William Shakespeare
Julio César
Julius Caesar
Traducción
de
Julius Caesar
Shakespeare, William. <<Julio César>> . Traducido por Guillermo Macpherson. Madrid, 1885. Obras dramáticas de Guillermo Shakespeare.
Joan Oleza Simó
(Investigador principal)
Guillermo Macpherson
(Traductor)
Soler Sánchez, Victoria
(Editor)
Español · Verso · 2401 versos
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Prólogo
El Julio César de Shakespeare fué impreso por vez primera en el in-folio de 1623, y, según Ulrici y otros célebres críticos, escrito en 1607; pero Payne Collier pretende probar que se escribió y representó antes de 1603, fundándose en la patente analogía que hace notar entre un trozo del drama de Drayton, intitulado La guerra de los Barones, publicado en ese año, y los siguientes versos del quinto acto de esta tragedia, puestos en boca de Marco Antonio cuando le anuncian la muerte de Marco Bruto: Dulce su vida fue. Los elementos En él tan combinados, que bien pudo Orgullosa exclamar naturaleza: «Un hombre ahí ved,» al universo entero. Los versos de Drayton y de Shakespeare son verdaderamente tan semejantes, que no cabe razonable duda de que los unos sean copia de los otros; y es natural suponer, aun cuando no existieran mas que recelos acerca del particular, que Drayton fue el plagiario; pero en realidad pueden aducirse argumentos sólidos para dar más fuerza á esta presunción. Pudiera Shakespeare, acaso inconscientemente, haberse apropiado el pensamiento de Drayton, mas en este caso es difícil suponer que hubiera sido así; pues la mayor prueba que un poeta como este puede dar de creer que una idea le pertenece, es repetirla en sus obras, y Shakespeare repite este mismo pensamiento en el Hámlet, cuando en el famoso diálogo del tercer acto, entre Hámlet y su madre, el hijo indignado, celebrando á su padre, exclama: ……….Tal conjunto De belleza formado parecía En competencia por los Dioses todos Para mostrar lo que es un hombre al mundo. Además, en las ediciones del drama La guerra de los Barones de 1605, 1607, 1608, 1610 y 1613, los versos de que se trata fueron impresos como aparecieron en la edición de 1603; pero en la de 1619, después de la muerte de Shakespeare, y, por consiguiente, antes de que se imprimiera el Julio César en el in-folio de 1623, Drayton introdujo una variación en ellos, con la cual acentuó aún más esta semejanza. Enrique Víctor Hugo añade que, bajo la fe de la generalidad de los comentaristas, por largo tiempo creyó que el Julio César fue escrito en los últimos años de la vida del poeta; pero que el estudio profundo del texto le ha demostrado lo erróneo de esta opinión; pues en este drama no aparece aún esa forma precisa y potente que revelan las últimas producciones de Shakespeare, esa frase lacónica hasta la brusquería, elíptica hasta la oscuridad, condensada hasta el punto de reunir en las menos palabras que es posible la mayor posible cantidad de ideas. En el Julio César se observa más claridad en los pensamientos, más limpieza en la frase, más verbosidad, lenguaje más redondo y fácil, indicando que fue escrito en la época que la crítica alemana ha denominado la segunda de Shakespeare, ó séase entre los años 1592 y 1598, cuando el Gran Dramático produjo el Ricardo III, El Mercader de Venecia, Sueño en noche de Verbena, Romeo y Julieta y otras obras. Halliwell viene también á confirmar estas opiniones; pues afirma que Weever, en su Espejo de Mártires publicado en 1601, alude al discurso de Marco Antonio, y que evidentemente tuvo á la vista, no el texto de Plutarco, sino la oración que Shakespeare pone en boca del futuro triunviro ante el cadáver de César. Voltaire, aunque á veces se siente fascinado por el genio de Shakespeare, como se sentía a veces Moratín también, no pudo ni por un momento sacudir el yugo de sus prejuicios, y al hablar de esta tragedia, la censura duramente porque la acción es doble y porque no hay verdadero héroe en ella; y realmente si se la juzga por los cánones clásicos, es quizá una de las más defectuosas del teatro Shakesperiano. Mas como el objeto del autor no es dramatizar la muerte de César, ni encomiar la virtud de Bruto, ni patentizar las premeditaciones de Casio, ni hacer ver el mundanal talento de Marco Antonio, ni, en una palabra, dramatizar un suceso aislado en la vida de un héroe, no puede ser juzgado por leyes aplicables al caso. El Julio César forma la segunda parte de la trilogía romana que escribió Shakespeare para manifestar cómo iba muriendo la República y cómo se iba aproximando el Imperio, tarea literaria tan legítima como lo es la de escribir un drama ajustado á clásicos dogmas. Esta trilogía principia con el Coriolano, en donde vemos á Roma joven todavía. Sigue con el Julio César representando una Roma adulta, y acaba con Marco Antonio y Cleopatra que nos muestra una Roma caducando ya. Shakespeare en esta obra acaso juzga injustamente á César, realzando sus defectos y no acentuando sus virtudes; pero lo juzga como lo juzga Plutarco y como lo juzgaba el pueblo inglés en vísperas de su revolución. No son imputables á Shakespeare equivocaciones que sólo la profunda crítica histórica de más modernos tiempos ha logrado desvanecer. Él se atuvo á la historia de Plutarco, y para él Julio César era sobre todo un ser ambicioso que pretendía mermar las libertades patrias. Maravilla que con semejantes prejuicios un poeta se muestre tan imparcial como Shakespeare aparece en esta obra, en la que con asiduo cuidado y con escrupulosa honradez procura atenerse á lo que juzga la verdad histórica. Quiso evidentemente dramatizar los incidentes de aquel interesante período de la historia de Roma, ateniéndose á las Vidas de Julio César y de Marco Bruto escritas por Plutarco, y conserva y glosa aun lo anecdótico y trivial que es esas Vidas se encuentra; pero de manera tan natural introduce en las diferentes escenas de su tragedia el texto de esas biografías, que es difícil conocer cuándo copia ó cuándo inventa sin tener el original delante ó sin tener muy feliz memoria. El pronóstico de la muerte de César por el adivino, su ratificación más tarde; el aviso de Artemidoro; la ofrenda que se vió no tener corazón; el sueño de Calpurnia; las vacilaciones de César, su preocupación con respecto á la esterilidad de las mujeres, su antipatía á la gente flaca; todas las circunstancias referentes al juramento de los conjurados; las relaciones de Porcia hacia Bruto; la prueba de que habla, sus quejas; la contestación de Bruto á Porcia, su intranquilidad, su salida de casa; la pregunta de Casio á Bruto de si se conoce; los anónimos; los accidentes todos de la muerte de César; la manera de hacer á César ir al Capitolio propuesta por Decio Bruto; la conducta de Marco Antonio inmediatamente después de la muerte de César; el sueño del poeta Cina, su muerte por haberlo confundido el pueblo con Cina el conspirador; la disputa de Bruto y Casio, su reconciliación antes de la batalla, su discusión acerca de si el hombre debe ó no suicidarse; la equivocación de Bruto creyendo perdida la batalla, su ambiguo éxito al principio; el suicidio de Bruto, el de Casio, la muerte de éste con la misma arma que hirió á César, — todo esto y mucho más se encuentra en las biografías de Plutarco y en el Julio César de Shakespeare. ¡Cuán equivocados están los que imaginan que Shakespeare escribía únicamente á impulsos de lo que se da en llamar inspiración! Con la lectura de este drama queda probado el gran esmero que ponía al escribir sus obras. En esta pretende casi ser historiador, ateniéndose, como queda dicho, con una escrupulosidad que pasma, á lo que considera ser la verdad. Por otra parte, las que para menor inteligencia serían seguramente insuperables ligaduras, para aquel ingenio brillante no resultan ni aun estorbo siquiera; y, sin apartarse un punto de la historia que le sirve de base, traza cuadros tan animados y sorprendentes, cual no los ha producido la imaginación que menos trabas se haya impuesto. La conversación del primer acto entre Bruto y Casio, cuando éste trata de indagar cómo piensa su amigo; la escena también del primer acto entre Casio y Cina; el pacto entre los conjurados; las quejas de Porcia á su esposo; el discurso de Marco Antonio ante el cadáver de César, y la disputa y reconciliación de Bruto y Casio, son muestras de lo que puede hacer el ingenio humanos en obras literarias apropiándose la historia. Shakespeare, con profundo conocimiento del corazón y con arte superior, presenta —sin faltar á la verdad histórica de su siglo— como personaje escasamente simpático á César, cuando ya empañaban su gloria milita las nubes de su desordenada ambición pretendiendo ser rey, y cuando despreciaba el poder del Senado y abyectamente adulaba á la plebe; y logra así no conmover por demás con aquel alevoso asesinato las fibras sensibles de su auditorio, conservando vivo hasta el final el interés de su tragedia, que en realidad lo mismo se podría intitular Marco Bruto ó Cayo Casio ó Marco Antonio, que Julio César.
JULIO CÉSAR
OCTAVIO CÉSAR
Triunviros después de la muerte de César.
MARCO ANTONIO
Triunviros después de la muerte de César
M. EMILIO LÉPIDO
Triunviros después de la muerte de César
CICERÓN
Senadores.
PUBLIO
Senadores
POPILIO LENA
Senadores.
MARCO BRUTO
Conspiradores
CASIO
Conspiradores
CASCA
Conspiradores.
TREBONIO
Conspiradores.
LIGARIO
Conspiradores.
DECIO BRUTO
Conspiradores.
METELO CÍMBER
Conspiradores.
FLAVIO
Tribunos.
MARULO
Tribunos.
ARTEMIDORO
sofista de Gnido.
UN ADIVINO
OTRO POETA.
LUCILO
Amigos de Bruto y Casio.
TITINO
Amigos de Bruto y Casio.
MESALA
Amigos de Bruto y Casio.
CATÓN, el joven.
Amigos de Bruto y Casio.
VOLUMNIO
Amigos de Bruto y Casio.
ESTRATO
Siervos de Bruto.
LUCIO
Siervos de Bruto.
DARDANIO
Siervos de Bruto.
PÍNDARO
Siervo de Casio.
CALPURNIA
mujer de César.
PORCIA
mujer de Bruto.
Senadores, ciudadanos, guardias, servidores,
etc.
CINA
Conspirador
CINA, el poeta
TODOS
VARRO Y CLAUDIO
Acto I
ACTO PRIMERO.
ESCENA PRIMERA.
(Roma.Una calle.)
(Entran FLAVIO, MARULO y una turba de CIUDADANOS.)
FLAVIO.
Idos a vuestras casas, gente ociosa. A vuestras casas. ¿Por ventura es fiesta? ¡Qué!
¿no sabéis que siendo menestrales
1
Debéis llevar en días de trabajo
2
De vuestra profesión el distintivo?
3
Habla, ¿qué oficio tienes?
4
CIUD. 1.º
Carpintero.
MARULO.
¿Dónde está tu mandil? ¿Dónde tu regla?¿Por qué te vistes tus mejores galas? Y tú, ¿qué oficio tienes?
CIUD. 2.º
Francamente, con relación a trabajos finos, no hago, como si dijéramos, más que remendar.
MARULO.
—¿Pero qué oficio es el tuyo? Contesta de seguida.
CIUD. 2.º
—Oficio, señor, que espero seguir con la conciencia limpia, pues compongo lo que el roce del mundo desgasta.
MARULO.
—Bribón, ¿qué oficio? Bribonazo, ¿qué oficio?
CIUD. 2.º
—Suplico que no te descompongas; pero si te descompones, puedo componerte.
MARULO.
—¿Qué quieres decir con eso? ¡Componerme, tunante!
CIUD. 2.º
—Sí, señor, remendaros.
MARULO.
—Con que eres remendón, ¿no es eso?
CIUD. 2.º
—Verdaderamente, vivo sólo de la chaveta; y no me meto ni en negocios ni con mujeres para no perderla. Soy, hablando con propiedad, cirujano de calzas viejas: cuando están lisiadas, yo las curo. Hombres tan de pro como los que más, han hecho camino con mis obras.
FLAVIO.
—Pero ¿por qué no estás hoy en tu tienda? ¿Por qué vas capitaneando a estas gentes por las calles?
CIUD. 2.º
—Francamente, para que gasten el calzado y procurarme mayor parroquia; pero, a decir verdad, holgamos por ver a César y regocijarnos en su triunfo.
MARULO.
¿Por qué regocijaros? ¿Qué conquista
5
Consiguió? ¿Qué cautivos hoy en Roma
6
Son de las ruedas de su carro adorno?
7
Torpes, estultos, seres insensibles,
8
Pechos de pedernal, crueles Romanos,
9
¿Olvidáis a Pompeyo? ¿Cuántas veces
10
Muros, resaltos, torres y ventanas
11
Ocupasteis, llevando a vuestros hijos
12
En brazos, y esperasteis todo un día
13
Allí pacientes para ver de Roma
14
Al gran Pompeyo atravesar las calles?
15
¿Y su carroza al divisar, no hendieron
16
Vuestros gritos los aires de tal modo
17
Que el Tíber en su cauce retemblaba
18
Al escuchar los repetidos ecos
19
Que en sus cóncavas márgenes vibraron?
20
¿Y ahora os ponéis vuestro mejor vestido?
21
¿Y ahora queréis fraguaros una fiesta?
22
¿Y ahora esparcís en su sendero flores
23
Porque pisó la sangre de Pompeyo?
24
Idos:
25
Idos a vuestras casas. De rodillas
26
Impetrad de los Dioses que las plagas
27
Que pide tanta ingratitud suspendan.
28
FLAVIO.
Idos, paisanos mío. Penitentes,
29
A los hombres reunid de vuestra clase,
30
Y al Tíber id; y con el llanto vuestro
31
Sus afluentes acreced de modo
32
Que sus orillas más excelsas besen.
33
((Vanse los ciudadanos.))
¡Mira cómo cedió su temple rudo!
34
¡Huyen amordazados por su culpa!
35
Del Capitolio tú la senda toma.
36
Yo por aquí. Despoja a sus estatuas
37
De todo adorno.
38
MARULO.
¿Pero puede hacerse?
Hoy son las Lupercales. Bien te consta.
39
FLAVIO.
Importa poco. Ni una imagen deja
40
De César con trofeos adornada:
41
Yo arrojaré a las turbias de las calles,
42
Y tú también si ves reunirse grupos.
43
Las plumas estas, por demás crecidas,
44
Que a las alas de César arrancamos,
45
Harán que vuelo más rastrero tome;
46
Pues si no, lo perdiéramos de vista,
47
Sumiendo a todos en servil espanto.
48
((Vanse.))
ESCENA II.
(Roma.‒Una plaza pública.)
(Entran, procesión con música, CÉSAR, ANTONIO ataviado para las carreras, CALPURNIA, PORCIA, DECIO, CICERÓN, BRUTO, CASIO y CASCA. Gran muchedumbre los sigue, entre ellos un ADIVINO.)
CÉSAR.
¡Calpurnia!
49
CASCA.
Callen todos. César habla.
((Cesa la música.))
CÉSAR.
¡Calpurnia!
50
CALPUR.
¿Qué, señor?
51
CÉSAR.
Cuando corriere Antonio,
52
ponte en su camino. —¡Antonio!
53
ANTONIO.
César, Señor.
54
CÉSAR.
Antonio, no te olvides
De tocar a Calpurnia cuando corras.
55
Los viejos dicen que mujer estéril
56
Que se tocare en tan sagrado curso,
57
Será fecunda.
58
ANTONIO.
Lo tendré presente.
Si dice César «Eso harás,» se hace.
59
((Música.))
CÉSAR.
Seguid. No falte ceremonia alguna.
60
ADIVINO.
¡César!
61
CÉSAR.
¿Quién llama?
62
CASCA.
(Cesa la música.) Que se callen todos. Silencio ya.
63
CÉSAR.
¿Quién es el que me llama? Más fuerte que la música, vibrante
64
Humana voz oigo gritarme «¡César!»
65
Habla, que César se dispone a oírte.
66
ADIVINO.
De los idus de marzo desconfía.
67
CÉSAR.
¿Quién es?
68
BRUTO.
Un adivino que guardarte
De los idus de marzo te aconseja.
69
CÉSAR.
Tráiganlo aquí. Le quiero ver el rostro.
70
CASIO.
Sal tú de entre la turba; mira a César.
71
CÉSAR.
Ahora ¿qué dices? Habla nuevamente.
72
ADIVINO.
De los idus de marzo desconfía.
73
CÉSAR.
Un soñador. Dejémosle.—Adelante.
74
((Música. Vanse todos menos Bruto y Casio.))
CASIO.
¿Vas a ver cómo salen las carreras?
75
BRUTO.
No tal.
76
CASIO.
Te lo suplico.
BRUTO.
No me gustan
Los juegos. Algo de ese genio alegre
77
Que en Antonio se ostenta, me hace falta.
78
Pero tus gustos impedir no quiero.
79
Te dejo, Casio.
80
CASIO.
Bruto, he observado
Que de los ojos tuyos la indulgencia
81
Y el cariño de antes no recibo;
82
Y tu reserva y tu frialdad son hartas
83
Para el amigo que te quiere.
84
BRUTO.
Casio,
Te equivocas. Velar mis ojos quise,
85
Para que yo tan solo percibiese
86
El dolor que se asoma a mi semblante.
87
Por contrarias pasiones conmovido
88
Me encuentro: por ideas que me callo,
89
Fundamento, quizás, de mi conducta.
90
Así que mis amigos no se ofendan,
91
Y entre ellos sabes, Casio, que te cuento.
92
Ni penséis que motiva mi desvío
93
Ninguna otra razón, sino que olvida
94
Su amor a los demás el triste Bruto
95
En esta lucha que consigo trae.
96
CASIO.
Mal, Bruto, entonces te juzgué. Por eso
97
Importantes ideas, serias dudas
98
He sepultado en este pecho mío.
99
Di, Bruto, ¿puedes tú verte la cara?
100
BRUTO.
No, Casio. No se pueden ver mis ojos
101
Si otro objeto no logra reflejarlos.
102
CASIO.
Verdad; y es grande lástima que espejo,
103
Bruto, tú no poseas que refleje
104
A tus ojos tus méritos ocultos,
105
Y así tu imagen contemplar podrías.
106
A la gente mejor que Roma encierra—
107
Excepto César inmortal—hablando
108
De Bruto, oí decir, al lamentarse
109
Del triste yugo que esta edad soporta:
110
Que ojalá que los ojos Bruto abriera.
111
BRUTO.
¿A qué peligros me conduces, Casio,
112
Que en mí lo que no hay quieres que busque?
113
CASIO.
Escucha, entonces, Bruto; y ya que sabes
114
Que sólo por reflejo puedes verte,
115
Tu espejo yo, descubriré modesto
116
Lo que existe en tu ser que no conoces.
117
Y no dudes de mí, Bruto querido,
118
Que nunca fui chancero, ni acostumbro
119
Con juramentos sazonar protestas
120
De amistad a cualquier advenedizo.
121
Si imaginas que adulo, que a persona
122
Que a mi pecho he estrechado vilipendio,
123
O si te consta que en festines hice
124
Protestas de amistad a todo el mundo,
125
Por hombre entonces peligroso tenme.
126
((Clarines y gritos.))
BRUTO.
¿Qué significan estos gritos? Temo
127
Que aclama por su rey la gente a César.
128
CASIO.
¡Ah, lo temes! ¿no es cierto? Pues entonces
129
Debo pensar que no te agrada.
130
BRUTO.
Casio,
Es verdad; y le quiero bien no obstante.
131
Mas ¿por qué me detienes tanto tiempo?
132
¿Qué me quieres decir? Si fuere cosa
133
Que con el bien común se relaciones,
134
Pon la honra y la muerte ante mis ojos,
135
Y con igual impavidez la vista
136
En ambas fijaré. Porque a los Dioses
137
Juro yo que es mi amor de la honra al nombre
138
Más grande que mi miedo de la muerte.
139
CASIO.
Tu ingénita virtud conozco, Bruto,
140
Lo mismo que conozco tu semblante.
141
Pues bien: se trata de la honra. Ignoro
142
Lo que pensáis tú y otros de esta vida.
143
En cuanto a mí, mejor vivir no quiero
144
Que vivir y temer a un semejante.
145
Libre nací cual César. Tú lo propio.
146
Ambos fuimos cual él alimentados;
147
Y ambos podemos soportar el frío
148
Del invierno cual él; pues cierto día
149
Tempestüoso y crudo, en que luchaba
150
Con sus playas el Tiber agitado,
151
César me dijo: «Casio, ¿te atrevieras
152
A echarte en la colérica corriente
153
Y aquel punto alcanzar?». Con mi armadura
154
Vestido como estaba, al escucharlo,
155
Me arrojé, convidándole a seguirme.
156
Y lo hizo. Rugía la corriente
157
Que con músculos rudos azotamos,
158
Abriéndonos camino al afrontarla
159
Con intrépidos pechos; pero antes
160
De llegar a aquel punto, César grita:
161
«Dame tu auxilio, Casio, ó me sumerjo.»
162
Cual nuestro insigne antecesor Eneas
163
De la incendiada Troya al viejo Anquises
164
Sacó sobre sus hombros, yo al cansado
165
César saqué del Tiber; y este hombre
166
Ahora es un Dios, y Casio un miserable
167
Que el cuerpo tiene que inclinar si acaso
168
César le inclina, al verle la cabeza.
169
En España, una vez que fiebre tuvo,
170
Observé cual temblaba en el acceso.
171
No; no lo dudes.—¡Este Dios temblaba!
172
Huyó el color de sus cobardes labios;
173
Y esos ojos, que espanto al mundo infunden,
174
Su luz perdieron. Le escuché quejarse,
175
Sí tal; y era su voz que a los Romanos
176
Aconsejó la oyeran y en sus libros
177
Sus frases escribir—¡quién lo creería!—
178
«Titino, dame de beber,» gritaba,
179
Como niña doliente. Causa asombro,
180
¡Oh Dioses! que hombre de tan débil fibra
181
Sea el primero de este inmenso mundo
182
Y se lleve la palma.
183
((Clarines y gritos.))
BRUTO.
¡Aun más aclamaciones!
184
Me pienso que motivan los aplausos
185
Nuevos honores con que a César brindan.
186
CASIO.
¡Vaya! Se apoya sobre el mundo estrecho
187
Cual coloso. Nosotros ¡pobres hombres!
188
Bajo sus grandes piernas caminamos
189
En pos de deshonrosas sepulturas.
190
Es de su suerte dueño el hombre a veces;
191
No es culpa de los astros, caro Bruto,
192
Es culpa nuestra que vivamos siervos.
193
¡César y Bruto! ¿Qué hay en ese César?
194
¿Por qué ese nombre suena más que el tuyo?
195
Escritos, son iguales: pronunciados,
196
Igual cadencia tienen. Si se pesan,
197
Pesan lo mismo. Conjurar se puede
198
Con ambos, y un espíritu tan presto
199
Con Bruto se alzará como con César.
200
Pues bien, en nombre de los Dioses todos,
201
Para tan grande ser el César este,
202
¿De qué se alimentó? ¡Funesto siglo!
203
Tu raza, Roma, de preclara sangre
204
No existe ya. Desde el diluvio, ¿cuándo
205
Hubo época alguna en que existiera
206
Un hombre nada más digno de fama?
207
¿Quién jamás, al hablar de Roma, dijo
208
Hasta este instante, que sus anchos muros
209
Un hombre solamente contenían?
210
Ya Roma es grande… y por demás, pues sólo
211
Un hombre en ella vive. ¡Oh! nuestros padres
212
Á ti y a mí de un Bruto nos contaron
213
Que su solio asentar dejara en Roma
214
Al diablo antes que a un rey.
215
BRUTO.
Tu amistad ni un instante pongo en duda.
216
Tus fines, incitándome, vislumbro.
217
Cómo y cuándo he pensado en estas cosas
218
Sabrás más adelante. Por ahora,
219
Por mi amistad te lo suplico, cesa
220
De conmoverme más. Lo que me has dicho
221
Pesaré. Lo que tengas que decirme
222
Oiré con atención, y tiempo propio
223
Para oir y tratar tan importantes
224
Asuntos buscaré. Mi buen amigo,
225
Hasta ese instante lo que digo rumia.
226
Bruto más se estimara ruin villano,
227
Que cual hijo de Roma se estimara
228
Soportando las duras condiciones
229
Que estos tiempos acaso nos impongan.
230
CASIO.
Celebro que mis débiles palabras
231
De Bruto al menos estas chispas saquen.
232
BRUTO.
Los juegos terminaron. César vuelve.
233
CASIO.
De la manga al pasar a Casca tira:
234
Te contará con su acritud de siempre
235
Cuanto hubiere ocurrido de importancia.
236
((Vuelve a entrar César con su séquito.))
BRUTO.
Así lo pienso hacer; mas mira, Casio;
237
La cólera en la faz de César arde,
238
Azorados están los que le siguen,
239
Pálida la mejilla de Calpurnia;
240
Y Cicerón, cual comadreja, chispas
241
Va echando por los ojos, como suele
242
Cuando algún senador le contradice.
243
CASIO.
Casca nos contará lo que ha ocurrido.
244
CÉSAR.
¡Antonio!
245
ANTONIO.
¡César!
CÉSAR.
Haz que me circunde
Gente obesa y peinada y que no vele.
246
¡Qué flaco! ¡Qué famélica apariencia
247
Es la de Casio! Por demás cavila,
248
Y tales hombres son muy peligrosos.
249
ANTONIO.
No es peligroso, no le temas, César;
250
Es honrado Romano y bien dispuesto.
251
CÉSAR.
¡Más grueso lo quisiera! Mas ¡no importa!
252
Y, sin embargo, si al temor sensible
253
Fuera mi ser, de nadie recelara
254
Cual de ese enjuto Casio. Mucho estudia;
255
Es gran observador, y los motivos
256
Ve de humanas acciones. Nunca, Antonio,
257
Cual asistes, asiste a las comedias;
258
No oye música, rara vez sonríe,
259
O sonríe de modo que parece
260
Mofarse de sí mismo, despreciando
261
El buen humor que a sonreír le obliga.
262
Tales hombres jamás dicha disfrutan
263
Mientras ven otro que les hace sombra,
264
Y son peligrosísimos por tanto.
265
Te digo yo lo que temerse debe,
266
No lo que temo yo: siempre soy César.
267
A mi diestra colócate; soy sordo
268
De este oído. Qué piensas de él deseo
269
Que con completa ingenuidad me digas.
270
((Vanse César y su séquito, excepto Casca.))
CASCA.
—Me tiraste del manto. ¿Querías hablarme?
BRUTO.
—Sí, Casca. Cuéntame qué ha pasado hoy y qué motiva el que César esté tan abatido.
CASCA.
—Pues le ofrecieron una corona; y, ofrecida que le fue, la apartó de sí con la mano, y el pueblo le vitoreó.
BRUTO.
—¿Qué motivó el segundo clamoreo?
CASCA.
—Pues lo mismo.
CASIO.
—Gritaron tres veces. ¿Qué motivó la última aclamación?
CASCA.
—Pues lo mismo.
BRUTO.
—¿Le ofrecieron tres veces la corona?
CASCA.
—Sí, señor, y la apartó de sí tres veces; pero cada vez con más suavidad, y cada vez que la apartaba de sí mis humildísimos convecinos le vitoreaban.
CASIO.
—¿Quién le ofreció la corona?
CASCA.
—Pues Antonio.
BRUTO.
—Dinos cómo, amigo Casca.
CASCA.
—Ahórquenme si puedo decir cómo fue aquello. Fue una pura farsa, y no presté atención. Vi a Marco Antonio ofrecerle una corona, que, a derechas, no era una corona, sino una especie de diadema; y, como os decía, la separó de sí una vez; pero aunque eso hizo, a mí me pareció como que la quería atrapar. Luego se la ofreció otra vez, y nuevamente la apartó de sí, pero a mí me pareció como que le disgustaba separársela de sus manos; y luego se la ofreció la tercera vez, y la apartó de sí por tercera vez; y, mientras que así la rehusaba, la chusma gritaba y aplaudía con sus callosas manos, echando al aire sus sudosos gorros y exhalando tantos y tan apestosos clamoreos porque César había rehusado la corona, que casi lo asfixiaron, pues se desmayó y cayó redondo. Yo, por mi parte, no me atreví a reírme, por temor de que al abrir mi labios se me colase ese aire inmundo.
CASIO.
—Pero, párate, te ruego. ¿Se desmayó César?
CASCA.
—Cayó al suelo en la plaza, echando espumarajos por la boca y quedó sin habla.
BRUTO.
—Es probable. Padece el mal caduco.
CASIO.
—No; César no tiene ese mal. Tú y yo y el honrado Casca, sí que tenemos el mal caduco.
CASIO.
—No sé qué quieres decir con eso, pero estoy seguro de que César cayó al suelo. Y era de ver cómo la turbamulta le aplaudía ó le silbaba, del mismo modo que hacen con los cómicos en el teatro.
BRUTO.
—¿Qué dijo cuando volvió en sí?
CASCA.
—¡Vaya! antes de caer y cuando se enteró de que la muchedumbre se alegraba de que rehusara la corona desabrochóse, presentando su cuello para que se lo cortasen. ¡Váyame al infierno entre los réprobos si, a ser del oficio, no le hubiera cogido la palabra! Y en esto cayó. Cuando volvió en sí, manifestó que si había dicho ó hecho algo que les desagradara, que se persuadiesen sus señorías que era por razón de su mal. Tres ó cuatro mujerzuelas que se hallaban junto a mí exclamaron: «¡Ay, qué buen alma!» y lo perdonaron de todo corazón; pero no hay que hacerles gran caso; pues, si César hubiera dado de puñaladas a sus madres, no hubieran dicho menos.
BRUTO.
—¿Y después de esto se vino tan abatido?
CASCA.
—Sí.
CASIO.
—¿Cicerón dijo algo?
CASCA.
—Sí. Habló en griego
CASIO.
—¿Sobre qué?
CASCA.
—Largo tiempo esperarás, si esperas a que yo te lo diga. Sin embargo, los que lo entendían miráronse y sonrieron moviendo sus cabezas; pero para mí fue griego. Podría daros aún más nuevas. Han puesto a buen recaudo a Marulo y a Flavio por haber despojado de sus adornos las estatuas de César. Aún más necedades pudiera referir si las recordara.
CASIO.
—¿Quieres cenar conmigo esta noche, Casca?
CASCA.
—No: estoy comprometido.
CASIO.
—¿Comerás conmigo mañana?
CASCA.
—Sí tal, si vivo, si eres de la misma opinión y si tu comida vale la pena de ser comida.
CASIO.
—Corriente. Te esperaré.
CASCA.
—Hazlo. Salud ambos.
((Vase.))
BRUTO.
Con los años, ¡qué áspero se ha vuelto!
271
Y era, al ir a la escuela, de buen temple.
272
CASIO.
Lo es, aunque tan toscas formas gaste,
273
Si se trata de audaz y noble empresa.
274
Su rudeza es la salsa de su ingenio,
275
Y hace a las gentes digerir sus frases
276
Con mejor apetito.
277
BRUTO.
Verdad. Te dejo ahora. Si es que quieres
278
Conmigo hablar, iré mañana a verte,
279
O a mi casa ven tú, si así te place.
280
CASIO.
Iré. Piensa hasta entonces en el mundo.
281
((Vase Bruto.))
Honrado eres tú, Bruto; mas sin duda
282
Ese honrado metal puede en la forja
283
Temple perder. Por eso es conveniente
284
Que el alma noble con su igual se trate.
285
¿Quién a la seducción siempre fue sordo?
286
César me odia; pero quiere a Bruto.
287
Si fuese Bruto yo, y él fuese Casio,
288
No me engañara, no. Varios escritos
289
Esta noche echaré por la ventana
290
Cual si partieran de diversa gente:
291
Todos hablando del respeto grande
292
Con que su nombre se pronuncia en Roma
293
E indicando de paso y con embozo
294
De César la ambición. Después, que César
295
A la silla se agarre. O lo botamos
296
O a soportar mayores malos vamos.
297
((Vase.))
ESCENA III.
(Roma, — Una calle.)
(Truenos y relámpagos.)
(Entran en direcciones opuestas CASCA con la espada desenvainada y CICERÓN.)
CICERÓN.
Casca, salud. ¿Llevaste a casa a César?
298
Por qué tan sin aliento y espantado?
299
CASCA.
¿No te conmueve ver la tierra firme
300
Vacilante temblar? Yo tempestades
301
He visto, Cicerón, en las que el viento
302
Tronchó con frenesí nudosa encina.
303
He visto al mar en su ambición, rugiente,
304
Hinchado y espumoso, confundirse
305
Pretender con la nube amenazante.
306
Mas nunca hasta esta noche, hasta ahora mismo,
307
Vi tempestades en que el fuego llueve.
308
O hay en los cielos intestina lucha,
309
O con los Dioses enojado el mundo
310
Su destrucción impávido provoca.
311
CICERÓN.
Cierto. ¿Has visto fenómeno más raro?
312
CASCA.
Un siervo—tú de vista lo conoces—
313
Alzó su mano izquierda, y llameaba
314
Ardiendo cual si fuese veinte antorchas,
315
Sin sentir impresión y sin quemarse.
316
Aún más—mi diestra aun la espada empuña,—
317
Hallé un león rondando el Capitolio,
318
que, torvo huyendo, con furor me mira
319
Sin dañarme. Cien pálidas mujeres
320
En un grupo reunidas, trastornadas
321
por el terror, que vieron me juraron
322
Ir las gentes ardiendo por las calles.
323
En el mercado ayer aves nocturnas
324
Viniéronse a posar al mediodía
325
Graznando y ayeando. Cuando ocurren
326
Tales prodigios, no nos digan luego:
327
«Es natural y son sus causas éstas…»
328
Pues, en mi juicio, anuncios portentosos
329
Para los pueblos son que así señalan.
330
CICERÓN.
Rara época es; pero estas cosas
331
Cada cual interpreta a su manera
332
Sin encontrar su conexión precisa.
333
¿Viene César mañana al Capitolio?
334
CASCA.
Sí; pues a Antonio le ordenó mandarte
335
Aviso de que allí iría.
336
CICERÓN.
Buenas noches.
El cielo airado, Casca, impide pasear.
337
CASCA.
Muy buenas noches, Cicerón.
338
((Vase Cicerón.))
(Entra CASIO.)
CASIO.
Di, ¿quién eres?
339
CASCA.
Un romano.
340
CASIO.
Por tu voz, eres Casca.
CASCA.
Buen oído. ¡Qué horrenda noche, Casio!
341
CASIO.
Noche hermosa para un hombre de bien.
342
CASCA.
¡Quién viera nunca un cielo tan airado!
343
CASIO.
Quienes vieran
344
Tan repleto de crímenes el mundo.
345
Por mi parte, las calles recorriendo,
346
Desprecié los peligros de esta noche,
347
Y cual me ves aquí, desabrochado,
348
A las centellas desnudé mi pecho:
349
Y al cruzar los relámpagos azules,
350
Que el seno abrir del cielo parecían,
351
Yo me ofrecí cual blanco de su golpe.
352
CASCA.
Pero, ¿por qué tentar así a los cielos?
353
Toca al hombre temblar y estremecerse
354
Cuando emisarios mandan tan terribles
355
Los altos Dioses para espanto nuestro.
356
CASIO.
¡Cuán torpe, Casca, eres! O te falta
357
Ese fuego vital que es de romanos,
358
O no lo muestras. Pálido te veo,
359
Pusilánime, dándote al asombro
360
Al ver del cielo la tremenda furia;
361
Pero si tú las causas comprendieras
362
Del porqué de esos fuegos, de esas sombras
363
Que vagan; de por qué brutos y aves
364
Su calidad y sus instintos pierden;
365
Por qué los viejos juegan, y los niños
366
Cavilan, y por qué los seres todos,
367
Leyes, naturaleza y facultades
368
Contraviniendo, monstruos aparecen…
369
Si eso vieras, verías que los cielos
370
Con su espíritu mismo los animan,
371
Y como medios de terror los usan
372
Para anunciarnos monstruosos males.
373
Ahora bien, Casca: te hablaré de un hombre
374
Cual la noche que así relampaguea,
375
Y truena, y los sepulcros abre, y ruge
376
Como ruge el león del Capitolio;
377
De un hombre a quien tú igualas y yo igualo
378
En su íntimo ser, mas que ha crecido
379
Tan gigante y se muestra tan terrible
380
Cual estas espantosas conmociones.
381
CASCA.
¿César no es ése de quien hablas, Casio?
382
CASIO.
Sea quien sea. Músculos y nervios
383
Hoy tienen los romanos, cual tenían
384
Nuestros antecesores; mas ¡ay triste!
385
Muertes las almas ya de nuestros padres,
386
De madres el espíritu nos rige,
387
Que es femenil nuestra humildad indigna.
388
CASCA.
Mañana, según dicen, el Senado
389
Á César aclamar por rey pretende;
390
Y exceptuando Italia, en todas partes,
391
Por mar y tierra, llevará corona.
392
CASIO.
Sé dónde entonces llevaré mi daga.
393
Casio de esclavitud a Casio indulta.
394
Así, Dioses, hacéis al débil fuerte;
395
Así, Dioses, postráis a los tiranos.
396
Ni alta torre de piedra, ni muralla
397
Hecha de bronce, ni escondida cárcel,
398
Ni eslabones de hierro ponderosos
399
El vigor del espíritu aprisionan.
400
Harta la vida de mortales trabas,
401
Siempre el poder de eliminarse tiene.
402
Esto sé yo, y el mundo entero sepa
403
Que la parte de yugo que me toque,
404
Yo sabré sacudir cuando me plazca.
405
((Sigue tronando.))
CASCA.
Y yo también, y a todo el mundo es dado
406
Su servidumbre cancelar si quiere.
407
CASIO.
¿Por qué ha de ser tirano entonces César?
408
¡Pobre hombre! quizás no fuera lobo
409
Si ovejas no creyese a los Romanos.
410
León no hubiera sido a no ser ciervos
411
Los Romanos. Incendio formidable
412
Con míseras aristas se promueve.
413
¿Qué andrajo, qué desecho, qué inmundicia
414
Es Roma que a propósito se juzga
415
Para alumbrar cosa tan vil cual César?
416
Pero ¡ay de mí! ¿a dónde me conduces?
417
Hablo quizás con voluntario siervo;
418
Tendré que responder de mis palabras,
419
Mas armas llevo y de peligros mofo.
420
CASCA.
Hablas a Casca, y hablas con un hombre
421
Que charlatán no es. —Dame tu mano.—
422
Procura conjurar estas desdichas,
423
Y este pie marchará tan adelante
424
Como el que marche más.
425
CASIO.
El trato acepto.
Ahora, Casca, sabrás que he convencido
426
A algunos nobilísimos Romanos,
427
Para una empresa acometer unidos
428
De honrosas y arriesgadas consecuencias.
429
Me aguardan en el atrio de Pompeyo
430
En este instante. En tan horrenda noche
431
No recorre las calles gente alguna.
432
Los elementos animar parecen
433
La obra que traemos entre manos,
434
Feroz y sanguinaria y espantosa.
435
CASCA.
Apártate, que alguno aquí se acerca.
436
CASIO.
Es Cina. Lo conozco por los pasos.
437
Amigo es.
438
(Entra CINA.)
¿Adónde tan aprisa?
CINA.
En busca tuya vengo. ¿Quién es ése?
439
¿Es, dí, Metelo Cimber?
440
CASIO.
No tal; Casca.
Un afiliado en vuestra empresa.— Dime
441
¿No contabais conmigo?
442
CINA.
Lo celebro.
¡Qué horrenda noche! Extraordinarias cosas
443
Dos o tres de los nuestros observaron.
444
CASCA.
¿No contabais conmigo?
445
CINA.
Sí, por cierto.
¡Oh Casio, si pudieras
446
Hacer que el noble Bruto nuestro fuese!...
447
CASIO.
Ten calma. Toma este papel, buen Cina.
448
Sobre la silla pretorial de modo
449
Trátalo de dejar que lo halle Bruto.
450
Este procura echar por su ventana.
451
En la estatua del viejo Bruto fija
452
Este con cera, y vuelve con nosotros
453
A reunirte en el atrio de Pompeyo.—
454
¿Están allí Trebonio y Decio Bruto?
455
CINA.
Menos Mételo Címber, todos. Este
456
Fue a buscarte a tu casa. Cual me ordenas,
457
Voy a distribuir estos escritos.
458
((Vase Cina.))
CASIO.
Después ven al teatro de Pompeyo.
459
Casca, ven, porque antes que amanezca
460
Ver a Bruto debemos en su casa:
461
Tres partes de él es mío; todo entero
462
Se entregará en la próxima entrevista.
463
CASCA.
El pueblo en alta estimación lo tiene,
464
Y aquello que en nosotros fuera indigno,
465
Su apoyo, por alquimia misteriosa,
466
Transformará en virtudes y excelencias.
467
CASIO.
Lo juzgas bien; su mérito comprendes
468
Y la gran falta que nos hace. Vamos:
469
La media noche es ya, y antes del alba
470
Despertarlo debemos y atraerlo.
471
((Vanse.))
Acto II
ACTO SEGUNDO.
ESCENA PRIMERA.
(ROMA. —Jardín de la casa de Bruto.)
(Entra BRUTO.)
BRUTO.
¡Hola, Lucio!—No puedo por los astros
472
Acertar cuánto falta para el día.
473
¡Hola, Lucio!—Quisiera de ese modo
474
Poder dormir.—¡Eh, Lucio! Presto, presto,
475
Que te despiertes digo.—¡Vamos, Lucio!
476
(Entra LUCIO.)
LUCIO.
¿Llamaba mi señor?
477
BRUTO.
Un candelabro
478
Lleva a mi estudio, enciéndelo y avisa.
479
LUCIO.
Lo haré, señor.
480
((Vase.))
BRUTO.
Con su muerte ha de ser; mas por mi parte
481
Para oponerme a él, sólo me impulsa
482
El bien común. ¡Pretende la corona!
483
Y es el caso saber hasta qué punto
484
Su condición se mudará con eso.
485
La clara luz del sol engendra al áspid.
486
Seamos cautelosos.—¿Coronarlo?
487
Eso… y así, le damos — concedido —
488
Aguijón con que hacer el daño puede.
489
Achaque suele ser de quien encumbra
490
Divorciar el poder y la conciencia.
491
Pero nunca, en verdad, vi subyugada
492
De César la razón a sus pasiones.
493
De incipiente ambición la escala empero
494
Es la humildad. Lo prueba la experiencia.
495
El trepador para subir la mira,
496
Pero al llegar al último peldaño,
497
Le vuelve las espaldas, mira al cielo,
498
Y desdeña los tristes escalones
499
Que le encumbraron. Puede hacerlo César.
500
Evitémoslo antes que lo hiciere;
501
Y pues razón no existe por ahora,
502
Es forzoso argüir que al encumbrarse
503
Estas desgracias surgirán y aquéllas.
504
Que hay que creer que es huevo de serpiente
505
Que dañino será cuando se incube,
506
Y que en el cascarón matar es fuerza.
507
(Vuelve a entrar LUCIO.)
LUCIO.
Arde en vuestro aposento el candelabro.
508
Una yesca al buscar, en la ventana
509
Este papel hallé, que estoy seguro
510
Que allí no estaba cuando fui a mi lecho.
511
BRUTO.
A tu lecho retorna.—Aun no es de día.—
512
¿Son los idus de marzo, di, mañana?
513
LUCIO.
Señor, yo no lo sé.
514
BRUTO.
Pues examina el calendario y vuelve.
515
LUCIO.
Así lo haré, señor.
516
BRUTO.
Las centellas que cruzan por el aire
517
Bastante luz para leer me prestan
518
(Abre el papel y lee.) «Bruto, duermes; despierta y sé tú mismo.
519
Y ¿debe Roma etcétera? Levanta
520
Tu voz, hiere, corrige. Bruto, duermes;
521
Despierta.» Instigaciones semejantes
522
Con frecuencia colocan a mi paso.
523
«Y ¿debe Roma etcétera?» Precisa
524
Su frase terminar. ¿Y debe Roma
525
Bajo el terror vivir de un hombre solo?
526
¿Qué? ¿Roma?—No arrojó mi antepasado
527
De las Romanas calles á Tarquino
528
Cuando se quiso rey llamar?—«Levanta
529
Tu voz, hiere, corrige.» Me suplican
530
Que levante la voz, que hiera... ¡Oh, Roma!
531
Si corregir se puede, te prometo
532
Que Bruto hará justicia a tu demanda.
533
(Vuelve a entrar LUCIO.)
LUCIO.
De marzo corren ya catorce días.
534
BRUTO.
Bien. Cuida de la puerta. Llama alguno. (Vase LUCIO.) Desde que Casio censurara a César
535
No he pegado los ojos.
536
Entre cumplir un acto tan terrible
537
Y mi primer impulso, el intervalo
538
Es cual fantasma de espantoso sueño.
539
El alma y mis potencias corporales
540
En discusión están, y así padece
541
Mi humano ser, como abatido reino,
542
Cruel revolución.
543
(Vuelve a entrar LUCIO.)
LUCIO.
Es el que llama vuestro hermano Casio,
544
Que os quiere ver, señor.
545
BRUTO.
Di, ¿viene solo?
LUCIO.
Otros vienen con él.
546
BRUTO.
¿Tú los conoces?
LUCIO.
No señor. Embozados todos vienen;
547
Sus sombreros calados sobre el rostro
548
Para que nadie conocerlos pueda
549
Por sus facciones.
550
((Vase LUCIO.))
BRUTO.
Pasen adelante.
Los conjurados son. ¿Di, te sonroja,
551
Conspiración, mostrar tu faz siniestra
552
De noche y cuando el mal tan libre vaga?
553
¿Dónde entonces verás, al ser de día,
554
Caverna suficientemente oscura
555
Para ocultar tu cara monstruosa?
556
No la busques. Tu rostro con sonrisas
557
Halagador encubre, que ostentando
558
Tu natural semblante, ni el Erebo
559
Tan opaco será que te guarezca.
560
(Entran CASIO, CASCA, DECIO, CINA, METELO CÍMBER y TREBONIO.)
CASIO.
Perturbamos, me temo, tu reposo.
561
Salud, Bruto. ¿Venimos a estorbarte?
562
BRUTO.
Una hora hace que salí del lecho,
563
Pues no pude dormir la noche entera.
564
¿Son conocidos míos estos hombres?
565
CASIO.
Todos lo son y a nadie ves que deje
566
De venerarte; y todos desearían
567
Que la opinión tuvieras de ti mismo
568
Que de ti todo noble en Roma tiene.
569
Este es Trebonio.
570
BRUTO.
Bien venido sea.
CASIO.
Decio Bruto.
571
BRUTO.
También muy bien venido.
CASIO.
Casca, Cina, Metelo Címber éste.
572
BRUTO.
Muy bien venidos todos.
573
¿Qué velador cuidado se interpuso
574
Entre los ojos vuestros y la noche?
575
CASIO.
¿Permites que te diga una palabra?
576
((Bruto y Casio hablan aparte.))
DECIO.
El Oriente es aquel. ¿Por ese lado
577
No rompe el día?
578
CASCA.
No.
CINA.
Sí tal. Perdona.
Esas franjas grisáceas, que guarnecen
579
Las nubes, mensajeras son del día.
580
CASCA.
Confesaréis que estáis equivocados.
581
Ahí sale el sol donde mi espada apunta,
582
Mucho más hacia el Sur, pues es preciso
583
Tener en cuenta la estación del año.
584
Dentro de un par de meses, más al Norte
585
Despuntará su luz. Yace el Oriente
586
En igual dirección que el Capitolio.
587
BRUTO.
Dadme las manos vuestras uno a uno.
588
CASIO.
Y juremos cumplir nuestro proyecto.
589
BRUTO.
No; no juréis. Si el sonrojado rostro,
590
Si la angustia del alma, si el reproche
591
Del mundo no son móviles bastantes,
592
Pongamos aquí fin, y cada uno
593
Vuélvase en busca del ocioso lecho.
594
Pábulo dad al fiero despotismo,
595
Y caigamos después uno tras otro.
596
Mas si estímulos son, como los juzgo,
597
Si su fuego enardece aun al cobarde,
598
Si con la cota de del valor reanima
599
Aun de la hembra el desmayado aliento,
600
¿Qué estímulo mayor, paisanos míos,
601
Que nuestra propia causa, que nos lleva
602
Correctivo a buscar? ¿Ni qué más lazo
603
Que la palabra que empeñada tienen
604
Nobles Romanos que cejar no saben?
605
¿Qué juramento más que el compromiso
606
De nuestra honra con la honra ajena,
607
De cumplir o morir en la demanda?
608
Que juren sacerdotes y cobardes,
609
Hombres astutos, viejos corrompidos,
610
Y almas enfermas que en el mal se gozan.
611
Que en viles causas juren esos seres
612
De quienes cabe duda: no turbemos
613
La serena virtud de nuestra empresa
614
Ni el temple de este espíritu indomable,
615
Pensando que requieren nuestra causa
616
Ni nuestros actos juramento alguno,
617
Pues cada gota que de sangre lleva
618
Cada Romano, con orgullo tanto,
619
Es culpable de sendas bastardías
620
Si en la parte más mínima faltase,
621
Tan siquiera una vez, a su promesa.
622
CASIO.
¿Qué hacer con Cicerón? ¿Lo tanteamos?
623
Su auxilio puede ser de gran valía.
624
CASCA.
No está bien excluirlo.
625
CINA.
No por cierto.
METELO.
¡Oh! Contemos con él. Sus níveas canas
626
Nos ganarán la estima de las gentes,
627
Y comprarán las lenguas que realcen
628
Nuestros actos. Dirán que su talento
629
Nuestras manos guió, sin que aparezcan
630
Ni nuestra poca edad ni audaz conducta,
631
En su imponente calma sepultadas.
632
BRUTO.
No le nombréis. En él no confiemos.
633
No seguirá jamás plan que otro inicie.
634
CASIO.
Pues dejadlo.
635
CASCA.
Verdad; no nos conviene.
DECIO.
¿Morirá sólo César?
636
CASIO.
Oportuna
Es la pregunta, Decio. Marco Antonio,
637
De César tan querido, no debiera
638
Sobrevivir a César. En intrigas
639
Es hábil; ya sabéis que tiene medios
640
Y puede, aprovechándolos, dañarnos.
641
Precaviéndonos, pues es conveniente
642
Que a un mismo tiempo Antonio y César caigan.
643
BRUTO.
Sangrienta por demás nuestra conducta,
644
Cayo Casio, creerán, tajando miembros
645
Después de haber cortado la cabeza,
646
Cual si la muerte diéramos con furia,
647
Y la crueldad siguiese, pues Antonio
648
Es de César un miembro solamente.
649
Ser sacrificadores es preciso,
650
No carniceros, Casio. Nos alzamos
651
Todos contra el espíritu de César;
652
Y del hombre el espíritu no sangra.
653
¡Oh, que herir al espíritu de César,
654
Sin lastimar su cuerpo, fuera dado!
655
Mas, ¡ay, que César sangrará por ello!
656
Matémosle, dignísimos amigos,
657
Con valor, no con saña. Que aparezca
658
Manjar para los Dioses preparado,
659
Y no despojo de lebreles digno.
660
Que nuestros corazones nos inciten,
661
Y que al par nos contengan, como suelen
662
Hacer astutos amos cuando impulsan
663
A sus sirvientes á violenta empresa.
664
Esto hará que parezca necesario
665
El propósito nuestro, no venganza;
666
Y, a la vista del público, seremos
667
Purgadores así, mas no asesinos.
668
Y, en cuanto a Marco Antonio, no os preocupe;
669
Hará lo que de César haga el brazo,
670
Cuando de César falte la cabeza.
671
CASIO.
Le temo yo, no obstante; que profunda
672
Es su amistad a César.
673
BRUTO.
¡Ay, buen Casio!
No pienses más en él.—Si quiere a César,
674
Él hará lo que pueda por sí solo;
675
Morir por César de dolor: y eso
676
Es harto, pues le agrada divertirse,
677
La crápula y el trato de las gentes.
678
TREBON.
Temerle no debemos. Que no muera.
679
Que viva, y él reirá de esto más tarde.
680
BRUTO.
Silencio. ¿Qué hora es?
681
((Suena un reloj.))
CASIO.
Las tres sonaron.
TREBON.
Separarnos debemos.
682
CASIO.
Aun se duda
Si César hoy saldrá. Supersticioso
683
Se ha vuelto últimamente, abandonando
684
Las creencias que tuvo en otros tiempos
685
Sobre prodigios, sueños y visiones.
686
De esta noche el espanto nunca visto,
687
Y la opinión de sus augures, puede
688
Quizá impedir que hoy vaya al Capitolio.
689
DECIO.
Tal cosa no temáis; si eso pensare.
690
Yo le convenceré, pues aunque escucha
691
Con la risa en los labios que se apresan
692
Unicornios con árboles, y osos
693
Con espejos, con hoyos elefantes,
694
Con red leones y hombres con lisonjas,
695
Cuando después le digo que detesta a todo adulador, «sí,» me responde,
696
Precisamente cuando más lo adulo.
697
Dejadme trabajar:
698
Dando a su humor la dirección precisa,
699
Yo lograré que vaya al Capitolio.
700
CASIO.
No tal. Todos iremos a buscarlo.
701
BRUTO.
Cuando dieren las ocho, ¿no más tarde?
702
CINA.
No más tarde ha de ser.—Que no haya falta.
703
METELO.
Es a César hostil Cayo Ligario,
704
Que reprendido fue porque á Pompeyo
705
Encomió; mas lo echáis ahora en olvido.
706
BRUTO.
Pues, amigo Metelo, ve en su busca.
707
Me quiere bien, y con razón de sobra.
708
Di que venga; veré de asegurarlo.
709
CASIO.
Va amaneciendo; te dejamos, Bruto.
710
Partid, amigos. Todos recordemos
711
Lo dicho, y demostrad que sois Romanos.
712
BRUTO.
Dignísimos amigos, bulliciosos
713
Ostentaos y alegres, no se vea
714
El propósito nuestro en el semblante;
715
Y, como nuestros cómicos romanos,
716
Serenidad al exterior y brío,
717
Y a despedirnos ya.—Salud a todos.
718
((Vanse todos menos Bruto.))
¡Muchacho! ¡Lucio! ¿Duermes?—Nada importa.
719
El plácido, dulcísimo rocío
720
Goza del sueño. Libre de quimeras,
721
De fantasmas estás, con que al cerebro
722
Oprimen de este mundo los cuidados.
723
Por eso gozas sueño tan tranquilo.
724
(Entra PORCIA.)
PORCIA.
Bruto, señor.
725
BRUTO.
Mas, Porcia, ¿qué te pasa?
¿Por qué el lecho abandonas tan temprano?
726
No es conveniente a tu salud que expongas
727
Tu frágil ser del alba a la crudeza.
728
PORCIA.
Ni a tu salud tampoco: ahora dejaste
729
Mi lecho con desdén, y de repente
730
Te levantaste de la cena anoche,
731
Y con cruzados brazos, caviloso,
732
Al par que paseabas, suspiraste.
733
Y cuando te pregunto qué te ocurre,
734
En mí fijas adusto la mirada.
735
Insisto; mas despeinas tus cabellos,
736
E impaciente tu pie hiere la tierra;
737
Insisto aún, y nada me respondes;
738
Mas moviendo tu mano con enojo,
739
Que te deje me indicas, y eso hice,
740
Acrecentar temiendo tu impaciencia
741
Por demás encendida, y presumiendo
742
Que pasajero mal humor sería
743
Que en ocasiones acomete a todos.
744
Mas comer y dormir y hablar te impide;
745
Y si pudiese transformar tu cuerpo
746
Como te tiene trastornada el alma,
747
Ni aun yo pudiera conocerte, Bruto
748
¡Señor, que sepa yo cuál es tu cuita!
749
BRUTO.
No gozo de salud. Tan sólo es eso.
750
PORCIA.
Bruto discreto es. Si no gozara
751
De salud, de curarse trataría.
752
BRUTO.
Tal hago.—Vete al lecho, amada Porcia.
753
PORCIA.
¿Enfermo Bruto está, y es provechoso
754
Desceñido salir, y los vapores
755
Aspirar de la húmeda alborada?
756
¿Enfermo Bruto está, pero abandona
757
Su blando lecho, y el fatal contagio
758
Afronta de la noche, y desafía
759
La humedad y la atmósfera viciada
760
Para aumentar su mal?—No, Bruto mío.
761
En tu mente está el mal que te atormenta,
762
Que, por razón y por virtud del puesto
763
Que ocupo junto a ti, me corresponde
764
Conocer. De rodillas te conjuro
765
Por mi beldad, que un tiempo celebraste;
766
Por tus votos de amor, por ese voto
767
Que nos incorporó, que uno nos hizo,
768
Que a mí, que a ti, que a tu mitad confíes
769
La causa de tu pena. ¿Quiénes fueron
770
Los que a verte vinieron esta noche?—
771
Vinieron seis o siete, que ocultaron
772
Aun de la misma oscuridad sus rostros.
773
BRUTO.
Amada Porcia, no te postres.
774
PORCIA.
Fueras
Mi amante Bruto, y falta no me haría.
775
¿En el contrato, di, de nuestra boda,
776
Se dice, Bruto, que ningún secreto
777
Tuyo debo saber? Y ¿por ventura,
778
Soy yo tú, de manera limitada,
779
Para hacerte a la mesa compañía,
780
Tu lecho confortar, y hablar contigo
781
Alguna que otra vez? ¿Ocupo sólo
782
De tu cariño, di, los arrabales?
783
Si eso yo fuera y nada más, de Bruto
784
Porcia la dama es, mas no la esposa.
785
BRUTO.
Tú eres mi fiel, mi honrada esposa eres,
786
Más cara para mí que las rojizas
787
Gotas que al triste corazón afluyen.
788
PORCIA.
Si eso fuera verdad, yo conociera
789
Este secreto.—Soy mujer, lo admito;
790
Sin embargo, mujer que por esposa
791
Aceptó Bruto. —Soy mujer, lo admito;
792
Sin embargo, mujer de limpia fama;
793
La hija de Catón.—¿Acaso piensas
794
Que es mi fuerza la fuerza de mi sexo,
795
Teniendo padre tal y tal esposo?—
796
¿Qué te pasa? Jamás he de decirlo.
797
Pruebas he dado ya de mi firmeza
798
Cuando mi muslo herí con mano ruda.
799
Y si pude aguantar eso paciente,
800
¿Por qué no los secretos de mi esposo?
801
BRUTO.
¡Oh Dioses! ¡Digno de tan noble esposa
802
Hacedme a mí! Silencio, que alguien llama.—
803
Entra un momento, Porcia. Los secretos
804
Que en mi pecho encerré, más adelante
805
Compartiré contigo;
806
Mis compromisos todos, y las causas
807
Del sombrío carácter de mi rostro.
808
Déjame presto. ¿Quién llamaba, Lucio?
809
((Vase Porcia.))
(Vuelven a entrar LUCIO con LIGARIO.)
LUCIO.
Un enfermo, señor, que hablarte quiere.
810
BRUTO.
Cayo Ligario, de que habló Metelo.—
811
Muchacho, aparta. Ven, Cayo Ligario.
812
LIGARIO.
Deja a mi débil lengua saludarte.
813
BRUTO.
¡Qué tiempo has escogido, noble Cayo,
814
Para gastar pañuelo! No quisiera
815
Enfermo verte.
816
LIGARIO.
Si entre manos Bruto
Algún asunto tiene de honra digno,
817
Ha cesado mi mal.
818
BRUTO.
Ligario, tengo
Tal asunto entre manos; si tuvieres
819
Salud para escucharlo, lo sabrías.
820
LIGARIO.
¡Juro a todos los Dioses que veneran
821
De hinojos los Romanos, que depongo
822
Aquí mi enfermedad! Alma de Roma,
823
Tú de nobles ijares hijo bravo,
824
Cual exorcista á conjurar llegaste
825
De mi espíritu el mal. Dime que corra,
826
Y me verás luchar contra imposibles,
827
Y vencerlos también.—¿Qué debe hacerse?
828
BRUTO.
Obra en que han de sanar muchos enfermos.
829
LIGARIO.
¿Y en que hemos de enfermar a algunos sanos?
830
BRUTO.
Eso, también. Buen Cayo, lo que sea
831
Te diré de camino que marchemos
832
Y contra quién será.
833
LIGARIO.
Mis pasos guía.
Con corazón recién enardecido
834
Te sigo no sé a qué, pero me basta
835
Ser guiado por Bruto.
836
BRUTO.
Pues bien, sigue.
((Vanse.))
ESCENA II.
(ROMA.—En el palacio de César.)
(Truenos y relámpagos.—Entra CÉSAR en traje de noche.)
CÉSAR.
Esta noche ni el cielo ni la tierra
837
Han gozado de paz. Mientras dormía,
838
Ha gritado Calpurnia por tres veces:
839
«¡Favor, que a César matan!» Entre alguno.
840
(Entra un SIRVIENTE.)
SIRVIEN.
¡Señor!
CÉSAR.
Di que los sacerdotes sacrifiquen.
841
Y sepa yo cuál es el resultado.
842
SIRVIEN.
Así lo haré, señor.
((Vase.))
(Entra CALPURNIA.)
CALPUR.
César, ¿qué vas a hacer? ¿Salir intentas?
843
Lo que es hoy, de tu casa no te mueves.
844
CÉSAR.
César saldrá. Tan solo mis espaldas
845
Han visto los que a mí me amenazaron;
846
Al ver de César el semblante huyeron.
847
CALPUR.
Nunca en presagios he creído, César,
848
Pero me aterran hoy. Cuenta allí uno
849
Que a más de lo que vimos y sabemos,
850
Los guardias vieron hórridas visiones.
851
Ha parido en la calle una leona,
852
Y se abrieron las tumbas y sus muertos
853
Vomitaron. Guerreros, encendidos
854
En cólera, lucharon en las nubes
855
En filas y escuadrones, y formados
856
Como dispones el arte de la guerra,
857
Y ha regado su sangre el Capitolio.
858
Rumor de lucha estremeció los aires,
859
Y se oyeron relinchos de corceles,
860
Y ayes de moribundos, y fantasmas
861
Gritos dieron y aullidos por las calles.
862
¡Oh César! son inusitadas cosas
863
Que de terror me llenan.
864
CÉSAR.
¿Quién evita
Lo que los altos Dioses se proponen?
865
Pero César saldrá; que estos presagios
866
Al mundo entero como a César hablan.
867
CALPUR.
Cometas no se ven si muere un pobre,
868
Mas la muerte del grande el cielo alumbra.
869
CÉSAR.
Antes de hallar la muerte, los cobardes
870
Mueren veces distintas; los valientes
871
Sólo una vez la muerte saborean.
872
La maravilla que mayor asombro
873
A mí me causa, es del mortal el miedo,
874
Pues la muerte vendrá, cual fin preciso,
875
Cuando venga.
876
(Vuelve a entrar el SIRVIENTE.)
¿Qué dicen los augures?
SIRVIEN.
Pretenden que no salgas hoy de casa.
877
Al sacar las entrañas de una ofrenda,
878
Sin corazón al animal hallaron.
879
CÉSAR.
Así avergüenzan al pavor los Dioses.
880
Bestia sin corazón César sería
881
Si hoy, por temor, permaneciera en casa.
882
No lo hará César. El peligro sabe,
883
Por demás, que el peligro grande es César.
884
Somos leones que en el mismo día
885
Nacimos, yo el mayor y el más terrible,
886
Y César saldrá, pues.
887
CALPUR.
¡Ay, dueño mío!
Tu confianza tu razón anubla.
888
No salgas hoy. Mi miedo, no tu miedo
889
Considera que en casa te detiene.
890
Mandemos al Senado a Marco Antonio,
891
Y que te encuentras indispuesto anuncie.
892
Déjame de rodillas convencerte.
893
CÉSAR.
Marco Antonio dirá que mal me encuentro,
894
Y para complacerte, quedo en casa.
895
(Entra DECIO.)
Decio Bruto aquí está. Que él se lo diga.
896
DECIO.
César, salud. Buen día, digno César.
897
Al Senado pretendo acompañarte.
898
CÉSAR.
Vienes a buena hora. Mis respetos
899
Lleva a los senadores, y les dices
900
Que ir hoy no quiero—que no puedo es falso;
901
Que no me atrevo a ir, más todavía,
902
Que ir hoy no quiero, Decio, así les dices.
903
CALPUR.
Diles que enfermo está.
904
CÉSAR.
¿Mentirles César?
¿Va a ser el resultado de extenderse
905
Tan lejos este brazo en la conquista,
906
Temer decir lo que es verdad a canas?
907
Que César ir no quiere diles, Decio.
908
DECIO.
Dame alguna razón, César potente,
909
No se burlen de mí si tal les digo.
910
CÉSAR.
Es la razón mi voluntad, y basta
911
Con decir al Senado que no quiero;
912
Mas a ti te diré, porque lo sepas,
913
Y porque a ti te estimo, que Calpurnia,
914
Mi esposa, en casa detenerme quiere.
915
Esta noche soñó que vio mi estatua,
916
Cual fuente de cien bocas, pura y roja
917
Sangre manar, y que después vinieron
918
Numerosos Romanos eminentes
919
Allí risueños a bañar sus manos.
920
Y todo esto cual aviso juzga
921
De inminentes peligros, y de hinojos
922
Ahora me ruega que me quede en casa.
923
DECIO.
Ese sueño fue mal interpretado.
924
Fue visión halagüeña y venturosa.
925
Tu estatua dando sangre, en que se bañan
926
Risueños los Romanos, significa
927
Que regenerará tu sangre a Roma,
928
Y que, como reliquias y recuerdos,
929
Querrán los que más valgan recogerla.
930
Esto nos dice el sueño de Calpurnia.
931
CÉSAR.
Y muy bien que lo explicas de ese modo.
932
DECIO.
Sí tal; y más si escuchas lo que sigue.
933
Sábelo, pues.—Al poderoso César
934
Hoy el Senado brinda la corona.
935
Si dices que no vas, mudar consejo
936
Pudieran; o, quizás, tomarlo a burla,
937
Que alguno interpretar así podría:
938
«Disolved el Senado, hasta que sueños
939
Más gratos tenga la mujer de César.»
940
O afirmarán, si así César se esconde,
941
Que César miedo tiene.
942
Perdona, César; el cariño mío
943
Contra tu proceder a hablar me obliga,
944
Pues mi cariño a mi razón se amolda.
945
CÉSAR.
¡Cuán necios ya parecen tus temores,
946
Calpurnia! Me avergüenza haber cedido.
947
Venga mi manto, que ir es fuerza.—Mira
948
Allí para llevarme Publio viene.
949
(Entra PUBLIO, BRUTO, LIGARIO, METELO, CASCA, TREBONIO y CINA.)
PUBLIO.
César, salud.
950
CÉSAR.
Muy bien venido, Publio.
Hola, Bruto, ¿también así madrugas?
951
Casca, salud. Cayo Ligario, César
952
Nunca tan grande enemistad te tuvo
953
Cual la fiebre que así te ha enflaquecido.
954
¿Qué hora dio?
955
BRUTO.
César, son las ocho dadas.
CÉSAR.
Vuestro interés aprecio y cortesía.
956
(Entra ANTONIO.)
¡Ved! Antonio trasnocha y se divierte,
957
Mas madruga también. Salud, Antonio.
958
ANTONIO.
Lo propio al noble César.
959
CÉSAR.
Ve; diles que se alisten.
960
De que así me esperéis la culpa es mía.
961
¡Cina! ¡Metelo! ¿Qué? ¿También Trebonio?
962
Una hora te tengo reservada
963
Para que hablemos. Luego ven a verme,
964
Y a fin que no lo olvide, ponte cerca.
965
TREBON.
César, sí tal.
966
Tan cerca, que más lejos
Tus mejores amigos me querrían.
967
CÉSAR.
Entrad, amigos: libaremos juntos,
968
Y, cual amigos, juntos partiremos.
969
BRUTO.
Ese cual no es cual es. ¡Pensarlo, César,
970
Hace estallar el corazón de Bruto!
971
((Vanse.))
ESCENA III.
(Roma.—Una calle cerca del Capitolio.)
(Entra ARTEMIDORO leyendo un papel.)
ARTEMIDORO.
—«César, guárdate de Bruto; cuídate de Casio; no te acerques á Casca; no apartes tus ojos de Cina; no te fíes de Trebonio; observa atentamente á Metelo Címber; Decio Bruto no te quiere. Has ofendido a Cayo Ligario. Un solo pensamiento domina entre estos hombres, y se dirige contra César. Si no eres inmortal, vela por ti. La seguridad facilita la conspiración. Los prepotentes Dioses te amparen.—Tu amigo, ARTEMIDORO.»
Aquí me quedo hasta que César pase,
972
Y esto le doy cual él una instancia fuese.
973
Mi corazón lamenta que no pueda
974
Existir la virtud sin que le alcance
975
El diente de la envidia.—César, puedes,
976
Si esto lees, vivir; o pacto el hado,
977
Si no, con los traidores ha formado.
978
((Vase.))
ESCENA IV.
(Roma.— Otra parte de la misma calle. Ante la casa de Bruto.)
(Entran PORCIA y LUCIO.)
PORCIA.
Corre, corre, muchacho.—Te lo ruego.
979
Al Senado ve tú. No te detengas
980
A responderme. Vete.—¿A qué te paras?
981
LUCIO.
Para saber, señora, mi mensaje.
982
PORCIA.
Quisiera que te fueses y volvieses
983
Aun antes de decirte lo que quiero.
984
¡Oh firmeza, protégeme! Coloca
985
Entre mí lengua y corazón un monte.
986
De hombre es mi alma, de mujer mi fuerza,
987
¡Y es arduo a la mujer guardar secretos!
988
¡Aún aquí estás?
989
LUCIO.
¿Qué debo hacer, señora?
PORCIA.
Al Capitolio ir.
990
LUCIO.
¿Y eso tan solo?
Y aquí luego volver. ¿Y eso tan solo?
991
PORCIA.
Avísame, muchacho, si tu amo
992
Se encuentra bien, porque salió indispuesto.
993
De lo que César haga toma nota.
994
Mira qué pretendientes se le acercan.
995
Oye, ¿qué ruido es ese?
996
LUCIO.
No oigo nada.
PORCIA.
Oye. Pon atención. Cual de un tumulto
997
Oigo el sordo rumor. Hasta este sitio
998
Del Capitolio lo conduce el viento.
999
LUCIO.
Nada oigo yo, señora.
1000
(Entra un ADIVINO.)
PORCIA.
Oye tú; ven aquí. ¿Dónde has estado?
1001
ADIVINO.
¿Yo, señora? en mi casa.
1002
PORCIA.
¿Qué hora es esta?
1003
ADIVINO.
Serán sobre las nueve.
1004
PORCIA.
¿Al Capitolio, dime, llegó César?
1005
ADIVINO.
Aun no. Me voy para ocupar mi puesto,
1006
Y verle cuando llegue al Capitolio.
1007
PORCIA.
¿Alguna pretensión tienes con César?
1008
ADIVINO.
Sí señora. Si gusta, complaciente,
1009
César servir a César y escucharme,
1010
Le diré que á sí propio se defienda.
1011
PORCIA.
¡Qué! ¿Sabes si dañarle quiere alguno?
1012
ADIVINO.
Nada sé con certeza; mucho temo.
1013
Pasadlo bien. Se estrecha aquí la calle.
1014
Las turbas, que de César tras las huellas
1015
Siguen de senadores y pretores
1016
Y meros pretendientes, al que es débil
1017
Pueden, quizá, matar como lo estrujen.
1018
Voyme á sitio más ancho, desde donde
1019
Pueda hablar al gran César cuando pase.
1020
((Vase.))
PORCIA.
¡Ay de mí! ¡cuán débil cosa
1021
De la mujer el corazón!
1022
Que te amparen los cielos en tu empresa.
1023
El muchacho me oyó seguramente. —
1024
Es una pretensión que tiene Bruto
1025
Que le rehúsa César.— Desfallezco.
1026
Corre, Lucio. Recuérdame a tu amo.
1027
Dile que alegre estoy. Ven luego a verme,
1028
Y nuevas me traerás de lo que diga.
1029
((Vanse separadamente.))
Acto III
ACTO TERCERO.
ESCENA PRIMERA.
(Ante el Capitolio. — Los Senadores ocupan sus asientos. Gentes en la calle contigua al Capitolio, entre ellas, Artemidoro y el Adivino .— Clarines.)
(Entran CÉSAR, BRUTO, CASIO, CASCA, DECIO, METELO, TREBONIO, CINA, ANTONIO, LÉPIDO, POPILIO, PUBLIO y otros.)
CÉSAR.
Ya los idus de marzo aparecieron.
1030
ADIVINO.
Verdad es, César; pero no pasaron.
1031
ARTEMID.
¡César, salud! Estos renglones lee.
1032
DECIO.
Trebonio te suplica que repases,
1033
En cuanto puedas, esta humilde instancia.
1034
ARTEMID.
¡Oh César! preferencia da a la mía,
1035
Que atañe más a César. Lee, gran César.
1036
CÉSAR.
La última será, pues que me atañe.
1037
ARTEMID.
César, no te detengas.— Presto lee.
1038
CÉSAR.
¿Pero está loco?
1039
PUBLIO.
Deja el paso franco.
CASIO.
Hasta en la calle pretender te ocurre.
1040
Al Capitolio ve.
1041
((César entra en el Capitolio. Los demás le siguen. Todos los Senadores se levantan.))
POPILIO.
Ojalá que prospere nuestra empresa.
1042
CASIO.
¿Qué empresa, di, Popilio?
1043
POPILIO.
Buenos días.
((Adelántase hacia César.))
BRUTO.
¿Qué te dijo Popilio?
1044
CASIO.
Que ojalá nuestra empresa prosperara.
1045
Me temo que conozcan nuestros planes.
1046
BRUTO.
Ve, va en busca de César. Mira.
1047
CASIO.
Casca,
Prontitud, que se teme que lo eviten.
1048
¿Qué hacemos, Bruto? Si esto se descubre,
1049
O Casio o César ya tornar no pueden;
1050
Que muerte me daré.
1051
BRUTO.
Firmeza, Casio,
Popilio Lena a nuestro plan no alude.
1052
Impávido está César y él sonríe.
1053
CASCA.
Trebonio alerta está. Míralo, Bruto.
1054
De aquí alejar a Marco Antonio intenta.
1055
((Vanse Antonio y Trebonio. César y los Senadores ocupan sus asientos.))
DECIO.
¿Dónde Metelo está? Dirija luego
1056
Su pretensión a César.
1057
BRUTO.
Ya principia.
Acércate y secúndalo.
1058
CINA.
Tu mano,
Casca, será la que primero hiera.
1059
CASCA.
¿Estamos listos todos?
1060
CÉSAR.
¿Y qué pueden César hoy remediar y su Senado?
1061
METELO.
Excelso, insigne, prepotente César,
1062
Su humilde corazón Metelo Címber
1063
(Arrodillándose.) A tus pies pone.
1064
CÉSAR.
Címber, te lo vedo.
Tanta abyección, tan torpes cortesías,
1065
Del vulgo, acaso, encenderán la sangre,
1066
Transformando las leyes y sentencias
1067
En infantiles juegos. No imagines
1068
Que es de César la sangre tan rebelde
1069
Que disolver es dado su carácter
1070
Con lo que puede derretir al necio.
1071
Es decir, con melifluas palabras,
1072
Con bajas y serviles reverencias,
1073
Y con halagos propios de lebreles.
1074
Una sentencia desterró a tu hermano;
1075
Si, humillado, por él pides y halagas,
1076
Te aparto de mi senda como a un perro.
1077
Que César no es injusto ten sabido,
1078
Y que sólo razones le convencen.
1079
METELO.
¿Y no habrá voz más apta que la mía
1080
Que pueda penetrar con más dulzura
1081
En los oídos del insigne César
1082
Porque el destino de mi hermanos anule?
1083
BRUTO.
Sin adularte, yo beso tu mano,
1084
Suplicándote, César, que retorne
1085
Al punto Publio Címber.
1086
CÉSAR.
¡Cómo! ¡Bruto!
CASIO.
¡Perdón, César, perdón! Casio se postra
1087
Humilde hasta tus plantas, y te ruega
1088
El destierro anular de Publio Címber.
1089
CÉSAR.
Si fuese cual vosotros, cedería;
1090
Si, por ventura, yo rogar supiese,
1091
Cediera á ruegos. Pero soy tan firme
1092
Cual la estrella polar, que, fija, inmóvil,
1093
Par del cielo en la bóveda no tiene.
1094
Chispas sin fin el firmamento ostenta;
1095
De fuego todas son, todas brillantes;
1096
Mas su puesto ocupar sabe una sola.
1097
En el mundo es igual. Hombres lo pueblan,
1098
De carne y hueso son, e inteligentes;
1099
Mas, existe entre tantos, solo uno
1100
Que mantenga su puesto invulnerable
1101
Sin cejar una vez, —y yo soy ese.
1102
Por tanto, que aun en esto se conozca.
1103
Firmeza tuve al desterrar á Címber,
1104
Y firmeza igualmente disponiendo
1105
Que quede desterrado.
1106
CINA.
¡César!
CÉSAR.
¡Fuera!
¿Acaso a conmover vais el Olimpo?
1107
DECIO.
¡Gran César!
1108
CÉSAR.
¿No está Bruto inútilmente
De rodillas?
1109
CASCA.
¡Por mí las manos hablen!
((Casca hiere a César en el cuello. César le coge el brazo. Hiérenle luego varios conspiradores; el último Marco Bruto.))
CÉSAR.
¿Tú también, Bruto?— Muere, entonces, César.
1110
((Muere.—El Senado y el pueblo se retiran en tropel.))
CINA.
Independencia y libertad. Ha muerto
1111
La tiranía. — ¡Presto! por las calles
1112
Volando id y proclamadlo a gritos.
1113
CASIO.
A la tribuna algunos, y que griten:
1114
¡Independencia, libertad y fueros!
1115
BRUTO.
No hay que asustarse, pueblo y Senadores.
1116
Quedaos aquí. Permaneced tranquilos.
1117
Ha satisfecho la ambición su deuda.
1118
CASCA.
Ocupa, Bruto, la tribuna.
1119
DECIO.
Casio,
Ocúpala también.
1120
BRUTO.
¿Dónde está Publio?
CINA.
Aquí, por los sucesos aturdido.
1121
METELO.
Defendámonos juntos, que no vaya
1122
Algún parcial de César…
1123
BRUTO.
De defensa no habléis. Ánimo, Publio,
1124
Que ni a ti ni a ningún otro Romano
1125
Se pretende ofender. Publio, así dilo.
1126
CASIO.
Déjanos, Publio; que pudiera el pueblo
1127
Maltratar tu vejez, si nos ataca.
1128
BRUTO.
Hazlo. Del acto responsables sean
1129
Nadie más que nosotros los autores.
1130
(Vuelve a entrar TREBONIO.)
CASIO.
¿En dónde Antonio está?
1131
TREBON.
Fuese a su casa
Lleno de horror. Hombres, mujeres, niños,
1132
Cual si el juicio final llegado hubiera,
1133
Huyen sobrecogidos dando voces.
1134
BRUTO.
Hado, tu voluntad conoceremos;
1135
Sabemos que morir es necesario.
1136
Sólo el instante en que ha de ser, los días
1137
Que le restan aún, preocupa al hombre.
1138
CASIO.
Quien de su vida merma veinte años
1139
Esos al miedo de la muerte merma.
1140
BRUTO.
Es ventura el morir si eso se admite;
1141
Y de César así somos amigos,
1142
De su miedo a morir mermando días.
1143
Inclinaos, Romanos; hasta el codo
1144
En la sangre de César que hoy se bañen
1145
Vuestras manos; y tintas vuestras armas,
1146
Al Foro aproximémonos, llevando
1147
Enhiesto el rojo hierro, dando el grito
1148
De paz, de libertad e independencia.
1149
CASIO.
Inclinaos, bañaos. ¡Cuántas veces
1150
Verá lo porvenir representada
1151
Por nuevas gentes tan gloriosa escena,
1152
Y con acentos hoy desconocidos!
1153
BRUTO.
¡Cuántas veces en mero simulacro
1154
Sangrará César, que cual polvo yace
1155
A los pies de la estatua de Pompeyo!
1156
CASIO.
Y dirán de nosotros, si eso ocurre,
1157
Que libertad a nuestra patria dimos.
1158
DECIO.
Decid, ¿nos vamos?
1159
CASIO.
Todos. Bruto guíe,
Y su huella honrarán los más valientes,
1160
Los más honrados hombres que hay en Roma.
1161
(Entra un SIERVO.)
BRUTO.
¡Callad! ¿Quién es? Satélite de Antonio.
1162
SIERVO.
Que me arrodille así manda mi amo;
1163
Que así me humille Marco Antonio manda,
1164
Y postrado decir: «Ilustre es Bruto,
1165
Hábil, valiente, honrado. César era
1166
Grande, atrevido, regio y bondadoso.
1167
Que estimo á Bruto di, que lo venero;
1168
Di que estimaba y veneraba a César.
1169
Si Bruto da seguridad a Antonio
1170
Para venir a verlo, y le convence
1171
De que César la muerte merecía,
1172
No ha de estimar en menos Marco Antonio
1173
Al vivo Bruto que al difunto César;
1174
Y con fe la fortuna y el partido
1175
Del digno Bruto seguirá, los riesgos
1176
De situación tan crítica afrontando.»
1177
Esto decir me ordena mi amo Antonio.
1178
BRUTO.
Romano discretísimo y valiente
1179
Siempre he juzgado a tu señor. Responde
1180
Que ha de quedar, si viene, satisfecho;
1181
Y sin ofensa partirá, lo juro.
1182
SIERVO.
Vendrá inmediatamente.
1183
((Vase.))
BRUTO.
Por amigo
Lo tendremos sin duda.
1184
CASIO.
Así sea;
Mas algo en mí despierta mis recelos,
1185
Y mis presagios acertaron siempre.
1186
(Vuelve a entrar ANTONIO.)
BRUTO.
Antonio llega. Bien venido, Antonio.
1187
ANTONIO.
¡Oh excelso César, tan postrado yaces!
1188
¡Conquistas, glorias, triunfos y trofeos
1189
Se han reducido a tan pequeño espacio!
1190
Quédate en paz. — Patricios, desconozco
1191
Lo que pensáis hacer; quiénes más deben
1192
Su sangre derramar en este día;
1193
Quién trasciende cual él: si por acaso
1194
Fuese yo, no habrá hora cual la hora
1195
En que ha expirado César; ni arma alguna
1196
Que valga la mitad de lo que valen
1197
Los hierros que ostentáis, enrojecidos
1198
Con la sangre más noble de este mundo.
1199
Si os fuese odioso yo, lo que os parezca
1200
Ahora podéis hacer, mientras humeen,
1201
Mientras chorreen vuestras manos rojas.
1202
Aunque viva mil años, tan dispuesto
1203
Cual hoy nunca estaré; ni sitio alguno
1204
Tanto me agradará cual junto a César;
1205
Ni otra muerte que muerto por vosotros,
1206
Los genios de esta edad, los escogidos.
1207
BRUTO.
¡Oh Antonio! Por tu muerte no supliques,
1208
Aunque cruel y sanguinario aspecto
1209
Nuestras manos nos dan y nuestra empresa,
1210
Nuestras manos contemplas solamente
1211
Y la sangrienta acción que ejecutaron,
1212
No nuestros corazones compasivos.
1213
La compasión de Roma por los males,
1214
La compasión. Cual mata al fuego el fuego,
1215
Mató a la compasión con esta hazaña.
1216
En cuanto a ti, de plomo son las puntas
1217
De las espadas nuestras, Marco Antonio,
1218
Sin rencor nuestras almas, y con temple
1219
Fraternal, corazones te reciben
1220
Llenos de amor, de estima y de respeto.
1221
CASCA.
Cual la que más tu voz será escuchada
1222
Al repartir futuras dignidades.
1223
BRUTO.
Ten calma por ahora, que precisa
1224
Apaciguar el miedo de las gentes.
1225
Después te contaré por qué motivos
1226
Herí, no obstante mi amistad, a César.
1227
ANTONIO.
No pongo en duda vuestro recto juicio.—
1228
Deme uno a uno su sangrienta mano.
1229
Marco Bruto, la tuya la primera;
1230
Después la tuya, Cayo Casio. Ahora
1231
La tuya, Decio Bruto; tú, Metelo;
1232
Tú, Cina; tú también, valiente Casca;
1233
Tú, el último nombrado, buen Trebonio,
1234
Mas no por eso en mi amistad postrero.
1235
¿Qué decir? Todos sois a cual más nobles.
1236
Va mi opinión por suelo que resbala.
1237
Mal de mí juzgaréis de todos modos,
1238
Adulador creyéndome o cobarde.
1239
Profunda era mi amistad, ¡oh Cesar!
1240
Si tu espíritu, pues, ahora me mira,
1241
Di, ¿No te dolerá más que la muerte
1242
Contemplar a tu Antonio hacer las paces
1243
Con los que fueron enemigos tuyos, —
1244
Dignísimos— delante de tu cuerpo,
1245
Sus manos estrechando ensangrentadas?
1246
Si ojos tuvieras cual heridas tienes,
1247
Si lloraran cual vierten ellas sangre,
1248
Me cuadrara mejor que pacto alguno
1249
De amistad proponer a tus contrarios.
1250
Julio, perdón. — Aquí, ciervo valiente,
1251
Te cazaron. Aquí por fin caíste.
1252
Allí tus cazadores, señalados
1253
Con tus despojos y en tu muerte tintos.
1254
¡Oh mundo! bosque de este ciervo fuiste
1255
Mientras él fue tu corazón, ¡oh mundo!
1256
A derribado ciervo te asemejas…
1257
Por príncipes herido.
1258
CASIO.
¡Marco Antonio!
1259
ANTONIO.
Cayo Casio, perdón. Esto de César
1260
Dirán sus enemigos. En su amigo
1261
Es ensalzarlo con frialdad.
1262
CASIO.
No culpo
Que a César glorifiques; mas ¿qué intentas?
1263
¿Entre nuestros amigos te contamos,
1264
U obrar debemos sin contar contigo?
1265
ANTONIO.
Ya la diestra os tendí; mas, francamente,
1266
Me aparté del asunto viendo a César.
1267
Soy vuestro amigo, y os aprecio a todos;
1268
Mas quiero que digáis por qué motivo
1269
Habéis juzgado peligroso a César.
1270
BRUTO.
Espectáculo digno de salvajes
1271
Este fuera, si no. Nuestras razones
1272
Serán tan poderosas, que si fueses
1273
De César hijo, Antonio, te bastaran.
1274
ANTONIO.
Pues eso busco, y además pretendo
1275
Que su cadáver se conduzca al Foro;
1276
Y desde la tribuna, cual amigo,
1277
Dejadme celebrar sus funerales.
1278
BRUTO.
Lo harás, Antonio.
1279
CASIO.
Bruto, una palabra.
No sabes lo que haces. No consientas
1280
Que hable en sus funerales Marco Antonio.
1281
¿Sabes tú, por ventura, hasta qué punto
1282
Conmoverá a las gentes lo que diga?
1283
BRUTO.
Perdóname. — Yo mismo la tribuna
1284
Antes pienso ocupar; y, los motivos
1285
De la muerte de César exponiendo,
1286
Diré que todo lo que Antonio diga
1287
Es con nuestra sanción y nuestra venia.
1288
Que con César queremos que se cumplan
1289
Los ritos todos que le son debidos.
1290
Y esto provecho nos hará, no daño.
1291
CASIO.
No sé qué pasará, mas no me agrada.
1292
BRUTO.
Antonio, el cuerpo de tu César toma.
1293
La fúnebre oración que pronunciares
1294
No ha de inculparnos, aunque en pro de César
1295
Puedes decir cuanto te ocurra, y venia
1296
Que nuestra tienes para hacerlo anuncia;
1297
Si no, tu intervención no consentimos
1298
En este funeral. Hablar te toca
1299
De la tribuna misma que yo ocupe,
1300
Y cuando acabe mi discurso.
1301
ANTONIO.
Sea.
1302
Eso no más deseo.
1303
BRUTO.
El cadáver recoge, pues, y vente.
1304
((Vanse todos menos Antonio.))
ANTONIO.
Perdón te pido, polvo ensangrentado,
1305
Si humilde y débil soy con tus verdugos.
1306
¡Oh despojos del hombre más insigne
1307
Que navegó del tiempo en la corriente!
1308
Maldecidas las manos que vertieron
1309
Esta preciosa sangre. Profetizo
1310
Ante estas tus heridas, mudas bocas
1311
Cuyos rojizos labios entreabiertos
1312
De mi lengua expresión y frases piden,
1313
Que maldición fatal sobre las almas
1314
De los hombres caerá. Civiles luchas,
1315
Domésticos rencores implacables
1316
Asolarán del Norte al Sur a Italia.
1317
Dominarán la destrucción, la sangre,
1318
Y serán tan comunes los horrores,
1319
Que las madres, al ver cuál descuartiza
1320
Bélica furia a sus nacientes hijos,
1321
Con sonrisas verán la horrible escena;
1322
Ahogará a la piedad bárbaros usos;
1323
Y de César la sombra vengadora
1324
Con Ate en su compaña, que candente
1325
Vendrá de los infiernos, a esta tierra
1326
Con regio acento gritará: «matanza,»
1327
Los perros de la guerra desatando;
1328
Y el hálito de hazaña tan inicua
1329
Del suelo ascenderá con los gemidos
1330
De humanos cuerpos que sepulcros piden.
1331
(Entra un SIERVO.)
¿Al servicio no estás de Octavio César?
1332
SIERVO.
Es verdad, Marco Antonio.
1333
ANTONIO.
César le ha escrito que viniera a Roma.
1334
SIERVO.
Llegó a sus manos esa carta, y viene.
1335
Y me ordenó decirte de palabra…
1336
(Viendo el cadáver de César.) ¡Oh, César!...
1337
ANTONIO.
¿Te has conmovido? — Lejos vete y llora.
1338
Es contagiosa tu aflicción; mis ojos,
1339
Contemplando esas gotas en los tuyos,
1340
Llanto vierten también.— ¿Viene tu amo?
1341
SIERVO.
A siete leguas estará de Roma,
1342
Esta noche.
1343
ANTONIO.
Pues vuelve de seguida,
1344
Y dile lo que ocurre. Roma es esta,
1345
Llena de luto.— Roma peligrosa,
1346
No Roma para Octavio todavía.—
1347
Ve y dilo.— Pero espera, no te vayas
1348
Hasta que lleve al Foro este cadáver.
1349
Allí, al hablar, veré cómo las gentes
1350
Juzgan el acto cruel de estos verdugos;
1351
Y, según lo que ocurra, puedes luego
1352
Llevar a Octavio más precisas nuevas.
1353
Ven. Préstame tu ayuda.
1354
((Vanse con el cuerpo de César.))
ESCENA II.
(Roma.— El Foro.)
(Entran BRUTO y CASIO y una turba de ciudadanos.)
CIUD.
Explicación, explicación queremos.
1355
BRUTO.
Seguidme y escuchadme, amigos míos.
1356
A la contigua calle ve tú, Casio,
1357
Y divide a la gente.
1358
Quédese aquí quien escucharme quiera,
1359
Quien quiera oír a Casio que le siga;
1360
Y al público daremos las razones
1361
de la muerte de César.
1362
CIUD. 1.º
Yo con Bruto.
CIUD. 2.º
Yo con Casio; y después compararemos
1363
Las razones que cada cual nos diere.
1364
((Vase Casio con varios ciudadanos. Bruto ocupa el Rostro.))
CIUD. 3.º
El noble Bruto la tribuna ocupa.
1365
¡Silencio!
1366
BRUTO.
Tened calma hasta escucharme.
Romanos, paisanos y amigos míos. Oídme defender mi causa, y, para mejor oírme, callad. Creed en mi honradez y respetad mi honra, a fin de que me creáis. Censúreme vuestro buen juicio y avivad vuestros sentidos para juzgar de mí con mayor acierto. Si hubiere alguno entre los presentes que entrañable amistad profesara a César, a él le digo que la amistad de Bruto a César no era menos entrañable que la suya. Así, pues, si este amigo preguntare por qué razón Bruto se alzó contra César, he aquí mi respuesta: «No fue porque amara á Bruto menos, sino porque amaba a Roma más.» ¿Prefirierais que César viviera y morir esclavos, a que esté muerto César y vivir libres? Porque fue mi amigo, lo lloro. Porque afortunado fue, lo celebro; porque fue valiente, lo honro; porque fue ambicioso, lo maté. Lágrimas tuve para su amistad; regocijo por sus triunfos; encomios para su valor, y muerte para su ambición. ¿Quién hay aquí tan abyecto que quiera ser esclavo? Si hay alguno, que hable, pues a él he ofendido. ¿Quién hay aquí tan necio que no quiera ser Romano? Si hay alguno, que hable, pues a él he ofendido. ¿Quién hay aquí tan vil que no ame a su patria? Si hay alguno, que hable, pues a él he ofendido. ¿Quién me responde?
CIUD.
— Nadie, Bruto, nadie.
BRUTO.
— A nadie he ofendido, pues. He hecho con César lo que haríais con Bruto. Los registros del Capitolio exponen las causas de su muerte, y ni se amengua su merecida gloria, ni se agravan los motivos de su justa muerte. Entran ANTONIO y otros con el cadáver de CÉSAR. Aquí llega su cuerpo, que doliente conduce Antonio, quien, aunque no tuvo parte en su muerte, saldrá ganancioso por ella, pues ocupará un puesto en la República. ¿Y quién de vosotros no?— Con esto os dejo. Maté a mi mejor amigo por la salud de Roma, y conservo ese mismo puñal para cuando mi patria requiera la muerte mía.
CIUD.
¡Que viva Bruto! ¡Viva!
CIUD. 1.º
Conduzcámosle en triunfo hasta su casa.
1367
CIUD. 2.º
Una estatua, cual tienen sus mayores,
1368
Debemos levantarle.
1369
CIUD. 3.º
César sea.
CIUD. 4.º
En él de César lo mejor subsiste.
1370
CIUD. 1.º
Llevémosle con vítores y vivas
1371
A su propia mansión.
1372
BRUTO.
Compatriotas…
CIUD. 2.º
Silencio, que habla Bruto.
1373
CIUD. 1.º
Todos callen.
BRUTO.
Compatriotas, permitidme ir solo.
1374
Con Antonio quedaos, en mi obsequio;
1375
Que honrar debéis de César el cadáver,
1376
Y la oración que para honrar a César
1377
Pronunciará, con nuestra venia, Antonio.
1378
Suplico que de aquí nadie se ausente.
1379
Yo solo faltaré, mientras él habla.
1380
((Vase.))
CIUD. 1.º
Quedémonos a oír a Marco Antonio.
1381
CIUD. 3.º
¡Que la tribuna popular ocupe!
1382
Lo oiremos, ¡noble Antonio, a la tribuna!
1383
ANTONIO.
En el nombre de Bruto os lo agradezco.
1384
((Sube a la tribuna.))
CIUD. 4.º
¿Qué decía de Bruto?
1385
CIUD. 3.º
Que las gracias
En el nombre de Bruto daba a todos.
1386
CIUD. 4.º
Más vale no hablar mal aquí de Bruto.
1387
CIUD. 1.º
César era un tirano.
1388
CIUD. 3.º
¿Quién lo duda?
Ya por suerte se ve de él libre Roma.
1389
CIUD. 4.º
Callad. Oigamos qué le ocurre a Antonio.
1390
ANTONIO.
Benévolos Romanos.
1391
CIUD.
¡Eh, silencio!
Oigamos, pues.
1392
ANTONIO.
Amigos y Romanos,
Compatriotas, atención prestadme:
1393
A enterrar, no a ensalzar a César vengo.
1394
Al hombre sobrevive el mal que hizo;
1395
El bien se entierra con el cuerpo a veces.
1396
Se hará con César. El honrado Bruto
1397
Os ha dicho que César fue ambicioso;
1398
Si lo fue, falta inmensa fue la suya,
1399
E inmensamente César la ha purgado.
1400
De Bruto y de los otros, con la venia—
1401
Porque varón pundonoroso es Bruto—
1402
Todos lo son— pundonorosos todos—
1403
Al funeral de César vengo a hablaros.
1404
Mi amigo fue, constante y fiel conmigo;
1405
Mas Bruto afirma que ambicioso era,
1406
Y Bruto es varón pundonoroso.
1407
Infinitos cautivos prisioneros
1408
Él a Roma nos trajo, y sus rescates
1409
El público tesoro repletaron.
1410
¿Esto ambición en César parecía?
1411
Viendo al pobre llorar, César lloraba;
1412
Es la ambición de material más rudo;
1413
Mas Bruto afirma que ambicioso era,
1414
Y Bruto es un varón pundonoroso.
1415
Cuando en las Lupercales— bien lo visteis—
1416
Tres veces le ofrecí regia corona,
1417
Rehusó tres veces. ¿Ambición es esto?
1418
Mas Bruto afirma que ambicioso era,
1419
Y es, sin duda, varón pundonoroso.
1420
Contradecir á Bruto no pretendo,
1421
A hablar de lo que sé tan sólo vine.
1422
Le amasteis una vez, u no sin causa…
1423
¿Qué causa, pues, detiene vuestro llanto?
1424
Razón, asilo entre las fieras busca,
1425
Que los hombres prescinden de su juicio.—
1426
Vuestro perdón reclamo, que con César
1427
En su ataúd mi corazón se halla,
1428
Y hablar no puedo hasta que al pecho torne.
1429
CIUD. 1.º
Hay mucho de verdad en lo que dice.
1430
CIUD. 2.º
Si con calma juzgáis, gran injusticia
1431
Se cometió con César.
1432
CIUD. 3.º
¿Piensas eso?—
Su puesto ocuparán otros peores.
1433
CIUD. 4.º
¿Oísteis? Que no quiso la corona.
1434
Que ambicioso no era es evidente.
1435
CIUD. 1.º
Pues si es así, le ha de pesar a algunos.
1436
CIUD. 2.º
¡Qué buen alma! Cual fuego están sus ojos
1437
Que enrojecen sus lágrimas.
1438
CIUD. 3.º
En Roma
En nobleza no iguala a Antonio nadie.
1439
CIUD. 4.º
Atención. Que principia hablar de nuevo.
1440
ANTONIO.
Ayer pudo de César la palabra
1441
Contrarrestar al mundo. Muerto ahí yace,
1442
Y ya ni el más humilde lo respeta.
1443
¡Oh, señores! si acaso pretendiese
1444
Los corazones, á enfurecerse, en daño
1445
De Bruto y Casio fuera; y bien os consta
1446
Que ambos varones son pundonorosos.
1447
No es mi ánimo ofenderlos no; prefiero
1448
Ofender a los muertos, a mí mismo,
1449
Y a vosotros también, que hacer ofensa
1450
A tan pundonorosos ciudadanos.
1451
Mas tengo en mi poder un pergamino,
1452
De César con el sello. En su bufete
1453
Lo hallé. Su voluntad postrera es esa.
1454
Que oiga el pueblo tan sólo el testamento—
1455
Que leer no es mi ánimo: excusadme—
1456
Y del difunto César las heridas
1457
Querréis besar, y en su sagrada sangre
1458
Paños empaparéis. De él un cabello
1459
Reclamaréis como eternal memoria;
1460
Y al morir y al testar, a vuestros hijos
1461
Los legaréis cual valiosa herencia.
1462
CIUD. 4.º
A ver el testamento, Marco Antonio.
1463
TODOS.
El testamento, el testamento. Oigamos
1464
La voluntad de César.
1465
ANTONIO.
Sed pacientes,
Caros amigos. Leéroslo no debo,
1466
No está bien que sepáis cuánto os amaba.
1467
Ni toscos leños sois, ni sois de piedra;
1468
Sois hombre, y cual hombres, de seguro
1469
Que de César oyendo el testamento,
1470
Se encenderá furiosa vuestra sangre,
1471
Y perderéis el juicio: no es prudente
1472
Que sepáis que herederos os declara.
1473
Si lo supierais, ¡qué no aconteciera!
1474
CIUD. 4.º
A ver el testamento, que lo oigamos.
1475
Antonio, el testamento, el testamento.
1476
ANTONIO.
¿Calma tendréis? ¿Os mantendréis tranquilos?
1477
Mas de lo justo al mencionarlo, dije:
1478
Y me temo, tal vez, causar ofensa
1479
A esos pundonorosos ciudadanos
1480
Que a César traspasaron con sus dagas,
1481
En verdad que lo temo.
1482
CIUD. 4.º
Son traidores.
Pundonorosos ciudadanos, ¡nunca!
1483
TODOS.
Su postrer voluntad. El testamento.
1484
CIUD. 2.º
Villanos fueron; fueron asesinos.
1485
A ver el testamento. El testamento.
1486
ANTONIO.
¿A leéroslo, pues, queréis forzarme?
1487
Pues el cadáver circuncidad de César,
1488
Y mirad al autor del testamento.
1489
¿Descenderé? ¿Me concedéis permiso?
1490
VARIOS CIUDADANOS.
Baja.
1491
CIUD. 2.º
Desciende, pues.
CIUD. 3.º
Permiso tienen.
((Desciende del Rostro Antonio.))
CIUD. 4.º
Un círculo formad en torno suyo.
1492
CIUD. 1.º
No os acerquéis al féretro, al cadáver.
1493
CIUD. 2.º
A Antonio, plaza dad. ¡Ínclito Antonio!
1494
ANTONIO.
No os agolpéis; quedaos a distancia.
1495
VARIOS CIUDADANOS.
Atrás y plaza haced; atrás echaos.
1496
ANTONIO.
Si acaso tenéis lágrimas, ahora
1497
Preparados estad para verterlas.
1498
Todos recordaréis el manto este,
1499
Yo cuando César lo estrenó recuerdo:
1500
En una tarde de verano era,
1501
Y en su tienda se hallaba. En ese día
1502
Fue de los Nervios vencedor: miradlo.
1503
Aquí el puñal de Casio deslizóse;
1504
La brecha ved del envidioso Casca,
1505
Aquí la herida de su amado Bruto;
1506
Y al retirar el hierro maldecido,
1507
Ved cual de César se agolpó la sangre,
1508
Cual si fuera de casa le siguiese
1509
A averiguar resuelta si era Bruto
1510
Quien de manera tan cruel llamaba.
1511
De César, cual sabéis, Bruto fue el numen.
1512
Juzgad, ¡oh Dioses! si le amaba César.
1513
Fue el golpe más cruento de entre todos.
1514
El gran César, al ver su acometida,
1515
La ingratitud, venciéndolo, lo postra,
1516
Mas fuerte que puñales de traidores,
1517
Y estalla al fin su corazón potente;
1518
Y su faz encubriendo con el manto,
1519
A los pies de la estatua de Pompeyo.
1520
Que su sangre tiñó, cayó el gran César!
1521
¡Cuánto con él cayó, compatriotas!
1522
Yo entonces, y vosotros, todos juntos
1523
Caímos también; y la traición sangrienta
1524
En tanto floreció sobre nosotros.
1525
Ahora lloráis. Os punza, ya lo veo,
1526
La compasión. ¡Oh lágrimas benditas!
1527
¡Almas nobles! ¿Lloráis al ver tan sólo
1528
De nuestro César las heridas vestes?
1529
Mirad, aquí. ¡Mirad aquí su cuerpo;
1530
Ahí lo veis por traidores lacerado!
1531
CIUD. 1.º
¡Oh lamentable escena!
1532
CIUD. 2.º
¡Noble César!
CIUD. 3.º
¡Día de horror!
1533
CIUD. 4.º
¡Oh infames! ¡Oh traidores!
CIUD. 1.º
¡Oh sangriento espectáculo!
1534
CIUD. 2.º
¡A vengarnos!
TODOS.
¡Venganza! ¡Presto! ¡Búsquense! ¡Incendiemos!
1535
¡Fuego! ¡A matar! ¡A degollar! ¡Que muera
1536
Todo traidor!
1537
ANTONIO.
Compatriotas, calma.
CIUD. 1.º
¡Callad, callad! Oíd al noble Antonio.
1538
CIUD. 2.º
Lo oiremos y sus huellas seguiremos
1539
Hasta morir.
1540
ANTONIO.
Amigos excelentes,
Caros amigos míos, no os conmueva
1541
Mi voz a rebelión tan repentina:
1542
Pundonorosos son los que esto hicieron.
1543
Por desgracia, quizás, privada queja,
1544
Ignorada de mí, movió sus brazos.
1545
Discretos son y son pundonorosos;
1546
Y razones darán que os satisfagan.
1547
No vengo a concitar vuestras pasiones,
1548
Amigos. Orador no soy, cual Bruto,
1549
Sino, cual todos me conocen, franco,
1550
Hombre sencillo que a su amigo amaba,
1551
Y esto lo saben bien los que me dieron
1552
Para hablar de él aquí pública venia.
1553
Ni inteligencia tengo, ni palabra,
1554
Ni mérito, ni estilo, ni ademanes,
1555
Ni el don de la oratoria que enardece
1556
La sangre de los hombre,— hablo al caso;
Y os digo lo que todos ya conocen,
1557
Del noble César muerto las heridas— ¡Ay pobres mudas bocas!— y les pido
Que ellas hablen por mí. Si fuera Bruto,
1558
Y Bruto fuera Antonio, hubiera Antonio
1559
Que exasperara vuestras almas; lengua
1560
Cada herida de César mostraría
1561
Que las piedras de Roma conmoviendo
1562
En rebelión a alzarse las forzara.
1563
TODOS.
¡A rebelarnos!
1564
CIUD. 1.º
¡A incendiar de Bruto
La mansión!
1565
CIUD. 3.º
Vamos, pues, y buscaremos
A los conspiradores.
1566
ANTONIO.
Escuchadme,
Compatriotas, permitid que siga.
1567
TODOS.
Silencio, oíd a Antonio. Al noble Antonio.
1568
ANTONIO.
Ni aun sabéis a qué vais, amigos míos.
1569
¿Merece César el cariño vuestro?
1570
No lo sabéis; pues bien, debo aclararlo.
1571
El testamento de que hablé olvidasteis.
1572
TODOS.
Verdad. El testamento. ¡Que lo oigamos!
1573
ANTONIO.
¡Aquí lo veis! De César con el sello.
1574
¡De Roma a cada ciudadano deja—
1575
A cada cual—setenta y cinco dracmas!
1576
CIUD. 2.º
¡Noble César! ¡Su muerte vengaremos!
1577
CIUD. 3.º
¡Oh, regio César!
1578
ANTONIO.
Con paciencia oídme.
TODOS.
Silencio.
1579
ANTONIO.
Y, además, os ha legado
Todas las quintas suyas, sus vergeles
1580
Particulares, sus modernos huertos
1581
A este lado del Tíber. Os los deja
1582
A vosotros, y a vuestros sucesores,
1583
Por siempre, como público recreo,
1584
Para allí pasear y divertiros.
1585
¡Este era un César! ¿Cuándo tendréis otro?
1586
CIUD. 1.º
¡Jamás! ¡jamás! Marchemos de aquí. ¡Vamos!
1587
Quememos en sagrado su cadáver,
1588
Y con las teas a incendiar las casas
1589
De los traidores.— Recoged el cuerpo.
1590
CIUD. 4.º
Que traigan fuego.
1591
CIUD. 3.º
Destrozad los bancos.
CIUD. 4.º
Asientos o ventanas. Cualquier cosa.
1592
((Vanse llevando el cadáver de César.))
ANTONIO.
¡Que cunda, pues! Malignidad humana,
1593
En pie ya estás. Camina a tu capricho.
1594
(Entra un SIERVO.)
¿Qué ocurre, di?
1595
SIERVO.
Llegó ya Octavio a Roma.
ANTONIO.
¿En dónde está?
1596
SIERVO.
Con Lépido se halla
En la casa de César.
1597
ANTONIO.
Corro a verle.
Ha venido a medida del deseo.
1598
De buen humor se encuentra la Fortuna,
1599
Y todo darnos puede en ese estado.
1600
SIRVIEN.
Dicen que Bruto y Casio, cual dementes,
1601
De Roma por las puertas han huido.
1602
ANTONIO.
Puede ser que supieran de qué modo
1603
Al pueblo conmoví. Llévame a Octavio.
1604
((Vanse.))
ESCENA III.
(Roma. — Una calle.)
(Entra CINA el poeta.)
CINA.
Soñé esta noche que cené con César,
1605
Y siniestras imágenes me acosan.
1606
Afán no tengo de salir de casa,
1607
Pero secreta sensación me impulsa.
1608
CIUD. 1.º
— ¿Tu nombre?
CIUD. 2.º
— ¿A dónde vas?
CIUD. 3.º
— ¿Dónde vives?
CIUD. 4.º
— ¿Eres casado o soltero?
CIUD. 2.º
— Contesta a todo inmediatamente.
CIUD. 1.º
— Y brevemente.
CIUD. 4.º
— Y con discreción.
CIUD. 3.º
— Y con veracidad. Te trae cuenta.
CINA.
— Cómo me llamo. A dónde voy. Dónde vivo. Si soy casado o soltero. Y luego, que responda inmediatamente y brevemente, y con veracidad, y con discreción. Digo, con discreción, que soy soltero.
CIUD. 2.º
— Vale tanto como decir que necios son los que se casan. Me temo que me debes una bofetada por eso. Sigue, inmediatamente.
CINA.
— Inmediatamente voy a los funerales de César.
CIUD. 1.º
— ¿Cómo amigo o como enemigo?
CINA.
— Como amigo.
CIUD. 2.º
— Inmediatamente contestaste a ese punto.
CIUD. 4.º
— Ahora sepamos dónde vives, brevemente.
CINA.
— Brevemente. Vivo cerca del Capitolio.
CIUD. 3.º
— Tu nombre, la verdad.
CINA.
— La verdad, me llamo Cina.
CIUD. 1.º
— Hacedlo pedazos. Es un conspirador.
CINA.
— Soy Cina el poeta. Soy Cina el poeta.
CIUD. 4.º
— Hacedlo pedazos por autor de malos versos. Hacedlo pedazos por autor de malos versos.
CINA.
—No soy Cina el Conspirador.
CIUD. 4.º
— No importa. Se llama Cina. Sólo le arrancaremos el nombre del corazón, y le dejaremos ir.
CIUD. 3.º
— Hacedlo pedazos. Hacedlo pedazos. Vamos; teas, fuego a la casa de Bruto. A la de Casio. Incendiemos todo. Algunos a la casa de Decio. Otros a la casa de Casca. Otros a la de Ligurio. Vamos. Vamos.
((Vanse.))
Acto IV
ACTO CUARTO.
ESCENA PRIMERA.
(Roma.—Habitación en la casa de Antonio.)
(ANTONIO, OCTAVIO y LÉPIDO sentados alrededor de una mesa.)
ANTONIO.
Éstos, pues, deben de morir. Sus nombres
1609
Anotados están.
1610
OCTAVIO.
También tu hermano,
Lépido; ¿te conformas?
1611
LÉPIDO.
Me conformo.
OCTAVIO.
Pues anótalo, Antonio.
1612
LÉPIDO.
Pero Publio,
Que es, Marco Antonio, el hijo de tu hermana,
1613
Tampoco vivirá.
1614
ANTONIO.
Que muera.—Mira:
Queda con esta marca condenado.
1615
Mas de César ve, Lépido, a la casa.
1616
Su testamento nos traerás. Veremos
1617
Cuáles legados reducir se pueden.
1618
LÉPIDO.
¿Vuelvo después?
1619
OCTAVIO.
Aquí o al Capitolio.
((Vase Lépido.))
ANTONIO.
Este es un hombre miserable y nulo;
1620
Para mensajes útil. Si partimos
1621
El mundo en tres porciones, ¿debe, acaso,
1622
Ser uno de los tres que lo disfruten?
1623
OCTAVIO.
Tú lo pensaste así, pues que su voto
1624
Aceptas para ver quiénes se anotan
1625
En nuestra negra lista de proscriptos.
1626
ANTONIO.
Octavio, más que tú pasar vi días.
1627
Si le cargamos con honores tales
1628
Para aliviarnos de ominoso peso,
1629
Llevarlos debe, cual el asno el oro,
1630
Sudando y jadeando con la carga
1631
Guiado por nosotros o arreado.
1632
Después que ese tesoro nos conduzca,
1633
Se le quita la carga; y, despedido,
1634
En pelo que sacuda sus orejas,
1635
Y al ejido a pacer luego se vaya.
1636
OCTAVIO.
Hazlo, mas es leal cual es valiente.
1637
ANTONIO.
Mi caballo lo es; por eso mismo
1638
Exuberante pienso le señalo.
1639
Le enseñó a guerrear, a encabritarse,
1640
A pararse, a correr en línea recta,
1641
Gobernando mi espíritu su cuerpo.
1642
Pues hagamos con Lépido lo mismo.
1643
Se doma, se le enseña y se le manda.
1644
Espíritu infeliz que se alimenta
1645
De imitaciones y de inmundos restos,
1646
Pues lo usado por otros y añejado
1647
Cual nuevo luce. Hablemos de él tan solo
1648
Cual de una propiedad. Mas basta. Escucha,
1649
Octavio, lo importante. Bruto y Casio
1650
Fuerzas reúnen. Para hacerles frente,
1651
Debemos reforzar nuestra alianza,
1652
Mover a los amigos más leales,
1653
Asegurar nuestros recursos todos;
1654
Y, en consejo reunidos, sin demora
1655
Tratar de descubrir planes ocultos,
1656
O de afrontar peligros transparentes.
1657
OCTAVIO.
Sí tal; que al potro estamos hoy sujetos.
1658
Numerosos contrarios nos acosan,
1659
Y algunos que sonríen me parece
1660
Que males mil presagian.
1661
((Vanse.))
ESCENA II.
(Ante la tienda de Bruto en el campamento cerca de Sardis.)
(Tambores.—Entran BRUTO, LUCILO, TITINO y soldados. PÍNDARO les sale al encuentro. LUCIO a cierta distancia.)
BRUTO.
¡Alto!
1662
LUCILO.
La seña y alto.
BRUTO.
Y bien, Lucilo,
¿Dónde está Casio?
1663
LUCILO.
Cerca está. Te quiere
Píndaro ver de parte de su amo.
1664
((Píndaro entrega una carta a Bruto.))
BRUTO.
Es amistosa.—Píndaro, ya sea
1665
Por propia inspiración o mal consejo,
1666
Tu amo me dio motivos suficientes
1667
Para ansiar que lo hecho se anulara.
1668
Mas quiero, si está cerca, cerciorarme.
1669
PÍNDARO.
No dudo que hallarás que tan discreto
1670
Es mi noble señor, como es honrado.
1671
BRUTO.
Nadie lo duda.—Dime tú, Lucilo,
1672
¿Cómo te recibió?—Que yo lo sepa.
1673
LUCILO.
Con asaz gentileza y cortesía,
1674
Mas no con ese familiar agrado,
1675
Ni con el modo franco y amistoso
1676
Que usaba en otros tiempos.
1677
BRUTO.
Has descrito
Al ardoroso amigo que se entibia.
1678
Cuando el cariño a marchitarse empieza,
1679
Cuando enferma, Lucilo, ya lo sabes,
1680
Siempre forzadas ceremonias usa.
1681
La pura fe no gusta de artificios;
1682
Mas los que tienen corazones huecos,
1683
Corceles son que, ardientes al principio,
1684
Pregonan su valor y su pujanza,
1685
Mas si sangre les saca el acicate,
1686
El cuello doblan, y, rocines falsos,
1687
La prueba no resisten.—¿Aproxima
1688
Sus fuerzas?
1689
LUCILO.
Deben pernoctar en Sardis.
Los caballos y el grueso de sus tropas
1690
Con Casio vienen.
1691
((Marcha dentro.))
BRUTO.
¡Calle! ya se acercan.
Lentamente marchad a recibirlos.
1692
(Entran CASIO y SOLDADOS.)
CASIO.
¡Firmes!
1693
BRUTO.
¡Firmes!—La seña.
DENTRO.
¡Firmes!
DENTRO.
¡Firmes!
CASIO.
Ofendido me tienes, noble hermano.
1694
BRUTO.
Juzgadme, ¡oh Dioses!—¿A enemigos míos
1695
Ofendo yo?—Pues a mi hermano, ¿cómo?
1696
CASIO.
Bajo esas formas tan templadas, Bruto,
1697
La ofensa ocultas, y al hacerla…
1698
BRUTO.
Casio,
Ten calma. Te conozco. Di tus quejas
1699
En baja voz. Delante de las tropas,
1700
Que deben ver nuestra amistad tan solo,
1701
No disputemos. Diles que se alejen,
1702
Y aquí en mi tienda glosarás tus quejas.
1703
CASIO.
Di, Píndaro, a los jefes que retiren
1704
De este sitio a las tropas.
1705
BRUTO.
Haz, Lucilo, lo propio, y que ninguno
1706
Entre mientras hablemos en mi tienda.
1707
Lucilo y Titino guardarán la entrada.
1708
((Vanse.))
ESCENA III.
(Interior de la tienda de Bruto.)
(Entran BRUTO y CASIO.)
CASIO.
Que me ofendiste se demuestra en esto.
1709
Condenaste, infamaste a Lucio Pela
1710
Porque fue por los Sardos sobornado,
1711
Y mi carta, pidiendo por un hombre
1712
Que me era conocido, desdeñaste.
1713
BRUTO.
Con esa petición tú te ofendiste.
1714
CASIO.
En estas circunstancias no conviene
1715
Tan nimio ser en castigar ofensas.
1716
BRUTO.
Pues permíteme, Casio, que te diga
1717
Que aun a ti vituperan porque sabes
1718
Abrir tu mano y vendes y subastas
1719
Los cargos por el oro a gente inepta.
1720
CASIO.
¿Qué sé yo abrir mi mano? Bruto, sabes
1721
Que Bruto y nadie más eso me dice.
1722
Si otro lo hiciera, por los Dioses juro
1723
Que estas fueran sus últimas palabras.
1724
BRUTO.
Tal corrupción de Casio el nombre encubre,
1725
Y por eso su faz vela el castigo.
1726
CASIO.
¡El castigo!
1727
BRUTO.
¡Acuérdate de marzo! ¡De los idus
1728
Acuérdate de marzo! ¿Derramada
1729
En aras, di, no fue de la justicia
1730
De Julio el potentísimo la sangre?
1731
¿Quién, infame, lo hirió que no lo hiriera
1732
De la justicia en nombre? ¿Por ventura,
1733
Los que al hombre más ínclito mataron
1734
Porque encubrió ladrones, hoy pretenden
1735
Manchar sus manos con el vil soborno,
1736
El vasto campo del honor vendiendo
1737
Por la miseria que en el puño cabe?
1738
Antes que tal Romano, can sería
1739
Y ladrara a la luna.
1740
CASIO.
No tolero,
Bruto, que a mí me ladres.—Te equivocas
1741
Si quieres reprenderme. Soy soldado
1742
Más antiguo que tú; más competente
1743
Para asuntos que tú.
1744
BRUTO.
Casio, no.—Calla.
CASIO.
Sí tal.
1745
BRUTO.
Digo que no.
CASIO.
No me provoques,
O de mí no respondo. Ten en cuenta
1746
Que te puede pesar. No me exasperes.
1747
BRUTO.
Indigno, aparta.
1748
CASIO.
Mas ¿será posible?
BRUTO.
Escucha. Quiero hablar. ¿Será preciso
1749
Ante tu ciega cólera inclinarme?
1750
¿Temblar ante el asombro de un demente?
1751
CASIO.
¡Dioses! ¡Oh Dioses! ¿Soportar es fuerza
1752
Todo esto?
1753
BRUTO.
Sí, todo.—Más acaso.
Enfurécete, pues, hasta que estalle
1754
Tu altivo corazón. Ve. Patentiza
1755
Cuán colérico eres a tus siervos.
1756
Témante tus esclavos. — ¿Apartarme,
1757
Observarte, ponerme de rodillas
1758
Debo yo si la cólera te asalta?
1759
¡Juro a los Dioses todos!—De tu Biblia
1760
Vas el veneno a digerir tú mismo,
1761
Aunque te haga estallar, pues desde ahora
1762
De ti me burlaré, pienso reírme
1763
Cuando iracundo estés.
1764
CASIO.
¿Y el fin es éste?
BRUTO.
¡No dices que eres tú mejor soldado!
1765
Pues pruébalo.—Confirma tu jactancia.
1766
Yo lo celebraré; pues, por mi parte,
1767
De hombre más hábil aprender deseo.
1768
CASIO.
Me ofendes más y más y en todo, Bruto.
1769
Mejor no dije; dije más antiguo.—
1770
¡Dije mejor!
1771
BRUTO.
Si acaso, no me importa.
CASIO.
César tratarme así no osara nunca.
1772
BRUTO.
¡Bah! Nunca así desesperarle osaras.
1773
CASIO.
¿No osara?
1774
BRUTO.
No.
CASIO.
¿No osara provocarle?
BRUTO.
¡No osarás, por tu vida!
1775
CASIO.
Demasiado
Con mi amistad no cuentes, que pudiera
1776
Hacer lo que por siempre lamentara.
1777
BRUTO.
Lo que debieras lamentar has hecho.
1778
Casio, tus amenazas no me aterran,
1779
De mi honradez tan fuerte es la armadura,
1780
Que, cual el viento que desprecio, pasan.
1781
Cierta suma de oro me negaste
1782
Que te mandé pedir, pues no me es dado
1783
Por torpes medios levantar dinero.
1784
Te juro que mejor acuñaría
1785
Mi corazón y convirtiera en dracmas
1786
Mi sangre gota a gota, que vilmente
1787
Arrebatar pitanza miserable
1788
De las manos callosas de un labriego.
1789
Oro yo te pedí para mis tropas:
1790
Rehusaste. ¿Dime cómo Casio obraste?
1791
Yo a Cayo Casio nunca así tratara.
1792
CASIO.
Jamás te lo negué.
1793
BRUTO.
Sí tal.
CASIO.
No es cierto.
Un imbécil te trajo mi respuesta.
1794
Mi corazón has taladrado, Bruto.
1795
Conllevar los defectos del amigo
1796
Al amigo le toca; pero agrandas,
1797
Bruto, los míos.
1798
BRUTO.
Sólo cuando quieres
Que yo por ellos sufra.
1799
CASIO.
No me aprecias.
BRUTO.
No celebro tus faltas.
1800
CASIO.
Esas faltas
Jamás vieran los ojos del amigo.
1801
BRUTO.
Los del adulador, por más que lucen
1802
Cual el Olimpo grandes.
1803
CASIO.
Antonio, ven, y ven, joven Octavio;
1804
Saciad vuestra venganza en Casio solo,
1805
Que harto del mundo ya Casio se halla.
1806
Lo detesta su amigo, lo escarnece
1807
Su hermano, lo castigan como a siervo;
1808
Escudriñan sus faltas, que se apuntan,
1809
Que se estudian y aprenden de memoria
1810
Para luego arrojárselas en rostro.
1811
¡Oh, mi espíritu en lágrimas vertiera!
1812
Ten mi puñal. Desnudo está mi pecho.
1813
Hay dentro un corazón, al que no igualan
1814
Las minas de Plutón, oro ninguno.
1815
Arráncamelo, pues, si eres Romano.
1816
Mi corazón, si oro negué, te entrego.
1817
Hiéreme cual a César; que me consta
1818
Que cuando más lo odiaste, lo quisiste
1819
Más que en tu vida tú quisiste á Casio.
1820
BRUTO.
Envaina tu puñal, y desahoga
1821
Tu mal humor. Harás lo que quisieres
1822
Aun la deshonra juzgaré que es chanza.
1823
Con un cordero estás uncido, oh Casio.
1824
En él la ira existe, cual existe
1825
Fuego en el pedernal; al golpearle
1826
La chispa da, mas rápido se enfría.
1827
CASIO.
¿Y Casio vive para ser ludibrio,
1828
Causar la risa de su amado Bruto
1829
Cuando el enojo y el dolor lo agobian?
1830
BRUTO.
Enojado también aquello dije.
1831
CASIO.
¿Y lo confiesas tú? Dame t u mano.
1832
BRUTO.
Toma también mi corazón.
1833
CASIO.
Oh Bruto…
BRUTO.
¿Qué?
1834
CASIO.
¿No me tienes amistad bastante
Para sobrellevar el genio pronto
1835
Que mi madre me ha dado y que me ciega?
1836
BRUTO.
Sí, Casio, y desde ahora, si te enojas
1837
En exceso con Bruto, que regaña
1838
Tu madre pensaré sin ofenderme.
1839
POETA.
(Dentro.) . Ver a los generales permitidme
1840
Están enemistados, y no es justo
1841
Dejarlos solos.
1842
LUCIO.
(Dentro.) No entraréis.
POETA.
(Dentro.) La muerte
Sólo me detendrá.
1843
(Entra el POETA seguido de LUCIO y TITINO.)
CASIO.
¡Decid! ¿qué pasa?
POETA.
¡Qué oprobio, generales! ¿Cómo es esto?
1844
Haya paz. Sed amigos, como deben
1845
Ser dos personas de tan gran valía.
1846
A un viejo caso haced, por vida mía.
1847
CASIO.
¡Y qué mal rima el cínico insolente!
1848
BRUTO.
¡Fuera de aquí, desvergonzado, fuera!
1849
CASIO.
No le hagas caso, Bruto, que es su estilo.
1850
BRUTO.
Sabré cuál es su estilo, cuando sepa
1851
Él oportuno ser. ¿Para qué acuden
1852
A las guerras tan necios cantadores?
1853
Vámonos, compañero
1854
CASIO.
Fuera. Fuera.
((Vase el Poeta.))
BRUTO.
Id, Lucilo y Titino, que acuartelen
1855
Esta noche los jefes sus legiones.
1856
CASIO.
Volveréis, y Mesala con vosotros
1857
Que al punto venga.
1858
((Vanse Lucilo y Titino.))
BRUTO.
Lucio, danos vino.
CASIO.
Nunca pensé que así te enojarías.
1859
BRUTO.
Grandes pensa, oh Casio, me atormentan.
1860
CASIO.
Filósofo no eres, si te agobian
1861
Pasajeras desdichas.
1862
BRUTO.
Nadie sufre
Como yo su desgracia.—Porcia ha muerto.
1863
CASIO.
¿Qué dices? Porcia…
1864
BRUTO.
Muerta.
CASIO.
¿Cómo pude eludir que me mataras
1865
Al disputar contigo de esa suerte?
1866
¡Oh pérdida terrible y dolorosa!
1867
¿De qué murió?
1868
BRUTO.
De angustia por mi ausencia,
Y pena al ver que Octavio y Marco Antonio
1869
Terreno iban ganando. Tal noticia
1870
Llegó con la noticia de su muerte.
1871
Y ascuas tragó desesperada entonces,
1872
Cuando sola quedó.
1873
CASIO.
¿Murió por eso?
BRUTO.
Verdad cruel.
1874
CASIO.
¡Oh Dioses inmortales!
(Entra LUCIO con vino y un cirio.)
BRUTO.
No la nombremos más. Venga la copa.
1875
Aquí sepultaré, Casio, mi enojo.
1876
((Bebe.))
CASIO.
Tiene mi pecho sed del brindis ése.
1877
Llena, Lucio, la copa y que rebose.
1878
No me hartaré de la amistad de Bruto.
1879
BRUTO.
Entra, Titino.
1880
((Bebe.))
((Vase Lucio.)Vuelven a entrar TITINO con MESALA.)
Bien venido seas,
Buen Mesala. Sentémonos ahora
1881
En torno de esta luz; y los asuntos
1882
Discutiremos.
1883
CASIO.
¡Porcia ya no existe!
BRUTO.
¡No más! ¡No más!—He recibido cartas,
1884
Mesala, en que me dicen que á Filipos
1885
Grandes fuerzas Octavio y Marco Antonio
1886
Contra nosotros encaminan.
1887
MESALA.
Tengo
Idénticas noticias.
1888
BRUTO.
¿Nada añaden?
MESALA.
Que Octavio, Antonio y Lépido, por auto
1889
De proscripción, a muerte han condenado
1890
A unos cien Senadores.
1891
BRUTO.
Nuestras cartas
No concuerdan. Setenta Senadores
1892
Han perecido ya, dicen los míos.
1893
Cicerón uno.
1894
CASIO.
¡Cicerón!
MESALA.
Ha muerto
Por esa ley de proscripción. ¿Tuviste
1895
Escrito de tu esposa?
1896
BRUTO.
No, Mesala.
MESALA.
¿Ni de ella te dan nuevas?
1897
BRUTO.
No, Mesala.
MESALA.
Pues lo extraño.
1898
BRUTO.
¿Por qué me lo preguntas?
¿Qué sabes?
1899
MESALA.
Nada sé.
BRUTO.
Como Romano
Que eres tú, dime la verdad.
1900
MESALA.
Soporta
Como Romano la verdad, entonces.
1901
Sabe que ha muerto y de manera extraña.
1902
BRUTO.
¡Adiós, Porcia! Morir es necesario,
1903
Mesala; y, meditando en lo forzosa
1904
Que era su muerte un día, con paciencia
1905
Ahora su muerte soportar consigo.
1906
MESALA.
Así los grandes hombres, penas grandes
1907
Deben sobrellevar.
1908
CASIO.
Es mi doctrina
La tuya, pero así sobrellevarlas
1909
No pudiera jamás.
1910
BRUTO.
A nuestra obra.
¿Marchar no se debiera de seguida
1911
A Filipos?
1912
CASIO.
No juzgo que convenga.
BRUTO.
La razón.
1913
CASIO.
Allá va. Más nos conviene
Que nos venga a buscar el enemigo;
1914
Pues de ese modo apura sus recursos,
1915
Fatiga a sus soldados y se daña,
1916
Mientras que aquí nosotros le esperamos
1917
Descansados, dispuestos y en acecho.
1918
BRUTO.
Los buenos argumentos a mejores
1919
Deben siempre ceder. De aquí a Filipos
1920
Poco afectos nos son los naturales,
1921
Que aun dar contribuciones eludieron.
1922
El enemigo, entre ellos caminando,
1923
Aumentará su número, y más fuerte
1924
Llegará de ese modo y con más brío.
1925
Mas no podrán gozar de esas ventajas
1926
Si a su encuentro marchamos á Filipos,
1927
Dejando a las espaldas a esa gente.
1928
CASIO.
Querido hermano, escúchame.
1929
BRUTO.
Perdona.
Ten presente también que ya nos dieron
1930
Todo nuestros amigos. Que repletas
1931
Están nuestras legiones, y madura
1932
La causa nuestra está; que el enemigo
1933
Aumenta sin cesar, mientras nosotros,
1934
Ahora en la cumbre, declinar podemos.
1935
En humanos asuntos hay mareas
1936
Que en creciente tomadas, nos conducen
1937
A la prosperidad: si no circundan
1938
Escollos el viaje de la vida.
1939
En semejante mar hoy navegamos,
1940
Y la corriente aprovechar debemos
1941
O sucumbir.
1942
CASIO.
Marchemos, pues, si quieres.
A buscarlos iremos a Filipos.
1943
BRUTO.
Hablando nos llegó la media noche,
1944
Y debe obedecer naturaleza
1945
A la necesidad. Breve reposo
1946
Racionémosle, pues. ¿Qué más te ocurre?
1947
CASIO.
Nada más; buenas noches. Con el alba
1948
Partiremos de aquí.
1949
BRUTO.
Mi manto, Lucio.
Mesala, adiós. Titino, buenas noches,
1950
Y buenas noches, noble, noble Casio.
1951
A descansar.
1952
CASIO.
¡Querido hermano mío!
Tuvo esta noche pésimo comienzo.
1953
Nunca jamás discordias semejantes
1954
Separen nuestras almas: nunca, Bruto.
1955
BRUTO.
Todo ha pasado ya.
1956
CASIO.
Felices noches.
BRUTO.
Felices noches tú, querido hermano.
1957
TITINO y MESALA.
Buenas noches, señor.
1958
BRUTO.
Salud a todos.
((Vanse Casio, Titino y Mesala.))
(Vuelve a entrar LUCIO con el manto.)
Mi manto dame.—¿Dónde está tu lira?
1959
LUCIO.
Aquí en la tienda.
1960
BRUTO.
¡Estás medio dormido!
¡Infeliz! no te culpo, que te tienen
1961
En vela por demás. A Claudio llama,
1962
Y a otro siervo también; quiero que duerman
1963
Aquí sobre cojines en mi tienda.
1964
LUCIO.
¡Varro! ¡Claudio!
1965
(Entran VARRO y CLAUDIO.)
VARRO y CLAUDIO.
¿Llamaba el amo nuestro?
BRUTO.
Amigos, acostaos os suplico,
1966
Y dormid en mi tienda, que más tarde
1967
Puede ser que os despierte y os confíe
1968
Una misión para mi hermano Casio.
1969
VARRO.
Señor, si te parece, en pie podemos
1970
Órdenes esperar.
1971
BRUTO.
No lo permito.
Acostaos, amigos. Por ventura
1972
Puedo mudar de parecer. ¡Eh, Lucio!
1973
Aquí está el libro que buscaba tanto:
1974
Lo puse de mi veste en el bolsillo.
1975
LUCIO.
Cierto estaba que a mí no me lo diste
1976
Para guardar, señor.
1977
BRUTO.
¡Pobre muchacho!
¡Perdóname si soy olvidadizo!
1978
¿Tus párpados pesados, dime, puedes
1979
Levantar, y cantarme un par de estrofas?
1980
LUCIO.
Sí, señor, si te agrada.
1981
BRUTO.
Sí, muchacho.
Por demás te molesto, mas conozco
1982
Tu buena voluntad.
1983
LUCIO.
Deber es mío.
BRUTO.
Tu deber reclamar no deseara
1984
Más allá de tus fuerzas; y descanso
1985
Necesita, lo sé, la sangre joven.
1986
LUCIO.
Ya he dormido, señor.
1987
BRUTO.
Perfectamente.
Y a dormir volverás. Por poco tiempo
1988
Te detendré. Contigo bondadoso
1989
Seré mientras viviere.
1990
((Música. Una canción; al final Lucio se duerme.))
¡Somnolienta canción!—Sueño asesino,
1991
¿Dejas caer tu poderosa maza
1992
Sobre el joven que música te ofrece?
1993
¡Joven gentil, descansa! No deseo
1994
Tu sueño interrumpir, pero la lira
1995
Vas a romper si inclinas la cabeza.—
1996
Yo te la quitaré.—Joven, descansa.
1997
Vamos a ver; vamos a ver. ¿Del libro
1998
No doblé yo la hoja? Quizá es ésta.
1999
(Entra la SOMBRA de CÉSAR.)
Qué mal arde esta luz.—Oh ¿quién es ése?—
2000
¿Son mis débiles ojos quienes forjan
2001
La monstruosa aparición que avanza?
2002
¿Eres algo, eres Dios, numen o genio,
2003
Que me hiela la sangre y me espeluzna?
2004
Contéstame. Quién eres?
2005
SOMBRA.
Bruto, tu mal espíritu.
2006
BRUTO.
¿Qué traes?
SOMBRA.
Decirte que en Filipos nos veremos.
2007
BRUTO.
¿Otra vez nos veremos?
2008
SOMBRA.
En Filipos.
BRUTO.
Está bien. Nos veremos en Filipos.
2009
((Vase la sombra).)
¿Cuándo mi brío recobré te ahuyentas?
2010
Espíritu, quisiera más decirte.—
2011
¡Muchacho! ¡Lucio! ¡Varro! ¡Claudio! ¡Presto!
2012
¡Despertad!—¡Claudio!
2013
LUCIO.
Están, señor, las cuerdas destempladas.
2014
BRUTO.
Piensa tañer aún.—Lucio, despierta.
2015
Soñabas, Lucio, cuando así gritaste.
2016
LUCIO.
No recuerdo, señor, haber gritado.
2017
BRUTO.
Pues tú gritaste. Dime lo que viste.
2018
LUCIO.
Nada, señor.
2019
BRUTO.
Sigue durmiendo, Lucio.
Hola, tú, Claudio.
2020
(A Varro.) Escucha, tú, despierta.
VARRO.
Señor.
2021
CLAUDIO.
Señor.
BRUTO.
¿Por qué al soñar gritasteis?
VARRO, CLAUDIO.
Señor, ¿hemos gritado?
2022
BRUTO.
¿Qué habéis visto?
VARRO.
Nada he visto, señor.
2023
CLAUDIO.
Ni yo tampoco.
BRUTO.
Id a mi hermano Casio, y que sus tropas
2024
Ponga temprano en marcha, que más tarde
2025
Las mías seguirán.
2026
VARRO y CLAUDIO.
Serás servido.
((Vanse.))
Acto V
ACTO QUINTO.
ESCENA PRIMERA.
(Las llanuras de Filipos.)
(Entran OCTAVIO, ANTONIO y su ejército.)
OCTAVIO.
No se confirma tu opinión, Antonio.
2027
Que no osara bajar el enemigo,
2028
Dijiste tú; que fuerte en la montaña
2029
Y en las altas mesetas quedaría:
2030
No es así; se disponen a la lucha.
2031
Aquí, en Filipos, afrontarnos quieren,
2032
Y antes que demandemos nos responden.
2033
ANTONIO.
¡Bah! Los comprendo. Sé por qué tal hacen.
2034
A otro sitio se fueran; mas avanzan
2035
Con el valor del miedo, imaginando
2036
Que con esa ficción han de inducirnos
2037
A creer en el brío que no tienen.
2038
(Entra un MENSAJERO.)
MENSAJ.
¡Alerta, generales! En batalla
2039
Avanza el enemigo, enarbolando
2040
El emblema sangriento del combate,
2041
Y de seguida prepararse es fuerza.
2042
ANTONIO.
Octavio, con tus tropas lentamente
2043
Del campamento por la izquierda avanza.
2044
OCTAVIO.
Por la derecha yo; tú por la izquierda.
2045
ANTONIO.
¿Por qué en apuro tal me contradices?
2046
OCTAVIO.
(Marcha.) Lo que te digo haré; no contradigo.
2047
(Tambores. Entran BRUTO, CASIO y su ejército, LUCINO, TITINO, MESALA y otros.)
BRUTO.
Se paran. Quieren parlamento.
2048
CASIO.
¡Firmes!
Titino, es fuerza discutir con ellos.
2049
OCTAVIO.
¿Sonamos el ataque, Marco Antonio?
2050
ANTONIO.
No: respondamos, César, a su ataque.
2051
¡Marchen!—Hablar los generales quieren.
2052
OCTAVIO.
Hasta dar la señal nadie se mueva.
2053
BRUTO.
Antes hablar que herir.—Compatriotas,
2054
¿No es así?
2055
OCTAVIO.
No por eso preferimos
El hablar como tú.
2056
BRUTO.
Buenas palabras
Valen, Octavio, más que malos golpes.
2057
ANTONIO.
Con malos golpes das palabras buenas.
2058
Sí; taladraste el corazón de César,
2059
Y «viva César» exclamaste.
2060
BRUTO.
Antonio,
La fuerza de tus golpes ignoramos,
2061
Mas tu palabra de la abeja hiblea
2062
Robó la miel.
2063
ANTONIO.
El aguijón dejéle.
BRUTO.
Ni voz siquiera. Su zumbido mismo
2064
Le arrebataste, Antonio, y con cordura
2065
Nos amenazas sin herir.
2066
ANTONIO.
¡Infames!
¡Eso no hicisteis cuando, hiriendo a César,
2067
Se atropellaron vuestras viles dagas!
2068
Sonreísteis cual jimios, cual lebreles
2069
Le halagasteis. Besasteis de rodillas,
2070
Como esclavos, sus pies; y, mientras tanto,
2071
Casca el maldito, por detrás, vil perro,
2072
A César pudo herir.—¡Aduladores!
2073
CASIO.
¡Aduladores…! Date gracias, Bruto.
2074
No insultara esa lengua de ese modo
2075
A haberse oído la opinión de Casio.
2076
OCTAVIO.
Vamos, pues, al asunto. Si argumentos
2077
Sudor nos hace derramar, las pruebas
2078
A estas gotas darán color más rojo.
2079
¡Contemplad!
2080
Mi espada enhiesta ved contra traidores.
2081
¿Cuándo esta espada volverá a su vaina?
2082
O vengará las treinta y tres heridas
2083
De César, o agregado irá otro César
2084
A los despojos de traidores hierros.
2085
BRUTO.
No morirás a manos de traidores,
2086
A no ser, César, que contigo vengan.
2087
OCTAVIO.
Así lo espero. Porque no he nacido
2088
Para morir por el puñal de Bruto.
2089
BRUTO.
¡Oh joven! Ni al más digno de tu raza
2090
Hallar le es dado más honrosa muerte.
2091
CASIO.
¡Necio escolar! Indigno de tal honra,
2092
A un farsante ligado, a un libertino.
2093
ANTONIO.
¡Casio el viejo de siempre!
2094
OCTAVIO.
Ven, Antonio.
A la cerviz os lanzaré mi reto.
2095
Salid, traidores, a luchar al campo,
2096
Hoy mismo, o cuando el ánimo os impulse.
2097
((Vanse Octavio, Antonio y su ejército.))
CASIO.
Ahora, vientos, rugid; hinchaos, olas;
2098
Nave, a flotar, que la borrasca llega,
2099
Y ya la suerte es árbitra de todo.
2100
BRUTO.
¡Eh, tú, Lucilo! Oye una palabra.
2101
LUCILO.
Señor.
2102
CASIO.
Mesala.
MESALA.
General, ¿qué es ello?
CASIO.
Años cumplo, Mesala, en este día.
2103
Sí, tal día cual hoy la luz vio Casio.
2104
Tu mano, pues, Mesala. Sé testigo
2105
De que así cual forzaron a Pompeyo
2106
Contra su voluntad, a mí me fuerzan
2107
A aventurar en un encuentro solo
2108
Las libertades nuestras. De Epicuro
2109
Mantuve siempre la opinión: te consta.
2110
Pues ya mudé de parecer; y creo
2111
Que, a veces, los sucesos se presagian.
2112
Sobre la enseña nuestra se posaron
2113
Dos águilas magníficas, viniendo
2114
De Sardie, y cuidadas y cebadas
2115
A mano fueron por las tropas nuestras,
2116
Sirviéndonos de escolta hasta Filipos.
2117
Hoy volaron, huyeron; y ahora, grajos,
2118
Cuervos y buitres, a su vez, se ciernen
2119
Sobre nuestras cabezas, y nos miran
2120
Juzgándonos botín agonizante.
2121
Dosel fatal sus sombras asemejan,
2122
Y a su influjo, las tropas desfallecen.
2123
MESALA.
No lo creas.
2124
CASIO.
Lo creo sólo en parte;
Que a afrontar los peligros me preparo
2125
Con decisión y espíritu sereno.
2126
BRUTO.
Así, Lucilo.
2127
CASIO.
Noble Bruto, escucha.
Hagan los Dioses hoy que en paz y amigos
2128
A la vejez avancen nuestros días;
2129
Mas, siendo incierta del mortal la suerte,
2130
Qué hacer, si ocurre lo peor, pensemos.
2131
Si se perdiere la batalla, es esta
2132
La última vez que juntos conversamos.
2133
¿Qué hacer en ese caso te propones?
2134
BRUTO.
Conforme con preceptos que me hicieron
2135
A Catón inculpar porque la muerte
2136
A sí propio se dio (por qué, lo ignoro,
2137
Pero vil y cobarde considero
2138
Apresurar el curso de la vida
2139
Por el temor de lo que ocurra) armarme
2140
De paciencia, esperando los mandatos
2141
Del excelso poder que aquí nos rige.
2142
CASIO.
Entonces, si perdemos la batalla,
2143
¿Te agrada que en su triunfo te conduzcan
2144
De Roma por las calles?
2145
BRUTO.
No, Casio, no.—Jamás, noble Romano,
2146
A Roma llevarán cautivo á Bruto.
2147
Su gran alma lo veda. Mas, precisa
2148
Llegar al fin hoy mismo de la obra
2149
Que los idus de marzo comenzaron;
2150
E ignoro yo si a vernos volveremos.
2151
Nuestro eternal adiós éste, pues, sea.
2152
Por siempre adiós; adiós por siempre, Casio.
2153
Si otra vez nos hallamos, sonreiremos;
2154
Y si no, bien estuvo el despedirnos.
2155
CASIO.
Por siempre adiós; adiós por siempre, Bruto.
2156
Si otra vez nos hallamos, sonreiremos;
2157
Si no… sí… bien estuvo el despedirnos.
2158
BRUTO.
Pues bien. Avanza. ¡Quién saber pudiera
2159
El fin de los sucesos de este días!
2160
Mas pues que fin tendrán, que eso nos baste,
2161
Que el fin así sabremos. ¡Vamos! ¡Vamos!
2162
((Vanse.))
ESCENA II.
(Las llanuras de Filipos.—Otra parte del campamento.)
(Clarines.—Entran BRUTO y MESALA.)
BRUTO.
Ve, galopa, Mesala, y este orden
2163
Del otro flanco a las legiones lleva.
2164
Que al punto ataquen, pues tibieza observo
2165
En el ala de Octavio. Repentino
2166
Ataque, de seguro los arrolla.
2167
A galope, Mesala. Di que avancen.
2168
((Vanse.))
ESCENA III.
(Las llanuras de Filipos.—Otra parte del campo.)
(Clarines.—Entran CASIO y TITINO.)
CASIO.
Titino, observa. Los villanos huyen.
2169
Yo me he vuelto enemigo de los míos.
2170
Esta mi enseña, que aquí ves, huía,
2171
Pero maté, se la quité al cobarde.
2172
TITINO.
Casio, Bruto atacó fuera de tiempo,
2173
Creyó tener ventaja sobre Octavio
2174
Y la siguió con demasío brío.
2175
Se entregan sus soldados al pillaje,
2176
Y a nosotros Antonio nos circunda.
2177
(Entra PÍNDARO.)
PÍNDARO.
Huye lejos, señor. Huye más lejos.
2178
Ha cogido tus tiendas Marco Antonio.
2179
Huye, pues, noble Casio… más, más lejos.
2180
CASIO.
Este collado está lejos bastante.
2181
Titino, mira. ¿Son mis tiendas esas
2182
Que miro arder?
2183
TITINO.
Lo son.
CASIO.
Si es que me quieres,
Titino, mi caballo monta, y clava
2184
El aguijón en él, hasta que alcances
2185
A ver a aquellas tropas, y retornes,
2186
Y me persuada, de una vez, si tropas
2187
Del enemigo son o gente nuestra.
2188
TITINO.
Rápido volaré cual pensamiento.
2189
((Vase).)
CASIO.
Trepa el collado, Píndaro. Mi vista
2190
Siempre imperfecta fue. Sigue á Titino
2191
Y dime lo que notes en el campo.
2192
((Píndaro sube por el collado).)
La luz primera he visto en este día.
2193
¡Pues que principio fue, término sea,
2194
Y el ciclo de mi vida aquí se cierre!
2195
Di ¿qué ves?
2196
PÍNDARO.
(Desde lo alto.) ¡Oh, señor!
CASIO.
¿Qué ves?
2197
PÍNDARO.
(Desde lo alto). Titino
Envuelto está… Jinetes lo persiguen…
2198
Pero espolea… Rápidos le alcanzas…
2199
Vuela Titino… Se desmontan varios;
2200
También Titino… prisionero escucha…
2201
(Gritos.) Alegres gritan.
2202
CASIO.
Ven, y más no veas.
¡Oh cobarde! ¡Vivir mientras cautivan,
2203
En mi presencia, a mi mejor amigo!
2204
((Píndaro baja del collado))
Ven.—Al hacerte en Partia prisionero,
2205
Y al salvarte la vida, me juraste
2206
Obedecer mis órdenes sumiso.
2207
Tu juramento cumple. Ven: sé libre;
2208
Y con este buen hierro que de César
2209
Las entrañas hirió, mi pecho busca.
2210
No respondas. El puño ten; y cuando
2211
Cubierto tenga el rostro—cual ahora,—
2212
Hiéreme.—Ya vengado te hallas, César;
2213
Y con la espada que causó tu muerte.
2214
((Muere).)
PÍNDARO.
¡Libre por fin! Mas no por gusto mío.
2215
¡Oh Casio! Lejos Píndaro camina
2216
Donde nunca Romano vuelva a verle.
2217
(Vuelven a entrar TITINO y MESALA.)
MESALA.
Es empate, Titino, pues a Octavio
2218
Han vencido de Bruto las legiones,
2219
Cual ha vencido a las de Casio Antonio.
2220
TITINO.
Dará consuelo a Casio la noticia.
2221
MESALA.
¿En dónde se quedó?
2222
TITINO.
Desconsolado
Con Píndaro, su siervo, en este monte.
2223
MESALA.
¿No es ése allí tendido?
2224
TITINO.
No asemeja
Vida tener. ¡Ay triste!
2225
MESALA.
Di, ¿no es ése?
TITINO.
Lo fue, Mesala. Ya no existe Casio.
2226
Como entre rojos rayos esta noche
2227
Te ocultas, sol poniente, muere el día
2228
De Casio con su roja sangre envuelto.
2229
¡El sol de Roma, nuestro sol se puso!
2230
Nubes, venid, escarchas y desdichas.
2231
¡Nuestras hazañas todas hoy concluyen!
2232
¡Su recelo por mí, le indujo al acto!
2233
MESALA.
Su recelo del fin le indujo al acto.
2234
Funesto error, de la tristeza engendro,
2235
¿Por qué al mísero espíritu del hombre
2236
Haces ver cual verdad lo que no existe?
2237
Error rápidamente concebido,
2238
Nunca feliz alumbramiento logras
2239
Sin matar a la madre que te engendra.
2240
TITINO.
¿Píndaro dónde está? Píndaro, escucha.
2241
MESALA.
Búscalo tú, Titino. Yo al encuentro
2242
Del noble Bruto iré con la noticia
2243
Sus oídos a herir. A herir, bien digo,
2244
Que ni puñal ni dardo envenenado
2245
A Bruto punzarán cual esta nueva.
2246
TITINO.
Mientras que busco a Píndaro, Mesala,
2247
Irte puedes.
2248
((Vase Mesala.))
¿Por qué, valiente Casio,
Tus órdenes me diste? ¿Por ventura,
2249
A tus amigos no encontré? ¿Mis sienes
2250
Con estas hojas de laurel no ornaron,
2251
Rogándome que a ti te las ciñera?
2252
¿Sus entusiastas gritos no escuchaste?
2253
¡Ay, falsamente interpretaste todo!
2254
Mas ten esta corona que te ciño,
2255
Que Bruto me ordenó que te entregara;
2256
Cumplo así su mandato. Ve, oh Bruto,
2257
Y cuánto quise a Cayo Casio mira.
2258
¡Dioses, con vuestra venia!—Cual Romano
2259
Obraré.—¡Casio, quedará tu espada
2260
De Titino en el pecho sepultada!
2261
((Muere.))
(Clarines.—Vuelve a entrar MESALA con BRUTO, CATÓN el Joven, ESTRATO, VOLUMNIO y LUCILO.)
BRUTO.
¿Dónde, Mesala, dónde el cuerpo yace?
2262
MESALA.
Vedlo allí con Titino, que lo llora.
2263
BRUTO.
Titino al cielo mira.
2264
CATÓN.
Yace muerto.
BRUTO.
¡Oh Julio César, fuerte todavía!
2265
Vagando está tu espíritu, y diriges
2266
Contra nosotros mismos nuestras armas.
2267
((Clarines lejos.))
CATÓN.
Al muerto Casio coronó Titino.
2268
BRUTO.
¡Aun hallo dos Romanos cual vosotros!
2269
Adiós, último tú de los Romanos.
2270
Otro cual tú no ha de nacer en Roma.
2271
Mas lágrimas le debo a este cadáver,
2272
Que me veréis pagar, amigos míos.
2273
¡Pero, Casio, vendrá, vendrá la hora!
2274
Su cuerpo, pues, que se conduzca a Taso;
2275
Que en nuestro campamento funerales
2276
No se le harán, pues nos faltara el brío.
2277
Lucilo, tú; Joven Catón, al campo.
2278
Labeón, Flavio, avancen nuestras tropas.
2279
Son las tres. Renovemos la pelea
2280
Antes, Romanos, que de noche sea.
2281
((Vanse.))
ESCENA IV.
(Las llanuras de Filipos.—Otra parte del campo.)
(Clarines.—Entran luchando SOLDADOS de ambos ejércitos, después BRUTO, CATÓN el Joven LUCILO y otros.)
BRUTO.
¡Resistid, resistid, paisanos míos!
2282
CATÓN.
¿Y qué bastardo no? ¿Quiénes me siguen?
2283
Proclamaré mi nombre por el campo.
2284
Ved de Marco Catón al hijo. Vedlo.
2285
Juez de tiranos, de su patrias amigo.
2286
Ved de Marco Catón al hijo. ¡Vedlo!
2287
((Cargando al enemigo).)
BRUTO.
Y ved a Bruto. Marco Bruto es éste;
2288
Bruto el amigo de su patria, Bruto.
2289
((Vase, cargando al enemigo Catón el Joven, y dominado cae.))
LUCILO.
¡Joven Catón, noble Catón, caíste!
2290
Cual Titino valiente, tú la gloria
2291
Logras que cuadra de Catón al hijo.
2292
SOLD. 1.º
Ríndete o mueres
2293
LUCILO.
A la muerte sólo
Me rindo yo. Ten, pronta muerte dame.
2294
((Ofreciendo dinero.))
A Bruto mata. Te honrará su muerte.
2295
SOLD. 1.º
No morirá tan noble prisionero.
2296
SOLD. 2.º
Plaza. Que sepa Antonio que apresado
2297
Ha sido Bruto.
2298
SOLD. 1.º
Llevaré la nueva.
Se acerca el General. Bruto está preso,
2299
Bruto está preso.
2300
(Entra ANTONIO.)
ANTONIO.
Di, ¿dónde se halla?
LUCILO.
Antonio, salvo está. Bruto está salvo.
2301
Y contrario ninguno—te lo fío—
2302
Vivo podrá coger al noble Bruto.
2303
¡De oprobio tal los Dioses le protejan!
2304
Cuando hallarlo logréis, o vivo o muerto,
2305
En él el Bruto encontraréis de siempre.
2306
ANTONIO.
Bruto no es éste, amigos; pero presa
2307
De no menos valor. Aseguradlo,
2308
Pero tratadle con bondad. Ansiara
2309
Que mis amigos fueran tales hombres,
2310
No enemigos. Seguid, y ved si a Bruto,
2311
Vivo o muerto, encontráis, y la noticia
2312
Luego a la tienda llevaréis de Octavio,
2313
Con cuanto más ocurra.
2314
((Vanse.))
ESCENA V.
(Las llanuras de Filipos.—Otra parte del campo.)
(Entran BRUTO, DARDANIO, CLITO, ESTRATO y VOLUMNIO.)
BRUTO.
Venid y descansad sobre esta roca,
2315
Tristes restos de amigos que me quedan.
2316
CLITO.
Arder se vio la antorcha de Estatilo,
2317
Mas no volvió. Fue prisionero o muerto.
2318
BRUTO.
Siéntate, Clito.—De matar se trata.
2319
Es una hazaña al uso. ¡Clito, escucha!
2320
((Le habla en secreto.))
CLITO.
¡Yo, señor! Ni por todo el universo.
2321
BRUTO.
Basta. No más.
2322
CLITO.
¡Mejor me suicidara!
BRUTO.
(Le habla en secreto.) Dardanio, escucha tú.
2323
DARDÁN.
¿Yo hacer tal cosa?
CLITO.
Dardanio.
2324
DARDÁN.
Clito.
CLITO.
¿Qué te ruega Bruto?
DARDÁN.
Matarlo, Clito. Míralo, medita.
2325
CLITO.
Precioso vaso de dolor repleto
2326
Que por los tristes párpados rebosa.
2327
BRUTO.
Aquí, Volumnio, ven. Una palabra.
2328
VOLUM.
¿Qué me quieres, señor?
2329
BRUTO.
Esto, Volumnio.
Ya de César la sombra por dos veces
2330
De noche vi. La vez primera en Sardis,
2331
Y esta noche en Filipos la segunda.
2332
Sé que llegó mi hora.
2333
VOLUM.
No lo creas.
BRUTO.
Volumnio, cierto estoy. Ya ves, Volumnio,
2334
Cómo este mundo va. Nuestros contrarios
2335
Nos han cavado ya la sepultura.
2336
(Clarines lejos.) Más honroso nos es lanzarnos dentro,
2337
Que esperar a que en ella nos arrojen.
2338
Buen Volumnio, a la escuela fuimos juntos;
2339
Por tu antigua amistad te lo suplico;
2340
Mi espada ten, mientras me arrojo a ella.
2341
VOLUM.
(Clarines.) Un amigo servirte así no puede.
2342
CLITO.
Huye, señor. No te detengas, huye.
2343
BRUTO.
Queda con Dios. Adiós. Adiós, Volumnio.
2344
Estrato, tú, que mientras tanto duermes,
2345
También te digo adiós. Paisanos míos,
2346
Mi corazón de regocijo late,
2347
Al ver que de mi vida en el transcurso
2348
Nadie encontré que desleal me fuera.
2349
Yo lograré con tan infausto día
2350
Gloria mayor que Octavio y Marco Antonio
2351
Alcanzarán por esta vil victoria.
2352
Adiós a todos, que la voz de Bruto
2353
La historia ya narró de su existencia.
2354
Nocturna oscuridad mi vista envuelve;
2355
Mis trabajados huesos, que tan solo
2356
Lograron este fin, reposo piden.
2357
((Clarines.))
Huid, huid, huid.
2358
CLITO.
Huye, huye, señor.
2359
BRUTO.
Idos. Ya os sigo.
2360
((Vanse Clito, Dardanio y Volumnio.))
Con tu señor te ruego que te quedes.
2361
Eres hombre de bien. La vida tuya
2362
Repleta está de acciones que te honran;
2363
Así, pues, ten mi espada, y vuelve el rostro
2364
Mientras que yo me arrojo sobre ella.
2365
¿Lo harás, Estrato?
2366
ESTRATO.
Que tu mano estreche
Primero. Adiós, señor.
2367
BRUTO.
Adiós, Estrato.
Descansa, César. Menos decidido
2368
Pedí tu muerte que mi muerte pido.
2369
((Se arroja sobre su espada y muere.))
(Clarines. Retirada. Entran OCTAVIO, ANTONIO, MESALA, LUCILO y ejército.)
OCTAVIO.
¿Ése quién es?
2370
MESALA.
El siervo de mi jefe.
¿Dónde está tu señor?
2371
ESTRATO.
Mesala, libre
Ya de la esclavitud en que te hallas.
2372
Una hoguera y no más sus vencedores
2373
Podrán hacer con él, porque vencido
2374
Solo por sí fue Bruto, y nadie logra
2375
Honrarse con su muerte.
2376
LUCIO.
De este modo
Se debe hallar a Bruto. Gracias, Bruto.
2377
La opinión confirmaste de Lucilo.
2378
OCTAVIO.
A todo servidor de Bruto amparo.
2379
¿Me quieres tú servir?
2380
ESTRATO.
Sí, si su venia
Me da Mesala.
2381
OCTAVIO.
Dásela, Mesala.
MESALA.
Di de qué modo mi señor ha muerto.
2382
ESTRATO.
Su espada tuve mientras él se hería.
2383
MESALA.
Haz que te sirva, Octavio, quien ha hecho
2384
A su señor el último servicio.
2385
ANTONIO.
Fue el más noble Romano de entre todos,
2386
Pues los demás conspiradores fueron
2387
Movidos todos de su envidia a César.
2388
Él, por nobles ideas impulsado,
2389
A ellos unióse para el bien de todos.
2390
Dulce su vida fue. Los elementos
2391
En él tan combinados, que bien pudo
2392
Orgullosa exclamar naturaleza:
2393
«Un hombre ahí ved», al universo entero.
2394
OCTAVIO.
Honremos su virtud como merece,
2395
Cumpliendo con los ritos funerales.
2396
Esta noche sus huesos en mi tienda
2397
Reposarán con la guerrera pompa
2398
Del soldado.—Las tropas, pues, descansen,
2399
Y a dividir nosotros, si os agrada,
2400
Las glorias de tan próspera jornada.
2401
((Vanse.))