Étienne Jodelle

El sacrificio de Dido

Didon se sacrifiant

Traducción de Didon se sacrifiant

Jodelle, Étienne. <<El sacrificio de Dido.>> [ <<Didon se sacrifiant>> ] Traducido por Silvia Hueso Fibla para la Biblioteca Digital EMOTHE. Valencia: EMOTHE Universitat de València, 2021.

Joan Oleza Simó (Investigador principal) Hueso Fibla, Silvia (Traductor) Hueso Fibla, Silvia (Editor digital)

Español · Verso · 2342 versos

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Personajes de la tragedia

Acates compañero de Eneas
Ascanio hijo de Eneas
Palinuro piloto de Eneas
Eneas príncipe troyano
Coro de Troyanos
Dido Reina de Cartago
Coro de fenicias
Ana hermana de Dido
Barce nodriza de Dido

ACTO I

(Acates, Ascanio, Palinuro)
ACATES
¿Qué turbia desazón enlaza tu destino, 1
Cartago, en este día? ¿Por qué los grandes Dioses 2
No mancillan su vista ni sus santos oídos, 3
ciegos a nuestros males, a nuestras quejas sordos? 4
¿Y por qué, pues, celosos, no se cansan de hacer 5
Lo que al mortal disgusta, con todo su poder? 6
Ascanio, de los Dioses raza, y tú Palinuro, 7
que el destino de Troya lees en los altos cielos, 8
aunque nuestro Eneas nos envió al puerto 9
a preparar la huida de los restos de Troya; 10
aunque fieles seguimos sus oráculos fieros, 11
y sus sueños ambiguos y sus raros milagros, 12
y aunque, como cuenta, el retoño de Atlas, 13
Mercurio, el que vino a encontrarle de bruces, 14
para llevarnos lejos de África por el mar, 15
y dar fin a la vida antes que a nuestras penas, 16
¿no habéis visto, acaso, (triste, que tanta piedad 17
provoca que podría disgustar a más de uno), 18
no habéis visto, acaso, a esa amante airada? 19
¿A Dido, abrasada de amor y negro duelo, 20
(pues a mí me parece verla enloquecer) 21
que perderá el sentido, a Eneas y a su dicha? 22
Y quizás también, Dioses, su miserable vida, 23
perdida se hallará cuando al viento zarpemos. 24
Sobre nuestras conciencias su muerte pesará, 25
Y nos hará víctimas de funestas tormentas. 26
Su pena ya fue horrible cuando la noche oscura 27
Cubrió los negros ojos de su esposo Siqueo, 28
Sombra horrenda y pálida que le mostró a Siqueo 29
con su espantosa herida, de sangre ya cubierta, 30
de polvo ya tapada, mostrando el homicidio 31
que cometió su hermano con inmensa crueldad, 32
con gemido apuntando a su oculto tesoro, 33
Con el que ella y su gente, por África huyendo 34
de ese cruel Pigmalión y de su ronca rabia, 35
comerciaron, y así construir en esta riba 36
lo que abarcar pudieran rodeando el lugar 37
con una piel de toro; y con el que amenaza, 38
tras construir Cartago, terror de cualquier guerra, 39
a enemigos vecinos y a tierras extrañas. 40
Otro mal la afligió, cuando el príncipe Jarbo 41
de los negros Getulios, le ofreció su provincia, 42
su cetro y su nación, si sus almas se unían 43
con el fuego sagrado del santo matrimonio, 44
puesto que ella no pudo, obstinada en Siqueo, 45
someterse de nuevo al yugo de Himeneo. 46
Tanto que el rey le guarda en el fondo de su alma 47
Una inquina inmortal y un odio implacable. 48
Una extraña inquietud la vino a sorprender 49
Cuando el perdón del mar calmo nos permitió 50
en África descender; y de Eneas los ojos 51
con dardos venenosos a la afligida hirieron 52
cuando amor, su anfitrión, con sus mordientes llamas 53
devora poco a poco sus ardientes entrañas 54
enardece su pecho, cual vemos al carbón 55
en hornos crepitar, ya fuera de la brasa; 56
o como el cuerpo ardiente que da forma a los truenos 57
y alzándose de tierra, buscando su elemento, 58
en mitad de los aires, dentro de fría nube, 59
la larga punta aguda dobla con cien relámpagos. 60
Si la ira de los Dioses se opone a nuestra calma 61
¡oh pobres desgraciados!, vamos de mal en peor. 62
Dido, que a nuestro Eneas (huyendo de la horrible 63
Masacre de los griegos y del furor terrible 64
De su adversaria Juno y de aullantes abismos) 65
Desde que en su Cartago nuestras plantas posamos 66
Recibió en su corte, así como en su alma 67
A través de sus ojos, su imagen y su llama, 68
¿Podría ella igualar todo el mal que Fortuna 69
Va tejiendo hace tiempo al mal que la amenaza 70
Con nuestra injusta huida? Como aquella indiscreta 71
Que perdió a su Jasón, o aquella de Creta 72
La que en vano llamaba a Teseo a su orilla, 73
Su ojo llenará el llanto y su alma, la cólera, 74
su villa, los horrores. 75
ASCANIO
Me viene a la memoria
Lo que un día mi padre nos decía en la tumba 76
De Anquises, mi abuelo: que el odio y el amor 77
De los Dioses decoran la frágil vida humana, 78
Apenas la alegría se aparece al mortal 79
Una desgracia mayor sirve de compañera; 80
Pero también confesó que a todas las desgracias, 81
Por gozar nos cegamos y por mirar las dichas. 82
PALINURO
{v} Más vale que los Dioses sus designios conserven, 83
Que no, por desmentirse, los peligros observen. 84
Que verter no debe uno su hiel contra los Dioses, 85
Cuando de ellos recibe el menor de los males. 86
¿Qué desgracia, si Dido en su pecho ardiente 87
Amortajado hubiera la espera de Eneas? 88
Pues la misma pasión que raptó la memoria, 89
Pudo raptar la gloria de Troya y de su jefe: 90
Y que aquí prosiguiendo la campaña fatal 91
Que el Tíber enmaraña, ¿esperó para nada 92
Los esfuerzos de Ascanio y aún de la horrible raza 93
Que somete con fuerza lo que acoge Neptuno? 94
El mal excede al mal. 95
ASCANIO
Si bien un dulce cebo
A menudo le roba la fuerza al corazón, 96
Me cegué a mi bien y al desasosiego 97
De un amante insensato. El alma hay que vencer 98
Para vencer al duelo. Pues, ¿esta dulce África 99
Nos embruja al dejarla? Sigamos pues por siempre 100
Del destino el camino. Que la tropa al trabajo 101
Está siempre sujeta: y el trabajo asegura 102
Un reposo glorioso. 103
ACATES
La juventud fogosa
Que contra los cuidados siempre se muestra presta, 104
Impide que tu alma, Ascanio, se corroa 105
Temiendo los peligros que, viejo, yo bien veo: 106
El odio causa engaño. Juno y su gran envidia 107
Airada se encarniza sin fin con nuestras vidas, 108
(ella que del Tonante es esposa y hermana) 109
Revuelve los destinos; celosa de la dicha 110
Quiere mostrar que implica siempre alguna desgracia, 111
Con que los desleales envenenan su odio: 112
¿no habrá intentado ella con manipulaciones 113
Que los Dioses de aquí exiliasen a Eneas? 114
La que a su voluntad en Diosa se transforma, 115
¿no habría, pues, tomado la forma de Mercurio 116
Por quitarnos (fingiendo el mensaje del Dios) 117
Una Troya de nuevo levantada en Cartago? 118
Además, el horror del invierno y la rabia 119
De crueles Aquilones y el naufragio, tan sólo 120
Apaciguan su ira. Júpiter nos exige 121
Que movamos la frigia banda que de los griegos 122
Sólo ha sobrevivido, desde que la gran Troya 123
Por designio divino presa fue de Atridas, 124
Sólo este triste nombre nos queda y a esta hora 125
De Troya el cielo quiere que nada sobreviva. 126
Puesto que en tierra alguna permiten que tomemos 127
Asiento y reposo y que ahora las cenizas 128
De las fúnebres tumbas alzan sus voces trémulas, 129
Que siempre nuevo impulso a nuestro grupo aportan: 130
Ahora que los gritos de alguna astuta harpía 131
Vuelven a expulsarnos; y ahora que de Libia 132
el mismo hijo de Maya nos obliga cada hora 133
a cambiar de morada en la traidora mar, 134
¿cuál es la bella Italia, cuál es la otra herencia 135
Que ahora nos prometen, sino el eterno viaje 136
Y el fondo de estos mares? Pues el destino quiere 137
Que el Dios del mar reciba a su querido Eneas 138
A Eneas su sobrino, su única alegría, 139
Ahogado con nosotros, la espera y nuestros Dioses. 140
PALINURO
Jamás a los mortales los inmortales dan 141
Seguridad completa: y siempre los que tienden 142
A la gloria más alta tienen su alma abocada 143
A penas y trabajos, a sueños y a temores. 144
Pero, en vano el de aquí se atormenta y preocupa 145
Y por suerte o desgracia, en los Dioses apoya 146
El azar de sus actos: que, aunque en el cielo observe 147
Los enemigos astros y aunque yo bien prediga 148
El triste advenimiento de próximos peligros, 149
Más me valdría seguir un celeste mensaje 150
(aunque falso) y poner mi confianza en los Dioses, 151
Que tener como guía mi entendimiento frágil: 152
Prefiero perder todo, de pura voluntad 153
Armado, que ultraje haberle provocado 154
Al mandato divino, que dicta que a una falta 155
Cometida, la muerte es el justo castigo. 156
ASCANIO
Además, olvidamos que el alado Mercurio 157
Sin duda darnos debe su celeste augurio, 158
Cuando, en el saqueo, Troya estaba llena 159
De fuego, llanto y muerte, una súbita flama 160
Vino a abrasar a Eneas, quien, como nuestro Anquises 161
Cuenta, de nuestra Troya tomada nos sacaba. 162
Yo juro por el honor de esta mi propia testa, 163
Y por la de mi padre y por los nuevos ritos 164
Que la muerte de Anquises añade a nuestro año, 165
Que esa misma flama a mí esta madrugada 166
Me ha dado el mismo signo: nos prometen venganza 167
De lo que a Troya hizo esa pérfida Grecia. 168
ACATES
Venga, venga, de prisa: que la empresa es dichosa 169
Pues no la ejecutemos con mano perezosa. 170
De prisa, sin ruido, pongámonos en marcha: 171
Preparaos en el puerto, que se corten los ramos 172
Que coronan el mástil; cuidado con los vientos; 173
Supervisad las fustas, los esquifes, las armas: 174
Que no haya mástil, ancla, antena, vela o cofa 175
Que no pueda sufrir de Neptuno el capricho. 176
Pero, gírate Ascanio, mira la extraña pena 177
En que se atormenta tu padre cabizbajo. 178
Triste, ¿es necesario que en el amor la audacia 179
Se someta por miedo, que siempre tiene el freno? 180
ENEAS
Ni de hierro, de agua, sangre, fuego o tormenta 181
Tuve jamás recelo, y lo tengo de un rostro, 182
De un rostro de mujer, y el gran Eneas tiene 183
Que sentir más que Dido su fuerza afeminada: 184
No tanto por amor, que en mí tiene su nido, 185
Como porque no puedo soportar ver su cara. 186
No tuve miedo cuando la ultrajada Grecia 187
Mandó a sus navíos remar hasta el Sigeo, 188
Ni del invicto Aquiles, o los Atridas fieros, 189
Ni de Ayax o de Ulises, el más dañino de ellos, 190
Quien con voz estruendosa y esfuerzos engañosos 191
Alentaba al saqueo a su aguerrida armada: 192
Y desde la muralla, los vimos en la riba, 193
Intentando arrastrar a la cautiva Troya 194
A las ondas del mar, para ornar a Micenas 195
Con tan rico botín, paga de su miseria. 196
De repente calmé mi razón desquiciada, 197
Cuando a mi madre vimos herida fatalmente 198
Por culpa de Diomedes y no me sorprendí 199
De ese cruel destino, cuando asesinas manos 200
De griegos valerosos se mancharon con sangre 201
De Dolón y de Reso y llevaron triunfantes 202
Los caballos de Tracia antes de que en el Janto 203
Se les viera beber; su gloria aún viviría 204
Si lo hubiesen probado. Aún menos se turbó 205
Mi propia razón cuando Pantasilea, reina 206
De Amazonas fuera en el campo vencida 207
Y al resto de su hueste salvó en la desbandada. 208
Hasta la muerte de Héctor (Héctor, sola defensa 209
Nuestra y de nuestros muros) me mantuvo constante: 210
Ni siquiera la imagen de Palas la guardiana 211
por el rival robada; ni esa noche troyana, 212
Esa noche terrible, en que muestran los Dioses 213
Que diez años en vano ha resistido Troya. 214
Nada que aquella noche se ofreciese a mi vista 215
Encontró a mi alma de razón despojada. 216
Aunque el horrendo rostro del grandísimo Héctor 217
Con sus cabellos llenos de sangre y de inmundicia, 218
ante mí apareciera, igual de horrible entonces 219
Que el propio cuerpo de Héctor, cuyo rastro empolvado 220
Manchó todo de sangre en torno a la ciudad, 221
Halado del cabello por su asesino Aquiles. 222
Digo yo, aunque saliendo de mi propia morada 223
Viera a la profeta troyana en mi camino 224
Esclava miserable entre las manos griegas, 225
Tirada del cabello del templo de Minerva. 226
Y aunque a tantos amigos, con llamas y con hierros, 227
Las almas y las casas viera despedazar; 228
Digo yo, aunque entrando en el palacio real 229
Con los griegos yo viese a Hécuba fría y lívida 230
Rodeada de mujeres, de gritos y de rabia, 231
Bajo un laurel antiguo abrazar las imágenes 232
De los Dioses vencidos y como condenada 233
Librar su pobre cuello a un destino cualquiera; 234
Ver a su rey anciano con su quejosa mano 235
Intentando la sangre vengar de su Polites, 236
Golpeado con su mano, pálido y blanquecino 237
Ante el altar sagrado esparciendo su sangre. 238
Pero, aunque dijera la angustia que me advino 239
Aquella noche horrible, ¿acaso no estuve 240
Poco tiempo turbado? Ver plantada a mi madre 241
ante mí tantas veces; y a mi padre cargado 242
De pesada vejez; y a mi exánime hijo, 243
Al que había, no obstante, que arrancar de la villa: 244
Ver cómo en el camino mi mujer se desprende 245
Y se pierde de mí y su sombra de pronto 246
Retornando se fija ante mí y pronuncia 247
Los adioses debidos. ¿Quién podría ser capaz 248
De contar estos males y aquellas situaciones 249
Que el adverso destino me ha hecho afrontar 250
Desde el saqueo cruel, sin que el Cielo me asombre 251
Con los riesgosos casos en los que nos envuelve? 252
La voz de Polidoro que escuché en la espesura 253
Dejó tan desvalida a ésta mi propia voz, 254
Como no es mi costumbre. Y cuando enfermamos 255
por el mar proceloso, y en las islas Estrófades 256
arribamos a puerto y por la horrible Arpía 257
(ese monstruo hediondo) fue mi tropa advertida 258
De nuestra triste suerte, ¿vieron pues que cambiase 259
La expresión de mi rostro, mis sentidos turbarse 260
Por tan raros espantos? La profecía horrible 261
Que Heleno predijo sobre nuestros trabajos; 262
El pobre aqueménida al que arrebatamos 263
De manos de Cíclope y llevamos a puerto; 264
La muerte de mi padre, al que dimos en Drepan 265
Su digna sepultura, aunque en mí hagan mella, 266
¿me han hecho mostrar pena? Incluso cuando fuimos 267
Casi todos cubiertos por la última tormenta 268
Que en el mar sufrimos, ¿cuál fuera la actitud 269
Que delatar pudiera mi falta de firmeza? 270
Y sin embargo ahora, casi sin turbaciones 271
Palidezco, me pierdo, me confundo y aturdo: 272
Y creo que lo visto no ha sido más que un sueño 273
Con el que engatusar y engañar a la Reina. 274
Pues, aunque sepa que sea humana como todos 275
Me figuro que está toda llena de rabia. 276
Y parece que ya las hermanas Euménides 277
Para asustarme pronto serán única guía 278
De los gritos sin freno, haciendo que yo sea 279
Miserable conmigo, culpable de traición; 280
O si bien a mi vista, su dulzura aparece, 281
Su dulzura me aleja aún más de mí mismo. 282
Pues tendría un alma extrañamente cruel, 283
Si la imparcial piedad que tener debo de ella, 284
No me hiciera morir y romper la empresa 285
Que las leyes del amor deslealmente rompen. 286
Mas, importa bien poco: mi fortuna, es preciso 287
Que luche contra todo y que tú, gran Neptuno, 288
Lleves sobre tu espalda, pase lo que ahora pase 289
A esta tropa frigia del reino prometido. 290
La decisión es clara, ya no lo pienso más. 291
Que a cualquier mal se atreve nuestra necesidad. 292
CORO DE TROYANOS
Los Dioses se ocupan de los hombres 293
Su mirada parada en nosotros 294
Hace que nuestra fortuna cambie 295
Sin que varíen sus voluntades. 296
El deambular del cielo nos trae 297
Un respiro después de un tormento, 298
Y siempre funciona de igual modo. 299
Pero todo lo que nos aporta 300
Sólo viene de forma inconstante. 301
Los Dioses siempre hacen lo mismos 302
Perfectos en sí mismos, los Dioses 303
Son imperfectos en sus efectos 304
Y jamás se parecen en nada. 305
Los dos pueblos distintos, que juntos 306
La inmutable fatalidad 307
Este día, junta todavía 308
Entre los muros de esta ciudad: 309
Troyanos con el hijo de Anquises 310
Tirios bajo el mando de Elisa 311
Mostrando a todos los vivientes 312
Que tan solo la audacia humana 313
Hace que sea el cielo quien atraiga 314
Juntas a la suerte y la desgracia. 315
Constante sería nuestra suerte 316
Si, queriendo siempre llegar alto, 317
no intentásemos, hasta negarles, 318
nuestra obediencia a los grandes Dioses. 319
Mas ellos, que ven todas las cosas, 320
No pudiendo nunca ignorar nada, 321
Han visto cómo tienen que enviar 322
A los mortales el bien y el mal; 323
Y de tal modo, entrelazando 324
El bien y el mal, y acompasando 325
Tan bien en su justa equidad 326
Que, en lugar de certeza, el hombre 327
Sólo puede albergar la esperanza 328
De una felicidad mayor. 329
Mientras que, tan débil, él espera 330
(cada cual según su condición) 331
la muerte le arrebata la ocasión 332
de esperar algo más venturoso. 333
Así pues, se reservan los Dioses 334
El privilegio de ser felices, 335
Mientras los pobres mortales sirven 336
A las inconstancias de su tiempo. 337
La inconstancia de lo que acontece 338
Engendra en ellos la ignorancia; 339
Tanto que cegados de deseo 340
Al que demasiado se someten, 341
Por fortuna, escogen la desgracia, 342
La sombra del placer por el placer. 343
¿Entonces? Dada esta incertidumbre 344
El hombre sabio, sin emociones, 345
Recibe lo que recibir debe, 346
Burlándose de los altibajos. 347
Pues si todo lo que nos sucede 348
Tuviera que ocurrirnos antes, 349
El dolor que de ello procede 350
Nos vendría de un triste recuerdo; 351
O bien, el miedo que se adelanta 352
de modo tal a este incidente, 353
nada bueno nos puede aportar. 354
¡Oh Dioses! ¿Por qué nos provocamos 355
Más desventura en nuestros asuntos 356
Que la que nos provocan los cielos? 357
Bienaventurados los espíritus 358
que no sufren pasiones inútiles, 359
fruto de aquellas aprensiones 360
que nos atormentan ellas solas. 361
Todo es sólo un sueño, una broma, 362
Un fantasma, fábulas, la nada 363
Que tiene a la vida distraída 364
En cosas que no le pertenecen. 365
Mas, la madrastra Naturaleza 366
Que resulta ser mucho más dura 367
Con los hombres que no con las bestias, 368
Nos da un discurso pernicioso 369
Que vuelve al hombre miserable 370
Antes y después de sus miserias. 371
Y cuanto más ven las crueles Furias 372
Que estamos en un tiempo dichoso 373
Tanto más robusta la desgracia 374
En nosotros se enseñorea. 375
Esta Fortuna inevitable 376
que derribó nuestra ciudad toda, 377
no hubiera sido tan importuna 378
para con nuestra felicidad 379
si antes de que las tristes llamas 380
que robaron las queridas almas 381
de nuestros sublimes ciudadanos, 382
esta inconstante vengadora 383
no hubiera sido tan favorable 384
a los muros y nombres de Troya. 385
Mas, ¿Quién pudiera frenar su rabia 386
Al ver que el autoritario Cielo 387
sufría que el honor se asaltase 388
De las villas y la obra divina? 389
Así, no hubiera sido tomada 390
Por las tres hermanas infernales 391
El alma de este gran rey de Asia 392
Al ver a los griegos vencedores, 393
Si nuestro gran príncipe Príamo 394
No hubiera aparecido en su reino 395
Como el Rey de los demás reyes. 396
La ira no está entre los poderes 397
De los príncipes, y la impaciencia 398
Ciñe al corazón bajo sus leyes. 399
¡Qué horror, cuando la alta gloria 400
Se tropieza y la realeza 401
Se vuelve cautiva, ora por 402
Azar, ora por su propia culpa! 403
Tú misma, Hécuba desgraciada, 404
Que fuiste cruelmente llevada 405
Como una esclava por los griegos 406
Como ahora mismo tú dirías. 407
¿Qué tizones y crueles tenazas 408
Se encarnizan ahí en las entrañas 409
De quienes, debiendo ser triunfantes, 410
Ven de golpe caer la tormenta 411
Ensangrentando su rostro todo 412
Con la sangre de sus propios hijos? 413
Nosotros que, guiados por Eneas, 414
Buscamos el bien entre los males, 415
Vemos que los más altos espíritus 416
Nacieron con la más gran miseria. 417
Mas, quien quiera ver otro ejemplo, 418
Ora del mal, ora del destino, 419
Que sufre el hombre, que ahora contemple 420
En esta fatal separación 421
Cómo juguetea la Fortuna 422
Con una gran reina en su rueda. 423
Tengo miedo de que la razón, 424
Viendo la suerte tan inconstante 425
(¡Oh, pobre, oh, desgraciada Dido!) 426
No permanezca en tu morada. 427
Que la impaciencia es más grande 428
Que todo el mal que tener se pueda, 429
Pero a menudo hace ver la muerte 430
Que al mal conduce la impaciencia. 431

ACTO II

(Dido, Coro de fenicias, Ana, Eneas)
DIDO
Dioses, ¿qué he sospechado? Oh Dioses, ¿qué he sabido? 432
Mas, ¿qué he podido ver con estos ojos míos? 433
¿Quiere este desleal con sus traidoras manos 434
Mi honor y mis servicios, su honor y sus promesas 435
Dar por presa a los vientos? Siento que se congela 436
Mi sangre y corazón, mi voz, mi fuerza y juicio. 437
¡Ay, Amor! ¿qué me ocurre? ¿Y qué áspera furia 438
Viene a plantarse al final de mi vida engañosa? 439
¿Engañosa, adulando a mi ciega razón 440
Para al fin ahogarla con extraño veneno? 441
¿Así equilibra el Cielo nuestras tristes fortunas? 442
¿Así una buena acción recompensa a un favor? 443
¿Así la fe mantiene apresado al amor? 444
Más gracia tiene Amor, menos seguro es. 445
¡Oh, frágil esperanza! ¡Oh, jornada cruel! 446
¡Oh, ligera Elisa! ¡Oh, perjuro Eneas! 447
Mas, ¿no viene hacia aquí? Fuera, fuera, apartaos, 448
Mujeres de Fenicia: que mi cólera tiene 449
Que desagriarse ahora reteniendo al prófugo, 450
O que furia mayor aminore mi furia. 451
Tú misma (cara hermana) déjame intentarlo, 452
Bien parando sus naves, bien los males que tengo. 453
No tendrá el corazón de piedra; y a quien llama 454
su madre, de los Dioses es la menos cruel. 455
La compasión tendría que detenerlo aquí 456
O tan sólo mi muerte detendrá mi inquietud; 457
Pues la muerte es un bien: la muerte sola alegra 458
Al alma, que muriendo ve huir la esperanza 459
De dichoso vivir. 460
CORO
¿Quién no vería cómo
El poder de Amor crece con los impedimentos? 461
Mas cuando remediamos un hecho, a menudo 462
se nos clava en vano aún más la enfermedad. 463
DIDO
Pues, ¿acaso te asombra si mi justo furor, 464
Cruel perjuro, llena mis palabras de horror? 465
A más de mi deber, aquí y allá corriendo, 466
Parezco una Bacante de la ciudad de Tebas 467
Quien, sintiendo que llegan los días Trietéricos, 468
maltrata sus sentidos con las faltas de Baco? 469
¿Entonces te sorprendes, puesto que ya sabías 470
¡triste!, que así dejabas a mi voz y a mi alma? 471
Pues, aunque tu partida bien me disimularas; 472
Aunque sacrificases a hurtadillas al viento 473
Y al Océano padre; aunque sin inmutarte 474
Me hubieras hecho fiarme del todo al extranjero, 475
Sin que jamás hubiera dudado de tal falta; 476
¿Esperabas acaso, oh huésped tan ingrato, 477
Ofuscar nuestros ojos con tanta cobardía? 478
El cielo es enemigo de toda la maldad. 479
La tierra, pese a ella, al cobarde sostiene. 480
Y contra el malvado, la propia mar se enfada. 481
Aunque no hubiera visto tu intención este día, 482
Ni escuchado a los míos, el cielo hubiera hablado: 483
Mi tierra habría temblado e incluso hasta Cartago, 484
La mar habría venido a anunciarlo a mi riba. 485
Mas, ¿quién te mueve, cruel? ¿Por qué inhumanamente 486
Dejas a la que ha puesto su vida en tus manos? 487
Nuestro amor, por desgracia, ¿No te retiene acaso, 488
Ni nuestras manos juntas, ni nuestros corazones 489
Unidos por la fe que en el placer juraste? 490
Que si los justos Dioses vengan las injusticias, 491
Tus juramentos rotos romperán tu fortuna. 492
¿Tan poco en cuenta tienes mi nobleza y mi honor, 493
¡Ay! que enriqueciéndote con un trofeo soberbio 494
Mi gloria más valiosa se ahogará en mí misma? 495
¿No te conmueve acaso el horroroso trance 496
En que morirá Dido, que rápida sus pasos 497
En la noche profunda febril conducirá 498
Tan pronto el viento apremie a tu nave en las ondas? 499
Mas si por mi desgracia tú no estás inquieto, 500
Preocúpate al menos, ¡ingrato!, por tu bien. 501
¿Qué tiempo hace? ¿Acaso no has visto el granizo 502
Y la nieve y el viento mezclados todo el día, 503
Ennegreciendo el mar, tanto que se creería 504
Que el gran Dios Neptuno el mar ya no gobierna, 505
Pues los vientos conducen el hinchado oleaje 506
Que hasta el cielo parece fieramente elevado? 507
No se ama el que en el hondo corazón del invierno 508
Aventura sus barcos en la mar, y a sus tropas, 509
Pródigo con su vida, y espera un temporal 510
Que en las aguas de Olvido le depare otro viaje. 511
Sin temor a la muerte, la esperanza seguimos 512
Si podemos más veces regresar a la luz. 513
Incluso si las aguas se rindieran en calma 514
En tu partida, ¿acaso no temes la amenaza 515
Del Dios con el tridente, tan molesto contigo, 516
Desleal con aquel que no tiene más fe? 517
Pues cada vez que sientas las olas en el mar 518
Luchar contra las olas, dirás palideciendo, 519
Esta vez sí, oh cielo, oh mar, la tempestad 520
Debe a mi fe vengar, contra mi propio juicio. 521
Y si entonces esperas que los Dioses de Troya 522
Llevados en tu nave apacigüen al cielo 523
Y a las airadas ondas, recordarás al punto 524
Que todo Dios al hombre le deja inhumano. 525
Hasta eterna ambrosía perdería un Dios, 526
De su deidad privado, si fuera desleal. 527
Tú ganaste su ayuda mostrando la piedad 528
Y perderás su ayuda mostrando crueldad. 529
¿Todavía imaginas que incluso en la marina 530
El Amor verá honrar su potencia divina? 531
¿Pues no sabe Neptuno lo que implica sentir 532
La llama que sus aguas no pueden reducir? 533
Glauco, el fiero Tritón, y la pequeña banda 534
De esos Dioses, ¿no tiene acaso la potencia 535
Que les manda el Amor? Y su divina llama 536
¿no hace arder a los peces hasta el fondo del agua? 537
Incluso con los vientos: el fiero viento escita 538
¿No se vio doblegarse bajo el amor de Oritia? 539
Veamos a los Dioses obedecer ahora 540
A las leyes del Amor, al ver que odiar quieres 541
La vida de aquella a quien la tuya misma 542
Deberás para siempre, que te venga en buen hora 543
El arrepentimiento de haberte obstinado 544
En querer confiarles tu vida en la mar 545
A todos tus rivales, irritando a tu hermano, 546
Tu poderoso hermano Amor, y a tu madre 547
Que ambos te harán saber en cada ocasión 548
Que, al pecar contra Amor, pecamos contra nos. 549
¿Si todavía Troya y si las grandes torres 550
De tu Príamo alzaran la cabeza a las nubes; 551
Si el cercado del muro que Apolo construyó 552
No estuviera cubierto de hierba, piedra y hueso 553
Que acción emprenderías contra un país extranjero? 554
¿Buscarías el tuyo entre otros peligros? 555
¿Dejarías una tierra feliz y bienamada 556
Por ver de Troya el humo, cruzando mil peligros? 557
¿Temerías al invierno o al mismo Cupido 558
Por la fe prometida a cualquier otra Dido? 559
¿Y ahora (buenos Dioses), que te estás planteando, 560
Cruel, si izar las velas hacia tierras extrañas 561
Dejar tierra tan dulce y trato tan amable, 562
Siguiendo por tu cuenta solamente un azar, 563
Debo yo preocuparme? Por desgracia, ¿no debo 564
Creer que sobre Amor el odio vencerá? 565
Puesto que tanto me huyes, que para separarte 566
De Dido, tú no temes enfrentarte al peligro. 567
¿Me huyes? ¿me huyes tú? ¡Oh, crueles alarmas 568
Que el amor me entrega, con estas tristes lágrimas 569
Que ahora ante tu rostro tú me ves derramar! 570
Lágrimas, ¡ay! que se hacen las dueñas de mi voz 571
Que ya salir no puede. 572
ANA
Cuando la inocente
Se pliega ante el culpable y más fuerte lamenta 573
Ante el cobarde, ¡ay! ¿El cielo ciegamente 574
Dándole a uno el crimen, a la otra el tormento, 575
¿nos muestra que uno debe del vicio acompañarse 576
que lleva asiduamente la inocencia al suplicio? 577
DIDO
Con lágrimas te digo y muestro ante tus ojos 578
Cuán grande es el amor, cuando grande es el duelo: 579
Y también con tu honor, pues mísera de mí 580
No me he dejado nada indigno de socorro. 581
Con los fuegos, los rasgos, con que tan bien tu hermano 582
Ha vencido a mi juicio ya no me queda nada: 583
Con nuestro matrimonio, con nuestros Himeneos, 584
Mi terrible destino fue cómo comenzó. 585
Con los Dioses que llevas contigo, gran devoto, 586
Compañeros de pena, testigos de tu fe; 587
Con el honor del cielo que gobierna tu madre; 588
Con el honor que debes al recuerdo paterno, 589
Si merecí algún día algo bueno de ti 590
Si de mi resultó algo a ti placentero, 591
Te ruego que te apiades de una pobre familia 592
Que perderás, en vez de acabar la ciudad, 593
Como una vez quisimos, juntando en uno solo 594
Dos pueblos sometidos bajo un yugo común. 595
Que la esperanza adula la vida y la empuja 596
Estrangulándola al fin con soga menos suave. 597
¿Así es nuestra esperanza? ¿Podrías hacer ver 598
Que entre estas desgracias, nos queda la esperanza 599
Que engendra al final de sí misma el contrario? 600
Se ha de inclinar un alma, y el hombre es adversario 601
De hombres y de Dioses cuando otra alma malvada 602
Huye de la piedad más que de su tristeza. 603
¿Tan rápido has cambiado? Arráncame ahora 604
(si algún lugar me queda aún en las plegarias) 605
El alma envenenada que te enmascara así. 606
¡Triste! Jamás pensé que ibas a ser así: 607
Te conocí de modo que con justa sorpresa 608
Desprecié de los otros el amor que albergaban: 609
Cuando el amor en uno centras, como yo en ti, 610
el odio es de todos, y te odias a ti mismo 611
por haberte amado he encontrado el odio 612
de los pueblos y reyes de todas estas tierras: 613
pues incluso los tirios, por tu suerte ofendidos 614
incuban sus desdenes bajo sus corazones. 615
La amante princesa ahora está más atenta 616
A uno solo, que a todos los que antes protegía. 617
Además, que es por ti (¡oh, Sol! ¿me puedes ver 618
Siendo de Siqueo viuda y de la virtud viuda?) 619
Es por ti (oh, Eneas), prendada de tus fuegos, 620
Por quien mi honor se extingue, mi castidad, mis votos: 621
Por ti (digo) Eneas, se verá extinguir pronto 622
Mi reputación, que de alcanzar se jactaba 623
La bóveda de un jefe valiente y soberano, 624
Donde ordenan los Dioses dar vueltas a los cielos. 625
El cual quizás quitándome de entre las Princesas, 626
Tras mi muerte me hubiera puesto entre las Diosas. 627
¿A quién (querido huésped), a quién, único apoyo 628
De mi Cartago, a quién, cercana de la muerte, 629
Le dejas a tu Dido? Mi muerte ha de quitar 630
El odio que me envuelve, si pierdo un huésped tal. 631
Huésped, pues sólo queda ese nombre de aquél 632
Que fue primeramente mi marido querido. 633
¿Qué espero, sino que los muros de Cartago 634
Sientan ahora la rabia de mi cruel Pigmalión? 635
¿O que fuera del sitio que habrás abandonado 636
Mi desgracia tan dura me lance al cautiverio 637
Del rey Getulio? Nada perdona la envidia: 638
Jamás una desgracia viene sin compañía 639
Al menos si tuviera un hijo de tu raza 640
Primero de ver cómo de mí te separabas 641
Y si en mi propia Corte, del padre abandonada 642
Pudiera ver jugando a algún pequeño Eneas 643
Que tan solo guardase los rasgos de tu rostro 644
Y con él, distraída, retardase mis penas, 645
No pensaría haber sido totalmente cautiva 646
Ni toda abandonada. Mientras que el alma presa 647
No puede poseer al que hacia sí la atrae. 648
Que ella se alimenta a veces del retrato: 649
Pues, aunque un recuerdo mucho más me abrasase 650
Afianzaría al menos mi deuda con tu prenda. 651
Pero ahora ¿qué haré? ¿Tengo otro consuelo 652
Que a Eneas olvidar con mi muerte certera? 653
¿Sin esperar que el tiempo que muchas veces calma, 654
Me libre de esperanza, de alma y de amor? 655
El amor hace que uno se aburra hasta del sol, 656
Sólo el agua de olvido puede ahogar sus llamas. 657
¿Mas a qué tanta verba? ¿Debo satisfacer 658
Al que debe pagar, más que a mí complacerme? 659
Amor, amor me fuerza y furibundamente 660
Me enseña que quien quiere, quiere impacientemente. 661
¿Qué dices tú? 662
ENEAS
No puedo (oh Reina, que propones
Hablando del coraje y de mil otras cosas) 663
Hacer que tus palabras dejen de emocionarme, 664
Ni hacer que yo olvide cumplir con mi deber. 665
En mí sendos afanes baten uno con otro 666
Y cada uno de ellos golpe a golpe abate: 667
Mas, cuando el alma siente los dos contrarios, debe 668
Escoger el que crea de ambos más razonable. 669
Mas la razón que hijos de los Dioses nos hace 670
Antes sigue el partido de Dioses que de hombres. 671
Tú quieres retenerme, mas, el Dios de los Dioses 672
No ha querido ligar a este lugar mi sino. 673
El cielo que, mediante mi coraje y mi pena 674
Promete a mis hermanos el reposo, me lleva 675
De destino en destino, y muestra que a menudo 676
Los favores del cielo se venden arduamente. 677
Así que ahora el destino a mí me está lanzando 678
Fuera de esta calma, fuera de esta tierra, 679
Y del seno de Dido, para bogar aún 680
Por fieros torbellinos de este mar abisal, 681
Para ver mil horrores, tantos que cien Hipólitos 682
En su huida serían hechos en mil pedazos. 683
Mas, aunque esa tierra donde a los míos llevo 684
Parezca único hogar de placeres y bienes; 685
Aunque la onda irritada y mis velas hinchadas 686
Conduzcan a mis barcos a tierras más lejanas; 687
Incluso aunque Cloto renueve por tres veces 688
El hilo de mi vida, como el del viejo griego; 689
O, aunque tras mi muerte, mi madre me secuestre; 690
O aunque a la ley de Minos mi sombra se someta; 691
Nunca sucederá, mientras en mí conserve 692
Recuerdos de mí mismo, mientras yo sea Eneas, 693
O la pálida imagen de este mismo Eneas, 694
negar que Dido haya detentado los títulos 695
de Reina y de amante; y nunca será otro 696
que tu nombre el que vaya del mío acompañado. 697
No me arranques el llanto, que, veraz, testimonia 698
Que el Cielo a mi pesar, me arranca de Cartago. 699
En cuanto a la partida de la que se me acusa 700
Yo rápido respondo: que yo jamás usé 701
Engaños ni mentiras tan bien disimuladas 702
Para que dicha empresa fuera ante ti ocultada. 703
El amor no se finge, mi corazón, testigo 704
Del cual son estos Dioses, me fuerza a separarme. 705
Pues no es malvado aquel que no da desagravio, 706
Mas es malvado aquel que en sus bienes no piensa; 707
Que jamás pretendí, ni en mi fuero interior, 708
Que el fuego de Himeneo me uniese a ti. 709
Si hablas del amor que entre nosotros hubo, 710
fijar un matrimonio va contra mi opinión. 711
Suele gustar lo falso, pues quizás deseamos 712
Que sea cierta la cosa, quizás porque cubrimos 713
Bajo una honesta muerte la vergüenza y el miedo. 714
Pero el tiempo en nosotros no debe del engaño 715
Hacer la realidad, que la persuasión 716
Impide, siendo esclava, el afecto de amor. 717
Puesto que allí no fuera, allí en tu corte real 718
Donde Troya buscaba la alianza fatal. 719
Si el designio del Cielo quisiera que mi vida 720
Tejiera yo a mi gusto y elegir me dejase 721
Lo que yo prefiriese, una morada al menos 722
Que permitiera al nombre de Troya no morir; 723
Si tuviera yo al menos el freno de mis penas, 724
Jamás elegiría esta lejana riba. 725
Construiría incluso en las ruinas de Troya, 726
Viviría incluso el lugar que los Dioses 727
Destinan a Vulcano, y el nombre y los bienes 728
De mi gente arruinada intentaría vengar. 729
Los templos y las casas, los soberbios palacios, 730
De Príamo y los suyos, se vengarían del pasto 731
Que los está cubriendo. Los ríos que tantos huesos 732
Esconden en su fondo, crecerían con mi elogio. 733
Yo mismo, con el arte de Febo y de Neptuno, 734
Con una nueva Pérgamo cercaría mi fortuna. 735
La patria nos obliga, y sin cesar debemos 736
Al padre y a la patria, todo lo que podemos. 737
¿Qué otra cosa habría hecho por mí o por mi tierra 738
Sino vengar, vengando, su nombre tras tal guerra? 739
Mas del Apolo Cintio los oráculos santos 740
Los hechizos de Licia, y el dios Saturniano 741
Que enlaza nuestra suerte con destino de hierro, 742
Me ordenan que yo siga solamente hacia Italia. 743
En tal lugar mi amor, en tal lugar mi patria, 744
Los troyanos que quedan no se verán odiados 745
Por los Dioses, como antes; allí la alianza santa 746
Saldrá de los combates; la feliz valentía 747
De sobrino en sobrino y por miles de años 748
Someterá bajo sí al fecundo país, 749
Y al país todo el mundo. Si a ti, bella fenicia 750
Te complace habitar esta ciudad de Libia 751
¿Qué envidia te aturde, si este pueblo troyano 752
Busca su emplazamiento en el puerto de Ausonia? 753
¿No buscaste tú acaso en tu huida esta tierra? 754
Y, ¿por qué, como a ti, no nos sería lícito 755
Buscarnos fuera un reino cuando los mismos Dioses 756
De buena o mala gana, nos mandan a tal sitio? 757
ANA
¡Cuán ingeniosos puede la Malicia tornarnos 758
Cuando su engaño quiere imponer al Derecho! 759
Cuanto más el tebano luchaba contra la Hidra, 760
Más se nutría ésta del esfuerzo de aquel. 761
Si la conciencia nuestra no se impone a nosotros 762
Jamás controlaremos con razón la malicia, 763
¿Al secuestrador Grifo, Al Águila, al Halcón 764
Querrían atrapar? El ruin ve seguro 765
Que nació solamente para tener, ¿qué presa? 766
¿Qué tomas tú, troyano, de quien Troya tomó? 767
ENEAS
Con respecto a la fe que me reprochan tanto 768
¿Te di nunca palabra de que en este lugar, 769
Sepultando mi suerte, como tú me sepultas, 770
Acabaría el periplo de mi pueblo troyano? 771
Cuando me hacías contarte todos los problemas 772
De la noche que pudo ganar con un engaño 773
A una villa, a la cual ni diez años, ni la ira 774
Divina, ni los griegos habían vencido aún, 775
¿Te dije yo que antes de que final pusieran 776
Los Dioses a las cuitas del triunfal enemigo 777
Muchas veces Casandra transmutando su rostro, 778
del Dios favorecida, mezclando su lenguaje 779
Con voces vacilantes, cuyos santos esfuerzos 780
Nos dijo que más tarde de la ruina troyana, 781
Tras los grandes trabajos sufridos en los mares 782
Volvería a fundar nuestro reino y mi honor 783
En la tierra que tiene encerrado a Saturno? 784
¿No te dije que así los horribles oráculos, 785
Los sueños y las vísceras, los súbitos milagros 786
del cabello de Ascanio, y también las palabras 787
Que el buen Héleno dijo sobre mi propia vida, 788
E incluso la voz de la fétida Harpía 789
Mostraban este fin para mi ardua vida? 790
¿Acaso has olvidado que cuando aquí llegamos 791
Y humildes ante ti mucho parlamentamos 792
De lo que nos traía, y de la extraña suerte 793
Que nos había hecho echar ancla en tu puerto, 794
Ante todo dijimos que siete años hacía 795
Que andábamos buscando nuestro final destino, 796
Que en la tierra de Italia le daban a mi pueblo 797
Y que en ella marcaban la labor de los frigios? 798
No puedes ignorar que la esperanza humana 799
Se sitúe en el solo lugar que la contenta. 800
Quién no hubiera sabido, viéndola ante mis ojos, 801
Esa meta sin fin que los Dioses me daban, 802
Con nuevo juramento habría hecho otra promesa 803
que yo habría visto contraria a mi espíritu. 804
Pues, ¿quién es aquel que, sabiendo realmente 805
Que falseará la fe de traidor juramento, 806
Tendrá la preferencia de rechazar el miedo, 807
Más que el remordimiento de haber comprometido 808
su fe y su esperanza? No hay que pensar entonces 809
que yo haya alguna vez prometido tal cosa. 810
¿Quién podría (soy tal) impedir mi partida 811
Si tal promesa hiciere, guste o no a los Dioses? 812
No digo yo que sea inocente de todo 813
Me remuerde una falta, y es que no debería, 814
Al parar tanto tiempo en esta tierra extraña, 815
Haberte lentamente dejado embelesar; 816
Mas, díselo al Amor, el Amor te ha atrapado, 817
Y el Amor me ha dejado en tu tierra olvidar. 818
El Amor, no sus hechos, sino su fuego observa: 819
Y el peligro lo alcanza cuanto menos lo espera. 820
Si sientes tal amor, también lo siento tal, 821
Que aún con mucho gusto me quedaría aquí. 822
Testigos son los Dioses, de mis noches sombrías 823
Que esconden el cielo con sus espesas sombras, 824
De que la imagen pálida de mi padre Anquises 825
Vea sobresaltado y de que ella me espante, 826
como a menudo lo hace la cabeza de Ascanio 827
Que veo, como en Troya, ardiendo nuevamente. 828
Todo ello, sin embargo, no ha tenido la fuerza 829
Que hoy ha tenido el Dios que me fuerza a partir. 830
Y juro por tu testa y por la mía también 831
Que de forma muy clara he visto con estos ojos 832
A Mercurio, el honesto mensajero divino, 833
Entrando en la ciudad a traerme noticias 834
De parte del gran Dios, que mueve tierra y cielo 835
Según su voluntad, para reconvenirme 836
Por dormir en Cartago, olvidando la injuria 837
Que a Ascanio le hago y a su descendencia. 838
Pues cesa, cesa ora de utilizar tus quejas 839
Y hasta de enardecerte, abrasándome a mí. 840
La queja sirve tanto a las tristísimas penas 841
Como el aceite al fuego: la pasión amorosa 842
Apresa vivamente cuando nos lamentamos 843
Y la desesperanza acompaña al dolor. 844
No es por propio gusto que persigo ir a Italia, 845
Mas la ley de los Dioses teje la ley humana. 846
No pongas nada en vano delante de mis ojos, 847
Me someto al designio de mis padres los Dioses. 848
DIDO
Esos Dioses no fueron entonces tus parientes 849
Ni tu madre fue aquella, que el tercer cielo calma, 850
Al más benigno Cielo: ni entonces (embustero 851
Traidor) el gran Dardan fue autor de tu linaje. 852
El duro monte Cáucaso, horriblemente frío, 853
(¡Oh cruel!) te engendró con sus vetas más duras; 854
De las tigresas, creo, has mamado la leche, 855
O más bien de Alecto el infecto veneno 856
Que de tal modo en tu alma ha encontrado su sitio 857
Que solo se maneja en lo cruel y malvado. 858
No alegues ya que el Cielo es guía de tu espíritu 859
Pues yo creo que el Cielo se avergüenza de verte. 860
Sin hombres como tú no habría ira en el Cielo, 861
Júpiter no tendría el peor de sus toneles. 862
¿Veis si al menos mi llanto, mi voz y mi aflicción, 863
Han podido una lágrima arrancar de sus ojos? 864
¿Veis si al menos su rostro o palabra se turba? 865
¿Veis si únicamente ha inclinado la vista? 866
¿Veis si siente piedad por esta pobre amante, 867
A la que por desgracia hondo amor atormenta 868
Más que en los Infiernos se atormenta a Sísifo, 869
Sin descanso obligado a transportar su fardo? 870
Pues siempre en el Infierno un tormento es igual: 871
Pues cuanto más avanzo, más grande es mi mal. 872
No obstante, el cruel tampoco se inmuta 873
Como si mi tormento sólo fuera fingido. 874
Que no me hablen más de Escitas, ni de Reyes, 875
Pues han tiranizado a Micenas con sus leyes; 876
Que no me hablen más de la crueldad de Tebas, 877
Cuando de los infiernos la rabia inhumana, 878
Con fuego asesino de leyes y amistad 879
Se causaba piedad con su rabia a sí misma. 880
Que ya no me sorprendan con tales resultados 881
de la humana ira: pues contigo ya basta 882
para mostrar que un hombre más inhumano es 883
que cien tigres con toda su enorme crueldad. 884
Pues según lo que cuentan de las terribles Furias, 885
Que parece se burlan de la sangre y las vidas, 886
Su crueldad nacía de alguna pesadumbre, 887
Mientras que tu crueldad nace de tus placeres. 888
Es más, de un placer cuyo solo recuerdo 889
Tendría la victoria en un alma de mármol. 890
¡Oh, Juno! ¡Grande Juno, tutora de estos sitios! 891
¡Oh tú mismo, gran Rey de hombres y de Dioses 892
De cuya majestad se ha blasfemado tanto 893
Que garantiza en falso mi miserable fama! 894
¿Qué podrá, qué podrá convencerme ahora 895
De que podáis mirarnos desde lo alto del cielo 896
Con el rostro imparcial? ¡Oh Dioses, hemos sido 897
Traicionados, vosotros y yo! La fe del hombre 898
No existe en ningún lado: al pobre fugitivo, 899
torturado siete años, de mar en mar cautivo, 900
tanto que parecía que al puerto onda benigna 901
por despecho lo echase, sufriente y miserable, 902
lo he recibido yo, no con simple amistad 903
sino, ¡por mi desgracia!, partiendo la mitad 904
de mi reino también; hasta a sus compañeros 905
salvé de triste muerte; un pálido color 906
me sube por el cuerpo y casi el furor 907
fuera de mí me pone, tras dar tales favores. 908
Y ahora él os cuenta todos esos augurios 909
De Apolo, y os cuenta las lindas aventuras 910
De Licia, él alega y al fin me recompensa 911
Con ese Mensajero que su destino apresta. 912
Bien dicho, sí, que nada más ocupa a los Dioses: 913
Solo este afán les puede sacar de su reposo. 914
Creería que los dioses librados de este afán 915
Vinieran a ocuparse de otro como el de aquí. 916
Vete, no te retengo: vete, yo no respondo, 917
Felón, a tus palabras, ve a tu querida Italia. 918
Espero al final (si los Dioses al menos 919
Pueden serme a la vez testigos, vengadores). 920
Que con hartos sollozos veas el suplicio 921
Que el justo destino asigna a tu injusticia. 922
Bien pronto la desgracia se nos pone delante 923
Mas demasiado tarde llega la contrición. 924
Te llevará de presa tu prójimo a los tigres; 925
El vientre de los peces o alguna dura roca 926
Contra la cual las olas te irán a retener, 927
O el fondo de tu nave, después de que un rayo 928
Haya pulverizado tu mástil, vela y cráneo, 929
Será tu sepultura e incluso mientras mueras 930
Mi nombre entre tus dientes se oirá murmurar. 931
Diciendo “Dido, Dido”, para siempre presente 932
Como antorcha infernal, como tenaza ardiente 933
Como si de Megera me hubieran hecho hermana, 934
Enterraré tu error en tu infiel corazón. 935
Pues cuando tú me aboques al reino de los muertos 936
Siempre ante tus ojos mi sombra se erguirá. 937
Tú me atormentas, pero en el terrible aprieto 938
Donde te encontrarás me pagarás dos veces 939
La renta de mis males. La pena es mayor 940
Cuando no tiene fin, y así la solicito. 941
Si los Dioses del Cielo a mi deseo no acceden 942
Sacudiré las bases de la infernal morada. 943
Mi duelo, fin no tiene; una muerte inhumana 944
Puede vencer a amor, pero a mi odio no. 945
Lo siento, lo veo, sí, grande Dioses, lo veo: 946
El mal, al mal se iguala; sostenedme ahora 947
Entremos, desfallezco. 948
ENEAS
Oh santos Augurios,
Intérpretes de Dioses, que de nuestro futuro 949
Y de nuestro presente dais al pobre mortal 950
Los juicios repentinos, apareced ahora 951
Para que Dido pueda tener conocimiento 952
Del designio divino y de mi inocencia. 953
Mas, ¿qué le está pasando? ¿Cómo, amado sustento 954
De pueblos afligidos (que hasta la muerte debo 955
Yo confesarlo así), cómo, querida dama 956
Soportáis vos ahora perder todas las fuerzas 957
De vuestra gentil alma? ¡Júpiter, qué apariencia! 958
¿Quién viera siendo a Amor padre de tan gran duelo? 959
¿Qué antorcha habré yo visto en sus ojos que me huyen? 960
Mis ojos y palabras le estorban grandemente... 961
¿En qué grande desmayo la llevan para dentro? 962
¿De qué modo su vientre, ardiente de sollozos, 963
percute contra el cielo? ¿Y se esfuerza el despecho 964
en expulsar el fuego que se inflama de nuevo 965
con los aires de ella? ¿Y cómo poco a poco 966
los fuelles trabajando encienden un gran fuego? 967
Tanto suspiro ardiente que alumbra su brasero 968
Hace que se consuma su alma con su pena. 969
¿Qué palabras furiosas salieron de su boca? 970
Del odio brota el verbo: que los más ultrajados 971
Son aquellos que empujan de su pecho a menudo 972
Cosas que el ardor hacer que parezcan divinas. 973
Ando aún confundido, la piedad me remuerde, 974
Un temblor me sacude: pero solo la muerte, 975
De obstáculos tales, puede librar a aquel 976
Que entre los hombres siga la voluntad divina. 977
Y parece que el Cielo no permite jamás 978
Que a la piedad se una la verdadera paz. 979
¡Oh Amor, oh Mercurio, oh Dido, oh Ascanio, 980
Oh Cartago agraciada, oh campaña fatal 981
Donde me llama Júpiter, oh penas dolorosas, 982
Oh dichosa partida, oh partida infeliz! 983
EL CORO
¿Qué suerte en tu partida? 984
ENEAS
La que esperan los míos.
EL CORO
A ti nos dan los dioses. 985
ENEAS
A los míos me entregan.
EL CORO
De este lugar te expulsa sólo tu impiedad. 986
ENEAS
Allende a mis Dioses destina piedad. 987
EL CORO
Quien rompe la fe sufre la ira divina. 988
ENEAS
De la fe de amantes los Dioses se ríen. 989
EL CORO
Piedad no puede disminuir piedad. 990
ENEAS
Aunque me asalta bien, no me vencerá. 991
EL CORO
Al duro sino mueve solo piedad. 992
ENEAS
No es entonces destino si se puede torcer. 993
EL CORO
Mejor ser hoy el rey que esperar serlo un día. 994
ENEAS
No este reino, mas otro me está destinado. 995
EL CORO
¿Qué reino te querrá tras conocer tu fraude? 996
ENEAS
Confío en el Cielo, no en algún reino. 997
EL CORO
La religión es a veces una sombra 998
ENEAS
La religión, con arte y sin él sirve. 999
EL CORO
Sin religión, viviría una Ifigenia. 1000
ENEAS
Sin ella lo harían Troya y Polixeno. 1001
EL CORO
Tu pobre Astianacte sintió bien su esfuerzo. 1002
ENEAS
Sólo su propia muerte asegura a los griegos. 1003
EL CORO
Ella para Diana sacrifica a los hombres. 1004
ENEAS
Diana nos favorece con esa sangre humana. 1005
EL CORO
Con otras muertes ¡ay! Ya nos favoreció. 1006
ENEAS
Sangre u obediencia también pide el Cielo. 1007
EL CORO
Tú harás que con Dido el número aumente. 1008
ENEAS
¡Dioses, Dioses! Silencio, que el remordimiento 1009
En vano me conduce a romper mi palabra, 1010
Nunca un hombre amó sin odiar su reposo. 1011
EL CORO
¿Qué horda conjura escondida, 1012
De astucia disimulada, 1013
Disfraz de nuestra traición, 1014
Que bajo un rostro calmo, 1015
En traidor coraje incuba 1016
Mil venenos renacientes 1017
Y al resto da tantos males 1018
Que al fin mata a su maestro? 1019
Así alimenta el odio, 1020
Que endulza toda su lengua 1021
Con afecto ardoroso; 1022
Así desprecia a los Dioses, 1023
Quien por construir su empresa 1024
Sólo habla de religión; 1025
Así uno atrae los espíritus, 1026
El otro así toma fuerzas, 1027
Mientras uno y otro engaño 1028
Logro mortífero tienen. 1029
Alma que se siente amada 1030
Se regocija en su llama, 1031
Mientras sienta cuerpo y alma, 1032
Honor y bien consumidos. 1033
Comiendo, se envisca el ave; 1034
Comiendo, se mata el pez; 1035
Y el que de todo se fía, 1036
De bienes, honor y vida, 1037
Del que piensa ser un santo, 1038
Al fin ve el alma ambiciosa 1039
Un alma al fin sediciosa, 1040
Que le alcanza en lo más hondo. 1041
La víbora muere, en pago 1042
De gustar a su consorte. 1043
Más actuamos por la fuerza, 1044
Al ver la traidora astucia, 1045
Y aún más nos engañamos. 1046
A menudo un mal abate 1047
A los que más se defienden; 1048
Como el jabalí que cuanto 1049
Más fuerte empuja y más rabia, 1050
Se ensarta más y más. 1051
Pues, ¿no será descubierta 1052
El alma experta en engaños 1053
Del Troyano embaucador, 1054
Que con un amor extremo, 1055
Que con sus propios dioses, 1056
Bien se burlaba de Dido? 1057
En la miel pica la abeja, 1058
En las flores duerme el áspid, 1059
Sin embargo, ¡infeliz suerte, 1060
Amor traidor!, con tu hermano 1061
La pobre reina comiendo 1062
De este verdadero engaño 1063
Recibe con real fuego 1064
Una muerte recurrente. 1065
Así las palomas mueren, 1066
Y los cuervos permanecen. 1067
Ojos sangrantes, faz yerta, 1068
Pelo enredado, alma muerta 1069
Esfuerza su débil fuerza 1070
Y en su lecho brilla tanto, 1071
Como Hércules arrancando 1072
su camisa, incrustada 1073
hasta el fondo de sus huesos. 1074
DIDO 1075
¿Pero cómo puede ser, 1076
Que el Cielo me enviara un día 1077
El pago de estas traiciones 1078
Que al final pagó su dueño? 1079
Así la víbora hipócrita 1080
Lo que la mata, alimenta. 1081

ACTO III

(Dido, Ana, Eneas, Acates)
DIDO
{v} Débil, sin corazón, sin razón, sin aliento, 1082
Ana, caro sostén, me arrastro a pesar mío 1083
Directa aquí y allá, no amoldada a sufrir 1084
Un descanso que viene a ofrecer mi impaciencia. 1085
Tanto que, cuando veas en la riba cercana 1086
Al mar que, cautivo, se mantenía en sus lindes, 1087
Cuando un Aquilón viene a dar sobre sus flancos, 1088
A saltar, a correr, borbotar hasta el cielo, 1089
Y sin descanso alguno llegar hasta los campos, 1090
Cansando con sus ondas a las montañas próximas, 1091
Tú verás, tú verás el estado en que el falso 1092
Ha sumido al cuerpo y al alma de tu hermana. 1093
Y aunque yo no parezca estar tan desmandada, 1094
Como cuando en su sitio puse al pérfido Eneas, 1095
De sentir he dejado el despecho implacable, 1096
Pero se ha acrecido el tormento amoroso. 1097
Mientras contra nosotros se ensaña la fortuna, 1098
Con la mengua de un mal, otro mal se refuerza. 1099
Tanto que nuestros Dioses creo que contra mí juran 1100
Cada vez más hacerme sufrir en esta vida. 1101
Pero, ¡pobre! Si al Cielo desagrado y la envidia 1102
Que a Alecto amotina tanto apunta a mi vida, 1103
¿por qué no se transforma mi languidez en muerte? 1104
Si el amor sólo quiere triunfar sobre mi suerte, 1105
Y si alguna vez Venus, ultrajada por Juno, 1106
Sólo quiere vengarse a través de mi muerte, 1107
¿por qué no me permiten, cuando de mi desmayo 1108
Volviendo estoy, entrar en la negra morada? 1109
De un golpe habría calmado, como extremo alivio, 1110
Mi tormento, su envidia, su desdén y venganza. 1111
Con mi sangre se habría mi brasero enfriado, 1112
También con mis sentidos, mi pena adormecido. 1113
¡oh, ardor desgraciado, que regresa a mis venas! 1114
¡oh, triste despertar que me libra a mis penas! 1115
¡Qué feliz me encontraba olvidada de mí! 1116
¡Retomo a mi pesar el día que amanece! 1117
Siento, Ana mi hermana, siento desde la raíz 1118
Que mi mal incurable se arracima en mi pecho, 1119
Y que nada podría, ni tan solo la muerte, 1120
Favorecer al mal, que con tal fuerza vuelve. 1121
Que la cólera ardiente y el odio irritado 1122
Contra uno, del cual hemos mordido el cebo, 1123
Podría el ardiente esfuerzo de amor amortiguar, 1124
La cólera me habría del amor exiliado. 1125
Puesto que tal suplicio se ha agriado en mi alma, 1126
Menor que mi furor creyérase mi llama. 1127
Pero el fuego jamás va a aliviar al fuego. 1128
Y el despecho del mal nos causa más tormentos. 1129
O bien, si el dolor vivamente enterrado 1130
Pudiera hacer morir a aquel que fue agraviado, 1131
Moriría ipso facto, pues no se puede hablar 1132
De un dolor que pueda al mío igualar. 1133
Pero, así como el viento lucha contra la llama, 1134
Para extinguirla, y luego ella recobra fuerza. 1135
¡Es en vano, en vano, pues sanar tú no puedes 1136
(oh, Dido) ni morir, cuando morir tú quieres! 1137
Tienes, a pesar tuyo, que soportar tu mal, 1138
Tienes, a pesar tuyo, que volver a llorar. 1139
Cálmate, corazón, que tu furia no puede 1140
Triunfar sobre uno que triunfa sobre mí. 1141
¿Qué? ¿Tiene mi corazón que decaer así? 1142
¿Y tiene la virtud que aplacar mi miseria? 1143
¿se verá a esta Reina suspirar por un siervo? 1144
¿Quiero ver de este modo a mi honor empeorar? 1145
¿Defensora plegaria he de elevar ahora 1146
Por un alma que ha sido sobremanera ingrata? 1147
Yo no puedo, no puedo. 1148
ANA
Detente, cara hermana,
Oh, hermana cuya voz hace brotar mi llanto, 1149
Y hasta mi corazón; detén esa carrera 1150
Sujetando con brida tu dolor orgulloso. 1151
Para evitar perderte antes de tiempo así, 1152
Y perder a tu hermana, a tu dolor y a Eneas. 1153
La esperanza es remedio; esperando, los Cielos 1154
A ti te vengarán; o la buena esperanza, 1155
Aunque igual perdieras la cosa deseada, 1156
Al tiempo transcurrido, te volverá más sana. 1157
Todo hay que padecer, cuando somos conscientes, 1158
En los extremos males, de que nada dejamos 1159
Que nos pueda aportar dichoso desahogo. 1160
Los males sometemos a la ley de constancia, 1161
Pero el dolor no puede encontrar su alivio 1162
Cuando uno soporta lo que puede servir, 1163
A falta de sufrir: pues lo que más nos quita 1164
La forma de sanar es ver la propia falta; 1165
El toro en un principio no se habitúa al yugo; 1166
El pollino al principio no acompasa sus pasos; 1167
Pero se les adula, se les aguijonea, 1168
Hasta que o al collar o al freno se acostumbran. 1169
¿No crees tú que si Fedra probara varias veces 1170
Enardecer a Hipólito con llantos y con súplicas, 1171
Manejando con tino la trampa que inventó, 1172
Se hubieran salvado de su muerte forzada? 1173
El furibundo Aquiles, no regresó tan pronto 1174
Para aquellos Atridas a los combates frigios. 1175
Y tú no sabes si es un astuto ardid 1176
Con el cual el troyano te quiere enardecer. 1177
Pues ¿cómo conocemos que Pitis sea constante 1178
Si el Viento va en vano a Pitis combatiendo? 1179
A menudo asombrados de nuestro primer golpe, 1180
Dejamos el botín que el azar nos depara. 1181
Hay que seguir, seguir. 1182
DIDO
¡Pobre! ¿Qué fingimiento?
El cruel sólo me ha visto fuertemente afectada. 1183
Y no finge la huida para atizar mi fuego, 1184
Pero finge un oráculo para embaucarme a mí. 1185
No obstante, como tengo que agradar a mi pena, 1186
Porque veo mi vida en manos enemigas, 1187
Porque mi destino parece haber abandonado 1188
Mi bien bajo el arco del amor o la muerte, 1189
Ana, única esperanza, la que mejor sabría 1190
Sacar de los infiernos a tu hermana Elisa, 1191
Hazme sólo un favor: vencerlo de tal modo, 1192
Que el mayor enemigo no podrá rechazar. 1193
Ya ves todas las naves coronadas de olivos, 1194
Ya ves que ilusión vana de embusteros destinos 1195
Empuja y apresura a estos fugitivos, 1196
Como negro escuadrón de hormigas hogareñas. 1197
Ya ves que mi Eneas, deseoso de hacer 1198
Que del bien que le hice su pago sea mi mal, 1199
Preside esa tropa, y se conmueve aún menos 1200
Por mi llanto feroz, que por el fuerte viento, 1201
Constante en su intención, tanto como inconstante 1202
En la alianza que hizo conmigo hace un tiempo. 1203
Si así es, hermana ¿tu consejo primero 1204
Me ha hecho poner mi vida en manos de un bandido? 1205
Si así es, y a tu pobre hermana aún estimas 1206
Que te sigue queriendo más que a su propio ser; 1207
Si así es, y Eneas te honraba más que a nadie 1208
Y todos sus secretos a ti te confiaba; 1209
Si así es, que de todos sólo tu conocías 1210
Cómo hablarle a ese hombre y el momento preciso, 1211
Ve, hermana, a decirle, dile que por desgracia, 1212
La triste Dido no fue de aquellos que juraron 1213
Por los hijos de Atreo en Áulide la ruina 1214
De Troya y llevaron su fuerza torrencial. 1215
Yo no fui quien sembró las cenizas de Anquises 1216
Fuera de su sepulcro a voluntad del viento. 1217
Yo no soy quien le hizo, para intentar vengar 1218
A Juno contra Venus, perder a su Ascanio. 1219
¿Por qué quiere cerrar su oído a mis palabras? 1220
¿Dónde va? ¿A una amante así se la consuela? 1221
Si pronto se arrepiente de prometerle a Dido 1222
El resto de sus días, un último favor 1223
Al menos un favor debería otorgarme. 1224
¡Pobre de mí, amante a quien rigor fulmina! 1225
Es: que al menos un tiempo quiera esperar 1226
Hasta que en la mar pueda embarcar sin riesgo; 1227
Que un tiempo espere, y que con mi fortuna 1228
Veamos que se calman los vientos y Neptuno. 1229
Adiós al Himeneo, adiós antiguas nupcias, 1230
Puesto que Eneas traiciona el mal ligado vínculo. 1231
Yo ya no solicito que por su anfitriona, 1232
Alba, Roma, Italia y todo el mundo deje. 1233
Que vaya a construir todas esas ciudades, 1234
Cuyos nombres (yo creo) que ha todos inventado. 1235
Que ya no quiero yo con él un compromiso, 1236
Pues quiero complacerle para ablandar su alma. 1237
Ya nada solicito en vano, salvo un tiempo, 1238
Que dé espacio y reposo a mi duro tormento. 1239
Yo sólo solicito este último descanso 1240
Para que mi fortuna amarga que intenta 1241
Primar sobre mí misma, me enseñe a padecer 1242
Y no a sucumbir de desesperación. 1243
Ahora, querida hermana, te ruego compasión 1244
Con mi pena, mis gritos, mi pasión y mi vida. 1245
Finge para ti ser yo y molesta a tu alma 1246
Un rato, con el mal que así me aguijonea. 1247
No tendrás, si tu sientes algo de mi zozobra, 1248
Para ablandar tal mármol, sino copiosas lágrimas. 1249
Más lastimosamente aún te instruiría, 1250
Si el llanto no impidiera alzar mi triste voz. 1251
¡Oh, Amor, traidor Amor! 1252
ANA
El dolor me oprime
el llanto y la voz cuando tu voz rodea 1253
Lo más hondo de mi alma. Oh, falso Amor, yo siento 1254
Que tu fiero rigor sólo ataca a inocentes. 1255
Sin embargo, Amor, si tú mismo y tu hermano 1256
No sois de Plutón hijos, por Megera engendrados; 1257
Si ambos no lleváis en vuestra alma rebelde 1258
La inexpugnable suerte de roca diamantina; 1259
Si Infierno no os libra a la doliente tierra 1260
Para vengar al hijo rendido por el trueno 1261
Por miles de impiedades; si de vosotros dos 1262
No se espanta el Cielo, como de todos ellos, 1263
Creo que la piedad por mi humilde arenga, 1264
La piedad por mi llanto, que ora traba mi lengua, 1265
Hará que, como a nos, te afecte en lo más hondo. 1266
La dulzura gobierna al caballo más fiero, 1267
Y no la ruda espuela. Pero senos propicia 1268
Venus, madre de Eneas; que como sacrificio 1269
Sea tu altar ornado con el fuego de Espinos, 1270
Que sea tapizado de mirto y de rosal, 1271
Que el Cisne y la Paloma en tu ofrenda perezcan, 1272
Y que por siempre honrada sea la tumba de Anquises. 1273
DIDO
Si persiguen nuestra alma las hijas de la noche 1274
Con horror, paso a paso, palabra por palabra, 1275
Con ardientes antorchas o tenazas ardientes, 1276
O con negras serpientes devorando la entraña, 1277
Aunque sea inocente a ojos de los Cielos, 1278
Siempre contra sí misma una culpa concibe. 1279
Condenándose así por lo que le acontece, 1280
Creyendo que, por ello, las furias la retienen. 1281
Aunque contra los Cielos nada haya cometido 1282
Que le haga hoy día de todo bien privarme. 1283
Y si acaso escuchando mis últimas palabras, 1284
Con las que alzaba a Venus mi hermana sus plegarias, 1285
Para que el obstinado se plegara a mi gusto, 1286
(ese obstinado a quien cedí mi corazón) 1287
Yo me he condenado, juzgando que la falta 1288
De no haber ofrecido a la alta majestad 1289
De Venus Chipriota mis humildes plegarias 1290
Ha enfriado a su hijo y avivado mi fuego. 1291
Tengo que dirigir a los cielos la luz 1292
Para apaciguarte, oh Diosa, o grande Diosa, madre 1293
De todo ser viviente, que has sido por siempre 1294
El único deleite de hombres y de Dioses. 1295
Santa Venus que traes bajo la blonda esfera 1296
Signos de amanecer y el más hermoso cielo, 1297
Donde arqueros Amores, deseos ardientes, 1298
Caridades, juegos, placeres seguros, 1299
Donde moldes y formas de todo animal vivo 1300
Que a través de ti Dios otorga a Natura, 1301
Con mesurado acuerdo y placer se deleitan, 1302
Inspirando la vida con su santo ajetreo; 1303
Tú, meta de Natura, a quien no gustaría 1304
Destrozar su labor, antes bien construirla, 1305
Y que sobre la Muerte siempre eres vencedora, 1306
Y le haces devolver lo que siempre ha tomado; 1307
Para que despoblando y poblando la sala 1308
De Plutón, se conserve la proporción del mundo 1309
Tú que haces que las aves disfruten en el cielo, 1310
Las bestias en la tierra, los peces en el mar; 1311
Tú que haces que las casas, las ciudades y leyes, 1312
La amistad y el gobierno sean civilizados; 1313
Tú que haces diferente a los seres terrestres, 1314
Conforme mayor bien o menor tú les hagas, 1315
Bondad universal a la que el hombre aspira, 1316
Para bien, para mal, cegados la desean; 1317
Tú que aunaste tu fuerza con el Cielo, e hiciste 1318
Surgir al vencedor, tu indómito hijo; 1319
Quien, aunque otro existiera, cuya mano derecha 1320
Hiciera mejorar el gran Caos revuelto, 1321
Muestra de día en día (vencedor de los Dioses) 1322
Cuán poderoso es su arco victorioso. 1323
Tú, de quien tantas veces tantísimos elogios 1324
De un anciano escuché, que de país extraño 1325
La Fortuna me había a Fenicia traído 1326
Para pulir mi espíritu por el suyo ilustrado; 1327
Tú, (yo digo) que ves las tristes maravillas 1328
Que influyen sobre mí; y que oídos no tienes 1329
(al menos como creo) cerrados a mis ruegos; 1330
Que ves, que ves mi cuerpo de hora en hora agotarse, 1331
Bajo el ardor cruel de Amor que me tortura. 1332
Como ante el fuego vemos la vela derretirse; 1333
Como el metal ardiente vemos que corre raudo 1334
siendo fluido bermejo por los hornos ardientes; 1335
Como vemos fundirse la nieve en la montaña 1336
Y los helados ríos a través de los campos. 1337
Puesto que yo jamás me negué a someterme 1338
A la ley que quisiste enviarme del Cielo, 1339
Pues yo no consagré la Juventud ingrata 1340
Al inútil trabajo de tu hermana montera. 1341
Si, humilde, he perdido por santo homenaje 1342
A tu sagrado altar mi casto cinturón; 1343
Si al son de tu nombre recibí a tu Eneas; 1344
Si me entregué ¡oh, triste! a su entero gusto, 1345
Plegándome a tu yugo; si por tu sólo amor 1346
Favorecí a troyanos más que a mi propio pueblo, 1347
Vuelve hacia mí tu vista y concédeme así 1348
La clemencia de tu hijo, tuya y de la fortuna, 1349
Para tornar así mi desgracia en reposo. 1350
Ve, Venus, el veneno que mis huesos corroe; 1351
Ve, tan pronto un brasero y tan pronto un hielo, 1352
Que me abrasa de pronto, de pronto me congela; 1353
Ve mi alma ofuscada para cualquier objeto 1354
Que no sea tu hijo, que mi razón somete. 1355
Ve salir de mis ojos las lágrimas que brotan 1356
Y los rayos brillantes de mis ardientes llamas. 1357
Ve a Dido sin humor, ve a Dido que se postra 1358
Ante ti de rodillas, ve a Dido sollozando. 1359
Apiádate, apiádate de mí, Diosa de Idalia, 1360
De Pafos, de Erice, de Unde, de Gnido. 1361
Apiádate, apiádate y no permitas nunca 1362
Que paguen mis bondades con un terrible error. 1363
Si crees que te hiciera alguna vez ofensa, 1364
Por haber adorado a Juno más que a ti, 1365
Conmuévete con llanto, cálmate con anhelos. 1366
Yo juro por tus ojos, juro por tus cabellos, 1367
Que recibiendo hoy de ti este beneficio 1368
Pagaré el mayor precio de tu gran sacrificio. 1369
Poco pido, mas, ¡pobre!, todos esos furores 1370
Me cuestan harto llanto para poco reposo. 1371
ENEAS
Los confusos apuros, los insufribles males 1372
Que vemos con un alma volverse insaciables; 1373
La razón que nos puede forzar bajo sus leyes 1374
Y la piedad que puede la razón anular; 1375
La voz interrumpida por el llanto vertido; 1376
Los sus piros que muestran un alma desolada 1377
No pueden otra cosa que en vano emocionarnos, 1378
Cuando nos arrebatan los Dioses el poder. 1379
Ana, si los apuros y la extrema angustia 1380
Me pudieran parar, la angustia de mí mismo, 1381
Sin que tu ojo fuera testigo de estos males, 1382
Sería cuerda y ancla reteniendo mis naves: 1383
Puesto que nadie puede comprender esta pena 1384
Que, sin cesar, mi amor engendra en mi alma. 1385
Mas, los Dioses son fuertes y la ley del destino 1386
Tan recta e inviolable opera sobre mí 1387
Que el llanto de Dido, que las penosas lágrimas, 1388
Que el llanto angustioso de mi adiós lamentable, 1389
Cual de todos los Tirios las lágrimas unidas, 1390
Cual de todo mi pueblo unido al de los otros, 1391
De todos los mortales el llanto y los lamentos, 1392
No podrían combatir las leyes de los Dioses. 1393
Cesemos de llorar, pues cuanto más lloramos 1394
Mayor nuestro tormento se graba en nuestro ser. 1395
El llanto que de a poco corre por nuestro rostro 1396
Y que, hasta las entrañas, su fuente, se arrastra, 1397
Para directamente subir hasta el cerebro 1398
Descender por el ojo, nos devora, cual agua 1399
Que en lluviosa jornada cae por los conductos 1400
Y corroe la piedra cayendo gota a gota. 1401
Cesemos pues, cesemos. 1402
ANA
Eneas, obstinado,
Contra ti estas palabras has muy bien provocado, 1403
Para mostrar que tu alma que con odio aprisionas 1404
Sin abrirla a piedad, más dura es que las piedras. 1405
La lluvia gota a gota un mármol cavaría 1406
Y ni todo un torrente de lágrimas podría 1407
Morder tu corazón, que más cruel parece 1408
Que aquel de Diomedes golpeado por Alcides, 1409
Que también soportaba ver beber en su casa 1410
La sangre de sus huéspedes a sus yeguas rabiosas. 1411
Más cruel que Procusto, y que los que murieron 1412
En las gestas guerreras de Teseo y de Hércules. 1413
Mas, ¿qué es lo que me hace recordar estos casos 1414
Si no es el furor que me hacen concebir? 1415
¿Es acaso posible que en alma femenina 1416
Tan áspero furor, desbocado, domine? 1417
¡Oh, Dioses! ¿quién podría evitar el furor 1418
Cuando ve que de nada sirven lágrimas tales? 1419
¿Nada he conseguido? ¿No tengo la destreza 1420
De provocar piedad en tu esencial rigor? 1421
¿Se lleva acaso el viento lo que mi llanto causa? 1422
¿Lo que al mismo amante habría conmovido? 1423
¿Lo que causa tu engaño, que si los propios Dioses 1424
No tuvieran en cuenta serían maliciosos? 1425
¿Debo perder aquello por lo que un corazón 1426
Preferiría morir cruelmente a resistir? 1427
¿Debo así perderlo? ¿Debo ver que los Dioses 1428
castigaron a Troya justamente así? 1429
¿Debo ver todavía que ni Dido ni yo 1430
Hemos jamás pensado en el rey Laomedonte? 1431
Si este tuvo la audacia de engañar a los Dioses, 1432
¿Qué nos cabe esperar de aquellos de su raza? 1433
¿Qué llevaré a mi hermana, sino el final veneno 1434
que va a hacerla ver al infernal Barquero? 1435
¿De este modo puedo mostrarme ante sus ojos, 1436
Cuando a sus males abro, y a su muerte, la puerta? 1437
¿Puedo verme a mí misma cual cuervo de mi hermana 1438
Llevándole el augurio de su propia tumba? 1439
¿Qué sabes tú, Cruel, que tal ofensa das 1440
A los que el bien te hacen, si no lleva escondido 1441
Ahora dentro de sí, al fruto de tus hechos, 1442
(¡Oh, fardo desgraciado!) a la mitad de un Rey? 1443
¿Quieres que antes de ver la misma luz del mundo 1444
Tu propio hijo tenga como tumba a su madre? 1445
¿Quieres, por ver a Ascanio y a los suyos triunfantes 1446
Ver sucumbir así al otro de tus hijos? 1447
Oh, Dioses, ¿si las madres os parecen culpables 1448
Que culpa tendrán pues sus hijos miserables? 1449
Y de las madres, creo, ¡oh, esposo leal! 1450
Que la costumbre muestra cómo eres homicida. 1451
Si la madre de Ascanio pregunto dónde está, 1452
Está en el lugar donde quieres poner a otra 1453
Que tu orgullo desdeña tanto que ora parece 1454
Que el Cielo en tu alma sólo hiel ha vertido; 1455
Y que se alegra así, viendo cómo destruyes 1456
Fe y vida de aquellas a las que más engañas. 1457
¿Y quién creerá jamás que rechazar se pueda 1458
Sólo un aplazamiento? Mas no hago sino usar 1459
Mis ojos y mi lengua en tan vanos reproches. 1460
En vano el viento trata de vencer a las rocas. 1461
Qué linda recompensa; como tal, mi hermana 1462
Debió sentir de amor, el disparo mortal. 1463
Piensa, que yo debía, miserable y frustrada, 1464
Como tal, reforzar la llama recibida. 1465
Yo debía complacerle por querencia del daño. 1466
Debíamos ornarnos de hojas la cabeza, 1467
Para hacer a los Dioses, señores de las nupcias, 1468
Como tal recompensa, el sagrado homenaje. 1469
Yo debía hacerle olvidar a Siqueo, 1470
Para aliarla a Plutón en lugar de a un esposo. 1471
¿Debíamos mil honores, mil caricias rendir 1472
Al que estaba tejiendo la soga para ahorcarnos? 1473
Ay, que yo no puedo, cuando tan mal recuerdo 1474
Me viene a la cabeza, mi alma retener. 1475
Yo me engaño a mí misma y sin la ira encendida 1476
Que me amarga y sostiene, me verían flaquear; 1477
Yo me voy y lo dejo, oh rigor increíble, 1478
¡Cuán duro ante el dolor es este hombre inconstante! 1479
ENEAS
¡Oh, qué tumulto, Acates! 1480
ACATES
Amor causa discordia.
ENEAS
¿Ves tú que haya remedio? 1481
ACATES
Avente con la Reina.
ENEAS
¿Por avenirme debo disputar mi destino? 1482
ACATES
Venga, pues obra bien quien el buen fin alcanza. 1483
ENEAS
¿Por qué me incordia aún entonces mi consciencia? 1484
ACATES
Es Águila que engulle el alma sobre el Cáucaso. 1485
ENEAS
¡Oh, Cielo!, ¿en el mundo qué hay de duradero? 1486
ACATES
El Cielo ha retirado toda tranquilidad. 1487
ENEAS
¿Qué dicha para el hombre queda, pues, en el mundo? 1488
ACATES
De no ser mucho tiempo lo míseros que somos. 1489
ENEAS
¿Qué esperamos en pago obtener de las penas? 1490
ACATES
La muerte es recompensa de bienes y de males. 1491
ENEAS
¿Nadie aquí abajo puede, pues, ser feliz? 1492
ACATES
Al que dichoso han hecho nuestros Dioses nacer. 1493
ENEAS
Yo creo que la dicha del hombre no les gusta. 1494
ACATES
Lo mismo que a menudo nos disgusta su honor. 1495
ENEAS
Recuerdo aquel día en que la ira ardiente 1496
De la temida Juno envió la tormenta 1497
Contra mis pobres naves y que al ver un trueno 1498
Aterrar a la mar y desplazar la tierra, 1499
Al arreciar los rayos y gritar las gargantas 1500
De los vientos adversos, que, chillando contrarios, 1501
Las aguas hasta el cielo lanzaban y las olas 1502
Parecía que intentasen al abismo profundo 1503
Arrebatarle a aquellos que huyeron de Troya; 1504
Aunque el fuego perdone, el agua nos alcanza. 1505
Mientras que tal tormenta mis naves volteaba, 1506
Aquí y allá dispersas, lanzadas por doquiera 1507
A la merced del viento, sin seguir una ruta, 1508
Ora hacia el Norte, buscando su fortuna, 1509
Ora hacia el Sur, traídas por el Norte, 1510
Ora hacia el Este viéndose desviadas 1511
Por el Oeste opuesto; hasta que la bonanza, 1512
Calmando la amenaza de sus ciegos hermanos, 1513
Nos lanzó a la orilla; siento del mismo modo 1514
(ahora que la fortuna impide que me vaya) 1515
Mi espíritu agitado, virando aquí y allá 1516
Con cientos de inquietudes, como el navío al viento, 1517
Si a un lado está el provecho, me ata el miedo en el otro, 1518
Por temor de su muerte, por temor de la nuestra; 1519
Dido y la estación igual furor presentan, 1520
Mas el mayor furor es el furor supremo. 1521
ACATES
¿Qué? ¿A dónde llegamos? Tú que tienes por madre 1522
A Venus, ¿de tu padre vas ahora a depender? 1523
ENEAS
¿Oh, fe, estable fe, única prenda inviolable 1524
De hombres y de Dioses, cien veces es punible 1525
Aquel que ofendiéndote con una cierta ciencia 1526
Adormece el pinchazo que siente tu conciencia! 1527
Debería parecerle cuando el cielo se enoja 1528
Que sólo se emociona para romper su testa; 1529
Debería parecerle, cuando la mar se irrita 1530
Que sólo contra él su cólera arremete. 1531
En el menor combate debería creer 1532
Que el Cielo lo ha privado ya de cualquier victoria, 1533
Puesto que ha arriesgado con su primera fe, 1534
La confianza, el sentido, la fuerza acostumbrada. 1535
Pues de todos los miedos, el miedo más extremo 1536
Es el de un espíritu culpable hacia sí mismo, 1537
Que tiene tanto miedo, que incluso sin estorbos, 1538
Se ve seguir sin fin por miedo de su sombra. 1539
¿Tiene, a pesar mío, el miedo que impregnarme? 1540
¿Tiene el remordimiento duro que atosigarme? 1541
¿Tengo, a pesar mío, y siendo inocente 1542
Que acusarme en falso de una execrable ofensa? 1543
ACATES
Bien sabes que nosotros, los imprudentes hombres, 1544
Los adversarios somos para nosotros mismos, 1545
Los jueces, los verdugos y lo puedes saber 1546
Por el mal que tu alma engendra por sí misma. 1547
Tu sola opinión es madre de tu miedo, 1548
Éste de la conciencia, que a su vez es la madre 1549
De otra opinión, que adoptas cuando piensas 1550
Ofender gravemente, cuando tú no lo haces. 1551
Mas yo, que preocupado observo los peligros, 1552
Siento un miedo diverso: temo mucho tardar 1553
En tal refugio, pues sabes cómo es cruel 1554
El ardor tumultuoso de femenina rabia. 1555
Veremos de repente a las tropas de Tiro 1556
Lanzar vengador fuego sobre las naves Frigias. 1557
Veremos que esto tiembla, que estas ribas se llenan 1558
de la sangre y los cuerpos muertos y mancillados. 1559
Partamos prontamente. 1560
ENEAS
Tan pronto como el sueño
Haya un poco esta noche reparado a mis hombres, 1561
Haré que naveguemos. Y sea como fuere, 1562
Un fardo muy pesado de males me acompaña. 1563
¿Tendremos que bogar sin saber qué final 1564
Tendrá este amor que a su amante asesina? 1565
Pobre Dido, ¿darás tú la seguridad 1566
A estos buques marinos que no tienen constancia? 1567
EL CORO
A los que la Fortuna curte con grandes penas 1568
No tienen mucho miedo, si sobre el oleaje 1569
Deben remar sin tregua; 1570
Puesto que hasta en mitad del reposo y las villas, 1571
Sufriendo van los hombres, en vez de estar tranquilos 1572
Como el eterno mar. 1573
El príncipe llevado por el incierto mar, 1574
Sentirá en el invierno una mar más humana 1575
Que la de la inquietud. 1576
Dido, que en su ciudad reside con los suyos, 1577
Siente mar más cruel y horrenda a esta hora 1578
Que esta mar de aquí. 1579
Desgraciada mil veces aquella que abandona 1580
Su alma al extranjero, su cama y su corona. 1581
Y las habladurías 1582
De su pueblo, el adiós del marido que parte, 1583
Y su desesperanza le sirven de tormento 1584
Hundiendo su navío. 1585

ACTO IV

(Ana, Barce, Dido)
ANA
¿Se ha podido él entonces de tal suerte blindar 1586
Que a todas las pasiones le cierra así la puerta? 1587
¿Ha podido ella entonces debilitarse tanto 1588
que vencer se ha dejado por tan arduo tormento? 1589
Ella muere, se muere; y en su rostro ya 1590
Vemos la misma imagen de la pálida muerte; 1591
Pues, tanto los amantes se nutren con el llanto 1592
Cuanto los más furiosos el furor saborean. 1593
Ha querido que sola en su dolor la dejen, 1594
¿quiere ella forzar con la angustia su muerte? 1595
¿Debería encontrar, incluso en la traición 1596
Que la hace enloquecer, su propia curación? 1597
Alegrarse más bien de perder a un perjuro; 1598
¿Qué hacer por un traidor que estorba su reposo? 1599
¿No debió acaso él, en vez de enfurecerla, 1600
Preferir su deceso tras haberla ofendido? 1601
¿Podrá ver que por él la vida se le escape 1602
A aquella a la que debe su vida y su fortuna? 1603
Pues él sólo era uno de este lazo de amor, 1604
¿pensará perdurar sin su otra mitad, 1605
Sintiendo inclusive la implacable furia 1606
De haberla asesinado como compensación? 1607
¡Pobre! Ve mis sentidos, Barce, horrorízate: 1608
Barce, cara nodriza, reúne junto a mí 1609
La sorpresa, el horror, las quejas y el llanto, 1610
Y si es posible entonces, en tales circunstancias 1611
El dar algún consejo, aconseja el medio 1612
De echar del corazón de Dido a ese troyano. 1613
La edad es consejera y desde largo tiempo 1614
Has practicado tú la aborrecible magia. 1615
Pues vete y repite tres, siete o nueve veces 1616
Los versos murmurados que este amor conjuren. 1617
Amor que nuestra alma, más que el cuerpo domina, 1618
No se cura jamás con jugos de raíces. 1619
Pero dicen que el verso que se aprende del cielo 1620
Domina al amor y los mismos espíritus. 1621
Si con su arte Medea no hubiera expulsado 1622
Al amor asesino, el rey de los Corintios 1623
Y su hija Creúsa no hubieran muerto en llamas. 1624
En la tierna garganta de sus propios hijos 1625
No hubiera hundido el maternal cuchillo. 1626
Más bien para librarse de este continuo mal 1627
Cambiemos vida esclava por más alegre muerte, 1628
Sangre, amor y alma hubiera vertido por su herida. 1629
Mas, viendo que los versos que ella así murmuraba 1630
Liberaban su alma del fardo del amor, 1631
Desató así su furia contra sus ofensores, 1632
Y como su dragón, se fueron sus amores. 1633
BARCE
Estoy muy asombrada y estoy horrorizada, 1634
Con quejas en mi boca, lágrimas en mis ojos; 1635
Atañendo al consejo, oh mísera nodriza, 1636
Nada siento en mí que aplacar tal mal pueda. 1637
No aprendí los usos de los mágicos versos, 1638
Los versos no tenían efecto sobre aquél. 1639
Que con adormidera al reposo incitase, 1640
Que a través de los cielos llamase a los infiernos, 1641
Para embrujar la pócima que controla sus huesos 1642
Echando con hechizos, el que su alma aprisiona. 1643
Oh, Manes de Siqueo, oh Dama afortunada, 1644
Cuya muerte manchó la avariciosa diestra 1645
Del inhumano hermano, sin que yo, que te había 1646
Nutrido con mi seno y que ya no podía 1647
Recibir mayor pena, sobre tu luz hubiera 1648
Bajado con mis dedos un párpado y el otro. 1649
Pobre sombra (yo digo), mejor es para ti 1650
Haber así volado hasta la ingrata orilla 1651
Por muerte repentina, que no siendo mujer 1652
Morir poquito a poco con amorosa llama, 1653
Que, animándose siempre del ardor interior, 1654
La vida y la muerte le deja entre los dientes. 1655
Desgraciada de mí, que aquí sola me quedo, 1656
Desde que la nodriza de Dido ha pasado 1657
Contigo allá abajo, no la puedo ayudar. 1658
No más de lo que puedes guardarte de morir. 1659
¿puedo decir sin lágrimas en qué estado la he visto? 1660
¿Podrá mi débil voz expresar el acento 1661
De su horrible furor? ¿Podré yo condolerme 1662
De ojos que se encienden y apagan súbitamente, 1663
Como si ya estuvieran por la muerte abatidos, 1664
y repentinamente, con ardor llamearan? 1665
Dolerme del cabello que en vez de retorcer 1666
Deja ella enredarse sin orden, sin adornos, 1667
Sin casi retenerlo con sacrílegas manos. 1668
Dolerme de esa tez, una de las más bellas, 1669
Que, así como vemos el humo azulado 1670
De azufre, blanquear la colorida rosa 1671
Por momentos, a causa del extremo dolor 1672
Cambia con gran pavor sus colores rosados. 1673
Sobre todo, dolerme de un puerto venerable, 1674
Un puerto parecido al puerto de las Diosas 1675
Que siente que le arrancan del frente a su deidad, 1676
Para, con cien furores, cambiar su majestad. 1677
Diríase al verla que parece insensata 1678
La ultrajada leona a quien roba el pastor 1679
(cuando de su caverna ella se ausenta un rato) 1680
Sus pequeños leoncillos y con fuego la espanta, 1681
Siguiendo con la antorcha su mirada irritada 1682
Que espantosamente con antorchas alumbra. 1683
¡Oh, desgraciada hora en la que estos Frigios 1684
Vinieron a flotar en la arena de Libia! 1685
Desde entonces mi alma juzgó que antes de irse 1686
Veríamos a Cartago sumida en gran pesar 1687
Por un mal imprevisto; pues una ofensa es 1688
Recibir extranjeros con pródiga acogida. 1689
Siempre llega la pérdida, la vergüenza, el pesar, 1690
Cunado más que a los tuyos cuidas al extranjero. 1691
¿Quién hubiera pensado que la deslealtad 1692
Hubiera resistido ante tantos esfuerzos? 1693
¿Quién lo hubiera pensado? 1694
ANA
Creo que la malicia
Nos ciega ante el consejo, nos entrega al suplicio. 1695
¿Creeríase que Eneas olvidara pensar 1696
Lo que puede su meta y su vida dañar 1697
Antes que hacerse al mar? Sin prestar atención, 1698
En un mar de males, débil se aventura. 1699
¿Se cuida él acaso, antes de haber tomado 1700
Tan firme decisión, del monstruo emplumado 1701
Que ocupado en todo no descansa jamás, 1702
Y que de boca en boca difunde cualquier cosa, 1703
Desde el egipcio Nilo al mar occidental 1704
Y del helado Escita hasta el ardiente Moro, 1705
Agrandando los hechos; ese monstruo azaroso 1706
Que otrora sobre ellos (digo yo) aguzó 1707
Sus lenguas y sus ojos, cuando el amor sin freno 1708
Cubierto de los velos de engañoso Himeneo, 1709
Empezó como augurio a enseñar mil veces 1710
Que ligero bien causa al hombre cien desgracias, 1711
Cuando el placer presente, que un suspiro dura 1712
Le arranca el sentimiento de la pena futura? 1713
¿Se cuida él acaso de las conspiraciones 1714
Que puede generar tal monstruo cuando quiere? 1715
¿Será que por lo menos, dicha reputación 1716
Pondrá contra su nombre a la tierra entera? 1717
Mientras que, encontrando su falta en todas partes, 1718
Sólo le quedará ser odioso a sí mismo. 1719
¿No se cuida aún de que difícilmente 1720
llevar podrán los suyos a cabo otra Cartago? 1721
¿Que estos bellos destinos y entregados oráculos, 1722
Los milagros, los fuegos, los Dioses que han venido, 1723
Sólo son ilusiones, demonios que nos penan, 1724
Y, que agentes del Cielo, nos guían en la desdicha? 1725
¿No se cuida aún, creo, de que un día un pecado 1726
Nos conduce al peligro de las fuerzas de amor, 1727
Que rompe los consejos que callamos y hablamos? 1728
¿Quién osa envanecerse de engañar a una amante? 1729
¿Quién osa imaginarse, engañándola así, 1730
Que ciegamente él mismo, no se engaña también, 1731
Pensando que podrá, sin quedar ultrajarlo, 1732
Salir de un país el extranjero vil? 1733
Nuestros pueblos de Tiria tendrían más que Eneas 1734
El brazo entumecido y el alma afeminada? 1735
Mas, no obstante, liberado de vergüenza y de miedo 1736
Un solo azar invicto otorga previsión. 1737
Oh ciega iniciativa, oh abierta traición 1738
Que parece haber sido, para una u otro, pérdida 1739
En su testa perjura metida, para ver, 1740
Con ejemplo de ambos, que Cupido en vano 1741
Nos alimenta un tiempo, para dar nuestra alma 1742
De alimento a las sierpes que en nosotros engendra. 1743
¿Qué voy a lamentar? ¿Lamentaré el crimen 1744
Que mi pobre consejo ha causado a su honor? 1745
¿O a los Manes sagrados de su leal Siqueo? 1746
¿O al acoso de aquellos a quien buscar he visto 1747
Con Dido fugitiva, en este puerto extraño, 1748
Una alianza libre de tan grande peligro? 1749
Soy yo, Barce, soy yo: quien, sin llorar, podría 1750
Confesarlo, soy yo quien la hace soportar, 1751
Soy yo quien ha proscrito de su alma la vergüenza 1752
Capaz de superar la fuerza del amor. 1753
¿Soy quien ha apilado la leña de su pira? 1754
¿Soy quien ha generado en ella tal ardor? 1755
¿Soy quien ha alimentado siempre una llama tal 1756
Que sin Dido no puede jamás ya fenecer? 1757
Yo soy a la que siempre venía a dirigirse 1758
El desleal felón, que no teme herir 1759
Ni a Dioses, ni a su fe, ni a la amante abrasada, 1760
De quien su fe y los Dioses han abusado al fin. 1761
¿Pero será verdad? ¡Dioses! ¿Permitiréis 1762
Que el tramposo os engañe y también a nosotras? 1763
¿Qué te hemos hecho entonces, santa tropa celeste? 1764
Pero, ¿qué te hemos hecho, oh inquieto extranjero? 1765
Vengáos si hay culpa: Dioses, ella no ha manchado, 1766
anfitriona inhumana, en un sucio banquete 1767
con un cuerpo humano vuestra divina boca. 1768
Ella no ha degollado en su cuna a Júpiter, 1769
Trocando así su alma por la de Licaón; 1770
De nada la podrían los Dioses acusar 1771
Sino al revés: de haber sido en exceso humana; 1772
Y haber favorecido, oh Dioses, al que apenas 1773
Se preocupa, ingrato, de que al abandonarla 1774
Se injuria a sí mismo e injuria al Dios Tonante: 1775
Al Dios que, a los perjuros, vigila desde lo alto 1776
Y que a los anfitriones ampara justamente. 1777
BARCE
Quiera este Dios volver la vista a la miseria 1778
Y de uno o de otro ocuparse bien pronto 1779
Curando el implacable dolor que ella sufre 1780
O castigando al fin al Justiciero vil: 1781
Suele el Dios vengador de las faltas humanas 1782
Permitir al perverso cometer mil perjuicios, 1783
Para a través de él, castigar nuestros vicios, 1784
Pues sobre su cabeza se acumulan suplicios. 1785
Así como los Dioses, que inútiles parecen 1786
Para vengar las culpas, a menudo son lentos, 1787
Y temo que ahora sean lentos en dar remedio 1788
Y que el mal sólo ceda a mayor mal: la muerte. 1789
Que no está mal morir, cuando de cien decesos 1790
La muerte nos libera. 1791
ANA
Por desgracia, no creo
Que suceda otra cosa y sin cesar me asustan 1792
Los signos monstruosos que los dioses me envían: 1793
Hasta mientras yo duermo los sueños me lo muestran, 1794
Con mis sentidos turbios y desesperanzados, 1795
Que el Cielo engendra al sueño y a menudo nos abre 1796
Lo que aún el tiempo cubre bajo su ala. 1797
Anoche creí ver que con tizón ardiente 1798
Un fuego había sembrado por la morada toda; 1799
Cuanto más me esforzaba en extinguir el fuego 1800
Más alto se esforzaban sus llamas en llegar. 1801
Tan pronto mis sentidos de esto se han librado, 1802
Como pronto han entrado a mi mente otros sueños. 1803
Veía a un cazador cuya figura y porte 1804
De rostro y de cuerpo, tomaban semejanza 1805
Con Apolo, al partir él solo a cazar 1806
Hacia Delos o Cinto o hacia Amatonte. 1807
Sobre su espalda bate su cabello dorado, 1808
La bolsa en su costado, atada al cinturón, 1809
La flecha empulgada y el arco empuñado. 1810
Así mi cazador bien lejos se apartaba, 1811
En un espeso bosque aparecía a mi vista, 1812
Hasta que en un matojo a una cierva ha visto: 1813
Le dispara, le espera y ella moribunda 1814
Con la sangre que vierte al correr deja un rastro, 1815
Al hierro atrapa el hueso y para nada evita 1816
Al que en su propia huida le hace compañía, 1817
Hasta que en un Ciprés habiendo herida y flecha 1818
sufrido largo tiempo relaja sus sentidos. 1819
Los pies fallan al cuerpo, el cuerpo a la cabeza, 1820
Y como la desgracia de la bestia inocente 1821
Conmovía mi alma, más que sus lamentos, 1822
Se han perdido en los aires mi sueño y mi reposo. 1823
Cuántas veces aún y toda temblorosa, 1824
sobresaltada mi alma sufriente he recobrado, 1825
Cunado en sueños volvía mi pálido hermano 1826
A cogerme el cabello y arrastrarme cruel, 1827
Como me parecía, del lecho a decirme 1828
Que había hecho a su mujer tomar otro partido. 1829
Mismamente una noche, cuando Jarbas el Rey 1830
De los pueblos vecinos fuera de sí estaba 1831
Tanto amor le quemaba, sabiendo que a este Eneas 1832
Había mi hermana Dido entregado alma y tierra 1833
Pues aquí teníamos mezcladas mil palabras 1834
Del monstruo que tan pronto nos había revelado. 1835
Un sueño ocupó durmiendo mi memoria 1836
Sobre quien todo sabe, lo bueno y lo malo: 1837
Mi espíritu mezclaba dando vueltas y vueltas 1838
Todo lo que me había dicho el volador monstruo; 1839
Uno mostraba que, desde que los de Tiro 1840
Empezar pensaron a proyectar su villa, 1841
El monstruo no cesaba, más alto y más bajo, 1842
De aletear tras nosotras, y aún de alimentarse 1843
Trayéndonos sin fin problemas de los otros, 1844
O a nuestros vecinos llevándoles los nuestros. 1845
Otro me parecía, oscuramente hablando, 1846
Describir dignamente al monstruo a su manera, 1847
Al monstruo hijo del Tiempo, en todo tan mudable 1848
Como en sus consecuencias su padre es variable; 1849
Quien sin descanso hace, deshace y rehace 1850
Su discurso, así como hace su padre; 1851
Y recorre el Cielo, la Tierra y las ondas, 1852
Como el vuelo del Tiempo recorre todo el mundo. 1853
Ambos son deseados, ambos no morirán, 1854
Y no son diferentes sino en un solo punto. 1855
Este viejo no aporta nada que sea incierto, 1856
Lo falso y verdadero su hija se lo cuenta. 1857
Mientras que en mi cabeza danzaba este discurso 1858
Y que muchas más cosas se mezclaban a él, 1859
Vi con mis propios ojos a esta mujer voluble 1860
Posarse en las torres de la nueva Cartago, 1861
Sucia, flaca, horrible y de golpe embocando 1862
La trompa que llevaba, tocar triste canción. 1863
Vi y me pareció, que de la propia trompa 1864
Salía sangre y fuego, tanto que, abrumada 1865
Por el cruel espectáculo, me desperté turbada 1866
Y hasta mucho después no ordené mis sentidos. 1867
Barce, ¿qué te parece? 1868
BARCE
Uno se reconcome
En vano por saber la razón de los sueños. 1869
ANA
Yo no me asustaría de mis sueños aún 1870
Si una cosa más grande no se uniera a mis sueños: 1871
Estos días pasados vi en lo alto del castillo, 1872
Fatal signo de muerte, graznar a muchos cuervos, 1873
Al búho, mortal signo, al buitre amenazante. 1874
Y la voz de aquel Cuervo que sobre mi graznaba 1875
Sólo traía el mal y me hacía temblar. 1876
El vino que este día mudar he visto en sangre, 1877
O eso me ha parecido, cuando su copa Dido, 1878
En ofrenda de Juno, la diosa guardiana, 1879
Cogía para esparcir en los cuernos del Toro. 1880
Otro pavor horrible me ha llegado este día: 1881
Pues todo el día Febo ha mostrado su faz 1882
Tal, como creo, que cuando el fiero Atreo 1883
Hizo hervir a los hijos de su adúltero hermano, 1884
Para que fuera el vientre de su hermano la tumba. 1885
Además, estos días se oyó zumbar mezclado 1886
Al mar con sus orillas, al parecer, presagio 1887
De los Dioses que nunca permiten la constancia, 1888
Y nos echan encima los que sus fuegos mandan. 1889
Hasta el arco de Iris, la hija de Taumante, 1890
Mensajera de Juno, guardiana de estos lares, 1891
Aparecía ayer tinto de negra sangre, 1892
Y no de cien colores, como solía verse. 1893
BARCE
Cuando vemos un mal prendido fuertemente 1894
Y que el helado miedo nos agarra el espíritu, 1895
Nos parece que todo testimonio nos da 1896
De aquello que tememos; mas, con sereno rostro 1897
Veo venir a la reina. Oh, variación dichosa, 1898
Si junto con el rostro el tormento ha cambiado. 1899
DIDO
El modo he encontrado que me devuelva, hermana, 1900
Al fugitivo vil, o que en fin me proteja, 1901
Librándome del Dios que a morir me conduce. 1902
Al término del mar, donde el sol se pone, 1903
Están los Moros últimos, cerca del espinazo 1904
Del gran Atlas que lleva la máquina estrellada. 1905
Me han mostrado de allí a la sabia hechicera, 1906
La vieja Béroe, sibila de Massilia 1907
Que guardaba el templo de las ninfas Hespérides, 1908
Nutriendo al dragón con su húmeda dulzura 1909
Y mucha adormidera, vigilando ella misma 1910
Aquel fruto de oro, con enorme cuidado. 1911
Así, ella promete, la vida desenreda 1912
O bien la enmaraña con cuidado cruel. 1913
Detiene con su voz el río más feroz 1914
Y hace volver atrás los símbolos del cielo. 1915
Ella llama gritando a las sombras de averno, 1916
Que a gritos le contestan bajo sus mismos pies. 1917
Bajan del alto monte las plantas prestamente 1918
Y de todos los valles las hierbas allí acuden. 1919
Llamo, hermana, a los Dioses como fiel testimonio, 1920
A ti y a tu razón, de que el anciano rostro 1921
Del arte de la magia siento a pesar de mi alma. 1922
Mas, como mi furor sólo encuentra este auxilio, 1923
Ve, y en lo más recóndito de esta morada nuestra, 1924
Amontóname bien gran cantidad de leños. 1925
Que la espada del hombre quede fija en la estancia 1926
Donde rompí la fe de mi esposo Siqueo. 1927
Que todos los despojos y el detestable lecho, 1928
Lecho de mis amores por los que, triste, muero, 1929
Queden puestos encima. Pues la sibila apunta 1930
Que todos esos restos, muestra de mi furor, 1931
Sean pasto del fuego. Cuando la pira esté 1932
Con todo eso apilado, cuando esté preparada, 1933
Con tejo, boj, ciprés harás muchas coronas 1934
Y que muchos altares rodeen a la pira. 1935
Así como observamos a la hermosa Medea 1936
Devolviéndole a Esón la ágil juventud, 1937
Con el cabello al viento flotando en todas partes, 1938
Con pie desnudo, ojo blanco y rostro pálido, 1939
Como si mi espíritu de mi pecho saliera: 1940
Cuando hayáis rodeado de hojas vuestras cabezas 1941
Y con nudo hechizado ceñido las caderas, 1942
Me oiréis atronar como trescientos dioses 1943
Como el infierno y caos y como la que hereda 1944
Nuestra alma para siempre, la triple diosa Hécate, 1945
Y la triple Diana; tengo que combatir 1946
Por mí contra mí misma, tengo que esforzarme 1947
Forzando los esfuerzos, a los que daba fuerza. 1948
Apresuraos, dejadme, para que le dé vueltas 1949
Dentro de mi cabeza a lo que me libere 1950
De este furioso amor y que todo prepare 1951
Para empezar mis votos, desde que el alba púrpura 1952
enrojezca mañana el amanecer húmedo. 1953
El Cielo me oirá. 1954
ANA
Tú que ves a Eneas
(Oh, gran Cielo) oponer su malicia a tus leyes, 1955
Ponte de nuestro lado en este sacrificio. 1956
DIDO
¿Puedo yo, enajenada, seguir así viviendo 1957
Si tan sólo la muerte de este mal librar puede? 1958
¿Dejaré yo que triunfe esta llama angustiosa 1959
Si mi mano, mi mano, puede triunfar sobre ella? 1960
¿Qué emprenderé, oh Muerte, que considero única 1961
venganza de los hombres contra sañudos Dioses? 1962
¿Qué emprenderé, yo digo, cuando en mi se encuentran 1963
Todas las furias juntas del terrible Infierno, 1964
Todos esos ardores que el Vesubio contiene, 1965
Todos los fríos hielos de la lejana Escitia, 1966
Esas eternas penas que inventan allí abajo 1967
Ordenadas por Minos para almas criminales, 1968
Sino hacer estallar esta mi propia vida 1969
Que yo tanto desdeño, con la feliz herida? 1970
¿Podría todavía hallar la esperanza 1971
De poderme curar, buscando la alianza 1972
Con los vecinos Nómadas, por mi antes despreciada? 1973
¿Serías tú capaz, Dido tan maltratada, 1974
De alargar el hilo de tu enemiga vida 1975
Siguiendo por el mar al que te ha traicionado? 1976
Resiste un poco más, que tu cobarde diestra 1977
No se apiade de ti y sobré ti no opere, 1978
Que no sea mejor seguir a tu adversario 1979
Que huir de esta vida contraria a tu reposo. 1980
¿Seguirías tu sola, cegada y descompuesta, 1981
O bien le seguirías más cegada aún, 1982
Si pensaras hacerlo con todo este séquito 1983
Que con grandes esfuerzos trajiste a este lugar 1984
De Sidón arrancado? Y luego, condenada, 1985
Pobre mujer, yo creo, pese al Cielo nacida, 1986
¿No has tenido aún bastantes evidencias 1987
De quién fue Laomedonte y quien es su canalla? 1988
No, no, muere así, Dido, que bien te lo mereces. 1989
Apresúrate, Parca, y tú que tanto irritas 1990
Contra mí a mi furor, insaciable Fortuna, 1991
Apresúrate a ver execrable espectáculo. 1992
No te has podido hartar, habiéndome golpeado, 1993
Pues de mi propia sangre ahora te saciaré. 1994
Amor roe mi sangre, Amor pide mi sangre, 1995
Pues yo quiero de golpe nutrirle con mi ofrenda. 1996
Venid al sacrifico, Oh, mis supremos Dioses, 1997
Os quiero apaciguar con mi propia muerte. 1998
Vuestro infierno, Oh Dioses, deseo para mí, 1999
Pues sé que el del Amor es el peor Infierno. 2000
Desde ahora iré, pero debo esperar 2001
La hora de los votos que finjo comenzar. 2002
EL CORO
La tropa de Fenicia 2003
Que bien prevee tu mal 2004
Y tú, tropa troyana 2005
Sierva de un desleal. 2006
Vosotros Cielo y Tierra, 2007
Mirad en este día 2008
Cómo yerra traidora 2009
La injusticia de amor. 2010
O Dioses, si el vicio 2011
No ha lugar en vosotros, 2012
Amor con injusticia 2013
¿Puede ser otro Dios? 2014
Injusta me parece 2015
Cualquiera Deidad, 2016
Ya que jamás dispensa 2017
El bien a la bondad. 2018
Un solo azar domina 2019
Sobre este universo, 2020
Donde el favor divino 2021
Se otorga al más perverso. 2022
Los dioses desde el nido 2023
Le han quitado los miedos 2024
Y también la conciencia, 2025
Que mata al corazón. 2026
Si se hunde en los mares, 2027
Hacia la orilla tiende, 2028
Y espera la aleta 2029
Del delfín que le aguarda. 2030
La implacable guerra 2031
Que masacra a los hombres, 2032
Teme la hora terrible 2033
Que vemos en sus manos. 2034
Ni el arte de Medea, 2035
Ni el veneno vencieron, 2036
Ni lo que custodiaba 2037
El vellociono de oro. 2038
Ni la ley que acatamos, 2039
Y que también tememos. 2040
Ni el severo verdugo 2041
Que al hombre triste acaba. 2042
Ni el rayo celeste 2043
Del mayor enemigo, 2044
A todo aborrece, 2045
Y todo le es amigo. 2046
Pensad en los que toman 2047
Por más aventureros 2048
Y a los que en toda empresa 2049
Los Dioses asistieron: 2050
Jasón, Teseo, Hércules. 2051
Les han dado los Dioses 2052
Gran favor, ningún miedo; 2053
Total deslealtad. 2054
Ellos tres, como Eneas, 2055
Mintiendo a sus amantes, 2056
Marcaron muchos días 2057
Con sus terribles mañas. 2058
Los tres a su anfitriona 2059
Engañaron. Los tres 2060
Vieron, o por sus faltas, 2061
O con sus propias manos, 2062
Su morada asustada 2063
Con los terribles gritos 2064
De sus esposas muertas, 2065
De sus finados hijos. 2066
Pero el favor supremo 2067
No obstante, los guiaba 2068
Y creo que la muerte 2069
Hasta los ha hecho Dioses. 2070
Tú sabes bien, Eneas, 2071
Peste de grandes casas, 2072
Quien vela tres traiciones 2073
Con un solo destino. 2074
Tú sabes, implacable, 2075
Ser cobarde y soberbio, 2076
Que tu acción detestable 2077
No es de las primeras. 2078
Que Cielo, mar y tierra, 2079
No obstante, tuyos son. 2080
Nada te hace la guerra, 2081
Se la haces a tu fe. 2082
Dido, que se humilla 2083
Sin fin ante los Dioses, 2084
Va arrastrando una vida 2085
Sierva de un cruel destino. 2086
Si el tratarnos así 2087
No es gran injusticia, 2088
Nada puede de este vicio 2089
Salvarle, más que esto: 2090
Pues somos pecadores, 2091
Al enfadarse el Cielo, 2092
Para azotar al hombre, 2093
De un malo hace sayón. 2094

ACTO V

(Dido, Barce, El coro)
DIDO
¿Pero adónde me lleva mi furor, que me impide 2095
Liberarme de ella? ¿En qué desgracia enreda 2096
Mis compasivas manos, que alargando una hora 2097
Mi miserable hilo, me hace morir cien veces? 2098
Más crueles son los golpes con que amor me aguijona, 2099
Que aquellos que la diestra homicida nos da. 2100
¿Pero, qué? ¿Moriremos talmente ultrajadas? 2101
¿Moriremos nosotras así sin ser vengadas? 2102
El malvado ha partido desde que el alba, despierta, 2103
a mi cansada vista que no ha pegado ojo 2104
Se ha alzado en el Cielo, la pobre alba imagino 2105
Que se apiada de mí. El puerto ya vacío 2106
Desde mi torre he visto, bajo de las estrellas, 2107
Los vientos que burlaban a sus traidoras velas. 2108
Burlaban a la fe con cobarde perjurio, 2109
Burlaban a mi honor, y yo desesperada, 2110
Burlaban a la calma de una viuda perjura, 2111
Burlaban la alegría de mi nueva Cartago, 2112
Y se verá bien pronto que burlan a mi vida, 2113
Que seguirá de golpe a esta flota huidiza. 2114
¡Triste! ¿Así será? Tú, apasionado pecho, 2115
¿Tengo que maquinar todo el mal ahí dentro 2116
Contra mí solamente? Tú, culpable cabello, 2117
Que arranco con razón, ¿seremos pues los únicos 2118
Míseros, sin que sienta mal alguno el pérfido 2119
Que hace que os arranque y me llene de rabia? 2120
Oh, Júpiter, Júpiter, esta gente embustera 2121
¿se burlará entonces de una reina anfitriona? 2122
Venga tirios, mi pueblo al puerto, a las armas, 2123
Llevad fuego, corred, cambiad llanto por sangre, 2124
Lanzaos a la mar, atrapad a la tropa, 2125
Que quemen y que corten con ardiente coraje 2126
En trozos a esos viles, que corra tanta sangre, 2127
Que hasta mis ojos mismos la marea la traiga. 2128
¿Qué dices? ¿Dónde estás, Dido? Pues qué manía 2129
Cambia tu cometido, pobre Reina, enemiga 2130
De tu suerte? Había que iniciar cosa tal 2131
Cuando dabas las leyes; tus hechos te han dejado 2132
Sin poder a ti misma, y a tu pueblo sin miedo. 2133
El que dicen que lleva, oh desgraciado ardid, 2134
Los Dioses de su tierra en su navío, lleva 2135
Todo lo que te hacía fuerte ante tu pueblo. 2136
¿No he podido en el mar destrozar ese cuerpo 2137
Lanzándolo a trozos, destrozar a su gente, 2138
Degollar a su Ascanio, y servir en la mesa 2139
A un hombre detestable relleno de su hijo? 2140
Pero, ¿qué? Me dirán. La victoria incierta 2141
Hubiera sido: me da igual. De mi deceso, 2142
¿Qué habría yo temido? Habría yo llevado 2143
A todo el barrio llamas. Les habría quitado 2144
El alma al padre, al hijo, al pueblo y enojada 2145
Conmigo misma, al fuego me habría yo lanzado. 2146
Mas, como no he podido, tú Sol, que todo esto 2147
Observas; y tú Juno que tan mal me proteges, 2148
Culpable de mis males; tu, Hécate, llamada 2149
En las encrucijadas de noche; y vosotras 2150
Que lleváis por cabello desgreñadas culebras 2151
Y el fuego en vuestras manos vengador de maldades; 2152
Vosotros, Dioses todos, de la muriente Elisa 2153
Recibid las palabras y sedle favorables 2154
Al último sonido que a penas articulo: 2155
Si alguna vez permiten al ruin llegar a tierra, 2156
Que sin fin todo pueblo le combata y desdeñe, 2157
Que desterrado sea. Privado de su Ascanio, 2158
Que busque en vano ayuda, y que sin fin él vea 2159
Renacer en los suyos las ruinas de Troya. 2160
Cuando, a su pesar, tenga que someterse 2161
A una injusta paz, que entonces no disfrute 2162
De reino ni de vida, y muriendo muy triste 2163
En mitad de sus días, sólo sea enterrado 2164
A medias en la arena. Y su raza orgullosa, 2165
Que será, yo no sé (el último furor 2166
Profetiza a menudo) traidora como él, 2167
Será en este mundo maestra del engaño, 2168
Y como hace Eneas, con muchas devociones 2169
Engañará a la tierra, obstinada en sus leyes; 2170
Y siempre fingirá para aumentar su fuerza 2171
Haberse aliado con los más grandes Dioses, 2172
Forjándose a menudo otros nuevos y extraños 2173
Para aumentar sus bienes y alabanzas con ellos. 2174
Que su raza no esté tranquila en mucho tiempo, 2175
Que, aunque ningún pueblo le sea entonces dañina 2176
Siempre esté resentida y que Roma lastrada 2177
Por su grandeza, sea con su sangre lavada. 2178
Que sin fin en sus muros la sedición reine, 2179
Que en millones de estados ella cambie su reino, 2180
Que haga de sus manos al fin su propia ruina, 2181
Y que a porfía sea dominada por todos, 2182
Viéndose una vez y otra, saqueada, raptada, 2183
Y a mil extranjeros a la vez sometida. 2184
Y vosotros los tirios, con eterna aversión 2185
Seguid a sangre y fuego a esta raza inhumana; 2186
Complaced mis cenizas con este único bien, 2187
Que no se quiera nunca oír hablar de paz. 2188
Que las armas sean siempre rivales de las armas, 2189
Las olas de las olas, los puertos de los puertos. 2190
Y que de mis cenizas surja un vengador 2191
Que sobre esta raza lance rayos y horror. 2192
Esto es lo que yo digo, esto es lo que yo pido, 2193
Esto es lo que a los Dioses, justos Dioses, les grito. 2194
Pero, ¿esta no es Barce? Tengo que detenerla 2195
Y sola, liberarme de ella desde ahora 2196
Y del alma enojosa. Barce, cara nodriza 2197
Ve y lava tu cabello, tengo que terminar 2198
Lo que ya he comenzado, búscame lo que falta 2199
Para acabar mis votos contra la triste muerte; 2200
Luego llama a mi hermana, que se lave y corone, 2201
Que me traiga aquello que la sibila ordena. 2202
Vete. 2203
BARCE
¡Oh, Reina! Que por mí, que por mí no quede
Que bien pronto llegue tu liberación. 2204
Mas, ¡qué color, oh Dioses!, ¿Las que dan sacrificios 2205
Tienen todas el mismo rostro aterrador? 2206
Sea lo que sea, todo lo temo ¡vejez triste! 2207
¿Cómo puedo vivir sufriendo tantos males? 2208
DIDO
Es ahora cuando llega, muerte, llega tu hora, 2209
Es ahora cuando debo morir siendo culpable, 2210
Con mi sangre, que en breve será mi propia ofrenda, 2211
Se paga el castigo de mi ofendido honor. 2212
En el denso lugar salvaje y sombrío, 2213
Cerca de donde está la imagen de mi esposo 2214
He escuchado una voz diciendo estas palabras: 2215
Dido, Dido acércate. O amor, demente amor 2216
Que no has permitido que inocente y honesta 2217
Volviera hacia él, mas, mi mano está presta. 2218
Siqueo, por calmarte voy a lavar mi crimen 2219
Con mi sangre, haciéndome sacerdotisa y víctima. 2220
Yo te sigo, te sigo, confiando en que la astucia, 2221
La gracia, la belleza de ese traidor me excusen. 2222
La gran pira que van a encender tras mi muerte 2223
Detendrá con su fuego mi vergüenza y mi llama. 2224
Y vosotros, despojos, oh, despojos de Eneas, 2225
Queridos despojos, ¡ay! Cuando Dios y el destino 2226
Lo permitan, esta alma recibiréis vosotros, 2227
Librándome del mal que sin fin recomienza. 2228
He vivido, he corrido la carrera del tiempo 2229
Que me ordena Fortuna, y ahora mi gran imagen 2230
Bajo tierra se irá. Esta ciudad tan bella 2231
terminé, vi a sus muros vengar la cruel muerte 2232
de mi leal esposo, castigué con ardor 2233
a mi enemigo hermano: dichosa, muy dichosa 2234
fuera yo si al menos las naves de Dardania 2235
No hubieran tocado las orillas de Libia. 2236
Ahora, fuerza, antes de que la ocasión pase. 2237
Tarde muere aquel a quien vivir molesta. 2238
Vayamos y digamos en el bosque la arenga, 2239
Deteniendo de un golpe espíritu y lengua. 2240
EL CORO
Dinos, Barce, ¿dónde vas? 2241
BARCE
Regreso al castillo.
EL CORO
La reina ha entrado ahora y como el viento agita 2242
Las hojas en los bosques, cuando él juega libre, 2243
Así el amor la agita de mil formas diversas. 2244
¿A quién no habría partido el alma de impaciencia 2245
Viendo ahora de lejos cambiar su actitud? 2246
La estamos viendo ahora, con los ojos cerrados, 2247
Pensando en su tormento. Las manos ya dispuestas, 2248
Profiriendo unos gritos, con los que importuna 2249
A los despreocupados Dioses y a la Fortuna 2250
Que hacen retumbar todo. Ora un poco repuesta 2251
Se repeina, y ora con una rabia inmensa 2252
Se golpea el pecho y sus uñas crueles 2253
Rompen el santo honor de sus tan bellas trenzas. 2254
El llanto me acomete. ¡Oh, qué terrible augurio 2255
Para dar testimonio de las nuevas murallas! 2256
BARCE
Si yo voy hacia ella con toda la esperanza 2257
Pronto de sus pesares tendrá la libertad. 2258
EL CORO
El Amor que agarra al alma 2259
No es más que frenesí, 2260
Y no es una deidad, 2261
Que, como aquel que sufre 2262
De alta fiebre, atenaza 2263
Un alma atormentada. 2264
Al que tal fiebre ardiente 2265
Atormenta los sentidos, 2266
Sufre sin saber por qué. 2267
Y sin que perjuicio le hagan 2268
Combate, grita, amenaza, 2269
Solamente contra sí. 2270
Todo cansa a sus ojos, 2271
Su lengua no se relaja, 2272
Su deseo es sinrazón. 2273
Ora ve su falta, ora 2274
Su pena lo ciega más, 2275
Huyendo su curación. 2276
Así es amor, esa peste 2277
Que odia a todas las almas, 2278
Pues, cuanto más dulce es 2279
Sólo trae servidumbre, 2280
Y, cuando es difícil, trae 2281
La muerte sobre nosotros. 2282
BARCE
¡Pobre de mí, oh Cielos, oh tierra, hondo abismo! 2283
¿Cuándo vimos aquí un horror semejante? 2284
¿Quién soy, dónde estoy, dónde voy? ¿Es esta la ofrenda 2285
Que el Amor homicida pide para aplacarse? 2286
¡Oh, crimen, oh crueldad, oh muerte insoportable 2287
Que amor ha cometido! 2288
EL CORO
¿Qué horrible confusión
Te ha hecho salir tan pronto? (oh, Barce) ¿qué injuria 2289
Puede aún conspirar la fortuna más dura? 2290
BARCE
¡Qué injuria (oh Dioses)! ¿Os encontráis ausentes? 2291
¿Estando aquí en buen puerto os reís del tormento? 2292
La Reina se ha matado, al menos con su ardor, 2293
Con un golpe oneroso, los restos de su alma, 2294
Sollozando con fuerza, empuja duramente. 2295
He aquí el fin que aporta un señuelo tan dulce. 2296
EL CORO
¡Oh, espantoso día, horrible muerte, hado 2297
Cien veces depravado, oh depravado Eneas! 2298
Mas, ¿cómo? ¿cómo, Barce? ¡Triste! 2299
BARCE
Con el ardid
Que ella ha trazado para extinguir su pena: 2300
Con este sacrificio ha cubierto las ganas 2301
De mandar al infierno su vida y sus problemas. 2302
Sobre un montón de leños, fingiendo con palabras 2303
Encantar sus furores, ha puesto las reliquias 2304
Que del traidor tenía, un retrato, la espada, 2305
Y su lecho culpable. Con el fin de engañarnos 2306
A Ana y a mí, nos envía a otro lado, 2307
Y solo, con su sangre ahoga sus amores, 2308
Clavándose un puñal, regalo del perjuro. 2309
Ana corre a sus gritos, sufre la misma suerte: 2310
Viendo así a su hermana, desdeña su vivir, 2311
Y con su muerte quiere escoltar la otra muerte. 2312
¿Así es pues (Hermana) como tu ardid nos burla? 2313
¿Veré yo que sin mí tu propia mano corte 2314
El hilo de la vida? ¿Es este tu remedio? 2315
¿A este sacrificio va a ceder tu tormento? 2316
¿Con votos y con versos me has engatusado? 2317
¿Puedes ser tan taimada contigo y con nosotras? 2318
Así su hermana en vano, lava y cura su herida. 2319
Oyéndose nombrar, intenta cuanto puede 2320
Levantar la cabeza, que al toque se desploma, 2321
Buscando canjear su lecho por la tumba. 2322
¡Oh triste, mortal lecho! ¡Oh qué horrible rabia 2323
El Sol en este día trae sobre Cartago! 2324
EL CORO
Arrancad vuestro pelo, Tirios, que se maldiga 2325
Con ampulosos gritos la amorosa injusticia, 2326
Rasgad las vestiduras. 2327
Arañad vuestra cara, sed tales, que parezca 2328
Que, junto con Cartago, os echáis a perder, 2329
Redoblad los tormentos. 2330
Redobladlos por siempre, y que la muerte cruel 2331
De la Reina que muere, renueve en vuestras almas 2332
Mil muertes desde ahora. 2333
Llorad, gritad, tronad, porque si mal comienza 2334
La suerte de Cartago, oh pueblo, ella será 2335
Por siempre desgraciada. 2336
BARCE
Pero, ¿qué esperamos? Venga, oh triste grupo, 2337
Grupo sin esperanza, vayamos y con lágrimas 2338
Reguemos esta ofrenda y suframos tal pena 2339
Que con ella el duelo nos lleve hasta el infierno. 2340
Ningún ser vivo puede librarse del furor 2341
Y a menudo el amor nos conduce a la muerte. 2342