Gian Giorgio Trissino

Sofonisba

Sofonisba

Traducción

Trissino, Gian Giorgio: «La Sofonisba.» Editada por Pau Sanchís. Traducción de Pau Sanchís para esta colección. Emothe: Valencia, 2014.

Joan Oleza Simó (Investigador principal) Pau Sanchís (Traductor) Burgos Segarra, Gemma (Editor)

Español · Verso · 2094 versos

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SOFONISBA
ERMINIA
MASINISA
LELIO
CATÓN
ESCIPIÓN
SIFAX
UN MENSAJERO
FÁMULO
SIERVA
CORO

Acto I

Escena I

(La escena se sitúa en Cirta, ciudad de Numidia.)
(SOFONISBA, ERMINIA)
SOFONISBA
Triste, ¿adónde puedo mover la lengua, 1
sino allá dónde la empuja mi mente, 2
que noche y día siempre me molesta? 3
¿Y cómo puedo desfogar un poco 4
el gran dolor, que el corazón me llena, 5
sino manifestando mis tormentos? 6
Estos uno a uno quiero contarte. 7
ERMINIA
Reina Sofonisba, que sois mi reina 8
por dignidad, mas por amor hermana, 9
desahogad el corazón conmigo, 10
que hablar no podéis con quien más os ame, 11
ni que lamente tanto vuestros males. 12
SOFONISBA
Esto sé desde mis primeros años, 13
Erminia mía, pues crecimos juntas 14
y sé que el gran amor que por mí tienes, 15
más que cualquier vínculo, te ha empujado 16
a acompañarme a la ciudad de Cirta. 17
Pero quiero razonar largamente 18
y que mis palabras vengan de lejos. 19
Ni evitaré decir lo que ya sabes, 20
pues el corazón se desfoga hablando. 21
Cuando la hermosa esposa de Siqueo 22
tras la indigna muerte de su marido, 23
se fue a África con algunas naves, 24
comprando allí tierras cerca del mar, 25
se estableció y construyó una ciudad, 26
a la cual puso el nombre de Cartago. 27
Esta ciudad, tras suicidarse Dido 28
(pues éste era el nombre de aquella reina) 29
vivió continuamente en libertad; 30
y tan importante fue su virtud, 31
que además de defenderse de ataques, 32
se hizo más grande que cualquier ciudad 33
Mas pasó que entró en una guerra horrible 34
(tras mucho tiempo) 35
que eran descendientes de aquel Eneas, 36
que vino desde Troya hasta estas tierras, 37
y traicionando a la mísera Dido, 38
se marchó, y fue la causa de su muerte. 39
La guerra duró muchísimos años; 40
hasta que por cambios de la fortuna 41
(tal como plugo a Dios) 42
la cual duró un tiempo y volvió a romperse. 43
Luego empezaron ofensas más duras; 44
porque Haníbal pasando por los Alpes 45
llegó a Italia, y con el favor del cielo 46
en Tesino, Trebia, Trasimeno y Cannes 47
los venció, y mató a infinidad de gente; 48
y hace dieciséis años que allí mora. 49
Durante este tiempo, Asdrúbal, mi padre, 50
atacó a los romanos en España. 51
Le sonrió la fortuna al principio, 52
mas no mucho, y después se giró aquélla 53
y se vio forzado a marchar de allí; 54
y cruzando el mar con siete galeras, 55
llegó donde Sifax, rey de Numidia. 56
También arribó en aquel mismo día 57
el romano altivo que lo venció, 58
llamado Escipión, el cual pretendía 59
que Sifax se aliase con los romanos; 60
y lo hizo tan bien, que lo consiguió. 61
La alianza disgustó mucho a los nuestros 62
y por romperla y revocar el pacto 63
entre aquellos dos, a Sifax me dieron, 64
en la flor de mis años, por esposa, 65
sin tener en cuenta que ya mi padre 66
me había prometido a Masinisa, 67
hijo de Gala, rey de los Masilios; 68
quien se vio por ésto tan desdeñado 69
que ya fue siempre mortal enemigo. 70
Así llegué a Cirta, donde hoy me encuentro. 71
Mas esta dulce alteza real mía 72
pronto fue motivo de mi amargura; 73
porque Escipión hasta África vino 74
y a enfrentarse con él Sifax y Asdrúbal 75
fueron juntos con valerosa gente: 76
se encendió el fuego una noche en el campo, 77
y les asaltó el enemigo armado: 78
quemados, vencidos, al fin huyeron. 79
Aquí dieron comienzo nuestras penas; 80
pues deseo de victoria, y temor 81
de esclavitud, ocuparon mi pecho 82
tanto, que el paso cerré a otras ideas. 83
Incluso tras ésto, de nuevo juntos 84
reunieron gente, y fueron al campo, 85
y combatieron, mas sin alegría. 86
Mas aquellos detrás de su victoria, 87
llegaron al confín de nuestro reino, 88
con Masinisa, quien ya en nuestra manos 89
viera caer el imperio paterno. 90
Nos lo han quitado con su primer pacto: 91
con que Sifax, reunidas sus fuerzas 92
allá se ha ido, y es por él, que vino 93
esta noche del campo, que he sabido 94
que hoy iba a haber una nueva jornada. 95
Y yo temo angustiada una derrota 96
tal, que no podremos alzar cabeza: 97
si viejos soldados, íntegros, frescos 98
no pudieron resistir, ¿cómo harán 99
estos noveles, cansados y heridos? 100
Además, me atormenta un duro sueño, 101
que vi ante mí justo al romper el alba. 102
Creía estar en una selva oscura, 103
rodeada de perros y pastores, 104
que prendían y ataban a mi esposo; 105
por lo que, temiendo su cruel furor, 106
me dirigí a un pastor, para rogarle 107
que de esa rabia suya me amparase; 108
y él, con piedad, abriendo los dos brazos, 109
me acogió; pero se oían en torno 110
ladridos tan feroces, que temí 111
que me atrapasen hasta en su regazo. 112
Luego me mostró una pocilga abierta, 113
y dijo: "Ya que no puedo salvarte 114
entra aquí, donde no te cogerán". 115
Y entré, y así se desvaneció el sueño, 116
que me ha dejado, ay de mí, tan confusa. 117
ERMINIA
Ciertamente, mi reina, 118
vuestras palabras me muestran muy claro 119
cuán grave es el dolor que os atormenta. 120
Pues demasiada ruina 121
imagináis, y sin ningún amparo. 122
Pido a Dios que tanto mal no consienta, 123
A aquel sueño cruel, que os amedrenta, 124
ninguna fe le debéis conceder, 125
pues cada idea que el día origina, 126
cuando la luz declina, 127
de noche y en sueños suele volver; 128
y con otro aspecto nos enajena. 129
Así que es mejor, mujer, que apartéis 130
ya el doloroso temor que os apena; 131
porque ya no os condena 132
el juicio del cielo, como creéis. 133
SOFONISBA
¡Oh, qué feliz estado 134
el tuyo! feliz llamo yo a poder 135
vivir tranquilo sin ninguna alteza; 136
menos afortunado 137
es estar con los que pueden hacer 138
solo lo que conviene a su grandeza. 139
ERMINIA
También la gloria y bienes que riqueza 140
son para el mundo, están en la alta vida. 141
SOFONISBA
Sí, mas dicha gloria es débil, y artera. 142
Gusta cuando se espera 143
mandar: parece cosa agradecida; 144
mas al tenerla, sientes su dolor. 145
O hambruna, o peste, o guerra te molesta; 146
o del vulgo el importuno clamor, 147
o veneno, o un traidor; 148
y si huyes de una cosa, otra te infesta. 149
ERMINIA
Esta vida mortal 150
nadie puede atravesarla sin pena, 151
pues así plugo a la justicia eterna. 152
Del vientre maternal 153
no saliste libre del mal, pues buena 154
o cruel condición en nadie es eterna 155
Del sumo hacedor, que el cielo gobierna, 156
junto a cada pie una copa aparece 157
una de mal y otra de bienes llena, 158
de donde gozo y pena 159
va mezclando y después nos las ofrece. 160
Y os recuerdo que tenéis que pensar 161
que en espíritus valientes procede 162
afrontar gestas dignas, y esperar, 163
y después soportar 164
con noble corazón, lo que sucede. 165
SOFONISBA
Bien sé que debería 166
obrarse según dicen tus razones, 167
pero tanto dolor me disminuye; 168
y el juicio, en rebeldía 169
contra más firmes y óptimas razones, 170
pronto mengua de éstas la voluntad; 171
y así me hallo sin la capacidad 172
de enfrentarme al dolor que me destruye; 173
si el cielo piadoso mi desventura 174
no la hace menos dura 175
me acerco al fin, por donde el vivir huye. 176
ERMINIA
Vayamos pues y pongamos la mente 177
a rogar a nuestro Dios protector 178
que nos conserve, y que este mal presente 179
esparza entre la gente 180
enemiga y nos salve del temor. 181
SOFONISBA
Este tu consejo me place asaz; 182
pues solamente Dios 183
puede mandar la deseada paz. 184

Escena II

(CORO)
CORO
¿Qué puedo hacer yo? ¿Que sea llamada 185
alguna de las siervas 186
y que salga y a nuestra reina diga 187
que la tierra vive aterrorizada 188
porque hay muchas catervas 189
en las puertas de la fuerza enemiga? 190
¿O debo esperar que un azar se siga, 191
un acaso que se lo haga saber? 192
Y así no entorpecer 193
yo su reposo, ni su paz turbar. 194
¿Pues qué es mejor, dejar 195
lo que te disgusta un tiempo escondido 196
como si nunca lo hubieses sabido, 197
o es mejor no tener tanto cuidado? 198
Pues no saber el mal, 199
no lo mengua, sino que el juicio enreda 200
y porque un placer no sea turbado, 201
nos pone en caso tal, 202
que impide el socorro y el mal sustenta: 203
igual que el ocio la fatiga aumenta, 204
así un placer tal al final hastía. 205
Oh fugaz alegría, 206
oh esperanza, sueño del desvelado, 207
que siempre ha molestado, 208
creo, a los mortales vuestra partida 209
cuando mejor fuera sin ti la vida. 210
Porque sin ti mi nueva y joven reina 211
quizás el paterno nido tendría 212
por techo todavía. 213
Si menospreciase el real honor 214
alejadas las cuitas mantendría 215
que pronto tendrá en torno. ¡Ay, qué desgracia, 216
cuánta divina gracia, 217
y cuánta belleza, y cuánto pudor! 218
Y ahora, acostumbrada a ser señor, 219
la esclavitud sería tan amarga 220
que, infeliz, antes querría morir. 221
No hagas, oh señor del cielo, servir 222
a gente inicua a esta belleza rara. 223
Sé que debes amarla, 224
si una vez amaste cosa terrena. 225
He aquí un fámulo del señor, que a penas, 226
por su largo camino, tiene aliento, 227
aunque bien parece otro su tormento. 228

Escena III

(FÁMULO, CORO, SOFONISBA)
FÁMULO
¿Mujeres? 229
CORO
Dime, ¿Por qué no hablas?
FÁMULO
Triste,
no tengo ni aliento para hablar. 230
CORO
Éste
de nuevo me llena de miedo. 231
FÁMULO
Damas,
real joya de la ciudad de Cirta, 232
decidme: ¿dónde se encuentra la reina? 233
CORO
Aquí, que ahora mismo sale de casa, 234
y aún casi no ha cruzado la puerta. 235
¿de dónde vienes cansado y cuitado? 236
FÁMULO
Vengo de nuestro desgraciado campo. 237
SOFONISBA
Tened cuidado, cuando esté adornado 238
el vestido que Erminia preparaba 239
para ofrecer al templo, de llamarme; 240
mientras tanto yo iré a ver, si al fin llega 241
alguna noticia de nuestro rey. 242
FÁMULO
¡Ay de mí!, que demasiadas tendréis. 243
CORO
Veamos pues que es lo que éste nos cuenta 244
pues debe tener una idea clara 245
de lo que es confuso para nosotras. 246
FÁMULO
Reina Sofonisba, refiero a vos 247
contra mi voluntad, pésimas nuevas. 248
SOFONISBA
¡Oh, duro exordio! ¿Vive mi consorte? 249
FÁMULO
No ha muerto, mas no lo llamaré vivo. 250
SOFONISBA
¿Está herido, o se perdió la batalla? 251
FÁMULO
El campo se perdió, y él no está herido, 252
mas preso en manos de sus enemigos. 253
SOFONISBA
Oh, qué desventurada, que gran ruina; 254
este es el día que me ha destruido. 255
¿Cómo se perdió? ¿Cómo lo apresaron? 256
FÁMULO
Esta mañana, cuando salió el sol, 257
algunos caballos nuestros se fueron 258
a asaltar a algunos de los romanos; 259
que los echaron; y un lado y el otro 260
tanto se reforzaba que al fin todos 261
los caballeros fueron al combate. 262
Primero eran los nuestros tan audaces, 263
que los enemigos tenían miedo, 264
y no podían contener su fuerza; 265
y habrían caído, de no meterse 266
entre los caballos ciertos infantes, 267
cambiando la forma de guerrear; 268
lo que nos frenó; y al cabo de poco 269
las legiones nos cayeron encima, 270
y pusieron a nuestra gente en fuga. 271
Y viendo esto el rey, se puso delante 272
de los enemigos, por ver si acaso 273
por vergüenza y estando él en peligro 274
podía hacer que volvieran los suyos. 275
Y mientras intentaba conseguirlo, 276
se vio en medio de enemigos armados, 277
que por bajo mataron al caballo, 278
y con furor se le echaron encima, 279
y con violencia lo hicieron preso. 280
Entonces se consumó la derrota. 281
Muchos de nosotros a nuestra tierra 282
huimos, y hasta llegar a sus puertas, 283
vinieron detrás nuestro los romanos. 284
(una vez dentro) 285
cerrar la puerta, y hacer levar puentes; 286
después puse guardia en torno al país; 287
y por este motivo llego tarde. 288
CORO
Infeliz, que veo el fin de este imperio, 289
y la estirpe real de mis señores 290
ser erradicada, más que abatida. 291
SOFONISBA
¡Ay, infeliz, hasta dónde he llegado! 292
CORO
¡Cuánto peno por vos! 293
SOFONISBA
Pobre Sifax, 294
¿adónde, adónde irás, dónde me dejas? 295
CORO
¿Qué espíritu hay sin piedad en el mundo, 296
que mirándola contendría el llanto? 297
SOFONISBA
Oh desgraciada alteza, 298
¿dónde me has llevado? ¡Oh amargo sueño; 299
qué digo, sino visión, más que sueño! 300
CORO
Justa es la causa que os provoca el llanto. 301
SOFONISBA
¿Qué triste, si no lloro, iba a llorar? 302
porque en tan breve tiempo, 303
mis gozos se han vuelto pena tan grave. 304
Se alza un viento cruel, y se agita el mar 305
por desgracia, ¡ay de mí! justo en el tiempo 306
en que encalla mi desarmada nave. 307
¡Si hubiese muerto al nacer! 308
ya que el bien morir casi es renacer. 309
CORO
Razón tendríais para llorar siempre, 310
si el llanto os reportase algún remedio; 311
pero si os duele más, mejor dejarlo. 312
SOFONISBA
¡Oh, mi padre querido, 313
en qué falaz esperanza se acaba 314
lo que me habéis dispuesto! 315
El enlace propuesto 316
y el gozo prometido, 317
me hará, y ya suspiro desconsolada, 318
me hará abandonar la real morada, 319
y este mi dulce terreno nativo; 320
y hará que cruce el mar, 321
y me convenga entrar 322
en servicio, bajo el poder altivo 323
de gente ruda y proterva, 324
del país enemigos naturales. 325
Mejor que no sucedan cosas tales; 326
antes morir, que vivir como sierva. 327
CORO
¿Qué os escucho decir? 328
SOFONISBA
Que prefiero morir 329
antes que ser sierva de los romanos. 330
CORO
Está bien huir de tan crueles manos 331
pero no con la muerte; 332
que es el mal más extremo de los males. 333
SOFONISBA
Nuestra vida es como un bello tesoro, 334
que no debe gastarse en cosas viles, 335
ni escatimarle hazañas honorables; 336
puesto que una muerte bella y gloriosa 337
ilustra toda la vida anterior. 338

Escena IV

(MENSAJERO, SOFONISBA, CORO)
MENSAJERO
Huid, oh tristes y apenadas damas; 339
huid a alguna parte más segura: 340
los enemigos están ya intramuros. 341
SOFONISBA
¿Dónde se puede huir? ¿Qué lugar hay 342
que nos refugie, o de ellos nos esconda, 343
si no nos defiende ayuda divina? 344
¿Pero cómo han entrado en nuestra tierra, 345
con acuerdo, con fuerza o con engaños? 346
MENSAJERO
Llamarse puede acuerdo, y no. 347
SOFONISBA
Sé claro.
MENSAJERO
Yo os lo narraré todo extensamente. 348
Cuando junto a las murallas llegaron 349
los romanos, mandaron a un heraldo 350
desarmado, a reclamar la ciudad; 351
a quien se dijo que con ningún pacto 352
la darían, y que estaban dispuestos 353
todos a defenderla hasta la muerte. 354
Ni la amenaza de quemar la tierra 355
ni el asedio en torno de la ciudad, 356
les hizo dejar su primer propósito. 357
Entonces un capitán avanzó, 358
llamó a los pares del país, y dijo: 359
"¿Qué esperanza o qué idea os hace osados, 360
o cuál es la desdicha que os conduce 361
con ojos de tinieblas a la ruina? 362
Os han vencido y el rey está preso, 363
y hace nada estaba aquí bien atado; 364
¿vosotros queréis conservar la tierra; 365
por quién? ¿por quién queréis ser derrotados? 366
¿por gente que no está? Sabed que yo 367
soy Masinisa, rey de los Masilios, 368
de quien creo que será este país; 369
pero me duele entrar a llama y hierro. 370
Dios es testigo de que todo el mal 371
que tengáis, lo tendréis por vuestra culpa". 372
Y dicho esto, cuando acabó de hablar 373
hizo traer al rey encadenado; 374
ante cuya vista lloraron todos; 375
y después fueron abiertas las puertas 376
y puestas en manos de Masinisa. 377
SOFONISBA
¡Oh, cruel relato, qué poco prudente 378
quien confía en el amor de los pueblos! 379
Podrían haber aguantado un día 380
y hacer pactos más firmes y seguros; 381
y no estaría, como estoy, sin amparo. 382
MENSAJERO
Ya están los enemigos en la plaza. 383
SOFONISBA
Muéstrame a Masinisa. 384
MENSAJERO
El de delante,
con tres plumas púrpura sobre el yelmo. 385
CORO
Ay, que siento subirme al corazón 386
un temor seguro, que me destruye 387
y no sé qué hacer; y estoy cual paloma, 388
que ve encima suyo al ave de Júpiter. 389

Escena V

(SOFONISBA, MASINISA, CORO)
SOFONISBA
Señor, sé bien que el cielo y la fortuna 390
y vuestra virtud os han concedido 391
poder hacer conmigo lo que os plazca. 392
Mas, si al preso, que lo es por fuerza ajena, 393
se le permite hablar y suplicar 394
al nuevo señor de su vida y muerte; 395
yo os quiero pedir una única gracia, 396
la cual es ésta: que os plazca a vos mismo 397
determinar cualquiera situación 398
para mí que sea de vuestro agrado, 399
siempre que no me dejéis en las manos 400
ni en servidumbre de ningún romano. 401
De aquellos, señor, podéis liberarme 402
solo vos en el mundo; y yo os lo ruego, 403
por vuestra real y gloriosa alteza, 404
que hasta hace poco también fue la nuestra, 405
y por los dioses de estas tierras, quienes 406
deseo os reciban con mejor suerte 407
de aquella que tuvo al salir Sifax. 408
Y si tuviese yo alguna otra culpa, 409
que haber sido la esposa de quien fui, 410
preferiría ponerme al servicio 411
de alguien nacido, igual que yo, en África, 412
que de un extraño, nato en otra parte 413
Pensad pues que es lo que yo debo hacer, 414
siendo cartaginesa y siendo la hija 415
de Asdrúbal, y si no debo temer 416
el horrendo arbitrio de los romanos. 417
Ante esto, espero que a piedad os mueva 418
el misérrimo estado en que me encuentro; 419
después de mi feliz vida pasada. 420
CORO
No neguéis, señor, a tan alta dama 421
esta honesta demanda y justos ruegos. 422
MASINISA
Reina, no os diré qué ultrajes e infamias, 423
me hizo Sifax durante muchos años, 424
por no renovar un viejo dolor, 425
ni menguar en vos ninguna esperanza. 426
Sean cuales fueren, es mi costumbre 427
perseguir a mis enemigos hasta 428
vencerlos y luego olvidar ofensas. 429
Mas aunque yo las quisiese tener 430
ante los ojos y vengarlas todas, 431
seguiría siendo cortés con vos; 432
ya que no puede haber cosa más vil 433
que ofender a mujeres y ultrajar 434
a los oprimidos y sin ayuda. 435
Además esta joven edad vuestra, 436
buenas maneras y rara belleza, 437
palabras suaves y dulces ruegos, 438
harían al tigre tornar piadoso. 439
De modo que expulsad de vuestro pecho 440
los pensamientos tristes, cualquier miedo, 441
porque de mí solo obtendréis honor. 442
Ya me duele no poder prometer 443
aquello que tanto me habéis pedido, 444
de no daros a la fuerza romana; 445
pues no veo de qué modo podría, 446
pues tan sometido a ellos que me encuentro. 447
Aun así os prometo rogarles mucho 448
por vuestra libertad; mas os diré 449
que aunque no pudieseis ser liberada 450
no debéis temer por ningún ultraje. 451
CORO
Reforzad el ruego, alteza real; 452
que el árbol nunca cae al primer golpe. 453
SOFONISBA
Mi señor, vuestras palabras suaves, 454
que me demuestran alguna piedad, 455
despiertan mucha esperanza en mi seno. 456
Por eso me armo de tanto valor 457
que, dejando de lado cualquier miedo, 458
hablaré con vos con seguridad, 459
aunque dentro de mí tenga vergüenza; 460
puesto que me hallo en situación extrema, 461
nada puedo expresar sino mis penas, 462
aunque ofender pueda a vuestros oídos. 463
Me conforta también, que siempre el bueno 464
ayuda al infeliz de buena gana, 465
y el hacerlo le llena de contento. 466
Pero volviendo a lo que decíamos, 467
vuelvo a rogaros que tengáis piedad; 468
que la gran esperanza que me dais, 469
confirméis, señor, con esta promesa, 470
de no dejar que yo caiga en las manos 471
ni como esclava de ningún romano. 472
Ya no puede caber en mi cabeza, 473
que no podáis hacerlo, si queréis. 474
Pues, ¿quién osaría contradeciros 475
y negaros a tomar del botín 476
a una sola mujer con vuestra parte. 477
Y no digáis, señor, que de romanos 478
no debo yo esperar ningún ultraje, 479
pues por la enemistad de tantos años, 480
ya conocemos lo crueles que son, 481
y que áspero es el odio que ellos sienten 482
por nuestras tierras y por nuestra sangre: 483
es más, de ellos sin duda alguna espero 484
vergüenza y suplicio: daño insufrible 485
del cual hay que huir más que de la muerte. 486
Por eso os ruego y suplico señor, 487
que vos procuréis liberarme de ellos. 488
Concededme esta gracia, que yo os pido, 489
por vuestras caras rodillas que abrazo, 490
por esta vuestra mano victoriosa, 491
llena de fe y de valor, que ahora beso. 492
No me queda ningún otro refugio 493
que vos, dulce señor, a quien recurro, 494
como iría al puerto de mi salud. 495
Y si las vías tuvieseis cerradas 496
para sacarme del juicio de aquéllos, 497
salvadme de ellos dándome la muerte. 498
Ésta como gracia extrema os la pido; 499
para esto sí que tenéis libertad; 500
pues, querido señor, no la neguéis. 501
Y a ese principio tan glorioso y bello 502
que habéis hecho para darme salud 503
dadle buen fin haciendo esta promesa. 504
CORO
Gran fuerza deben tener las palabras, 505
que nacen en el corazón y dulces 506
salen de boca de una bella dama. 507
MASINISA
Hay veces que es bueno tener respeto 508
y hay veces que conviene ser audaz. 509
Mas si alguna vez debe usarse audacia, 510
es para realizar obras piadosas. 511
Lo sé por mí, que por naturaleza 512
no me alegro nunca del mal ajeno 513
y con gusto ayudo al que está oprimido, 514
porque no hay nada más que pueda hacernos 515
semejantes a Dios, como nos hace 516
el dar salud a los hombres mortales. 517
Ahora, al querer responder de nuevo 518
a vuestro ardiente y tan gracioso ruego 519
(al cual no podría mostrarme adverso, 520
sin pensar que actúo como una bestia) 521
respondo que os prometo con firmeza 522
que haré por vos lo que me habéis pedido. 523
Y si existiese alguno tan audaz, 524
que osase tocar siquiera las ropas, 525
yo le haré notar que estoy ofendido, 526
y más le valdrá abandonar el reino. 527
Por más claridad, la mano derecha 528
quiero tocaros, y juro por ésta 529
y por el Dios que me ha favorecido 530
al recuperar el paterno imperio, 531
que será cumplido lo que prometo 532
y no iréis sometida a los romanos, 533
mientras que quede vida en estos miembros. 534
CORO
Oh respuesta cortés y hablar piadoso, 535
digno de loa y de memoria eterna. 536
SOFONISBA
¿Qué palabra me hará soltar la lengua, 537
para daros las gracias dignamente 538
por esta respuesta tan liberal; 539
la cual se ve que es realmente digna 540
de la alteza y el nombre que ostentáis? 541
Mas si yo temo, corazón en vilo, 542
ni sé dónde dirigir mis palabras, 543
(creo) 544
porque a mí me parece algo imposible, 545
hablar de esto, tal y como conviene, 546
sin hacer pocas, ni excesivas loas. 547
Ya que no puede haber loa excesiva 548
ante un hecho tan digno y tan glorioso 549
Muchas veces se desdeña a un valiente 550
espíritu, con loas desmedidas. 551
Así por no caer en tal peligro, 552
dejaré de elogiaros, también porque 553
boba es la loa en boca de mujer. 554
Solo os diré que no me viene en mente 555
el haber visto nunca tanta gracia 556
hasta donde me llegan los recuerdos. 557
Y puesto que la fortuna contraria 558
todo me ha robado, excepto la vida 559
(la cual, también, solo por vos conozco, 560
y dispuesta estoy por vos a entregarla) 561
yo rogaré a aquel Dios, que desde el cielo 562
mira y cuida de las obras mortales, 563
que en mi lugar, por esta obra tan bella, 564
os pague un precio digno y honorable. 565
MASINISA
No quiero paga alguna, pues el bien 566
debe hacerse solo porque es el bien, 567
el cual es fin de toda acción humana. 568
SOFONISBA
Muchas veces el premio es el que invita 569
a llevar a cabo empresas honrosas. 570
MASINISA
Sí, para los que todavía ignoran 571
cuánto placer se obtiene haciendo el bien. 572
SOFONISBA
Sea como sea, Señor, yo ruego 573
a Dios, que os pague lo que merecéis 574
y haga honor a esta ayuda tan piadosa. 575
MASINISA
Bastante me ha pagado, que me ha hecho 576
la gracia de decir y de hacer algo, 577
quizás, que a vos tanto deleita y place. 578
SOFONISBA
Así sea, señor; decidme pues 579
que debo hacer, que de vuestro consejo 580
ya no pretendo alejarme ni un poco. 581
MASINISA
(si a vos no os molesta) 582
ir a casa para pensar el modo 583
de mantener lo que os he prometido. 584
SOFONISBA
Sí, querido señor, no me falléis. 585
MASINISA
¿Todavía dudáis de mi palabra? 586
SOFONISBA
No dudo ya, mas tanto el gran deseo 587
me azuza, que parece que yo tema. 588
MASINISA
No dudéis, que yo tengo por costumbre 589
cumplir siempre aquello que yo prometo, 590
y odio a los que dentro del corazón 591
tienen una cosa, y otra en la lengua. 592
SOFONISBA
Vamos pues, y si a las buenas acciones 593
no siempre las contraría fortuna, 594
debemos esperar que nos secunde. 595
CORO
Rayo celeste y puro 596
de cuya luz divina 597
se adorna el cielo y se restaura el mundo, 598
cuyo viaje seguro 599
tal belleza origina 600
que vivir abajo siempre es jocundo 601
porque al ser rotundo, 602
infinito y eterno, 603
la noche al día espera, 604
y tras la primavera, 605
llega el estío, y otoño e invierno, 606
y llena tierra y mares 607
de cosas preciosas y singulares; 608
sácanos de aquí un día, 609
que no esté tan ahíto, 610
como éstos, de afanes exagerados. 611
Sabes con qué agonía 612
de uno a otro mal transito, 613
y casi son mis años demasiados. 614
Si ya cuando ha empezado 615
Sifax a causar daños 616
al buen hijo de Gala, 617
dije: "Que esta obra mala 618
romperá nuestra paz de tantos años. 619
Ay, que fui buena augura 620
pues ya no hubo nunca más paz segura. 621
¡Infeliz, desde entonces, cuánta inquina, 622
cuántas iras y entuertos, 623
cuántos heridos, muertos, 624
se han visto ya en este país glorioso! 625
De los jóvenes fuertes y despiertos 626
la presencia declina; 627
porque esta áspera ruina 628
para todas es algo doloroso 629
quien por gasto copioso 630
ha visto el caro hogar empobrecido; 631
quien entre los vencidos 632
triste, al padre ha perdido 633
quien al hijo, al hermano, o al marido; 634
quien vio que le robaban 635
una hija, para utilizarla a su antojo, 636
a quien el sol pareció que lo helaban 637
al ver que otros cargaban sus despojos. 638
Digan que si con razón 639
peno Muluca y Tusca 640
que han visto sus aguas ensangrentadas. 641
No hay desierto peñón, 642
ni valle o selva fusca, 643
que a llorar no se hayan visto forzadas, 644
al encontrar manchadas 645
de sangre las ramas y hasta la cima; 646
y al oír los suspiros, 647
lágrimas y martirios, 648
de quien finaba el curso de su vida 649
dejando allí sus cuerpos 650
pasto de buitres y presa de perros. 651
Y ahora que creía 652
que acababan los males 653
veo que se renuevan nuestras llagas. 654
Ay, ya no debería 655
con golpes tan mortales 656
herirnos el cielo, como hoy nos llaga. 657
¿A nuestra idea vaga 658
de ser al fin felices, 659
le cae un nuevo peso? 660
El rey ha sido preso 661
y la ciudad se llena de enemigos: 662
soportar no se puede 663
nada más cruel que esto que nos sucede. 664
Y entre tantas ruinas una esperanza 665
aún puede mostrarse 666
pues parece inclinarse 667
al bien el nuevo rey, y a la piedad 668
¡Cómo acogió a la reina al presentarse! 669
¡Con qué dulce semblante! 670
Parece por delante 671
de ella en nobleza, en gracia y en bondad. 672
Oh amada libertad, 673
de aquí obtendrás un poco de esperanza. 674
Quizás acabaría 675
con esta tiranía 676
mi alta reina si buen estado alcanza. 677
Y pues siempre ha velado 678
por ella y por nosotras, tenemos 679
socorro asegurado 680
si la promesa hecha cumplida vemos 681

Acto II

Escena I

(LELIO y CORO)
LELIO
A cada paso miro alrededor, 682
y contemplo la grandeza y pujanza 683
de la enemiga tierra en que me encuentro; 684
y casi, a decir verdad, me arrepiento, 685
al recordar mi peligroso viaje, 686
de haber venido con tan poca gente. 687
Puesto que al ver alguna gente armada, 688
me mantengo en suspenso, porque siempre 689
hay que temer las armas enemigas. 690
Además de eso también me da miedo 691
que no he vuelto a ver a muchos de aquéllos 692
que en la tierra entraron con Masinisa; 693
así que preguntaré a estas mujeres, 694
que de ellos me darán alguna nueva. 695
Mujeres, ¿quiénes sois, que se os ve hablando 696
juntas y al parecer desconsoladas? 697
CORO
Somos ciudadanas de esta ciudad, 698
que habéis conquistado, llamada Cirta; 699
cuya nueva y repentina conquista 700
nos hace estar así de confundidas. 701
LELIO
Vosotras debéis saber dónde está 702
el nuevo rey, que ha entrado con su gente 703
hace pocas horas en vuestras tierras; 704
tened a bien decírnoslo a nosotros. 705
CORO
Entró al palacio el rey, a quien buscáis, 706
no hace mucho tiempo, con mucha gente. 707
Allí lo encontraréis, pues allí sigue. 708
Pero si no es molestia, hacednos vos 709
saber, igualmente, cómo os llamáis. 710
LELIO
Yo me llamo Lelio y mi patria es Roma 711
y tras Escipión, que es el capitán, 712
tengo en la batalla el más alto honor. 713
CORO
Ahora recuerdo, y sé bien quien sois, 714
puesto que este glorioso nombre vuestro 715
se conoce del Nilo a las Columnas. 716
Así que ante vos me inclino y me excuso, 717
que si no os traté con aquel honor 718
que corresponde a la grandeza vuestra; 719
fue por ignorar vuestro noble aspecto. 720
LELIO
No os disculpéis, pues no hubo tal error; 721
sino gran gentileza he visto en vos. 722
CORO
Uno de los vuestros sale de casa. 723
Él debe saber qué hacen allí dentro. 724

Escena II

(LELIO Y MENSAJERO)
MENSAJERO
Aquí veo ya a Lelio, a quien buscaba. 725
Señor, he de decir algunas cosas. 726
LELIO
Quizás quieres hablarme del botín, 727
que habéis encontrado dentro en palacio. 728
MENSAJERO
Pues en realidad yo no he visto nada, 729
porque aún de esto nadie se ha hecho cargo. 730
LELIO
¿Entonces qué hace dentro Masinisa, 731
si no recoger el real tesoro? 732
MENSAJERO
Está tan feliz con su nueva esposa 733
dichoso entre placeres y canciones. 734
LELIO
¿Qué nueva esposa es esta, de qué me hablas? 735
MENSAJERO
De Masinisa, por quien preguntáis. 736
LELIO
¿Cómo de Masinisa? ¿ Y quién es ella? 737
MENSAJERO
Sofonisba, la hija del rey Asdrúbal. 738
LELIO
¿Sofonisba la esposa de Sifax? 739
MENSAJERO
La misma digo, la que fuere reina. 740
LELIO
¿Éste se ha casado con Sofonisba? 741
MENSAJERO
La ha desposado, que yo no hablo en vano. 742
LELIO
¡Qué nueva desmesurada osadía! 743
MENSAJERO
La cosa es tal como yo os la he contado. 744
LELIO
¿Mas dónde estaba ella? ¿dónde la vio? 745
MENSAJERO
En la plaza delante del palacio. 746
LELIO
¿Y qué le dijo en el primer encuentro? 747
MENSAJERO
Fue la mujer la que habló antes con él. 748
LELIO
¿Ella le habló antes de ser su mujer? 749
MENSAJERO
No, mas le pidió humildemente un don. 750
LELIO
¿Quizás la libertad, que todos quieren? 751
MENSAJERO
Sí, no ser sometida a los romanos. 752
LELIO
¿Y él le concedió esta osada promesa? 753
MENSAJERO
En realidad contradijo esta parte. 754
LELIO
¿Qué hizo luego, cuando le fue negado? 755
MENSAJERO
Volvió a rogarle con más suaves ruegos. 756
LELIO
¿Y él qué le dijo la segunda vez? 757
MENSAJERO
Le prometió todo lo que pedía. 758
LELIO
Oh, vana idea, ¿y cómo pudo hacerlo? 759
MENSAJERO
No sabría decir lo que esperaba. 760
LELIO
¿Qué pudo inducirlo a hacer tal promesa? 761
MENSAJERO
El Amor y las palabras tan dulces. 762
LELIO
¿Cómo Amor tuvo fuerza entre las armas? 763
MENSAJERO
No hay ideas que entiendan su poder. 764
LELIO
¿Pero hecho esto, qué siguió después...? 765
MENSAJERO
Todos los acompañaron a casa. 766
LELIO
Y allí la desposó secretamente. 767
MENSAJERO
En realidad en presencia de todos. 768
LELIO
Cuéntame un poco todo el matrimonio. 769
MENSAJERO
Lo contaré, que por esto os buscaba. 770
Después de haber entrado en el palacio, 771
la reina se despidió ya del rey, 772
y se fue arriba para descansar. 773
Entonces el rey se quedó algo absorto, 774
creo que pensando en su gran promesa; 775
después llamó a uno de sus más queridos, 776
y le mandó a decir a Sofonisba 777
que, para que no tuviera sospecha, 778
había decidido desposarla, 779
y celebrar las nupcias ese día, 780
siempre y cuando ella estuviese de acuerdo. 781
A lo que la mujer respondió así: 782
que ser la esposa de un señor tan grande, 783
al cual en principio fue destinada, 784
solo podía causarle deleite; 785
mas que sería infame abandonar 786
tan rápido al que fue el primer consorte, 787
e ir volando hacia las segundas nupcias; 788
sobre todo porque tenía un hijo 789
suyo, que no llegaba al segundo año; 790
por eso le rogaba que quisiese 791
dejar pasar un poco más de tiempo. 792
Cuando oyó el rey esta honesta demanda 793
hizo responder que le parecía 794
que no debía tener tal respeto, 795
por algo que todos excusarían 796
por la necesidad de la Fortuna. 797
Y además debía con más razón 798
ser mujer de aquél que eligió su padre, 799
que de Sifax, a quién la dio el Senado. 800
A parte de esto pensándolo bien 801
no hallaba otro modo de liberarla, 802
como prometió: debía elegir 803
entre esto o ser sierva de los romanos. 804
Luego dijo la Dama suspirando: 805
que a tales demandas deben seguirlas 806
acciones concretas, y no palabras. 807
Mas decir puedes que estoy preparada 808
a hacer aquello que mi señor mande. 809
Cuando se le transmitió esta respuesta, 810
el rey fue raudo a la sala de arriba, 811
y al poco de allí estar llegó la reina, 812
con los ojos aún llenos de lágrimas, 813
que a pesar suyo se hicieron visibles. 814
Después empezó a susurrar la gente 815
sobre este repentino matrimonio; 816
y cada uno según su pensamiento 817
lo elogiaba o bien lo condenaba. 818
Hasta que un trompeta con gran esfuerzo 819
hizo el silencio, y gritó hasta tres veces: 820
oíd, oíd, oíd, y se calló. 821
Cuando se calmó el vulgo, un sacerdote, 822
se adelantó y pronunció estas palabras: 823
"Júpiter supremo y reina del cielo, 824
estad contentos de otorgar favor 825
a estas hermosas y honorables nupcias; 826
y conceded a estos dos que en su unión 827
puedan disfrutar del glorioso estado 828
hasta el último día de su vida, 829
dándole al mundo generosa prole". 830
Después, mirando a la reina le dijo: 831
"Reina Sofonisba, ¿estás de acuerdo 832
en que Masinisa sea tu esposo, 833
aquí presente, rey de los Masilios?" 834
Luego ella con la cara sonrojada 835
dijo en voz muy baja que le placía. 836
Después éste preguntó a Masinisa 837
si tomaba contento a Sofonisba 838
por legítima esposa. Y contestó 839
que así lo hacía, con la frente alegre. 840
Y acercándose más a la mujer, 841
le puso en el dedo un precioso anillo. 842
Después, el sacerdote volvió a hablar 843
a la pareja: "Antes que el sol decline, 844
haced honor a Dios devotamente. 845
Es lo que debería haberse hecho antes 846
de dar comienzo a todo lo demás; 847
pero por las prisas se hará más tarde; 848
y Sofonisba venerará a Juno 849
con sus dones, y Masinisa a Júpiter". 850
Cuando se calló el viejo sacerdote, 851
la sala oyó un retumbar de sonidos 852
y suaves cantos, y yo me marché, 853
y vine aquí con vos, como ya veis, 854
a contaros lo que había pasado. 855
LELIO
El intelecto, que el cielo dio al hombre, 856
vale más que otro tesoro mundano; 857
mas la felicidad lo enturbia a veces. 858
Éste, que parecía tan prudente, 859
comete ahora un error peligroso 860
a causa de su suerte victoriosa. 861
A nadie se le puede llamar bueno 862
hasta que no llegue a su último día; 863
pues el alcanzar los mayores méritos 864
suele causar que las almas ligeras 865
quieran hacer cosas que no son buenas. 866
MENSAJERO
Mirad a Masinisa, que ahora sale. 867
LELIO
Ya lo he visto. Vete ahora a esconderte 868
a un lado, porque quiero presentarme 869
como si no supiese nada de esto. 870
MENSAJERO
Así lo haré para que no me vea. 871

Escena III

(LELIO, MASINISA y CORO)
MASINISA
Preparaos para acudir al templo, 872
yo iré a hacer lo que ha dicho el sacerdote, 873
tan pronto como pueda regresar. 874
Salgo ahora para mandar al campo 875
a alguno de los míos. Ve tú, raudo, 876
para poderme decir qué sucede. 877
LELIO
Ya no hace falta que mandes a nadie, 878
puesto que yo vengo ahora de allí. 879
MASINISA
Lelio, todavía no había vuelto 880
mis ojos hacia vos; decidme entonces, 881
¿ha llegado ya Escipión con los suyos? 882
LELIO
Hace poco vino uno de sus hombres, 883
y dijo que ya estaba ante la puerta, 884
de recuento, por lo que iré con él, 885
Pero he venido para antes mandarle 886
a Sifax, y a los otros que están presos. 887
MASINISA
Bien hecho harás; y no les deis respiro. 888
LELIO
Así lo haré. Ved que llega Catón, 889
camarlengo del campo, y con él vienen. 890
Dile que espere un poco, y que se lleve 891
con los demás también a Sofonisba. 892
MASINISA
No hace falta que os llevéis a la reina. 893
LELIO
¿Por qué no debe ir también con los otros? 894
MASINISA
Porque es una mujer, y no es honesto 895
que vaya mezclada entre los soldados. 896
LELIO
Sería vano todo este respeto, 897
yendo, como va a ir, con su marido. 898
MASINISA
Mandemos a los demás, que a la dama 899
sería un exceso, y el hombre sabio, 900
no debe hacer nunca nada excesivo 901
LELIO
Da lo mismo, la mandaré con todos. 902
MASINISA
Lelio, no me injuriéis de esta manera; 903
que no es la injuria del gusto de Dios. 904
LELIO
¿Qué injuria os puedo hacer, haciendo aquello 905
que es costumbre hacer con los prisioneros? 906
MASINISA
No debemos llevarla a las prisiones 907
de ningún modo, porque es mi mujer. 908
LELIO
¿Cómo puede ser, si es la de Sifax? 909
MASINISA
Vos debéis saber que antes ella fue 910
mi esposa, y Sifax me la arrebató, 911
y ahora con vuestra ayuda la tomo. 912
LELIO
No tengo por qué hurgar en lo que fue 913
años atrás, solo me sirve que ella 914
es ahora la mujer de Sifax, 915
el cual debe ser para los romanos, 916
con su reino, su esposa y sus tesoros. 917
MASINISA
Mas ya no es de Sifax, sino que es mía: 918
la he desposado, como han visto todos. 919
LELIO
¿La habéis desposado? ¿y en qué lugar? 920
MASINISA
Aquí en la casa, de donde he salido. 921
LELIO
¿En la casa de nuestros enemigos? 922
Ah, habéis cometido algo muy indigno. 923
MASINISA
Lo hice con buena y óptima esperanza. 924
LELIO
Esperar aquello que no se debe, 925
muchas veces arruina a los mortales. 926
MASINISA
Prefiero el perjuicio de hacer el bien, 927
que sacar beneficio de obrar mal. 928
LELIO
Sé bien como sois, pues ya es conocido 929
que no hay ningún hombre sobre la tierra, 930
que nos sea tan útil, por ser sabio; 931
mas no hay que tener a nadie por sabio, 932
si no es sabio también para sí mismo. 933
Considerad entonces para vos 934
lo que ahora habéis hecho, (mas dejando 935
antes la pasión a un lado, porque ésta 936
muy a menudo engaña a la prudencia), 937
y comprenderéis con qué mal criterio 938
os habéis casado con Sofonisba, 939
que os es mortal enemiga, y es sierva 940
del pueblo de Roma, que ya os ha dado 941
el reino, y algo mayor puede daros. 942
A ésta habéis desposado entre las armas, 943
sin esperarnos, y en casa enemiga 944
celebrasteis las nupcias. ¡No sentís 945
vergüenza ni al escucharlo contar! 946
Así que dejadla, que mucho gana 947
aquél que abandona una mala empresa. 948
Ella sería una antorcha encendida, 949
que os quemaría la casa; y también 950
os haría ser viejo antes de tiempo; 951
y si aún os molesta abandonarla, 952
soportadla un poco, y ya cambiará; 953
que en esta vida lo dulce a menudo 954
se hace amargo, y después vuelve a ser dulce. 955
CORO
Ay, qué miedo tengo; pues sé que a veces 956
las bellas ideas son impedidas. 957
MASINISA
Igual que no se debe sin gran causa 958
tener por bueno a quien mal ha vivido; 959
tampoco hay que creer con ligereza 960
que se haya hecho malo, quien fuese bueno. 961
Yo, puesto que se me tiene por malo 962
por haber ayudado a mi mujer, 963
por lo que esperé recibir elogios 964
(pues ayudar a otros, cuando se puede, 965
me parece que es hacer algo bello) 966
me esforzaré con algunas palabras 967
en demostrar que se me juzga mal. 968
Sé que es conocido de todo el mundo, 969
como Asdrúbal, el hijo de Giscón, 970
me otorgó por esposa a Sofonisba, 971
su hija; y ya convertido yo en su yerno, 972
me llevó a defender con él España. 973
Luego Sifax, a quien gustaba mucho 974
mi mujer, y quería poseerla, 975
se enemistó con los cartagineses, 976
hasta el punto de aliarse con vosotros. 977
Mas su Senado, que también quería 978
tenerlo a favor para haceros guerra, 979
sin saberlo yo, ni tampoco el padre, 980
le otorgó a Sofonisba por esposa. 981
Y yo conmovido por ira justa 982
le hice la guerra; y por recuperarla, 983
perdí el reino, y casi pierdo la vida. 984
La he recuperado, con vuestra ayuda, 985
y por eso os estoy agradecido, 986
y lo estaré siempre, mientras yo viva, 987
porque la gracia debe engendrar gracia; 988
y quien no se acuerda del beneficio, 989
es de espíritu y natura muy vil. 990
¿Qué mal hago entonces, si he retomado 991
a quien siempre quise recuperar? 992
Y si al tomarla yo no he respetado 993
los modos y el tiempo como debía, 994
quizás fue por error, mas no hubo culpa. 995
Vos decís aún que era mi enemiga: 996
yo lo niego; porque nunca sostuve 997
batalla con ella, mas con Sifax. 998
Además yo no voy a recordaros 999
cómo he estado con vosotros, ni cuánto 1000
he sido en el campo útil con mi gente; 1001
sino que puesto que soy vuestro amigo, 1002
digo que no está bien que me neguéis 1003
a mi esposa, habiéndome dado un reino; 1004
porque quien concede un gran beneficio, 1005
y luego niega uno menor, no sabe 1006
que ofende y mengua la primera gracia. 1007
Así que no me exhortéis a dejarla, 1008
mas dadme ayuda, para que la tenga. 1009
CORO
Ten piedad, señor, del tan justo amor 1010
de este rey; y no lo quieras privar 1011
de una dama tan amada y valiosa. 1012
LELIO
Cuando uno se da cuenta del error 1013
y para sí se arrepiente del fallo, 1014
éste merece perdón, y así de este 1015
se puede esperar que regrese al bien; 1016
mas quien disculpa el yerro o lo defiende, 1017
da a pensar que no se corregirá. 1018
No quiero replicaros con palabras; 1019
pues no es sabio aquel médico que ve 1020
que el mal quiere hierro, y usa conjuros. 1021
Id, mis soldados, entrad al palacio; 1022
y traed presa a la reina aquí fuera. 1023
MASINISA
Que ninguno de los que aquí escucháis, 1024
intente poner un pie en esa puerta; 1025
o su sangre la teñirá de rojo. 1026
LELIO
¡Qué arrogancia! ¿Entonces vos pretendéis 1027
resistiros a las tropas romanas? 1028
MASINISA
No puedo soportar que me separen 1029
de ella, pues la quiero más que a la luz. 1030

Escena IV

(CATÓN, LELIO, MASINISA y CORO)
CATÓN
Estad atentos a los prisioneros, 1031
que veo prepararse una contienda, 1032
que podría causar un gran desastre; 1033
aunque voy a intentar apaciguarla. 1034
LELIO
Catón, ¿habéis visto ya la arrogancia 1035
de Masinisa, y con lo que amenaza? 1036
CATÓN
He visto toda vuestra discusión. 1037
MASINISA
Me agrada que hayáis podido ver todo, 1038
para saber de quién procede el yerro. 1039
CATÓN
Lo que estaría bien hecho es cerrar 1040
la vía de esta impetuosa lid 1041
y no añadir más leña a tanto fuego. 1042
Porqué la enemistad de los amigos 1043
es grave, y casi nunca se repara, 1044
si se la deja durar demasiado. 1045
Diré la verdad, sea la que sea, 1046
pues siempre se debe honrar la verdad. 1047
Me parece que estáis fuera de sí; 1048
y creo que pretendéis hacer daño 1049
a amigos, y a los enemigos risa. 1050
¿Dónde permitís que os lleve la ira? 1051
¿Acaso no veis en qué tierra estáis? 1052
¿Y entre qué gente? Me dirijo a vos 1053
primero, Lelio, que sois más potente, 1054
y quien tiene poder, debe evitar 1055
que quien menos puede sea ultrajado. 1056
No queráis ser así de pertinaz 1057
y traer ahora mismo a Sofonisba; 1058
dejadla aquí, que de ella ya se hará 1059
lo que sea que el capitán decida. 1060
Después vos, Masinisa, ¿en qué pensáis? 1061
¿pretendéis combatir con los romanos 1062
por esta mujer? Ah, no queráis dar 1063
tan duro premio al imperio obtenido; 1064
que aquél que sabe remunerar a otros 1065
por el bien recibido es realmente 1066
digno de más amor que cualquier cosa. 1067
¿Aún no os dais cuenta que semejante 1068
guerra sería la desgracia vuestra? 1069
Deponed pues, deponed vuestras iras; 1070
y estaréis contentos de lo que tenga 1071
que decir Escipión sobre este asunto. 1072
LELIO
Lo que vos decís, está tan bien dicho 1073
que vergüenza daría rebatirlo; 1074
pero este nuevo rey es muy soberbio 1075
y quiere mucho todo lo que quiere: 1076
sin embargo yo haré lo que a vos plazca. 1077
MASINISA
Sería muy vil, y nada valdría, 1078
si me dejase robar a mi esposa: 1079
mas me contento de esperar a aquello 1080
que nos diga Escipión sobre este asunto. 1081
CATÓN
No litiguéis más, no; dejadlo ya, 1082
pues al menos veo que estáis de acuerdo 1083
en atender lo que diga Escipión. 1084
Entonces llevaré a los prisioneros 1085
y vosotros vendréis juntos después. 1086
Antes de marcharme, querría ver 1087
que estrecháis las manos y hacéis las paces. 1088
LELIO
Contento estoy de volverlo a abrazar, 1089
que con él no tengo ningún conflicto. 1090
MASINISA
Y yo igualmente ved como lo abrazo. 1091
CATÓN
Lo que hacéis es propio de almas gentiles, 1092
como las vuestras; pues digno es de elogio 1093
olvidar las ofensas y calmarse. 1094
Ahora voy al campo, y os recuerdo 1095
que vengáis tan pronto como podáis. 1096
LELIO
En seguida iré allí, cuando haya visto 1097
los establos, y que están los caballos. 1098
CORO
¡Ay infeliz! que creí ver acercarse 1099
el final de mi angustioso dolor, 1100
que me hace estar entre suspiro y llanto, 1101
y ahora que veo debilitarse 1102
la nueva ayuda, en mi nace un temor, 1103
que trae al corazón nuevos quebrantos. 1104
No sé por dónde aguanto 1105
ya la esperanza, que tanto enajena. 1106
Si el cielo me condena, 1107
vana será toda idea mortal 1108
pues que en peligro tal 1109
caeremos, si Dios no nos defiende; 1110
que todo el bien de abajo de él depende. 1111
Señor, pues, si no resulta pesado 1112
que te ruegue que mis ruegos mortales 1113
puedan llegar hasta tu alta presencia, 1114
te lo ruego; y el seno, aunque apenado, 1115
intentará hacer, que no sean tales, 1116
que hagan que se retracte tu clemencia. 1117
Sé que tienes consciencia 1118
sin que yo hable de qué desearía, 1119
mas por la antigua vía 1120
que el vulgo y los sabios siempre han seguido, 1121
como ellos también pido 1122
de viva voz, Dios, que tengas piedad 1123
de esta nuestra tan juvenil edad. 1124
Defiende con tu mano, mi Señor, 1125
nuestro honor que mantuvimos seguro 1126
de mil insidias de la vida humana. 1127
Pues veo ahora que a su alrededor 1128
ya se prepara un ataque tan duro, 1129
contra el cual será toda ayuda vana, 1130
si tu eterna piedad 1131
no la socorre. Concédele paz 1132
por fin, Señor veraz 1133
a toda nuestra desgraciada gente; 1134
e introduce en la mente 1135
de Escipión la salvación de la reina; 1136
y de nosotros aleja la ruina. 1137
Donde quiera que vuelva la mirada, 1138
relinchan caballos y agitan armas; 1139
y siento que se hiela el corazón 1140
y temo tanto, que el campo no invada 1141
la ciudad, y en contra nuestra las armas 1142
muevan, que me deshago de aflicción. 1143
Triste, ¡qué desazón! 1144
¿Qué hago aún aquí? Mejor será ir 1145
por atajos a oír 1146
cuál es la sentencia de los romanos; 1147
si fueran tan humanos 1148
de dejar a Masinisa con ella 1149
pararían quizás otras querellas. 1150

Acto III

Escena I

(ESCIPIÓN, CATÓN, SIFAX y CORO)
ESCIPIÓN
He aquí los presos; y el de honor más alto 1151
en primer lugar, mísero Sifax, 1152
por quien el pecho de piedad se llena 1153
y volviendo a mirarlo pienso en mí; 1154
pues todos los vivos sobre la tierra, 1155
no somos nada más que polvo y sombra. 1156
¡Oh, cómo lo vi en su gloriosa altura, 1157
cuando Asdrúbal y yo en su propia casa 1158
nos encontramos en un mismo día! 1159
Cuando es más grande el favor de Fortuna, 1160
más hay que temer, porque no se gire; 1161
pues nunca hubo alguien de Dios tan amado 1162
que viviese seguro un solo día. 1163
CATÓN
Oh Escipión, esta es la gente cautiva; 1164
ordenad para ellos lo que a vos plazca. 1165
ESCIPIÓN
Que vayan todos hacia esas tiendas 1166
y que se haga guardia a su alrededor; 1167
y que solo el rey se quede conmigo. 1168
CATÓN
Hay tal turba de gente alrededor 1169
que ha corrido para ver a estos presos 1170
que costará llegar hasta las tiendas. 1171
ESCIPIÓN
¿Qué adversa Fortuna os ha conducido, 1172
Sifax, a aliaros con los enemigos, 1173
sin respetar pactos ni sacramentos 1174
hechos con nosotros anteriormente? 1175
¿Y además os ha hecho tomar las armas 1176
contra nuestra gente, que por vosotros 1177
las tomó en su día contra Cartago? 1178
SIFAX
La causa fue la bella Sofonisba, 1179
por cuyo amor ardí y fui cautivado. 1180
Y como ella amaba tanto a su patria, 1181
tanto como aquella que se mató, 1182
y era de hábitos y belleza tales, 1183
podía hacer de mí lo que quisiese, 1184
tanto que me distanció de vosotros 1185
y me puso al servicio de su patria. 1186
Así de esa vida serena mía 1187
me ha llevado a la miseria que veis. 1188
En la cual tengo al menos el consuelo 1189
de que mi enemigo la ha desposado 1190
y sé que él no será mucho más fuerte 1191
de lo que fui yo; si no es por la edad 1192
y el ardiente amor quizás más ligero; 1193
por lo que también caerá en desgracia, 1194
y será en verdad mi dulce venganza. 1195
Mas vos, no tengáis en cuenta el error, 1196
y mostraros como sólido amigo. 1197
ESCIPIÓN
Siempre me dolió vuestro error, y duele, 1198
tanto por vos, como para mí mismo; 1199
porque no puede haber lacra peor, 1200
ni que más moleste que un mal amigo. 1201
Y aquí estáis convertido en un ser tal, 1202
que no os puedo ofrecer ninguna ayuda. 1203
SIFAX
No pido libertad, que es imposible; 1204
ni esquivar la muerte, ya que cualquiera 1205
que se encuentre en la situación que estoy 1206
sabe que morir es salir ganando. 1207
Sino que quiero que lo que penséis 1208
para mí se ejecute sin tormentos. 1209
ESCIPIÓN
No dudéis, no, de semejantes cosas. 1210
Quitadle las cadenas que lo envuelven, 1211
y llevadlo hasta nuestros aposentos; 1212
y no cual preso, sino como amigo. 1213
SIFAX
Dios os haga feliz en esta empresa, 1214
y en todas; ya que sois alguien a quien 1215
no solo los amigos amar deben, 1216
sino también los que os son enemigos. 1217
CORO
Cuánto, cuánto dolor, cuánta piedad 1218
me causa la mísera situación 1219
de quien fue un gran señor, que fue tan rico 1220
de tesoros y gentes, y en un día 1221
se ve prisionero, mendigo y siervo. 1222
ESCIPIÓN
Catón, ¿has oído el discurso que ha hecho 1223
Sifax, a quien la voz de Sofonisba 1224
fue ardiente aguijón para irnos en contra? 1225
Habría que cuidar que no nos quite 1226
a este otro con sus dulces lisonjas. 1227
CATÓN
He estado en su tierra y he conversado 1228
con Masinisa; parece dispuesto 1229
a querer respetar vuestra sentencia. 1230
ESCIPIÓN
¿Os parece dispuesto a abandonarla? 1231
CATÓN
Creo que lo hará, aunque con gran dolor. 1232
ESCIPIÓN
Que lo haga, pues, que de las medicinas 1233
que suelen aplicarse a las heridas 1234
la que da más dolor, es más salubre. 1235
CATÓN
Aquí viene. Hablad de esto con él mismo. 1236
CORO
Ay de mí, señor, ay, que se prepara 1237
contra vuestro anhelo una gran intriga. 1238

Escena II

(ESCIPIÓN, MASINISA y CORO)
ESCIPIÓN
Bienvenido Masinisa, que es digno 1239
tu valor en verdad de cualquier loa. 1240
He oído comentar por muchas lenguas 1241
todo lo que habéis hecho en la batalla 1242
con vuestra persona y con vuestro juicio, 1243
por lo que os debo gratitud eterna: 1244
y además de esto, la ciudad de Roma 1245
os pagará la merecida renta; 1246
pues aquella tierra nunca dejó 1247
sin merced a los que bien la sirvieron. 1248
CORO
Estas palabras dan cierta esperanza. 1249
MASINISA
No querría negar que no me agrada 1250
haberos satisfecho con lo que hice; 1251
pues lo hice con mucha fe realmente, 1252
y sin esperar ninguna ganancia; 1253
que el mayor premio que pueda tener, 1254
es servir bien a esta gente honorable. 1255
ESCIPIÓN
Marchad todos vosotros a otra parte, 1256
que quiero estar solo con Masinisa. 1257
CORO
Me alejo un poco, y aquí en esta esquina 1258
me aparto, de modo que pueda oír 1259
lo que le ha de pasar a Sofonisba. 1260
ESCIPIÓN
Señor, yo pienso, que fue solo el hecho 1261
de conocer en mí alguna virtud, 1262
lo que os hizo entregarme vuestro amor, 1263
el cual amor después os recondujo 1264
a querer volver a África vos mismo, 1265
y poner en mí vuestras esperanzas. 1266
Pero sabed, que ninguna de aquellas 1267
santas virtudes por las que os gusté, 1268
me alegro más de tener, ni tanto honro, 1269
como la templanza y la contención 1270
de cualquier idea libidinosa. 1271
Esta querría, que igualmente vos 1272
sumaseis a tantas virtudes vuestras. 1273
Creedme, que a nuestra edad los placeres 1274
dispersos que nos rodean, son más 1275
peligrosos que enemigos armados; 1276
y aquél que con templanza los contiene, 1277
y doma, puede decirse que gana 1278
mayor gloria, que la que dan las armas. 1279
Aquello que sin mí vos habéis hecho 1280
con valor y juicio, de muy buen grado 1281
lo he dicho, y de buen grado lo recuerdo: 1282
el resto quiero, pues, que lo penséis 1283
una vez más vos mismo, y que al contarlo 1284
provoque que se os sonroje la frente. 1285
Esto solo os digo, que Sofonisba 1286
es botín romano, y vos no podéis 1287
haber dispuesto de ella cosa alguna. 1288
Pues os exhorto a mandarla enseguida, 1289
porque tenemos que enviarla a Roma. 1290
Y vos, si habéis vuelto la mente hacia ella, 1291
venced a vuestro deseo lascivo 1292
y tened cuidado de no arruinar 1293
muchas virtudes con un solo vicio; 1294
y no pretendáis enturbiar la gracia 1295
de vuestros méritos, con un error 1296
más grave que la causa del errar. 1297
MASINISA
Yo diré, Escipión, alguna palabra, 1298
a fin de que vos no me condenéis 1299
sin escuchar ninguna razón mía. 1300
No fue la lascivia lo que me indujo 1301
a hacer lo que yo hice con Sofonisba; 1302
sino piedad y el pensar que no erraba. 1303
Sé que sabéis que en un primer momento 1304
el padre de ella me la prometió; 1305
pero después Sifax, porque la amaba 1306
tanto pidió que los cartagineses 1307
me la quitaron para concedérsela. 1308
Por lo que yo sentí tanto desdén, 1309
que desde entonces les he hecho la guerra; 1310
y con vos me coaligué últimamente; 1311
y ya conocéis bien o que yo he sido 1312
y que apresé a Hanón, e hice romper 1313
los caballos de Cartago en la torre 1314
que hizo Agatocles, rey de Siracusa. 1315
Después, cuando derrotasteis a Asdrúbal, 1316
sabéis qué es lo que os dije y mis consejos, 1317
y que yo solo me opuse a Sifax. 1318
¿Hace falta decir que en mil lugares 1319
os he sido útil con toda mi gente? 1320
Por eso me vi con bastante audacia 1321
para sin consultar recuperar 1322
a mi mujer, que me habían robado. 1323
A esto me indujo, que vos varias veces 1324
me habíais prometido devolverme 1325
todo aquello que Sifax me ocupaba: 1326
mas, ¿si la mujer no se me devuelve 1327
que esperaré que se me restituya? 1328
Europa ya empuñó una vez las armas, 1329
y cruzó el mar con más de mil navíos 1330
contra Asia, y estuvo casi diez años 1331
asediando a Troya, que ardió y fue presa, 1332
por devolver a Menelao su esposa 1333
que había escapado con Alejandro 1334
y estuvo con él veinte años enteros. 1335
¿Y vos no queréis retornarme a ésta 1336
que no hace ni tres años que Sifax 1337
me la quitó a la fuerza y con engaños 1338
y con tanto esfuerzo ha sido devuelta? 1339
Ah, no me neguéis tan amado don; 1340
y no queráis después, que vuestra ira 1341
contra los cartagineses se extienda 1342
con tal furor también contra mujeres. 1343
Mas que puedan mis beneficios tanto 1344
para que su error sea perdonado 1345
si hubiese cometido ofensa alguna: 1346
que bien conviene por amor de un bueno 1347
perdonar a un malo, mas no se debe 1348
punir al bueno por pecados de otros. 1349
ESCIPIÓN
Quien no supiese cuál es vuestro yerro 1350
y escuchase el discurso que habéis hecho, 1351
no pensaría que yo no cediese. 1352
Pero no es justo aquél que habla bien 1353
de cada cosa que ocupa su mente; 1354
sino el que de verdad no se separa. 1355
Si Sofonisba fuese vuestra esposa, 1356
sin ninguna duda os la entregaría, 1357
pues bien sabéis vos que ya os entregué 1358
a Hanón Cartaginés; por el que a cambio 1359
ellos devolvieron a vuestra madre. 1360
Y tan pronto el reino de los Masilios 1361
(que yo sabía vuestro) 1362
os lo restituí sin tardar nada. 1363
Mas si os fue prometida Sofonisba 1364
(como vos decís) 1365
esto no hace que sea vuestra esposa, 1366
porque una sola y sencilla promesa 1367
no consuma el matrimonio; y vos nunca 1368
yacisteis con ella, ni tenéis hijos, 1369
como de Menelao tenía Elena. 1370
Además, si ella era vuestra mujer 1371
¿por qué debíais volver a casaros? 1372
¿Y celebrar tan deprisa las nupcias 1373
en tierra enemiga y entre las armas? 1374
¿Qué quiere decir, que al principio, cuando 1375
me pedisteis todas las cosas vuestras, 1376
no dijisteis de ella palabra alguna? 1377
Con esto se puede ver que era de otro, 1378
puesto que era en realidad de Sifax, 1379
el cual ha sido con nuestros auspicios 1380
vencido y preso; y así su persona, 1381
la mujer, las ciudades, los castillos, 1382
y finalmente todo lo que él tuvo 1383
es botín solo del pueblo romano; 1384
(incluso aunque ella 1385
no fuese de Cartago, ni su padre 1386
fuese capitán de los enemigos) 1387
es necesario mandarlos a Roma; 1388
donde deberá esperar la sentencia 1389
del pueblo romano y de su Senado; 1390
de lo que se la acusa, que es quitar 1391
y enajenar a un rey, que fue su amigo, 1392
e inducirlo después a alzarse en armas 1393
contra Roma precipitadamente. 1394
Así que no puedo disponer de ella; 1395
y sin más tardanza debéis mandarla; 1396
y no intentéis más como ya habéis hecho 1397
sustraer parte del botín romano. 1398
Mas si de ellos queréis alguna cosa, 1399
pedidla, que escribiremos a Roma, 1400
y rogaremos para que el Senado 1401
os la conceda por vuestra virtud. 1402
MASINISA
Ya que veo que es vuestra voluntad 1403
tenerla a ella, ya no me opondré más; 1404
mas quiero que también de mi persona 1405
hagáis aquello que más os agrade. 1406
Pero mucho os ruego que no os disguste, 1407
que yo intente cumplir con mi palabra, 1408
la cual empeñé mucho sin pensarlo; 1409
pues le prometí que nunca estaría 1410
en poder de otros mientras yo viviese. 1411
ESCIPIÓN
Esta respuesta es realmente digna 1412
de Masinisa: haced lo que queráis 1413
siempre que tengamos a la mujer. 1414
MASINISA
Iré dentro, y pensaré una manera, 1415
que guarde mi fe y la voluntad vuestra. 1416
CORO
Amor, que altos pensamientos gozosos 1417
sueles habitar, y riges la parte 1418
de la que separarte 1419
el pelo blanco o el ceño arrugado 1420
no pueden; pues dulces lazos con arte 1421
pones en torno a los más orgullosos, 1422
que ofrecen gustosos 1423
a tus feroces flechas su costado. 1424
Cualquier valor es frente a ti menguado; 1425
ni solamente en los hombres mortales 1426
te haces sentir, sino que el cielo alcanzas, 1427
y bajas la arrogancia 1428
de grandes dioses con doradas flechas, 1429
y plantas y animales, 1430
y lo que está vivo, cede a tu fuerza, 1431
que con la resistencia se refuerza. 1432
Tu más amada y más suave estanza 1433
está en los ojos de mujeres bellas 1434
allí enciendes aquellas 1435
teas, por allí tu llama se aviva. 1436
Como los marinos por las estrellas 1437
que hay en el polo, tienen confianza 1438
que dónde su esperanza 1439
está, irán con escolta tan altiva; 1440
así se alienta la gente cautiva, 1441
y espera el bien de aquella bella lumbre 1442
que la encendió; de la que extrae gozos, 1443
o dudas, o sollozos, 1444
según cambian las ajenas costumbres. 1445
Cae en gran pesadumbre, 1446
si le arrebatan lo que la destruye, 1447
pues sigue el mal, y el bien espanta, y huye. 1448
Yo, aunque me encuentro fuera de tus manos, 1449
siento un gran dolor en el corazón 1450
al oír el quejarse y suspirar 1451
que saca fuera con mucha afección 1452
el ardiente rey: quizás fueron vanos 1453
sus ruegos; ni sabe a dónde mirar. 1454
Ay, ay, cuánto dolor, cuánto pesar 1455
si esto es verdad, en mi reina ha causado; 1456
sé que muchas veces querrá la muerte. 1457
¡Oh dolorosa suerte 1458
de quien tiene un imperio mal fundado! 1459
Mas tú, Amor, que en estas almas gentiles 1460
has prendido, no las puedes dejar 1461
sin favor; no quieras dar 1462
a tan gran deseo tan pocas horas! 1463
Haz, pues, que aquél que hemos visto marchar 1464
con aquella copa a ver la reina, 1465
no lleve dolor, sino medicina. 1466

Acto IV

Escena I

(FÁMULO y CORO)
FÁMULO
Tristes mujeres que veo llorosas 1467
no os quedéis aquí fuera; 1468
sino venid dentro de la ciudad, 1469
puesto que la reina está ya vestida 1470
toda de blancas telas 1471
y ya está dispuesta para llevar 1472
las oblaciones al templo, y desea 1473
que estéis con ella ahora. 1474
CORO
¿Es que ignoras la nueva dolorosa 1475
que nuestro seno altera? 1476
Quizás quien tiene más necesidad 1477
de saberlo, también lo ignora. ¡Ay vida 1478
siempre de afanes llena! 1479
Voy contigo, voy yo para aplacar 1480
a los dioses, y que tarde no sea, 1481
junto con mi señora. 1482
FÁMULO
He estado ocupado hasta hace un momento 1483
en arreglar la casa, 1484
como me había ordenado la reina, 1485
así que nada he podido saber 1486
de lo que haya pasado 1487
fuera; vosotras, que algo sabéis de eso 1488
(puesto que os duele) 1489
hacerlo manifiesto. 1490
CORO
Ay de mí, señora, ay, como temo 1491
que de mí te separen 1492
y seas sierva en tierra peregrina; 1493
aún sin la sentencia conocer, 1494
que algo malo ha pasado 1495
veo, pues el que está ya de Amor preso, 1496
más que alegrarse, parece agravar 1497
su cruel dolor molesto. 1498
FÁMULO
¿Entonces las nuevas nupcias no harán 1499
el efecto anhelado? 1500
¿De qué habláis vosotras, de qué? Decid. 1501
¿La promesa real, pues, desfallece? 1502
Gran cosa es que mujer 1503
tan hermosa tan pronto se abandone. 1504
Tiene muchas maneras de salvarla 1505
si es que salvarla anhela. 1506
CORO
Donde falta la fuerza, arrecia el mal; 1507
y él, que está bien atado, 1508
no vencerá a su señor en tal lid. 1509
El rey no sentiría que adolece 1510
su mente, si a su querer 1511
no lo siguiesen tan malas acciones. 1512
Ella está aquí sin amigos, los que hablan 1513
de ella, le anuncian penas. 1514
FÁMULO
Quien el favor de Fortuna no tiene, 1515
no crea en la amistad, 1516
pronto sabrá que su juicio enajena. 1517
¿Entonces según vosotras las bodas 1518
serán canceladas? 1519
¿Es más tendrán un doloroso fin? 1520
¡Oh suerte adversa! Ahora voy a casa 1521
a decir que estáis aquí. 1522
CORO
De nada estoy segura, mas quien tiene 1523
tanta infelicidad 1524
sufre con cualquier señal menos buena. 1525
Que el rey no venga de una vez por todas 1526
sino esté en las cerradas 1527
tiendas, y propague un rumor ruin, 1528
hace que mis esperanzas escasas 1529
se alejen ya de mí. 1530
Oh miserable reina, 1531
mientras tú te preparas para honrar 1532
al nuevo esposo, llega otro penar. 1533
Oh qué dura embajada será aquélla 1534
que al campo te llama 1535
para llevarte a servir a romanos. 1536
Triste, de pensarlo el desdén me inflama, 1537
que una mujer tan bella 1538
sea presa de tan feroces manos. 1539
Oh Dios, que sean vanos 1540
nuestros temores: ay, que sale ahora 1541
la sierva, que su alma destruye y llora. 1542

Escena II

(SIERVA y CORO)
SIERVA
¡Ay que mezquina, oh triste vida mía! 1543
CORO
¿Qué significa este tan duro llanto? 1544
SIERVA
Lloro siempre que pienso en lo que he visto. 1545
CORO
¿Y qué es lo que has visto? ¡Oh qué miedo tengo! 1546
SIERVA
Pronto lo veréis vosotras también. 1547
CORO
Dilo, no nos tengas tan en suspenso. 1548
SIERVA
En breve perderemos a la reina. 1549
CORO
¿Cómo la perderemos? ¿Dónde va? 1550
SIERVA
Irá allí de dónde nunca se vuelve. 1551
CORO
No vuelve nunca quien deja la vida. 1552
SIERVA
Así hará ella. 1553
CORO
¿Entonces ella se muere?
SIERVA
Creo que pronto morirá. 1554
CORO
Oh, dolor
dolor más grave de lo que pensaba. 1555
(te ruego) 1556
y que no te pese narrarlo todo. 1557
SIERVA
Cuando salió Masinisa, la reina 1558
hizo adornar de nuevo los altares 1559
de su palacio con hiedra y con mirto; 1560
y mientras tanto sus hermosos miembros 1561
lavó con agua de río y vistió 1562
de blancas, ricas y preciosas telas: 1563
que al verla así cualquiera habría dicho 1564
que el Sol nunca vio nada tan hermoso. 1565
Y mientras ordenaba en un canasto 1566
algunas oblaciones que quería 1567
ofrecer a Juno, para ganarse 1568
su bendición en estas nuevas nupcias, 1569
uno de los de Masinisa vino 1570
con un vaso de plata con veneno; 1571
y mostrándose bastante turbado 1572
le dijo estas palabras a la reina: 1573
"Señora, mi señor a vos me manda 1574
y dice que cumplir querría tanto 1575
la primera promesa que os hiciese, 1576
como hacer debe un hombre con su esposa; 1577
pero viendo que esto fuerzas ajenas 1578
lo impiden, quiere cumplir la segunda: 1579
que no llegaréis con vida al servicio 1580
de ningún romano; y así os recuerda 1581
de hacer algo digno de vuestra sangre". 1582
Al oír esto, la reina extendió 1583
la mano, y audazmente tomó el vaso; 1584
y después dijo: "Dile a tu señor 1585
que su nueva esposa acepta gustosa 1586
el primer regalo que a ella le manda; 1587
ya que no puede dar nada mejor. 1588
Cierto es que morir más le gustaría 1589
si en la muerte no tomase marido". 1590
Después estuvo un poco con la taza 1591
en la mano, y dijo: "No hay que dejar 1592
de hacer honor a Dios en ningún caso". 1593
Y bajó la taza, tomó el canasto 1594
con otras oblaciones, y se fue 1595
hacia dónde iba antes, y de rodillas 1596
dijo devotamente estas palabras: 1597
"Oh reina del cielo, antes que yo muera 1598
(lo que pasará antes que el sol se ponga) 1599
he venido a entregaros estos dones, 1600
y estos últimos ruegos tan distintos 1601
de los que debía hacer hace poco. 1602
Ahora os ruego, si alguna vez fue grata 1603
una oblación que yo os haya ofrecido, 1604
o si de África alguna vez cuidasteis, 1605
que a mi vástago queráis proteger; 1606
el cual ya sin su padre y sin su madre 1607
se queda, antes de cumplir los dos años; 1608
y haced que pronto deje de ser siervo, 1609
no como lo hago yo, sino feliz; 1610
que los años quitados a mi vida, 1611
se añadan a la suya; y que él crezca 1612
como pilar de su infeliz linaje. 1613
Tened piedad también de estas tan fieles 1614
y queridas criadas que yo dejo 1615
en medio de aquellos lobos hambrientos. 1616
Defended su honor y también su vida". 1617
Al terminar esto, se fue de allí; 1618
y tras visitar todos los altares, 1619
regresó finalmente a su aposento; 1620
donde sin tardanza tomó el veneno, 1621
y lo bebió todo seguramente, 1622
hasta el fondo de aquel brillante vaso. 1623
Pero lo que me causa más sorpresa 1624
es que ella hizo todas estas acciones 1625
sin derramar lágrimas ni suspiros; 1626
y sin ni siquiera cambiar de color. 1627
Después se giró, y sacó de una caja 1628
un paño de seda y otro de lino, 1629
y dijo: "Mujeres, cuando esté muerta, 1630
envolved por favor con estos paños 1631
el cuerpo mío y dadle sepultura". 1632
Y después se sentó sobre su cama, 1633
suspiró fuerte, y dijo: "Oh cama mía, 1634
donde depuse la flor de mi vida, 1635
descansa; desde esta hora en adelante 1636
dormiré bajo tierra el sueño eterno". 1637
Entonces miró al hijo, que lloraba, 1638
lo tomó en brazos, y le dijo: "Oh hijito, 1639
tú no sabes con cuánto mal te quedas. 1640
Y el saber poco da mucha dulzura, 1641
mas también es grave el mal sin dolor. 1642
Que Dios te dé más fortuna que a mí 1643
y a tu padre; al cual si después semejas 1644
por lo demás, no serás un inepto. 1645
Y dicho esto, lo estrechó contra el pecho, 1646
y lo besó tiernamente en la frente. 1647
Y mientras esto hacía el bello rostro 1648
con húmedas lágrimas rociaba; 1649
y nosotras llorábamos tan fuerte, 1650
que no podíamos siquiera hablar. 1651
Se giró hacia nosotras y una a una 1652
nos tocó la mano y dijo: "Mujeres, 1653
este es el último día que os veo, 1654
quedad en paz, que yo os pido perdón, 1655
si en alguna ocasión os he ofendido". 1656
Después no hubo en casa nadie tan vil, 1657
a quien no llamase, ni le tendiese 1658
la mano, con su última despedida. 1659
Pensad pues vosotras, si justamente 1660
por tal calamidad me aflijo y lloro. 1661
CORO
¡Oh falaz esperanza, oh mundo ciego, 1662
¡Qué pronto cualquier pensamiento inviertes! 1663
Pero tú ¿por qué no estás con la reina? 1664
SIERVA
La reina se ha marchado, después de esto, 1665
al lugar más secreto de la casa, 1666
para hacer un sacrificio, que hiciese 1667
benigna a Proserpina ante su muerte. 1668
Y cuando lo haya hecho, saldrá fuera, 1669
para ver su fin también con vosotras, 1670
y por eso me mandó aquí a esperarla. 1671
CORO
Demasiado esperaremos; mas dime, 1672
¿Erminia, qué hacía, que tanto la ama? 1673
SIERVA
La pobre no lo supo hasta más tarde, 1674
porque había subido a preparar 1675
el banquete de las futuras nupcias. 1676
Pero cuando supo esto, furibunda 1677
corrió llorando, y se estiraba el pelo 1678
y las mejillas, y gritos y aullidos 1679
tales daba que las piedras llorarían. 1680
CORO
¿Cuándo tendrá reposo 1681
esta infeliz estanza, 1682
siempre llena de daños? 1683
¿Quién le será piadoso? 1684
¿Qué queda de esperanza 1685
después de tantos daños? 1686
Ahora con negros paños 1687
vestir debemos todas 1688
por hacerle el honor 1689
que merece el valor, 1690
y su obra ilustre y santa 1691
de esta mujer electa, 1692
de nosotras perfecta 1693
SIERVA
Ay qué graves tormentos 1694
son estos, damas buenas, 1695
que nos manda Fortuna. 1696
Ay, ay, qué sufrimiento, 1697
cuántas perversas penas 1698
se han agolpado en una! 1699
Oh estrellas, sol y luna, 1700
oh Dios, que los gobiernas, 1701
tu valor puede lograr 1702
cualquier cosa mudar, 1703
vuelve tu mirada eterna 1704
hacia nuestra señora, 1705
cercana a su última hora. 1706
CORO
Oh desventurado hijo de Giscón, 1707
¿qué harás, cómo sientes 1708
la muerte de tu hija tan estimada? 1709
Creo que a mis oídos llega el son 1710
de tus tristes lamentos; 1711
y sé que no encuentras consuelo en nada. 1712
Única madre amada 1713
más que las demás feliz y dichosa 1714
¿cómo vivir entre tanto quebranto? 1715
Si sigues viviendo, serán tus días 1716
privados de alegrías, 1717
y derramarás un eterno llanto 1718
Esta es también la reina: ¡qué piadosa 1719
me siento en el corazón! ¡Muerte avara 1720
nos despojas de una excelencia rara! 1721

Acto V

Escena I

(SOFONISBA, ERMINIA y CORO)
SOFONISBA
Amada luz del sol, queda con Dios, 1722
y tú mi dulce tierra, 1723
de quien la vista he querido alegrar 1724
en algo antes que muera. 1725
ERMINIA
Quiero ir también yo, quiero ir yo con vos 1726
a quedar bajo tierra. 1727
No quiero en esta vida triste estar 1728
si mi reina está fuera. 1729
SOFONISBA
Ay, que ya no soy fuerte; 1730
ya va empezando a acercarse la muerte. 1731
CORO
Ay, sostenedla bien, ay, pobrecita, 1732
dejadla que se siente. 1733
No, no la mováis, no, no la mováis. 1734
Ved que se le está pasando esta angustia. 1735
SOFONISBA
Damas, os dejo con otro señor 1736
que con mejor Fortuna 1737
estos países podrá gobernar 1738
Pero espero que os acordéis alguna 1739
vez de este nuestro amor, 1740
y, cortésmente, queráis suspirar; 1741
y con mi muerte a Dios también ruego 1742
que os traiga a vosotras paz y sosiego 1743
CORO
La gracia y la virtud que el cielo os dio 1744
nunca abandonarán nuestro recuerdo 1745
mientras que vivamos sobre la tierra. 1746
Y adornaremos vuestra sepultura 1747
con nuestras lágrimas y con cabellos; 1748
también la coronaremos cada año 1749
con flores, y tanto honor os haremos 1750
como una diosa terrenal merece. 1751
SOFONISBA
Vuestro cortés y piadoso discurso 1752
tanto agradezco, que estoy confundida: 1753
y porque mi vida futura es breve 1754
nada puedo ofrecer, mas ruego a Dios 1755
que una piedad igual os cuide y ame. 1756
Luego tú, mi Erminia, tendrás cuidado 1757
de criar como tuyo a este muchacho; 1758
el cual yo espero que celadamente 1759
sabrás llevar a un lugar más seguro. 1760
ERMINIA
Entonces, infeliz, ¿pensáis acaso 1761
que debo quedarme sin vos con vida? 1762
Cruel, ¿es qué no conocéis nuestro amor, 1763
y todas las veces que me habéis dicho, 1764
que si estuvieseis en el cielo, reina, 1765
estar allí sin mi os daría pena? 1766
Y ahora pensáis ir a la otra vida, 1767
y dejarme a mí en un llanto continuo. 1768
Esto no pasará, no, no lo hará, 1769
porque también yo iré con vos sin duda. 1770
Ya deberíais haberme llamado, 1771
cruel, cuando el veneno os fue entregado; 1772
y darme la mitad, pues muertas juntas 1773
estaríamos en el mismo punto, 1774
e iríamos juntas a la otra vida. 1775
Pero ya que no quisisteis hacerlo 1776
hallaré otra manera de seguiros, 1777
porqué no quiero que nunca se diga: 1778
Erminia está viva sin Sofonisba. 1779
SOFONISBA
Erminia no digas estas palabras; 1780
y no hagas que pudiendo un mal tener, 1781
yo tenga dos. Bastante es una muerte. 1782
Si no te dije nada al ingerir 1783
el tósigo, no veas un desdén, 1784
que lo hice para que no lo impidieses; 1785
pues sabía que no habría podido 1786
negarme a tus ruegos de ningún modo. 1787
Y el bien nacido debe, o la honorable 1788
vida amar, o bien la honorable muerte. 1789
Después de caer en lugar tan bajo, 1790
por no querer evitar fin tan bello, 1791
solo te escondí esta de mis acciones. 1792
Intenta tu mantenerte con vida; 1793
que pronto tendremos un gran espacio 1794
para estar juntas, y quizás eterno. 1795
Mientras tanto sé que a mi único hijo, 1796
viviendo tu, no le faltará madre. 1797
Y a él lo criarás de tal manera 1798
que resarcirá quizás a su gente. 1799
(como espero) 1800
después de unos días a nuestra tierra, 1801
allí les contarás a mis parientes 1802
la manera y la razón de mi muerte; 1803
como por huir de la esclavitud, 1804
y por no avergonzar a nuestra sangre, 1805
siendo tan joven me tomé el veneno. 1806
Y en casa también reconfortarás 1807
a mi vieja y desconsolada madre, 1808
que quiso hacerte esposa de mi hermano; 1809
y ahora serás para ella hija y nuera. 1810
Así, hermana mía, si tanto me amas, 1811
como sé que tú me amas, ten paciencia; 1812
deja que me vaya con la esperanza 1813
de que tú vives, a mi último paso 1814
que hará que la muerte sea suave, 1815
porque, si vives, no muero del todo; 1816
sino de mí vive la mejor parte. 1817
CORO
No me da miedo decirlo antes que ella, 1818
tanta es mi confianza en su virtud; 1819
seguro os concederá esta demanda. 1820
ERMINIA
Tanto amor por vos he sentido y siento 1821
que cualquier deseo vuestro hago mío, 1822
mas no podré aguantar tanto dolor. 1823
SOFONISBA
Haz, pues, lo que tú dispongas y quieras, 1824
ya que harás lo que quieras de ti misma. 1825
ERMINIA
Me esforzaré en hacer lo que queréis, 1826
para hacer de nodriza de vuestro hijo 1827
y sierva de la madre, igual que nuera. 1828
Si hubiese dicho una sola palabra 1829
demasiado arrogante, os pido excusas; 1830
que por dolor no sé qué es lo que me hago; 1831
y pues temo no poder no quitarme 1832
la vida, como tanto habéis rogado, 1833
tendré siempre conmigo vuestra imagen, 1834
que se mandó al rey cuando os liberó; 1835
y con ella haré mis razonamientos 1836
(aunque este consuelo resulte frío) 1837
encontrando en el mal algún alivio. 1838
Además, yo espero que aún vendréis 1839
de noche en sueños para consolarme, 1840
pues siempre es un gran placer ver en sueños 1841
algo que amamos y nos fue negado. 1842
Así pasará el tiempo, hasta que llegue 1843
el deseado día de ir con vos. 1844
Mientras tanto me esperaréis allí. 1845
Yo me ocuparé de que cuando muera 1846
un mismo sepulcro guarde a las dos; 1847
y que estén siempre unidos en la tierra 1848
los cuerpos y en el paraíso las almas. 1849
SOFONISBA
Mucho me agrada que tú estés dispuesta 1850
a complacerme. Moriré contenta. 1851
Mas tú, hermana mía, en primer lugar 1852
agarra ya a mi hijito de mi mano. 1853
ERMINIA
¡De qué amada mano, qué don amado! 1854
SOFONISBA
Ahora, en mi lugar, serás su madre. 1855
ERMINIA
Así será, pues a vos no os tendrá. 1856
SOFONISBA
Hijo mío, qué tanto necesitas 1857
que yo esté viva, de ti me separo. 1858
ERMINIA
Ay de mí, ¿qué haré entre tanto dolor? 1859
SOFONISBA
El tiempo hace leve cualquier dolor. 1860
ERMINIA
Ay, dejadme que me vaya con vos. 1861
SOFONISBA
Déjalo ya, bastante hay con mi muerte. 1862
ERMINIA
¡Oh, Fortuna cruel, de qué me despojas! 1863
SOFONISBA
¡Oh, madre mía, que lejana estáis! 1864
¡Si al menos hubiese podido veros 1865
una vez, y abrazaros en mi muerte! 1866
ERMINIA
Ella es feliz, feliz porque no ve 1867
este hecho cruel, que mucho menos grave 1868
parece el mal, cuando solo lo oímos. 1869
SOFONISBA
Oh, caro padre, oh mis dulces hermanos, 1870
cuánto hace que no os veo, y nunca más 1871
os veré; Dios os dé felicidad. 1872
ERMINIA
Oh, cuánta, cuánta, perderán ahora. 1873
SOFONISBA
Erminia mía, tú en este momento 1874
eres mi padre, hermano, hermana y madre. 1875
ERMINIA
Si al menos valiese por uno de ellos. 1876
SOFONISBA
Ahora siento que la virtud mengua 1877
poco a poco, y aún así camino. 1878
ERMINIA
¡Qué amargo es este viaje para mí! 1879
SOFONISBA
¿Qué veo? ¿Quién es esta gente nueva? 1880
ERMINIA
Ay de mí, infeliz, ¿qué es lo que veis vos? 1881
SOFONISBA
¿Es que no veis a éste que de mí tira? 1882
¿Qué haces? ¿Dónde me llevas? Yo sé dónde. 1883
Suéltame ya, que yo me voy contigo. 1884
ERMINIA
¡Oh, qué piedad, oh que dolor extremo! 1885
SOFONISBA
¿Por qué lloráis? ¿Todavía ignoráis 1886
que el sino de lo que nace es la muerte? 1887
CORO
Ay, ay, que llega demasiado pronto 1888
puesto que aún no tenéis ni veinte años. 1889
SOFONISBA
Nunca es muy pronto para el bienestar. 1890
ERMINIA
¡Qué duro bien es el que nos destruye! 1891
SOFONISBA
Acercaos a mí, quiero apoyarme, 1892
me siento desfallecer, y la noche 1893
sombría se cierne sobre mis ojos. 1894
ERMINIA
Apoyaos entonces en mi pecho. 1895
SOFONISBA
Oh, hijo mío, que ya no tendrás madre, 1896
ella se va ya; quédate con Dios. 1897
ERMINIA
Ay, ay, qué doloroso lo que escucho. 1898
No nos dejéis aún, no nos dejéis. 1899
SOFONISBA
No puedo hacer nada, estoy en camino. 1900
ERMINIA
Alzad vuestro rostro hacia este que os besa. 1901
CORO
Miradlo un poco. 1902
SOFONISBA
Ay, ay, que no puedo. 1903
CORO
Que Dios os tenga en su paz. 1904
SOFONISBA
Me voy, adiós. 1905
ERMINIA
Ay, ay, estoy deshecha. 1906
CORO
Se ha ido con una muerte suave. 1907
Quizás, pues, deberíamos cubrirla. 1908
ERMINIA
Ay, dejadla un poco: oh señora amada, 1909
luz de mis ojos, dulce vida mía, 1910
que muy pronto me habéis abandonado. 1911
¡Dulces luceros, delicadas manos, 1912
como os tengo que ver: oh alma feliz, 1913
oíd mi voz, oíd mi voz un poco 1914
es vuestra querida Erminia que os llama. 1915
CORO
Infeliz, que ya no ve, ni ya no oye, 1916
tápala ya, y llevémosla hacia adentro. 1917
ERMINIA
Ay, ay, ay. 1918
CORO
No hace falta bajarla de esta silla, 1919
mejor lleváosla de aquí con ella. 1920
ERMINIA
Ay, ay, ay 1921
Ay, ay, ay 1922
CORO
De los lados. Ahora que ya está 1923
en el atrio, ponedla justo en medio 1924
y arregladla después, como conviene. 1925
ERMINIA
¡Ay, ay, ay! 1926
¡Ay, ay, ay! 1927
¡Ay, ay, ay! 1928
CORO
Ay, ay, señora, oh mi única esperanza, 1929
que por querer huir 1930
de la esclavitud, nos habéis matado. 1931
Ningún otro socorro nos alcanza 1932
Mejor es, sí, morir 1933
que vivir mucho: ¿adónde hemos llegado? 1934
Ay, ya es vuestra partida 1935
y yo aquí: ¡oh, mi miserable vida! 1936
ERMINIA
Ay, ay, ay 1937
Ay, ay, ¿que yo no muera, 1938
viéndoos de tal manera? 1939
CORO
No existe ninguna pena mayor 1940
que la necesidad de la Fortuna; 1941
que el mal, si no nos da esperanza alguna, 1942
nos causa un intolerable dolor. 1943
ERMINIA
Oh, mi señora amada, 1944
oh, mi señora dulce, 1945
¿cómo viviré ya sin poder veros? 1946
CORO
Oh suerte, suerte amarga, 1947
que nunca se hace dulce; 1948
oh falsos deleites, males severos. 1949
Mucho esperé teneros 1950
reina de otra guisa. 1951
El bien, que otros divisan 1952
es frágil, como el cristal, 1953
y es fuerte y viene detrás nuestro el mal. 1954
ERMINIA
Ay, creo que he venido 1955
a vivir del mundo la peor ventura 1956
Cuerpo, ¿no te has partido? 1957
¿Por qué a esta tenaz alma no abandonas? 1958
¿Por qué no se han fundido 1959
carne y espíritu en suspiro y llanto? 1960
De tan alto he caído 1961
que no encuentra el fondo mi desventura. 1962
CORO
Pon freno, Erminia, a tu grave dolor, 1963
que te conduce a un llanto muy amargo. 1964
Que no eres la primera, ni tampoco 1965
serás la última, a quien la muerte prive 1966
de reina tan querida, y de una hermana. 1967
Sabes que todos los vivos en tierra 1968
necesariamente hacen este viaje 1969
Así que soporta con valentía 1970
la exigencia cruel de naturaleza. 1971
ERMINIA
Tengo claro que nada puede hacerse, 1972
mas soy de carne, y aunque piedra fuese, 1973
creo que sentiría este dolor. 1974
Pues privada estoy de todo mi bien, 1975
vestiré siempre con telas oscuras; 1976
y nunca iré donde se toque o cante: 1977
viviré entre lágrimas y suspiros. 1978
CORO
Callemos, mujeres, callemos; veo 1979
que Masinisa viene hacia el palacio. 1980

Escena II

(MASINISA, CORO, ERMINIA)
MASINISA
El triste llanto y lamentar que oía 1981
mucho me hace temer que Sofonisba 1982
haya tomado ya el veneno: y que, ay 1983
haya llegado tarde a socorrerla. 1984
CORO
Casi nunca ayuda la piedad lenta. 1985
MASINISA
Damas, ¿por qué había tantos lamentos? 1986
CORO
Amor y piedad, señor, nos hicieron 1987
lamentarnos y llorar por la reina. 1988
MASINISA
¿Pero es que ella ha abandonado esta vida? 1989
CORO
Justo ahora acaba de abandonarla. 1990
MASINISA
¡Oh, mísera reina, oh desventurado, 1991
es más, infeliz matrimonio nuestro! 1992
¿Entonces tomó en seguida el veneno? 1993
CORO
No se lo tomó tan súbitamente, 1994
como decís, pero no esperó mucho. 1995
MASINISA
El siervo, que lo trajo, dijo que 1996
se lo había guardado, y que marchaba 1997
a visitar en casa unos altares, 1998
y pensé que no se lo tomaría. 1999
CORO
Y eso es verdad, pero lo tomó luego, 2000
justo después cuando hubo regresado. 2001
MASINISA
Demasiado rápida fue, y yo fui 2002
fuera de todo deber tibio y lento, 2003
cuando intentaba el modo de librarla. 2004
CORO
¿Entonces la queríais ayudar? 2005
MASINISA
En cuanto hubiese caído la sombra, 2006
yo quería mandarla hacia Cartago, 2007
en el silencio oscuro de la noche 2008
y ver luego qué podía pasar. 2009
CORO
Triste, cuando el cielo destina un mal, 2010
no puede esquivarlo algún juicio humano. 2011
MASINISA
¿Y dónde yace la infeliz mujer? 2012
CORO
En medio del atrio sobre un tapete. 2013
MASINISA
Deseo verla, antes de que esta tierra 2014
me esconda eternamente el bello rostro. 2015
CORO
Levantad esa tela que la cubre. 2016
ERMINIA
¡Ay, ay, ay! 2017
MASINISA
¡Mi amada consorte, cómo he de veros, 2018
perdí en un instante todo deleite! 2019
¡Con cuánto placer había llegado 2020
la boda que tantos años busqué; 2021
y ahora se ha disuelto en un momento 2022
sin dejar ningún consuelo a este triste! 2023
¡Qué azar más duro por segunda vez 2024
lo ha perturbado! ¡Ay de mí, cruel Fortuna! 2025
¡Ay que fui mi ministro del dolor, 2026
pero solo a mí y mi estupidez culpo, 2027
y esto me provocará un llanto eterno! 2028
CORO
A veces se esconde el bien que tenemos: 2029
lo ignoramos hasta que lo perdemos. 2030
MASINISA
Quiero tocarle una vez más la mano. 2031
ERMINIA
No lo hagáis, señor, si queréis cuidar 2032
de no hacer daño al alma desligada. 2033
MASINISA
Decís bien; porque le molestaría 2034
la mano que está implicada en su muerte 2035
y también es culpable de mi ruina. 2036
Quédate entonces en paz alma santa. 2037
CORO
Cada cosa mortal el tiempo mengua, 2038
y vuelve a elevar después, a su gusto, 2039
pero nuestra virtud nos sigue sola, 2040
vive con nosotros, y nunca muere, 2041
así espero aún que esta mujer viva. 2042
MASINISA
Haréis bellas y honorables exequias 2043
a mi nueva y queridísima esposa, 2044
antes que el sol se esconda por el Íbero, 2045
que todo el mundo se vista de negro, 2046
y yo también me vestiré, pues ya 2047
nunca enterraré a otro ser más querido. 2048
Después vos, Erminia, como cuñada 2049
siempre os quiero tener mientras yo viva. 2050
Y si por vos o estas otras mujeres 2051
puedo hacer algo, solo demandadlo 2052
que mucho me agradará complaceros, 2053
pues el amor que tuve a Sofonisba 2054
mientras vivía, tras su muerte aún 2055
quiero transmitirlo a los que ella amaba. 2056
ERMINIA
Señor, sé que sabéis qué necesito, 2057
y que sabéis que otra cosa no ansío, 2058
sino regresar a la patria mía, 2059
así que no os haré ruegos más largos 2060
que ver la necesidad del amigo, 2061
y pudiendo ayudar esperar ruegos, 2062
me parece que es negarse tácitamente. 2063
MASINISA
Mientras la fría sombra de la tierra 2064
cubra con su manto nuestro hemisferio, 2065
os podréis marchar con seguridad 2066
de Cirta; y también me contentará 2067
que llevéis con vos todo lo que os plazca 2068
y os daré caballos, y compañía 2069
que os conducirán hasta vuestra tierra, 2070
por lo que seguro se alegrará 2071
Sofonisba en la otra vida al oírlo. 2072
ERMINIA
Y yo os estaré muy agradecida, 2073
pues en tan agria y pésima fortuna 2074
no podría obtener cosa más grata. 2075
MASINISA
Id dentro, y que se tenga gran cuidado 2076
de hacer exequias lujosas y bellas, 2077
que ya encontraré cómo podréis iros. 2078
Mas que esto quede entre vosotras, damas. 2079
Mandad decir a toda la ciudad, 2080
que vengan todos a honrar a su reina 2081
ERMINIA
Se hará todo aquello que habéis impuesto. 2082
CORO
La falsa esperanza de los mortales, 2083
como oleaje en río embravecido, 2084
ora visible, ora consumido. 2085
Muchas veces, cuando tiene más fuerza, 2086
y parece más contenta y más mansa 2087
que todo, el cielo envía alguna ruina. 2088
Y entonces, cuando el mar más se refuerza 2089
y menos se espera, su furia amansa, 2090
y es un balanceo la ola marina, 2091
pues el futuro en la virtud divina 2092
está, cuyo hábito desconocido 2093
deja el prever de luz desposeído. 2095