Félix Lope de Vega y Carpio
La discreta enamorada
Vega, Félix Lope de: <<La discreta enamorada>> , edición crítica digital a cargo de Gemma Burgos Segarra, 2019.
Joan Oleza Simó
(Investigador principal)
Burgos Segarra, Gemma
(Editor)
Español · Verso · 3088 versos
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- Tiempo histórico
- Siglo XVII
- Bibliografía
-
Ediciones modernas
- Hartzenbusch, J. E., ed. Comedias escogidas. de Vega, Lope. Madrid: Rivadeneyra, 1860.
Personas que hablan en ella
BELISA
viuda
FENISA
su hija
El capitán BERNARDO
LUCINDO
su hijo
LEONARDO
su criado [de Lucindo]
GERARDA
dama
DORISTEO
gentilhombre
FINARDO
su amigo
FULMINATO
MÚSICOS
HERNANDO
[criado]
Jornada I
(Salen BELISA, viuda, [y] FENISA dama, su hija. Salen BELISA, viuda, [y] FENISA dama, su hija. La acción da comienzo en la calle, al salir de la Iglesia.)
BELISA BELISA El nombre de Belisa tiene como referencia a Isabel de Urbina dama madrileña, primera esposa de Lope de Vega, en algunos versos poéticos del Fénix.
Baja los ojos al suelo Baja los ojos al suelo Mirar al suelo: como señala Vives, los sentidos son las ventanas por las que entra el mal, y en la prosa didáctica dirigida a mujeres o sobre estas abundan las recomendaciones sobre los ojos bajos (Alonso de Andrade), evitar mirar a los hombres (Fray Luis de León) o, para no desear más allá de lo necesario, la doncella no debería tener ni ojos ni pies, una actitud en general que se recoge bajo la virtud de la vergüenza. Sobre esta cuestión, remitimos al capítulo sexto, donde abundamos en las recomendaciones que los moralistas hicieron sobre el comportamiento de la doncella. ,
1
porque solo has de mirar
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la tierra que has de pisar.
3
FENISA
¿Que no he de mirar al cielo?
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BELISA
No repliques bachillera bachillera Según el diccionario de Autoridades, bachiller es, entre otras acepciones, «comunmente, y por vilipendio [aquel] que habla mucho fuera de propósito, y sin fundamento». Belisa, llamando así a su hija Fenisa, la reprende. .
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FENISA
Pues, ¿no quieres que me asombre?
6
«Crio Dios derecho al hombre Crio Dios derecho al hombre Crio Dios derecho al hombre: este verso, y los que le siguen recuerdan al siguiente fragmento de las Metamofosis ovidianas: «nacido el hombre fue, sea que a él con divina simiente lo hizo/ aquel artesano de las cosas, de un mundo mejor el origen,/ sea que reciente la tierra, y apartada poco antes del alto/ éter, retenía simientes de su pariente el cielo;/ a ella, el linaje de Jápeto, mezclada con pluviales ondas,/ la modeló en la efigie de los que gobiernan todo, los dioses,/y aunque inclinados contemplen los demás vivientes la tierra,/ una boca sublime al hombre dio y el cielo ver/ le ordenó y a las estrellas levantar erguido su semblante» (Ovidio, 2002: vv. 78-86). »
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porque el cielo ver pudiera,
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y de su poder sagrado
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fue advertencia singular,
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para que viese el lugar
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para donde fue criado.
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Los animales que el cielo
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para la tierra crio,
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miren el suelo, mas yo,
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¿por qué he de mirar al suelo?
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BELISA
Mirar al cielo podrás
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con solo el entendimiento,
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que un honesto pensamiento
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mira la tierra no más.
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La vergüenza en la doncella
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es un tesoro divino,
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con ella a mil bienes vino,
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y a dos mil males sin ella.
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Cuanto quieras contemplar
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en el cielo, en tu aposento aposento Yarbro-Bejarano, en su estudio Feminism and the honor plays of Lope de Vega , señala que «as male property, women must be controlled by codes that dictated a closed mouth, a closed body, and a locked house» cita. Añade Yarbro-Bejarano que «Enclosure was necessary because of women’s supposed vulnerability to the devil and hence inclination to disorder» cita y aquí podemos establecer la relación con el juego que se establece entre los diferentes significados de la palabra cielo. Mientras Fenisa reclama libertad para estar y mirar al exterior, Belisa le indica que el mejor lugar para mirar al cielo es su habitación, siendo aquí el equivalente a la morada de Dios. ,
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con mucho recogimiento,
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tendrás Fenisa lugar.
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Desde allí contemplarás
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de su grandeza el proceso.
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FENISA
No soy monja, ni profeso No soy monja, ni profeso Ante la recomendación de contemplar el cielo (cristiano) desde su aposento y el encierro que esto supone, la doncella se niega a acatar este comportamiento que considera más propio de las monjas, pero no solo eso, sino que tampoco desea obedecerla. Ser monja era, en muchas ocasiones, el único destino tanto para las que no querían contraer matrimonio como para aquellas que no lo habían logrado a tiempo, aunque con diferencias en cada uno de los casos.
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las liciones que me das.
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Y si para atormentarme
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me trujiste al Jubileo Jubileo Según Autoridades , «rigurosamente significa la solemnidad y ceremonia Eclesiástica, con que el Papa publica la concesión que hace de gracias y Indulgencias, a la Iglesia universal». También puede referirse a cualquier tipo de indulgencia fuera de esta fecha, siendo probablemente a esto a lo que se refiere el texto, a una celebración eclesiástica excepcional. ,
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más cumplieras tu deseo
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pudiendo en casa encerrarme.
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¡Dejárasme con diez llaves!
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BELISA
¿Extremos haces agora?
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FENISA
Pues ¿no he de sentir, señora,
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que por momentos me «acabes acabes Autoridades propone la formación acábame esto la vida (o el entendimiento, o la paciencia, etc.) cuyo sentido podría encajar con el de este verso: «es lo mismo que esto me aflige, me apura, y me saca de mi quietud», de modo que acorta la fórmula pero recupera su significación. Acabar se emplea también con el sentido de matar, que, metafóricamente, también podría funcionar en esta intervención. »?
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Con mis ojos vas riñendo,
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¿en qué te dan ocasión?
42
BELISA
Por ser tanta la «estación estación «hora o distribución del día, como mañana, tarde, noche» (Autoridades). Aunque puede interpretarse como que el día está ya avanzado, podemos entender este verso igualmente como un reproche de Belisa sobre cómo, conforme pasa el tiempo, va conociendo más las intenciones de su hija. »,
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voy tus ojos componiendo.
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Y no recibas enojo,
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que doncellas y hermosuras
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son como las criaturas
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que suelen morirse de ojo morirse de ojo Ojo equivale aquí a mal de ojo, es decir, a la supuesta influencia maligna que una persona puede ejercer sobre otra al mirarla de un modo concreto. Así pues, Belisa advierte a su hija de que la mirada del hombre sobre la mujer puede tener consecuencias tan negativas como si le echaran un mal de ojo, comparación que enlaza con la orden de que baje los ojos al suelo. .
48
Hay mancebete en Madrid Madrid La acción transcurre en esta ciudad en época contemporánea. No son pocas las comedias urbanas (también llamadas de costumbres) que el Fénix ambientó en Madrid. Sirvan como ejemplo, El acero de Madrid o Las ferias de Madrid donde la referencia es explícita desde el propio título. Los amantes sin amor, Lo que pasa en una tarde o El desposorio encubierto son otras comedias que acontecen en esta misma ciudad. Lope situó muchas de sus comedias de costumbres en las grandes ciudades de la época como Madrid, Toledo (La noche toledana), Valencia (Los locos de Valencia), o Sevilla (El arenal de Sevilla), por lo que han sido llamadas comedias urbanas. ,
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que si te mira al soslayo…
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hará el efecto del rayo.
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FENISA
El efecto me decid.
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BELISA
Abrasarte el corazón,
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dejando sano el vestido.
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FENISA
Ya sabes tú que no he sido
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de tan «tierna condición tierna condición Tierna condición: obsérvese que aquí equivale a ingenua. ».
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BELISA
Decía tu abuela honrada
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que una doncella altanera
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era en la calle una «fiera fiera En esta obra se produce un fenómeno de animalización de la mujer en tanto en cuanto esta no se ajusta al rol que se demanda de ella. En este caso se refiere, como bien puede observarse, a la mujer como animal indefenso que todos quieren cazar, pero más adelante será comparada peyorativamente con una mona que busca distraer y complacer, con la araña que busca hacer caer en sus redes a los jóvenes despistados en referencia a las mujeres libres e incluso a Gerarda como tigre descontrolado. »
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de cazadores cercada:
60
piérdese cuando la alaban,
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ríndese cuando suspiran,
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que cuantos ojos la miran,
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con tantas flechas la clavan.
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FENISA
Pues, ¿cuándo se ha de casar
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una mujer nunca vista?
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BELISA
Eso no ha de ser conquista Eso no ha de ser conquista En la época seguía vigente un debate que, como ya se ha señalado en el estudio introductorio (capítulo quinto), llevaba activo desde principios del siglo xvi, acerca de la libertad de elección de los novios frente a los matrimonios concertados, en los que primaba el interés por los beneficios tanto económicos como sociales que podían devenir de la unión de dos familias. En este debate se insertan autores de prosa didáctica dirigida a mujeres como Luis Vives, Erasmo o Pedro de Luján. Algunos estudiosos del teatro áureo (Guimont y Pérez Magallón, 1998; Ruíz, 2005) ven en el matrimonio por amor un mero tópico literario que pudo influir en las demandas de algunas mujeres, pero no una costumbre extendida. ,
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que es imposible acertar.
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FENISA
¿Pues qué ha de ser?
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BELISA
Buena fama Buena fama Recogen estas palabras la actitud que principalmente se requería a las doncellas como ya se ha visto en el estudio introductorio (capítulo sexto), lo más importante en la educación de la doncella era que cultivaran las principales virtudes, a saber: la vergüenza, la honestidad y la castidad.
de virtud y de nobleza.
70
FENISA
Donde falta la riqueza
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mucho la hermosura llama llama Corrección de Hartzenbusch,lección que acepto por ajustarse mejor a la rima consonante y al sentido del pasaje. falta infama ,
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que ya no quieren los hombres
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sola virtud.
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BELISA
¿Pues qué?
FENISA
Hacienda.
(Salen LUCINDO, GERARDA y HERNANDO, criado de LUCINDO Salen Lucindo y Gerarda, Hernando, criado de Lucindo. Salen Lucindo, Gerarda y Hernando. .)
GERARDA
¿Que soy tu querida prenda?
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LUCINDO
Así es razón que te nombres.
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GERARDA
Galán de palabras vienes.
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LUCINDO
Ando al uso Ando al uso Andar al uso es «demás del sentido literal de vestirse a la moda y andar con el traje que se usa, metaphoricamente es acomodarse al tiempo, y contemporizar con las cosas, según piden las ocasiones y la coyuntura» (Autoridades). .
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FENISA
(Este es Lucindo)
GERARDA
Luego, ¿préciaste de lindo?
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LUCINDO
¡De lindo! «Donaire Donaire En el capítulo octavo del estudio introductorio se ha explicado de manera detallada la figura de la dama donaire y las connotaciones que este adjetivo tenía. En este caso se utiliza para indicar que las palabras de Gerarda tienen gracia. » tienes,
80
préciome de «hombre hombre Lindo/hombre: el lindo en la época era la correspondencia masculina de la mujer «voluble y casquivana» (Deleito y Piñuela, 1946: 62). El lindo era un joven a la moda, que rendía voluntades por donde pasaba gracias a sus habilidades de donjuán. Gerarda le pregunta a Lucindo si se precia de lindo cuando este le responde que anda al uso, es decir, que le habla según requiere la situación, pero hay aquí un juego de palabras en la pregunta de Gerarda, quien lo toma por la moda. Sin embargo, el galán afirma preciarse de hombre, es decir, de huir de esas refinadas y amaneradas costumbres pues, como Covarrubias señala «decir el varón lindo absolutamente es llamarle afeminado», de modo que se trataba de una denominación más bien peyorativa en la época. Señala Deleito (1946: 190) como curiosidad que no solo las mujeres se perfumaban, sino que también lo hacían los lindos. Remito, para una descripción detallada de los usos del lindo al apartado que este mismo autor dedica a este personaje (1946: 217) así como al estudio de Sánchez Jiménez (2015). La finura de las mujeres vestidas de hombre en la comedia les valía en muchos casos el apreciativo de lindo, lo que se acabó constituyendo en una tradición a la que pertenecerían obras como El lindo don Diego de Moreto. ».
81
FENISA
(¡Ay de mí!
locamente imaginé
82
poner en hombre la fe
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que con el alma le di
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no habiendo nacido de él
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la pretensión de mi amor)
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GERARDA
Para un amante hablador
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soy en las tretas cruel,
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que conmigo no hay chacota chacota Según el diccionario de Autoridades chacota es «bulla y alegría llena de risa, chanzas, voces y carcajadas, con que se celebra algún festejo, o se divierte alguna conversación».
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«por vida por vida «Modo de hablar[…]. Úsase también por aseveración, y juramento» (Autoridades). » del gusto mío.
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LUCINDO
De tus locuras me río.
91
GERARDA
¡Qué gato de algalia algalia Mantenemos la lectura de P3 por ser más cercana a la pronunciación de la época. argalia gato de algalia algalia Mantenemos la lectura de P3 por ser más cercana a la pronunciación de la época. argalia [o algalia algalia Mantenemos la lectura de P3 por ser más cercana a la pronunciación de la época. argalia ]. También conocido como gato índico, es un felino propio de Asia, de «hocico agudo, el cuerpo largo, las patas cortas, el lomo ceniciento y ondeado de negro, el vientre más claro y la cola anudada. […] Es el que produce el algalia algalia Mantenemos la lectura de P3 por ser más cercana a la pronunciación de la época. argalia » (Academia Usual). El algalia algalia Mantenemos la lectura de P3 por ser más cercana a la pronunciación de la época. argalia es un tipo de resina aromática que se usa en perfumería, según Autoridades: «El sudor que despide de sí el gato llamado de algalia algalia Mantenemos la lectura de P3 por ser más cercana a la pronunciación de la época. argalia , al cual se le fatiga batiéndole con unas varas, de suerte que se le hace sudar, y recogiendo el sudor con una cucharilla se hace como una especie de manteca, la cual es sumamente odorífera. […]Algunos son de sentir que no es sudor, sino suciedad que se engendra en una bolsilla que este animal tiene a los compañones y orificio». En el texto se presenta una comparativa entre los azotes que se dan al gato de algalia algalia Mantenemos la lectura de P3 por ser más cercana a la pronunciación de la época. argalia para sacar su perfume y la crueldad que puede Lucindo emplear para obtener el amor de Gerarda, quien responde que no es como esos gatos y que nada logrará de ella por mucho rigor al que la someta. azota!
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Por su vida que no saque
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con arrobas arrobas «Peso de veinticinco libras. Dice Diego de Urrea ser nombre arábigo, errubun, que vale cuarta parte, del verbo rebbea, que significa partir en cuatro partes; y según esto arroba será la cuarta parte del número ciento» (Covarrubias). de rigor,
94
un adarme adarme Según Autoridades, un adarme equivale a «la décima sexta parte de una onza, o la mitad de la drachma. Puede ser voz corrompida del Griego Drachma, cuya mitad monta». Gerarda, ante la actitud desafiante de Lucindo realiza la comparativa antes comentada con el gato de algalia y dirá que Lucindo «no saque, con arrobas de rigor/, un adarme de mi amor» (vv.94-95), es decir, por mucho sufrimiento y castigo al que quiera someterla, ella no le dará ni una mínima parte de su amor. de mi amor.
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LUCINDO
Tu rigor mi amor aplaque,
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que alabarte una mujer
97
que pasaba junto a ti,
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no [habiendo] haciendo Corregimos la lección a habiendo , pues parece ser la lectura más acertada en cuanto al sentido. haciendo malicia en mí,
99
¿qué delito puede ser?
100
Y ya te dije que tú
101
eras mi querida prenda.
102
GERARDA
Vaya a poner esta tienda
103
a las Indias del Perú.
104
Todas esas niñerías
105
[de] de Corregimos a de , como también corrige Hartzenbusch ya que es la forma que mejor concuerda. me me cuentas, y de espejuelos
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para bobas son anzuelos.
107
No conmigo argenterías.
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Oro macizo de amor
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me han de dar, no no Aceptamos la enmienda de MP, que también realiza Hartzenbusch ya que se ajusta más al sentido de la intervención. por plomo, a mí.
110
FENISA
(¿Que a quien no sabe de mí
111
amase con tal rigor?
112
¿que no me conozca este hombre,
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y que me muera por él?)
114
(Salen DORISTEO y FINARDO.)
FINARDO
Por aquí la vi con él.
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DORISTEO
¿Y es galán?
116
FINARDO
Es «gentil hombre gentil hombre Aquí se emplea, no con el sentido literal de hombre noble, sino con el de hombre de aspecto gentil. Autoridades indica: «Galán, airoso, bien dispuesto y proporcionado de miembros y facciones: y así se dice, Fulano es gentil mozo», de modo que se refieren al buen talle de Lucindo. ».
DORISTEO
¿Si son estos?
117
FINARDO
Estos son.
GERARDA
¿Ve aquel mancebo que viene?
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LUCINDO
Sí, veo.
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GERARDA
Pues aquel tiene
de mis veras posesión.
120
(Cuanto le dije es fingido,
121
cuanto le quise es burlando)
122
Voyme que me está aguardando.
123
(Pásase al otro Pásase al otro. Pásase con él. Pásase a Doristeo. .)
LUCINDO
¿Qué haré?
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HERNANDO
«Mosquetazo Mosquetazo Mosquear es «apartar de sí violentamente los embarazos u estorbos» (Autoridades), seguramente refiriéndose a cómo Gerarda se ha quitado de encima a Lucindo de manera brusca afirmando su preferencia por Doristeo para darle celos. » ha sido.
LUCINDO
¿Quitarele la mujer?
125
«¿Acuchillarele, Hernando? ¿Acuchillarele, Hernando? Es en algunos comentarios como estos en que se observa el germen de la comedia de capa y espada que después proliferaría conforme avanzara el XVII. Una serie de comportamientos y actitudes en los personajes que aquí solo encontramos de manera velada, sin una realización en la acción como se ha constatado en el capítulo segundo. »
126
HERNANDO
¿Quiéresla?
127
LUCINDO
Estoyme abrasando.
HERNANDO
Agua será menester,
128
que nadie merezca amor
129
si no es las libres mujeres.
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GERARDA
Digo que mis ojos eres.
131
DORISTEO
Templando vas mi rigor.
132
Como acompañarte vi
133
este galán majadero,
134
preciado de caballero,
135
notable enojo sentí.
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Mas en ver que le has dejado,
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brazos y gracias te doy.
138
GERARDA
Vente conmigo que voy…
139
DORISTEO
¿[Mas] a dónde?
140
GERARDA
Hacia el Prado el Prado También conocido como el Prado Viejo de San Jerónimo, se situaba donde se encuentra el actual Paseo del Prado. Se trataba de una zona sin asfaltar, con árboles y un arroyo, que desde que regresara la corte a Madrid en 1606 se convirtió en un espacio de encuentro para las clases altas, por tanto, no extraña que Gerarda, dama cortesana, salga al Prado de noche. Cuenta Zabaleta que « [a]penas se ha desaparecido el sol cuando se aparecen en el Prado los coches cargados de diferentes sexos y de diferentes estados. Van a tomar el fresco y en un zapato alpargatado con ruedas se aprietan seis personas» (Zabaleta, 2016: 277). Había en esta zona toda una serie de fuentes de tipo ornamental, a las que se hará referencia al comienzo de la segunda jornada. Muchas comedias de la época tienen como escenario el prado, como La verdad sospechosa de Ruiz de Alarcón, obras de Tirso y en la mayoría de dramaturgos que sitúan la escena en Madrid, como en el caso de La gran comedia del caballero de Agustín Moreto en la que leemos («Pues bajémonos al Prado/ que eso es mejor para allí»). Aparece igualmente, por ejemplo, en una novela como El diablo cojuelo de Vélez de Guevara («Va anocheciendo y encubriéndose el concurso de la calle Mayor. Ya todo ha bajado al Prado» (Tranco VIII), por lo que estamos ante un lugar de amplia tradición literaria. .
(Vanse los tres Vanse los tres. Tomamos la solución de MP ya que salen Gerarda, Doristeo y Finardo. Vanse los dos. .)
LUCINDO
¿Fuéronse?
141
HERNANDO
Con mucha mucha muchas prisa priesa prisa Optamos por prisa frente a priesa ya que la rima con Fenisa es mucho más natural. No obstante, debemos tener en cuenta que en el español del siglo xvii seguramente la pronunciación sería equivalente. prisa.
No te aflijas, que es martelo martelo Según Autoridades es «la unión y correspondencia cariñosa entre dos personas». En el diccionario de la Academia de 1817, sin embargo, aparece recogido como «celos o la pena y aflicción que nace de ellos», significado que se ajusta mejor al sentido del texto. .
142
LUCINDO
¿Quién es aquella?
143
HERNANDO
Recelo
que esta esta es la vecina Fenisa,
144
pero tiene una giganta
145
por madre, que es emprender emprender Podría referirse a la leyenda celta que narra el origen del monumento natural conocido como la calzada del gigante. La leyenda cuenta el conflicto entre el gigante irlandés Finn MacCool y el escocés Benandonner. El primero decidió construir un paso para enfrentarse al segundo, pero al llegar a tierras escocesas y darse cuenta del gran tamaño del gigante escocés huyó sin saber qué hacer para enfrentarse a él. Pidió ayuda a su esposa Oonagh, quien pensó en disfrazar a su esposo de bebé y meterlo en una cuna. Tras ser invitado a la casa, Benandonner, asustado por las enormes proporciones que el padre de una criatura de ese tamaño pudiera tener, huyó, destruyendo la calzada. De este modo, es posible que Hernando compare la tarea de esquivar a Belisa con la de enfrentarse a ese posible gigantesco ser.
146
a Irlanda.
147
FENISA
(Nunca mujer
se puso a locura tanta:
148
a un hombre que no me ha visto,
149
ni se acuerda de si nací,
150
quiero bien)
151
LUCINDO
Nunca la vi.
FENISA
(¡Qué mal mi inquietud resisto!
152
¿Cómo le daré ocasión
153
para que «el rostro me vea el rostro me vea Los manuales de conducta recomendaban que las mujeres salieran de casa lo más cubiertas posible, con el rostro cubierto por un velo. Sin embargo, como distingue Deleito (1946: 64), no hay que confundir las cubiertas que eran aquellas mujeres que por vergüenza cubrían su rostro con un velo para evitar ser objeto de las miradas de los hombres, con las tapadas, figura sobre la que hay mucha literatura, y que cubrían el rostro con la intención de provocar la curiosidad en los hombres, dejando siempre al descubierto el ojo izquierdo. Entendemos, por tanto, que Fenisa pertenecía al primer grupo. »?
154
Amor mil cosas rodea,
155
todas sin remedio son)
156
HERNANDO
Si vieses esta doncella,
157
te doy palabra, señor,
158
que olvides tu loco amor,
159
porque es sabia, honesta y bella,
160
aunque no sé qué he pensado
161
de tu padre…
162
LUCINDO
¿De mi padre?
HERNANDO
Pero quizá con su madre
163
casarse tiene pensado,
164
y aún es más puesto en razón.
165
LUCINDO
¿Casarse mi padre agora?
166
HERNANDO
Habla y mira esta señora,
167
que es de rara perfección.
168
LUCINDO
Llevome el alma Gerarda,
169
celos me tienen sin mí.
170
¿Qué quieres que mire aquí?
171
HERNANDO
Esta hermosa gallarda gallarda gallardía es la «bizarría, desenfado y buen aire, especialmente en el manejo del cuerpo». En este caso Hernando está llamando la atención de Lucindo sobre Fenisa por su gracia al desenvolverse, ya que no puede ver su rostro, probablemente velado. El uso de un calificativo como gallarda no es infrecuente en Lope de Vega, quien incluso titularía una de sus obras como La gallarda toledana. Igualmente lo hace en El gallardo catalán título que se refiere a la identidad que asume la protagonista que en esta comedia finge ser un hombre. .
172
LUCINDO
No hay vista en hombre celoso,
173
todo le parece mal.
174
FENISA
(Ya he pensado traza traza Medio que se discurre para conservar y lograr algún fin según Autoridades. igual
175
a mi disignio amoroso:
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pasaré junto a Lucindo,
177
dejaré el lienzo lienzo «Pedazo de tela de lino, de una vara en cuadro, que ordinariamente sirve para limpiarse las narices y el sudor» (Autoridades). Pañuelo. caer caer Sobre cómo elabora Fenisa el plan para acercarse a Lucindo y la función que juega el pañuelo aquí, en un artículo sobre la obra, «Clothes encounters: revealing and concealing the body in Lope’s La discreta enamorada», Larson señala que «her performance here involves that combination os simultaneous showing and hiding that has been drawn the attention of all those who have written on erotic use of apparel» (2005: 24). ,
178
y al dármele podrá ser
179
mire el alma que le rindo,
180
que si a los ojos me mira
181
verá toda el alma en ellos)
182
HERNANDO
Mira aquellos ojos bellos,
183
donde amor de amor suspira.
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BELISA
Vámonos hija, que es hora
185
de recogernos a casa.
186
HERNANDO
Ya junto a nosotros pasa,
187
mira su belleza agora.
188
(Pasa y deja caer el lienzo.)
LUCINDO
Un ángel me ha parecido.
189
HERNANDO
El lienzo se le cayó.
190
LUCINDO
Quedo, darésele yo.
191
Que volváis el rostro os pido.
192
(Alza el lienzo.)
FENISA
¿Qué es, señor, lo que mandáis?
193
LUCINDO
Este lienzo se os cayó.
194
FENISA
¿A mí? Sospecho que no,
195
pero esperad.
196
(Desenfáldase Desenfáldase Hartzenbursch enmienda a desenfáldase, corrección que aceptamos pues parece acercarse más al sentido de la escena. Desenfádase Desenfádase Desenfáldase Desenfáldase Hartzenbursch enmienda a desenfáldase, corrección que aceptamos pues parece acercarse más al sentido de la escena. Desenfádase Desenfádase Enfaldarse es, «bajar el enfaldo» (drae) el enfaldo es, a su vez «seno o cavidad que hacen las ropas enfaldadas [recogidas] para llevar algunas cosas» (drae) es decir, Fenisa se recompone la ropa fingiendo buscar el pañuelo entre los pliegues de su falda recogida. toda y descúbrese.)
LUCINDO
¿Qué buscáis?
FENISA
Si tengo en la manga el mío.
197
BELISA
¿Qué es eso?
198
FENISA
En esta no está.
BELISA
¿Qué es eso?
199
FENISA
El lienzo me da da Acepto esta lectura por cuestiones de rima. dad .
BELISA
Pues, ¿es tuyo?
200
LUCINDO
(Gentil brío)
FENISA
Eso es lo que ando mirando,
201
en esta no está tampoco.
202
HERNANDO
(Volver puede un hombre loco
203
aquel mirar suave y blando)
204
FENISA
Miraré las faldriqueras faldriqueras Según Autoridades faltriquera es «la bolsa que se trae para guardar algunas cosas, embebida y cosida en las basquiñas y briales de las mujeres, a un lado y a otro». .
205
BELISA
Acaba.
206
FENISA
Ya me doy prisa prisa priesa .
No está aquí.
207
BELISA
¡Vamos, Fenisa!
FENISA
Ni en estotra está.
208
BELISA
¿Qué esperas?
FENISA
¿Tiene unas randas randas Según Autoridades , «adorno que se suele poner en vestidos y ropas y es una especie de encaje labrado con aguja y tejido, el cual es más grueso y con los nudos más apretados que los que se hacen con palillos». ?
209
LUCINDO
Sí, tiene.
FENISA
¿Y encaje?
210
LUCINDO
¿No lo miráis?
BELISA
Despacio, en la calle estáis,
211
donde todo el mundo viene.
212
FENISA
Pues, ¿quiere vuestra merced
213
que lleve lo que no es mío?
214
LUCINDO
Señora, de vos le le lo fío.
215
FENISA
Haceisme mucha merced.
216
¿Tiene un poco descosido
217
de una randa?
218
LUCINDO
Sí, sospecho.
FENISA
¿A qué lado?
219
BELISA
Es sin provecho.
LUCINDO
Juzgo Juzgo Sigo esta lectura porque se ajusta a la métrica del verso octosílabo. Sospecho que de vos ha sido.
220
BELISA
Señor, déjanos déjanos dejadnos pasar.
221
Poned el lienzo en la pila
222
del agua bendita.
223
FENISA
(Afila,
amor, tu flecha al tirar)
224
BELISA
Vamos.
225
FENISA
Yo voy.
HERNANDO
¿No es hermosa?
LUCINDO
Celos ¿por qué me cegáis?
226
(Vuelve FENISA Vuelve Fenisa. MP omite esta acotación. .)
FENISA P3 omite el nombre del personaje, aunque sitúa el verso inmediatamente después de la acotación Vuelve Fenisa. Las palabras corresponden, evidentemente a esta. Fen. MP sí repone Fen.
¡Ah, señor!
227
LUCINDO
¿Qué me mandáis?
FENISA
Advertiros de una cosa,
228
si de aqueste aqueste aquese lienzo acaso
229
parece más cierto dueño,
230
que mi palabra os empeño,
231
(iba a decir que me abraso)
232
que no sé cierto si es mío,
233
diréis que vivo en la calle
234
de los Jardines de los Jardines Esta calle formaba parte del trazado urbano de Madrid del siglo xvii. Se encontraba en el centro de la villa, cerca del distrito de Sol y también del Prado. Es posible que recibiera este nombre por los jardines a la italiana que allí había. Lope sitúa la acción, en el eje galante de Madrid, donde parte de la alta sociedad madrileña vivía en esa época. Un eje que cambia en la expansión del Madrid de los Austrias desde la articulación medieval entre el Alcázar, la calle Mayor y Sol, a la nueva entre Sol y Prado. La que fuera en la época famosa por sus bellos jardines, en la actualidad no es más que una calle corriente en mitad de la multitud de edificios construidos en la zona, en el espacio entre la Gran Vía y la Calle de Alcalá, situada cerca de Sol y de la Calle de la Montera. .
235
HERNANDO
«de los Jardines.de los Jardines.¡Qué talle!
¡Qué gracia! ¡qué rico brío!
236
FENISA
Enfrente del capitán
237
Bernardo, Lucindo.
238
LUCINDO
El mismo
es mi padre.
239
FENISA
(¡Ay dulce abismo
donde abrasándome están!)
240
BELISA
Estás loca.
241
FENISA
Ya me voy,
que aqueste «hidalgo hidalgo «La persona noble que viene de casa y solar conocido» ( Autoridades ). » decía
242
que es mi vecino.
243
BELISA
Porfía,
vamos.
244
FENISA
(¡Qué perdida estoy!)
(Vanse las dos Vanse las dos. Vanse. .)
HERNANDO
¿Qué te parece?
245
LUCINDO
Que es bella,
cortés, discreta y gallarda.
246
Mas quiero bien a Gerarda,
247
y vase el alma tras ella.
248
Celos es suelo traidor,
249
resbaladizo, de suerte suerte Acepto esta lectura ya que restablece la redondilla y el sentido. fuente
250
que hará caer al más fuerte
251
en los lodos del amor.
252
Terrible cosa es mirar
253
una mujer desdeñosa
254
hablar a otro hombre celosa
255
cuando se quiere vengar.
256
Aunque mi amor fuera poco,
257
que poco debe de ser,
258
«ver tan libre una mujer ver tan libre una mujer Lucindo hace hincapié en el efecto que tiene sobre él, y sobre los hombres en general, como afirmará después Hernando, que una mujer actúe libremente, hable a los hombres y los trate con desdén y libertad, lo que provoca celos en el galán y lo lleva a sentir una mayor atracción por la cortesana. »
259
bastaba bastaba basta volverme loco.
260
HERNANDO
Mujeres libres, señor,
261
son siempre las más queridas,
262
y aun iba a decir perdidas,
263
pues han perdido el honor honor mujeres libres…han perdido el honor: Hernando satiriza esa diferenciación entre mujeres libres y mujeres honradas que impone la sociedad en un juego de palabras con el sentido de mujeres libres, que bien puede referirse tanto a las mujeres libres como a las prostitutas. El comportamiento que muestra Lucindo queda justificado a través del comportamiento general del hombre hacia la mujer, que desdeña y aborrece a la esposa honrada y la imaginan consolarse de estas penas con el pensamiento puesto en mil hombres, mientras él sale a buscar a esas mujeres libres que hipócritamente critican tal como expone el criado. En este sentido, Hernando se burla de Lucindo, a quien la libertad de acción de Gerarda lo llena de celos y atrae a partes iguales. .
264
Llora la mujer honrada
265
el siempre injusto justo desdén
266
del hombre que quiere bien
267
y a él no se le da nada,
268
porque sabe que ha de estar
269
«pudriéndose en su aposento pudriéndose en su aposento La mujer honrada sabe que su lugar está en la casa, sin hacer caso a los hombres, y no en la calle, aunque por ello pueda ser rechazada por posibles pretendientes. Esta afirmación entronca con los versos 25 a 28 en que Belisa recomienda el encierro como muestra de honradez a Fenisa. Sobre la posibilidad de salir a la calle las doncellas y bajo distintas circunstancias había diversidad de opiniones, aunque primaba aquella de que el encierro absoluto era excesivo y se aconsejaba salir a la calle de vez en cuando bajo supervisión y en compañía adecuada. ».
270
Pero cuando el pensamiento
271
se pone aquí, no hay burlar,
272
que apenas con los enojos
273
sacarás de casa el pie
274
cuando consolada esté
275
con mil hombres a tus ojos.
276
LUCINDO
Por eso el amor no dura
277
en libres, sino en «honradas honradas El amor no dura en libres sino en honradas: continúa la batalla dialéctica que mantienen Hernando y Lucindo, cada uno defendiendo una postura. Mientras el galán parece querer defender la posición tradicional, más extendida en la sociedad de la conveniencia de escoger una pareja que encaje en el calificativo de honrada, el criado ironiza acerca de la tensión que surge entre el discurso de la sociedad acerca del comportamiento de la mujer, y la preferencia de los hombres por las mujeres libres para su diversión. ».
278
HERNANDO
Cuelgan de celos y espadas
279
hombres de poca cordura,
280
quiero decir poca edad.
281
Ya espero verte algún día
282
lejos de aquesta «porfía porfía «instancia y ahínco en defender alguno su opinión o constancia en continuar alguna pretensión» (Covarrubias). »
283
y cerca de esta verdad.
284
LUCINDO
Hartas causas me retiran.
285
HERNANDO
Una mujer libre y loca
286
es como «mona que coca mona que coca Del verbo cocar, que según Covarrubias «está tomado del sonido que hace la mona para espantar a los muchachos, y ponerles miedo, porque no le hagan mal», no obstante, parece más ajustado el sentido que recoge el Diccionario Usual de la Academia como los gestos que se hacen para «halagar a alguno con fiestas, o ademanes, para persuadirle lo que se quiere». »
287
a los niños que la miran miran tiran .
288
Pero cuando llega el hombre
289
que tiene gobierno y palo,
290
«espúlgale espúlgale Espulgar, quitar pulgas. Según Autoridades «limpiar la cabeza y otra parte del cuerpo, quitando del vestido los piojos, pulgas y cosas inmundas», se refiere, metafóricamente, a regalar y cuidar con gran atención al hombre. » con regalo,
291
y no hay voz que no le asombre.
292
A los mozos sin consejo consejo Sigo esta lectura por cuestiones de rima. consejos ,
293
las mujeres hacen cocos hacen cocos El drae recoge ‘hacer cocos’ como los gestos y señas que se hacen los enamorados como muestra de afecto junto con el sentido aportado en la nota 49, siendo ambos posibles y adecuados en este contexto. Señala Deleito que la palabra coqueta proviene de esta frase, pues se trata de hacer «monadas o garatusas, para atraer y cautivar a los hombres» (Deleito y Piñuela, 1946: 61).
294
porque son niños y locos porque son niños y locos En MP falta este verso. ,
295
«no al hombre maduro y viejo no al hombre maduro y viejo Una mujer libre y loca… no al hombre maduro y viejo : esta comparación de la mujer con la mona se sigue de la comparación que Lucindo y Hernando elaboran entre la mujer libre y la mujer honrada. La primera es comparada con una mona que con gestos y celos busca seducir a los muchachos, presa fácil de esta seducción, lo que no sucede con el hombre mayor, sabio, a quien trata de ganarse dedicándose solo a él. Insiste Hernando en su intervención, en que esta actitud de su señor es propia de los galanes mozos, que sucumben a los cantos de sirena de las seductoras que buscan darles celos porque saben de su debilidad, frente a los galanes más serios, con quienes no se atreven a poner en juego esas estrategias. ».
296
Ya te ha visto en los anzuelos,
297
y aunque no puede sacarte,
298
alarga cuerda con darte
299
celos, celos y más celos.
300
LUCINDO
¿Qué he de hacer?
301
HERNANDO
Señor,
buscar una bella cifra.
302
LUCINDO
¿Luego el amor se descifra?
303
HERNANDO
Sí.
304
LUCINDO
¿Con qué?
HERNANDO
Con otro amor.
LUCINDO
No tratemos de eso agora.
305
Vamos a ver en qué para.
306
HERNANDO
¿Ves como es cosa muy clara
307
que con celos te enamora?
308
¡Qué bien, Lucindo, un discreto
309
cañas de pescar las llama!
310
Pescan «honra honra Honra, que puede tomarse como equivalente de honor en el teatro lopesco (Arellano, 1998: 10). En este verso puede tomarse claramente en el sentido de reputación y buena fama del hombre, especialmente si nos encontramos ante galanes que pertenecen a las clases nobles. », hacienda y fama,
311
aunque cañas en efecto.
312
¿No te afrentas que una cosa,
313
que a todo viento blandea
314
para «estribarte estribarte derribarte Se trata de un claro error de sentido, pues el estribo refuerza, no derriba. estribarte estribarte derribarte Se trata de un claro error de sentido, pues el estribo refuerza, no derriba. Estribar, según Autoridades «metaforicamente corresponde a fundarse, afianzarse, asegurarse, apoyarse». » sea
315
enemiga poderosa?
316
A tu hacienda pone cebo,
317
de celos hace sedal sedal Sigo esta lectura que completa la rima de la redondilla y encaja mejor con el significado. sedas ,
318
pues como que, en hilo igual,
319
cuelgue un discreto mancebo.
320
Lo que «aquel sabio aquel sabio Se refiere a Anacarsis (VII a. C.) filósofo escita que comparó las leyes con telas de araña, pues atrapaban a las moscas y pequeños insectos mientras los grandes las podían destruir. » decía
321
«por por Sobre » las leyes, muy mejor
322
por la «mujer de de sin el H propone esta varianción sobre el texto base. amor mujer de de sin el H propone esta varianción sobre el texto base. amor Podría interpretarse de de sin el H propone esta varianción sobre el texto base. sde de sin el H propone esta varianción sobre el texto base. dos perspectivas diferentes. La primera, como mujer enamorada; la segunda, en referencia a las prostitutas o mujeres que hacen de de sin el H propone esta varianción sobre el texto base. l amor su oficio. »
323
agora decir podía:
324
son como telas de araña,
325
pescan moscas, débil gente,
326
mas no el animal valiente,
327
que la rompe y desmaraña.
328
Afréntate de que yo
329
«te enseño el vivir te enseño el vivir a lo largo del parlamento, Hernando, el criado, insiste a su amo en la conveniencia de olvidar el amor que siente por la libre Gerarda y en que centre sus esfuerzos en conquistar a una mujer honrada, pues las libres solo buscan conquistar hacienda, honra y fama aprovechándose de los hombres de débil voluntad. Hernando señala a Lucindo que debería avergonzarse de que él, un simple criado, le enseñe cómo funciona la vida y el amor. Sobre esto, García Lorenzo (2005: 124), señala que buena parte de los rasgos del gracioso se desprenden de sus palabras y de los diálogos en que participa, ya que «con la palabra hace reír y con la palabra se convierte en moralista impenitente». Así, el criado demuestra ser más lúcido que un Lucindo cegado de celos, y en ocasiones sermoneará al galán (García Lorenzo, 2005: 128-130). ».
330
LUCINDO
¡No seas
pesado! Mientras me veas
331
donde el amor me enlazó,
332
de aquella tela de araña
333
soy mosca.
334
HERNANDO
Y qué moscatel…
LUCINDO
Ya soy pez simple y fiel
335
del cebo de aquella caña.
336
Vamos, volverela a ver,
337
que me ha picado en el dedo
338
«del corazón del corazón dedo del corazón: señala Autoridades que al dedo de en medio «comúnmente se le llama del Corazón, por haberse creído que tiene con él una próxima comunicación». ».
339
HERNANDO
Tengo miedo,
que algo te ha de suceder.
340
LUCINDO
A ver vuelvo mis enojos.
341
HERNANDO
¡Jesús! Qué necios desvelos.
342
LUCINDO
Diome pimienta de celos,
343
voy a beber por los ojos.
344
(Vanse, y sale sale La acción sucede ahora en casa de Belisa. BELISA y FENISA Vanse, y sale Belisa y Fenisa. Vanse. Salen Belisa y Fenisa. .)
BELISA
¿Haste quitado tu manto?
345
FENISA
Quitado, señora, está.
346
BELISA
Pues toma ese manto allá.
347
FENISA
De tu cólera me espanto.
348
¡Válgame Dios! ¿qué te hago?
349
Con cualquier cosa te ofendo…
350
BELISA
¿Tú piensas que no te entiendo?
351
Yo tengo mi mi muy justo pago,
352
si yo te cerrase encerrase en casa,
353
pocas veces me darías darías daréis
354
estos disgustos.
355
FENISA
Los días,
que esto por milagro pasa,
356
que al fin son de un jubileo son de un jubileo Son motivo de celebración por la indulgencia que suponen. ,
357
tan caros me han de costar
358
que te tengo de rogar
359
que me encierres.
360
BELISA
No lo creo.
FENISA
¿De qué te quejas de mí
361
que siempre me andas riñendo?
362
BELISA
De tu libertad me ofendo.
363
FENISA
¿Libertad?
364
BELISA
¿Yo no lo vi?
FENISA
¿Qué mancebo me pasea
365
de estos que van «dando el talle dando el talle «disposición, o proporción del cuerpo humano» y «se toma particularmente por la cintura» ( Autoridades ). La alusión al talle en relación con el aspecto físico es habitual en la literatura de la época. En El amor enamorado Dafne dirá: «¡Qué mal talle! No merece ser deidad» (Vega, 2015c: v.1220), aunque en la mayoría de casos suele utilizarse de manera positiva, alabando las cualidades físicas, como se observa en El Narciso en su opinión de Guillén de Castro: «y que bien logrado es/ en ti el talle, y gentileza / que dio la naturaleza/ de la cabeça a los pies» (Jornada I). En este caso Fenisa replica a su madre, ante el rechazo a las supuestas libertades que se toma, que nadie la pretende, ni ningún mozo que presuma de ser atractivo le pasea la calle. En los versos 365-379 Fenisa refiere los posibles motivos (inexistentes todos ellos) por los que su madre podría mostrar esa actitud represiva y protectora que ella considera excesiva. Todos los ejemplos que se dan en estos versos sirven para conocer algunas de las costumbres que en ese periodo tenían los jóvenes pretendientes, como el regalo de prendas, enviarse cartas o entrevistarse en las ventanas de noche. »?
366
¿Qué «guijas guijas Guijarros, piedras pequeñas. » desde la calle
367
me arroja porque le vea?
368
¿Qué seña me has visto hacer?
369
En la Iglesia ¿quién me sigue
370
que a estar celosa te obligue?
371
¿Qué vieja me vino a ver?
372
¿Qué billetes billetes «Papel en que se escribe algunas pocas razones de una a otra persona […], fue muy buena invención para comunicarse con más quietud, y tratar las cosas en secreto, no fiándolas de ningún tercero ni criado» ( Covarrubias ). El billete de amor es un recurso muy habitual en la comedia. Señala Díez Borque que «repetido para poner en relación amante y dama» (Díez Borque, 1976: 38). Así, asistimos a la redacción de un billete de parte de Teodora para Riselo en El acero de Madrid , o a su recepción por parte de distintos personajes a lo largo de la acción de El maestro de danzar , incluso la lectura de uno da inicio a la acción de Viuda, casada y doncella , por poner algunos ejemplos. me has hallado
373
con palabras deshonestas?
374
¿Qué pluma para respuestas?
375
¿Qué tintero me has quebrado?
376
¿Qué cinta que no sea tuya
377
o comprada por tu mano?
378
¿Qué chapín chapín Calzado femenino, seguramente de origen español, destalonado cuya suela era de corcho, alcanzando en ocasiones una gran altura y que se aseguraba mediante el uso de correas o cordones. El Diccionario de Autoridades indica que se distingue de la chinela por tener la suela redonda y que se usaba especialmente durante el invierno para proteger los bajos de los vestidos de la suciedad y el fango. , qué toca toca Adorno para la cabeza elaborada generalmente con telas finas y ligeras, puede recibir distintos nombres según el material del que estén hechas. Véase Carmen Bernís, Indumentaria española en tiempos de Carlos V. ?
379
BELISA
En vano
quieres que mi honor te arguya.
380
No me quejo de que sea
381
verdadera la ocasión.
382
FENISA
Pues ¿qué es esto, prevención prevención Hartzenbusch lo convierte en un verso partido y atribuye la palabra “prevención” a Belisa. El texto base presenta un símbolo de interrogación tras “qué es esto”, lo que podría bien justificar la enmienda de Hartzenbusch. No obstante, creo que también es pertinente, y se acopla al significado, que sea Fenisa quien se pregunte si tanto encierro es prevención, por lo que, aunque se podría aceptar la corrección, aunque no es necesaria. ?
383
BELISA
Mi honor e[l] es ser Corregimos lo que parece ser un evidente error, pues no hace sentido ni la opción de P3, ni la de MP. tuyo desea.
384
Querría que te guardases,
385
de eso mismo que me adviertes
386
y de que a estas puertas más fuertes y de que a estas puertas más fuertes y de que a esas puertas tan fuertes
387
«nuevos escándalos echases nuevos escándalos echases La afirmación de Belisa sugiere que previamente se ha vivido algún tipo de situación escandalosa en la casa, seguramente infidelidades maritales. ».
388
FENISA
(¿Tanto me podrás guardar?)
389
BELISA
¿Qué dices?
390
FENISA
Que haré tu gusto.
pero cáusame disgusto
391
tanto gruñir y encerrar,
392
¿fuiste santa por tu vida
393
en tu tierna edad?
394
BELISA
Fui ejemplo,
en casa, en calle y en templo,
395
de una mujer recogida.
396
Los ojos tuve con llave Los ojos tuve con llave Una vez más se remarca la importancia de la honestidad y castidad a través de la mirada. A nadie miró mientras fue doncella. .
397
FENISA
¿Cómo te casaste?
398
BELISA
El cielo
vio mi virtud y mi celo,
399
que el cielo todo lo sabe.
400
FENISA
¡Mi tía me dijo a mí
401
que hacías mil oraciones
402
y andabas por estaciones!
403
BELISA
¿Yo? ¿Para casarme?
404
FENISA
Sí.
Y mil viernes ayunabas,
405
a un «padre del yermo padre del yermo «Particularmente significa uno de aquellos antiguos Anacoretas, que habitaban los desiertos, por huir del bullicio del mundo, y darse a la contemplación y penitencia. Ahora suele usarse irónicamente […] y así se usa también para despreciar al que aconseja penitencia, u retiro, no teniendo autoridad para ello, o no correspondiendo su vida al consejo que da» ( Autoridades ). » igual,
406
y haciendo esto es señal
407
que casarte deseabas.
408
BELISA
¡Nunca tal imaginé!
409
Miente por tu vida y mía,
410
que antes monja ser quería
411
y sin gusto me casé.
412
FENISA
Pues, ¿cómo fuiste celosa
413
de mi padre, que Dios haya?
414
BELISA
Porque no había joya o saya saya Primer traje que se viste sobre la ropa interior o semiinterior y que podía llevarse a cuerpo o bajo otras prendas. Carmen Bernís (1962: 102) indica que previo al siglo xv se trataba de una prenda indistintamente usada por mujeres y hombres. Según Autoridades se trataría de una pieza de ropa interior. No obstante, se ajusta más al disfraz que elabora el criado la siguiente definición recogida por Madroñal “pieza del traje femenino, que se usaba para vestir a cuerpo y de una sola pieza […] que solía ponerse sobre la camisa”. Aunque era una prenda que podían vestir ambos sexos, a partir del siglo xv la saya se convertiría en una pieza propiamente femenina, mientras los hombres vestirían sayo. ,
415
plata en casa, ni otra cosa,
416
que no diese a cierta dama.
417
Hacía aquel sentimiento
418
por vosotras…
419
FENISA
Golpes siento.
BELISA
Mira, Fenisa, quién llama.
420
FENISA
Por entre la reja vi
421
el el al capitán tu vecino.
422
BELISA
Ya lo que quiere adivino.
423
FENISA
¿Ya lo sabes? ¿Cómo ansí?
424
BELISA
Ya [ha] ya há H enmienda a há . Proponemos, ya que parece más acertado al sentido del verso, que ese ya de P3 sea en realidad una apócope de ya ha. días que da en mirarme,
425
creo que me quiere bien.
426
Yo le he mostrado desdén
427
y querrá en bodas hablarme,
428
y por tu vida, Fenisa,
429
que no me estuviese mal,
430
que es un hombre principal.
431
FENISA
Perdona, madre, esta risa.
432
BELISA
¿De qué te ríes?
433
FENISA
De ver
la santidad que tendrías
434
cuando más moza serías,
435
que ejemplo debió de ser,
436
en casa, en calle y en templo.
437
De llamar el capitán,
438
¿estos estos esos barruntos bostezos barruntos Hartzenbusch corrigió adecuadamente a barruntos. Solución que escojo por ser la que más se ajusta al sentido del parlamento. «barruntos barruntos Sospechas. » te dan?
439
Tomar quiero el buen ejemplo.
440
BELISA
¡Loca! Es un hombre muy rico,
441
y esta casa está sin hombre,
442
serate padre en el nombre.
443
FENISA
Que me escuches te suplico,
444
¿es para guardarme a mí?
445
BELISA
No es otra mi prevención,
446
que ver en casa un varón
447
que te guarde y honre a ti.
448
FENISA
Pues cásame a mi primero
449
y guárdeme mi marido.
450
BELISA
Cuando se hubiera ofrecido
451
lo hiciera y hacerlo espero.
452
FENISA
Yo en los términos te «arguyo arguyo Argüir es, según Autoridades , «disputar impugnando la sentencia u opinión de otro». ».
453
BELISA
Este guardará tu honor.
454
FENISA
¿No me guardará mejor
455
mi marido que no el tuyo?
456
BELISA
Hijo tiene, y ser podría
457
concertar eso también.
458
FENISA
(¡Ay, mi Lucindo y mi bien!
459
¡quién viese viese viera tan dulce día!)
460
(Sale BERNARDO viejo, muy galán con su gorra de plumas, espada y daga daga Espada corta que puede llevarse disimuladamente. Covarrubias dice que era obligación llevar espada conjuntamente si se llevaba daga ya que puede llevarse secretamente, disposición que también recoge Autoridades: «ordenamos que ninguna persona de cualquier estado, preeminencia o calidad que sea, no pueda traer ni traiga daga, ni puñal, sino trayendo espada juntamente». La caracterización del capitán responde a claramente a ello. , en fin, como capitán a lo antiguo como capitán a lo antiguo Dadas las influencias que tiene la commedia dell’arte sobre esta obra, es muy posible que se refiera al atuendo propio de la figura del capitano, que generalmente vestía a la usanza del soldado español, con gorra de plumas y gran espada, como se aprecia en muchos grabados de la época. .)
CAPITÁN
Como en salirse tardaban,
461
la licencia no aguardé
462
porque en eso imaginé,
463
señoras, que me la daban.
464
Fuera de que el ser vecino,
465
desde que vine de Flandes Flandes Hace referencia a la guerra de Flandes, o guerra de los 80 años, que tuvo lugar entre los años 1568 y 1648, en la que las Diecisiete Provincias de los Países Bajos se revolvieron contra Felipe II, conflicto que se extendería durante los reinados de Felipe III y Felipe IV. ,
466
me alienta a cosas más grandes.
467
BELISA
(Lo que me quiere imagino.)
468
Agravio se nos hiciera
469
si vuestra merced no entrara
470
y en esta casa mandara
471
como si en la suya fuera.
472
Llega esas sillas Fenisa.
473
(Siéntase el CAPITÁN.)
CAPITÁN
Vosotros, salíos allá.
474
BELISA
Pena, Fenisa, me da
475
que me cogiese deprisa.
476
¿Está bien puesta esta toca?
477
FENISA
Nunca mejor te la vi.
478
BELISA
¿Tengo alegre el rostro?
479
FENISA
Sí.
BELISA
¿Parécete que provoca?
480
FENISA
Sí, madre.
481
BELISA
¿A qué?
FENISA
A devoción.
BELISA
Maldita seas, amén,
482
nunca me has querido bien.
483
FENISA
(¡Oh, santas de privación!
484
Cuando no pueden comer,
485
les pesa de ver con dientes
486
a las otras. ¡Que esto intentes
487
no me espanto! Eres mujer)
488
BELISA
Hoy me descuidé en prenderme prenderme ponerme
489
un poquito de salud.
490
FENISA
No tengas tanta inquietud.
491
BELISA
¿Cómo?
492
FENISA
Tu galán se duerme.
BELISA
Ahora bien, voy a sentarme.
493
FENISA
La vergüenza de su amor
494
te dará, madre, color.
495
(Siéntase BELISA.)
BELISA
Ya podéis hablarme.
496
CAPITÁN
Belisa, el ser vecino, que en efecto
497
me obliga a reparar en vuestra casa,
498
de su virtud me ha dado buen concepto.
499
Veo tarde y mañana cuanto pasa.
500
Tras esto, sé de coro su nobleza sé de coro su nobleza su decoro, su nobleza ,
501
como suele informarse quien se casa,
502
y como la virtud y la belleza
503
sean despertadores del sentido,
504
aunque duerme la edad con más pereza,
505
yo me he me he animado Seguimos esta lectura y, además, en todo el texto se regularizan estas fromas gramaticaeles en que el tiempo verbal compuesto queda sincopado. me animado animado a daros un marido.
506
Tal como yo, que tengo menos años
507
de los que habéis, de verme, conocido,
508
sino que esto de andar reinos extraños
509
con las armas, dormir en la campaña,
510
caminos, velas, militares daños,
511
correr la posta correr la posta «Caminar con celeridad en caballos, a propósito para este ministerio que están prevenidos en los lugares a ciertas distancias, y el que la corre los va remudando, y toma su postillón donde le dan los caballos, así para volverlos, como para enseñarle el camino que lleva» ( USAL ). a Flandes desde España,
512
consumen la robusta gallardía
513
que los floridos años acompaña.
514
Dios haya a Carlos Quinto Dios haya a Carlos Quinto Equivalente a «Dios tenga en su gloria…». Se refiere a Carlos V de Alemania (emperador entre 1520 y 1558) y I de España (entre 1516 y 1556), lo que sitúa la acción de la obra en la época de Felipe II, en la que el Capitán se ha hecho viejo. , que decía
515
que la posta y la mar le envejecieron,
516
cuando apenas cuarenta y seis cumplía.
517
Yo nací el año del sesenta el año del sesenta 1560. , y fueron
518
el duque y la duquesa el duque y la duquesa Si tenemos en cuenta el verso siguiente «cuyas albas tal luz a España dieron» alude a los duques de Alba, representantes de uno de los principales ducados de España, el de Alba Tormes. Por las fechas aludidas en los versos anteriores se trataría del III Duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, el Grande, y su esposa María Enríquez de Toledo y Guzmán. El Duque, que «era conocido por oponerse a todo compromiso con los “rebeldes”» (Parker, 1982: 126), fue enviado en 1567 en el puesto de capitán general del ejército a los Países Bajos en una encomienda que logró restablecer el orden ya que su llegada hizo que buena parte de los oponentes huyeran. Aun así, tuvo que combatir contra el príncipe de Orange, quien fue derrotado. Tras esta gesta, Felipe II no acudió a Flandes como habían dispuesto y el Duque tuvo que permanecer al mando en este territorio. Sin embargo, en 1572 algunas zonas se rebelaron contra la política del Duque, cuyos recursos económicos estaban ahora mermados (Parker, 1982: 128-129) y, ante la imposibilidad de conseguir la victoria, volvió a España en 1973. mis padrinos,
519
cuyas albas tal luz luz vez a España dieron.
520
Heme hallado en jornadas y caminos,
521
que «si fuera fuera Sigo esta lectura, pues la concordancia con «jornadas y caminos» no hace sentido, sino que debe hacerlo con la primera persona del capitán. fueran de bronce si fuera fuera Sigo esta lectura, pues la concordancia con «jornadas y caminos» no hace sentido, sino que debe hacerlo con la primera persona del capitán. fueran de bronce ser de bronce, recoge Autoridades (1726) que es frase muy común «para dar a entender la fortaleza y constancia del ánimo, y del cuerpo, que uno es robusto, infatigable, inmóvil, y que resiste firme y constante a los ímpetus y adversidades de la fortuna». Con esta expresión alude el capitán a la dureza de sus vivencias y a la resistencia propia. » me acabaran.
522
En fin, señoras, somos hoy vecinos,
523
mucho los viejos una casa amparan,
524
los mozos son polilla polilla polillas de la hacienda polilla polilla polillas de la hacienda Gonzalo Correas recoge en el Vocabulario de refranes y frases proverbiales esta expresión, de la que indica «dícese de lo que trae costa y gasto de hacienda» (1906: 529), una más de las virtudes con que el Capitán quiere aventajar su avanzada edad a cualquier joven, que estará lleno de defectos. ,
525
que unos a andar comienzan y otros paran.
526
Mi edad no es bien vuestra virtud ofenda,
527
que estoy muy ágil, fuerte, como y duermo,
528
y sé a un caballo gobernar la rienda.
529
Yo pienso que en mi vida he estado enfermo,
530
solo mano enemiga me ha sangrado solo mano enemiga me ha sangrado Gonzalo Correas recoge en el Vocabulario de refranes y frases proverbiales esta expresión, de la que indica «dícese de lo que trae costa y gasto de hacienda» (1906: 529), una más de las virtudes con que el Capitán quiere aventajar su avanzada edad a cualquier joven, que estará lleno de defectos. ,
531
y un desafío público en Palermo.
532
Ese hijuelo que tengo es bien criado,
533
mañana le darán «una bandera una bandera La bandera se situaba en el centro de la formación militar y era su insignia, pero también su elemento organizador. Cada una de las 12 compañías de los Tercios tenía su bandera, que era portada por un oficial, al que a menudo se llamadba también bandera, y cuyo rango era de alférez en la infantería de los Tercios. El alférez era el segundo del capitán, y tenía como obligación defender esta bandera con la vida, evitando que llegara a tocar el suelo, pues ello significaría la pérdida de la batalla. En el teatro de la época son abundantes las referencias militares a banderas y cajas, que las acompañaban como sucede en esta misma obra, donde en el tercer acto se dirá que la envidia toca las cajas (v. 2514). »
534
y un «hábito hábito Durante el siglo XVII, una de las aspiraciones de todo caballero era la de conseguir un hábito, pues estos eran indicadores de poder y valor, además de implicar el cobro de una renta, aunque esta era ínfima. Uno de los más cotizados, por ser el mejor, era el de la orden de Santiago, junto con los de la orden militar de Calatrava y la de Alcántara. La obtención del hábito tenía más implicaciones, pues aseguraba ser de familia de sangre limpia y de nobleza, lo que conllevaba un largo proceso documental que justificase ambas condiciones. Las órdenes en el XVII servían para mantener una organización social fundamentada en el linaje familiar y no en la riqueza (Wright, 1982: 22), de modo que se convierte en una forma no solo de afianzar la posición social, sino de iniciar el camino hacia un posible ascenso. En consecuencia, si a Lucindo le dan una bandera y, además, consigue un hábito, quedaría bien posicionado socialmente, pues tendría un buen estatus tanto en el ejército como en la sociedad. El capitán dice que tiene negociado el hábito ya que, frente a su estatuto inicial de recompensa, y a las dificultades que podía suponer el conseguirlo, en el siglo XVII se convierte progresivamente en un título que puede ser comprado, sobre todo a partir del reinado de Felipe IV. El propio Lope fue agraciado con un hábito por parte de Urbano VIII, cuyo favor se ganó tras la embajada del sobrino del Papa en Madrid en 1626, con quien mantuvo una dilatada correspondencia, y a quien dedicó su Corona trágica , poema épico inspirado en María Estuardo, una figura por la que tanto el Santo Padre como su sobrino habían profesado interés y a la que dedicaron poemas, uno de los cuales tradujo Lope al castellano (Sánchez Jiménez, 2018: 297-298). Aunque no se tratara de un hábito de las principales órdenes, las de Santiago, Alcántara o Calatrava, igualmente supuso un triunfo para el dramaturgo y pronto luciría la cruz blanca de San Juan de Malta. También Calderón sería merecedor de un hábito de la orden de Santiago, con lo que observamos que no solo los caballeros, sino también los poetas desearon esta gracia. Sin embargo, como apunta Wright, la suma de dinero que obtenían por su posesión era irrisoria, tanto que «se llamaba “el pan y agua del caballero”» (Wright, 1982: 28) hasta que finalmente dejaron de pagarse. Sin embargo, las órdenes recompensaban a algunos de sus miembros a través de las encomiendas, muy inferiores en número, pero de mayor valor económico, un estipendio que también se vio disminuido en el siglo XVII, y social, pues la mayoría de encomiendas, que daba el rango de comendador a quien la ostentaba, eran dirigidas por miembros de la aristocracia y de la alta nobleza. Sin embargo, lo que importaba no era tanto el valor económico como el prestigio de la encomienda. Las órdenes se convierten, por tanto, en una institución reguladora de la pureza del linaje, que eliminara de los altos cargos a todo aquel que no pudiera demostrar la pureza de su sangre (Wright, 1982: 34). De hecho, en la época en que se sitúa esta comedia la consecución de un hábito se sometía a una gran rigurosidad, demandando que tanto el padre como el abuelo de quien lo pedía fueran hidalgos o que en su ascendencia no hubiera víctimas de la Inquisición, por ejemplo. » que tengo negociado:
535
no dará pesadumbre.
536
FENISA
A Dios pluguiera
que ya estuviera en casa.
537
CAPITÁN
Finalmente,
se irá Lucindo por momentos fuera.
538
Suplícoos pues, Belisa, humildemente,
539
que me deis a Fenisa vuestra hija,
540
que yo pienso «dotarla honestamente dotarla honestamente Se insiste desde la aparición en escena del Capitán que este está bien posicionado económicamente, igualmente, Lucindo es calificado de hidalgo al inicio de la obra, y el Capitán alude constantemente al dinero en su intervención. Señala Ziomek que, aunque Lope no fue el único dramaturgo en llevar esta institución a sus obras, quizás sí podría atribuírsele la paternidad (1982: 865) dada la cantidad de material sobre la cuestión, tanto de la dote como del mayorazgo, que aparece en ellas. »,
541
para que ella «gobierne, mande y rija gobierne, mande y rija A pesar de la consideración de la mujer como ser inferior y débil, a la mujer se la destina al gobierno de la casa, y, como también apunta Sacramento Martí, doce de los versículos que comenta Fray Luis en La perfecta casada están «dedicados a la obligación que estas tienen de cuidar y acrecentar los bienes familiares» (2004: 379) y es que este autor describe y aporta detallados consejos sobre cómo debe regir la casa, acrecentando la hacienda cuando fuere posible y señala como ejemplo de la más perfecta mujer a la mujer de labranza, pues tiene ocupación y ganancia (León, 1987). La mujer en tanto que el espacio al que está destinada es el hogar, debe ejercer su función dentro de la estructura social sabiendo llevar la casa, que actúa, a su vez como modelo a pequeña escala de la sociedad. »
542
no poca hacienda, que ganó mi espada,
543
si no es que mi si no es que mi si no es mi cansada edad la aflija,
544
que muy presto verá, que no es cansada.
545
BELISA
¿A mi hija, Capitán,
546
me pide vuestra merced?
547
CAPITÁN
Y tendré a mucha merced
548
si esas manos me la dan.
549
FENISA
(Triste de mí, ¿qué es aquesto?
550
Pensé que a mi madre amaba
551
y que ya Lucindo estaba
552
a mi remedio dispuesto.
553
Sueño fue mi fantasía
554
en una ocasión tan alta,
555
pues la gloria que me falta
556
soñaba yo que tenía)
557
BELISA
Pensé que vuestro deseo
558
a quererme se inclinaba.
559
CAPITÁN
No, Belisa.
560
BELISA
Alegre estaba,
y lo estoy de lo que veo.
561
Hija, ya ves su intención.
562
FENISA
(La fe que tuve en mi bien
563
me hizo tener también
564
alegre mi corazón.
565
Mas como era fe engañada
566
del sueño que imaginé,
567
fe falsa y fingida fue.
568
Fe traidora y fe burlada,
569
fe de un sueño que dormía dormía H propone dormía , enmienda que acepto ya que de otro modo la rima no se ajusta a la propia de la redondilla. dormida ,
570
y si soñada ha de ser,
571
yo juro de no creer)
572
(Mas a la fe, madre mía,
573
pensé que fuérades vos
574
la novia del capitán)
575
BELISA
(Lejos sus intentos van,
576
y estoy corrida corrida Avergonzada. , por Dios)
577
FENISA
(¡Ay, sueño de mi afición!
578
¡Qué bien, pues que me engañé
579
por vuestras burlas, diré
580
que los sueños, sueños son que los sueños, sueños son Aunque para el lector actual este verso tenga ecos calderonianos, La vida es sueño fue escrita en 1635, casi treinta años después que la obra que nos ocupa. El tópico de la vida es sueño o la vida como sueño estaba ampliamente extendido durante el barroco y fue un tema común que muchos dramaturgos incluyeron en su producción. Este tópico enlaza con el de la vida como teatro, un lugar común que viene de antiguo, pues ya se encuentra dentro de la filosofía estoica. Así pues, esta corriente de pensamiento, de la vida como sueño, se extiende y durante el siglo XVII lo desarrollarían en sus escritos filósofos como Descartes, quien, en sus Meditaciones metafísicas se preguntaría cuál era el modo de distinguir el sueño de la vigilia, pues si al soñar se vive lo mismo que despierto ¿qué certeza queda? Así, Fenisa había ensoñado de manera tan vívida que su relación con Lucindo era posible, que la petición de Bernardo ha venido a sacarla de esos sueños, de esa «fe de un sueño que dormía» (v.570) que la ha hecho confundir realidad y sueño. Schevill (1910: 109) señala que la comedia áurea en general «is a drama of stereotyped phrases» en relación con la repetición de la frase que nos ocupa en diversas comedias que algunos autores habían empleado para situar su composición en fecha posterior a la escrita por Calderón, una frase que encuentra en La discreta enamorada , pero también en un villancico de Ruíz de Alarcón, o en la Galatea de Cervantes (Schevill, 1910: 109). Encontramos una frase similar en Adonis y Venus : «que bien sé/ que los sueños, sueños son (vv. 1942-1943); igualmente en Audiencias del rey don Pedro , El desprecio agradecido y Belardo el furioso , por ejemplo. !)
581
BELISA
(Fenisa, aunque estoy corrida
582
de haber pensado casarme,
583
no lo estoy de imaginarme
584
de tu verde edad vencida.
585
Discreta eres, procura
586
persuadirte a lo que ves.)
587
FENISA
(Si a tu edad vence interés,
588
a mi edad vence hermosura.
589
Los viejos, que habéis gozado
590
vuestros años, atendéis
591
a lo que gozar podéis
592
con avariento cuidado.
593
Queréis regalo, dinero,
594
descanso y ociosidad,
595
y envidiando nuestra edad,
596
esto pretendéis primero.
597
Desobedecerte fuera
598
cosa indigna a mi virtud,
599
pero fáltame salud.
600
El término considera,
601
y pídele un mes
602
mientras lo concierta todo.)
603
BELISA
(Yo lo sabré hacer de modo
604
que muchas gracias me des.)
605
(Llégale a hablar hablar Omite esta acotación. .)
FENISA
(Discreta he sido en decir
606
que este casamiento acepto,
607
pues de mi amor el efecto
608
puedo puedo Sigo esta solución porque mejora el sentido. pudo por él conseguir,
609
que si luego le negara
610
y con disgusto se fuera,
611
tarde a mi Lucindo viera,
612
tarde a mi Lucindo hablara.
613
Con entrar su padre aquí,
614
habrá comunicación)
615
(Hablan los dos a solas Hablan los dos a solas. Hablan aparte el Capitán y Belisa. .)
CAPITÁN
Todas esas cosas son
616
de gran gusto para mí.
617
El término acepto, y digo
618
que un mes la quiero esperar.
619
Pero déjamele hablar.
620
FENISA
(¡Qué notable intento sigo!)
621
CAPITÁN
Nunca de esa discreción,
622
en Madrid tan celebrada,
623
salió, mi Fenisa amada,
624
más cuerda resolución.
625
Tu virtud he confirmado,
626
que no apetecer tu edad
627
muestra bien la calidad
628
de ese pensamiento honrado.
629
Haré de hoy más, pues me honra honra Sigo esta lectura por cuestiones de rima. Además, completa mejor el sentido del pasaje. honras
630
tanto el saber que te igualo,
631
un padre de tu regalo
632
y un alcaide de tu honra.
633
Y dándome Dios salud,
634
esta misma barba anciana anciana cana
635
servirá de barbacana MP omite este verso. barbacana MP omite este verso. Muralla baja que se encuentra entre el foso y la muralla. Covarrubias recoge en su Tesoro de la Lengua el sentido metafórico en que se emplea en el juego de palabras entre barbacana MP omite este verso. y barba-anciana. El diccionario indica: «dicho así, porque defiende, y adorna la fortaleza en lo exterior, como allá dentro de los Palacios, los hombres ancianos autorizan y defienden la honra, y honestidad de ellos». Por tanto, el honor de Fenisa y de la casa queda asegurado con la presencia y la edad del capitán.
636
al fuerte de tu virtud al fuerte de tu virtud Obsérvese cómo se completa la metáfora militar iniciada en el verso anterior, especificando a qué servirá de barbacana el anciano capitán, sin olvidar el papel que tiene la doncella manteniendo su honor y virtud. Esta metáfora tiene sus raíces en un tópico clásico, el de militia amoris , la milicia del amor, por la que todo lo relacionado con el amor se entiende y relaciona con una batalla. .
637
Y si esta nieve no trata
638
bien el juvenil decoro,
639
juntando a tus «hebras de oro juntando a tus hebrsas de oro Sigo esta lectura por ser la que más se ajusta al verso siguiente. lleguen aquilates de oro P3 omite este verso hebras de oro juntando a tus hebrsas de oro Sigo esta lectura por ser la que más se ajusta al verso siguiente. lleguen aquilates de oro P3 omite este verso Cabello rubio. El canon de belleza femenino renacentista es el de la donna angelicatta , mujer rubia, de tez pálida, labios rosados, como lo describe Garcilaso de la Vega en su Soneto XXIII, un ideal que, aunque con modificaciones, se mantiene en el Barroco, como bien evidencia el famoso soneto de Góngora «Mientras por competir con tu cabello». »,
640
estos cabellos de plata,
641
supliré en «regalo regalo Gusto y complacencia. » y galas
642
los defectos de la edad
643
con tu honor y calidad.
644
FENISA
Señor, mis años igualas,
645
deja la humildad aquí
646
pues ya soy tuya.
647
CAPITÁN
¿Soy tuya
dijiste?
648
FENISA
Sí, ya no es suya
quien se ha de llamar de ti.
649
CAPITÁN
¿Otro favor? ¡Pesia tal!
650
¡No fuera en Flandes aquesto
651
para que se echara el resto
652
con un festín general!
653
Torneo Torneo Era habitual que se celebraran torneos y juegos de cañas en el Prado de San Jerónimo. Como señala Carmen Sanz Ayán los torneos no eran meras justas bélicas, sino que, en ocasiones, conformaban «verdaderas “representaciones” con un aparato escenográfico rico y complicado» (Sanz Ayán, 1999: 51). había de haber
654
por vida del capitán,
655
y si licencia me dan,
656
en Madrid le pienso hacer.
657
FENISA
Suplícoos, por vida mía,
658
la corte no alborotéis la corte no alborotéis Esta afirmación de Fenisa confirma que en el momento en que sucede la obra, Madrid era la capital de la corte. Madrid fue capital de la corte entre 1561 y 1601 después de ser trasladada desde Toledo. En 1601 esta se trasladó a Valladolid, donde permaneció cinco años, volviendo de nuevo en marzo de 1606 a Madrid. Así pues, teniendo en cuenta la posible datación sobre la fecha de escritura de la obra que proponen tanto Arata (2000) como Tyler (1952), la comedia sucedería en este mismo 1606, especialmente si tenemos en cuenta la contemporaneidad que exige la comedia urbana. .
659
CAPITÁN
Haré lo que me mandéis mandéis Esta es la solución que completa la redondilla correctamente. mandáis ,
660
dulce esposa y prenda mía,
661
mas si no fuera por vos…
662
FENISA
Un poco tengo que hablaros.
663
CAPITÁN
Yo mucho que regalaros.
664
FENISA
Mil años os guarde Dios.
665
Yo no sabía que era vuestro hijo
666
Lucindo, un caballero que solía
667
entrar en vuestra casa algunas veces.
668
Mi madre me lo dijo cuando entrábades
669
y pues es vuestro hijo, y vos mi esposo,
670
que lo seréis, si Dios fuere servido,
671
y me diere salud para gozaros…
672
CAPITÁN
¡Qué palabras tan dulces! Por Dios vivo,
673
que el el al sol de aquella boca de claveles
674
la nieve de las canas me derrit[e] derrito .
675
FENISA
Digo, señor, que importará atajarle atajarle Solución preferida para el sentido de la intervención. atajarte
676
la loca pretensión con que me sirve sirve Servir también cuenta entre sus distintas acepciones con la de «cortejar o festejar a alguna dama, solicitando su favor» (Autoridades). .
677
CAPITÁN
¿Mi hijo os sirve?
678
FENISA
Si servirme fuera
con la cordura y cortesía lícita
679
a una mujer de mis iguales prendas,
680
no me quejara con melindres vanos,
681
que nunca me precié de gusto hipócrita.
682
CAPITÁN
Pues ¿cómo os sirve?
683
FENISA
Con papeles locos,
por manos de terceras, que a mi casa
684
viene con mil achaques, e invenciones.
685
Echando mil amigas por terceras,
686
y en todo aquesto, ni por pensamiento,
687
se le acuerda a tratar de casamiento.
688
CAPITÁN
Es loco el mozo, perdonalde perdonalde perdonadle os ruego,
689
que yo saldré fiador, que no os enoje
690
de aquí adelante.
691
FENISA
Pues que ya es mi hijo,
os suplico señor, que cuerdamente
692
le digáis que me quejo de este agravio,
693
y fíolo de vos, pues sois tan sabio.
694
CAPITÁN
Déja[d]me ese cuidado, el cielo os guarde.
695
Belisa, yo le he dicho a mi Fenisa
696
que pienso regalarla, y que no quiero
697
vida por otra cosa. A Dios te queda,
698
que yo volveré a verte, pero advierte,
699
que me has de dar licencia para verte.
700
(Vase Vase. Suplimos la acotación con la enmienda de MP ya que es evidente que tras estas palabras el capitán se va. P3 omite esta acotación .)
BELISA
Guárdete el cielo. Gran ventura ha sido,
701
Fenisa, la que el cielo nos ha dado.
702
FENISA
¿Estás contenta?
703
BELISA
¿No lo ves?
FENISA
Sospecho,
que disimulas el pesar que tienes.
704
BELISA
¿Cómo?
705
FENISA
Porque quisieras tú casarte.
BELISA
Malicia tuya Malicia es tuya . Ven.
706
FENISA
(¡Ay, mi Lucindo!
Si no me entiendes con aqueste enredo
707
no eres discreto, ni en Madrid nacido.
708
Mas si me entiendes, y a buscarme vienes,
709
tú naciste en Madrid, discreción tienes discreción tienes Sobre estos versos, señala Stefano Arata en su «Introducción» a la edición de El acero de Madrid que «Madrid, con sus calles, sus casas, sus rincones, es el teatro de esta épica de amor, que transcurre no en una lejana ciudad heroica, sino en el hic et nunc del espectador urbano. A quien es capaz de navegar por su mar proceloso, lleno de falsas apariencias, trampas e insidias, Madrid le recompensará con el ansiado puerto donde le esperan el amor y el honor. […] Como explica Fenisa, la discreta enamorada» (Arata, 2000: 57). Joaquín de Entrambasaguas hace concretamente referencia a estos versos en el Discurso correspondiente a la solemne apertura del curso académico 1962-1963 en el que tratará sobre Góngora y Lope ante la coyuntura del Renacimiento y el Barroco y sobre ellos señala, en una nota a pie, que frente a la interpretación más bien elogiosa, habría que verlos como irónicos, refiriéndose no a la definición de discreción como «don de expresarse con agudeza y oportunidad», sino en relación con la «nueva actitud española […] en torno al intrigar y el solicitar» (Entrambasaguas, 1962: 53), señalando la necesidad de un mayor estudio sobre este concepto como una actitud dentro del Barroco. )
710
(Vanse Vanse La acción se traslada ahora a la calle, frente a la casa de Gerarda. , y salen LUCINDO y HERNANDO.)
LUCINDO
¿Aún no sale aquel galán?
711
HERNANDO
¿Qué es salir? Está despacio.
712
LUCINDO
Mis celos no me le dan.
713
HERNANDO
Es esta casa un palacio,
714
mostrando se le estarán.
715
En solo ver niñerías
716
hay dos semanas enteras,
717
andarán las galerías galerías Aquí se produce una paronomasia, que a lo largo de la obra se repite, creando un sutil efecto humorístico. Mientras las galerías son la parte alta y acristalada en las casas, las galeras son un tipo de navío que se empleaba para castigar a los presos a trabajos forzosos con el fin de disciplinarlos. Lucindo toma este sentido, indicando que bien preferiría estar sufriendo el tormento de un preso que rema, que esperando a que Doristeo salga de la casa de Gerarda, ya que este tarda mucho en salir. …
718
Mejor esté yo en galeras
719
que la sirviera dos días.
720
LUCINDO
Si en galeras de Gerarda
721
anda al remo este dichoso,
722
que agora en salir se tarda,
723
no sé yo cuál envidioso
724
a la ribera le aguarda.
725
¡Ay de mí, Hernando! Que quiero
726
una mujer diestra, astuta,
727
de amor vano y lisonjero,
728
despejada y resoluta,
729
y con una una un alma de acero.
730
HERNANDO
Que el amor cause afición afición aficción
731
está muy puesto en razón,
732
pero que el ser muy querido
733
descuido engendre y olvido,
734
¡efectos bastardos son!
735
LUCINDO
Él sale, y ella se ha puesto
736
a la ventana.
737
HERNANDO
Querrá
verle galán y dispuesto.
738
(GERARDA en el alto, y DORISTEO sale con FINARDO Gerarda en el alto, y Doristeo sale con Finardo. Gerarda a una reja y sale Doristeo y Fineo. Esta lectura confunde el nombre de uno de los personajes, un error que no se mantiene en el resto del testimonio ya que en el v.1646 indica claramente “Buscar a Finardo quiero”. .)
GERARDA
(Lucindo en la calle está)
739
LUCINDO
¡Tantas desdichas! ¿Qué es esto?
740
DORISTEO
¿No es gallarda?
741
FINARDO
Es extremada.
¡Qué discreta y qué cortés!
742
DORISTEO
Todo en su talle me agrada.
743
FINARDO
¿Si es este Lucindo?
744
DORISTEO
Él es.
FINARDO
Si viene a sacar la espada…
745
DORISTEO
Venga a lo que más quisiere,
746
yo sé que es aborrecido.
747
GERARDA
(Celoso está, desespere,
748
que por desdenes y olvido,
749
yo sé lo que un hombre quiere.
750
Mas, para picarle más,
751
quiero hablar con Doristeo,
752
a quien no quise jamás,
753
que por abreviar rodeo,
754
y por faltar, vuelvo atrás)
755
¡Ah, caballero!
756
LUCINDO
¿Es a mí?
GERARDA
No os llamo, señor, a vos.
757
DORISTEO
¿Y a mí, señora?
758
GERARDA
A vos sí.
LUCINDO
¿No ves aquello?
759
HERNANDO
Por Dios,
que es infamia estar aquí.
760
LUCINDO
Buscaremos invención
761
para que entienda que vengo
762
aquí con otra ocasión.
763
GERARDA
Salir esta noche tengo,
764
acompañarme es razón.
765
DORISTEO
¿Dónde iréis?
766
GERARDA
Pienso que al Prado.
Venid por mí.
767
DORISTEO
Yo vendré.
LUCINDO
Ir al Prado han concertado.
768
HERNANDO
Tú fueras mejor, a fe,
769
tus mismos sesos te han dado.
770
DORISTEO
¿Qué me mandáis más?
771
GERARDA
Serviros.
DORISTEO
Adiós.
772
FINARDO
¿No nos quiere nada?
DORISTEO
¿Puedo irme?
773
FINARDO
Podéis iros.
(Vanse los dos.)
LUCINDO
«¿Que no he sacado la espada ¿Que no he sacado la espada Como señalábamos en la nota al verso 126, hay varios amagos de peleas con espada que, sin embargo, son abortados antes de que tal riña suceda. »
774
haciéndome tantos «tiros tiros Estocadas. En la época, tirar se utilizaba, específicamente en la esgrima, como sinónimo de dar la estocada. Podemos encontrar ejemplos en el Tratado completo de esgrima de Lafaugère donde, entre las órdenes del maestro encontramos con frecuencia la de «tirar derecho» (Lafaugère, 1841: 194). »?
775
Pues ¡vive Dios que he de darte
776
celos, por ver si con celos
777
puedo a quererme obligarte,
778
ya que no quieren los cielos
779
que pueda, amando, obligarte!
780
HERNANDO
¿Cómo se los piensas dar?
781
LUCINDO
Quiero esta noche llevar
782
al Prado alguna mujer,
783
adonde me pueda ver
784
hablar, requebrar, y amar.
785
HERNANDO
Y ¿quién ha de ser?
786
LUCINDO
No sé.
HERNANDO
Hallarla Hallarla hablarla será imposible.
787
LUCINDO
No importa, yo te pondré
788
un manto.
789
HERNANDO
Doña Terrible
me podrás llamar.
790
LUCINDO
Sí, haré.
HERNANDO
¡Estás loco!
791
LUCINDO
Pues ¿qué importa?
HERNANDO
¿No importa si topo acaso
792
gente de palabras corta?
793
LUCINDO
Saldré yo muy presto al paso.
794
Hernando, la voz «reporta reporta Reportar significa «refrenar, reprimir o moderar alguna pasión del ánimo, o al que la tiene» ( Autoridades ). »,
795
llega y [habla] halla esa mujer.
796
Pregunta si vio unas damas.
797
HERNANDO
Bien dices, déjame hacer.
798
Pues no agradas porque amas,
799
celos serán serán serás menester:
800
¡Ah, mi señora Gerarda!
801
GERARDA
¿Eres tú, Hernando?
802
HERNANDO
Yo soy.
GERARDA
Tengo quehacer.
803
HERNANDO
¡Oye, aguarda!
GERARDA
Por ti en la ventana estoy.
804
HERNANDO
Eres discreta y gallarda.
805
GERARDA
¿Qué quieres?
806
HERNANDO
Saber querría
en qué casas de estas vive
807
cierta doña Estefanía.
808
Porque un loco no me prive
809
de la «ración ración «Parte o porción que se da a los criados para su alimento diario» ( Autoridades ). » de este día,
810
que me la mandó seguir
811
y la perdí por mirarte.
812
GERARDA
¡Oh qué gracioso fingir!
813
Dígale a su «Durandarte Durandarte personaje de gran popularidad en el romancero viejo, pertenece al ciclo de Montesinos, pues se supone que era primo de este. Señala Díaz-Mas (2019) que se trata de «un personaje inventado por la tradición carolingia hispánica, y que toma su nombre de la espada de Roldán». Eterno enamorado de Belerma, de la que nunca consiguió su favor, cuando estaba a punto de expirar pidió a Montesinos que le sacara el corazón para llevárselo como ofrenda a su amada. En el romancero general, se registra la historia completa en los romances 382, 385-391 (Durán, 1834: 254; 258-261), además, se satiriza la historia de amor en los romances 436, «Durandarte», y 437, «Belerma». »
814
que me suelo yo reír
815
de tretillas tan groseras.
816
¡Ah, mi señor «Baltenebros Baltenebros apelativo que emplea Amadís, el protagonista del Amadís de Gaula cuando, al ser desdeñado por Oriana, se retira a la Peña Pobre. Se trata de un pasaje harto conocido en la época, y el propio Cervantes lleva a Alonson Quijano, en el Quijote , capítulo XXV, a imitar a Amadís. La escena del retiro la retratra muy bien el higaldo: «Amadís fue el norte, el lucero, el sol de los valientes y enamorados caballeros a quien debemos de imitar todos aquellos que dejado de la bandera de amor y de la caballería militamos. […] y una de las cosas en que más este caballero mostró su prudencia, valor, valentía, sufrimiento, firmeza y amor, fue cuando se retiró, desdeñado de la señora Oriana, a hacer penitencia en la Peña Pobre, mudando su nombre en el de Beltenebros, nombre por cierto significativo y propio para la vida que él de su voluntad había escogido» (Cervantes, 2009:343-344). El Cancionero General recoge tres romances (335-337) de la primera mitad del XVI (Menéndez Pelayo, 2018: 257) sobre Amadís y Oriana y la escena de la penitencia, aunque en ellos no aparezca este sobrenombre que sí recoge Cervantes. »!
817
¿para qué son las quimeras quimeras “pendencia, riña o contienda” ( Usual ), también puede referirse a imaginaciones que se ven como posibles aún sin serlo. Si tenemos en cuenta la mención anterior a Baltenebros, podría relacionarse este verso: “¿para qué son las quimeras?” como una recriminación a los inventos y tretas que traza Lucindo fingiendo buscar a una Estefanía inexistente con el fin de darle celos, del mismo modo que sucede con Amadís y Oriana, cuando cree que este ha aceptado el amor de otra doncella y lo aleja de sí, marchándose Amadís a la Peña Pobre. ?
818
Trueque Trueque tuercen celos en requiebros
819
lléguese, hablemos de veras.
820
¿De qué se finge valiente
821
si está de verme temblando?
822
Muestre el pulso, a ver a ver MP enmienda la evidente errata de P3, enmienda que aceptamos. aer la frente,
823
¡Jesús, que se está abrasando!
824
¡Qué temerario accidente!
825
¡Hola!, lleva a aquel celoso
826
dos tragos de «agua de azahar agua de azahar «la destilada con azahar, o con infusión de la misma flor» ( Autoridades ). Se trata de una bebida con propiedades relajantes, que solía administrarse a personas que, o bien estaban nerviosas, o bien habían sufrido una fuerte impresión o desmayo, como sugiere Gerarda que se encuentra Lucindo tras verla. ».
827
HERNANDO
«Macacao Macacao en lenguaje de germanía, maco equivale a bellaco. Sugiere Chamorro que puede tratarse de una contracción de macaco , aunque suele ser con el significado de tonto (Chamorro, 2002: 548) que, en este caso, aparecería deformada con esa a protésica. ».
828
GERARDA
¡Cuento donoso!
¿Él me viene a amartelar a amartelar Seguimos a MP por ser la ortografía correcta del término, que desarrolla la contracción, propia del lenguaje hablado, que presenta P3 a martelar ?
829
LUCINDO
Corrido estoy.
830
HERNANDO
Yo furioso,
¿conoces algún poeta?
831
LUCINDO
¿Para qué?
832
HERNANDO
Para enviar
una sátira sátira “obra en que se motejan y censuran las costumbres, u operaciones, o del público, o de algún particular. Escríbese regularmente en verso” ( USAL ). en receta receta “se llama a la memoria de que se debe componer alguna cosa, y el modo de hacerla”( Autoridades ). En este punto cabe remitirse a los famosos libelos satíricos contra Elena Osorio que le valieron a Lope el destierro, durante dos años del reino de Castilla y durante ocho de la ciudad de Madrid. Osorio era hija del empresario teatral Jerónimo Velázquez y parece ser que fue una joven de gran belleza e intelecto (Sánchez Jiménez, 2018: 50-51). La joven estaba casada desde 1576 cuando inició sus amores con Lope alrededor de 1580, lo que no supuso un gran inconveniente para los jóvenes. Sin embargo, con la aparición de Francisco Perrenot de Granvela, nuevo pretendiente de Elena, la relación se enturbió, lo que unido a las presiones familiares desembocó en una ruptura (Sánchez Jiménez, 2018: 55-56). Como consecuencia, a partir de 1587 el dramaturgo difundió libelos satíricos contra la familia, motivo por el que el propio Velázquez se querelló contra Lope, iniciando una causa que terminaría en el destierro del Fénix.
833
a esta bruja, o hazle dar
834
una hermosa cantaleta cantaleta Aceptamos la enmienda de MP. cantoleta .
835
Haya pandorga pandorga Según Covarrubias es un conjunto sonoro que hace mucho ruido, resultante de una gran variedad de instrumentos. esta noche,
836
yo compraré los cencerros,
837
aunque hasta el alba trasnoche.
838
Haya sábanas y entierros,
839
campanillas, hacha, y «coche coche desde mediados del siglo XVI se conoce la existencia de coches en Madrid, que eran importados desde Alemania. El número de vehículos aumentó considerablemente al convertirse la ciudad en Corte de nuevo en el XVII (Deleito, 1946: 252), por lo que no es de extrañar que se mencionen en las comedias de la época, a las que alude Deleito (1946: 257-258; 265-266). Tal fue su popularidad que incluso existían maestros de coches gremiados ya en el XVII. Habitualmente eran arrastrados por mulas y se convirtieron en un lugar en el que la gente de la nobleza se citaba en sus encuentros amoroso (Díez Borque, 1976: 39; Deleito, 1946: 271). Era, como ya hemos indicado, costumbre acudir al Prado en coche. ».
840
¡Vive Dios!
841
LUCINDO
Calla ignorante.
¡Ah, mi bien! ¡ah, mi Gerarda!
842
GERARDA
¿Llamas?
843
(Vase.)
LUCINDO
Quítate delante.
¿A dónde te vas? Aguarda,
844
oye la voz de tu amante.
845
¿Para qué es matarme ansí?
846
HERNANDO
¿Vive Estefanía aquí?
847
LUCINDO
¿Quieres callar, bestia?
848
HERNANDO
No,
por aquí pienso que entró.
849
LUCINDO
Mi bien, duélete de mí.
850
HERNANDO
¡Tu padre!
851
LUCINDO
¡Válgame el cielo!
(Sale el CAPITÁN.)
CAPITÁN
Todo hoy ando en busca tuya.
852
LUCINDO
Lo que me quieres recelo,
853
que no es mucho que te arguya
854
de mi inquietud y desvelo.
855
Pero advierte, padre mío,
856
que querer una mujer,
857
no es en mi edad desvarío,
858
antes señal de tener
859
generoso talle y brío.
860
Si es porque no es muy honrada…
861
CAPITÁN
¿Cómo que honrada no es?
862
«Lengua en escorpión bañada Lengua en escorpión bañada reelabora la frase hecha «lengua de escorpión» que, según Autoridades , es la «ponderación y expresión de un maldiciente: y así del que habla y murmura con demasiada libertad del próximo se dice que tiene lengua de escorpión». »,
863
¿mereces besar sus pies,
864
ni aun la tierra de ellos pisada?
865
LUCINDO
Estoy con enojo ahora
866
de mil celos que me ha dado
867
con un hombre o dos que adora.
868
CAPITÁN
¿Qué dices de hombre adorado
869
y tan principal señora?
870
Pero diraslo por mí,
871
a quien debe de adorar.
872
LUCINDO
¿Que también te quiere a ti?
873
CAPITÁN
¿No la merezco agradar?
874
LUCINDO
Sí, señor.
875
CAPITÁN
¿Mascas el sí?
LUCINDO
Pésame que hables hables halles con ella,
876
que es mujer que a veinte trata.
877
CAPITÁN
¡Tu lengua pones en ella,
878
porque de celos te mata,
879
siendo tan noble doncella!
880
¡Vive Dios, que si no fuera
881
por no dejar de casarme,
882
que una estocada te diera!
883
LUCINDO
¿Casarte? Eso sí es matarme.
884
Padre, señor, considera.
885
CAPITÁN
¿Qué debo considerar?
886
LUCINDO
Que es una mujer de amores.
887
CAPITÁN
(Dado me ha qué sospechar.
888
Pero póneme poneme ponesme temores,
889
por estorbarme el casar.
890
Como el que con los espejos
891
puestos al sol, da en los ojos
892
al que viene desde lejos,
893
quiere el necio darme enojos
894
con estos estos esos vanos consejos.
895
Mas quiero volverle volverle volverla a hablar,
896
y decirle decirle decirla esta respuesta,
897
que me ha dado qué pensar)
898
(Vase.)
HERNANDO
¿Qué te parece de aquesta ¿Qué te parece de aquesta? Sigo esta lectura porque completa el metro del verso. Hartzenbusch también corrige, en este caso con un verso partido HERNANDO ¿Qué te parece? / LUCINDO Por esta// mujer hoy me he de matar, lectura que considero menos acertada. ¿Qué te parece? ?
899
LUCINDO
Hoy me tengo de matar.
900
Rompe aquesas aquesas esas puertas.
901
HERNANDO
Aguarda.
LUCINDO
¡Sal Sale aquí, infame Gerarda!
902
HERNANDO
Con más tiento, espera un poco.
903
(Sale GERARDA.)
¿Golpes en mi casa? ¡Loco!
904
LUCINDO
¿Qué respeto me acobarda
905
que no te te le quito la vida?
906
GERARDA
Daguita, ¡oh, qué lindo cuento!
907
LUCINDO
¿Tú con mi padre, fingida,
908
has tratado casamiento?
909
GERARDA
Tracilla es escogida tracilla es escogida tracilla es bien escogida Consideramos que hay hiato en tracilla es . .
910
Si para volver acá,
911
buscas embustes, Lucindo,
912
¿esto en qué razón está?
913
LUCINDO
¿Por qué en mirarte me rindo,
914
porque no te mato ya ya H corrige acertadament a ya, lo que completa la quintilla. yo ?
915
¿No viste a mi padre aquí?
916
Pues él me ha dicho, cruel cruel Hartzebusch corrige cruel, se ajusta más al sentido de la intervención. como él ,
917
que para matarme a mí,
918
quieres casarte con él.
919
GERARDA
¿Yo que en mi vida le vi?
920
Diote la industria este necio,
921
para tener ocasión
922
de hablarme.
923
HERNANDO
¡Menos desprecio!
Que no es aquesto invención,
924
sino verdad.
925
GERARDA
No hablar recio.
HERNANDO
¿Por qué no? Con la verdad
926
hable bajo la mentira,
927
la verdad con libertad.
928
GERARDA
Tu desvergüenza me admira.
929
LUCINDO
Y a mí tu temeridad,
930
¿cuándo viste al padre mío?
931
¿Dónde Dónde Cuándo te habló?
932
GERARDA
¿Qué es aquesto?
¿Hay más loco desvarío?
933
LUCINDO
Posible es que has descompuesto
934
sus canas con ese brío.
935
¡Demonios sois las mujeres!
936
GERARDA
¡Muy ángeles son los hombres!
937
Lucindo, ¿para qué quieres
938
disfrazar con esos nombres,
939
que por mis desdenes mueres?
940
¿Qué padre es este? ¿No adviertes,
941
que entiendo tus invenciones?
942
LUCINDO
Plegue a Dios tan mal aciertes
943
en casarte, ya que pones
944
mi vida entre tantas muertes.
945
¡Que te viva dos mil años
946
el viejo por quien me dejas
947
en tantas penas y daños,
948
y a quien por ojos y orejas,
949
le has dado hechizos y engaños!
950
¡Plegue a Dios!, Mas ¿qué inhumanas
951
maldiciones puedo hacer
952
mas que verte las mañanas,
953
como sierra amanecer
954
con la nieve de sus canas?
955
¿Qué más que ver un anciano
956
a tu lado, hermoso y tierno,
957
de tu belleza tirano?
958
¡Qué gentil hielo en invierno,
959
y qué espantajo en verano!
960
Adiós, madrastra cruel,
961
que presto, estando con él,
962
te pesará el ver en vano,
963
que te bese yo la mano,
964
y que tú la boca a él.
965
¡Jesús qué mala elección!
966
GERARDA
Hernando ¿es esto de veras
967
o vuestras quimeras son?
968
HERNANDO
¡Ojalá fueran quimeras!
969
GERARDA
Ya entiendo vuestra intención:
970
oísteisme concertar
971
ir al Prado aquesta noche,
972
y queréismelo estorbar.
973
Pues por Dios que ha de haber coche
974
y quien nos venga a cantar.
975
Piquen Piquen Picar aquí adquiere el significado de “enojar y provocar a otro, con palabras u acciones” ( Autoridades ). por hacerme gusto
976
en casa de Estefanía.
977
LUCINDO
¡Matarete Matarete Sigo esta lección por ser correcta ortográficamente. Materete !
978
GERARDA
Ay Dios ¡qué susto!
(Vase.)
HERNANDO
Entrose.
979
LUCINDO
¡Cerraste harpía harpía Las harpías son mujeres aladas o aves de rapiña con cabeza de doncella y garras afiladas, hijas de Taumante y Electra. Son dos, Aelo y Ocípete, pero pueden ser tres, añadiéndose a ellas Celeno. Son conocidas como raptoras de almas y niños. Que se compare a Gerarda con una harpía implica que la consideren una mujer malvada. !
¡Mal haya amor tan injusto!
980
Abre esta puerta mi bien.
981
Acecha por esta llave
982
si sus criadas se ven.
983
HERNANDO
¡Qué bien engañarte sabe!
984
LUCINDO
Matarme sabe también.
985
HERNANDO
Al viejo ha desvanecido
986
para darte más enojos.
987
LUCINDO
Liviano en extremo ha sido.
988
Mas, ¿qué no podrán tus ojos,
989
«dulce Argel dulce Argel señala Covarrubias que Argel es una ciudad marítima de África «asaz conocida por el daño que de sus cosarios recibe toda la costa de España». Argel, no obstante, según señala Autoridades , puede emplearse también como equivalente de esclavitud cuando se trata de una voz poética. En este sentido, Lope construye un oxímoron al llamar a Gerarda dulce Argel de mis sentidos de mis sentidos de mi sentido , pues todo él es ya esclavo de las tretas de la cortesana, aunque es dulce esclavitud, por ser consentida. » de mis sentidos de mis sentidos de mi sentido ?
990
(Sale el CAPITÁN.)
CAPITÁN
¿Estaste aquí todavía?
991
LUCINDO
Pues, ¿eso señor te espanta?
992
Si con la mujer que adoro adoro adora ,
993
en esos años te casas,
994
es mucho que me despida
995
de estas puertas y ventanas,
996
si mañana han de ser tuyas
997
y hoy su dueño me llamaban.
998
CAPITÁN
Pienso que te has vuelto loco.
999
Dijísteme mil infamias,
1000
de aquel ángel de Fenisa,
1001
hija de Belisa honrada.
1002
¡Voylas a hablar y por poco
1003
saliera traidor sin cara!
1004
Que caída de vergüenza,
1005
no era menester «cortarla cortarla en lenguaje de germanía, cortar la cara equivale a dar una puñalada en el rostro (Alonso Hernández, 1976: 233). ».
1006
Yo tengo mujer más noble
1007
que tu madre.
1008
LUCINDO
¿De quién hablas?
CAPITÁN
De Fenisa.
1009
LUCINDO
Pues, señor,
Fenisa es doncella, y basta,
1010
que la que yo te decía,
1011
es Gerarda, «cortesana cortesana estos tres versos contraponen de manera clara las consideraciones que se tienen tanto de Fenisa como de Gerarda, siendo la primera doncella, y con decir eso basta , pues decir eso equivale a que se trata de una joven que no solo «no ha conocidos varón» ( Autoridades ), sino que sigue el modelo de regimiento de vida recomendable para una joven soltera; contrariamente, de Gerarda se afirma que es cortesana o «mujer libre, que vive licenciosamente» ( Autoridades ), y justifica las palabras peyorativas que previamente había dicho Lucindo sobre ella y el capitán creía que era sobre Fenisa. »,
1012
que vive en este balcón.
1013
CAPITÁN
¿Qué tiene que ver Gerarda
1014
con Fenisa?
1015
LUCINDO
Yo, señor,
en aquesta aquesta aquella calle estaba,
1016
cuando me cuando me cuando tú me reprehendiste
1017
de que amaba aquella dama.
1018
CAPITÁN
Otro enredo habrás pensado
1019
con aquella buena cara
1020
de tu criado.
1021
HERNANDO
¿Yo enredo?
Siempre piensas que te engañan.
1022
(Propia Propia Propria condición de viejos)
1023
CAPITÁN
Niega Lucindo Lucindo Acepto la lectura de MP ya que se trata de una errata de P3. Lucinda , que amas
1024
a Fenisa.
1025
LUCINDO
¿Yo, señor?
CAPITÁN
Luego, ¿tampoco la cansas,
1026
con papeles y «alcagüetas alcagüetas la alcagüeta es un tipo de largo recorrido en la literatura, con especial representación en la áurea. Surgido con la Trotaconventos del Libro de buen amor del Arcipreste de Hita, fue ampliamente difundido y conocido a partir de la aparición de La Celestina . Se trataba de viejas cuya principal dedicación era la de actuar de terceras, cuando no reconstruir virgos o preparar pócimas y hechizos de dudosos efectos mágicos. Encontramos casos de alcahuetas en numerosas obras del teatro clásico español, no siendo desconocido en absoluto para Lope, quien la introduce como personaje y como referencia en comedias como El galán Castrucho , La francesilla o El mesón de la corte , así como en su novela La Dorotea . Un tipo que no se limita, evidentemente, a este dramaturgo, y que encontramos en otros como Gil Vicente en su Comedia de Rubena , o en La lozana andaluza de Francisco Delicado por poner algunos ejemplos. »?
1027
Pues en este punto acaba
1028
de decirme que antenoche,
1029
por aquella reja baja,
1030
enfrente de tu aposento,
1031
muy tierno tierno Acepto la lectura de MP que se ajusta más al sentido. tierna llegaste a hablarla.
1032
LUCINDO
¿Yo papeles? ¿Yo alcagüetas?
1033
¿Yo por reja ni ventanas?
1034
¡Hernando!
1035
CAPITÁN
¡Qué buen testigo!
Falsos ojos, lengua falsa,
1036
falsa la cara y la boca,
1037
falso el pecho y falsa el alma.
1038
Pues mira lo que te aviso:
1039
vive el cielo que si pasas
1040
por su puerta, ni la miras,
1041
ni por la reja la llamas,
1042
que para siempre jamás
1043
has de salir de mi casa.
1044
LUCINDO
Escúchame.
1045
CAPITÁN
¿Para qué?
LUCINDO
Escúchame una palabra.
1046
CAPITÁN
¿Qué palabra?
1047
LUCINDO
Que la digas
que si ha de ser mi madrastra
1048
no comience antes de serlo,
1049
pues aun agora lo tratas
1050
a hacerme tan malas obras.
1051
CAPITÁN
¡Quita, necio!
1052
LUCINDO
Advierte.
CAPITÁN
Guarda.
(Vase.)
LUCINDO
¿Qué es esto, triste de mí?
1053
¡«Testimonios Testimonios «vale también impostura, o falsa atribución de alguna culpa» ( Autoridades ). » me levanta
1054
antes que su rostro vea!
1055
HERNANDO
¿No es aquesta aquella dama
1056
que te miró tiernamente
1057
cuando el lienzo de las randas?
1058
LUCINDO
La misma.
1059
HERNANDO
Pues que me maten
si no es enredo que traza,
1060
enamorada de ti.
1061
LUCINDO
¿Qué me cuentas?
1062
HERNANDO
Lo que pasa.
Yo leí cuatro renglones
1063
en sus ojos, de una carta,
1064
que al darte el lienzo escribió
1065
a tu ausente pecho y alma.
1066
Dejole caer adrede,
1067
si la vista no me engaña
1068
y lo que a tu padre dice
1069
de que la escribes y cansas
1070
es decirte que la escribas
1071
y que por las rejas bajas
1072
vengas a hablarla de noche.
1073
LUCINDO
¡Cosas me dices extrañas!
1074
HERNANDO
¿Que se pierde en que las las la pruebes?
1075
LUCINDO
No se pierde, Hernando, nada,
1076
que esa doncella podría,
1077
con su bellísima cara,
1078
con su rico entendimiento,
1079
con su voluntad esclava,
1080
desamartelarme el pecho,
1081
despicarme de Gerarda.
1082
Vámosla a hablar esta noche,
1083
que si es verdad que me llama
1084
con esta industria que dices,
1085
es la cosa más gallarda
1086
que ha sucedido en el mundo.
1087
HERNANDO
Mucho importa enamoralla,
1088
así por dejar del todo
1089
esta fementida fementida “falto de fe y palabra. Es formado de las voces fe y mentir, porque miente o falta a la fe y palabra” ( Autoridades ). ingrata,
1090
como porque nos perdemos
1091
si el viejo otra vez se casa.
1092
Y si se quiere casar,
1093
¿qué cosa más acertada,
1094
que con su madre Belisa,
1095
de esta bellísima dama?
1096
LUCINDO
Si me quiere, Hernando mío,
1097
te mando ropilla y calzas ropilla y calzas La ropilla es una prenda corta que los hombres vestían sobre el jubón, mientras que las calzas son aquellas prendas que los hombres vestidos a la moda usaban para cubrir las piernas y el cuerpo hasta la cintura. Existen varios tipos de calzas: las enteras, una pieza muy ajustada; las calzas-bragas, como un pantalón corto ajustado y de dos piezas, medias calzas y muslos. Ver Carmen Bernís (1964: 79-80). Existía la costumbre, por parte de los señores, de regalar ropa a los criados como recompensa por un buen servicio. .
1098
HERNANDO
Bien puedes dármelas luego.
1099
LUCINDO
Pues con discreción tan alta
1100
supo engañar a dos viejos
1101
de edad y experiencia tanta;
1102
y enamorada de quien
1103
apenas le vio la cara,
1104
ha dicho su pensamiento,
1105
y le han entendido el alma:
1106
bien la podemos llamar
1107
la discreta enamorada la discreta enamorada Al final de esta primera jornada conocemos bien las características de Fenisa y será, a partir de este momento cuando reciba el nombre de la discreta enamorada que da título a la comedia y que la protagonista se ha ganado gracias a las tretas que elabora para poder lograr el amor de quién ella desea. La discreción es una característica que como ya hemos apuntado, aparece asociada a la joven desde el principio de la comedia. .
1108
Jornada II
(Salen DORISTEO, FINARDO en hábito de noche, GERARDA con rebociño rebociño Según Autoridades , mantilla o toca corta de que usan las mujeres para cubrirse hasta, aproximadamente, la altura de la nariz. y sombrero, LISEO, FABIO y los MÚSICOS.)
DORISTEO
Notable frescura.
1109
FINARDO
Extraña.
GERARDA
Mucho de sus fuentes fuentes Según señala Díez Borque (1976: 39) en Sociología de la comedia española , era costumbre citarse en las fuentes, si bien era una práctica más propia de lacayos que de nobles, ya que estos últimos disponían de coches donde encontrarse. Ya se ha hecho referencia a la existencia de fuentes ornamentales en el Prado. gusto.
1110
DORISTEO
No hay sitio de tanto gusto,
1111
Gerarda bella, en España.
1112
GERARDA
¡Qué lindas tazas tazas según Covarrubias “en las fuentes labradas llaman tazas aquellas copas grandes sobre que cae el agua, por ser ancha y tendida”. !
1113
DORISTEO
Famosas.
GERARDA
Con perlas brindando están.
1114
DORISTEO
¡Qué liberales que dan
1115
sus aguas claras y hermosas!
1116
¿Haste holgado de venir?
1117
GERARDA
Basta venir a tu lado.
1118
DORISTEO
Sentémonos.
1119
FINARDO
«Todo es prado Todo es prado aunque no encontramos el origen de esta expresión (que pensamos que podría ser frecuente en la época por la respuesta de Doristeo), hallamos la misma en otras comedias de Lope. En La burgalesa de Lerma , el Conde dirá: «Pues vaya, que todo es prado» (Vega, 2016a: v. 2903), mientras en El desposorio encubierto Elisa empleará la misma expresión. ».
DORISTEO
Así se suele decir.
1120
¿Templaron Templaron Templar es afinar el instrumento o la voz. vuesas mercedes?
1121
LISEO
La prima prima Según Covarrubias , en los instrumentos de cuerdas, como vihuela, y guitarra, la cuerda primera y más delgada. Es decir, se le ha destensado la primera cuerda. se me bajó.
1122
GERARDA
Subilla.
1123
DORISTEO
Eso digo yo.
FABIO
¿Comienzo?
1124
DORISTEO
Comenzar puedes puedes Aceptamos esta enmienda porque restituye la rima en la redondilla. podéis .
FABIO
¡Qué diremos!
1125
DORISTEO
La de Lope,
por vida del buen Liseo.
1126
LISEO
La del suspiro y deseo.
1127
FINARDO
A fe, que hay bien donde tope.
1128
(Cantan.)
[MÚSICOS]
Cuando tan hermosa os «miro miro En el libro de José María Alín y María Begoña Barrio Alonso Cancionero teatral de Lope de Vega (1997: 291) se recoge esta canción entre las no identificadas. Es decir, que no hay constancia de que aparezca recogida en ningún cancionero previamente a la composición de la obra, ni que haya trascendido posteriormente convirtiéndose en canción popular como sí sucedió en otros casos. »,
1129
de amor suspiro,
1130
y cuando no os veo,
1131
suspira por mí el deseo.
1132
Cuando mis ojos os ven,
1133
van a gozar tanto bien,
1134
mas como por su desdén
1135
de los vuestros me retiro,
1136
de amor suspiro,
1137
y cuando no os veo,
1138
suspiro por mi deseo.
1139
(Salen LUCINDO y HERNANDO.)
LUCINDO
Dijeron que llevarían
1140
quien cantase.
1141
HERNANDO
Ellos serán,
pues aquí cantando están.
1142
LUCINDO
Ni cantan mal, ni porfían.
1143
HERNANDO
Cesaron como las aves
1144
luego que alguno se acerca.
1145
LUCINDO
Llega y míralos más cerca.
1146
HERNANDO
Plegue a Dios, señor, que acabes
1147
de ser necio.
1148
LUCINDO
Si no es hora
para hablar con mi Fenisa,
1149
¿Qué importa, pues todo es risa?
1150
HERNANDO
Celos ríen y amor llora.
1151
Yo paso a lo caballero
1152
por delante, espera aquí.
1153
LUCINDO
Yo aguardo.
1154
FINARDO
¿Qué mira ansí
este necio majadero?
1155
DORISTEO
Algo debe de buscar
1156
que de casa se le fue.
1157
GERARDA
Canta solo.
1158
LISEO
¿Cantaré?
GERARDA
Sí, pero no has de templar.
1159
HERNANDO
En la voz le le la conocí.
1160
LUCINDO
¿Luego es Gerarda Gerarda sigo esta lectura pues se ajusta más al sentido del pasaje. guarda ?
1161
HERNANDO
Sin duda.
LUCINDO
¡Ay!
1162
HERNANDO
¿Es menester ayuda?
LUCINDO
¿Y el otro es su galán?
1163
HERNANDO
Sí.
LUCINDO
¡Triste de mí!
1164
HERNANDO
¿Qué tenemos?
¿Date por ventura el parto?
1165
LUCINDO
Mientras más de ti me aparto,
1166
más me acerco.
1167
HERNANDO
Sin extremos,
que te podrá conocer.
1168
LUCINDO
¿Está en su regazo?
1169
HERNANDO
¿Y cómo?
LUCINDO
Celos por los ojos tomo.
1170
Ya el alma comienza a arder,
1171
¡oh, veneno que desalmas
1172
la vida con tus enojos,
1173
siendo la copa los ojos
1174
donde le beben las almas,
1175
nunca yo viniera acá!
1176
HERNANDO
Vámonos de aquí, señor.
1177
¿No es aquel ángel mejor
1178
que esperándonos está?
1179
LUCINDO
¿Cuál ángel?
1180
HERNANDO
Fenisa bella.
LUCINDO Luz. Her. Corregimos la errata de P3, pues es evidente que se trata de una intervención de Lucindo.
No estoy para hablar agora
1181
con ángeles.
1182
HERNANDO
Si te adora,
¿no será justo querella?
1183
LUCINDO
Esa peligro no corre,
1184
que como es amor primero,
1185
«estará estará Hero, sacerdotisa de Afrodita que vivía en Sestos, esperaba cada noche a Leandro, quien cruzaba a nado el estrecho entre Sestos y Ábidos guiado por una lámpara que la joven encendía cada noche en lo alto de su torre. Una noche de tormenta la lámpara se apagó y Leandro pereció ahogado. A la mañana siguiente, al descubrir su cadáver, Hero se suicidó. Así pues, Lucindo considera que Fenisa esperará pacientemente en su torre, es decir en la ventana, su llegada. El mito de Hero y Leandro fue muy difundido y cultivado en la literatura española de Cancionero y, de ahí, se mantuvo su pervivencia durante el Siglo de Oro. Una de las fuentes principales del mito la encontramos en el poeta Museo, quien cuenta la historia con mayor profundidad y detalle, sin embargo, es en poetas como Virgilio u Ovidio en quienes encontramos ya alusiones a la historia, también en Marcial o Estacio. El primero en cultivar el tema dentro de la literatura española sería Garcilaso inspirado en el epigrama XXV de Marcial (Franco Durán, 1994: 67). Boscán ampliaría el tema a partir de la influencia garcilasiana completándola con la más extensa narración de Museo. Hurtado de Mendoza introdujo el género de la fábula mitológica y en ellas trata el mito que nos ocupa, sin embargo, su inspiración proviene de Virgilio (Franco Durán, 1994: 74). El motivo se extendió ampliamente: en el Cancionero General de Hernando del Castillo hay una composición anónima desde la perspectiva de Hero, al igual que en Flor de Enamorados de Timoneda, aparecen romances que recuerdan la historia y así, otros ejemplos que pueden consultarse en el estudio de Franco Durán (1994). Nos encontramos, por tanto, ante una referencia mitológica que seguramente sería ampliamente conocida por el público de la época, que bebe de la tradición grecolatina, pero que se reelabora a su manera en el Siglo de Oro, como en el Soneto XXIX de Garcilaso sobre la muerte de Leandro, y con composiciones satíricas o burlescas como las de Góngora y Quevedo, por ejemplo, que forman parte, a su vez, de composiciones que no están centradas en este motivo, sino que son alusiones utilizadas para mostrar la propia situación de los enamorados protagonistas de la comedia. Lope recurre a ellos en diversas comedias como Los bandos de Sena y Amar como se ha de amar . », como otra estará como otra Hero. Sigo esta lectura ya que se ajusta mejor al significado del verso. con otro Ero está como otra Hero Hero,
1186
aguardándome en la torre.
1187
Pero esta que está en los brazos
1188
de este venturoso amante,
1189
si me descuido un instante…
1190
Harame Hareme Corregimos el error evidente. el alma pedazos.
1191
¿Traes el manto?
1192
HERNANDO
¿Pues no?
LUCINDO
Póntele.
1193
HERNANDO
Gran mal recelo.
LUCINDO
Haz saya del «herreruelo herreruelo llamada también ferreruelo, es, según Autoridades una «capa algo larga, con solo cuello, sin capilla». En el «Glosario de voces» sobre indumentaria, Madroñal lo recoge como «capa corta, a veces de terciopelo, con cuello alto que se usaba ya en el XVI» (2000: 266). Se la indica como prenda característica del alcalde villano o cortesano del teatro breve, aunque aquí lo usa el criado Hernando. En este pasaje, en que el criado se hará pasar por Estefanía, convertirá el herreruelo en saya. ».
1194
HERNANDO
¿Yo mujer?, ¿tu dama yo?
1195
LUCINDO
A esos árboles te ve,
1196
y de mujer te disfraza.
1197
HERNANDO
Voy, mas temo que esta traza...
1198
LUCINDO
¡Ve, majadero!
1199
HERNANDO
Yo iré,
más defenderme me toca…
1200
[LUCINDO Si seguimos el sentido del fragmento parece más acertado atribuir este verso a Lucindo, como amenaza a Hernando, y el siguiente al criado como réplica. ]
Y si hacerlo no quisieres…
1201
[HERNANDO]
no te espantes si me vieres
1202
con la barriga a la boca con la barriga a la boca Tener la barriga a la boca significa “hallarse en días de parir” ( Autoridades ), es decir, esta escena, cargada de humor en que Lucindo pide a Hernando que se haga pasar por mujer para dar celos a Gerarda, el criado pide al amo que lo proteja en su nueva condición femenina, pues si no, no sería de extrañar que se lo pudiera encontrar preñado . .
1203
(Éntrase Éntrase Vase .)
LUCINDO
¡Qué mal se cura amor con invenciones,
1204
qué vano error sobresanar la herida,
1205
si en las muertas cenizas escondidas,
1206
la viva lumbre al corazón le pones!
1207
[Celos] Cielos Corregimos la errata evidente. , desdenes, iras, sinrazones,
1208
tienen el alma alguna vez dormida,
1209
mas ¿qué letargo habrá que no despida
1210
la fuerza de celosas prevenciones?
1211
¡Oh celos!, con razón os han llamado
1212
mosquitos del amor mosquitos del amor Metáfora que refleja una doble concepción de los celos, por un lado, una visión negativa, basada en cómo estos adormecen la razón, por otro, una visión más positiva, de los celos como estímulo que pone al enamorado alerta (esta concepción antitética de los celos ha sabido verla bien Simone Trecca (2007:133) en su estudio sobre la influencia de La discreta enamorada en el teatro italiano al que nos hemos referido ya en la introducción). , de amor desvelos,
1213
el vivo de su fuego os ha engañado.
1214
(¡oh cielos (¡Oh cielos!) (¡Cielos!) !)
1215
de pesadumbres del amor cansado,
1216
si con sus voces le despiertan celos?
1217
(Sale HERNANDO, el manto puesto y la capa por saya.)
HERNANDO
¿Vengo bien?
1218
LUCINDO
Vienes tan bien,
que espero que bien me vaya.
1219
HERNANDO
¿Qué te parece la saya?
1220
LUCINDO
Muy bien.
1221
HERNANDO
¿Y el manto?
LUCINDO
También.
HERNANDO
¿No voy muy apetecible?
1222
LUCINDO
¡Cómo!
1223
HERNANDO
¿Llevo malos bajos?
LUCINDO
Llega.
1224
HERNANDO
En notables trabajos
me pone tu amor terrible.
1225
DORISTEO
Un galán con cierta dama,
1226
hacia donde estamos viene.
1227
GERARDA
¡Gentil brío y arte tiene!
1228
A fe que es ropa de fama ropa de fama Ropa aquí equivale a vestido notorio. .
1229
DORISTEO
¿Cómo?
1230
GERARDA
Diome el buen olor.
DORISTEO
Tomó «pastilla pastilla se refiere a la pastilla de boca, una masa de azúcar a la que se añaden polvos olorosos. Señala Deleito en La mujer, la casa y la moda , que se utilizaban para combatir el mal aliento pero «aun sin padecer tal incomodidad, las usaba la gente distinguida» (Deleito y Piñuela, 1946: 190). Resulta paradójico entonces que siendo Hernando en hábito de Estefanía se ensalce su vestido notable y su buen olor, no siendo más que un criado vestido con un herreruelo a modo de saya. » al salir.
1231
FINARDO
Pastilla y prado es decir
1232
que es dama…
1233
DORISTEO
¿De qué?
FINARDO
De amor.
DORISTEO
¡A tu lado toma asiento!
1234
GERARDA
¡Qué de golpe se ha asentado!
1235
FINARDO
Debe de tener pesado
1236
lo que es el «quinto elemento quinto elemento El quinto elemento de la naturaleza es el éter que, según Aristóteles, constituye la materia del cielo. Los otros cuatro elementos de la física griega eran la tierra, el aire, el agua y el fuego. El quinto, en consecuencia, es el último, por lo que no forma parte del cómputo estricto, pero, simultáneamente, es también su quintaesencia, el que los contiene a todos. Se refiere, humorísticamente, al trasero con esta antilogía, pues el éter es un fluido gaseoso sin peso. ».
1237
LUCINDO
Bella doña Estefanía,
1238
¿qué os parece esta frescura?
1239
HERNANDO
¡Fue mucha descompostura
1240
venir aquí sin mi tía!
1241
Pero el mucho amor que os tengo
1242
a más me puede obligar.
1243
LUCINDO
Señores, ¿quieren cantar?
1244
HERNANDO
¿Déjanlo porque yo vengo?
1245
GERARDA Gerarda Corrigen acertadamente. Lucindo
(Lucindo es este. ¡Ay de mí!
1246
verdad sin duda sería
1247
que aquella dama quería,
1248
por quien preguntar le vi.
1249
Celos que pensé fingidos
1250
me han salido verdaderos.
1251
¡Ay, amores lisonjeros,
1252
de engaño y traición vestidos!
1253
Entendido me ha la letra,
1254
herido me ha por el filo,
1255
vengose del mismo estilo.)
1256
HERNANDO
(Ya se altera ya se inquieta ya se altera ya se inquieta sigo esta lectura por cuestiones métricas ya se altera y inquieta ,
1257
¿qué te parece el jarabe?)
1258
LUCINDO
Que hace su operación.
1259
GERARDA
(¡Qué bien sabe dar pasión,
1260
qué mal el tomarla sabe!)
1261
Por vida de Doristeo,
1262
que un poco de agua traigáis.
1263
DORISTEO
Y trairé con que bebáis,
1264
que regalaros deseo.
1265
Entreteneos aquí
1266
mientras voy por «colación colación «El agasajo que se dá por las tardes para beber, que ordinariamente consta de dulces, y algunas veces se extiende a otras comestibles: como son ensaladas, fiambres, pasteles» ( Autoridades ). ».
1267
(Vanse los dos.)
GERARDA
Que vais solo no es razón.
1268
FINARDO
¿Acompañarele?
1269
GERARDA
Sí,
que aquí quedan los amigos.
1270
FINARDO
Pues vamos.
1271
DORISTEO
Venid.
FINARDO
Adiós.
GERARDA
Muérome porque las dos
1272
quedásemos sin testigos.
1273
LISEO
¿Queréis que cantemos?
1274
GERARDA
No.
Antes merced recibiera
1275
en quedar sola.
1276
Algo espera.
LISEO
Lindamente los echó lindamente los echó Sigo esta lección por cuestiones de rima. lindamente lo has hecho Lindamente hecho lo habemos .
1277
FABIO
Pues no estorbemos, Liseo.
1278
LISEO
Fabio, venid por aquí.
1279
(Vanse los MÚSICOS Vanse los MÚSICOS Vanse. .)
GERARDA
¡Ah, mi señora!
1280
HERNANDO
¿Es a mí?
GERARDA
Veros y hablaros deseo.
1281
HERNANDO
Verme y hablarme, ¿por qué?
1282
GERARDA
Porque soy vuestra vecina.
1283
HERNANDO
¡Jesús, qué extraña «mohína mohína enojada. »!
1284
GERARDA
¿De esto solo os enfadé?
1285
HERNANDO
Hace notable calor,
1286
vamos, Lucindo, de aquí.
1287
LUCINDO
Mi bien, enfaldarse ansí
1288
parece mucho rigor.
1289
Descubríos a esa dama,
1290
pues Dios os dio tal belleza,
1291
y esa hermosa gentileza
1292
tiene en la corte tal fama...
1293
Descubrid los ojos bellos,
1294
den envidia y den amor.
1295
HERNANDO
No estoy agora de humor,
1296
ni está «enjuto enjuto seco. » el llanto en ellos,
1297
que los traéis hechos mar
1298
de celos de esa Gerarda,
1299
que me dicen que es gallarda.
1300
LUCINDO
¿Gerarda Gerarda Enmiendo el claro error. Geralda os los puede dar?
1301
No sé de qué los tenéis.
1302
¡Plegue a Dios que si la quiero,
1303
que para el mal de que muero
1304
nunca remedio me deis!
1305
¡Plegue a Dios que si la estimo
1306
nunca merezca esos brazos,
1307
ni a mis amorosos lazos,
1308
den vuestros muros arrimo!
1309
¡Plegue a Dios que si la amare,
1310
nunca mi ventura poca
1311
goce de esa dulce boca,
1312
ni por mi bien se declare!
1313
¡Plegue a Dios que si la viere,
1314
jamás me vea con vos,
1315
ni nos casemos los dos!
1316
GERARDA
(¿Que esto sufra?, ¿que esto espere espere Esta lectura corrige el evidente error del texto base. espe ?)
1317
HERNANDO
¡Ay Dios, qué de maldiciones!
1318
GERARDA
(Todas vengan sobre mí,
1319
si más te sufriere aquí,
1320
traidor, tantas sinrazones.)
1321
HERNANDO
Dícenme que vais allá,
1322
y estoy muy descolorida.
1323
LUCINDO
Pues tomad color, mi vida,
1324
que a vos os adoro ya.
1325
GERARDA
No será, infame, en mis días.
1326
LUCINDO
¿Cómo ansí te has descompuesto?
1327
HERNANDO
¡A Estefanía! ¿Qué es esto?
1328
GERARDA
Y a cuarenta Estefanías.
1329
LUCINDO
Déjala, Gerarda.
1330
HERNANDO
¡Ay, cielo!
¡A una mujer como yo!
1331
GERARDA
¡Matarla tengo!
1332
LUCINDO
Eso no
¡huye!
1333
(Húyase HERNANDO.)
HERNANDO
Mi muerte recelo LUC. Déjala Gerarda. HER. ¡Ay, cielo! a una mujer como yo GER. Matarla tengo. LUC. Eso no, ¡huye! (Húyase Hernando). HER. Mi muerte recelo. Seguimos la secuencia de partidos propuesta por MP, ya que en P3 no se cumplen las condiciones métricas ni rítmicas de la redondilla. .
GERARDA
¿Qué mujer es esta, perro?
1334
LUCINDO
Una mujer que me adora,
1335
y eso que tú has hecho agora,
1336
ha sido un notable yerro,
1337
que es señora principal
1338
y te ha de costar la vida.
1339
GERARDA
¿Puede ser ya más perdida,
1340
que viéndome en tanto mal?
1341
Déjame pasar.
1342
LUCINDO
Detente,
que a quien me aborrece a mí,
1343
nunca licencia le di
1344
de hablarme tan libremente.
1345
GERARDA
¿Yo te aborrezco, mi bien?
1346
LUCINDO
¿Tu bien soy ¿tu bien soy? ¿Yo tu bien? ?
1347
GERARDA
¡Ay, prenda mía!
Cuanto te dije fingía,
1348
y cuanto hablaba también.
1349
Abrorrezco a Doristeo,
1350
solo te adoro, Lucindo,
1351
de nuevo el alma te rindo.
1352
LUCINDO
Cielos, ¿qué es esto que veo?
1353
GERARDA
En prenda prenda prueba de que tú eres
1354
mi verdad verdad prenda , vente conmigo.
1355
LUCINDO
Mucho os alienta el castigo.
1356
Como bestias sois, mujeres.
1357
Ahora bien: ya se acabó,
1358
yo adoro en Estefanía.
1359
GERARDA
¿Por qué me dejas, luz mía?
1360
LUCINDO
Porque tu noche llegó.
1361
GERARDA
Ven conmigo hasta mi casa.
1362
LUCINDO
No hay remedio.
1363
GERARDA
¡Que esto veo!
LUCINDO
Presto vendrá Doristeo,
1364
que es el que agora te abrasa.
1365
(Híncase de rodillas GERARDA.)
GERARDA Ger. Acepto la lectura de MP que restituye el interlocutor correctamente. Omite este personaje.
De rodillas, mi señor,
1366
que vayas quiero pedirte,
1367
porque allá quiero decirte
1368
la causa de este rigor.
1369
¡Celos, por tu vida, han sido!
1370
No seas villano, ven,
1371
ven Lucindo, ven mi bien.
1372
LUCINDO
En efecto ¿me has querido?
1373
GERARDA
Siempre te quise, mis ojos.
1374
LUCINDO
Yo haré que sangre te cueste…
1375
(Sale HERNANDO ya desnudo.)
HERNANDO
(¿Qué sacrificio es aqueste?)
1376
LUCINDO
El haberme dado enojos.
1377
HERNANDO
(Si Lucindo quiere hacer
1378
una venganza gallarda,
1379
y Gerarda el golpe aguarda,
1380
el ángel vengo yo a ser.)
1381
¿Qué es esto, señor?
1382
LUCINDO
¡Oh, Hernando!
Seas mil veces bien venido.
1383
HERNANDO
Dos horas ando perdido.
1384
Todo este prado buscando,
1385
que en casa han echado menos
1386
a esta dama.
1387
LUCINDO
Otra sería.
HERNANDO
¿Luego no es Estefanía?
1388
LUCINDO
Ha habido rayos y truenos.
1389
HERNANDO
¿Es Gerarda?
1390
LUCINDO
¿No lo ves?
HERNANDO
Déjala, ¡triste de mí!
1391
Que te ponen culpa a ti.
1392
LUCINDO
Gerarda, hablemos después.
1393
GERARDA
Oye…
1394
LUCINDO
No hay remedio.
GERARDA
¡Aguarda!
HERNANDO
Grande valor has tenido.
1395
LUCINDO
El saber que soy querido
1396
me ha despicado, Gerarda.
1397
(Vanse los dos.)
(Salen DORISTEO y FINARDO.)
DORISTEO
Desgracia ha sido, por Dios,
1398
el no haber ya tienda abierta.
1399
FINARDO
Quebrada queda una puerta.
1400
GERARDA
Cansado os habéis los dos.
1401
DORISTEO
¿Sola estabas?
1402
GERARDA
Sola estaba.
DORISTEO
Los músicos…
1403
GERARDA
Libres son.
FINARDO
¡Que no hubiese colación!
1404
¡Si en el verano se alaba
1405
Madrid, para quien trasnoche
1406
«sin cotas ni sin broqueles sin cotas ni sin broqueles las cotas eran armaduras para proteger el cuerpo, mientras el broquel era una especie de escudo redondo de madera con borde metálico. Es decir, la noche madrileña tiene mucho que ofrecer a quienes se lancen a ella sin reservas, desarmados, dispuestos al placer. »,
1407
que tiene «nieve nieve seguramente se refiera al agua de nieve, es decir, al agua enfriada con nieve o hielos. A principios del XVII (aproximadamente 1607) en Madrid, Pablo Xarquíes comenzó a construir pozos de nieves en los que almacenaba la nieve de la Sierra con el fin de poder suplir más fácilmente la demanda de nieve, cuyo consumo se había generalizado en la corte. Tan frecuente fue el uso y consumo de hielo que este negocio funcionó hasta 1863, poco antes de la aparición de las fábricas de hielo, y se creó un organismo regulador, la Casa Arbitrio de la Nieve y el Hielo de Madrid y el Reino. » y «pasteles pasteles se refiere seguramente al pastel de carne o pescado, no a un dulce, sino más bien «una empanadilla hojaldrada, que tiene dentro carne picada o pistada» ( Covarrubias ). Hay que tener en cuenta que la marcada distinción entre dulce y salado actual no existía en el Barroco y, aunque por lo general el pastel era una preparación salada, se encuentran, en muchos casos, recetas que combinan ingredientes salados con azúcar de manera similar a la actual pastela marroquí. Señala Deleito que los pasteles eran muy baratos y «[p]or su escaso precio y por la poca pulcritud para su fabricación, propia de aquella época desaseada, los tales pasteles eran frecuentemente inmundos» (Deleito y Piñuela, 1946: 118), según varias alusiones satíricas que realiza Quevedo sobre los pasteles. »,
1408
vino y dulce a media noche…!
1409
GERARDA
Tarde llegara el favor,
1410
que no estoy buena.
1411
DORISTEO
Sospecho
que este fresco mal te ha hecho.
1412
GERARDA
Más me ha dañado el calor.
1413
DORISTEO
¿Entiendes de estrellas?
1414
FINARDO
Sé
que el carro el carro Denominación del asterismo o dibujo que forma la constelación de la Osa Mayor, sirve, por su posición en el cielo, para orientar la situación y la hora. ha de estar allí
1415
para amanecer DOR. ¿Entiendes de estrellas? FIN. Sé que el carro ha de estar allí para amanecer. Seguimos la secuencia de versos partidos propuesta por MP pues en P3 no cumple los requisitos métricos y rítmicos de la redondilla. .
1416
DORISTEO
Ansí,
pues muy alto se ve.
1417
Vamos y descansarás:
1418
Que amigos...
1419
FINARDO
Pocos hay hay y buenos.
GERARDA
(Cuando tú me quieres menos,
1420
Lucindo, te quiero más.)
1421
(Vanse.)
(Salen LUCINDO y HERNANDO. Salen LUCINDO y HERNANDO. La acción se traslada a la calle de los Jardines, frente a la casa de Belisa y Fenisa.)
HERNANDO
Tan consolado vienes, que presumo
1422
que no te acuerdas acuerdas En P3 esta palabra está prácticamente borrada, pero la restituyo con el otro testimonio de la Parte tercera del que disponemos. ya de aquella loca.
1423
LUCINDO
No lo digas de burlas.
1424
HERNANDO
¿Quién te quién te ha quién ha ha hecho
milagro tan notable en tu tu Sigo esta lección por ser la que más se ajusta al sentido del verso. su sentido?
1425
LUCINDO
La confianza de que soy querido.
1426
¡Bendiga el cielo la invención, la traza,
1427
la hora, el movimiento, el manto, el Prado,
1428
los celos, los disgustos!
1429
HERNANDO
Y ¿no dices
que bendiga también a Estefanía?
1430
Pues en verdad, que aun traigo las señales
1431
de algunos «mojicones mojicones Puñadas, golpes dados con la mano cerrada, generalmente en la cara. » de Gerarda.
1432
LUCINDO
La ventana han abierto. Espera, aguarda.
1433
(En la ventana, FENISA En la ventana, Fenisa. Asómase Fenisa a una reja. .)
FENISA
¡Ah, caballero!
1434
LUCINDO
¿Quién llama?
FENISA
Llegad quedo. Una mujer.
1435
HERNANDO
Fenisa debe de ser,
1436
que habrá dejado dejado Sigo esta lección por ser la que más se ajusta al sentido del parlamento. ajado la cama.
1437
FENISA
Vuestro nombre me decid
1438
antes que os empiece a hablar.
1439
LUCINDO
(¡Mira!, no «echemos azar echemos azar «en el juego de los naipes y otros en que hay envite, es tener mala suerte; y por ampliación vale no conseguir lo que se desea, salir mal y contra lo que se solicita» ( Autoridades ). ».)
1440
HERNANDO
(Todos duermen en Madrid,
1441
hasta el viejo Arias Gonzalo hasta el viejo Arias Gonzalo el criado Hernando parafrasea los versos del Romance xvii de los Romances del Cid . Arias Gonzalo fue el albacea de Fernando I de León, quien participó en el cerco de Zamora y sobre el que encontramos los siguientes versos a los que parece hacer referencia Hernando: Día era de San Millán, ese día señalado, todos duermen en Zamora, mas no duerme Arias Gonzalo. .)
1442
LUCINDO
Lucindo, señora, soy,
1443
que de vos quejoso estoy,
1444
si esta queja no es regalo.
1445
¿Sabéis que del capitán
1446
Bernardo soy hijo?
1447
FENISA
Sí.
LUCINDO
Sabéis que en mi vida os vi,
1448
¿cómo soy vuestro galán?
1449
Yo, Fenisa, ¿os solicito?
1450
¿Yo os escribo mil papeles?
1451
¿Yo a estas rejas y «vergeles vergeles «Huerto ameno» ( Autoridades ) muy adecuado para tratarse de una casa en la calle de los Jardines. Podría ser también un juego de doble sentido. »
1452
la casta defensa os quito?
1453
¿Yo os desvelo con paseos
1454
y «terceras terceras sinónimo de alcahuetas (véase nota al verso 1033). » os envío?
1455
FENISA
No os enfaden, señor mío,
1456
mis amorosos rodeos.
1457
Ni me habéis solicitado,
1458
ni habéis cansado mis rejas,
1459
ni son verdades mis quejas,
1460
supuesto que me he quejado.
1461
Jamás escrito me habéis,
1462
ni por vos nadie me habló.
1463
En lo que esto se fundó,
1464
pues venís, vos los entendéis.
1465
No halló mi recogimiento
1466
cómo decir mi pasión,
1467
amor me dio la invención
1468
y vos el atrevimiento.
1469
Vuestro padre me ha pedido,
1470
mas yo nací para vos,
1471
si algún día quiere Dios
1472
que os merezca por marido.
1473
Y el hacerle mi tercero,
1474
no os parezca desatino,
1475
que es cuerdo, viejo y vecino,
1476
y os quiere como yo os quiero.
1477
Este camino busqué
1478
para que sepáis mi amor.
1479
Solo os suplico, señor,
1480
que agradezcáis tanta fe,
1481
y si mi hacienda y mi talle,
1482
puesto que más merecéis merecéis Acepto la lectura de MP para restablecer la rima. merezcáis ,
1483
os obligaren…
1484
LUCINDO
No echéis
más favores en la calle.
1485
Sembrarla en almas quisiera
1486
en esta buena fortuna,
1487
porque palabra ninguna
1488
menos que en alma cayera.
1489
A mi ventura agradezco
1490
saber, mi bien, que os agrado,
1491
que bien sé que no he llegado
1492
a pensar que lo merezco.
1493
El día, mi bien, que os vi
1494
de aquel santo Jubileo,
1495
despertastes el deseo.
1496
Nunca más con él dormí.
1497
Mi poco merecimiento
1498
que entendiese me empedía
1499
lo que mi padre decía,
1500
y era justo pensamiento.
1501
Mas viéndole porfiar,
1502
vine a ver lo que ya veo.
1503
FENISA
Conocéis mi buen deseo.
1504
LUCINDO
El conocerle es pagar,
1505
que tras el conocimiento
1506
de una deuda, pagar sobra.
1507
Pero si se pone en obra
1508
de mi padre el casamiento,
1509
¿qué tal vendré yo a quedar?
1510
FENISA Fenisa Lucindo P3 atribuye equivocadamente la intervención a Lucindo. MP Fen. Enmiendo el error.
No creáis que ellos lo puedan,
1511
que los dos que los heredan
1512
son los que se han de casar.
1513
Mal conocéis lo sutil
1514
de una rendida mujer.
1515
LUCINDO
Discreta debéis de ser,
1516
y de «ánimo varonil ánimo varonil era común, en la época, llamar varonil de manera halagüeña a la mujer que se sale de la norma en algún aspecto positivo. Fray Luis, por ejemplo, en La perfecta casada toma la expresión «mujer varonil» como el equivalente a mujer de valor, que «quiere decir virtud de ánimo y fortaleza de corazón, industria y riquezas, y poder y aventajamiento, y finalmente, un ser perfecto y cabal en aquellos casos a quien esta palabra se aplica; y todo esto atesora en sí la que es buena mujer» (León, 1987: 86). La mujer varonil en el teatro se populariza alrededor de 1570 según señala McKendrick en Woman and Society in the Spanish Drama of the Golden Age , estudio al que remito para un análisis detallado de esta figura. McKendrick (1974: 45) remite a Gil Vicente y El auto de la sibila Casandra como uno de los primeros ejemplos de mujer varonil y sigue trazando su genealogía con Juan de la Cueva, de quien señala que ya crea un prototipo femenino vestido de hombre (1974: 51) y mujeres de gran carácter e inteligencia. También Virués, quien según McKendrick (1974: 61) pudo estar muy influido por de la Cueva, tuvo afición a presentar caracteres femeninos que encajarían bajo el membrete de mujer varonil. Entre las posibles fuentes de este tipo se hallarían el Orlando enamorado de Boiardo y el Orlando furioso , fuentes que encuentra en la mujer esquiva cervantina (1974: 76) y justificaría ese surgimiento del tipo no solo por el contacto entre dramaturgos y compañías, sino a partir de unas fuentes clásicas comunes reelaboradas, como el Decamerón de Boccaccio, fuente de La discreta enamorada . ».
1517
Bien se ha visto en la invención.
1518
FENISA
Pues hasta agora no es nada.
1519
LUCINDO
La discreta enamorada,
1520
llamaros será razón.
1521
FENISA
Perdóneme vuestro padre,
1522
que de él me pienso valer,
1523
para daros a entender
1524
lo que no quiere mi madre.
1525
Cuanto deciros quisiere
1526
será quejarme de vos,
1527
y verémonos los dos
1528
por donde posible fuere.
1529
Cuando os riña, estad atento,
1530
que son recaudos recaudos Según Autoridades “se toma también por lo mismo que recado, que es como ahora se dice”. que os doy que son recaudos recaudos Según Autoridades “se toma también por lo mismo que recado, que es como ahora se dice”. que os doy Aunque Lucindo ya había comprendido cuál era el plan de Fenisa gracias a Hernando, esta le explica cómo a partir de ese momento todas las quejas dirigidas al capitán por el comportamiento de Lucindo constituirán mensajes que esta quiere que el joven reciba. .
1531
LUCINDO
Digo, señora, que estoy
1532
en el mismo pensamiento.
1533
FENISA
Así sabréis lo que pasa
1534
de esta puerta adentro vos.
1535
Casándonos a los dos,
1536
cuando él piensa que se casa.
1537
Que ya« estaremos casados estaremos casados con esta expresión no se refiere a la celebración del matrimonio, sino a la consumación sexual de sus amores. »
1538
el día que se descubra.
1539
LUCINDO
Quiera el amor que se encubra
1540
el fin de nuestros cuidados.
1541
Y dad orden como os vea,
1542
pues no os falta discreción.
1543
FENISA
He pensado otra invención
1544
para que el remedio sea,
1545
y es que diré a vuestro padre
1546
que os envíe a que toméis
1547
mi bendición, y vendréis
1548
sin que se enoje mi madre.
1549
Pero tratadme verdad
1550
o desengáñame desengáñame desengañadme aquí.
1551
LUCINDO
El alma, señora, os di
1552
por fe de mi voluntad.
1553
Preguntadla allá si os quiero.
1554
HERNANDO
Señor, advertid que al alba
1555
hacen las «calandrias calandrias según Covarrubias se trataría de un ave doméstica con bello cantar. Una de las comedias que mayor impacto tuvieron en el teatro italiano lleva por título La Calandria , compuesta por Bernardo Dovizi da Bibbiena representada en 1513 y de la que surgen las disfrazadas de varón de la comedia de Lope, por lo que podría tratarse de un homenaje velado a dicha comedia. » «salva salva de este modo, el criado advierte a Lucindo que debe apresurarse en sus conversaciones con Fenisa pues va a amanecer, tal y como se insiste en los versos siguientes. Desde el verso 1555 hasta el presente observamos una composición que formaría parte del arquetipo de la canción del alba. Señala Fuente Cornejo como «canción de alba toda composición lírica de connotación dolorosa en la que dos enamorados que se han encontrado durante la noche tienen que separarse al romper el alba para evitar ser descubiertos» (Fuente Cornejo, 2001: 53-54). Si bien el alba cumple distintas funciones, la más generalizada es la que supone el momento de la despedida de los amantes. Con frecuencia, el tema del amanecer aparece acompañado del canto de las aves, en este caso tanto de la calandria como de la codorniz, que le avisa de que llega el momento de marchar. Se trata de un tema cuyo origen puede encontrarse en la literatura clásica (López Castro, 2001: 43-44), concretamente en Ovidio, y continúa en la lírica provenzal, en las jarchas (López Castro, 2001: 48) y en los cancioneros castellanos. Un tópico de «larga tradición culta y popular dentro de la lírica hispánica» (López Castro, 2001: 50) y se observan ecos, o directamente transposiciones, de estas canciones del alba en obras como El libro de buen amor o La celestina, lo que evidencia la amplia difusión y reelaboración del tema en el periodo, hasta pasar a la lírica culta. »,
1556
y está muy alto el lucero lucero También llamado lucero del alba o de la mañana, se refiere al planeta Venus, que es visible en el cielo unas horas antes de la salida del Sol. En estos versos, los personajes emplean toda una serie de referencias celestes para constatar el paso de las horas durante la noche, pues previamente Finardo se ha referido a la posición del carro u Osa Mayor para calcular cuándo se acerca el amanecer y ahora es Hernando quien se refiere a la posición de Venus para avisar de que va a amanecer, apoyándose, además, en el canto de las aves para confirmar que pronto será de día. .
1557
En cas cas Abreviatura de casa. de este mercader
1558
una codorniz cantó,
1559
con que a tu amor avisó
1560
de que quiere amanecer.
1561
FENISA
«Vete, mi amor, que amanece Vete, mi amor, que amanece este verso en concreto, recuerda a un conocido villancico perteneciente al motivo del alba, tratado en la nota al verso 1556, que reza «ya cantan los gallos, buen amor, y vete, cata que amanece». Señala Fuente Cornejo (2001: 55), al que remito para un mayor análisis sobre el tema y sus ejemplos, que, en las diferentes variantes del esquema general, suelen ir unidos tanto el motivo del canto de las aves, como la súplica (vete) de uno de los amantes. Entre los versos 1555 y 1565 observamos que el criado Hernando va preparando el terreno a la canción que terminará con el «vete, mi amor, que amanece» por parte de Fenisa, de modo que nos encontraríamos ante una singular canción del alba a dos voces en la que uno de los participantes no es el enamorado sino su ayudante, que avisa también al galán de la cercanía del amanecer y, por tanto, de la despedida. ,»
1562
no me eche menos mi madre.
1563
LUCINDO
Pide licencia a mi padre
1564
para verte.
1565
HERNANDO
La luz crece.
LUCINDO
Dame alguna prenda tuya
1566
con que me vaya a acostar.
1567
FENISA
«A mí me quisiera dar A mí me quisiera dar en la época era costumbre en los amantes el entregarse pequeños objetos o prendas como cintas o listones como símbolo de su amor. Es destacable cómo en estos versos Fenisa muestra su deseo erótico e iniciativa amorosa sin ambages, al igual que se observa unos versos antes (vv.1538-1539). ».
1568
HERNANDO
Dile, señor, que concluya.
1569
FENISA
Truécame esa cinta.
1570
(Echa un listón.)
LUCINDO
¿A qué?
FENISA
¡A deseos!
1571
HERNANDO
Bueno está.
LUCINDO
Todos los tienes allá.
1572
FENISA
Adiós.
1573
(Vase Vase Sigo la enmienda de MP ya que mejora la comprensión de la escena. Omite esta acotación. .)
LUCINDO
¿Fuese?
HERNANDO
Ya se fue.
LUCINDO
¡Gran ventura!
1574
HERNANDO
Di que estás
enamorado.
1575
LUCINDO
¿Pues no?
HERNANDO
¿Y Gerarda?
1576
LUCINDO
Ya pasó.
HERNANDO
¿Cómo?
1577
LUCINDO
Lo que oyendo estás.
Es bella, es noble, es gallarda.
1578
HERNANDO
¡Brava cólera española!
1579
LUCINDO
Más precio esta cinta sola
1580
que mil almas de Gerarda.
1581
(Vanse.)
(Salen DORISTEO y GERARDA.)
DORISTEO
¿Para qué es tanto desdén,
1582
sino decirme verdad?
1583
Hombre soy, y hombre de bien,
1584
háblame con libertad: ¿quieres a Lucindo bien?
1585
GERARDA
Pensé que no le quería,
1586
y anoche...
1587
DORISTEO
Pasa adelante.
GERARDA
Quiso la desdicha mía
1588
que fuese un desdén bastante
1589
a encender nieve tan fría.
1590
¿No viste aquella mujer
1591
que se sentó junto a mí?
1592
DORISTEO
Lucindo debió de ser
1593
el que la trujo.
1594
GERARDA
Es ansí.
DORISTEO
Eso me basta saber.
1595
¡Ay, Gerarda, cuánto pueden
1596
unos celos!
1597
GERARDA
¡Muerta estoy!
En fuerza al amor exceden.
1598
No hay desdén, mi fe te doy,
1599
de que triunfando no queden.
1600
Estudiado parecía
1601
lo que Lucindo decía,
1602
y lo que ella preguntaba.
1603
Supe al fin que se llamaba,
1604
esta dama, Estefanía.
1605
Y que es mujer principal,
1606
que un criado, a un rayo igual,
1607
vino a decir que en su casa
1608
la echaron menos.
1609
DORISTEO
¡Que pasa
por mi una desdicha igual!
1610
Pero es dicha: ¿cómo dices
1611
que esa dama se llamaba?
1612
GERARDA
¿Hay de qué te escandalices escandalices Acepto la lectura de MP que restituye la rima de la quintilla. escandalizas ?
1613
DORISTEO
Pensando en el nombre estaba
1614
de esa mujer que maldices.
1615
GERARDA
Estefanía decía.
1616
DORISTEO
¿Estefanía?
1617
GERARDA
Esto pasa.
DORISTEO
¡Buena venganza sería,
1618
si porque he entrado en su casa,
1619
diese Lucindo en la mía!
1620
GERARDA
¿Cómo?
1621
DORISTEO
Una hermana que tengo una hermana que tengo una hermana tengo
Estefanía se llama Estefanía se llama que Estefanía se llama .
1622
GERARDA
Ella es.
1623
DORISTEO
¿Cómo detengo
la defensa de mi fama
1624
y del traidor no me vengo?
1625
GERARDA
Él la sirve, porque un día
1626
dijo que se vengaría
1627
de este agravio.
1628
DORISTEO
Y lo cumplió,
porque anoche me contó
1629
que fue al Prado Estefanía.
1630
Alto, mi honor es perdido.
1631
Vete en buena hora, Gerarda.
1632
GERARDA
Más que quisiera he sabido.
1633
DORISTEO
Que si mi deshonra aguarda,
1634
hoy ha de ser su marido.
1635
GERARDA
¡Su marido! Mayor daño
1636
es el que me viene agora.
1637
DORISTEO
¿Pues hay otro desengaño?
1638
GERARDA
¡Bien vivirá quien le adora,
1639
si le casas!
1640
DORISTEO
(¡Caso extraño!)
Pues ¿puede ser de otra suerte?
1641
GERARDA
Dame primero la muerte.
1642
DORISTEO
Vete de aquí.
1643
GERARDA
¡Nunca hablara!
DORISTEO
¿Con mi hermana? ¿Quién pensara
1644
una venganza tan fuerte?
1645
Buscar a Finardo quiero
1646
para que a Lucindo saque
1647
donde, pues es caballero,
1648
o saquemos el acero,
1649
o casándose me aplaque o casándose me aplaque Estos dos versos resumen las posibilidades que generalmente se daban ante un caso de honra: o el enfrentamiento en duelo de aquel que ha sido agraviado, padre o hermano de la dama, contra quien ha cometido la ofensa, o el concierto de una boda entre el galán y la dama que resuelva la afrenta en una solución menos sangrienta. Un ejemplo de duelo en la comedia es el que se plantea Más pueden celos que amor . .
1650
Hoy muere si no se casa.
1651
¡Oh vil hermana! ¿Esto pasa?
1652
Mas, justa ley me condena,
1653
que no anda bien en la ajena,
1654
quien ha de guardar su casa.
1655
(Vanse.)
(Salen BELISA, el capitán, FENISA y FULMINATO, criado Salen Belisa, el capitán, Fenisa y Fulminato, criado. Salen Belisa, el capitán, Fenisa y Fulminato. . Salen BELISA, el capitán, FENISA y FULMINATO, criado Salen Belisa, el capitán, Fenisa y Fulminato, criado. Salen Belisa, el capitán, Fenisa y Fulminato. . Una sala en casa de Belisa.)
FENISA
Hacedme aqueste placer,
1656
para mayor regocijo:
1657
que vea yo vuestro hijo,
1658
pues su madre vengo a ser.
1659
CAPITÁN
Digo que tenéis razón.
1660
FENISA
Pues todo queda tan llano,
1661
venga a besarme la mano
1662
y a tomar mi bendición.
1663
BELISA
Ya sois dueño de esta casa,
1664
venga vuestro hijo acá.
1665
CAPITÁN
Digo que a veros vendrá,
1666
que ya sabe lo que pasa.
1667
¡Fulminato!
1668
FULMINATO
¿Señor?
CAPITÁN
Corre,
llama al alférez mi hijo.
1669
FULMINATO
Voy.
1670
(Vase.)
FENISA
(Que le llamasen dijo.
Todo el cielo me socorre.
1671
Hoy te verán estos ojos
1672
en esta casa, mi bien.)
1673
CAPITÁN
(Aunque le muestre desdén,
1674
me ha dado en llamarle enojos.
1675
Es galán, mozo, y discreto,
1676
y dirá acaso entre sí
1677
que no le caso, y que a mí
1678
me caso viejo, en efeto.
1679
¿Quién duda que le parezca
1680
mejor, y que le dé pena dé pena Hartzenbusch corrigió a “dé pena”, lectura que aceptamos porque mejora el sentido del fragmento que, igualmente, resulta un tanto oscuro. despena mejor mejor mejor, mejor
1681
ver que mi edad que mi edad Sigo la lectura de MP por restablecer el sentido del verso. Hartzenbusch propone otra solución que me parece menos adecuada: ver que a mi se condena. que a mi edad le condena
1682
donde sin gusto perezca parezca Corregimos a perezca, pues la repetición no parece hacer sentido. ?
1683
Fuera de eso, es mal consejo
1684
que venir aquí le mande,
1685
que a vista de un hijo grande,
1686
parece un hombre más más mal viejo.
1687
Ya comienzo a estar celoso,
1688
no entrará otra vez acá.)
1689
(Salen FULMINATO y LUCINDO.)
FULMINATO
Aquí el alférez está.
1690
LUCINDO
(¡Cielos, que fui tan dichoso!
1691
Aquí mis ojos están.)
1692
¿Señor?
1693
CAPITÁN
(De enojo estoy lleno.)
Para danzar eras bueno.
1694
LUCINDO
¿Cómo?
1695
CAPITÁN
Eres cierto, y galán.
LUCINDO
¿No me mandaste venir?
1696
CAPITÁN
Besa la mano a tu madre.
1697
LUCINDO
Yo voy.
1698
CAPITÁN
¡Qué presto!
LUCINDO
Mi padre…
FENISA
(Ya me comienzo a reír.)
1699
LUCINDO
Como a madre que sois mía
1700
me manda ¡oh, bien soberano!
1701
que os bese esa hermosa mano.
1702
CAPITÁN
¡Qué superflua cortesía!
1703
La mano basta decir,
1704
¿para qué es decir hermosa?
1705
LUCINDO
Quiere mi boca dichosa
1706
este epíteto añadir.
1707
FENISA
Hablan ansí los discretos.
1708
BELISA
¿De eso recibís disgusto?
1709
CAPITÁN
¡Levántate!, que no gusto,
1710
que beses con epítetos.
1711
BELISA
Dejalde, no seáis seáis seas extraño,
1712
bese la mano a su madre.
1713
LUCINDO
Señor, siendo vos mi padre,
1714
no resulta en vuestro daño.
1715
CAPITÁN
No me llames padre aquí.
1716
LUCINDO
Llamo madre a una señora
1717
tan moza y, ¡a vos agora,
1718
os pesa que os llame ansí!
1719
CAPITÁN
A donde la edad no sobre,
1720
padre dulces letras son,
1721
más a un viejo no es razón,
1722
no siendo ermitaño o pobre.
1723
Acaba, besa la mano.
1724
FENISA
(¡Que me veo en tanto bien!)
1725
LUCINDO
Dadme esa mano, por quien
1726
de mano esta suerte gano.
1727
(Ten, mi vida, ese papel.)
1728
(Métele un papel en la mano.)
FENISA
(Ya le tengo.)
1729
LUCINDO
Y dadme aquí
vuestra bendición, que en mí
1730
tendréis un hijo fiel.
1731
CAPITÁN
¡Hijo fiel! Mas ¿qué quiere,
1732
comprar algún regimiento?
1733
LUCINDO
(¡Qué gloria en los labios siento!)
1734
(Bendígale.)
FENISA
Dios te bendiga y prospere.
1735
Dios te dé mujer que sea
1736
tal como la has menester.
1737
En efecto, venga a ser
1738
como tu madre desea.
1739
Dios te dé lo que a este punto
1740
tienes en el el tu corazón.
1741
Quien te da su bendición,
1742
todo el bien te diera junto.
1743
Dios te haga, y [a]sí sí Enmiendo a lo que parece tener más sentido para el contexto. serás,
1744
tan obediente a mi gusto,
1745
que jamás me des disgusto
1746
y que a nadie quieras más.
1747
Dios te haga tan modesto,
1748
que queriendo estos envites,
1749
a tu señor padre quites
1750
(Señala en el pecho.)
esta pesadumbre presto.
1751
Y te dé tanto sentido,
1752
en querer y obedecer,
1753
que te pueda yo tener,
1754
como en lugar de marido.
1755
CAPITÁN
¿Qué libro matrimonial
1756
te enseñó esas bendiciones?
1757
Acaba, abrevia razones.
1758
FENISA
¡Celos tienes!
1759
LUCINDO
(¿Hay cosa igual?)
FENISA
Una palabra, madre de mis ojos.
1760
BELISA
¿Qué quieres?
1761
FENISA
¿Ves este papel?
BELISA
Sí, veo.
FENISA
Pues es memoria de vestidos míos,
1762
que el capitán me ha dado. Yo quería
1763
leerle, y no quisiera que él lo viese,
1764
porque no me tuviese por tan loca
1765
que pensase que estimo en más las galas
1766
que no el marido. Por tu vida, madre,
1767
que le entretengas.
1768
BELISA
Que me place.
FENISA
(¡Ay, cielo!
¡qué industria hallé para leer agora
1769
el papel que me dio Lucindo, al tiempo
1770
que me besó la mano, por si es cosa
1771
que importa darle luego la respuesta!)
1772
BELISA
(Escúchame a esta parte dos palabras.)
1773
(Lee FENISA.)
FENISA
"Mi bien: mi padre tiene concertado,
1774
de celos de que has dicho que te quiero,
1775
enviarme a «Portugal Portugal señala Tejeiro Fuentes (2006) en su estudio «Portugal en la vida y obra de Cervantes» que el personaje del portugués solía aparecer en la literatura de este escritor desde dos puntos de vista diferenciados que coinciden con los que observamos en estos versos. El primer de ellos, el de los vaivenes políticos y la relación entre España y Portugal. El segundo, por la fama de enamoradizos y galantes de los portugueses (Tejeiro Fuentes, 2006: 693-694), apoyada en la sonora melosidad de su lengua. Seguramente el tópico del portugués seductor o seducido fuera sobradamente conocido, pues entre las obras de Lope encontramos una titulada El más galán portugués (1610-1612). Además, desde Felipe I, los reyes de España lo eran también de Portugal por lo que no era de extrañar que tuvieran soldados desplegados en esta zona. ». Remedia, amores,
1776
esta locura, o cuéntame por muerto.
1777
Esto escribí sabiendo que venía
1778
a besarte la mano. A Dios te queda,
1779
y quiera el mismo que gozarte pueda."
1780
(¿Hay desdicha semejante?,
1781
¿hay celos con tal locura?
1782
Así Dios me dé ventura
1783
que he de hablar[l]e aquí delante:)
1784
(Lucindo, el papel leí.
1785
No me haga el cielo este mal,
1786
que vayas a Portugal,
1787
ni que una hora estés sin mí.
1788
Y si dicen que mejor
1789
vive en él su desvarío,
1790
vive en mí, Lucindo mío,
1791
que soy Portugal de amor.)
1792
LUCINDO
(¡Ay, Dios Ay Dios Escojo esta lectura como la correcta. A Dios ! ¿Quién pudiera hablarte?,
1793
¿quién abrazarte pudiera?)
1794
FENISA
(Yo sabré hacer de manera
1795
que me abraces.)
1796
LUCINDO
(¿En qué parte?)
FENISA
(Fingir quiero que caí.
1797
Tú me irás a levantar
1798
y me podrás abrazar.)
1799
LUCINDO
(Tropieza.)
1800
(Caiga.)
FENISA
Caigo, ¡ay de mí!
(Abrázanse.)
CAPITÁN
¿Qué es aquesto?
1801
LUCINDO
Tropezó
mi señora madre aquí.
1802
Y yo levántola ansí.
1803
CAPITÁN
Y levantola ansí yo.
1804
¡Salte de aquí noramala noramala Contracción de enhoramala o en hora mala. Es expresión de desprecio o enfado. !
1805
LUCINDO
Pues cayendo ¿es cortesía?
1806
BELISA
¿Haste hecho mal, hija mía?
1807
CAPITÁN
Despeja luego la sala.
1808
LUCINDO
Yo me iré.
1809
CAPITÁN
Vete al momento.
LUCINDO
¿Ansí me arrojas?
1810
CAPITÁN
¡Camina!
LUCINDO
(¡Ay, mi Fenisa divina!
1811
¡Ay, divino entendimiento!
1812
¡Ay, discreción extremada!
1813
Por vos se puede entender
1814
lo que puede una mujer
1815
discreta y enamorada.)
1816
(Vase.)
FENISA
No tengo mal ninguno, por tu vida.
1817
CAPITÁN
Así lo creo yo.
1818
FENISA
¿Fuese mi hijo?
CAPITÁN
Tu hijo se fue ya.
1819
FENISA
Mil males tengo.
BELISA
¿Quieres verle? ¡Hola, «Beatriz Beatriz Belisa llama a una criada que no tiene más papel en la comedia. Tan solo se nombra en dos ocasiones, en esta y más adelante menciona Hernando que va a hablarla y que es «dama encubierta» (v. 2942). », de presto!
1820
FENISA
No quiero, por tu vida.
1821
CAPITÁN
Aquel grosero
debió de daros causa a la caída.
1822
No ha de estar en mi casa un punto solo,
1823
ni entrar en esta esta ella mientras tengo vida.
1824
BELISA
¡Qué poco amor tenéis a vuestro hijo!
1825
Que os prometo que es gentil mancebo,
1826
y que le miro yo con tales ojos,
1827
que si en mis mocedades me cogiera
1828
holgara por tenerle de marido.
1829
FENISA
(Asite la ocasión por el copete Asite la ocasión por el copete “Aprovecharse y valerse de ella en oportunidad y tiempo, sin malograrla” ( Autoridades ). Fenisa aprovecha la ocasión para organizar un nuevo enredo, fingiendo ante Belisa que Lucindo le envía papeles en que pide casarse con su madre. )
1830
CAPITÁN
¿Este loco os agrada?
1831
FENISA
Escucha, madre.
BELISA
Como sois capitán, la casa es guerra.
1832
Todo es escusa Todo es escusa Para la furia y la batalla, obviamente. Belisa recrimina al capitán su actitud recelosa, que le lleva a desconfiar de toda la casa ya que no se fía de su hijo, Lucindo. .
1833
CAPITÁN
Tal me la dan celos.
FENISA
(El papel que te dije no es vestidos,
1834
ni me le dio Bernardo)
1835
BELISA
¿Qué me cuentas cuentas dices ?
FENISA
Lucindo me le dio.
1836
BELISA
Pues, ¿qué te escribe?
FENISA
Una cosa que a risa ha de «moverte moverte «causar u ocasionar. En este sentido se usa con la partícula A» ( Autoridades ). ».
1837
BELISA
No me tengas suspensa.
1838
FENISA
Al fin, me dice
que se quiere casar.
1839
BELISA
¿Con quién?
FENISA
Contigo.
BELISA
¿Conmigo? ¡Qué me cuentas!
1840
FENISA
Lo que pasa.
Dice que le pareces en extremo,
1841
y que esa gravedad, esa cordura,
1842
le agrada más que yo a su padre agrado.
1843
Dice más: que con este casamiento
1844
se juntan las haciendas, de manera
1845
que los hijos de entrambos quedan ricos.
1846
Si supieras leer, mil cosas vieras,
1847
mas dice que le pidas que no trate
1848
enviarle a Portugal, que antes le mate.
1849
BELISA
¿Qué es ir a Portugal? Hija, las hijas
1850
cuerdas y honradas todo el gusto suyo
1851
ponen en solo dársele a sus padres.
1852
Ya sabes que soy «moza moza joven. Significa también «el que está por casar, aunque tenga mucha edad» ( Autoridades ). Ironía acerca de la condición de la madre, pues tanto Bernardo como Belisa acaban siendo ridículos por no aceptar su edad y pretender ambos un matrimonio con dos jóvenes. Lope acentúa la situación poniendo en boca de sus personajes este tipo de afirmaciones. » y que en efecto
1853
estaré más honrada con marido,
1854
y marido que así te logres, hija,
1855
que me lleva los ojos en mirándole.
1856
¡Qué cortés, qué galán! ¡Qué lindo talle!
1857
FENISA
Si eso pasa, ¿qué hará quien andar puede?
1858
BELISA
¿Qué dices?
1859
FENISA
Que le estorbes la partida.
BELISA
¡Partida!, ¿qué partida? Haz que esta noche
1860
me venga hablar Lucindo de secreto.
1861
FENISA
Vete, y déjame hablar con mi marido.
1862
BELISA
(Que me cogió a descuido, más no importa,
1863
ponerme quiero menos largas tocas.
1864
Consultaré el espejo. ¡Ay, mi Lucindo,
1865
si tú me quieres, cuanto soy te rindo!)
1866
(Vase.)
CAPITÁN
Milagro, Fenisa, fue,
1867
dejarnos solos Belisa.
1868
Y pues que nadie nos ve,
1869
dame, gallarda Fenisa,
1870
tus manos.
1871
FENISA
¡Bien por mi fe!
Mucho os preciáis preciáis precias de galán.
1872
CAPITÁN
Si celos enojo enojo enojos dan,
1873
dame la mano de amigos.
1874
FENISA
No me atrevo sin testigos.
1875
CAPITÁN
Presentes, señora, están
1876
celos, amor y deseo.
1877
FENISA
Con justos celos, señor,
1878
de vuestro Lucindo os veo.
1879
CAPITÁN
¿Prosigue en tenerte tenerte entente amor?
1880
FENISA
¡Y aún me cansa!
1881
CAPITÁN
Yo lo creo.
FENISA
Anoche sentí ruido
1882
a la reja, y diome un miedo
1883
que me privó del sentido.
1884
Levántome como puedo,
1885
sin luz no acierto el vestido,
1886
topo topo Sigo esta lectura por ser la que mejor se ajusta al significado del pasaje. tipo el «manteo manteo «prenda de abrigo propia de las mujeres» (Madroñal, 2000: 277) sobre su evolución y forma remito a Bernís (1962: 96). » en efeto,
1887
salgo a la reja y en ella…
1888
¿De qué estás tan inquieto?
1889
CAPITÁN
Es cólera, esposa bella,
1890
de ese rapaz indiscreto.
1891
FENISA
Y entre la reja y ventana
1892
hallo en lo hueco un papel.
1893
CAPITÁN
Eso ya es cosa inhumana,
1894
¡hoy seré un león con él!
1895
FENISA
Ser padre os dará cuartana cuartana Calentura, es decir, los disgustos de ser padre lo van a enfermar. ,
1896
sosegaos.
1897
CAPITÁN
¡No puede ser!
Yo le tengo de buscar.
1898
(Vase.)
FENISA
¡Qué bien le he dado a entender
1899
dónde el papel ha de hallar!
1900
Que le quiero responder
1901
para que quede advertido,
1902
que con mi madre he trazado
1903
que diga que es su marido
1904
para que quede estorbado
1905
el camino «prevenido prevenido aquí equivale a dispuesto o trazado previamente. ».
1906
Que mi madre hará por él
1907
que se impida la tormenta
1908
de esta partida cruel,
1909
porque si mi bien se ausenta,
1910
todo se pierde con él.
1911
(Vase.)
(Sale HERNANDO y LUCINDO. Sale HERNANDO y LUCINDO. La acción vuelve, de nuevo, a la calle.)
HERNANDO
¿Que todo eso ha pasado?
1912
LUCINDO
Si me vieras
de rodillas, Hernando, a mi Fenisa,
1913
que era imagen bellísima dijeras.
1914
HERNANDO
No lo dudes, muriérame de risa.
1915
LUCINDO
Si a «Tántalo Tántalo considerado hijo de Zeus y de Pluto, fue rey de Frigia. Rico y querido por los dioses (Grimal, 1989: 491), es célebre en la mitología por haber sido castigado en los Infiernos tras revelar a los hombres los secretos de los Dioses según algunos autores. Para otros, el castigo pudo deberse bien al robo de la ambrosía o bebida de los dioses para ofrecerla a sus amigos mortales, bien por haber asesinado a su hijo para ofrendarlo como plato a los Dioses. También el castigo al que fue sometido presenta variantes, como que lo colocaron «bajo una enorme piedra siempre a punto de caer, pero que se mantenía en eterno equilibrio» (Grimal, 1989: 491). Sin embargo, Lucindo se refiere a la versión que recoge que fue condenado a padecer sed y hambre eternas. En esta variante, se narra que mantuvieron a Tántalo sumergido en agua hasta el cuello sin poder beber, ya que el líquido retrocedía en cuanto acercaba su boca. Del mismo modo, sobre su cabeza pendía una rama copada de frutos que nunca podía alcanzar para saciar su hambre. De ahí que en los versos siguientes compare el ansia por acercarse a Fenisa con «yo vi su boca y no llegué a su boca», pues Lucindo con la boca de Fenisa se siente como Tántalo al intentar alcanzar el fruto o la bebida que alivie su tormento. » en el agua consideras,
1916
verás que ya le tengo por divisa,
1917
porque si aquel ni fruta ni agua toca,
1918
yo vi su boca y no llegué a su boca.
1919
HERNANDO
¿No te bastó la mano?
1920
LUCINDO
Templó el fuego
arrimando «la nieve de su mano la nieve de su mano es epíteto frecuente en la literatura de la época el de la mano blanca, directamente relacionado con el modelo de belleza barroco en que impera la blancura nívea en la piel de la mujer. De hecho, repite la calificación en el verso 1938. »,
1921
porque salió a la boca el alma luego,
1922
hecha un volcán de amor, por agua en vano.
1923
¿Qué me dirás cuando a la boca llego?
1924
HERNANDO
¿Mordístela?
1925
LUCINDO
No sé, ¿mármol indiano mármol indiano Es un tipo de mármol verde veteado. ,
cristal de roca cristal de roca Cuarzo cristalizado, incoloro y transparente. , quieres que mordiese?
1926
¿No basta, si es de imagen si es de imagen Imagen es “estatua, efigie o pintura de Cristo Señor nuestro, de María Santísima o los Santos” ( Autoridades ). La mano de Fenisa es comparada con la mano, antes descrita como blanca, hermosa y bella, de una representación de la Virgen, por lo que es digna de todo respeto, y del mismo modo que no se muerden los materiales preciosos como el cristal de roca o el mármol indiano, mucho menos una mano que es la de una “imagen”, que debe llevar a devoción. , que le bese?
1927
HERNANDO
¡Tu padre!
1928
LUCINDO
Calla y déjale que pase.
(Sale el CAPITÁN.)
CAPITÁN
¡Qué cabizbajo en viéndome te pones!
1929
Como si no me vieses.
1930
LUCINDO
Si pensase
que contigo ese crédito tenía,
1931
no a Portugal, ¡hasta el Japón me iría!
1932
CAPITÁN
Pues no te admires, que peor le tienes.
1933
¿No te avisé que es mi mujer Fenisa?
1934
LUCINDO
¿No me mandaste tú que la besase
1935
la mano mano Sigo esta lección, que corrige el error evidente de P3. madre , como a madre? ¿Es por ventura
1936
porque llamé su blanca mano hermosa?
1937
CAPITÁN
Hermosa entonces, y ahora hermosa y blanca,
1938
¡qué lindo bellacón te vas haciendo!
1939
LUCINDO
Cosas te enfadan de tan poco «tomo tomo «metaphoricamente significa importancia, valor y estima» ( Autoridades ). »,
1940
que es ponerte a la sombra de un cabello ponerte a la sombra de un cabello Lucindo reprocha a su padre que las cosas que lo enfadan son tan pequeñas, de tan poca importancia, como la sombra que puede dar un cabello. Una locución similar que aparece en el Diccionario de Autoridades es la de asirse de un cabello con el significado de “valerse de cualquiera pretexto, aunque sea muy leve, para ejecutar alguna cosa, o para solicitarla, desearla y apetecerla”. .
1941
Válgame Dios, ¿en qué te ofendo tanto?
1942
CAPITÁN
¿No es nada si Fenisa me ha contado
1943
que anoche hiciste en su ventana ruido,
1944
y que entre el suelo de ella y de la reja
1945
le pusiste un papel?
1946
LUCINDO
¿Yo?
CAPITÁN
¡Tú, villano!
LUCINDO
Pues di que te le dé. Que si mi letra
1947
tuviere ese papel…
1948
CAPITÁN
¡Detente un poco!
Que si es ajena mayor mal sería.
1949
LUCINDO
¿Hernando?
1950
HERNANDO
¿Señor?
LUCINDO
¿Oyes?
HERNANDO
Ya lo entiendo,
sin duda que papel quiere escribirte
1951
y que te avisa que a buscarle vayas
1952
entre la reja y la ventana.
1953
CAPITÁN
Escucha,
que pasa alguna gente y no querría y no querría y yo no intento
1954
se dijese en Madrid mi casamiento.
1955
(Sale DORISTEO y FINARDO.)
DORISTEO
Hablando está con su padre.
1956
FINARDO
Pues apártale, que importa.
1957
DORISTEO
Una palabra os quisiera.
1958
LUCINDO
Estoy con mi padre agora,
1959
pero sepamos lo que es
1960
buscarme con tanta cólera,
1961
que después habrá lugar
1962
de responderos a [solas] [solas] Lectura que aceptamos por ajustarse mejor a la rima. todo ella .
1963
CAPITÁN
¿Qué quieren estos, Hernando?
1964
HERNANDO
Amigos son.
1965
CAPITÁN
Serán cosas
del juego.
1966
HERNANDO
Así lo sospecho.
CAPITÁN
Nunca de él resultan pocas.
1967
DORISTEO
Sin tener obligación
1968
ni conoceros, que sobra,
1969
para no guardar la cara
1970
que un hidalgo no os conozca,
1971
puse en Gerarda los ojos.
1972
LUCINDO
Si es esa la queja sola,
1973
yo os doy desde aquí a Gerarda.
1974
DORISTEO
No es esa.
1975
LUCINDO
Pues ¿cómo? ¿Hay otra?
DORISTEO
Otra tan grande, que creo
1976
que solo el verme reporta
1977
aquí vuestro anciano padre.
1978
LUCINDO
Engaños son de esa loca.
1979
DORISTEO
Vos, de picado de ver
1980
que a vuestro amor me anteponga,
1981
habéis pensado vengaros
1982
quitándome a mí la honra.
1983
Servido habéis a mi hermana,
1984
y ella mal sabia y bien moza
1985
fue anoche con vos al Prado.
1986
LUCINDO
¡Extraña invención de historia!
1987
Ni conozco a vuestra hermana,
1988
ni trato vuestra deshonra,
1989
ni sé, por Dios, vuestra casa.
1990
FINARDO
La tercera es sospechosa.
1991
¡Vive Dios, que os ha engañado!
1992
DORISTEO
¿Cómo engañado, si me nombra
1993
a Estefanía, mi hermana,
1994
de un «indiano indiano generalmente, indiano es como se conocía a quienes habían emigrado a América y habían retornado a España, generalmente ricos. Este tipo es un personaje bastante frecuente en la producción de Lope. Jaime Martínez Tolentino (2001) señala que aparece en más de cuarenta comedias del Fénix, en las que se puede observar, además, una evolución en la consideración de este personaje con el paso de los años según la evolución de la relación que el propio Lope mantenía con ellos. Para este autor, el tipo social del indiano se hizo conocido gracias, sobre todo, al teatro, siendo Lope de Vega su introductor como tipo dramático. De la relación de Lope con los indianos sabemos que uno de sus primeros acercamientos fue a través de Francisco Perrenot de Granvela, con quien compitió por Elena Osorio (Martínez Tolentino, 2001: 86). También el esposo de Micaela de Luján, el actor Diego Díaz mantuvo negocios con el Nuevo Mundo, y de hecho, murió en Perú (Rico García, 2014: 10). Durante el tiempo que convivió con Lucinda, Lope se instaló en Sevilla, ciudad portuaria a la que llegaban muchos indianos con los que tuvo la oportunidad de relacionarse favorablemente. Todas estas experiencias vitales se plasmarían en su producción en tanto en cuanto la representación del indiano tomaría un aire más o menos positivo dentro de las comedias. El estudioso constata que, además, se pasa de un personaje que solo aparece mencionado a tomar forma efectiva sobre las tablas (Martínez Tolentino, 2001: 86-87). » muerto esposa?
1995
LUCINDO
¡Ya entiendo todo el engaño!
1996
La dama, señor, fue otra,
1997
con quien me pienso casar
1998
que porque aquesta celosa
1999
por el nombre no supiese
2000
quién era antes de las bodas,
2001
la puse el nombre primero
2002
que me vino a la memoria,
2003
que lo mismo fuera Inés,
2004
«Francisca, Juana o Antonia Francisca, Juana o Antonia nombres todos ellos bien conocidos por Lope, pues su madre fue Francisca Fernández, se casó con Juana de Guardo, con quien tuvo una hija que llamó Juana, y fue Antonia Clara el nombre de su hija con Marta de Nevares. ».
2005
Esto es la verdad, por Dios.
2006
DORISTEO
Pues siendo verdad notoria,
2007
para satisfacción mía,
2008
aunque decirlo vos sobra,
2009
holgaré que me digáis
2010
el nombre de esa señora.
2011
LUCINDO
Porque habéis de ver muy presto
2012
que conmigo se desposa,
2013
Fenisa, señor, se llama.
2014
Esta quiero, ella me adora,
2015
la calle de los jardines
2016
es la esfera donde posa,
2017
y yo soy vecino suyo.
2018
Recelo mi padre toma
2019
y yo querría dejarle.
2020
Dadme licencia.
2021
DORISTEO
Estas cosas
hace el honor. Perdonad.
2022
Mil años gocéis la novia.
2023
(Váyase LUCINDO.)
CAPITÁN
¿Dónde va aquel?
2024
HERNANDO
No sé.
CAPITÁN
¿Si es desafío?
HERNANDO
Habla esos hombres.
2025
CAPITÁN
¡Ah, señores! Creo,
si no me engaña de mi sangre el brío,
2026
que de reñir los dos tenéis deseo.
2027
Sabed que aquel hidalgo es hijo mío,
2028
y pues va solo, y dos con armas veo,
2029
yo iré con él y dos a dos podremos
2030
probar los corazones que tenemos.
2031
Soldados fuimos ya los dos en Flandes,
2032
fui capitán y él fue mi alférez: vamos.
2033
FINARDO
Los dos irán a que servir los mandes,
2034
que es bien que de soldados te sirvamos.
2035
De hoy más serán, señor, amigos grandes,
2036
que aunque por unos celos le buscamos,
2037
él nos aseguró que no servía
2038
la dama que este hidalgo presumía.
2039
Ya sabemos quién es a quién pasea,
2040
y Fenisa nos dijo que se llama.
2041
CAPITÁN
¿Cómo? ¡Fenisa!
2042
FINARDO
En fin, cómo desea
casarse, y que a esta sola adora y ama.
2043
CAPITÁN
Antes su muerte a vuestras plantas vea.
2044
DORISTEO
¿Mandaisnos otra cosa?
2045
CAPITÁN
Que esa dama
tengáis por mujer mía, que no suya.
2046
DORISTEO
¡El cobarde mintió!
2047
FINARDO
La culpa es tuya.
DORISTEO
¡Vive el cielo, que sirve a Estefanía!
2048
FINARDO
Disimula y busquémosle.
2049
DORISTEO
El soldado
se fue de aquí de pura cobardía.
2050
FINARDO
¡Que este es hijo de un padre tan honrado!
2051
(Vanse los dos.)
CAPITÁN
¡Que sirva este traidor la esposa mía,
2052
con quien casarme tengo concertado,
2053
y que se alabe que ha de ser su esposa!
2054
HERNANDO
¿Posible es que lo dijo? ¡Extraña cosa!
2055
CAPITÁN
¡Alto! Ponle su ropa en la maleta.
2056
No ha de quedar aquí ni solo un día.
2057
¡Camine a Portugal!
2058
HERNANDO
(No fue discreta
la industria de Lucindo.)
2059
CAPITÁN
¿Hay tal tal tan porfía?
de noche por las rejas me la inquieta rejas me la inquieta Sigo esta lección por razones métricas. rejas la inquieta .
2060
Besó su mano y dijo: "madre mía".
2061
Y quizá dijo "esposa" entre los labios.
2062
No se pueden sufrir tantos agravios.
2063
Notifícale luego la partida:
2064
¡cálzate botas!
2065
HERNANDO
Cásate cásate Acepto esta lectura por ser la correcta. cátate primero.
CAPITÁN
No quiero dar lugar a que lo impida,
2066
que sirva al rey, y no a Fenisa, quiero.
2067
No ha de entrar en Madrid más en mi vida.
2068
HERNANDO
Que templarás aqueste enojo espero.
2069
CAPITÁN
Darete, vive Dios, «con la de Juanes con la de Juanes es, en lenguaje de germanía, una expresión que se refiere a la espada. Esta locución tendría su origen en la costumbre de un famoso maestro espadero de grabar en las espadas elaboradas en su taller la frase Joanes me fecit . Señala Chamorro en su Tesoro de Villanos que: «[a]sí se decía a la espada porque estaba en ella grabada el nombre de la persona, y Juan […] era frente entre los rústicos. También fue un espadero Toledano Juan o Juanes de la Horta y además en Sevilla existía otro famoso espadero Juanes » (Chamorro, 2002: 518). Alonso Hernández (1976: 458) remite al estudio introductorio de La pícara Justina a cargo de Julio Puyol y Alonso, en el que este autor, anota «[l]o difícil es saber quién fue el Ioanes que hizo famoso su nombre en la marca mencionada, porque según vemos en la obra titulada Espadas históricas […] figuran once de estos, sevillanos, que llevaron el nombre de Juan, en el siglo XV, ocho en el XVI y uno en el XVII» (López de Úbeda, 1912: 266). Señala cifras parecidas en Granada e incluso la presencia de uno en Valladolid. Sin embargo, apunta a que es posible que «el espadero en cuestión fuese un Joanes , llamado el viejo , que en el siglo XVI tuvo fábricas en Toledo y Valencia» (López de Úbeda, 1912: 266). Sea quien fuere, el caso es que encontramos referencias claras a esta inscripción en distintas obras de la literatura como, por ejemplo, en un soneto de Lope, A un secreto muy secreto , en que, describiendo este secreto lo califica del siguiente modo: «Por Dios que es hoja de me fecit Joanes» (Vega, 2003). »,
2070
¡oh, qué lindo soy yo para para Sigo esta lección que corrige el error de P3. pare truhanes!
2071
Jornada III
(Salen LUCINDO y HERNANDO. LUCINDO con capa con oro y plumas. Salen LUCINDO y HERNANDO. LUCINDO con capa con oro y plumas. La acción comienza en la calle de los Jardines.)
LUCINDO
¿Que mi padre les contó,
2072
que era su esposa y no mía?
2073
HERNANDO
¿Que siendo yo Estefanía
2074
ande en estos cuentos yo?
2075
LUCINDO
El nombre ha dado a entender,
2076
que es su hermana, a Doristeo.
2077
HERNANDO
Tan ciego a tu padre veo,
2078
que te ha de echar a perder.
2079
Pienso que van a buscarte,
2080
que de Fenisa el amor
2081
dirán que ha sido temor
2082
y término de escaparte
2083
¿para qué se lo decías?
2084
LUCINDO
Para asegurar un hombre,
2085
no entendiendo que aquel nombre
2086
se le acordara en sus días.
2087
HERNANDO
¿Piensas ir a Portugal?
2088
LUCINDO
¿Cómo, si mi bien me avisa
2089
de que su madre Belisa
2090
ha de remediar mi mal?
2091
HERNANDO
¿Fuiste a la reja?
2092
LUCINDO
Pues, ¿no?
HERNANDO
Y ¿hallaste el papel?
2093
LUCINDO
Estaba
donde a mi padre avisaba
2094
cuando a mi padre engañó.
2095
Hallele, al fin, en la reja,
2096
leíle, y dice que luego
2097
me finja de amores ciego
2098
de su madre.
2099
HERNANDO
¿De la vieja?
LUCINDO
De la misma.
2100
HERNANDO
¡Extraño caso!
LUCINDO
Pues más me ha mandado hacer.
2101
HERNANDO
¿Y es?
2102
LUCINDO
Pedirla por mujer.
HERNANDO
¿Por mujer?
2103
LUCINDO
Habla «más paso más paso equivale a hablar quedo o bajo. »,
que ha de salir al balcón,
2104
y acaso te puede oír.
2105
HERNANDO
Solo pudiera impedir
2106
tu partida esta invención.
2107
¡Discreta mujer!
2108
LUCINDO
¡Notable!
HERNANDO
¿Y piensas con ella hablar?
2109
LUCINDO
Tú has de estar en mi lugar,
2110
para que contigo hable.
2111
Fíngete Lucindo, y yo,
2112
mientras hablas a Belisa,
2113
estaré con mi Fenisa,
2114
que así el papel me avisó.
2115
HERNANDO
¿Qué hablaré?
2116
LUCINDO
Cosas de amor.
HERNANDO
Mucho sabe esta doncella,
2117
mil veces pienso si es ella…
2118
LUCINDO
¿Quién?
2119
HERNANDO
«La doncella Teodor La doncella Teodor la docella Teodor es la protagonista de la Historia de la doncella Teodor , una historia escrita en castellano en la época de Sancho IV, dentro del género de prosa sapiencial y ejemplar. De ella se conservan cinco códices del siglo XV, cuatro de los cuales la incluyen como capítulo del tratado Bocados de oro o Bonium . La pluralidad de los códices manuscritos y la difusión, así como las trece ediciones sucesivas, desde la de 1488 hasta la de 1628, de la historia por medio de la literatura de cordel, dan muestra de su popularidad en los siglos XV y XVI. Narra la historia de una esclava que había sido instruida en toda clase de conocimientos. Su señor, un mercader que se arruina, decide de acuerdo con ella venderla al rey como mujer sabia. El rey, para comprobar que es tal, la someterá a diferentes pruebas intelectuales por parte de sabios de la corte, siendo esta capaz de solventar todos los acertijos y preguntas con éxito. Así, no solo logra conseguir el dinero que su señor necesita, sino que, además, el rey la deja en libertad para que se case con él. La historia tiene origen árabe, pues se conservan dos manuscritos arábigo-españoles que la transmiten, y algunos autores la señalan en relación con Las mil y una noches , en concreto con la historia de La esclava Tawaddud , con la que la relacionó Menéndez Pelayo. Hernando compara aquí la sabiduría y buena disposición de Fenisa para resolver problemas y crear enredos con la inteligencia de Teodor. La historia llega al XVII al ser evocada en La pícara Justina , de Francisco López de Úbeda, o por Tirso de Molina en Los cigarrales de Toledo . Parece ser que Lope sentía cierta fascinación por esta historia, o bien conocía el interés del público por ella, pues, en una fecha no muy lejana a La discreta enamorada escribiría una comedia titulada La doncella Teodor que tiene por protagonista a una doncella sapientísima y que recrea esta historia. Se conserva un manuscrito autógrafo de esta obra, datado entre 1608 y 1610. ».
LUCINDO
Hoy quiero probar tu seso,
2120
veamos cómo requiebras
2121
esta vieja.
2122
HERNANDO
Hoy me celebras
por único.
2123
LUCINDO
Yo confieso
que por inferior me nombre
2124
a tu ingenio, si la engañas.
2125
HERNANDO
Mis telas son telarañas,
2126
¿qué importa ser gentilhombre
2127
si faltan galas?
2128
LUCINDO
Pues, ¿bien?
HERNANDO
Dame esa capa con oro.
2129
LUCINDO
Diérate, Hernando, un tesoro.
2130
Toma el sombrero también.
2131
HERNANDO
Tú podrás ponerte el mío.
2132
LUCINDO
A fe que quedo galán.
2133
HERNANDO
¡Ah, Lucindo, cómo dan
2134
los vestidos talle y brío!
2135
LUCINDO
¡Quedo! Al balcón han salido.
2136
(Sal[g]a Fenisa, y Belisa en alto.)
BELISA
Dame, Fenisa, lugar,
2137
que quiero a Lucindo hablar.
2138
FENISA
¿De qué sabes que ha venido?
2139
BELISA
Veo dos hombres parados
2140
mirando nuestro balcón.
2141
FENISA
Bien conoces. Ellos son,
2142
que hacen señas embozados.
2143
Voyme y Dios te dé ventura,
2144
mas dame licencia un poco
2145
de hablar a Hernando.
2146
BELISA
Es un loco.
FENISA
Agrádame su locura,
2147
y téngole que decir
2148
un recado al capitán.
2149
BELISA
Ve a esotra reja.
2150
HERNANDO
Ya están
donde nos pueden oír.
2151
LUCINDO
Fenisa se fue de allí.
2152
HERNANDO
Su madre la despidió.
2153
BELISA
¿Sois Lucindo?
2154
HERNANDO
¡No soy yo
después que vives en mí!
2155
Pero soy el que os adora
2156
con el alma que le dais,
2157
pues mi humildad levantáis
2158
a vuestro valor, señora.
2159
(¿No va bueno?)
2160
LUCINDO
(¡Pesia tal,
que hablas con gran discreción!)
2161
HERNANDO
(Estoy hecho un Cicerón.)
2162
BELISA
«Puesto Puesto aquí se emplea con valor adversativo, equivalente a aunque. » que parece mal,
2163
Lucindo, que una mujer,
2164
que en fin de Fenisa es madre,
2165
la case con vuestro padre
2166
y a vos os venga a querer,
2167
que en efecto sois su hijo,
2168
llegado a que me queráis
2169
yo confieso que me dais
2170
un juvenil regocijo.
2171
¿Es posible que os agrado
2172
y que os parezco tan bien?
2173
(FENISA en otra ventana al otro lado del teatro.)
FENISA
¡Ce, Lucindo!
2174
LUCINDO
¿Quién es?
FENISA
Quien
el alma y vida te ha dado.
2175
Llega mientras entretiene
2176
a la loca de mi madre
2177
tu criado.
2178
HERNANDO
Si mi padre,
como viejo a querer viene
2179
la tierna edad de Fenisa,
2180
yo, como mozo, os adoro
2181
por ese grave decoro.
2182
FENISA
Muriéndome estoy de risa.
2183
HERNANDO
Estas tocas reverendas Estas tocas reverendas La toca, definida en una nota anterior, era también una prenda propia de las viudas. Se inicia en este punto un divertido episodio por parte del criado Hernando, quien intentará conquistar a la viuda Belisa, concentrándose en aquello que podría seducirla mejor, y es la importancia que esta otorga a la honra y al decoro. A partir de aquí inicia la descripción de todas las prendas, propias de viuda (toca, monjil, chapín enlutado), que contribuyen a formar esa imagen decorosa. ,
2184
ese estupendo «monjil monjil Bernís (1962: 97) señala la evolución de la prenda desde el siglo XV. En el siglo XVII lo define como un vestido largo hasta los pies. Hasta el siglo XVI era un vestido más bien amplio. Es una prenda considerada como propia del luto y, por tanto, de las viudas. »,
2185
ese pecho varonil,
2186
testigo de tantas prendas.
2187
Ese chapín enlutado,
2188
que del «pie pie el pie tenía, en el Siglo de Oro, un fuerte componente erótico. Aurelio González (2003: 97) señala tanto el erotismo de la mano desnuda en Las bizarrías de Belisa como del pie desnudo de Casandra en El castigo sin venganza . Antonio Sánchez Jiménez (2015: 324), apunta cómo el pie desnudo, junto con la caballera suelta de la dama son motivos recurrentes en las referencias eróticas de la época. Aunque en este caso, nos encontramos con la paradoja de que Belisa no lleva el pie desnudo, sino que viste chapines, que son los que conocen la ansiada forma del pie. Puntos significa, además de las partes que conforman un todo, en los zapatos «las medidas que están rayadas en el marco, para determinar el tamaño que han de tener» ( Autoridades ). » los puntos sabe,
2189
que pisa el suelo más grave
2190
que un frisón frisón Tipo de caballo procedente de Frisia, fuerte, con los pies muy anchos y con muchas cernejas. El Diccionario de Autoridades señala que “por semejanza se llama todo lo que es grande, corpulento y que excede a la medida regular”. Hernando alaba a Belisa su fuerza en el pisar, pero podría interpretarse también como una referencia a un andar pesado, poco ligero. recién herrado.
2191
Esa bien compuesta voz,
2192
ese olor, de amor espuela,
2193
que es azúcar y canela
2194
de aquestas tocas de arroz.
2195
Esos «antojos antojos anteojos » al lado
2196
para encubrir los de enfrente,
2197
ese manto en que consiente
2198
ser el amor manteado.
2199
Esa encarnada nariz,
2200
donde amor destila y saca
2201
ámbar, mirra y tacamaca tacamaca Resina olorosa que proviene del árbol del mismo nombre y que es originario de la India. ,
2202
más que el Arabia feliz.
2203
En fin, tocas, pies, frisón,
2204
nariz, monjil, manto, antojos,
2205
voz, chapín, son a mis ojos,
2206
«selvas de varia lición selvas de varia lición es notable el juego de parónimos entre silva y selva resulta muy significativo en el tono burlesco del gracioso. Lo que sirve para saber, la silva, aquí es transformado en lugar en que perderse (selva). Las silvas fueron colecciones de escritos de tipo enciclopédico sobre materias variadas sin un orden ni método concreto, similar a la estructura caótica de la enumeración de Hernando. Es la Silva de varia lición de Pedro Mexía la primera publicada en castellano en 1540 y este verso parece aludir dicho título, seguramente muy conocido para el público de la comedia. ».
2207
LUCINDO
¿Escuchástelo?
2208
FENISA
Sospecho
que ha de entender el engaño.
2209
LUCINDO
En que yerre está mi daño,
2210
y en que acierte mi provecho,
2211
pero dime, prenda mía,
2212
¿qué ha de ser de nuestro amor
2213
si de ti con tal rigor,
2214
este padre me desvía?
2215
No te descuides, mi bien,
2216
que apresura mi partida.
2217
FENISA
No tengas pena, mi vida,
2218
ni esos miedos te la den,
2219
que mi madre loca y vana
2220
está por tu amor de modo
2221
que pondrá remedio en todo.
2222
LUCINDO
Si, más la boda cercana
2223
me amenaza, como ves,
2224
y si él se llega a casar
2225
¿cómo podrás remediar
2226
mi ausencia, y muerte después?
2227
A la fe, que, aunque es tan cierto
2228
que eres discreta y sutil,
2229
que no halles modo entre mil
2230
para dar la vida a un muerto.
2231
FENISA
Si soy tuya, si nací
2232
para ti sola, y si estoy
2233
cierta que como yo soy
2234
tuya, tú lo eres de mí,
2235
da traza cómo salgamos
2236
de estos padres enemigos.
2237
Hacienda tienes, y amigos,
2238
adonde quisieres vamos.
2239
Discreta y enamorada
2240
me sueles, Lucindo, hacer,
2241
mas ya solo quiero ser
2242
mujer y determinada.
2243
LUCINDO
Si tienes resolución
2244
de que te saque de aquí,
2245
ánimo me sobra a mí
2246
para igual ejecución.
2247
Esta noche gloria mía,
2248
joyas y vestidos coge,
2249
y aunque tu madre se enoje,
2250
te sacaré a mediodía,
2251
que no temo de mi padre
2252
el mal que me pueda hacer.
2253
FENISA
¡Si voy a ser tu mujer,
2254
máteme después mi madre!
2255
BELISA
¿Que tiene determinado
2256
enviarte a Portugal?
2257
HERNANDO
No he visto locura igual
2258
como en la que el viejo ha dado.
2259
Dice que adoro a Fenisa,
2260
que la sirvo y solicito,
2261
que el sueño y quietud le quito,
2262
y sigo en saliendo a misa,
2263
y de celos me destierra.
2264
BELISA
Mi bien, y ¿queréisla vos?
2265
HERNANDO
¡Yo a Fenisa! ¡Pliegue a Dios
2266
que aquí me trague la tierra,
2267
que me maten seis villanos
2268
en su heredad o su aldea,
2269
porque no hay muerte que sea
2270
más infame que sus manos!
2271
¡Pliegue a Dios que un arcabuz,
2272
probándole me traspase,
2273
o que una espada me pase,
2274
«desde la punta a la cruz desde la punta a la cruz de abajo a arriba. Cruz vale aquí «la parte más alta del espinazo de los animales en derecho de los brazos» ( Autoridades ) ya que con los brazos extendido se toma forma de cruz. »,
2275
si en mi vida tuve intento,
2276
de amalla ni pretendella,
2277
ni jamás hablé con ella
2278
de amor ni de casamiento!
2279
LUCINDO
Muy bien lo puede jurar.
2280
BELISA
Satisfecha estoy, mi bien.
2281
HERNANDO
Dejando aquesto también,
2282
¿tienes algo que me dar?
2283
Porque en dándome un enojo,
2284
o en jurando alguna cosa,
2285
me da una una un hambre espantosa,
2286
soy preñada con antojo.
2287
BELISA
¿Gana tienes de comer?
2288
HERNANDO
Rabio, por Dios.
2289
BELISA
Todo es malo
cuanto hay en casa, un regalo
2290
mañana te quiero hacer.
2291
¿Qué conserva comes bien?
2292
Que soy en dulces notable,
2293
de guindas guindas “Fruta pequeña, de color carmesí, casi redonda, con hueso muy fuerte, y pezón delgado y largo” ( Autoridades ). es razonable
2294
y de perada perada Conserva de peras. también.
2295
Duraznos Duraznos Fruto de la familia del melocotón. En el Arte de vizcocheria de Francisco Martínez Montiño, que data de 1611, encontramos una receta para su preparación, lo que destaca, en primer lugar, que se trataba de un dulce conocido y, en segundo lugar, teniendo en cuenta que este libro de cocina proviene de las cocinas de palacio, que se trataría de una preparación bastante refinada, y cara, pues el empleo del azúcar estaba restringido solo a aquellos que se lo pudieran permitir económicamente. Belisa califica esta conserva como extremada. es extremada.
2296
¿Qué conserva haré?
2297
HERNANDO
Un menudo menudo Menudo equivale aquí, seguramente, a menudillos, a los intestinos del ave o “el vientre, manos y sangre de las reses que se matan” ( Autoridades ). Resulta curioso ver cómo, mientras Belisa se muestra como una experta en la elaboración de las conservas más dulces y selectas, Hernando, creando probablemente un efecto muy divertido por contraste, pide como capricho un alimento de más baja condición.
con su perejil, que dudo
2298
que la haya tal bien lavada.
2299
BELISA
¿De eso gustas? Pues hallaste hallaste En este caso seguimos estas lección. hallastes
2300
la limpieza, la sazón
2301
y el buen gusto.
2302
HERNANDO
Cosas son
en que el tuyo conformaste.
2303
Envíamele mañana.
2304
LUCINDO
¿Hay villano tan grosero?
2305
BELISA
¡Qué menudo hacerte espero!
2306
HERNANDO
No será peor la gana.
2307
BELISA
¿Menudo comes?
2308
HERNANDO
No pudo
ponérseme ponérseme lección que sigo por completar silábicamente el verso para la redondilla. ponerse duda duda sigo esta lección por cuestiones de rima. dudar el gusto en duda,
2309
porque quien sirve a viuda
2310
«se obliga a comer menudo se obliga a comer menudo se inicia aquí un juego de dobles sentidos con la polisemia de menudo, con la que Hernando elabora, a lo largo de esta escena, una serie de chistes que tienen como base la comida, y, de este modo, justifica las palabras escogidas y la petición de un alimento como los menudillos casi como manjar. En este verso utiliza menudo como sinónimo de poco, pues aunque en ocasiones tenían potestad para administrar la herencia del marido, las viudas no siempre quedaban en una buena situación económica, por lo que, aquellos al cargo de una viuda seguramente no comerían demasiado. ».
2311
LUCINDO
¡Gente pasa, ce!
2312
BELISA
¿Quién llama?
HERNANDO
Hernandillo, mi criado,
2313
que allá con Fenisa ha hablado.
2314
BELISA
¡Lindo pícaro!
2315
HERNANDO
De fama.
Díceme que pasa gente,
2316
adiós.
2317
BELISA
Él, mi bien, os guarde.
LUCINDO
Pues pasa gente y es tarde,
2318
adiós.
2319
FENISA
¡Ay mi gloria ausente!
[LUCINDO] [LUCINDO] Este verso parece más adecuado en boca de Lucindo que de Fenisa, pues esta ya se ha despedido del galán y ahora este y el criado hablan entre ellos. Tanto en P3 como en MP aparece en la intervención anterior de Fenisa.
Qué bien que la has divertido.
2320
HERNANDO
Famosamente la hablé.
2321
LUCINDO
Ven tras mí. Pero ¿qué fue
2322
aquello que le has pedido?
2323
HERNANDO
Un menudo.
2324
LUCINDO
¿Y eso pudo
pedir tu lengua, grosero?
2325
HERNANDO
Tú negocias por entero negocias por entero Retoma Hernando en este punto el juego iniciado con los significados de menudo unos versos antes. “Por entero” es, según Autoridades , “modo adverbial que vale lo mismo que entera y totalmente”, mientras que, “por menudo”, tiene entre sus significados el de “modo adverbial, que vale particularmente, con mucha distinción y menudencia”, es decir, el criado elabora, por segunda vez, un ocurrente juego de palabras con el nombre de la comida por el que está negociando y, de paso, le atribuye la distinción e importancia que Lucindo le resta a su petición. ,
2326
yo negocio por menudo.
2327
(Vanse.)
(Salen DORISTEO y GERARDA Salen Doristeo y Gerarda. Vanse y sale Gerarda y Doristeo. . Salen DORISTEO y GERARDA Salen Doristeo y Gerarda. Vanse y sale Gerarda y Doristeo. . La acción se traslada a una calle indefinida de Madrid.)
GERARDA
Sosiega el pecho, celoso,
2328
que yo sabré si es verdad.
2329
DORISTEO
Sospecho que temeroso
2330
de alguna temeridad,
2331
a que obliga un caso honroso,
2332
dijo que el nombre fingía,
2333
y fue a tiento Estefanía,
2334
porque su padre, en mi daño,
2335
me dijo por desengaño
2336
cómo a Fenisa servía.
2337
GERARDA
El padre acaso pensó
2338
que a Fenisa amabas…
2339
DORISTEO
¿Yo?
GERARDA
Y para en paz os poner,
2340
dijo que era su mujer.
2341
DORISTEO
No lo entiendo.
2342
GERARDA
¿Cómo no?
Si pensó que la cuestión
2343
era por Fenisa allí,
2344
¿no fue sutil invención
2345
hacerla su mujer?
2346
DORISTEO
Sí,
tienes, Gerarda, razón,
2347
pero mi celoso honor
2348
aún quiere de esto más prueba.
2349
GERARDA
También la pide mi amor.
2350
DORISTEO
Esta sospecha me lleva
2351
de un temor a otro mayor.
2352
GERARDA
¿Quieres que los dos sepamos
2353
si es verdad que ama a Fenisa?
2354
DORISTEO
Sí quiero.
2355
GERARDA
A su casa vamos.
DORISTEO
¿Cuál ignorancia te avisa
2356
«que si le quiere digamos que si le quiere digamos ¿Cuál ignorancia te avisa/ que si le quiere digamos?: esta frase resulta oscura, no acertamos a tener claro su sentido y, sin embargo, los testimonios que manejamos la mantienen tal cual, ni si quiera Hartzenbusch intentó remedar su significado. »?
2357
GERARDA
¿ yo que sea ansí?
2358
DORISTEO
Pues ¿cómo?
2359
GERARDA
Yo entraré huyendo.
DORISTEO
¿De quién has de huir?
2360
GERARDA
De ti.
Que eres mi esposo, diciendo,
2361
sacarás la daga.
2362
DORISTEO
Bien.
GERARDA
Pondranos en paz su gente,
2363
quedareme allí tan bien tan bien también
2364
donde a Fenisa le cuente,
2365
que quiero a Lucindo bien,
2366
y que por él me matabas.
2367
Que te llame y en secreto
2368
te diga lo que dudabas.
2369
DORISTEO
¡Gentil industria! En efeto,
2370
de mujer.
2371
GERARDA
¿Su ingenio alabas?
DORISTEO
¡Oh, mujeres!
2372
GERARDA
Y españolas…
DORISTEO
Camina.
2373
GERARDA
Si estamos solas,
ella dirá la verdad.
2374
DORISTEO
Mujeres con voluntad
2375
son como la mar con olas.
2376
(Vanse.)
(Salen el CAPITÁN, FENISA y BELISA. Salen el CAPITÁN, FENISA y BELISA. La acción finalizará en casa de Belisa.)
CAPITÁN
Si supiera vuestro intento,
2377
no le echara de mi casa.
2378
BELISA
Yo os he dicho lo que pasa.
2379
CAPITÁN
Huélgome del casamiento,
2380
daros quiero el parabién.
2381
BELISA
Si mi bien camino va,
2382
el paramal paramal Frente a la acción del capitán de dar el parabién, es decir las felicitaciones, a Belisa por querer casarse con Lucindo, esta, creyendo que el joven va camino de Portugal, piensa que este mismo que la felicita, le dará un gran disgusto. me dará
2383
quien me ha dado el parabién.
2384
CAPITÁN
Si ya ya yo estuviera avisado
2385
de que Lucindo os quería,
2386
(que en opinión le tenía
2387
de hombre menos asentado,)
2388
yo propio tratara aquí,
2389
Belisa, del casamiento.
2390
Que es dar a mi bien aumento,
2391
que nos troquemos ansí.
2392
Casado con quien es madre
2393
de mi bien, como confío
2394
de vos misma, el hijo mío
2395
vengo yo a tener por padre,
2396
y Fenisa, mi mujer
2397
y vuestra hija, tendrá
2398
padre en Lucindo, y dará
2399
a todo el mundo placer
2400
la discreción del trocar
2401
«las edades por los gustos las edades por los gustos trocar las edades por los gustos: señala Arellano (1995a: 54-56) que dentro del modelo cómico basado en la turpitudo et deformitas se halla la caricaturización de los viejos enamorados como sucede en El mesón de la corte y señala en este sentido casos de incoherencia amorosa como el que se da en La francesilla , donde Alberto quiere seducir a la francesilla (1995a: 52). Otro caso Lopesco similar al de La discreta enamorada es el de Entre bobos anda el juego de Rojas Zorrilla en que el galán que prefiere la dama, Isabel, es primo de su futuro marido, don Lucas del Cigarral. Se trata de un tema de amplio recorrido en el teatro español, y que ya observamos en los autores prelopescos, como en Los engañados de Lope de Rueda (inspirada en el Gli Ingannati de L’Academmia degli Intronati de Siena). ».
2402
BELISA
Dado me habéis mil disgustos
2403
en pretenderle ausentar
2404
y no os descuidéis en ir
2405
donde el camino estorbéis.
2406
FENISA
¡Gran rigor usado habéis!
2407
CAPITÁN
No me supe resistir.
2408
FENISA
¿Fue celos, por vida mía,
2409
del «destierro destierro Lope fue desterrado de la ciudad de Madrid y del reino de Castilla como consecuencia de unos libelos difamatorios que escribió contra Elena Osorio por celos. Ver nota al verso 833. » la ocasión?
2410
CAPITÁN
Celos de su vida son,
2411
que una cierta Estefanía
2412
le trae de manera ciego,
2413
que le han querido matar
2414
dos hombres de este lugar,
2415
y le matan si no llego.
2416
BELISA
Pues ¿quiere a alguna quiere a alguna quiere alguna mujer?
2417
FENISA
(¿Qué es lo que escucho? ¡Ay de mí!)
2418
CAPITÁN
Así entonces lo entendí,
2419
mentira debe de ser.
2420
No me acordé que le amabais.
2421
Perdonad, que por él voy.
2422
(Vase vase lección que asumimos ya que enmienda el error de P3. vas .)
BELISA
Confusa, Fenisa, estoy.
2423
FENISA
Mi pensamiento imitáis.
2424
BELISA
Si tiene alguna mujer,
2425
¡buen «lance lance Autoridades lo refiere relacionado con el juego como «ardid y disposición industriosa de que se vale el jugador, según el sistema y reglas de cada juego, para mejorar su suerte». Es decir, Belisa considera entonces que puede haber sido una mala jugada sucumbir a la seducción de Lucindo si este ahora resulta querer a otra mujer. » habemos echado!
2426
FENISA
(A ti poco te ha burlado,
2427
si burla te quiso hacer.
2428
Pero a mí, que me engañó
2429
fingiendo amarme de veras…)
2430
BELISA
¿Qué dices?
2431
FENISA
Que no creyeras
lo que este viejo contó,
2432
que con los celos que tiene
2433
finge dos mil desatinos.
2434
BELISA
¡Por qué notables caminos
2435
a darnos enojo viene!
2436
Gente se nos entra acá acá Sigo esta enmienda, que también propone Hartzenbusch por cuestiones de rima. en casa .
2437
FENISA
Dejose abierta la puerta.
2438
BELISA
¡Bien hará lo que concierta,
2439
si a otra si a otra si otra mujer tiene ya!
2440
(Sale GERARDA huyendo, y DORISTEO la daga desnuda.)
GERARDA
¡Favor, señores! Socorredme presto,
2441
que me mata este bárbaro tirano.
2442
DORISTEO
¿Quién te ha de dar favor, infame adúltera?
2443
BELISA
¡Tened, señor! No la la le matéis, os ruego.
2444
FENISA
Paso, señor, ¿por qué la dais la muerte?
2445
GERARDA
¡Yo adúltera, señor!
2446
BELISA
Tened la mano.
Respetad esas tocas, norabuena.
2447
DORISTEO
Si no mirara esa presencia noble,
2448
de vuestra calidad notorio indicio,
2449
el corazón le hubiera atravesado atravesado atrevesado .
2450
GERARDA
Y matáraste en él, que en él te tengo.
2451
DORISTEO
¿Ahora amores? ¡Falsa, vil, perjura!
2452
¿Ahora hechicerías? ¡Vive el cielo!
2453
FENISA
Acabad si queréis, que venís loco,
2454
y algún demonio revestido en celos
2455
os debe de mover la lengua y manos.
2456
BELISA
No habéis de estar aquí por vida mía.
2457
Venid, que os quiero hablar en mi aposento,
2458
descansaréis de vuestro mal conmigo.
2459
DORISTEO
Yo os quiero obedecer, y referirle,
2460
aunque traiga mi infamia a la memoria.
2461
BELISA
Pues con mi hija quedará esta dama.
2462
¿Qué nombre tiene?
2463
DORISTEO
Estefanía se llama.
(Vanse los dos.)
FENISA
De gran peligro os ha librado el cielo.
2464
GERARDA
¡Ay señora!, que estoy temblando toda.
2465
¿Dónde me podré ir?
2466
FENISA
No tengáis miedo,
contadme vuestro mal.
2467
GERARDA
Sí haré, si puedo.
Yo soy, gallarda señora,
2468
una mujer desdichada,
2469
aunque esto ya lo sabéis ya lo sabéis ya sabéis ,
2470
pues lo veis en mi desgracia.
2471
Nací en Burgos, ciudad noble,
2472
y mis padres, que Dios haya,
2473
me trajeron a la corte
2474
niña en los brazos del ama.
2475
Criáronme en su regalo,
2476
y de mi talle, o mis galas,
2477
rendido el hombre que veis
2478
me pide con grandes ansias.
2479
Casáronme a mi disgusto.
2480
En fin, sobre estar casada
2481
de la manera que digo,
2482
carga el peso de esta infamia.
2483
Vime sin gusto con él,
2484
mil veces determinada
2485
para quitarme la vida.
2486
FENISA
¡No digáis tal!
2487
GERARDA
¡Esto pasa!
FENISA
Pues por desdicha ninguna
2488
dice una mujer cristiana
2489
que se ha de «quitar la vida quitar la vida para la fe católica, la posibilidad del suicidio supone un acto de soberbia y una a afrenta a Dios imperdonable, pues se desprecia su don más valioso: la vida. Sobre esta cuestión y la posible visión que pudo tener Lope sobre el suicidio, ver «Reflexiones sobre el suicidio en el teatro de Lope de Vega» de Jaime Fernández S. J. (1993). El suicidio no se defiende como acto de derecho individual hasta que lo hizo Rousseau, por boca de Saint-Preux en La nouvelle Heloïse (1761). Unos años después coincidiría con él Goethe en su Werther (1774). Desde la filosofía se había argumentado con gran convicción en favor al derecho al suicidio. Estos textos tuvieron una profunda influencia en el Romanticismo europeo al romper con el planteamiento religioso del tema, situándolo en una esfera de ética personal. ».
2490
GERARDA
Señora, experiencia os falta.
2491
No sabéis lo que es tener
2492
en la mesa y en la cama,
2493
un enemigo de día,
2494
y de noche una fantasma.
2495
Mas mi desesperación
2496
fue en este medio templada
2497
con la vista de un mancebo,
2498
soldado y sol dado al alma soldado y sol dado al alma Ingenioso juego de palabras, basado en el equívoco o antanaclasis, que aprovecha la homofonía entre la palabra “soldado” y el sintagma “sol dado”. El joven que describe es, a la vez, soldado, y una luz, una alegría que su visión y conocimiento dio al alma de Gerarda. .
2499
Era un alférez galán,
2500
por quien por puntos les daba,
2501
a las niñas de mis ojos,
2502
«alferecía alferecía «enfermedad peligrosa que suele dar a los niños […] muy pocos de los que tienen este accidente escapan» (Covarrubias). Señala Autoridades (1726) que «por jocosidad de la lengua española se extiende a significar el oficio militar del alférez; y es equívoco gracioso para las burlas de la poesía». Efectivamente, en estos versos (vv. 2501-2504) se establece un juego de palabras aprovechando la confusión por etimología popular entre las palabras alférez y alferecía. Es decir, el alférez, Lucindo, provocaba en Gerarda grandes males y convulsiones, la alferecía. » sin causa,
2503
que en la mala compañía
2504
del marido que me daban
2505
pensé que con un alférez
2506
pudieran sufrir las faltas.
2507
Pagome la voluntad,
2508
y con obras y palabras,
2509
marchamos dieciséis meses
2510
llevándose amor las armas,
2511
mas como en marchando amor
2512
toca la envidia las cajas toca la envidia las cajas Las cajas son un “instrumento militar. Lo mismo que tambor” ( USAL ). Todo este pasaje se llena de resonancias militares a partir de la condición de alférez de Lucindo. Así pues con alusiones a marchar , llevar las armas , por oposición toca la envidia las cajas y oír el bando y los tiros , explica cómo ha transcurrido la relación y por qué ahora Doristeo la persigue: cuando aparece el joven soldado, Gerarda y él inician una relación que dura ya dieciséis meses, la situación con el esposo mejora, pero en cuanto marcha amor, es decir, en cuanto todo va bien, la envidia toca las cajas, aparece y se escuchan rumores que atentan directamente a la fama de Doristeo, quien busca resolver la situación. La metáfora del militia amoris ya aparece antes en los versos 635-637, en los que el capitán, con símiles militares, se presenta como el pretendiente idóneo para proteger el honor de Fenisa. ,
2513
oyó el bando mi marido
2514
y los tiros a su fama.
2515
Comenzó a tener sospechas,
2516
puso un espantajo en casa
2517
para que el pájaro viese
2518
que el hortelano velaba.
2519
Busqué medios por vecinos:
2520
hubo puertas y ventanas,
2521
porque cuando quieren dos
2522
fácilmente se baraja,
2523
mas para abreviar, señora,
2524
con mi amor y mi esperanza
2525
no ha faltado quien me ha dicho
2526
que el ver mi marido en arma
2527
hizo a Lucindo mudar,
2528
que así el alférez se llama,
2529
el alma y el pensamiento
2530
adonde agora agora ahora se casa
2531
con una Fenisa, dicen,
2532
a quien de discreta alaban,
2533
que quien la alaba de hermosa,
2534
dicen que a su rostro agravia.
2535
He perdido tanto el seso,
2536
que he salido de mi casa,
2537
y buscado buscado buscando de tal suerte
2538
este ingrato que me agravia,
2539
que hoy, como veis, mi marido
2540
me ha topado disfrazada disfrazada seguramente de varón. ,
2541
que pensaba hallarle aquí
2542
que aquí vive quien me mata.
2543
¿Conocéis en esta calle
2544
esta dama, hermosa dama?
2545
¿Sabéis quién es por ventura
2546
la que mis desdichas causa?
2547
Que ya que de mi marido
2548
tomé puerto en vuestra casa,
2549
tras el remedio del cuerpo,
2550
de vos espero el del alma.
2551
FENISA
¿Que Lucindo os quiere bien?
2552
GERARDA
¿Conocéisle?
2553
FENISA
¡A Dios pluguiera,
que ni yo le conociera,
2554
ni él a mí!
2555
GERARDA
¿Ni vos también?
¡Cosa que a tiento haya dado
2556
con la causa de mi mal!
2557
FENISA
El vuestro no ha sido igual
2558
al mal que me habéis causado.
2559
Yo soy Fenisa, ¡ay de mí!,
2560
engañada de ese ingrato,
2561
que no sabiendo su trato
2562
mucho del alma le di.
2563
Yo soy con quien de secreto
2564
su casamiento trató,
2565
porque no pensaba yo
2566
tanto mal en tal sujeto.
2567
Pero, pues a tiempo estoy,
2568
y mi honor salvo, creed
2569
que agradezco la merced
2570
y que «de mano le doy de mano le doy dar de mano es equivalente a despreciar algo o a alguien. Señala Autoridades que su origen «parece salió de la natural acción con que al tiempo que se propone alguna cosa que no conviene, se desprecia extendiendo la mano hacia afuera del cuerpo, como que no quiere que se ponga a la vista». ».
2571
Hoy con su padre me caso,
2572
por solo hacerle pesar,
2573
que le tengo de abrasar
2574
con el fuego en que me abraso.
2575
Y pues que vos le queréis,
2576
gozadle gozadle gozalde por largos años.
2577
GERARDA
¿Que vos me hacéis tantos daños
2578
y que vos muerto me habéis?
2579
¿Que vos os llamáis Fenisa?
2580
FENISA
Estad segura, que ya
2581
Lucindo vuestro será.
2582
GERARDA
Mi desengaño os avisa:
2583
es el hombre más traidor,
2584
más mudable y lisonjero
2585
que ha visto el mundo.
2586
FENISA
No quiero
más desengaños, amor.
2587
Adiós gustos atrevidos:
2588
¿vuestro nombre?
2589
GERARDA
Estefanía.
FENISA
¡Bien su padre me decía!
2590
No eran sus celos fingidos.
2591
Ya sabía vuestro nombre,
2592
ya sé todo lo que pasa.
2593
GERARDA
No admitáis en vuestra casa,
2594
pues que sois cuerda, tal hombre.
2595
Mirad que os ha de quitar
2596
el honor.
2597
FENISA
Pierde el miedo.
GERARDA
Ya, señora, que me puedo
2598
de mi marido librar,
2599
dadme licencia, que quiero
2600
irme en casa de una hermana.
2601
FENISA
¿Querréis querréis Seguimos la lectura de MP ya que Fenisa se refiere a una probabilidad, no al presente. queréis verme?
2602
GERARDA
Cosa es llana.
Ser muy vuestra amiga espero.
2603
¿Hay puerta falsa?
2604
FENISA
Sí habrá,
si por Lucindo salís.
2605
GERARDA
¡Qué bien, señora, decís!
2606
Adiós.
2607
FENISA
¡Presto! Que os verá.
GERARDA
(Famosamente Famosamente “Con toda perfección y circunstancias en algún hecho, que le hacen digno de alabanza común, de opinión o fama” ( Autoridades ). he sabido,
2608
de Lucindo, el pensamiento,
2609
y su gusto y casamiento
2610
por notable estilo impido,
2611
¡Bella mujer, lindo talle!
2612
Muriendo me voy de celos,
2613
guardad a Lucindo, cielos,
2614
que he de matarle en la calle.)
2615
(Vase vase vas .)
FENISA
Salga del alma aquel violento rayo
2616
que la dejó como ceniza fría,
2617
porque parezca la esperanza mía
2618
palma sobre las nieves de «Moncayo Moncayo el Moncayo es un monte que se sitúa entre las provincias de Zaragoza y Soria que era famosa por mantenerse nevada todo el año, una característica que ya no mantiene en la actualidad. Esta montaña tiene varias leyendas asociadas, como la de que el gigante Caco, muerto por Hércules, está enterrado bajo esta, por lo que recibe el nombre de Monte de Caco. La palma, que equivale a la palmera, es un árbol que crece en zonas cálidas, por lo que Fenisa utiliza metafóricamente esta expresión por el modo en que su amor había florecido en medio de tanto obstáculo. ».
2619
Ya estaba en flor, cuando en mitad de mayo
2620
el hielo derribó su lozanía,
2621
que cuanto cuanto cuando muda el tiempo, basta un día,
2622
para que su verdor trueque en desmayo.
2623
No más gustos gustos gusto de amor, ¡que sois engaños
2624
que llevan la razón por los cabellos llevan la razón por los cabellos Llevar o traer a uno por los cabellos o a alguna cosa es una “frase, que demás del sentido literal, metafóricamente, da a entender la violencia o repugnancia con que alguno es como violentado a hacer alguna cosa que otro le manda” ( Autoridades ). !
2625
No sufra el alma tan injustos daños.
2626
No quiero bienes ya, por no perdellos.
2627
Mas ¿cómo olvidaré con desengaños
2628
si dicen que se aumenta amor con ellos?
2629
(Sale LUCINDO.)
LUCINDO
Con la determinación,
2630
bella Fenisa, de ser,
2631
en tan dichosa ocasión
2632
tu esposo, y tú mi mujer,
2633
que nombres seguros son,
2634
he tenido atrevimiento
2635
de llegar a tu aposento,
2636
y dejo un coche en la calle,
2637
que de ese gallardo talle
2638
viene a ser alojamiento.
2639
Ven, sin poner dilación,
2640
al coche, fénix divina fénix divina El dramaturgo juega con la similitud de los sonidos fénix-Fenisa y elabora con ello la comparación de la dama con este animal mitológico del que se dice que tiene la capacidad de resurgir de sus cenizas. Es también el fénix el ave “infinitamente más hermoso que el más hermoso de los pavos reales” (Grimal, 1989: 197). ,
2641
porque en aquesta ocasión
2642
te quiero hacer Proserpina
2643
de este abrasado «Plutón Plutón Proserpina, diosa de los Infiernos para los romanos, equivalente a Perséfone griega, se trata de una divinidad agraria en sus orígenes, relacionada con la germinación de la simiente (Grimal, 1989: 456). Era la esposa del Dis Pater latino, equivalente al Hades griego, que recibe también por nombre ritual el de Plutón. Es el dios de los Infiernos e, igualmente, una divinidad de tipo agrario en sus orígenes ya que toda la riqueza venía del suelo (Grimal, 1989: 436). Con estas palabras, Lucindo está diciendo a Fenisa que quiere convertirla en su esposa. ».
2644
¿Qué te suspendes?, ¿qué miras?
2645
FENISA
¿No quieres que me suspenda?
2646
¿qué dices, burlas, deliras?
2647
¿con quién hablas?
2648
LUCINDO
Dulce prenda
del alma ¿a qué blanco tiras?
2649
¿Hay alguien con quien cumplir?
2650
¿No es hora ya de salir
2651
como anoche concerté?
2652
FENISA
¿Con quién el concierto fue?
2653
Eso me vuelve a decir.
2654
LUCINDO
¿No me hablaste anoche?
2655
FENISA
Sí.
LUCINDO
Lo que concertamos di.
2656
FENISA
Que te cases con mi madre,
2657
pues yo lo estoy con tu padre.
2658
LUCINDO
¿Con tu madre? ¡Eso fingí!
2659
FENISA
Ya no puede ser fingido,
2660
testigos hay que has tratado
2661
ser de mi madre marido.
2662
LUCINDO
Luego, ¿tú me has engañado?
2663
FENISA
El engaño tuyo ha sido.
2664
De mí no hay que pretender,
2665
que soy mujer de tu padre,
2666
y mi madre es tu mujer.
2667
LUCINDO
¿Cómo mi mujer tu madre?
2668
Demonio debes de ser,
2669
¿no te acuerdas que tú fuiste
2670
la que primero me quiso?
2671
Tercero a mi padre hiciste,
2672
mi padre me dio el aviso
2673
y te hablé donde quisiste.
2674
En orden a nuestro intento
2675
fingimos el casamiento
2676
que me dices de tu madre.
2677
FENISA
Yo soy mujer de tu padre,
2678
esto es verdad, y esto siento.
2679
Si mi madre no te agrada,
2680
más señora, más honrada
2681
que tu dama Estefanía,
2682
vete a buscarla y porfía,
2683
que es dulce la fruta hurtada que es dulce la fruta hurtada Se refiere al hecho de que se trata de una mujer casada y, por tanto, tiene que robarla del marido, y a la vez, del mayor placer que produce una conquista como esta, mucho más dificultosa que si de una doncella se tratara. .
2684
Mas guarda, que su marido
2685
te busca.
2686
LUCINDO
En lo que has hablado
celosa te he conocido.
2687
Sin duda te han engañado
2688
con ese nombre fingido.
2689
Mi lacayo Hernando fue
2690
una noche Estefanía,
2691
que así al Prado le llevé.
2692
No dilates, fénix mía,
2693
el galardón de mi fe,
2694
que si he visto a Estefanía
2695
la vida me quite el cielo.
2696
Fálteme el sol, falte el día,
2697
sepúlteme vivo el suelo,
2698
y pierda tu luz, luz mía.
2699
Mira que te han engañado,
2700
porque Hernando disfrazado,
2701
ha sido la Estefanía.
2702
FENISA
Conozco tu alevosía,
2703
tarde, Lucindo, has llegado,
2704
y no me hagas perder
2705
el respeto, que has de ser
2706
antes de una hora mi padre,
2707
que al marido de mi madre
2708
debo por padre tener.
2709
LUCINDO
¿Qué dices?
2710
FENISA
Lo que has oído.
LUCINDO
¿Tienes seso?
2711
FENISA
El que te falta.
LUCINDO
O tú, o yo, le hemos perdido.
2712
FENISA
Eso sí, da voces, salta salta Hartzenbusch corrige salta, que restablece la métrica de la quintilla. falsas da ,
2713
que ya vendrá mi marido.
2714
LUCINDO
¡Válgame Dios!
2715
FENISA
Valga pues.
LUCINDO
¿Matareme?
2716
FENISA
Necedad.
LUCINDO
Pues ¿qué haré?
2717
FENISA
Casarte.
LUCINDO
¿Ves
como fue mi amor verdad
2718
y tu liviandad lo es?
2719
¿Ves cómo vine por ti,
2720
y que como hombre cumplí
2721
lo que anoche concerté?
2722
¿Ves cómo mujer te hallé
2723
y no mujer para mí?
2724
¿Ves cómo es bien empleado
2725
todo cuanto mal decimos
2726
de vosotras? ¿Ves que [he] estado,
2727
conforme el concierto hicimos,
2728
prevenido y confiado?
2729
Pues ¡plegue a Dios, que te veas,
2730
y y sí tan presto, arrepentida,
2731
que tú mi venganza seas!
2732
Que en lo que toca a mi vida,
2733
será lo que tú deseas.
2734
Goza a mi goza a mi goza mi padre, que es padre,
2735
y es mejor que yo en efeto,
2736
puesto que menos te cuadre,
2737
que yo seré tan discreto
2738
que la mujer trueque en madre,
2739
que pues mi padre me envía
2740
a Portugal, porque tal
2741
delito en quererte hacía,
2742
me pasaré a Portugal
2743
por la libertad, que es mía.
2744
(Vase.)
FENISA
¡Ay, Dios! Detente, señor,
2745
aguarda mi lindo amor,
2746
suspende querido «esposo esposo vv. 2747-8: P3 omite estos dos versos. MP sustituye con los que se reproducen en el texto de modo que completa una quintilla a la que faltaban dos versos. Hartzenbusch señala que faltan dos versos tanto en esta quintilla como en la siguiente pero no los repone. »,
2747
pero no, que es cauteloso.
2748
Vaya esta vez el traidor.
2749
(Sale HERNANDO.)
HERNANDO
Oye, escucha.
2750
FENISA
¿Que haces señas?
HERNANDO
¡Tan tibia en esta ocasión!
2751
¿Cómo este rigor me enseñas?
2752
[·············-ón/-eñas]
2753
[·············-ón/-eñas]
2754
¿No vino Lucindo aquí,
2755
según me dijo por ti?
2756
FENISA
Ya estamos desconcertados.
2757
HERNANDO
¿Cómo?
2758
FENISA
Hay amores casados,
no era bueno para mí.
2759
¿Quién es una Estefanía
2760
a quien Lucindo quería?
2761
HERNANDO
¿Hasta acá llega el enredo? ¿Hasta acá llega el enredo? No podemos obviar la metateatralidad que va implícita en esta pregunta, pues estamos ante una comedia que basa el desarrollo de la acción en el enredo. El criado se pregunta cómo es posible que todavía se mantenga la confusión comenzada al inicio de la jornada segunda (v. 1226), y que todavía se mantiene, cuando ya se hallan casi al final de la obra, en el acto tercero (v. 2763).
2762
FENISA
¿Qué enredo?
2763
HERNANDO
Decirte puedo
que fui yo esa dama un día.
2764
FENISA
¿Tú esa dama?
2765
HERNANDO
Disfrazado
con un manto estuve al lado
2766
de cierta dama. En efeto
2767
di celos y, esto, secreto,
2768
no sepa que lo he contado,
2769
que mi señor la quería
2770
antes que os viese. Y después,
2771
os juro, señora mía,
2772
que un tigre a sus ojos es,
2773
aunque se cansa y porfía,
2774
que anda perdida y celosa.
2775
FENISA
Sin duda me han engañado.
2776
HERNANDO
Yo sé que no hay otra cosa,
2777
que le dé en Madrid cuidado,
2778
sino vos Fenisa hermosa.
2779
Mas ¿qué le diré?
2780
FENISA
No sé,
que viene mi madre aquí.
2781
Huye.
2782
HERNANDO
Por allí me iré.
(Vase.)
(Sale BELISA.)
BELISA
Ya, Fenisa, despedí
2783
aquel hombre.
2784
FENISA
Y ¿cómo fue?
BELISA
No sé si podré, de risa,
2785
contarte lo que ha pasado.
2786
FENISA
¡De todo, madre, me avisa!
2787
BELISA
De verte se ha enamorado.
2788
FENISA
¿Tan presto?
2789
BELISA
Escucha Fenisa,
que te quiere por mujer.
2790
FENISA
¿Siendo casado?
2791
BELISA
Es enredo
que esta mujer quiso hacer.
2792
FENISA
Que son celos tengo miedo.
2793
BELISA
Celos debieron de ser.
2794
Contome que concertaron
2795
que se hiciese su marido
2796
porque los dos sospecharon.
2797
Él, que [a] su hermana ha servido,
2798
y ella, que aquí le engañaron.
2799
FENISA
¿A quién?
2800
BELISA
A Lucindo.
FENISA
¡Bien!
¿Que de Lucindo son celos?
2801
BELISA
Y a mí me los dan también.
2802
FENISA
Pusieron en paz los celos
2803
su verdad y mi desdén.
2804
(Perdí gallarda ocasión
2805
de gozarle a mi contento.
2806
Mas no faltará invención,
2807
hoy será mi casamiento
2808
en casa y con bendición)
2809
Madre, no esté divertida,
2810
después que esta «cautelosa cautelosa aunque también significa prudente, aquí toma el valor de «astuto, fingido y disimulado, que cubre su malicia para engañar sin ser conocido» ( Autoridades ). Es destacable que, mientras a Fenisa el urdir trazas en beneficio propio para conseguir a su galán le vale el adjetivo de discreta por parte de los personajes, Gerarda resulta vituperada por ello. »
2811
mujer, falsa y atrevida,
2812
vino sin vida, celosa,
2813
para quitarnos la vida,
2814
ha estado Lucindo aquí
2815
y me ha dicho que la adora.
2816
BELISA
¿Es cierto?
2817
FENISA
Esto pasa ansí.
Pero díceme, señora,
2818
que hablando a su padre en ti
2819
le halla muy «desabrido desabrido disgustado. »
2820
en que sea tu marido
2821
y que es forzoso en «efecto efecto Mantenemos efecto tal y como aparece en el texto base y consideramos que la pronunciación sería más cercana a efeto, de modo que no afecta a la rima de la quintilla. »
2822
el casaros casaros Hartzenbusch corrige a casaros. Bien podría ser una metátesis por parte del copista, si bien consideramos la enmienda innecesaria ya que también podría significar dejar de ser una relación secreta. Ambas opciones casaros/sacaros tendrían sentido dentro del texto, pero aceptamos la enmienda de H pues el verso parece referirse a la necesidad de una boda en secreto. sacaros de secreto.
2823
BELISA
Siempre lo tuve entendido.
2824
No quisiera el Capitán
2825
que su hijo se casara
2826
donde mormurar podrán,
2827
que el viejo goza esa cara
2828
y que a Lucindo me dan,
2829
pues mi marido ha de ser.
2830
FENISA
Él dice que en tu aposento
2831
te quiere esta noche ver.
2832
BELISA
¿Qué sientes de eso?
2833
FENISA
¿Qué siento?
Que allí serás su mujer.
2834
BELISA
Trázalo, pues anochece.
2835
FENISA
Vete a prevenir y calla.
2836
BELISA
Mi ventura me enloquece.
2837
Por no darte que envidialla,
2838
no digo lo que me crece.
2839
Voy a perfumarlo todo,
2840
y que esté con grande aseo.
2841
(Vase Vase MP omite esta acotación. .)
FENISA
Hazlo, madre, de ese modo.
2842
(¡Qué bien mis bodas rodeo,
2843
y el nuevo engaño acomodo!)
2844
(Sale el CAPITÁN.)
CAPITÁN
¿Es mi Fenisa?
2845
FENISA
Soy quien te desea.
¿Adónde está Lucindo? Que mi madre
2846
ya quiere efectuar el casamiento.
2847
CAPITÁN
¿Qué casamiento?
2848
FENISA
El suyo con el mío.
CAPITÁN
Bien dice, y no aguardemos a más términos,
2849
que ya los dos tenemos corta vida.
2850
FENISA
Yo estoy, señor, también desengañada
2851
de que no era Lucindo el que venía
2852
de noche a mi ventana.
2853
CAPITÁN
¿Qué me cuentas?
FENISA
Hoy supe que era un cierto amigo suyo,
2854
y así quiero que vayas a buscarle,
2855
y le digas que ronde aquesta noche
2856
la puerta de esta casa con Hernando,
2857
porque anoche a las diez, por la ventana
2858
del huerto, entró el amigo que te digo,
2859
y a la puerta llamó de mi aposento.
2860
Levanteme pensando que mi madre
2861
venía a visitarme y, si no cierro,
2862
¡no dudes que sucede una desgracia!
2863
CAPITÁN
¿Hay maldad semejante? ¡Vive el cielo,
2864
que he de ser yo quien ronde!
2865
FENISA
No, mis ojos,
que en ese ese este tiempo habéis de estar conmigo.
2866
CAPITÁN
¿Adónde?
2867
FENISA
En mi aposento, de secreto.
CAPITÁN
Dadme esas manos.
2868
FENISA
Advertid que quiero
que vengáis muy galán y «rebozado rebozado de arrebozar, es decir con una parte de la cara cubierta con la capa, significa también con disimulo. Fenisa pretende confundir a su madre al pedir al Capitán que se quite la barba y que llegue con el rostro medio tapado al aposento. »,
2869
y que os hagáis la barba, que no gusto
2870
de verla de esa hechura, que en efecto,
2871
pareceréis mejor más «atusado atusado «cortado e igualado con la tijera» ( Autoridades ). ».
2872
CAPITÁN
Quien para tanta gloria se previene,
2873
no dudéis que vendrá galán de todo.
2874
La barba haré cortar a vuestro gusto,
2875
pues «hacerse la barba hacerse la barba también en El mesón de la corte , como señala Arellano (1995a: 54), dos viejos son ridiculizados al vestirlos de figurillas, es decir, de manera ridícula siguiendo la moda del momento, por ejemplo, de manera similar a los lindos. Cuenta Zabaleta en El día de fiesta en Madrid cómo era el proceso de arreglarse la barba de los galanes y se burla de ello: «Yo no digo que se puede escusar el quitarse un hombre la barba, pero digo que se la quite, pues es trabajo, en día de trabajo, y que se la quite sin tantas prolijidades. Muy bien parece un hombre limpio; muy mal parece afeitado. Sin barba erizada está agradable, con los bigotes muy en orden tiene la cara de retrato. El bigote limpio y desparramado significa hombre guiado, y forzado con el hierro significa hombre que pone cuidado en su hermosura» (Zabaleta, 2016: 164). » es muy de novios,
2876
y yo lo he de ser vuestro.
2877
FENISA
Ya es muy tarde,
hablad a vuestro hijo.
2878
CAPITÁN
El cielo os guarde.
(Vanse.)
(Salen LUCINDO y HERNANDO Vanse./ Salen Lucindo y Hernando acepto la enmienda de MP. Vanse. .)
LUCINDO
Arrepintiose.
2879
HERNANDO
¿Qué dices?
LUCINDO
Lo que oyes.
2880
HERNANDO
No lo creas.
LUCINDO
Ni tú mudanzas que veas.
2881
HERNANDO
Son retóricos matices
2882
para encarecerme el bien.
2883
¿Hasla por dicha gozado?
2884
Que te veo muy mirlado mirlado “Entonado, grave y que afecta señorío en el rostro” ( Autoridades ). ...
2885
LUCINDO
¡Y aun muerto me ves también!
2886
HERNANDO
¿Hablas de veras?
2887
LUCINDO
Llegué
para sacalla de allí,
2888
y de manera la vi,
2889
que dando voces bajé.
2890
Volví el coche, y los amigos
2891
se volvieron a su casa.
2892
HERNANDO
Pues ella toda se ,
2893
y estos ojos son testigos.
2894
LUCINDO
¿Cómo?
2895
HERNANDO
De celos crueles.
LUCINDO
Pues ¿de quién?
2896
HERNANDO
¡De Estefanía!
LUCINDO
¡Que esto dure todavía!
2897
No me aflijas, como sueles,
2898
que todo nace de amor.
2899
HERNANDO
¡Tu padre!
2900
LUCINDO
No importa nada.
(Sale el CAPITÁN.)
CAPITÁN
¡Bien aprestas la jornada!
2901
LUCINDO
Mañana me voy, señor.
2902
CAPITÁN
Bueno es esto, ¿estás casado
2903
con Belisa y vaste luego?
2904
LUCINDO
Eso ha sido burla y juego.
2905
CAPITÁN
Yo sé que «tomas estado tomas estado tomar estado equivale a pasar «de un género de vida a otro: como de soltero a casado» ( Autoridades ). »,
2906
pero que sea o no sea,
2907
ya te quedarás aquí.
2908
LUCINDO
¿Por qué?
2909
CAPITÁN
Porque ya entendí
quién a Fenisa desea,
2910
y aun es grande amigo suyo.
2911
LUCINDO
También te habrán engañado.
2912
CAPITÁN
Ya Fenisa me ha contado
2913
que fue todo engaño suyo.
2914
Dice que anoche pasó
2915
por la pared de la huerta
2916
cierta persona, o incierta,
2917
y a su aposento llegó.
2918
Llamó, salió a abrir y, viendo
2919
el engaño, cerró.
2920
LUCINDO
Extraño
hubiera sido el engaño.
2921
CAPITÁN
Dio voces y fuese huyendo.
2922
Hame dicho que te diga
2923
rondes esta noche allí.
2924
¿Haraslo ansí?
2925
LUCINDO
Señor, sí Señór, sí sigo esta lección por cuestiones de rima. Sí, señor .
Mandármelo tú me obliga.
2926
CAPITÁN
Pues yo vengo muy deprisa,
2927
ármate y guárdete Dios.
2928
(Vase.)
LUCINDO
Hoy nos casamos los dos.
2929
HERNANDO
¿Cómo?
2930
LUCINDO
Ya entiendo a Fenisa,
quiere que entre a su aposento
2931
por el huerto.
2932
HERNANDO
Dices bien.
Y que ella estará también
2933
allí con el mismo intento.
2934
Mas los celos le han picado,
2935
hoy se cumplen tus deseos.
2936
LUCINDO
¡Por qué notables rodeos
2937
a mi remedio he llegado!
2938
Vente a armar, porque has de entrar
2939
al huerto y guardar la puerta.
2940
HERNANDO
Beatriz es dama encubierta,
2941
pero allá la pienso hablar hablar hallar .
2942
(Vanse.)
(Salen DORISTEO y FINARDO.)
FINARDO
Yo no sé si le llamé desengaño
2943
el que de vuestra hermana habéis tenido,
2944
pues veo que resulta en vuestro daño
2945
viniendo de Fenisa tan rendido.
2946
DORISTEO
Hizo Gerarda aquel enredo extraño,
2947
entré fingiendo que era su marido,
2948
pero en viendo a Fenisa, quedé luego
2949
ciego del rayo de su ardiente fuego.
2950
Estuve con su madre en su aposento
2951
y si verdad os digo, dije el caso,
2952
y pedile a Fenisa en casamiento.
2953
FINARDO
Estas son sus ventanas, hablad paso.
2954
DORISTEO
¡Ay divino y dichoso alojamiento
2955
de la décima musa del Parnaso décima musa del Parnaso Las musas, hijas de Mnemósine y Zeus, son inspiradoras del pensamiento, consejeras de reyes, poetas…Sin embargo, son nueve, no diez como afirma Doristeo, quien después de haber conocido a Fenisa y de quedar rendido ante ella, al acercarse a su casa de nuevo, la llamará “alojamiento de la décima musa del Parnaso”, haciéndola formar parte de este grupo reducido de divinidades. !
2956
¡De la mujer más bella y fénix solo
2957
que en su giro veloz ha visto «Apolo que en su giro veloz ha visto Apolo! Hartzenbusch suple este verso de una manera que me parece mucho más acertada. Omite este verso. que en la dama del Toro ha visto Apolo Apolo que en su giro veloz ha visto Apolo! Hartzenbusch suple este verso de una manera que me parece mucho más acertada. Omite este verso. que en la dama del Toro ha visto Apolo Doristeo sigue ensalzando la belleza y virtudes de Fenisa. Esta vez con una referencia mitológica a Apolo que en su giro veloz ha visto Apolo! Hartzenbusch suple este verso de una manera que me parece mucho más acertada. Omite este verso. que en la dama del Toro ha visto Apolo , divinidad hija de Zeus y Leto, en su consideraciómo como el Dios Sol, que recorre el mundo cada día (Grimal, 1982: 35). En este giro diario alrededor de la tierra no ha visto a mujer tan hermosa como Fenisa, un gran halago dado que Apolo que en su giro veloz ha visto Apolo! Hartzenbusch suple este verso de una manera que me parece mucho más acertada. Omite este verso. que en la dama del Toro ha visto Apolo fue un gran seductor tanto de mujeres como de muchachos. »!
2958
FINARDO
Y ¡qué! ¿os pensáis casar?
2959
DORISTEO
Si ella me quiere.
FINARDO
¿Es gente principal?
2960
DORISTEO
De virtud tanta,
que la doncella a las demás prefiere,
2961
y la madre, Finardo, es una santa.
2962
FINARDO
¿Qué hacienda tiene?
2963
DORISTEO
Sea la que fuere,
virtud en dote a todos se adelanta.
2964
De su recogimiento y virtud quiero
2965
hacer, Finardo, el «dote verdadero dote verdadero remitimos al capítulo sexto de nuestro estudio, pues estas palabras de Doristeo entroncan con las preceptivas cristianas sobre el amor y el matrimonio que hemos analizado en él. ».
2966
(Entre el CAPITÁN con barba diferente, muy hecha, en hábito de noche, y FULMINATO Entre el Capitán con barba diferente muy hecha, en hábito de noche, y Fulminato. Salen el Capitán con barba diferente y muy hecha, en hábito de noche, y Fulminato. .)
CAPITÁN
Ya puedes volverte a casa.
2967
FINARDO
Gente pasa.
2968
DORISTEO
Y encubierta.
FINARDO
Creo que para a la puerta,
2969
que de la puerta no pasa.
2970
FULMINATO
¿Mandas que te aguarde aquí,
2971
o que llame otros criados?
2972
CAPITÁN
No, que aquellos embozados
2973
vienen a aguardarme a mí.
2974
Entro, vuélvete.
2975
(Vase.)
FULMINATO
¿Quién son?
CAPITÁN
Lucindo y Hernando entró, vuélvete. FUL. ¿Quién son? CAP. Lucindo y Hernando. FUL. Quiero hablaros. FIN. Entró. DOR. ¿Qué espero? Seguimos, nuevamente, la secuencia de versos partidos que propone MP, ya que en P3 estos resultan erróneos tanto en la rima como en la métrica. .
2976
FULMINATO
Quiero
hablarlos.
2977
FINARDO
Entró.
DORISTEO
¿Qué espero?
FINARDO
¡Gran virtud, gran religión!
2978
FULMINATO
¿Es menester compañía?
2979
FINARDO
Pase adelante, galán.
2980
FULMINATO
Perdonen…
2981
DORISTEO
Perdón le dan.
FULMINATO
Que por otros los tenía.
2982
(Vase.)
DORISTEO
¡Corrido estoy, vive Dios!
2983
FINARDO
¡Qué gran dote es la virtud!
2984
DORISTEO
Tal les dé Dios la salud.
2985
FINARDO
Pues… quedo…
2986
DORISTEO
¿Cómo?
FINARDO
¡Otros dos!
(Salen LUCINDO y HERNANDO.)
LUCINDO
Pies, en mi amor os tened.
2987
DORISTEO
¿Echó escala?
2988
FINARDO
Y suben ya ya La redondilla es defectuosa, faltan los dos versos que la completan. .
DORISTEO
¿Qué casa es esta?
2989
FINARDO
No sé,
que es fuerza es lo más seguro,
2990
pues por la puerta y el muro
2991
tanto enemigo se ve.
2992
DORISTEO
¿Suben los dos?
2993
FINARDO
Así pasa.
DORISTEO
Muchas mujeres habrá.
2994
FINARDO
Pues más gente viene ya,
2995
que aún no está llena la casa.
2996
(Sale GERARDA en hábito de hombre de hombre la mujer vestida de hombre es una figura que se repite con regularidad en la comedia áurea como hemos señalado en el capítulo octavo. Esta vestimenta permitía a a las protagonistas de las comedias salir de casa de manera disimulada y corriendo menos peligro que si lo hiciera vestida al uso, pues els disfraz masculino les permitía adoptar una serie de actitudes que no serían posibles de otro modo. .)
GERARDA
(Por ver si aquel mi enemigo
2997
viene a rondar por aquí,
2998
salgo de mi casa ansí,
2999
con mi amor y sin testigo.
3000
No creo que me ha que me ha sigo esta lección por cuestiones gramaticales. que me engañado,
3001
él y su Hernando serán
3002
los que en esta esquina están.
3003
¡A qué buen tiempo he llegado!)
3004
¿Eres tú, cruel?
3005
DORISTEO
¿Quién va?
GERARDA
Yo soy, Lucindo.
3006
DORISTEO
¿Quién?
GERARDA
Yo.
DORISTEO
¿Es Gerarda?
3007
GERARDA
Tuya no,
de Doristeo soy ya.
3008
DORISTEO
Yo soy ese Doristeo.
3009
GERARDA
¡Tú! Pues ¿qué buscas aquí?
3010
DORISTEO
A ti te busco.
3011
GERARDA
¿Tú a mí?
FINARDO
Con un mismo intento os veo:
3012
tú por Fenisa venías,
3013
y tú por Lucindo vienes.
3014
DORISTEO
Es sin duda.
3015
GERARDA
Razón tienes.
DORISTEO
Hoy habemos sido espías.
3016
Mas mira ¡qué casa aquesta!
3017
Tres hombres tienen allá.
3018
GERARDA
¿Tres hombres?
3019
FINARDO
¡Y aún treinta habrá!
GERARDA
¡A fe que es Fenisa honesta!
3020
Llama con una invención
3021
para que quiénes son sepamos.
3022
FINARDO
Fuego, que hay fuego digamos.
3023
DORISTEO
Y no con poca razón.
3024
FINARDO
¡Fuego, fuego!
3025
DORISTEO
¡Fuego!
GERARDA
¡Fuego!
(Dentro BELISA.)
BELISA
¿Fuego en mi casa? ¡Ah, criados!
3026
DORISTEO
¡Fuego!
3027
BELISA
¡Ah, vecinos honrados!
¡Fenisa, levanta luego!
3028
(Dentro FENISA.)
FENISA
¿Fuego, madre?
3029
DORISTEO
¡Que se abrasa
la casa!
3030
(Dentro LUCINDO.)
LUCINDO
¡Luces! ¡De presto!
(Salen el CAPITÁN, BELISA, LUCINDO, FENISA y HERNANDO con una hacha encendida Salen el Capitán, Belisa, Lucindo, Fenisa y Hernando con una hacha encendida. Salen el Capitán y Belisa, Lucindo y Fenisa, y Hernando con un hacha encendida. .)
CAPITÁN
¿Fuego en la casa?
3031
BELISA
¿Qué es esto?
LUCINDO
¡Fuego en casa, fuego!
3032
FENISA
¡Fuego en casa!
HERNANDO
¿Dónde, señor, está el fuego?
3033
GERARDA
Entre vosotros está,
3034
pero nadie lo verá
3035
estando el honor tan ciego
3036
¡Dentro de una casa honrada
3037
de una mujer como vos,
3038
hay dos hombres!
3039
DORISTEO
¿Cómo dos?
¡Y aún tres!
3040
HERNANDO
¡Hermosa empanada empanada empañada !
BELISA
Yo con mi marido estoy.
3041
CAPITÁN
Y yo estoy con mi mujer.
3042
BELISA
¡«Otro pensé yo tener Otro pensé yo tener fue muy popular en la comedia el motivo de las bodas con los amantes cambiados. Así, llegó a representarse en configuraciones delirantes, como en La burladora burlada de Ricardo del Turia y en obras canónicas como El burlador de Sevilla . Lope lo utilizó en numerosas ocasiones, como en El mesón de la corte , El galán Castrucho , o, muy notablemente, en La noche toledana en la que el enredo abarca a un gran número de personajes. Podría tener su origen en la leyenda del nacimiento de Jaime I, quien fue engendrado tras haber sido su padre engañado, pues no quería tener contacto con María de Montpellier. Sin embargo, se organizó un plan para que yaciera con ella pensando que no era esta sino otra mujer, encuentro del que nació Jaime I. Ramón Muntaner lo cuenta del siguiente modo: «Veritat és que el senyor rei en Pere prengué per muller i per reina l'alta madona Maria de Montpeller, [...] I per temps avant, el senyor rei en Pere, que era jove quan la prengué, per escalfament que tingué d'altres belless dones, estigué que no tornà amb la dita dona Maria, sinó que venia algunes vegades a Montpeller que no s'acostava a ella, de què eren molt afligits i tristos tots els súbdits i senyaladament els prohoms de Montpeller» ( Crònica de Ramón Muntaner), motivo por el que orquestaron el engaño a partir del que nacería el futuro rey Jaime I. »!
3043
CAPITÁN
De otra que aborrezco soy.
3044
BELISA
¿Cómo es aquesto, Fenisa?
3045
FENISA
Con Lucindo me he casado.
3046
BELISA
Pues ¿cómo? ¡Me has engañado!
3047
Mas ya lo dice tu risa.
3048
CAPITÁN
Di, Lucindo, a un padre noble,
3049
¿los buenos hijos engañan?
3050
LUCINDO
Señor, yo adoro a Fenisa,
3051
y ella, como ves, me paga.
3052
Cuanto contigo trató
3053
son enredos que buscaba
3054
para casarse conmigo.
3055
Los que presentes se hallan,
3056
aunque mis contrarios sean,
3057
juzguen, señor, nuestra causa.
3058
¿No es mejor que el padre mío
3059
con esta señora honrada,
3060
que es madre de mi mujer,
3061
se case? Pues que se igualan
3062
en méritos y en edad,
3063
y que como nuestras almas,
3064
los dos juntemos los pechos?
3065
Habla, y perdona, Gerarda.
3066
GERARDA
Aunque celosa venía,
3067
la razón, Lucindo, es tanta
3068
que con los dos asesores,
3069
que a este pleito me acompañan,
3070
digo que tu padre sea
3071
de Belisa, y que esta dama
3072
te goce, amén, muchos años.
3073
DORISTEO
La sentencia está bien dada,
3074
y yo la confirmo.
3075
FINARDO
¡Y yo!
LUCINDO
Dame esa mano.
3076
FENISA
Y el alma.
CAPITÁN
Dadme vos también la vuestra.
3077
BELISA
Dais honra y remedio a entrambas.
3078
HERNANDO
(Para tan viejo rocín
3079
«cualquiera silla cualquiera silla es notable el sarcasmo del gracioso, que llega a ser irrespetuoso. Sin embargo, no se trata de una situación infrecuente, y podemos encontrar este tipo de afirmaciones en otras comedias como en Las ferias de Madrid , donde el escudero, tras hallar que Patricio está muerto, afirmará: «Él era de la esgrima principiante./Por la nalga, le dieron la estocada» (Vega, 2016b: vv. 3195-6). »le basta.)
3080
GERARDA
Los dos me acompañaréis.
3081
DORISTEO
Llevarémoste a tu casa.
3082
CAPITÁN
Hernando, avisa en la mía
3083
que allá cenan estas damas.
3084
HERNANDO
Para en uno sois, por Dios.
3085
LUCINDO
Si es para muchos la farsa,
3086
mi amor lo diga y dé fin
3087
La Discreta Enamorada.
3088
FIN.