Torquato Tasso
Aminta
L’ Aminta
Traducción
de
L’ Aminta
Torcuato Tasso. Aminta. Traducción de Juan de Jáuregui. Barcelona, Olegario Salvatella, s. a.
Joan Oleza Simó
(Investigador principal)
Juan de Jáuregui
(Traductor)
Soler Sasera, Eva
(Editor)
Ojeda, María del Valle
(Editor)
Español · Verso · 2110 versos
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Personas
AMOR
en hábito pastoril
DAFNE
compañera de Silvia
SILVIA
amada de Aminta
AMINTA
enamorado de Silvia
TIRSI
compañero de Aminta
SÁTIRO
enamorado de Silvia
NERINA
mensajera
ERGASTO
mensajero
ELPINO
pastor
CORO DE PASTORES
Acto I
Prólogo
(Amor, en hábito pastoril.)
AMOR
¿Quién creyera que en esta humana forma
1
Y así en estos despojos pastoriles,
2
estaba oculto un dios? No un dios agora
3
salvaje o de la plebe de los dioses,
4
Mas entre los celestes y los grandes
5
El de mayor poder; que muchas veces
6
Derriba a Marte la sangrienta espada
7
De la robusta mano, y a Neptuno
8
Que las tierras combate, el gran tridente,
9
Y los rayos a Júpiter supremo.
10
En este aspecto y en aquestos paños
11
No reconocerá tan fácilmente
12
Mi madre Venus al Amor, su hijo,
13
Esme forzoso andar huyendo della
14
Y disfrazarme así, porque ella quiere
15
Disponer a su gusto de mis flechas
16
Y de mi mesmo; y de ambición movida,
17
Cual liviana mujer, me insiste y lleva
18
A las ilustres cortes y los cetros,
19
Y allí procura que mi fuerza emplee;
20
Y sólo al vulgo de ministros míos
21
Mis menores hermanos, da licencia
22
Que puedan alojarse entre las selvas,
23
Y usar las armas en silvestres pechos.
24
Yo, que no soy criatura, aunque mi rostro
25
Lo representa y mi ademán travieso,
26
Quiero usar de mis armas a mi gusto
27
Y disponer de mí según mi antojo;
28
Que a mí fue concedido, y no a mi madre,
29
El fuego omnipotente y arco de oro.
30
Por esto, disfrazándome y huyendo,
31
No su imperio, que en mi no tiene alguno,
32
Mas los ruegos, que al fin, siendo de madre,
33
Tienen fuerza, me escondo entre las selvas
34
Y en las cabañas de la gente humilde.
35
Ella me sigue y busca, prometiendo,
36
A quien me manifeste, un dulce abrazo
37
O algun premio mayor, cual si no fuese
38
Yo poderoso para dar en cambio
39
Regalos semejantes o mayores
40
A quien me encubra della. Esto a lo menos
41
De cierto sé: que los halagos míos
42
A las doncellas les serán más gratos,
43
Si yo, que soy Amor, de amor entiendo.
44
Así me busca de ordinario en vano;
45
Que nadie quiere revelarme y callan.
46
Pues por estar aun más oculto, y que ella
47
No pueda descubrirme por las señas,
48
Dejé las alas, el aljaba y arco;
49
Mas no por eso vengo desarmado,
50
Que aquesta que parece simple vara,
51
Es mi encendida hacha transformada,
52
Y toda espira llama invisibles.
53
También aqueste dardo, aunque no tiene
54
La punta de oro, es de divino temple,
55
Y doquiera que pica, amor imprime.
56
Hoy he de hacer una profunda herida,
57
No menos incurable, al duro pecho
58
De la más cruda ninfa que en los campos
59
Siguió jamás el coro de Diana.
60
Será tan grande llaga la de Silvia,
61
Que este es el nombre de la ninfa fiera,
62
Como una que yo hice, habrá algún tiempo,
63
Al tierno pecho del zagal Aminta,
64
Cuando los dos de un modo pequeñuelos,
65
Él por el campo á caza la seguía;
66
Y porque el golpe en ella más encarne,
67
Esperaré que la piedad primero
68
Ablande el duro hielo, que apretado
69
Alrededor del corazón le ha puesto
70
La honestidad y virginal decoro;
71
Y en el instante mismo que lo sienta,
72
Algo más tierno, lanzaréle el dardo;
73
Pues para ejecutar cómodamente
74
Mi empresa noble, ir quiero a entretenerme
75
Envuelto con la turba de pastores,
76
Que todos festejantes, coronados,
77
Aquí se juntan ya, donde los días
78
Solenes gastan en solaz y fiesta,
79
Y fingiré ser uno de su escuadra.
80
En este puesto, en este, haré mi golpe,
81
Que no le puedan ver mortales ojos.
82
Hoy estas selvas en manera nueva
83
Se oirán hablar de amor; hoy ha de verse
84
Que aqui presente mi deidad asiste
85
Ella en sí misma, y no en ministros suyos.
86
Inspiraré sentido noble y puro
87
A los rústicos pechos, y en sus lenguas
88
Pondré un estilo dulce y delicado,
89
Pues en cualquiera parte que yo asista
90
Soy Amor en efecto, en los pastores
91
No menos que en los héroes poderosos;
92
Y la desigualdad de los sujetos,
93
Como me place, igualo. Esta es la suma.
94
Gloria que alcanzo, el gran milagro mío:
95
Que suelo hacer las rústicas zampoñas
96
A la lira más docta semejantes.
97
Y si mi madre, que desdeña el verme
98
Andar errando por agrestes bosques,
99
Esta verdad no reconoce acaso,
100
Ella es ciega, no yo, que falsamente
101
Usa llamarme ciego el ciego vulgo.
102
(Dafne y Silvia)
Dafne
¿Querrás, Silvia, en efecto,
103
Sin los placeres de la hermosa Venus
104
Pasar tus verdes y floridos años?
105
¿Ni oirás el dulce nombre
106
de madre, ni verás los tiernos hijos
107
Con apacible juego rodearte?
108
Muda, muda de intento,
109
Simplecilla de ti, que no te entiendes.
110
Silvia
Siga otra los contentos amorosos,
111
Si es que hay en el amor algún contento
112
Yo desta vida gusto, y mi deleite
113
Es atender el arco y la saeta,
114
Seguir la fiera fugitiva, y luego
115
Aterrar, combatiendo la más brava;
116
Y mientras no faltaren
117
Al bosque fieras y a la aljaba flechas,
118
Por cierto, y vida en todo desabrida,
119
A mí no temo que placeres falten.
120
Que si agora te agrada,
121
Dafne
Desabridos placeres
122
Es por no haber probado otra ninguna.
123
Así la gente que habitó primero
124
En el mundo, que aun era simple infante,
125
Tuvo por dulce y buen mantenimiento
126
Agua y bellotas; ya bellotas y agua
127
Es manjar y bebida de animales,
128
Por ser puestas en uso uvas y trigo.
129
Tú por ventura si una vez gustases
130
Cualquier mínima parte del contento
131
Que goza un corazón amante amado.
132
Dijeras, suspirando, arrepentida:
133
"Todo el tiempo se pierde
134
Que en amor no se gasta.
135
¡Oh, mis pasados años!
136
Cuántas prolijas noches,
137
Cuántos silvestres solitarios días
138
He consumido en vano,
139
Que pudiera ocuparlos
140
En estos amorosos pasatiempos!"
141
Muda, muda de intento,
142
Simplecilla de ti, que no te entiendes,
143
Y arrepentirse tarde importa poco.
144
Silvia
Cuando yo arrepentida, suspirando,
145
Esas palabras diga,
146
Que tú finges y adornas a tu gusto,
147
Hacia sus fuentes volverán los ríos,
148
Huirá el hambriento lobo del cordero,
149
El galgo de la liebre, amará el oso
150
El mar profundo y el delfín los Alpes.
151
Dafne
Conozco ya la juventud esquiva,
152
Así cual eres tú, también yo he sido;
153
Así también gocé de gentileza,
154
De hermoso rostro y de cabello rubio;
155
Así tuve, cual tú, los labios rojos,
156
Y en mis llenas mejillas delicadas
157
Mezclada así con el jazmín la rosa.
158
Acuérdome que sólo era mi gusto
159
(¡Qué simple gusto!) componer las redes
160
Armar con liga la una y otra mata,
161
Dar nuevos filos en la piedra al dardo,
162
Y acechar de las fieras en el bosque
163
La cueva y huellas; y si vez alguna
164
Era mirada de lascivo amante,
165
Volvía la vista rústica y salvaje
166
Al suelo con vergüenza desdeñosa,
167
Desplaciéndome entonces la hermosura
168
Tanto como a los otros agradaba,
169
Cual si fuera mi culpa a mi deshonra
170
El ser vista, querida y deseada.
171
Mas ¿qué no puede el tiempo, y qué no puede,
172
Sirviendo, mereciendo y suplicando,
173
Hacer un importuno y fiel amante?
174
Vencida fui, yo lo confieso, y fueron
175
Del vencedor las armas
176
Humildad y continuo sufrimiento,
177
Llanto, suspiros y piadosos ruegos.
178
Mostróme, en fin, entonces
179
La oscura sombra de una breve noche
180
Lo que la luz de mil enteros días
181
En largo tiempo no me había mostrado;
182
Reprendime entonces de mi engaño
183
Y simple ceguedad, y suspirando,
184
Con voz alegre dije:
185
"Toma allá, Cinta, tu bocina y arco;
186
Que desque aquí renuncio
187
Tu aljaba, flechas, ejercicio y vida."
188
Así también espero que tu Aminta
189
Llegue a domesticar en algún día
190
Esa tu condición rústica y dura,
191
Y ablande en ese pecho
192
El intratable corazón de acero.
193
¿No es gentil mancebo? ¿No te quiere?
194
¿Acaso no es querido de otras ninfas?
195
¿Te dejó a ti por el amor de alguna
196
o por el odio tuyo?
197
Pues ¿en nobleza acaso le aventajas?
198
Si tú eres hija de Cídipe, y ésta
199
Nació del dios de nuestro noble río,
200
El de Silvano es hijo, cuyo padre
201
Fue Pan, aquel gran dios de los pastores.
202
No es menos que tú bella, si te miras
203
Al espejo tal vez de alguna fuente,
204
La cándida Amarilis, y él desprecia
205
Sus afables caricias,
206
Y sigue tus desprecios desdeñosos.
207
Haz cuenta, y quiera el cielo que sea vana,
208
Que él, de ti desdeñado, al fin procura
209
Agradarse de aquella que le adora;
210
¿Qué sentirás? me di; ¿con cuáles ojos
211
Verás tu amante con ajeno dueño,
212
Y ya en ajenos brazos,
213
Feliz y alegre, estar de ti burlado?
214
Silvia
Haga Aminta de sí lo que gustare,
215
Y de su amor, que a mí me importa poco,
216
Y como no sea mío,
217
De quien quisiere sea;
218
Mas no será, no le queriendo, mío,
219
Y aunque él lo fuese, no sería suya.
220
Dafne
¿De dónde nace tu aborrecimiento?
221
Silvia
De su amor solamente.
222
Dafne
Padre apacible de hijo riguroso,
223
¿Cuándo se vio del corderillo manso
224
Nacer el tigre, ni del cisne el cuervo?
225
O a mí, Silvia, me engañas, o a ti mesma.
226
Silvia
Aborrezco su amor, porque aborrece
227
Su amor mi honestidad, y amélo en tanto
228
Que de mí quiso lo que yo quería.
229
Dafne
Tú quieres lo peor, y él te desea
230
Lo que a sí mismo.
231
Silvia
Tú, mi Dafne, calla,
232
O habla de otra cosa, si pretendes
233
Que te responda.
234
Dafne
¡Qué desapacible,
235
qué soberbia rapaza! Dime al menos,
236
Si otro alguno te amara,
237
¿admitieras su amor desa manera?
238
Silvia
De aquesta misma admitiré a cualquiera
239
insidiador de mi virgineo pecho,
240
que tú llamas amante, y yo enemigo.
241
Dafne
¿Juzgas por enemigo
242
por ventura el carnero de la oveja,
243
el toro de la vaca?
244
¿Juzgas por enemigo
245
al caro esposo de su tortolilla?
246
¿Juzgas por tiempo, acaso,
247
de enemistad y enojo
248
la dulce primavera,
249
que agora alegre y verde
250
enseña a amar el mundo y animales
251
los hombres y mujeres, y no adviertes
252
cómo todas las cosas
253
en este tiempo están enamoradas
254
de un amor apacible y provechoso?
255
Mira allí aquel palomo
256
con qué dulces arrullos y caricias
257
besa a su compañera;
258
oye aquel ruiseñor, de ramo en ramo
259
cómo salta, cantando: "Yo amo, yo amo"
260
Pues la culebra, si es que no lo sabes,
261
deja el veneno y corre
262
fervorosa al amante;
263
siente de amor el tigre,
264
ama el bravo león; tú sola, fiera
265
más que las fieras todas,
266
le niegas en tu pecho acogimiento.
267
Mas ¿qué digo león, serpiente y tigre,
268
que tienen sentimientos?
269
También aman los árboles y plantas.
270
Mirar puedes la vid con cuánto afecto
271
y con cuántos abrazos repetidos
272
a su marido enlaza.
273
Ama un abeto al otro, el pino al pino,
274
el fresno al fresno; el sauce por el sauce
275
y una por otra haya arde y suspira;
276
aquella grande encina,
277
que parece tan áspera y salvaje,
278
siente también el amoroso fuego;
279
y si tuvieras tú de amor sentido,
280
bien sus mudos suspiros entendieras.
281
¿Qué has de ser en efecto para menos
282
que las plantas, huyendo ser amante?
283
Muda, muda de intento,
284
simplecilla de ti, que no te entiendes.
285
Silvia
Pues bien, cuando a las plantas
286
oyere los suspiros,
287
digo que entonces quiero ser amante.
288
Dafne
Tú recibes a burla mis consejos
289
fieles, y así con mis palabras juegas.
290
¡Oh en amor sorda, cuánto boba y necia!
291
mas anda, vendrá tiempo en que de veras
292
de no haberlos seguido te arrepientas.
293
Y no te digo cuando irás huyendo
294
Las fuentes, donde agora te deleitas:
295
cuando huirás las fuentes, por el miedo
296
de verte ya tan arrugada y fea,
297
bien que esto te avendrá. Mas no te anuncio
298
esto solo, que aunque es tan grave daño,
299
es daño al fin común; ¿no te se acuerda
300
lo que Elpino contaba el otro día,
301
el sabio Elpino, a su Licori hermosa,
302
la que en Elpino puede con los ojos
303
lo que él debiera en ella con el canto,
304
cuando el deber en el amor se hallara?
305
Pues lo contaba, oyendo Bato y Tirsi,
306
de amor grandes maestros, en la cueva
307
de la aurora, do encima de la puerta
308
escrito está: "Lejos de aquí, profanos"
309
Él dijo ( y dijo que se lo había dicho
310
aquel, de ingenio grande,
311
que cantó los amores y las armas,
312
cuya zampoña le dejó muriendo)
313
que hay una oscura cueva en el infierno,
314
allá donde los hornos de Aqueronte
315
exhalan negro humo abominable,
316
y que en aquesta con tormento eterno
317
de llanto y de tinieblas espantosas
318
son castigadas merecidamente
319
las mujeres ingratas y rebeldes.
320
Aguarda, pues, que allí se te apareje
321
albergue a tu fiereza, y será justo
322
que saque el humo llanto de unos ojos
323
do la piedad jamás pudo sacarlo.
324
Sigue, sigue tu estilo,
325
desconocida ninfa y obstinada.
326
Silvia
¿Y qué le respondió Licori entonces
327
a tales cosas?
328
Dafne
Tú del propio hecho
nada cuidas, ¿e inquieres los ajenos?
329
con los ojos le dio respuesta.
330
Silvia
¿Cómo
responder pudo con los ojos solos?
331
Dafne
Ellos, a Elpino vueltos, respondieron
332
con una dulce risa: "Tuyos somos,
333
y el mismo corazón de la que miras.
334
Ni más debes pedirle,
335
ni más te puede dar". Y esto bastara
336
por muy cumplido premio al casto amante.
337
Cuando él aquellos ojos
338
juzgara verdaderos como bellos,
339
y entera fe les diera.
340
Silvia
¿Y por qué no los cree?
341
Dafne
Luego ¿no sabes
lo que Tirsi escribió cuando, perdido,
342
sin seso, ardiendo anduvo por los campos
343
de tal manera, que a la par movía
344
piedad y risa en ninfas y pastores?
345
No fue lo que escribió digno de risa,
346
si bien sus hechos, como ves, lo fueron.
347
Él escribió mil troncos, y con ellos
348
creció la letra juntamente y versos,
349
donde me acuerdo haber así leído:
350
"Falsas lumbres, espejos engañosos
351
del triste corazón, bion os conozco,
352
y los engaños vuestros; mas ¿qué importa
353
si amor impide que de vos me aparte?"
354
Silvia
Yo estoy perdiendo el tiempo aquí en palabras,
355
sin acordarme que es el día prescrito
356
que habemos de ir a la ordenada caza
357
del encinal. Si te parece, Dafne,
358
me espera en tanto que en la fuente lavo
359
el polvo de que estoy toda cubierta
360
desde ayer, por seguir un presto gamo
361
que al fin pude matar.
362
Dafne
Esperaréte,
y aun yo quizá me bañaré contigo;
363
mas quiero ir antes a mi casería,
364
pues hasta agora no parece tarde.
365
Espérame en la tuya: iré a buscarte
366
y en tanto piensa tú lo que te importa
367
más que la fuente y caza, y si no sabes,
368
cree que no sabes, y a los sabios cree.
369
(Aminta y Tirsi.)
Aminta
He visto al llanto mío
370
el mar, las piedras responder piadosas,
371
y suspirar las hojas
372
he visto al llanto mío;
373
mas no he visto jamás, ni ver espero,
374
compadecerse mi enemiga bella
375
(que no sé si mujer la nombre o fiera);
376
pero ya niega ser mujer humana
377
la que piedad me niega,
378
no habiéndola negado
379
hasta la dura inanimada piedra.
380
Tirsi
Pace el cordero la menuda hierba,
381
y el lobo se alimenta del cordero;
382
mas el amor de lágrimas se ceba,
383
y sin jamás mostrarse satisfecho.
384
Aminta
Ay triste, que el amor bien satisfecho
385
está ya de mi llanto; sólo tiene
386
sed de mi sangre, y quiero que mi sangre
387
él y mi ingrata con los ojos beban.
388
Tirsi
¡Ay, Aminta infeliz! ¿Qué devaneas?
389
¿Qué estás diciendo? Esfuérzate y conforta
390
que otra ninfa hallarás si te desprecia
391
esta cruel.
392
Aminta
¿Cómo podré hallar otra,
si hallarme a mí no puedo? Y si yo mismo
393
me perdí, ¿qué ganancia
394
adquiriré jamás que me contente?
395
Tirsi
¡Oh mísero zagal! No desesperes;
396
que adquirirás la misma que deseas.
397
Sabe que el tiempo largo enseña al hombre
398
poner freno al león y tigre hircana.
399
Aminta
Sí, pero el desdichado
400
no puede largo tiempo
401
sostener la tardanza de la muerte.
402
Tirsi
Será breve tardanza, porque en breve
403
se enojan las mujeres y se aplacan,
404
a quien naturaleza hizo mudables
405
más que la hoja al viento y que la punta
406
de blanda espiga. Pero yo te ruego
407
que de lo oculto de tu triste estado
408
me des noticias; que si bien me has dicho
409
diversas veces que de veras amas,
410
la causa de tu amor siempre callaste;
411
y mi fiel amistad pienso merece,
412
con el común estudio de las musas,
413
que me descubras lo que a todos celas.
414
Aminta
Tirsi, yo soy contento de decirte
415
lo que las selvas, montes y los ríos
416
ya saben, y los hombres aun no saben;
417
porque ya estoy tan cerca de la muerte,
418
que me importa dejar quien manifieste
419
de mi morir la causa, y que la imprima
420
en la corteza de una haya infausta,
421
junto al lugar do yacerá mi cuerpo,
422
donde tal vez pasando aquella ingrata,
423
huelgue pisar los infelices huesos
424
con el soberbio pie, y entre si diga:
425
"Este es mi triunfo"; y de mirar se alegre
426
que ya es patente su vitoria a todos
427
los pastores vecinos y extranjeros,
428
que allí traiga la suerte, y ser podría
429
(mas mucho espero) se llegase un día
430
que ella, aunque tarde, de piedad movida,
431
llorase muerto al que quitó la vida,
432
diciendo: "¡Oh! Ya viviese y fuese mío."
433
mas oye agora.
434
Tirsi
Di, que bien te escucho,
quizá con mejor fin que tú no piensas.
435
Aminta
Siendo yo zagalejo,
436
tanto, que apenas con la tierna mano
437
podía alcanzar de las primeras ramas
438
en los pequeños árboles el fruto,
439
tuve pura amistad con una ninfa,
440
la más amable y bella
441
que al viento dio jamás sus hebras de oro.
442
Bien conoces la hija de Cidipe
443
y del rico Montano, Silvia cara,
444
honor de nuestras selvas
445
y ardor de nuestras almas: desta digo.
446
Viví con ésta un tiempo tan unido,
447
que entre dos tortolillas más conforme
448
fidelidad ni se verá ni ha visto.
449
Eran nuestros albergues
450
bien juntos, pero más los corazones;
451
conformes las edades,
452
pero los pensamientos más conformes.
453
Con ella muchas veces
454
tendí la red a pájaros y a peces;
455
seguí con ella el ciervo y el veloz gamo,
456
y era común la caza y el contento.
457
Mas mientras de animales hacía presa,
458
sin saber cómo, fui yo mismo preso.
459
Poco a poco nació en el pecho mío
460
no sé de qué raíz (como la hierba,
461
que suele de sí misma ella nacerse).
462
Un incógnito afecto,
463
que mi deseo movía
464
a ver siempre delante
465
mi compañera Silvia
466
y de sus bellos ojos
467
solía gustar una dulzura extraña,
468
que al fin dejaba un no sé qué de amargo
469
mil veces suspiraba, y no sabía
470
cuál fuese la ocasión de mis suspiros.
471
De manera que fui primero amante
472
que el amor conociese. Vine al cabo
473
bien a entenderlo; mas el modo escucha,
474
y nota cómo fue.
475
Tirsi
Debe notarse.
Aminta
De un álamo a la sombra Silvia y Filis,
476
y yo junto con ellas,
477
huyendo del sol estábamos un día,
478
cuando una abeja, que ligera andaba
479
su miel cogiendo en los floridos prados,
480
a Filis fue volando,
481
y en la mejilla hermosa,
482
más fresca y más rosada que la rosa,
483
a nuestros ojos le picó atrevida
484
(quizá engañada con la semejanza,
485
creyó que fuese flor). Entonces Filis
486
como impaciente comenzó a quejarse
487
de la aguda picada;
488
pero mi bella Silvia dijo: "Calla,
489
calla; no te lamentes, Filis mía,
490
que con palabras, que yo sé, de encanto
491
te quitaré el dolor. Este secreto
492
supe de Aresia, maga, y le di en trueco
493
mi cuerno de marfil y engaste de oro".
494
Esto diciendo, avecinó los labios
495
de aquella dulce boca a la mejilla
496
herida, y blandamente murmurando,
497
dijo no sé qué versos, y al momento
498
¡Maravilloso efecto! Sintió Filis
499
quitársele el dolor. O fue la fuerza
500
y virtud de las mágicas palabras,
501
o, como yo presumo,
502
la virtud de tu boca,
503
que sana lo que toca;
504
pues yo, que hasta entonces
505
otra ninguna cosa deseaba
506
que la agradable lumbre de los ojos
507
y sus palabras dulces, más suaves
508
que el lento murmurar de un arroyuelo
509
que rompe el curso entre menudas guijas,
510
y el resonar del céfiro en las hojas,
511
entonces me encendió nuevo deseo
512
de juntar a los suyos estos labios;
513
y con mayor astucia y más aviso
514
que nunca había tenido (mira cuánto
515
el amor sutiliza nuestros ingenio)
516
se me ofreció un engaño con que en breve
517
llegar pudiese a conseguir mi intento,
518
y fue desta manera: que fingiendo
519
me había picado otra molesta abeja
520
el labio bajo, comencé a quejarme
521
de suerte, que el remedio que la lengua
522
no demandaba, el rostro le pedía.
523
La simplecilla Silvia
524
piadosa de mi mal, se ofreció luego
525
con el remedio a la engañosa herida
526
y hizo, (¡ay triste!) mucho más crecida
527
y más mortal mi herida verdadera
528
cuando llegó sus labios a los míos.
529
No suelen las abejas
530
coger tan dulce miel de flor alguna,
531
como yo entonces de sus frescas rosas,
532
aunque el vivo deseo
533
que ardiente me incitaba a humedecer.
534
Se abstuvo, de temor y de vergüenza,
535
siendo más lento y menos atrevido;
536
mas mientras descendía
537
al corazón la gran dulzura, mixta
538
de un secreto veneno,
539
tanto regalo de este bien sentía,
540
que fingiendo no habérseme del todo
541
pasado aquel dolor, hice de suerte,
542
que ella más veces repitió el encanto.
543
De allí adelante de manera anduvo
544
creciendo mi impaciencia y mi deseo,
545
que como ya en el pecho no cupiesen,
546
por fuerza hubieron de salir; y un día
547
que en cerco se sentaban muchas ninfas
548
y pastores, haciendo un juego nuestro,
549
que cada uno por orden le decía
550
en la oreja un secreto al más vecino,
551
le dije a Silvia: "Yo por ti me abraso,
552
y moriré si tú no me remedias."
553
A etsas palabras inclinó su rostro,
554
y de improviso le tiñó de rojo,
555
dando señales de vergúenza y rabia.
556
No tuve otra respuesta que un silencio
557
mudo, turbado y lleno de amenazas.
558
Quitóse de allí luego, y nunca quiso
559
más hablarme sin verme. Y ya tres veces
560
ha el segador cortado las espigas,
561
y tantas el invierno ha despojado
562
los verdes bosques de sus frescas hojas,
563
y todos los caminos he tentado
564
por aplacarla, fuera de la muerte.
565
Morir me falta en fin por aplacarla,
566
y moriré en buen hora, como entienda
567
que he de causarle sentimiento o gozo:
568
ni sé cuál quiera más de estas dos cosas
569
bien fuera piedad más rico premio
570
de mi fe verdadera,
571
y mayor recompensa de mi muerte;
572
más no debo querer cosa que turbe
573
la luz serena de sus ojos bellos,
574
ni que moleste aquel hermoso pecho.
575
Tirsi
¿Es posible que Silvia, si te oyese
576
palabras semejantes, no te amase?
577
Aminta
No lo sé, ni lo creo;
578
más huye mis palabras,
579
cual áspid el encanto.
580
Tirsi
Pues confía;
que el corazón me dice
581
que he de ser poderoso a que te escuche.
582
Aminta
O nada alcanzarás, o cuando alcances
583
al fin que yo le hable.
584
Yo sé que nada he de alcanzar hablando.
585
Tirsi
¿Por qué así desesperas?
586
Aminta
Desespero
con justa causa, porque el sabio Mopso
587
ya me pronosticó mi dura suerte;
588
Mopso, que entiende el canto de las aves,
589
la virtud de las hierbas y las fuentes.
590
Tirsi
¿De cuál Mopso me dices? ¿Del que tiene
591
en la lengua melosas las palabras,
592
un amigable término en los labios,
593
y engaños y traiciones en el pecho?
594
Ora está de buen ánimo; que todos
595
los pronósticos suyos infelices,
596
que entre ignorantes vende con su falsa
597
severidad, jamás tienen efecto;
598
y de experiencia sé lo que te digo.
599
Antes, por eso sólo que él te anuncia,
600
me atrevo a asegurarte un fin dichoso
601
en tus amores.
602
Aminta
Pues si sabes cosa
que aliente mi esperanza, no la calles.
603
Tirsi
Dirétela en buen hora: a los principios
604
que me trajo la suerte en estos bosques
605
ese hombre conocí, del cual juzgaba
606
lo que tú juzgas. Una vez, en tanto,
607
me vino gusto de ir donde su asiento
608
tiene la gran ciudad cerca del río;
609
y primero, tratándolo con éste,
610
me dijo así: "Tú irás a la gran tierra
611
donde el astuto vulgo y cortesanos
612
soberbios e insolentes muchas veces
613
hacen pesadas burlas de nosotros,
614
como de gente rústica y salvaje.
615
Así, ve sobre aviso: no te acerques
616
mucho a las sedas de color ni al oro,
617
nuevos trajes, divisas ni penachos;
618
y sobre todo, guárdate no veas,
619
por mala suerte o juvenil descuido,
620
la casa de los chismes y las charlas;
621
huye aquel encantado alojamiento.
622
"¿Qué puesto es ése?" pregunté; y él dijo:
623
"Aquí habitan las magas, que encantando
624
hacen que se trasoiga y se trasvea;
625
lo que parece de diamante y oro
626
es vidrio y cobre; aquellas ricas arcas,
627
que juzgarás muy llenas de tesoro,
628
espuertas son de viles trastos llenas.
629
Aquí están las paredes con grande arte,
630
que hablan y responden al que habla,
631
y no responden la palabra escasa,
632
cual eco suele por las selvas nuestras.
633
Mas la replican toda entera, entera,
634
y aun aumentada de lo que otro dice;
635
hasta las sillas, mesas y los bancos,
636
los escaños, las camas, las cortinas,
637
y el adorno de la casa, todos
638
tienen su lengua y voz, y siempre gritan.
639
Las charlas, en figura de rapazas,
640
andan triscando, que si entrase un mudo
641
un mudo a su despecho charlaría.
642
Mas éste es, dijo, el más ligero daño
643
que te avendrá; tú puedes trasformado
644
quedar en sauce, en fiera, en agua o fuego,
645
agua de llanto y fuego de suspiros."
646
Así me dijo, y yo me fui con éste
647
pronóstico feliz a mi Ferrara.
648
Y como quiso Dios benigno, acaso
649
un día pasé por el feliz albergue,
650
de donde dulces y canoras voces
651
salían de cisnes, ninfas y sirenas,
652
de sirenas celestes; y salía
653
un blando y claro son, con tal dulzura,
654
que atónito gozando y admirando,
655
embebecido me paré un gran rato.
656
Estaba encima de la puerta un hombre
657
de semblante magnánimo y robusto,
658
como por guarda de tan gran belleza,
659
del cual, según pude entender, se duda
660
si es mejor capitán que caballero.
661
Él, con afable y grave cortesía,
662
siendo un humilde príncipe, yo humilde
663
bajo pastor, me convidó a que entrase.
664
¡Oh lo que vi! ¡Lo que sentí yo entonces!
665
Yo vi celestes dioses, ninfas bellas;
666
nuevas lumbres purísimas, y Orfeos:
667
y otros hallé también sin velo o nube.
668
La aurora vi, cual suele aparecerse
669
ante los inmortales, esparciendo
670
sus rayos de oro y su rocío de plata.
671
Vi fecundando relucir en torno
672
a Febo y a las musas, y acogido
673
Elpino entre éstas; y en aquel instante
674
sentí más grande hacerme de mí mismo,
675
lleno de gran virtud, lleno de nueva
676
deidad; luego cantando héroes y guerras,
677
desdeñé el pastoril rústico verso.
678
Y aunque después por gusto ajeno vine
679
otra vez a las selvas, no por eso
680
dejé de sostener alguna parte
681
de aquel altivo espíritu. No suena
682
ya mi zampoña humilde cual solía;
683
sino con voz más alta y más sonora,
684
émula de la trompa, hinche las selvas.
685
Después oyóme Mopso, y con malvada
686
vista mirando, me aojó, que ronco
687
vine a quedar, de que callé gran tiempo.
688
Pensaban los pastores que me hubiese
689
el lobo visto, y era Mopso el lobo.
690
Esto te he dicho, porque entiendas cuanto
691
crédito debe darse a lo que dice.
692
Tú, Aminta, puedes esperar sin duda,
693
por sólo que éste quiere que no esperes.
694
Aminta
Mucho me alegra todo lo que cuentas.
695
a tí el cuidado, Tirsi, te remito
696
desta mi vida.
697
Tirsi
Yo tendré el cuidado,
y tú me espera aquí dentro de una hora.
698
Coro de pastores
¡Oh bella edad del oro venturosa!
699
No porque miel el bosque destilaba
700
y de las fuentes leche se vertía;
701
no porque dio sus frutos abundosa
702
la tierra, que el arado no tocaba
703
ni venenosa sierpe consentía;
704
no porque relucía
705
sin tristes nubes el sereno cielo,
706
y siempre era templada primavera
707
(que ya no persevera,
708
mas la destemplan el calor y el hielo),
709
ni llevó nave a la extranjera tierra
710
la vil codicia o la sangrienta guerra;
711
mas sólo porque entonces este vano,
712
vano y fingido nombre sin sujeto,
713
este ídolo de errores engañoso,
714
a quien la urbanidad y el vulgo insano
715
llamó después honor, y es en efecto
716
de la naturaleza opuesto odioso,
717
no mezcló malicioso
718
su afán en los dulcísimos amores,
719
ni de su dura ley tan importuna
720
tuvo noticia alguna
721
aquella libre escuadra de amadores,
722
mas de una natural, que consentía
723
fuese lícito aquello que placía.
724
Entonces por el agua y por las flores
725
iban con dulces bailes retozando
726
los cupidillos sin aljaba o lazo.
727
Sentábanse las ninfas y pastores,
728
caricias mil al razonar mezclando,
729
y a las caricias uno y otro abrazo.
730
De velo ni embarazo
731
jamás cubrió sus rosas encarnadas
732
la pastorcilla, ni la pura frente;
733
desnudó juntamente
734
su blanco pecho y pomas delicadas.
735
Y a menudo en el agua detenida
736
triscar se vio el amante y la querida.
737
Tú, honor, fuiste el primero que negaste
738
la fuente de deleites tan copiosa,
739
y a la sed amorosa la escondiste.
740
Tú a los hermanos ojos engañaste.
741
A encubrir en sí mismos temerosa
742
la viva luz que en su belleza asiste;
743
tú en redes recogiste
744
las hebras de oro que trataba el viento,
745
y tú pusiste el ademán esquivo
746
al proceder lascivo,
747
freno a la lengua y arte al movimiento.
748
Efecto (¡oh vil honor!) es sólo tuyo
749
que el don de amor se llame hurto suyo.
750
Y suelen ser sus célebres hazañas
751
las penas del que oprimes a tus leyes.
752
Más tú, señor de la naturaleza
753
y del amor, tú, que sujetas reyes,
754
¿qué pretendes oculto entre cabañas,
755
donde caber no puede tu grandeza?
756
Allá con la nobleza
757
te va a turbar el sueño preeminente:
758
deja sin ti nuestros humildes pechos
759
en limitados techos
760
vivir al uso de la antigua gente.
761
Amemos; que no hay tregua diferida
762
entre los tiempos y la humana vida.
763
Amemos; que el sol muere y luego nace
764
a nosotros se esconde y se deshace
765
la breve luz del día,
766
y el sueño eterna noche nos envía.
767
Acto II
(Sátiro)
Sátiro
Es pequeña la abeja por extremo,
768
y con sus breves armas, cuando pica,
769
hace molesta y grave la herida;
770
mas ¿qué cosa tan breve y tan pequeña
771
como el amor? Que en todo y breve espacio
772
entra y se esconde; ya en la sombra escasa
773
de unas pestañas; ya entre las primeras
774
sutiles hebras de un cabello rubio,
775
ya en los hoyuelos de una dulce risa;
776
y en pequeñez tan mínima, le vemos
777
hacer mortales incurables llagas.
778
¡Triste de mí, que es todo llaga y sangre
779
mi corazón y entrañas, y mil dardos
780
puso el amor en los airados ojos
781
de Silvia: ¡crudo amor, ingrata Silvia,
782
más cruda y más ingrata que las selvas!
783
La selva encubre al oso, tigre y sierpe
784
¡Oh, cómo te compete el nombre, y cómo
785
en su arboleda verde, y tú en el pecho
786
quien tal nombre te puso lo entendía!
787
escondes impiedad, soberbia y odio,
788
fieras mayores que oso, tigre y sierpe;
789
que aquellas suelen aplacarse, y éstas
790
no se aplacan por dádivas ni ruegos.
791
Tú, cuando te presento flores nuevas,
792
esquiva las desprecias, por ventura
793
viendo en tu rostro más hermosas flores.
794
Pues si te traigo las manzanas frescas,
795
tú las desprecias arrogante, acaso
796
porque en tu pecho las verás más bellas.
797
Cuando te ofrezco los panales dulces.
798
Altiva los ultrajas, por ventura
799
por ser más dulce miel la de tus labios.
800
Mas si no puede darte mi pobresa
801
cosa que no haya en ti más dulce y bella,
802
a mí mesmo te doy: ¿por qué desprecias
803
y aborreces el don? Que no merezco
804
ser despreciado, si en el mar tranquilo
805
bien me miré cuando callado el viento,
806
sus claras ondas serenaba un día.
807
Este mi rostro de color sanguíneo,
808
estas espaldas anchas, estos brazos
809
de nuros nervios, mi cerdoso pecho
810
y vedijudos muslos, son indicio
811
de mi viril y poderoso esfuerzo.
812
¿Qué piensas tú hacer destos donceles,
813
apenas florecido el blando bozo
814
en sus mejillas, que con arte y cuenta
815
disponen su cabello limpio y fresco?
816
Mujeres son aquestos en semblante
817
y en obras. Dile a alguno que te siga
818
por selva y monte y que por tí combata
819
contra el valiente jabalí y el oso.
820
No soy, pues, malo yo, ni tú me dejas
821
por la forma que tengo, sino sólo
822
por mi pobreza: en fin, las caserías
823
siguen de las ciudades el ejemplo.
824
Sin duda alguna el siglo de oro es éste,
825
pues sólo vence el oro y reina el oro.
826
¡Oh, tú, que fuiste el inventor primero
827
de vender el amor! Maldita sea
828
tu enterrada ceniza y huesos fríos,
829
y no alcancen jamás pastor o ninfa
830
que pasando les diga: "Hayáis descanso"
831
mas los bañe la lluvia y mueva el viento,
832
y con inmundo pie todo ganado
833
los huelle. Tú primero envileciste
834
la nobleza de amor, y su dulzura
835
alegre convertiste en amargura.
836
Amor vendible, amor siervo del oro
837
es el monstruo más vil y abominable
838
que el mar y tierra engendran y producen.
839
Mas ¿para qué me quejo al aire en vano?
840
usa las armas cada cual que expuestas
841
le dio naturaleza a su defensa.
842
Usa los pies el ciervo, el león las garras,
843
el jabalí el colmillo; así son armas
844
de la mujer beldad y gentileza.
845
Pues ¿cómo yo al presente no me valgo
846
de mi ferocidad para defensa
847
de mi salud, pues la naturaleza
848
apto me hizo a la violencia y robo?
849
Yo me quiero robar lo que me niega
850
esta enemiga, y al amor ingrata.
851
Pues como agora me contó un cabrero,
852
que sabe sus costumbres, ella suele
853
refrescarse a menudo en una fuente,
854
y me enseñó el lugar; pienso esconderme
855
en él entre los céspedes y ramas,
856
aguardando a que venga, y como vea
857
buena ocasión, me arrojaré tras ella.
858
¿Qué puede contrastar una mozuela
859
con la débil carrera o con los brazos
860
contra mí, tan ligero y peligroso?
861
Llore, suspire, oponga toda fuerza
862
de piedad o hermosura, que si puedo
863
revolver esta mano a su cabello,
864
de allí no irá, sin que primero tiña,
865
por venganza, mis armas de su sangre.
866
(Dafne y Tirsi)
Dafne
Como te dije Tirsi, yo ya vía
867
que Aminta amaba a Silvia, y sabe el cielo
868
cómo le he hecho siempre buen oficio,
869
y agora con más gusto he de hacerle,
870
porque los ruegos tuyos intervienen.
871
Mas antes me atreviera, te prometo,
872
a domar un novillo, un tigre, un oso,
873
que una rapaza destas simple y boba,
874
tan boba como bella, que no advierta
875
cuan ardientes y agudas son las armas
876
de su belleza y con el llanto y risa
877
a muchos mate y del herir no entienda.
878
Tirsi
¿Qué mujer hay tan simple, que en saliendo
879
de las mantillas, ya no aprenda el arte
880
de contentar y parecer hermosa,
881
de matar agradando y saber cuáles
882
armas pueden herir y cuáles matan,
883
y cuáles dan salud y resucitan?
884
Dafne
¿Quién es maestro de tan grandes artes?
885
Tirsi
Tú finges y me tientas; el que enseña
886
el canto y vuelo a las ligeras aves,
887
el nadar a los peces, el encuentro
888
a los carneros, a los bravos toros
889
usar del cuerno, y al pav¥Áon soberbio
890
tender la pompa de bizarras plumas.
891
Dafne
¿Cuál es el nombre suyo?
892
Tirsi
El nombre es Dafne.
Dafne
¡Oh falsa lengua!
893
Tirsi
Luego ¿tú no bastas
a dar a mil discípulas escuela?
894
aunque a decir verdad, bien poca falta
895
les hace otro maestro; su maestra
896
es la naturaleza, y a las veces
897
también la madre y ama alcanzan parte.
898
Dafne
Tu eres en suma malicioso, Tirsi;
899
pues yo te sé decir que no resuelvo
900
si es ya tan boba Silvia y tan sencilla
901
como en sus hechos y palabras muestra.
902
Vi ayer cierta señal, y ésta me puso
903
en mucha duda. Yo la hallé cercana
904
a la ciudad, donde sus anchos prados
905
tienen entre lagunas una isleta
906
con un estanque transparente y limpio;
907
allí la vi, toda pendiente el cuerpo,
908
de modo que mostraba deleitarse
909
de mirar a sí mesma, y le pedía
910
consejo al agua cómo dispondría
911
por cima de la fuente su cabello,
912
sobre el cabello el velo, y sobre el velo
913
diversas flores que tenía en la falda
914
de allí sacaba la azucena y rosa,
915
y la llegaba a su purpúreo rostro
916
y a su cándido cuello, cotejando
917
las colores; y luego, muy ufana
918
de la vitoria, un tanto se reía,
919
como diciendo: "Yo en efeto os venzo.
920
No os traigo aquí por ornamento mío,
921
mas solo os traigo por vergüenza vuestra
922
y por mostrar que os llevo gran ventaja".
923
Mas mientras se adornaba y componía,
924
volvió los ojos bien acaso, y viendo
925
cómo yo la miraba, con vergüenza
926
se alzó del suelo y derramó las flores,
927
cuanto más yo de verla me reía
928
mas ella de mi risa se encendía:
929
y porque estaba descompuesto en parte
930
su cabello, y en parte recogido,
931
dos o tres veces revolvió los ojos
932
hacia la fuente consejera a hurto
933
como temiendo ser de mi entendida.
934
Miróse descompuesta, más con todo
935
se satisfizo, que se vio muy bella,
936
si descompuesta. Yo entendilo todo,
937
pero callé.
938
Tirsi
Tú me refieres, Dafne,
lo que he pensado siempre: ¿no lo dije?
939
Dafne
Bien lo dijiste, más a todos oigo
940
que no fueron las ninfas y pastoras
941
tan entendidas antes, ni yo tuve
942
tal juventud. El mundo se envejece,
943
y en la vejez se aumenta su malicia.
944
Tirsi
Quizá entonces no usaban tantas veces
945
los ciudadanos ver el campo y selvas,
946
ni tantas veces nuestras zagalejas
947
entrar en la ciudad. Ya están mezclados
948
linajes y costumbres; más dejando
949
agora estos discursos, ¿no harías
950
por conformar a Silvia en que le hablase
951
Aminta solo, o tú delante, un día?
952
Dafne
No sé; Silvia es esquiva por extremo.
953
Tirsi
Y Aminta por extremo comedido.
954
Dafne
Pues no hará nada comedido amante;
955
tú le aconseja que a otra cosa atienda,
956
si es de ese humor. El que saber quisiere
957
de amar, deje respetos, ose y pida,
958
solicite, importune, y si no basta,
959
tome lo que pudiere. ¿Tú no sabes
960
de la mujer la condición precisa?
961
Huye, y huyendo quiere que la alcancen;
962
niega, y negando quiere que la apremien;
963
lucha, y luchando quiere que la venzan.
964
Ya sabes, Tirsi, que de ti me fío,
965
porque en silencio guardes lo que digo.
966
Tirsi
No hay ocasión por qué de mi sospeches
967
que jamás diga cosa que te ofenda;
968
mas ruégote, mi Dafne, por la dulce
969
memoria de tus años juveniles,
970
me favorezcas, ayudando a Aminta
971
mísero, que perece.
972
Dafne
¡Qué conjuro
tan gentil ha buscado este inocente!
973
La juventud me trae a la memoria;
974
el bien pasado, en el presente enojo.
975
Pues ¿qué dices que haga?
976
Tirsi
No te falta
ingenio ni consejo; basta sólo
977
que a querer te dispongas.
978
Dafne
Ora sabe
que vamos Silvia y yo dentro de un rato,
979
a la fuente que llaman de Diana
980
allá donde aquel plátano da sombra
981
al agua dulce y al lugar convida
982
las ninfas cazadoras: en aqueste
983
es cierto ha de lavar sus miembros bellos.
984
Tirsi
Pues bien.
985
Dafne
¿Cómo, pues, bien? ¡Qué mal entiendes!
986
Si en ti cabe discurso, eso te basta.
987
Tirsi
Ya entiendo; mas no sé si ha de atreverse
988
él a tanto.
989
Dafne
Pues si él no ha de atreverse,
estése así y aguarde que le busquen.
990
Tirsi
Él es por cierto tal, que lo merece.
991
Dafne
Pero nosotros ¿No hablaremos algo
992
de ti mismo? Di, Tirsi, ¿tú no quieres
993
enamorarte, pues aún eres mozo,
994
que no serán tus años veinte y nueve,
995
y ayer te conocimos bien criatura?
996
¿Has de vivir ocioso y sin contento?
997
Que sólo sabe de placer el que ama.
998
Tirsi
No desecha de Venus los placeres
999
quien se retira del amor, mas goza
1000
el dulce del amor sin el amargo.
1001
Dafne
Es desabrido dulce el que le falta
1002
mezcla de algún amargo, y luego cansa.
1003
Tirsi
Más vale, pues, hartarse
1004
que estar siempre hambriento.
1005
Dafne
No ya con el manjar que se posee;
1006
y cuanto más me gusta más me agrada.
1007
Tirsi
¿Quién es tan poseedor de lo que gusta,
1008
que a todas horas pueda
1009
hallarlo expuesto a su apetito y hambre?
1010
Dafne
Mas ¿quién halló jamás lo que no busca?
1011
Tirsi
Es peligro buscar lo que adquirido
1012
causa breve contento
1013
y no adquirido mucho más tormento.
1014
Hasta que llantos y suspiros falten
1015
en el amor y en su tirano reino,
1016
Tirsi no ha de volver a ser amante.
1017
Ya basta lo que tengo padecido.
1018
Otro fiel amador hará su parte.
1019
Dafne
Mas no tienes gozado lo que basta.
1020
Tirsi
Ni gozarlo deseo
1021
si tan caro se compra.
1022
Dafne
Amar te será fuerza, si no gusto.
1023
Tirsi
No me pueden forzar estando lejos.
1024
Dafne
¿Quién está lejos del amor?
1025
Tirsi
Quien huye.
Dafne
Y ¿qué importa que huyas de sus alas?
1026
Tirsi
Tiene al nacer amor las alas cortas,
1027
que apenas le sustentan;
1028
y así no las extiende a todo vuelo.
1029
Dafne
Pues no conoce el hombre cuando nace,
1030
y cuando lo conoce es grande y vuela.
1031
Tirsi
No, si otra vez no ha visto cómo nace.
1032
Dafne
Ora veremos si tus ojos huyen
1033
como dices, y luego te protesto,
1034
ya que presumes tanto de ligero,
1035
que cuando te veré pedirme ayuda,
1036
no moveré por ayudarte un paso,
1037
un solo dedo, una pestaña sola.
1038
Tirsi
¡Bravo rigor! Qué ¿me podrás ver muerto?
1039
pues Dafne amiga, si pretendes que ame,
1040
quiéreme tú, y estamos concertados.
1041
Dafne
Tú me burlas, en fin, y por ventura
1042
no me mereces por amante: ¡ay, cuantos
1043
engaña un rostro colorado y liso!
1044
Tirsi
No burlo a fe; más antes me parece
1045
que con esa protesta me desechas,
1046
cual hacen todas; pero ¿qué remedio?
1047
viviré sin amor si no me quieres.
1048
Dafne
Vive, Tirsi, contento, ocioso vive,
1049
que en ocio tal siempre el amor se engendra.
1050
Tirsi
¡Oh Dafne, en esta ociosidad me ha puesto
1051
el que en las selvas como Dios honramos,
1052
para quien los ganados grandes pacen
1053
del uno al otro mar por las campañas
1054
extendidas, alegres y fecundas,
1055
y las alpestres cumbres de Apenino.
1056
Él dijo así cuando me hizo suyo:
1057
"Tirsi, ahuyenten otros los ladrones
1058
y los lobos, guardando mis rebaños;
1059
reparta otro los premios y las penas
1060
a mis ministros; otros apacienten
1061
mis ganados; en fin, otro, conserve
1062
la lana y la leche, y otro la dependa;
1063
agora canta tú, que estás ocioso."
1064
Así será razón que no le burle
1065
con mundanos amores, sino cante
1066
los abuelos de aqueste verdadero,
1067
no sé si Apolo o Júpiter lo llame,
1068
que a ambos parece en el aspecto y obras,
1069
abuelos de mayor merecimiento
1070
que el gran Saturno y Celo. Agreste musa
1071
¿a mérito real? Mas no por eso,
1072
que suene clara o ronca, la desprecia.
1073
De su mismo sujeto nada canto,
1074
porque no puedo dignamente honrarlo
1075
sino con el silencio y reverencia;
1076
mas no faltan jamás en sus altares
1077
las flores de mi mano ni los fuegos
1078
de inciensos olorosos y suaves,
1079
ni faltará en mi pecho esta devota
1080
y pura religión hasya que vea
1081
pacer el aire por el aire el ciervo
1082
y que, mudado el curso de los ríos,
1083
beba la Sona el persa, el franco el Tigris.
1084
Dafne
Tú vas muy alto; ora desciende un poco
1085
al propósito nuestro.
1086
Tirsi
El punto es este:
que en estando en la fuente tú con Silvia
1087
procures ablandarla, y yo entre tanto
1088
procuraré que Aminta vaya, y pienso
1089
que no es menos difícil que la tuya
1090
mi diligencia. Ve en buena hora.
1091
Dafne
Voyme,
pero nuestro propósito no era ése.
1092
Tirsi
Si bien diviso desde aquí un rostro,
1093
allí parece Aminta: él es sin duda.
1094
(Aminta y Tirsi)
Aminta
Veré si ha hecho Tirsi alguna cosa;
1095
porque si nada ha hecho,
1096
antes de consumirme he de matarme
1097
ante los ojos mismos de la ingrata;
1098
que pues le agrada tanto
1099
deste mi corazón la viva llaga,
1100
agudo golpe de sus ojos bellos,
1101
también debe agradarle
1102
la llaga de mi pecho,
1103
golpe furioso de mis propias manos.
1104
Tirsi
Nuevas te traigo, Aminta, de consuelo:
1105
bien puedes ya dejar tanto lamento.
1106
Aminta
¡Ay, Tirsi! ¿Qué me dices?
1107
¿Traes la vida o la muerte?
1108
Tirsi
Traigo salud y vida si te atreves
1109
a acometerlas; pero ve dispuesto
1110
a ser un hombre, Aminta,
1111
a ser un hombre de ánimo resuelto.
1112
Aminta
¿Cómo y con quién el ánimo me importa?
1113
Tirsi
Si estuviese tu ninfa en una selva,
1114
que, cercada de altísimos peñascos,
1115
diese albergue a los tigres y leones,
1116
¿fueras allá?
1117
Aminta
Fuera seguro y pronto,
mas que en la fiesta zagaleja al baile.
1118
Tirsi
Y si estuviese entre ladrones y armas,
1119
¿fueras allá?
1120
Aminta
Fuera resuelto y presto.
mas que a la fuente el ciervo caluroso.
1121
Tirsi
Mayor empresa importa que acometas.
1122
Aminta
Iré por medio el rápido torrente,
1123
cuando la nieve desatada en agua
1124
al mar se precipita: iré por medio
1125
el vivo fuego, y al infierno mismo
1126
cuando en él estuviese, si ser puede
1127
infierno donde está cosa tan bella.
1128
Descubre, acaba, lo que pasa.
1129
Tirsi
Escucha:
Silvia te espera agora en una fuente,
1130
desnuda y sola, ¿irás allá?
1131
Aminta
¿Qué dices?
¿Silvia me espera a mí, desnuda y sola?
1132
Tirsi
Sola con Dafne, que es de nuestra parte.
1133
Aminta
¿Y desnuda me espera?
1134
Tirsi
Desnuda digo; mas...
1135
Aminta
¡Ay triste! Acaba.
¿Qué más, Tirsi? Tú callas, tú me matas.
1136
Tirsi
Mas no sabe que has de ir allá.
1137
Aminta
Terrible
y fiera conclusión, que ya en veneno
1138
la dulzura pasada me convierte.
1139
Cruel, ¿con cuál estudio me atormentas?
1140
¿Tan pronto desdichado te parezco,
1141
que aumentar quieres la miseria mía?
1142
Tirsi
Haz tú mi parecer; serás dichoso.
1143
Aminta
¿Qué me aconsejas?
1144
Tirsi
Que pasar no dejes
la dicha que te ofrece la fortuna.
1145
Aminta
Dios no permita que jamás yo intente
1146
cosa que la disguste; ni yo supe
1147
hacer cosas jamás contra mi gusto,
1148
sino es amarla; y el amarla es fuerza,
1149
fuerza de su hermosura y no mi culpa.
1150
Así no se verá que, en cuanto pueda,
1151
no procure agradarla.
1152
Tirsi
Ora responde:
si potestad tuvieras
1153
para dejar de amarla,
1154
¿dejárasla de amar por agradarla?
1155
Aminta
Ni tal cosa consiente amor que diga,
1156
ni que imagine ver en tiempo alguno
1157
él dejarla de amar, aunque pudiese.
1158
Tirsi
Desa manera a su pesar la amarás,
1159
pudiendo no quererla.
1160
Aminta
No fuera a su pesar, mas la amaría.
1161
Tirsi
¿Sin su gusto en efeto?
1162
Aminta
Sí por cierto.
Tirsi
Pues ¿cómo sin su gusto no te atreves
1163
a aprovecharte de tu bien presente?
1164
Que si al principio le ha de dar disgusto,
1165
es cierto al fin que le será agradable.
1166
Aminta
¡Ay Tirsi amigo! Amor por mí responda;
1167
que a referir no acierto
1168
lo que me dice el corazón. Tú agora
1169
estás muy diestro por el uso grande
1170
en razonar de amor; a mí me liga
1171
la lengua aquello mismo
1172
que el corazón me liga.
1173
Tirsi
¿No iremos en efeto?
1174
Aminta
Iré sin duda.
Mas no donde tú piensas.
1175
Tirsi
Pues ¿adónde?
Aminta
Iré a morir, si en mi favor no has hecho
1176
más de lo que dices.
1177
Tirsi
¿Y esto poco?
¿Crees tú que Dafne nos aconsejara
1178
ir a la fuente, cuando no entendiera
1179
de Silvia el pecho? Por ventura Silvia
1180
sabe el concierto, y no querrá se entienda
1181
que, sabiéndolo, calla. Si tú buscas
1182
hasta el consentimiento suyo expreso,
1183
buscas derechamente disgustarla;
1184
y siendo así ¿qué es deste tu deseo
1185
que tienes de servirla y complacerla?
1186
Y si ella aguarda que tu dicha alegre
1187
se adquiera sólo por tu industria a hurto,
1188
sin que ella de su mano no te ofrezca
1189
por tu vida me di ¿qué más te importa
1190
ese modo que aquél?
1191
Aminta
¿Quién me asegura
ser esa su intención y su deseo?
1192
Tirsi
¡Oh simple! Ves aquí que al fin procuras
1193
la certeza, que a Silvia le desplace,
1194
y desplacerle justamente debe,
1195
cual tú debieras no buscarla; y ¿dónde
1196
tienes quien te asegure lo contrario?
1197
Si ella así lo pensase, y tú no fueses
1198
(pues que la duda y riesgo son iguales)
1199
¿Será mejor morir como animoso
1200
que como vil? Tú callas, tú conoces
1201
que estás vencido. Agora me concede
1202
esta pérdida tuya, que yo pienso
1203
ha de ser causa de mayor victoria.
1204
Vamos, Aminta, vámonos.
1205
Aminta
Espera.
Tirsi
¿Cómo espera? ¿No ves que el tiempo huye?
1206
Aminta
Miremos antes si esto debe hacerse,
1207
y en qué manera.
1208
Tirsi
Todo lo que falta
podemos ver por el camino mesmo;
1209
mas nada hará quien muchas cosas mira.
1210
Coro
Amor, ¿de qué maestro
1211
en cuál oculta escuela
1212
se aprende esa tu larga
1213
arte de amar, incierta?
1214
¿Quién del entendimiento
1215
declara las ideas,
1216
cuando con alas tuyas
1217
al mismo cielo vuela?
1218
No lo explicó el Liceo
1219
no la famosa Atenas,
1220
y en Helicona docta
1221
ni Febo lo demuestra;
1222
que si de amor discurre,
1223
parece que le enseñan:
1224
corto razona y frío
1225
con perezosa lengua.
1226
No tienen voz de fuego
1227
que a tu primor competa,
1228
ni a tus misterios altos
1229
sus pensamientos llegan.
1230
Tú, amor, eres el digno
1231
maestro de tu ciencia,
1232
y tú solo a ti mismo
1233
te explicas e interpretas.
1234
Tú enseñas al más rudo
1235
que en unos ojos lea
1236
lo que tu mano escribe
1237
con amorosas letras.
1238
A los amantes fieles
1239
desatas tú la lengua
1240
en delicado estilo
1241
con elegancia extrema.
1242
Y a mucho más se extiende,
1243
amor, tu sutileza,
1244
¡Raro saber y extraña
1245
manera de elocuencia!
1246
Que a veces con palabras
1247
confusas e imperfectas
1248
un corazón amante
1249
sus sentimientos muestra,
1250
mejor que con razones
1251
lustrosas y compuestas;
1252
y aun el silencio mismo
1253
a veces habla y ruega.
1254
Amor, lea quien quiera
1255
socráticas sentencias;
1256
que yo en dos bellos ojos
1257
aprenderé tu ciencia
1258
y humillarán sus versos
1259
el más alto poeta,
1260
con pluma sabia escritos
1261
en doctas academias,
1262
junto a los que imprimieron
1263
mi pastoril rudeza
1264
con la grosera mano
1265
en ásperas cortezas.
1266
Acto III
(Tirsi y el coro.)
Tirsi
¡Oh extremo de crueldad! ¡Oh ingrato pecho!
1267
¡Oh ingrata ninfa!¡Oh tres y cuatro veces
1268
mujer ingrata! Y tú, naturaleza,
1269
negligente maestra, ¿por qué sólo
1270
en el rostro pusiste a las mujeres,
1271
y en lo aparente, cuanto tienen bueno
1272
de agrado, de piedad y cortesía,
1273
y te olvidaste de las otras partes?
1274
¡Ay, joven triste y mísero! Sin duda
1275
se habrá dado la muerte; él no parece.
1276
Bien ha tres horas que le busco, y busco
1277
en donde le dejé y en los contornos,
1278
sin hallarle, ni rastro de sus pasos.
1279
¡Ay, que se ha dado muerte el miserable!
1280
Allí delante están unos pastores;
1281
ir quiero a ver si sabe dél alguno.
1282
Coro
Tirsi, paréceme que estás turbado.
1283
decid, amigos, ¿quién ha visto a Aminta
1284
¿Qué causa te molesta y te fatiga?
1285
acaso, o sabe dél alguna nueva?
1286
¿De qué son estas ansias y sudores?
1287
¿Hay algún mal? Por Dios, que lo sepamos.
1288
Tirsi
Temo del mal de Aminta. ¿Habéisle visto?
1289
Coro
No le hemos visto desde que contigo,
1290
ha buen rato partió, pero ¿qué temes?
1291
Tirsi
No se haya muerto él mismo de su mano.
1292
Coro
¿Él muerto de su mano? ¿Por qué causa?
1293
¿Qué ocasión hallas?
1294
Tirsi
El amor y el odio.
Coro
Dos poderosos enemigos juntos
1295
¿qué no pueden hacer? Habla más claro.
1296
Tirsi
El amar una ninfa por extremo,
1297
y el ser della en extremo aborrecido.
1298
Coro
Cuenta el caso, te ruego, y entre tanto
1299
(este es el lugar de paso) por ventura
1300
vendrá alguno que dél nos dé noticia,
1301
y aún puede ser también que él mismo llegue.
1302
Tirsi
Pláceme de decirlo; que no es justo
1303
que ingratitud tan grande y tan extraña
1304
se quede sin la infamia que merece.
1305
Tuvo noticia Aminta (y yo fui, triste,
1306
quien noticia le di, ya me arrepiento)
1307
que Silvia y Dafne en una fuente habían
1308
de ir a bañarse; y hacia allá en efeto
1309
se encaminó, movido solamente,
1310
no de su voluntad, mas de mi pura
1311
persuasión importuna, pues mil veces
1312
quiso volverse atrás, y a pura fuerza
1313
yo lo detuve y lo llevé adelante.
1314
Llegábamos ya cerca de la fuente,
1315
he aquí cuando sentimos de improviso
1316
un femenil lamento, y juntamente
1317
vimos a Dafne, que batía las palmas;
1318
la cual, como nos viese, alzando el grito,
1319
"¡Ay, dijo, socorred, que a Silvia ultrajan!"
1320
Luego que oyó su enamorada Aminta
1321
estas palabras, aventóse al campo,
1322
furioso como un pardo, y yo seguílo;
1323
cuando vemos ligada con un árbol
1324
la bella ninfa, cual nació, desnuda;
1325
y su cabello, su cabello mismo
1326
servía de cuerda, y a la planta envuelto
1327
estaba con mil nudos, y su cinto,
1328
que fue del seno virginal custodia,
1329
de aquella ofensa era ministro, y ambas
1330
las manos le apretaba al duro tronco,
1331
hasta la misma planta ligaduras,
1332
contra ella daba, y de un vencido ramo
1333
dos tiernas varas duramente ataban
1334
sus delicadas piernas. Allí vimos
1335
en su presencia un sátiro villano,
1336
que entonces acababa de ligarla.
1337
Fuese tras él Aminta con un dardo
1338
(que tuvo acaso en la derecha mano)
1339
como un fiero león; y yo entre tanto
1340
estaba ya de piedras prevenido,
1341
con el tal sátiro vil huyó en efeto.
1342
Pues como diese espacio su huida
1343
a que Aminta mirase, él codiciosos
1344
volvió sus ojos a los miembros bellos,
1345
que cual tremola entre los juncos leche,
1346
delicados y blancos parecían;
1347
y todo vi se demudó en el rostro.
1348
Después llegóse blandamente a ella,
1349
y con modestia dijo: "¡Oh bella Silvia!
1350
Perdona aquestas manos, si llegase
1351
a tus miembros es mucho atrevimiento,
1352
pues las obliga necesaria y pura
1353
fuerza de desatar aquestos dudos;
1354
No (ya que les concede la fortuna
1355
esta felicidad) te pese della."
1356
Coro
Palabras de ablandar los pedernales.
1357
Y ¿qué le respondió?
1358
Tirsi
Ninguna cosa;
mas con vergüenza y con desdén al suelo
1359
bajando el rostro, el delicado seno,
1360
cuanto podía torciéndose, cubría.
1361
Él, echando delante su cabello
1362
rubio, se puso a desatar, y en tanto
1363
hablaba así: "¿Cuándo tan bellos nudos
1364
un tan grosero tronco ha merecido?
1365
Pues ¿qué ventaja llevan los amantes
1366
que sirven al amor, si ya comunes
1367
son con las plantas sus preciosos lazos?
1368
Planta cruel, ¿pudiste unos cabellos
1369
de oro ofender, que tal honor te hacían?"
1370
Esto le dijo al desatar sus manos,
1371
en tal modo, que junto parecía
1372
que temiese tocarla y desease.
1373
Bajó luego a los pies para desasirlos;
1374
mas como Silvia ya se viese libres
1375
las manos, dijo esquiva y desdeñosa:
1376
"No me toques, pastor; soy de Diana;
1377
yo me desataré los pies, aparta".
1378
Coro
¡Que tal orgullo en una ninfa albergue!
1379
Por cierto ingrata paga de tal obra.
1380
Tirsi
Îl apartose con respeto a un lado,
1381
aun sin alzar los ojos a mirarla,
1382
aquel placer negándose a sí mismo,
1383
por no darle cuidado de negarlo.
1384
Yo, que escondido lo miraba todo
1385
y lo escuchaba cuando vi tal cosa,
1386
mil voces quise dar; al fin me abstuve.
1387
Mas oye qué extrañeza; ella en efeto,
1388
después de gran fatiga, desatóse,
1389
y sin decir adiós, apenas libre,
1390
partió de allí, como una cierva huyendo
1391
y no había causa de temor ninguna,
1392
que ya de Aminta conoció el respeto.
1393
Coro
Pues ¿como así huyó?
1394
Tirsi
Porque no quiso
tener obligación a la modestia
1395
y amor del joven, y sino a su carrera.
1396
Coro
¿Que es hasta eso ingrata? Y el cuitado
1397
¿Qué hizo entonces, dinos, o qué dijo?
1398
Tirsi
Eso no sé, porque de furia ardiendo,
1399
corrí por alcanzarla y detenerla,
1400
al fin perdíla y fue el trabajo en vano.
1401
Después volví a la fuente donde había
1402
quedado Aminta, y no le vi; mas siento
1403
el corazón presago de algún daño.
1404
Sé que estaba dispuesto de matarse
1405
aun antes que esto sucediese.
1406
Coro
Es uso
y arte del que ama amenazarse a muerte,
1407
mas raras veces ha llegado a efeto.
1408
Tirsi
Quieran los altos dioses que no sea
1409
Aminta alguno de los raros.
1410
Coro
Calla;
que no será.
1411
Tirsi
Yo quiere irme a la cueva
del sabio Elpino, donde, si él es vivo,
1412
por dicha le hallaré; porque allí suele
1413
alentar sus tristezas y tormentos
1414
al dulce son de la zampoña clara,
1415
que trae las piedras a escuchar del monte,
1416
hace correr de pura leche el río,
1417
y miel brotar de las cortezas duras.
1418
(Aminta, Dafne y Nerina)
Aminta
Rigurosa piedad por cierto usaste
1419
conmigo, Dafne, al detener el dardo,
1420
porque será mi muerte,
1421
cuanto más dilatada más amarga.
1422
Y dime agora, ¿para qué me engañas
1423
por diversos caminos, y entretienes
1424
con tus varias razones tan en vano?
1425
Si temes que me mate, mi bien temes.
1426
Dafne
¿Por qué te desesperas
1427
Aminta? Que si yo bien lo conozco,
1428
no fue crueldad, sino vergüenza sola,
1429
la que movió a tu Silvia que huyese.
1430
Aminta
¡Ay, triste yo, que mi salud sería
1431
desesperar después que la esperanza
1432
mi destrucción ha sido, y todavía
1433
tienta reverdecer dentro del pecho
1434
sólo para que viva!
1435
Y al que es tan desdichado,
1436
¿qué más fiero tormento que la vida?
1437
Dafne
Vive mezquino; miserable, vive
1438
sólo para que goces
1439
de la felicidad cuando viniere.
1440
Sea premio a tu esperanza
1441
(si en vivir esperando te mantienes)
1442
lo que esperaste en la desnuda bella.
1443
Aminta
No pareció al amor y a mi fortuna
1444
que era yo entramente desdichado
1445
si no me descubrían
1446
enteramente aquello que me niegan.
1447
Nerina
¿Que he de ser yo en efecto la siniestra
1448
corneja de una nueva tan amarga?
1449
¡Oh para siempre mísero Montano!
1450
¿Qué sentirá tu pecho cuando entiendas
1451
el duro caso de tu Silvia cara?
1452
¡Oh viejo padre y ciego!
1453
¡Padre infeliz! Mas ya no serás padre.
1454
Dafne
Oigo una triste voz.
1455
Aminta
Yo siento el nombre
de Silvia, que me hiere los oídos
1456
y el corazón; mas ¿quién la nombra? Escucha.
1457
Dafne
Esta es Nerina, ninfa a Cintia cara.
1458
de bellos ojos y de lindas manos,
1459
talle gentil y movimiento airoso.
1460
Nerina
Quiero, con todo, que lo sepa, y trae
1461
de buscar las reliquias miserables,
1462
si algunas han quedado, ¡ay, Silvia! ¡ay, Silvia!
1463
¡Ay cómo fue tu suerte desdichada!
1464
Aminta
¡Ay de mí! ¿Qué será lo que esta dice?
1465
Nerina
¡Dafne!
1466
Aminta
¿Qué estás hablando entre ti mesma?
O ¿cómo a Silvia nombras y suspiras?
1467
Nerina
Con ocasión bastante
1468
suspiro el triste caso.
1469
Aminta
¡Ay! ¿De qué caso
podrá decir aquesta? Que yo siento,
1470
yo siento el corazón que se me hiela
1471
y enflaquece el espíritu. -¿Está viva?
1472
Dafne
Cuenta: ¿qué triste caso es el que dices?
1473
Nerina
¡Oh cielos! ¿Yo he de ser la mensajera?
1474
Y ¿me obligan también a que lo cuente?
1475
Vino desnuda Silvia a mi morada
1476
(y la causa ya debes de saberla).
1477
Después, vestida, me rogó que fuese
1478
con ella a cierta caza, que ordenada
1479
estaba al bosque dicho de la Encina.
1480
Fuimos: hallamos muchas ninfas juntas
1481
y luego a breve rato desemboca
1482
(no sé de dónde) un carnicero lobo
1483
de terrible grandeza, cuyo labio
1484
manchaba el suelo de sangrienta espuma.
1485
Silvia al momento acomodó una flecha
1486
a un arco que le dí; dispara, y dale
1487
en la cabeza; él emboscose; y ella
1488
al bosque le siguió, vibrando un dardo.
1489
Aminta
¡Oh qué principios de dolor! ¡Ay triste!
1490
¡Qué fin me anuncian!
1491
Nerina
Yo con otro dardo
seguí su rastro, pero lejos, lejos,
1492
porque partí más tarde. Ya que estaban
1493
dentro del bosque, allí no pude verla;
1494
mas tanto fui siguiendo sus pisadas,
1495
que me hallé en lo más solo y más espeso.
1496
En esto vi de Silvia el dardo en tierra,
1497
y poco más abajo un blanco velo,
1498
que yo misma primero a su cabeza
1499
le revolví. He aquí cuando miraba
1500
a todas partes, siete lobos veo,
1501
lamiendo de la tierra alguna sangre,
1502
vertida en cerco de unos huesos mondos;
1503
y fue mi suerte que ellos no me vieron
1504
(tan atentos estaban a su pasto)
1505
así que, de piedad y temor llena,
1506
volvíme atrás. Aquesto es cuanto puedo
1507
decir de Silvia, y veis aquí su velo.
1508
Aminta
¿Has dicho poco, ninfa? ¡Oh velo! ¡Oh sangre!
1509
¡Oh Silvia, tú eres muerta!
1510
Dafne
¡Ay desdichado!
Amortecido está de pena o muerto.
1511
Nerina
Aun todavía respira; esto habrá sido
1512
algún breve desmayo; ya revive.
1513
Aminta
¿Por qué así me atormentas,
1514
dolor, que ya no acabas de matarme?
1515
Quizás a mis manos el oficio dejas.
1516
Yo soy, yo soy contento
1517
que ellas tomen el cargo,
1518
ya que tú lo rehúsas o no puedes.
1519
¡Ay triste! Si no falta
1520
a la certeza ya ninguna cosa,
1521
y nada falta al colmo
1522
de la miseria mía,
1523
¿qué espero más? ¿Qué busco? ¡Ah Dafne, Dafne,
1524
¿Para este amargo fin me reservaste?
1525
¿Para este fin amargo?
1526
Dulce morir era por cierto el mío
1527
cuando matarme quise.
1528
Tú lo estorbaste, y estorbolo el cielo,
1529
al cual le parecía
1530
que con mi muerte se evitaba el daño
1531
que ordenado me estaba; mas agora,
1532
que ha ejecutado su crueldad extrema,
1533
bien sufrirá que muera,
1534
y tú sufrirlo debes.
1535
Dafne
Suspende pues tu muerte,
1536
hasta que la verdad mejor entiendas.
1537
Aminta
¿Qué más quieres que espere?
1538
Ya sobra lo esperado y lo entendido.
1539
Nerina
¡Oh quién antes hubiera sido muda!
1540
Aminta
Ninfa, dame, te ruego
1541
ese velo, esaa funesta y sola
1542
reliquia suya, porque me acompañe
1543
en este breve espacio
1544
que me queda de tiempo y de la vida.
1545
Nerina
¿Debe darlo o negarlo?
1546
Pero negarlo debo,
1547
sabida la ocasión por que le pide.
1548
Aminta
Cruel ¿así me niegas
1549
un tan pequeño don al punto extremo?
1550
Hasta en esto se muestra mi enemigo
1551
el fiero hado; pues dejarle quiero,
1552
contigo quede, y aun quedaos vosotras,
1553
que yo me voy donde volver no espero.
1554
Dafne
Aminta, aguarda, escucha;
1555
¡ay de mí con la furia que se parte!
1556
Nerina
Él camina de suerte
1557
que es por demás seguirlo; así yo quiero
1558
proseguir mi viaje, y por ventura
1559
será mejor que calle,
1560
y nada cuente al mísero Montano.
1561
Coro
No es menester la muerte;
1562
que si es para obligar un pecho noble,
1563
basta la fe con un amor conforme;
1564
ni la que se pretende
1565
es tan difícil fama,
1566
si persevera firme el que bien ama;
1567
que es premio amor que con amar se alcanza
1568
y muchas veces, si al amor inquiere.
1569
Gloria inmortal el amador adquiere.
1570
Acto IV
(Dafne, Silvia y coro.)
Dafne
El viento lleve, con la mala nueva
1571
que se esparció de ti, tus males todos,
1572
los por venir, oh Silvia, y los presentes:
1573
pues te juzgue ya muerta, y, gloria al cielo,
1574
viva y sana te miro. De tal suerte
1575
ha contado Nerina tu suceso,
1576
que ¡ojalá fuera muda y otro sordo!
1577
Silvia
Cierto fue grande el riesgo, y ella tuvo
1578
causa bastante de juzgarme muerta.
1579
Dafne
Mas no bastante causa de decirlo.
1580
Ora cuéntame el riesgo, y de qué modo
1581
tú lo excusaste.
1582
Silvia
Yo, siguiendo un lobo,
me embosqué en lo profundo de una selva
1583
tanto, que lo perdí de rastro; y mientras
1584
volverme procuraba al mismo puesto
1585
que yo le había clavado de mi mano
1586
donde partí primero, el lobo miro,
1587
junto a la oreja. Vilo entre otros muchos,
1588
al cual reconocí por una flecha
1589
alrededor de un animal que habían
1590
de fresco muerto, cuya forma entonces
1591
no supe distinguir. El lobo herido
1592
pienso me conoció, porque se vino
1593
contra mí con la boca ensangrentada.
1594
Yo lo esperaba audaz, y con la diestra
1595
vibraba un dardo: ya tú sabes, Dafne,
1596
si con destreza sé tirarle, y sabes
1597
si jamás yerra de mi mano el golpe.
1598
Ya que lo vi tan cerca de mi puesto,
1599
cuanto me pareció distancia justa
1600
para la herida, le arrojé mi dardo,
1601
en vano, porque, o fue de la fortuna
1602
la culpa, o mía, por herir al lobo
1603
clavé una planta. Entonces se venía
1604
con más furioso encuentro a acometerme.
1605
Yo, viéndole tan cerca, que del arco
1606
era imposible entonces ya valerme,
1607
y no siendo señora de otras armas,
1608
dispúseme a huir, y mientras huyo,
1609
él me viene siguiendo. Advierte agora:
1610
un velo, que revuelto yo tenía
1611
a los cabellos, desplegóse en parte,
1612
y andaba ventilando, tal, que a un ramo
1613
se marañó. Yo siento que me tiran
1614
y me detienen, sin saber quién fuese;
1615
mas con el miedo a morir, redoblo
1616
la fuerza a la carrera, y de su parte
1617
el ramo no se vence ni me deja.
1618
Al fin del velo me deshago, y pierdo
1619
con él algunas hebras del cabello;
1620
y tantas alas a los piés fugaces
1621
me puso el gran temor, que libre y sana
1622
de la selva salí. Después, volviendo
1623
hacia mi albergue, te encontré turbada,
1624
toda turbada, y me espanté de verte,
1625
porque de sólo verme te espantabas.
1626
Dafne
Tú estás viva, y alguno ya no vive.
1627
Silvia
¿Qué me dices? ¿Te pesa por ventura
1628
que viva esté? Qué ¿tanto me aborreces?
1629
Dafne
PPláceme de tu vida; mas me duele
1630
de ajena muerte.
1631
Silvia
¿De qué muerte dices?
Dafne
De la muerte de Aminta.
1632
Silvia
¡Ay! ¿Cómo es muerto?
Dafne
El cómo no lo sé, ni aun el efeto
1633
puedo afirmar, mas téngolo por cierto.
1634
Silvia
¿Qué es lo que dices? Pues ¿a qué atribuyes
1635
la causa de su muerte? Di.
1636
Dafne
A tu muerte.
Silvia
Yo no te entiendo.
1637
Dafne
La terrible nueva
desa muerte, que por cierto tuvo,
1638
le habrá dado al mezquino el hierro o lazo,
1639
o alguna cosa tal que lo haya muerto.
1640
Silvia
Será vana sospecha la que tienes,
1641
como la de mi muerte; que cualquiera
1642
salva la vida tuya mientras puede.
1643
Dafne
¡Ah Silvia! Tú no sabes ni lo crees,
1644
cuánto el fuego de amor puede en un pecho,
1645
en un pecho de carne, y no de piedra,
1646
cual ese el tuyo; que si lo creyeras,
1647
hubieras ya querido a quien te quiere
1648
más que las mismas niñas de tus ojos
1649
y el espíritu mismo de tu vida;
1650
lo cual sé yo, y aún helo visto. Vilo
1651
cuando huiste, como tigre fiera,
1652
al tiempo que debieras abrazarlo,
1653
volver le vi contra su pecho un dardo,
1654
desesperado y a morir expuesto,
1655
y sin arrepentirse al fiero hecho;
1656
pues en efecto se pasó el vestido
1657
hasta la piel, dejándola teñida
1658
de su sangre, y pasará más adentro
1659
la punta y fuera el corazón herido,
1660
que tú con más violencia ya heriste,
1661
si entonces yo no le detengo el brazo
1662
y su furor impido. Quizá aquella
1663
herida breve fue un ensayo solo
1664
de su furor, de la desesperada
1665
constancia suya, y le mostró la vía
1666
al hierro aidaz, para que ya supiese
1667
arrojarse por ella libremente.
1668
Silvia
¡Ay! ¿Qué me cuentas?
1669
Dafne
Y después lo he visto,
cuando escuchó la desdichada nueva,
1670
de que eras muerta, del afán y angustia
1671
amortecerse, y con furor extraño
1672
luego partir de allí para matarse
1673
y desta vez se habrá de veras muerto.
1674
Silvia
Qué, ¿lo tienes por cierto?
1675
Dafne
Por sin duda.
Silvia
Triste de mí, ¿por qué no le seguiste
1676
para impedirlo? Ven, busquemos, vamos
1677
que si la muerte mía
1678
le quitaba la vida,
1679
más fácilmente espero
1680
que mi vida le salve de la muerte.
1681
Dafne
Ya le seguí, mas tan veloz corría,
1682
que se desapareció de mí en un punto
1683
y nada me valió buscar sus huellas;
1684
mas ¿dónde quieres ir sin rastro alguno?
1685
Silvia
Ay Dafne, él moriría si no le hallamos,
1686
y será el homocida de sí mismo.
1687
Dafne
Cruel, ¿sientes acaso que te usurpe
1688
la gloria de tal hecho? ¿Tú en efeto
1689
quisieras haber sido su homicida?
1690
¿No te parece, ingrata que su muerte
1691
debe ser obra de otra que su mano?
1692
Ora consuélate, que, como quiera
1693
que el desdichado muera, tú le matas.
1694
Silvia
¡Oh Dafne! Tú me afliges,
1695
y el gran dolor que siento de su daño
1696
se aumenta más con la memoria acerba
1697
de mi rigor pasado,
1698
que honestidad llamaba, y fuelo cierto,
1699
pero fue muy severa y rigurosa.
1700
Agora lo conozco y me arrepiento.
1701
Dafne
¿Qué es lo que escucho? ¿Tú piadosa, Silvia?
1702
¿Tú en ese corazón sientes afecto
1703
alguno de piedad? ¿Qué es lo que veo?
1704
¿Tú lloras, tú? ¡Notable maravilla!
1705
¿Y es de amor en efecto ese tu llanto?
1706
Silvia
No lloro yo de amor; de piedad lloro.
1707
Dafne
No importa; la piedad es mensajera
1708
de amor, como el relámpago del trueno-.
1709
Coro
Y aun muchas veces, cuando él mismo quiere
1710
entrar oculto en los sinceros pechos
1711
que lo excluyeron antes con severa
1712
honestidad, la semejanza toma
1713
de la piedra, que es ministra y nuncia,
1714
y con estos disfraces engañando
1715
las jóvenes sencillas.
1716
Dentro en sus corazones se aposenta.
1717
Dafne
Llanto de amor es éste, mucho abunda,
1718
tú callas; en fin, amas, pero en vano.
1719
¡Oh poder del amor! Justo castigo
1720
sobre esta ninfa envía.
1721
Mísero Aminta, tú, como la abeja,
1722
que hiriendo muere y en la ajena llaga
1723
deja la propia vida, con tu muerte
1724
has herido en efecto un duro pecho,
1725
que aún no picaste en tanto que viviste.
1726
Si eres agora espíritu desnudo
1727
ya de los miembros, como yo presumo,
1728
aquí estarás sin duda.
1729
Mira su llanto y goza de tu suerte,
1730
en vida amante y en la muerte amado.
1731
Y si era tu destino que en la muerte
1732
amado fueses, y esta fiera quiso
1733
vender su amor por tan subido precio,
1734
el precio mismo que pidió le diste,
1735
y ya su amor con tu morir compraste.
1736
Coro
Por cierto caro precio al que le ha dado
1737
cuanto inútil y vil a quien le admite.
1738
Silvia
¡Oh si pudiera ser comprar su vida
1739
yo con mi amor o con mi vida mesma,
1740
si al fin es muerto!
1741
Dafne
¡Oh tardo desengaño!
Tarda piedad sobrada,
1742
cuando a ningún efecto es de provecho.
1743
(Ergasto, Silvia, Dafne, Coro.)
Ergasto
Traigo lleno de piedad el pecho
1744
y tan lleno de horror, que no oigo o veo
1745
cosa alguna doquiera que me vuelva
1746
que todo no me espante y me congoje.
1747
Coro
¿Con qué puede venir ¡ay Dios! agora
1748
este pastor, que muestra
1749
tal turbación en el semblante y lengua?
1750
Ergasto
Traigo la nueva triste
1751
de la muerte de Aminta.
1752
Silvia
¡Ay, lo que dice!
1753
Ergasto
El más noble pastor de nuestras selvas,
1754
el más gallardo, afable y comedido,
1755
amado de las ninfas y las musas,
1756
murió en su juventud: ¡ay, de qué muerte!
1757
Coro
Dinos cómo, pastor, porque contigo
1758
llorar podamos su desgracia y nuestra.
1759
Silvia
¡Ay, que no oso llegarme
1760
adonde escuche y sepa
1761
lo que saber no excuso!
1762
Duro corazón mío,
1763
áspero y fiero corazón, ¿qué temes?
1764
¿De qué te espantas? Vete presto, acaba
1765
contra el cuchillo agudo de una lengua,
1766
y aquí demuestra agora tu fiereza.
1767
Pastor, yo vengo por la parte mía
1768
de ese dolor que a los demás prometes,
1769
porque me pertenece
1770
quizá más que tú piensas,
1771
y cual debida prenda lo recibo.
1772
Así que de dolor tan propio mío
1773
no debes serme escaso.
1774
Ergasto
Ah ninfa, yo te creo,
1775
que mil veces al mísero sentía
1776
llamar tu nombre al acabar su vida.
1777
Dafne
Comienza ya la dolorosa historia.
1778
Ergasto
Yo estaba en lo más alto del collado
1779
donde mis redes hoy tendido había
1780
cuando bien cerca vi pasar a Aminta
1781
muy trocado en el rostro y movimiento
1782
del que antes era, muy turbado y triste.
1783
Tras él partí corriendo, y en efeto
1784
lo alcancé y lo detuve, el cual me dijo:
1785
"Yo quiero, Ergasto, que un placer me hagas
1786
y es que conmigo vengas por testigo
1787
de cierta acción; mas quiero que me obligues
1788
ante tu fe con juramento estrecho
1789
de estarte a un lado, y no moverte un paso
1790
a impedir el efecto de mi intento."
1791
Yo (¿quién pensara tan extraño caso
1792
ni tan ciego furor?) hice, cual quiso,
1793
mil conjuros horribles, convocando
1794
a Pan, a Pales, Príapo y Pomona
1795
y a la nocturna Îcates. Luego anduvo
1796
y me llevó por lo fragoso y agro
1797
del collado, por cuestas y barrancos
1798
incultos, sin camino o senda alguna,
1799
do pende al cabo un precipicio a un valle.
1800
Aquí nos detuvimos; yo mirando
1801
al fondo, estremecime de improviso
1802
y al punto atrás me retiré; y el mozo
1803
hizo alguna señal como de risa,
1804
y serenó su rostro, el cual afecto
1805
fue el motivo mayor de asegurarme.
1806
Después hablóme así: "Mira que cuentes
1807
lo que verás, a ninfas y pastores."
1808
Luego dijo, mirando al hondo valle:
1809
"Si yo a mi voluntad hallar pudiera
1810
prontos así de los hambrientos lobos
1811
el vientre y los colmillos, como tengo
1812
este despeñadero, bien quisiera
1813
morir la muerte que murió la vida.
1814
Quisiera que estos miembros miserables
1815
fuesen despedazados
1816
¡ay triste! como fueron
1817
aquellos de mi Silvia delicados;
1818
mas, puesto que no puedo, y ya que a mi deseo
1819
el cielo niega las voraces fieras
1820
quiero seguir camino diferente
1821
para morir. Yo seguiré otra vía,
1822
la cual será a lo menos
1823
la más breve, sino la que debía.
1824
Ea, Silvia, yo te sigo,
1825
yo voy a acompañarte,
1826
si tú no me desdeñas;
1827
y muriera contento si entendiera
1828
al menos con certeza que seguirte
1829
no fuese disgurtarte y que tus iras
1830
se hubiesen acabado con la vida.
1831
Ea, Silvia, ya te sigo."
1832
Esto dicho, de encima del barranco
1833
precipitóse, vuelta la cabeza
1834
hacia lo hondo, y yo quedéme helado.
1835
Silvia
¡Ay desdichada!
1836
Dafne
¡Miserable Aminta!
Coro
¿Por qué no lo impediste?
1837
¿Hízote acaso estorbo
1838
a detenerlo el juramento hecho?
1839
Ergasto
No, no; que, despreciando el juramento,
1840
vano quizá en tal caso,
1841
cuando advertí su temeraria y loca
1842
resolución, corrí con ambas manos,
1843
y como quiso su enemiga suerte,
1844
lo así deste cendal, que lo ceñía,
1845
el cual, no siendo a sostener bastante
1846
el peso con el ímpetu del cuerpo,
1847
que ya del todo abandonado estaba,
1848
se me quedó en la mano hecho pedazos.
1849
Coro
Y ¿qué fue de su cuerpo desdichado?
1850
Ergasto
No lo sabré decir, porque yo estaba
1851
con tal horror y lástima, que cierto
1852
no tuve corazón para asomarme,
1853
por no mirarlo dividido en piezas.
1854
Coro
¡Oh lastimoso caso!
1855
Silvia
Bien soy de piedra dura,
1856
pues una nueva tal aún no me acaba.
1857
¡Triste de mí, si aquella falsa muerte
1858
de quien le odiaba tanto
1859
le ha quitado la vida, justo fuera
1860
que la infalible muerte
1861
de quien me quiso tanto
1862
me quitase la vida!
1863
Y quiero me la quite, si no puede
1864
con el dolor, al menos con el hierro,
1865
o ya con este ceñidor infausto;
1866
este, que no sin causa
1867
no siguió las ruinas
1868
de su caro señor, más quedó sólo
1869
para tomar venganza
1870
de mi crueldad y de su muerte injusta.
1871
Prenda infeliz de dueño
1872
mucho más feliz, no te disguste
1873
quedar en este abominable albergue
1874
que solamente quedas
1875
para instrumento de venganza y pena.
1876
Por cierto yo debía
1877
haber sido en el mundo compañera
1878
del infeliz Aminta; y pues no quise,
1879
seré por obra tuya su consorte
1880
en el profundo abismo.
1881
Coro
Consuélate zagala;
1882
que no es tuya la culpa,
1883
sino de la fortuna.
1884
Silvia
¿De qué lloráis, pastores?
1885
Si de mi afán lloráis, yo no merezco
1886
piedad ninguna, que no supe usarla;
1887
y si lloráis la desdichada muerte
1888
del mísero inocente, es muy pequeña
1889
demostración de pérdida tan grande.
1890
Y tú, mi Dafne, enjuga,
1891
por Dios, esas tus lágrimas, si he sido
1892
yo la ocasión, y suplicarte quiero
1893
(no por piedad de mí, sino del triste,
1894
que fue más digno de ella)
1895
me ayudes a buscar sus miserables
1896
miembros y sepultarlos.
1897
Este cuidado solamente impide
1898
el darme aquí la muerte.
1899
En este oficio solo
1900
quiero pagar, pues otro no me queda,
1901
el amor que me tuvo. Bien que puede
1902
contaminar esta homicida mano
1903
la piedad de la obra, más con todo,
1904
entiendo y sé que le será agradable,
1905
al menos por ser obra de mi mano,
1906
por que me quiere y ama,
1907
cual lo mostró muriendo.
1908
Dafne
Soy contenta por cierto de ayudarte
1909
en el piadoso oficio;
1910
mas tu morir del pensamiento borra.
1911
Silvia
Hasta agora viví para mí mesma
1912
y para m fiereza; agora quiero
1913
vivir lo que me queda para Aminta,
1914
o viviré a lo menos
1915
para su helado y mísero cadáver;
1916
tanto, y no más es lícito que viva,
1917
y luego que se acaben
1918
a sun tiempo sus exequias y mi vida.
1919
Pero dime, pastor, ¿por qué camino
1920
podemos ir al valle do el barranco
1921
tiene su asiento?
1922
Ergasto
Aqueste ha de llevaros,
y él estará de aquí poco distante.
1923
Dafne
Vamos, guiárete yo; que bien me acuerdo
1924
deste lugar que dice.
1925
Silvia
A Dios, pastores;
prados, adios; adios selvas y ríos.
1926
Ergasto
Hablando va de suerte, que denota
1927
estar dispuesta a la última partida.
1928
Coro
Lo que la muerte rigurosa atierra,
1929
amor, tú lo reparas dulce y blando,
1930
siempre amigos de paz y ella de guerra,
1931
de cuyos triunfos siempre vas triunfando.
1932
A la vez que dos almas en la tierra
1933
ligas, sus voluntades conformando,
1934
tanto se muestra semejante al cielo,
1935
que no desdeñas habitar el suelo.
1936
En la pureza del celeste asiento
1937
no se han visto jamás turbadas iras;
1938
así tú en el humano entendimiento
1939
una apacible mansedumbre inspiras.
1940
El odio, el alterado movimiento
1941
del blando pecho y corazón retiras;
1942
y casi hace tu valor superno
1943
de todo lo mortal un giro eterno.
1944
Acto V
(Elpino y Coro.)
Elpino
No hay duda que la ley con que gobierna
1945
amor su grande imperio eternamente
1946
no es justa ni dura, y que sus obras,
1947
llenas de providencia y de misterio,
1948
sin razón se abominan y condenan.
1949
¡Oh cuán artificioso por caminos
1950
no conocidos encamina al hombre
1951
a su felicidad! Y entre los bienes
1952
lo pone al fin de su amorosa gloria,
1953
cuando él se juzga al fondo de sus males.
1954
He aquí precipitado Aminta sube
1955
al sumo colmo del mayor contento.
1956
¡Oh tú feliz, oh venturoso Aminta,
1957
y más, cuanto más fuiste desdichado!
1958
Esperar con tu ejemplo agora puedo
1959
que vez alguna aquella dulce ingrata,
1960
con fiel piedad mi corazón repare,
1961
que con piadosa risa encubre y cela
1962
que con piedad fingida tiene herido.
1963
el acero mortal de su fiereza,
1964
Coro
Aquí se nos acerca el sabio Elpino,
1965
y escuchad sus razones, que de Aminta
1966
hablando viene, como si él viviera,
1967
y le llama feliz y venturoso.
1968
¡Oh condición de los amantes dura!
1969
Sin duda juzga venturoso amante
1970
al que muriendo al fin piedad alcanza
1971
en el amado pecho de su ninfa.
1972
Eso tiene por gloria y esto espera.
1973
¡De cuán ligero premio al dios alado
1974
contenta sus secuaces! Dime Elpino,
1975
¿en estado tan mísero te hallas,
1976
que venturosa llamas a la muerte
1977
del infeliz Aminta, y semejante
1978
fin desdichado para ti deseas?
1979
Elpino
Amigos, bien podéis estar alegres,
1980
porque es falsa la fama de su muerte.
1981
Coro
¡Oh cuanto nos alegra lo que dices!
1982
En fin, ¿ha sido falso, según eso,
1983
que se precipitó?
1984
Elpino
Verdad ha sido;
mas fue feliz el precipicio, tanto,
1985
que en una imagen mísera de muerte
1986
le trajo vida y bien. Agora queda
1987
entre los dulces brazos de su ninfa,
1988
piadosa ya, lo que antes rigurosa:
1989
la cual en tanto con su boca misma
1990
las lágrimas le enjuga de los ojos.
1991
Así, voy a llamar al buen Montano,
1992
della padre, y llevarlo donde agora
1993
quedaban juntos, porque el gusto suyo
1994
les falta solamente, y ya dilata
1995
la voluntad unánime de entrambos.
1996
Coro
Iguales son de edad y gentileza,
1997
en el deseo conformes, y Montano
1998
de nietos deseoso, y de ampararse
1999
alegre en la vejez con tal presidio;
2000
así que, el gusto de ambos será suyo.
2001
Mas tú nos cuenta por tu vida, Elpino,
2002
cual dios o cual ventura al buen Aminta
2003
salvarle pudo de peligro tanto.
2004
Elpino
Yo lo diré: escuchad, escuchad todos
2005
lo que vi por mis ojos. Yo me estaba
2006
junto a mi cueva, que vecina al valle,
2007
y casi al pie del gran collado, yace,
2008
do forma falda su ladera enhiesta.
2009
Allí con Tirsi andaba razonando
2010
de aquella que en la misma red y lazos,
2011
primero a él, y a mí después, ha envuelto,
2012
y anteponiendo mi servir continuo
2013
a su retiramiento y libre estado;
2014
cuando una voz nos levantó los ojos,
2015
y el ver de lo alto despeñarse un hombre;
2016
y verlo dar sobre una espesa mata,
2017
fue todo un punto. En el collado había
2018
poco alto de nosotros, producido
2019
de mucha hierba, espinos y otros ramos
2020
juntos y estrechamente entretejidos,
2021
un grande haz. En éste, antes que diese
2022
en otra parte, vino a dar el golpe;
2023
y bien que el peso al fin lo desfrondase.
2024
Y él más abajo a nuestros pies cayese,
2025
aquel estorbo, aquel impedimento
2026
tanto ímpetu quitó de la caída,
2027
que ella no fue mortal; pero con todo,
2028
tan grave fue, que una hora larga estuvo
2029
como aturdido y fuera de su acuerdo.
2030
Quedamos mudos de piedad y espanto
2031
los dos al espectáculo improviso,
2032
conociendo al pastor; mas conociendo
2033
que no era muerto, ni tampoco estaba
2034
para morir, el duelo mitigamos.
2035
Tirsi entonces me dio larga noticia
2036
de sus secretos, sus amores tristes;
2037
mas mientras con diversos argumentos
2038
procuramos hacer que reviviese;
2039
enviado ya a llamar Alfesibeo
2040
a quien Febo enseñó la medicina
2041
cuando le dio la cítara y el plectro,
2042
llegaron juntamente Dafne y Silvia,
2043
que, como luego supe, iban buscando
2044
el triste cuerpo que tenía por muerto.
2045
Pues cuando Silvia lo conoce, y mira
2046
en las mejillas pálidas de Aminta
2047
una belleza tal, que la violeta
2048
nunca tan dulcemente se marchita
2049
y él con gemido débil, que parece
2050
que en los suspiros últimos al aire
2051
exhala el alma, a guisa de bacante,
2052
con altos gritos y herirse el pecho
2053
se arroja con el cuerpo, que yacía,
2054
juntando rostro y boca a boca.
2055
Coro
Pues ¿cómo no la abstuvo la vergüenza?
2056
Elpino
Abstiene la vergüenza un amor débil,
2057
mas de un amor constante es débil freno
2058
luego, como si fueran sendas fuentes
2059
sus ojos, comenzó con vivo llanto
2060
del joven a bañar el rostro frío;
2061
y fue aquel agua de virtud tan grande,
2062
que en sí volvió, y abriendo ya los ojos,
2063
un ay profundo le salió del pecho
2064
con gran dolor; y el ay que tan amargo
2065
partió del corazón, se encontró luego
2066
con el aliento de su Silvia cara,
2067
que lo acogió en su boca, y en aquesta
2068
se convirtió al instante dulce y puro.
2069
¿Quién os abrá decir cómo quedaron
2070
en aquel punto entrambos, ya seguro
2071
del amor de su ninfa el fiel Aminta,
2072
y viéndose en sus brazos apretado?
2073
Quien sabe qué es amor, él solamente
2074
por sí mismo lo juzgue, más no entiendo
2075
puede juzgarse, cuanto más decirse.
2076
Coro
¿En fin, Aminta está de suerte sano
2077
que ya no hay riesgo de su vida?
2078
Elpino
Aminta
está pues sano, aunque su rostro un poco
2079
tiene arañado, y quebrantado el cuerpo
2080
mas es nada en efecto, y él lo estima
2081
por menos de lo que es. ¡Dichoso joven,
2082
que así ha dado señal de amor tan grande,
2083
y agora logra del amor el premio,
2084
a quien las penas todas y peligros
2085
pasados sirven de mayor contento!
2086
Pero quedaos a Dios, por que yo sigo
2087
mi camino a buscar al buen Montano.
2088
Coro
No sé si, siendo tanta la amargura
2089
que ese pastor amante
2090
ha padecido en su penoso estado,
2091
puede al presente alguna gran dulzura
2092
darle sabor bastante
2093
en recompensa a todo el mal pasado,
2094
y si es más estimado
2095
y más alegra el bien tras muchos males,
2096
amor, de bienes tales,
2097
premia a los otros que en dominio tienes;
2098
que yo no pido tus mayores bienes.
2099
Tras breves ruegos y servicios breves,
2100
quiero me admita luego
2101
mi amada ninfa con amor piadoso,
2102
y sólo mezcle de cuidados leves
2103
nuestro dulce sosiego,
2104
no tan grave tormento y riguroso,
2105
mas un desdén celoso,
2106
una esquiveza blanda enamorada;
2107
guerra en fin limitada,
2108
a quien la dulce paz y tregua siga,
2109
que en más ardor los corazones liga.
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