António Ferreira
Castro
Castro
Traducción
de
Castro
Ferreira, António. <<Castro.>> Traducido por Alejandro L. Lapeña para la Biblioteca Digital EMOTHE. Valencia: ARTELOPE - EMOTHE Universitat de València, 2020.
Joan Oleza Simó
(Investigador principal)
Lapeña, Alejandro L.
(Traductor)
Bodí García, Alba
(Editor)
Español · Verso · 1776 versos
https://playcode.fly.dev/plays/EMOTHE0652_Castro
SOBRE LA TRADUCCIÓN
La presente traducción se ha realizado siempre teniendo en cuenta una posible representación. Así pues, las notas que aparecen en ella sirven para dar un contexto histórico y explicar una serie de motivaciones de los personajes a la futura compañía que quisiera llevar ese texto a escena. Esta decisión viene motivada por entender que la finalidad última de cualquier obra de teatro es su posterior puesta en escena. En cuanto al estilo, se ha optado por una solución que busca equilibrar ese tono añejo propio del original —recordemos que es una obra del siglo XVI que relata hechos acontecidos en el siglo XIV—, como puede verse en una sintaxis un poco forzada, antinatural o arcaica con un vocabulario que, si bien también tiene ciertas reminiscencias añejas, no resulta demasiado complicado para un intérprete, espectador o lector actual. Siempre se ha tenido en cuenta la máxima de que «hay que traducir para los vivos» y que «una obra de teatro no debe ser un objeto de museo», sino un texto al que se le debe inspirar vida. Por ello, una versión demasiado arcaizante no sería, a mis ojos, demasiado fiel al original, ya que el texto estaba escrito con una lengua «actual» en la época que se escribió y así fue como la recibió el público de la época. Por otro lado, la adaptación no es aquí posible en un grado muy alto, ya que se relatan hechos históricos —con cierta dosis de ficción y romanticismo, en el sentido más amplio de la palabra— que se produjeron en Portugal y adaptarla plenamente supondría escribir otra obra nueva. No obstante, se han traducido aquellos nombres que tradicionalmente tienen traducción como es el caso de los reyes y reinas, la propia Inés de Castro, que era gallega, el de los consejeros y algunos accidentes geográficos y ciudades con un nombre en español plenamente asentado. Quizá lo que más llama la atención es el verso, que ya es mucho menos común en el teatro de como lo era antaño. La decisión de traducirla en verso era clara ya que, parafraseando un poco libremente a la investigadora Pilar Ezpeleta, si está escrita en verso será por algo. Así pues, y siempre con el objetivo último de una posible puesta en escena, se me hizo obligatorio mantener una métrica que permitiera a los intérpretes no ahogarse con versos imposibles por ser demasiado largos o con pausas interminables si fueran demasiado cortos. Por ende, se optó por sumar una sílaba a cada verso en la traducción, ya que en portugués solo se cuenta hasta la última sílaba métrica, mientras que en español el conteo métrico se mantiene igual si el verso acaba en palabra llana, se suma una sílaba si termina en aguda y se resta una si el último término es esdrújulo. No obstante, en algunos casos ha podido haber versos que superaran en dos sílabas el verso original si se considera que se pierde demasiada información al intentar reducir el número de sílabas, ya que es una posible dificultad bastante fácil de superar a la hora de la representación. Además, el portugués tiende a ser una lengua bastante más sintética que el español en muchos aspectos como puede ser, por ejemplo, la contracción de las preposiciones <<a>> , <<de>> , <<em>> y para con todos los artículos definidos <<o>> , <<os>> , <<a>> y <<as>> , mientras que el español solo permite las contracciones <<al>> y <<del>> . Asimismo, el hecho de que todos los artículos definidos antes mencionados empiecen por vocal hace que les sea más fácil hacer sinalefas, teniendo en cuenta que en español solo lo hace el artículo <<el>> y, por otro lado, <<la>> , que acaba en vocal. También hemos de ver que los artículos definidos plurales en español ( <<los>> y <<las>> ) acaban ambos en consonante, lo que imposibilita la ya citada sinalefa. Esa facilidad propia del idioma en lo relativo a la métrica hace que Portugal —y el idioma portugués— sea considerado por muchos portugueses un país de poetas y que sea una disciplina más cultivada en el país que otras artes literarias. Por ello, es una dificultad que se plantea muy claramente cuando se traducen textos en versos del portugués al español, ya que este suele ocupar muchísimo más en la lengua de Cervantes que en la de Camões. En lo relativo a la rima, esta solo se ve en algunas intervenciones del coro y se ha optado, como en el caso de la métrica, por mantenerla en las mismas condiciones que el original (mismos versos rimados y mismo tipo de rima, asonante o consonante). Esto se ha realizado en la inmensa mayoría de los casos, salvo en algunos donde se ha optado por traducir una rima consonante por una asonante ante la imposibilidad de trasmitir correctamente la información o la emoción del verso. En este sentido, también hay que decir que el portugués también tiene más facilidad para la rima consonante debido a características propias del idioma como es, por ejemplo, una mayor regularidad en la conjugación verbal en comparación con el español, ya que no se produce la diptongación propia de muchas conjugaciones españolas. El último punto que mencionar, y nunca mejor dicho lo de <<punto>> , ha sido, precisamente, la puntuación. Esta se ha adecuado para favorecer la comprensión por parte de la compañía y no entorpecer, en demasía, el trabajo de los intérpretes y el director. Para acabar, soy consciente de que una traducción, por mucho trabajo que se ponga en ella, nunca es perfecta, en el sentido etimológico griego de que nunca está acabada. Así pues, una representación y todo el trabajo previo de todos los agentes de la compañía, ayudaría mucho a afinar aquellas cosas que no pueden verse en el trabajo sobre el papel o la pantalla. No en vano, si cuatro ojos ven más que dos, ¿qué no verían todos los integrantes que hacen posible una puesta en escena?
Personajes de la tragedia
Ama
Coro de muchachas de Coímbra
Infante Pedro
Secretario de Pedro
Alfonso IV
Pedro Coelho
Diego López Pacheco
Mensajero
Castro
Acto I
(Castro. Ama. Coro.)
CASTRO
Coged, coged, alegres
1
doncellas mías, mil perfumadas flores.
2
Tejed frescas guirnaldas
3
de lirios y de rosas, coronad todas
4
las doradas cabezas.
5
Aspirad suaves olores
6
de los que este aire se llena.
7
Suenen dulces músicas, dulces cantos.
8
Honrad el claro día,
9
mi día tan dichoso. Mi gloria,
10
con dulces liras, con suaves voces.
11
AMA
¿Qué nuevas fiestas, nuevos cantos pides?
12
CASTRO
Ama; de crianza, ama; en el amor, madre
13
ayúdame con el placer.
14
AMA
Nuevos extremos veo.
15
En las palabras placer, agua en los ojos.
16
¿Quién te hace a la vez feliz y triste?
17
CASTRO
Triste no puede estar quien ves alegre.
18
AMA
Mezcla a veces la fortuna todo.
19
CASTRO
Risa, placer, bondad en el alma tengo.
20
AMA
Lágrimas siempre son mal presagio.
21
CASTRO
También de buena fortuna compañeras.
22
AMA
Al dolor naturales.
23
CASTRO
Y al placer dulces.
AMA
¿Qué placer te las trae a los ojos?
24
CASTRO
Veo a mi amor libre de cuanto temía.
25
AMA
¿Qué nueva cosa fue? ¿Qué amor te vio?
26
¿Por qué me tienes en ascuas?
27
Ábreme ya, señora, esa alma tuya.
28
El mal se achanta, el bien al contarlo crece.
29
CASTRO
¡Oh, ama!, me amaneció un blanco día.
30
Día de mi descanso. Sufre un poco
31
repetir en voz alta mi historia
32
con el espíritu feliz del recuerdo
33
de su temor, del que ya está seguro.
34
Se une al mal pasado el bien presente
35
de aquel gran Alfonso fuerte y santo
36
con poderosa mano de Dios alzando,
37
entre armas y enemigos, el real cetro
38
del gran Portugal, que aún está sucio
39
por la sangre de infieles de su buen brazo.
40
Por legítima herencia reina y manda
41
el buen hombre glorioso de la victoria
42
y nombre del Salado, Alfonso Cuarto,
43
rey de Portugal, séptimo en orden,
44
hijo del gran Dionisio y Santa Isabel,
45
ya en el alto cielo, claras estrellas
46
cuya alta casa y acrecentado imperio
47
por los grandes abuelos, espera alegre
48
al ansiado heredero, el infante Pedro,
49
mi dulce amor, mi esperanza y honra.
50
Sabes cómo saliendo de tus brazos,
51
Ama, en la viva flor de mi edad
52
(o fuera hado suyo o estrella mía)
53
con los ojos le encendí en el pecho fuego,
54
fuego que siempre ardió y aún arde ahora
55
como la primera vez, íntegro y puro.
56
Por mí le aburrían altos estados,
57
por mí los nombres de grandes princesas,
58
por tan grande me tenía en sus ojos.
59
Un tiempo duro, pero al final, forzado,
60
le dio a Constanza la mano; Constanza ella
61
por tantas armas y furor traída
62
ya casi por su hado, triste augurio.
63
Dio a Constanza la mano, y el alma libre,
64
amor, deseo y fe me guardó siempre.
65
¡Cuántas veces quiso realmente
66
podérmela dar a mí! ¡Cuántas veces
67
se arrepintió después de verse presa!
68
No le quitó el amor a la nueva esposa
69
ni el tan celebrado nacimiento
70
del deseado parto; hasta más vivo
71
con el tiempo y el deseo ardía el fuego.
72
¿Qué hará? Si se encubre, más quema.
73
Le descubrí que no le era honesto.
74
¿Pero quién el fuego guardará en su seno?
75
¿Quién esconderá amor que en sus señales
76
a pesar de la voluntad se descubre?
77
En los ojos y en el rostro ardía.
78
En mis ojos los suyos lo descubrían.
79
Suspira y gime y llora el alma cautiva
80
debido a la bondad y la dulce fuerza
81
sujeta al cruel yugo que pesado
82
a su deseo sacudir desea.
83
No puede, no conviene, la furia crece.
84
Corroe el dulce veneno en las entrañas.
85
A los hombres huye, a la luz y al día.
86
Solo pasea, solo habla, triste cuida.
87
Castro en la boca, Castro en el alma, Castro
88
en todas partes tiene ante sí presente.
89
Él a la mujer cuidando, yo odio e ira.
90
Árdele el pecho a Constanza con furor nuevo.
91
No me osan descubrir ni esconder nada
92
de la antigua casa Castro en toda España
93
de antes del real cetro de este reino
94
por gran conocida, aun mi sangre
95
de real sangre suya tenía parte.
96
A la naturaleza doblan fuerza,
97
y el arte y maña de unir: el rey al nieto
98
madrina me hace, comadre del hijo.
99
AMA
Ciegos, que cuanto más prohíben más llaman.
100
Crece con la fuerza el amor y, lo que
101
hacen más imposible, más se desea.
102
CASTRO
En fin, suerte que ya me llamaba
103
esta gloria tan grande y rompe el nudo
104
de aquel yugo a mi amor contrario.
105
Llega entonces la muerte a la infanta triste.
106
Heredo libremente el amor constante
107
que a mí se entregó todo y todo vive
108
en mi alma donde está seguro y firme
109
ya con dulces señales confirmadas.
110
Pero el espíritu inquieto con clamores
111
del pueblo y súplicas graves que trabajan
112
para apartar este amor, quebrar su fuerza
113
me llevaban con miedo recelando
114
el cambio de la fortuna, aun amiga
115
y enemiga cruel, que erige y derriba,
116
siempre del amor bien amor mal promete.
117
Falsa, inconstante, ciega, voluble y fuerte.
118
Me hacía temer por mis amores.
119
Creaba el gran amor desconfianza
120
y la conciencia errada siempre teme.
121
AMA
¿Quién te prendió? ¿Qué nueva alma
122
provocó tus temores?
123
CASTRO
Mi miedo.
AMA
Contrarias cosas dices.
124
CASTRO
El miedo es osado,
hasta más que el esfuerzo; cojo a mis hijos
125
con lágrimas en los ojos, rostro blanco,
126
la lengua casi muda, en lloro estallo
127
ante él y así empiezo: «Mi señor
128
oigo las crueles voces de este pueblo,
129
veo del rey la fuerza y el imperio fuerte
130
armado contra mí, contra la constancia
131
que en mi amor hasta ahora has mostrado.
132
No recelo, señor, que la fe tan firme
133
quieras romper a quien tu alma diste,
134
pero sí la suerte que puede más
135
con su furor que tú con tu amor dulce.
136
Por estas mis lágrimas, por esta
137
mano tuya que en señal de fe me diste
138
por los dulces amores, dulce fruto
139
que de ellos tienes delante, si me debes
140
amor igual al mío, o si en un momento
141
fui por tus ojos vista alegre y dulce
142
me protejas, me guardes, me refugies
143
contra las duras órdenes de tu padre,
144
contra inoportunas voces de quien puede
145
cambiar acaso tu constante pecho.
146
O cuando mi estrella y cruel genio
147
te pueda arrancar de esta mi alma,
148
con tu armado brazo envuelta en sangre
149
me arranques de este cuerpo, que no vea
150
tan triste día, tan cruel cambio.
151
Yo tomaré por dulce mi muerte,
152
por piadoso amor tal crueldad».
153
AMA
Me conmoviste el alma y los ojos.
154
CASTRO
Así lo dije. Entonces, alzó los brazos
155
y me estrechó entre ellos, cambiándolo todo,
156
en vano disimulando el dolor
157
de mi temor y lágrimas. «¿Y puede,
158
oh, doña Inés?», me dice, «¿puede tu pecho
159
concebir tal recelo? ¿Aquel día
160
al verte no se vio enseguida
161
que esta mi alma a la tuya solo se debe?
162
Por ti la vida me es dulce, por ti espero
163
aumentar imperios, sin ti el mundo
164
duro desierto me parecería.
165
No podrá la suerte, ni los hombres
166
ni las estrellas, hados o planetas,
167
apartarme de ti por arte o fuerza.
168
En esta tu mano pongo firme y fija
169
mi alma, por infante te nombro
170
de mi amor señora y del alto estado
171
que me espera, y tu nombre me hace dulce.
172
Al gran motor de los cielos y las tierras
173
invoco y llamo aquí: el alto cielo me oiga
174
y mi intento santo apruebe y cumpla».
175
AMA
Entiendo tu placer, tus lágrimas.
176
También de placer lloro, tan contraria
177
nos es siempre la alegría que aún toma
178
lágrimas prestadas a la tristeza.
179
CASTRO
Ya no temo a la suerte, ya segura
180
y feliz viviré.
181
AMA
En el real espíritu
no se debe esperar leve cambio.
182
Ayuda tu estrella con buen tino.
183
Muchas veces la culpa obstruye el hado.
184
Prudencia y buen consejo el bien mantiene,
185
la soberbia lo destruye y en gran mal se torna.
186
CASTRO
Rige tú, ama mía, este mi pecho.
187
El súbito placer engaña y yerra.
188
AMA
Oculta tu secreto.
189
CASTRO
En el alma está.
AMA
Dios lo conserve.
190
CASTRO
Humilde al cielo lo pido.
(Infante. Coro.)
INFANTE
Poderoso señor, gran padre del mundo
191
cuyo poder inmenso, altas grandezas
192
canta el cielo, la tierra, los elementos,
193
a cuya señal tiembla la esfera,
194
a cuyo deseo nada es imposible,
195
fortalece mi pecho, ármame entero
196
de paciencia igual a la dura afrenta.
197
Sosiega la agitación de este pueblo,
198
la furia de mi padre, que en vano intenta
199
arrancarme mi alma de donde vive.
200
Soy humano, señor, tentaciones grandes
201
vencen ánimos fuertes.
202
Hierve la sangre, arde el pecho, crece la ira
203
contra quien me persigue; tú me amansas.
204
No podré sufrir, no podré
205
a la dura obstinación, al cruel odio
206
que a mi dulce amor muestran.
207
Vence dolor a razón, amor a fuerza.
208
Tú conserva, alto Dios, la prometida
209
fe de quien ya de allí me mandaste.
210
Todo de ti procede, sin ti nada
211
se mueve aquí en la tierra. ¿Quién entiende
212
tus medios y tus fines y tus secretos?
213
¡Cuántas veces mal es lo que bien parece!
214
¡Cuántas veces el mal causa grandes bienes!
215
¡Cuánto tiempo sufriste, oh, gran Alfonso
216
en el nombre de Bolonia celebrado,
217
que nuevas torres juntó a las quinas,
218
dura fuerza celebrando el matrimonio
219
contra las leyes divinas y humanas!
220
¿Quién no lloraba entonces la crueldad
221
contra el primer amor? ¿Y quién callaba
222
la dura tenacidad del segundo?
223
Pero tú querías dar al mundo el gran,
224
fuerte, prudente y santo, un solo Dionisio,
225
paz y concordia entre altos reyes, que reinos
226
dio y quitó, en armas, claro, y en letras.
227
Yo de su sangre, de su estado heredero,
228
¿por qué de mi amor tan mal juzgado
229
no esperaré grandezas? Las veré,
230
las veré de ti, Castro, vive feliz
231
vive segura, lanza los miedos fuera
232
que antes muerte que vida sin ti quiero.
233
CORO
No es disculpa al mal otro mal mayor.
234
¡Cuánto daño hace al mundo un mal ejemplo!
235
Pero no puede así ser la razón ciega,
236
que lo que a otro reprende, para sí apruebe.
237
Cada uno se guía por su voluntad.
238
(Secretario. Infante. Coro.)
SECRETARIO
¿Quién juntar puede el agua con el fuego?
239
¿Quién mezclar con el día la noche oscura?
240
¿Y quién el mal pecado con la virtud?
241
Este al amor sumará razón.
242
Este, en falsa lisonja y lealtad.
243
El amor no sufre, sino la virtud.
244
Y yo de ambos vengo ahora armado.
245
No sé si podré vencer con ellos.
246
Si algún espíritu bueno me quisiera
247
ayudar desde el cielo y aquí acabase
248
esta vida, ¿qué fin más glorioso
249
por los cielos dejar la baja tierra
250
antes que por temor, honor y verdad?
251
Aquel al que ya veo pensativo,
252
Dios me inspire que lo diga sin temor.
253
Confianza es mester y ánimo libre
254
que quiere resistir al mal propósito
255
del príncipe, al que está determinado.
256
Pero dejar de hacerlo es vil franqueza.
257
INFANTE
¿Qué dirás, secretario, a tan gran daño
258
como quieren hacer a esta mi alma?
259
SECRETARIO
Señor, pero antes quieren dártela libre
260
de donde está tan atada y tan cautiva.
261
INFANTE
Que me arranquen las entrañas. ¿Qué quieren?
262
¿Qué quiere esta gente que así me mata?
263
SECRETARIO
Solo te quieren y procuran tu honra.
264
Y romper las alas a la suerte,
265
que contra ti no tenga nunca fuerzas.
266
INFANTE
Pero antes se las van dando cuando pueden
267
intentando apartarme de donde vivo.
268
SECRETARIO
Si te vieras, señor, te verías muerto,
269
te verías ciego. Si un hombre no vive
270
con su alma propia, ¿puede tal ser vida?
271
INFANTE
También tú me persigues. ¿También vienes
272
listo para cortarme estas raíces
273
que en mi pecho ya tan firmes tengo?
274
SECRETARIO
¿Piadosa obra hace al que está preso
275
quien en la prisión le corta las cadenas?
276
¡Oh, clarísimo infante, mi señor!,
277
mucho hace que me conoces. Tus secretos
278
a mí con razón siempre confiaste,
279
nunca descubrí tus escarnios,
280
nunca descubriré el menor de ellos.
281
Por un lado me tienes por secretario,
282
pero me has de tener por consejero.
283
Cumpliré yo contigo y con lo que debo.
284
Si no, que venga tu ira, que no quiero.
285
Mejor muerte aquella que de infamia
286
librar la vida y el alma de peligro.
287
¿No ves, señor, que el sol si oscureciese
288
cuanto cubre y descubre se quedaría
289
tan triste y oscuro como ahora claro?
290
Pues tal es el buen príncipe: sol nuestro
291
con cuya luz nos vemos y seguimos
292
la justicia que a los cielos nos lleva.
293
Si está en ti perderla, ¿dónde encontrarla?
294
¿Quién la virtud seguirá? ¿Quién la honra?
295
Desciendes así de príncipe alto
296
a pensamientos bajos que extrañan
297
a hombres bajos. ¿Parecerte puede
298
la grandeza de ti digna y lo que debes
299
a este estado tan alto que te espera?
300
INFANTE
¿Quién tan libre te hizo y tan osado?
301
SECRETARIO
Amor y lealtad esta osadía
302
me dan, y la razón, que tiene tal fuerza
303
que aunque no se siga, no se niega.
304
Dentro de ti te veo estar sintiendo
305
en tu ánimo real y generoso
306
casi una reverencia a la que te mueve,
307
aunque con disgusto, la sana verdad.
308
No me quieres oír, pero bien me juzgas.
309
Te mueve el celo honesto, la fe tan pura.
310
Déjate reprender de quien bien te quiere,
311
que quiere tu bien o quiere intentarlo.
312
No te equivoques por quien teme
313
o desea o espera a costa tuya,
314
de tu honra y de los tuyos, que a tantos mata.
315
¿Aplaudes o alguien aplaudirá a quien,
316
pudiendo ilustrar la gloria antigua
317
del pasado con amor, honra y fama,
318
no solo no lo hace, sino oscurece
319
de aquella luz antigua el claro rayo?
320
INFANTE
Pero antes de no vivir merecía ese
321
no haber nacido, que el águila vemos
322
a los hijos repudiar que al sol no miran.
323
SECRETARIO
¿Y qué dirás? ¿Qué juzgarás de aquel
324
que en vez de armarse bien contra la suerte
325
va siempre buscando tenerla siempre
326
contraria a su vida y su estado?
327
INFANTE
Quien no teme a la suerte y no busca
328
contra ella armarse la tiene de enemiga,
329
pero a quien más la busca siempre persigue.
330
SECRETARIO
Júzgate a ti mismo.
331
INFANTE
¿En qué? ¿O cómo?
SECRETARIO
Aquella clara sangre, aquel nombre
332
heroico, tan alto y en todo el mundo
333
honrado y conocido de grandes reyes
334
de cuyo tronco vienes, ¿no se oscurece
335
mezclada con otra diferente
336
de los que nacieron y se criaron
337
para humildes sufrir tu real yugo
338
obedeciendo al imperio y a los símbolos?
339
¿Después de esto no ves el gran desprecio
340
que te tendrán los tuyos? ¿El gran peligro
341
en que pones el reino con la soberbia
342
de pocos que yergues tanto y tanto pueden
343
con tu favor, que muestran ya desprecio
344
a quien deben mostrar acatamiento?
345
¿Qué más cosas destruyen al rey y el reino?
346
¿Qué cosa crea mayor desprecio y odio
347
que verlo sujeto a cosas bajas?
348
¿Que verlo dominado por sus vicios?
349
¿Con qué rostro, señor, darás castigo
350
a los que así cometen lo que cometes?
351
¿Cómo conservarás la obediencia
352
santa debida a los padres, que tú niegas
353
a los tuyos y a lo que te piden?
354
Memoria dejarás de mal ejemplo
355
a tus hijos; darás manga ancha
356
a reyes que esto supieran; al mundo haces
357
oscurecer tu nombre para siempre.
358
De un mal se ve cuánto males nacen
359
y todos sobre ti caen. Señor, mírate,
360
conócete mejor, entra en ti mismo.
361
Verás entonces por qué te importuna
362
lo que te pide el rey o tu pueblo.
363
CORO
Consejero fiel, valiente y fuerte
364
heriste con razón el alma que dura
365
los ojos en vano cierra.
366
INFANTE
No soy y nunca fui como me juzgas
367
o como me juzgáis todos. Otros ojos
368
diferentes de los vuestros son los míos
369
con los que me veo y veo que lo que hago
370
no es tan grande como el mal que veis.
371
No cometo un error: sigo lo que el alma
372
me dice y me revela, a quien creo.
373
Con los príncipes tiene Dios secretos
374
que no entendéis y como ciegos
375
en los juicios erráis de sus misterios.
376
Mirad a esa mujer, ved lo que hay en ella.
377
De una sangre nos creó la naturaleza:
378
real es, de reyes viene y es digna.
379
Del mundo quisiera ser solo monarca,
380
monarca de mil mundos para todos
381
bajo los pies poner a quien tanto amo.
382
Muy baja me parece esta corona
383
para esa cabeza. Mira lo que ordeno:
384
tú jamás me hables de tal cosa,
385
mis duros padres no intenten casarme
386
porque no puedo en eso obedecerles,
387
ni al no hacerlo desobedezco.
388
Arránquenme la voluntad de este pecho,
389
arránquenme del pecho esta alma mía
390
entonces acabarán lo que empiezan.
391
Descuiden que me puedo apartar de donde
392
estoy, de donde vivo, que primero
393
la tierra subirá donde el cielo anda,
394
el mar abrasará el cielo y la tierra,
395
el fuego será frío, el sol oscuro,
396
la luz dará día y todo el mundo
397
irá al contrario de su orden
398
que yo, ¡oh, Castro!, te deje o en eso te cuide.
399
Te di el alma, te di fe, guárdala firme.
400
Te confío esto a ti; no me descubras.
401
SECRETARIO
¡Oh, señor!, que me matas. Dios quiera
402
que nunca mereciera tamaña honra,
403
pues me pone en riesgo de deshonra.
404
Seguir tu voluntad es destruirte,
405
destruir este reino y a tu padre triste.
406
Querer apartarte de ella es imposible.
407
INFANTE
Sigue mi razón, mi voluntad.
408
SECRETARIO
No te veo razón, veo voluntad.
409
INFANTE
Sigue la voluntad que forzar no puedes.
410
SECRETARIO
Manda qué te debo para no seguir.
411
INFANTE
¿Quieres mandar a tu príncipe?
412
SECRETARIO
Lo sirvo.
INFANTE
Obedéceme.
413
SECRETARIO
Ordena lo justo.
INFANTE
Solo Dios me juzga.
414
SECRETARIO
Y la razón te obliga.
INFANTE
Libre ha de ser un príncipe.
415
SECRETARIO
Cautivo
es quien a sí se vence.
416
INFANTE
¿Aún importunas?
SECRETARIO
Si no te aconsejara, mío es tu error.
417
INFANTE
Te libraré de ellos.
418
SECRETARIO
A Dios temo.
Tú en el cuerpo puedes, ella en el alma.
419
Aconsejarte puedo, forzarte no.
420
Testigos sois Dios y tú también.
421
Amor en ti solo reina, amor te manda
422
veneno dulce de alma, de honra y vida.
423
¿Por qué no te conmueven tantos llantos
424
de la reina, tu madre? ¿Tantos ruegos
425
del rey, tu padre? ¿Tan leales consejos
426
de cuantos a tus pies están lanzados
427
pidiéndote piedad por este reino
428
que amenazado está así por la fortuna?
429
¿No te manifestarás por honra tuya
430
y prueba para el mundo que te difama
431
con nombre de pecado pertinaz?
432
Lloro por ver a una mujer débil
433
más fuerte contra ti que cuantas fuerzas
434
de Dios, del mundo, están por ti tirando.
435
INFANTE
¡Oh, persecución fuerte!, ¡oh, odio extraño!
436
¡Oh, duros destinos, todos conjurados
437
con el cielo y las estrellas a perderme!
438
¿Qué queréis de mí? ¿Qué sinrazón os hago,
439
hombres de entrañas fieras y heridas,
440
teniendo el mismo amor a quien me lo tiene?
441
¿Cuál es el problema? ¿Quién todo el mundo
442
merece tener y es aún pequeño?
443
Hombres, que buscáis mi mal y muerte,
444
ved bien lo que veo. ¿Qué alto imperio
445
de aquel real rostro no será
446
honrado y aumentado? Aquel rostro
447
que tanto odiáis, ¿qué mundos pide?
448
¿Qué estados, qué grandezas, qué triunfos?
449
En cuerpo tan hermoso, la hermosa alma
450
tan santa, tan honesta, casta y pura,
451
¿qué mancha podéis buscar? ¿O qué virtudes
452
qué gracias de las más raras y excelentes
453
no encontraréis en todo cuanto muestra?
454
¿Puede ser más crudo el odio y más injusto?
455
¿Puede ser mayor envidia y más sin causa?
456
CORO
¡Oh, cuán peligroso es cualquier principio
457
de mal!, que un solo descuido puede tanto
458
que da a un alma alta tal bajeza.
459
INFANTE
¿Para dónde huir para que me dejen?
460
SECRETARIO
De ti has de huir por tu remedio.
461
INFANTE
¿No me valdrá ya ver que no puedo?
462
SECRETARIO
Tú te pusiste en tal debilidad.
463
INFANTE
No quiero ni deseo arrepentirme.
464
SECRETARIO
Aumentas el error con la voluntad.
465
INFANTE
Si es error como dices, ¿no hubo otros?
466
SECRETARIO
Los hubo, pero fueron errores.
467
INFANTE
Discúlpenme otros reyes y emperadores.
468
SECRETARIO
¿Cómo lo harán si a ellos no pudieron?
469
INFANTE
No me persigas más.
470
SECRETARIO
El mal persigo.
INFANTE
¿Un príncipe de un reino tan cautivo
471
ha de ser quien no haga lo que suele
472
hacer su pueblo?
473
SECRETARIO
Un príncipe primero
ha de tener su alma tan elevada
474
de la tierra, que yerga el pensamiento
475
al bajo pueblo suyo para que lo siga.
476
Alma ha de ser pura, un oro limpio
477
sin escorias y sin mezclas, claro ejemplo
478
de fortaleza, templanza y justicia.
479
INFANTE
Corre ante mí, huye de mi ira.
480
SECRETARIO
¿Quién gobernará una voluntad libre
481
que otro señor no tiene sino a sí misma?
482
CORO I
Cuando el amor nació,
483
le nació al mundo vida,
484
claros rayos al sol, luz a las estrellas.
485
El cielo resplandeció
486
y de su luz vencida
487
la oscuridad mostró las cosas bellas.
488
Aquella, que subida
489
está en la tercera esfera
490
del bravo amor nacida,
491
amor al mundo da, dulce amor genera.
492
Amor que adorna la tierra
493
con aguas y con verdura
494
al árbol da hojas, color a las flores.
495
En dulce paz la guerra,
496
la dureza en hermosura
497
y mil odios convierte en mil amores.
498
Cuántas vidas la dura
499
muerte deshace, renueva
500
la hermosa pintura
501
del mundo, amor que tiene entera y nueva.
502
Nadie tema sus fuegos
503
y llamas furiosas.
504
Amor es todo, amor suave y blando
505
sujeto a buenos ruegos,
506
las aguas amorosas
507
de los ojos con bondad está limpiando.
508
Doradas y hermosas
509
flechas en el carcaj suenan
510
a la vista peligrosas
511
pero amor llevan, por los amores vuelan.
512
Amor en dulces cantos
513
en dulces liras suena
514
convierta en su buen nombre este aire sereno.
515
Huyan dolores y llantos,
516
el feliz placer vuela
517
y el claro río haga el valle ameno.
518
En el tercer cielo tone
519
de amor la dulce lira
520
y de allí te corone,
521
Castro, de oro el gran Dios que amor inspira.
522
CORO II
Antes tirano huraño
523
de los poetas fingido,
524
cruel deseo y engaño,
525
Dios de vana gente, de ocio nacido.
526
General dolor y daño
527
de la gloriosa fama
528
con su flecha y llama
529
tirando a todas partes;
530
ardiendo está Apolo, ardiendo Marte.
531
Va por los aires volando
532
arde aquí toda la tierra
533
y del carcaj sonando
534
el tiro empieza, pero más yerra.
535
Tiene por gloria ir juntando
536
estados diferentes,
537
los más convenientes
538
al amor e iguales aparta.
539
Nunca de sangre y lágrimas se harta.
540
En el tierno y casto pecho
541
de la moza vergonzosa
542
tiempo esperando y hecho
543
entra con fuerza dulce o furiosa.
544
El fuego ya deshecho
545
de la ceniza otra vez cría
546
en la fría sangre y fría
547
nieve otra vez se enciende.
548
De los ojos en el alma el rayo prende.
549
Su veneno existe,
550
corre por todas las venas.
551
El alma durmiente persiste
552
en su engaño y teje dulces escenas.
553
Huye la vergüenza triste,
554
huye la constancia fuerte.
555
Entra tristeza y muerte
556
debajo de la blandura,
557
que la razón mata, el corazón tortura.
558
¿Quién la herrada maza
559
al gran Heracles toma?
560
¿Y quiere que a los pies yazca
561
de la moza a quien los leones doma?
562
¿Quién de la maravillosa caza
563
los despojos famosos
564
los convierte en mimosos
565
trajes de dama, y al usar
566
las duras manos pone en blando lugar?
567
Júpiter trasformado
568
en tantas varias figuras
569
dejando despreciado
570
el cielo, como lo muestran mil pinturas.
571
Poderosas blanduras
572
que así las almas convierten
573
en lo que aman. Así subvierten
574
por maña la gran alteza
575
del alma que se entierra en vil flaqueza.
576
¿De qué otros fuegos ardía
577
de los troyanos la alta gloria?
578
¿De qué dejó historia
579
tan triste al mundo España, la fuerte y pía?
580
Amor ciego vencía.
581
Amor cruel mataba.
582
Un muchacho triunfaba
583
de tanta sangre y vidas
584
por un vano apetito mal vendidas.
585
Dichoso, ¡oh, cuán dichoso
586
quien su pecho ardió
587
contra el rayo furioso
588
o alzando las llamas lo apagó!
589
Pocos que Dios amó
590
a los cielos tanto alcanzaron.
591
Y mil y mil lloraron
592
del vano contentamiento
593
al ciego infante su arrepentimiento.
594
Acto II
(El rey Alfonso IV Pedro Coelho, Diego López Pacheco, consejeros)
REY
¡Oh, cetro rico!, quien no conoce
595
cómo eres de hermoso y bello. Y quien supiera
596
cuán diferente eres de lo que prometes
597
en este suelo en que te encuentras, querría
598
pisarte antes con los pies que levantarte.
599
No alabo a los que se alaban por imperios
600
a hierro, sangre y fuego destruir,
601
el suyo propio extendiendo, ni aquellos
602
(¡oh, grandeza maravillosa y alma libre!)
603
que teniéndolos muy grandes los dejaran.
604
Mayor alteza y ánimo es las grandezas
605
despreciar que aceptar, y más seguro
606
en sí cada uno regir que todo el mundo.
607
El resplandor de este oro nos engaña.
608
Y es tierra, en fin, y tierra la más pesada.
609
De una alta fortaleza estamos siempre
610
puestos en atalayas por la fortuna,
611
por escudos del pueblo ofrecidos,
612
a recibir sus golpes; no hacerlo
613
es usar mal el cetro y bien hacerlo
614
es no tener vida más segura y cierta
615
que cuantos estos peligros nos prometen.
616
COELHO
Gloriosos peligros y trabajos
617
¡oh, bienaventurados!, pues te elevan
618
de la corona terrenal a la que el cielo
619
más rica y más gloriosa te dará.
620
PACHECO
Trabajo más que estado tienen los reyes,
621
los buenos reyes que no aman sus vicios
622
como las obligaciones de mostrarse
623
contra sí más libres y más fuertes
624
que el pueblo bajo, que anda solo tras ellos.
625
Y tal rey como tú, señor, es rey.
626
No te pese el serlo, que vendrá tiempo
627
que harán más de menos a esos trabajos
628
sufridos con paciencia y bien regidos
629
que a victorias famosas con gran pérdida
630
de hombres y de riquezas mal ganadas.
631
Esto hace a los reyes grandes siempre dignos
632
de memoria inmortal, sufrir trabajos
633
por el público bien, quebrar la fuerza
634
de la sangre y del propio amor, ser ejemplo
635
de todo bien al pueblo, atajar rápido
636
el mal en su inicio, antes de que empiece.
637
Después no bastan fuerzas ni consejo.
638
Atajando este mal que te ase ahora,
639
que ocupado te tiene, serás libre
640
riéndote de la fortuna y sus miedos.
641
REY
Vence el mal al remedio. Veo al infante
642
totalmente contra mí determinado,
643
duro a mis ruegos, más duro a mis órdenes.
644
¿Qué estrella fue tan oscura?
645
¿Qué mal signo, qué hado o qué planeta?
646
PACHECO
Mientras hay ocasión dura el pecado.
647
Librándote de ella, será libre.
648
REY
Fuerte
es endurecer así esa voluntad.
649
PACHECO
Se endurece la tuya con justicia.
650
REY
Duro remedio. Mejor hubiera sido
651
amor y obediencia. Mis pecados
652
cuán gravemente sobre mí cayeran.
653
COELHO
¿A qué espera, señor? Muera esa dama.
654
REY
¿Que muera?
655
PACHECO
Que muera, señor,
por la salvación del pueblo.
656
REY
¿No es crueldad
matar a quien no tiene culpa?
657
COELHO
A muchos puedes
mandar matar sin culpa, pero con causa.
658
REY
¿Con qué razón? ¿Con qué causa matamos?
659
PACHECO
¿No basta con que con su muerte se acaben
660
los males que su vida nos promete?
661
REY
¿Qué culpa tiene?
662
PACHECO
El momento.
REY
Oh, lo que ella no da, el infante toma.
663
¿Qué ley hay que la condene o qué justicia?
664
COELHO
El bien común tiene esas libertades
665
para justificar obras dudosas.
666
REY
¿Estáis de acuerdo con esto?
667
COELHO
Sí, muera.
PACHECO
Muera.
668
REY
¿Una inocente?
COELHO
Que nos mata.
REY
¿No habrá otro medio?
669
PACHECO
No lo tenemos.
REY
La meteré en un convento.
670
COELHO
Arderá.
REY
La echaré del reino.
671
COELHO
El amor vuela.
Este fuego, señor, no muere enseguida.
672
Cuanto más se resiste, más se enciende.
673
¿Contra el amor qué lugar es más seguro?
674
REY
Matarla es cruel medio y severo.
675
PACHECO
¿No ves, no oyes cuántas veces mueren
676
muchos que no lo merecen? Dios lo quiere
677
por el bien que se persigue.
678
REY
Que Dios lo haga.
Cuya voluntad es ley y la mía no.
679
PACHECO
Esa licencia también la tiene el rey
680
que en su lugar está.
681
REY
Pero no tiene
licencia para más que cuanto pide
682
la razón y la justicia. La mayor
683
es bárbara crueldad de infieles.
684
PACHECO
¿Pues qué dirás de aquellos que a sus propios
685
hijos y a su amor no perdonaron
686
por el ejemplo común y bien del pueblo?
687
REY
A los que el bien hicieron tengo envidia.
688
A los otros ni alabo ni sigo.
689
COELHO
Aun habiendo excesos, aun
690
más males atajaron de los que dieron.
691
REY
No se ha de hacer el mal por cuantos bienes
692
se puedan de ahí conseguir.
693
COELHO
Ni bien
del que se sigan males.
694
REY
Mal parece
matar a una inocente.
695
PACHECO
Es mal
que la causa justifica.
696
REY
Dios prefiere
perdonar un mal que que un bueno padezca.
697
COELHO
El bien común quiere Dios que más se estime
698
que el bien particular. En las circunstancias
699
se salvan o se pierden todas las obras.
700
REY
Yerran los juicios muchas veces.
701
COELHO
Los de reyes bien fundados Dios inspira.
702
REY
Tengo miedo de dejar nombre de injusto.
703
COELHO
De justo lo dejarás pues te aconsejas
704
con el juicio de tus leales prudentes.
705
PACHECO
Ves, poderoso rey, ves con tus ojos
706
el veneno cruel que va labrando,
707
generando este amor ciego. Ves cómo
708
la soberbia y desprecio de estos hombres
709
contra ti y contra todos va creciendo.
710
Si en tu vida lo tememos tanto,
711
¿qué haremos después de tu muerte?
712
Por dar salud al cuerpo cualquier miembro
713
que se pudre se corta y por lo sano
714
para que no se corrompa. Este cuerpo
715
del que tú eres cabeza está en peligro
716
por esa mujer; córtale la vida,
717
ataja este veneno y estarás a salvo.
718
Médico, señor, eres de esta república.
719
El poder que tiene el médico en un cuerpo
720
lo tienes tú sobre nosotros, úsalo.
721
Si te parece en parte esto crueldad,
722
no es crueldad, sino justicia,
723
cuando del cruel ánimo no nace.
724
Tu propósito no peca, en sí se salva.
725
La rudeza de esta obra es medicina
726
con que se atajan las muertes que para
727
muchos es que por fuerza te merezcan.
728
La clemencia, por cierto, es gran virtud
729
y digna más del rey que otras virtudes
730
por el peligro grande que hay en la ira
731
en quien tan libremente así la ejecuta,
732
pero con esta el rigor es necesario
733
para no despreciar tal virtud.
734
Es lo que se llamó severidad
735
de la que tantos ejemplos nos dejaran
736
los famosos romanos en paz y guerra.
737
Ambas columnas son tan fuertes
738
que bienaventurado este tu reino
739
que en ellas por ti solo está soportado.
740
De tal modo, señor, has de usarlas,
741
que una va siempre de la otra acompañada.
742
Ejemplo has mostrado de clemencia,
743
muestra ahora, que está bien, severidad.
744
REY
La parte que me cabe de este hecho
745
la pongo en vosotros toda, como aquellos
746
que sin odio y temor sois obligados
747
a aconsejarme solo lo que es justo,
748
pero al servicio de Dios y el bien del pueblo.
749
Sois mis ojos cuando no veo.
750
Sois mis oídos cuando no oigo.
751
Mi propósito me lleve y me salve.
752
Si el error es vuestro, en vosotros caiga.
753
PACHECO
Descarga en nosotros ese peso tuyo.
754
COELHO
Yo tomo mi parte o tomo todo.
755
Almas y honras tenemos, ambas
756
a ti, señor, se deben y te las damos.
757
Estas solo te aconsejan, que bien ves
758
cuán gran mal es lo que hacemos.
759
Aventuramos vidas y haciendas
760
que en el odio de tu hijo estarán siempre,
761
bajo sus pies estamos y en su ira.
762
Pero perdámonos, perdamos vida,
763
suframos crueles muertes, nuestros hijos
764
queden huérfanos y desheredados,
765
la furia de tu hijo nos persiga
766
antes que ese tal miedo pueda más
767
de lo que la virtud manda y te debemos.
768
REY
Iba a decir que con vosotros me salvo.
769
Señor, que estás en el cielo y ves las almas
770
que cuidan, proponen, determinan,
771
ilumina mi alma, que no se ciegue
772
en el peligro en que está, que no siga.
773
Entre miedo y consejo estoy ahora.
774
Matar injustamente es gran crueldad.
775
Socorrer de un mal público es piedad.
776
Por un lado recelo, pero me atrevo
777
¡Oh, hijo mío!, que quieres destruirme,
778
ten piedad de esta vejez tan cansada,
779
cambia esta pertinencia en buen consejo.
780
No des ocasión para que sea
781
mal juzgado en la tierra y condenado
782
ante aquel gran juez que están en los cielos.
783
Oh, vida felicísima la que vive
784
el pobre labrador solo en su campo,
785
seguro de la fortuna y descansado
786
libre de estos desastres que aquí reinan.
787
Solo es rey quien tiene reino.
788
¡Ay!, que no es esto estado, es cautiverio
789
por muchos deseado y mal creído.
790
Un servicio pomposo, un gran trabajo
791
escondido bajo nombre de descanso.
792
Solo es rey quien así vive
793
(aunque su nombre nunca se oiga)
794
que de miedo y deseo y de esperanza
795
libre pasa sus días. ¡Oh, buenos días
796
con que yo todos mis años más cansados
797
cambiara alegremente! Temo a los hombres,
798
con otros disimulo, otros no puedo
799
castigar o no oso. Un rey no osa.
800
También teme su pueblo, también sufre.
801
También suspira y gime y disimula.
802
No soy rey, soy cautivo y tan cautivo
803
como quien nunca tuvo libre juicio.
804
Me salva el consejo de a quienes creo
805
que me serán leales; esto me salve,
806
señor, contigo, o enséñame pronto
807
remedio más seguro con que viva
808
conforme a este alto estado que me diste.
809
Y líbrame algún tiempo antes de que muera
810
por tanta obligación para que pueda
811
conocerme mejor y a ti volar
812
con más ligeras alas de la que puede
813
un alma cargada de tal peso.
814
CORO I
Cuánto más libre, cuánto más seguro
815
es aquel estado que de sí contento
816
solo se levanta cuando puede
817
huir de miserias.
818
Tristes pobrezas, que nadie las desee.
819
Ciegas riquezas, que nadie las busque.
820
En el medio honesto está la alegría
821
de cielo y tierra.
822
Reyes poderosos, príncipes, monarcas
823
sobre nosotros ponéis los pies, pisadnos.
824
Sobre vosotros, la eterna fortuna.
825
Nosotros libres.
826
En los altos muros suenan más los vientos.
827
Los más altos árboles derriban.
828
Las más hinchadas velas en el mar rompen,
829
caen altas torres.
830
Pompas y vientos, títulos hinchados
831
no dan descanso, ni más dulce sueño.
832
Hasta más cansan, en mayor miedo
833
ponen y riesgo.
834
Como se vuelven en el mar las olas
835
así se vuelven esos pechos llenos
836
y nunca hartos, nunca satisfechos
837
nunca seguros.
838
Si pudiera a mi voluntad
839
formar mis hados, solo querría
840
realmente asegurar la vida
841
con lo básico.
842
Quien más desea, muchas veces se ve
843
triste, engañado, pocas veces duerme
844
temiendo el fuego, vientos, aires, sombras,
845
a los hombres.
846
Rey poderoso, ¿por qué deseas
847
tener este reino? ¿Por qué esa corona
848
llamas pesada? Por el peso del alma
849
que te lleva.
850
CORO II
¡Cuán pocas veces vimos
851
tardar la gran justicia
852
que bajara sobre
853
aquellos libres hijos
854
que ante la natural
855
obligación y ley
856
negaran obediencia
857
a aquellos que los criaran!
858
Pecado torpe y feo
859
ante Dios y los hombres.
860
Más para hircanos tigres,
861
para leones bravos
862
que razón no conocen
863
para quien solo de ella
864
y por ella es creado.
865
Aquel amor tan grande
866
de los padres que te crían
867
con la sangre del pecho,
868
¿qué fiereza hay tan grande?
869
¿qué tal brutalidad
870
que contra él te mueva?
871
Rey Alfonso, rey,
872
acuérdate de ti.
873
Aquellos errores
874
por los que perseguiste
875
a tu padre cruelmente
876
te dan a ti venganza.
877
Por tu otro hijo,
878
que te desobedece.
879
Se ve la real quina
880
por el mismo Dios dada
881
a aquel rey primero,
882
del que heredaste el nombre
883
con ese rico cetro,
884
levantadas por ti
885
no contra cinco reyes
886
con cuya sangre lo hubo,
887
sino contra el rey padre,
888
contra tus vasallos.
889
Se ve la real quina
890
cruel contra sí misma
891
en gran fuego prendida
892
contra una parte y otra
893
por la que tan cruelmente
894
corría una sangre.
895
¿Cuántas veces la santa
896
reina, tu madre,
897
se metió en ese fuego
898
para salvar tu vida?
899
Por ella era apagado.
900
Por ti volvía a arder.
901
Ahora ardes en otra
902
justicia de Dios grande.
903
Acto III
(Castro y Ama)
CASTRO
Nunca más tarde para mí que ahora
904
amaneció. ¡Oh, sol claro y hermoso!,
905
¡cómo alegras los ojos que esta noche
906
buscaron no verte! ¡Oh, noche triste!
907
¡Oh, noche oscura, cuán larga fuiste!
908
Cómo cansaste esta alma en sombras vanas.
909
Miedos me trajiste tales que creía
910
que allí se me acababa mi amor,
911
allí la nostalgia de mi alma,
912
que me quedaba aquí, y vosotros, mis hijos,
913
mis ojos tan hermosos, en que veo
914
aquel rostro y ojos de vuestro padre,
915
de mí estabais desamparados.
916
¡Oh, sueño triste, que así me asombraste!
917
Aún tiemblo y tiemblo. Dios nos aleje
918
tan triste augurio. Dios lo cambie
919
en más dichoso hado, en mejor día.
920
Creceréis pronto mis primeros hijos
921
que lloráis por verme llorándoos.
922
Mis hijos tan pequeños, ¡ay, mis hijos!,
923
¿quien en vida os ama y teme tanto
924
en muerte qué hará? Pero viviréis,
925
creceréis pronto, que vea yo
926
que pisáis este campo en el que nacisteis
927
como hermosos jinetes luminosos
928
como vuestro padre que os cuida, que el río
929
recorráis a nado a ver a vuestra madre,
930
que hagáis que las fieras y los enemigos
931
os teman de lejos y no osen
932
ni nombraros. Entonces me vengan
933
a buscar mis hados, que venga ese día
934
que me está esperando; en vuestros ojos
935
estaré yo, hijos míos, vuestra vida
936
tomaré yo por vida en mi muerte.
937
AMA
¿Qué llantos y qué gritos, señora, eran
938
los que te he oído esta noche?
939
CASTRO
¡Oh, ama mía!,
vi la muerte esta noche, cruda y fiera.
940
AMA
Entre sueños te oí llorar tan alto
941
que de miedo y de espanto quedé fría.
942
CASTRO
Aun ahora mi alma se entristece
943
asombrada por los miedos que tuve.
944
Cansada de cuidar en la nostalgia
945
que siempre trae y deja aquí el infante,
946
dormí tan triste que la tristeza
947
me hizo tomar el sueño más pesado
948
que recuerdo haber tenido.
949
Soñé que estando yo sola en un bosque
950
oscuro y triste, de una sombra negra
951
cubierto todo, oía a lo lejos gritos
952
de fieras espantosas cuyo miedo
953
me erizaba toda y me bloqueaba
954
lengua y pies. Con el alma casi muerta
955
sin moverme, mis hijos abrazaba.
956
Un bravo león hacia mí venía
957
con el aspecto fiero, pero manso,
958
hacia atrás se volvía, pero al irse
959
no sé de dónde salían bravos lobos
960
que hincando en mí sus uñas
961
los pechos me rasgaban. Ahí alzaba
962
voces al cielo, llamaba a mi señor,
963
me oía, tardaba y yo moría
964
con tanta nostalgia que aun ahora
965
parece que la tengo, y esta alma triste
966
se me arrancaba tan forzadamente
967
como quien antes de tiempo dejaba
968
su sitio, y dejaba para siempre
969
(que este en mi muerte era el mayor mal)
970
la dulce visión de quien me ama tanto.
971
AMA
¡Ay!, y como estaría esa tu alma
972
tan muerta. Dios te guarde. Pero a veces
973
el pensamiento triste trae visiones
974
oscuras y asustadoras. Del cuidado
975
que tuviste, señora, y dormiste
976
se te representan esos miedos.
977
CASTRO
Lloro por aquel dolor, aquel daño
978
que a mi infante dio mi muerte.
979
AMA
¿Para qué lloras sueños?
980
CASTRO
No sé qué tengo,
no sé qué peso es este que tengo
981
en el corazón que me lleva.
982
Solía ser que cuando estaba sola
983
como ahora me veo, con mi señor
984
eran todos mis sueños tan alegres
985
que deseaba la noche para en ella
986
alcanzar las ilusiones que él
987
me representaba. Allí lo veía,
988
allí creía que lo tenía y hablaba
989
conmigo y yo con él y muchas veces
990
muchas palabras que yéndose
991
me decía llorando, allí llorando
992
volvía a decirlas. Lo detenía
993
apretándolo en mis brazos, pero
994
despertaba abrazada sola conmigo.
995
Esas ilusiones me sostenían
996
de las noches para los días. Y esta noche
997
perdía estas ilusiones con la vida.
998
AMA
Otro día verás que te amanece
999
más claro y más dichoso, en que la corona
1000
que te espera tendrás sobre esos
1001
cabellos de oro tuyos. Alégrate.
1002
Deja vanas sombras, deja tristes miedos.
1003
CASTRO
No sé qué ve esta alma que tanto teme.
1004
AMA
La imaginación es peligrosa.
1005
CASTRO
¿Qué hará quien no puede huir de ella?
1006
AMA
Cuidarse bien olvida la tristeza.
1007
CASTRO
Me hace bien seguro, que no veo.
1008
AMA
¿Por qué temes el mal del que estás libre?
1009
CASTRO
Porque temo perder el bien que espero.
1010
AMA
Temer de lejos el mal es inútil.
1011
CASTRO
¿Cómo estará el alma alegre en culpa suya?
1012
Me juzgan mal los hombres y a Dios temo.
1013
AMA
De los secretos, señora, que parecen
1014
al mundo (que no los ve y desde fuera
1015
juzga solo) feos, malos y torpes,
1016
basta la sola conciencia, basta tanto
1017
que con esta ha de tener Dios toda la cuenta.
1018
Esta señora es buena prueba de alma.
1019
Pues esta está segura en tu pecho.
1020
Si pecado hubo, ya está purgado
1021
con ese ánimo firme con que ya ambos
1022
estáis unidos santamente.
1023
El tiempo Dios traerá con más firmeza
1024
de la que te da, para que más claro
1025
el mundo conozca cuán gran peligro
1026
es las almas juzgar que solo Dios ve.
1027
Mientras, contenta espera y vive.
1028
Vive para que viva quien tanto ama
1029
esta vida tuya que está en la suya.
1030
CASTRO
Nunca tanto mis ojos desearan.
1031
Nunca mi pensamiento lo imaginó
1032
de mí tan olvidado. Dios lo guarde.
1033
Dios te guarde, señor, que me parece
1034
que algún mal te detiene, algún mal grande.
1035
Se arranca mi alma de mí misma,
1036
parece volar por donde estás.
1037
Parece que le huyes, que me dejas.
1038
¡Ay!, pensamientos tristes, pensamientos
1039
oscuros, pesados, iros, iros.
1040
AMA
¡Ay!, no te augures mal, que mejor hado
1041
el tuyo será, señora, ¿quién tristeza
1042
que su voluntad llama mal la puede
1043
echar de sí, que a veces con alegría
1044
entra tan furiosa que la destruye?
1045
Mira a estos tus dulces hijos,
1046
seguros y serenos por ese amor
1047
con que fueron concebidos. En sus ojos
1048
alegra ahora esos tuyos que deshaces
1049
con esas crueles lágrimas. No llores,
1050
estropeas tu rostro tan hermoso,
1051
hija, con tantas lágrimas, no llores,
1052
no ofendas tus ojos. ¡Ay!, que no vean
1053
en ellos señales tan grandes de tristeza
1054
aquellos cuya gloria es verte alegre.
1055
Mira las aguas del río cómo corren
1056
para donde hay tanta nostalgia.
1057
De ahí te ve, señora, te recuerdan
1058
este aposento suyo o de su alma.
1059
Estos campos hermosos que aparecen
1060
debajo de este cielo dorado y bello,
1061
¿quién puede verlos sin alegrarse?
1062
Oye la música dulce con que siempre
1063
te vienen a recibir los pajaritos
1064
por encima de estos árboles hermosos.
1065
Cuídate, señora, de lograr esto.
1066
En algún tiempo de redoblado gusto
1067
segura de la fortuna y sus miedos,
1068
señora de tu bien y de esta tierra.
1069
(Coro. Castro y Ama)
CORO
Tristes nuevas, crueles,
1070
noticias mortales traigo, doña Inés.
1071
¡Ay!, pobre de ti, ¡ay, triste, triste.
1072
Que no mereces tú la cruel muerte
1073
que viene a buscarte.
1074
AMA
¿Qué dices? Habla.
CORO
No puedo. Lloro.
1075
CASTRO
¿Por qué lloras?
CORO
Veo
ese rostro, esos ojos, esa…
1076
CASTRO
Triste
de mí, triste. ¿Qué mal? ¿Qué mal tan grande
1077
es ese que me traes?
1078
CORO
Es tu muerte.
CASTRO
¿Ha muerto mi señor? ¿Mi infante?
1079
CORO
Ambos moriréis pronto.
1080
CASTRO
Oh, noticias tristes.
¿Matan a mi amor? ¿Por qué me lo matan?
1081
CORO
Porque te matarán, solo por ti vive.
1082
Por ti morirá pronto.
1083
AMA
Dios no quiera
tal mal, tal desventura.
1084
CORO
Está muy cerca.
No tardará mucho; ponte a salvo.
1085
Huye, pobre, huye que ya suenan
1086
las duras herraduras que te traen
1087
corriendo la muerte triste. Gente armada
1088
corriendo viene, señora, en tu busca.
1089
El rey viene decidido a buscarte
1090
para vengar su furia. Mira si puedes
1091
salvar también a tus hijos, evítales
1092
parte de tus malos hados.
1093
CASTRO
Oh, pobre,
sola, triste, perseguida, ay, señor,
1094
¿dónde estás que no vienes? ¿El rey me busca?
1095
CORO
El rey.
1096
CASTRO
¿Por qué me mata?
CORO
Rey cruel.
Crueles que lo movieron a tal crueldad.
1097
Por ti viene preguntando. Esos tus pechos
1098
van solo a buscar con un duro hierro
1099
ser furiosamente traspasados.
1100
AMA
Se cumplieron tus sueños.
1101
CASTRO
Sueños tristes.
Sueños crueles. ¿Por qué tan verdaderos
1102
me quisieron salir? ¡Oh, espíritu mío!
1103
¿Cómo no creíste mal el mal tan grande
1104
que creías y sabías? Ama, huye.
1105
Huye de esta ira grande que nos busca.
1106
Yo me quedo sola, pero inocente.
1107
No quiero más ayudas. Venga la muerte.
1108
Muera yo, pero inocente. Vosotros, mis hijos,
1109
viviréis por mí, mis pequeños
1110
que cruelmente van a alejar de mí.
1111
Sálvame solo Dios y salvadme,
1112
muchachas de Coímbra. Hombres que veis
1113
esta inocencia mía, salvadme.
1114
Hijos, no lloréis, yo por vosotros lloro.
1115
Disfrutad esta madre, esta madre triste
1116
mientras esté viva. Y vosotras, amigas,
1117
rodeadme todas y podréis
1118
defenderme de la muerte que me busca.
1119
CORO I
Teme tus errores, muchacha ciega.
1120
Huye tu sola, aprovecha el tiempo
1121
que así te deja corriendo y volando
1122
con sus alas.
1123
¡Oh!, en una hora, en un solo momento
1124
que en breve hora querrás en vano.
1125
Ahorra el presente, guárdalo, atesóralo,
1126
tenlo seguro.
1127
Todo oro y plata, piedras preciosas
1128
a los que corriendo van todo perdidos
1129
por agua y fuego, no temiendo la muerte
1130
cavar en las venas
1131
nunca pudieron, nunca podrán
1132
comprar un ápice de este tiempo libre
1133
que así atrás deja príncipes, señores,
1134
como al más bajo.
1135
Iguala a todos, igualmente huye.
1136
No valen fuerzas, no vale gentileza.
1137
Por todo pasa, pisa y pisotea.
1138
Nadie lo obliga.
1139
Como su hoz, cruel, va cortando
1140
vidas a muchachos, trabajos a ancianos.
1141
Solo buena fama, solo virtud casta
1142
puede más que él.
1143
Esta se salva solamente a sí misma.
1144
El espíritu sigue, siempre vive.
1145
Siguiéndolo, vencerás al tiempo,
1146
burlarás la muerte.
1147
Vive, sí, vive, juventud ciega,
1148
vive con el tiempo, de él te enriquece.
1149
De él solo te arma contra aquel día
1150
del gran problema.
1151
CORO II
Tras el amor, la muerte
1152
de la vida o de la honra
1153
y del alma juntos
1154
que en noche oscura pone
1155
sin ver el claro día
1156
de la razón que dice
1157
los males y peligros
1158
en que este amor acaba.
1159
¡Oh, príncipe tan ciego!
1160
¡Oh, príncipe tan duro!
1161
que cerraste los ojos
1162
a buenos consejos;
1163
que hiciste oídos sordos
1164
a aquellos buenos avisos,
1165
tú duermes o paseas
1166
y por los campos viene
1167
del Mondego corriendo
1168
a cruel muerte en busca
1169
de tu dulce vida,
1170
de tu amor tan dulce.
1171
Cruel muerte que vienes
1172
a por esta inocente,
1173
hay piedad y penar
1174
en sus hermosos ojos
1175
de su hermoso rostro;
1176
no desates un nudo
1177
tan firme que a dos
1178
corazones unió
1179
el amor tan fuerte.
1180
Crueldad harás grande,
1181
separar unos ojos,
1182
una alma de otra alma
1183
y derramar la sangre;
1184
una sangre hermosa,
1185
de su hermoso cuerpo.
1186
Te duelen esos pechos
1187
de marfil o de nieve.
1188
Te duelen las mejillas
1189
de lirios y de rosas
1190
que pierden su color
1191
por la falta de sangre
1192
que en el corazón
1193
le tienes frío y henchido
1194
con miedo de tu nombre.
1195
Aquella alba garganta
1196
de cristal o de plata
1197
sostiene la cabeza
1198
tan blanca y tan dorada.
1199
¿Cortar a los amantes
1200
con un golpe tan cruel?
1201
Y derramar en el aire
1202
aquella alma digna
1203
del cuerpo en que vivía.
1204
Hay piedad y penar
1205
de tanta hermosura
1206
de aquel triste infante
1207
y de estos sus hijos.
1208
Contente mientras llega.
1209
Contente mientras tarda.
1210
Corre, ¡oh, infante!, corre,
1211
auxilia a tu amor.
1212
Si tardas, sabrás
1213
que el amor siempre acaba.
1214
Acto IV
(Pacheco. Rey. Coro. Castro. Coelho.)
PACHECO
La presteza en tal caso es buen seguro.
1215
La piedad, señor, será crudeza.
1216
Cierra los ojos a lágrimas y penas
1217
que te puedan mover de esa constancia.
1218
REY
Esta es a que a mí se ven. ¡Oh, rostro digno
1219
del más dichoso hado!
1220
CORO
Aquí la muerte
viene. Ve a entregarte a ella, ve deprisa
1221
y tendrás que llorar menos.
1222
CASTRO
Voy, amigas,
acompañadme, pues, amigas mías,
1223
ayudadme a pedir misericordia.
1224
Llorad el desamparo de estos hijos
1225
tan tiernos e inocentes. Hijos tristes,
1226
ved aquí al padre de vuestro padre.
1227
Está aquí vuestro abuelo, vuestro señor,
1228
besadle la mano, pedidle piedad,
1229
por esta madre vuestra cuya vida
1230
vienen a robaros.
1231
CORO
¿Quién puede verte
sin llorar ni ablandarse?
1232
CASTRO
Mi señor,
esta es la madre de tus nietos. Estos
1233
hijos son de aquel hijo que tanto amas.
1234
Esta es la pobre mujer débil
1235
contra quien vienes armado de crueldad.
1236
Aquí me tienes, bastaba tu orden
1237
para yo segura y libre esperarte
1238
a ti y a mi inocencia confiada.
1239
Excusarás, señor, todo este estruendo
1240
de armas y caballeros, que no huye
1241
ni teme la inocencia de la justicia.
1242
Y cuando mis pecados me acusaran
1243
a ti fuera a buscar, a ti tomaría
1244
por vida en mi muerte. Ahora veo
1245
que me vienes a buscar. Beso estas manos
1246
reales tan piadosas, pues quisiste
1247
por ti venirte a informar de mis culpas.
1248
Las conoces, señor, como buen rey,
1249
como clemente y justo y como padre
1250
de tus vasallos todos a quien nunca
1251
negaste piedad con justicia.
1252
¿Qué ves en mí, señor? ¿Qué ves en quien
1253
en tus manos se pone tan segura?
1254
¿Qué furia? ¿Qué ira esta es con que me buscas?
1255
Como contra enemigos crueles vienes
1256
que anduvieran por tus tierras destruyendo
1257
a hierro y fuego. Yo tiemblo, señor, tiemblo
1258
de verme ante ti, como me veo
1259
mujer, muchacha, inocente, sierva tuya
1260
tan sola, sin tener yo quien me defienda.
1261
La lengua no osa, el espíritu tiembla
1262
ante tu presencia, aunque puedan
1263
estos muchachos, tus nietos, defenderme.
1264
Que hablen por mí, solo oyen,
1265
pero te hablarán, señor, con lengua,
1266
que aún no pueden, te hablarán con las almas,
1267
con sus edades tiernas, con su sangre,
1268
que es la tuya, te hablarán. Su desamparo
1269
te está pidiendo vida, no se la niegues.
1270
Tus nietos son que nunca aún viste
1271
y verlos ahora que les prohíbes
1272
la gloria y el placer que en sus espíritus
1273
le está Dios revelando al verte.
1274
REY
Triste fueron tus hados, doña Inés,
1275
triste ventura la tuya.
1276
CASTRO
Antes dichosa,
señor, pues me veo ante tus ojos.
1277
El tiempo tan estrecho nos pone,
1278
tal como somos, en estas lides.
1279
Los llena de piedad con justicia.
1280
¿Vienes a matarme? ¿Por qué me matas?
1281
REY
Tus pecados te matan, cuídate de ellos.
1282
CASTRO
Pecados míos. Al menos contra ti,
1283
nadie, mi rey, me acusa. Contra Dios
1284
me pueden acusar de muchos, pero oye
1285
él las voces de alma triste, que le piden
1286
piedad, ¡oh, Dios justo!, ¡Dios benigno
1287
que no mata!, pues puede con justicia,
1288
pero da tiempo de vida y espera tiempo
1289
solo para perdonar; así lo haces,
1290
así lo hiciste siempre, pues no cambies
1291
ahora contra mí tu buena costumbre.
1292
REY
Tu muerte me están otras muchas vidas
1293
pidiendo con clamores.
1294
PACHECO
Huye el tiempo.
CASTRO
¡Oh, triste, triste! Mi señor, ¿no me oyes?
1295
Sosiega tu fiera, no la sigas.
1296
Nunca aconsejó bien, nunca dio tiempo
1297
de remedio a algún mal la ira. Siempre
1298
trae arrepentimiento sin remedio.
1299
Oye mi razón, mi inocencia.
1300
¿Culpa es, señor, guardar amor constante
1301
a quien me lo da? Si por amor me matas,
1302
¿qué harás al enemigo? Amé a tu hijo,
1303
no lo maté. Amor amor merece;
1304
estas son mis culpas, ¿estas quieres
1305
con muerte castigar? ¿Por qué la merezco?
1306
PACHECO
Doña Inés, contra ti es la sentencia dada.
1307
Despide esta tu alma de ese cuerpo
1308
en buen estado. Y sé rápida,
1309
no tengas que llorar más que la muerte.
1310
CASTRO
¡Oh, amigos míos!, ¿por qué no sacáis
1311
al rey tamaña ira? A vosotros voy,
1312
busco socorro, ayudadme ahora,
1313
pedidle piedad. ¡Oh, caballeros!,
1314
que a las tristes prometisteis defender,
1315
defendedme, que muero injustamente.
1316
Si no me defendéis, me matáis.
1317
COELHO
Por pena de estas lágrimas te ruego
1318
que este tiempo que tienes, aunque pequeño
1319
lo uses para dar remedio a tu alma.
1320
Lo que el rey en ti hace, lo hace con justicia.
1321
Lo traemos aquí, no con intención
1322
de ser crueles, sino de salvar
1323
este reino que pide tu muerte.
1324
Ojalá nunca Dios quiera que tal medio
1325
nos fuera necesario. El rey perdona
1326
y cruel no es; si nosotros lo somos
1327
por ti ante el gran Dios será pedida
1328
venganza justa; si no te parece
1329
que perdón merecemos en la intención
1330
con que al rey aconsejamos, ¡oh, dichosa
1331
doña Inés!, tu muerte, pues solo con ella
1332
gana una vida general todo el reino.
1333
Bien ves por tu causa cómo estaba
1334
además del pecado en que te tenía
1335
el infante obligada (que así creemos),
1336
pero para remedio es necesario
1337
su muerte o la tuya; es necesario
1338
que sufras la tuya con paciencia,
1339
que eso te dará mayor gloria
1340
que aquella que esperabas en el mundo.
1341
Y cuanto más injusta te parece,
1342
más justa gloria allí tendrás
1343
donde todo se paga por medida.
1344
Nosotros que según tú mal te matamos,
1345
no viviremos mucho, ahí nos tienes
1346
en poco tiempo ante ese trono
1347
del gran juez, donde daremos cuenta
1348
del mal que te hicimos. ¿No oíste
1349
ya de romanas y griegas con qué esfuerzo
1350
murieron muchas solo por su gloria?
1351
Muere pues, Castro, muere con voluntad
1352
pues no puede dejar de ser tu muerte.
1353
CASTRO
Triste hablar, triste. Cruel consejo
1354
me das, ¿quién lo oirá? Pero ya que muero,
1355
óyeme, rey, señor, oye primero
1356
la última voz de esta alma triste.
1357
A esos tus pies me abrazo, no huyo.
1358
Aquí me tienes.
1359
REY
¿Qué quieres de mí?
CASTRO
¿Qué puedo querer que no veas?
1360
Pregúntate a ti mismo lo que me haces,
1361
la causa que te mueve a tal rigor.
1362
Pongo tu conciencia como mi prueba.
1363
Si los ojos de tu hijo se equivocaron
1364
con lo que vieron en mí, ¿qué culpa tengo?
1365
Le pagué aquel amor con otro amor,
1366
debilidad normal en cualquier estado.
1367
Si contra Dios pequé, contra ti no.
1368
No supe defenderme, me di toda.
1369
No a enemigos tuyos, no a traidores
1370
a que algunos de tus secretos descubriese,
1371
confiados no a mí, sino a tu hijo,
1372
príncipe de este reino. Ve qué fuerzas
1373
podía yo tener contra tales fuerzas.
1374
No cuidaba, señor, que te ofendiera,
1375
me lo defendieras y yo obedeciera.
1376
Aunque el gran amor nunca se fuerza.
1377
Igual fue siempre entre nosotros dos,
1378
igual intercambiamos nuestras almas.
1379
Esta que ahora te habla y la de tu hijo.
1380
Conmigo lo matas a él, él pide
1381
vida para estos hijos concebidos
1382
con tanto amor. ¿No ves cómo se parecen
1383
a ese hijo tuyo? Mi señor, los matas
1384
a todos a mí matando, todos mueren.
1385
No siento ya ni pena de mi muerte
1386
aunque injustificadamente me busca,
1387
aunque estos mis días así corta
1388
en su flor indigna de tal golpe,
1389
pero siento aquella muerte triste y dura
1390
para ti y para el reino, que tan cierta
1391
veo en aquel amor que esta me causa.
1392
No vivirá tu hijo. Dale vida,
1393
señor, dándomela a mí, que me iré
1394
donde nunca apareceré, pero llevando
1395
a estas criaturas suyas que no conocen
1396
otros mimos y tetas que estas
1397
que cortarles ahora quieres. ¡Ay, hijos!,
1398
llorad, pedid justicia al alto cielo.
1399
Pedid misericordia a vuestro abuelo
1400
contra vosotros tan cruel, mis inocentes.
1401
Quedaréis aquí sin mí, sin vuestro padre
1402
que no podrá veros sin verme.
1403
Abrazadme, hijos míos, abrazadme.
1404
Despedíos del pecho que mamasteis.
1405
Estos solo fueron siempre, ya os dejan.
1406
Ya os desampara esta madre vuestra.
1407
¿Qué pensará vuestro padre cuando venga?
1408
Os verá tan solos, sin vuestra madre,
1409
no verá a quien buscaba, verá llenas
1410
las casas y paredes con mi sangre.
1411
¡Ay!, te veo morir, señor, por mí.
1412
Mi señor, ya que muero, vive tú.
1413
Esto te pido y te ruego: vive, vive.
1414
Ampara a estos hijos tuyos que tanto amas.
1415
Y pague mi muerte sus desastres
1416
si algunos los esperan. Rey señor,
1417
ya que puedes socorrer a tantos males,
1418
socórreme, perdóname. No puedo
1419
hablar más. No me mates, no me mates.
1420
Señor, no lo merezco.
1421
REY
¡Oh, mujer fuerte!
Me venciste, me ablandaste. Te dejo.
1422
Vive mientras Dios quiera.
1423
CORO
Rey piadoso
vive tú, pues perdonas; muera aquel
1424
cuya dura intención lleva adelante.
1425
(Pacheco. Rey. Coelho.)
PACHECO
Señor, que nos matas. ¿Esa flaqueza
1426
no es indigna de ti? ¿De un real pecho?
1427
Te vence una mujer, ¿y te extraña tanto
1428
que te venza así tu hijo? Que ya ahora
1429
tendrá disculpa honesta. No te olvides
1430
de la intención tan fundada que te trajo.
1431
REY
No puede mi espíritu consentir
1432
tamaña crueldad.
1433
PACHECO
Mayor crueldad
haces ahora al reino, ahora haces
1434
lo que hace la poca agua en gran fuego.
1435
Ahora más se enciende, arderá más
1436
el fuego de tu hijo. ¿Para qué viniste?
1437
¿Para poner en tal peligro tu estado?
1438
REY
Veo a aquella inocente y me llora el alma.
1439
COELHO
El ánimo real tan firme y fuerte
1440
ha de ser el que haga que nunca pueda
1441
debajo del cielo nada pervertirlo.
1442
La justicia, señor, se pinta armada,
1443
con espada aguda, contra cuyos filos
1444
no pueda haber blandura ni dureza.
1445
Cada uno de estos extremos es gran vicio
1446
en quien es padre común de todo un reino.
1447
Tras la cuenta hecha y razones claras,
1448
tras tales consejos en que viste
1449
cuán necesaria era esta tu venida,
1450
cuán necesario el efecto al que viniste,
1451
¿cambia así, señor, tan levemente
1452
por lágrimas tu ánimo constante?
1453
Antes no cometer ni cuidar;
1454
cometer esto por no ver
1455
aumentar el mal que ahora veo
1456
que queda ya en todo sin remedio.
1457
REY
No veo culpa que merezca pena.
1458
PACHECO
Hoy la viste, ¿quién te la esconde ahora?
1459
REY
Prefiero perdonar que ser injusto.
1460
COELHO
Injusto es quien perdona la pena justa.
1461
REY
Peque antes en ese extremo que en crudeza.
1462
COELHO
No se consiente que el rey peque en nada.
1463
REY
Soy hombre.
1464
COELHO
Pero rey.
REY
El rey perdona.
PACHECO
No siempre perdonar es piedad.
1465
REY
Veo a una inocente, madre de unos hijos
1466
a mi hijo, que mato con ella.
1467
COELHO
Pero das vida a tu hijo, salvas su alma,
1468
pacificas tu reino, te guardas.
1469
Nos restituyes honra, paz, sosiego.
1470
Destruyes a traidores, cortas cuanto
1471
sobre ti y tu nieto se tejía.
1472
Ofensas, señor, públicas no requieren
1473
perdón, sino gran rigor. De aquí pende
1474
el remedio de un reino o su caída.
1475
Abre los ojos a causas necesarias
1476
que te mostramos siempre y que tú veías.
1477
Cuida lo que emprendes y lo que dejas.
1478
El odio de tu hijo contra ti,
1479
contra nosotros tal será como fue
1480
haciéndose lo que dejas por hacer.
1481
Te quedan sus hijos, ámalos, hónralos.
1482
Así le amansarás gran parte de la ira.
1483
Señor, por tu estado te pedimos,
1484
por el amor del pueblo con que te ama,
1485
por con el que sabemos que nos amas,
1486
por más vida y más honra de tu hijo,
1487
príncipe nuestro, y por aquel su
1488
Fernando, único heredero cuya vida
1489
te está pidiendo justamente la muerte
1490
de esta mujer, finalmente por tu honra
1491
por la constancia firme con que siempre
1492
acudiste a remedios y a la justicia
1493
que no la dejes ahora, que te muevan
1494
más las razones fuertes que ese penar
1495
injusto que después llorarás más
1496
al perder esta ocasión que Dios te muestra.
1497
REY
No mando ni prohíbo. Dios lo juzgue.
1498
Vosotros haced si os parece
1499
justicia al matar a quien no tiene culpa.
1500
COELHO
Ese permiso basta, la intención nuestra
1501
nos salvará de los hombres y de Dios.
1502
CORO
Al final venció la ira, cruel enemiga
1503
de todo buen consejo. ¡Ah, cómo pueden
1504
palabras y razones en pecho blando!
1505
Veo tu espíritu combatido
1506
con mil olas, ¡oh, rey! Bueno es tu celo,
1507
el consuelo leal, cruel la obra.
1508
REY
¿Por crueldad juzgáis lo que es justicia?
1509
CORO
Crueldad la llamará toda otra edad.
1510
REY
Mi alma inocente es, consejo sigo.
1511
CORO
Dios te juzgue. Yo no oso. Pero temo.
1512
REY
¿Qué temes?
1513
CORO
Esta sangre que al cielo clama.
No te culpa ni disculpamos
1514
las descorteses manos de tus ministros,
1515
firmes en el consejo, crueles en la obra.
1516
¿Ahí ves la crueldad? ¡Oh, nunca vista
1517
más sangre inocente! ¿Y cómo sufres,
1518
oh, rey, tal injusticia? ¿Oyes los clamores
1519
de la inocente moza? ¿Oyes los lloros
1520
de los inocentes hijos? Triste infante,
1521
allí sufren tu alma, tus vasallos
1522
de tu sangre los crueles tiñen sus hierros.
1523
REY
Enfréntase mi alma. ¡Oh, quién pudiera
1524
deshacer lo que está hecho!
1525
CORO I
Ya murió doña Inés, la mató el amor,
1526
amor cruel. Si tuvieras ojos
1527
también morirías. Oh, dura muerte,
1528
¿cómo osaste matar aquella vida?
1529
Pero no mataste. Mejor vida y nombre
1530
le diste del que tenía aquí en la tierra.
1531
CORO II
Su cuerpo solo gastará la tierra
1532
por quien llorará siempre el amor
1533
honrándose solamente su nombre.
1534
Pero quien la quiera ver con otros ojos,
1535
otro nombre, otra gloria, otra honra y vida
1536
hallará, contra quien no puede la muerte.
1537
CORO I
A aquellos matas tú solamente, ¡oh, muerte!,
1538
cuyo nombre se olvida y a quien en la tierra
1539
queda del todo sepultada la vida.
1540
Pero esta vivirá mientras el amor
1541
entre los hombres reine y siempre los ojos
1542
de todos la verán con mejor nombre.
1543
CORO II
Real amor le dará real nombre.
1544
¡Oh, qué corona le trae la muerte!
1545
Después de cerrarles los claros ojos
1546
indignos por antes ir a la tierra,
1547
dejando solo y desarmado el amor
1548
sin quien cuán triste, infante, tu vida.
1549
CORO I
Tu eres lo que murió, aquella vida
1550
era tuya, ya ahora aquel nombre
1551
que tan dulce te hizo siempre el amor
1552
triste te lo ha vuelto la cruel muerte.
1553
Llorando la tendrán siempre en la tierra
1554
hasta que en el cielo la vean tus ojos.
1555
CORO II
No habrá ya en el mundo ojos
1556
que no lloren de pena de una vida
1557
así cortada en flor. Y quien la tierra
1558
fue a ver, en que estuvo escrito el nombre
1559
de ella dirá: aquí está llorando la muerte
1560
de pena de lo que hizo aquí el amor.
1561
CORO I
Amor cuanto perdiste en unos ojos
1562
que bajo de la tierra puso la muerte
1563
tanto ellos más tendrán vida y nombre.
1564
((Sáficos.))
Lloremos todos la tragedia triste
1565
que esta cruel muerte deja en este mundo.
1566
Y aquel espíritu que vivía
1567
en ti, ¡oh, Castro!, surca el cielo volando.
1568
Y aquella sangre púrpura, inocente,
1569
forzadamente desampara a los miembros
1570
a la que daba aquel color y gracia;
1571
la naturaleza perfectamente
1572
formar podía en esta u otra edad.
1573
En la región que ve nacer el sol
1574
como la región donde el sol se esconde
1575
así aquella que al ferviente Cáncer
1576
como la que a la fría Osa Menor
1577
están sujetas, esta pena lloren.
1578
Yace la pobre en su sangre envuelta
1579
a los pies de los hijos a los que huía.
1580
No le valieron el no tener fuerza
1581
para tomar esos agudos hierros
1582
y con esos pechos tan iracundos
1583
traspasar veían aquellos crueles.
1584
Manos tan duras, corazones duros,
1585
¿cómo pudisteis hacer tal crueldad?
1586
Otras manos vengan que os las arranquen
1587
con tal crueldad.
1588
CORO I
¿Qué duros getas, qué leones, qué osos
1589
amansarán tamaño hermoso rostro?
1590
¿Qué irá tan brava no volverá blanda
1591
un solo dolor de tan dulce boca?
1592
¿Qué manos tan crudas no atarán
1593
aquellos rizos sus ricos cabellos?
1594
¿Aquellos ojos en qué piedras duras
1595
no imprimirán blandura? ¡Oh, qué pena!
1596
¡Oh, qué crueldad tan fiera y tan bruta!
1597
Moza inocente que amor es muerta
1598
con gente armada como gran enemigo.
1599
Tú, Dios, que lo viste, oye el clamor justo
1600
de aquella sangre que te está pidiendo
1601
cruda venganza.
1602
Acto V
(Infante. Mensajero)
INFANTE
Otro cielo, otro sol me parece este
1603
diferente de aquel que allí dejo
1604
donde partí, más claro y más hermoso.
1605
Donde no resplandecen los dos claros
1606
ojos de mi luz, todos es oscuro.
1607
Aquel es solo mi sol, mi estrella
1608
más clara, más hermosa, más reluciente
1609
que Venus cuando más clara se muestra.
1610
De aquellos ojos se ilumina la tierra
1611
en que sombra no hay ni nube oscura.
1612
Todo allí es tan claro que hasta la noche
1613
me parece más día que este día.
1614
La tierra allí se alegra y reverdece
1615
de otras flores más frescas y mejores.
1616
El cielo se ríe y se ve diferente
1617
del que este horizonte se me muestra.
1618
El soberbio Mondego con tal vista
1619
parece que al gran mar va a hacer guerra.
1620
De otros aires respira allí la gente
1621
que hacen inmortales a los que allí viven.
1622
¡Oh, Castro, Castro!, mi amor constante.
1623
Quien de ti te quitó, me quite la vida.
1624
Mi alma allí tienes, aquí tengo la tuya.
1625
Muriendo una de estas vidas, ambas mueren.
1626
¿Tendremos que morir? ¿Puede llegar tiempo
1627
en que ambos nos veamos? ¿Ni yo puedo
1628
aun buscándote, oh, Castro, encontrarte?
1629
¿Ni encontrar tus ojos tan hermosos
1630
de los que los míos toman luz y vida?
1631
No puedo cuidar de esto sin los ojos,
1632
mostrar la nostalgia que me traen
1633
tan tristes pensamientos. Viviremos
1634
muchos años y mucho. Viviremos
1635
siempre ambos en este amor tan dulce y puro.
1636
Reina te veré de este mi reino
1637
de otra nueva corona coronada
1638
diferentes de cuantas coronaran
1639
a hombres o mujeres sus cabezas.
1640
Entonces estarán mis ojos satisfechos,
1641
entonces se hartará de la gloria suya
1642
esta alma que anda muerta de deseos.
1643
MENSAJERO
¡Oh!, triste noticia, triste mensajero
1644
tienes aquí, señor.
1645
INFANTE
¿Qué noticias traes?
MENSAJERO
Noticias crueles, cruel soy contra ti
1646
pues me atreví a traerlas. Pero primero
1647
sosiega tu espíritu y en él finge
1648
la mayor desaventura que ahora
1649
te pudiera acontecer. ¡Qué gran remedio
1650
defender el alma del mal destino!
1651
INFANTE
Me tienes intrigado. Cuenta, que aumentas
1652
el mal con la tardanza.
1653
MENSAJERO
Ha muerto doña Inés, que tanto amabas.
1654
INFANTE
¡Oh, Dios!, ¡oh, cielos! ¿Qué cuentas? ¿Qué me dices?
1655
MENSAJERO
De muerte tan cruel que es nuevo dolor
1656
contarla no me atrevo.
1657
INFANTE
¿Está muerta?
MENSAJERO
Sí.
INFANTE
¿Quién la mató?
1658
MENSAJERO
Tu padre, con gente armada,
fue hoy a asaltarla. La inocente
1659
que tan segura estaba no huyó.
1660
No le valió el amor con que te amaba.
1661
Ni tus hijos con quien se defendía.
1662
Ni aquella inocencia y piedad
1663
con quien pidió perdón a los pies lanzada
1664
del rey tu padre, que tuvo tanta fuerza
1665
que se lo dio ya llorando. Pero aquellos
1666
crueles ministros suyos y consejeros
1667
contra aquel perdón tan merecido
1668
arrancando las espadas van a ella.
1669
Traspasándole los pechos tan cruelmente
1670
abrazada a los hijos la mataron
1671
que aún quedaron teñidos de tu sangre.
1672
INFANTE
¿Qué diré? ¿Qué haré? ¿Qué clamaré?
1673
¡Oh, fortuna! ¡Oh, crueldad! ¡Oh, tamaño mal!
1674
¡Oh, mi doña Inés! ¡Oh, alma mía!,
1675
¿muertas estás tú? ¿Muerte hubo tan osada
1676
que contra ti pudo? Lo oigo y vivo.
1677
Yo vivo y tú estás muerta. ¡Oh, muerte cruda!
1678
Muerte ciega, mataste mi vida.
1679
¿Y no me veo muerto? Ábrase la tierra,
1680
trágueme en un instante, rómpase el alma,
1681
apártese de un cuerpo tan pesado
1682
que me detiene por fuerza.
1683
¡Ay, mi doña Inés! ¡Ah, mi alma!
1684
Amor mío, mi deseo, mi cuidado,
1685
mi única esperanza, mi alegría
1686
Te mataron. Te mataron. ¿Tu alma
1687
inocente, hermosa, humilde y santa
1688
dejó ya su lugar? ¿De tu sangre
1689
se llenaron las espaldas? ¿De tu sangre?
1690
¡Qué espadas tan crueles!, ¡qué crueles manos!
1691
¿Cómo se movieron contra ti?
1692
¿Cómo tuvieron fuerzas?, ¿cómo filos
1693
aquellos duros hierros contra ti?
1694
¿Cómo tal consentiste, rey cruel?
1695
Enemigo mío, no padre, enemigo.
1696
¿Por qué así me mataste? ¡Oh, leones bravos!
1697
¡Oh, tigres! ¡Oh, serpientes! ¿Qué tal sed
1698
teñís de esta mi sangre? ¿Por qué causa
1699
no vinisteis a mí hartar vuestra ira?
1700
Me matareis y vivirá. Hombres crueles,
1701
¿por qué no me matasteis? Mis enemigos,
1702
si mal os merecía en mí vengaréis
1703
ese mal todo. Aquella oveja mansa
1704
inocente, hermosa, sencilla, casta,
1705
¿qué mal os merecía? Pero quisisteis
1706
como enemigos crueles buscar mi muerte,
1707
no de la vida, sino del alma. ¡Oh, cielos!, visteis
1708
tamaña crueldad, ¿cómo
1709
no caísteis? ¡Oh, montes de Coímbra!
1710
¿Cómo no subvertisteis tales ministros?
1711
¿Cómo no tiembla la tierra y se abre toda?
1712
¿Cómo sustenta en sí tamaña crudeza?
1713
MENSAJERO
Señor, para llorar queda bastante tiempo.
1714
¿Y qué hacen las lágrimas contra la muerte?
1715
Ve a ver aquel cuerpo, ve a hacerles
1716
los honores que le debes.
1717
INFANTE
Tristes son.
Otros honores, señora, te guardaba
1718
otros se te debían. ¡Oh, triste, triste!
1719
Engañado, nacido en cruel signo,
1720
¿quién me engañó? ¡Ay!, ciego que no creía
1721
aquellas amenazas. ¿Pero quién creía
1722
que tal podría ser?
1723
¿Cómo podré ver aquellos ojos
1724
cerrados para siempre? ¿Cómo aquellos
1725
cabellos ya no de oro, sino de sangre?
1726
¿Aquellas manos tan frías y tan negras
1727
que antes veía tan blancas y hermosas?
1728
¿Aquellos blancos pechos traspasados
1729
por golpes tan crueles? Aquel cuerpo
1730
que tantas veces tuve en mis brazos
1731
vivo y hermoso, ¿cómo muerto ahora
1732
y frío lo puedo ver? ¡Ay!, ¿cómo aquellos
1733
niños suyos tan solos? ¡Oh, padre cruel!,
1734
¿tú no me veías en ellos? Mi amor,
1735
¿ya no me oyes? ¿Ya no te he de ver?
1736
¿Ya no te encontraré en toda la tierra?
1737
Llorad mi mal conmigo cuantos me oigan.
1738
Llorad, las piedras duras, pues en los hombres
1739
se halló tanta crudeza. Y tú, Coímbra,
1740
cúbrete de tristeza para siempre.
1741
No se ría en ti nunca, ni se oiga
1742
sino llantos y lágrimas; en sangre
1743
se convierta aquella agua del Mondego.
1744
Que los árboles se sequen y las flores.
1745
Ayudadme a pedir al cielo justicia
1746
por este mal tan grande.
1747
Yo te maté, señora, yo te maté.
1748
Con muerte te pagué tu amor.
1749
Pero yo me mataré más cruelmente
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que como te mataron si no vengo
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con nuevas crueldades tu muerte.
1752
Para eso me da Dios solo vida.
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Que abra con mis manos aquellos pechos.
1754
Que arranque de ellos corazones fieros
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que tal crudeza osaron, ahí se acabe.
1756
Te perseguiré, rey, mi enemigo.
1757
Labrará muy temprano bravo fuego
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en los tuyos, en tu tierra, destruidos
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verán tus amigos, otros muertos
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de cuya sangre se llenarán los campos
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de cuya sangre correrán los ríos
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en venganza de aquel. O me matas
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o huye de mi ira, que ya ahora
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no te conocerá por padre. Enemigo
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me llamo de ti, enemigo de ti me llama.
1766
No eres padre, no soy hijo, enemigo soy.
1767
Tú, señora, estás en los cielos, quedo
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mientras te vengo, ya voy.
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Tú serás aquí reina como fuisteis.
1770
Tus hijos, por tuyos, serán infantes.
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Tu inocente cuerpo será puesto
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en estado real, tu amor
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me acompañará siempre que deje
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mi cuerpo con el tuyo y allí vaya esta alma
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a descansar con la tuya para siempre.
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