Jean Mairet
La Sofonisba
La Sophonisbe
Traducción
Mairet, Jean. La Sofonisba . Traducido por Miguel Ángel García Peinado y Ángeles García Calderón, para la colección EMOTHE. Valencia: ARTELOPE Universitat de València, 2021
Joan Oleza Simó
(Investigador principal)
García Peinado, Miguel Ángel; García Calderón, Ángeles
(Traductor)
Bodí García, Alba
(Editor digital)
Español · Verso · 1832 versos
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A Monseñor, Messire Pierre Séguier, Custodio de los sellos de francia
Monseñor, Siendo de naturaleza generosa, como vos sois, y no habiendo nunca carecido de materia para demostrarlo dignamente, ya que los más hermosos cometidos del Parlamento, que habéis apoyado con tanta suficiencia y probidad, son los honorables grados por los que se os ha hecho ascender a la grandeza de la que hacéis gala ahora; es imposible que no hayáis observado que las buenas acciones tienen la particularidad de convertir a aquellos que las han recibido en más osados o más inadecuados para obtener otras nuevas, y que un primer favor es normalmente la semillas de otro segundo. En cuanto a mí, Monseñor, y dado el permiso que me disteis para que estampara vuestro sello lacrado para que diera a conocer mi Sofonisba, me atrevo aún a pediros que me concedáis, por favor, el de dedicárosla, puesto que es verdad que no habría mejor modo de sacarla a la luz que transfiriéndole algún rayo de la vuestra, que todo el mundo considera como una de las más puras y brillantes de nuestro tiempo. Los testimonios de que me habéis hecho muestra, ante algunos de mis amigos, de que esta obra os había complacido mucho en su representación, me hacen esperar que no os disgustará en su lectura, salvo por el hecho de pecar contra el bien público al robarle una hora de vuestro ocio para satisfacerme. No obstante, Monseñor, cualquiera que sea la alegría o aplauso que haya obtenido esta tragedia, que puede jactarse de haber provocado los suspiros de los corazones más grandes y las lágrimas de los ojos más bellos de Francia, no dejo de reclamaros vuestro favor por ella y por mí, no dudando de que con la claridad de espíritu y de juicio que atesoráis, observareis defectos que no han sido descubiertos hasta ahora. Esa es la razón de que no veáis mal que yo trate en esto de seduciros, con tal de teneros más bien en calidad de protector favorable que de juez equitativo. Temería demasiado si quisierais ser justo conmigo y juzgarme según mis obras, que no tienen nada de raro o bueno, sino el de lucir en el encabezado un estilo que ni la maledicencia ni los años jamás podrán borrar; me refiero al muy ilustre apellido de Séguier que lleváis, y que gozó antaño de tanto prestigio en la persona de ese gran presidente que fue vuestro tío, de gloriosa memoria, cuyo amor por las humanidades, la integridad de vida por sí mismo, y la justicia para todo el mundo reviven en vos como su digno y verdadero sucesor. Soy, Monseñor, Vuestro muy humilde y muy obediente servidor, MAIRET
Al lector
El argumento de esta tragedia está en Tito Livio, Polibio, y más aún en Apiano de Alejandría. Es cierto que he querido añadir para el embellecimiento de la obra, e incluso he cambiado dos incidentes de la historia bastante considerables, como son la muerte de Sifax, al que he hecho morir en la batalla con el fin de que el pueblo no hallara extraño que Sofonisba tuviera dos maridos vivos, y el de Masinisa, que vivió hasta una extremada vejez. Los menos sagaces deben creer que he alterado la historia sin motivo, y los más sutiles verán, si se toman la molestia, la defensa de mi procedimiento en Aristóteles: Sane constat ex his non poetæ esse ipsa facta propria narrare, sed quemadmodum geri quiverint, vel verisimile vel omnino necessarium fuerit , etc. Y para los modernos, que tengan la curiosidad de verme justificar en los dos discursos que el conde Prosper Bonarelli dirige a uno de sus amigos, llamado Antoine Brun, por su Soliman, que espero vestir uno de estos días a la francesa: es en la última impresión del año 1632. Todo lo que he obligado a hacer a Masinisa es lo que él debía haber hecho, al ser el fin de la tragedia la conmiseración, no podía hallarla mejor que haciéndolo morir. Si alguna vez saco a la luz mi Cléopâtre , me extenderé sobre este asunto aún más; sin embargo, la experiencia ha enseñado en el teatro que yo no he hecho mal en alejarme un poco de la historia.
ACTORES
SIFAX
rey de Numidia
FILÓN
general de Sifax
MASINISA
enemigo de Sifax
FILIPO
teniente de Masinisa
ESCIPIÓN
cónsul romano
LELIO
lugarteniente de Escipión
CALIODORO
criado de Sofonisba
ARISTÓN
soldado romano
SOFONISBA
esposa de Sifax y amante de Masinisa
CORISBÉ
confidente de Sofonisba
FENICE
confidente de Sofonisba
SOLDADOS
ACTO I
ACTO I
(La escena transcurre en Cirta, ciudad de Numidia)
ESCENA I
(SIFAX, SOFONISBA)
SIFAX
¡Cómo, pérfida! ¿Harás caso a mis enemigos?
1
¿Es ese el amor que me habías prometido?
2
¿Esa es la fe que tú me habías proferido,
3
y el sagrado respeto que obliga al himeneo?
4
Ingrata Sofonisba, ¿tan pronto has perdido
5
el recuerdo del celo que Sifax te ha devuelto?
6
Ante cualquier contraste que haya entre nuestra edad,
7
entre mil argumentos de sospechas y sombras
8
que un marido más crédulo tendría a cada instante,
9
¿di yo algún paso que turbara tu reposo?
10
¿Acaso no has tenido, como reina absoluta,
11
toda la libertad que tú misma has querido?
12
No obstante tu capricho, de mi bien enemigo,
13
traicionó deslealmente mi honor y el tuyo.
14
Sabes que por dar gusto al antiguo rencor
15
que tu raza sintió siempre por la romana,
16
dejé la amistad de este potente pueblo,
17
por el que conservaba mi Estado floreciente.
18
Sin tus malos consejos, y querer complacerte,
19
no vendría mi ruina como justo salario;
20
no estaría ahora destruido como estoy,
21
ni cegada la mente y nublada de hastío;
22
tendría en la frente mi corona afianzada,
23
pues tendría de amigas a Roma y la Fortuna.
24
¿Y ahora qué? Habiendo perdido gloria y dicha,
25
hacerme aún podías que perdiera el honor,
26
sumando aún en el colmo de la maldad,
27
tu íntima relación de amor con Masinisa.
28
Quiero que por mí sufras, y mis cabellos grises
29
sean a tus años jóvenes objeto de desprecio;
30
si lo deseas ódiame, desprecia mi persona,
31
mas ¿qué hicieron los míos, qué te hizo mi corona
32
para ser enemigo de tus deseos objeto?
33
¿No pudiste hallar donde granjearte placeres
34
sino en el amor de este príncipe númida
35
que a la vez te convierte en pérfida e impúdica,
36
ya que tú no podrías amarlo sin odiarme,
37
ni entenderte con él sin querer traicionarme?
38
Por mi desgracia tengo todo el conocimiento
39
de como se inició la urdimbre de tu amor:
40
¡lo has amado siempre, desde el día fatal
41
que te fue otorgado por tu padre Asdrubal,
42
y que de tus miradas la ofensa envenenada
43
me hizo apropiarme de este funesto vínculo,
44
feliz en la desgracia, si la misma pasión
45
que al lecho nos llevó lo hubiera hecho a la tumba!
46
SOFONISBA
¡Señor, si por los Dioses me hubieseis escuchado!
47
SIFAX
¿Qué me habrías dicho, descarada, insolente?
48
SOFONISBA
Lo que me eximiría de estos nombres odiosos.
49
SIFAX
Sí, si estaba atrofiado de la mente y los ojos,
50
sí, si yo no supiera como es tu escritura;
51
convénceme, no obstante, del error e impostura:
52
quedaré satisfecho cuando te justifiques;
53
hazlo, pues, si es que puedes, y me complacerás.
54
([Le enseña la carta])
¿Desmentirás acaso esta abyecta grafía,
55
cómplice y testigo de tu pasión adúltera?
56
SOFONISBA
No, Señor, es la mía, yo no puedo negarlo,
57
y no me he planteado querer justificarme
58
con talante insolente de evidente impudencia.
59
Es verdad, he fallado, pero es por imprudencia,
60
conducta deficiente, y haberos ocultado
61
un generoso plan que mi alma concibió,
62
hecho del que mi boca debió haberos contado.
63
SIFAX
¡Oh, Dioses! ¿Has perdido el juicio y la vergüenza?
64
¡Tu delito, eso dices, estriba en ocultarme
65
el altruista propósito de caer en un pecado!
66
¡Respuesta indiscreta tanto como insensata!
67
Explícate mejor en tu pensar confuso,
68
excusa tu ofensa en lugar de agravarla,
69
y no te ensucies más en lugar de lavarte.
70
Piensa en lo que dices, que nunca oído alguno
71
oyó extravagancia parecida a la tuya;
72
recompón, pues, tu mente aturdida en su caída.
73
SOFONISBA
Captáis mal el sentido de las cosas que digo;
74
quise decir, Señor, a fin de que me explique,
75
que jamás la pasión de un amor impúdico,
76
creáis lo que creáis mi pecho encendió,
77
y que había escrito con distinto propósito;
78
por ahí yo pretendo probar mi inocencia,
79
si Vuestra Majestad me concede licencia.
80
SIFAX
Hablad, hablad, Señora, y si podéis hacerlo,
81
poned vuestra inocencia en donde debe estar.
82
¡Es el placer más grande que podríais hacerme,
83
pero que con razón me temo lo contrario!
84
SOFONISBA
Señor, vos bien sabéis hasta que gran extremo
85
los escudos romanos os han precipitado:
86
vuestro Imperio perdido, vuestra ciudad sitiada,
87
y las huestes romanas morando en nuestras puertas;
88
nuestras mejores tropas su valor decrecido,
89
defensas exteriores y murallas tomadas,
90
ya no está en la mano de la potencia humana
91
que rechazar podamos la insolencia romana.
92
Yo, cual cartaginesa, de la sangre de Asdrúbal,
93
nunca he reconocido ni temido peor mal
94
que aquel cuyo destino mi vida afligiría
95
si este pueblo odioso la tuviera oprimida;
96
pensé que obraba bien obteniendo de lejos
97
un brazo que cuidase mi honra de ser preciso;
98
por eso le escribí al príncipe Masinisa,
99
fingiendo un amor que arropara mi argucia;
100
para bien demostrar la cosa tal cual es,
101
que Vuestra Majestad observe, si le place,
102
que la flor despreciando de príncipes de Italia,
103
y al gran Escipión, y al sensato Lelio,
104
quise asegurarme la ayuda de alguno
105
a los que el nombre libio fuera igual que a nosotros.
106
Esa es, Señor, en síntesis la verdadera causa
107
del error que me hace culpable en apariencia;
108
los Dioses, finalmente, a quien tomo por testigos,
109
bien saben, ciertamente, que yo no soy culpable.
110
SIFAX
Cree que estos Dioses que no aman el perjurio,
111
en esto vengarán nuestra frecuente injuria,
112
y que un día ya próximo ellos castigarán
113
el desprecio que tu alma hizo de mí y de ellos.
114
Te valoro, si quieres, como inocente y púdica,
115
pero recordarás que un profético espíritu
116
te anuncia por mi voz que un desdichado éxito
117
seguirá muy de cerca tus planes amorosos.
118
Es la única razón que puede hacer a esta hora
119
que sin castigo alguno se quede tu ofensa,
120
prefiriendo que el Cielo me de a mí la razón,
121
que si yo la obtuviera por el hierro o veneno.
122
SOFONISBA
¿Vuestra sospecha entonces rechaza mis disculpas?
123
¡Dioses!
124
SIFAX
Falsea mejor tus inútiles tretas
cuyo falso esplendor no puede deslumbrarme;
125
adiós, yo ya no quiero ni verte ni oírte;
126
vete, vamos, antes que mi colera estalle,
127
mujer sin fe ni alma, y sobre todo ingrata.
128
([Ella vuelve])
Ve a esparcir más lejos tus lágrimas infieles,
129
deja que quede solo, junto con mis dolores.
130
([Se queda solo])
¿No había otro modo, Cielos de mostrar tu odio
131
que metiendo en mi lecho a esta impúdica Helena,
132
o más bien a esta peste y este fatal tizón,
133
cuya llama ya está haciendo arder mi casa?
134
¿Qué rey, sin este horror de la fe conyugal,
135
tendría una suerte similar a la mía?
136
¡Maldito sea por siempre el lugar, la hora y día
137
que su aspecto hechicero me inspiró el amor!
138
Aunque hubiera en un día perdido tres batallas,
139
y cien villas ilustres rendido al enemigo,
140
menos perdido hubiera que hice por su belleza,
141
que el juicio perder me hizo junto a la libertad.
142
Desde que esa mancha oscureció mi vida,
143
la mala fortuna ha mi falta perseguido.
144
No hay desgracia que en mí no se haya cebado,
145
y mucho más que el cuerpo mi mente ha envejecido;
146
desde entonces mi juicio es mucho menos lúcido:
147
parece haber cedido de su fuerza inicial.
148
Todo lo que yo emprendo me acontece al revés,
149
ya sea ausencia de dicha, o ausencia de discurso.
150
¡Por tres o cuatro veces desgraciado himeneo
151
que has frustrado el rumbo de mis últimos años!
152
ESCENA II
(FILÓN, general de Sifax, SIFAX)
FILÓN
Señor, solo esperamos a Vuestra Majestad,
153
para ir al combate y contra Masinisa.
154
Hace horas sus legiones, con total insolencia,
155
abrieron sus banderas lejos de su acampada;
156
los vuestros en la calle, listos a la batalla,
157
juran de volver solo triunfantes y vengados.
158
Mientras que sus espíritus rezuman desagravios,
159
habría que llevarlos al combate que anhelan,
160
por miedo a que se pierda, sin fruto en la demora,
161
ese impetuoso ardor que sigue a la victoria.
162
SIFAX
Vamos, quieran los Dioses que una muerte honorable
163
muy pronto me libere de un sino tan aciago.
164
FILÓN
¿Desde cuándo, Señor, vuestra alma abatida
165
deja que la desgracia angustie su virtud?
166
¿Cómo es que al expresaros, y en vuestro propio rostro,
167
se perciben las huellas de un siniestro presagio?
168
Aún no habéis sido vejado por la suerte
169
para estar reducido a desear la muerte;
170
y aunque hasta ahora el nocivo Destino
171
todo el mal nos haya hecho que podía hacernos,
172
no obstante hay que esperar que su irreflexión
173
la haga retornar a Vuestra Majestad.
174
SIFAX
Ay! Filón, recuerda que la Suerte es mujer,
175
y que aunque la reclame Sifax con mucho ardor,
176
es para Masinisa, y que preferirá
177
seguir a un joven César que a otro ya mayor;
178
¡pero ese no es el fondo de mi desconfianza,
179
ni de la inmensa pena que aflige a mi alma!
180
Mi vida está expuesta a peores peligros:
181
no son mis enemigos solo los extranjeros.
182
FILÓN
¿Cómo, Señor, es que alguien entre vuestros sirvientes
183
contra vos ha incurrido en prácticas desleales?
184
SIFAX
Sí, les resulto odioso a los de mi linaje
185
que amarme deberían por el hecho de serlo.
186
FILÓN
Preciso es en su sangre, y con gran prontitud,
187
ahogar su perfidia y su ingratitud;
188
la clave del asunto es la de prevenirlos,
189
vuestra seguridad consiste en castigarlos.
190
¿Quiénes son los ingratos, esos valientes pérfidos,
191
que pueden concebir ideas homicidas,
192
contra el rey más digno que haya en el universo,
193
que no se los destruye ya que son descubiertos?
194
SIFAX
Porque al aniquilarlos lo haría conmigo:
195
por traidores que sean los excuso y los quiero.
196
Por eso mi destino es digno de piedad,
197
de aún tener por ella un resto de bondad,
198
en vez de castigarla con el desprecio y odio.
199
FILÓN
¿A ella?
200
SIFAX
Sí, amigo, me refiero a la Reina,
no me importa confiar en tu discreta mente
201
lo que creo una desgracia y es el gran secreto.
202
Tengo pruebas fehacientes que te convencerán
203
de que si estoy confuso hay motivos de estarlo,
204
y que el miedo que emite un triunfante enemigo
205
no es lo que me doblega la faz y el corazón:
206
mira esta carta abyecta, y por su escritura,
207
entérate a la vez y lamenta mi suerte.
208
([Lee])
(CARTA DE SOFONISBA A MASINISA)
“Ved la desgracia a la que me somete el destino;
209
vuestra virtud y valor provocan un rumor
210
que me fuerza a amar hoy a mis enemigos,
211
con un más fuerte afecto que el de la indulgencia.”
212
Pues bien, ¿pensar podrías que tras tanta belleza
213
anidara tal cúmulo de malicia y vileza?
214
FILÓN
Ciertamente, los Dioses no han mostrado un valor
215
que sea inapelable contra esta tormenta,
216
y por esa razón hoy vuestro coraje,
217
ante una gran desgracia muestra un gran hastío.
218
Mas, Señor, sabido es que tarea es de grandes almas
219
sufrir los grandes males, y la mujer es débil;
220
corramos a ayudar con constante valor
221
al peligro más próximo y al más importante.
222
Pensad que al destruir la potencia romana,
223
destruis igualmente los planes de la Reina;
224
que es bueno, sin embargo, observar más de cerca,
225
con ojos vigilantes puestos allí adrede.
226
SIFAX
Vamos, Filón, vayamos do me llama el Destino,
227
y que mi muerte agrade a una esposa infiel.
228
No obstante, Masinisa...
229
FILÓN
¡Dioses, se ha puesto pálido!
SIFAX
Para hacerte un regalo digno de un enemigo,
230
y desearte algo peor que el hierro o el amor,
231
te deseo justamente a Sofonisba por cónyuge.
232
ESCENA III
(SOFONISBA, FENICE, CORISBÉ)
SOFONISBA
¡Ah! Fenice, verdad es que careció de fe,
233
que colocó mi carta en las manos del Rey,
234
y que su imprudencia...
235
FENICE
Aseguraos, Señora,
de que en esto el eunuco no merece sanción,
236
y que no os falló ni en la fe ni en espíritu,
237
ni incluso en la firmeza cuando lo sorprendieron.
238
Ne sospechéis más de su demostrada franqueza,
239
y enteraos del modo en que ocurrió el asunto.
240
Ahora este desgraciado, sin obstáculo alguno,
241
presto a salir estaba de nuestra protección,
242
y de un bando silente pasarse hasta el otro,
243
si su propia desgracia, tanto como la vuestra,
244
al apuntarse el alba le hiciera caer en manos
245
de un escuadrón errante de africanos caballos,
246
que como fugitivo entre ellos lo expoliaron,
247
tan minuciosamente a fondo lo cachearon,
248
descubriendo uno de ellos el papel adherido
249
en un pliegue del traje, do ocultado lo habíamos;
250
todos, para lucrarse de un incidente así,
251
al Rey se lo entregaron, sin ni siquiera abrirlo.
252
Así el pobre Esilco expuesto a su rabia
253
es digno de piedad, no de ser acusado;
254
sin duda así los hechos se han desarrollado.
255
SOFONISBA
No obstante, Masinisa ignora lo que pienso;
256
este glorioso invicto no sabe todavía
257
la mortificación que me hizo recibir.
258
¡Cuánto va a costarme el amor que le guardo,
259
cómo por culpa de él mi honor corre peligro!
260
¡Dioses, cómo deseo cumplir con mis anhelos,
261
si supiera tan solo el bien que le deseo!
262
Al menos sentiría, ya sin la incertidumbre,
263
o su agradecimiento, o su ingratitud.
264
Fenice, ¿no crees que si conociera bien
265
que él posee mi alma, me daría la suya?
266
¿Mis ojos, a tu juicio, tienen bastante encanto
267
para esta alma criada en la ira de las armas?
268
FENICE
Mucho, mucho, Señora, no tengo duda alguna
269
que este joven triunfante cederá a vuestro encanto,
270
pues vimos a Sifax en la edad otoñal
271
padecer tanto ardor por un rostro tan bello,
272
él cuyos cabellos ya blancos bajo el almete,
273
en respuesta del bien que la gloria promete.
274
Con certeza creed que si os hubiera visto
275
con todos los encantos de que estáis dotada,
276
no estaría en su juicio si no cambiara ahora
277
los lauros de la guerra por mirtos del amor,
278
salvo que en otra parte su franqueza oprimida
279
por otra devovión le haga perder la gana;
280
pues, pensándolo bien, no parece evidente
281
que conservar pudiera el corazón apático,
282
entre tantas bellezas de que se jacta Hispania.
283
SOFONISBA
¡Dioses, cómo me turba y aterra esta sospecha!
284
¡Y cuánto sufriría, si mi amor engañado,
285
hallara en Masinisa un corazón inquieto!
286
Cierto es que tantas veces como mi alma insensata
287
ha querido alargarse en este pensamiento,
288
nodriza, tantas veces de color he cambiado,
289
mis sentidos prohibidos me muestran mi dolor.
290
FENICE
Señora, al fin y al cabo, descubrir este amor
291
obvio es que causa vuestra vergüenza y mi pérdida.
292
El Rey muestra bastante por el ruido que hace
293
que todos vuestros móviles no lo han satisfecho,
294
temo que al regreso de la lucha en que está,
295
él haga estallar la tempestad final.
296
SOFONISBA
Nada de eso, bien sé el poder del Amor
297
para temer que me haga una mala pasada;
298
el amor que me tiene no le permitiría
299
al Rey doshonrarme por una simple carta;
300
mi falta ha castigado cuando me la afeaba,
301
y, de querer perderme, lo hubiera hecho en el acto;
302
por eso mi ofensa es aún más censurable
303
al mentir vilmente a un marido que me adora.
304
Mas un secreto azar que forzar yo no puedo,
305
contra mi voluntad me obliga a ofenderlo;
306
me he asombrado yo misma más de un millar de veces,
307
tanto de mi pasión, como de mi destino.
308
Aún esta mañana lloraba imaginando
309
la desgracia ignorada que me va persiguiendo;
310
reflexionando sobre mi profundo error,
311
no podía encontrar que fuese culpa mía,
312
y que en el rigor de un tiempo tan infusto,
313
pudiese concebir pensamientos de amor.
314
¡Ay, parece como si el Amor por mis crímenes
315
encendiera en mi alma los fuegos ilegítimos!
316
Pues al final sucede, o siempre, o a menudo,
317
que el placer y el reposo engendran los amores;
318
pero que hayan nacido rodeado por alarmas
319
y que hayan encendido sus teas en las lágrimas,
320
es una adversidad grande y prodigiosa
321
que de una inusual suerte ella es premonitoria.
322
CORISBÉ
Señora, todo está listo para la ofrenda
323
y el deseo del público.
324
SOFONISBA
Vayamos pues, Fenice,
y por miedo a implorar contra mi propio bien,
325
adorando a los Dioses, no les pidamos nada.
326
ACTO 2
ACTO II
ESCENA I
(SOFONISBA, CORISBÉ, FENICE)
FENICE
Ya toda la ciudad de pie en la muralla,
327
desde allí, cual en teatro, contempla la batalla,
328
y Vuestra Majestad, sin ir lejos de aquí,
329
si fuera de su agrado, también podría verla.
330
SOFONISBA
No, tengo mucho miedo, y siento mucha pena
331
de ver esta mortal y dudosa contienda,
332
en que Marte y Fortuna completan el destino,
333
del pueblo africano y del pueblo latino.
334
Mas si te apetece este trágico espectáculo,
335
lo verás sin peligro y sin ningún obstáculo
336
si te vas a la cumbre de la torre más alta:
337
de allí cubre la vista todas las cercanías;
338
y que de vez en cuando descienda una u otra
339
para ratificarme en los males que temo;
340
pues, por muy gran combate que haya Sifax librado,
341
de este espero tan poco que lo doy por perdido:
342
nuestros deseos comunes tienen desdicha extraña.
343
CORISBÉ
Señora, en un momento la Fortuna varía:
344
reír hace a menudo a los que hizo llorar,
345
e impone su malicia a quien puede aguantarla.
346
SOFONISBA,
hablando consigo misma ¡Oh sensatez, oh juicio! Luces encantadoras,
347
devolved a mi mente vuestro habitual fulgor,
348
y no permitáis que mi corazón silente
349
forje deseos secretos por su propio enemigo,
350
ni que hoy mis pasiones terminen reduciéndome,
351
la salvación deseando de los que me destruyen.
352
Pero reclamo en vano esta débil razón,
353
ya que es una ayuda que no se ajusta a tiempo,
354
y que hay que obedecer a este Dios que me manda,
355
proseguir los consejos que su furor me da.
356
No puedo yo ignorar que en este mismo instante
357
en que mi vida pasa con tanto sufrimiento,
358
este imberbe invasor no piensa ni trabaja
359
en unir mi corona al triunfo de un conflicto,
360
que feliz no estuviera de tenerme en sus manos,
361
sirviendo de trofeo a los triunfos romanos.
362
No obstante, en modo alguno ardo yo en deseos
363
de conservar mi gloria a expensas de su vida,
364
bastante seguro es que moriría de pena
365
si el gladio de los míos lo llevara al féretro.
366
¡Oh, vosotros, valientes, de quien los funerales
367
se hacen en la refriega al pie de nuestros muros,
368
y que con vuestros cuerpos sois escudo y muralla,
369
aguantad del romano los soberbios esfuerzos,
370
que utilizáis mal este valor eximio,
371
por un siervo ingrato que de él nunca fue digno!
372
¿A qué tantos combates tan grandes y famosos,
373
con tanta valentía, entrega y auxilio,
374
tan lejos de agradar, vuestro valor ofende
375
a la que vuestro celo emprende su defensa,
376
ya que su interés en amor convertido
377
le hace amar al jefe del partido contrario?
378
¿De qué os sirve apoyar con tan enorme esfuerzo
379
las puertas y las torres que a vuestra reina cubren,
380
si ya la insensata ama tanto a su vencedor
381
que lleva su imagen entre su corazón?
382
¿De qué os sirve auxiliar una plaza rendida,
383
queriendo conservar su libertad perdida?
384
Mejor, valientes súbditos, armaos contra mí,
385
que soy el más mortal enemigo del Rey,
386
siendo mi corazón el templo y el refugio
387
de aquel que persigue vuestra entera derrota.
388
Regresad del combate, invictos o vencidos,
389
a hastiarme con la carga de los grandes emblemas,
390
yo que vendo mi nombre, mi gloria y a mi patria,
391
amando a Masinisa y con idolatría.
392
¡Oh funesto encuentro! ¡Oh instante desgraciado
393
en que el hado ver me hace este rostro adorable!
394
¿Qué orgullo hacia el Cielo o qué ingratitud
395
pudo haberme atraído un castigo tan duro?
396
¿Qué crimen contra Amor pude haber cometido,
397
que ha jurado mi pérdida junto a mis enemigos?
398
En fin, si mi derrota importaba a su gloria,
399
podía establecerla con otra gran victoria.
400
Mas ¿quién no sabe ya que en esta ocasión
401
él la buscaba menos que a mi confusión?
402
Y era, Sofonisba, un crimen necesario,
403
amar a un Masinisa, un mortal adversario,
404
un amigo de Roma, y de quien el valor
405
dio los últimos golpes a mi final desgracia,
406
pues en el mismo instante en que me quejo y suspiro,
407
puede ser que Sifax perdido haya su Imperio,
408
y que en poco tiempo... Mas ya están de regreso
409
mis hijas sin color, que vienen de la torre;
410
su temor me da miedo; no importa, escuchemos
411
lo que debo saber, que a aprender no me atrevo.
412
Pues bien, ¿qué habéis visto?
413
CORISBÉ
El combate más duro
que nunca se verá.
414
SOFONISBA
Mi corazón se agita,
y me está anunciando que lo peor se avecina.
415
FENICE
Es lo que ciertamente no podemos deciros,
416
pues además que de hecho el trecho de los sitios
417
mostraba vagamente las cosas a la vista,
418
una espesa nube de polvo y de humo
419
nos impedía ver a uno y otro ejército.
420
Veíamos solamente estallar en el aire,
421
entre la polvareda, una serie de rayos
422
que salían como dardos de llamas ondulantes,
423
del bien pulido acero de sus armas brillantes;
424
entre todo eso, gritos se alzaban a veces,
425
mezclados y enredados con golpes de adversarios,
426
cuyo terrible ruido, al golpear los oídos,
427
llevaba a nuestras mentes espantos sin igual.
428
CORISBÉ
Por ello, no pudimos, yo ni mi compañera,
429
soportar por más tiempo estas tramas de espanto;
430
esa es la razón por la que hemos bajado,
431
temblorosas de horror y abrumadas de miedo.
432
SOFONISBA
¿Y el pueblo?
433
CORISBÉ
¡El pueblo! Está en las murallas,
dirigiendo al Cielo sus gritos y miradas,
434
tanto para mostrar su habitual flaqueza
435
como para animar a los nuestros a ganar;
436
y se ve a muchos de ellos, por diversos caminos,
437
ir a hacer promesas en los templos abiertos,
438
de manera que Cirta, en todo su perímetro,
439
es tan solo un gran cuadro de desorden y miedo.
440
Pero tras tantos males, posible es que les Dioses
441
cambien hoy nuestra suerte en otra superior.
442
SOFONISBA
¡Ah! Corisbé, el Hado ha jurado mi ruina,
443
y el poder humano desconcierta al divino;
444
los Dioses, ya sin duda cansados por mi dicha,
445
no están complacidos con mis desdichas pasadas,
446
e incluso a mí misma me atrevo a predecirme
447
que aun me reservan algo que es peor.
448
Los sueños que me asaltan ya hace dos o tres noches
449
no creo que me presagien vulgares aflicciones;
450
y lo que los confirma con más conocimiento,
451
es que yo, que muy lejos de conferirles crédito,
452
los he tenido siempre por falsos y ridículos,
453
productos de un cúmulo de imprecisos vapores;
454
no puedo evitarlo, por más que me resisto,
455
el creer en estos últimos, que solo son infaustos.
456
FENICE
Señora, felizmente nuestro delirio único
457
sin motivo ni plan confirma esa impresión;
458
y nuestra fantasía al dormir imagina
459
según las cualidades del humor que domina.
460
Si el pensamiento diario lleno está de inquietud,
461
los sueños de la noche serán también molestos.
462
Realmente no os preocupa, en vuestro estado actual,
463
el soñar con banquetes, danzas e incluso fiestas.
464
Vuestro espíritu inquieto, triste, turbado, lúgubre,
465
no os provocará sueños muy placenteros.
466
Así pues, no temáis los monstruos irreales,
467
ni presumáis tampoco de ver vuestra aventura
468
en espejos oscuros, que, aunque falsos, producen,
469
a las crédulas mentes verdaderos perjuicios.
470
Pero alguien, eso creo, llama a nuestra puerta,
471
¿voy a abrir?
472
SOFONISBA
Ve, y abre es alguien que me trae
la noticia del bien o del mal que yo espero.
473
ESCENA II
(CALIODORO, SOFONISBA, CORISBÉ, FENICE)
CALIODORO,
mensajero, hablando bajo ¡Ah! ¡Fenice, el Rey!
474
FENICE
¡Dioses! ¿Qué es lo que oigo?
Mas, por favor, por miedo a golpear a la Reina,
475
disimúlale antes el tema que te trae.
476
CALIODORO
Lo haré, si es que puedo; mas me da cierto miedo
477
que una mente incisiva y clara cual la suya
478
lo descubra con creces.
479
SOFONISBA
¿Y bien, Caliodoro
el destino de antaño aún nos acorrala?
480
Y esta misma desgracia tantas veces probada,
481
a nuestras expensas ha acabado el combate?
482
Habla; tengo tan poca de mi dicha esperanza
483
que de ti solo espero un mensaje funesto.
484
CALIODORO
Señora, es muy cierto que el airado Cielo
485
vuelve a golpearnos hoy abiertamente,
486
y que es complicado vencer a la Fortuna,
487
cuando mostrar quiere ella su encono final.
488
Si bien nunca la creencia de ver nuestra virtud
489
levantar actualmente vuestro abatido Imperio
490
no halagó a nuestra tropa con mejor apariencia
491
ni combatir la hizo con más seguridad.
492
Primero, el día entrado en los grandes esfuerzos
493
para cubrir el campo con cuerpos de los muertos.
494
Dos sólidas legiones soberbiamente armadas,
495
y casi en todo tiempo a vencer habituadas,
496
no pudiendo aguantar a nuestros batallones,
497
que cayeron sobre ellas, a las dos arrollando;
498
y mostrándose entonces accesibles al miedo,
499
perdieron con nosotros de invencibles el título.
500
Ante este primer éxito, y más fuerte que antes,
501
con coraje empujamos las armas adelante;
502
el Rey ante todo, su persona imponiendo,
503
nos llevó a su acampada do nos abandonamos
504
a un combate tan débil y poco decidido
505
que pudimos juzgar que fuimos conducidos
506
y que esta estratagema era un golpe maestro,
507
como pronto el evento lo hizo aparecer.
508
Pues, en vez de acabar la gloriosa labor
509
que debía coronar nuestros invictos frentes,
510
el soldado en desorden se implica sin prudencia
511
quemando la acampada, saqueando los pertrechos;
512
y embriagando en botín su mezquino apetito,
513
no siente que con ello su ardor se debilita.
514
En esta distracción el enemigo se une:
515
a un lado Masinisa, y en el otro Lelio,
516
sin darnos tiempo alguno de organizar las filas,
517
cargan contra nosotros cual dos fieros torrentes.
518
SOFONISBA
¿De qué sirve ocultar la daga que me mata?
519
No, no, hay que morir, la lucha está perdida.
520
CALIODORO
Vos lo decís, Señora, y esa es la verdad;
521
aun si hay que decir todo a Vuestra Majestad,
522
es que si los romanos, como es fácil de creer,
523
cuidan más que nosotros el fruto de su triunfo,
524
y entrarán en Cirta de un modo tan fácil
525
como si allí no hallaran ni un solo soldado;
526
el pueblo horrorizado les abrirá las puertas,
527
desde que vea venir a sus primeras cohortes.
528
SOFONISBA
¿El Rey, por consiguiente, está muerto o preso?
529
CALIODORO
De todos nuestros males, este es el menor;
530
es cierto que al mostrar su valor infinito,
531
este príncipe infausto ha acabado su asunto.
532
SOFONISBA
Más dichoso estará por no haber subsistido,
533
que estar a merced de los que lo han vencido.
534
¡Cuán de desagradable es conservar la vida,
535
en tiempo en que la muerte es tan digna de envidia!
536
FENICE
Señora, en un desastre tan grande y concluyente,
537
preciso es que se vea a una mente activa,
538
pensar que en el estado en que estáis reducida,
539
debéis de inmediato decidiros a huir;
540
en tales accidentes son superfluas las lágrimas,
541
y la merma de tiempo repararse no puede.
542
SOFONISBA
¡Buenos Dioses! ¿Qué ruido de gente unido a quejas
543
sume otra vez mi mente en miedos renovados?
544
ESCENA III
(CALIODORO, SOFONISBA, CORISBÉ, FENICE)
CALIODORO
Señora, esperadme, iré a ver, os ruego
545
de do viene el tumulto.
546
SOFONISBA
Sí, indaga qué es.
([Se queda sola, hablando con sus criadas])
Vosotras, de mi esfuerzo amigas generosas,
547
¿mis desdichas os tienen que hacer desgraciadas?
548
¿Y que el cariño que a mí me profesais
549
ponga vuestra desgracia en el punto en que la veo?
550
CORISBÉ
Compadeceos, Señora, sola en vuestro infortunio,
551
soportad que con vos nos sea ella común;
552
en eso solamente nos complace el destino,
553
y desea tratarnos según nuestro deseo.
554
Este mismo rigor del mal que nos aflige,
555
al sufrirlo por vos, nos place y nos exige;
556
igual que compartimos vuestra prosperidad,
557
debemos formar parte de vuestra adversidad.
558
SOFONISBA
¡Oh, milagro de fe, de amor y sensatez,
559
digno de otro destino y de otra amante!
560
CALIODORO,
de vuelta Señora, ya no es hora de querer esconderse,
561
ni de callarse un mal que no puede ocultarse.
562
La ciudad se ha rendido, o al menos va a rendirse,
563
y de ella viene el ruido que acabamos de oír.
564
Masinisa en persona está ante los muros,
565
donde todos por verlo llegan de todas partes.
566
SOFONISBA
Preciso en mi socorro apelando a mi ánimo,
567
evitar por la muerte la vergüenza del yugo.
568
Vamos pues, ¿de los tres quién me dará la mano,
569
quién será si procede de todos más humano?
570
Tú, súbdito devoto, si mi segura caída
571
mantiene aún en ti la condición de Reina,
572
emplea tu espada en este acto de amor,
573
pues es quererme bien el privarme del sol.
574
Date prisa, y no esperes que Roma se adelante
575
al vencerme manchando el honor de Cartago.
576
CALIODORO
Para tales mandatos pidió mi corazón
577
jamás obedecer a Vuestra Majestad.
578
SOFONISBA
¡Ay! ¿De qué lugar esperar un remedio,
579
si hoy ya los míos me rechazan su ayuda?
580
FENICE
Igual que no se duda de que un mal alicaído
581
tenga siempre en la muerte un remedio seguro,
582
el remedio es también lo último que probamos,
583
y que aplicar debemos a la última herida.
584
En cuanto a mí, opino que al olvidar la muerte
585
recibís la ayuda de vuestro propio hechizo.
586
No necesitaréis de mucho artificio
587
para agradable haceros a ojos de Masinisa,
588
tratad de conseguiros su predisposición.
589
SOFONISBA
¡Así quieran los Dioses!
590
FENICE
Es joven, de un país
que en África toda es siempre el más renombrado
591
para amar de inmediato y querer ser amado.
592
En nombre de los Dioses, practicad el poder
593
que sobre un pecho númida los bellos ojos tienen,
594
y entregad esta prueba a nuestras comunes lágrimas.
595
SOFONISBA
No espero gran cosa por parte de mi encanto.
596
Fenice, este remedio es ridículo y vano;
597
mejor será servirse del favor de la mano
598
y con golpe indulgente, digno de mi valor,
599
arrojarme al puerto pese a la tormenta.
600
Mas, para contentaros, me esfuerzo: estoy dispuesta
601
a hacer una vileza que no sirva de nada.
602
ACTO III
ACTO III
ESCENA I
(MASINISA, FILIPO, SOLDADOS ROMANOS)
MASINISA
Gracias a los Dioses, la clara y final victoria
603
me devuelve los brillos de mi primera gloria.
604
Ha muerto este bárbaro y vil usurpador
605
que de tantos combates fue objeto y autor.
606
El Cielo, por su ruina ha mostrado a la Tierra
607
que a un desgraciado evento sigue una injusta guerra.
608
Vosotros, a quien debo la fortuna y honor,
609
testigos e instrumentos de mi última dicha,
610
creed, caros amigos, cuyos briosas armas
611
me han abierto el camino al trono de mis padres,
612
que vuestro largo esfuerzo restauró mi descanso
613
y no es en mi estima un bien digno de olvido.
614
Muy bien sé qué salario vuestro servicio exige,
615
y que la ingratitud es el peor de los vicios.
616
Pero aún nos queda hacer una labor
617
que conduzca mi gloria a su culminación.
618
FILIPO
Emperador magnánimo, contad con nuestras vidas,
619
y si es que concebís unas miras más altas,
620
si el Estado de Sifax acaso no os contenta,
621
llevad vuestros anhelos y os seguiremos todos.
622
Con la aquiescencia del Senado podéis
623
conducirnos más lejos de lo que fue Alejandro.
624
Contáis con el amor de unas cuatro legiones,
625
que os pueden propiciar otras tantas regiones,
626
y que no cederán ante viejas falanges,
627
que vieron tantos mares y otras extrañas tierras.
628
MASINISA
No rehuso, en modo alguno, invencibles romanos,
629
los pechos generosos, ni estas potentes manos,
630
que por el Universo, si las causas son buenas,
631
toman como les place y ofrecen las coronas.
632
Yo sé que vos me amáis, y que vuestra amistad
633
instaura mi poder y lo hace crecer más;
634
en fin, que vos podríais, si quisierais hacerlo,
635
hacer que sea toda África de mi afán tributaria.
636
Pero esa propensión que tenéis por mí
637
se debe reservar para un mejor empleo
638
y la realización de algo mucho más grande,
639
de aquello que yo quiero, y que os lo propongo.
640
FILIPO
Ordenad solamente, y decid que es preciso.
641
MASINISA
Id directo al palacio y tomadlo al asalto,
642
si es verdad, como dicen, que opone resistencia;
643
no es que de hecho el lugar sea de tanta importancia
644
como para hacerlo ahora, no esperando a mañana,
645
poniendo nuestra sangre para tenerlo a mano.
646
Pero es que Sofonisba, reducida al máximo,
647
se halla allí rodeada de todos sus criados.
648
Mas temo que esperando a mañana temprano
649
perjudique este tiempo al Imperio Latino;
650
pues si esta africana, tan sutil como hermosa,
651
emplea en salvarse alguna nueva treta,
652
tiene el Imperio en ella un potente enemigo,
653
y solo hemos ganado o vencido a medias;
654
además que esta Reina, de belleza sin par,
655
debe de nuestro triunfo cumplir la maravilla,
656
que sin este ornamento sería defectuoso,
657
y haría menos brillantes vuestros actos virtuosos.
658
Vamos pues de inmediato a atacar esta plaza,
659
que defiende una débil y timorata plebe;
660
y si hay que derrotarlos por un medio sangriento,
661
separad al soldado y a los ciudadanos,
662
conservad, si es posible, a las almas valientes,
663
respetad, sobre todo, a la Princesa y sus criadas,
664
y que en favor del sexo, o de la calidad,
665
no hagamos de paso ninguna indignidad.
666
ESCENA II
(SOFONISBA, FENICE, CORISBÉ)
SOFONISBA
Fenice, un punto más, mientras se me permita
667
que aplique a mis males un remedio infalible,
668
el que yo manifiesto, además de inmoral,
669
promete solo un fruto en extremo dudoso;
670
el poder de mis ojos, si hay que seducirlo,
671
es menor que la ayuda que me ofrece mi mano;
672
de todos el más rápido, como el más seguro,
673
y también el más digno de un valor altanero.
674
Solo una puñalada consumirá mis venas,
675
y casi sin dolor consumará mis penas.
676
¡Si tu no estuvieras habría evitado
677
la desgracia y vergüenza de la cautividad!
678
FENICE
Concedeos, por favor, un poco de paciencia,
679
y de vuestra belleza sacad conocimiento,
680
sabed lo que ella vale, y lo que obtenéis.
681
Pero ¿cómo saberlo, si no lo comprobais?
682
CORISBÉ
De hecho la desconfianza en que se halla la Reina,
683
no viene de otro sitio que de falta de pruebas.
684
SOFONISBA
Corisbé, se prudente con mi actual situación:
685
por ella, como yo, ve lo que puedo hacer.
686
¿Cuando ayer yo era el más vivo retrato
687
de las raras beldades que se ven en Natura,
688
la imagen que mis ojos conservan este día,
689
es de extrema belleza bajo un extremo hastío?
690
Y no habiendo en mí nada más que agrados vulgares,
691
no me afectarían nada, o apenas lo harían,
692
de modo que tras todo concluyo que es mejor
693
probar la ayuda de la mano que de los ojos.
694
CORISBÉ
Señora, si los ojos no son un cebo idóneo,
695
en el peor de los casos vuestras manos tendrán
696
la fuerza para hundiros la punta de un puñal.
697
SOFONISBA
Mas puede ser que entonces lo desee muy tarde,
698
y no tenga una espada para poder matarme.
699
FENICE
Lo que el hierro no puede lo ejecuta el dolor.
700
Tantos caminos múltiples conducen a la muerte
701
que quien no la encuentra no desea encontrarla;
702
preciso es, si os parece, que decidáis vivir,
703
y alegrar la franqueza a quien os la ha alegrado.
704
En mi opinión no veo que por vuestro aspecto
705
no arda de amor y tiemble de respeto,
706
y que según su juicio no ganéis la manzana
707
a todas las bellezas de Capua y de Roma.
708
Por lo demás, la pena no os ha apagado
709
el brillo de los ojos, ni belleza en la tez;
710
os asean las lágrimas, y sois de las mujeres
711
a las que un aire triste las hace aún más bellas.
712
Vuestras miradas lánguidas despiertan la piedad,
713
a veces amor sigue, y siempre la amistad,
714
no habiendo nada igual al efecto admirable
715
que en bella alma producen bellezas miserables.
716
Creed que Masinisa es una roca viva
717
si vuestras perfecciones no lo pueden turbar,
718
y que es más cruel que un tigre de Hircania
719
si contra vos practica la menor tiranía.
720
ESCENA III
(CALIODORO, SOFONISBA, FENICE, CORISBÉ)
CALIODORO,
surgiendo Señora, Masinisa está en el castillo,
721
que parece un templo al que todos acuden,
722
tanto de impedir trata el desorden y ultraje
723
que los más asustados afirman su valor,
724
además, tan clemente que Vuestra Majestad
725
mucho debe esperar de su humanidad.
726
Mas suena el nivel regio, o eso me parece,
727
con gran ruido de escudos.
728
SOFONISBA
¡Ay! Fenice, tiemblo.
FENICE
Sin embargo, ahora es cuando hay que estar seguro,
729
y dispararle flechas que no pueda parar.
730
Tan pronto como entre, espetarle un discurso
731
que la necesidad os pondrá en los labios,
732
y las dulces miradas y habituales suspiros
733
conformen bellos rasgos, y los más elocuentes.
734
De hecho, a la mente joven fácilmente se halaga
735
con unos ojos dulces, el gesto y el lenguaje.
736
Que Vuestra Majestad no rechace, por tanto
737
corroer a quien la vence con todos sus encantos.
738
(PROMESA DE SOFONISBA AL AMOR)
He aquí, fuerte Amor, un tema bastante amplio
739
para dar de tu fuerza un memorable ejemplo.
740
Emprende este milagro, para que los mortales
741
con suspiros e incienso calienten tus altares;
742
hazlo y te consagro un magnífico templo,
743
como el restaurador de los asuntos de África.
744
ESCENA IV
(MASINISA, SOFONISBA, FENICE, CORISBÉ)
MASINISA,
entrando con sus soldados Soldados, esperadme, no sigáis avanzando;
745
la grandeza del sitio no requiere seguir.
746
En cuanto a su dolor su beldad nos lo muestra,
747
viniendo a nuestro encuentro con paso firme y lento.
748
(HARENGA DE MASINISA)
Señora, sé muy bien que esto es transformar
749
o aumentar vuestro hastío el hablaros de ello,
750
y que más me conviene el no abrir la boca
751
antes que consolaros del mal que os he causado.
752
Pero nuestros Dioses, a los que nada es secreto,
753
saben que al perderos os pierdo con tristeza,
754
y que de algún modo mi dicha me importuna,
755
porque solo me viene de vuestro infortunio.
756
Pero, ya que el Destino, para mostrar que os odia,
757
no ha dejado la cosas a merced de mi anhelo,
758
aceptad que mi pecho os jure por mis labios
759
que muy sensiblemente vuestro dolor le afecta,
760
y que disminuiría vuestros males y esmeros
761
si en ellos ayudara para que fueran menos.
762
Aunque lograr no puedo impedir vuestras penas,
763
trataré, por lo menos, de que os sean más ligeras;
764
y si no puedo hacerlo, cuidaré en todo caso
765
que múltiples desgracias no las agraven más,
766
que os traten como Reina, y no como cautiva;
767
dadle la garantía a vuestra alma miedosa,
768
y que vuestro dolor se disponga a pensar
769
en qué yo o los míos la podemos calmar.
770
(RESPUESTA DE SOFONISBA)
Es muy justamente, oh vencedor magnánimo,
771
que en el mundo hablen mucho de vuestra estima;
772
vuestras raras destrezas me enseñan la razón
773
de la tenaz desdicha que sigue a nuestra casa.
774
Su brillo es tan grande que la propia Fortuna,
775
por muy ciega que sea, lo conoce y lo ama,
776
ella al favoreceros, obra tan sabiamente
777
que demuestra con eso que goza de buen juicio.
778
Mas por el justo precio de una virtud tan alta,
779
si por bienes más grandes que los que ella nos quita,
780
la inconstancia no añade a vuestro bienestar,
781
tenéis mucho menos de lo que os merecéis.
782
Muchos conquistadores usando su poder
783
regulan las naciones bajo su sumisión;
784
pero muy poco saben de conquistar las mentes
785
y de bien merecer el cetro que han tomado.
786
Solo a vos os concierne llevar las dos a cabo,
787
es la propia virtud de un alma cual la vuestra;
788
incluso es un destino, que los reyes rivales
789
son al principio odiosos con los que han sometido,
790
do vuestra cortesía, vencedor bondadoso,
791
obra en mí un milagro que no es habitual.
792
En nada vuestra dicha me obliga a protestar,
793
que le pido a los Dioses que la haga durar,
794
y jamás gozaréis de una total grandeza
795
más que cuando obtengáis lo que yo os deseo.
796
Los dones que la suerte os ha hecho a mi costa
797
no son el motivo de las lágrimas que vierto;
798
contemplo vuestra dicha sin odio y sin envidia,
799
y me quejo tan solo de mi aciaga vida:
800
me resulta tan dura, que aun quitándome todo,
801
Esperanza, Reposo, Fortuna, Libertad,
802
para hacer por completo mi Destino angustioso,
803
me priva de los medios para hacerme creíble.
804
En la actual condición del tiempo en que me veo,
805
os seré sospechosa, o muy poco fiable.
806
Mas al no tener nada que esperar y temer,
807
nada me convendría halagar o fingir;
808
y yo me odiaría si hubiera agraviado
809
el Imperio de Sifax por una cobardía.
810
FENICE
Se hechiza, amiga mía.
811
MASINISA
¡Dioses! ¡Qué maravillas
seducen a la vez a mis ojos y oídos!
812
En verdad nunca mente tuvo un placer tan dulce
813
como el que experimento por vos siendo estimado.
814
Marte no tiene lauros cuya gloria me turbe,
815
a costa de ser loado por boca tan hermosa;
816
más solo gozaré de una dicha imperfecta
817
si a vuestra cortesía no la sigue el efecto,
818
si no manifestáis querer a Masinisa,
819
dándole razón para que os preste servicio.
820
Ordenad, pues, Señora, experimentad hoy
821
el poder absoluto que tenéis sobre él;
822
caiga en él la desgracia en caso que no os sirva
823
en todo lo que pueda, sin ardid ni reserva.
824
SOFONISBA
Gran Rey, ya que os urge un tema desgraciado
825
en el que practicar vuestros actos altruistas,
826
para no evidenciar inútil vuestra gracia,
827
trataré de no haceros una descortés súplica.
828
FENICE
La victoria es nuestra, o no entiendo nada.
829
SOFONISBA
No, no quiero de vos ni bien ni poderío;
830
nada demando a vuestras muy generosas manos
831
ni mi perdido cetro, ni sus pompas reales;
832
pues doy fe ante los Dioses de que cuando los tenga,
833
con alma y corazón os los entregaré;
834
pero si el sentimiento de la miseria humana
835
os mueve a la piedad de una doliente Reina,
836
dada su condición de ornamento de antaño
837
que ahora la hace objeto de vuestra compasión,
838
de dos opciones una: que alguna vez el Tíber
839
me acepte como esclava, o que yo muera libre.
840
A vos encomendadas, mis desgracias y yo,
841
por el nombre africano y el título de Rey,
842
de quien la Majestad de siempre sacrosanta
843
en mi pudor sufriera una pública ofensa;
844
por los cetros que tuve, por los que vos tenéis,
845
y esas rodillas sacras lavadas con mis lágrimas,
846
por esas bravas manos siempre victoriosas,
847
en fin por vuestras obras en todo tan gloriosas.
848
MASINISA
¡Dioses! ¿Que un vencedor muera bajo los golpes
849
de aquellos que ha vencido? Señora, levantaos.
850
SOFONISBA
No, antes de que mis lágrimas obtengan mi demanda.
851
MASINISA
Obtendréis una cosa que es aún más grande:
852
un corazón que nunca beldad ha sojuzgado,
853
y que en este momento la vuestra ha encantado.
854
SOFONISBA
En mi actual estado, tengo que soportar
855
el rigor indignante de vuestra diligencia:
856
mas sabed que jamás un vencedor altruista
857
aflige a su vecino con lenguaje burlón.
858
MASINISA
¡Ah! Señora, perded esa injusta creencia
859
que en su falsedad me agravia y os ofende;
860
juzgad por la atención que debe tener un Príncipe,
861
y en vuestra belleza hallad vuestro poder.
862
Para mí mucha gloria se encuentra en mi fracaso
863
por renegar de él y tenerlo en secreto.
864
Jactaros de haber hecho solo con las miradas
865
lo que nunca pudieron ni el fuego, ni las flechas;
866
verdad es que libero a una reina cautiva,
867
mas de la libertad me privo a mí mismo;
868
mis impulsos violentos, mis jadeaos no fingidos,
869
os revelan bastante el mal del que me quejo.
870
SOFONISBA
Mi vanidad, en efecto, sería muy ridícula,
871
o tendría una mente crédula en extremo,
872
si yo me imaginara en mi estado actual,
873
cautiva, abandonada, rodeada por las trabas,
874
el corazón jadeando y, los ojos siempre en lágrimas,
875
que aún yo conservaba hermosuras y encantos
876
capaces de avivar una ardiente amistad.
877
MASINISA
Es cierto que al principio he sentido piedad,
878
pero como el Sol sigue los pasos de la Aurora,
879
Amor que la ha seguido, y que la sigue aún,
880
hizo en un instante en mi pecho en llamas
881
el cambio más enorme que haya jamás causado.
882
SOFONISBA
Es demasiado fuerte para ser duradero.
883
MASINISA
Sí, pues en poco tiempo mi muerte es segura
884
si vos no consoláis con un trato más dulce
885
a aquel que en adelante vivir sin vos no puede.
886
CORISBÉ
¡Cuánto, cada vez más, se angustia este espíritu!
887
MASINISA
Dadme una opción de dos: la muerte, o vuestra gracia.
888
Nos os lo suplicamos, mes pasiones y yo,
889
no por la dignidad de vencedor y Rey,
890
ya que Amor perder me hace que pierda los dos títulos,
891
mas por mi triste suerte, de la que sois el árbitro,
892
por mi sangre encendida, mis ardientes suspiros,
893
mis delirios, deseos, tan prestos, tan violentos;
894
vuestras miradas, signos de luces y de llamas,
895
cuyos golpes yo siento en lo hondo de mi alma;
896
y estos negros tiranos cuyas leyes adoro,
897
invictos de campeones, ojos dueños de reyes;
898
en fin por la razón que me habéis hurtado.
899
La piedad devolvedme que yo os he prestado,
900
o si es preciso ahogar vuestra ira en mi sangre,
901
que el hierro en vuestras manos me inmole a vuestros pies,
902
víctima desgraciada del amor y del odio.
903
SOFONISBA
Vuestra muerte, al contrario, mi pena aumentaría;
904
mas lamentad, gran Rey, vuestra suerte y la mía,
905
quien por necesidad devuelve mal por bien;
906
que sufráis me da pena, y soy digna de lástima
907
por encender un fuego que no puedo apagar.
908
MASINISA
Cuando no se tiene alma, o está endurecida...
909
SOFONISBA
Es por tenerla grande por lo que os hablo así.
910
MASINISA
Esa frase oculta algo que no puedo entender.
911
SOFONISBA
La frase, sin embargo, es fácil de intuir:
912
el deplorable estado de esta mi condición
913
me impide responder a vuestra afección;
914
la viuda de Sifax es muy desgraciada
915
teniendo a Masinisa en segundo himeneo,
916
y su alma generosa formada en buen linaje
917
para hacer una acción indigna de su rango;
918
ya que al fin la Fortuna empleando toda su ira
919
me ha quitado el cetro, pero no el coraje.
920
Sé que usando derechos de dueño y vencedor,
921
podíais tratarme con todo el rigor,
922
pero hasta ahora he creído que vuestra alma es muy alta
923
para pensar tan solo en una abyecta falta.
924
MASINISA
Creedlo aún, Señora, sabed que en este punto
925
vuestra confianza y yo no os engañaremos.
926
Mas para haceros ver que es la buena senda
927
por donde subir quiero en el colmo de mi gozo,
928
ya que Sifax no está, dependerá de vos
929
tener en Masinisa un legítimo esposo.
930
SOFONISBA
¿Qué reinas en el mundo en bellezas perfectas
931
alguna vez lograron el honor que me hacéis?
932
¡Maravilloso exceso de gracia y alegría
933
la que lleva a una esclava al lecho de su Rey!
934
MASINISA
Ya que me convertís en el hombre más feliz
935
mi violento ardor, y el tiempo en el que estamos,
936
no me permiten ahora el retrasar en mucho
937
un bien, el más perfecto, que esperarse podría.
938
Por ello, encontrad bien que en la forma habitual
939
del himeneo la antorcha hoy nos ilumine,
940
para avivar el tiempo de un bien que me es tan caro,
941
y por otras razones que impedirlo pudieran,
942
que en el actual momento preciso es que me calle.
943
No obstante, permitid que con placer os robe
944
un austero ósculo, en prueba de la fe
945
que el Dios conyugal de mí y de vos desea.
946
([La besa])
¡Oh, extasíos! ¡Oh, beso de néctar y de fuego!
947
¡Hasta qué arrebatos elevas tú mi alma!
948
Señora, por favor, veré a mis soldados
949
y ya dadas las órdenes, vuelvo sobre mis pasos.
950
Adiós, bien podéis ver en mi lívida cara
951
que arrancarme de vos, es hurtarme a mí mismo.
952
([Se va])
SOFONISBA
¡Oh, milagro de amor sin par a ningún otro!
953
FENICE
¿Quizás alguna vez seguiréis mi consejo?
954
SOFONISBA
¡Ah! Fenice, es verdad que un prodigio igual
955
hace que justamente dude y me preocupe,
956
y que un sueño engañoso no engatuse mi mente.
957
FENICE
El númida, Señora, está tan seducido,
958
su fuego es tan grande, que no debéis temer,
959
pues tan solo la muerte podrá hacer que se extinga.
960
En esto, sin embargo, el juicio de los Dioses
961
contra nuestros afectos ha obrado para bien.
962
Si hubiera recibido hoy vuestra misiva,
963
no habría una salida tan buena a vuestros planes.
964
Si tan solo supiera que vos lo habéis querido,
965
sería vuestro amante antes que un marido.
966
Con certeza, creed que vuestra humildad
967
hace que su pasión para él sea lo mejor.
968
Por lo tanto aguantad, y no aflojéis nada,
969
que la obra emprendida no ha llegado a su fin.
970
Luego, cuando seáis su legítima esposa,
971
podréis demostrarle vuestro primer amor,
972
para que él os quiera con mucho más ardor,
973
viendo que vos lo amáis, y no por su grandeza.
974
Vamos, pues, a acabar los planes necesarios
975
para restablecer el bien de vuestros fines.
976
Mas ¿qué cuestión, Señora, os preocupa ahora?
977
SOFONISBA
No se yo ya, Fenice, lo que me pasará,
978
mas cualquier dulce don que la dicha me envíe
979
no es bastante a mi alma para un perfecto gozo.
980
Sifax no tiene aún los honores del túmulo,
981
y de un segundo enlace enciendo la antorcha;
982
realmente su amistad unida al decoro
983
me da remordimientos y produce aversión.
984
CORISBÉ
Señora, es muy cierto que en otro momento
985
pensaríais así con lícita razón;
986
mas pensad que en la forma en que estáis reducida,
987
que la necesidad guía vuestra conducta.
988
Mil razones de Estado que vos no ignoráis
989
son de vuestra acción la excusa y la brújula.
990
Las de vuestra alcurnia siempre están dispensadas
991
de ligar su conducta a estos pensamientos.
992
SOFONISBA
Vamos, pues, trabajemos por nuestra libertad,
993
y al rigor cedamos de la necesidad.
994
ACTO IV
ACTO IV
ESCENA I
(MASINISA, SOFONISBA, luego ARISTÓN)
MASINISA
Alguna insigne dicha con la que estoy en deuda
995
a los mimos del Hado que me es tan favorable,
996
es ahora lo más grande que me haya ocurrido.
997
Sí, Señora, es cierto que estoy más feliz
998
al ver que vuestro amor coincide con el mío,
999
que si hubiera vencido a los pueblos de la tierra.
1000
Amo más por mi parte cuando me siento amado,
1001
y mi pasión aumenta por un pecho inflamado;
1002
estando en posesión de una beldad de hielo,
1003
hasta el ardor más cálido se cansa y se modera.
1004
Un placer verdadero quiere correspondiencia,
1005
y el amor es tan solo el premio del amor.
1006
Igual que una ola encrespa a otra ola,
1007
un suspiro amoroso se estimula con otro.
1008
Cuando de Himen cadenas enlazan dos espíritus,
1009
debe un beso tornarse nada más recibido.
1010
De manera que siempre la mujer más honesta
1011
es la que manifiesta una más viva llama;
1012
su virtud ahí brilla en toda su viveza,
1013
y la moderación no es un buen perfume.
1014
Para mí, aunque ya mi pasión fuera tal
1015
que su fuerza excediera cualquier fuerza mortal,
1016
mis deseos, sin embargo, la mitad han crecido
1017
desde que he conocido vuestro ardiente cariño.
1018
SOFONISBA
Tendría que tener la voz de la Elocuencia
1019
para bien describiros hasta qué punto os amo.
1020
Basta con que con mucho, y muy bien que os ame,
1021
no se encuentre discurso que lo pueda expresar.
1022
Sin embargo, y este es el miedo que me abate,
1023
vuestra mente embaucada quizá se imagina
1024
que mi apasionamiento, por muy puro que sea,
1025
mezcla en su fervor un tanto de interés.
1026
Mas me remito al Cielo que mi fe no común
1027
se fija en Masinisa, y no en su fortuna,
1028
y que en similar grado de fortuna y hastío,
1029
lo que el hizo por mí, yo por él lo hubiese hecho.
1030
MASINISA
No quiero por testigo de aquello que digáis
1031
más que mi propia dicha.
1032
SOFONISBA
Mas, vuestros propios méritos.
MASINISA
Por cierto: ¿do nació, en qué tiempo y por qué,
1033
la buena voluntad que tenéis por mí?
1034
Por favor, concededme el placer de oírlo,
1035
¿os parece?
1036
SOFONISBA
Con gusto, os voy a informar.
Sabéis que en otro tiempo estuvimos a punto
1037
de concluir una unión que no se llevó a cabo.
1038
Ese príncipe aciago, a quien las Desventuras
1039
sacrificar querían mis años iniciales,
1040
causa de que mi padre, atento a sus deseos,
1041
rompiese el sacro nudo que nos une ahora.
1042
Mas, con la fe de ser vuestra mujer un día,
1043
había concebido por vos secreto ardor,
1044
recibíendo en la mente una languidez dulce
1045
de la que con el tiempo me habría curado,
1046
si el extraño accidente que vais a oír
1047
no reavivara el fuego que estaba ya en cenizas.
1048
¿Recordáis el día en que Sifax y los suyos
1049
salieron a hostigar a vuestros masisianos?
1050
Transcurrió para vos con tan enorme gloria
1051
que de él bien debéis conservar la memoria,
1052
pues por vuestra virtud los nuestros rechazados
1053
os dejaron llegar hasta el borde del foso,
1054
donde os vi combatir con tanta valentía
1055
que mostré ya por vos bastante indulgencia
1056
como para ansiar solo un éxito infeliz
1057
que ofrendara a mis ojos vuestras audaces gestas.
1058
Mas cuando de la torre en que me había situado,
1059
yo vi de vuestro casco alzada la visera
1060
que para refrescaros levantasteis adrede,
1061
y que me permitió observar muy de cerca
1062
el rostro en que Amor y el Dios de la Tracia
1063
mezclando la dulzura junto con la audacia,
1064
desde ahí comencé a vender a mi país,
1065
y en mi corazón traicioné a los míos;
1066
una flecha de fuego me traspasó el alma,
1067
de modo que de todos yo fui la más herida.
1068
Verdad es que ahora mi mal se ha apaciguado
1069
por la mano de aquel que me lo había causado,
1070
y que la curación que de ello resultó
1071
me hará bendecirlo siempre mientras yo viva.
1072
MASINISA
En verdad estoy feliz de una manera tal
1073
que mi felicidad me hace sospechar:
1074
encuentro desde ahora que es tan grande mi suerte,
1075
que ella misma me ciega, si no llego a entenderla.
1076
La dicha es como el mar con su flujo y reflujo
1077
que debe disminuir cuando llega a su altura;
1078
¡mas si deben los Cielos, como es su costumbre,
1079
que hagan a la dulzura suceder la amargura,
1080
que solo, si es posible, me beba yo la hiel
1081
que en nosotros vertiera la cólera del Cielo!
1082
¿Que quiere este soldado cubierto a la romana?
1083
Mi querido Aristón, ¿qué tema aquí te trae?
1084
¿Y qué hace Escipión?
1085
ARISTÓN
Señor, ahora ha llegado,
me manda a que te lleve a encontrarte con él.
1086
MASINISA
¿Dónde lo has dejado?
1087
ARISTÓN
En el salón de al lado,
donde tan solo Lelio se pasea con él.
1088
MASINISA
Sí, iré a buscarlo dentro de un momento.
1089
([Aristón sale])
SOFONISBA
No espero nada bueno de este comunicado;
1090
el nombre de Escipión me trae mal presagio.
1091
MASINISA
¡Oh, Dioses!
1092
SOFONISBA
¿Qué, Señor, demudáis el color?
¿Qué motivo tenéis para así inquietaros?
1093
MASINISA
Ninguno, a no ser la pena de dejaros.
1094
SOFONISBA
Un tan rápido cambio indica algo más,
1095
y vuestra inquietud se debe a otro motivo;
1096
decidme la verdad, ¿teméis el poder
1097
de aquel que os llama, y a quien vais a ver ?
1098
MASINISA
Es cierto que yo temo que este valor austero
1099
impida nuestros goces, o vaya a alterarlos;
1100
percibo mi destino, y se que Escipión
1101
llegó para enturbiar nuestra santa unión;
1102
por eso he querido acelerar mis pasos,
1103
pues al estar todo hecho tendrá que soportarlo.
1104
Menos se enfadará que si hubiese esperado
1105
a efectuar nuestra boda si lo hubiera prohibido.
1106
No hay que descartar que me lo solicite,
1107
me apremie y me atormente, para que os abandone.
1108
¡Pero que sea arrojado directo a los Infiernos,
1109
si alguna vez consiento en esta ruindad!
1110
SOFONISBA
¡Qué antes pierda la vista de la luz celestial
1111
que ver como mi amor se vuelve taciturno!
1112
No, no, si Escipión, que dudar no debemos,
1113
pretende separar lo que unió el matrimonio,
1114
es preciso que hagáis todo lo que se pueda,
1115
y vencer la dureza de esta alma insensible;
1116
si nada hacerse puede, os suplico al menos,
1117
en nombre de los Dioses que nuestra unión protegen,
1118
y por la castidad del amor conyugal,
1119
que por mí conservéis la dignidad real.
1120
Finalmente os suplico con toda mi firmeza
1121
que os acordéis bien de lo que soy para vos.
1122
No sea que un día veáis a vuestra esposa presa
1123
en triunfo conducida hasta el Capitolio.
1124
No os hablo ahora como ayer os hablaba,
1125
cual viuda de Sifax y sierva de vuestras leyes;
1126
se muy bien que el nudo que une nuestras almas
1127
confunde igualmente nuestros intereses,
1128
que vos debéis sufrir por el daño que me hagan,
1129
y que estando unidos es como triunfaremos.
1130
MASINISA
Mucho amor por vos tengo, por mí mucho coraje,
1131
por sufrir, sin perderme, un tan sensible ultraje;
1132
pero no llegaremos a cruzar estos límites.
1133
SOFONISBA
Conozco a Escipión y su severidad.
1134
MASINISA
Os doy mi palabra, y pase lo que pase,
1135
Roma no verá nunca cautiva a Sofonisba.
1136
SOFONISBA
¿Y me lo prometéis?
1137
MASINISA
Sí, a vos os prometo.
SOFONISBA
Vamos, pues, mi espíritu desde ahora está contento.
1138
ESCENA II
(ESCIPIÓN, LELIO)
ESCIPIÓN
Mas tú, que por un uso largo y familiar
1139
conocer mejor debes esa mente voluble,
1140
¿qué remedio a su mal te parece más fiable?
1141
¿A caso es la violencia, o acaso la dulzura?
1142
¿Y de cuál es preciso que yo me sirva ahora?
1143
LELIO
A veces uno pierde lo que el otro conserva;
1144
creo yo que el último es lo más importante.
1145
ESCIPIÓN
Y yo, que el primero mejor lo abordará.
1146
LELIO
No obstante, la dulzura es el mejor remedio
1147
que aplicarse pueda a el mal de un alma bella.
1148
ESCIPIÓN
Mas cuando una bella alma la razón ha perdido,
1149
este remedio es débil, o no es el del momento;
1150
lo que ha hecho Masinisa es tan irrazonable
1151
que mi mente apenas lo halla imaginable,
1152
e indica en su razón un desorden mental
1153
cuando lo justifica por su obcecación.
1154
Lejos de imaginarse que sin mucho esfuerzo
1155
sacamos a este Paris del lecho de su Helena,
1156
temo que esta boda, su furor aumentando,
1157
le haga más aún prolongar su error,
1158
y que el mismo ánimo que le hizo iniciarlo
1159
lo lleve en su locura a querer defenderlo.
1160
En tal caso veremos hasta que conclusión
1161
lo habría despeñado este aciago amor.
1162
Pero ya llega aquí, triste y sin compostura;
1163
probemos la dulzura antes que la violencia.
1164
No obstante, encuentro que sería correcto,
1165
a nuestro proceder, y por nuestro sosiego,
1166
que vayamos, tomemos el tiempo y las molestias,
1167
que los guardias sin ruido capturen a la Reina.
1168
ESCENA III
(MASINISA, ESCIPIÓN)
ESCIPIÓN
Bien, caro Masinisa, ¿existe bajo el sol
1169
un rey cuya dicha se parezca a la tuya?
1170
¡Dioses buenos! ¿Durante una misma jornada
1171
recuperar un reino y urdir un matrimonio?
1172
En mi opinión, no creo que sin encantamiento
1173
se pueda ir más lejos, y más ligeramente.
1174
Claro, cuando el relato de estas maravillas
1175
calentó los oídos de Lelio y de mí,
1176
los dos, a ti propensos por igual simpatía,
1177
¡Grandes Dioses! Decidnos, la mitad es exceso.
1178
En efecto tu puedes, sin que manches tu gloria,
1179
contentarte por ahora con solo una victoria.
1180
No era necesario hacer al mismo tiempo
1181
dos proezas tan famosas, tan realmente importantes.
1182
Mas quizá sea un rumor que corre a la ventura
1183
y que todo un ejército creyó por conjetura.
1184
En mí, mi buen juicio hasta ahora suspendido
1185
jamás concebirá esta supuesta boda,
1186
hasta que la admisión que la convierte en fama
1187
no me sea confirmada por tu propio aserto.
1188
Sácanos de la duda, y haznos el favor,
1189
de que por ti sepamos la cosa tal cual es.
1190
MASINISA
Aquí el común sentido no quiere que me esconda
1191
lo que es también preciso para que el mundo sepa;
1192
la Tierra y el Cielo mi confesión exigen,
1193
sobre un santo misterio que una y otro vieron.
1194
En fin, abusaría de vuestra tolerancia
1195
si ahora os hablara contrario a mi conciencia.
1196
Es cierto, Escipión, que Sofonisba y yo
1197
hemos tomado y dado la fe matrimonial,
1198
y estamos atados por tan santa cadena
1199
que tan solo un crimen desharía el abrazo.
1200
Veo bien que ahora vuestra severidad
1201
condene mi amor, y esta mi ligereza,
1202
tanto más si vuestra alma está por conocer
1203
lo que puede en un pecho del que se ha hecho dueño.
1204
Por ello en mi desgracia sería muy feliz
1205
si tuviera un censor que estuvo enamorado;
1206
mas teniendo, al contrario, a un Escipión por juez,
1207
¿cuál será mi esperanza? ¿Dónde me ampararé?
1208
¿Cuáles son las razones de que me serviré
1209
si él nunca conoció lo que puede eximirme,
1210
si ignora del Amor el supremo poder
1211
que provocó mi falta a la vez que la excusa?
1212
En resumen, ¿qué gracia puedo esperar de él,
1213
si por sus sentimientos juzga los de los otros?
1214
ESCIPIÓN
Cierto es que yo siempre mantuve mi franqueza
1215
de atraparme en las redes donde la vuestra está,
1216
y siempre he evitado esas locas pasiones
1217
como un camino errado a las bellas acciones.
1218
Y no es que mi pecho sea de corazón duro,
1219
impenetrable a flechas que el Amour nos arroja;
1220
la mano que hizo el vuestro hizo también el mío,
1221
de una virtud dotándolo: que estuviera curtido.
1222
Era este el broquel para bien defenderse,
1223
y con solo mi ejemplo debías aprender.
1224
Querido Masinisa, preciso era en efecto,
1225
defenderte mejor de lo que lo has hecho.
1226
Se que desde hace tiempo las vidas están llenas
1227
de amorosos ardores en los mejores jefes;
1228
pero ¿donde hallaremos que los más distinguidos
1229
en cuanto a la pasión puedan a ti igualarse?
1230
Masinisa, en un día: ve, ama y se desposa.
1231
¿Alguna vez se ha hablado de una pasión así?
1232
Mucho más, la ceguera de su razón es tal
1233
que se mete en el lecho de un rival mortal:
1234
de un Sifax, de un tirano, cuya injusta espada
1235
la corona ha usurpado sobre su padre muerto.
1236
Si bien, si por vengar la muerte de nuestros padres,
1237
había que esposar a las viudas de tiranos,
1238
los tuyos, por él muertos, tienen todo el consuelo
1239
que pudieran desear por una tal venganza.
1240
Es cierto que cada uno por su propio interés
1241
se da cuenta a sí mismo, y obra como le place;
1242
y por esta razón tu creíste posible
1243
que en este asunto todo te estaba permitido.
1244
Pero en mi criterio, es muy complicado
1245
que el tuyo en este punto no se haya engañado.
1246
¿Tal vez crees que gracias a este matrimonio
1247
Sofonisba ya es tuya? ¿Y quién te la ha dado?
1248
¿Por qué autoridad te adueñas del botín
1249
que pertenecer debe al Imperio Latino?
1250
¿No sabes muy bien que es ese su reparto,
1251
que te fue actualizado dentro de tu legado?
1252
¿Con permiso de quien lo has ejecutado?
1253
No, no, aliado nuestro, recuerda tus valores;
1254
la más breve pasión es siempre la mejor.
1255
Rompe con Sofonisba y entrégala al instante;
1256
solo este es el camino para que recuperes
1257
la paz y el honor que habías perdido.
1258
MASINISA
¿Qué honor, oh, Grandes Dioses? ¿Qué reposo en el alma
1259
tener puede un marido al dejar a su mujer?
1260
ESCIPIÓN
Casarse sin permiso, al ser nuestro rehén,
1261
este enlace es nulo a juicio de los hombres.
1262
MASINISA
El derecho y la fuerza quieren que la devuelva;
1263
ella es vuestra, es verdad, pero yo os la reclamo.
1264
ESCIPIÓN
En un error caería indigno de perdón,
1265
si yo te concediera un tan funesto don.
1266
Darle este presente al ardor que te abrasa,
1267
sería concederte la camisa de Hércules.
1268
MASINISA
Si aquí se me permite traeros a colación
1269
los servicios prestados desde mis años jóvenes,
1270
y en tiempos pasados también puedo entender
1271
los que en el futuro yo deseo prestaros,
1272
mi tristeza de hoy os suplica por ellos
1273
que no me arrebatéis este pago amoroso.
1274
No es que toda mi vida anterior de servicio
1275
no haya sido hasta ahora muy bien recompensada;
1276
pero ¿a qué tanto honor y bienes baladíes,
1277
si me quitan aquello que más estimo yo?
1278
Se que solicitando aquello que me niegan,
1279
exigo un tesoro de valor infinito;
1280
así pues corresponde tan solo a los romanos
1281
concederme un don que vale enormemente.
1282
Hacedme una vez más esta última gracia,
1283
por las manos que beso y los pies que abrazo.
1284
ESCIPIÓN
Álzate, Masinisa, y no olvides nunca
1285
conservar el honor del rango que tú tienes.
1286
Sí, como amigo tuyo que siente tu infortunio,
1287
te lo concedo todo sin distinción alguna,
1288
pero por otra parte, como tu Emperador,
1289
que se apena y reprueba en ti la ciega furia,
1290
por una última vez preciso es que te niege
1291
lo que exige de mí tu espíritu maligno;
1292
las razones que tengo son de tal interés
1293
que nada cambiar puede este fallo inmutable
1294
necesario al sustento de los asuntos públicos.
1295
MASINISA
¡Oh, sentencia mortal! ¡Oh, decreto tiránico!
1296
¿Qué hago? Tantos golpes me desgarran el pecho
1297
dejándome el cuerpo plagado de heridas,
1298
de las que antaño fuisteis testigo ocular,
1299
¿no podrán conseguirme un salario más digno?
1300
¿Se me vio tantas veces, una pica en la mano,
1301
sostener la grandeza del Imperio romano,
1302
y tener que verme ahora solicitar con lágrimas
1303
lo que he merecido por la sangre y las armas?
1304
Mas quien lo vio de hecho haciendo caso omiso
1305
es de conjeturar que no se acuerde de ello.
1306
¡Mostrad, mostrad por tanto mis heridas cerradas,
1307
vanas marcas de honor impresas por el hierro,
1308
tal, si posible fuera, que estuvisteis entonces
1309
que hicisteis vos caer este mísero cuerpo;
1310
mirad, si transformandoos en sanguinarias bocas,
1311
no dulcificareis sus crueles sentimientos.
1312
¡Dioses! Nada lo afecta ¡Corazón sin lealtad,
1313
sordo ante la oración, y sordo a la piedad!
1314
([Acabado su parlamento, se pasea sin decir nada])
ESCIPIÓN
Dejémoslo nadar en la melancolía
1315
y nos servimos luego del ánimo de Lelio.
1316
Por cierto, ahí viene.
1317
ESCENA IV
(LELIO, ESCIPIÓN, MASINISA)
LELIO
Entonces, ¿no se rinde?
ESCIPIÓN
Puedes ver como sueña y camina a zancadas.
1318
Adiós, con él te dejo; intenta, te lo ruego,
1319
calmar con suavidad las olas de su furia;
1320
dado que es violento, podría enfurecerse,
1321
yo haré mejor si no le presto atención.
1322
([Masinisa vuelve])
MASINISA
No, yo no haré nada, lo tengo decidido,
1323
si no me obligarán con su omnipotencia.
1324
LELIO
Sus palabras cortadas, suspiros redoblados
1325
muestran que sus sentidos están muy perturbados;
1326
los pensamientos trágicos en que veo que se sume
1327
crispan su furor y el hastío que lo aflige;
1328
por eso, desde ahora hay que distraerlo.
1329
¿Y qué?
1330
MASINISA
No, Escipión, no puedo acceder a eso...
LELIO
El gran dolor que siente lo ciega y extaxía.
1331
¿Cómo, así confundes a tus amigos ahora?
1332
MASINISA
¡Ah! Lelio, es verdad que créia que hablaba
1333
con este inexorable...
1334
LELIO
Acaba de marcharse,
lamenta tu incidente.
1335
MASINISA
¡Oh, ridícula cosa!
lamenta mi incidente y es él quien lo provoca.
1336
¡Ah! ¡Rara vez se encuentra un amigo perfecto!
1337
LELIO
Cree, sin duda alguna, que Escipión te quiere;
1338
te quiere, y sobre todo, en esta oposición
1339
y por tu salvación demuestra su amistad.
1340
Por favor considera, y sin enfurecerte,
1341
cual es el gran tesoro que querría quitarte:
1342
es la viuda de un Rey que en su vida cien veces
1343
mediante cien crueldades la tuya ha perseguido,
1344
empleando contra ti la espada y el veneno,
1345
después de haber destruido a toda tu familia.
1346
Ella, por lo que dicen, es algo muy hermoso;
1347
pero veamos su mente y los males que causa.
1348
¿Antes de que el veneno de sus brujas miradas
1349
pusiera al viejo Sifax en su fila de amantes,
1350
este Príncipe no era, salvo por la perfidia,
1351
el más grande que nunca se viera en Numidia?
1352
¿Y apenas se unieron por el marital nudo,
1353
hubo alguna desgracia similar a la suya?
1354
No cesó ella hasta que, por satisfacer su odio,
1355
él no abandonó la potestad romana,
1356
y por esta imprudencia, movido al desastre,
1357
a los que antaño amó y por los que fue amado.
1358
¡Oh, tú, cuya virtud, corazón y bravura
1359
son el más caro objeto de nuestra indulgencia,
1360
mira si, sin razón nos preocupamos hoy
1361
de que el mismo escollo te arrastre con él!
1362
MASINISA
Cree, querido Lelio, y con toda certeza,
1363
que odio la ingratitud más que cualquier mal acto,
1364
y que ni la belleza, ni la ley conyugal
1365
jamás me alejarán de lo que yo os debo.
1366
Debo todo al Senado, y se la preeminencia
1367
del Imperio Romano sobre el de Cartago.
1368
No, caro consejero, asegura a Escipión
1369
de la sinceridad de mi dilección;
1370
dile que en ningún caso esta inocente Reina
1371
distraerme podrá de la amistad romana,
1372
que antes se borrará el fuego de los cielos;
1373
en fin, que se apiade de un miserable amante.
1374
Intenta suavizarme su coraje insensible,
1375
solo confío en ti.
1376
LELIO
Haré lo que yo pueda.
¡Pobre mente cegada que cuenta no se dá
1377
de que el amor seduce con sus falsos encantos!
1378
Compadezco tu suerte, aunque en este himeneo
1379
tu gran obstinación condicione tu sino.
1380
ACTO V
ACTO V
ESCENA I
(MASINISA,)
(solo)
MASINISA
¡Cuán los Dioses, perfectos por su naturaleza,
1381
demuestran inconstancia a dones que nos hacen!
1382
¡Cuán fácil es de ver, en mi apenada vida,
1383
que nuestro bienestar les produce envidia,
1384
y que no nos otorgan un placer sin dolor,
1385
por miedo a que un bien pleno sea semejante al suyo!
1386
En vano en el destino de los temas humanos,
1387
se prometerán otros ciertas concupiscencias,
1388
si yo expongo hoy que el mismísimo Sol
1389
que vio ayer mi dicha sin par con ninguna otra,
1390
como su carro ya bajo la ola ocultábase,
1391
me encuentro a su regreso el más triste del mundo.
1392
¿De qué el poder me sirve y el título de Rey,
1393
si en mi propio Estado me proveen la ley?
1394
¿De qué me sirve el lauro que me cubre la testa,
1395
si no puede impedir la próxima tormenta,
1396
la cual derribará mi gloria y mis placeres
1397
este mortal rival del deseo amoroso,
1398
esta natural pena, que no ama nada en ella,
1399
no podría aprobar ni sufrir que la quieran?
1400
En fin, ¿de qué me sirven la audacia y el valor,
1401
si tengo el brazo atado en esta desdicha última?
1402
¡Ay! Si este tesoro de bellezas y encantos,
1403
dado que lo gané por la fuerza de las armas,
1404
por las armas también pudiera conservarse,
1405
¿qué no haría yo a fin de conservarlo?
1406
Si domar precisara al monstruo de Andrómeda,
1407
mi desdicha en mi mano hallaría remedio;
1408
si precisara aún luchar contra los muertos,
1409
sobre los pasos de Hércules a probar mis esfuerzos,
1410
sacarlo de los hierros como otro Teseo,
1411
mi amor concebiría esta empresa sencilla.
1412
Mas si combatir debo a un monstruo renaciente,
1413
a una fiera arpía, una fascinante águila
1414
cuyo vuelo se extiende por nuestro hemisferio,
1415
¿que podría iniciar o qué podría hacer
1416
que no excediese el brío y el poder humano?
1417
¿Podré forzar yo solo todo un poder romano?
1418
¿Tendré que hacer yo solo lo que en dieciséis años
1419
no pudo hacer Aníbal ni por mar ni por tierra?
1420
No, no, mi Sofonisba, no hay que pensar en eso:
1421
nuestro sino no es tal para poder forzarlo;
1422
la ternura es lo único que os puede hacer mía;
1423
salvo eso, mi esperanza no se sustenta en nada.
1424
Es posible que a Lelio le haya ido mejor
1425
de lo que oso esperar ¡Oh, Dioses!, helo aquí,
1426
que viene a pronunciar mi última sentencia.
1427
¡Vamos, corazón mío, ármate de firmeza!
1428
ESCENA II
(LELIO, MASINISA)
MASINISA
Y bien, querido Lelio, ¿voy hacia la muerte?
1429
¿vienes a anunciarme el naufragio o el puerto?
1430
LELIO
Señor, con gran pesar debo ser el agente
1431
y el triste portador de un precepto siniestro;
1432
me encargan que te diga, y te conmine a que
1433
a Sofonisba entregues, o que renuncies a ella
1434
como algo a la gente útil y necesario.
1435
Informa ahora sobre lo que quieres hacer.
1436
MASINISA
Perderme, y por mi muerte enseñar a los Reyes
1437
a que vuestras costumbres ni leyes sigan nunca;
1438
crueles que, amparados en el nombre del pueblo,
1439
usáis impunemente vuestro poder tiránico,
1440
y para demostrar que todo se os permite,
1441
tratáis a los aliados como a los enenmigos.
1442
LELIO
No repliquemos nada que estas vehemencias
1443
en tales arrebatos se extinguen poco a poco;
1444
el furor disminuye a fuerza de expresarlo.
1445
MASINISA
¡Ay! Si el pasado pudiera enmendarse,
1446
de evitar trataría tener que depender
1447
de la severidad de tu humor altanero,
1448
gente vana, que piensa que no triunfa en la vida,
1449
si no hay un pobre Rey por su espada oprimido.
1450
Esa es la razón, pública o privada,
1451
ya que un individuo la ha hallado posible,
1452
que por fuerza despótica se me hace un bien
1453
sin el que yo no quiero, ni ya espero nada.
1454
Sí, Lelio, afecta para la gloria de un hombre
1455
que mi propia mujer vaya de esclava a Roma,
1456
y que su vanidad solo a él similar
1457
se impone a la vez sobre sobre Sifax y yo.
1458
¡Oh, afortunado anciano cuya trama acabó
1459
en cuanto cayó bajo vuestra opresión!
1460
Y yo muy desgraciado de sentir actualmente
1461
vuestro pesado yugo aun siendo vencedor.
1462
Que se apodere de ella, se la lleve y la arrastre,
1463
a esta desesperada y lastimosa Reina;
1464
su triunfo tener debe todo su ornamento.
1465
No me opondré ya más, lo he hecho vanamente;
1466
ya basta, si no puedo llegar a entorpecerlo,
1467
que mi muerte prevenga este indigno espectáculo.
1468
LELIO
Hay que evitarle estos violentos prontos.
1469
Pero hablemos ahora que ha echado todo fuera.
1470
Señor, si tu pudieras a fuerza de invectivas
1471
hacer menos agudas tus pasiones y penas,
1472
yo te aconsejaría que siguieras con ellas,
1473
siempre que tu dolor pudiera disminuir;
1474
critica ante mí de nuestro Imperio el yugo,
1475
lo acepto, y diré que es aún peor;
1476
mas soportar no puedo que culpes sin razón
1477
a un hombre que se apiada de ti, y te ama tanto,
1478
y cuya ambición no está tan corrompida
1479
como tu la concibes en tu alma cegada.
1480
Sabes, y luego el tiempo te hará pensar en ello,
1481
la razón que lo obliga a que te contraríe.
1482
No aludiré yo a ella habiéndola tu dicho;
1483
por tanto mejor juzga por un tan raro mérito,
1484
antes que imaginarte que por su vanidad,
1485
el quería tratarte con toda indignidad.
1486
El conoce tu alma, la tiene muy en cuenta;
1487
en fin, que te ama mucho y no busca tu vergüenza.
1488
No quiere de ti nada, excepto que le entregues
1489
a la que te perdía, si no la pierdes tu a ella;
1490
y por amor a ti y a tu matrimonio,
1491
ella no será nunca en triunfo conducida.
1492
MASINISA
Entonces ¿a qué quiere Escipión destinarla?
1493
LELIO
Te toca ahora a ti tener que imaginarlo.
1494
Conoces del Senado la última ordenanza
1495
par la cual al instante que fuera prisionera,
1496
estábamos los dos claramente obligados
1497
a enviarla a Roma, y no incumplir la orden.
1498
Contempla en este instante, si acaso te apetece
1499
el salvarle el honor a costa de la vida;
1500
y no te quejes más, ya que bien razonado,
1501
tu amigo un favor le hace dejándola morir.
1502
MASINISA
¡Qué favor, buenos Dioses!
1503
LELIO
Es, no obstante, el mayor
que conceder se pueda, y que el tiempo demanda;
1504
Señor, levanta pues tu abatido ánimo,
1505
y la necesidad conviértela en virtud.
1506
MASINISA
¿Que virtud, por desgracia, queréis que yo muestre,
1507
que no sea ridícula, y a regañadientes?
1508
¿Queréis que exhiba una cara serena?
1509
¿Daré aún las gracias al soberano juez
1510
cuyo fallo sangriento culmina con mi ruina,
1511
o tengo que besar el brazo que me asesina?
1512
LELIO
La más alta virtud que se exige de ti
1513
es soportar un mal que nos aflige a todos.
1514
MASINISA
Tengo que soportarlo, ya que mi impotencia...
1515
LELIO
Me refiero a sufrir con enorme paciencia,
1516
haciéndote a la idea de que por esta acción
1517
te ganas un laurel venciendo a tu pasión;
1518
que Roma, el Senado e Italia por entero,
1519
a la que desde ahora tu cetro se asocia,
1520
si a ellos los consideras la suerte de provecho,
1521
os amarán aún, en un más alto grado.
1522
Mira, si no te importa, tus últimas conquistas,
1523
el caos en que estabas, la paz que tienes ahora;
1524
¿no me admitirás que serías ingrato
1525
y poco esmerado por el bien de tu Estado,
1526
si nos obligaras a emplear la violencia
1527
debiendo erradicarte de nuestra indulgencia?
1528
¡Para ti, qué desdicha y para los romanos,
1529
si deshacer debieran, y con sus propias manos
1530
su más considerable y más perfecta obra!
1531
Mas pongamos que en esto el Senado te afrenta;
1532
¿cómo, por un disgusto que te ocasiona hoy,
1533
perderás cien prebendas que obtienes tú de él?
1534
No condenes entonces ni con murmuraciones
1535
nuestras leyes ni hábitos.
1536
MASINISA
¡Dioses, cuán duras son!
En efecto, es verdad, sería más que ingrato,
1537
si yo no respondiera a la ayuda del Senado;
1538
pero no sería hombre, sería peor que un bárbaro,
1539
si no sintiera miedo del mal que me proyectan;
1540
bien, no hablemos más de eso, heme aquí resuelto;
1541
es preciso aceptarlo, si Roma lo ha querido.
1542
¡Oh, esposo deplorable! ¡Oh, infeliz mujer!
1543
LELIO
Señor, no pienses más.
1544
MASINISA
Arrancadme el alma,
pero será en vano, pues me verán pensar
1545
en medio del Infierno.
1546
LELIO
¿Qué quiere el mensajero?
Es infaliblemente la Reina quien lo envía;
1547
es preciso impedir que ella vuelva a verlo.
1548
ESCENA III
(CALIODORO, LELIO, MASINISA)
CALIODORO
Señor, cuando leáis la carta que yo traigo,
1549
sabréis el asunto por el que estoy aquí.
1550
(CARTA DE SOFONISBA)
“Si nada ablandar puede el rigor obstinado
1551
de aquellos que mi ánimo ha hecho mis enemigos,
1552
antes que ser cautiva y en triunfo conducida,
1553
entregadme el regalo que me habéis prometido.”
1554
MASINISA
Sí, estoy obligado a mantener mi promesa,
1555
y voy a llevároslo, porque el tiempo me apremia,
1556
y que solo la muerte cesará vuestro tedio.
1557
LELIO
Señor, ¡no se lo deis si no es por mano ajena!
1558
Cuando la veas tus males se agrandarán.
1559
MASINISA
No importa.
LELIO
Créeme
1560
MASINISA
No, no, Lelio, tengo yo que llevárselo.
LELIO
No lo harás, es solo ir a perder el tiempo.
1561
MASINISA
¿Y por qué?
1562
LELIO
Es un tema que te han prohibido,
por miedo a que su vista aumente tu tormento.
1563
MASINISA
¡Entonces que se cumpla mi sino en todo aspecto!
1564
Ya ves, amigo mío, que todo mi poder
1565
no me posibilita ni tan siquiera verla.
1566
¡Dioses! ¿Permitiréis que un injusto poder
1567
gobierne a vuestros hijos con tanto beneplácito?
1568
LELIO
Este violento espíritu se escapa en todo instante;
1569
en verdad en su ceguera digno es de compasión,
1570
temo algún motín en su alma agitada,
1571
ahí está rumiendo.
1572
MASINISA
Ya la han acusado.
Ven, amigo, a buscar este fatal presente,
1573
vámonos, Lelio, vamos allí tu estarás.
1574
ESCENA IV
(SOFONISBA, CORISBÉ, FENICE)
FENICE
Señora, vuestro temple temeroso e intranquilo,
1575
es muy ingenioso en cuanto a preocuparos.
1576
Cualquier cosa os perturba: una ilusión, un humo,
1577
un cuervo que crascita, en fin todo os da miedo.
1578
SOFONISBA
Fenice, puedes creerme, he llegado a saber
1579
donde desconfiar deben las más férreas mentes;
1580
el daño que me espera es tan extraordinario,
1581
los indicios que tengo son tan premonitorios,
1582
y todos mi destino marcan tan claramente,
1583
que los que me apoyáis quedaréis atónitos.
1584
Sabéis que ayer noche cuando en enlace unímonos,
1585
por dos veces dispares su llama se apagó;
1586
que incluso esta mañana una oveja herida
1587
se ha escapado del templo de la mano del padre,
1588
y que siendo devuelta con el golpe mortal,
1589
un rayo incendió a la herida y al ara.
1590
Dos pájaros funestos, en el pavor nocturno,
1591
mi reposo turbaron con sus fúnebres gritos;
1592
y todavía hoy cuando amanecía,
1593
un espantoso sueño causó mi despertar.
1594
Del infausto Sifax la ensangrentada imagen,
1595
se presentó ante mí con estos tristes términos:
1596
“Ingrata, estoy de vuelta de la noche eterna
1597
para aleccionarte de tu desgracia próxima;
1598
de un marido humillado la cólera legítima
1599
te exige en los Infiernos, do tu crimen te llama.
1600
Adiós, tu gran lascivia naufragará en la orilla,
1601
ya te lo dije en vida, y te lo digo muerto.”
1602
Allí realmente el sueño deja paso al miedo,
1603
y yo me he encontrado tan fría como el hielo;
1604
luego, abrazando al Rey, por un contrario efecto,
1605
el miedo en mí ha obrado como Amor lo hubiera hecho.
1606
CORISBÉ
Cierto es que a fin de cuentas esas son predicciones,
1607
que son insinuaciones de aventuras trágicas;
1608
¡pero el Padre de Dioses, a quien todo se admite,
1609
desvía el efecto sobre nuestros rivales!
1610
SOFONISBA
Lo que más me inquieta y con más apariencia,
1611
es la gran duración de esta reunión;
1612
el Rey desde entonces tarda mucho en volver,
1613
para creer con razón que pudo conseguirme;
1614
pero ya está de vuelta aquel por quien la vida
1615
me será conservada, o me será quitada.
1616
ESCENA V
(CALIODORO, SOFONISBA, CORISBÉ, FENICE)
CALIODORO
¡Cuán desgraciado soy de servir de instrumento
1617
al furor del destino!
1618
SOFONISBA
Avanza con coraje;
enséñame esta carta, dame este brebaje
1619
con el que evitaré la vergüenza del yugo.
1620
(CARTA DE MASINISA A SOFONISBA)
“Ya que hay que obedecer a la necesidad,
1621
recibid de mi parte esta copa fatídica;
1622
de los bienes que tuve, me queda este solo
1623
y el testigo final de mi fidelidad.”
1624
¡Cuanta dicha, oh Dioses, me traerá este regalo!,
1625
¡si pudiera besar la mano que lo envía!
1626
Díme, Caliodoro, y engañarme no quieras,
1627
¿acaso observaste lo que se le ordenó?
1628
CALIODORO
Señora, incluso vos al verlo admitiríais
1629
que igual que su amor su dolor es extremo;
1630
el color de la muerte que en su rostro se pinta,
1631
muestra de qué hastío está su mente imbuida.
1632
Amigo mío, me dijo, ve y dile a la Señora
1633
que Roma no desea que viva mi esposa,
1634
y que es su virtud, que soportar no pueden,
1635
la que provee el veneno que tú vas a ofrecerle.
1636
Lleva en el corazón una muerte tan súbita
1637
que casi en un instante finaliza su pena.
1638
Después, al abrazarme y hablarme muy bajo,
1639
para que los romanos no fueran a oírlo,
1640
júrale, me dijo, si la mano de la Parca
1641
me empujase primero en su aciaga barca,
1642
solo tras de mi muerte los comunes rivales
1643
la mención perderían de lo que me ofrecieron.
1644
Que esté segura que una muerte digna de ella
1645
pronto le probará que yo le soy fiel.
1646
Diciendo estas palabras ha desaparecido.
1647
CORISBÉ
¡Testimonio increíble de un amor perfecto!
1648
FENICE
¡Oh, bárbaros romanos! ¡Oh, Cielo despiadado!
1649
SOFONISBA
Este es el efecto de mi espantoso sueño;
1650
ahora podéis ver que llevaba razón
1651
al identificarme en los signos de muerte.
1652
Pero me es tan dulce morir como vivir,
1653
ya que mi Masinisa ha jurado seguirme.
1654
Muestra pues, caro esposo, tu firmeza y tu fe,
1655
no te retrases ni un instante tras de mí.
1656
Sí, por mucho quererte soy contigo inhumana
1657
por miedo a que quizás una dama romana,
1658
mandada por romanos, mis tiranos, los tuyos,
1659
ocupe junto a ti el lugar que yo tengo.
1660
Corisbé, te lo ruego, a ti también Fenice,
1661
que me hagáis un favor antes de que termine;
1662
¿me lo concederéis?
1663
CORISBÉ
¡Eh! Señora, hablad,
Solamente mandad.
1664
SOFONISBA
Ya que así lo queréis,
entonces os ordeno, como vuestra señora,
1665
que tratéis de aguantar el dolor que os angustia,
1666
no vayan vuestras lágrimas y llantos a agraviar
1667
la gloria que merece una muerte tan noble.
1668
¿No hay en mis días gloria bastante grande
1669
que, por pobre que sea, se la apropie Roma?
1670
Venceremos a los que nos vencen si se enteran,
1671
que mucho más nos temen de lo que les tememos.
1672
Vamos pues, no perdamos en discursos estériles
1673
el tiempo que hay que emplear en las cosas más útiles.
1674
Liberemos a Roma del miedo y del mal
1675
que podría causarles la hija de Asdrúbal.
1676
([Se bebe el veneno])
FENICE
¡Oh, Dioses! Ahora es cuando ya estamos perdidas!
1677
SOFONISBA
Aunque si los romanos os hubieran oído,
1678
razón tendrían para pensar en este apuro
1679
pues los males que causan nos afligen bastante.
1680
No, no les demostremos que si nada peor tienen,
1681
no tenemos motivo de temer a su Imperio,
1682
y privarles con ello del placer y el orgullo
1683
que los extasiaría, al saber nuestro duelo.
1684
Pero pronto la Parca me cerrará la boca;
1685
ayudadme, amigas, llevadme a mi cama,
1686
y que al menos yo muera sobre el mismo lecho
1687
en que mi aciago enlace se consumó de noche.
1688
ESCENA VI
(ESCIPIÓN, MASINISA, LELIO)
ESCIPIÓN
Es cierto que en esto tu firmeza es tal
1689
que debe coronarse con gloria inmortal;
1690
por lo tanto, no dudes que Roma y el Senado
1691
de ello un día no hagan un espléndido estado;
1692
no es Sofonisba la última de todas las mujeres,
1693
otras muchas aún son dignas de tu amor.
1694
Cuando tu desacierto te sea admitido,
1695
bendecirás el mal que te ha acaecido,
1696
si mal decir se puede una viudez fastuosa
1697
que solo te he deseado para tu beneficio.
1698
MASINISA
¡Dioses, qué beneficio!
1699
ESCIPIÓN
En otra circunstancia
conocerás mejor el fruto y el motivo;
1700
Lelio, a mi parecer, te hizo comprenderlos,
1701
en la misión y esmero que llevar quiso a cabo,
1702
al menos si tus éxtasis dudar no me permiten
1703
que él pudo decírtelos, tu pudiste escucharlos.
1704
LELIO
Señor, por su frialdad y su moderación,
1705
vemos que su razón se va recuperando;
1706
no albergo duda alguna de que confiese un día
1707
a que grado de angustia este amor lo llevó,
1708
y que obramos tan solo para su nombradía;
1709
Debéis, Señor, por tanto, olvidar estas cosas,
1710
alejar negras cuitas, gozad en otro sitio,
1711
dedicad las ideas a mejores propósitos.
1712
ESCIPIÓN
La caída de Sifax te deja una causa
1713
capaz de ejercitar a toda un alma entera.
1714
Un nuevo reino surte de bastantes asuntos
1715
para llenar el ocio y la mente de su Rey.
1716
En un empleo tan digno se ocupará tu alma,
1717
pronto se curará de la flecha que la irió,
1718
y así Lelio y yo censurar te veremos
1719
la pasión deslumbrante que te hizo quejarte.
1720
MASINISA
Os engañaré bien antes que acabe el día.
1721
ESCENA VII
(CALIODORO, MASINISA, ESCIPIÓN, LELIO)
CALIODORO
¡Oh, firmeza increíble! ¡Oh, desgracia mortal!
1722
MASINISA
¡Dioses! La Reina ha muerto!
1723
CALIODORO
Sí, Señor, se acabó:
¡nunca veneno alguno tuvo un tan pronto efecto!
1724
MASINISA
Pues bien, mis soberanos, ¿tendréis por placentero
1725
que al no poderla ver en su fin lamentable,
1726
la hagamos al menos traer ante nosotros?
1727
Sí, creo que hallaréis ameno el espectáculo;
1728
es muy necesario al bien de vuestro Imperio
1729
que mi demanda obtenga.
1730
ESCIPIÓN
Hay que dejarlo que hable.
MASINISA
Veamos este tesoro de gracia y de belleza;
1731
amigo, que el cuerpo nos traigan de inmediato.
1732
CALIODORO
Si Vuestra Majestad desea que le mostremos
1733
este penoso cuerpo, está aquí al lado;
1734
la puerta de su cuarto está de aquí muy cerca,
1735
y vos podréis verlo desde este lugar,
1736
alzando solamente esta tapicería.
1737
ESCIPIÓN
Temo que al ver el cuerpo se despierte su furia.
1738
([Se ve la habitación])
MASINISA
[Vuelve Caliodoro] ¡Visión! ¡Desesperanza! Examinad ahora,
1739
oh, vos Consul Romano, vos su lugarteniente,
1740
yo os he reflejado la ciega obediencia
1741
que vuestra autoridad desea de mi impotencia.
1742
¿He sido, que os parece, rebelde o muy necio
1743
en la ejecución de este golpe violento?
1744
Excluid cualquier motivo de sospecha y de miedo,
1745
y observad si su muerte no es algo fingido.
1746
Mirad si de su tez las rosas y los lirios
1747
al frío de la muerte están bien sepultados;
1748
ved los ojos cerrados, la muerte en su conjunto,
1749
hasta que no os quede ni un ápice de duda.
1750
Mas, sin considerar sus ojos ni color,
1751
tan solo hay que fijarse en mi impar dolor;
1752
tan solo hay que observar el duelo que me aliena,
1753
para creer con certeza que Sofonisba ha muerto.
1754
Está muerta, y mi mano por este asesinato
1755
ha querido eximirme ante vuestro Senado;
1756
si la gratitud con los buenos actos se mide,
1757
esta única acción la paga con usura.
1758
Testigo, por este acto, de vuestra crueldad,
1759
he llevado a la tumba al amor y a lo bello;
1760
en fin por esta muerte que os afirma en firmeza,
1761
ya no tenéis miedo, ni yo tengo esperanza.
1762
No me digáis entonces que sería ingrato
1763
y poco preocupado por el bien de mi Estado,
1764
si yo os obligara por acto de violencia
1765
a que yo renunciara a vuestra indulgencia.
1766
Para mí, en adelante me es todo indiferente,
1767
y en cuanto a mi Estado mi dolor os lo devuelve.
1768
Tras haberme quitado el deseo de la vida,
1769
vuestros bienes y honores nada me dan de envidia.
1770
Conquistad todo el mundo de un extremo al otro,
1771
de ello nada pido, yo os lo cedo todo.
1772
Tan solo devolvedme una cosa concreta
1773
por Matrimonio, Amor, y por respeto al Hado:
1774
concededme, en resumen, lo que todos teméis,
1775
y estaré más feliz y rico que vosotros.
1776
Traedme a Sofonisba.
1777
ESCIPIÓN
Vámonos de aquí, Lelio;
ya que nuestra presencia excita su locura,
1778
y que en él no vemos ni hierro ni veneno:
1779
dejemos que su queja apacigue su hastío.
1780
([Regresan])
ESCENA VIII
(QUEJA DE MASINISA ANTE EL CUERPO DE SOFONISBA)
MASINISA,
solo Milagro de belleza, Sofonisba alma mía,
1781
que a llamar no me atrevo con este dulce nombre,
1782
ya que los castos gozos del Matrimonio y Juno
1783
tan poco me han durado para darte este nombre;
1784
otrora viva fuente de Amor y de Elocuencia,
1785
donde la Muerte ahora ha albergado el silencio;
1786
bellos ojos y boca provistos de atractivos,
1787
para mi gozo y poco, escasamente vistos,
1788
¿habéis pues perdido las grandes maravillas
1789
que hurtaban corazones y hechizaban los oídos?
1790
Claro Sol, el terror de un injusto Senado,
1791
cuya Águila Romana no soportó el brillo,
1792
¿entonces vuestra luz le proporcionó sombra?
1793
¡Así que estáis cubiertos con una nube eterna,
1794
sin ningún Mediodía, la Muerte y el Destino
1795
confunden vuestra noche con vuestra luz del día!
1796
Triste y hermosa cama, casi en el mismo día
1797
de mi viudez testigo y de mi matrimonio,
1798
¿preciso era que el Cielo en mi obstinada pérdida
1799
me quitase tan pronto el bien que me habías dado?
1800
Felicidad ardiente en cuanto conocida,
1801
Sofonisba, en suma, ¿en qué te has convertido?
1802
¡Pero Dioses! Cuán poca razón tiene mi súplica
1803
ya que mi propia mano proveyó el veneno
1804
que hace que ella me espere en la orilla sombría
1805
donde mi fiel espíritu se unirá con su sombra;
1806
allí es, cruel Senado, donde tus fatuas leyes
1807
no harán estremecerse a los miserables Reyes.
1808
Quieras o no, un puñal, a tu yugo engañando,
1809
me concede el reposo que tu rigor me niega.
1810
Sin embargo al morir, ¡oh pueblo ambicioso!,
1811
convocaré ante ti la ira de los Cielos.
1812
Y que encuentres, ya sea en la paz, o en la guerra,
1813
cualquier cosa en tu contra, en el mar y en la tierra.
1814
Que el Tajo y el Po contra ti rebelados,
1815
recuperen los bienes que tú les has robado;
1816
Marte de Roma haciendo una segunda Troya
1817
de a los cartagineses tus riquezas de caza,
1818
y que en poco tiempo el último romano
1819
acabe con la raza, mas con sus propias manos.
1820
Mas consumir el tiempo en frívolos lamentos
1821
y adular el dolor tan solo con palabras,
1822
es de almas cobardes cuya fe en curarse
1823
es más fuerte en ellos que el ardor de morir.
1824
Muere, infeliz Príncipe, y por mano atrevida,
1825
cierra el sangrante acto de esta gran tragedia.
1826
([Saca el puñal escondido bajo su túnica])
Sofonisba en esto te quiso prevenir;
1827
ya que tus esfuerzos no pudieron retenerla,
1828
procúrate, al menos, el placer de seguirla,
1829
y deja de morir dejando de vivir.
1830
Muestra que los rigores del romano inhumano
1831
vencen sobre el amante, y no sobre el amor.
1832
([Se mata])