1213
como tal vez mirarte con la mano
1214
tus mejillas pintar, supliendo faltas
1215
ya de naturaleza, ya del tiempo,
1216
y ver tu palidez tornada roja,
1217
tu negro blanco y lisas tus arrugas,
1218
el defeto quitar con el defeto,
1219
aunque, si bien se mira, le acrecientas?
1220
Tuerces un hilo a veces, y el un cabo
1221
afierras con los dientes, tiene el otro
1222
tu izquierda mano, y del corriente ñudo
1223
hace tu diestra un cerco qu'abre y cierra,
1224
cual tijera raspante, y le acomodas
1225
sobre la desigual vellosa frente;
1226
raes después el vello, y junto arrancas
1227
el malcreciente y malnacido pelo,
1228
con tal dolor, qu'el yerro es penitencia.
1229
Y aun esto nada es, según las obras
1230
dicen con tus resabios y costumbres.
1231
¿Qué cosa tienes tú sin ser fingida?
1232
Mientes si abres la boca, si suspiras
1233
miente el suspiro, y si los ojos mueves
1234
es fingido el mirar, el mirar miente.
1235
En suma, toda acción, todo semblante,
1236
y lo qu'en ti se mira o no se mira,
1237
cuanto dices o tratas, cuanto piensas,
1238
andes o mires, llores, rías, cantes,
1239
todo mentira es, y aun esto es poco.
1240
Mas engañar a quien en ti más fía,
1241
a quien merece más quererle menos,
1242
aborrecer la fe más que la muerte,
1243
los artificios son que al amor hacen
1244
parecer tan crüel y tan perverso.
1245
Es de su falta, pues, tuya la culpa,
1246
antes de quien te da crédito alguno.
1247
Así, la culpa es mía,
1248
que te creí, malvada
1249
y pérfida Corisca, aquí venida
1250
no más que por mi daño, según creo,
1251
de los contornos d'Argos deshonestos,
1252
do la última prueba hace lascivia.
1253
Mas tú finges tan bien, eres tan diestra
1254
en ocultar tus pensamientos y obras,
1255
qu'hoy vas altiva entre las más honestas
1256
con el d'honestidad indigno nombre.
1257
¡Oh cuántas ansias he sufrido! ¡Oh cuántas
1258
indecencias por ella padecido!
1259
Bien me arrepiento, y antes me avergüenzo:
1260
de mis penas aprende, incauto amante,
1261
a no hacer ídolo un rostro. Créeme
1262
qu'es infernal deidad hembra adorada.
1263
De sí ¿qué no presume? ¿Y de su rostro
1264
en ti, que la respetas? Casi diosa,
1265
cual mortal te desprecia y aborrece,
1266
que de ser tal por su valor se alaba
1267
cual la finge y adorna tu vileza.
1268
¡A qué tanto servir y tanto ruego,
1269
tanto suspiro y llanto! Destas armas
1270
usen hembras y niños: nuestros pechos
1271
sean hasta en amar viriles, fuertes.
1272
Tiempo también creí que suspirando
1273
en pecho de mujer con llanto y ruego
1274
pudiera despertar d'amor la llama;
1275
mas ya me ocurre: erré; que si ella tiene
1276
de piedra el corazón, en vano intentas
1277
que por lágrima blanda o leve soplo
1278
de suspiro gentil que l'acaricie
1279
arda y eche de sí vivas centellas,
1280
si más duro eslabón no le compele.
1281
Deja, deja los llantos y suspiros
1282
si quieres adquirir la que deseas,
1283
y aunque incesable ardor todo te abrase,
1284
cuanto mejor pudieres en el centro
1285
del alma misma tu afición encierra;
1286
después, según el tiempo, haz lo qu'enseñan
1287
Naturaleza y el amor, supuesto
1288
tan sólo en el semblante
1289
es virtud de mujer tener modestia.
1290
Así, en toda ocasión tratar con ella
1291
con recato y modestia es gran defecto:
1292
porque, si bien con otros ves la usa,
1293
que consigo la usen aborrece,
1294
quiriendo qu'el galán en sí la mire,
1295
mas que con ella no la ponga en obra.
1296
Con ley tan natural y tan derecha,
1297
según mi parecer, amarás siempre.
1298
No me ha de ver, ni ha de probar Corisca
1299
jamás tierno amador, sino más presto
1300
fiero enemigo, y sentirá con armas
1301
de hombre varonil, no femeniles,
1302
acometerse, herirse y penetrarse.
1303
Dos veces he prendido a esta maligna,
1304
y escapó de mis manos no sé cómo
1305
ambas; mas si tercera da en el lazo,
1306
he pensado aferrarla de manera
1307
que no pueda huir. Y porque suele
1308
vagar por estas selvas a menudo,
1309
me voy, como sabueso,
1310
sacándola por rastro. ¡Qué venganza
1311
he de tomar si darle puedo alcance!
1312
¡Oh qué destrozo espero hacer en ella!
1313
Harele conocer que también suele
1314
uno que ciego fue abrir los ojos,
1315
y que de sus malicia grande tiempo
1316
no irá vanagloriosa
1317
tan maligna mujer, tan engañosa.
1318
Coro
¡Oh en el pecho de Jove
1319
ley alta y poderosa
1320
escrita, antes nacida!
1321
Cuya suave y amorosa fuerza
1322
está en el bien que no entendido siente
1323
toda cosa criada,
1324
los ánimos inclina,
1325
lo natural esfuerza;
1326
ni solamente la corteza frágil
1327
qu'apenas ve el sentido, y nace y muere
1328
al variar de las horas,
1329
mas la oculta semilla
1330
y la ocasión interna,
1331
qu'es de eterno valor, mueve y gobierna.
1332
Si concibiendo el mundo
1333
tantas hermosas maravillas forma,
1334
y si por dentro a cuanto el Sol calienta
1335
por cuanto miran Cintia
1336
y las estrellas, vive
1337
espíritu qu'informa
1338
con varonil valor la inmensa máquina,
1339
si dél la humana prole se levanta
1340
y plantas y animales tienen vida,
1341
si la tierra florida
1342
está, si tiene cana
1343
y arrugada la frente,
1344
procede de tu viva, eterna fuente.
1345
Ni esto solo, mas lo que derrama
1346
vaga esfera en los hombres,
1347
por donde acá d'alegre o triste suerte
1348
se va mostrando estrella
1349
ya mansa, ya severa,
1350
por quien tienen las vidas
1351
del nacer y morir la hora y punto,
1352
lo que hace quieto o inquieto
1353
querer humano en sus afectos turbios,
1354
y parece que dé Fortuna y quite
1355
(a quien el mundo quiere se atribuya),
1356
d'aquella fuente viva
1357
de tu alto valor todo deriva.
1358
¡Oh dicho inevitable
1359
y verdadero (si es conceto tuyo)
1360
que tras tantos afanes
1361
reposará la arcade tierra un día,
1362
y tendrá paz y vida!
1363
Si lo que tú anunciaste
1364
por la boca d'oráculos gloriosos
1365
de los dos qu'han de ser por Hado esposos,
1366
viene de ti, y en ese eterno abismo
1367
fijo y establecido
1368
lo tienes ya, su voz, si mentirosa
1369
no es, ¿quién el efecto
1370
de tu querer retarda?
1371
¿Cómo no llega ya? ¿Qué más se aguarda?
1372
De amor y de piedad ves enemigo
1373
garzón, cruel y esquivo,
1374
que del Cielo deciende
1375
y con el mismo Cielo al fin contiende.
1376
Ves, después, quien combate
1377
un corazón púdico:
1378
amante fiel en vano
1379
que con sus llamas tu querer ofende.
1380
Cuanto menos atiende
1381
galardón del servir, piedad del llanto,
1382
tiene tanta más fe, tanto más fuego,
1383
y así, es para él fatal aquella
1384
beldad qu'es destinada
1385
a quien la huye, a quien la estima en nada.
1386
Así pues, ¿en sí mismo
1387
dividido se halla
1388
aquel poder eterno? Así, ¿un destino
1389
con el otro batalla?
1390
¿O no bien, por ventura,
1391
abatida y domada
1392
loca humana esperanza poner cerco
1393
muestra al superno claustro,
1394
pues al Cielo rebelde casi arma
1395
nuevos impíos gigantes,
1396
amantes y no amantes?
1397
¿Aquí se puede tanto?
1398
Y ¿de estrellado reino
1399
ira y amor han de triunfar, dos ciegos?
1400
Mas tú, tú que estás sobre
1401
las estrellas y el Hado,
1402
y con saber divino
1403
nos riges desde allá, motor del cielo,
1404
mira, mira, te ruego,
1405
nuestro dudoso estado:
1406
con el destino ajusta
1407
desdén y amor, y con paterno celo
1408
templa la llama y yelo:
1409
aquel que gozar debe
1410
ni huya ni desame,
1411
quien debe huir no ame.
1412
Tú haz, ¡ay sí!, qu'el ciego,
1413
impío querer ajeno
1414
la piedad prometida
1415
a nosotros ni quite ni la impida.
1416
Mas ¿quién sabe? Por suerte
1417
aquella qu'a nosotros
1418
parece inevitable desventura
1419
será alegre ventura.
1420
¡Cuán poco sube humano pensamiento!,
1421
que en el Sol no se fija mortal vista.
1422
Acto II
Scena primera
(Ergasto, Mirtilo)
ERGASTO
¡Oh cuántos pasos di, en río y cerro,
1423
carrera y fuente, en la palestra y prado!
1424
Gran rato te busqué; y alabo al Cielo,
1425
que, en fin, aquí te hallo.
1426
MIRTILO
¿De dónde, Ergasto, tienes
1427
nueva que de tal prisa digna sea?
1428
¿Quieres darme con ella vida o muerte?
1429
ERGASTO
Ésa no diera yo, si la tuviera,
1430
y, sin tenella, espero darte esotra.
1431
Mas no te dejes tú tan fieramente
1432
vencer de tu tormento:
1433
vence a ti mismo, si vencer quisieres
1434
a otro; y más, tal vez respira y vive;
1435
aunque si la ocasión saber deseas
1436
de mi venir con tanta prisa, atiende:
1437
¿Conoces tú (mas ¿quién no la conoce?)
1438
a la hermana d'Ormino, d'estatura
1439
buena, d'alegre vista,
1440
cabello rubio y colorada un poco?
1441
MIRTILO
Conózcola muy bien, y hablé con ella
1442
alguna vez.
1443
ERGASTO
Pues sabe que la misma
de tiempo acá se hace
1444
(¡advierte qué ventura!), no sé cómo
1445
ni con qué privilegio,
1446
de la bella Amarilis compañera.
1447
Por eso tu amor todo
1448
a ésta descubrí secretamente,
1449
apuntando, también, lo que deseas,
1450
y prometiome en ello
1451
poner fe, poner obra prontamente.
1452
MIRTILO
¡Oh mil veces y mil (caso que sea
1453
verdad) y más que cualquier otro amante
1454
venturoso Mirtilo! Mas del modo
1455
¿te dijo nada?
1456
ERGASTO
Nada.
Y te diré por qué: dice Corisca
1457
que no puede la traza
1458
determinar primero
1459
de saber cosa alguna
1460
más cierta de tu amor, con qu'ella pueda
1461
con más seguridad ir inquiriendo
1462
de la pastora el ánimo y el cómo
1463
se regirá, con ruego o con engaño,
1464
lo qu'intentar, lo que dejar sea bueno.
1465
Por esto sólo te venía buscando
1466
tan presuroso, y será bien me cuentes
1467
la historia de tu amor desde el principio.
1468
MIRTILO
Así lo haré; mas sabe,
1469
Ergasto, ¡ay, sabe!, qu'esta remembranza,
1470
dura en extremo a quien amando vive
1471
tan fuera de esperanza,
1472
es querer alentar tea encendida,
1473
por quien cuanto su fuego
1474
siempre mayor se hace
1475
ella tanto a su llama se deshace;
1476
es menear saeta
1477
fuertemente clavada:
1478
que si arrancalla intentas
1479
creces la herida y su dolor aumentas.
1480
Mas cosa te diré que claramente
1481
advertirá ser vana y engañosa
1482
la esperanza d'amantes, y que tiene
1483
amor raíz suave y fruto amargo:
1484
En el principio alegre del verano
1485
(cúmplese el año ahora),
1486
esta graciosa peregrina, este
1487
nuevo Sol de belleza,
1488
vino a dejar con su mirar ornado
1489
(casi cual con segunda primavera)
1490
mi patrio suelo, por su causa entonces
1491
deleitoso y feliz, Élide y Pisa,
1492
traída por su madre
1493
en los solenes días que de Jove
1494
las fiestas, sacrificios y los juegos
1495
se suelen celebrar, famosos tanto,
1496
porqu'a sus ojos bellos
1497
un beato espectáculo causasen.
1498
Mas sus hermosos ojos
1499
espectáculo fueron
1500
d'amor, mucho mayor que cualquier otro.
1501
Yo, pues, que hasta entonces
1502
jamás llama amorosa había sentido
1503
(¡ay de mi!), no tan presto
1504
su rostro vi, cuando quedé abrasado,
1505
y sin hacer defensa
1506
a su mirar primero
1507
qu'a mis ojos envía,
1508
sentí correr al pecho
1509
imperiosa belleza que decía:
1510
'Dame tu corazón, Mirtilo'.
1511
ERGASTO
¡Oh cuánto,
oh cuánto Amor en nuestros pechos puede!
1512
Y sábese mejor cuando se prueba.
1513
MIRTILO
Oye cosa más nueva:
1514
lo que hace su industria
1515
en los que son más blandos y sinceros.
1516
Yo de mis pensamientos
1517
noticia doy a una querida hermana,
1518
de mi cruel pastora compañera
1519
los días qu'en mi tierra se detuvo;
1520
y sólo désta (como amor me enseña)
1521
amoroso favor y fiel consejo
1522
recibo en mi cuidado.
1523
Ella de sus vestidos femeniles
1524
componiéndome fue curiosamente,
1525
y con falso cabello ornó mis sienes,
1526
entretejiendo entre las trenzas flores,
1527
y el arco y el aljaba pone al lado,
1528
y enseña con cuidado
1529
a fingir las palabras
1530
y a mesurar el rostro
1531
(en quien rastro de vello aún no se vía);
1532
y, cuando ya fue hora,
1533
consigo me llevó donde solía
1534
pasar la bella ninfa holgando el día.
1535
Con ella hallamos ciertas
1536
doncellas de Megara (como supe),
1537
amigas y parientas de mi diosa,
1538
entre quien ella estaba como suele
1539
entre violeta humilde
1540
nobilísima rosa.
1541
Y después qu'en tal modo
1542
un rato se estuvieron
1543
sin hacer de recreo alguna cosa,
1544
alzose una doncella
1545
d'aquellas de Megara, y así dijo:
1546
'Pues ¿en tiempo de juegos
1547
y de palmas tan claras y famosas,
1548
hemos de estar ociosas?
1549
¿Armas también nosotras no tenemos
1550
para fingir suaves disensiones
1551
así como los hombres?
1552
Hermanas, si seguir lo qu'aconsejo
1553
a todas agradare,
1554
de burlas nuestras armas hoy probemos
1555
del modo que de veras con varones
1556
cuando tiempo será las probaremos:
1557
todas entre nosotras nos besemos,
1558
por besos se contienda,
1559
y la que ser pretenda
1560
más fina besadora
1561
y supiere dar besos más sabrosos
1562
haya por premio esta guirnalda bella'.
1563
Todas de lo propuesto se rieron
1564
y todas al instante concordaron:
1565
ya se desafiaban
1566
muchas, y también muchas
1567
(sin qu'alguna señal les fuese dada)
1568
confusa guerra hacían;
1569
mas puso la inventora
1570
orden a la contienda, y luego dijo:
1571
'El juez de los besos
1572
será, y es justo, aquella
1573
que se halle tener boca más bella'.
1574
Todas de común voto
1575
a la hermosa Amarilis eligieron,
1576
y ella, sus dos luceros
1577
dulcemente bajando,
1578
de modesto color tiñose toda,
1579
y mostró bien no ser hermosa menos
1580
de dentro que de fuera,
1581
o fuese que su rostro
1582
a la favorecida
1583
boca envidiase, y junto
1584
él también se adornase
1585
del purpúreo matiz, noble y pomposo,
1586
como diciendo: 'Soy también hermoso'.
1587
ERGASTO
¡Oh, cómo a tiempo te mudaste en ninfa,
1588
felicísimo y casi
1589
de tus dulzuras adivino amante!
1590
MIRTILO
Ya se sentaba al amoroso oficio
1591
el juez hermosísimo, y conforme
1592
el orden y costumbre de Megara,
1593
llegaba cada cual, según la suerte,
1594
a hacer de su boca y de sus besos
1595
prueba con el bellísimo y divino
1596
extremo de dulzura,
1597
con la boca beata,
1598
con la boca suave,
1599
que con tanta razón puede llamarse
1600
concha olorosa indiana
1601
de peregrinas perlas orientales,
1602
con la parte que cierra
1603
y abre el bello tesoro,
1604
púrpura en miel dulcísima mezclada.
1605
¡Así decir pudiese, Ergasto mío,
1606
la sin igual dulzura
1607
qu’en besalla sentí! Mas tú la infiere
1608
de no poder la lengua dar indicio,
1609
con estar en la boca
1610
que la probó; pero recoge y junta
1611
cuanto de dulce tienen
1612
de Chipre cañas, o panales d'Hibla,
1613
y será todo nada
1614
con esta suavidad de mí gustada.
1615
ERGASTO
¡Oh robo venturoso! ¡Oh dulces besos!
1616
MIRTILO
Dulces sí, mas no gratos,
1617
pues les faltaba, al fin, la mejor parte
1618
del entero deleite: Amor los daba,
1619
Amor no los tornaba.
1620
ERGASTO
¿Qué sentiste
cuando a ti de besar tocó la suerte?
1621
MIRTILO
Toda sobre estos labios
1622
se vino en aquel punto el alma mía,
1623
y la vida encerrada
1624
en espacio tan breve
1625
era un beso no más; y así los miembros
1626
quedaron casi sin vigor temblando.
1627
Mas cuando cerca estuve,
1628
como aquel que sabía
1629
ser aquel acto engaño
1630
y robo malicioso,
1631
temí la majestad del rostro hermoso;
1632
aunque después, un poco asegurado
1633
de cierto sonreír sereno suyo,
1634
pase más adelante:
1635
Ergasto, Amor estaba,
1636
de la suerte que abeja en frescas rosas,
1637
en los rosados labios escondido,
1638
y en tanto qu'ella estuvo
1639
con la boca besada
1640
al besar de la mía
1641
inmoble y mesurada,
1642
de la miel gusté sólo la dulzura;
1643
mas después que me puso
1644
y me ofreció el un clavel y el otro
1645
(fuese o su cortesía o mi ventura:
1646
bien sé qu'Amor no era),
1647
y sonando los labios
1648
se encontraron los besos
1649
(¡oh mi dulce! ¡Oh precioso!
1650
¡Oh tesoro querido!
1651
¡Que no me muera habiéndote perdido!),
1652
allí sentí de l'amorosa abeja
1653
el aguijón agudo y deleitoso
1654
pasarme el corazón (que por ventura
1655
me fue restituido
1656
para poder entonces ser herido).
1657
Mas cuando ya me vi de muerte estarlo,
1658
como desesperado, faltó poco
1659
que no mordí los homicidas labios;
1660
mas me detuvo aquel suave aliento
1661
que, como espiración d'alma divina,
1662
el furor enfrenando
1663
en mí, fue la modestia despertando.
1664
ERGASTO
¡Oh modestia molesta
1665
y para con amantes importuna!
1666
MIRTILO
Mas ya que de besar faltó ninguna,
1667
y que con suspensión d'ánimo grande
1668
sentencia se atendía,
1669
la bella y graciosísima Amarilis
1670
juzgando ser mis besos
1671
sabrosos más que todos,
1672
con el florido premio que guardado
1673
fue para el vencedor, de mano propia
1674
ocupó mi cabeza.
1675
Mas, ¡ay!, llano de cerros coronado
1676
no ardió con tanto extremo
1677
debajo de la rabia
1678
del Can celeste cuando muerde y ladra,
1679
como mi pecho ardía
1680
entonces de dulzura y de deseo,
1681
vencido en la vitoria más que nunca.
1682
Con todo, volví tanto
1683
en mí, que la guirnalda
1684
quite de mi cabeza, y en su mano
1685
la puse, así diciendo:
1686
'Ésta conviene a ti, ésta a ti toca,
1687
que mis besos hiciste
1688
tan dulces en tu boca'.
1689
Cortés la recibió, y al punto della
1690
hizo corona a la madeja hermosa,
1691
y con la que ceñía
1692
sus sienes bellas adornó las mías,
1693
qu'es esta qu'ahora traigo, y traer tengo
1694
hasta la sepultura
1695
por la dulce memoria d'aquel día;
1696
aunque más por señal de mi esperanza
1697
ya muerta, ya perdida.
1698
ERGASTO
Eres más digno
de piedad que d'invidia,
1699
¡oh tú, Mirtilo! ¡Oh Tántalo moderno!
1700
En el juego d’amor, el que se burla
1701
suele penar de veras. Caros mucho
1702
los gustos te salieron,
1703
y juntos recibiste
1704
el castigo y placer. Mas ella, ¿acaso
1705
en algún tiempo descubrió el engaño?
1706
MIRTILO
Eso no sé decir; sé que los días
1707
que fue de su mirar Élide digna
1708
siempre se me mostró cortés y humana,
1709
de su vista amorosa;
1710
mas mi cruel destino
1711
d'allí l'arrebató tan de repente,
1712
qu'apenas lo entendí; y así, dejando
1713
cuanto tener solía por más caro,
1714
del vigor de sus ojos atraído,
1715
aquí, donde mi padre
1716
después de tantos años
1717
conserva, como sabes,
1718
su antiguo y pobre albergue,
1719
vine, y vi… ¡Triste yo! Vine y vi luego,
1720
vi luego haber corrido a eterno ocaso
1721
aquel sereno y amoroso día
1722
que comenzó con tan felice aurora.
1723
Apenas parecí, cuando en su rostro
1724
se mostró, cual relámpago entre nubes,
1725
fiero desdén; después bajó la vista
1726
y bien lejos de mí guio los pasos.
1727
'¡Mísero! (entonces dije)
1728
Éstas de mi morir son las señales'.
1729
Sintió mi padre, en tanto, gravemente
1730
esta no prevenida,
1731
improvisa partida,
1732
y, de dolor gravísimo oprimido,
1733
enfermedad le dio cercana a muerte:
1734
así, me fue forzoso
1735
volver al punto a la paterna casa.
1736
Causó mi vuelta, ¡ay triste!,
1737
salud al padre, enfermedad al hijo:
1738
qu'ardiendo todo en amorosa fiebre,
1739
me puse en pocos días descaecido,
1740
y del salir del Toro
1741
hasta volver el Sol a Capricorno
1742
estuve de tal suerte;
1743
y hasta ora estuviera
1744
si mi piadoso padre
1745
por consejo al oráculo no fuera;
1746
y tal respuesta dio: que solamente
1747
el cielo de l'Arcadia
1748
darme salud podía.
1749
Torneme, pues, Ergasto,
1750
a ver de nuevo aquella
1751
que me sanó del cuerpo
1752
(¡oh voz de todo oráculo engañosa!)
1753
para dejarme siempre el alma enferma.
1754
ERGASTO
Cuéntasme estraño caso,
1755
y es forzoso decir que digno eres
1756
de gran piedad; mas sólo
1757
queda al desesperado
1758
en su adversa fortuna
1759
por salud no esperar salud alguna.
1760
Ya es tiempo de que vaya a dar noticia
1761
a Corisca de cuanto referiste.
1762
Tú me espera en la fuente;
1763
qu'allí vendré a buscarte diligente.
1764
MIRTILO
Ve, amigo, en feliz hora,
1765
y a tu piedad el Cielo
1766
el premio dé que darte yo no puedo.
1767
Scena segunda
(Dorinda, Lupino, Silvio)
DORINDA
¡Ay deleite feliz! ¡Ay fiel cuidado
1768
de mi desapiadado y bello Silvio!
1769
¡Ay, si de tu cruel señor yo fuera
1770
amada como tú, Melampo mío!
1771
Él, con la blanca mano
1772
con la que (¡ay triste!) el corazón me aprieta,
1773
te sustenta y regala dulcemente:
1774
contigo alberga el día
1775
y contigo la noche;
1776
mientras yo, que le amo
1777
tanto, en vano suspiro, en vano ruego.
1778
Y, lo que más me duele,
1779
te da tan caros, tan suaves besos,
1780
que por uno no más que yo alcanzara
1781
dichosa sumamente me juzgara.
1782
Ya que no puedo mas, quiero besarte,
1783
venturoso Melampo; y si, por suerte,
1784
d'amor benigna estrella a mí te envía
1785
para que sus pisadas
1786
tú me descubras, vamos,
1787
vamos por donde a ti Naturaleza,
1788
y a mí el amor inclina. Mas ¿no siento
1789
cerca d'aquí sonar una bocina?
1790
SILVIO
¡To, to! ¡Melampo, cito!
1791
DORINDA
Si acaso mi deseo no me engaña,
1792
aquella voz es de mi bello Silvio,
1793
qu'en estas selvas a su perro busca.
1794
SILVIO
¡To, to, Melampo! To!
1795
DORINDA
Su voz, sin duda,
es. ¡Oh feliz Dorinda!
1796
El bien qué buscas, hoy te envía el Cielo.
1797
Más vale que su perro esté escondido:
1798
podrá ser que con él su amor conquiste.
1799
¡Lupino!
1800
LUPINO
Vesme aquí.
DORINDA
Con este perro
detrás d'aquella mata
1801
te esconde. ¿Me entendiste?
1802
LUPINO
Sí que entendí.
1803
DORINDA
Ni salgas, si no llamo.
LUPINO
Así lo haré.
1804
DORINDA
Ve presto.
LUPINO
Y tú despacha,
porque si bestia igual hambre tuviere,
1805
en un bocado no me coma.
1806
DORINDA
¡Oh, cómo
1807
vales poco! ¡Ve presto!
1808
SILVIO
¿Por dónde (¡triste yo!), por dónde debo
1809
para seguirte enderezar los pasos,
1810
caro y fiel Melampo? Llano y monte
1811
anduve sin provecho,
1812
ya estoy cansado y débil.
1813
¡Oh, maldita la fiera que seguiste!
1814
Mas veo una pastora, y nueva alguna
1815
quizá me dará dél. ¡Qué mal estorbo!
1816
Esta es la que siempre me molesta;
1817
mas sufrir me conviene. Bella ninfa,
1818
dime si viste a mi fiel Melampo,
1819
que poco ha solté tras una gama.
1820
DORINDA
¿Yo bella, Silvio? ¡Bella!
1821
¿Por qué bella me llamas, si a tus ojos
1822
(¡cruel!) bella no soy?
1823
SILVIO
O bella o fea,
¿viste mi perro? A esto
1824
me responde, o me parto.
1825
DORINDA
Silvio, eres
áspero demasiado a quien te adora.
1826
Y ¿quién creerá qu'en tan suave aspecto
1827
viva tan duro afecto?
1828
Tú sigues por las selvas
1829
y por ásperos montes
1830
a fiera fugitiva, y en alcance
1831
d'un sabueso t'afanas y consumes,
1832
y ¿de mí, que te amo tanto, huyes?
1833
Y ¿tanto me desprecias?
1834
¡Ay! No sigas silvestre gama. Sigue,
1835
sigue amorosa, ¡ay!, sigue mansa gama
1836
qu'está, sin ser cazada, atada y presa.
1837
SILVIO
Aquí, pastora, en busca de Melampo
1838
vine, no a perder tiempo. A Dios te queda.
1839
DORINDA
¡Ay Silvio riguroso! No me huyas,
1840
que yo daré de tu Melampo nueva.
1841
SILVIO
Tú me burlas, Dorinda.
1842
DORINDA
Silvio mío,
por el amor que sierva
1843
tuya me hizo, ¡ay sí!, que sé del perro;
1844
Dime, ¿no le soltaste
1845
tras una gama ha poco?
1846
SILVIO
Soltele, y aun perdí su rastro presto.
1847
DORINDA
Él y la gama están en poder mío.
1848
SILVIO
¿En tu poder?
1849
DORINDA
En mi poder. ¿Te pesa
tener obligación a quien t'adora?
1850
SILVIO
Cara Dorinda mía, dámelos luego.
1851
DORINDA
¡Oh niño variable! ¡A qu’he venido,
1852
qu'una fiera y un perro
1853
me hicieron cara! Advierte, vida mía,
1854
que no tengo de darlos sin hallazgo.
1855
SILVIO
Es bien razón. Darete…
1856
(quiero engañarla)
1857
DORINDA
¿Qué?
SILVIO
…dos bellas pomas
de oro, que dos días
1858
habrá que me las dio mi madre hermosa.
1859
DORINDA
¡Que no me faltan pomas! Yo podría
1860
darte algunas que fuesen, por ventura,
1861
más que las tuyas bellas y sabrosas,
1862
a no serte mis dádivas odiosas.
1863
SILVIO
Y ¿qué quisieras, pues? ¿Algún cabrito
1864
o cordera, por suerte? Mas mi padre
1865
aún no me concedió licencia tanta.
1866
DORINDA
¡Que no quiero cabrito ni cordera!
1867
Sólo tu amor, y a ti, Silvio, quisiera.
1868
SILVIO
¿Ni más que mi amor quieres?
1869
DORINDA
Más no quiero.
SILVIO
Sí, sí que te le doy, dóytele todo.
1870
Tú, pues, ¡oh ninfa cara!,
1871
dame el perro y la gama.
1872
DORINDA
¡Ay si supieses cuánto ese tesoro
1873
de que tan liberal pareces vale,
1874
o con la lengua el corazón dijese!
1875
SILVIO
Escucha, bella ninfa, de contino
1876
de cierto amor me hablas
1877
que no sé lo que sea:
1878
tú quieres que te ame, y yo te amo
1879
cuanto puedo y entiendo;
1880
dices que soy cruel, y no conozco
1881
lo que sea crueldad. No sé qué hacerte.
1882
DORINDA
¡Ay Dorinda, infeliz, en quien pusiste
1883
tu esperanza! ¿De quién socorro esperas?
1884
¿De beldad que no siente
1885
centella de la llama
1886
d'aquel amor que abrasa todo amante?
1887
Amoroso muchacho,
1888
eres para mí fuego, y tú no ardes;
1889
amor espiras tú, y amor no sientes.
1890
A ti, en humana forma
1891
de bellísima madre,
1892
la gran Diosa parió que Chipre adora:
1893
tú tienes fuego y flechas,
1894
bien lo sabe mi pecho
1895
abrasado y herido;
1896
pon a tus hombros alas:
1897
serás nuevo Cupido,
1898
que, fuera de tener el pecho helado,
1899
para segundo Amor (¡oh rapaz bello!)
1900
cosa no te faltó sino tenello.
1901
SILVIO
¿Qué cosa es ese amor?
1902
DORINDA
Es, si yo miro
ese tu rostro hermoso,
1903
amor un paraíso;
1904
mas, si miro mi pecho,
1905
es infernal incendio.
1906
SILVIO
Ninfa, no más palabras:
1907
acaba, dame el perro.
1908
DORINDA
El concertado amor me da primero.
1909
SILVIO
Pues ¿ya no te le di? ¡Ay Dios, qué pena
1910
es contentarte! Tómalo, y haz dello
1911
lo que quisieres. ¿Quién lo niega o veda?
1912
¿Pretendes más? ¿Qu’aguardas?
1913
DORINDA
¡Infelice Dorinda,
1914
en el arena pierdes
1915
la obra y la semilla!
1916
SILVIO
¿Qué haces? ¿En qué piensas?
1917
¿Aún quieres detenerme?
1918
DORINDA
No tan presto tendrás lo que deseas
1919
que de mí te huirás, doblado Silvio.
1920
SILVIO
No, cierto, bella ninfa.
1921
DORINDA
Una prenda me da.
1922
SILVIO
¿Qué prenda quieres?
DORINDA
¡Ay! No oso decirlo.
1923
SILVIO
¿Por qué?
1924
DORINDA
Tengo vergüenza.
SILVIO
Y, con todo, lo pides.
1925
DORINDA
Querría sin hablar ser entendida.
1926
SILVIO
Te avergüenza decirlo, y ¿no tuvieras
1927
vergüenza al recibirlo?
1928
DORINDA
Direlo, en fin, si dármelo prometes.
1929
SILVIO
Prométolo, mas quiero me lo digas.
1930
DORINDA
¡Ay mi Silvio, mi bien, que no me entiendes!
1931
A decírmelo tú, yo te entendiera.
1932
SILVIO
Es cierto, qu'eres tú más maliciosa.
1933
DORINDA
Más que tú soy ardiente,
1934
y menos rigurosa.
1935
SILVIO
A decirte verdad, yo no adivino:
1936
habla, si quieres ser de mí entendida.
1937
DORINDA
Uno (¡ay triste!) d'aquellos que tu madre
1938
te suele dar.
1939
SILVIO
¿Un bofetón?
DORINDA
¡Oh Silvio!,
¿a quien t'adora bofetón?
1940
SILVIO
Con éstos
me suele regalar bien a menudo.
1941
DORINDA
¡Ay, que verdad no es eso!
1942
Y tal vez ¿no te besa?
1943
SILVIO
Ni me besa
ni quiere permitir me besen otros.
1944
¿Querrías tú por prenda un beso, acaso?
1945
¿No me respondes? Tu color t'acusa:
1946
sin duda qu’acerté. Yo me contento;
1947
mas dame, con la presa,
1948
el perrro tú primero.
1949
DORINDA
¿Me lo prometes, Silvio?
1950
SILVIO
Digo que lo prometo.
1951
DORINDA
Y¿me lo cumplirás?
1952
SILVIO
Que sí, te digo:
no me des más tormento.
1953
DORINDA
¡Lupino, ven! ¡Lupino! ¿Aún no me oyes?
1954
LUPINO
¡Oh, qué molesto eres! ¿Quién me llama?
1955
Ya voy; yo no dormía: el perro era.
1956
DORINDA
Silvio, tu perro mira,
1957
que, mucho más que tú cortés, en estos…
1958
SILVIO
¡Oh, qué contento estoy!
1959
DORINDA
…en estos brazos
que tú tanto desprecias
1960
se vino a reposar…
1961
SILVIO
¡Oh mi querido,
oh mi fiel Melampo!
1962
DORINDA
…mis besos estimando y mis suspiros.
1963
SILVIO
Mil veces y otras mil besarte quiero.
1964
¿Si te hiciste mal corriendo acaso?
1965
DORINDA
Dichosísimo perro,
1966
¿por qué trocar mi suerte
1967
con la tuya no puedo?
1968
¡Ay triste, a qu’he venido,
1969
que d'un perro los celos me atormentan!
1970
Mas tú, Lupino, parte hacia la caza,
1971
que dentro de muy poco
1972
seguiré tus pisadas.
1973
LUPINO
Voy, señora.
Scena tercera
(Silvio, Dorinda)
SILVIO
No tienes mal alguno. A lo que resta,
1974
¿dónde tienes la gama prometida?
1975
DORINDA
¿La quieres viva o muerta?
1976
SILVIO
No te entiendo.
Y ¿cómo viva, si la mató el perro?
1977
DORINDA
Mas ¿si no la mató?
1978
SILVIO
¿Está, pues, viva?
DORINDA
Viva.
1979
SILVIO
Tanto más cara
y tanto más gustosa
1980
es para mí tal presa. Y ¿fue tan diestro
1981
Melampo, que mordido
1982
no la haya, o tocado?
1983
DORINDA
Sólo en el corazón tiene una herida.
1984
SILVIO
Dorinda, ¿devaneas o me burlas?
1985
Di, ¿cómo puede estar viva, si tiene
1986
el corazón herido?
1987
DORINDA
Yo soy aquella gama,
1988
cruelísimo Silvio,
1989
que, sin ser atendida,
1990
de ti soy presa y soy de ti vencida:
1991
viva si me amparares,
1992
muerta si me dejares.
1993
SILVIO
¿Es ésta aquella gama, aquella presa
1994
qu'ha poco me decías?
1995
DORINDA
Ésta sola. Mas ¡ay! ¿Por qué t’alteras?
1996
Dime, ¿no t'es más caro
1997
tener ninfa que fiera?
1998
SILVIO
No me eres cara, no; ni yo te amo,
1999
antes me eres odiosa,
2000
fea, vil, importuna y mentirosa.
2001
DORINDA
¿Es éste el galardón (¡oh cruel Silvio!),
2002
es ésta la merced que tú me ofreces?
2003
Garzón ingrato, a tu Melampo lleva
2004
en don, y a mí con el (¡triste!); que todo,
2005
como tornes a verme, te perdono;
2006
de tus hermosos ojos solamente
2007
el sol no se me niegue.
2008
Seguiré tus pisadas, compañera
2009
aun más fiel que tu fiel Melampo;
2010
y cuando estés cansado
2011
te enjugaré la frente,
2012
y reposo tendrás sobr'este lado
2013
que por ti no reposa.
2014
Yo llevaré las armas y la presa,
2015
y si faltare fiera por el monte,
2016
herirás a Dorinda: en este pecho
2017
podrás tú siempre ejercitar el arco;
2018
que, como tú quisieres,
2019
le llevaré tu sierva,
2020
le probaré tu presa,
2021
de tu flecha seré blanco y aljaba.
2022
Mas ¿con quién hablo? ¡Ay triste!
2023
¿Contigo, que te vas y no me escuchas?
2024
Mas huye; que Dorinda
2025
te seguirá hasta el cruel Infierno,
2026
si en otro puedo verme
2027
de tan gran fiereza
2028
como el de mi dolor y tu aspereza.
2029
Scena cuarta
(Corisca)
[CORISCA]
¡Oh cómo favorece mis desinios
2030
Fortuna mucho más que yo esperaba!
2031
Y con razón es favorable a aquella
2032
que soñolienta su favor no pide:
2033
cierto, gran fuerza tiene, y no la llama
2034
sin ocasión potente diosa el mundo.
2035
Mas hase d'encontrar y acariciarse,
2036
allanando la senda por do viene;
2037
que son los perezosos
2038
o nunca o raras veces venturosos.
2039
Si compañera no me hubiera hecho
2040
mi industria d'Amarilis, ¿quién pudiera
2041
facilitarme ahora
2042
una ocasión tan buena
2043
de conseguir buen fin mi pensamiento?
2044
Otra boba cualquiera
2045
huyera a su enemiga,
2046
y, llevando patentes en la frente
2047
las señas de sus celos,
2048
hubiérala mirado malamente.
2049
Mas fuera error; que con mayor cautela
2050
del público enemigo nos guardamos
2051
que del secreto; la escondida roca
2052
es quien engaña al marinero sabio;
2053
quien no sabe fingiendo hacerse amigo,
2054
a tiempo no sabrá ser enemigo.
2055
Hoy se verá lo que Corisca sabe
2056
hacer. Mas no soy yo, no soy tan necia
2057
que deje de creer qu'ella es amante.
2058
Podralo persuadir a cualquier otra
2059
más lerda; y a mí no, que soy y he sido
2060
de tal arte maestra. Una muchacha
2061
tierna y sencilla, ayer venida al mundo,
2062
en quién destiló Amor tan poco antes
2063
la suavidad de sus primeros gustos,
2064
largo tiempo seguida y requebrada
2065
de tal amante, y lo que más importa,
2066
besada y más besada, ¿será firme?
2067
¡Loco quien lo creyere! No lo creo.
2068
Mas ved cómo me ayuda mi destino:
2069
¿Amarilis no es ésta? Fingir quiero
2070
no haberla visto y retirarme a un lado.
2071
Scena quinta
(Amarilis, Corisca)
AMARILIS
Caras selvas dichosas,
2072
y vosotros, callados
2073
solitarios horrores,
2074
de paz y de reposo
2075
albergues verdaderos,
2076
¡oh cuán de buena gana vuelvo a veros!
2077
Y más: si las Estrellas
2078
me hubieran dado en suerte
2079
vivir para mí sola, y hacer vida
2080
por mi gusto regida,
2081
con los Elisios campos
2082
(venturoso jardín de semidioses),
2083
vuestra sombra apacible no trocara;
2084
que, si bien se repara,
2085
estos bienes mortales
2086
solamente son males;
2087
siempre quien más abunda menos tiene,
2088
y más que posesor es poseído:
2089
riquezas no, mas lazos
2090
d'ajenas libertades.
2091
¿Qué vale en tiernos años
2092
título de belleza,
2093
fama d'honestidad y en mortal sangre
2094
nobleza celestial? ¿Qué, tantas gracias
2095
del Cielo y de la tierra,
2096
aquí espaciosos prados
2097
de libres arroyuelos fomentados,
2098
allí laderas verdes
2099
ricas de fértil yerba
2100
y más fértil ganado,
2101
si al corazón aqueja otro cuidado?
2102
Dichosa pastorcilla
2103
que viste pobre, sí, mas aseada
2104
y bien limpia sayuela,
2105
rica de los tesoros de sí misma,
2106
de naturales gracias adornada,
2107
qu'en suave pobreza
2108
pobreza no conoce,
2109
ni las molestias siente de riqueza
2110
siendo dueño feliz de todo aquello
2111
con que gana de más no l'atormenta.
2112
Pobre sí, mas contenta.
2113
Con naturales dones
2114
los dones naturales alimenta:
2115
con leche aviva más su fresca leche,
2116
y con sabrosa miel dulzura añade
2117
a su sabor y natural dulzura;
2118
la fuente donde bebe
2119
quien l'aconseja es y quien la baña.
2120
Ella pagada está, pagado el mundo;
2121
por ella en vano el cielo
2122
se turba con nublados,
2123
por ella en vano de granizo s'arma;
2124
que su pobreza libre nada teme,
2125
con nada s'amedrenta.
2126
Pobre sí, mas contenta.
2127
Sólo un dulce cuidado
2128
de todo afán esento
2129
el corazón le ocupa.
2130
Pace la verde yerba
2131
el ganado que guarda, y entretanto
2132
ella con bellos ojos apacienta
2133
al pastorcillo amante;
2134
no a quien le destinaron
2135
o los hombres o estrellas,
2136
sino al qu’Amor le dio; y entre las ramas
2137
sombrías de algún mirto
2138
(favorecido dellos)
2139
enamorada más, más enamora;
2140
ni por el siente ardor que no descubra,
2141
ni ella ardor descubre que él no sienta.
2142
Pobre sí, mas contenta.
2143
¡Oh verdadera vida,
2144
que no sabes qué sea
2145
morir antes de muerte!
2146
¿Quién pudiera trocar contigo suerte?
2147
Mas Corisca es aquélla, quiero hablalla.
2148
El Cielo te me guarde,
2149
dulcísima Corisca.
2150
CORISCA
¿Quién me llama?
¡Ay Amarilis mía, más que estos ojos
2151
y que mi vida cara!
2152
¿Adónde vas tan sola?
2153
AMARILIS
Sólo a la parte donde ahora estamos,
2154
y ¿a dó más bien, pues merecí encontrarte?
2155
CORISCA
Tú encuentras quien de ti jamás se parte,
2156
dulce Amarilis, y aun ahora estaba
2157
en ti pensando, y entre mí decía:
2158
'Si yo su alma soy, ¿cómo puede ella
2159
sin mí tan largo tiempo estar?' Y en esto
2160
(¡oh mi bien!) tú llegaste.
2161
Mas ya no amas a tu fiel Corisca.
2162
AMARILIS
Y eso ¿por qué?
2163
CORISCA
¡Cómo! ¿Por qué preguntas,
siendo tú esposa hoy?
2164
AMARILIS
Yo ¿esposa?
CORISCA
Esposa,
y a mí no lo descubres.
2165
AMARILIS
Mal puedo, sin saberlo, descubrirlo.
2166
CORISCA
¿Aún finges? ¿Aún lo niegas?
2167
AMARILIS
¿Aún me burlas?
CORISCA
Antes, tú sola burlas.
2168
AMARILIS
Luego ¿dices
eso como verdad?
2169
CORISCA
Y aun te lo juro.
¿De veras no lo sabes?
2170
AMARILIS
Bien sabía
que prometida fui, mas ignoraba
2171
que tan cercanas fuesen
2172
mis bodas. ¿De qué parte lo supiste?
2173
CORISCA
De Ormín mi hermano, y él lo había entendido
2174
de muchos, ni se trata d'otra cosa.
2175
Parece que te turbas. ¿Ésta es nueva
2176
para turbarse, a dicha?
2177
AMARILIS
Es un gran paso,
Corisca, y aun mi madre me decía
2178
que se nace tal día.
2179
CORISCA
Para vida mejor, cierto, se nace.
2180
Debieras alegrarte, según esto.
2181
¿A qué suspiras? Deja,
2182
¡ay!, deja suspirar al infelice.
2183
AMARILIS
¿Cuál infeliz?
2184
CORISCA
Mirtilo, que presente
estuvo a todo lo que dijo Ormino;
2185
y poco menos que d'inmensa pena
2186
no le viera morir. Y aun fuera muerto,
2187
a no ayudarle yo con prometerle
2188
estorbaría el desposorio; y, puesto
2189
lo dije por causarle algún alivio,
2190
fuera mujer para ponello en obra.
2191
AMARILIS
¿Cómo así? ¿Que te atreves a estorbarlo?
2192
CORISCA
¡Y de qué suerte!
2193
AMARILIS
¿Cómo?
CORISCA
Fácilmente,
como tú te dispongas y consientas.
2194
AMARILIS
Si lo esperase, y tú la fe me dieses
2195
de no lo publicar, te descubriera
2196
un pensamiento que gran tiempo escondo
2197
dentro del corazón.
2198
CORISCA
¿Yo publicallo?
Por milagro, primero,
2199
abriéndose la tierra, en sí me trague.
2200
AMARILIS
Sabrás, Corisca, pues, que cuando pienso
2201
que debo estar sujeta a rapacillo
2202
que de mí huye y me desprecia, y sólo
2203
es su cuidado el monte,
2204
y que estima una fiera y un sabueso
2205
mucho más qu'el amor de mil pastoras,
2206
descontenta me hallo, y vivo casi
2207
desesperada sin osar decirlo,
2208
porque la honestidad no lo consiente
2209
y porque ya la fe le di a mi padre,
2210
y, lo que importa más, a la gran Diosa.
2211
Mas si por obra tuya (siempre salva
2212
la fe, salva la vida,
2213
honestidad y religión), d'aqueste
2214
ñudo, a mí tan molesto,
2215
se rompiesen los hilos, tú serías
2216
mi salud y mi vida.
2217
CORISCA
Si por eso
suspiras, razón tienes.
2218
¡Ay Amarilis! ¡Cuántas veces dije:
2219
'¡Qu’es posible que se dé cosa tan bella
2220
a quien la menosprecia,
2221
joya tan rica a quien no la conoce!'
2222
Mas, a decir verdad, eres muy sabia,
2223
antes necia en extremo.
2224
Dime, ¿por qué no hablas
2225
y te das a entender?
2226
AMARILIS
Tengo vergüenza.
2227
CORISCA
Gran mal, hermana, tienes;
2228
antes tener quisiera
2229
fiebre, cáncer o rabia.
2230
Mas cree la perderás, como las otras.
2231
Sí, sí, bastará bien qu'una vez sola
2232
la deseches o venzas.
2233
AMARILIS
Vergüenza que estampó Naturaleza
2234
desechar no se puede; que si quieres
2235
del corazón echarla, al rostro huye.
2236
CORISCA
¡Oh mi Amarilis! La que de muy sabia
2237
calla su mal, al fin le grita loca.
2238
Si pensamiento tal antes de ahora
2239
descubierto me hubieras,
2240
fuera deste embarazo ya estuvieras.
2241
Hoy verás lo que sabe hacer Corisca:
2242
en manos más fieles o más diestras
2243
no pudieras caer. Mas dime, cuando
2244
sin tal esposo estés por mi respeto,
2245
¿no te agrada escoger un buen amante?
2246
AMARILIS
Pensaremos sobre eso más de espacio.
2247
CORISCA
Cierto, faltar no puedes
2248
a tu fiel Mirtilo;
2249
y tú sabes si hay en toda Arcadia
2250
hoy pastor por valor, por fe sincera
2251
y por belleza, de tu amor más digno.
2252
Y tú morir le dejas
2253
(¡oh en extremo cruel!) sin que te diga
2254
por lo menos 'Yo muero'.
2255
Escúchale una vez.
2256
AMARILIS
¡Cuán bien haría
en darse paz y en arrancar del todo
2257
la raíz d'un deseo
2258
qu'está sin esperanza!
2259
CORISCA
Dale consuelo tal antes que muera.
2260
AMARILIS
Será más presto acrecentar su duelo.
2261
CORISCA
Corra después por él ese cuidado.
2262
AMARILIS
Y de mí ¿qué será, si en algún tiempo
2263
viene a saberse?
2264
CORISCA
¡Oh corazón cobarde!
AMARILIS
Como valga a bondad, cobarde sea.
2265
CORISCA
Si te haces tan lícito, Amarilis,
2266
faltarme en lo que pido, también puedo
2267
faltarte yo. Queda con Dios.
2268
AMARILIS
¡Espera!
¡Escúchame, Corisca!
2269
CORISCA
Ni palabra
pienso escuchar, si no me lo prometes.
2270
AMARILIS
Pues oírle prometo en esta forma:
2271
que no me fuerce a más…
2272
CORISCA
Más no pretende.
AMARILIS
…y tú le harás creer que dello nada
2273
he yo sabido…
2274
CORISCA
Mostraré que todo
ha sucedido acaso.
2275
AMARILIS
…y más: que pueda
2276
a mi gusto partir, ni me contraste…
2277
CORISCA
Cuando te diere gusto, como escuches.
2278
AMARILIS
…y que presto concluya…
2279
CORISCA
Eso también hará.
2280
AMARILIS
…ni se me acerque
distancia de mi dardo.
2281
CORISCA
¡Oh Cielo, que trabajo me produce
2282
reformar tu simpleza!
2283
Otro cualquiera miembro
2284
(reservando la lengua),
2285
porque segura estés, pienso ligarle.
2286
¿Hay más que pretender?
2287
AMARILIS
Más no pretendo.
CORISCA
Y bien, ¿cuándo será?
2288
AMARILIS
Cuando quisieres:
sólo tasado tiempo
2289
para volver a casa me concede,
2290
donde de tales bodas
2291
mejor me informaré.
2292
CORISCA
Parte; y advierte
que con industria inquieras.
2293
Mas oye ahora aquello
2294
que voy imaginando: por la siesta,
2295
hoy, a la fresca sombra
2296
aquí vendrás sin compañera alguna,
2297
adonde yo estaré para el efeto
2298
con Nerina y Aglaura,
2299
Licori, Elisa y Fili, todas mías
2300
y no menos astutas que fieles
2301
secretas compañeras; y con ellas
2302
trazando, como sueles a menudo,
2303
el juego de la ciega,
2304
entenderá Mirtilo
2305
que no por su respeto,
2306
sino por tu recreo allí veniste.
2307
AMARILIS
Mucho me agrada así; mas no quisiera
2308
que estuviesen presentes las pastoras
2309
a las palabras de Mirtilo. ¿Entiendes?
2310
CORISCA
Entiendo. Avisas bien: tendré cuidado
2311
en que sobr'eso algún temor no tengas.
2312
Ve, y en tanto te acuerda
2313
d'amar a tu fielísima Corisca.
2314
AMARILIS
Pues yo mi corazón puse en sus manos,
2315
hacerse amar podrá cuanto quisiere.
2316
CORISCA
Parece qu'está firme: mayor fuerza
2317
a tal roca conviene. Si al asalto
2318
de mis palabras pudo hacer defensa,
2319
cierto a las de Mirtilo
2320
no podrá resistir. Bien se me alcanza
2321
lo qu'en el pecho de doncella tierna
2322
pueden los ruegos d'apacible amante.
2323
Si reducir se deja a tal partido,
2324
tanto la estrecharé con este juego,
2325
qu'en extremo la dañe; pues no sólo
2326
de lo que me dirá (quiera o no quiera)
2327
podré inquirir, mas penetrar con arte
2328
del mismo corazón lo más oculto.
2329
Y cuando al fin le tenga ya en la mano,
2330
siendo señora del secreto suyo,
2331
hacer espero, sin algún trabajo,
2332
lo que quisiere della; y de tal suerte
2333
he de guialla a lo que yo deseo,
2334
que crea fácilmente
2335
haberla conducido
2336
a semejante estrecho
2337
su mucho amor, no mi doblado pecho.
2338
Scena sexta
(Corisca, Sátiro)
CORISCA
¡Ay de mí! ¡Muerta soy!
2339
SÁTIRO
Yo, vivo.
CORISCA
¡Vuelve!
¡Vuelve, Amarilis mía, que soy presa!
2340
SÁTIRO
No te oye Amarilis.
2341
Esta vez sí te convendrá estar queda.
2342
CORISCA
¡Ay, mis cabellos!
2343
SÁTIRO
Tanto esperé al paso,
que caíste en la red. ¿Sabes? No es ésta
2344
la mantellina, no: son los cabellos.
2345
CORISCA
¿A mí, Sátiro?
2346
SÁTIRO
¡A ti! ¿No eres aquella
hoy aquí, tan famosa y excelente
2347
maestra de embelecos, la que vende
2348
a precio tan subido
2349
mentirosas palabras, esperanzas
2350
y fingido mirar, la engañadora
2351
y pésima Corisca,
2352
que siempre en tantos modos
2353
me burló?
2354
CORISCA
Soy Corisca, ciertamente,
mi sátiro gentil, aunque no aquella
2355
que tan bella y tan cara fue a tus ojos.
2356
SÁTIRO
¿Ahora soy gentil? Así, maligna,
2357
¿cómo gentil no era
2358
cuando por Coridón tú me dejaste?
2359
CORISCA
¿A ti por otro?
2360
SÁTIRO
¿Escuchas maravilla?
¿Es novedad al ánimo sincero?
2361
Y cuando el arco a Lila, el velo a Clori,
2362
la saya a Dafne, a Silvia las botillas
2363
me induciste a robar, porque mi hurto
2364
fuese después d'aquel amor el premio
2365
qu'a mí fue prometido a otro dado;
2366
y cuando la bellísima guirnalda
2367
que yo dado te había diste a Niso;
2368
y cuando en la caverna, en bosque y fuente,
2369
haciéndome velar las noches frías,
2370
te burlaste de mí, ¡infame!, ¿entonces
2371
te parecí gentil? Piensa que ahora,
2372
ahora pagarás todo lo hecho.
2373
CORISCA
¡Ay, que tiras de mí como si fuera
2374
algún irracional!
2375
SÁTIRO
¡Qué bien dijiste!
Desásete, si puedes; no recelo
2376
que d’aquí te me huyas: con tal presa
2377
no valdrán tus engaños
2378
Otra vez te escapaste, mas si ahora
2379
la cabeza en las manos no me dejas,
2380
dellas procurarás salir en vano.
2381
CORISCA
Siquiera tanto tiempo no me niegues
2382
que a placer mi razón te diga.
2383
SÁTIRO
Habla.
CORISCA
¿Cómo quieres que hable, estando presa?
2384
Suéltame.
2385
SÁTIRO
¿Qué te suelte?
CORISCA
Yo prometo
mi fe de no huir.
2386
SÁTIRO
¿Cuál fe? ¿Qu'és della?
2387
¡Oh hembra engañosísima, que aún osas
2388
hablar de fe conmigo! He de llevarte
2389
a la mas honda y hórrida caverna
2390
del monte, donde nunca
2391
llegue rayo de sol ni planta humana.
2392
No digo lo demás, has de sentirlo:
2393
haré con mi deleite y con tu mengua
2394
aquel estrago en ti que mereciste.
2395
CORISCA
¡Oh cruel! ¡Que ofender, que ofender puedas
2396
a madeja que un tiempo
2397
te enlazó el corazón, a este rostro
2398
que tu deleite fue, a la que cara
2399
más que tú vida a ti era otras veces,
2400
por quien jurabas que te hubiera sido
2401
hasta la muerte dulce! ¿A ésta puedes
2402
sufrir hacer ultraje? ¡Oh cielo! ¡Oh suerte!
2403
¿En quién puse esperanza? O ¿a quién debo
2404
(¡triste!) creer d'hoy más?
2405
SÁTIRO
¡Ah, fementida!
¿Que aún piensas engañarme? ¿Que aún me tientas
2406
con tus engaños y con tus caricias?
2407
CORISCA
¡Ay Sátiro cortés, cese el estrago
2408
de quien t'adora! ¡Ay, que no eres fiera,
2409
ni tienes corazón de hierro o mármol!
2410
Vesme a tus pies; si acaso t'he ofendido,
2411
ídolo de mi alma, perdón pido.
2412
Por estas sobrehumanas y nervosas
2413
rodillas que yo abrazo, a quien me postro,
2414
por el pasado amor que me tuviste
2415
y por la suavísima dulzura
2416
que causarte solían estos ojos
2417
que estrellas tú llamaste y ya son fuentes,
2418
por este llanto amargo te suplico
2419
tengas piedad de mí, quieras soltarme.
2420
SÁTIRO
Moviome la taimada, y si creyera
2421
al afecto no más, fuera vencido.
2422
Ya sé cuán mala eres, no te creo:
2423
engañas más a quien en ti más fía;
2424
dentro d'esa humildad y d'esos ruegos
2425
se esconde, al fin, Corisca. Tú no puedes
2426
ser de ti diferente, ¿a que porfías?
2427
¡Ay mi cabeza! ¡Ay fiero, espera un poco!
2428
Para, te ruego, y una gracia sola
2429
no me niegues, ¡ay, no!
2430
SÁTIRO
¿Qué gracia es ésa?
CORISCA
Que me escuches un poco.
2431
SÁTIRO
¿Piensas con fementidas palabrillas
2432
y mendigadas palabras moverme?
2433
CORISCA
¡Ay Sátiro cortés! ¿Que determinas
2434
aún darme pena?
2435
SÁTIRO
Ven, que probaraslo.
CORISCA
Y ¿sin piedad?
2436
SÁTIRO
Y sin piedad alguna.
CORISCA
Y ¿estás en esto firme?
2437
SÁTIRO
En esto firme.
¿Acabaste el encanto, por ventura?
2438
CORISCA
¡Oh villano indiscreto,
2439
medio hombre, medio cabra y todo bestia!
2440
¡Oh asqueroso defeto
2441
de la Naturaleza!
2442
Si piensas que Corisca no te ama,
2443
piensas verdad. ¿Qué tienes
2444
amable en ti? ¿Por dicha el rostro bello?
2445
¿Quizá la barba sucia,
2446
las orejas de cabra, la babosa
2447
desdentada caverna?
2448
SÁTIRO
¿A mí, maligna…
CORISCA
¡A ti, cabrón!
2449
SÁTIRO
…y yo con estas manos
no arrancaré tan maldiciente lengua?
2450
CORISCA
¡Si te llegas…! ¡Si a tanto te atrevieses…!
2451
SÁTIRO
¡Que mujercilla vil en estas manos
2452
no tema; que me injurie y me desprecie!
2453
Pues yo te haré…
2454
CORISCA
Y ¿qué harás, villano?
SÁTIRO
Viva te comeré.
2455
CORISCA
¿Con cuáles dientes,
si no los tienes?
2456
SÁTIRO
¿Tal consientes, Cielo?
Más fino te pagaré. ¡Ven! ¡Camina!
2457
CORISCA
¡Oh, qué bueno! ¿Venir?
2458
SÁTIRO
Pues ¿qué? ¿No quieres?
CORISCA
¡No, mal tu grado! ¡No!
2459
SÁTIRO
Que vendrás pienso,
si dejar entendiese aquí los brazos.
2460
CORISCA
Pues yo no he de venir, si la cabeza
2461
entendiese dejar.
2462
SÁTIRO
Verase ahora
cuál de nosotros tiene
2463
más fuertes y tenaces
2464
o yo los brazos o tú el cuello. ¿Pones
2465
las manos? Ni con eso
2466
te podrás defender, hembra malvada.
2467
CORISCA
¡Ahora lo veremos!
2468
SÁTIRO
¡Será cierto!
CORISCA
¡Sátiro, tira bien! ¡A Dios! ¡Revienta!
2469
SÁTIRO
¡Ay, doliente de mí! ¡Ay de mí, triste!
2470
¡Ay, mi cabeza! ¡Ay, lado! ¡Ay, mis espaldas!
2471
¡Oh, qué mortal caída! Apenas puedo
2472
moverme ni aliviarme.
2473
¡Y qu'ella huye, cierto, y la cabeza
2474
deja aquí! ¡Maravilla desusada!
2475
Venid a ver, ¡oh ninfas!, ¡oh pastores!,
2476
este mágico asombro de quien huye
2477
y sin cabeza vive. ¡Cuán ligera!
2478
¡Qué poco seso tiene! ¿Cómo sangre
2479
no sale della? ¡Ay! ¿Qué miro? ¡Oh necio!
2480
¡Oh mentecato! ¿Sin cabeza ella?
2481
¡Tú sí que no la tienes! Jamás viose
2482
otro burlado así. Ved la traidora
2483
si se escapó cuando pensé tenella
2484
más bien asida. ¡Oh fementida maga!
2485
¿No te bastaba el corazón fingido,
2486
el rostro y el mirar, la habla y risa,
2487
si también no fingías el cabello?
2488
¿Éste, poetas, es el oro puro,
2489
este es el ambar fino que vosotros
2490
vanamente alabáis? Siquiera, locos,
2491
tened vergüenza, y, renovando el canto,
2492
en vez d'aquél vuestro sujeto sea
2493
el arte de impurísima y malvada
2494
encantadora que sepulcros abre
2495
y robando cabellos de cabezas
2496
podridas, los enreda con los suyos,
2497
y tan bien los esconde, que os ha hecho
2498
alabar lo que fuera
2499
más justo aborrecer que de Meguera
2500
la madeja de sierpes monstruosa.
2501
Amantes, ¿no son éstos vuestros lazos,
2502
los rizos bellos y las trenzas ricas?
2503
¡Miraldos con vergüenza, entorpecidos!
2504
Y siendo así que vuestros corazones
2505
(según decís) se hallan detenidos
2506
aquí, ya cada uno
2507
sin llantos, sin suspiros,
2508
podrá cobrar el suyo.
2509
Mas ¿por qué tardo en publicar sus faltas?
2510
Nunca tan clara fue ni tan famosa
2511
la vistosa madeja que en lo alto
2512
es, con tantas estrellas,
2513
ornamento del cielo,
2514
como lo será ésta de mi lengua;
2515
aunque más la insolente
2516
que la llevaba, infame eternamente.
2517
Coro
¡Ay cuánto fue d'aquella
2518
causa de nuestro mal el error grave
2519
qu'así ofendió las leyes
2520
santísimas d'amor la fe manchando,
2521
pues se encendió d'allí la mortal ira
2522
de dioses inmortales
2523
qu'aún no se desminuye
2524
con tanto lloro y sangre
2525
d'inumerables almas inocentes!
2526
Tal la fe, fundamento
2527
de cualquiera virtud, de cualquier alma
2528
bien nacida blasón y único ornato,
2529
es preciada en el Cielo;
2530
tal de hacernos amantes
2531
(por quien feliz se hace
2532
nuestra naturaleza)
2533
cuidado tiene aquel amante eterno.
2534
¡Oh vos, ciegos mortales, que sed tanta
2535
tenéis de poseer, l'amada urna
2536
guardando siempre d'un cadáver d'oro,
2537
casi sombra desnuda
2538
que vaya en torno a su sepulcro errando!
2539
¿Cuál amor, cuál deleite
2540
d'una muerta hermosura
2541
os ciega al corazón? Son las riquezas
2542
y tesoros amores insensibles:
2543
el verdadero y vivo amor de l'alma
2544
el alma es, y otro cualquier objeto,
2545
porque d'amor carece,
2546
digno no es del amoroso afecto;
2547
el alma, porque sola
2548
amor por amor vuelve,
2549
sola es digna d'amor, digna d'amante.
2550
Es bien suave cosa
2551
el beso que se coge
2552
de la purpúrea y delicada rosa
2553
d'una mejilla hermosa;
2554
mas quien, con todo, la verdad entiende,
2555
como entendéis vosotros
2556
que lo probáis, amantes venturosos,
2557
dirá ser beso muerto
2558
aquel a quien al punto
2559
la besada belleza
2560
no le volviere el beso.
2561
Mas los dulces y tiernos
2562
golpes de dos enamorados labios,
2563
cuando a herirse va boca con boca,
2564
y que al instante flecha
2565
Amor con suavísima venganza
2566
una y otra saeta,
2567
son verdaderos besos, besos donde
2568
con justas voluntades
2569
tanto a otro se da cuanto se quita.
2570
Bese boca curiosa
2571
y maliciosa o frente o pecho o mano:
2572
jamás podrá decirse
2573
que parte alguna bese en mujer bella
2574
que besadora sea
2575
sino la boca, donde un alma y otra
2576
corre luego a besarse, y con despiertos,
2577
peregrinos espíritus, da vida
2578
al hermoso tesoro
2579
de rubís besadores;
2580
así qu'entre ellos hablan
2581
aquellos animados
2582
besos en son pequeño grandes cosas,
2583
dulcísimos secretos,
2584
manifiestos a sí tan solamente
2585
y a otros encubiertos:
2586
tal gozo amando prueba, antes tal vida,
2587
alma con alma unida,
2588
y son como d'amor besos besados
2589
los encuentros también de dos amantes
2590
corazones amados.
2591
Acto III
Scena primera
(Mirtilo)
[MIRTILO]
¡Oh primavera, juventud del año,
2592
nueva madre de flores,
2593
de nuevas yerbecillas y d'amores!
2594
Tú vuelves, mas contigo
2595
no vuelven los serenos
2596
y venturosos días de mis gustos.
2597
Tú vuelves, sí, tú vuelves,
2598
mas contigo no torna
2599
sino la remembranza
2600
miserable y doliente
2601
de mi caro tesoro, ya perdido.
2602
Tú aquélla, sí, tú aquella
2603
eres que fuiste tan alegre y bella;
2604
mas yo no soy aquel que un tiempo he sido
2605
d'unos ojos valido.
2606
¡Oh dulzuras de amor, amargas mucho!
2607
¡Cuánto, sin duda, cuánto
2608
es más duro perderos
2609
que no haberos probado o poseído!
2610
¡Oh cómo fuera amar dichoso estado
2611
si nunca el bien gozado se perdiese,
2612
o, cuando se partiese,
2613
también toda memoria
2614
del fugitivo bien al punto huyese!
2615
Mas si mis esperanzas
2616
hoy no son, como suelen,
2617
de frágil vidro, o si mayor no hace
2618
de lo que ser debiera
2619
al esperar un desear sobrado,
2620
aquí he de ver aquella
2621
qu’es de mis ojos sol, aquí he de vella
2622
(si alguno no me engaña)
2623
al son de mis suspiros
2624
el fugitivo pie parar un poco.
2625
Aquí de los deleites
2626
d'aquel hermoso rostro
2627
ha de tener suavísimo sustento
2628
en su tan largo ayuno
2629
la vista deseosa.
2630
Aquí d'aquella ingrata rigurosa
2631
las altivas estrellas
2632
volverán a mirarme,
2633
duras sí, dulces no, y si no llenas
2634
d'amoroso deleite,
2635
tan crueles que muera.
2636
¡Oh, suspirado en vano largamente,
2637
dichoso día, si después de tantos
2638
tenebrosos de llantos,
2639
Amor tú me concedes
2640
que vea hoy en sus divinas luces
2641
de mis ojos el sol volver sereno.
2642
Mas enviome Ergasto
2643
aquí, donde me dijo estaban juntas
2644
Corisca y la bellísima Amarilis
2645
para trazar el juego de la ciega,
2646
aunque ciega no veo
2647
sino mi voluntad y mi deseo,
2648
que con ajena guía
2649
buscando van su luz y no la hallan.
2650
¡Ay! ¿Si hubiese interpuesto
2651
el destino envidioso en mis dulzuras
2652
algún estorbo amargo?
2653
El corazón me llena
2654
ya tan largo tardar de miedo y pena;
2655
que un siglo a los amantes
2656
parece el hora y punto que se tarda
2657
el esperado bien que da contento.
2658
Mas ¿quién sabe si tarde demasiado
2659
he venido? ¿Quién sabe si Corisca
2660
esperó largamente aquí en vano?
2661
Pues anduve solicito en partirme.
2662
¡Ay! Si fuese verdad, he de morirme.
2663
Scena segunda
(Amarilis, Mirtilo, coro de Pastoras, Corisca)
AMARILIS
¡Veis la ciega!
2664
MIRTILO
Bien dijo 'veisla'. ¡Ay vista!
AMARILIS
Ahora ¿qué os detiene?
2665
MIRTILO
¡Ay voz, que m'has herido
2666
y en un punto sanado!
2667
AMARILIS
¿Dónde estáis? ¿Qué hacéis? Y tú, Liseta,
2668
que deseabas tanto
2669
el juego de la ciega,
2670
¿qué tardas? Tú, Corisca, ¿dónde fuiste?
2671
MIRTILO
Ahora sí que puede bien decirse
2672
qu'es ciego Amor; ahora sí que tiene
2673
ojos vendados.
2674
AMARILIS
Escuchad, vosotras
que me mostráis la senda
2675
y d’uno y otro lado
2676
me tenéis por la mano:
2677
en llegando las otras compañeras,
2678
me conducid, bien lejos destas plantas,
2679
a la parte más llana y sin estorbos,
2680
y allí, sola dejándome en su medio,
2681
con las demás os mezclaréis, y todas
2682
un cerco haced y el juego se comience.
2683
MIRTILO
Y de mí ¿qué será, pues hasta ora
2684
ni veo ni me ocurre
2685
cuál pueda deste juego
2686
comodidad venirme
2687
que cumpla mi deseo,
2688
ni a Corisca descubro, qu'es mi norte?
2689
Su favor quiera el Cielo concederme.
2690
AMARILIS
En fin, ¿habéis venido
2691
ni más hacer pensastes
2692
que vendarme los ojos?
2693
¡Oh loquillas que sois! De juego va ya.
2694
CORO
Que seas ciego, Amor, no creo;
2695
mas ciegas el deseo
2696
de quien te cree,
2697
y en ti hay poca vista, hay menos fe.
2698
Ciego o no, no hay que tentarme:
2699
de ti quiero apartarme
2700
a pasos largos,
2701
pues, ciego como estás, ves más que Argos.
2702
Así, ciego me enlazaste
2703
y ciego me engañaste:
2704
bien sería
2705
creerte, libre ya, necia porfía.
2706
A tu gusto huye y ríe,
2707
tú no harás qu'en ti me fíe,
2708
por ser de suerte
2709
que no sabes burlarte sin dar muerte.
2710
AMARILIS
Jugáis, sí, mas de lejos,
2711
y os guardáis del peligro demasiado;
2712
huir conviene, sí, mas dar palmadas
2713
primero. Venid, pues; llegad, tocadme;
2714
que siempre, si yo puedo, no iréis libres.
2715
MIRTILO
¿Qué miro? ¡Oh sumos dioses!
2716
¿Dónde estoy? ¿En el cielo o en la tierra?
2717
Tienen acaso (¡oh cielos!)
2718
vuestras eternas vueltas
2719
tan suave armonía?
2720
Decid, vuestras estrellas
2721
¿tienen formas tan bellas?
2722
CORO
Mas tú, ciego enemigo,
2723
quieres jugar conmigo;
2724
ya te provoco,
2725
mas huye el pie si con la mano toco.
2726
Si te doy, voy de ti huyendo;
2727
volviendo y revolviendo,
2728
palmadas te voy dando,
2729
y no me vas hallando,
2730
niño ciego,
2731
que tengo libre el pecho de tu fuego.
2732
AMARILIS
En buena fe, Licori, que entendía
2733
haberte asido, mas así una planta;
2734
siento muy bien tu risa.
2735
MIRTILO
¡Ay, si la planta fuera!
2736
Mas ¿no veo a Corisca,
2737
qu'está escondida entre aquellas matas?
2738
Sin duda alguna es ella;
2739
y no sé qué señala,
2740
que no la entiendo, y aun me hace señas.
2741
CORO
Huye el libre presuroso.
2742
¿A qué, ciego engañoso,
2743
desperdicias
2744
tus fingidos regalos y caricias?
2745
Ya otra vez torno de nuevo:
2746
ando y huyo, a darte pruebo:
2747
ya te doy, y no me prendes;
2748
en vano, pues, me atiendes,
2749
niño ciego,
2750
que tengo libre el pecho de tu fuego.
2751
AMARILIS
¡Oh, fueses arrancada,
2752
planta maldita, qu'otra vez te abrazo!
2753
Cosa bien diferente tu ruido
2754
me pareció. ¿Por suerte, no creía
2755
Elisa, que esta vez t'había cogido?
2756
MIRTILO
Y, con todo, no cesa
2757
de señalar Corisca;
2758
y desdeñosa tanto,
2759
qu'amenazar parece.
2760
¿Querría, por ventura,
2761
que yo con estas ninfas me mezclase?
2762
AMARILIS
Pues ¡cómo! ¿Jugar tengo
2763
con los árboles siempre?
2764
CORISCA
Conviene, al fin, que salga de lo oculto
2765
y, a mi pesar, te hable:
2766
¡Abrázala, en extremo para poco!
2767
¿Para qué te detienes?
2768
¿Esperas que en los brazos se te ponga?
2769
¡Ve con ella! ¡Empareja!
2770
¡Dame ese dardo, necio! ¡Asirte deja!
2771
MIRTILO
¡Oh, que mal se conforman
2772
el ánimo y deseo!
2773
¡Qu’a tan poco se atreva
2774
corazón que desea y ama tanto!
2775
AMARILIS
Sólo por esta vez, se vuelva al juego;
2776
que ya cansada estoy. Sois, por mi vida,
2777
demasiado indiscretas
2778
en hacerme correr tan grande espacio.
2779
CORO
Mirad al Dios triunfante,
2780
y qu'es del mundo amante
2781
obedecido,
2782
cómo queda burlado y ofendido.
2783
Scena tercera
(Amarilis, Corisca, Mirtilo)
AMARILIS
¡Cogite Aglaura, a fe! ¿Huir pretendes?
2784
Te abrazaré con tan estrecho lazo…
2785
CORISCA
Cierto que si no hubiera al improviso
2786
con encuentro tan grande
2787
juntando a entrambos, procuraba en vano
2788
qu'él de por sí llegara.
2789
AMARILIS
¿No hablas? ¿Eres ella o no eres ella?
2790
CORISCA
Aquí su dardo pongo, y a la mata
2791
vuelvo para notar lo que se sigue.
2792
AMARILIS
Ahora te conozco: eres Corisca
2793
en ser tan grande y no tener cabellos.
2794
Sin duda qu'a ti sola deseaba
2795
para darte a mi gusto
2796
palmadas recias. Toma ésta, y otra,
2797
y también ésta y ésta. Y ¿aún no hablas?
2798
Mas desátame tú, pues tu me ataste,
2799
y con presteza sea, mi querida;
2800
darete luego el más sabroso beso
2801
que nunca recibiste.
2802
¡Ea! ¿En qué te detienes?
2803
¿Qué te tiembla la mano? ¿Estás cansada?
2804
Si no bastan las uñas,
2805
los dientes pon. ¡Acaba, oh para poco!
2806
Déjame hacer; que por mí misma quiero
2807
salir deste embarazo.
2808
¿No ves con cuántos nudos
2809
tan fuerte me apretaste? ¡Si ser ciega
2810
tocar pudiere a ti…! Ya estoy sin venda.
2811
Mas, ¡ay triste! ¿Qué veo?
2812
¡Suelta, traidor! ¡Ay triste, que soy muerta!
2813
MIRTILO
Ésta queda mi alma.
2814
AMARILIS
¡Deja, fiero!
¡Déjame! ¿Desta suerte a las pastoras
2815
se fuerza? ¡Aglaura! ¡Elisa!
2816
¡Ah, desleales! ¿Donde os habéis ido?
2817
¡Traidor, suéltame! ¡Suelta!
2818
MIRTILO
Ya te suelto.
AMARILIS
Engaño es éste de Corisca.
2819
¡Toma lo que sacaste dél!
2820
MIRTILO
¿Adónde (¡ay triste!)
huyes, cruel? ¡Ay! ¡Vuelve!
2821
¡Vuelve, vuelve a mi muerte!
2822
Mira cómo me paso
2823
con este dardo el pecho.
2824
AMARILIS
¡Ay Dios! ¿Qué haces?
MIRTILO
Lo que te pesa, acaso,
2825
haga otro por ti, ¡oh ninfa dura!
2826
AMARILIS
¡Ay, casi muerta estoy!
2827
MIRTILO
Y si esta obra
a tu mano se debe,
2828
el hierro aquí, y aquí mi pecho tienes.
2829
AMARILIS
Bien lo merecerías. ¿Quién t’ha dado,
2830
quién, atrevido, quién, tanta osadía?
2831
MIRTILO
Amor.
2832
AMARILIS
No es causa amor d'acción villana.
MIRTILO
Pues de mi compostura bien merece
2833
ser creído mi amor; que si primero
2834
me asiste tú, no debo ser notado
2835
d'alguna villanía,
2836
supuesto cuando tuve
2837
comodidad tan buena d'atreverme,
2838
y cuando usar contigo
2839
pude d'amor las leyes,
2840
anduve tan discreto y tan sufrido,
2841
que casi me olvidé de ser amante.
2842
AMARILIS
No des en rostro con acción de ciega.
2843
MIRTILO
¡Ay! Tanto más que tú soy ciego cuanto
2844
en el amor te excedo.
2845
AMARILIS
De ruegos y caricias,
2846
no de acechanzas y hurtos,
2847
usa el discreto amante.
2848
MIRTILO
Como silvestre fiera,
2849
que, de hambre oprimida,
2850
dejando el monte al pasajero asalta,
2851
tal yo, que sólo vivo de tus ojos,
2852
ya qu'el sustento amado
2853
o mi destino o tu rigor me niega,
2854
necesitado amante
2855
hoy del bosque salí, donde he sufrido
2856
largo y mísero ayuno;
2857
y para mi remedio
2858
el ardid intenté que me propuso
2859
necesidad d'amor. Mas no me culpes,
2860
¡oh cruel! A ti sola culpar debes,
2861
pues si sólo con ruegos
2862
y con caricias, como tú dijiste,
2863
discretamente el qu'es amante ama,
2864
tales medios de mí nunca esperaste:
2865
tu sola me quitaste
2866
con rigor y huida
2867
el ser discreto amante.
2868
AMARILIS
Harto discreto amante ser pudieras
2869
dejando de seguir quien de ti huye.
2870
Sabes qu'en vano mis pisadas sigues,
2871
¿qué pretendes de mi?
2872
MIRTILO
Que una vez sola
te dignes escucharme antes que muera.
2873
AMARILIS
Has negociado bien, pues alcanzaste
2874
la primera merced que me pediste.
2875
Vete, pues.
2876
MIRTILO
¡Ay pastora!
¡Ay, qu’es lo que te dije
2877
apenas una gota
2878
del infinito mar del llanto mío!
2879
Y, si no por piedad, por tu deleite,
2880
siquiera escucha, ¡oh fiera!, de quien quiere
2881
morirse ya los últimos acentos.
2882
AMARILIS
Por quitarte de error y a mí de estorbo,
2883
oírte me contento;
2884
mas ha de ser, advierte,
2885
con igual condición: que digas poco,
2886
que partas presto y que jamás no vuelvas.
2887
MIRTILO
En círculo pequeño demasiado,
2888
¡oh rigurosa ninfa!,
2889
Ceñir me mandas el deseo inmenso;
2890
que, si con más que pensamiento humano
2891
se pudiera medir, estoy seguro
2892
apenas lo abrazara todo aquello
2893
qu'en pensamiento humano caber puede.
2894
Yo te amo, cruel, más qu'a mi vida,
2895
y si tú no lo sabes,
2896
a las presentes selvas lo pregunta,
2897
que lo dirán, y lo dirán con ellas
2898
las fieras, los peñascos y los robles
2899
destos vecinos montes,
2900
destos que tantas veces he movido
2901
y enternecido al son de mis lamentos.
2902
Mas ¿para qué fe tanta, o más certeza
2903
de mi amor, donde hay tanta belleza?
2904
Mira cuánta hermosura
2905
tiene el cielo sereno,
2906
cuánta la tierra; ahora
2907
júntala toda en un espacio corto:
2908
descubrirás en ella
2909
l'alta necesidad del ardor mío;
2910
que como baja el agua y sube el fuego
2911
por propia calidad, el aire vaga,
2912
fija la tierra está y el cielo vuelve,
2913
así naturalmente a ti se inclina,
2914
como a su bien, mi pensamiento, y corre
2915
a la belleza amada
2916
con toda su afición el alma mía;
2917
y aquel que desvialla
2918
del caro objeto acaso pretendiese,
2919
antes torcer podría
2920
del usado camino cielo y tierra,
2921
el aire, el fuego, el agua,
2922
y arrancar de su centro el mundo todo.
2923
Mas, por mandarme que te diga poco,
2924
¡ay cruel!, diré poco si te digo
2925
solamente que muero,
2926
y haré menos muriendo cuando mire
2927
lo que mi mal deseas; mas aquello,
2928
aquello haré que sólo
2929
me queda amando miserablemente.
2930
Mas después qu'esté muerto, ¡oh alma dura!,
2931
muestra piedad de mi penar siquiera.
2932
¡Oh cara! ¡Oh bella y tan suave un tiempo
2933
causa de mi vivir mientras Dios quiso!
2934
¡Vuelve una vez! ¡Ay, vuelve!
2935
¡Ay, vuelve esas estrellas amorosas
2936
como las vi, serenas
2937
y llenas de piedad antes que muera;
2938
que me será después el morir dulce,
2939
y es bien que si me fueron
2940
en un tiempo señales
2941
dulcísimas de vida,
2942
también ahora sean
2943
señales de mi muerte.
2944
Los ojos amorosos y el suave
2945
mirar que me guiaron a quererte
2946
me guíen a la muerte,
2947
y quien mi alba fue hoy también sea
2948
lucero de mi día declinante.
2949
Mas tú, siempre más dura, en ti no sientes
2950
centella de piedad, antes te haces
2951
áspera tanto más cuanto más ruego.
2952
Así pues, sin hablar, ¿así me escuchas?
2953
¿A quién hablo, infeliz? ¿A un mudo mármol?
2954
Si más decir no quieres,
2955
dime, a lo menos, 'Muere',
2956
y me verás morir. Ésta, amor fiero,
2957
es bien miseria extrema: que tan dura
2958
pastora que desea
2959
tanto mi fin, porque merced no sea
2960
de su mano mi muerte,
2961
muerte avara me niega.
2962
Responderme no quiere,
2963
y las armas, ¡ay triste!,
2964
d'una voz sola esquiva,
2965
d'un solo acento impío,
2966
desdeña pronunciar al morir mío.
2967
AMARILIS
Si primero qu’hablaras
2968
acaso responderte prometiera
2969
cual prometí escucharte,
2970
alguna justa causa de quejarte
2971
de mi callar tuvieras.
2972
Tú me llamas cruel imaginando
2973
que d'aquella fiereza qu'en mí notas
2974
quizá te será fácil retirarme
2975
a su contrario efeto;
2976
y no sabes qu'así no me deleita
2977
oír el son d'aquellas alabanzas
2978
(por mi parte tan poco merecidas
2979
y menos estimadas)
2980
que de beldad me das, como me importa
2981
oír que tú me llames rigurosa.
2982
Ser con otro cualquiera
2983
cruel, pecado es, yo no lo niego;
2984
mas es virtud con el amante serlo,
2985
y es verdadera honestidad, sin duda,
2986
la qu'en mujer hermosa
2987
tú tienes por fiereza.
2988
Mas, a tu gusto sea o culpa o mengua
2989
con el amante ser cruel, ¿contigo
2990
cuándo lo fue Amarilis?
2991
¿Entonces, por ventura, que justicia
2992
fuera no usar contigo de clemencia?
2993
Y della usé, con todo,
2994
tanto, que te libré de muerte horrenda.
2995
Yo digo entonces, cuando en compañía
2996
de vírgines honestas,
2997
lascivo amante bajo
2998
mentiroso vestido de doncella,
2999
a mezclar te atreviste,
3000
y, los sinceros juegos
3001
contaminando, osaste
3002
entre inocentes y fingidos besos
3003
mezclar besos impuros y lascivos;
3004
qu'aún dello la memoria s’avergüenza.
3005
Mas sabe el Cielo bien que conocido
3006
de mí no fuiste entonces,
3007
y que después, mejor reconocido,
3008
tuve enojo, y guardé de tus lascivias
3009
el ánimo sincero no tocado,
3010
ni dejé que corriese
3011
el veneno amoroso
3012
al limpio corazón. Al fin, violaste
3013
no más que los extremos destos labios;
3014
boca a fuerza besada,
3015
si el beso escupe la vergüenza mata.
3016
Mas di ¿qué fruto recogido hubieras
3017
entonces d'aquel hurto temerario
3018
si yo te descubriera a las pastoras?
3019
No fue tan fieramente allá en el Hebro
3020
muerto y despedazado
3021
por las hembras de Tracia el tracio Orfeo,
3022
como dellas tú fueras
3023
si favor no tuvieras
3024
en la piedad de la qu'ahora llamas
3025
cruel. Mas no lo es cuanto debiera;
3026
pues si con ser severa
3027
tanto osas, ¿que fuera si contigo
3028
me mostrará piadosa?
3029
La sincera piedad que dar podía,
3030
ésa te di, y en otro modo en vano
3031
la pides o la esperas;
3032
que piedad amorosa
3033
mal la dará quien para sí no l'halla
3034
después d'haberla dado.
3035
Ama mi honestidad si eres amante,
3036
pastor, mi salud ama, ama mi vida,
3037
lejos estás de lo que tú deseas;
3038
la tierra aquí lo guarda y veda el Cielo,
3039
y la muerte lo venga;
3040
mas, sobre todo y con más fuerte escudo,
3041
la honestidad preciosa lo defiende;
3042
que, en fin, desdeña un alma bien nacida
3043
más fiel centinela
3044
que la del propio honor. Pues tú, Mirtilo,
3045
ten paz feliz, y guerra no me hagas.
3046
Huye lejos, y vive, si eres sabio;
3047
qu'abandonar la vida
3048
por dolor demasiado
3049
no es acto o pensamiento
3050
de corazón magnánimo,
3051
y es virtud verdadera
3052
el saberse abstener de lo qu'agrada
3053
siglo qu'agrada ofende.
3054
MIRTILO
¡Que no está en mano del que pierde el alma
3055
el no morir!
3056
AMARILIS
Quien de virtud se armare
vencerá todo afecto.
3057
MIRTILO
Donde triunfa el amor virtud no vence.
3058
AMARILIS
El que no puede lo que quiere, quiera
3059
lo que puede.
3060
MIRTILO
No tiene
necesidad d'amor algunas leyes.
3061
AMARILIS
Suelda cualquier herida larga ausencia.
3062
MIRTILO
Siempre lo que se lleva
3063
dentro del corazón se huye en vano
3064
AMARILIS
Podrá nuevo deseo
3065
vencer amor antiguo.
3066
MIRTILO
Otr'alma y otro corazón teniendo.
3067
AMARILIS
Cualquier amor el tiempo al fin consume.
3068
MIRTILO
Mas primero el amor consume el alma.
3069
AMARILIS
Luego tu mal ¿no tiene algún remedio?
3070
MIRTILO
Su remedio será sólo la muerte.
3071
AMARILIS
¡La muerte! Pues advierte
3072
y sírvante de ley estas palabras:
3073
Aunque sé qu'el morir de los amantes
3074
es más uso de lengua enamorada
3075
que deseo de ánimo constante
3076
y en tal ejecución determinado,
3077
con todo, si talento te viniese
3078
tan estraño y tan loco,
3079
sabe qu’esa tu muerte
3080
no menos de mi fama
3081
que de tu vida misma muerte fuera.
3082
Vive pues, si me amas.
3083
Vete; y d’aquí adelante
3084
por indicio tendré de qu'eres sabio
3085
si con tu ingenio todo
3086
escusares venir donde estuviere.
3087
MIRTILO
¡Cruel sentencia! ¡Ay! ¿Cómo sin la vida
3088
podré vivir! ¡Ay! ¿Cómo, sin la muerte,
3089
dar fin a mi tormento!
3090
AMARILIS
Ve, Mirtilo; ya es hora
3091
que dejes este puesto: demasiado
3092
aquí te detuviste.
3093
Parte, y ve consolado con qu'es grande
3094
el escuadrón d'amantes infelices:
3095
viven otros en llantos
3096
de la suerte que tú, cualquier herida
3097
conserva su dolor; ni solo has sido
3098
hasta ora en quejarte de Cupido.
3099
MIRTILO
Miserable entre amantes
3100
solo no soy, mas solo
3101
soy miserable ejemplo
3102
de vivos y de muertos, no pudiendo
3103
ni morir ni vivir.
3104
AMARILIS
¡Acaba! ¡Parte!
MIRTILO
¡Ay, doliente partida!
3105
¡Ay fin, fin de mi vida!
3106
De ti parto y no muero, si bien pruebo
3107
la pena de la muerte
3108
y un despierto morir al alma siento
3109
qu'al tormento da vida,
3110
para qu'en tal manera
3111
el corazón inmortalmente muera.
3112
Scena cuarta
(Amarilis)
[AMARILIS]
¡Ay Mirtilo, Mirtilo! ¡Ay alma mía!
3113
Si vieses tú cómo se halla dentro
3114
el corazón d'aquella
3115
a quien llamas durísima Amarilis,
3116
bien sé tuvieras della
3117
esa piedad que para ti le pides.
3118
¡Oh almas en amores
3119
demasiado infelices!
3120
Mi bien, ¿de qué te sirve ser amado?
3121
Y a mí, ¿de qué tener tan caro amante?
3122
¿Por qué, cruel Destino,
3123
si nos enlaza Amor tú nos apartas?
3124
Y tú ¿por qué nos juntas,
3125
si el Hado nos aparta, Amor tirano?
3126
¡Oh brutos venturosos,
3127
a quien Naturaleza
3128
leyes no dio en amar, sino d’amores!
3129
Ley humana inhumana,
3130
que das por premio del amar la muerte,
3131
si el pecar es tan dulce
3132
y el no pecar tan necesario, eres
3133
demasiado imperfeta,
3134
Naturaleza, qu'a la ley repugnas.
3135
¡Oh ley dura en extremo, ley que ofende
3136
a la Naturaleza!
3137
Mas ¡ay! ¿Qué ama quien el morir teme?
3138
Mirtilo mío, permitiese el Cielo
3139
que pena sólo de la culpa fuese
3140
la muerte más violenta.
3141
¡Oh santa honestidad, que sola eres
3142
diosa inviolable d'alma bien nacida!
3143
El querer amoroso
3144
que desangré con el agudo hierro
3145
de tu santo rigor, como inocente
3146
víctima, te consagro.
3147
Y tú, Mirtilo, vida mía, perdona
3148
a la cruel no más donde piadosa
3149
no puede ser. Perdona a esta, sólo
3150
en dichos y en semblante,
3151
tu enemiga cruel, mas en secreto
3152
piadosísima amante.
3153
Y si, con todo, tienes
3154
deseo de vengarte, ¿cuál venganza
3155
podrás tener qu'a tu dolor iguale?
3156
Que siendo tú mi vida, como eres,
3157
a despecho del Cielo y de la tierra,
3158
si lloras, si suspiras,
3159
esas lágrimas tuyas son mi sangre,
3160
tus suspiros mi espíritu, tus ansias,
3161
penas y sentimientos
3162
no son tuyos, no son, son mis tormentos.
3163
Scena quinta
(Corisca, Amarilis)
CORISCA
¡Ya no te encubras más, hermana mía!
3164
AMARILIS
¡Triste yo! ¡Descubierta he sido!
3165
CORISCA
Todo
lo que pasa entendí cumplidamente.
3166
¿Yo no lo eché de ver? ¿No te decía
3167
qu’amabas? Cierta estoy del todo ahora.
3168
Y ¿te guardas de mí? ¿De mí lo escondes?
3169
¿De mí ? ¿De quien te ama con extremo?
3170
No te avergüences, qu'es común dolencia.
3171
AMARILIS
Vencida estoy, Corisca, y lo confieso.
3172
CORISCA
¿Cuando negar no puedes lo confiesas?
3173
AMARILIS
Y bien echo de ver, ¡ay de mí, triste!,
3174
que débil corazón es demasiado
3175
estrecho vaso para amor sobrado.
3176
CORISCA
¡Oh dura a tu Mirtilo,
3177
y más dura a ti misma!
3178
AMARILIS
La que nace
de piedad no es fiereza.
3179
CORISCA
Acónito o cicuta
3180
de raíz saludable
3181
nunca se vio nacer. ¿En qué difieren,
3182
dime, rigor qu'ofende
3183
y piedad sin favor?
3184
AMARILIS
¡Ay mi Corisca!
CORISCA
El suspirar, hermana,
3185
es inútil flaqueza,
3186
es vanidad de corazón remiso
3187
y propio de mujer qu'es para poco.
3188
AMARILIS
Y ¿más cruel no fuera
3189
si en él alimentara
3190
amor sin esperanza?
3191
El huir dél indicio
3192
es que me compadezco
3193
de su mal y del mío.
3194
CORISCA
¿Por qué sin esperanza?
3195
AMARILIS
Qu’estoy sabes
a Silvio prometida,
3196
y sabes que la ley condena a muerte
3197
toda doncella que la fe violare.
3198
CORISCA
¡Oh simple! ¿Y eso sólo te detiene?
3199
¿Cuál es entre nosotras más antigua,
3200
la ley d'amor o aquella de Diana?
3201
La del amor cuando nacemos nace,
3202
en nuestros pechos con la edad s'aumenta;
3203
ni se enseña ni aprende,
3204
mas sólo en los humanos corazones
3205
Naturaleza misma, sin maestro,
3206
la imprime de su mano,
3207
y cuando manda ella, la obedece
3208
el Cielo mismo, cuanto más la tierra.
3209
AMARILIS
Y si tal ley, con todo,
3210
me quitase la vida,
3211
¿acaso la de amor me ayudaría?
3212
CORISCA
Eres escrupulosa demasiado.
3213
Si todas las mujeres así fuesen
3214
y si tales respetos
3215
tuviesen todas, menester sería
3216
decir: 'A Dios alegre y buena vida!'
3217
Sujetas a tal pena
3218
las poco diestras, Amarilis, juzgo:
3219
no se hizo la ley para las sabias;
3220
y si morir hiciese
3221
a todas las culpadas,
3222
piensa que sin mujeres
3223
la tierra quedaría; y si las necias
3224
en ella dan, es justo
3225
sea el hurtar vedado
3226
a quien discretamente
3227
no encubre lo robado,
3228
puesto la honestidad no es otra cosa
3229
qu'un artificio en parecer honesta.
3230
Crea lo que quisiere cada uno;
3231
que así lo creo yo.
3232
AMARILIS
Son vanidades
ésas, ¡oh mi Corisca!
3233
Es cordura muy grande dejar presto
3234
lo que tener seguro no se puede.
3235
CORISCA
¿Quién te lo veda, necia?
3236
Es nuestra vida demasiado breve
3237
para con un amor solo pasarla,
3238
y los hombres también son demasiado
3239
(o sea su defeto o su fiereza)
3240
avaros con nosotras de sus dones,
3241
y tanto somos caras,
3242
y tanto a ajenos ojos agradables
3243
cuanto frescas estamos;
3244
mas, hermosura y juventud perdidas,
3245
como albergue d'abejas
3246
sin panal y sin miel quedamos todas:
3247
áridos troncos, troncos despreciados.
3248
¡Hablen! Hablen los hombres, Amarilis;
3249
que ni saben ni sienten
3250
las incomodidades de mujeres.
3251
Es diferente mucho
3252
la suerte del varón que de la hembra:
3253
él, mientras se envejece,
3254
en perfeciones crece,
3255
y, si belleza pierde, se mejora
3256
en prudencia y cordura;
3257
mas si falta en nosotras hermosura
3258
(de quien tan a menudo son vencidos
3259
el varonil valor y entendimiento),
3260
perdemos todo bien; y no se puede
3261
decir o imaginarse
3262
cosa más tosca y vil que mujer vieja.
3263
Tú, pues, antes que llegues
3264
a esta nuestra universal miseria,
3265
tus partes reconoce:
3266
si t'es la vida favorable ahora,
3267
no la hagas adversa.
3268
Al león ¿qué valdría
3269
su gran ferocidad si no la usase?
3270
¿De qu'al hombre su ingenio serviría
3271
si no le usase a tiempo?
3272
Así, nosotras, pues, de la belleza,
3273
qu'es virtud propia nuestra como propia
3274
es del león la fuerza
3275
y del hombre el ingenio,
3276
usemos mientras dueños somos della.
3277
¡Gocémonos, hermana!
3278
Gocémonos; qu'el tiempo
3279
vuela, y pueden los años
3280
bien restaurar los daños
3281
de su vejez helada; mas si sola
3282
una vez en nosotras
3283
la mocedad se pierde,
3284
jamás se torna verde,
3285
y a cano pelo y pálido semblante
3286
amor podrá volver, pero no amante.
3287
AMARILIS
Hablas d'esa manera, a lo que creo,
3288
más presto por tentarme
3289
que por decir aquello
3290
que sientes o deseas.
3291
Así, puedes estar cierta y segura
3292
que si tú no me muestras fácil modo,
3293
y sobre todo honesto,
3294
de huir estas bodas
3295
de mí con tanto extremo aborrecidas,
3296
estoy determinada
3297
morir, antes que llegue a ser manchada
3298
mi limpia honestidad.
3299
CORISCA
Jamás he visto
mujer tan obstinada.
3300
Y, pues así concluyes, vesme pronta.
3301
Amarilis, ¿entiendes, por ventura,
3302
que Silvio tan amigo de fe sea
3303
cual tú d'honestidad?
3304
AMARILIS
¿Qué me preguntas?
¿Si de fe Silvio amigo
3305
es? ¿Cómo, si d'amor es enemigo?
3306
CORISCA
¡Enemigo d'amor! ¡Oh simplecilla,
3307
cuán mal que le conoces!
3308
Sabe hacer y callar. Yo sé decirte
3309
que d'almas tan esquivas fíes poco:
3310
hurto d'amor no hay seguro tanto
3311
ni de tanta fineza
3312
como aquel que se esconde con el velo
3313
d’honestidad. En fin, tu Silvio ama,
3314
mas no te ama a ti
3315
AMARILIS
¿Qué diosa es esa
(pues ser mortal mujer, cierto, no puede)
3316
que d'amor le encendió?
3317
CORISCA
¡Menos! No diosa,
ni tampoco pastora.
3318
AMARILIS
¡Qué me cuentas!
CORISCA
¿Conoces mi Liseta?
3319
AMARILIS
¿Cuál Liseta?
¿La guarda de tus cabras?
3320
CORISCA
Esa la propia es: su alma es ésa.
3321
AMARILIS
¡Mira si amor gracioso
3322
escogió el riguroso!
3323
CORISCA
Y ¿sabes cómo pena y cómo muere
3324
fingiendo que va a caza cada día?
3325
AMARILIS
Así cualquier mañana
3326
la maldita bocina al alba siento.
3327
CORISCA
Y al mediodía en punto,
3328
en tanto que los otros
3329
se hallan en la obra más ardientes,
3330
él a los compañeros
3331
se roba, y con presteza,
3332
por senda mal pisada,
3333
sin otro alguno a mi jardín se viene,
3334
donde por los resquicios
3335
d'unas sombrías matas que le ciñen,
3336
ella sus encendidos
3337
suspiros oye y amorosos ruegos,
3338
y a mí después con risa los refiere.
3339
Repara en lo que tengo,
3340
sólo por tu servicio,
3341
determinado hacer, y ya está hecho:
3342
Bien entiendo que sabes
3343
como la ley qu'a la mujer ordena
3344
guarde al esposo fe, ordena y quiere
3345
qu’hallando de fe falto
3346
ella al esposo, pueda,
3347
a pesar de sus padres,
3348
negar el ser su esposa, y con modestia
3349
elegir otro amante.
3350
AMARILIS
Eso sé bien, y más: qu'algún ejemplo
3351
he visto, pues Leucipe a Ligurino,
3352
Egle a Licota, y a Turingo Armila,
3353
sin fe hallados, la fe dada todas
3354
volvieron a cobrar.
3355
CORISCA
Pues tú me escucha:
Hoy mi Liseta, así por mí advertida,
3356
con el garzón amante y poco cauto
3357
de ir a aquella cueva ha concertado.
3358
Por eso contentísimo se halla
3359
y sólo aguarda hora.
3360
Aquí le cogerás, y yo contigo
3361
estaré por testigo;
3362
que sin él vano fuera tal intento.
3363
Pues deste modo, sin algún peligro,
3364
con honra tuya y honra de tu padre,
3365
libre saldrás del importuno lazo.
3366
AMARILIS
¡Oh que bien has pensado! ¿Qué más falta?
3367
CORISCA
Lo que sabrás. Advierte lo que digo:
3368
En medio de la cueva, qu'es de forma
3369
bien larga y ancha poco,
3370
en la cavada peña, a diestra mano,
3371
hay oculto retrete,
3372
no sé si natural o artificioso,
3373
de aferradora yedra revestido,
3374
a quien da luz una pequeña quiebra
3375
que de alto se abre:
3376
acomodado albergue
3377
para hurtos d'amor. Tú, pues, primero
3378
que lleguen los amantes,
3379
allí te esconde y su venida espera;
3380
que yo, enviando a mi Liseta al punto,
3381
seguiré desde lejos
3382
de Silvio las pisadas, y, en entrando,
3383
entraré yo también al improviso,
3384
y asiéndole, no huya, juntamente
3385
haré, como traté ya con Liseta,
3386
grandísimo ruido,
3387
al cual también acudirás tu luego,
3388
y así ejecutarás, según costumbre,
3389
contra Silvio la ley. Después iremos
3390
con Liseta las dos al Sacerdote,
3391
y desharás el lazo de Himeneo.
3392
AMARILIS
¿Delante de su padre?
3393
CORISCA
Pues ¿qué importa?
¿Entiendes, por ventura, que Montano
3394
antepondrá al general provecho
3395
el suyo singular, y a lo sagrado
3396
lo que profano es?
3397
AMARILIS
Con tal certeza,
con los ojos cerrados
3398
de ti regir me dejo, feliz guía.
3399
CORISCA
No tardes más. Entra, mi bien.
3400
AMARILIS
Primero
al templo iré a venerar los Dioses;
3401
que venturoso fin tener no puede
3402
empresa que del Cielo no es guiada.
3403
CORISCA
Todo lugar, zagala, es digno templo
3404
a corazón devoto:
3405
perderás mucho tiempo.
3406
AMARILIS
No se puede perder en hacer ruegos
3407
a los qu’al tiempo mandan.
3408
CORISCA
Ve, pues, y vuelve presto.
3409
Si yo no yerro, buen camino es éste,
3410
y sólo tal tardanza me perturba.
3411
Aunque bien podrá ser que me aproveche.
3412
Conviéneme tejer engaño nuevo:
3413
hacer creer a Coridón, mi amante,
3414
que quiero hoy en esta misma cueva
3415
con él hallarme, y luego
3416
él entrará tras Amarilis, donde
3417
haré venir por más oculta senda
3418
a prendella de Cintia los ministros;
3419
y, en fin, como culpada,
3420
será sin duda a muerte condenada.
3421
Sin tal competidora, algún estorbo
3422
no tendré ya para adquirir Mirtilo,
3423
que conmigo, por ella,
3424
es riguroso siempre. Mas él viene,
3425
y ¡a qué buena ocasión! Quiero tentalle
3426
en tanto que lugar me da Amarilis.
3427
¡Amor, todo al instante
3428
a mi lengua te ven, y a mi semblante!
3429
Scena sexta
(Mirtilo, Corisca)
MIRTILO
¡Escuchad, oh llorosos
3430
espíritus d'Averno!
3431
Escuchad nueva suerte
3432
de pena y de tormento,
3433
mirad cruel afecto
3434
en semblante piadoso:
3435
Amarilis, cruel más que el Infierno,
3436
porque sola una muerte
3437
a contentar no basta
3438
su voluntad severa,
3439
siendo mi vida casi
3440
una muerte perpetua,
3441
hoy que viva me manda,
3442
para que pueda ser la vida mía
3443
albergue de mil muertes cada día.
3444
CORISCA
(Quiero fingir no haberle visto).
3445
Siento una voz doliente y querellosa,
3446
sin saber de quién es, sonar en torno.
3447
¡Oh Mirtilo, tú eres!
3448
MIRTILO
¡Así desnuda sombra o polvo fuera!
3449
CORISCA
Y bien, ¿cómo te sientes
3450
después que largamente conversaste
3451
con tu ninfa querida?
3452
MIRTILO
Cual sediento doliente
3453
que deseó gran tiempo
3454
el vedado licor, si al fin le halla
3455
en él la muerte bebe,
3456
matando no la sed, sino la vida,
3457
tal yo, gran tiempo enfermo
3458
y de sed amorosa
3459
abrasado y deshecho,
3460
en dos (¡ay triste!) deseadas fuentes,
3461
que destilan entrambas
3462
yelo por la marmórea
3463
vena d'un corazón endurecido,
3464
hoy veneno he bebido,
3465
y apagué, según veo,
3466
antes el vivir mío qu'el deseo.
3467
CORISCA
Tanto Amor es potente
3468
cuanto fuerza recibe
3469
de nuestros corazones,
3470
caro Mirtilo, y, como osa suele
3471
dar con la lengua forma
3472
al parto malformado, que nacido
3473
hubiera por sí mismo inútilmente,
3474
tal el amante al simple pensamiento
3475
qu’era en su nacimiento
3476
sin forma y descaecido,
3477
vigor y forma dando,
3478
hace qu'el amor nazca,
3479
El cual, recién nacido,
3480
es como niño tierno y delicado,
3481
y mientras qu'en nosotros
3482
de tal manera se mantiene, es siempre
3483
suave. Mas, si crece demasiado,
3484
duro en extremo y áspero se vuelve;
3485
que, al fin, Mirtilo, envejecido afecto
3486
en pena se convierte y en defecto;
3487
que si en un pensamiento solamente
3488
el alma imaginando se condensa,
3489
y demasiadamente en él se fija,
3490
Amor, que ser debiera
3491
para gusto y dulzura,
3492
para en melancolía,
3493
y lo peor, en muerte o en locura.
3494
Ser, pues, sabio no dudo
3495
el corazón qu'amor muda a menudo.
3496
MIRTILO
Primero que yo mude
3497
querer o pensamiento,
3498
mudaré vida en muerte,
3499
supuesto la bellísima Amarilis,
3500
así despiadada, así severa,
3501
mi vida es, y sostener no puede
3502
cualquier corpóreo albergue,
3503
o más qu'un corazón o más qu'un alma.
3504
CORISCA
¡Oh pastor miserable,
3505
cuán mal por su derecho
3506
usar del amor sabes!
3507
¿Amar quien me aborrece?
3508
¿Seguir a quien me huye?
3509
Primero me muriera.
3510
MIRTILO
Como el oro con fuego,
3511
la fe, Corisca, con dolor s'afina,
3512
ni puede sin fiereza
3513
amorosa constancia
3514
mostrar su fortaleza.
3515
Y este solo me queda
3516
entre tantos afanes
3517
dulcísimo consuelo:
3518
arda mi pecho siempre,
3519
mi corazón fallezca de contino;
3520
que por tan bella causa
3521
para ellos serán penas ligeras
3522
lágrimas y suspiros,
3523
estragos y tormentos,
3524
ansias, destierro y muerte.
3525
Y primero la vida
3526
qu’esta fe se desate;
3527
qu'es la muerte más buena, y más me agrada
3528
que mudar voluntad tan bien fundada.
3529
CORISCA
¡Oh noble empresa! ¡Oh valeroso amante,
3530
cual obstinada fiera
3531
o peñasco insensible
3532
cruel y pertinaz! ¿Hay mayor peste?,
3533
¿hay más fiero y mortífero veneno
3534
que la fe a un alma tierna y amorosa?
3535
¡Corazón desdichado el que se deja
3536
engañar d'esa vana
3537
sombra d'error y de los más preciosos
3538
amorosos deleites
3539
turbadora importuna!
3540
Di, pobre amante, dime:
3541
con esa virtud necia de constancia
3542
¿qué amas en aquella
3543
que te desprecia? ¿Amas
3544
la beldad, que no es tuya?
3545
¿El gusto que no tienes?
3546
¿La piedad que suspiras?
3547
¿La merced que no esperas?
3548
Sólo amas, en fin, si bien lo miras,
3549
tu mal, tu duelo y muerte,
3550
y eres tan desdichado,
3551
que quieres siempre amar sin ser amado.
3552
¡Ay Mirtilo infelice, resucita!
3553
Reconoce a ti mismo:
3554
¿te faltarán amores, por ventura?
3555
¿Acaso no hallarás bien fácilmente
3556
quien t'agrade y te ruegue?
3557
MIRTILO
Más dulce m'es penar por Amarilis
3558
qu'el gozo d’otras mil; y si gozalla
3559
me veda mi destino,
3560
desde hoy también muera
3561
para mí todo gusto.
3562
Vivir yo venturoso
3563
jamás por otro amor, por otra ninfa,
3564
ni quiriendo podría
3565
ni pudiendo querría; y si ser puede
3566
qu'en algún tiempo esto
3567
o mi querer lo quiera
3568
o mi poder lo pueda,
3569
quiera Amor, quiera el Cielo que quitado
3570
todo querer, todo poder me sea.
3571
CORISCA
¡Oh corazón enfermo!
3572
¿Así por una fiera te desprecias?
3573
MIRTILO
No teme daño el que piedad no espera.
3574
CORISCA
No te engañes, Mirtilo;
3575
que, por ventura, de creer dejaste
3576
no ser amado della
3577
y que de veras ella te desprecia.
3578
¡Oh, si supieses, pues, lo qu'a menudo
3579
de ti conmigo habla!
3580
MIRTILO
¡Ay de mí! Todos ésos
3581
son de mi fe trofeos amorosos:
3582
con ella triunfaré de tierra y Cielo,
3583
de su querer esquivo y de mis ansias,
3584
de mi severa suerte,
3585
de Fortuna, del mundo y de la muerte.
3586
CORISCA
(Mas ¿que hiciera éste si supiera
3587
ser della tan amado?)
3588
¡Oh, cuanta compasión tengo de verte
3589
con frenesí tan fuerte!
3590
Di, ¿por ventura amaste
3591
jamás otra zagala?
3592
MIRTILO
Fue de mi corazón amor primero
3593
la sin par Amarilis,
3594
y la misma también será el postrero.
3595
CORISCA
Pues, a lo que descubro
3596
hasta aquí, no probaste
3597
si no cruel amor y desdeñoso.
3598
¡Ay, si una vez siquiera lo probases
3599
cortés, gentil, suave y amoroso!
3600
¡Pruébalo un poco! Prueba
3601
y verás cuánto es dulce el deleite
3602
por gratísima ninfa que t'adore
3603
de la suerte qu'adoras tú la tuya
3604
severa y amarguísima Amarilis,
3605
y verás cómo es suave cosa
3606
alcanzar cuanto amas,
3607
tanto cuanto deseas.
3608
Sentir que tu pastora a los ardientes
3609
suspiros tuyos con ardor suspire,
3610
y que después te diga 'Mi regalo,
3611
cuanto soy, cuanto miras, todo es tuyo:
3612
sola para ti soy, si soy hermosa;
3613
para ti, si adornada.
3614
En este corazón enternecido
3615
albergas tú, no yo, dulce querido'.
3616
Y es éste corto arroyo
3617
respeto al mar inmenso de dulzuras
3618
que probar hace Amor; mas no las sabe
3619
decir como ellas son quien no las prueba.
3620
MIRTILO
¡Oh mil veces dichoso
3621
quien nace en tal estrella!
3622
CORISCA
Escúchame, Mirtilo,
3623
(que casi de la boca
3624
se me escapó 'mi alma'):
3625
una gentil pastora
3626
entre cuantas al viento
3627
esparcen o recogen en lazadas
3628
puras madejas d'oro,
3629
tan digna de tu amor cual tú del suyo,
3630
destas selvas honor y amor de todos,
3631
y de los más gallardos bien en vano
3632
recuestada y seguida,
3633
te adora solo y a ti sólo ama
3634
más qu'a su corazón y qu'a su vida.
3635
Pastor, si cuerdo eres
3636
no la despreciarás, pues cual la sombra
3637
al cuerpo va siguiendo,
3638
en esta forma ella
3639
seguirá tus pisadas de contino,
3640
a sólo tu mirar, a tu palabra,
3641
obediente criada a todas horas
3642
de la noche y del día
3643
contigo la tendrás. ¡Ay no, Mirtilo!
3644
¡Ay, no dejes ventura qu'es tan rara!
3645
Gusto no tiene el mundo más suave
3646
cual el que no te cuesta
3647
ni suspiros ni llantos,
3648
ni peligro ni tiempo.
3649
Un cómodo deleite
3650
a tu placer dispuesto, una dulzura
3651
pronta siempre a tu gusto
3652
y siempre a tu apetito aparejada,
3653
no hay, no hay tesoro
3654
que lo pueda pagar. Mirtilo, deja,
3655
deja el pie fugitivo,
3656
desesperada caza,
3657
y a quien te busca abraza:
3658
no serás mantenido
3659
de vanas esperanzas.
3660
El mando toca a ti, ni está muy lejos
3661
d'aquí quien te desea;
3662
y más, si quieres luego, luego sea.
3663
MIRTILO
Mi alma no es sujeto
3664
de recreo amoroso.
3665
CORISCA
Sola una vez lo prueba, y luego vuelve
3666
a tu propio tormento,
3667
para que por lo menos decir puedas
3668
a qué sabe el contento.
3669
MIRTILO
Gusto estragado lo mejor desecha.
3670
CORISCA
Esto, si no por ti, haz por dar vida
3671
a la que vive sólo
3672
del sol luciente de tus ojos bellos.
3673
¡Oh cruel, también sabes,
3674
también, lo qu'es pobreza
3675
y lo qu'es mendigar! ¡Ay, si deseas
3676
piedad para ti mismo,
3677
a otro la niegues!
3678
MIRTILO
¿Que piedad puedo dar, no la pudiendo
3679
alcanzar para mí? Determinado
3680
estoy de guardar fe a la qu'adoro,
3681
o cruel o severa
3682
que conmigo haya sido o que me sea.
3683
CORISCA
¡Oh ciego con verdad! ¡Oh sin ventura!
3684
¡Oh atónito Mirtilo!
3685
¿A quién observas fe! Yo no quería
3686
apesararte más y nueva pena
3687
a tu pena añadir; mas ofendido
3688
eres en demasía,
3689
ni lo puedo sufrir yo, que te amo.
3690
¿Tú piensas qu'Amarilis
3691
es contigo cruel sólo por celo
3692
d’honestidad o religión? Es torpe
3693
el qu'así lo pensare:
3694
ocupado se halla el aposento,
3695
¡mísero!, y a ti toca
3696
llorar cuando otro ríe.
3697
¿No hablas? ¿Tienes boca?
3698
MIRTILO
Pendiente está mi vida
3699
entr'el morir y entr'el vivir en tanto
3700
que duda el corazón si ha de creerte:
3701
por eso estoy tan admirado y mudo.
3702
CORISCA
Pues ¿crédito no das a lo que digo?
3703
MIRTILO
Si crédito le diese,
3704
cierto morir me vieras;
3705
y siendo verdadero,
3706
luego morirme quiero…
3707
CORISCA
¡Vive, infelice, vive,
3708
y para la venganza te reserva!
3709
MIRTILO
…mas sé que no es verdad, ni yo lo creo.
3710
CORISCA
No das crédito alguno,
3711
y procuras, con todo, que te diga
3712
lo qu'escuchar te duele:
3713
¿No ves aquella cueva?
3714
Aquella, aquella es la fiel guarda
3715
de las fe y del honor de tu querida.
3716
Allí de ti se ríe;
3717
allí, con tus tormentos,
3718
se sazonan los gustos de tu alegre
3719
competidor dichoso;
3720
en fin, allí acostumbra
3721
tu Amarilis fiel, bien a menudo,
3722
ponerse en brazos de pastor grosero.
3723
Ve, pues, y guarda fe. Suspira ahora,
3724
padece, gime y llora.
3725
¡Gentil premio recibes!
3726
MIRTILO:
¡Ay, triste yo! Corisca,
3727
¿que la verdad me dices!
3728
¡Ay triste! ¿Que conviene que lo crea?
3729
CORISCA:
Cuanto más inquirieres,
3730
tanto peor espera
3731
oírlo, y aun hallarlo.
3732
MIRTILO:
¡Ay! ¿Que lo viste tú?
3733
CORISCA:
Lo vi, y no sólo
yo, mas podrás también verlo tú mismo
3734
hoy, qu'el orden se dieron este día,
3735
y casi de venir es ésta el hora;
3736
y si esconderte quieres entre alguna
3737
destas vecinas matas,
3738
con tus ojos verás qu'entra en la cueva,
3739
y tras ella el amigo en corto espacio.
3740
MIRTILO
¿Tan presto he de morir?
3741
CORISCA
¡Mírala! Mira
cómo por el camino
3742
del templo ya deciende poco a poco.
3743
Mirtilo, ¿no la ves? ¿No te parece
3744
que mueve tan a hurto
3745
el pie cuan maliciosa el alma tiene?
3746
Aquí la atiende ahora y lo restante
3747
descubrirás; que luego nos veremos.
3748
MIRTILO
Pues tan cercano estoy para poderme
3749
certificar del todo, muerte y vida
3750
suspenderé con la creencia mía.
3751
Scena séptima
(Amarilis)
[AMARILIS]
No comiences, mortal, alguna empresa
3752
sin guía soberana.
3753
D'aquí partí confusa
3754
y con incierto corazón al templo;
3755
mas dél (merced del Cielo)
3756
vuelvo más bien dispuesta y consolada;
3757
qu'a mis puras plegarias
3758
me pareció sentir moverse dentro
3759
un celestial espíritu amoroso
3760
que me esforzaba, y casi me decía:
3761
‘¿Qué temes? Ve segura’. Y así, quiero
3762
seguramente ir, pues me acompaña.
3763
¡Madre d’Amor hermosa, favorece
3764
a quien en ti su valedora espera!
3765
¡Reina gentil de la tercera esfera,
3766
si alguna vez el fuego de tu hijo
3767
probaste, ten piedad del mío ahora!
3768
¡Diosa cortés, conduce
3769
con planta tan veloz cuanto doblada
3770
el pastor a quien tengo la fe dada!
3771
Y tú, cueva querida,
3772
tan escondidamente
3773
en tu seno recibe
3774
esta sierva d'amor, que en ti dar pueda
3775
cumplidísimo fin a su deseo.
3776
Mas ¿por qué te detienes, Amarilis?
3777
Aquí nadie te ve, nadie te oye:
3778
entra seguramente.
3779
¡Oh Mirtilo, Mirtilo,
3780
si tú soñar hallarme aquí pudieses!
3781
Scena octava
(Mirtilo)
[MIRTILO]
¡Ay, cómo estoy despierto demasiado
3782
y demasiado miro!
3783
¿Así sin ojos antes yo naciera,
3784
o nacido no hubiera!
3785
¿A qué, Destino fiero,
3786
en vida me reservas?
3787
¿Para traerme sólo
3788
a ver el espectáculo presente,
3789
tan cruel y doliente?
3790
¡Oh, más que cualquier alma
3791
con extremo afligida,
3792
Mirtilo atormentado!
3793
No estés en duda, no, ni más suspendas
3794
el crédito: tú mismo
3795
con tus ojos la viste,
3796
y tú con tus oídos la escuchaste.
3797
Es de otro tu ninfa;
3798
no por la ley del mundo
3799
qu'a cualquiera la quita,
3800
sino por ley d’amor qu'a mí la usurpa.
3801
¡Oh cruel Amarilis! Dime, ¿es ésa
3802
el alma bella y la inculpable vida,
3803
la vida honesta y cándidas costumbres?
3804
Dime, ¿no te te bastaba
3805
dar muerte a un miserable,
3806
si no le despreciaba
3807
esa inconstante y engañosa boca,
3808
boca que las dulzuras de Mirtilo
3809
agradeció una vez? ¡Ay Dios! Y ahora
3810
el nombre aborrecido
3811
que te vino, por suerte, a la memoria
3812
por tu remordimiento
3813
a parte no admitiste del contento,
3814
antes le echaste fuera
3815
por no tenelle en tu escondido pecho.
3816
Mas ¿qué tardas, Mirtilo?
3817
Quien te la daba te quitó la vida
3818
y a otro en don la dio. ¡Triste!, ¿y tú vives?
3819
¡Infeliz!, ¿y no mueres?
3820
¡Muere, muere, Mirtilo,
3821
al dolor y al tormento
3822
como eres muerto al bien, muerto al deleite!
3823
¡Mirtilo muerto, muere!
3824
Acabose tu vida:
3825
acábese tu pena.
3826
¡Sal, miserable amante,
3827
sal desta muerte dura y congojosa,
3828
que para mayor mal te tiene en vida!
3829
Mas ¡ay! ¿Que morir tengo sin venganza?
3830
Antes haré morir quien me da muerte:
3831
de mi fin el deseo se suspenda
3832
hasta que justamente haya quitado
3833
aquella vida infame
3834
qu'el corazón me quita injustamente.
3835
Ceda el dolor a la venganza, ceda
3836
la piedad al enojo
3837
y la muerte a la vida
3838
hasta qu'haya vengado
3839
la muerte con la vida; y este hierro
3840
no saque, no, la sangre
3841
por vengar de su dueño,
3842
ni primero la mano
3843
ministra sea de piedad que d'ira:
3844
haré que sientas bien, ¡oh tú, quien fueres,
3845
el que gozas mi bien!, tu gran ruina
3846
en mi despeñamiento.
3847
Aquí quiero bajarme y encubrirme
3848
todo con estas matas,
3849
y, en viéndole acercar a la caverna,
3850
d'improviso asaltado,
3851
con este dardo agudo
3852
heriré su costado.
3853
Mas ¿no será vileza herir a otro
3854
ocultamente? Sí: desafialle
3855
será mejor a singular pelea,
3856
donde sólo el valor será testigo
3857
de mi justo dolor. Mas no conviene:
3858
qu'en lugar tan sabido y frecuentado
3859
acudir los pastores
3860
podrían a estorballo,
3861
y a preguntar también (que peor fuera)
3862
la causa que me mueve.
3863
Si la niego por malo,
3864
y por falto de fe si la descubro,
3865
reputado seré; si la publico,
3866
de eterna infamia quedará manchado
3867
de mi pastora el nombre,
3868
en quien, aunque no amo lo que veo,
3869
amo, a lo menos, lo que siempre quise
3870
y siempre he de querer mientras viviere,
3871
lo qu’esperé y lo que ver debiera.
3872
El adúltero, pues, maligno muera
3873
qu'a mí la vida usurpa,
3874
la honra a ella. Mas, si aquí le mato,
3875
¿su sangre no será del hecho indicio?
3876
Mas ¡ay! ¿Por qué de muerte
3877
temo la pena, si morir deseo?
3878
Aunque, público siendo el homicidio,
3879
descubrirá la causa: así daría
3880
en el mismo peligro de la infamia
3881
qu'a esta ingrata sucederle puede.
3882
Entra en la cueva. Allí le embiste. ¡Bueno,
3883
esto me agrada! Yo entraré quedito
3884
porque no pueda ser sentido della.
3885
Bien creo qu'en la parte
3886
que fuere más secreta y encerrada,
3887
cual hacer apuntó, s'habrá metido,
3888
y penetrar, por tanto, no quiero muy adentro.
3889
Hecho en la cueva hay un tajado encuentro,
3890
todo cubierto de frondosos ramos,
3891
de la alta bajada
3892
a la siniestra mano:
3893
aquí, más que pudiere
3894
secretamente entrando,
3895
el tiempo atenderé de dar efeto
3896
a mi justo deseo, y mi contrario,
3897
llevando muerto a la enemiga mía,
3898
así de ambos quedaré vengado;
3899
y, con el hierro mismo,
3900
después traspasaré mi propio pecho
3901
y tres serán los muertos:
3902
del dardo dos y de dolor la otra.
3903
Verá, verá la fiera
3904
del amante querido
3905
como del ofendido
3906
hoy tragedia fúnebre y miserable,
3907
y será la caverna
3908
que ser debía albergue de sus gustos,
3909
del uno y otro amante
3910
y, lo que más deseo,
3911
de sus torpezas, tumba y sepultura.
3912
Mas ¿vosotras, pisadas
3913
seguidas tanto en vano,
3914
me señaláis este fiel sendero?
3915
¿Vos me guiáis a tan querido albergue,
3916
y os respeto, con todo, y aun os sigo?
3917
¡Oh Corisca, Corisca!
3918
Verdad dijiste. ¡Agora sí te creo!
3919
Scena novena
(Sátiro)
[SÁTIRO]
Éste a Corisca cree, y, sus pisadas
3920
siguiendo, va en la cueva d'Ericina:
3921
quien lo demás no entiende poco sabe.
3922
Cierto, tener gran prenda te conviene
3923
(si tú la crees) de su fe en la mano,
3924
y atada a ella con más fuertes nudos
3925
que hice yo cuando la así el cabello;
3926
mas nudos más potentes que los dones
3927
para atraella a ti no habrás tenido.
3928
Hoy esta mala hembra,
3929
d'honestidad tan enemiga, a éste,
3930
como es su costumbre, se ha vendido,
3931
y en esta parte oculta
3932
se paga el precio de la compra infame.
3933
Mas aquí te envió, por suerte, el Cielo
3934
para castigo tuyo y mi venganza.
3935
De las palabras déste se divisa
3936
qu'él en vano no cree, y pues los pasos
3937
que della ha visto son claros indicios
3938
de que dentro se halla, haz un buen golpe:
3939
El agujero tapa de la cueva
3940
con la gran piedra que sobr'ella pende,
3941
porque si pretendieren escaparse
3942
se niegue al uno y otro la salida.
3943
Vete después al Sacerdote, y trae
3944
por el sendero del collado (a pocos
3945
notorio) los ministros que la prendan,
3946
y, conforme la ley y sus delitos,
3947
hazla morir al fin. Yo sé qu'ha dado
3948
la fe de esposa a Coridón, que calla
3949
por temor que me tiene
3950
y haberle amenazado muchas veces;
3951
pero, si tanto puedo,
3952
hoy haré que de dos vengue el agravio.
3953
No quiero perder tiempo: un tronco firme
3954
arrancaré desta robusta encina
3955
(a propósito es éste),
3956
con que desencasar más fácilmente
3957
pueda el peñón. ¡Oh, cuánto pesa! ¡Oh cuánto
3958
fijo se halla! Aquí conviene el tronco
3959
meter de golpe, y penetrar tan dentro
3960
qu'esta máquina un poco se remueva.
3961
¡Bueno fue el parecer! También se haga
3962
lo mismo desta parte. ¡Oh, cuál s'apoya!
3963
¡Con qué tenacidad! Mayor la empresa
3964
es de lo que pensaba: qu'aun no puedo
3965
desencasarle un punto, aun no moverle.
3966
¿Está aquí dentro, por ventura, el mundo,
3967
o me falta el vigor acostumbrado?
3968
¿Qué maquináis, Estrellas?
3969
Pues aun moverle tengo
3970
a tu despecho, ¡oh pérfida Corisca!,
3971
y casi decir quise
3972
de cuantas hembras hoy el mundo tiene.
3973
¡Oh Pan! ¡Oh Pan Liceo!
3974
¡Oh Pan, qu'eres tan grande y tanto puedes,
3975
a mis ruegos te mueve!
3976
Amante fuiste tú, también amante
3977
de corazón protervo: tus amores
3978
burlados venga en la infiel Corisca.
3979
Así en virtud de tu deidad la muevo.
3980
Así en virtud de tu deidad él cae:
3981
en la cueva cerrada
3982
la mala zorra está; el fuego ahora
3983
haremos que le den, y ver quisiera
3984
cuantas malignas hay en una hoguera.
3985
CORO
Amor, como eres grande,
3986
de la Naturaleza
3987
y del mundo milagro,
3988
¿qué tosco corazón, qué fiera gente
3989
hoy tu valor no siente?
3990
Mas ¿cuál entendimiento,
3991
por más profundo y más sutil que sea,
3992
hoy tu valor entiende?
3993
Quien sabe los ardores importunos
3994
y lascivos qu'enciende
3995
tu poderoso fuego,
3996
'Espíritu mortal (dirá), tú reinas
3997
y en lo corpóreo vives solamente'.
3998
Mas quien sabe, después, como el amante
3999
a la virtud despierte,
4000
cómo suele a su fuego
4001
(muerto todo querer desenfrenado)
4002
mudar color temblando,
4003
dirá: 'Inmortal espíritu, bien tienes
4004
santo albergue en el alma’.
4005
Raro monstruo admirable, de divino
4006
y d'humano semblante,
4007
ciego de vista y de saber profundo,
4008
de sentido, razón, de entendimiento,
4009
deseo, confuso afecto.
4010
Y tal imperio tienes,
4011
por la Naturaleza y por el Cielo,
4012
que a ti sujetos yacen.
4013
Mas (con tu paz direlo)
4014
milagro más altivo y admirable
4015
que tú posee el mundo,
4016
pues cuanto entre nosotros
4017
d’admiración y maravilla haces
4018
es en nombre y virtud de mujer bella.
4019
¡Oh mujer, don del Cielo!
4020
Antes d'aquel que tu gracioso velo
4021
hizo más bello qu'él, criador de ambos.
4022
¡Oh mujer! Y ¿qué cosa
4023
en ti no hay más qu'en el cielo hermosa?
4024
Él, en su basta frente
4025
(monstruoso Cíclope),
4026
un ojo solo vuelve, a quien le mira,
4027
no de luz, de ceguera causa y fuente.
4028
Si suspira, si habla, como airado
4029
león, brama y espanta,
4030
y no parece cielo, sino campo
4031
de procelosa y hórrida borrasca:
4032
rayos entre relámpagos despide.
4033
Mas tú, con la suave, alegre lumbre
4034
y con la vista angélica, amorosa,
4035
de dos soles visibles y serenos,
4036
el alma borrascosa
4037
de quien te nota y mira
4038
serenas y quietas;
4039
donde son, movimiento, luz y gracia,
4040
y valor y belleza
4041
armonía tan dulce
4042
forman y hacen en tu rostro hermoso,
4043
qu'el mismo Cielo en vano (si es qu'el Cielo
4044
menos hermoso es qu'el Paraíso)
4045
igualarte presume.
4046
Por eso razón tiene
4047
el altivo animal qu'hombre se llama,
4048
a quien toda mortal cosa s'inclina,
4049
si, mirando de ti la ocasión alta,
4050
sólo a ti reconoce, a ti se postra.
4051
Y si triunfa, y si reina,
4052
no es porque de cetro y de vitoria
4053
tú menos digna seas,
4054
mas por tu mayor gloria;
4055
que cuanto es el vencido
4056
de más estima, tanto
4057
el blasón de quien vence es más glorioso.
4058
Mas que tu gran belleza
4059
venza no sólo al hombre,
4060
mas toda cosa humana, certifica
4061
a quien no lo creyere
4062
hoy Mirtilo con fe maravillosa;
4063
y esto faltaba solo,
4064
mujer, a tu valor, a tu alabanza:
4065
hacer que nazca amor sin esperanza.
4066
Acto IV
Scena primera
(Corisca)
[CORISCA]
Tanto en guiar la simplecilla al lazo
4067
ocupé el corazón y el pensamiento,
4068
que no me sobrevino
4069
mi cara cabellera, que robada
4070
me fue d'aquel villano,
4071
ni el cuándo o cómo recobrarla pueda.
4072
¡Ay Dios, y cuán estraño se me hizo
4073
el rescatarme con tan caro precio!
4074
Mas fuerza fue librarme de las manos
4075
del indiscreto bruto;
4076
qu'aunqu'es más que conejo pusilánime,
4077
con todo, habría podido
4078
hacerme mil ultrajes, mil afrentas.
4079
Yo siempre le burlé, y, mientras sangre
4080
vi que tuvo en las venas,
4081
le chupé, cual sanguja. El triste, ahora
4082
de que yo no le ame
4083
se queja; y queja justa
4084
formara si jamás le hubiera amado:
4085
amar cosa no amable no se puede.
4086
Como la yerba qu'antes fue cogida
4087
para salud d'algún doliente cara,
4088
dejado el zumo sin provecho queda,
4089
así después que déste he yo exprimido
4090
cuanto se hallaba en él que fuese bueno,
4091
¿qué debo hacer, sino arrojar lo inútil?
4092
Mas quiero ver si Corídon ha entrado
4093
en la caverna aún. ¿Qu'es lo que miro?
4094
¡Qué novedad! ¿Estoy despierta, o sueño?
4095
¿Estoy fuera de mí? Yo sé qu'estaba
4096
la entrada ha poco desta gruta abierta,
4097
¿cómo ahora se ve cerrada? Y ¿cómo
4098
piedra que es tan pesada y tan antigua
4099
al improviso ruinó a lo bajo,
4100
pues no se oyó temblor de terremoto?
4101
Al menos supiese
4102
si Coridón está con Amarilis;
4103
que lo demás no me dará cuidado.
4104
Debiera haber venido; que buen rato
4105
ha que partió, si percebí a Liseta.
4106
¿Quién sabe si está dentro? ¿Y si Mirtilo
4107
así los encerró? Amor con ira
4108
hará mover, en vez de piedra, un mundo.
4109
No pudo hacer Mirtilo, si así fuese,
4110
mi alma más contenta, si en la suya
4111
admitiera Corisca y no Amarilis.
4112
Mejor será que por la vía del monte
4113
entre en la gruta y la verdad entienda.
4114
Scena segunda
(Dorinda, Linco)
DORINDA
¡Linco! ¿Que conocido no m'habías?
4115
LINCO
¿Quién te conociera, quién, debajo
4116
de tan groseros y hórridos despojos,
4117
por Dorinda graciosa?
4118
A ser perro feroz como soy Linco,
4119
te hubiera conocido, a tu despecho.
4120
¡Oh qué miro! ¡Qué miro!
4121
DORINDA
D'amar, ¡oh Linco!, miras un efeto;
4122
efeto singular y miserable.
4123
LINCO
Una muchacha como tú, tan tierna,
4124
que bien puede decirse
4125
casi ahora eras niña,
4126
y aún ayer me parece te llevaba
4127
chiquita entre mis brazos, y, rigiendo
4128
tus plantas ternezuelas,
4129
a formar te enseñaba 'papa' y 'mama'
4130
cuando estaba en servicio de tu padre;
4131
tú, que, cual corza tímida, solías,
4132
antes qu'amor sintieses,
4133
temer de toda cosa
4134
que cerca al improviso se moviese,
4135
cualquier aura, cualquiera pajarillo
4136
que ramo menease,
4137
cualquiera lagartija que corriese
4138
saliendo de su mata,
4139
cualquier hoja temblante,
4140
turbaba tu semblante,
4141
¿sola vagando ahora
4142
vas por montes y bosques
4143
sin tener miedo de sabueso o fiera?
4144
DORINDA
Quien d'amorosa flecha está herido
4145
otra llaga no teme.
4146
LINCO
¡Bien, Dorinda, ha podido
4147
contigo Amor, pues de mujer en hombre,
4148
mas de mujer en lobo te transforma!
4149
DORINDA
¡Oh Linco! Si pudieras
4150
descubrirme acá dentro, tu verías
4151
(¡ay triste!) un lobo vivo,
4152
como en una inocente corderilla,
4153
entrañarse en mi alma.
4154
LINCO
¿Acaso es Silvio?
DORINDA
¡Ay, que tú lo dijiste!
4155
LINCO
Y tú, pues él es lobo,
4156
de buena gana loba te volviste:
4157
porque, si el rostro humano
4158
no le movió, le mueva
4159
ese de fiera, y t'ame.
4160
Mas dime, ¿dónde hallaste
4161
ese tosco vestido?
4162
DORINDA
Yo te diré: los pasos
4163
guie esta mañana, bien temprano,
4164
hacia donde entendí que Silvio había,
4165
al pie del Erimanto, noble caza
4166
al jabalí terrible prevenido,
4167
y, en el salir del Eliceto en punto,
4168
no muy lejos d'aquí, hacia el arroyo
4169
que del cerro deciende,
4170
hallé a Melampo, el perro
4171
de mi gallardo Silvio,
4172
que creo allí la sed s'había quitado
4173
y en el prado vecino reposaba.
4174
Yo, que todas sus cosas tanto estimo
4175
y que la sombra de su cuerpo hermoso
4176
y de su pie la huella reverencio,
4177
cuanto más el sabueso qu'ama tanto,
4178
de improviso le así, y él, sin contraste,
4179
conmigo vino cual cordero manso.
4180
Y mientras que llevarlo
4181
imaginaba a su señor y mío,
4182
esperando adquirir su amor y gracia
4183
con don qu'es para él de tanta estima,
4184
vile venir derecho
4185
buscando el rastro dél, y aquí parose.
4186
Caro Linco, no quiero
4187
perder tiempo en decir menudamente
4188
lo que pasó entre los dos, mas sólo
4189
diré, por despacharme prestamente,
4190
que después d'un rodeo
4191
largo de mentirosas
4192
promesas y palabras,
4193
se me robó el cruel, lleno de ira,
4194
con su fiel Melampo
4195
y con el caro y dulce premio mío.
4196
LINCO
¡Oh Silvio sin piedad! ¡Oh garzón fiero!
4197
Y entonces tú ¿qué hiciste?
4198
Di, ¿no te desdeñó su villanía?
4199
DORINDA
Antes, como si fuera
4200
el fuego de su enojo
4201
fuego amoroso al corazón amante,
4202
por su ira creció el incendio mío;
4203
y, con todo, siguiendo las pisadas,
4204
siempre hacia la caza
4205
prosiguiendo el camino interrumpido,
4206
alcancé no muy lejos a Lupino,
4207
que de mí poco antes
4208
apartado se había, y pensamiento
4209
tuve de disfrazarme
4210
y de esconderme en estos
4211
sus despojos serviles,
4212
tambien qu'entre pastores
4213
por un pastor pudiese ser juzgada
4214
y seguir y mirar cómodamente
4215
al bello Silvio.
4216
LINCO
¡Cómo!
¿Qué tú a la caza fuiste
4217
en semblante de lobo?
4218
¿Y los perros te vieron,
4219
y della has vuelto salva?
4220
¡Mucho hiciste, Dorinda!
4221
DORINDA
No te admires, ¡oh Linco!; que los perros
4222
ofender no podían
4223
a la que de su dueño
4224
es destinada presa.
4225
Allí, confusa entre la turba espesa
4226
de vecinos pastores
4227
qu’habían concurrido
4228
a la caza famosa,
4229
estaba yo, por fuera de las telas,
4230
teniendo fija l'amorosa vista
4231
siempre en el cazador más qu'en la caza.
4232
A cualquier movimiento de la fiera
4233
mi corazón doliente palpitaba,
4234
a cualquier acto de mi caro Silvio
4235
con presteza corría
4236
con todo afecto suyo el alma mía;
4237
mas mi sumo deleite
4238
turbaba mucho la espantosa vista
4239
del jabalí terrible,
4240
desmesurado en fuerza y en grandeza.
4241
Cual rápido turbión de impetuosa
4242
improvisa borrasca,
4243
que techos, piedras, plantas
4244
y todo cuanto encuentra
4245
en corta vuelta, en corto tiempo atierra,
4246
tal a un solo volver de los colmillos
4247
espumosos, sangrientos,
4248
todos juntos se vían
4249
los hombres ofendidos,
4250
muertos los perros y las astas rotas.
4251
¡Ay, cuántas veces deseé! ¡Ay cuántas,
4252
por la vida de Silvio, de mi sangre
4253
concierto hacer con la rabiosa fiera!
4254
¡Cuántas veces correr y hacer escudo
4255
con este pecho al suyo!
4256
¡Cuántas veces decía entre mí misma:
4257
'Bruto feroz, perdona
4258
al delicado pecho de mi Silvio'!
4259
Así conmigo hablaba,
4260
suspirando y llorando,
4261
cuando él a Melampo, de escamosa,
4262
dura corteza armado,
4263
impetuoso arroja
4264
contra la brava fiera,
4265
que, siempre más soberbia,
4266
por momentos había
4267
hecho destrozo horrendo
4268
de pastores heridos
4269
y de sabuesos muertos.
4270
No podré, no, decirte
4271
el valor d'aquel perro:
4272
cierto, con gran razón Silvio le ama.
4273
Cual airado león qu'el cuerno fiero
4274
del indómito toro
4275
ora encuentre, ora huya, una vez sola
4276
que sus lomos afierre
4277
con las robustas garras, de tal modo
4278
le hace detener, que toda fuerza,
4279
todo poder le usurpa,
4280
tal el fuerte Melampo
4281
huyendo diestramente
4282
las presurosas y mortales vueltas
4283
del jabalí disforme, al cabo hizo
4284
fuerte presa en l'oreja,
4285
y después que con ímpetu primero
4286
le hubo sacudido algunas veces,
4287
quedo le tuvo, en forma
4288
que bien podía hacerse
4289
en el desmesurado y vasto cuerpo
4290
(ya herido en otras partes levemente)
4291
de mortal tiro cierta puntería.
4292
Mi bello Silvio, entonces, prestamente
4293
invocando Diana,
4294
'Este golpe endereza,
4295
¡oh Santa diosa! (dijo); que te hago
4296
voto de consagrar la horrible testa'.
4297
Y de l'aljaba d’oro (así diciendo)
4298
sacada velocísima saeta,
4299
desde la oreja al hierro
4300
tendió el arco potente,
4301
y en aquel mismo punto dejó herida
4302
del jabalí la parte
4303
donde el cuello confina
4304
con el hombro siniestro.
4305
Cayó al momento, y respiré mirando
4306
a mi Silvio ya fuera de peligro.
4307
¡Oh fiera venturosa! ¡Oh fiera digna
4308
de terminar la vida por la mano
4309
que con tanta dulzura
4310
los corazones de los pechos roba!
4311
LINCO
Y ¿qué se hará d'aquel jabalí muerto?
4312
DORINDA
No sé, porque me vine antes de todos
4313
por no ser vista. Creo
4314
llevarán brevemente la cabeza
4315
solenemente al templo,
4316
conforme al voto por mi Silvio hecho.
4317
LINCO
¿Tú no quieres salir deste vestido?
4318
DORINDA
Sí quiero; mas Lupino
4319
guardó mi ropa, y dijo esperaría
4320
en la fuente con ella,
4321
mas no le hallé. Tú, Linco, si me amas,
4322
podrás buscarle por aquestas selvas;
4323
qu'estar lejos no puede.
4324
Reposaré yo, en tanto, entre las matas
4325
d'aquel césped. ¿Le ves? Allí t'aguardo;
4326
que del cansancio y sueño estoy vencida,
4327
ni volver quiero a casa desta suerte.
4328
LINCO
Voy. No partas d'allí hasta que vuelva.
4329
Scena tercera
(Coro de Pastores, Ergasto)
CORO
Pastores, ¿entendistes
4330
que nuestro semidios, hijo bien digno
4331
del gran Montano y digno decendiente
4332
del magnánimo Alcides,
4333
hoy nos ha libertado
4334
de la fiera terrible
4335
que l'Arcadia inquietaba,
4336
y que ya se prepara
4337
la ida al templo a desatar el voto
4338
llevando los despojos prometidos?
4339
Pues, si queremos ser agradecidos
4340
de beneficio tal, a recibirle
4341
vamos, y como a nuestro
4342
libertador, honrado de nosotros
4343
sea con corazones y con lenguas;
4344
y aunqu'es a un alma bella y valerosa
4345
corto premio la honra,
4346
es, con todo, el mayor que puede darse
4347
a virtud en la tierra.
4348
ERGASTO
¡Ay doliente infortunio! ¡Ay caso amargo!
4349
¡Ay herida mortal y sin remedio!
4350
¡Ay siempre infausto y lamentable día!
4351
CORO
¿Qué voz oigo, de llanto y horror llena?
4352
ERGASTO
Enemigas estrellas
4353
de nuestro bien, ¿así nuestra esperanza
4354
en alto levantastes,
4355
porque después cayendo,
4356
con más pena tuviese el precipicio?
4357
CORO
Éste Ergasto parece, y es el mismo.
4358
ERGASTO
Mas ¿por qu'el Cielo acuso?
4359
A ti te acusa solamente, Ergasto,
4360
pues tú solo acercaste
4361
la yesca peligrosa
4362
al eslabón d'amor, y tú le heriste.
4363
¡Ay, tú solo sacaste las centellas
4364
de quien nació este mortal incendio!
4365
Mas el Cielo bien sabe si movido
4366
fui de buen fin; bien sabe
4367
si fue sola piedad la que me indujo.
4368
¡Oh amantes desdichados!
4369
¡Oh mísera Amarilis!
4370
¡Oh Titiro infeliz!¡Oh ciego padre!
4371
¡Oh Montano doliente!
4372
¡Oh Arcadia destruida!
4373
¡Oh tristes de nosotros!
4374
¡Oh miserable, en fin, y desdichado
4375
cuanto vi, cuanto veo,
4376
cuanto hablo y escucho, cuanto pienso!
4377
CORO
¡Ay de mí! ¿Qu'accidente
4378
tan mísero será éste, qu'abraza
4379
toda miseria nuestra?
4380
Vamos, pastores, vamos.
4381
Vamos hacia su vuelta;
4382
que también él ya donde estamos viene.
4383
¡Ay eternas deidades! ¿Aún no es tiempo
4384
de templar el enojo?
4385
Cortés Ergasto, di, ¿qué fiero caso
4386
tu lamento provoca?
4387
¿Qué lloras?
4388
ERGASTO
¡Ay amigos! Mi ruina
lloro, lloro la vuestra y la d'Arcadia.
4389
CORO
¡Ay! ¿Qué cuentas?
4390
ERGASTO
De toda
nuestra esperanza ya cayó el arrimo.
4391
CORO
Habla. Habla más claro.
4392
ERGASTO
De Titiro la hija,
4393
el solo de su casta declinante
4394
y declinante padre
4395
pimpollo y dulce amparo,
4396
de nuestro bien la única esperanza,
4397
qu'al hijo de Montano
4398
destinada en el Cielo,
4399
prometida en la tierra
4400
fue por salvar a Arcadia con sus bodas,
4401
aquella ninfa celestial, aquella
4402
Amarilis discreta,
4403
el ejemplo de honra,
4404
aquella flor de castidad… ¡Ay triste!
4405
Aquella… ¡Ay, que revienta
4406
mi corazón al referirlo!
4407
CORO
¿Es muerta?
ERGASTO
No, mas está para morir en breve.
4408
CORO
¡Ay! ¿Qu'entendí?
4409
ERGASTO
¡Aún entendiste nada!
Es lo peor que con infamia muere.
4410
CORO
¿Con infamia Amarilis? ¿Cómo, Ergasto?
4411
ERGASTO
Con adúltero hallada;
4412
y como no partáis d'aquí tan presto,
4413
al templo la veréis llevar atada.
4414
CORO
¡Oh singular y bella
4415
virtud, mas demasiado
4416
en el ser femenil dificultosa!
4417
¿Cómo tan rara eres
4418
(¡oh castidad preciosa!),
4419
pues no se dirá casta
4420
sino aquella que nunca
4421
vivió solicitada?
4422
¡Oh siglo desdichado!
4423
ERGASTO
Con gran razón, por cierto, sospechosa
4424
la honestidad d'otra mujer cualquiera
4425
se podrá ya tener, si deshonesta
4426
la honestidad se halla.
4427
CORO
Cortés pastor, molesto no te sea
4428
contar lo sucedido.
4429
ERGASTO
Sabed qu'esta mañana, bien temprano,
4430
vino, como sabéis, el Sacerdote
4431
con el padre infelice
4432
de la mísera ninfa
4433
a visitar el consagrado templo,
4434
d'un mismo pensamiento ambos movidos
4435
d'apresurar con ruegos
4436
las bodas de sus hijos,
4437
dellos tan deseadas.
4438
Y por esta razón a un mismo tiempo
4439
fueron los animales ofrecidos;
4440
y, hecho solenemente el sacrificio,
4441
con tan alegres muestras,
4442
que jamás fueron vistos
4443
interiores más bellos
4444
ni llama más sincera ni más clara.
4445
Así destas señales incitado,
4446
dijo el ciego adivino:
4447
'Hoy, Montano, será tu Silvio amante,
4448
y hoy, Titiro, será tu hija esposa.
4449
Ve tú al momento a preparar las bodas'.
4450
¡Oh pensamientos vanos d'adivinos!
4451
¡Y tú, ciego de dentro
4452
no menos que de fuera,
4453
si hubieras las obsequias
4454
a Titiro anunciado en vez de bodas,
4455
bien te podías llamar cierto adivino!
4456
Los circunstantes todos consolados
4457
estaban ya, y ya los viejos padres
4458
de terneza lloraban,
4459
y partido s'había Titiro, cuando
4460
fueron horriblemente
4461
oídas en el templo
4462
y de repente vistas
4463
señales espantosas
4464
y siniestros agüeros:
4465
anuncios tristes de sagrada ira;
4466
con que (¡ay de mí, triste!) si quedase
4467
atónito y confuso cada uno
4468
tras principio tan bello,
4469
vosotros lo pensad, caros pastores.
4470
Entretanto, s'habían
4471
los sacerdotes solos encerrado
4472
en su mayor sagrario, y mientras ellos
4473
dentro y nosotros fuera
4474
estábamos, llorosos y devotos,
4475
en las santas plegarias ocupados,
4476
llega el malvado Sátiro, que pide
4477
con mucha prisa y por instante caso
4478
del Sacerdote audiencia; y porqu’es éste,
4479
como todos sabéis, cuidado mío,
4480
yo fui quien le introdujo.
4481
El cual (bien tiene gesto
4482
de no traer sino tal nueva) dijo:
4483
'Padres, si a vuestros votos no responden
4484
las víctimas y olores,
4485
si sobre altares vuestros
4486
impura llama resplandece ahora,
4487
no quedéis admirados;
4488
que también es impuro
4489
lo que contra la ley hoy se comete:
4490
d'Ericina en la cueva
4491
una pérfida ninfa
4492
a vos la ley profana
4493
y a otro la fe rompe.
4494
Conmigo los ministros
4495
vengan, y mostrareles
4496
el modo de prenderlos fácilmente
4497
sobr'el hecho en fragante'.
4498
¡Oh pensamiento humano,
4499
cuán torpe y ciego en tu destino eres!
4500
Respiraron un poco
4501
aquellos buenos padres afligidos,
4502
juzgando fuese la ocasión hallada
4503
que tristes y suspensos
4504
les tuvo en el infausto sacrificio.
4505
Por tanto, con presteza el Sacerdote
4506
al ministro mayor Nicandro ordena
4507
que vaya con el Sátiro y, ligados,
4508
al templo conduciese ambos amantes.
4509
Así pues, sin tardanza,
4510
acompañado del entero coro
4511
de menores ministros,
4512
por el sendero oblicuo y tenebroso
4513
qu'el Sátiro maligno había enseñado,
4514
entró dentro la cueva:
4515
la mísera doncella,
4516
del resplandor, acaso, de las luces
4517
d'improviso embestida y espantada,
4518
saliendo fuera d'una cava oculta
4519
qu'en medio de la gruta
4520
hay, intentó huir, como yo creo,
4521
por aquella salida que fue antes
4522
del Sátiro, sagaz en demasía,
4523
cerrada, según dijo.
4524
CORO
Y él entretanto ¿qué hacía?
4525
ERGASTO
Fuese
al mismo instante qu'enseñado hubo
4526
a Nicandro la senda.
4527
Decir no puedo, hermanos,
4528
cuán confuso y atónito quedase
4529
cualquiera entonces, viendo ser aquélla
4530
de Titiro la hija;
4531
qu'apenas presa se hallaba, cuando
4532
acudió d'improviso
4533
(ni sé decir de dónde se saliese)
4534
Mirtilo el animoso,
4535
y, por herir al turbador Nicandro,
4536
el dardo con qu'armado
4537
estaba despidió impetuoso;
4538
y si llegaba el hierro
4539
donde le destinó la osada mano,
4540
hoy Nicandro, sin duda, no viviera.
4541
Mas en aquel instante
4542
qu’enderezó el uno el fiero golpe,
4543
el otro atrás se hizo
4544
(o fuese caso, o prevención astuta):
4545
el mortal hierro huyó, dejando el pecho
4546
(que lugar dio) sin algún mal; ni sólo
4547
fin tuvo en el peloso
4548
vestido, mas se enmarañó de forma,
4549
que, por no le poder cobrar Mirtilo,
4550
quedó preso también.
4551
CORO
Y dél ¿qué hicieron?
ERGASTO
Por otra senda al templo le llevaron.
4552
CORO
Y ¿para qué?
4553
ERGASTO
Para saber más claro
la verdad del suceso;
4554
y ¿quién sabe? ¿Por suerte
4555
no merece castigo
4556
el haber intentado poner mano
4557
en los ministros, y ofendido en ellos
4558
la digna majestad del sacerdocio?
4559
¡Hubiera yo podido
4560
siquiera consolar al afligido!
4561
CORO
Y ¿por qué no pudiste?
4562
ERGASTO
Porque la ley impide
4563
a menores ministros
4564
hablar con los culpados:
4565
por eso solamente
4566
m'aparté de los otros,
4567
y por otro camino voy al templo
4568
a pedir a los Cielos
4569
con ruegos y con lágrimas devotas
4570
que vuelva esta borrasca tenebrosa
4571
a más sereno estado.
4572
¡A Dios, caros pastores!
4573
Quedad en paz; y vos con vuestros ruegos
4574
acompañad los nuestros.
4575
CORO
Harase así, después que por nosotros
4576
acabado se haya,
4577
en razón del buen Silvio,
4578
este oficio devoto y tan debido.
4579
¡Dioses del cielo sumo:
4580
mostraos, qu'es ya tiempo,
4581
más con piedad que con furor eternos!
4582
Scena cuarta
(Corisca)
[CORISCA]
¡Ceñid! Ceñidme en torno,
4583
¡oh triunfantes laureles!,
4584
las vencedoras y gloriosas sienes.
4585
Hoy con dicha en el campo
4586
d'amor he peleado y he vencido.
4587
Hoy el Cielo y la tierra,
4588
Naturaleza y arte,
4589
la Fortuna y el Hado,
4590
amigos y enemigos,
4591
por mí han peleado;
4592
hasta el perverso Sátiro,
4593
que tanto me persigue y aborrece,
4594
de provecho me fue, como si parte
4595
él de mi bien tuviese.
4596
Mas ¡oh cuánto mejor fue de la suerte
4597
en la cueva Mirtilo conducido
4598
que Coridón lo fuera por mi industria,
4599
para dejar más grave y verisímil
4600
la culpa d'Amarilis!
4601
Y aunque con ella preso
4602
también Mirtilo quede,
4603
no importa, no; que presto saldrá libre:
4604
qu'es sola de l'adultera la pena.
4605
¡Oh vitoria solene! ¡O noble triunfo!
4606
¡Levantadme trofeos,
4607
amorosos enredos y mentiras!
4608
Vos sois en esta lengua, en este pecho,
4609
fuerzas omnipotentes
4610
y sobrenaturales.
4611
Mas ¿qué tardas, Corisca?
4612
No es tiempo d'estar queda:
4613
presto d'aquí te aparta
4614
hasta que la ley sea
4615
hoy contra tu enemiga ejecutada;
4616
porque del yerro suyo
4617
t’agravará quiriendo desculparse,
4618
y querrá, por ventura, el Sacerdote
4619
saber, antes que della
4620
trate hacer otra cosa,
4621
la verdad deste caso por tu lengua.
4622
Huye pues, ¡oh Corisca!;
4623
que lengua mentirosa
4624
se pone a gran peligro
4625
cuando no tiene fugitiva planta.
4626
Mas pienso qu'acertado
4627
será esconderme en estas selvas, donde
4628
estar podré hasta que tiempo sea
4629
de venir a gozar de mis deleites.
4630
¡Oh Corisca dichosa!
4631
¿Quién vio empresa jamás tan venturosa?
4632
Scena quinta
(Nicandro, Amarilis)
NICANDRO
Tendría, ¡oh ninfa mísera!, bien duro
4633
el corazón, mas antes no tendría
4634
ni corazón ni humano sentimiento
4635
quien piedad no tuviese de tu daño
4636
y no sintiese afán de tu desgracia,
4637
tanto mayor cuanto la pensó menos
4638
aquel que más la entiende; pues ver sólo
4639
una doncella presa
4640
venerable en la vista, de semblante
4641
celeste y digna a quien consagre el mundo,
4642
por divina beldad, víctimas, templos,
4643
al templo conducir víctima, es cosa
4644
para no ver sino con tiernos ojos.
4645
Mas quien por otra parte
4646
sabe de ti cómo nacida eres,
4647
y nacida a qué fin, y qu'eres hija
4648
de Titiro, que nuera de Montano
4649
debías ser, y qu'ambos son d'Arcadia
4650
los de más fama y de mayor estima,
4651
no sé si decir deba
4652
o pastores o padres,
4653
y que tan principal, que tan famosa
4654
y tan gentil doncella, tan remota
4655
del natural extremo de su vida,
4656
al riesgo de la muerte así se acerque,
4657
quien esto sabe y no se duele y llora,
4658
hombre no es, mas fiera en forma humana.
4659
AMARILIS
Si fuese mi miseria culpa mía,
4660
Nicandro, y fuese efeto,
4661
como juzgas, de indigno pensamiento,
4662
como de obra indigna
4663
a la vista parece,
4664
menos grave me fuera
4665
que de yerro tan grave
4666
el morir fuese pena;
4667
y bien justo sería
4668
que debiese mi sangre
4669
lavar el alma inmunda
4670
y dejar aplacado
4671
el enojo del Cielo
4672
dando lo que le toca
4673
a la justicia humana.
4674
¿Qué más? Así podría
4675
sosegar el espíritu afligido,
4676
y con un sentimiento
4677
justo, interior, de merecida muerte,
4678
también, mortificando los sentidos,
4679
enseñarme a morir, y, por ventura,
4680
pasar en más quieto
4681
bajel a más quieta y feliz vida.
4682
Mas ¡ay! Mucho, Nicandro,
4683
¡ay!, siento mucho qu'en edad tan verde
4684
y en tan alta fortuna
4685
morir tan presto deba,
4686
y morir inocente.
4687
NICANDRO
Antes quisiera el Cielo que los hombres
4688
hubieran contra ti, ninfa, pecado
4689
que tú pecado contra el Cielo hubieras:
4690
que pudiéramos hoy más fácilmente
4691
en el violado nombre restaurarte
4692
que dejar aplacado
4693
de la deidad violada al mismo Cielo.
4694
Mas ignoro del todo quién te haya,
4695
sino tú misma, ¡oh mísera!, ofendido.
4696
Dime, ¿no fuiste en solitaria parte
4697
con adúltero hallada,
4698
y, así, sola con solo?
4699
¿Prometida no eres
4700
al hijo de Montano? Y tú por eso
4701
¿la fe matrimonial no quebrantaste?
4702
¿Cómo inocente mueres?
4703
AMARILIS
Pues, con todo,
sé cierto no ha pecado
4704
contra la ley mi yerro, aunqu'es tan grande:
4705
antes soy inocente.
4706
NICANDRO
Contra la ley, acaso,
4707
de la Naturaleza
4708
que dicta 'Ama si agrada'
4709
piensas no haber pecado;
4710
mas, sin duda, pecaste
4711
contra la ley del Cielo
4712
y de los hombres: 'Si conviene, ama'.
4713
AMARILIS
Han pecado por mí hombres y Cielo,
4714
si verdad es que pende d'allá arriba
4715
toda nuestra ventura;
4716
pues sólo mi destino
4717
(¡triste!) querer podría
4718
fuese el pecar ajeno culpa mía.
4719
NICANDRO
¿Qué dices, ninfa? Enfrena
4720
tu lengua, con enojo demasiado
4721
trasportada hasta donde
4722
mente devota con fatiga sube.
4723
No culpes las Estrellas; que nosotros
4724
de las miserias humanas nuestras solamente
4725
los artífices somos.
4726
AMARILIS
¡Ay! Que no acuso al Cielo ni a otro alguno
4727
que mi destino fiero;
4728
y, más qu’a mi destino,
4729
a la que me engañó.
4730
NICANDRO
Pues a ti sola,
que te engañaste, culpa.
4731
AMARILIS
Yo me engañé, mas con engaño ajeno.
4732
NICANDRO
Engaño no se hace
4733
a quien el mismo engaño es agradable.
4734
AMARILIS
¿Me tienes tú por deshonesta tanto?
4735
NICANDRO
No sé decir; preguntálo a la obra.
4736
AMARILIS
Señal del corazón bien engañosa
4737
la obra suele ser no pocas veces.
4738
NICANDRO
No se ve el corazón, sino la obra.
4739
AMARILIS
El corazón se mira con los ojos
4740
del pensamiento.
4741
NICANDRO
Ciegos
son ellos si el sentido no los guía.
4742
AMARILIS
El sentido es injusto
4743
si la razón no le gobierna.
4744
NICANDRO
Injusta
es la razón si el hecho está dudoso.
4745
AMARILIS
De cualquier modo, alcanzo
4746
qu'el corazón justificado tengo.
4747
NICANDRO
¿Quién, sino tú, te condució en la cueva?
4748
AMARILIS
El creer demasiado y mi simpleza.
4749
NICANDRO
¿Tu honestidad fiaste del amante?
4750
AMARILIS
De l'amiga infiel, no del amante.
4751
NICANDRO
¿De l'amorosa voluntad, tu amiga?
4752
AMARILIS
De la hermana d'Ormín, que m'ha vendido.
4753
NICANDRO
Con el amante ser vendida es dulce.
4754
AMARILIS
Allí Mirtilo entró sin yo saberlo.
4755
NICANDRO
Pues ¿cómo y a qué fin tú sola entraste?
4756
AMARILIS
Baste decir que no entré por Mirtilo.
4757
NICANDRO
Eres, si más no dices, convencida.
4758
AMARILIS
Al mismo se pregunte mi inocencia.
4759
NICANDRO
¿Al mismo que fue causa de tu culpa?
4760
AMARILIS
Pues la que me engañó haga fe dello.
4761
NICANDRO
¿Cómo la puede hacer quien no la tiene?
4762
AMARILIS
Jurarelo en el nombre de Diana.
4763
NICANDRO
Harto le perjuraste con las obras.
4764
Yo no te lisongeo: hablo claro
4765
porque después confusa no te halles
4766
en mayor menester. Ninfa, son sueños:
4767
no lava, no, agua de turbio río,
4768
ni hace hablar derecho
4769
un corazón siniestro; y antes donde
4770
acusa el hecho ofende la defensa.
4771
Tu limpia castidad guardar debías
4772
mucho más que la lumbre de tus ojos.
4773
¿A qué vacilas más? ¿A qué te engañas?
4774
AMARILIS
Así, Nicandro, así (¡ay!) ¿morir debo
4775
sin tener quien me oya o me defienda?
4776
Así, ¿me dejan todos,
4777
de esperanza desnuda
4778
y sólo acompañada d'una extrema,
4779
infelice y funesta
4780
piedad que no m'ayuda?
4781
NICANDRO
Tu corazón sosiega,
4782
y, si en pecar tan poco sabia fuiste,
4783
valor muestra, a lo menos,
4784
en no temer el ansia
4785
de tu pena fatal. Fija los ojos,
4786
fíjalos en el cielo,
4787
pues del Cielo deciendes;
4788
que cuanto nos sucede
4789
d'allá tan sólo mana,
4790
como río de fuente
4791
y de raíces planta;
4792
y lo que mal aquí parece, donde
4793
el bien con mucho mal está mezclado,
4794
es bien allá, do todo bien s'anida.
4795
El gran Júpiter sabe
4796
(a quien no está escondido
4797
humano pensamiento),
4798
sábelo aquella Diosa
4799
de quien yo soy ministro,
4800
cuánto de ti me pesa;
4801
y, si con mi decir t'he lastimado,
4802
hice lo qu'acostumbra diestra mano,
4803
piadosamente fiera,
4804
que tentando con hierro
4805
va la escondida parte
4806
de profunda herida,
4807
donde está más mortal y sospechosa.
4808
Ten, pues, sosiego ya, tenle; ni quieras
4809
más largamente contrastar a aquello
4810
qu'está de ti en el Cielo decretado.
4811
AMARILIS
¡Oh sentencia en extremo rigurosa,
4812
sea escrita en el Cielo o en la tierra!
4813
Mas no puede en el Cielo ser escrita;
4814
qu'es la inocencia mía allá notoria.
4815
Mas ¡Ay! ¿De qué me sirve
4816
si conviene que muera?
4817
¿Este es el duro paso,
4818
éste el amargo cáliz! ¡Oh Nicandro!
4819
Por la piedad que de mi daño muestras
4820
te ruego no me lleves
4821
con tanta prisa al templo a dar efeto
4822
a sentencia tan fiera.
4823
¡Espera un poco! ¡Espera un poco! ¡Espera!…
4824
NICANDRO
¡Oh ninfa, ninfa! A quien morir es grave
4825
es muerte todo instante.
4826
¿Por qué tu mal dilatas? Mal no tiene
4827
la muerte en sí, como pensar en ella:
4828
aquel que morir debe,
4829
cuanto más presto muere
4830
tanto más presto a su morir se roba.
4831
AMARILIS
…Vendríame, por ventura,
4832
algún socorro en tanto.
4833
¡Oh padre mío! ¡Oh padre caro! ¡Oh padre!
4834
¿Que tú también me dejas?
4835
Padre d'única hija,
4836
¿así dejas que muera
4837
y no me das favor? ¡Ay! Por lo menos
4838
los últimos abrazos no me niegues.
4839
Un hierro solo herirá dos pechos:
4840
derramará la herida
4841
de tu hija tu sangre.
4842
Padre, un tiempo tan dulce y caro nombre,
4843
que jamás invocar solía en vano,
4844
¿así las bodas de tu hija haces:
4845
por la mañana esposa,
4846
víctima por la tarde?
4847
NICANDRO
¡Ay, ninfa, más no penes! ¿A qu'en vano
4848
atormentas a otros y a ti misma?
4849
Es tiempo ya de que te lleve al templo:
4850
mi obligación no quiere
4851
que más aquí se tarde.
4852
AMARILIS
¡A Dios pues, caras selvas!
4853
¡A Dios quedad! Y os ruego
4854
recibáis estos últimos suspiros
4855
hasta que, desatada por injusto
4856
y riguroso hierro,
4857
vuelva mi sombra fría
4858
a las vuestras amadas;
4859
qu'al Infierno penoso
4860
no puede ir inocente,
4861
ni estar entre beatos
4862
desesperada y afligida puede.
4863
¡Oh Mirtilo, Mirtilo!
4864
¡Cuánto fue miserable el primer día
4865
que te vi y el primero
4866
en que yo t'agradé, pues que mi vida
4867
(a ti más cara que tu vida misma)
4868
por más ser no debía vida tuya
4869
que por ser causa de la muerte mía!
4870
Así, (¿quién lo creyera?) condenada
4871
muere por ti la que te fue severa
4872
por vivir inocente.
4873
¡Oh por mi amor en demasía ardiente,
4874
mas para ti muy poco
4875
osado! Mejor era
4876
o pecar o huir. De cualquier modo,
4877
muero sin culpa alguna
4878
y sin fruto, y sin ti, corazón mío.
4879
¡Ay que muero, Mirtilo!
4880
NICANDRO
Sin duda qu'ella muere…
4881
¡Oh mísera! ¡Acudid! ¡Acudid todos!
4882
Sostenelda conmigo juntamente.
4883
En nombre de Mirtilo, ¡oh fiero caso!,
4884
ya de su vida el sol llegó al ocaso,
4885
y el amor y el dolor en esta muerte
4886
han prevenido el hierro.
4887
¡Oh doncella infeliz! Vive, con todo,
4888
y al palpitante corazón señales
4889
voy sintiendo de vida.
4890
A la fuente se lleve más vecina,
4891
y podrá ser en ella revoquemos
4892
los débiles espíritus con agua.
4893
Mas ¿quién sabe si obra
4894
será de crueldad el ser piadoso
4895
con quien muere de pena
4896
por no morir de hierro?
4897
De cualquier manera,
4898
que se socorra es bien haciendo ahora
4899
lo que conviene a la piedad presente;
4900
qu'es de lo venidero
4901
sólo el Cielo adivino verdadero.
4902
Scena sexta
(Coro de Cazadores, coro de Pastores con Silvio)
CAZADORES
¡Oh garzón glorioso,
4903
del soberano Alcides
4904
estirpe verdadera,
4905
que mata ya tan monstruosa fiera!
4906
PASTORES
¡Oh garzón glorioso,
4907
por quien del Erimanto
4908
yace la fiera ya vencida y muerta
4909
que viva pareció tan invencible!
4910
Mirad la horrible testa, que parece,
4911
aun muerta, espire muerte:
4912
este el claro trofeo
4913
es, y la nobilísima fatiga
4914
de nuestro semideo.
4915
Pastores, celebrad su gran nombre,
4916
y entre nosotros semejante día
4917
siempre solene sea,
4918
sea siempre gozoso.
4919
CAZADORES
¡Oh garzón glorioso,
4920
del soberano Alcides
4921
estirpe verdadera,
4922
que mata ya tan monstruosa fiera!
4923
PASTORES
¡Oh garzón glorioso,
4924
que desprecias tu vida por l'ajena!
4925
Es el propio camino
4926
para hacerse inmortal éste, sin duda,
4927
por quien los mismos Dioses
4928
la fatiga y sudor antepusieron.
4929
Aquel que gozar quiere
4930
comodidades, sufra
4931
incómodos primero:
4932
no de reposo vil, infructuoso,
4933
que aborrece el afán, mas de fatiga,
4934
qu'a virtud se anticipa,
4935
nace el propio reposo.
4936
CAZADORES
¡Oh garzón glorioso,
4937
del soberano Alcides
4938
estirpe verdadera,
4939
que mata ya tan monstruosa fiera!
4940
PASTORES
¡Oh garzón glorioso,
4941
por quien los campos ricos
4942
desnudos de labranza y labradores
4943
sus fecundos honores
4944
desde hoy han cobrado!
4945
Tomar seguro puedes,
4946
¡oh labrador!, el perezoso arado;
4947
esparce ya seguro la preñada semilla
4948
y el caro fruto en su sazón atiende:
4949
fiero pie, diente fiero
4950
no habrá que le destronque o que le huelle,
4951
ni serás por sustento de la vida
4952
a ti grave y a otros enfadoso.
4953
CAZADORES
¡Oh garzón glorioso,
4954
del soberano Alcides
4955
estirpe verdadera,
4956
que mata ya tan monstruosa fiera!
4957
PASTORES
¡Oh garzón glorioso!
4958
¡Cómo el Cielo, adivino de tu gloria,
4959
a tu gloria se muestra favorable!
4960
Tal era, por ventura,
4961
el jabalí famoso
4962
de quien Alcides alcanzó vitoria;
4963
tal era, y en tal forma
4964
tu brazo le venciera,
4965
si hoy de ti no fuera
4966
esta primer fatiga
4967
cual de tu grande abuelo fue tercera.
4968
Mas tu valor, aún tierno,
4969
se burla con las fieras
4970
para hacer de los monstros,
4971
en edad más entera,
4972
estrago más sangriento y espantoso.
4973
CAZADORES
¡Oh garzón glorioso,
4974
del soberano Alcides
4975
estirpe verdadera,
4976
que mata ya tan monstruosa fiera!
4977
PASTORES
¡Oh garzón glorioso!
4978
¡Cómo con el valor la piedad juntas!
4979
¡Oh Cintia, mira el voto
4980
de tu Silvio devoto! Cintia, mira
4981
la cabeza soberbia
4982
que d'una y otra parte
4983
en tu desprecio s'arma
4984
de corto y blanco diente, que parece
4985
competidor de tus altivas puntas.
4986
Así, potente Diosa,
4987
si tú guiaste del garzón la flecha,
4988
debe el despojo a ti de la vitoria
4989
el por ti vitorioso.
4990
CAZADORES
¡Oh garzón glorioso,
4991
del soberano Alcides
4992
estirpe verdadera,
4993
que mata ya tan monstruosa fiera!
4994
Scena séptima
(Coridón)
[CORIDÓN]
Con suspensión estuve hasta ora
4995
sin dar crédito a cuanto de Corisca
4996
me dijo ha poco el Sátiro, temiendo
4997
quizá fábula fuese, imaginada
4998
por él malignamente en daño mío,
4999
por parecerme de la verdad lejos
5000
qu'en el mismo lugar donde conmigo
5001
hoy hallarse debía (a no ser falso
5002
lo que Liseta dijo de su parte)
5003
tan repentinamente hoy haya sido
5004
cogida con adúltero. Mas, cierto,
5005
es gran señal y mucho me perturba
5006
la boca desta cueva, de mí hallada
5007
del modo que me dijo, pues se mira
5008
impedida y cerrada
5009
con piedra tan pesada.
5010
¡Oh Corisca, Corisca! Bien sabía,
5011
bien tengo de tus pasos conocido
5012
qu'habían de llevarte donde fuerza
5013
era caer y sin poder alzarte.
5014
Tanto enredo y mentira, tanto engaño,
5015
ciertamente, presagios verdaderos
5016
debían ser de tan mortal caída
5017
para quien no estuviera
5018
falto de entendimiento u d'amor ciego.
5019
Bueno fue mí tardar: fue gran ventura
5020
ser de mi padre entretenido. ¡Oh necio!
5021
Aquel que tuve entonces
5022
por fiero estorbo fue divino medio,
5023
pues si venía al tiempo qu'apuntado
5024
de Liseta me fue, cierto podía
5025
hoy algún caso estraño sucederme.
5026
Mas ¿qué haré? ¿Debo, de ira armado,
5027
recorrer al ultraje, a la venganza?
5028
No, que mucho la honro. Pues si quiero
5029
discurrir sanamente, es caso digno
5030
más presto de piedad que de venganza.
5031
¿Tendrás, pues, compasión de quien t'engaña?
5032
Engañose a sí misma, pues dejando
5033
a quien con pura fe siempre la quiso,
5034
hoy a vil pastorcillo s'ha entregado,
5035
estraño y vagabundo, que mañana
5036
será más qu'ella falso y mentiroso.
5037
¿Vengar, pues, debo ultraje que consigo
5038
venganza trae, y qu'a la ira excede
5039
de suerte qu'en piedad vuelve el enojo?
5040
Mas ¿burlado me ha? Antes honrado;
5041
y bien bastante causa tengo ahora
5042
para estimarme más, pues me desprecia
5043
mujer que al mal, como a su centro, corre,
5044
y las leyes ignora
5045
d'amar y ser amada:
5046
qu'al más indigno agrada
5047
y aborrece al más digno.
5048
Mas dime, Coridón, si no te mueve
5049
la rabia del desprecio a la venganza,
5050
¿puede ser qu'a lo menos no te incite
5051
el dolor de la pérdida y del daño?
5052
Mas yo no la perdí, que no era mía;
5053
yo sí que, de perdido, m'he cobrado,
5054
puesto quedar sin hembra qu'es tan vana,
5055
y tan pronta y tan fácil a mudarse,
5056
no es pérdida, no. Mas, finalmente,
5057
¿qué cosa he yo perdido? Una belleza
5058
d'honestidad desnuda,
5059
un rostro sin juicio, y más, un pecho
5060
sin corazón, un corazón sin alma,
5061
y alma sin fe y sin firmeza; una
5062
sombra d'amor, una fantasma vana,
5063
cadáver que mañana
5064
tierra de mal olor ha de volverse:
5065
¿pérdida, pues, ésta decirse puede?
5066
Antes ganancia cara y venturosa.
5067
¿Han de faltar mujeres porque falte
5068
Corisca? ¿A Coridón faltarán otras
5069
ninfas más qu'ella hermosas y gentiles?
5070
A ella sí que faltará un amante
5071
fiel cual Coridón, de quien fue indigna.
5072
Si hacer quisiese ahora lo que della
5073
m'aconsejó el Sátiro, sé cierto
5074
qu'acusando la fe qu'ella me ha dado,
5075
sin falta hacer podría que muriese;
5076
mas corazón no tengo tan humilde
5077
que baste a perturballe
5078
de mujer la inconstancia y ligereza.
5079
Feliz y honrada fuera en demasía
5080
la femenil malicia si con pena
5081
de pecho varonil (la paz turbando
5082
d'un alma bien nacida)
5083
s'hubiera de vengar Corisca. Viva,
5084
pues, por mi causa, o, por mejor decirlo,
5085
por mí no muera y viva para otro;
5086
que su vida será venganza mía.
5087
Viva a su infamia y para el vil amigo,
5088
pues él es de manera
5089
que, sin aborrecerle, a tener vengo
5090
antes compasión della que dél celos.
5091
Scena octava
(Silvio)
[SILVIO]
¡Diosa que no eres diosa
5092
sino de gente ciega, ociosa y vana,
5093
que con impuro celo,
5094
con necia y con profana
5095
religión mil altares
5096
y templos te consagra…!
5097
Mas ¿templos dije yo? Antes lugares
5098
de torpes ejercicios,
5099
por dar color alguno
5100
d'honestidad al deshonesto trato
5101
con el título insigne
5102
de tu deidad. Y tú, lasciva diosa,
5103
porque tus libertades
5104
menos se puedan ver con las ajenas,
5105
les alargas el freno
5106
de cualquiera lascivia.
5107
De razón enemiga
5108
y de obras, a hurto,
5109
inventora maligna,
5110
corrupción de las almas,
5111
calamidad del mundo y de los hombres,
5112
hija del mar bien digna,
5113
dignamente nacida
5114
d'aquel pérfido monstro que con aura
5115
de esperanza halagüeña
5116
lisonjea primero y después mueve
5117
en los pechos humanos
5118
tantas fieras borrascas de deseos
5119
furiosos y turbados,
5120
de llantos y suspiros;
5121
que madre de furor y de tormentas
5122
debe el mundo llamarte,
5123
y no madre d'amor. Advierte en cuánta
5124
perdición y miseria
5125
precipitaste aquellos
5126
dos míseros amantes.
5127
Ve tú, pues que blasonas
5128
de ser omnipotente,
5129
ve tú, pérfida diosa.
5130
Salva, salva si puedes
5131
la vida a la pastora
5132
a quien con tus dulzuras venenosas
5133
has conducido a muerte.
5134
¡Oh venturoso para mí aquel día
5135
en qu'el ánimo casto
5136
te consagré, mi Cintia! Deidad santa,
5137
mi diosa verdadera,
5138
y así, en la tierra diosa
5139
de las almas más bellas,
5140
como luz en el cielo
5141
hermosa más que las demás estrellas.
5142
¡Cuánto son más loables y seguras
5143
las obras y ejercicios
5144
de tus caros amigos
5145
que los d'aquellos infelices siervos
5146
de Venus impúdica!
5147
Feroces jabalíes tus devotos
5148
matan, pero los suyos
5149
son miserablemente
5150
muertos de jabalíes.
5151
¡Oh arco, mi poder y mi deleite!
5152
¡Oh saetas, mis fuerzas invencibles!
5153
Venga al instante a prueba
5154
esa vana fantasma
5155
d'amor. Hoy con sus armas
5156
afeminadas venga
5157
a prueba con vosotras,
5158
que picáis y herís tan fuertemente.
5159
Aunque mucho te honro,
5160
vil y débil muchacho;
5161
y, para que m'entiendas,
5162
en voz bien alta digo
5163
que para castigarte
5164
un azote me basta.
5165
Basta.
¡Oh tú, que me respondes! ¿Eres Eco,
5166
o acaso Amor qu’imitas el son dél?
5167
Él.
Pues a ti busco. Dime si eres hijo
5168
de la que por Adonis
5169
tan miserablemente s'abrasaba,
5170
de la qu'a la virtud es tan odiosa.
5171
Diosa.
Lo que quisieres sea. ¿De la diosa
5172
qu'es amiga de Marte?
5173
¿D'aquella qu'a menudo las estrellas
5174
y elementos apesta con lascivia,
5175
en quien están de vicios las simientes?
5176
Mientes.
¡Qué fácil cosa es charlar al viento!
5177
Ven fuera, y escondido
5178
no estés, ni muestras des de temeroso.
5179
Oso.
Téngote por bellaco. Mas d'aquella
5180
¿eres hijo legítimo o bastardo?
5181
Ardo.
¡Oh, bueno! ¿De Vulcano
5182
hijo hacerte querrás por tales medios?
5183
Dios.
Y dios ¿de qué? ¿De corazón inmundo?
5184
Mundo.
¿Burla del universo?
5185
¿Aquel garzón terrible,
5186
de quien te menosprecia
5187
vengador tan potente y tan severo?
5188
Y ¿cuáles son las penas
5189
que das a tus rebeldes?
5190
O ¿qué harás de mí, que te desprecio,
5191
si tengo el corazón como diamante?
5192
Amante.
¿Amante a mí? ¡Oh loco!
5193
¿Cuándo será qu'en este
5194
tan casto corazón amor albergue?
5195
¿Yo amante? Y ¿en qué tiempo
5196
diferente seré de lo que soy?
5197
Hoy.
¿Cómo? ¿Tan presto s’enamora?
5198
Ora.
Pues dime, ¿cuál será la poderosa
5199
que me podrá forzar a que l'adore?
5200
Dore.
¿Dorinda, por ventura,
5201
quiere decir esa tu lengua torpe,
5202
que lo claro escurece y atropella?
5203
Ella.
¿Dorinda, que aborrezco
5204
más que lobo a cordero?
5205
Mas ¿quién a mi querer hará contraste?
5206
¿Qué flecha y arco a que tu ley profese?
5207
Ése.
¿Éste? ¿De qué manera?
5208
Dirás, acaso tú, cuando le hubieres
5209
con tu lascivia torpe corrompido.
5210
Rompido.
¿Podrán (¡oh necio!), pues, mis rotas armas
5211
hacerme guerra? O ¿romperaslas tú?
5212
Tú.
¿Yo? Bien hecho de ver que desatinas.
5213
¡Vete a dormir! Mas dime,
5214
¿dónde sucederá cosa tan nueva
5215
y tan estraña? ¿Por ventura, aquí?
5216
Aquí.
Pues yo me parto. ¡Oh loco!
5217
Mira cómo en tal caso
5218
fuiste falso adivino.
5219
Divino.
Mas entr'aquellas matas
5220
veo, o me parece,
5221
un no sé qué d'oscuro que de lobo
5222
la semejanza tiene.
5223
Lobo parece, cierto; y es, sin duda.
5224
Y ¡qué desmesurado!
5225
¡Oh para mí tal día
5226
a presas destinado!
5227
¿Qué favores son estos, cortés Diosa?
5228
¿Hoy triunfo de dos fieras?
5229
Mas, Cintia, ¿a qué más tardo?
5230
Mira cómo en tu nombre esta saeta,
5231
la más veloz y penetrante, escojo
5232
de cuantas hay en el aljaba mía.
5233
A ti, celeste Diosa, la encomiendo.
5234
Tú, pues, flechera eterna, tú la quita
5235
de mano de la suerte y en la fiera
5236
con tu mano infalible la endereza;
5237
qu'a tu deidad prometo consagrarla.
5238
En tu nombre disparo…
5239
¡Oh tiro venturoso, pues dio al justo
5240
donde le destinaron vista y mano!
5241
¡Tuviera yo mi dardo
5242
para acabarle d’una vez primero
5243
que d'aquí se huyera y se emboscara!
5244
Por no tener más armas,
5245
con estas de la tierra herirle quiero…
5246
Raras en este sitio son las piedras,
5247
pues con ninguna encuentro.
5248
Mas no sé por qué busco
5249
armas, si estoy armado;
5250
y más si acaso la segunda flecha
5251
en lo vivo le hiere…
5252
¡Ay Dios! ¿Qué veo? ¡Ay Silvio desdichado!
5253
¡Ay de ti! ¡Ay! ¿Qué hiciste?
5254
¡Un pastor has herido
5255
con despojo de lobo!
5256
¡Oh caso miserable! ¡Oh caso triste,
5257
caso para vivir d'aquí adelante
5258
afligido y doliente!
5259
Y pienso que conozco al infelice.
5260
Con él Linco se halla,
5261
que le sustenta y rige.
5262
¡Oh funesta saeta! ¡Oh voto infausto!
5263
¡Y tú, que la guiaste y que le oíste,
5264
deidad más qu'ella infausta y más funesta!
5265
¿Yo, pues, derramador de sangre ajena?
5266
¿Causa de ajena muerte
5267
yo, que tan poco antes
5268
por la salud de Arcadia
5269
despreciador tan franco
5270
fui de mi vida y sangre?
5271
¡Ya las armas arroja
5272
y ya sin gloria vive,
5273
profano arquero, cazador profano!
5274
Mas viene el infelice,
5275
menos que tú, con todo, desdichado.
5276
Scena novena
(Linco, Silvio, Dorinda)
LINCO
¡Carga más, hija mía!
5277
¡Déjate pender toda en estos brazos,
5278
infelice Dorinda!
5279
SILVIO
¡Soy muerto!
5280
DORINDA
¡Oh Linco, Linco!
¡Oh mi segundo padre!
5281
SILVIO
Es Dorinda, sin duda. ¡Ay voz! ¡Ay vista!
5282
DORINDA
A ti fatal oficio
5283
sostener a Dorinda, ¡oh Linco! era.
5284
Solo en mi nacimiento
5285
los primeros sollozos recogiste:
5286
recogerás, por suerte,
5287
los últimos de muerte,
5288
y esos brazos piadosos
5289
a mi morir féretro
5290
serán, pues al nacer mi cuna fueron.
5291
LINCO
¡Oh hija, a mí más cara
5292
que si fueras mi hija!
5293
Responderte no puedo;
5294
qu'es mi dolor de suerte
5295
que toda voz en lágrimas convierte.
5296
SILVIO
¡Oh tierra! ¿No te abres? ¿No me tragas?
5297
DORINDA
¡Ay! El paso detén y el llanto enfrena,
5298
piadosísimo Linco;
5299
qu'éste crece el dolor y aquél la llaga.
5300
SILVIO
¡Oh, cuán mísera paga
5301
recibes de tu amor, mísera ninfa!
5302
LINCO
Ten buen ánimo, hija;
5303
que no será mortal la herida tuya.
5304
DORINDA
Mas la mortal Dorinda
5305
se verá presto muerta.
5306
¡Supiera, por lo menos,
5307
de quién herida fui!
5308
LINCO
Cúrese ahora
la herida, no la ofensa;
5309
que jamás por venganza sanó llaga.
5310
SILVIO
Mas ¿qué haces aquí? ¿A qué te tardas?
5311
¿Sufrirás tú qu'ella te vea? ¿Tanto
5312
corazón tendrás tú? ¿Tan libre frente?
5313
¡Huye la pena merecida, Silvio,
5314
d'aquella vista vengadora! ¡Huye
5315
de su voz el cuchillo!
5316
¡Ay de mí, que no puedo! Y no sé cómo
5317
o cuál fatal necesidad con fuerza
5318
me detiene y arroja
5319
con rigor hacia aquello
5320
de quien debría huir.
5321
DORINDA
Pues ¿morir debo
sin saber quién me mata?
5322
LINCO
Silvio te dio la muerte.
5323
DORINDA
¿Silvio? ¿Silvio? ¡Ay de mí! ¿Cómo lo sabes?
5324
LINCO
Su fecha reconozco.
5325
DORINDA
¡Dulce salir de vida,
5326
si soy de Silvio herida!
5327
LINCO
Mírale, en tal semblante y tal manera
5328
que parece s'acusa por sí mismo.
5329
¡Loado el Cielo sea,
5330
Silvio, que así anduviste
5331
frecuentando estas selvas
5332
con ese arco tuyo
5333
y esas potentes flechas
5334
hasta que un tiro hiciste de maestro!
5335
Di pues, ¡oh tú que vives
5336
cual Silvio y no cual Linco!,
5337
este golpe que miras, tan famoso,
5338
¿es acaso de Linco o es de Silvio?
5339
¡Oh rapacillo en demasía sabio!
5340
¡Hubieras tú creído a un viejo loco!
5341
Responde, desdichado.
5342
Di, ¿cuál será tu vida si ésta muere?
5343
Sé bien dirás erraste
5344
y herir creíste un lobo;
5345
¡como si culpa tuya
5346
no fuese andar flechando
5347
(de mozo sin cuidado y vagabundo)
5348
sin advertir si hieres hombre o fiera!
5349
Más ¿qué guarda de cabras, qué vaquero
5350
no miras, por tu vida, con despojos
5351
semejantes cubierto? Silvio, Silvio,
5352
quién el juïcio verde
5353
coger procura, alcanza
5354
maduro siempre de ignorancia el fruto.
5355
Vano garzón, ¿entiendes
5356
qu'este caso hoy acaso te suceda?
5357
Entenderás muy mal; porque acidentes
5358
que son tan monstruosos y tan nuevos
5359
a los hombres, es cierto no suceden
5360
sin divina deidad. ¿No ves qu'el Cielo
5361
está cansado dese tu insufrible
5362
enfadoso desprecio
5363
d'amor del mundo y todo humano afecto?
5364
No agrada a sumos Dioses
5365
el tener en la tierra compañeros;
5366
y menos les agrada
5367
se halle en el valor altivez tanta.
5368
¿Tú ahora estás tan mudo,
5369
que eras ha poco intolerable tanto?
5370
DORINDA
Deja, deja decir a Linco, ¡oh Silvio!;
5371
que no sabe el dominio
5372
qu'en virtud del amor sobre Dorinda
5373
tienes de muerte y vida.
5374
En flecharme, flechaste lo qu'es tuyo,
5375
y la señal heriste
5376
qu'es propia de tu flecha.
5377
En herirme, tus manos
5378
han seguido el estilo
5379
de tus hermosos ojos.
5380
Ves, Silvio, ves la qu'aborreces tanto.
5381
Vesla en el mismo ser que la querías.
5382
Herirla deseaste: ya la heriste.
5383
Deseástela presa: vesla presa.
5384
Muerta la deseaste: vesla a muerte.
5385
¿Qué quieres della más? ¿Puede Dorinda
5386
darte más, por ventura?
5387
¡Oh garzón riguroso,
5388
corazón sin piedad! Si no creíste
5389
a la mortal herida
5390
qu'Amor abrió en mi pecho por tu causa,
5391
¿puedes esta negar qu'abrió tu mano?
5392
Y si a la sangre crédito no diste
5393
qu'a menudo vertía por los ojos,
5394
¿darás crédito ahora
5395
a la que deste lado se derrama?
5396
Mas, si con la piedad en ti no faltan
5397
valor y gentileza
5398
que contigo nacieron,
5399
no me niegues, te ruego,
5400
alma cruel, mas con extremo hermosa,
5401
no me niegues al último suspiro
5402
un tu suspiro solo. Feliz muerte
5403
si tú dulce la vuelves
5404
sólo con esta voz cortés y pía:
5405
'Vete en paz, alma mía'.
5406
SILVIO
Dorinda, ¿diré 'mía', no lo siendo
5407
sino cuanto te pierdo
5408
y a tiempo que de mí muerte recibes,
5409
ni mía fuiste entonces que podía
5410
darte vida? Mas, ¡ay!, 'mía', con todo,
5411
quiero decir: que mía
5412
serás, mal grado de mi dura suerte;
5413
y si no fueres mía con tu vida,
5414
lo serás con mi muerte.
5415
Cuanto miras en mí, dispuesto y pronto
5416
ésta para vengarte.
5417
Mi bien, yo te maté con estas armas
5418
y tú me matarás con estas mismas.
5419
Te fui crüel, y sólo
5420
crueldad de ti deseo.
5421
Te desprecié soberbio:
5422
mira cómo, doblando las rodillas,
5423
con humildad t'adoro
5424
y te pido perdón, mas no la vida:
5425
ves las flechas y el arco.
5426
Mas no hieras las manos o los ojos
5427
(por ministros culpados
5428
d'inocente querer): el pecho hiere.
5429
¡Hiere, hiere este monstruo,
5430
d'amor y de piedad fiero enemigo!
5431
¡Hiere este corazón que te fue crudo!
5432
¡Mira el pecho desnudo!
5433
DORINDA
¡Ay! ¿Herir ese pecho,
5434
Silvio? No convenía
5435
descubrirle a mis ojos
5436
si deseabas tú que yo le hiriese.
5437
¡Oh bellísimo escollo,
5438
con las ondas y el viento
5439
de mi llanto y suspiros
5440
ya tantas veces combatido en vano!
5441
¡Ay! ¿Es verdad qu'espiras
5442
y que sientes piedad, o yo me engaño?
5443
Mas, aunque seas, pecho, o blando o duro,
5444
no quiero que me engañe
5445
d'un cándido alabastro
5446
el hermoso semblante,
5447
como aquel d'una fiera
5448
hoy ha engañado a tu señor y mío.
5449
¿Herirte yo? Amor solo te hiera;
5450
pues la mayor venganza
5451
que puedo desear es verte amante.
5452
¡Oh venturoso el día
5453
en que sentí abrasarme!
5454
¡Oh venturosas lágrimas y penas!,
5455
de vos loarme quiero, y no vengarme.
5456
Mas tú, Silvio cortés, tú que te inclinas
5457
a aquella de quien eres
5458
señor, no estés en acto
5459
de siervo; y ya que siervo
5460
ser de Dorinda quieres,
5461
levántate a sus señas, y ésta sea
5462
de tu fe para mí prenda primera.
5463
La segunda, que vivas.
5464
Cúmplase en mí la voluntad del Cielo.
5465
Mi corazón en ti vivirá siempre,
5466
ni morir puedo yo, como tú vivas.
5467
Y si juzgas injusto
5468
que sin castigo aquí mi herida quede,
5469
páguelo quien la hizo; si fue l’arco
5470
sólo el arco perezca:
5471
sobr'aquel homicida
5472
caiga la pena, y él pierda la vida.
5473
LINCO
¡Oh cortés y justísima sentencia!
5474
SILVIO
¡Así será! La pena merecida
5475
al punto pagarás, leño funesto.
5476
Y porque tú d'ajena vida el hilo
5477
más no rompas, te rompo y te deshago,
5478
y, cual fuiste, a la selva
5479
te vuelvo inútil rama.
5480
Y vosotras, saetas,
5481
de la qu'abrió de mi querida el lado
5482
o por naturaleza
5483
o por malicia hermanas,
5484
no quedaréis en el aljaba sanas,
5485
ni os llamarán más flechas,
5486
sino inútiles varas
5487
de hierro y pluma vanamente armadas.
5488
Amor, bien lo decías
5489
detrás d'aquellas ramas
5490
en voz d'Eco adivina.
5491
Valiente domador d'hombres y Dioses,
5492
enemigo primero, ya de todos
5493
mis pensamientos dueño,
5494
si tú la gloria estimas
5495
d'haber domado un corazón soberbio,
5496
te ruego me defiendas
5497
desta flecha maligna y peligrosa,
5498
que con un golpe solo
5499
hará muera Dorinda,
5500
y con Dorinda Silvio,
5501
de tu valor vencido.
5502
LINCO
Así, la fiera muerte, si ésta muere,
5503
altiva triunfará d'amor triunfante.
5504
Así, los dos a un tiempo estáis heridos.
5505
¡Oh caras y felices
5506
ambas heridas! Mas sin fin amargas
5507
si no se sana hoy la de Dorinda.
5508
Vamos, pues, a sanarla.
5509
DORINDA
¡Ay Linco! Yo te ruego
5510
que con estos despojos
5511
a la paterna casa no me lleves.
5512
SILVIO
¿Tú, pues, en otro albergue qu'en el mío
5513
reposarás, Dorinda?
5514
En él, es cosa cierta,
5515
hoy mi esposa serás, o viva o muerta.
5516
Y en él contigo Silvio
5517
estará, muerto o vivo.
5518
LINCO
¡Y cómo viene a tiempo,
5519
siendo por Amarilis ya perdida
5520
la honestidad, el casamiento y vida!
5521
¡Oh junta venturosa! ¡Oh sumos Dioses,
5522
dad vida a dos con una salud sola!
5523
DORINDA
¡Cuán debíl, Silvio estoy: apenas puedo
5524
sobr'el lado ofendido sostenerme.
5525
SILVIO
Ten buen ánimo, qu'eso
5526
tendrá remedio en breve:
5527
a nosotros serás querido peso
5528
y nosotros a ti piadoso arrimo.
5529
¡Linco! ¡Dame la mano!
5530
LINCO
¡Vesla pronta!
SILVIO
Fuerte la ten, y de tu brazo y mío
5531
hagamos un asiento…
5532
Reposa aquí, Dorinda; y, desta parte,
5533
de Linco el cuello con el brazo diestro
5534
ciñe, y también, con el siniestro, el mío,
5535
y tan suavemente te acomoda
5536
que no te duela el ofendido lado.
5537
DORINDA
¡Punta cruel! ¡Ay, cómo me traspasas!
5538
SILVIO
A tu placer te asienta, mi querida.
5539
DORINDA
Parece qu'estoy bien.
5540
SILVIO
Tú, Linco, ahora,
ve firme con el pie.
5541
LINCO
Tú con el brazo
no vaciles. Mas ve derecho y fuerte,
5542
que lo has menester: bien otra cosa
5543
es ésta que triunfar d'una cabeza.
5544
SILVIO
Dime, Dorinda mía, si te hiere
5545
mucho la flecha.
5546
DORINDA
¡Mucho, vida mía!
Mas en tus brazos tengo
5547
por caro el ser herida, el morir dulce.
5548
CORO
¡Oh bella edad del oro!
5549
Cuando al mundo pequeño
5550
sirvió de cuna el bosque,
5551
de sustento la leche,
5552
gozaron los ganados
5553
allí sus caros pastos no tocados;
5554
hierro y veneno aún no tenía el mundo,
5555
pensamiento turbado
5556
y tenebroso entonces no hacía velo
5557
al sol de luz eterna.
5558
Hoy la razón, qu'invierna
5559
entre las nubes del sentido, el Cielo
5560
ha cerrado. Por eso el peregrino
5561
vagando va, y el mar turbando el pino.
5562
El son pomposo y vano,
5563
el inútil sujeto
5564
de lisonjas, de títulos, de engaños,
5565
que ‘honra’ indignamente el vulgo llama,
5566
de las almas aún no era tirano,
5567
mas sostener afán por verdaderas
5568
dulzuras, entre selvas y ganados,
5569
tener la ley por fe, d'aquellas almas,
5570
al bien obrar tan hechas,
5571
siempre cuidado fue d'honor felice,
5572
a quien dictaba Honestidad: ¡Agrade
5573
lo que lícito fuere'.
5574
Entonces entre prados y entre fuentes
5575
las burlas y caricias
5576
de legítimo amor fueron las llamas;
5577
llevaban los pastores y las ninfas
5578
asido el corazón en las palabras,
5579
Himeneo les daba
5580
los besos y los gustos
5581
más dulces, más asidos.
5582
Uno solo gozaba
5583
d'amor las vivas rosas. Escondidas
5584
las halló en todo tiempo amante a hurto:
5585
siempre halló voluntad dura y esquiva
5586
en lago, en cueva, en bosque,
5587
y era ‘amigo’ y ‘marido’ un solo nombre.
5588
¡Oh tú, siglo maligno,
5589
qu'escureciste con deleites torpes
5590
la hermosura del alma,
5591
y a criar enseñaste
5592
la sed de los deseos
5593
con semblantes compuestos,
5594
después desenfrenando
5595
ocultas impurezas!
5596
Como red estendida
5597
por entre yerbas y esparcidas flores,
5598
con razones esquivas
5599
lascivos pensamientos
5600
encubres tú, llamando osadamente
5601
‘virtud’ al parecer, ‘arte’ a la vida;
5602
y nada se te da (y aun juzgas honra)
5603
que hurto sea, como amor s'esconda.
5604
Mas tú, honor verdadero,
5605
en nuestros pechos forma
5606
de generosos bríos
5607
la verdadera honra,
5608
la qu'es dote y blasón de nobles almas.
5609
¡Oh Reinador de reyes!
5610
Vuelve, vuelve a tus claustros,
5611
que sin ti venturosos ser no pueden.
5612
Tus potentes estímulos despierten
5613
ya del sueño mortal a quien te deja
5614
de seguir por querer indigno y bajo,
5615
la prez dejando de l'antigua gente.
5616
Esperemos; que tregua
5617
hace tal vez el mal si la esperanza
5618
en nosotros no falta.
5619
Esperemos; qu’Apolo,
5620
si muere, también nace, y cuando el cielo
5621
menos luce, traernos a menudo
5622
suele el que se esperó tiempo sereno.
5623
Acto V
Scena primera
(Uranio, Carino)
URANIO
Si hay bien, es buena estancia toda parte,
5624
y toda estancia al valeroso es patria.
5625
CARINO
Es la verdad, Uranio. Y yo por prueba
5626
decirlo sé; que la paterna casa
5627
harto mozo dejando, deseoso
5628
de más qu'abrir con el arado sulcos
5629
o apacentar ganado por las selvas,
5630
tras vida peregrina, finalmente,
5631
cano torno al lugar que dejé rubio.
5632
Mas es suave cosa (a quien del todo
5633
sentido no le falta) el patrio nido:
5634
Naturaleza al nacimiento humano,
5635
hacia el caro lugar donde se nace
5636
dio no sé qué de no entendido afecto
5637
que siempre vive y nunca se envejece.
5638
Como la piedra imán, pues, aunque lejos
5639
marinero sagaz la lleve errando
5640
por donde nace el Sol, por donde muere,
5641
la secreta virtud con qu'ella mira
5642
su Tramontana en ningún tiempo pierde,
5643
así quien se va lejos de su patria,
5644
bien que mucho revuelva y a menudo
5645
también s'anide en peregrina tierra,
5646
el natural amor siempre retiene
5647
que de contino al natural le inclina.
5648
¡Oh más que cualquier otra de mí amada
5649
y más bella que todas, tierra arcade
5650
que toca el pie y el alma reverencia!
5651
Si a tus confines, apacible madre,
5652
llegado hubiera con cerrados ojos,
5653
al instante te hubiera conocido,
5654
según corrió a mi pecho un cierto amigo
5655
consentimiento , oculto y penetrante,
5656
tan lleno de terneza y de deleite,
5657
que le sintió la sangre en cualquier vena.
5658
Tú, pues, Uranio, ya que del camino
5659
y padecer me fuiste compañero,
5660
bien conforme a razón es qu'asimismo
5661
al gozar mis dulzuras me acompañes.
5662
URANIO
Compañero al trabajo, mas no al fruto
5663
tuyo fui yo; pues a tu tierra al cabo
5664
llegaste, donde los cansados miembros,
5665
con la imaginación, aun más cansada,
5666
en quietud aliviar te será fácil;
5667
mas yo, que llego peregrino, y tanto
5668
de mi pobre morada y de la mía,
5669
mas pobre mucho y desvalida gente
5670
ya me alejé, por ti casi arrastrando
5671
tan débil peso por tan larga vía,
5672
podré, sí, restaurar los miembros flojos,
5673
no el pensamiento triste imaginando
5674
en lo que dejo atrás y en lo que falta
5675
a mi reposo d'áspero camino.
5676
Ni sé quién otro, en esta edad de canas,
5677
sacado, sino tú, me hubiera d'Élide
5678
sin saber la ocasión que te moviese
5679
a conducirme en tan remota parte.
5680
CARINO
Sabes que mi dulcísimo Mirtilo
5681
(hijo que por el Cielo me fue dado)
5682
aquí, para sanar, enfermo vino
5683
habrá más de dos meses, mi consejo
5684
siguiendo, o, lo más cierto, el del oráculo:
5685
que sólo el cielo del Arcadia darle
5686
salud podía. Yo, que tanto tiempo
5687
no puedo ausente ver prenda tan cara,
5688
torné a la voz fatal, y de su vuelta
5689
tan deseada le pedí consejo;
5690
la cual en esta forma respondiome:
5691
'Torna a l'antigua patria, do felice
5692
serás con tu dulcísimo Mirtilo;
5693
qu'allá le llevó el Cielo a grandes cosas
5694
qu'en Arcadia, no más, saberse pueden'.
5695
Tú, pues, ¡oh compañero fiel y amado!,
5696
cortés Uranio, que conmigo a parte
5697
de toda mi fortuna t'has hallado,
5698
da ya reposo a fatigados miembros;
5699
que no te faltará con que sosiegues
5700
también el afligido pensamiento.
5701
Toda felicidad y buena suerte
5702
(si tal sucede cual señala el Cielo)
5703
común será contigo; qu'estuviera
5704
Carino en vano alegre de su dicha
5705
si en algún tiempo Uranio se doliera.
5706
URANIO
Por ti toda fatiga padecida,
5707
como t'agrade, ¡oh mi Carino!, tiene
5708
consigo siempre galardón y premio.
5709
Mas di, ¿cuál ocasión hizo dejases
5710
tu mismo natural, si t'es tan caro?
5711
CARINO
Febeo aliento en juvenil deleite
5712
d'adquirir nombre en parte más famosa.
5713
Ambicioso también de peregrina
5714
gloria, ya desdeñé que me loase
5715
sola mi patria Arcadia, y qu'ella sola
5716
me escuchase también:como si fuera
5717
término angosto a mi creciente estilo;
5718
y allá me fui, dond'es tan claro el nombre
5719
d'Élide que tan claros hace a otros.
5720
Aquí el famoso Egón de lauro ornado
5721
vi, de rojo después, de virtud siempre,
5722
tal que segundo Febo parecía,
5723
por cuya causa, a su deidad devoto,
5724
consagré juntos corazón y lira;
5725
y en parte igual donde la gloria alberga
5726
me debiera bastar haber llegado
5727
al mismo punto a qu'aspiró mi alma,
5728
si cual feliz me hizo el Cielo en tierra,
5729
así conocedor, así celante
5730
de mi felicidad hecho me hubiera.
5731
Cómo después, por ver Micena y Argos,
5732
dejase Élide y Pisa, y allí fuese
5733
adorador de deidad terrena,
5734
con todo cuanto allí sufrí sirviendo,
5735
molesta historia mucho a ti escucharla
5736
y a mí doliente el referirlo fuera;
5737
sólo diré que perdí fruto y obra,
5738
lloré, canté, escribí, ardí y heleme;
5739
corrí, paré, sufrí, alegre o triste,
5740
en bajo, en alto, despreciado o caro,
5741
y, cual el hierro Délfico, instrumento
5742
ya d'obra vil, ya de sublime empresa.
5743
No temí riesgo, no evité fatiga;
5744
hice de todo y nada fui, al cabo;
5745
aunque lugar mudase, estado y vida,
5746
costumbres, pensamientos y cabello,
5747
no vi que se mudase mi fortuna.
5748
Conocí, bien que tarde, finalmente,
5749
y suspire la libertad primera;
5750
y Argos dejando, tras pesares tantos,
5751
y sus grandezas de miseria llenas,
5752
volví de Pisa al sosegado albergue
5753
donde, merced de Providencia eterna,
5754
puede adquirir a mi Mirtilo caro.
5755
URANIO
¡Oh mil veces dichoso aquel que sabe
5756
limitar con valor sus pensamientos,
5757
tal que, por esperar inmoderado,
5758
de moderado bien no pierda al fruto!
5759
CARINO
¿Quién pensara bajar entre grandeza?
5760
Acaso ¿quién emprobrecer entr'oro?
5761
Pensé qu'en los alcázares reales
5762
humanas tanto más fuesen las gentes
5763
cuanto abundaban más de todo aquello
5764
a quien la humanidad es noble adorno.
5765
Mas hallé, Uranio, lo contrario en todo:
5766
gente de hablar cortés, de cortés nombre,
5767
mas de piedad contraria, escasa d'obra;
5768
gente a la vista mansa y apacible,
5769
mas cual profundo mar hinchada y fiera,
5770
y gente d'aparencia, en quien se nota
5771
rostro de caridad, alma de envidia.
5772
Hallas después en un mirar derecho
5773
un ánimo torcido, y, a menudo,
5774
en quien más lisonjea fe más corta.
5775
Lo qu'es virtud en otra parte sólo
5776
aquí defeto es: decir verdades,
5777
obrar leal, amar sin fingimiento,
5778
una inviolable fe, piedad sincera,
5779
de mano y corazón vida inocente,
5780
juzgan d'ánimo vil, de bajo ingenio,
5781
simpleza y vanidad digna de risa;
5782
la fraude, la mentira y el engaño,
5783
el impío robo de piedad vestido,
5784
crecer con daño y precipicio ajeno,
5785
y hacerse honra con afrenta de otro,
5786
d'aquella falsa gente son virtudes.
5787
No mérito, valor, no reverencia,
5788
ni de ley ni de años ni de grado;
5789
no freno de vergüenza, no respeto,
5790
ni d’amor ni de sangre; no memoria
5791
de recibido bien; y, en fin, no puede
5792
haber cosa tan justa y venerable
5793
que al inmenso deseo de sus honras
5794
y hambre suma d'haber sea inviolable.
5795
Pues yo, que incauto y siempre de sus artes
5796
ignorante viví; yo, qu'en la frente
5797
escrito siempre y manifiesto truje
5798
el pensamiento, el corazón sin velo,
5799
puedes imaginar cómo de flechas
5800
no sospechosas ni temidas fuese
5801
en todo tiempo descubierto blanco.
5802
URANIO
¿Quién se dirá en la tierra venturoso
5803
si tanto a la virtud daña la envidia?
5804
CARINO
Si desd'el día, Uranio, que conmigo
5805
mi musa se pasó d'Élíde en Argos
5806
talento de cantar tenido hubiera
5807
como siempre ocasión de llorar tuve,
5808
con tan heroico y tan sublime estilo
5809
de mi señor las armas y las honras
5810
cantara, que por suerte envidia a Aquiles
5811
de la meonia trompa no tuviera,
5812
y mi patria querida, madre cara
5813
de cisnes infelices, anduviera
5814
por mí ceñida del laurel segundo.
5815
Mas hoy se ha vuelto, ¡oh inhumano siglo!,
5816
demasiado infelice la poesía,
5817
aura cortés, mantenimiento dulce
5818
y alegre habitación quieren los cisnes,
5819
ni a Parnaso se va con importunos
5820
cuidados; quien vocea de contino
5821
con su incomodidad y con su suerte
5822
pierde el canto y la voz, vuélvese ronco.
5823
Mas tiempo es de qu'a Mirtilo busque;
5824
si bien tan nuevos y mudados hallo
5825
de lo que solían ser estos caminos,
5826
qu'en ellos casi no conozco a Arcadia.
5827
Con todo, alegre ven; qu'a peregrino
5828
que tiene lengua nunca falta guía.
5829
Mas por ventura es bien que, pues cansado
5830
te hallas, en el más vecino albergue
5831
a reposar te quedes entretanto.
5832
Scena segunda
(Titiro, Mensajero)
TITIRO
¡Qué lloraré primero
5833
en ti, la honestidad, hija, o la vida?
5834
La honestidad he llorar por cierto;
5835
que de padre mortal eres nacida.
5836
Mas no de padre infame;
5837
y en lugar de la tuya,
5838
hoy lloraré mi vida,
5839
reservada a ver en ti, ¡ay triste!, fenecida
5840
honestidad y vida.
5841
¡Oh Montano, Montano! Solamente
5842
tú, con tus engañosos
5843
no entendidos oráculos, y el tuyo
5844
d'amor y de mi hija
5845
despreciador soberbio,
5846
a semejante fin la conduciste.
5847
¡Ay, cuán inciertos menos han salido
5848
hoy d'esos tus oráculos los míos!;
5849
qu'honestidad es contra
5850
amor frágil defensa en pecho tierno;
5851
y, al fin, una mujer no acompañada
5852
siempre está mal guardada.
5853
MENSAJERO
Si no murió, si el viento
5854
no le llevó, debiera al fin hallarle.
5855
Mas el que miro es, si yo no yerro,
5856
cuando menos pensé. ¡Oh, por mí tarde
5857
y para ti muy presto,
5858
viejo padre infeliz al fin hallado!
5859
¡Qué nuevas que te traigo!
5860
TITIRO
¿Qué traes en tu lengua? ¿Acaso el hierro
5861
que dio fin a mi hija?
5862
MENSAJERO
No, mas bien poco menos. ¿En qué modo
5863
tan presto lo entendiste?
5864
TITIRO
Pues ¿Vive?
5865
MENSAJERO
Vive, sí, y está en su mano
el vivir y el morir.
5866
TITIRO
¡Bendito seas,
que de la muerte a vida me volviste!
5867
Mas ¿cómo no está salva?
5868
¿Cómo, si el no morir está en su mano?
5869
MENSAJERO
Porque vivir no quiere.
5870
TITIRO
¿Vivir no quiere? ¡Cómo!
5871
¿Cuál locura la induce
5872
a despreciar la vida?
5873
MENSAJERO
La muerte ajena. Y más:que si tú mismo
5874
de semejante intento no l'apartas,
5875
tan fijo en esto el pensamiento tiene,
5876
que palabras y ruegos
5877
otro cualquiera sin provecho gasta.
5878
TITIRO
Pues vamos, ¿qué se tarda?
5879
MENSAJERO
Detente; qu'aún las puertas
5880
del templo están cerradas. ¿Tú no sabes
5881
que tocar los umbrales consagrados
5882
otro que pie sacerdotal no puede,
5883
hasta que del sagrario
5884
salga adornada aquella
5885
víctima a los altares destinada?
5886
TITIRO
¿Y si en el ínter ella
5887
aquel su intento fiero ejecutase?
5888
MENSAJERO
No puede, que la guardan.
5889
TITIRO
En este espacio, pues, tú me refiere
5890
todo lo sucedido, y, sin más velo,
5891
haz la verdad entienda.
5892
MENSAJERO
Llegada a la presencia
5893
del sumo Sacerdote
5894
(¡ay vista d'horror llena!)
5895
tu dolorosa hija,
5896
que de los circunstantes llanto amargo
5897
sacó no sólo, mas de las colunas
5898
del mismo templo y de las duras piedras
5899
(que tener parecían sentimiento),
5900
casi en un mismo punto fue acusada
5901
y también convencida y condenada.
5902
TITIRO
¡Hija infeliz! ¿Por qué con tanta prisa?
5903
MENSAJERO
Porque de la defensa
5904
resultaban mayores los indicios;
5905
y cierta ninfa que traía en prueba
5906
de la inocencia suya,
5907
presente allí no estaba,
5908
ni quien supiese hallarla jamás hubo.
5909
En tanto, las señales
5910
fieras y monstruosos acidentes
5911
llenos d'horror y espanto qu'en el templo
5912
hay, dilación más larga no sufrían;
5913
tanto más graves a nosotros cuanto
5914
más nuevos eran, ni jamás sentidos
5915
desd'el día infelice
5916
que amenazaron la celeste ira
5917
vengando los amores ofendidos
5918
del sacerdote Aminta,
5919
sola ocasión de todo nuestro daño:
5920
suda sangre la Diosa,
5921
tiembla la tierra, y la caverna sacra
5922
de no vistos aullidos
5923
y funestos gemidos
5924
toda resuena y brama;
5925
y tan hediondo y torpe aliento espira,
5926
que más molesto no le exhala Averno
5927
por inmundas gargantas.
5928
Ya con orden sagrado
5929
para llevar tu hija a fiera muerte
5930
se encaminaba el Sacerdote, cuando,
5931
mirándola Mirtilo,
5932
(¡oh qu'estupendo caso
5933
has de oír) darle vida
5934
ofreció con su muerte,
5935
gritando en voces altas:
5936
'Desatad esas manos
5937
(¡oh indignos lazos!) presto,
5938
presto; y en vez de la que ser debía
5939
víctima de Diana
5940
llevadme a los altares
5941
víctima d'Amarilis'.
5942
TITIRO
¡Oh cortés acto de fiel amante
5943
y generoso corazón!
5944
MENSAJERO
Pues oye
más alta maravilla: la que antes
5945
del miedo del morir fue tal opresa,
5946
vuelta al instante invicta,
5947
responde a las palabras de Mirtilo
5948
con intrépido pecho en esta forma:
5949
'¿Piensas, pues (¡oh Mirtilo!),
5950
con tu morir dar vida
5951
a la que por ti vive?
5952
¡Oh injusta maravilla!
5953
¡Ea, ministros! ¡Ea! ¿Que se tarda?
5954
Llevadme a los altares.
5955
Tanta piedad, ¡ay triste!, no quería'
5956
Mirtilo a esto: '¡Vuelve, oh cruel Amarilis!
5957
Vuelve; qu'esa piedad desapiadada
5958
mucho de mí la mejor parte ofende.
5959
A mí toca el morir'. 'Mas a mí toca
5960
(Amarilis decía);
5961
a mí, que por la ley soy condenada'.
5962
Y allí entre los dos se contendía
5963
como si propiamente
5964
fuera vida el morir, el vivir muerte.
5965
¡Oh bien nacidas almas!
5966
¡Oh junta siempre digna
5967
d'eternas alabanzas!
5968
¡Oh viviendo y muriendo
5969
amantes gloriosísimos! Si tantas
5970
lenguas tener pudiera, y tantas voces
5971
cuantas luces el cielo, el mar arenas,
5972
el son y el habla perderían todas
5973
al decir por entero
5974
tan inmensos loores.
5975
¡Hija del Cielo eterna,
5976
mujer gloriosa!¡Tú que al tiempo robas
5977
las obras de los hombres,
5978
la bella historia ampara;
5979
y escribe, escribe tú con letras de oro
5980
en sólido diamante
5981
l'alta piedad del uno y otro amante!
5982
TITIRO
Mas ¿qué fin tuvo la mortal contienda?
5983
MENSAJERO
Venció Mirtilo (¡oh qué admirable guerra
5984
y nunca vista, donde
5985
el vencedor murió, vivió el perdido!),
5986
supuesto el Sacerdote
5987
dijo, vuelto a tu hija:
5988
'Sosiega, ninfa; qu'escapar por otro
5989
no puede quien por otro ofrece vida:
5990
en esta forma nuestra ley lo ordena'.
5991
Después mandó que fuese la doncella
5992
tan bien guardada qu'el dolor extremo
5993
no la trujese a fin desesperado.
5994
Pues en igual estado
5995
estas cosas se hallaban
5996
cuando a buscarte me envió Montano.
5997
TITIRO
En suma, es verdadero:
5998
sin olorosas flores
5999
el prado y la ladera,
6000
y sin verdes honores
6001
las selvas se verán por primavera,
6002
antes que sin amor gentil doncella.
6003
Aunque, si más aquí nos detenemos,
6004
¿cómo sabremos, dime,
6005
la hora d'ir al templo?
6006
MENSAJERO
Aquí mucho mejor qu'en otra parte,
6007
por ser éste el lugar donde ofrecido
6008
ser debe el buen pastor en sacrificio.
6009
TITIRO
Y ¿por qué no en el templo?
6010
MENSAJERO
Porque se da la pena
6011
donde la culpa ha sido cometida.
6012
TITIRO
Y ¿por qué no en la cueva,
6013
si en ella ha sido el yerro?
6014
MENSAJERO
Porque tan sólo consagrar se debe
6015
a descubierto cielo.
6016
TITIRO
Y ¿de quién entendiste
6017
todos esos misterios?
6018
MENSAJERO
Del ministro mayor, que deste modo
6019
del anciano Tirenio
6020
dijo haber entendido
6021
qu'el fiel Aminta y la infiel Lucrina
6022
sacrificados fueron.
6023
Mas de partir es tiempo;
6024
que la sagrada pompa baja al llano.
6025
Tengo por acertado
6026
que por esotra senda
6027
los dos al templo por tu hija vamos.
6028
Scena tercera
(Coro de Pastores, coro de Sacerdotes, Montano, Mirtilo)
PASTORES
¡Oh hija del gran Jove,
6029
del Sol hermana! ¡Tú, que al ciego mundo
6030
desd'el cielo primero
6031
luces, Febo segundo!
6032
SACERDOTES
Tú, que con tu vital, templado rayo,
6033
de la fraterna luz el ardor menguas,
6034
por quien acá produce
6035
felizmente después Naturaleza
6036
todos sus partos y hace
6037
tan abundante y rica
6038
la tierra, el mar, y el aire
6039
de yerbas, plantas, hombres y animales;
6040
así como el calor ajeno templas,
6041
estingue en ti la ira
6042
por quien tu Arcadia hoy llora y suspira.
6043
PASTORES
¡Oh hija del gran Jove,
6044
del Sol hermana! etc.
6045
MONTANO
Componed, que ya es hora, los altares,
6046
consagrados ministros. Y vosotros,
6047
¡oh pastores devotos!,
6048
vuestras sonoras voces renovando,
6049
de la gran Diosa invocaréis el nombre.
6050
PASTORES
¡Oh hija del gran Jove,
6051
del Sol hermana! etc.
6052
MONTANO
Id aparte, pastores y criados,
6053
ni lleguéis, si no fuere
6054
de mi voz incitados.
6055
Mancebo valeroso,
6056
que tu vida abandonas
6057
hoy por dar vida a otro,
6058
muere, y ve consolado:
6059
tú con un breve suspirar (que muerte
6060
juzgan ánimos viles)
6061
te robas al morir inmortalmente;
6062
y cuando haya el envidioso tiempo
6063
hecho, después de infinidad de años,
6064
el usado destrozo
6065
en tanto nombre ajeno,
6066
tú vivirás, ejemplo
6067
de verdadera fe. Mas, porque quiere
6068
la ley que mueras víctima en silencio,
6069
antes que te arrodilles, si algo tienes
6070
que decir, lo dirás, y después calla.
6071
MIRTILO
¡Oh padre! (que llamarte
6072
padre, no obstante haya
6073
de morir por tu mano, me consuela).
6074
Dejo el cuerpo a la tierra
6075
y el espíritu a aquella qu'es mi vida.
6076
Mas, si sucede, acaso, qu'ella muera
6077
del modo qu'amenaza, ¡ay Dios!, ¿cuál parte
6078
de mí quedará viva?
6079
¡Oh qué dulce morir, cuando conmigo
6080
sólo lo que mortal era moría,
6081
ni morir deseaba el alma mía!
6082
Mas, si piedad merece
6083
quien por mucha piedad a morir viene,
6084
obra tú, cortés padre,
6085
qu'ella no muera. Haz tú que yo con esta
6086
firme esperanza a mejor vida pase.
6087
De mi muerte se pague
6088
mi destino y desfogue con mi daño;
6089
mas cuando seré muerto, ¡ay no me quite!,
6090
¡ay no!, que viva en ella, por lo menos,
6091
con l'alma de los miembros desunida,
6092
si me quitó con ella unirme en vida.
6093
MONTANO
Con gran pena las lágrimas enfreno.
6094
¡Oh nuestra humanidad, cuán frágil eres!
6095
Hijo, está de buen ánimo;
6096
que hacer cuanto deseas te prometo.
6097
Por mi cabeza te lo juro, y esta
6098
mano te doy por prenda.
6099
MIRTILO
¡Agora sí que consolado muero!
6100
A ti voy, Amarilis.
6101
Recibe a tu Mirtilo,
6102
de tu pastor fiel recibe el alma,
6103
qu’en el amado nombre d'Amarilis
6104
terminando la vida y la palabra,
6105
para morir aquí se postra y calla.
6106
MONTANO
Toda tardanza cese.
6107
Ministros sacros, avivad la llama
6108
con esa mezcla líquida olorosa,
6109
y esparciendo sobr'ella incienso y mirra
6110
sacad vapor que por lo alto suba.
6111
PASTORES
¡Oh hija del gran Jove,
6112
del Sol hermana! ¡Tú, que al ciego mundo
6113
desd'el cielo primero
6114
luces, Febo segundo!
6115
Scena cuarta
(Carino, Montano, Nicandro, Mirtilo, coro de Pastores)
CARINO
¿Quién vio jamás tan pocos moradores
6116
por entre habitaciones tan copiosas?
6117
Mas la causa es aquella,
6118
si no yerro: allí todos
6119
están en una escuadra reducidos.
6120
¡Oh cuánta turba! ¡Oh cuánta,
6121
y qué rica y solene!
6122
Aquí, cierto, se hace sacrificio.
6123
MONTANO
Dame el vasillo de oro,
6124
Nicandro, en qu'está puesto
6125
el suave licor de Baco.
6126
NICANDRO
Toma.
MONTANO
Esta sangre inocente
6127
así tu pecho ablande, ¡oh santa diosa!,
6128
como ahora humedece
6129
deste licor la gota
6130
la cenicienta y árida pavesa…
6131
(Toma el de oro y dame aquel de plata)
6132
NICANDRO
Vesle.
6133
MONTANO
…y así se acabe en ti la ira
qu'en tu pecho movió pérfida ninfa
6134
como matan la llama
6135
aquestas gotas d'agua.
6136
CARINO
Es sacrificio, y víctima no veo.
6137
MONTANO
Todo está prevenido, y sólo falta
6138
el fin: dame el cuchillo.
6139
CARINO
Paréceme que veo, a no engañarme,
6140
uno que por detrás hombre parece,
6141
y en tierra de rodillas.
6142
¿Es, acaso, la víctima? ¡Oh mezquino!
6143
Es, ciertamente, y ya la mano tiene
6144
en su cabeza el Sacerdote puesta.
6145
¡Oh patria sin ventura!
6146
¿Aún del Cielo la ira,
6147
después de tantos años, no aplacaste?
6148
PASTORES
¡Oh hija del gran Jove,
6149
del Sol hermana! ¡Tú, que al ciego mundo
6150
desd'el cielo primero
6151
luces, Febo segundo!
6152
MONTANO
Tú, vengativa Diosa, que la culpa
6153
particular con general azote
6154
en nosotros castigas
6155
(así t'agrada y decretado acaso
6156
así está en los abismos
6157
de la inmudable Providencia eterna),
6158
ya que la impura sangre
6159
de la infiel Lucrina
6160
a mitigar bastante
6161
no fue la sed de la justicia ardiente
6162
que sed contino tiene del bien nuestro,
6163
esta inocente bebe
6164
de voluntaria víctima y amante
6165
tan fiel como Aminta,
6166
qu'en este altar sagrado
6167
en tu venganza mato.
6168
PASTORES
¡Oh hija del gran Jove,
6169
del Sol hermana! etc.
6170
MONTANO
¡Ay, cómo de piedad agora el pecho
6171
enternecer me siento!
6172
¿Qué horror tan desusado
6173
me liga los sentidos?
6174
El corazón parece que no osa,
6175
ni alzar la mano puede
6176
tan ligera cuchilla como es ésta.
6177
CARINO
Sólo el rostro quisiera
6178
ver d'aquel infeliz, y después irme;
6179
que no puedo mirar cosa tan fiera.
6180
MONTANO
¿Quién sabe si en derecho
6181
del Sol, aunque tramonte,
6182
sea error consagrar víctima humana,
6183
y que por tal respeto
6184
la fortaleza en mí d'ánimo y cuerpo
6185
se mira aniquilada?
6186
Muévete, y hacia el monte
6187
el mortal rostro vuelve.
6188
Así estas bien.
6189
CARINO
¡Mísero yo! ¿Qué veo?
¿Mirtilo no es aquél, mi caro hijo?
6190
MONTANO
Ahora puedo…
6191
CARINO
Él es.
MONTANO
…y libro el golpe.
CARINO
¿Qué hacéis, sacro ministro?
6192
MONTANO
Y tú, hombre profano,
6193
¿por qu'el sagrado hierro
6194
detienes? ¿Por qué osas
6195
poner aquí la temeraria mano?
6196
CARINO
¡Oh Mirtilo, mi bien! ¡Nunca abrazarte
6197
en tan doliente aspecto…
6198
NICANDRO
¡Ve en mal hora, insolente y loco viejo!
6199
CARINO
…imaginara!
6200
NICANDRO
¡Aparta,
que con impura mano
6201
cosa tocar no puedes
6202
a los Dioses sagrada!
6203
CARINO
También caro a los Dioses
6204
soy yo, pues con su guía aquí he venido.
6205
MONTANO
Cesa un poco, Nicandro:
6206
oyámosle primero, y después parta.
6207
CARINO
Antes, cortés ministro,
6208
que sobre la cabeza
6209
del mísero garzón tu hierro caiga,
6210
dime la causa porqu'el triste muere.
6211
Por la Diosa qu'adoras te lo ruego.
6212
MONTANO
Por tan alta deidad me conjuraste,
6213
que demasiado impío
6214
sería cuando yo te lo negase.
6215
Mas ¿a ti qué te importa?
6216
CARINO
Más que piensas.
MONTANO
Porqu’él mismo por otro se ha ofrecido
6217
a voluntaria muerte.
6218
CARINO
Luego ¿por otro muere?
6219
También por él yo moriré al instante:
6220
por piedad que endereces
6221
el golpe, en lugar désa, en mi cabeza
6222
ya declinante.
6223
MONTANO
Amigo,
devaneas.
6224
CARINO
¿Por qué, pues, se me niega
lo que a él se concede?
6225
MONTANO
Porqu'eres forastero.
6226
CARINO
Y ¿si no fuese?
MONTANO
Ni tampoco podrías;
6227
que por otro no puede
6228
vivir quién se ofreció por otro a muerte.
6229
Mas di ¿quién eres tú, si verdadero
6230
es no ser forastero?
6231
Aunque, al vestido, arcade no pareces.
6232
CARINO
Arcade soy, arcade.
6233
MONTANO
No me ocurre
jamás haberte visto en esta tierra.
6234
CARINO
Nacido en ella soy; y soy Carino,
6235
padre d'aquel mezquino.
6236
MONTANO
¿Padre tú de Mirtilo? ¡Oh cómo llegas
6237
importuno a nosotros y a ti mismo!
6238
Aparta al punto; qu'el paterno afecto
6239
volver podría infructuoso y vano
6240
el sacrificio nuestro.
6241
CARINO
¡Ay, si tú fueses padre!
6242
MONTANO
Padre soy; y lo soy d'único hijo,
6243
y también tierno padre. Mas, con todo,
6244
si fuera la cabeza de mi Silvio
6245
la que ves, menos pronto no sería
6246
a ejecutar en ella lo qu'en ésta;
6247
que manto sacro indignamente viste
6248
aquel que por el público provecho
6249
de suyo singular no se despoja.
6250
CARINO
¡Ay! Déjame siquiera
6251
le bese antes que muera.
6252
MONTANO
¡Menos eso!
6253
CARINO
¡Oh mi bien! ¡Oh sangre mía!
¿Y tú también tan riguroso eres,
6254
que a tu doliente padre no respondes?
6255
MIRTILO
Padre, sosiega…
6256
MONTANO
¡Ay de nosotros, tristes!
¡El sacrificio está contaminado!
6257
¡Ay Dioses!…
6258
MIRTILO
…que ofrecer más dignamente
la vida que me diste no podía.
6259
MONTANO
…Conocí demasiado
6260
qu'éste al paterno llanto
6261
rompería el silencio.
6262
MIRTILO
¡Oh miserable,
qué yerro he cometido!
6263
¡Triste! ¿Cómo salió de mi memoria
6264
del silencio la ley?
6265
MONTANO
Mas ¿qué se tarda?
¡Ea, ministros! Con presteza al templo
6266
le volved a llevar, y en la sagrada
6267
celda otra vez del mismo se reciba
6268
el voluntario voto, y aquí después volviendo
6269
os traed para el nuevo sacrificio
6270
nueva llama, nueva agua y nuevo vino.
6271
¡Despachad presto, que ya el Sol declina!
6272
Scena quinta
(Montano, Carino, Dameta)
MONTANO
Mas tú, viejo importuno,
6273
gracias al Cielo da de qu'eres padre;
6274
que si esto no fuese, yo te haría
6275
(por mi cabeza sacra te lo juro)
6276
sentir bien lo qu'en mí puede la ira,
6277
pues te vales tan mal del sufrimiento.
6278
¿Sabes quién soy, acaso? ¿Acaso sabes
6279
que rijo aquí con una vara sola
6280
así cosas divinas como humanas?
6281
CARINO
Por impetrar merced humildemente
6282
grandeza no s’ofende.
6283
MONTANO
Mucho te sufrí yo, y aun tú por eso
6284
te volviste insolente.
6285
¿Sabes que si la ira en justo pecho
6286
se cuece largamente,
6287
cuanto más se tardó tanto más daña?
6288
CARINO
Borrascoso furor jamás la ira
6289
fue en magnánimo pecho,
6290
mas solamente un soplo
6291
de generoso afecto
6292
qu'espirando en el alma cuando ella
6293
con la razón se halla más unida,
6294
la despierta y la vuelve
6295
para las bellas obras animosa;
6296
por tanto, si impetrar no puedo gracia,
6297
haz que justicia, por lo menos, halle.
6298
Ni por obligación puedes negarlo;
6299
que quien leyes a otro
6300
da, libre y desatado
6301
no queda de la ley en toda parte;
6302
y tú cuanto mayor en mandar eres
6303
tanto obediente más debes mostrarte
6304
a quien justicia pide.
6305
Y pues yo la pretendo,
6306
hazla; ya que no a mí, hazla a ti mismo:
6307
que matando a Mirtilo eres injusto.
6308
MONTANO
¡Injusto! ¿Cómo? Haz que lo entienda luego.
6309
CARINO
¿Dijiste cómo aquí vedado era
6310
sacrificar la sangre de estranjero?
6311
MONTANO
Díjelo, y dije lo que el Cielo ordena.
6312
CARINO
Pues quien sacrificar quieres ahora
6313
es forastero.
6314
MONTANO
¿Cómo, si es tu hijo?
CARINO
Esto sólo se baste, y más no inquieras.
6315
MONTANO
¿Porque no le engendraste,
6316
acaso, entre nosotros?
6317
CARINO
A veces, menos sabe
6318
quien más saber pretende.
6319
MONTANO
Aquí la sangre y no el lugar s'atiende.
6320
CARINO
Por no haberle engendrado
6321
le llamo forastero.
6322
MONTANO
Pues ¿es tu hijo y tú no le engendraste?
6323
CARINO
Y si no le engendre, no es hijo mío.
6324
MONTANO
¿Ser nacido de ti no me dijiste?
6325
CARINO
Dije qu'ra mi hijo,
6326
mas no de mí nacido.
6327
MONTANO
El demasiado
dolor te vuelve loco.
6328
CARINO
No sintiera dolor si loco fuera.
6329
MONTANO
No dejas, pues, de ser maligno o necio.
6330
CARINO
Jamás maldad con la verdad alberga.
6331
MONTANO
¿Cómo pueden en uno
6332
estar, hijo y no hijo?
6333
CARINO
Hijo d'amor, no de naturaleza.
6334
MONTANO
Pues si tu hijo es, no es estranjero;
6335
y si no es, en él razón no tienes:
6336
padre o no padre, convencido eres.
6337
CARINO
Siempre de la verdad no es convencido
6338
aquel que de palabras es vencido.
6339
MONTANO
Siempre la fe d'aquel es convencida
6340
que sus palabras contradice y varía.
6341
CARINO
Vuelvo a decir que haces obra injusta.
6342
MONTANO
Pues sobr'esta cabeza
6343
y sobre la querida de mi Silvio
6344
toda esta injusticia a caer venga.
6345
CARINO
Tú te arrepentirás.
6346
MONTANO
Tú serás ése,
si no me dejas acabar mi oficio.
6347
CARINO
Hombres y Dioses llamo en testimonio.
6348
MONTANO
¿Los dioses, por ventura,
6349
llamas que despreciaste?
6350
CARINO
Y, pues tú no me oyes,
6351
óyame cielo y tierra,
6352
óyame la gran Diosa
6353
a quien adora Arcadia,
6354
qu'es Mirtilo estranjero
6355
y que no es hijo mío, y que profanas
6356
el santo sacrificio
6357
MONTANO
¡El Cielo me socorra
6358
con hombre tan molesto!
6359
Di, pues, ¿quién es su padre,
6360
si tu hijo no es?
6361
CARINO
No sé decillo;
que no soy yo sé cierto.
6362
MONTANO
¿No ves cómo vacilas?
6363
¿Deciende de tu sangre?
6364
CARINO
Tampoco.
6365
MONTANO
Pues ¿por qué hijo le llamas?
CARINO
Por haberle cual hijo,
6366
desd'el primero día que le hube
6367
hasta la edad presente,
6368
en mi casa criado
6369
y como hijo amado.
6370
MONTANO
¿Le compraste o robaste?
6371
¿Dónde le hubiste?
6372
CARINO
Dado
en Élide me fue d'un estranjero.
6373
MONTANO
Y ése ¿de quién le hubo?
6374
CARINO
Yo l'había dado al mismo.
6375
MONTANO
Ira y risa provocas en un punto.
6376
Pues ¿en don recibiste
6377
lo que tú dado habías?
6378
CARINO
Dile lo qu'era suyo,
6379
y él después me lo dio graciosamente.
6380
MONTANO
Y a ti (pues hoy a vacilar me llevas)
6381
¿quién te le dio primero?
6382
CARINO
En la boca d'Alfeo, poco antes,
6383
entr'unas matas d'oloroso mirto
6384
acaso l'había hallado:
6385
por esto solo le llamé Mirtilo.
6386
MONTANO
¡Cuán bien fábulas finges! ¿Vuestros bosques
6387
tienen, a dicha, fieras?
6388
CARINO
¿Fieras? ¡Y con estremo!
6389
MONTANO
¿Cómo no le comieron?
6390
CARINO
Una veloz corriente
6391
l'había traído a aquellas
6392
matas, donde dejándole en el seno
6393
d'una isla pequeña,
6394
en torno con las ondas le guardaba.
6395
MONTANO
¡Qué bien mentiras tramas! ¿Había sido
6396
el agua tan piadosa,
6397
que dejó d'anegarle?
6398
¿Son acaso en tu patria
6399
tan discretos los ríos,
6400
que sustentan los niños?
6401
CARINO
Reposaba en una cuna
6402
que, casi cual discreta navecilla
6403
de más fuerte materia
6404
(que siempre juntar suelen las crecientes)
6405
ceñida bien, allí l'había llevado.
6406
MONTANO
Y ¿estaba en una cuna?
6407
CARINO
En una cuna.
MONTANO
¿Niño en mantillas?
6408
CARINO
Sí, bien alegrito.
MONTANO
Y ¿cuánto puede haber que pasó eso?
6409
CARINO
Haz cuenta que pasaron
6410
desde la gran creciente
6411
ya decinueve años,
6412
y ésos habrá sin falta.
6413
MONTANO
¡Cuál horror por mis huesos
6414
siento correr!
6415
CARINO
No sabe qué decirse.
¡Oh soberbia, costumbre d'almas grandes!
6416
¡Oh pertinaz ingenio,
6417
que vencido no cede
6418
y exceder en juicio
6419
entiende como aquí de fuerza excede!
6420
Éste está convencido, y ya le pesa
6421
(si yo su murmurar malentendido
6422
puedo bien entender); y en algún modo
6423
que de verdad tuviese semejanza
6424
cubrir querría el yerro
6425
de la mente obstinada.
6426
MONTANO
Mas en el niño ¿qué razón tenía
6427
el hombre de quien hablas?
6428
¿Acaso era su hijo?
6429
CARINO
No te lo sé decir.
6430
MONTANO
¿Ni dél tuviste
mayor noticia qu'ésa?
6431
CARINO
Esto no mas sé yo. ¿Qué novedad es?
6432
MONTANO
Y ¿le conocerías?
6433
CARINO
Sólo en verle:
era tosco pastor en traje y rostro,
6434
de mediana estatura y negro pelo,
6435
d'áspera barba y de copiosa ceja.
6436
MONTANO
¡Llegaos acá, pastores y criados!
6437
DAMETA
Vesnos prontos.
6438
MONTANO
Ahora
mira bien a cuál déstos
6439
más se parece el hombre de quien dices.
6440
CARINO
El que habla contigo
6441
no sólo le retrata,
6442
mas antes es seguramente el mismo,
6443
y del propio semblante
6444
qu'era habrá veinte años, pues no tiene
6445
un pelo blanco, estando
6446
yo, cual ves, todo cano.
6447
MONTANO
De nuevo os apartad. Y tú conmigo
6448
queda, Dameta. Dime
6449
si conoces a éste.
6450
DAMETA
Me parece
que sí, mas no sabré de dónde o cómo.
6451
CARINO
Al instante de todo
6452
haré s'acuerde bien.
6453
MONTANO
Deja primero
que yo le hable a solas, ni t'ofenda
6454
estar un rato aparte.
6455
CARINO
Cuanto mandas
hago de buena gana.
6456
MONTANO
Respóndeme, Dameta,
6457
y advierte bien a no decir mentira.
6458
DAMETA
¡Dioses! ¿Qué será esto?
6459
MONTANO
Volviendo de buscar, ha veinte años,
6460
el niño qu'en la cuna
6461
me robó la creciente,
6462
¿no dijiste que todos los confines
6463
que baña Alfeo habías
6464
buscado inútilmente?
6465
DAMETA
¿Por qué me lo preguntas?
6466
MONTANO
A esto me responde; y ¿no dijiste
6467
que no l'habías hallado?
6468
DAMETA
Díjelo.
6469
MONTANO
Pues ¿qué niño
es el que diste entonces
6470
en Élide a aquel hombre de quien fuiste
6471
agora conocido?
6472
DAMETA
Veinte años
habrá, señor, que pasó eso, y ¿quieres
6473
s'acuerde tanto un viejo?
6474
MONTANO
También aquél es viejo, y bien s'acuerda.
6475
DAMETA
Mas antes devanea.
6476
MONTANO
Verase en este punto.
6477
¿Dónde estás, forastero?
6478
CARINO
Vesme.
DAMETA
¡Oh, fueses
debajo de la tierra!
6479
MONTANO
Amigo, dime,
¿no es éste aquel pastor qu’el don te hizo?
6480
CARINO
Él es, por cierto.
6481
DAMETA
Y ¿de cuál don me hablas?
CARINO
Di, ¿no t'acuerdas tú cuando en el templo
6482
del olímpico Júpiter,
6483
del oráculo habiendo
6484
la respuesta entendido,
6485
adonde estabas vine preguntando
6486
por las señas d'aquello que buscabas,
6487
y, de ti dadas, te llevé a mi casa
6488
y allí, en la cuna echado, al niño hallaste,
6489
a quien después me diste?
6490
DAMETA
Pues ¿qué quieres
decir por eso?
6491
CARINO
Agora,
aquel niño qu'entonces
6492
me diste y yo crié como a mi hijo,
6493
siempre, después acá, en mi compañía,
6494
es el triste mancebo
6495
víctima a los altares destinado.
6496
DAMETA
¡Oh fuerza del Destino!
6497
MONTANO
¿Aún desimulas?
¿Es la verdad cuanto el pastor refiere?
6498
DAMETA
Así como lo es fuera yo muerto.
6499
MONTANO
Igual suceso espera
6500
si mientes en el resto.
6501
¿Qué causa te movió a dar a otro
6502
lo que tuyo no era?
6503
DAMETA
Saber más adelante no pretendas.
6504
¡No más, señor, por Dios! Esto te baste.
6505
MONTANO
Más sed me viene ahora.
6506
¡Cómo! ¿Más me entretienes? ¿Aún no hablas?
6507
Eres muerto si más te lo pregunto.
6508
DAMETA
Dile porque anunciado
6509
el oráculo había
6510
que corría peligro el niño hallado
6511
de ser muerto del padre
6512
si alguna vez volvía
6513
a la paterna casa.
6514
CARINO
Es la verdad, que yo me hallé presente.
6515
MONTANO
¡Ay de mí! Manifiesto
6516
demasiado está todo.
6517
El caso está bien claro:
6518
con el sueño y destino
6519
concuerda bien el Hado.
6520
CARINO
Agora ¿qué más falta?
6521
¿Quieres mayor certeza,
6522
por suerte, de la hallada?
6523
MONTANO
Estoy bien cierto ya. Mucho dijiste
6524
y mucho he yo entendido.
6525
Buscara menos yo (¡ay de mí, triste!).
6526
Menos hubieras tú también sabido.
6527
¡Oh Carino, Carino!
6528
¡Cómo dolor, cómo fortuna cambio
6529
contigo! ¡Cómo míos
6530
se hicieron tus afectos!
6531
Este es mi hijo. ¡Oh hijo
6532
demasiado infeliz de infeliz padre!
6533
Hijo del agua, ¡ay sí!, más fieramente
6534
guardado que robado, pues debías
6535
por las paternas manos
6536
en este sacro altar dejar la vida
6537
y bañar con tu sangre el patrio suelo.
6538
CARINO
¿Padre tú de Mirtilo? ¡Oh maravilla!
6539
Y ¿cómo le perdiste?
6540
MONTANO
Robado fue d'aquel diluvio horrendo
6541
qu'ha poco me dijiste.
6542
¡Oh dulce! ¡Oh prenda cara!
6543
Cuando yo te perdí salva quedaste,
6544
y ahora, porque sólo
6545
te hallé, te pierdo.
6546
CARINO
¡Oh Providencia eterna,
con qué alto consejo
6547
has tantos acidentes
6548
hastaquí suspendido
6549
para hacer que cayesen
6550
en un instante todos!
6551
Gran cosa concebiste,
6552
preñada estás de parto monstruoso:
6553
parirás o gran bien o grande daño.
6554
MONTANO
Esto fue lo qu'el sueño me predijo.
6555
Sueño, sueño engañoso,
6556
en el mal verdadero demasiado
6557
y en el bien demasiado mentiroso.
6558
Esta fue la piedad nunca sentida
6559
y el horror improviso
6560
qu'en el mover del hierro
6561
sentí se dilataba por mis huesos:
6562
qu'aborrecía, en fin, Naturaleza
6563
por la mano del padre
6564
golpe de tal fiereza.
6565
CARINO
Pues ¿qué? ¿Darás acaso
6566
efeto a tan horrendo sacrificio?
6567
MONTANO
Caer por otra mano
6568
no puede en este altar víctima humana.
6569
CARINO
¿El padre al hijo habrá de dar la muerte?
6570
MONTANO
Así la ley nos lo manda,
6571
y ¿quién tendrá de perdonalla a otro
6572
caridad tan ardiente, si no quiso
6573
perdonar a sí mismo el fiel Aminta?
6574
CARINO
¡Oh perverso Destino!
6575
¿Adónde me trujiste?
6576
MONTANO
A ver hecha homicida
6577
la piedad de dos padres:
6578
la tuya con Mirtilo,
6579
con los Dioses la mía.
6580
Tú creíste salvarle
6581
negando serle padre, y le perdiste;
6582
yo, buscando y creyendo
6583
sacrificar tu hijo,
6584
hallo el mío y aquí le sacrifico.
6585
CARINO
Este es el monstruo horrible
6586
que nace hoy del Hado. ¡Atroz suceso!
6587
¡Oh Mirtilo, mi vida! ¿Es esto aquello
6588
qu'anunciado me había
6589
de ti la voz celeste?
6590
¿Así en mi tierra, hijo,
6591
feliz vienes a hacerme?
6592
¡Oh hijo deste anciano sin ventura,
6593
antes dulce esperanza y caro arrimo,
6594
mas ya tormento y muerte!
6595
MONTANO
Las lágrimas, Carino,
6596
sólo para mí deja; que mi sangre
6597
lloro. Mas ¿por qué mía,
6598
si tengo por mi mano de verterla?
6599
¡Oh miserable hijo!
6600
¿Para qué t'engendré y a qué naciste?
6601
¿Tu vida reservó l'agua piadosa
6602
porque te la quitase el fiero padre?
6603
Inmortales y santas Deidades,
6604
sin cuyo alto entendimiento eterno
6605
ni en mar se mueve ola
6606
ni espíritu en el aire, en tierra hoja,
6607
¿qué pecado tan grave
6608
he yo contra vosotros cometido
6609
por quien digno me halle
6610
de causar con mi casta enojo al Cielo?
6611
Pero, si yo he pecado
6612
¿en qué pecó mi hijo?
6613
¿Por qué no le perdonas
6614
y con un soplo de tu ira ardiente
6615
(¡oh fulminante Jove!) no me atierras?
6616
Mas si cesa tu flecha
6617
no cesará mi hierro:
6618
renovaré d'Aminta
6619
el lastimoso ejemplo,
6620
y antes el hijo verá muerto al padre
6621
qu'el padre al hijo con su mano mate.
6622
Muere pues, ¡oh Montano!
6623
Hoy a ti morir toca , a ti conviene.
6624
¡Dioses! (no sé si diga
6625
del Infierno u del Cielo)
6626
Vos qu'agitáis con insufrible duelo
6627
esta desesperada fantasía,
6628
ya, ya, pues os agrada,
6629
vuestro furor alberga en mis entrañas.
6630
Sólo muerte apetezco,
6631
deleite de mi fin sólo recibo,
6632
un funesto deseo
6633
d'aborrecer y desechar la vida
6634
todo todo me ocupa
6635
y va volviendo fuerte
6636
para seguir intrépido la muerte.
6637
CARINO
¡Oh viejo desdichado!
6638
Como la mayor lumbre
6639
a la menor deshace,
6640
así el dolor que tu daño siento
6641
mi dolor ha dejado sin aliento.
6642
¡Cierto que de piedad eres bien digno!
6643
Scena sexta
(Tirenio, Montano, Carino)
TIRENIO
Date prisa, hijo mío,
6644
mas con paso seguro, de manera
6645
que te pueda seguir y no tropiece
6646
por esta desigual, torcida senda
6647
con el pie ciego y débil.
6648
Sus ojos eres tú, como yo vista
6649
soy de tu pensamiento.
6650
Y en habiendo llegado
6651
donde está el Sacerdote enfrena el paso.
6652
MONTANO
Mas aquel qu'allí veo
6653
¿no es nuestro Tirenio venerable,
6654
qu'es en la tierra ciego
6655
y todo el cielo ve? Cierto le mueve
6656
alguna cosa grande;
6657
que desde muchos años a esta parte
6658
un solo punto fuera
6659
de la sagrada celda no se ha visto.
6660
CARINO
¡Quiera l'alta bondad de sumos Dioses
6661
qu'oportuno y alegre
6662
para ti llegue aquí!
6663
MONTANO
¡Padre Tirenio!
¿Qué novedad tan grande es la que veo?
6664
¿Fuera del templo tú? ¿Con qué y adónde?
6665
TIRENIO
Adonde estás tan solamente vengo,
6666
y nuevas cosas traigo y nuevas busco.
6667
MONTANO
¿Cómo no está contigo el orden sacro?
6668
¿Qué dilación es ésta? ¿Aún no se vuelve
6669
con la purgada víctima y el resto
6670
que falta al sacrificio interrumpido?
6671
TIRENIO
¡Cuán provechoso a veces
6672
es al ver mucho el carecer de vista!,
6673
porqu'entonces el alma
6674
no divertida, antes en sí toda
6675
recogida, abrir suele
6676
con el sentido ciego ojos de lince.
6677
Montano, no conviene
6678
pasar tan de ligero algunos casos
6679
graves y no esperados,
6680
que tienen de divino
6681
entr'el obrar humano,
6682
puesto lo sumos Dioses no conversan
6683
en la tierra ni hablan con los hombres;
6684
mas aquello de grande y espantoso
6685
que al ciego caso el ciego vulgo aplica,
6686
otra cosa no es que hablar celeste.
6687
En esta forma entre nosotros hablan
6688
las eternas deidades;
6689
aquestas son sus voces,
6690
mudas a los oídos,
6691
mas a los corazones
6692
de los que las entienden resonantes.
6693
¡Oh tres y cuatro veces venturoso
6694
quien las entiende bien! Como mandaste,
6695
para traer el orden sacro estaba
6696
ya pronto el buen Nicandro,
6697
pero yo le detuve
6698
por un nuevo acidente
6699
sucedido en el templo;
6700
y es tal, que mientras quiero
6701
juntarlo con el otro
6702
que casi a un mismo tiempo
6703
hoy te ha sucedido,
6704
siento ocuparme todo
6705
d'un no sé qué confuso y desusado,
6706
entre esperanza y miedo,
6707
qu'entendello no puedo;
6708
y cuanto menos es de mí entendido
6709
tanto mayor conceto
6710
infiero, o malo o bueno.
6711
MONTANO
Eso que tú no entiendes
6712
entiendo yo, y lo pruebo
6713
bien miserablemente.
6714
Mas dime, ¿a ti, que puedes
6715
penetrar del Destino
6716
los más altos secretos,
6717
cosa alguna se esconde?
6718
TIRENIO
¡Oh hijo, hijo!
Si de la profecía voluntario
6719
fuese el uso divino,
6720
don de Naturaleza
6721
sería, y no del Cielo.
6722
Yo siento bien en la indigesta mente
6723
que el Hado mismo la verdad me esconde
6724
y en su pecho reserva alto secreto.
6725
Así, sola esta causa aquí me trujo,
6726
deseando saber más por entero
6727
quién es aquel que padre
6728
se descubrió (si el hecho
6729
supe bien de Nicandro)
6730
d'aquel garzón qu'es destinado a muerte.
6731
MONTANO
De ti bien conocido
6732
es, Tirenio. Y ¡oh cuanto
6733
te pesará después de que te sea
6734
tan conocido y caro!
6735
TIRENIO
Alabo tu piedad; que humana cosa
6736
es tener d'afligidos
6737
compasión; mas, con todo,
6738
haz que hable con él.
6739
MONTANO
En este punto
echo de ver que el Cielo
6740
cuanto tener solías
6741
de présaga virtud en ti suspende.
6742
Tirenio, el padre soy por quien preguntas:
6743
yo soy aquel con quien hablar deseas.
6744
TIRENIO
¿El padre tú d'aquel qu'es destinado
6745
víctima a la gran Diosa?
6746
MONTANO
Soy el mísero padre
6747
d'aquel mísero hijo.
6748
TIRENIO
¿D'aquel pastor fiel que, por dar vida
6749
a otro, él mismo s'ofreció a la muerte?
6750
MONTANO
Del que hace muriendo
6751
vivir quien le da muerte,
6752
morir quien le dio vida.
6753
TIRENIO
¿Es verdad eso?
MONTANO
Aquí testigo tienes.
6754
CARINO
Es verdad cuanto dice.
6755
TIRENIO
Tú que hablas, ¿quién eres?
6756
CARINO
Soy Carino: por padre
6757
d'aquel garzón tenido
6758
hasta ora.
6759
TIRENIO
¿Sería
éste, por suerte, el niño
6760
que te robó el diluvio?
6761
MONTANO
¡Ay de mí! Tú acertaste.
6762
TIRENIO
Y ¿tú por eso
te llamas padre mísero, Montano?
6763
¡Oh ceguedad d'humanos pensamientos!
6764
¡En cuál profunda noche, en qué tinieblas
6765
se hallan nuestras almas sumergidas
6766
cuando no las ilustras, sumo Febo!
6767
¿A qué soberbia os causa
6768
vuestro saber? ¡Oh míseros mortales!
6769
La parte de nosotros
6770
que ve y entiende, es cierto
6771
no ser nuestra virtud: del Cielo viene,
6772
y Él la quita o la da como l'agrada.
6773
¡Oh tú Montano, ciego
6774
de entendimiento más que yo de vista!
6775
¿Qué ilusión, qué maligno
6776
espíritu te ofusca,
6777
ya que verdad saliendo que tu hijo
6778
sea aquel noble mozo
6779
te impide ver que a nuestros Dioses eres
6780
el padre más felice y el más caro
6781
que al mundo jamás hijos engendrase?
6782
Veis el alto secreto
6783
que me escondía el Hado;
6784
veis el día dichoso
6785
esperado con tanta sangre nuestra
6786
y tanto nuestro llanto;
6787
veis el beato fin de nuestros males.
6788
¿Dónde, Montano, estás? ¡Vuelve en ti mismo!
6789
¿Cómo de la memoria
6790
has perdido tú solo
6791
el oráculo insigne,
6792
aquel felice oráculo en el alma
6793
de toda Arcadia impreso?
6794
¿Cómo al relampaguear con que este día
6795
tan sin pensar te muestra el caro hijo,
6796
de la celeste voz no oyes el trueno:
6797
'Antes no tendrá fin lo que os ofende
6798
que junte Amor dos líneas celestiales…'
6799
Me destilan del pecho
6800
lágrimas de dulzura en tanta copia,
6801
que hablar no puedo. 'Antes…
6802
Antes no tendrá fin lo que os ofende
6803
que junte Amor dos líneas celestiales,
6804
y de ninfa infiel el yerro antiguo
6805
l'alta piedad d’un fiel pastor emiende'.
6806
Dime, Montano, ahora:
6807
el pastor de quien hablas
6808
y que morir debía
6809
¿del Cielo no deciende,
6810
siendo de ti engendrado?
6811
Asimismo Amarilis
6812
¿no deriva del Cielo?
6813
Y ¿quién, sino el amor, los ha juntado?
6814
Silvio fue por sus padres
6815
(y fue, cierto, por fuerza)
6816
obligado a casar con Amarilis,
6817
y tan lejos se halla que le enlace
6818
nudo amoroso cuanto
6819
aborrecer d'amar lejos se halla.
6820
Mas, si el resto examinas, claramente
6821
verás qu'entendió sólo de Mirtilo
6822
la voz fatal. ¿Acaso viose nunca
6823
fe d'amor que con ésta
6824
pueda igualarse? ¿Quién por la que amaba
6825
quiso jamás (después del fiel Aminta)
6826
morir, sino Mirtilo?
6827
L'alta piedad del fiel pastor es ésta,
6828
bien digna de borrar el yerro antiguo
6829
de la infiel y mísera Lucrina.
6830
Con acto tan estraño y admirable
6831
más que con sangre humana
6832
el enojo del Cielo se mitiga,
6833
y a la eterna justicia
6834
al fin se vuelve aquello
6835
que quitado l'había
6836
el femenil ultraje.
6837
Esta fue la ocasión; que, entrado apenas
6838
hubo en el templo a renovar el voto,
6839
cuando cesaron todas las señales
6840
fieras y monstruosas:
6841
del simulacro eterno no destila
6842
sudor de sangre ya, ni tiniebla el suelo;
6843
ya la sacra caverna
6844
ruido o mal olor en sí no tiene;
6845
antes ya sale della
6846
tan suave armonía, olor tan grato,
6847
que tan grato y suave
6848
no la tendría el cielo, si tuviese
6849
voz o espíritu el cielo.
6850
¡Oh alta Providencia! ¡Oh sumos dioses!
6851
Si todas mis palabras
6852
fuesen almas, y todas
6853
las consagrase hoy al honor vuestro,
6854
a las debidas gracias
6855
de tanto y tan gran don no bastarían;
6856
mas, con todo, os las rindo como puedo,
6857
postrado humildemente de rodillas.
6858
Santas deidades del inmenso cielo,
6859
¡oh cuánto os debo en permitir qu'hoy viva!
6860
De mi vida corrieron ya cien años,
6861
y en todos jamás supe
6862
vivir, jamás la vida
6863
agradable me fue cual este día.
6864
Hoy a vivir comienzo y hoy renazco.
6865
Mas ¿por qué mientras hablo pierdo el tiempo
6866
que al obrar debe darse?
6867
Hijo, tú me levanta;
6868
qu'alzar sin ti no puedo
6869
estos ancianos miembros.
6870
MONTANO
Tirenio, un'alegría
6871
tengo dentro del pecho,
6872
con tan estraña admiración unida,
6873
qu'estoy alegre todo y no lo siento,
6874
ni puede la confusa
6875
alma mostrar defuera
6876
el detenido gozo:
6877
tan alto asombro los sentidos liga.
6878
¡Oh milagro del Cielo jamás visto
6879
ni jamás entendido!
6880
¡Oh gracia sin ejemplo!
6881
¡Oh piedad singular de sumos Dioses!
6882
¡Oh venturosa Arcadia!
6883
¡Oh sobre las qu'el Sol calienta y mira
6884
tierra al Cielo agradable, feliz tierra!
6885
Así tu bien estimo, que no siento
6886
el mío y de mi hijo
6887
que dos veces perdí y hallé dos veces.
6888
¿Qué más? Ni de mí mismo,
6889
que paso d'un abismo
6890
de dolor a un abismo d'alegría,
6891
mientras en ti pensando estoy me ocurre;
6892
y se pierde y deshace mi deleite,
6893
como gota pequeña,
6894
insensible y confusa
6895
en el profundo mar de tus dulzuras.
6896
¡Oh sueño venturoso!
6897
No sueño, no, sino visión celeste,
6898
pues hoy s'ha de volver alegre y bella,
6899
como tú me dijiste,
6900
mi Arcadia, que hasta ora estuvo triste.
6901
TIRENIO
¿A qué tardas, Montano? Ya no atiende
6902
víctima humana el Cielo de nosotros:
6903
no es tiempo ya de ira ni venganza,
6904
sino d'amor, sino de gracia. Hoy manda
6905
nuestra Diosa qu'en vez de sacrificio
6906
bodas se hagan prósperas y alegres.
6907
Mas di, ¿cuánto de vivo tiene el día?
6908
MONTANO
Un hora, o poco más.
6909
TIRENIO
¿Así tan presto
viene la noche? Al templo nos volvamos,
6910
y en él, al mismo instante,
6911
de Titiro la hija y tu Mirtilo
6912
se den la fe matrimonial y esposos
6913
d'amantes queden hechos;
6914
y el uno con presteza
6915
lleve a la otra a la paterna casa,
6916
donde conviene antes qu'el Sol tramonte
6917
juntos estén los héroes venturosos.
6918
Así lo manda el Cielo.
6919
Hijo, vuélveme ahora donde estaba,
6920
y tú, Montano, sigue mis pisadas.
6921
MONTANO
Mas advierte, Tirenio,
6922
que sin violar la santa ley no puede
6923
ella dar a Mirtilo
6924
la fe qu'a Silvio antes dado había.
6925
CARINO
¡Y aun a Silvio fue dada
6926
igualmente la fe!, pues fue Mirtilo
6927
desde su nacimiento así llamado
6928
(si aquel tu siervo la verdad me dijo);
6929
mas él se contentó que le nombrase
6930
Mirtilo en vez de Silvio.
6931
MONTANO
¡Así es! ¡Ya me ocurre!
6932
Y renové tal nombre en el segundo
6933
por dejar del primero
6934
consolada la pérdida.
6935
TIRENIO
Importante
era la duda. Agora tú me sigue.
6936
MONTANO
Carino, al templo vamos.
6937
Mirtilo desde hoy tendrá dos padres.
6938
Hoy un hijo Montano
6939
halló, y halló Carino un buen hermano.
6940
CARINO
D'amor hermano a ti, padre a Mirtilo,
6941
siervo de reverencia al uno y otro
6942
Carino será siempre. Y pues conmigo
6943
te muestras tan humano,
6944
osaré suplicarte que te sea
6945
este mi compañero también caro,
6946
sin quien caro a mí mismo no sería.
6947
MONTANO
Haz lo que t’agradare.
6948
CARINO
Eternos dioses,
¡oh cómo son diversas
6949
aquellas encumbradas,
6950
inacesibles sendas,
6951
por donde vuestras gracias
6952
a nosotros decienden,
6953
d'aquellas engañosas
6954
y torcidas por donde
6955
al cielo suben nuestros pensamientos!
6956
Scena séptima
(Corisca, Linco)
CORISCA
¡Y qu’así, Linco, el riguroso Silvio
6957
cuando menos pensó se volvió amante!
6958
Mas, después ¿qué fue della?
6959
LINCO
Nosotros la llevamos
6960
a la casa de Silvio, do la madre
6961
la recibió con llanto,
6962
no sé si de dolor si de contento,
6963
alegre en ver que ya su hijo fuese,
6964
junto, amante y esposo; mas del caso
6965
de la doliente ninfa,
6966
y por ser de dos nueras
6967
suegra mal bastecida,
6968
una muerta lloraba y otra herida.
6969
CORISCA
¡Y qu'es muerta Amarilis!
6970
LINCO
Morir debía:así corrió la fama.
6971
Por tanto, ahora hacia el templo iba;
6972
que consolar con esto
6973
a Montano quisiera,
6974
pues hoy, si nuera pierde, halla nuera.
6975
CORISCA
¿Ya no es muerta Dorinda?
6976
LINCO
¡Cómo muerta! ¡Estuvieses
6977
tú tan viva y alegre!
6978
CORISCA
Luego ¿no fue mortal aquella herida?
6979
LINCO
Con la piedad de Silvio,
6980
cuando muerta se hallara
6981
luego resucitara.
6982
CORISCA
Y ¿con qué arte, pues, sanó tan presto?
6983
LINCO
Yo te diré la cura
6984
toda desd’el principio,
6985
y maravilla escucharás: estaban
6986
alrededor de la pastora herida
6987
con pronta mano y corazón medroso
6988
todos, así pastores como ninfas;
6989
mas que otro que Silvio la tocase
6990
no permitió, diciendo:
6991
'La propia mano que me hirió me sane'.
6992
Así, solos quedamos
6993
Silvio, la madre y yo: con el consejo los dos
6994
y el uno con la mano obrando.
6995
El osado mancebo,
6996
después d'haber quitado levemente
6997
los sangrientos despojos
6998
del desnudo alabastro,
6999
probó sacar de la profunda llaga
7000
la saeta clavada;
7001
mas cediendo a la mano, no sé cómo,
7002
la maliciosa vara,
7003
en lo interior dejó escondido el hierro.
7004
Aquí se renovaron
7005
de veras las angustias,
7006
porque no fue posible,
7007
ni con maestra mano
7008
o cualquier otro ardid d'allí arrancalla.
7009
Quizá con otra herida
7010
mucho más dilatada aquélla abriendo,
7011
en la secreta vía
7012
del hierro penetrar con otro hierro
7013
se debía o podía;
7014
mas era muy piadosa y muy amante
7015
para piedad tan dura
7016
la mano del zagal, y ciertamente
7017
no sana con tan fieros instrumentos
7018
Amor a sus heridos,
7019
no obstante que la ninfa enamorada
7020
en las manos de Silvio
7021
aquel dolor juzgase por alivio.
7022
El cual, por el suceso no turbado,
7023
dijo:'D'aquí saldrás, maligno hierro,
7024
y con pena menor de la que piensas.
7025
Será quien causa fue de qu'estés dentro
7026
también para sacarte poderoso:
7027
restauraré con uso de la caza
7028
el daño que por uso
7029
de la caza padezco.
7030
Una yerba me ocurre
7031
de la silvestre cabra conocida
7032
cuando lleva en l'ijada
7033
la fecha atravesada.
7034
Naturaleza a ella
7035
a conocer la dio, y ella a nosotros;
7036
ni está lejos d'aquí'. Partió tras esto,
7037
y en el cercano cerro
7038
cogió un manojo y donde
7039
nos dejó volvió luego,
7040
y dél sacando zumo,
7041
lo mezcló con simiente de verbena
7042
y raíz de centauro, y tierno emplasto
7043
puso sobre la herida.
7044
¡Oh virtud admirable! Al punto cesa
7045
el dolor y la sangre se restaña,
7046
y el hierro, d'allí a poco,
7047
sin fatiga y sin pena,
7048
a la mano obediente, fuera sale.
7049
Tornó luego el vigor en la doncella
7050
del modo que si herida
7051
jamás sufrido hubiera;
7052
aunque no fue mortal, porque dejando
7053
sin tocar el ombligo d'una parte
7054
y los huesos de otra,
7055
sólo había penetrado
7056
de l'ijada en la parte musculosa.
7057
CORISCA
¡Grande virtud de yerba!
7058
Y muy mayor ventura
7059
me cuentas de doncella.
7060
LINCO
Lo que después entr'ellos
7061
ha sucedido puede
7062
antes imaginarse que decirse.
7063
Es cierto que Dorinda
7064
está sana, y ahora
7065
se sustenta tan bien sobr’aquel lado,
7066
que dél puede servirse
7067
para cualquiera cosa;
7068
Mas, con todo, Corisca,
7069
creo (y aun tú también lo crees, por suerte)
7070
que de más d'una llaga está herida.
7071
Mas, como traspasada
7072
fue de diversas armas,
7073
así también las llagas son diversas:
7074
d'una es fiero el dolor, de otra dulce,
7075
la una con soldarle sana queda,
7076
la otra cuanto menos
7077
se suelda está más sana.
7078
Y aquel fiero garzón, tan inclinado
7079
a flechar fue (mientras siguió la caza),
7080
que amando no ha perdido la costumbre:
7081
pues más herir desea
7082
ahora, viendo cuán mejor se emplea.
7083
CORISCA
¡Oh Linco, Linco! Aún eres
7084
aquel Linco amoroso,
7085
aquel que fuiste siempre.
7086
LINCO
Cierto, Corisca mía,
7087
de voluntad lo soy, mas no de fuerzas:
7088
aún verde vive en este tronco anciano
7089
más que nunca el deseo, y más lozano.
7090
CORISCA
Ya que murió Amarilis,
7091
sólo me falta ver lo sucedido
7092
de mi caro Mirtilo.
7093
Scena octava
(Ergasto, Corisca)
ERGASTO
¡Oh venturoso día
7094
qu’en sí contiene maravilla tantas,
7095
todo amor, toda gracia y alegría!
7096
CORISCA
Ergasto es. ¡Oh cómo llega a tiempo!
7097
ERGASTO
Hoy, con razón, s’alegre toda cosa,
7098
tierra, cielo, aire y fuego,
7099
y sienta el mundo todo
7100
contento igual; y aun este gozo pase
7101
hasta el Infierno y hoy lugar no sea
7102
de perpetuo tormento.
7103
CORISCA
¡Oh cuán alegre viene!
7104
ERGASTO
Felicísimas selvas,
7105
si suspirando en flébiles susurros
7106
a nuestro lamentar os lamentastes,
7107
desatad tantas lenguas cuantas hojas
7108
suenan al son destas risueñas auras
7109
de nuestro gozo llenas;
7110
las dichas celebrad y las dulzuras
7111
de dos amantes venturosos.
7112
CORISCA
Cierto
que viene hablando de Dorinda y Silvio.
7113
En fin, vivir conviene: presto, presto
7114
la fuente de las lágrimas se seca,
7115
mas siempre abunda el río de los gustos.
7116
De la muerta Amarilis
7117
ya no se habla, y sólo se procura
7118
con quien goza gozarse; y es bien hecho:
7119
que llena de trabajos demasiado
7120
está la vida humana.
7121
¿A dó se va tan consolado, Ergasto?
7122
¿A bodas, por ventura?
7123
ERGASTO
¡Adivinaste!
¿Entendiste la suerte venturosa
7124
de los dos felicísimos amantes?
7125
¿Jamás, Corisca, oíste mayor caso?
7126
CORISCA
Ha poco que de Linco
7127
y con mi gran placer lo supe todo,
7128
y aquel dolor he mitigado en parte
7129
que por la muerte d'Amarilis siento.
7130
ERGASTO
¿Muerta Amarilis? ¡Cómo! ¿De cuál caso
7131
hablas ahora o piensas que yo hable?
7132
CORISCA
De Dorinda y de Silvio.
7133
ERGASTO
¡Qué Silvio! ¡Qué Dorinda!
7134
No sabes nada, pues. Mi regocijo
7135
de muy más admirable
7136
y más noble y más alta raíz nace.
7137
D'Amarilis te hablo y de Mirtilo:
7138
junta de cuantas hoy Amor enciende
7139
la más contenta, alegre y más dichosa.
7140
CORISCA
Pues ¿no es muerta Amarilis?
7141
ERGASTO
¡Cómo muerta!
Viva y alegre está, bella y esposa.
7142
CORISCA
Tú me burlas.
7143
ERGASTO
¿Te burlo? Presto, presto
lo verás.
7144
CORISCA
Pues ¿a muerte condenada
no fue?
7145
ERGASTO
Fue, mas también en breve absuelta.
CORISCA
Tú cuentas sueños o soñando escucho.
7146
ERGASTO
Tú la veras bien presto,
7147
como aquí te detengas,
7148
con su feliz, alegre y fiel Mirtilo
7149
salir del templo, donde están ahora
7150
(que ya la fe matrimonial se dieron),
7151
para ir a las casas de Montano
7152
a recoger de tantas y tan grandes
7153
amorosas fatigas dulce fruto.
7154
¡Oh, si tú vieses l'alegría inmensa,
7155
si el son oyeses de gozosas voces
7156
d'inumerable turba!
7157
Allí verías tú niños y ancianos,
7158
sagrados y profanos,
7159
mezclados y confusos,
7160
locos, o poco menos, d'alegría.
7161
Cualquiera, con espanto y maravilla,
7162
corre a mirar la venturosa junta;
7163
cualquiera los abraza y reverencia;
7164
quién la piedad, quién la constancia alaba,
7165
quién las gracias del Cielo,
7166
quién de naturaleza.
7167
Resuena el monte, el cerro, el llano, el valle,
7168
del fiel pastor el glorioso nombre.
7169
¡Oh ventura d'amante
7170
venir a ser tan presto
7171
de tan pobre pastor un semideo,
7172
y casi en un instante
7173
pasar de muerte a vida,
7174
las cercanas obsequias
7175
trocar en tan remoto
7176
y tan desesperado casamiento!
7177
¡Oh Corisca! Y aunque esto mucho sea,
7178
con todo, es poco o nada;
7179
pero gozar d'aquella
7180
por quien muriendo aun gozo recibía,
7181
d'aquella que con él tan prontamente
7182
concurrir en amar no sólo quiso,
7183
mas en morir con ínclita osadía,
7184
y correr a los brazos
7185
d'aquella por quien antes con tal gana
7186
a la muerte corría,
7187
esta es ventura tal, es tal dulzura,
7188
que todo pensamiento atrás se deja.
7189
Y ¿no te alegras tú? Y ¿tú no sientes,
7190
dime, por tu Amarilis el contento
7191
que por Mirtilo siento?
7192
CORISCA
Antes sí, Ergasto. ¡Mira,
7193
mira qu'alegre estoy!
7194
ERGASTO
Y si tú visto
hubieras la bellísima Amarilis
7195
al tiempo que por prenda
7196
de la fe dio la mano a su Mirtilo
7197
y por prenda d'amor Mirtilo a ella
7198
(no sé si diga diese o si robase)
7199
un dulce, sí, mas no entendido beso,
7200
bien cierto sé que de placer murieras.
7201
¡Qué púrpura! ¡Qué rosas!
7202
A cualquiera color que más campea
7203
(o sea natural o artificioso)
7204
las hermosas mejillas excedían,
7205
a quien allí cubría la vergüenza
7206
con raro escudo de beldad sanguina
7207
que, para herirlas, fuerza
7208
subministraba a quien herir quería.
7209
Y ella, en semblante esquiva y zahareña,
7210
mostraba que huía
7211
para encontrar más dulcemente el golpe,
7212
y dejó en duda, en fin, si el beso dado
7213
había sido, o robado:
7214
con tan alto artificio
7215
fue dado y recibido.
7216
Y aquel con suavidad mostrarse esquiva
7217
era un 'no' que quería;
7218
era un acto mezclado
7219
de ganancia y de robo afortunado;
7220
un negar tan cortés, que deseaba
7221
lo que negando daba;
7222
un vedar qu'era envite
7223
d'acometer tan dulce,
7224
qu'a robar quien robaba era robado;
7225
un quedar y un huir tan acertado,
7226
que’l hurto apresuraba.
7227
¡Oh dulcísimo beso!
7228
No puedo mas, Corisca:
7229
abrásase en amor mi tierno pecho.
7230
Voy derecho derecho
7231
a buscar una esposa; qu'en dulzura
7232
que a la mayor excede
7233
ninguno sin amar gozarse puede.
7234
CORISCA
Si verdad éste dice,
7235
este es, Corisca, el día
7236
en que del todo ganas
7237
o pierdes el juicio.
7238
Scena novena
(Coro de Pastores, Corisca, Amarilis, Mirtilo)
CORO
¡Ven, Himeneo santo!
7239
Prospera nuestro voto y nuestro canto;
7240
guía los felicísimos amantes,
7241
uno y otro celeste semideo,
7242
aprieta el fatal nudo, ¡oh Himeneo!
7243
CORISCA
¡Ay de mí, que verdad es demasiado!
7244
Y fruto igual recoges
7245
hoy de tus vanidades. ¡Ah deseos
7246
y pensamientos no menos injustos
7247
qu'engañosos y vanos!
7248
Así, d'una inocente
7249
la muerte he deseado
7250
por cumplir un querer desenfrenado.
7251
¿Fui tan cruel, tan ciega?
7252
¿Quién los ojos me abre
7253
(¡ay mísera!), que veo
7254
el horror de mi culpa,
7255
que de felicidad tuvo semblante?
7256
CORO
¡Ven, Himeneo santo!
7257
Prospera nuestro voto etc.
7258
Pastor fiel, advierte
7259
después de tantos lloros
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y de tantos afanes, dó llegaste.
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Ésta, di, ¿no es aquella que quitada
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t'era por ley del Cielo y de la tierra,
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por tu cruel destino,
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por su querer honesto
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y por tu pobre estado,
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por la fe prometida y por la muerte?
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¡Oh Mirtilo, ya es tuya!
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El rostro aquél, con tal estremo amado,
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aquellos ojos bellos,
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aquel hermoso pecho, aquellas manos,
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todo aquello que miras,
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lo que oyes y tocas,
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antes de ti tan suspirado en vano,
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premio ha de ser ahora
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de tu invencible fe. ¿Y tú no hablas?
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MIRTILO
¿Cómo, cómo hablar puedo,
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si ignoro si estoy vivo,
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ni sé si veo o siento
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lo que sentir y ver cierto imagino?
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¡Ay! Hable mi dulcísima Amarilis,
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pues en ella viviendo
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por tan altos efectos
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está toda mi alma y sus afectos.
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CORO
¡Ven, Himeneo santo!
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Prospera nuestro voto etc.
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CORISCA
Mas ¡ay! ¿Qué hacéis vosotras
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conmigo? ¡Oh galas llenas
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de acechanzas, de engaños y traiciones,
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del cuerpo ornato vil, mancha del alma!
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Partid; que demasiado
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de vos burlada y engañada he sido.
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Y, ya que tierra sois, id luego a tierra.
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Armas d'amor lascivo os hice un tiempo,
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y en este punto os hago
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d'honestidad despojos y trofeos.
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CORO
¡Ven, Himeneo santo!
7297
Prospera nuestro voto etc.
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CORISCA
Mas ¿qué tardas, Corisca?
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Tiempo cómodo es éste
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de hayar perdón. ¿Que haces?
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¿Temes la pena? Osa; que no puedes
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tener tal pena que a tu culpa iguale.
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Compañía beata y venturosa,
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tan amiga del Cielo y de la tierra,
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si hoy se inclina a vuestro altivo Hado
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toda fuerza terrena,
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también es justo que se incline aquella
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que contra vos y contra vuestro Hado
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toda fuerza terrena en obra puso.
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Deseé, Amarilis, no lo niego,
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lo que tú deseaste; mas lo gozas
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tú porque digna de gozarlo fuiste.
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Gozas el más leal pastor que viva.
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Y tú gozas, Mirtilo,
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la ninfa más honesta
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de cuantas tiene o nunca tuvo el mundo.
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Dadme crédito a mí, que toque he sido
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d'honestidad a una, de fe a otro.
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Mas tú, cortés pastora,
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antes que sobre mí caiga tu ira,
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de tu querido esposo el rostro mira,
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y allí de mi pecado
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y tú perdón verás la fuerza viva.
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En virtud de tan cara
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prenda amorosa tuya,
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perdona hoy al amoroso yerro,
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amorosa Amarilis; y es bien justo
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qu'en ti hoy perdón halle
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Amor de sus errores,
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si pruebas dulcemente sus ardores.
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AMARILIS
No sólo te perdono,
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Corisca, mas t'estimo. Solamente
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el efeto mirando, y no la causa;
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qu'el hierro y fuego, aunque tormento traigan,
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si sana, siempre al que sanó fue caro.
7336
De cualquiera manera
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que me hayas sido, amiga o enemiga,
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me basta qu'el Destino
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t’usó por felicísimo instrumento
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de todo mi contento.
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¡Oh engaños venturosos!
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¡O traiciones felices! Si te agrada
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estar alegre, ven, Corisca mía,
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y gozarás también desta alegría.
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CORISCA
Harto contenta quedo
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del perdón recibido y sano pecho.
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MIRTILO
También yo te perdono,
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Corisca, toda ofensa,
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sino de la tardanza tan molesta.
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CORISCA
¡A Dios! ¡Vivid alegres!
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CORO
¡Ven, Himeneo santo!
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Prospera nuestro voto y nuestro canto;
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guía los felicísimos amantes,
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uno y otro celeste semideo,
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aprieta el fatal nudo, ¡oh Himeneo!
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Scena décima
(Mirtilo, Amarilis, coro de Pastores)
MIRTILO
¿De suerte, que ser tengo
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tan propio del dolor, que me convenga
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penar también en medio del contento?
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¿Harto no se tardaba
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el perezoso paso desta pompa,
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si también entre pies no se ofrecía
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el estorbo presente de Corisca?
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AMARILIS
¡Bien eres presuroso !
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MIRTILO
¡Oh mi tesoro!
Aún seguro no estoy. Sabe que tiemblo;
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y aun no tendré certeza
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jamás de poseerte,
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hasta tanto qu'en casa de mi padre
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te vea ya mi esposa.
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Éstos parecen sueños,
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a decirte verdad; y ahora, ahora
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me parece que el sueño se me rompa
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y que de mí te huyas, alma mía.
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Otra prueba querría
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me hicieses ya sentir;
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que mi velar suave no es dormir.
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CORO
¡Ven, Himeneo santo!
7377
Prospera nuestro voto y nuestro canto;
7378
guía los felicísimos amantes,
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uno y otro celeste semideo,
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aprieta el fatal nudo, ¡oh Himeneo!
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Coro
¡Oh felices amantes
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que llanto habéis sembrado y cogéis risa!
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¡Con cuán amargas penas
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dulces vuestros afectos habéis vuelto!
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Desto inferid vosotros,
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ciegos mortales, demasiado tiernos,
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los sinceros deleites
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y males verdaderos:
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no es sano cuanto gusta
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ni es mal cuanto disgusta;
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y aquel, en fin, es gozo verdadero
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que nace de virtud tras sufrimiento.
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F I N