Alexandre Hardy

Alfea, o la justicia de Cupido

Alphée, ou La Justice d'Amour

Hardy, Alexandre. <<Alfea, o la justicia de Cupido>> . Traducida y anotada por Miguel Ángel García Peinado y Ángeles García Calderón, para la colección EMOTHE. Valencia: ARTELOPE Universitat de València, 2018.

Joan Oleza Simó (Investigador principal) García Peinado, Miguel Ángel; García Calderón, Ángeles (Traductor) Durá Celma, Rosa (Editor)

Español · Verso · 1672 versos

https://playcode.fly.dev/plays/EMOTHE0536_AlfeaOLaJusticiaDeCupido

ARGUMENTO DE LA PASTORAL

Isandro, viejo pastor, tan reputado entre los habitantes de Arcadia por sus riquezas y honestidad como por la incomparable belleza de su única hija, Alfea, habiendo sabido por el oráculo que el matrimonio de su hija provocaría grandes problemas en su familia, con el fin de evitar los infortunios decide no casarla, teniéndola de hecho recluida en casa y no permitiéndole que frecuente la compañía de nadie. Sin embargo, al llevarla como todos los años a la fiestas en honor de Pales, entre la multitud se pierde de su padre, y se topa fortuitamente con Dafnis, joven pastor ornado de todas las virtudes que la acompaña a casa, trabando por el camino un comienzo de amistad con la bella Ninfa. El padre, en lugar de estarle agradecido por su amabilidad, se lo toma muy mal y encierra a su hija mucho más que antes. Sin embargo Corina, una maga de mediana edad, enamorada más allá de la razón por Dafnis, tras varias negativas por parte de este, descubre su nuevo amor por Alfea, se lo revela al padre y lleva a la joven e inocente pareja de amantes a la desesperación ante las malas perspectivas. Por otra parte, un Sátiro ama a Corina, siendo utilizado por ella como pasatiempo, burlándose y mofándose de él constantemente; este mismo Sátiro es amado por una Dríada, a la que él desprecia, y por medio de una placentera combinación en la propia contradicción la Dríada es amada a su vez por el bello Euríalo, al que ella no hace caso alguno, de manera que lo desmesurado de sus padecimientos saca de sus casillas al joven pastor. Melania, que lo ama apasionadamente, pierde por completo la paciencia al verlo en tal estado, sin que ella pueda aportarle un remedio. No obstante Dafnis, después de eso, ebrio de desesperación y de venganza aborda a Corina y amenaza con estrangularla, si no desmiente su engaño ante Isandro; esta, irritada y utilizando sus hechizos, lo metamorfosea en roca, e Isandro y su hija, que habían acudido al espectáculo, también son transformados: uno en árbol, la otra en fuente. La tragedia de estas tres personas incita a la comunidad de pastores de La Arcadia contra la Maga, y guiados por Euríalo todo un pueblo viene a obligar a Corina a que los devuelva a su anterior aspecto; ella implora el socorro, tanto del Sátiro como de sus Demonios; tiene lugar una furiosa contienda, en la que Cupido haciendo notar su presencia, serena los debates suprime los hechizos y oficia tres matrimonios a la vez: el de Dafnis con su querida Alfea, el de Euríalo con Melania, y el del viejo Isandro con Corina.

PERSONAJES

ALFEA
DAFNIS
ISANDRO
CORINA
SÁTIRO
DRÍADA
MELANIA
EURÍALO
ECO
CORIDÓN
CUPIDO
CORO DE PASTORES
GRUPO DE SÁTIROS

ESCENA I

(ALFEA, DAFNIS)
ALFEA
¡Cuánta desgracia me acompaña, decaída, 1
dentro del templo atenta a mis deseos, 2
y a los honores que reunir te han hecho 3
a todo pastor nuestro, oh Diosa de los trigos! 4
Tú, gran Pales a quien la Arcadia adora, 5
y de repente una turba atrevida, 6
a mí y a mi padre separa sin estima, 7
de un lado y de otro se aparta a mi mirada, 8
mi voz molesta en vano lo reclama, 9
y para aumentar esta mala fortuna, 10
entre este número que transcurre infinito, 11
la noche que desciende ya sobre nuestros ojos, 12
Ninfa familiar, o vecina encontrada, 13
ante esta obligación compasiva probada, 14
no se ofrece aquí apta a escoltar de nuevo 15
mis pasos temblorosos, miedosos por perderse, 16
¡Dioses! ¿Qué me dirá al regreso mi padre? 17
¿Cómo seré capaz de apaciguar su cólera? 18
DAFNIS
Divina Alfea, un esclavo pastor, 19
puede llevarte, si quieres, sin peligro. 20
ALFEA
¿Quién eres, que me nombras sin esperarlo? 21
DAFNIS
Dafnis, que al encontrarte gozó de más fortuna 22
que al tener más de mil lanudos rebaños, 23
en las verdes colinas del monte Ménalo. 24
ALFEA
¿La coyuntura? 25
DAFNIS
Tú me preguntas algo,
que de pavor el silencio me impone. 26
ALFEA
Si tener no estimase que hay en mí algo 27
que deba o que pueda provocar el temor. 28
DAFNIS
Tan solo eres amor, dulzura, maravillas. 29
ALFEA
Comienza Alfea, a cerrar los oídos. 30
DAFNIS
¿Qué maneras son esas de comportarse? 31
ALFEA
Sigo el juicio paterno en eso. 32
DAFNIS
¿Qué implica…? 33
ALFEA
Y pretende que sorda a estos elogios
aptos para otro sitio, alteres tu lenguaje. 34
DAFNIS
Así mi miedo se encamina a ese fin. 35
ALFEA
¿Quieres forzar a mi padre a un buen acto? 36
DAFNIS
Con sumo gusto, ordena en su ausencia, 37
sobre tu siervo tu poder utiliza. 38
ALFEA
Camina tú primero, y admite en este apuro, 39
que hasta la casa te siga yo de lejos. 40
DAFNIS
Como apestado, trátame de igual modo, 41
por el momento ningún veneno porto, 42
salvo el de amor, que expando (contagioso), 43
por los ojos me entró una beldad en el alma, 44
beldad que tú en vano llevas disimulada 45
cruel, después de mí franqueza acelerada. 46
ALFEA
¿Retener yo algo que te pertenece? 47
¿Qué mi flirteo de siervo te retuvo? 48
¿Dónde? ¿Y desde cuándo? ¿El medio? ¿La apariencia? 49
Te equivocas, no tengo la intención, 50
y menos el deseo de causarte algún daño, 51
y sin más charla andemos más deprisa. 52
DAFNIS
Solo conseguirás llegar muy pronto 53
a la prisión que es tu prueba diaria, 54
en la que te somete un viejo riguroso, 55
donde tu juventud transcurre desgraciada, 56
donde el inhumano trata a su descendencia 57
cual si fuera enemigo de la naturaleza, 58
de igual modo que harían los leones y los osos, 59
recluidos por el miedo, siempre bajo la vara. 60
Ya más sufrir no debes tal servidumbre injusta, 61
propias para la doma de una bestia bravía; 62
no soportes ya más que tu dulce belleza 63
de mi vista alejada su crueldad apaciente: 64
me la debes a mí, que soy tu fiel guardián, 65
que al día cien mil veces muero por tu belleza, 66
y no la quiero sino cual legítimo esposo, 67
o bien me extermine el Cielo con su ira. 68
ALFEA
Pastor, por piedad deja ya de hablar, 69
mis deseos no tienen ponderación alguna: 70
un padre juicioso con un poder sin límites, 71
cuando llegue el momento sabrá bien pertrecharme. 72
DAFNIS
¿No crees, indolente, que ha llegado el momento 73
en el que amor libre su dulce batallar 74
en este bello seno que debajo del cuello 75
redondea orgulloso dos montañas de leche? 76
Tú sientes la agridulce picadura 77
del Dios que hizo del caos la iniciación, 78
la sientes o habrías tenido que sentirla, 79
el que aquí te lo calles se llama consentir. 80
ALFEA
O que ahora a tus pies me desvanezca, 81
si decir no supiera qué es el amor. 82
DAFNIS
¿Acaso no has visto (rústico pasatiempo), 83
besarse a las tórtolas en primavera, 84
a los gorrioncillos, en los frondosos árboles, 85
volar detrás de sus queridas compañeras? 86
¿Es que no viste, entonces, a los toros dejar 87
en los tupidos prados el agua y la comida, 88
si el natural instinto los enciende e inquieta, 89
encelados y al lado de su querida hembra? 90
¿No has visto acaso a los melindrosos pardales 91
volver tras de mil vueltas, nerviosos y agitados. 92
ALFEA
Oye, pastor, estos ejemplos bastan, 93
que sin embargo en nada me aleccionan. 94
DAFNIS
Gran sutileza, que no me lo permitas. 95
ALFEA
Nos acercamos desde ahora a la casa. 96
DAFNIS
Nos acercamos al eclipse temido 97
de mi Sol en tu luz replegada. 98
ALFEA
El pobre pecho me palpita de espanto. 99
DAFNIS
Jurar no debes, pastora, eso creo: 100
mas si confiarme quieres el peso de tu excusa, 101
evitaremos el reproche confuso, 102
de lo que te produce un miedo tan pueril. 103
ALFEA
Harías entonces mi presagio engañoso. 104
DAFNIS
Sí, no te inquietes, y este mi pequeño servicio 105
recibe tú mi santa cual primer sacrificio, 106
y sopesa mejor mis súplicas un día, 107
superior a los frutos de un conyugal amor. 108

ESCENA II

(ISANDRO, DAFNIS, ALFEA)
ISANDRO
Dioses eternos a los que la ignorancia humana 109
a veces su bien funda en cosas vanas, 110
gran parte acota de su felicidad 111
en lo que es solo pura adversidad. 112
Cada uno mide su dicha por los niños, 113
que hacen resucitar tras de la sepultura, 114
en quienes los ancianos encuentran protección, 115
¡pero cuántos escollos entre nos y este puerto! 116
¡Cuántas espinas colman este rosal, 117
sin que una flor la esperanza argumente! 118
Viudo, a quien la edad acerca a la tumba, 119
mi morada no tiene antorcha ni sostén, 120
salvo una chica bonita y muy hermosa, 121
dado que el oráculo (espantosa noticia) 122
al requerir su sino me predijo que ella 123
causaría entre nosotros el revuelo maldito, 124
de una extraña discordia, total e ilimitada 125
que amortiguará la antorcha nupcial, 126
yo, que mis días quiero ver pasar en reposo, 127
urdo que ella huya de este yugo a propósito, 128
teniéndola en casa casi como cautiva, 129
y siempre con el miedo de que el desastre arribe, 130
y siempre con el miedo de verlo prevenir 131
mi fin, que debe estar tan cerca de venir; 132
no importa luego bajo que predestinación 133
llegará a cumplirse su futuro himeneo: 134
pero un pensamiento me aflige y acongoja, 135
el fulgor que más bien se borró de los ojos, 136
en la prisa y tumulto de hoy, la indiscreta 137
se escapó de mi vista y mi mano, 138
si por voluntad propia aún no lo sé, 139
este loco amor tiene tanto y tantos encantos. 140
Mas, ya está aquí, un pastor me la trae, 141
despilfarra en exceso con nosotros su esfuerzo. 142
DAFNIS
Pan te bendiga, incomparable honor 143
de nuestros pastores, de quien yo tengo esta dicha 144
fiel guía ofrecido a la aventura, 145
de restituir intacto el milagro a natura, 146
quien reclamaba el socorro paternal, 147
quien se imagina un acto criminal, 148
al haber (coaccionada) mi conducta aceptado; 149
excusa, pues, mi audacia fortuita, 150
la audacia abordada para acompañártela, 151
de alguien que quiere su celo demostrarte. 152
ISANDRO
Tu cortesía en nada sospechosa, 153
contra mi voluntad me obliga y subordina, 154
adiós, pastor, le temo al seductor 155
más de cien veces rechazo al conductor. 156
DAFNIS
Que mal perezca cualquiera que en su vida 157
quiera (tentado por un brutal deseo) 158
a su belleza púdica dirigirse, 159
que es un error ofender la inocencia, 160
pues es querer cebar su desconfianza, 161
por el rechazo de una estable alianza. 162
ISANDRO
Adiós, pastor, en veinte o treinta años 163
resolverán lo que tu afirmas ahora. 164
DAFNIS
Que el Cielo favorable bien te inspire, 165
al abreviar mis días, o mi martirio. 166
ISANDRO
¡Cuántas palabras inútiles perdidas, 167
sobre trivialidades y extendidas, 168
acércate, acércate huidiza! 169
Mientras yo creo que obediente siga, 170
jamás liebre hubo más sutil ni astuta, 171
que a los galgos rastreadores burló, 172
¿quién te impulsó? Confiesa, miserable, 173
o mi furor te urgirá inexorable. 174
ALFEA
Sorprendida, por un tal contratiempo, 175
gritos y llantos, entre la multitud, 176
miles podrán decir que con el alma en vilo, 177
y con vos lejos no mostré ocultamiento. 178
Pero lo que demuestra que eso no sucedió, 179
es que la noche me cegaba los pasos, 180
además de que entonces, la prisa que embargábame, 181
me forzaba impulsándome a dejarme ir. 182
ISANDRO
No son más que palabras, tu propia voluntad 183
soportó como guía a un pastor descarado, 184
que me disgusta, y que hipócrita lleva 185
de tu honor la pérdida escrita en el alma; 186
no lo verás desde ahora, de cerca ni de lejos, 187
o de ablandarme no presumas jamás, 188
tu gloria se establece en vivir solitaria, 189
en bien obedecerme, y aprender a callarte. 190
ALFEA
Todos mis limitados placeres y deseos, 191
no competen más que a vuestra voluntad. 192

ESCENA III

(CORINA, SÁTIRO)
CORINA
Cruel criatura de una madre benigna, 193
aplaca Amor, aplaca tu furor, 194
busca a tus dardos siempre victoriosos 195
algún asunto de renombre glorioso, 196
doma y sojuzga los ánimos rebeldes, 197
y aumenta tu imperio con conquistas recientes, 198
de esas bellezas orgullosas de haber 199
hasta el presente ignorado tu poder; 200
de esas bellezas a las que la edad favorece, 201
para ti no es honor desde ahora el atraparme, 202
no debes lastimar, cobarde vencedor 203
a quien sin combatir rindiote el corazón, 204
a quien te consagró su mocedad pasada, 205
¡ah! Que alguien te haga que salgas de mi mente, 206
deja tranquilos el resto de mis días: 207
pero ármate mejor y ayúdame, 208
de este Narciso reprime la insolencia, 209
que de mis fuegos ignora la violencia, 210
que se cree capaz solo de resistir, 211
(algo imposible incluso al mismo Júpiter) 212
vanos lamentos, súplicas superfluas; 213
desesperanza, ingrato que me matas, 214
¿es que no temes que tu temeridad 215
sufra el castigo apropiado? 216
¿Debido a mis palabras? ¡Ah! Sostén del martirio, 217
ya llega aquí el importuno Sátiro, 218
que me persigue frenético de amor. 219
SÁTIRO
Mi corazón, mi todo, mi luz, yo te saludo, 220
¿qué hacías? ¿Qué dices, mi Cárite? 221
CORINA
Que tu locura un viaje se merece. 222
SÁTIRO
¿Dónde, mi Diosa? 223
CORINA
A Antikyra, do van
aquellos que se hacen de eléboro purgar. 224
SÁTIRO
Siempre eres burlona, pero no importa; 225
recibe estos frutos y flores que te traigo 226
en esta cesta de mimbre con cariño. 227
CORINA
Me maravillas por la perfección 228
de tus palabras, cornudas como el dueño, 229
vamos, vamos, veamos qué puede ser. 230
SÁTIRO
Admira entre las flores estos hermosos lirios, 231
cogidos en el valle donde tengo mi gruta, 232
hunde tu mano en estos capullos almizclados, 233
de un oro reluciente por el medio marcados, 234
hurga atrevidas aún más adelante, 235
y me confesarás no haberlos visto igual. 236
CORINA
¡Oh Dioses, Dioses! Una abeja irritada 237
me deja en el dedo su aguijón clavado, 238
¿ella cae muerta, y tú te atreverías 239
a negar traidor, que no sabías nada? 240
Da tus regalos a otras en mala hora. 241
SÁTIRO
Si en fraude alguno pensara, ¡que me muera! 242
CORINA
Huye, antes que estas manos no te maten a golpes. 243
SÁTIRO
Antes prefiero huir, que incrementar tus iras. 244
CORINA
Monstruo inhumano horrible a la natura, 245
que pudiste en parecida aventura 246
hacer que Amor a modo de abejón 247
picase a aquel que concibió a Aquilón, 248
al bello Dafnis, carcelero de mi alma, 249
¡ay de mí! Mi herida se inflama, 250
sobre eso hay que decir algún hechizo, 251
y su dolor profundo conjurar, 252
te heriré, viejo macho cabrío, te lo advierto, 253
si me sigues por más tiempo importunando. 254

ESCENA IV

(SÁTIRO, DRÍADA)
SÁTIRO
Alguien más infeliz no respira el día, 255
en el que todo triunfa contrario a mi amor, 256
el envidioso Cielo su rencor no podía 257
mejor enfrentar a mi buena fortuna, 258
que en mi mejor trabajo perder fruta madura; 259
llegué a la hora apropiada, ella de buen humor, 260
la veía reírse con ganas, 261
y quedarse prendada en los rayos de mi llama; 262
la veía encantada con el regalo, 263
y mostrando su gracia en el momento justo; 264
si una Erinia anida en este ser astuto, 265
y emboscada en los pliegues de una rosa, 266
la ocasión no hubiera mis deseos satisfecho, 267
para dejarse agarrar sus cabellos: 268
¡Ah, pobre Sátiro! ¡Cuán este acceso de ira, 269
golpe imprevisto, te diluye el ánimo! 270
Desesperado, abstruso, con la mente confusa, 271
nunca desgracia tal me había sorprendido. 272
DRÍADA
Un contratiempo de desgracia amorosa 273
te hace gemir y se lee en tu rostro; 274
por eso estás a solas sentado en este prado, 275
cuéntame qué es lo que te preocupa. 276
SÁTIRO
Sigue tu senda Dríada, o sin nada decir 277
cava una tumba a este Sátiro moribundo. 278
DRÍADA
En verdad tu color en sumo palidece, 279
mejor es que elijas mi roble como apoyo; 280
no, mejor nos echamos junto bajo la sombra, 281
en la hierba relata cuál es tu contratiempo. 282
SÁTIRO
Una hembra homicida, una ingrata belleza, 283
de su servicio excluye mi lealtad; 284
¡Ay, Corina! 285
DRÍADA
¿Qué mosca le ha picado?
SÁTIRO
Ninfa, hablas con espíritu profético, 286
solo una le picó, en flores que le ofrendé, 287
su furia no me suscita espanto. 288
DRÍADA
Historia grata, concluida. 289
SÁTIRO
Por azar
ha sentido una ligera picadura, 290
al tocar las desleales flores, 291
que me han producido esta inmensa desdicha. 292
DRÍADA
¿Así pues, has hecho de Corina tu deidad, 293
si el corazón acompaña a la palabra? 294
SÁTIRO
El dulce amante de sus perfecciones, 295
una excelencia en las menores acciones 296
arrastra mi alma en triunfo cautiva, 297
la amo, y quiero amarla mientras viva. 298
DRÍADA
Ya por su edad, debería sin embargo, 299
no conservar ni expresar tanto orgullo. 300
SÁTIRO
Cien mil encantos que posee su gracia. 301
DRÍADA
El número desborda, y mi reclamo excede. 302
SÁTIRO
Reparen bien de juventud la pérdida, 303
que la dejó no hace mucho tiempo. 304
DRÍADA
Resumiendo, tu mente se la imagina bella. 305
SÁTIRO
Y que mis fuegos hielan a esta rebelde. 306
DRÍADA
Cambia y prueba, busca fortuna en otro sitio, 307
encontrarás partidos superiores. 308
SÁTIRO
Es el único ente alojado en mi alma, 309
no podrá ninguna otra suplantarla en su llama. 310
DRÍADA
Tu deseo se sustenta en débiles impulsos, 311
al ver tu frente que se arruga en surcos. 312
SÁTIRO
Más cortés me parece que la hostilidad. 313
DRÍADA
Un cegador encanto se instala en tus sentidos. 314
SÁTIRO
Ya sea encanto, o no, quien contentar se sabe 315
con poco, nunca debe tratar de obtener más. 316
DRÍADA
Sí, pero este poco supera tu poder, 317
ya que a ti la ingrata no te hace ningún caso, 318
a ti, que debiste de joven ser hermoso, 319
mantenerte feliz entre la certidumbre, 320
a ti, que eres la gloria de los Sátiros. 321
SÁTIRO
Por más que yo le diga, no quiere ella creer nada. 322
DRÍADA
Dispuesto, vivo, avispado, valiente, 323
apto para la lucha, la danza y los juegos, 324
a quien teme la tropa infernal, gobernada 325
por los secretos de tu gran magia negra. 326
SÁTIRO
Corina sobresale en el mismo saber, 327
que en mitigar mis males no tiene potestad. 328
DRÍADA
Curarás, aunque más enfermo estuvieras, 329
toma el consejo que da una Dríada. 330
SÁTIRO
¿Cuál?
DRÍADA
Que tus deseos estén a otra parte ligados, 331
la tengas en el rango de los viejos pecados, 332
te prometo entonces una amante; 333
¡Oh pobre Ninfa, a ti misma traidora, 334
supera tu pudor los lindes del deber, 335
adiós Sátiro, adiós hasta más ver. 336
SÁTIRO
(hablando para sí) La verdad se le ha escapado de la boca, 337
y dentro de mis redes envuelta se revela, 338
mi temple ciertamente despierta su interés, 339
aunque no sea de tez tan delicado, 340
sin falsedad me quieren, y no obstante Corina 341
ahora me reprocha una barba de chivo, 342
y que esta marcial frente, a veces da sustento 343
a dos pequeños cuernos, tal que un joven creciendo. 344
Cuida que al final soberbia, rigurosa, 345
tu rechazo provoque otra vida dichosa, 346
que impaciente por las afrentas soportadas, 347
cautiva quede del tesoro que tu pierdes; 348
no vayas a temer mi fervor obstinado, 349
en lo que a ti respecta termina con mi hado; 350
así, para gustarle, y parecer más bello, 351
volvamos a lavarnos en el cercano arroyo. 352

ESCENA I

(MELANIA, EURÍALO, DRÍADA)
MELANIA
Mis ojos ya han visto tu justicia infinita, 353
Aljabero, venga a Melania; 354
tu poder brilla en este arranque maravilloso 355
y temible respecto de un ser orgulloso, 356
un Euríalo ingrato exageradamente, 357
ante mi insistencia, ante mi amistad pura, 358
he aquí que enamorado (extraña afección) 359
de una Dríada ha hecho elección, 360
el que no desmiente su natural salvaje; 361
el que unido a otro sitio en la peor servidumbre, 362
y luego la esperanza le hizo perder la mente, 363
pérdida, de la que aún se ríe la implacable, 364
pérdida, de la que aún yo lloro en suaves lágrimas, 365
¡Dios, helo aquí! 366
EURÍALO
(furioso) ¡Pastores, a las armas,
vamos rápido niños, que a fuerza de pedradas, 367
de pernos y de dardos, me alejen a estos lobos! 368
Ánimo, uno tropieza contra el suelo; 369
¡Oh, qué horrible estruendo de trueno! 370
Huyamos pastores, cae el Cielo impactante; 371
mas, ¿no es esa la Ninfa que me espera, 372
no veo a mi preciosa Dríada? 373
MELANIA
¡Triste espectáculo, espantosa locura, 374
que me atenaza de miedo y de piedad! 375
EURÍALO
Tu ya no puedes evitar mi amistad, 376
por más que violes su justa recompensa. 377
MELANIA
La conclusión me tiene el alma en vilo, 378
ya sea por responder, u ocultarme a su vista, 379
pues, ¿qué encubriría hacerme la furiosa? 380
EURÍALO
Habla, malvada, y aviva mi fiebre 381
con dulce beso robado de tus labios. 382
MELANIA
Te confundes pastor, no soy yo. 383
EURÍALO
No, desgraciado habré errado mis pasos. 384
MELANIA
¿Acaso me conoces? 385
EURÍALO
¡Ah! Querida Melania.
MELANIA
Tu boca dice lo que el efecto niega. 386
EURÍALO
Alza la voz, pues algo de sordera 387
me mantiene hace tiempo bastante incómodo. 388
MELANIA
Sí, y que casi la sufres por tu gusto. 389
EURÍALO
Ni más ni menos que un preso a su cadena. 390
MELANIA
El viejo dicho te lo resolverá: 391
“Cual desigual, ama a quien te amará”. 392
EURÍALO
Pero no dices que cuando el poder falta, 393
no hay ley alguna que obligue a la obediencia. 394
MELANIA
Tu no percibes, distraído con tu idea, 395
que tu abatimiento empieza a cansarte. 396
EURÍALO
Pero lo inhumano vuelve más codicioso, 397
vamos, vamos, persigue a tu Dríada homicida, 398
muere, o doblega, su valor para amar; 399
ella parece la aurora de mi día, 400
no lo dudes más, aquí está mirando, 401
y se prepara a huir a la carrera, 402
pero mi ardor su huida evitará, 403
y la alcanzará, más ligera que el viento. 404
MELANIA
Una vorágine no iguala en rapidez 405
a este loco que corre hacia su fatal pérdida, 406
que no quiere volver a la razón, 407
gozar del tiempo de su anhelada paz. 408
¡Dioses! Qué gozo, nunca hubo una cierva 409
que mejor perseguida fuera por la jauría, 410
que la ágil Dríada escabulléndose, 411
pues más ligera, tomó la delantera. 412
DRÍADA
No tienes nada, tu frívola batida 413
a muchos vientos frenaría la huida, 414
añade que acuciada, y aunque lo consiguieras, 415
un grito, el acento de mi voz, 416
y Faunos y Silvanos, Oreadas y Napeas, 417
repentina milicia, tus celadas sorteadas; 418
pobre insensato, busca tu cura en otra parte, 419
hay otro que tiene mi franquicia atrapada, 420
un desdeñoso, un feroz Sátiro, 421
con quien doliente ahora me retiro, 422
a quien amor furioso me ha reducido, 423
a degradar un sonrojo que daña. 424

ESCENA II

(DAFNIS, CORINA)
DAFNIS
Se dice en vano que el tiempo desarraiga 425
nuestros mayores males (salubre medicina), 426
mi pasión crece según pasan los días, 427
y de un instante a otro sigue aumentando. 428
El precioso retrato de Alfea, inseparable, 429
le priva a mis ojos del sueño deseable; 430
y si la mente cae ante la intensa cuita, 431
siento hablar a la bella diciéndome en sueños, 432
(sueño que está basado en bastante apariencia) 433
“Ven, Pastor mío, ven, mi única esperanza, 434
ven, pero mejor ven, hoy antes que mañana, 435
para romper los cepos de este padre inhumano; 436
cepos que, en cuanto a ti, refuerza ese bárbaro, 437
aunque la ausencia no separe nuestras almas, 438
aunque la vergüenza mi deseo impidiera 439
de expresarme, no encontrando el momento, 440
ya viste tú, Pastor, luego en mi pensamiento, 441
en que oscuro dédalo me has abandonado”. 442
Semejantes discursos sobre su beldad dichos, 443
a esa necesidad someten mi lealtad 444
de volverla a ver, de intentar la fortuna; 445
Corina llega, encuentro inoportuno, 446
si es que ella ha advertido el secreto, 447
se frustrarán tus planes todos, por indiscreto. 448
CORINA
¿Qué hace tan pensativo el pastor al que adoro? 449
DAFNIS
Vendrás a asesinarme de nuevo. 450
CORINA
Cuán cruel eres: a quien se te pareciera, 451
no me opondría para que desapareciera. 452
DAFNIS
Cuán de mal suena esta expresión en tu boca, 453
palabras de amor en una vieja rancia. 454
CORINA
Llámame joven. 455
DAFNIS
No te creerían.
CORINA
Ni decrépita, ansiando la muerte, 456
un ardor me mantiene entre las dos edades, 457
capaz aún de someter vigores. 458
DAFNIS
No tiene el inframundo diablo tan desdichado 459
que quisiera arrullarte enamorado. 460
CORINA
Burlón, burlón, aunque tengas mi anuencia, 461
no debes abusar de tu poder. 462
DAFNIS
Tú me sometes, contra mi voluntad, 463
además del ingenio, a parecer audaz. 464
CORINA
¡Ay! ¿Por qué? piensa que Arcadia, 465
no el universo, en su masa abombada, 466
no tuvieron, ni tienen, y no pueden tener 467
al que sobre mi alma logre el mismo poder. 468
DAFNIS
Piensa que Amor los deseos no empareja, 469
allí donde la edad tan desigual varía. 470
CORINA
A treinta y ocho acotan como mucho la mía. 471
DAFNIS
Buenos amigos te guardan el sobrante. 472
CORINA
¿Me amarás, en caso de que encuentre, 473
que respecto a este tema demuestro que es verdad? 474
DAFNIS
¿Quieres creerme y obligarme también? 475
Déjame solo que me proteja aquí. 476
CORINA
Tú te refugias en la incertidumbre, 477
y en lo seguro se halla la beatitud. 478
DAFNIS
Nombra el objeto de mis pensamientos, después 479
honraré tu arte con un bello ciprés. 480
CORINA
Si yo fuera la única que persigue tu gracia, 481
no serías de hielo como eres ahora. 482
DAFNIS
Inmenso abuso fuera, acabaría el mundo, 483
si de nosotros dos sacara sus recursos. 484
CORINA
¿Qué error he cometido para que así me odies, 485
corazón de peñasco, alma toda inhumana? 486
DAFNIS
“Se debe odiar tan solo al propio acto del vicio; 487
y por amor al hombre, nunca en los que este anida”. 488
CORINA
De mí aprende, rudo y simple novicio, 489
que la naturaleza es contraria al vicio, 490
no los conoce cuando un par de enamorados 491
a sus placeres se lanzan vigorosos. 492
DAFNIS
De mí aprende, que el verdadero afecto 493
nunca en el corazón solo una herida imprime, 494
que servir no se puede a dos al mismo tiempo, 495
y además que no hay fuego si no hay madera joven. 496
CORINA
Tienes razón, la antorcha nupcial 497
desea enteramente una amistad leal, 498
debes unirte a una joven beldad, 499
que en tus deseos tenga la preeminencia, 500
mas al no prevenir la hora de este cautiverio, 501
el himen con frecuencia es peor que la viudez; 502
espera al menos hasta la fiesta de la siega, 503
y hasta ese momento, no dejes de amarme. 504
DAFNIS
Supón, en caso de que ocurra este prodigio, 505
que tu plegaria no obtenga gracia alguna, 506
que veas a los peces pastar en nuestros prados, 507
que veas de Occidente salir al rubio Febo, 508
que veas a los corderos hacer huir a los lobos. 509
¿No te sonrojas, mil veces rechazada, 510
por reintentar el rubor de un rechazo 511
del que su autor se aterra, confundido? 512
CORINA
Cuida de que el castigo de tu altiva traición 513
no te lleve al final al arrepentimiento. 514
DAFNIS
Cuida de que al final, al redoblar mi ira, 515
Seas tú el oprobio y hazmerreír de todos. 516
CORINA
Cuando te llegue el mal, di que te lo mereces, 517
¿qué quieres tú si no ?, ni lágrimas hipócritas 518
podrán ablandar el justo rencor; 519
pero, corazón mío, no lleguemos a eso, 520
me enseño Amor lecciones en la adolescencia 521
que bien valen para que un pastor me acaricie. 522
DAFNIS
Ve a mostrales a los nocturnos espíritus, 523
vieja furia, infernal Cipris, 524
sacia con ellos tu impúdica rabia, 525
que otra santa atrae mi energía, 526
recibe mi adhesión y mi preocupación, 527
más loco estoy aún por detenerme aquí. 528
CORINA
(hablando sola) Si para huir cogieras de mi odio colérico 529
los alerones de los hijos de Bóreas, 530
o bien que consiguieras los caballos de Tracia, 531
corriendo por las aguas, y con el pelo al viento, 532
escapar no podrías a mi venganza, 533
siguiéndote de cerca (increíble alivio); 534
tú no podrías, tigre de rostro humano, 535
parar los golpes de mi funesta mano; 536
¿enfrentarte conmigo, gusano temerario? 537
¿Conmigo que a la Luna la pongo oscura y clara? 538
¿Qué puedo transportar de un campo las cosechas? 539
¿Transfigurar el cuerpo de diversas maneras? 540
¿Hacer estremecerse con mi palabra al Érebo? 541
Vamos pues, y reprime una loca arrogancia, 542
marcha invisible ahora sobre sus pasos, 543
allí donde el amor le siembre otro señuelo, 544
donde el enceguecido sus esperanzas funde, 545
que una angustia imprevista lo confunda; 546
obra sin terminar, vale tanto como hecha, 547
de la cual el proyecto cuesta más que el efecto. 548

ESCENA III

(ALFEA, DAFNIS, CORINA)
ALFEA
Frágil Alfea, estás cogida en este asunto, 549
la llama crece en tus venas enamorada, 550
ciega llama, extraña pasión, 551
que de un pastor sustenta la impresión, 552
que ya este Dafnis, la gloria de su edad, 553
había predicho en tu justo valor; 554
tu ya no vives si no es pensando en eso, 555
debió mil veces ofenderse mi padre, 556
yo amo a Dafnis, lo deseo como esposo, 557
esposo en el que Momo nada que decir tiene, 558
de buenos padres, cabal de mente y cuerpo, 559
logró el laurel entre los más atentos 560
extraoficiales, y que la voz común, 561
afirma que merece alguna gran fortuna. 562
Mi padre, erróneamente, presiente que es un pícaro, 563
que ofrezca matrimonio es aval de su miedo, 564
que ofrezca matrimonio, honestamente, 565
es matar el gusano de la desconfianza; 566
pero el receloso, rebelde a la razón, 567
confinar quiere mi juventud en prisión. 568
¡AY, cruel padre, ay, deplorable Alfea! 569
¿Por qué no me ahogaste al nacer? 570
¡Pero no has advertido, pastor mío, 571
como la introspección me hace cambiar, 572
como con sus suspiros te implora una cautiva! 573
¡Dioses! El deseo de juicio me priva 574
o este Sol por mí brilla en el momento justo, 575
él mismo llega traído por la dicha, 576
simula un poco la alegría desmedida, 577
que te haría mucho menos deseada, 578
y no mostrando percibirlo tan cerca, 579
sepa si viene adrede por tu asunto. 580
DAFNIS
Madre de amor, para tu beneficio, 581
mi corazón devoto promete un sacrificio, 582
ya que un rayo de este bello Oriente 583
se digna en mí esparcir sonriente; 584
ya que mi pena feliz, sobradamente, 585
recoge ahora esta grata fatiga, 586
mas tú podrías de allí arriba mi zozobra, 587
para charlar descender hasta aquí. 588
ALFEA
No es posible, Pastor, mi desgracia me obliga 589
a estar siempre a la vista del celo de mi padre; 590
desde ahí donde estás rápidamente vuelve, 591
gustosamente yo misma te enseñaría. 592
CORINA
Empezaremos a poner en marcha el plan 593
que causará su vergonzosa ruina. 594
DAFNIS
¡Oh, dulce oráculo, para mí más valioso, 595
para mí más querido que si fuera del Cielo, 596
llevado a cabo me inundas de gloria! 597
CORINA
Antes de combatir ya canta la victoria. 598
DAFNIS
Otro que Dios no fuera flaquearía en su deseo, 599
que ya llevado a cabo placer no me produce, 600
el redoblar la amorosa súplica. 601
CORINA
Mantén la atención, la primera y la última. 602
DAFNIS
Su gracia abierta a mi fidelidad 603
no es más importante que un anciano irritado 604
CORINA
Más que jamás; su cólera enfrentada 605
tales propósitos convirtió en bufonadas. 606
DAFNIS
A esta señal que transmite del amo, 607
corre a liberarte de duda y de desgracia. 608
ALFEA
(dándole un huso) Recibe Dafnis esta prenda que te da 609
todo lo que hacer puede una voluntad buena; 610
encontrarás leyéndolo apartado, 611
por qué tan pronto esquivo tu mirada 612
y otra cosa; adiós, no insistas más, 613
restringe los anzuelos que por ti lloro. 614
DAFNIS
Adiós vida mía, adiós casta beldad, 615
cree que en poco tiempo mi firme lealtad 616
liberará a su cautiva Andrómeda; 617
salvo la muerte todo tiene remedio. 618
Nunca ha durado la injusta tiranía, 619
basta que sea cierta tu valentía, 620
con tal declaración mi muy osada diestra 621
vencería a toda la Arcadia: 622
ya no tiene quien apoye sus golpes. 623
Pero ahora humíllate y sométete, 624
con mil besos ilustra esa prueba, 625
sírvelo, devota, con el debido homenaje; 626
de este huso pende la dicha de tu sino, 627
la bella Parca a quien tú perteneces, 628
(huso obtenido de los astros celestes) 629
por ti me restituye sus deseos manifiestos; 630
leamos, pero ¡ay!, con trabajo mis ojos 631
soportar pueden su objeto radiante, 632
leamos, en silencio, pues la importancia extrema 633
de similar secreto ni a mí mismo fío, 634
releamos, ¡buenos Dioses! Mi confianza vacila, 635
en esta dicha que me fascina allí arriba; 636
retírate, que la alegría excesiva, 637
en lugar de ser tuya encelara a tu presa, 638
y que una Eurídice ante un regreso próximo 639
me hundiera de nuevo en la triste morada. 640
CORINA
Nunca pájaro alguno cogido en la gran red, 641
pudo proporcionarme victoria más completa; 642
su imprudencia es escudo de tu ira, 643
más peligroso de lo que es un león rojo, 644
cruel mortal, que sabe a la hora de aparecer, 645
deshacer su pareja antes que converger; 646
halla al padre y le habla, del modo más exacto, 647
de sus amantes el plan tan mal urdido; 648
no escatima ninguna artimaña o engaño, 649
que pueda envenenar su germen de rencor; 650
vierte aceite en este fuego ya avivado, 651
deja que un vanidoso maldiga su desprecio, 652
a causa del secreto que el huso te oculta, 653
preciso es que ningún demonio lo perciba, 654
o se lo digan antes que a este corazón raudo, 655
nada así se opondrá a mi venganza luego. 656

ESCENA I

(ISANDRO, ALFEA)
ISANDRO
Víbora incorregible y execrable, 657
que matarás y destruirás a tu padre, 658
hija rebelde a mi autoridad, 659
que tras lo que refleja este hipócrita rostro, 660
esconde una lujuria en el alma enraizada, 661
una pasión lasciva desenfrenada, 662
¿qué puedes, culpable, replicar? 663
¿Y qué imprevista mentira fabricar, 664
sobre la obscena entrevista permitida, 665
a ese pastor que se burla de la travesura? 666
No, poco falta para que con mis propias manos, 667
no te ahogue, oprobio de los humanos. 668
ALFEA
Mi inocencia creo yo es sin razón inculpada: 669
estaba en la ventana mi labor acabando, 670
cuando Dafnis pasaba; en eso, saludome 671
sin que yo no pudiera dejar de saludarlo, 672
y toda nuestra charla se ciñó a tres palabras; 673
o bien son necesarios ídolos insensibles, 674
tener completamente perdido el sentimiento, 675
o no quedarse atrás y devolver el cumplido. 676
ISANDRO
¿Y el huso que tú ibas a enseñarle? 677
ALFEA
Estoy avergonzada ¡Ay, no sé qué decir! 678
ISANDRO
Habla, contesta a lo fundamental, 679
esta excusa en nada te protege. 680
ALFEA
El miedo a vos, a quién más que al trueno temo, 681
que se me cayera hizo de los dedos al suelo. 682
ISANDRO
¡Qué desvergüenza! ¿Qué crueldad! 683
Eso que dices prueba tu falsedad, 684
¿acaso no le hiciste creer a ese pastor, 685
que el huso que le dabas en su suave exterior 686
le mostraría la hora de vuestra cita? 687
No atices más el fuego de mi ira, 688
ni aun todo el Océano podría bien lavar, 689
la gran enormidad de un crimen tan brutal. 690
ALFEA
Os suplico que no os irritéis aún más, 691
y más bien con paciencia mi demanda escuchad. 692
ISANDRO
Demanda que pretende que el fraude me confunda. 693
ALFEA
No, sino por saber qué persona me acusa. 694
ISANDRO
Dafnis por todas partes con razón lo divulga, 695
ya que en su lugar, ¿qué burlón no lo haría? 696
ALFEA
Que me maten en caso de que en mi vida, 697
este maldiciente me provoque el deseo 698
de volverlo a ver, y de favorecerlo 699
con alguna mirada, si no es por despreciarlo. 700
ISANDRO
En verdad he aquí lo que un buen genio inspira, 701
y que para tu bien mi voluntad conjura; 702
piensa que así estarás tú mucho más segura, 703
honrándome tan solo con la misma dulzura. 704
ALFEA
(hablando para sí) Equitativos Dioses, rivales del perjurio, 705
¿cómo habéis podido permitir tal injuria? 706
¿Habéis permitido, equitativos Dioses, 707
que un hombre miserable los ojos confundiéndome, 708
con su palabra perdiera la memoria? 709
¡Desdichada, ay de mí! ¿A quién debo creer? 710
Dafnis embaucador y pérfido, no creas, 711
que en el universo las hay más confiadas; 712
Dafnis embaucador, hombre de este mundo, 713
no me apasionará ya una segunda llama; 714
¡tal sombrío auspicio, en su feliz desgracia, 715
sofoca en mí cualquier deseo amoroso! 716
Pero ¿y el modo de que su lengua indiscreta 717
hablase tan temprano de algo tan secreto? 718
Los signos verdaderos sobre esta cuestión dados, 719
y que no se derivan de testigos dudosos, 720
prueban el execrable fraude elaborado, 721
a quien de ti conserva un muy buen concepto. 722
Lo pagarás bien pronto o bien tarde, imprudente, 723
manteniendo mi honor a salvo del naufragio. 724

ESCENA II

(DRÍADA, SÁTIRO)
DRÍADA
¡Cansada de estropear una indolente pena, 725
casi sin voz, sin fuerza, y también sin aliento, 726
y viendo que un sudor recorre todo el cuerpo, 727
que el bosque no es sinuoso, sin grutas, ni maleza, 728
no hay veneros, barrancos, ni cavernas con musgo, 729
frescas sombras, paseos, ni desembocaduras, 730
en suma, sitio alguno donde buscar ya más 731
al Astro hermoso de mi querido Sátiro! 732
¿Quién sabe, ay, si Diana enamorada 733
no lo ha encantado con sus besos dichosa? 734
¿Recluido está como un nuevo Endimión, 735
dentro de algún antro en igual situación? 736
Recuerdo que en el bosque de sauces más cercano 737
a veces se entretiene con el arco ensayando; 738
después de ejercitarse, deseando descansar, 739
con las flores de almohada un sueño descabeza; 740
un buen amor me inspira un buen augurio, 741
y entreveo su celeste figura 742
a la que Morfeo tiene echada en el sombreado, 743
pareciendo estar mi llegada esperando; 744
¡Vamos pues, ojos míos, admiremos a gusto 745
a tantas hermosuras que me llenan de ardor! 746
¡Vamos pues, ojos míos, haced buen alimento 747
de estas hermosuras, vuestro mortal encanto! 748
Esta sanguínea frente bajo su color rojo 749
muestra a un amante de enérgico carácter; 750
y esta cabellera tiene entre su espesor 751
un no sé qué de brillante negror, 752
que más me gusta que esos rubios bucles 753
configurados de artificio y afeites; 754
y después la aguileña nariz también me gusta, 755
nariz de alguien propenso e inclinado al gozo; 756
su boca mucho más que la rosa bermeja 757
me provoca en el alma un ardor sin igual: 758
besarla ávidamente no era nada más, 759
que un sueño cercano que se debe apresar. 760
SÁTIRO
(hablando en sueños) Fatua Corina abraza y besa a tu Sátiro. 761
DRÍADA
Sueña mientras que duerme, y suscita mi risa; 762
ahora puedes servirte de un ardid: 763
¡cíñele por completo la cabeza de flores, 764
mudo indicio que cautiva su gracia, 765
que te derretirá ese ánimo de hielo! 766
SÁTIRO
Solo podrías rechazar siendo injusta 767
en mis quehaceres la gracia de un beso. 768
DRÍADA
Sea cual sea la ilusión placentera, 769
una bella fealdad la representa, 770
Corina anciana creyendo abrazarlo, 771
en su ilusión aún la sigue conservando. 772
SÁTIRO
No lograrás triunfar en una empresa 773
con respecto al pastor que tu amor desprecia. 774
DRÍADA
Cuando el cuerpo, huésped del espíritu al sueño 775
se entrega, este último siempre está en vigilia; 776
pero acabemos la guirlanda empezada 777
en un torzal de hiedra entrelazada, 778
propio ornamento sobre la testa del invicto, 779
que lleva esclavo en triunfo tu corazón. 780
SÁTIRO
¿Quieres venir a mi gruta adornada, 781
ya preparada a recibir tus gracias? 782
donde hallarás el brío de fruta y leche frescas, 783
que desdeñosa así me contrarías. 784
DRÍADA
Obrar así es acorde con mi imaginación, 785
proveniente de cada flor que tiene olor; 786
toma de nuevo primero su tamaño, 787
y sus dos puntas luego une a la vez. 788
SÁTIRO
Noto aquí alguna mosca inoportuna. 789
DRÍADA
Al despertarla has corrido el riesgo; 790
ese trance evitado, todo va bien 791
si mi tarea bendices, Pafiano, 792
sin a él casi tocarlo, si te es posible; 793
vamos, ponlo ahí, de modo imperceptible; 794
ciertamente es este el retrato de un Adonis, 795
lo que vale cien besos de recompensa; 796
tanto atesora, tanta es su donosura, 797
con estas flores que sombrean sus facciones; 798
tranquila, en silencio, espera el despertar 799
de este Fénix en beldad sin igual. 800
SÁTIRO
¿Quieres huir de mí? ¡Oh, sueño agradable 801
en el que mi amor recluso se sumerge, 802
Corina había puesto sus brazos en los míos, 803
feliz ardid, eh! ¿Es que no vuelves? 804
Ya que el efecto verdadero no llega, 805
que al menos una sombra la esperanza alimente, 806
espectáculo extraño, y lleno de frescura, 807
¿de dónde me procede esta dulce belleza? 808
¿De dónde esta corona que rodea mi cabeza, 809
estambre de flores que nos da la Primavera? 810
Gentil Ninfa, así pues menos a ti 811
que a tu holganza debo mi corona. 812
DRÍADA
Tan solo se la debes a tus méritos raros, 813
dentro de los que Venus ha albergado sus Cárites, 814
Sátiro amable de buena condición, 815
ya sea por la forma, o la disposición. 816
SÁTIRO
Pocos me ganan en la carrera, 817
justo ayer luchaba contra una osa 818
que sucumbió. 819
DRÍADA
Nada imperfecto tienes.
SÁTIRO
Tu elogio me llena de orgullo. 820
DRÍADA
Si no me crees, ven, mírate en la fuente, 821
que sin pagar, y con muy poco esfuerzo 822
restituirá tu imagen más bella que el pastor 823
de aquellas tres bellezas que lo eligieron de árbitro. 824
SÁTIRO
A falta de otras ninguna aceptable. 825
DRÍADA
Tu moreno color es menos pasajero. 826
SÁTIRO
Tras verme en el agua, siguiendo tu opinión, 827
quiero dirigirme al lugar asignado. 828
DRÍADA
Quien busca lejos aumentar su fortuna, 829
luego se aflige y a veces lo deplora. 830
SÁTIRO
Cuanto más veo mi imagen en el agua 831
de flores ataviada, más hermoso me veo; 832
une a eso que esta hiedra a Baco rememora, 833
después de conquistar los pueblos de la Aurora; 834
cara Dríada, tras una corta vuelta 835
cerca de aquí, ya me ves de regreso. 836
DRÍADA
La verdad puede nacer de la mentira, 837
la verdad brilla a través de este sueño, 838
y en mi cerebro se graba una inquietud; 839
siguiendo estos pasos, veamos si es así 840
el conseguir que me quiera mi amada, 841
esta Corina, una antigua lamia; 842
luego más perderá quien más haya apostado, 843
cada uno por su parte, tan amigos quedamos. 844

ESCENA III

(DAFNIS, ALFEA)
DAFNIS
Feliz pastor, tu amada cautiva 845
te acusará de pereza en adelante, 846
llegado el tiempo en que ella llama a verla, 847
tiempo precioso, te conmina el deber, 848
traslada el cuerpo do te precede el alma, 849
donde el mérito a la constancia cede, 850
do peregrino, ya tu viaje expirado, 851
ofrecerá tus ansias en el templo deseado; 852
ni mucho menos, esta primera ofrenda 853
muestra, sin más, a la Diosa adecuada, 854
y la esperanza de su gracia futura 855
debe acabar del todo mis labores, 856
retrasar debe su siega con usura 857
próxima al sitio, pronto no te aventures, 858
que el viejo, su Argus receloso, 859
no vaya a arruinar el plan al espiar; 860
cuidadnos buenos Dioses de tal escándalo; 861
lo veo tan cansado de esperar, 862
que me mira con un risa amarga, 863
culparás, corazón mío, a la pereza. 864
ALFEA
De frente doble, igual que de coraje, 865
malvado, lleno de engañosa rabia, 866
¿te atreves a venir de nuevo ante mí 867
tras un perjurio de fe ingrato? 868
Después de haber (perfidia cruel) 869
puesto mi honor como blanco de la Arcadia? 870
¿Después de haber, temerario indiscreto, 871
a todo el mundo aireado mi secreto? 872
DAFNIS
¿Te burlas, mi casta Citerea? 873
Sí, querrás hacerte la colérica 874
para ver si mi fidelidad 875
sigue teniendo la misma intensidad. 876
ALFEA
¡Desfachatez! ¡Astucia insolente, 877
alégrate, que una vez enemistada, 878
en adelante me seas más odioso, 879
tú que jamás fuiste agradable a mi vista! 880
DAFNIS
El criminal no soporta su suplicio 881
hasta después del fallo del juicio; 882
cruel Alfea, al menos me dirás, 883
qué falsedad ausente me ha combatido. 884
ALFEA
Mi padre sabe el rumor que corre por el pueblo, 885
la ambición de una empresa vana, 886
conoce el aviso y las declaraciones 887
que ha habido entre nosotros dos, 888
vete, y pregunta aún más todavía, 889
con un rasgo burlón agrava este ultraje. 890
DAFNIS
Cualquier otra mujer no osaría mantener 891
este pérfido engaño, que en absoluto es mío: 892
si tu secreto se escapó de mi boca, 893
que Júpiter me deposite muerto a tus pies. 894
ALFEA
Demasiado lo sabes, secuaz de los amantes, 895
reír allá arriba de falsos juramentos, 896
adiós voluble, adiós, no espero que tu cambies 897
sobre mi amor, ni provecho ni elogio. 898
DAFNIS
Cruel escucha, no sufras un error, 899
al ejercer en el inocente tu furor. 900
ALFEA
En vano quieres con una nueva nube 901
ocultar la verdad conocida. 902
DAFNIS
Nombra a alguno de este mundo, que diga 903
que Dafnis es autor del maldito perjurio; 904
sin pasión, y estudiando el asunto, 905
encontrarás al único que me acusa, 906
juez y parte, despiadado, haber 907
sabido el secreto de quien no lo ha podido ver. 908
ALFEA
Farsante, en absoluto, la ausencia paterna 909
te juzga a ti culpable, o a mí criminal. 910
DAFNIS
¡Oh Cielos! El hechizo tercia en esta desgracia. 911
ALFEA
¡Aún peor! 912
DAFNIS
(hablando para sí, y dirigiéndose a Corina) Y mi justo dolor
te va a obligar, execrable hechicera, 913
antes de que huyas a la luz celestial 914
a confesarte autora de la maldad; 915
nadie, sino tus celos tiene la culpa. 916
ALFEA
Dafnis, el desespero de él se apodera, 917
él que en la frente lleva de su inocencia el signo, 918
vuelve pastor, te juzgué erróneamente, 919
mi padre habrá tramado esta desavenencia, 920
Corina y él, tú me la has recordado: 921
¡aún ayer estuvieron deliberando, 922
la miserable, su ciencia aprovechando 923
fue a descubrir nuestro secreto al viejo! 924
¡Muchacha ingenua, crédula insensata, 925
en tus palabras te has ido de ligero, 926
llevando al pastor de lleno al desespero, 927
y reduciéndolo a un arranque homicida! 928
Lo perderás, indigna de su gracia; 929
vamos pues lágrimas, afluid sobre mi rostro, 930
vamos, que recluida a fuerza de llorar 931
pueda en mis quejas el alma vomitar. 932

ESCENA IV

(CORINA, SÁTIRO, DRÍADA)
CORINA
La impaciencia agita mi pensamiento 933
como una nave movida por las olas, 934
como una caña, movida de un lado a otro, 935
que sólo para cuando el viento amaina; 936
así yo espero el final peligroso 937
de una discordia urdida a estos amantes, 938
de un engaño, si no de una traición, 939
que mi venganza expolia la razón: 940
¿Te arrepientes? No, quienquiera que me irrite 941
desea su ruina, la merece en justicia, 942
y haber humillado a este presuntuoso, 943
y a este tirano al que tengo atrapado, 944
¡todos sus planes convertidos en humo, 945
te hará ser temida, a la vez que afamada! 946
Nunca, nunca jamás te vengues sólo a medias, 947
porque siempre será tu rival capital; 948
¿por qué? La traición practicada en secreto, 949
solo al discreto padre comunicada, 950
quedará en secreto entre nosotros dos; 951
y el placer de este horrible viejo macho cabrío 952
que viene hacia mí, la testa coronada 953
a reanudar de nuevo su búsqueda obstinada. 954
SÁTIRO
¿Qué piensas, bella mía, por verme otra vez 955
y poder disfrutar de un adorno tal? 956
CORINA
Un adorno señal de tu locura. 957
SÁTIRO
Sí, sí, adorno de una bonita Ninfa. 958
DRÍADA
Puedes divulgarlo, una vez ya pasado. 959
CORINA
¿Y quién querría hasta ahora olvidarse? 960
SÁTIRO
Como tú lo haces, nadie me desprecia, 961
una Dríada, y este nombre te basta. 962
CORINA
La miserable tiene el gusto pervertido. 963
SÁTIRO
Sus bellas manos halagadoras me han lavado. 964
CORINA
Tienes, no obstante más de un dedo de mugre 965
sobre la piel de tu deforme cara. 966
SÁTIRO
Quieres creerme, que bromas aparte, 967
en un prado dormitando apartado, 968
esta aduladora locamente prendada, 969
después (Dios sabe) de hacer un gran esfuerzo, 970
para mezclar y combinar estas flores 971
con un precioso brillo variado de colores, 972
vino a envolverme la cabeza, 973
esperando a que me despertara. 974
DRÍADA
¡Qué desvergüenza, y qué temeridad! 975
CORINA
Bien te habrías merecido lo cuernos 976
al no agarrar la oportunidad a tiempo. 977
SÁTIRO
Contigo espero la mejor de mis suertes. 978
CORINA
Frívola espera, espera de la nada, 979
abres la boca para este trozo en vano. 980
DRÍADA Como el mastín que ladra en el agua 981
quiere coger la sombra, y deja ir a su presa. 982
SÁTIRO
No me fatigues más con lenguaje burlón, 983
¿no soy acaso hermoso, corazón? 984
CORINA
Mucho, y esa cabeza que la Luna gobierna, 985
es muy propia para colocar un pendón. 986
DRÍADA
Ese y no otro es el modo de reírse del necio. 987
CORINA
Ya sabes cómo es eso, pronto gana la cima. 988
SÁTIRO
Mas después de besar a la enamorada. 989
CORINA
Otras preocupaciones mi pensamiento ocupan, 990
retírate antes de que mi ira 991
haga que estalle un diluvio de golpes. 992
SÁTIRO
Ante este rechazo que impertinente me persigue, 993
una más joven tu sitio aceptará. 994
CORINA
Vete, que el Cielo pueda en el futuro 995
confundirte en el caso de que quieras volver. 996
DRÍADA
No tienes nada, ya que mal elegiste, 997
anteponiendo a mí a una bruja malvada, 998
a quien sirves tratándote de bufón, despreciándote; 999
pronto te saldrá caro, mi plan no comprendiste, 1000
traidor, jactancioso, monstruo y desecho, 1001
encarnas la fealdad, y la propia lujuria, 1002
aún apenas puedo creer lo que mis ojos ven 1003
de este prodigio que acaeció para bien, 1004
sí, verdadero prodigio en quien se representa, 1005
el motivo agradable de un amor así, 1006
y que este loco de ajetreo imprevisible, 1007
en su locura en sabia me convierte. 1008

ESCENA I

(DAFNIS, CORINA, MELANIA)
DAFNIS
¡Huye de mí la celosa diablesa, 1009
que empujando a la ruina se inmiscuye 1010
en un virtuoso y legítimo amor, 1011
a la que haré desgraciada a su vez, 1012
ningún demonio, personaje o hechizo, 1013
sumisión, ruego, simulación ni lágrimas, 1014
impedirán que este brazo irritado 1015
la constriña a decir la verdad, 1016
la constriña a quitarte el escrúpulo, 1017
fatua belleza, atrapada y muy crédula, 1018
beldad cautiva, a quien su traición 1019
reduce al recinto de una dura prisión, 1020
en la que yo contento consolaré mi alma, 1021
en el momento en que purgado de esta culpa, 1022
para ese fin, vana sombra en el infierno, 1023
un padre al menos te afloja tus cadenas, 1024
con el fin de que puedas creerme, 1025
por bien haberte amado tras de la negra tumba! 1026
Vamos pues, continúa furioso indagando, 1027
¡Ah! Este viejo espectro se presenta a mi vista; 1028
Corina una palabra, una palabra a cambio, 1029
huir no pienses haciendo oídos sordos. 1030
CORINA
¿Huir de la claridad de mi bello Oriente? 1031
sólo podrías decirlo en un tono de broma. 1032
DAFNIS
Mis bromas pasadas hallan su sepultura, 1033
en tus celos, y tu maligna impostura. 1034
CORINA
Me malinterpretas, considerando mi franqueza. 1035
DAFNIS
No sigas enojando a un amante irritado. 1036
CORINA
La situación me sigue siendo desconocida. 1037
DAFNIS
Sabes muy bien quien causa mi venida. 1038
CORINA
No lo sé realmente, a no ser el pesar 1039
de darme cada día mil muertes. 1040
DAFNIS
Deja la falsedad, alma encurtida en fraude, 1041
mejor es que te calles a que sigas mintiendo, 1042
por lo demás resuelve mi defensa, 1043
en un caso que no puedes negar. 1044
CORINA
¿Cuál, mi preocupación? 1045
DAFNIS
Ven, traidora, al instante,
a aclarar ante mi crédula amada, 1046
que sólo tu deseo ha descubierto 1047
nuestro secreto, por hechizos sabido, 1048
solo encendió la antorcha de la discordia, 1049
que te hace merecer una horca vergonzosa, 1050
que te extinguirá la luz del día 1051
si no vienes a apagarla diligente. 1052
CORINA
Habla con corrección, y el alma sosegada, 1053
¿quién sabía que tenías una amante? 1054
¿Quién me acusa de haber (acto indiscreto) 1055
para traicionarte espiado tu secreto? 1056
La pasión lastra mi inocencia 1057
de un crimen del que ella no tiene conciencia; 1058
la pasión te hace imaginar 1059
que habría podido tu plan adivinar, 1060
algo por sí ridículo, que sobrepasa 1061
con exceso tu loca amenaza. 1062
DAFNIS
Tu pestilente y reprobable saber, 1063
que debió recibir el ardor del premio, 1064
ha propiciado en Isandro una alarma 1065
que de mi dicha cercenando el destino, 1066
tiene, a hija y padre, dispuestos a mi ruina, 1067
hechizados por este infiel testimonio, 1068
no perdamos el tiempo en palabras inútiles, 1069
ni argumentes con frívolas réplicas; 1070
ahora vendrás a retractarte, 1071
en este asunto nada sirve de excusa. 1072
CORINA
Engreído, aprende que la atención me hace ceder, 1073
al que me cree aplastada, lo humillo. 1074
DAFNIS
Si no quieres seguirme voluntariamente, 1075
te haré venir por el pelo arrastrada. 1076
CORINA
¿Estás de broma? 1077
DAFNIS
Bruja execrable,
sentirás mi dolor verdadero. 1078
CORINA
¡Vaya: te vas a buscar la ruina! 1079
((Transformación de Dafnis en roca))
¡Vamos, que este cuerpo se convierta en roca, 1080
que el suplicio imite a la natura 1081
con alguien, que atestigüe a la raza futura, 1082
hasta donde se extiende el sublime poder 1083
de nuestro oculto y más que humano saber: 1084
la obra perfecta, alégrate alma mía, 1085
sólo pienses estar de tu ardor liberado, 1086
y en someterte a este pueblo del boscaje, 1087
por miedo a peligro semejante! 1088

ESCENA II

MELANIA (sola) ¡Dioses! ¿Qué prodigio me llega de imprevisto? 1089
de horror impresionada, y más muerta que viva, 1090
cuidando mis corderos en esta colina, 1091
estaba observando a Dafnis y Corina, 1092
mas de su discusión no he podido enterarme, 1093
salvo que ella viene por la hija de Isandro; 1094
y que este pastor enfadado en extremo, 1095
acusaba a Corina de cierto falso testimonio 1096
y la quería, (¡ay, supremo descaro!) 1097
arrastrar por la fuerza al mismo sitio, 1098
para que Alfea, inocente notoria, 1099
viese (decía él) un fraude al descubierto; 1100
Corina entonces con su sola palabra, 1101
de ese cuerpo hizo un ídolo de piedra; 1102
ese cuerpo, que fue tan caro para el grupo, 1103
lleva cambiado la forma de una roca. 1104
Metamorfosis rara, que me asombra, 1105
que su noticia me propicia traértela, 1106
amiga Alfea, ¡Cielos, que este momento 1107
te haga perder un amante inusual y agradable! 1108

ESCENA III

(SÁTIRO, DRÍADA)
SÁTIRO
Nunca muy pronto llegamos a ser sabios, 1109
como al contrario en arriesgados pasos, 1110
nunca muy pronto pueden emanciparse; 1111
ya no esperando doblegar a una ingrata, 1112
una belleza cuya edad ya ha pasado, 1113
cambiante encuentra un destino mejor, 1114
esta Dríada tiene otros encantos, 1115
sin que se pierda el tiempo en ruegos o adelantos: 1116
joven, apuesta, alegre y vigorosa, 1117
con mi presencia se muestra ella dichosa, 1118
mi solo cuerpo la enamora: 1119
va a cambiar las tinieblas en día, 1120
un duro invierno en una primavera, 1121
extrae de su seno el agua que te sacia, 1122
seno encubridor de mil Cupidos, 1123
que finaliza en dos pequeñas llamas. 1124
Bello seno, en el que sin pena recolecto, 1125
donde no temeré a nadie de rival, 1126
donde mi mérito obtiene una palma de premio; 1127
en ese instante se produce su encuentro, 1128
ella prevé mi rigor suavizado; 1129
bella Dríada, de mí, no te preocupes: 1130
gozarás, pero goza de tus deseos 1131
que, si tu quieres, no tendrán más obstáculos. 1132
DRÍADA
De su estado contenta de mi suerte, 1133
no espera en el futuro más. 1134
SÁTIRO
Salvo en un punto, que concierne a mi bien, 1135
imperfecto, mi fortuna nada es. 1136
DRÍADA
La excepción imaginada te engaña, 1137
pues mi mente no la concibe adivinada. 1138
SÁTIRO
Como tú sabes el arte de ocultar 1139
es resistencia que cuece a fuego lento. 1140
DRÍADA
No el tuyo, del que es dueña Corina. 1141
SÁTIRO
Al igual que una zarza no cede a la rosa, 1142
al igual que una estrella a la nocturna antorcha, 1143
el menor atractivo de tu precioso rostro, 1144
prevalece sin límites sobre Corina, 1145
de ella, entre nosotros el recuerdo está muerto. 1146
DRÍADA
Algún rechazo causa esta alteración. 1147
SÁTIRO
En vez de amor, llamo irritación 1148
al cariño que me inclinaba hacia ella. 1149
DRÍADA
Descubrirás que mi error es recíproco. 1150
SÁTIRO
¿Qué quieres decir? 1151
DRÍADA
Eso no se dice.
SÁTIRO
Vamos Ninfa mía, vayamos al grano. 1152
DRÍADA
¿Y, a qué te refieres con ir al grano? 1153
Cada uno, Sátiro, con lo que tiene se gobierna. 1154
SÁTIRO
Acepto la propuesta, acepto el deber 1155
de alguien que está muy feliz de tenerte. 1156
DRÍADA
Sólo me tendrás según lo habitual. 1157
SÁTIRO
¿Desmentir tú, tu humor bonachón? 1158
¿Negarme a mí un recíproco amor? 1159
¡Jamás harías esa cobarde jugarreta! 1160
DRÍADA
La ocasión (dice cierta sentencia) 1161
requiere cumplimiento, no sea que te arrepientas. 1162
SÁTIRO
Eso no nos afecta, porque en el futuro 1163
a gusto hacer podemos que regrese otra vez. 1164
DRÍADA
Sátiro, así no tendrás a tu anfitrión. 1165
SÁTIRO
Ningún retroceso de tu favor me quita valor. 1166
DRÍADA
Allí no fuiste nunca, sino a la ligera. 1167
SÁTIRO
¿No me amas? Habla sinceramente. 1168
DRÍADA
Sí, como amigo, con displicencia. 1169
SÁTIRO
En vez de ser en tus deseos errática 1170
permitirás nuestra dulce unión. 1171
DRÍADA
Te equivocas al creer que es sólo una opinión; 1172
adiós, repudio de una vieja diablesa, 1173
estás más loco que yo ligera soy. 1174
SÁTIRO
¿Huir de mí, tras implorarte ayuda? 1175
¿Rechazarme, y haberme adorado? 1176
eso sólo presagia la ilusión pura 1177
de un sueño que transcurre en la noche oscura; 1178
eso no presagia ninguna ilusión, 1179
sino que bien me muestra que vale la ocasión, 1180
y que abandonada ya no se recupera; 1181
así, enamorado persigue tu empresa, 1182
desesperado, que ella pensar no pueda, 1183
al haber prometido, que perdería mis huellas. 1184

ESCENA IV

(ISANDRO, ALFEA, MELANIA)
ISANDRO
¿Por qué lloras? Esas lágrimas vertidas 1185
demuestran la pasión de tu llama escondida, 1186
además de un complot de ilícita amistad, 1187
que aumenta tu vergüenza en similar piedad; 1188
para bien complacerme, y por tu nombradía, 1189
resuelve que este duelo como humo se disipe. 1190
ALFEA
Este luto ya nunca mi pecho dejará, 1191
ninguna prohibición, o inicuo rencor, 1192
ni incluso la muerte, borrarán el recuerdo 1193
de este pastor de hermosas cejas, 1194
de este pastor de fe inalterable, 1195
de este pastor que vivía sólo en mí, 1196
de este pastor, que perdió la inocencia; 1197
obedeceros excede mi poder, 1198
una desesperanza me prepara a la muerte, 1199
si no soportáis que (débil bienestar) 1200
vaya a derramar lágrimas vehementes, 1201
sobre esta roca que ya no puede oírme, 1202
sobre esta roca libre de todo sentimiento, 1203
y que vuestras sospechas ya no avivará, 1204
sobre esta roca, que acepta mi suplicio, 1205
habría debido, ¡ay!, fui muy crédula y dura, 1206
su sitio mantener férreamente: 1207
¿mas, quién habría podido prevenir el futuro? 1208
ISANDRO
No hubieses creído, pastora Melania, 1209
hasta donde se extiende la manía amorosa: 1210
por ella mi hija pierde el rubor y el respeto, 1211
no queriendo que yo tenga sospecha alguna 1212
del autor del perjuicio, el que ella confiesa 1213
amar, y ello a pesar de mi condena expresa, 1214
¡Ay, miserable! ¡Ay, miserable niña, 1215
osar desear lo que un padre prohíbe! 1216
MELANIA
Encontraríamos en la extraña natura, 1217
entre los animales la opuesta mixtura: 1218
el ciervo por amor se une a la leona, 1219
pero su dolor no me asombra nada, 1220
la elección de Dafnis acreditaba, 1221
una amistad con valor cultivada; 1222
no podía esta pareja mejor complementarse, 1223
perdonadme si no puedo mentir, 1224
Dafnis el excelente, y su excelente Alfea, 1225
iguala en la victoria su trofeo; 1226
la voz común así lo dice al menos, 1227
y mi aquiescencia ella también la obtiene. 1228
ISANDRO
Cada uno juzga al prójimo hasta donde la vista alcanza, 1229
la prevención del cariño familiar 1230
no me ha permitido elegir a este yerno, 1231
reprobada elección por astros enemigos, 1232
desdichada elección, incompatible en suma, 1233
ya que este Dafnis nunca fue el hombre que yo deseara. 1234
ALFEA
Hasta el más felón lamenta tras la muerte 1235
haber odiado por error a los que eran inocuos; 1236
tratad a este pastor humanamente, 1237
no impidiéndome que a algo ya muerto 1238
lleve a cabo este juicio piadoso, 1239
juicio sobre un amor resuelto honestamente. 1240
ISANDRO
Ninguno excepto yo decide en este asunto, 1241
no vas a enamorarte inconvenientemente: 1242
de un pequeño mal se deriva otro peor 1243
que dejar no podría luego de suceder. 1244
MELANIA
Sed menos riguroso, acceded a su ruego, 1245
que luego con las lágrimas la tristeza se alarga; 1246
que después del aspecto de una roca inerte, 1247
ya no tiene ella donde anudar la esperanza: 1248
que si este torrente de angustiosa amargura, 1249
ya liberado cede, y se disipa en espuma, 1250
lo que será juicioso prevenir, 1251
además del reproche un desastre por llegar. 1252
ISANDRO
Te creeré, llévanos juntos pues 1253
al instante al sitio, si es que bien te parece. 1254
MELANIA
Con gusto, vamos a ver una roca 1255
que es de nuestros pastores la maravilla oculta. 1256

ESCENA V

(CORINA, ALFEA, ECO, MELANIA, ISANDRO)
CORINA
Ante esta obligación que te fuerza a ti mismo, 1257
constreñido a Érebo, y su pálida cohorte, 1258
a revelar si concediéndole el día, 1259
ablandarías a este cruel al amor; 1260
vamos a realizar este misterio mágico, 1261
añade a tu pentáculo otro símbolo más, 1262
perfúmalo con verbena e incienso, 1263
pronuncia luego tres palabras que sean poderosas, 1264
traidores demonios, ¿qué pasa? ¿Es que ningún auspicio 1265
a mis deseos responde propicio? 1266
¡Echemos de nuevo laurel al fuego, 1267
no se oyen gritos favorables, 1268
todos estos espíritus retenidos en el cerebro, 1269
a darte no se atreven una triste noticia! 1270
¡Huid tramposos, de mi ira repentina! 1271
¡Oh loca espera! ¡Oh arte en vano reprobable! 1272
Ya no esperes tu mágica impostura, 1273
poder sacar esta roca de su natura, 1274
una influencia ecuánime ha permitido 1275
que a su crueldad el hombre ha renunciado, 1276
que él no será lo que debía ser; 1277
¡y así es como tu venganza se nutre, 1278
esta es, esta es, la que te robó su corazón, 1279
quien lo volvió burlón altivamente! 1280
Prudentemente oculta, esperando que llegue, 1281
presto el esfuerzo en el momento justo, 1282
lo que le hará reprimir imprudente, 1283
su osada lengua quejándose de mí. 1284
MELANIA
Un espanto me deja helado el pecho, 1285
desde este cerro divisé a Corina 1286
transformarlo como ahora lo ves, 1287
paralizado al momento, de voz y de intelecto; 1288
no lo dudes, esta roca sin alma 1289
cubre el objeto de tu púdica flama, 1290
Dafnis ya es sólo esta pesada carga 1291
que inmóvil yace sobre la tierra. 1292
ALFEA
Pobre pastor, si de tu forma cambiada 1293
la humanidad del todo no te ha privado, 1294
si pudieras en ella retener 1295
alguna compasión debida a mi recuerdo, 1296
recibe estas lágrimas, que te laven mi crimen, 1297
y estos besos que estampo en tu boca: 1298
recibe, pastor, una ofrenda de rodillas, 1299
de quien en otro tiempo te eligiera de esposo, 1300
sin el furor de un implacable padre: 1301
¡ay! Tu infortunio ahora me desespera. 1302
ECO
Espera.
ALFEA
¡Oh dulce voz, oh sonido agradable, 1303
que te retiene vivo de algún modo! 1304
¿Supones que después de la vida 1305
pueda oh, Eco, vivir infortunada? 1306
ECO
Afortunada.
ALFEA
¿Yo afortunada? No me desilusiones, 1307
toda mi dicha se basa en la agonía. 1308
ECO
Quía.
ALFEA
¡Quía, ajá! Si a Dafnis puedes devolverle la vida 1309
podrías distraer mi subsistencia. 1310
ECO
Existencia.
ALFEA
Me equivoco en mi gran desconcierto 1311
por informarte de tal acaecimiento. 1312
ECO
No miento.
ALFEA
¡Oh Cielos! Entre el dolor que me agravia, 1313
este fúnebre oráculo me da ánimos. 1314
ECO
Ánimo.
ALFEA
Lo entendería, segura que el regreso 1315
de este pastor debiera ser algo inestable. 1316
ECO
Estable.
ALFEA
Hablas demasiado: la despiadada bruja 1317
no ha eclipsado su luz para ahora retornarlo, 1318
no habría tan pronto del corazón mostrado 1319
un execrable y celoso rencor. 1320
CORINA
Razón tienes para creerlo, descarada, 1321
pues más que nunca dura mi odio ardiente. 1322
((Transformción de Alfea en fontana))
Fontana, al lado de tu amada roca 1323
puedes tranquilamente lágrimas derramar. 1324
MELANIA
Huye Melania, y no esperes que su ira 1325
te reduzca a la suerte de estos dos amantes. 1326
ISANDRO
¡Ay, mi pobre hija! No volverás a ver 1327
tu cuerpo, que ha pasado a ser húmedo flujo, 1328
tan sólo eres agua, que lava la raíz 1329
de esta roca; cruel Corina, 1330
desleal, repara tu error 1331
y sólo sobre mí descarga tu furor. 1332
((Transformación de Isandro en árbol))
CORINA
Árbol, quiero que sigas los pasos 1333
de mi Narciso, así cual de tu raza, 1334
que, triple ejemplo a la posteridad, 1335
bajo mi terrible y airado conocimiento, 1336
todos se estremecen, estúpida canalla, 1337
que no tiene en cuenta que el grupo prevalezca: 1338
Corina puede un mundo exterminar 1339
si alguien se obstina en querer ser rival. 1340

ESCENA I

(EURÍALO, CORO DE PASTORES, CORIDÓN, MELANIA)
EURÍALO
Pensad, amigos, que una desgracia tal 1341
afecta a la derrota, a la gloria común, 1342
pues soportar conducirse impunemente 1343
la afrenta cometida en su locura, 1344
la crueldad de una hechicera infame 1345
que largo tiempo debió expiar la pasión, 1346
lleva a que en pocos días se quede el lugar solo, 1347
hombres, rebaños a la Parca entregados, 1348
y todos reducidos bajo su tiranía: 1349
hallemos solución a una tal manía, 1350
de los males del prójimo hagámonos más sabios, 1351
ya advertidos, no nos dejemos oprimir; 1352
Corina teme a aquel que la desprecia, 1353
y para que la teman la Circe tiraniza; 1354
mas no debemos vencer tan sólo a medias, 1355
sino aplastar del todo a esta Hidra infernal, 1356
sino a obligar que vuelvan a natura 1357
estos cuerpos privados de la humana figura; 1358
salir después, por su muerte, del peligro 1359
de otra ver vernos cambiar en nuestras formas, 1360
actuemos de inmediato, no tiene el Cielo sacrificio 1361
más aceptable para su alta justicia 1362
que el de este monstruo rival de los humanos, 1363
transformando en sangre su valor, y sus manos 1364
doctas para dar forma a mil venenos funestos, 1365
que nos llenan de tumbas, y de pestes, 1366
que cesarían, si ella por siempre se extinguiera, 1367
hora es ya de que nos pongamos en marcha. 1368
CORO
Ella sin duda es cruel en exceso, 1369
con todos cometió la irremisible injuria: 1370
a aquellos ofendidos que fueron de la Arcadia 1371
la alegría, y su máximo honor; 1372
pero irritar a una avispa tan fiera, 1373
creer ganarle si no es por los ruegos, 1374
una ruina termina de provocar, 1375
un mal sobre otro de imprudentes es incitar, 1376
ya es más que suficiente lo que enseña la experiencia, 1377
del todo domeñado temiendo mucho su ciencia, 1378
segunda Hécate, ella obtiene un poder 1379
fatal a quien su ira osa sublevar, 1380
no aventuremos la fuerza temeraria, 1381
que un arrepentimiento acosa de ordinario. 1382
CORIDÓN
¡Oh humilde tropa, y digna de que siempre 1383
el mismo azote persiga vuestros días! 1384
Puestos en lo peor, que sin más Euríalo, 1385
me ayude asistido por su diestra leal, 1386
y luego ya calmado no susurre algún verso, 1387
ni lance miradas con ojeriza, 1388
que no impedirán que ella restituya 1389
el alma a este cuerpo, o que no la maten; 1390
Dafnis lo desea, un pastor muy buen hombre, 1391
Que con su gloria nuestro bosque ha llenado, 1392
al que ama el Cielo, y al que honra la Tierra, 1393
aunque yaciendo en insensible piedra. 1394
MELANIA
Y su Alfea, inocente belleza, 1395
Ninfa a quien debe Venus la preeminencia, 1396
Ninfa y honor de las delicias del mundo, 1397
que veis que ahora mismo sólo es una onda. 1398
CORIDÓN
El viejo Isandro, hombre de buena vida, 1399
recto sendero de la virtud conforme, 1400
padre común, refugio de los ruines, 1401
de nuestras riñas juez solo equitativo, 1402
merece más, mucha más compasión, 1403
al no poder dominar su pasión. 1404
EURÍALO
Ya que cada uno participa en la acción 1405
bajo mi liderazgo, y unidos por valor, 1406
venid a Corine desafiada a cercar, 1407
de nuestras manos no se debe escapar, 1408
que un final rápido por hechizo no imponga, 1409
a estos cuerpos sacad de su metamorfosis: 1410
que ella abjure de un saber condenable 1411
o si se niega, que no vea a Orco. 1412
CORO
Lo deseamos, y no obstante moderemos 1413
antes que nada la cólera excesiva: 1414
“lo que se puede obtener con suavidad 1415
es más estable que logrado con fuerza”. 1416

ESCENA II

(CORINA, GRUPO DE SÁTIROS, EURÍALO, CORIDÓN, CORO)
CORINA
Como un león, que de alegría y furia 1417
ruge el instante en que a su presa otea, 1418
las crines erizadas, los ojos chispeantes, 1419
crece su fuerza en las bramantes manadas; 1420
de igual ardor es Corina airada; 1421
una ingrata canalla conjurada, 1422
un vil montón del pueblo de los bosques, 1423
que se encamina y cree asaltarme, 1424
designio mal trazado, loco plan que revela 1425
a alguno que mantiene mi salvación en mente, 1426
a veces el primero de los deseos 1427
nacidos desde el interior de su boca; 1428
prepárate Corina para la victoria, 1429
borra de ellos hasta la memoria, 1430
corta sin miramientos a quien pretenda tu muerte, 1431
¡Ah, ya diviso las tropas de refuerzo 1432
que el Sátiro acarrea en mi ayuda, 1433
corriendo, de cariño, sin aliento! 1434
SÁTIRO
Tu voz Corina, una flor luchadora 1435
que sin discurso, sólo es puro valor, 1436
estos tres y yo no tememos a un ejército; 1437
entre nuestros idénticos ricos en nombradía, 1438
siempre en llegar primeros, y en combate los últimos, 1439
a quienes el peligro sólo de diversión sirve; 1440
Pan, nos retiene usualmente a su custodia, 1441
Pan, por nosotros de seguro se arriesga, 1442
¿deseas alguna de las hazañas marciales, 1443
que en el Cielo resuenan de estos bosques? 1444
No una, sino miles haremos al momento, 1445
te garantizan una victoria segura; 1446
¿mas, qué necesidad hay de emplear este brazo 1447
contra el esfuerzo de tus pastores ingratos? 1448
CORINA
¡La voluntad más que el efecto me obliga, 1449
ya que en este caso nada más me aflige 1450
salvo poseer un objeto glorioso, 1451
propia para que afluya mi cólera furiosa! 1452
Cólera que bien puede, con pólvora menuda 1453
desparramada al viento, hacer polvo las nubes, 1454
hacer que las tinieblas en pleno día aparezcan 1455
y en mi ayuda los elementos me sostengan; 1456
ahora en este momento, tus cuernos afilados, 1457
enfrentados a tales enemigos van a vencerlos, 1458
no necesitamos otras armas contra ellos, 1459
contra el impulso de estas liebres miedosas. 1460
SÁTIRO
Esa es siempre tu costumbre burlona, 1461
ya que te gusta presumir de nuestras fuerzas, 1462
la experiencia es fe en la necesidad, 1463
pues el oficio sabemos, ellos y yo. 1464
CORINA
¿Acaso en huir piensas? 1465
SÁTIRO
Vencer y derrotar
a cualquier temerario que ose desafiarte. 1466
CORINA
Por los talones sumamente dispuestos, 1467
la apariencia se adapta a tu intención. 1468
SÁTIRO
Vamos, vamos, hagamos una tregua en la burla, 1469
oigo caminar a una turba enfurecida 1470
que te busca, viene recta a nosotros. 1471
CORINA
Y yo no quiero armas, salvo mi ira, 1472
no moveos, que al momento una tormenta 1473
perder les hará la palabra y el coraje; 1474
como vagabundos dispersados, 1475
los perseguiréis azotándolos hasta cansaros; 1476
silencio, oigamos de nuevo que querrá decir 1477
esta chusma, indigna de nuestra ira. 1478

ESCENA III y última

(EURÍALO, CORINA, CORIDÓN, SÁTIRO, CORO DE PASTORES, CUPIDO, ISANDRO, DAFNIS, ALFEA, MELANIA)
EURÍALO
Embajador del pueblo que me sigue, 1479
a quienes tus hechizos han reducido a la desesperación, 1480
devuelve, en prueba de amistad, a su forma primera 1481
a esos tres que son la luz de nuestros bosques; 1482
suprime el hechizo, que tiene dañados 1483
a estos tres Soles a nuestra vista ocultos; 1484
o no podré retrasar, inhumana, 1485
el justo efecto de un odio colectivo, 1486
maldecirás, a quien te metió en la cabeza 1487
la crueldad de un designio tal. 1488
CORINA
Mi paciencia disculpa tu locura, 1489
que una amenaza indiscreta divulga; 1490
retiraos, este complot imprudente, 1491
va a perder a los ejecutores que se obstinen, 1492
no he hecho ahora nada, que antes yo no hiciera 1493
y que no fuera lo suyo de mi oficio. 1494
CORIDÓN
Piensa que su castigo ya igualó a su crimen, 1495
todo lo que se hizo en el pasado fue legítimo, 1496
que tu poder limite nuestra vida, 1497
y al no estar saciado tu rencor, 1498
destina el crimen al público inocente, 1499
dirigiendo su súplica a tu piedad; 1500
en el momento de la tumba irritas a la Arcadia, 1501
a causa de una queja en absoluto osada, 1502
no das respuesta alguna, y harás que se convierta 1503
una amenaza así en pesar vergonzoso. 1504
CORINA
Pues no, con una mano su petición presentan, 1505
y con la otra demuestran ya la fuerza dispuesta, 1506
eso se llama agriar un ánimo irritado; 1507
los hay que en el peor de los casos se merecen 1508
su dolor por querer empezar la pelea; 1509
¿cómo es posible que vengan a reprender nuestras acciones? 1510
Retiraos más rápido que a paso normal, 1511
o mi furor no tendrá contención. 1512
EURÍALO
Carguemos, amigos, contra esta banda cornuda, 1513
que viene en su ayuda, desgraciada venida, 1514
todo consiste en verla venir de cerca, 1515
para vencerla fácilmente después. 1516
CORIDÓN
Yo te seguiré, actúa valiente Euríalo, 1517
moja en su sangre tu diestra marcial. 1518
CORINA
Huéspedes del aire, favorables demonios, 1519
por el poder de la Diva de los tres nombres, 1520
con relámpagos, truenos y granizo, 1521
devastad a esta tropa rebelde. 1522
SÁTIRO
Queridos compañeros, Sátiros valerosos, 1523
continuad el ejemplo de un amoroso Alcides, 1524
el Cielo, conmovido, la victoria nos abre. 1525
((Se desata un gran ruido detrás de la escena))
CORO
Corina, ¡ay! Haz cesar este azote. 1526
EURÍALO
Firmes, pastores, este hechizo pasará 1527
y su ruina infalible será; 1528
está perdida, no tiene más recursos, 1529
pero ¿qué fuego se va expandiendo? 1530
¿De dónde estos rayos, que siguen a este niño pequeño, 1531
que en este combate sigue defendiéndonos? 1532
Con esa cinta, esa aljaba y esas alas 1533
(signos eternos de un inmortal), 1534
Amor se ha tomado la molestia de venir, 1535
(postrémonos), va a acabar el tumulto. 1536
CUPIDO
Maestro de los Dioses, al que Olimpo venera, 1537
al que Pafos adora, Amate y Citerea, 1538
a quien el universo teme, ya que sabe 1539
que todos, impotentes, sucumben a sus dardos; 1540
quiero pastores, que entre vosotros mi justicia 1541
cual una tempestad, convierta en calma; 1542
árbitro único de la antigua discordia, 1543
quiero igual devolver a cada uno lo suyo; 1544
para ello usaré esta verga que llevo, 1545
sacada de un hechizo en el lecho nupcial 1546
de la mejor pareja que habita en estos bosques; 1547
anciano, recupera tu figura y tu voz; 1548
vamos, devuelve a cada uno su confianza, 1549
que todos de mí tengan la entereza y paciencia. 1550
ISANDRO
(restituido a su primera forma) ¡Oh bello Sol, oh clara luz del día! 1551
¿Mi casa es la elegida para tu buen regreso? 1552
Te presento a mi hija, al menos eso creo, 1553
y a este Dafnis, resucitados juntos; 1554
¿qué quiere esta caterva de gente confundida? 1555
¡Nunca de esta manera me vi tan sorprendido! 1556
DAFNIS
(vuelto a su forma) ¿De dónde me retorna la luz etérea? 1557
¿De dónde la belleza de mi adorada alma? 1558
Sea lo que sea, su dulce ilusión 1559
halaga mis sentidos con tal visión; 1560
celestial Alfea avanza una palabra 1561
si es que no eres un ídolo engañoso, 1562
con una maravilla aclárame la mente, 1563
que se halla ahora sorprendida hondamente. 1564
ALFEA
(vuelta a su figura) No te quedes aquí, ay, mi fiel Dafnis, 1565
de este espanto aléjate, que me hace jadear, 1566
¿Vives, alma mía? ¿Y puedo tocarte? 1567
¿Hombre que es ahora una roca insensible? 1568
Sí, algún Dios sensible a mis lágrimas, 1569
fuerza a Corina, y anula sus hechizos, 1570
Percibo a este vencedor de los humanos 1571
y la obra maestra pertenece a sus manos. 1572
CORINA
Primero de los Dioses que nos dio apertura 1573
en este mestizaje, do vivía la natura, 1574
indulgente, perdona el error del pasado, 1575
atrapado en tus fuegos en un asunto helado 1576
que me han convertido en celosa y cruel 1577
respecto de su amor mutuo castamente; 1578
¡Perdona, ay!, pues todo mi saber 1579
para a ti resistirte, no tiene poder; 1580
pues tu ley, que es de autoridad suprema, 1581
por ser tuya desvíanos hasta a nosotros mismos; 1582
y ya que ya al final de mis días, 1583
te complaciste en vencer mi razón, 1584
cura el furioso mal que me irrita, 1585
o que el infierno me abra su negra puerta; 1586
circunscribe mi vida, o el tormento amargo 1587
que me da este pastor por amarlo. 1588
CUPIDO
Ve, y consigue tu justa súplica, 1589
recibe en el lecho a un marido más conveniente: 1590
el viejo Isandro que aún de vigor goza, 1591
de esta unión yo la dicha presagio; 1592
ahora tú, Dafnis disfruta de tu Alfea, 1593
una vez ya pasado el rencor a Corina; 1594
en cuanto a Euríalo, remito a su buen juicio, 1595
ya excluido el amor de una Dríada, 1596
quiero que sea de Melania el cónyuge, 1597
que sus deseos formen un todo armónico; 1598
resumiendo, a porfía, y ya todos contentos 1599
sentíos como Dioses en vuestro casamiento. 1600
SÁTIRO
¿Qué ordenas para el cruel martirio 1601
de tu más humilde y más devoto Sátiro? 1602
CUPIDO
Que estos pastores puedan molerte a golpes 1603
si tu locura aumenta su cólera, 1604
si tu brutal furor no te busca 1605
entre los bosques una amante igual. 1606
SÁTIRO
Dura sentencia, no me reprimas más, 1607
regula entre ellos tan sólo lo demás. 1608
CUPIDO
Vamos pastores, en recuerdo del beneficio, 1609
a iniciar el anual sacrificio 1610
de dos palomas, a mi madre y a mí; 1611
vamos, coged por la ley nupcial 1612
una buena cosecha de los placeres del himeneo, 1613
marcad de blanco esta feliz jornada, 1614
sin temor ya a los deseos contrarios 1615
abandonaos a los juegos y placeres, 1616
donde mi presencia imperceptible garantizada 1617
confirmará esta dicha duradera, 1618
a la que mi placer me obliga a asistir, 1619
dispuesto a castigar a quien quisiera resistir. 1620
ISANDRO
Aunque resuelto a acabar en viudez 1621
lo que quedaba del curso de la vida, 1622
siguiendo tu deseo el mío cambia, con tal 1623
que yo sea aceptado por Corina, 1624
dado que a mi anhelo no le contraría el suyo; 1625
que el ánimo unido nos empareje, 1626
aunque algo canoso, el valor sin embargo 1627
no me abandona en las hazañas ciprianas. 1628
CORINA
Ahora que un Dios me ha curado su herida, 1629
tienes mi promesa, inviolable y cierta, 1630
de obedecerte, y amarte para siempre; 1631
esta feliz pareja olvidando desde ahora 1632
los reveses sufridos por una ira celosa, 1633
que dominó mi ánimo obstinado. 1634
DAFNIS
El oráculo adrede, de este modo uniéndonos, 1635
te debe hacer que olvides este desvelo frívolo: 1636
Alfea y yo haremos de ti madre común, 1637
Alfea, que me ha tocado en suerte, por fortuna; 1638
de los males sufridos el gozoso recuerdo 1639
tan sólo servirá para que de él hablemos, 1640
¿Alfea? ¡Oh, Cielos! Apenas quiero creer 1641
que mi dicha pudiera alcanzar tanta gloria. 1642
ALFEA
La gloria y la dicha se me muestran, pastor, 1643
menos no habrías podido hacer para cambiar, 1644
ni yo haber elegido en la redonda máquina 1645
ningún otro pastor que iguale tus virtudes. 1646
EURÍALO
Ne quieras Ninfa sufrir las consecuencias 1647
de mi purgado error de un arrepentimiento; 1648
perdona, hermosa y casta Melania, 1649
por mi larga y dura tiranía, 1650
perdóname si, perdida la razón 1651
prefiriera, aunque no había comparación, 1652
a esta Dríada, una ingrata bravía, 1653
cuyo nombre tenía siempre en la boca, 1654
el perpetrado mal hará que en adelante 1655
mi celo hacia ti sea más ferviente y constante. 1656
MELANIA
Me basta que el reconocimiento 1657
de un merecido mirto corone la inocencia, 1658
me basta con que tu afecto 1659
conduzca mis deseos hasta que sean perfectos. 1660
ISANDRO
Todos contentos, ya tan sólo nos queda 1661
cumplir con la gracia celestial, 1662
la víctima ofrecida es sincera, y sin parcialidad, 1663
que Cupido comparte con su madre Cipris; 1664
los Dioses sufren poco nuestro valor, 1665
y no aprueban que se les haga regalos, 1666
hacen sufrir a los perjuros ingratos 1667
el peso fatal de su brazo: 1668
vamos amigos, su voluntad cumplida, 1669
libres de inquietudes, rencores y enojos, 1670
a quien mejor celebre esta hermosa jornada, 1671
que nos haga brotar un milagro de amor. 1672
F I N