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1 La verdad sospechosa

Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza — EMOTHE0013_LaVerdadSospechosa

Don Beltrán viejo grave
Don García galán
Tristán gracioso
Un letrado
Jacinta dama
Lucrecia dama
Isabel criada
Don Juan galán
Don Sancho viejo grave
Don Félix galán
Camino escudero
Un paje
Un criado
Don Juan y don García
Don Juan viejo grave

Acto I

[Escena 1]

(Salen por una puerta DON GARCÍA y un LETRADO "LETRADO" Si en un principio significaba «hombre de letras» con el tiempo se especificó el significado de este vocablo y pasó a ser el hombre de leyes, jurisconsulto. viejo, de estudiantes "de estudiantes" Con traje de estudiantes. Escribe Millares: «Tanto los licenciados como los estudiantes de cualquier facultad se distinguían de los nobles y seglares porque usaban la toga y el “ferreruelo”, capa corta sin capilla.» , de camino "de camino" Esta indicación alude tanto al hecho de que don García y el letrado acaban de llegar de viaje, como a una posible especificación de vestuario, que se añadiría a la caracterización como universitarios de los recién llegados, y que les aportaría botas altas de montar y, probablemente, un capote. , y por otra DON BELTRÁN y TRISTÁN.)
DON BELTRÁN
Con bien vengas, hijo mío. 1
DON GARCÍA
Dame la mano, señor. 2
DON BELTRÁN
¿Cómo vienes? 3
DON GARCÍA
El calor
del ardiente y seco estío 4
me ha afligido de tal suerte, 5
que no pudiera llevallo, 6
señor, a no mitigallo 7
con la esperanza de verte. 8
DON BELTRÁN
Entra, pues, a descansar. 9
Dios te guarde. ¡Qué hombre vienes! 10
Tristán... 11
TRISTÁN
Señor...
DON BELTRÁN
Dueño tienes
nuevo ya de quien cuidar. 12
Sirve desde hoy a García; 13
que tú eres diestro en la Corte "la Corte" , 14
y él bisoño "bisoño" «Es voz tomada del italiano Ho bisogno, que aprendieron los españoles por necessidad en Italia, para pedir lo necesario» (DA). Los soldados recién llegados, no conociendo la lengua, iban diciendo según las ocasiones «visoño pan, visoño carne, etc. Y por esto se quedaron con el nombre de visoños» (Covarrubias). La situación es la misma que en LPO, I, 19, cuando el duque de Urbino se confiesa «bisoño» en la Corte, y pide a don Juan y a don Mendo que le sirvan de guías. Vid. LPO, nota v. 808. . 15
TRISTÁN
En lo que importe
yo le serviré de guía. 16
DON BELTRÁN
No es criado el que te doy, 17
mas consejero y amigo "mas consejero y amigo" Sobre los criados hidalgos, con estudios universitarios, y función satírica y consejera, que son tan característicos del teatro de Alarcón, vid. nuestra Introducción (III.2.3). El Tristán de LVS es hermano gemelo del Beltrán de LPO. Véase LPO, nota al v. 20. Juliá, por su parte, supone que «influyó en esta concepción de la servidumbre la fidelidad y constancia de Lorenzo Morales, el criado de Alarcón, quien acompaño a su señor a Méjico cuando regresó el poeta a su tierra natal». C. O. Brenes (El sentimiento democrático en el teatro de Juan Ruiz de Alarcón, Valencia, 1960), decidirá todo su capítulo VI al «concepto de criado en Alarcón», y en él basará en buena medida su poco compartible tesis del democratismo alarconiano. . 18
DON GARCÍA
Tendrá ese lugar conmigo. 19
(Vase.)
TRISTÁN
Vuestro humilde esclavo soy. 20
(Vase.)

[Escena 2]

DON BELTRÁN
Deme, señor licenciado "señor licenciado" El sistema educativo del XVII era considerablemente distinto del actual. La proporción de analfabetos era enorme. En las áreas rurales la inmensa mayoría de la población era iletrada. En las poblaciones de alguna importancia existían escuelas de Gramática, que venían a ser un esbozo de lo que después se llamó Enseñanza Media. Se enseñaba en ellas gramática latina y, a veces, el maestro daba para ello, nociones de retórica, poética, mitología e historia antigua, esto es, humanidades. Los que continuaban estudios en las universidades cubrían una primera etapa en la facultad de artes, donde prolongaban sus estudios de humanidades y recibían el título de bachiller en artes, que era así un título universitario (Alarcón se matriculó en esta facultad en 1592, en la Universidad Real y Pontificia de Méjico y se bachilleró en artes en 1595). Pero los estudios verdaderamente universitarios comenzaban después, en las facultades profesionales, que eran cuatro: dos eclesiásticas (Teología y Cánones) y dos civiles (Leyes y Medicina). El bachiller en artes podía acudir a una de ellas (Alarcón se matriculó en la de Cánones a principios de junio de 1596, y tenía sus estudios realizados ya en 1600, aunque prefirió revalidarlos en Salamanca) para bachillerarse (Alarcón obtuvo el título de bachiller en Cánones el 25 de octubre de 1600, en Salamanca), o bachillerarse en varias carreras sucesivamente (Alarcón se matriculó a continuación en la facultad de Leyes, y obtuvo el título de bachiller en Leyes, en diciembre de 1602). Tras el grado de bachiller se podía aspirar al de licenciado, y así lo hizo Alarcón, dando por terminados sus estudios el 24 de junio de 1605, aunque por motivos económicos esperó a obtener el título de licenciado en utroque jure (esto es, en ambos derechos, el civil y el eclesiástico) a febrero de 1609, en la Universidad de Méjico, para lo cual era necesario la defensa de una tesis y sus conclusiones ante un tribunal. El título de licenciado, que daba opción a opositar a las cátedras, daba a su vez paso al más alto título universitario, tras el examen y los grados correspondientes, el título de doctor (Alarcón no lo alcanzó). , 21
los brazos. 22
LETRADO
Los pies os pido.
DON BELTRÁN
Alce ya. ¿Cómo ha venido? 23
LETRADO
Bueno, contento, honrado 24
de mi señor don García, 25
a quien tanto amor cobré, 26
que no sé cómo podré 27
vivir sin su compañía. 28
DON BELTRÁN
Dios le guarde, que en efeto 29
siempre el señor licenciado 30
claros indicios ha dado 31
de agradecido y discreto. 32
Tan precisa obligación 33
me huelgo que haya cumplido 34
García, y que haya acudido 35
a lo que es tanta razón. 36
Porque le aseguro yo 37
que es tal mi agradecimiento, 38
que como un corregimiento "corregimiento" Don Beltrán es hombre de influencia, pues en agradecimiento por los servicios prestados, ha conseguido el licenciado nada menos que un cargo de corregidor. «El corregidor era, para hablar en lenguaje actual, una especie de gobernador civil que tuviera además funciones judiciales, desempeñara el cargo de comandante o gobernador militar y presidiera el ayuntamiento cabeza del partido» (Domínguez Ortiz, p. 200). Detenta un enorme poder, muy concentrado. El cargo duraba tres años, en esta época. Los corregidores eran nombrados por el monarca, previa información sobre posibles candidatos a través de la chancillerías, universidades y personas de prestigio, como en nuestro caso (don Beltrán intercede ante el monarca o el Consejo para el nombramiento). En las ciudades muy importantes el corregidor solía ser noble, pues la fuerte nobleza local no hubiera admitido el mando de un plebeyo, por jurista que fuera. En ciudades de menor presión nobiliaria, los corregidores se reclutaban entre los juristas de las universidades.En todo caso, vale la pena observar que si el letrado que ha educado a don García puede llegar a corregidor, y aún aspirar a una plaza en el Consejo (vv. 49-52), y don Beltrán es capaz de hacer valer su influencias ante el monarca, no nos encontramos (como en LPO y en la inmensa mayoría de las comedias de capa y espada del XVII), en un ambiente de nobleza media y caballería urbana, sino en el de la gran nobleza cortesana. 39
mi intercesión le alcanzó, 40
según mi amor desigual "según mi amor desigual" Por el afecto que don Beltrán siente hacia el licenciado, le alcanzó un corregimiento aún así eso es poco («desigual») comparado con lo que el licenciado se merecía. Una paráfrasis aproximada podría ser: «lo que consigue el amor es inferior a lo que querría el agradecimiento». , 41
de la misma suerte hiciera 42
darle también, si pudiera, 43
plaza en Consejo Real "plaza en Consejo Real" El Consejo Real de cualquiera de los reinos españoles (en este caso el de Castilla, que se identificó con el Real por antonomasia) era el órgano central del gobierno y de la admisión interna del reino. Estaba presidido por un noble de título o por un obispo y formado por algunos miembros de la nobleza y un número variable de letrados, además de una infraestructura de alcaldes, alguaciles y escribanos. Los secretarios reales aseguraban la conexión entre el rey y el Consejo: preparaban el orden del día de las sesiones, redactaban los documentos a deliberar y estudiaban los asuntos más importantes antes de remitirlos al Consejo. Pasada la época de los Reyes Católicos, los secretarios reales fueron haciéndose con el poder y las atribuciones del Consejo, relegando en parte a éste. Aún así, su prestigio social era enorme, pues en teoría era el supremo órgano colegiado de gobierno del Estado. Se daba el caso de que los grandes nobles, que menospreciaban las poderosas secretarías, aceptaban gustosos el cargo de consejero. . 44
LETRADO
De vuestro valor lo fío "De vuestro valor lo fío" «De nuestro valimiento», «protección», «influencia», etc. . 45
DON BELTRÁN
Sí, bien lo puede creer; 46
mas yo me doy a entender 47
que si con el favor mío 48
en ese escalón primero 49
se ha podido poner, ya 50
sin mi ayuda subirá 51
con su virtud al postrero. 52
LETRADO
En cualquier tiempo y lugar 53
he de ser vuestro criado. 54
DON BELTRÁN
Ya pues, señor licenciado, 55
que el timón ha de dejar 56
de la nave de García, 57
y yo he de encargarme dél, 58
que hiciese por mí y por él 59
sola una cosa querría. 60
LETRADO
Ya, señor, alegre espero 61
lo que me queréis mandar. 62
DON BELTRÁN
La palabra me ha de dar 63
de que lo ha de hacer, primero. 64
LETRADO
Por Dios juro de cumplir, 65
señor, vuestra voluntad. 66
DON BELTRÁN
Que me diga una verdad, 67
le quiero solo pedir. 68
Ya sabe que fue mi intento 69
que el camino que seguía 70
de las letras "las letras" El concepto de «letras» es aquí amplio, y significa «estudios». Los hijos de la nobleza podían elegir entre las «armas» (con la administración de sus mayorazgos) y las «letras», o estudios universitarios, que les posibilitaban el acceso a las altas jerarquías de la Iglesia y del Estado. Los segundones, como en este caso, era muy frecuente que fuesen dedicados a las «letras». don García 71
fuese su acrecentamiento "fuese su acrecentamiento" Al ser segundón, y no poder aspirar a heredar el grueso de los bienes del padre, destinados al primogénito, no tenía más remedio que buscar un medio de promoción que le permitiera estar económicamente a la altura de su linaje. Para ello la carrera eclesiástica era una vía excelente, si se llegaba a detentar un elevado cargo o algunos sustanciosos beneficios. ; 72
que para un hijo segundo, 73
como él era, es cosa cierta 74
que es esa la mejor puerta 75
para las honras del mundo. 76
Pues como Dios se sirvió 77
de llevarse a don Gabriel, 78
mi hijo mayor, con que él 79
mi mayorazgo "mayorazgo" Posesiones vinculadas a perpetuidad a un linaje y que heredaba el primogénito, que estaba obligado a su vez a transmitirlo a su primogénito, de acuerdo con las reglas impuestas por quien fundó el mayorazgo. El mayorazgo es institución de origen medieval, pero consolidada por los Reyes Católicos en las leyes de Toro, y que supuso un elemento capital en la perpetuación del feudalismo castellano. Para fundar un mayorazgo se necesitaba licencia real, y si bien el mayorazgo no podía venderse podía, en cambio, y también con licencia real, cargarse con deudas, que a menudo el mayorazgo no podía amortizar, por lo que se hacía necesaria, una vez más, la intervención real en su apoyo. Los mayorazgos perduraron en España hasta las desamortizaciones del siglo XIX, y con su abolición se abrió la puerta de la revolución burguesa. quedó, 80
determiné que, dejada 81
esa profesión, viniese 82
a Madrid, donde estuviese, 83
como es cosa acostumbrada 84
entre ilustres caballeros 85
en España; porque es bien 86
que las nobles casas den 87
a su rey sus herederos "a su rey sus herederos" He aquí, formulada por don Beltrán, la teoría política de la nobleza a partir de la crisis del feudalismo medieval, en que la nobleza vive y casi reina en sus propios estados, y el nuevo feudalismo de estado, propio de la monarquía absoluta, en que la nobleza se incorpora a la Corte y ocupa los puestos de mayor relevancia en el aparato del Estado: en el Consejo de Estado, en los Consejos de Castilla, Aragón, Indias, Italia, Flandes, en el ejército, en los virreinatos, etc. No en vano la monarquía absoluta fue un estado al servicio de los intereses de la nobleza, que si renunció al protagonismo político medieval y aceptó la concentración de poderes en el nuevo estado absolutista fue para garantizar, tras las terribles crisis del final de la Edad Media, su propia continuidad como clase dominante. La transformación de un feudalismo a otro se produjo en el reinado de los Reyes Católicos. . 88
Pues como es ya don García 89
hombre que no ha de tener 90
maestro, y ha de correr 91
su gobierno a cuenta mía, 92
y mi paternal amor 93
con justa razón desea 94
que, ya que el mejor no sea, 95
no le noten por peor, 96
quiero, señor licenciado, 97
que me diga claramente, 98
sin lisonja, lo que siente, 99
supuesto que le ha criado, 100
de su modo y condición, 101
de su trato y ejercicio, 102
y a qué género de vicio 103
muestra más inclinación. 104
Si tiene alguna costumbre 105
que yo cuide de enmendar, 106
no piense que me ha de dar 107
con decirlo pesadumbre. 108
Que él tenga vicio es forzoso, 109
que me pese, claro está; 110
mas saberlo me será 111
útil, cuando no gustoso. 112
Antes en nada, a fe mía, 113
hacerme puede mayor 114
placer, o mostrar mejor 115
lo bien que quiere a García, 116
que en darme este desengaño 117
cuando provechoso es, 118
si he de saberlo después 119
que haya sucedido un daño. 120
LETRADO
Tan estrecha prevención, 121
señor, no era menester 122
para reducirme a hacer 123
lo que tengo obligación, 124
pues es caso averiguado 125
que cuando entrega al señor 126
un caballo el picador 127
que lo ha impuesto y enseñado, 128
si no le informa del modo 129
y los resabios que tiene, 130
un mal suceso previene 131
al caballo y dueño y todo. 132
Deciros verdad es bien; 133
que demás del juramento, 134
daros una purga intento, 135
que os sepa mal y haga bien. 136
De mi señor don García 137
todas las acciones tienen 138
cierto acento, en que convienen 139
con su alta genealogía. 140
Es magnánimo y valiente, 141
es sagaz y es ingenioso, 142
es liberal y piadoso, 143
si repentino, impaciente. 144
No trato de las pasiones 145
propias de la mocedad, 146
porque en esas con la edad 147
se mudan las condiciones. 148
Mas una falta no más 149
es la que le he conocido, 150
que por más que le he reñido, 151
no se ha enmendado jamás. 152
DON BELTRÁN
¿Cosa "Cosa" Vid. LPO, v. 1869. que a su calidad 153
será dañosa en Madrid? "será dañosa en Madrid?" Es importante subrayar como ésta es la principal preocupación del padre. No se trata de saber si el hijo es bueno o malo en general, si está bien o mal preparado en abstracto, sino si va a responder adecuadamente a las exigencias de su vida como heredero de una gran familia en la Corte. Véase nuestra Introducción, IV.1. 154
LETRADO
Puede ser. 155
DON BELTRÁN
¿Cuál es? Decid.
LETRADO
No decir siempre verdad. 156
DON BELTRÁN
¡Jesús, qué cosa tan fea 157
en hombre de obligación "hombre de obligación" Si no fuese hombre de obligación y calidad, ser mentiroso no importaría tanto. Reyes documenta otro pasaje semejante en Examen de maridos, II, 6: Y soy (que esto es lo más nuevo en los de mi calidad) amigo de verdad y de pagar lo que debo. ! 158
LETRADO
Yo pienso que, o condición 159
o mala costumbre "mala costumbre" Entiéndese por condición el «Natural o genio de los hombres» (DA), por lo que los defectos de condición son defectos de naturaleza, mientras que los de «costumbre» son adquiridos. En Alarcón, si la condición es noble puede vencer a la costumbre, y toda una obra, Don Domingo de don Blas, es elaborada para demostrarlo (véase Introducción, III. 2.1). En ella don Domingo dice a don Juan: ...No la Naturaleza en quien principio halló nuestra nobleza se rinda en la costumbre advenediza. Es importante notar, asimismo, cómo Alarcón no se decanta aquí: el vicio puede provenir de la condición o de la costumbre, por lo que resulta abusivo pensar que la culota la tienen las costumbres universitarias de Salamanca y que esta comedia es una diatriba contra ellas, tal como hace J. Brooks en «La verdad sospechosa: The source and purpose», Hispania, California, XV, 1932, pp. 243-252 (véase nuestra Introducción, IV.1). sea, 160
con la mucha autoridad 161
que con él tenéis, señor, 162
junto con que ya es mayor 163
su cordura con la edad, 164
ese vicio perderá. 165
DON BELTRÁN
Si la vara no ha podido, 166
en tiempo que tierna ha sido, 167
enderezarse, ¿qué hará 168
siendo ya tronco robusto? 169
LETRADO
En Salamanca, señor "En Salamanca, señor" En tiempos de Alarcón, a la Universidad de Salamanca —la más importante del país— acudía una multitud de más de cinco mil estudiantes, muchos de ellos con su séquito de criados, lacayos e instructores. No faltaban los extranjeros, procedentes de Italia, Flandes, Alemania, Inglaterra, Irlanda... y no faltaban por supuesto los indianos, como el propio Alarcón. Es tópico literario de frecuentísimo uso la vida despreocupada, de bromas (a veces muy pesadas), y poco reverente de los estudiantes universitarios. En Alcalá la dejó retratada Quevedo en El buscón. En Salamanca los testimonios comienzan con el Auto del repelón, de Encina, y son abundantísimos, por lo que nos bastará recordar el del propio Alarcón en La cueva de Salamanca. , 170
son mozos, gastan humor, 171
sigue cada cual su gusto, 172
hacen donaire del vicio, 173
gala de la travesura, 174
grandeza de la locura, 175
hace al fin la edad su oficio. 176
Mas en la Corte mejor 177
su enmienda esperar podemos, 178
donde tan validas vemos 179
las escuelas del honor. 180
DON BELTRÁN
Casi me mueve a reír, 181
ver cuán ignorante está 182
de la Corte. ¿Luego acá 183
no hay quien le enseñe a mentir? 184
En la Corte, aunque haya sido 185
un extremo don García, 186
hay quien le dé cada día 187
mil mentiras de partido "mil mentiras de partido" Encontrará en la corte quien le dé mil mentiras de ventaja, y aún contará más que él. Es un pasaje netamente satírico, de los que gustaba Alarcón intercalar en sus comedias. Véase en LPO I, 18 (sátira sobre los pedigüeños en la Corte), II, 1 (sátira sobre las diversiones nobiliarias, toros, juego de pelota y maledicencia)... En LVS hay asimismo varias sátiras, alguna realmente notable, como la inmediata de I, 3. Lo curioso en este caso es que la sátira no está puesta en boca del gracioso sino en la del viejo grave. . 188
Y si aquí miente el que está 189
en un puesto levantado, 190
en cosa en que al engañado 191
la hacienda o honor le va, 192
¿no es mayor inconveniente 193
quien por espejo está puesto 194
al reino...? Dejemos esto, 195
que me voy a maldiciente. 196
Como el toro "Como el toro" Sobre el espectáculo de los toros, tan popular en el XVII, véase LPO nota v.1050. Alarcón es muy aficionado a utilizar imágenes y comparaciones procedentes de la fiesta, y ésta en particular debió ser aplaudida por el público, pues la repite en varias comedias, como advierte Reyes: Los favores del mundo, III, 6: Como el toro, a quien tiró la vara una diestra mano, arremete al más cercano, sin buscar a quien le hirió... Mudarse por mejorarse, II, 2: Eso sí; imita al toro embravecido: el que la vara le tiró, se escapa. Véngate agora en mí, que soy la capa. En Todo es ventura, en el acto tercero, Leonor, que teme alguna violencia, hace una extensa relación al duque, por ganar tiempo, de una lidia de toros. a quien tiró 197
la vara una diestra mano, 198
arremete al más cercano 199
sin mirar a quien le hirió, 200
así yo con el dolor 201
que esta nueva me ha causado, 202
en quien primero he encontrado 203
ejecuté mi furor. 204
Créame que si García 205
mi hacienda, de amores ciego, 206
disipara, o en el juego 207
consumiera noche y día; 208
si fuera de ánimo inquieto 209
y a pendencias inclinado, 210
si mal se hubiera casado, 211
si se muriera en efeto, 212
no lo llevara tan mal 213
como que su falta sea 214
mentir. ¡Qué cosa tan fea! 215
¡Qué opuesta a mi natural! "¡Qué opuesta a mi natural!" Don Beltrán repetirá hasta la saciedad esta idea: la mentira se opone a su condición personal y, a la vez, a su condición social de noble. La idea de que la mentira neutraliza la condición de noble estaba bien asentada en Alarcón, pues la repite en La culpa busca la pena (II, 2): Porque ni puede quien siente de amor, mentir, ni quien miente puede tener calidad. C.O.Brenes (El sentimiento democrático en el teatro de Juan Ruiz de Alarcón, Valencia, 1960, pp. 104-105 y 12 ss.) inventaría la mentira entre los vicios que conducen a la deshonra del noble: la traición, el engaño, la ingratitud, la avaricia, la vanidad, el interés, la jactancia, la cobardía, el juego o la maledicencia. 216
Ahora bien, lo que he de hacer 217
es casarle brevemente, 218
antes que este inconveniente 219
conocido venga a ser. 220
Yo quedo muy satisfecho 221
de su buen celo y cuidado, 222
y me confieso obligado 223
del bien que en esto me ha hecho. 224
¿Cuándo ha de partir? 225
LETRADO
Querría
luego. 226
DON BELTRÁN
¿No descansará
algún tiempo y gozará 227
de la Corte? 228
LETRADO
Dicha mía
fuera quedarme con vos, 229
pero mi oficio me espera. 230
DON BELTRÁN
Ya entiendo, volar quisiera 231
porque va a mandar. Adiós. 232
(Vase.)
LETRADO
Guárdeos Dios. Dolor extraño 233
le dio al buen viejo la nueva. 234
Al fin el más sabio lleva 235
agramente "agramente" «Agriamente.» Comenta Juliá que Alarcón una también «arresgar» y derivados en múltiples obras, y que en América se emplea «resgoso» por «riesgoso». un desengaño. 236
(Vase.)

[Escena 3]

(Salen DON GARCÍA, de galán, y TRISTÁN. "Salen DON GARCÍA, de galán, y TRISTÁN." Cuando salen, tras el vacío de escenario, la acción ha cambiado de tiempo, pues nos encontramos al día siguiente (vid. v. 485), y de espacio, pues nos hemos trasladado a la calle de las Platerías.)
DON GARCÍA
¿Díceme bien este traje? "¿Díceme bien este traje?" En este punto comienza Le menteur de Corneille, y Barry comenta que al prescindir de las dos primeras escenas, que en la comedia de Alarcón hacen el papel de introducción, pretendió presentar al héroe directamente. Vid. también muestra nuestra Introducción, IV. 2. 237
TRISTÁN
Divinamente, señor. 238
¡Bien hubiese el inventor 239
deste holandesco follaje "holandesco follaje" Cuello de fina tela de Holanda. ! 240
Con un cuello apanalado "cuello apanalado" «Que forma celdillas como panal» (DRAE). 241
¿qué fealdad no se enmendó? 242
Yo sé una dama a quien dio 243
cierto amigo gran cuidado 244
mientras con cuello le vía, 245
y una vez que llegó a verle 246
sin él, la obligó a perderle 247
cuanta afición le tenía, 248
porque ciertos costurones "costurones" «Se llama también la cicatriz o señal que queda en la cara u otra parte del cuerpo, de alguna herida, adonde ha sido preciso dar puntos» (DA). 249
en la garganta cetrina 250
publicaban la ruina 251
de pasados lamparones "lamparones" «Tumor duro, que se hace en las glándulas conglomeradas del cuello, de las que llaman salibales» (DA). . 252
Las narices le crecieron "Las narices le crecieron" Las narices le crecieron... Demuestra Alarcón en estas redondillas que dominaba el arte del retrato caricaturesco, tan usado y abusado en el XVII, del que tantas veces fue víctima él mismo (véase nuestra Introducción, I), y en el que era maestro indiscutible don Francisco de Quevedo, de quien es este tremendo soneto a una «vieja verde compuesta y afeitada»: Vida fiambre, cuerpo de anascote, ¿cuándo dirás al apetito: «tate», si cuando el Parce mihi te da mate, empiezas a mirar por el virote? Tú juntas en tu frente y tu cogote moño, y mortaja sobre el seso orate; pues siendo ya viviente disparate, untas la calavera en almodrote. Vieja roñosa, pues te llevan, vete; no vistas el gusano de confite, pues eres ya varilla de cohete. Y pues hueles a cisco y alcrebite, y la podre te sirve de pebete, juega con tu pellejo al escondite. , 253
mostró un gran palmo de oreja, 254
y las quijadas de vieja, 255
en lo enjuto parecieron. 256
Al fin el galán quedó 257
tan otro del que solía, 258
que no le conocería 259
la madre que le parió. 260
DON GARCÍA
Por esa y otras razones 261
me holgara de que saliera 262
premática "premática" Las premáticas o pragmáticas eran decretos que se promulgaban «para remediar algún excesso, abuso u daño que se experimenta en la República» (DA). En múltiples ocasiones se dictaron premáticas sobre la moda, intentando moderar los excesos suntuarios de la nobleza, pero sobre todo los de otros grupos sociales. Una premática de 1623 ordenó precisamente el uso de las volanas (adornos de cuello) sencillas, de uso muy frecuente en la corte. Véase R. L Kennedy, «Certain phases of the sumptuary decrees of 1623 and their relation to Tirso’s theatre», Hispanic Review, vol. XX núm. 4 (abril de 1942) pp. 91-115. A. Millares se apoya en estos versos para datar la obra en 1619-1620, pues si bien la premática fue de 1623 y la obra no puede ser posterior a 1621, los esfuerzos de la corona para moderar los lujos vestimentarios, en especial de los cuellos, arrancan de tres o cuatro años atrás. El XVII presenció, por otra parte, una extraordinaria proliferación de «premáticas» por libre, proponiendo arbitrios y soluciones a problemas de toda índole, lo cual dio lugar a una celebrada literatura arbitrista y a la pintoresca figura de los arbitristas (véase J. Vilar, Literatura y economía. La figura satírica del arbitrista en el Siglo de Oro, Madrid, 1973). Quevedo parodió esta literatura en múltiples premáticas burlescas, como las «Premáticas del desengaño de los poetas güeros», la «Pragmática que han de guardar las hermanitas de pecar, hecha por el Fiel de las Putas». etc. que impidiera 263
esos vanos cangilones "cangilones" Eran «cada uno de los pliegues hechos con molde y forma de cañón en los cuellos apanalados o escarolados» (DRAE). . 264
Que, demás de esos engaños, 265
con su holanda el estranjero 266
saca de España el dinero 267
para nuestros propios daños. 268
Una valoncilla angosta "Una valoncilla angosta" Era la valona «adorno, que se ponía al cuello, por lo regular unido al cabezón de la camisa, el qual consistía en una tira angosta de lienzo fino, que caía sobre la espalda, y hombros: y por la parte de adelante era larga hasta la mitad del pecho» (DA). La premática de 1623 restringía su uso a las «valonas llanas y sencillas». , 269
usándose, le estuviera 270
bien al rostro, y se anduviera 271
más a gusto a menos costa. 272
Y no que con tal cuidado 273
sirve un galán a su cuello, 274
que por no descomponello, 275
se obliga a andar empalado "empalado" Escribe Zabaleta sobre el tocado de los galanes una deliciosa escena costumbrista en El día de fiesta por la mañana (1654), y dice respecto de uno de los característicos adornos del cuello del XVII, la golilla: «Pónese luego la golilla, que es como meter la cabeza en un cepo.» . 276
TRISTÁN
Yo sé quien tuvo ocasión 277
de gozar su amada bella, 278
y no osó llegarse a ella, 279
por no ajar "ajar" Ésta es la lección de la edición de 1630, pero en la de 1634, aparecía «ahujar», lectura que posponemos. un cangilón. 280
Y esto me tiene confuso: 281
todos dicen que se holgaran 282
de que valonas se usaran, 283
y nadie comienza el uso. 284
DON GARCÍA
De gobernar nos dejemos 285
el mundo. ¿Qué hay de mujeres? 286
TRISTÁN
¿El mundo dejas, y quieres 287
que la carne gobernemos? 288
¿Es más fácil? 289
DON GARCÍA
Más gustoso.
TRISTÁN
¿Eres tierno? "¿Eres tierno?" Verso muy parecido al 1607 de LPO: ANA.¿Tierno sois? DUQUE.¿Es contra ley? 290
DON GARCÍA
Mozo soy.
TRISTÁN
Pues en lugar entras hoy 291
donde amor no vive ocioso. 292
Resplandecen damas bellas 293
en el cortesano suelo 294
de la suerte que en el cielo 295
brillan lucientes estrellas. 296
En el vicio y la virtud 297
y el estado hay diferencia, 298
como es varia su influencia, 299
resplandor y magnitud "magnitud" «Se entiende por magnitud de las estrellas lo que influyen en los cuerpos inferiores y el dominio que tienen sobre ellos» (Covarrubias). . 300
Las señoras, no es mi intento 301
que en este número estén, 302
que son ángeles a quien 303
no se atreve el pensamiento. 304
Solo te diré de aquellas 305
que son, con almas livianas, 306
siendo divinas, humanas, 307
corruptibles, siendo estrellas. 308
Bellas casadas verás 309
conversables y discretas, 310
que las llamo yo planetas 311
porque resplandecen más. 312
Estas, con la conjunción 313
de maridos placenteros, 314
influyen en extranjeros 315
dadivosa condición "dadivosa condición" El tópico de la mujer pedigüeña, que saquea a quien la corteja, ha aparecido ya en LPO, v. 743, y reaparece en otros pasajes alarconianos, por ejemplo: El semejante a sí mismo, I, 1, vv. 16-17, en que se califica como la primera de las «siete maravillas nuevas», que vale por tres de las antiguas, a «una mujer que no pide». La mujer pedigüeña fue uno de los motivos más solicitados por la novela picaresca o la prosa costumbrista, y Quevedo lo frecuentó con sarcasmo en su poesía satírica: dinero cuesta si comen, y dinero si se rascan. Escribe de las damas, y apostilla: brazos que enlazan el cuello y en la faltriquera paran. (Romance titulado «Quejas del abuso del dar a las mujeres») Cuando interviene el marido consentidor el cuadro costumbrista se redondea plenamente, y Quevedo llega a escribir la teoría del buen marido consentidor: trueco mi consentimiento por doblones muy doblados y se los quito tan cortos [los doblones] si me los ponen tan largos [los cuernos] Del que mi casa visita, murmuradores villanos dicen que me hace ofensa, y el pobre me hace el gasto. Teoría y doctrina que acaban proclamando: «mejor es buey que no asno» (romance titulado «Doctrina de marido paciente»). . 316
Otras hay cuyos maridos 317
a comisiones "comisiones" Documenta Reyes en La prueba de las promesas, III, p. 448b de la edición de Hartzenbusch en la BAE un pasaje ilustrador: —¿Qué pide? —Una comisión. —¿Qué? — Comisión. — Bien está. — ¿Fuera de aquí? — En Zaragoza. — ¿Casado? — Con mujer moza y hermosa. — Negociará. Millares, por su parte, recuerda un texto bien ilustrativo de Quevedo, en sus Capitulaciones matrimoniales, epígrafe de los «Sufridos», en el que se lee: «Cásanse con mujeres traídas de señores y gente poderosa; danles en dote alguna ocupación de ausencia para que se entretengan el tiempo que están en la corte. Tratan de irse a la comedia o al juego por desocupar la casa y dar lugar al despacho... Si tienen mujer hermosa son conocidísimos.» se van, 318
o que en las Indias están "o que en las Indias están" Éste fue el caso de Diego Díaz, marido de Micaela de Luján, la «Camila Lucinda» de Lope de Vega, quien estaba en Perú mientras su mujer iba quedando embarazada y asignándole los hijos de Lope. Un caso parecido fue el de Cristóbal Calderón, marido de Elena Osorio, «Filis», ausente casi siempre mientras los padres de Elena (Jerónimo Velázquez, autor de comedias, era el padre) fomentaban, al parecer, las relaciones de Elena con amantes generosos, como don Francisco Perrenot de Granvela. Al no poder competir, el galán pobre que era el joven Lope de Vega, y enloqueciendo por los celos, tiró de la manta y organizó el gran escándalo que había de costarle la cárcel y ocho años de destierro de Madrid (1588). Irse a las Indias era, en todo caso, prueba muy fuerte para una pareja, y Alarcón debía sentirlo así cuando en El semejante a sí mismo hace que don Juan finja viajar a las Indias para someter a prueba la lealtad de doña Ana. , 319
o en Italia, entretenidos. 320
No todas dicen verdad 321
en esto, que mil taimadas 322
suelen fingirse casadas "suelen fingirse casadas" Un caso espectacular es el de la Viuda valenciana, de Lope de Vega, que no deseando casarse ni depender de un hombre, pero habiéndose enamorado de Camilo, inventa toda una estratagema para gozarlo y no haber de casarse. 323
por vivir con libertad. 324
Verás de cautas pasantes "cautas pasantes" Posiblemente se refiere a «Madres astutas de ocasión», como apunta Millares, es decir, a madres fingidas, que con su presencia trataban de aparentar la honorabilidad de esas «recientes hijas». Debía ser costumbre harto frecuentada, pues Vélez de Guevara, en El diablo cojuelo, escribe: «Entraron a otra plazuela al modo de la de los Herradores, donde se alquilaban tías, hermanas, primos y maridos, como lacayos y escuderos, para damas de achaque que quieren pasar en la Corte con buen nombre y encarecer su mercadería» (tranco III). 325
hermosas recientes hijas: 326
estas son estrellas fijas, 327
y sus madres son errantes. 328
Hay una gran multitud 329
de señoras del Tusón "señoras del Tusón" Como hay «caballeros del Toisón» (de la Orden del Toisón de Oro), hay «señoras del Tusón o Tusonas», explica Reyes. Y el Diccionario de Autoridades describe así a la Tusona: «Ramera, o dama Cortesana. Pudo decirse assí, porque les cortan el pelo por castigo, o ellas le pierden por el vicio deshonesto.» Lope de Vega dejó escrita una comedia titulada La Tusona sin vieja. , 330
que entre cortesanas son 331
de la mayor magnitud. 332
Síguense tras las tusonas 333
otras que serlo desean, 334
y aunque tan buenas no sean, 335
son mejores que busconas "busconas" Aunque la buscona está bien descrita en este pasaje, cabría recordar con el DA que era, fundamentalmente, ladrona, «que hurta rateramente», aunque tenía también condición de ramera. En Los favores del mundo hay un pasaje muy similar: En amaneciendo Dios, ya en chinela, ya en chapín de los nidos salen bandas de busconas a embestir. Todas buscando el dinero... (vv. 2584 y ss.) . 336
Estas son unas estrellas 337
que dan menor claridad, 338
mas en la necesidad 339
te habrás de alumbrar con ellas. 340
La buscona no la cuento 341
por estrella, que es cometa, 342
pues ni su luz es perfeta, 343
ni conocido su asiento. 344
Por las mañanas se ofrece 345
amenazando al dinero, 346
y en cumpliéndose el agüero "en cumpliéndose el agüero" Esto es, el pronóstico, lo que estaba previsto. , 347
al punto desaparece. 348
Niñas salen, que procuran 349
gozar todas ocasiones: 350
estas son exhalaciones 351
que mientras se queman, duran. 352
Pero que adviertas es bien, 353
si en estas estrellas tocas, 354
que son estables muy pocas, 355
por más que un Perú les den. 356
No ignores, pues yo no ignoro, 357
que un signo el del Virgo es, 358
y los de cuernos son tres, 359
Aries, Capricornio y Toro. 360
Y así, sin fiar en ellas, 361
lleva un presupuesto solo, 362
y es que el dinero es el polo 363
de todas estas estrellas. 364
DON GARCÍA
¿Eres astrólogo? "¿Eres astrólogo?" El lector habrá observado que toda la sátira de Tristán se basa en el símil de Corte y Firmamento, damas y estrellas, cosa que subraya a cada instante el vocabulario: «resplandecen» las damas, que son varias por su «influencia / resplandor y magnitud». Muchas de ellas corruptibles aunque «estrellas». Unas hacen de «planetas», y con la «conjunción» de sus maridos, «influyen» en los forasteros. Hay estrellas «fijas» y «errantes», con más brillo y con menos, otras son meras «cometas» o incluso «exalaciones». Aparecen finalmente algunos signos del Zodíaco, y en general todas las estrellas confluyen hacia un polo magnético que sostiene su orden. Es un pasaje representativo de la afición a la astrología y de la común creencia en el influjo de los astros sobre los hombres. Alarcón había dedicado toda una obra al tema, El dueño de las estrellas, aunque la astrología se refleja en otras comedias suyas, como la mágica La prueba de las promesas. Quevedo dejó en magníficos versos un «Himno a las estrellas», que refleja la fascinación del hombre del XVII por la misteriosa semiología de los astros: vosotras, cuyas leyes guarda observante el tiempo en toda parte, amenazas de príncipes y reyes, si os aborta Saturno, Jove o Marte; ya fijas vais, o ya llevéis delante por lúbricos caminos greña errante. 365
TRISTÁN
Oí "Oí" Significa «oí lo que alguien leyó», esto es, «asistí a clases» sobre astrología, en la época en que pretendía en la Corte. Parece reflejar una experiencia directa del propio Alarcón, pues sus conocimientos sobre artes ocultas y astrología, así como sobre las ideas de la Inquisición al respecto, han sido demostradas por A. Espantoso Foley en su libro Occult Arts and Doctrine in the Theater of Juan Ruiz de Alarcón, Ginebra, Droz, 1972. Claro que el pasaje tiene también una clave irónica: «el palacio fue la universidad donde recibí clases de astrología». En Los favores del mundo, recuerda Millares, se da un pasaje muy similar: ¡Fuerte caso, dura ley, que haya de ser el privado un astrólogo, colgado de los aspectos del rey! (vv. 1605-1608) ,
el tiempo que pretendía, 366
en Palacio, Astrología. 367
DON GARCÍA
¿Luego has pretendido? 368
TRISTÁN
Fui
pretendiente "pretendiente" Véase lo ya dicho en Introducción sobre los años de Alarcón como pretendiente en la Corte madrileña. por mi mal. 369
DON GARCÍA
¿Cómo en servir has parado? 370
TRISTÁN
Señor, porque me han faltado 371
la fortuna y el caudal; 372
aunque quien te sirve, en vano 373
por mejor suerte suspira. 374
DON GARCÍA
Deja lisonjas, y mira 375
el marfil de aquella mano, 376
el divino resplandor 377
de aquellos ojos, que juntas 378
despiden entre las puntas 379
flechas de muerte y amor. 380
TRISTÁN
¿Dices aquella señora 381
que va en el coche? 382
DON GARCÍA
¿Pues cuál
merece alabanza igual? 383
TRISTÁN
¡Qué bien encajaba agora "¡Qué bien encajaba agora" La comedia se ríe, una vez más, de sus propios trucos, y un Alarcón que utiliza abundantísimamente la metáfora mítica del Carro del Sol (vid. LPO v. 1248, por ejemplo) ahora la pone en solfa. 384
esto de... coche del Sol, 385
con todos sus adherentes 386
de rayos de fuego ardientes 387
y deslumbrante arrebol! 388
DON GARCÍA
¿La primer dama que vi 389
en la Corte me agradó? 390
TRISTÁN
La primera en tierra. 391
DON GARCÍA
No,
la primera en cielo, sí; 392
que es divina esta mujer. 393
TRISTÁN
Por puntos "Por puntos" Recuérdese el v. 555 de LPO: «Por puntos te he de escribir»; significa «frecuentemente». las toparás 394
tan bellas que no podrás 395
ser firme en un parecer. 396
Yo nunca he tenido aquí 397
constante amor y deseo, 398
que siempre por la que veo, 399
me olvido de la que vi. 400
DON GARCÍA
¿Dónde ha de haber resplandores 401
que borren los de estos ojos? 402
TRISTÁN
Míraslos ya con antojos "antojos" Juego de palabras que significa, a la vez, miran con «antojos de larga vista», que aumentan los objetos, y con «deseo, apetito y codicia» (DA). 403
que hacen las cosas mayores. 404
DON GARCÍA
¿Conoces, Tristán? 405
TRISTÁN
No humanes
lo que por divino adoras, 406
porque tan altas señoras 407
no tocan a los Tristanes. 408
DON GARCÍA
Pues yo al fin, quien fuere sea, 409
la quiero y he de servilla. 410
Tú puedes, Tristán, seguilla. 411
TRISTÁN
Detente, que ella se apea 412
en la tienda. 413
DON GARCÍA
Llegar quiero.
¿Úsase en la Corte? 414
TRISTÁN
Sí,
con la regla que te di, 415
de que es el polo el dinero. 416
DON GARCÍA
Oro traigo. 417
TRISTÁN
¡Cierra, España!,
que a César llevas contigo "a César llevas contigo" Millares, siguiendo a Denis, cree que se trata de una alusión a las palabras que César al embarcarse en Epiro, dirigió al patrón de la nave, asustado por la tempestad (palabras recogidas por Lucano en el De bello civili), y que debían ser populares en la época, pues Lope las recogió en El remedio en la desdicha, v. 2375: Darte mi ventura espero, Nuño; César va contigo, como él lo dijo al barquero. De todas formas, y dado que se habla de monedas, el verso podía aludir simplemente a las palabras de Cristo: «Dad al César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios.» Llevar a César consigo supone, por tanto, llevar riquezas. . 418
Mas mira si en lo que digo 419
mi pensamiento se engaña. 420
Advierte, señor, si aquella 421
que tras ella sale agora, 422
puede ser sol de su aurora, 423
ser aurora de su estrella. 424
DON GARCÍA
Hermosa es también. 425
TRISTÁN
Pues mira
si la criada es peor. 426
DON GARCÍA
El coche es arco de amor "El coche es arco de amor" En nuestra nota al v. 711 de LPO hemos documentado ya el papel de los coches en la vida social de la Corte. Aquí nos limitaremos a recordar cómo Alarcón los retrata ya en Los favores del mundo, esta vez paseando por el Prado: Coche y Prado son su gloria y ésta se reduce al fin a mirarse unos a otros y andar de aquí para allí. (Acto III) Por el coche se desvivían los cortesanos, dispuestos a cualquier extremo por poder disfrutar de tal signo externo de riqueza, y el diablo Cojuelo invita a don Cleofás a burlarse de «aquel marido y mujer, tan amigos de coche, que todo lo que habían de gastar en vestir, calzar y componer su casa lo han empleado en aquél que está sin caballos agora, y comen y cenan y duermen dentro dél» (tranco II). Quevedo, en un romance de «sátira a los coches», finge que les es llegado el juicio final, y se presenta uno: ... que ha sido el sujeto a quien más debe cierta mujer y marido. Desde el alba hasta la noche les sirve de albergue y nido. Y otro se acusa: de usurpar a las terceras sus derechos y su oficio. Que he sido caballo griego, en cuyo vientre se han visto diversos hombres armados contra Elenas, que han rendido. , 427
y son flechas cuantas tira. 428
Yo llego. 429
TRISTÁN
A lo dicho advierte.
DON GARCÍA
¿Y es? 430
TRISTÁN
Que a la mujer rogando "Que a la mujer rogando" Paráfrasis del refrán «A Dios rogando y con el mazo dando». Ya la había intentado, esta paráfrasis, en La prueba de las promesas, según indica Reyes: Esto sí es negociar, y esto se llama a Dios rogando y el dinero dando. ,
y con el dinero dando. 431
DON GARCÍA
¡Consista en eso mi suerte! 432
TRISTÁN
Pues yo, mientras hablas, quiero 433
que me haga relación 434
el cochero de quién son. 435
DON GARCÍA
¿Diralo? 436
TRISTÁN
Sí, que es cochero "es cochero" Poco de fiar serían los cocheros cuando, como ilustra Reyes, en LPO, v. 1899, denuncia Alarcón: El primer cochero agora no será que a su señora haya servido Judas. Pero en Los favores del mundo, I, 1, se precisan mejor sus aficiones cantarinas: — Al descuido has de acercarte... —El cochero me dirá cómo se llama. Y en I, 3: —... sin duda alguna; que yo pregunté al cochero quién es este caballero, y dijo, «Don Juan de Luna.» .
(Vase.)

[Escena 4]

(Salen JACINTA, LUCRECIA, ISABEL, con mantos; cae JACINTA y llega DON GARCÍA y dale la mano.)
JACINTA
¡Válgame Dios! 437
DON GARCÍA
Esta mano
os servid de que os levante, 438
si merezco ser Atlante "Atlante" Alusión a la fábula de Atlante, rey de Mauritania, que sustentaba sobre sus hombros el Cielo. Léese en DA: «Voz mui usada de los poetas, y algunas veces en la prosa, para expressar aquello que real o metaphoricamente se dice sustentar un gran peso.» 439
de un cielo tan soberano. 440
JACINTA
Atlante debéis de ser, 441
pues le llegáis a tocar. 442
DON GARCÍA
Una cosa es alcanzar, 443
y otra cosa merecer. 444
¿Qué vitoria es la beldad 445
alcanzar, por quien me abraso, 446
si es favor que debo al caso, 447
y no a vuestra voluntad? 448
Con mi propia mano así 449
el cielo, mas ¿qué importó 450
si ha sido porque él cayó, 451
y no porque yo subí? 452
JACINTA
¿Para qué fin se procura 453
merecer? 454
DON GARCÍA
Para alcanzar.
JACINTA
Llegar al fin sin pasar 455
por los medios, ¿no es ventura? 456
DON GARCÍA
Sí. 457
JACINTA
Pues, ¿cómo estáis quejoso
del bien que os ha sucedido, 458
si el no haberlo merecido 459
os hace más venturoso? 460
DON GARCÍA
Porque como las acciones 461
del agravio y el favor 462
reciben todo el valor 463
solo de las intenciones, 464
por la mano que os toqué 465
no estoy yo favorecido, 466
si haberlo vos consentido 467
con esa intención no fue. 468
Y así, sentir me dejad "sentir me dejad" «Dejadme lamentar.» He aquí uno de estos discreteos de salón, conversaciones entre galantes y compendiosas, que tanto gustaban a Alarcón y que indujeron a Pedro Henríquez Ureña en su conferencia de 1913 a hablar de ese tono «conversable y discreto» que le caracterizaba. Aquí, junto al puro galanteo, se nota aflorar una dialéctica de conceptos morales: el mérito y la ventura, el pobre valor de la dicha obtenida por azar frente al mucho de la concedida con intención, la voluntad y el favor... 469
que cuando tal dicha gano, 470
venga sin alma la mano 471
y el favor sin voluntad. 472
JACINTA
Si la vuestra no sabía, 473
de que agora me informáis 474
injustamente culpáis 475
los defetos de la mía. 476

[Escena 5]

(Sale TRISTÁN.)
TRISTÁN
El cochero hizo su oficio: 477
nuevas tengo de quién son. 478
DON GARCÍA
¿Que hasta aquí de mi afición 479
nunca tuvistes indicio? 480
JACINTA
¿Cómo, si jamás os vi? 481
DON GARCÍA
¿Tan poco ha valido, ¡ay Dios!, 482
más de un año que por vos 483
he andado fuera de mí? 484
TRISTÁN
¿Un año, y ayer llegó 485
a la Corte? 486
JACINTA
¡Bueno a fe!
¿Más de un año? Juraré 487
que no os vi en mi vida yo. 488
DON GARCÍA
Cuando del indiano suelo 489
por mi dicha llegué aquí, 490
la primer cosa que vi 491
fue la gloria de ese cielo, 492
y aunque os entregué al momento 493
el alma, habeislo ignorado, 494
porque ocasión me ha faltado 495
de deciros lo que siento. 496
JACINTA
¿Sois indiano? 497
DON GARCÍA
Y tales son
mis riquezas, pues os vi, 498
que al minado Potosí "minado Potosí" Alusión a las minas de Potosí, en Bolivia. La ciudad de Potosí está al pie del Cerro Rico, célebre por sus fabulosas minas de plata y estaño. 499
le quito la presunción. 500
TRISTÁN
¿Indiano? 501
JACINTA
¿Y sois tan guardoso "guardoso" Que guarda sus dineros y no los gasta.
como la fama los hace? 502
DON GARCÍA
Al que más avaro nace, 503
hace el amor dadivoso. 504
JACINTA
¿Luego, si decís verdad, 505
preciosas ferias espero "preciosas ferias espero" «Se llaman las dádivas o agasajos, que se hacen por el tiempo que hai feria en algún lugar» (DA). Claro que para ciertas mujeres «todo el año son ferias». Sobre esta costumbre de regalar a las mujeres con ferias dejó Lope una divertida e irreverente comedia temprana: Las ferias de Madrid. ? 506
DON GARCÍA
Si es que ha de dar el dinero 507
crédito a la voluntad, 508
serán pequeños empleos 509
para mostrar lo que adoro, 510
daros tantos mundos de oro 511
como vos me dais deseos. 512
Mas ya que ni al merecer 513
de esa divina beldad 514
ni a mi inmensa voluntad 515
ha de igualar el poder, 516
por lo menos os servid 517
que esta tienda "esta tienda" La calle de las Platerías, tramo que unía la calle Mayor con la Puerta del Sol, estaba incluida en la zona donde el gremio de joyeros de Madrid tenía fijado su territorio. Escribe Mesonero Romanos: «El otro trozo de la calle Mayor, conocido por Las Platerías, estuvo desde un principio formado de casas de comercio de reducidos solares y con tres o cuatro pisos de elevación. Las tiendas (...) eran [ocupadas] en los siglos XVI y XVII por los artífices y mercaderes plateros de Madrid, que ostentaban su floreciente comercio y aventajada industria en ocasiones tales como en las entradas de las reinas doña Margarita, esposa de Felipe III, en 1599, y doña Mariana de Austria, esposa de Felipe IV, en 1649; haciendo alarde, en sendos aparadores colocados al frente de sus comercios, de una cantidad prodigiosa de alhajas de oro y plata» (El antiguo Madrid, I, p. 221). Como apunta Reyes este pasaje recuerda mucho a otro de Ganar amigos, vv. 63-64. que os franqueo 518
dé señal de mi deseo. 519
JACINTA
No vi tal hombre en Madrid. 520
Lucrecia, ¿qué te parece 521
del indiano liberal? 522
LUCRECIA
Que no te parece mal, 523
Jacinta, y que lo merece. 524
DON GARCÍA
Las joyas que gusto os dan, 525
tomad deste aparador. 526
TRISTÁN
Mucho te arrojas, señor. 527
DON GARCÍA
Estoy perdido, Tristán "Estoy perdido, Tristán" Perdido de amor, aunque no sería lícito negar la posibilidad de una dilogía o doble sentido irónico: perdido de amor y, a la vez, con el bolsillo perdido. . 528
ISABEL
Don Juan viene. 529
JACINTA
Yo agradezco,
señor, lo que me ofrecéis. 530
DON GARCÍA
Mirad que me agraviaréis, 531
si no lográis lo que ofrezco. 532
JACINTA
Yerran vuestros pensamientos, 533
caballero, en presumir 534
que puedo yo recebir 535
más que los ofrecimientos. 536
DON GARCÍA
Pues, ¿qué ha alcanzado de vos 537
el corazón que os he dado? 538
JACINTA
El haberos escuchado. 539
DON GARCÍA
Yo lo estimo. 540
JACINTA
Adiós.
DON GARCÍA
Adiós,
y para amaros me dad 541
licencia. 542
JACINTA
Para querer
no pienso que ha menester 543
licencia la voluntad. 544
(Vanse las mujeres.)

[Escena 6]

DON GARCÍA
Síguelas. 545
TRISTÁN
Si te fatigas,
señor, por saber la casa 546
de la que en amor te abrasa, 547
ya la sé. 548
DON GARCÍA
Pues no las sigas;
que suele ser enfadosa 549
la diligencia importuna. 550
TRISTÁN
“Doña Lucrecia de Luna 551
se llama la más hermosa, 552
que es mi dueño, y la otra dama 553
que acompañándola viene, 554
sé dónde la casa tiene, 555
mas no sé cómo se llama.” 556
Esto respondió el cochero. 557
DON GARCÍA
Si es Lucrecia la más bella, 558
no hay más que saber, pues ella 559
es la que habló "es la que habló" Se inicia aquí el enredo central de la comedia, al asignar el nombre de Lucrecia no a Lucrecia sino a Jacinta. , y la que quiero; 560
que como el autor del día "el autor del día" El Sol. 561
las estrellas deja atrás, 562
de esa suerte a las demás, 563
la que me cegó vencía. 564
TRISTÁN
Pues a mí la que calló 565
me pareció más hermosa. 566
DON GARCÍA
¡Qué buen gusto! 567
TRISTÁN
Es cierta cosa
que no tengo voto yo. 568
Mas soy tan aficionado 569
a cualquier mujer que calla, 570
que bastó, para juzgalla 571
más hermosa haber callado. 572
Mas dado, señor, que estés 573
errado tú, presto espero, 574
preguntándole al cochero 575
la casa, saber quién es. 576
DON GARCÍA
Y Lucrecia, ¿dónde tiene 577
la suya? 578
TRISTÁN
Que a la Vitoria "la Vitoria" Iglesia situada en la Puerta del Sol, a la entrada de la carrera de San Jerónimo, esquina a la actual calle de Espoz y Mina. Al lado mismo está la calle que lleva el nombre de la Victoria. Era lugar de moda y frecuentado por las señoras nobles en esta época, como lo indican estos versos de La celosa de sí misma, de Tirso, citados por Barry: Qué iglesia es ésta? —Se llama la Vitoria, y toda dama, de villa, coche y estrado la cursa.
dijo, si tengo memoria. 579
DON GARCÍA
Siempre ese nombre conviene 580
a la esfera venturosa "la esfera venturosa" Complicadísima perífrasis por la cual el barrio en el cual vive Lucrecia Luna es calificado como la Eclíptica (círculo máximo de la esfera celeste, por el que anda el Sol), a la cual se acerca la luna en los eclipses. 581
que da eclíptica a tal luna. 582

[Escena 7]

(Salen DON JUAN y DON FELlX por otra parte.)
DON JUAN
¿Música y cena? ¡Ah, fortuna! 583
DON GARCÍA
¿No es este don Juan de Sosa? 584
TRISTÁN
El mismo. 585
DON JUAN
¿Quién puede ser
el amante venturoso, 586
que me tiene tan celoso? 587
DON FÉLIX
Que lo vendréis a saber 588
a pocos lances confío. 589
DON JUAN
¡Que otro amante le haya dado, 590
a quien mía se ha nombrado, 591
música y cena en el río! 592
DON GARCÍA
¡Don Juan de Sosa! 593
DON JUAN
¿Quién es?
DON GARCÍA
¿Ya olvidáis a don García? 594
DON JUAN
Veros en Madrid lo hacía, 595
y el nuevo traje. 596
DON GARCÍA
Después
que en Salamanca me vistes, 597
muy otro debo de estar. 598
DON JUAN
Más galán sois de seglar "seglar" El traje de estudiante era traje de tradición clerical, y no secular (seglar) o mundana. 599
que de estudiante lo fuistes. 600
¿Venís a Madrid de asiento "de asiento" De modo permanente. ? 601
DON GARCÍA
Sí. 602
DON JUAN
Bien venido seáis.
DON GARCÍA
Vos, don Félix, ¿cómo estáis? 603
DON FÉLIX
De veros, por Dios, contento. 604
Vengáis bueno en hora buena. 605
DON GARCÍA
Para serviros, ¿qué hacéis?, 606
¿de qué habláis?, ¿en qué entendéis? 607
DON JUAN
De cierta música y cena "De cierta música y cena" Las meriendas, colaciones, y aún cenas que los galanes ofrecen a las damas en los prados urbanos, junto al río, debieron ser frecuentes en el XVII. La célebre comedia de Tárrega, El prado de Valencia, representa con gran espectacularidad y efectos una de estas escenas, en el prado junto al Turia. Del Manzanares dice Luis Vélez de Guevara, en El diablo cojuelo, que era «el más merendado y cenado de cuantos ríos hay en el mundo» (tranco VIII). 608
que en el río dio un galán 609
esta noche a una señora, 610
era la plática agora. 611
DON GARCÍA
¿Música y cena, don Juan? 612
¿Y anoche? 613
DON JUAN
Sí.
DON GARCÍA
¿Mucha cosa?
¿Grande fiesta? 614
DON JUAN
Así es la fama.
DON GARCÍA
¿Y muy hermosa la dama? 615
DON JUAN
Dícenme que es muy hermosa. 616
DON GARCÍA
¡Bien! 617
DON JUAN
¿Qué misterios hacéis?
DON GARCÍA
De que alabéis por tan buena 618
esa dama y esa cena, 619
si no es que alabando estéis 620
mi fiesta y mi dama así. 621
DON JUAN
¿Pues tuvistes también boda "boda" Aquí, sinónimo de «fiesta», vid. v. 628, casi a continuación. 622
anoche en el río? 623
DON GARCÍA
Toda
en eso la consumí. 624
TRISTÁN
¿Qué fiesta o qué dama es esta, 625
si a la Corte llegó ayer? 626
DON JUAN
¿Ya tenéis a quién hacer 627
tan recién venido fiesta? 628
Presto el amor dio con vos. 629
DON GARCÍA
No ha tan poco que he llegado 630
que un mes no haya descansado. 631
TRISTÁN
Ayer llegó, ¡voto a Dios! 632
Él lleva alguna intención. 633
DON JUAN
No lo he sabido, a fe mía, 634
que al punto acudido habría 635
a cumplir mi obligación. 636
DON GARCÍA
He estado hasta aquí secreto. 637
DON JUAN
Esa la causa habrá sido 638
de no haberlo yo sabido. 639
Pero, ¿la fiesta en efeto 640
fue famosa? 641
DON GARCÍA
Por ventura
no la vio mejor el río. 642
DON JUAN
¡Ya de celos desvarío! 643
¿Quién duda que la espesura 644
del Sotillo "el Sotillo" «¿Y qué es el Sotillo? Un pedazo de tierra que dista de Madrid, por cualquiera de sus salidas, más de un cuarto de legua. A la ida muy cuesta abajo, ¿qué será a la vuelta?» Lo describe Zabaleta («Santiago el verde en Madrid», en El día de fiesta por la tarde) con poca y pobre arboleda, apenas mojado por el escaso Manzanares, con las ruinas de una ermita y con poca cosa más. Pero allí bajan «a verse unos a otros», a desfilar y exhibirse con los coches, especialmente con motivo de la fiesta de Santiago el Verde. el sitio os dio? 645
DON GARCÍA
Tales señas me vais dando, 646
don Juan, que voy sospechando 647
que la sabéis como yo. 648
DON JUAN
No estoy de todo ignorante, 649
aunque todo no lo sé: 650
dijéronme no sé qué 651
confusamente, bastante 652
a tenerme deseoso 653
de escucharos la verdad; 654
forzosa curiosidad 655
en un cortesano ocioso... 656
o en un amante con celos. 657
DON FÉLIX
Advertid cuán sin pensar 658
os han venido a mostrar 659
vuestro contrario los cielos "vuestro contrario los cielos" La suerte (los cielos) han venido a mostrarle quién era realmente su rival. . 660
DON GARCÍA
Pues a la fiesta atended: 661
contarela, ya que veo 662
que os fatiga ese deseo, 663
DON JUAN
Hareisnos mucha merced. 664
DON GARCÍA
Entre las opacas sombras 665
y opacidades espesas 666
que el soto formaba de olmos, 667
y la noche de tinieblas, 668
se ocultaba una cuadrada, 669
limpia y olorosa mesa, 670
a lo italiano curiosa, 671
a lo español opulenta. 672
En mil figuras prensados "En mil figuras prensados" A las mil figuras impresas en los manteles y servilletas sólo les faltaba alma, es decir, vida y movimiento, para igualarse a las aves y las fieras (Millares). 673
manteles y servilletas, 674
solo invidiaban las almas 675
a las aves y a las fieras. 676
Cuatro aparadores puestos 677
en cuadra "en cuadra" En cuadro, formando un cuadro. correspondencia, 678
la plata blanca y dorada, 679
vidrios y barros ostentan. 680
Quedó con ramas un olmo 681
en todo el Sotillo apenas, 682
que dellas se edificaron 683
en varias partes seis tiendas. 684
Cuatro coros diferentes 685
ocultan las cuatro dellas, 686
otra principios y postres, 687
y las viandas la sexta. 688
Llegó en su coche mi dueño, 689
dando envidia a las estrellas, 690
a los aires suavidad, 691
y alegría a la ribera. 692
Apenas el pie que adoro 693
hizo esmeraldas la yerba, 694
hizo cristal la corriente, 695
las arenas hizo perlas, 696
cuando en copia disparados "en copia disparados" Abundantemente disparados, los fuegos de artificio son elemento imprescindible de las fiestas en el siglo XVII, tanto interiores (y provocaron no pocos incendios) como al aire libre, tanto religiosas como profanas, y tanto públicas como privadas. 697
cohetes, bombas y ruedas, 698
toda la región del fuego 699
bajó en un punto a la tierra. 700
Aun no las sulfúreas luces 701
se acabaron, cuando empiezan 702
las de veinte y cuatro antorchas 703
a obscurecer las estrellas. 704
Empezó primero el coro 705
de chirimías, tras ellas 706
el de las vihuelas de arco 707
sonó en la segunda tienda. 708
Salieron con suavidad 709
las flautas de la tercera, 710
y en la cuarta cuatro voces 711
con guitarras y harpas suenan. 712
Entretanto se sirvieron 713
treinta y dos platos de cena, 714
sin los principios y postres, 715
que casi otros tantos eran. 716
Las frutas y las bebidas 717
en fuentes y tazas hechas 718
del cristal "del cristal" Se refiere a las bebidas, que están heladas, pues se han mantenido en alguno de los «pozos de nieve» en que se depositaba la de la sierra de Guadarrama. Según el DA un pozo de nieve es «cierta especie de pozo seco, muy ancho y capaz, donde se guarda y conserva la nieve para el verano». Según Barry, el francés Pablo Charquías introdujo en la corte española (1606) el uso de los pozos en cuestión, pero Reyes los encuentra citados en los Diálogos de Pero Mexia, de 1547: «Ya no había los estremos de ahora, ni las invenciones de los salitres, ni nieves, ni los pozos, ni sótanos.» que da el invierno 719
y el artificio conserva, 720
de tanta nieve se cubren, 721
que Manzanares sospecha, 722
cuando por el soto pasa, 723
que camina por la sierra. 724
El olfato no está ocioso 725
cuando el gusto se recrea, 726
que de espíritus "espíritus" Esencias. süaves 727
de pomos y cazolejas, 728
y distilados sudores 729
de aromas, flores y yerbas, 730
en el soto de Madrid 731
se vio la región sabea "la región sabea" Por sus perfumes era famosa Saba, ciudad de Arabia. . 732
En un hombre de diamantes "En un hombre de diamantes" Una figurita con forma de hombre y cubierta de diamantes era el soporte de lujosos mondadientes de oro en forma de flechas (Millares). Zabaleta, citado por Barry, escribe que algunas damas llevaban «al lado del corazón colgado un mondadientes de oro». Indudablemente tan lujosos mondadientes habían de quitar toda preeminencia a los pobres y vulgares palillos de sauce, junco o mimbre. A fin de cuentas si los dientes eran perlas, los mondadientes no podían ser pajas. , 733
delicadas de oro flechas, 734
que mostrasen a mi dueño 735
su crueldad y mi firmeza, 736
al sauce, al junco y al mimbre 737
quitaron su preeminencia; 738
que han de ser oro las pajas 739
cuando los dientes son perlas. 740
En esto juntos en folla "en folla" «Lance de torneo que se executa después de haver torneado cada uno con el mantenedor, dividiéndose en dos quadrillas, y arremetiendo unos contra otros (...) sin orden ni concierto (...). Significa también junta y mezcla de muchas cosas diversas, sin orden ni concierto, sino mezcladas y entretexidas con locura: y ahora se toma por un divertimiento en que se executan varias habilidades» (DA). 741
los cuatro coros comienzan 742
desde conformes distancias "desde conformes distancias" Desde sus distancias respectivas. 743
a suspender las esferas "a suspender las esferas" «A admirar a los cielos, suspendiéndolos en éxtasis.» . 744
Tanto que invidioso Apolo 745
apresuró su carrera, 746
porque el principio del día 747
pusiese fin a la fiesta "pusiese fin a la fiesta" El relato que acaba de hacer don García constituye uno de los momentos más brillantes de la obra, señalado por la crítica unánimemente. Fino comentario es el de Á. Valbuena Prat, para quien «la cena del Sotillo (...) es una maravilla de composición Es curioso que en todos los elementos de la descripción aparece el número cuatro, con sus divisores y múltiplos y una alineación “cuadrada” también, junto a finísimos y cuidados detalles». La mesa es «cuadrada», aparadores hay cuatro puestos en cuadro, cuatro son los coros, veinte y cuatro antorchas alumbran la escena, cuatro voces cantan en la cuarta tienda, se sirven treinta y dos platos. «Merece la pena habernos fijado en esta meditada composición de un detalle como un romance descriptivo, en donde tanto dejaban correr la improvisación Lope y sus discípulos» (Historia de la literatura española, vol. III, Barcelona, G. Gili, 1982, 9ª ed. ampliada y puesta al día por A. Prieto, pp 626-627) . 748
DON JUAN
¡Por Dios, que la habéis pintado 749
de colores tan perfetas, 750
que no trocara el oírla, 751
por haberme hallado en ella! 752
TRISTÁN
¡Válgate el diablo por hombre! 753
¿Que tan de repente pueda 754
pintar un convite tal 755
que a la verdad misma venza? 756
DON JUAN
¡Rabio de celos! 757
DON FÉLIX
No os dieron
del convite tales señas. 758
DON JUAN
¿Qué importa, si en la substancia, 759
el tiempo y lugar concuerdan? 760
DON GARCÍA
¿Qué decís? 761
DON JUAN
Que fue el festín
más célebre que pudiera 762
hacer Alejandro Magno. 763
DON GARCÍA
¡Oh!, son niñerías estas, 764
ordenadas de repente. 765
Dadme vos que yo tuviera, 766
para prevenirme, un día, 767
que a las romanas y griegas 768
fiestas que al mundo admiraron, 769
nueva admiración pusiera. 770
(Mira dentro.)
DON FÉLIX
Jacinta es la del estribo "estribo" El estribo es, aquí, el asiento del coche junto a la portezuela. Cuando Alarcón iba en él apenas se le veía asomar más que la cabeza, según comentario en befa de Lope. Vid. nota al v. 711 de LPO. 771
en el coche de Lucrecia. 772
DON JUAN
(A DON FÉLIX aparte.)
Los ojos a don García 773
se le van, ¡por Dios!, tras ella. 774
DON FÉLIX
Inquieto está y divertido. 775
DON JUAN
Ciertas son ya mis sospechas. 776
AMBOS
Juntos DON JUAN y DON GARCÍA. Adiós. 777
DON FÉLIX
Entrambos a un punto
fuistes a una cosa mesma. 778
(Vanse DON JUAN y DON FÉLIX.)

[Escena 8]

TRISTÁN
No vi jamás despedida 779
tan conforme y tan resuelta. 780
DON GARCÍA
Aquel cielo, primer móvil "primer móvil" Vid. v. 470 de LPO y nota correspondiente. 781
de mis acciones, me lleva 782
arrebatado tras sí. 783
TRISTÁN
Disimula y ten paciencia, 784
que el mostrarse muy amante 785
antes daña que aprovecha, 786
y siempre he visto que son 787
venturosas las tibiezas. 788
Las mujeres y los diablos 789
caminan por una senda, 790
que a las almas rematadas, 791
ni las siguen ni las tientan; 792
que el tenellas ya seguras 793
les hace olvidarse dellas, 794
y solo de las que pueden 795
escapárseles se acuerdan. 796
DON GARCÍA
Es verdad, mas no soy dueño 797
de mí mismo. 798
TRISTÁN
Hasta que sepas
extensamente su estado, 799
no te entregues tan de veras; 800
que suele dar, quien se arroja 801
creyendo las apariencias, 802
en un pantano cubierto 803
de verde engañosa yerba. 804
DON GARCÍA
Pues hoy te informa de todo. 805
TRISTÁN
Eso queda por mi cuenta. 806
Y agora, antes que reviente, 807
dime, ¡por Dios!, qué fin llevas 808
en las ficciones que he oído, 809
siquiera para que pueda 810
ayudarte, que cogernos 811
en mentira será afrenta: 812
perulero "perulero" «El que ha venido desde el reino del Perú a España» (DA). te fingiste 813
con las damas. 814
DON GARCÍA
Cosa es cierta,
Tristán, que los forasteros 815
tienen más dicha con ellas; 816
y más si son de las Indias, 817
información de riqueza. 818
TRISTÁN
Ese fin está entendido, 819
mas pienso que el medio yerras, 820
pues han de saber al fin 821
quién eres. 822
DON GARCÍA
Cuando lo sepan,
habré ganado en su casa, 823
o en su pecho, ya las puertas 824
con ese medio, y después 825
yo me entenderé con ellas. 826
TRISTÁN
Digo que me has convencido, 827
señor, mas agora venga 828
lo de haber un mes que estás 829
en la Corte, ¿qué fin llevas, 830
habiendo llegado ayer? 831
DON GARCÍA
Ya sabes tú que es grandeza 832
esto de estar encubierto, 833
o retirado en su aldea, 834
o en su casa descansando. 835
TRISTÁN
¡Vaya muy en hora buena! 836
Lo del convite entra agora. 837
DON GARCÍA
Fingilo, porque me pesa 838
que piense nadie que hay cosa 839
que mover mi pecho pueda 840
a invidia o admiración, 841
pasiones que al hombre afrentan; 842
que admirarse es ignorancia, 843
como invidiar es bajeza. 844
Tú no sabes a qué sabe, 845
cuando llega un portanuevas 846
muy orgulloso a contar 847
una hazaña o una fiesta, 848
taparle la boca yo 849
con otra tal, que se vuelva 850
con sus nuevas en el cuerpo, 851
y que reviente con ellas. 852
TRISTÁN
¡Caprichosa prevención, 853
si bien peligrosa treta! 854
La fábula "La fábula" La comidilla. de la Corte 855
serás, si la flor te entrevan "si la flor te entrevan" Entrevan es término muy usado en el argot de germanía, y venía a significar, en contextos como éste, «darte cuenta, comprender, descubrir»: Habla nueva germanía porque no sea descornado; que la otra era muy vieja y la entrevan los villanos. (Romancero General, BAE, c. XVI, núm. 1764.) Rodríguez Marín , en su edición del Rinconcete y Cortadillo (Madrid, 1920, p.381) comenta «entrevan» se usaba mucho «en la frase entrevarle a uno la flor, que equivale a conocerse la fullería que hace en los naipes u otro cualquier engaño que usa» (cifr. Reyes). En este pasaje tiene el sentido de «si te conocen la maña», muy semejante al de otro de Guzmán de Alfarache (I, III, V): «y el que nueva flor entrevare, la manifieste a la pobreza, para que se entienda y sepa, siendo los tales bienes comunes» (cifr. J. L. Alonso Hérnandez, Léxico del marginalismo del Siglo de Oro, Salamanca, 1977). . 856
DON GARCÍA
Quien vive sin ser sentido, 857
quien solo el número aumenta "el número aumenta" Opina Juliá que pudiera ser reminiscencia de Horacio: Nos numerus sumus, et fruges consumere nati (epístola II, lib. I, v. 27), y aporta un pasaje similar de El diablo cojuelo (tranco I): «Nacisteis para número de los demás y para pescador de los estanques de los corrales.» , 858
y hace lo que todos hacen, 859
¿en qué difiere de bestia? 860
Ser famosos es gran cosa, 861
el medio cual fuere sea; 862
nómbrenme a mí en todas partes, 863
y murmúrenme siquiera; 864
pues uno, por ganar nombre "uno, por ganar nombre" Alusión a Eróstrato, pastor de Éfeso que, deseando cobrar fama por algún hecho memorable, incendió el templo de Artemisa en Éfeso, una de las siete maravillas del mundo. , 865
abrasó el templo de Efesia. 866
Y al fin es este mi gusto, 867
que es la razón de más fuerza. 868
TRISTÁN
Juveniles opiniones 869
sigue tu ambiciosa idea, 870
y cerrar has menester 871
en la Corte la mollera. 872

[Escena 9]

(Vanse y salen JACINTA e ISABEL, con mantos "salen JACINTA e ISABEL, con mantos" De nuevo cambia, tras el vacío de escena, el lugar de la acción, que ahora es una sala en casa de don Sancho. Los mantos indican que las mujeres acaban de llegar de la calle, y todavía no han tenido tiempo de desprenderse de esa ropa de abrigo. , y DON BELTRÁN y DON SANCHO.)
JACINTA
¿Tan grande merced? 873
DON BELTRÁN
No ha sido
amistad de solo un día 874
la que esta casa y la mía, 875
si os acordáis se han tenido. 876
Y así, no es bien que extrañéis 877
mi visita. 878
JACINTA
Si me espanto
es, señor, por haber tanto 879
que merced no nos hacéis. 880
Perdonadme que ignorando 881
el bien que en casa tenía, 882
me tardé en la platería, 883
ciertas joyas concertando. 884
DON BELTRÁN
Feliz pronóstico dais 885
al pensamiento que tengo, 886
pues cuando a casaros vengo, 887
comprando joyas estáis. 888
Con don Sancho, vuestro tío, 889
tengo tratado, señora, 890
hacer parentesco agora 891
nuestra amistad, y confío, 892
puesto que, como discreto, 893
dice don Sancho que es justo 894
remitirse a vuestro gusto, 895
que esto ha de tener efeto. 896
Que pues es la hacienda mía 897
y calidad tan patente, 898
solo falta que os contente 899
la persona de García; 900
y aunque ayer a Madrid vino 901
de Salamanca el mancebo, 902
y de invidia el rubio Febo 903
le ha abrasado en el camino, 904
bien me atreveré a ponello 905
ante vuestros ojos claros, 906
fiando que ha de agradaros 907
desde la planta al cabello, 908
si licencia le otorgáis 909
para que os bese la mano. 910
JACINTA
Encarecer lo que gano 911
en la mano que me dais, 912
si es notorio, es vano intento, 913
que estimo de tal manera 914
las prendas vuestras, que diera 915
luego mi consentimiento, 916
a no haber de parecer, 917
por mucho que en ello gano, 918
arrojamiento liviano 919
en una honrada mujer; 920
que el breve determinarse 921
en cosas de tanto peso, 922
o es tener muy poco seso 923
o gran gana de casarse. 924
Y en cuanto a que yo lo vea, 925
me parece, si os agrada, 926
que para no arriesgar nada, 927
pasando la calle sea. 928
Que si como puede ser, 929
y sucede a cada paso, 930
después de tratarlo, acaso 931
se viniese a deshacer "se viniese a deshacer" El concierto de las bodas, se sobreentiende. , 932
¿de qué me hubieran servido, 933
o qué opinión me darán 934
las visitas de un galán 935
con licencias de marido "licencias de marido" Un pretendiente con atribuciones de marido. Aporta Reyes un pasaje similar de Los favores del mundo, I, 17: A quien nunca fue admitido, pretendiente ni galán, decid: ¿qué leyes le dan las licencias de marido? ? 936
DON BELTRÁN
Ya por vuestra gran cordura, 937
si es mi hijo vuestro esposo, 938
le tendré por tan dichoso 939
como por vuestra hermosura. 940
DON SANCHO
De prudencia puede ser 941
un espejo la que oís. 942
DON BELTRÁN
No sin causa os remitís, 943
don Sancho, a su parecer. 944
Esta tarde con García 945
a caballo pasaré 946
vuestra calle. 947
JACINTA
Yo estaré
detrás de esa celosía. 948
DON BELTRÁN
Que le miréis bien os pido, 949
que esta noche he de volver, 950
Jacinta hermosa, a saber 951
cómo os haya parecido. 952
JACINTA
¿Tan apriesa? 953
DON BELTRÁN
Este cuidado
no admiréis, que es ya forzoso, 954
pues si vine deseoso, 955
vuelvo agora enamorado. 956
Y adiós. 957
JACINTA
Adiós.
DON BELTRÁN
¿Dónde vais?
DON SANCHO
A serviros. 958
DON BELTRÁN
No saldré.
(Vase.)
DON SANCHO
Al corredor llegaré 959
con vos, si licencia dais. 960
(Vase.)

[Escena 10]

ISABEL
Mucha priesa te da el viejo. 961
JACINTA
Yo se la diera mayor, 962
pues tan bien le está a mi honor, 963
si a diferente consejo 964
no me obligara el amor. 965
Que aunque los impedimentos 966
del hábito "hábito" Como veremos más adelante (v. 2825), don Juan pretende ingresar en la Orden Militar de Calatrava, que junto a las de Santiago y Alcántara componían las grandes órdenes españolas, fundadas en el siglo XII siguiendo el ejemplo de los caballeros templarios, con la misión de ayudar a los reyes cristianos de la península en la cruzada de reconquista. En recompensa por sus éxitos militares recibieron dominios con derechos jurisdiccionales en inmensos territorios, especialmente en Andalucía y Extremadura. Desde la caída de Granada, sin embargo, las Órdenes perdieron su función bélico-religiosa primitiva, y constituyeron además un peligro para la Corona, dados la riqueza y el poder que les conferían sus estados independientes de aquélla. Con los Reyes Católicos las Órdenes pasaron a control real, pero fue la bula de Adriano VI, en 1523, la que ratificó la incorporación perpetua de las órdenes a la Corona.Sufren entonces las órdenes una adaptación a los nuevos tiempos que les permiten continuar siendo un elemento fundamental de la sociedad hispánica, como fuente importantísima de rentas para la Corona (por las tierras y derechos que suponen, además de por la venta de los hábitos), y como institución en que cristalizan los ideales nobiliarios del XVII. Al pasar a la Corona, ésta dispone de la facultad de otorgar encomiendas y hábitos y enriquecer así su capacidad de patronazgo. Las encomiendas, en que se dividían las órdenes, eran señoríos territoriales con importantes rentas (a principios del XVII, la de Calatrava tenía 51 encomiendas, 32 de las cuales rentaban entre 1000 y 3000 ducados anuales, 6 estaban por debajo y 13 por arriba), por lo que resultaban codiciadísimas, y así le desea don Beltrán a don Juan que llegue a gozar «una rica encomienda / de la Cruz de Calatrava» (v. 2825), y cuando se producía una vacante aspiraban a ella los linajes de mayor prestigio, tanto títulos como segundones de los grandes de España o incluso miembros de la familia real, incluido el heredero de la Corona, de manera que las encomiendas parecen claramente reservadas a la alta nobleza, aunque siempre cabía la posibilidad de que un caballero que tuviera concedido el hábito tuviera la suerte de lograr una encomienda, pero era una posibilidad excepcional.Otra cosa eran los hábitos. A principios del XVII los caballeros con alguno de los tres hábitos eran, en toda España, cerca de un millar. El hábito no proporcionaba más ingreso que un irrisorio real al día. Y sin embargo las solicitudes de hábitos —con los costosos procesos de obtención que suponían— proliferaban. La razón es que el hábito garantizaba la pureza de sangre y la nobleza de quien lo obtenía, por lo que suponía una operación de prestigio el obtenerlo, pero a la vez, y en la medida en que la limpieza de sangre era estrictamente exigida para el desempeño de los grandes cargos suponía el hábito un paso importante para aspirar a ellos. Las órdenes cambian así de función, en el XVII: «Su oficio es conservar a España su nobleza; acrisolar la pureza de las familias; calificar legíticamente las personas; distinguir el principal del plebeyo, y el lustroso del mecánico» (introducción de Gerónimo Mascareñas a su edición de los estatutos de la Orden de Calatrava, Madrid, 1661). De ahí la enorme presión de la nobleza media por obtener el hábito con la cruz en el pecho, pues éste ponía automáticamente a su posesor así como a su familia y descendientes fuera de toda sospecha de impureza. En la época de la comedia, esto es, la de Felipe III todavía, las condiciones para obtener un hábito eran muy estrictas: debía demostrarse una ascendencia libre de todo rasgo, por remoto que fuera, de sangre judía o mora, en padres y abuelos; no tener víctimas de la Inquisición entre los ascendentes, ni personas que hubieran ejercido oficios viles (manuales); el propio aspirante debía ser hijo legítimo. Las pruebas eran costosas y largas, con amplios datos documentales, numerosos testigos y gastos substanciosos: de ahí los «impedimentos del hábito» de que habla el texto, que al final de la comedia serán superados. Se atascaban los expedientes en el Consejo de las Órdenes, hasta el punto de que en 1603 había cincuenta y cuatro concesiones detenidas, como ésta de don Juan (v. 982). En el reinado de Felipe IV, y bajo el mandato del conde-duque, las cosas cambiaron radicalmente: se amplió mucho la venta real de hábitos, se relajaron las pruebas, se fomento indirectamente la compra de testigos, se multiplicaron las excepciones por dispensa de determinados requisitos (sobre todo el de la nobleza del aspirante o el del nacimiento legítimo). «Con el paso del tiempo las órdenes se revelaron como una quimera. Se trataba de órganos religiosos que no tenían mayores obligaciones religiosas que cualquier otra institución secular. Profesaban propósitos militares y no querían combatir ni siquiera en defensa de su país en momentos de peligro nacional. Y además se consideraban árbitros de lo socialmente aceptable e ignoraban incluso sus propios criterios para juzgarla» (L. P. Wright, «Las órdenes militares en la sociedad española de los siglos XVI y XVII», en J. H. Elliot (ed.), Poder y Sociedad en la España de los Austrias, Barcelona, Critica, 1982). de don Juan, 967
dueño de mis pensamientos, 968
forzosa causa me dan 969
de admitir otros intentos, 970
como su amor no despido, 971
por mucho que lo deseo, 972
que vive en el alma asido, 973
tiemblo, Isabel, cuando creo 974
que otro ha de ser mi marido. 975
ISABEL
Yo pensé que ya olvidabas 976
a don Juan, viendo que dabas 977
lugar a otras pretensiones. 978
JACINTA
Cáusanlo estas ocasiones, 979
Isabel, no te engañabas; 980
que como ha tanto que está 981
el hábito detenido, 982
y no ha de ser mi marido 983
si no sale, tengo ya 984
este intento por perdido. 985
Y así, para no morirme, 986
quiero hablar y divertirme, 987
pues en vano me atormento; 988
que en un imposible intento 989
no apruebo el morir de firme. 990
Por ventura encontraré 991
alguno tal, que merezca 992
que mano y alma le dé. 993
ISABEL
No dudo que el tiempo ofrezca 994
sujeto digno a tu fe. 995
Y si no me engaño yo, 996
hoy no te desagradó 997
el galán indiano. 998
JACINTA
Amiga,
¿quieres que verdad te diga? 999
Pues muy bien me pareció, 1000
y tanto, que te prometo, 1001
que si fuera tan discreto, 1002
tan gentilhombre y galán 1003
el hijo de don Beltrán, 1004
tuviera la boda efeto. 1005
ISABEL
Esta tarde le verás 1006
con su padre por la calle. 1007
JACINTA
Veré solo el rostro y talle; 1008
el alma, que importa más, 1009
quisiera ver con hablalle. 1010
ISABEL
Háblale. 1011
JACINTA
Hase de ofender
don Juan, si llega a sabello, 1012
y no quiero, hasta saber 1013
que de otro dueño he de ser, 1014
determinarme a perdello. 1015
ISABEL
Pues da algún medio, y advierte 1016
que siglos pasas en vano, 1017
y conviene resolverte; 1018
que don Juan es, desta suerte, 1019
el perro del hortelano "el perro del hortelano" «Que ni come las berzas ni las deja comer al amo», dice el refrán con el que se reprende al que no aprovecha para sí lo que tampoco deja aprovechar al prójimo. Lope de Vega convirtió el refrán en una pieza maestra de la comedia barroca, El perro del hortelano, de hacia 1613 y, por tanto, anterior a esta comedia. . 1020
Sin que lo sepa don Juan, 1021
podrás hablar, si tú quieres, 1022
al hijo de don Beltrán, 1023
que como en su centro están 1024
las trazas en las mujeres. 1025
JACINTA
Una pienso que podría 1026
en este caso importar. 1027
Lucrecia es amiga mía, 1028
ella puede hacer llamar 1029
de su parte a don García; 1030
que como secreta esté 1031
yo con ella en su ventana, 1032
este fin conseguiré. 1033
ISABEL
Industria tan soberana 1034
solo de tu ingenio fue. 1035
JACINTA
Pues parte al punto, y mi intento 1036
le di a Lucrecia, Isabel. 1037
ISABEL
Sus alas tomaré al viento. 1038
JACINTA
La dilación de un momento 1039
le di, que es un siglo en él. 1040

[Escena 11]

(DON JUAN encuentra a ISABEL al salir.)
DON JUAN
¿Puedo hablar a tu señora? 1041
ISABEL
Solo un momento ha de ser, 1042
que de salir a comer 1043
mi señor don Sancho es hora. 1044
(Vase.)
DON JUAN
Ya, Jacinta, que te pierdo, 1045
ya que yo me pierdo, ya... 1046
JACINTA
¿Estás loco? 1047
DON JUAN
¿Quién podrá
estar con tus cosas cuerdo? 1048
JACINTA
Repórtate y habla paso, 1049
que está en la cuadra "cuadra" «La sala o pieza de la casa (...) llámase así por ser regularmente cuadrada» (DA). mi tío. 1050
DON JUAN
Cuando a cenar vas al río, 1051
¿cómo haces dél poco caso? 1052
JACINTA
¿Qué dices? ¿Estás en ti? 1053
DON JUAN
Cuando para trasnochar 1054
con otro tienes lugar, 1055
¿tienes tío para mí? 1056
JACINTA
¿Trasnochar con otro? Advierte 1057
que aunque eso fuese verdad, 1058
era mucha libertad 1059
hablarme a mí de esa suerte; 1060
cuanto más que es desvarío 1061
de tu loca fantasía. 1062
DON JUAN
Ya sé que fue don García 1063
el de la fiesta del río; 1064
ya los fuegos que a tu coche, 1065
Jacinta, la salva hicieron, 1066
ya las antorchas que dieron 1067
sol al soto a media noche, 1068
ya los cuatro aparadores 1069
con vajillas variadas, 1070
las cuatro tiendas pobladas 1071
de instrumentos y cantores. 1072
Todo lo sé, y sé que el día 1073
te halló, enemiga, en el río. 1074
Di agora que es desvarío 1075
de mi loca fantasía, 1076
di agora que es libertad 1077
el tratarte desta suerte, 1078
cuando obligan a ofenderte 1079
mi agravio y tu liviandad. 1080
JACINTA
¡Plega a Dios...! 1081
DON JUAN
Deja invenciones,
calla, no me digas nada, 1082
que en ofensa averiguada 1083
no sirven satisfaciones. 1084
Ya, falsa, ya sé mi daño, 1085
no niegues que te he perdido. 1086
Tu mudanza me ha ofendido, 1087
no me ofende el desengaño. 1088
Y aunque niegues lo que oí, 1089
lo que vi confesarás, 1090
que hoy, lo que negando estás, 1091
en sus mismos ojos vi. 1092
Y su padre, ¿qué quería 1093
agora aquí? ¿Qué te dijo? 1094
¿De noche estás con el hijo, 1095
y con el padre de día? 1096
Yo lo vi, ya mi esperanza 1097
en vano engañar dispones, 1098
ya sé que tus dilaciones 1099
son hijas de tu mudanza. 1100
Mas, cruel, ¡viven los cielos 1101
que no has de vivir contenta!, 1102
abrásete, pues revienta 1103
este vulcán de mis celos. 1104
El que me hace desdichado, 1105
te pierda, pues yo te pierdo. 1106
JACINTA
¿Tú eres cuerdo? 1107
DON JUAN
¿Cómo cuerdo,
amante y desesperado? 1108
JACINTA
Vuelve, escucha, que si vale 1109
la verdad, presto verás 1110
cuán mal informado estás. 1111
DON JUAN
Voyme, que tu tío sale. 1112
JACINTA
No sale, escucha, que fío 1113
satisfacerte. 1114
DON JUAN
Es en vano,
si aquí no me das la mano. 1115
JACINTA
¿La mano? Sale mi tío. 1116

Acto II

[Escena 1 "Escena 1" El lugar de la acción: sala en casa de don Beltrán. ]

(Salen DON GARCÍA, en cuerpo "en cuerpo" Don García sale «en cuerpo», esto es «sin capa ni otra cobertura más que el sayo» (Covarrubias). , leyendo un papel, y TRISTÁN y CAMINO.)
PAPEL
La fuerza de una ocasión me hace exceder del orden de mi estado "La fuerza de una ocasión me hace exceder del orden de mi estado" La importancia del caso justifica que abandone la discreción propia de mi condición social. . Sabrala vuestra merced esta noche por un balcón que le enseñará el portador, con lo demás que no es para escrito, y guarde N[uestro] Señor.
DON GARCÍA
¿Quién este papel me escribe? 1117
CAMINO
Doña Lucrecia de Luna. 1118
DON GARCÍA
El alma sin duda alguna, 1119
que dentro en mi pecho vive; 1120
¿no es esta una dama hermosa, 1121
que hoy antes de mediodía 1122
estaba en la platería? 1123
CAMINO
Sí, señor. 1124
DON GARCÍA
¡Suerte dichosa!
Informadme, por mi vida, 1125
de las partes desta dama. 1126
CAMINO
Mucho admiro que su fama 1127
esté de vos escondida. 1128
Porque la habéis visto, dejo 1129
de encarecer que es hermosa, 1130
es discreta y virtuosa, 1131
su padre es viudo y es viejo "su padre es viudo y es viejo" Curioso mérito éste, en verdad. , 1132
dos mil ducados de renta "dos mil ducados de renta" Una tercera parte de la renta de doña Ana, la protagonista de LPO. Véase a estos efectos nuestra nota al V. 147 de LPO. Hay pues una desigualdad económica y social entre don García (véase nota al v. 39) y doña Lucrecia, y probablemente también respecto a doña Jacinta, lo cual explicaría la arrogancia y la seguridad (vv. 897 ss.) con que don Beltrán propone a ésta el trato de bodas (I, 9) y las frases con que ella admite «lo que gano / en la mano que me dais» (vv. 911-912). 1133
los que ha de heredar serán, 1134
bien hechos. 1135
DON GARCÍA
¿Oyes, Tristán?
TRISTÁN
Oigo, y no me descontenta. 1136
CAMINO
En cuanto a ser principal, 1137
no hay que hablar; Luna es su padre "Luna es su padre" El origen del linaje de los Luna, uno de los más ilustres de Aragón, parece relacionarse con la conquista de Luna (provincia de Zaragoza) en tiempos de Sancho Ramírez (hacia 1094) el cual cedería el señorío de la villa al ricohombre don Bolcallá, quien tomó de ello el apellido para su linaje. De su primogénito Ferrench descienden los señores y condes de Luna. El condado pasó a la Corona de Aragón, que lo cedió a finales del XV a Juan de Aragón, hijo natural del conde de Ribagorça. Del segundo hijo de don Bolcallá, Martín, derivan los Martínez de Luna, familia prestigiada en Aragón y Castilla por varios militares de importante influencia en la historia de estos reinos. A la casa de Luna perteneció el famoso Papa Luna, Benedicto XIII, y el no menos famoso don Álvaro de Luna, privado de Juan II de Castilla, además de otros grandes señores que ejercieron de alféreces mayores de la Corona de Aragón, virreyes de Aragón y Cataluña, comendadores de Montalbán, condes de Morata del Jalón...En tiempos de Felipe III, a la rama castellana se le otorgó el condado de Fuentidueña en la persona de don Álvaro de Luna y Sarmiento. Una rama de los Luna pasó al Nuevo Mundo, donde generaría en Méjico y en el siglo XVIII el título de condes de Ciria. , 1138
y fue Mendoza su madre "y fue Mendoza su madre" Sobre Alarcón y el apellido Mendoza vid. nota al v. 37 de LPO. , 1139
tan finos como un coral. 1140
Doña Lucrecia, en efeto, 1141
merece un rey por marido. 1142
DON GARCÍA
¡Amor, tus alas te pido, 1143
para tan alto sujeto! 1144
¿Dónde vive? 1145
CAMINO
A la Vitoria "A la Vitoria" Vid. n. v. 578. .
DON GARCÍA
Cierto es mi bien. Que seréis, 1146
dice aquí, quien me guiéis 1147
al cielo de tanta gloria. 1148
CAMINO
Serviros pienso a los dos. 1149
DON GARCÍA
Y yo lo agradeceré. 1150
CAMINO
Esta noche volveré, 1151
en dando las diez, por vos. 1152
DON GARCÍA
Eso le dad por respuesta 1153
a Lucrecia. 1154
CAMINO
A Dios quedad.
(Vase.)

[Escena 2]

DON GARCÍA
¡Cielos! ¡Qué felicidad, 1155
amor, qué ventura es esta! 1156
¿Ves, Tristán, como llamó 1157
la más hermosa el cochero 1158
a Lucrecia, a quien yo quiero? 1159
Que es cierto que quien me habló 1160
es la que el papel me envía. 1161
TRISTÁN
Evidente presunción. 1162
DON GARCÍA
Que la otra, ¿qué ocasión 1163
para escribirme tenía? 1164
TRISTÁN
Y a todo mal suceder, 1165
presto de duda saldrás, 1166
que esta noche la podrás 1167
en la habla conocer. 1168
DON GARCÍA
Y que no me engañe es cierto, 1169
según dejó en mi sentido 1170
impreso el dulce sonido 1171
de la voz con que me ha muerto. 1172

[Escena 3]

(Sale un PAJE con un papel, dalo a DON GARCÍA.)
PAJE
Este, señor don García, 1173
es para vos. 1174
DON GARCÍA
No esté así.
PAJE
Criado vuestro nací. 1175
DON GARCÍA
¡Cúbrase por vida mía! 1176
(Lee a solas DON GARCÍA.)
PAPEL
“Averiguar cierta cosa 1177
importante a solas quiero 1178
con vos. A las siete espero 1179
en San Blas en San Blas La ermita de San Blas, en el alto de Atocha. Era lugar de recreo pero también de desafíos. El del acto II, 2, tiene lugar en la calleja de San Blas (Reyes). Barry recuerda, sobre San Blas, El hechizado por fuerza, de Antonio de Zamora. . Don Juan de Sosa.” 1180
DON GARCÍA
¡Válgame Dios! ¿Desafío? 1181
¿Qué causa puede tener 1182
don Juan si yo vine ayer 1183
y él es tan amigo mío? 1184
Decid al señor don Juan 1185
que esto será así. 1186
(Vase el PAJE.)
TRISTÁN
Señor,
mudado estás de color. 1187
¿Qué ha sido? 1188
DON GARCÍA
Nada, Tristán.
TRISTÁN
¿No puedo saberlo? 1189
DON GARCÍA
No.
TRISTÁN
Sin duda es cosa pesada. 1190
DON GARCÍA
Dame la capa y espada. 1191
(Vase TRISTÁN.)
¿Qué causa le he dado yo? 1192

[Escena 4]

(Sale DON BELTRÁN.)
DON BELTRÁN
García... 1193
DON GARCÍA
Señor...
DON BELTRÁN
Los dos
a caballo hemos de andar 1194
juntos hoy, que he de tratar 1195
cierto negocio con vos. 1196
DON GARCÍA
¿Mandas otra cosa? 1197
(Sale TRISTÁN y dale de vestir a DON GARCÍA.)
DON BELTRÁN
¿A dónde
vais cuando el sol echa fuego? 1198
DON GARCÍA
Aquí a los trucos "los trucos" Es el precedente del billar. Se jugaba sobre «una mesa grande guarnecida de paño muy tirante, sin ninguna arruga ni tropezón; está cercada de unos listones y de trecho en trecho unas ventanillas por donde pueden caber las bolas y una puente de hierro» (Covarrubias). Había diversas maneras de jugar a los trucos, y el DA detalla dos en concreto. me llego 1199
de nuestro vecino el conde. 1200
DON BELTRÁN
No apruebo que os arrojéis, 1201
siendo venido de ayer, 1202
a daros a conocer 1203
a mil que no conocéis, 1204
si no es que dos condiciones 1205
guardéis con mucho cuidado, 1206
y son que juguéis contado, 1207
y habléis contadas razones. 1208
Puesto que mi parecer 1209
es este, haced vuestro gusto. 1210
DON GARCÍA
Seguir tu consejo es justo. 1211
DON BELTRÁN
Haced que a vuestro placer 1212
aderezo se prevenga 1213
a un caballo para vos. 1214
DON GARCÍA
A ordenallo voy. 1215
(Vase.)
DON BELTRÁN
Adiós.

[Escena 5]

DON BELTRÁN
¡Que tan sin gusto me tenga 1216
lo que su ayo me dijo! 1217
¿Has andado con García, 1218
Tristán? 1219
TRISTÁN
Señor, todo el día.
DON BELTRÁN
Sin mirar en que es mi hijo, 1220
si es que el ánimo fiel 1221
que siempre en tu pecho he hallado 1222
agora no te ha faltado, 1223
me di lo que sientes dél. 1224
TRISTÁN
¿Qué puedo yo haber sentido 1225
en un término tan breve? 1226
DON BELTRÁN
Tu lengua es quien no se atreve, 1227
que el tiempo bastante ha sido, 1228
y más a tu entendimiento. 1229
Dímelo, ¡por vida mía!, 1230
sin lisonja. 1231
TRISTÁN
Don García,
mi señor, a lo que siento, 1232
que he de decirte verdad, 1233
pues que tu vida has jurado... 1234
DON BELTRÁN
De esa suerte has obligado 1235
siempre a ti mi voluntad. 1236
TRISTÁN
Tiene un ingenio excelente 1237
con pensamientos sutiles, 1238
mas caprichos juveniles 1239
con arrogancia imprudente. 1240
De Salamanca rebosa 1241
la leche, y tiene en los labios 1242
los contagiosos resabios 1243
de aquella caterva moza: 1244
aquel hablar arrojado, 1245
mentir sin recato y modo, 1246
aquel jactarse de todo, 1247
y hacerse en todo extremado. 1248
Hoy en término de una hora 1249
echó cinco o seis mentiras. 1250
DON BELTRÁN
¡Válgame Dios! 1251
TRISTÁN
¿Qué te admiras?
Pues lo peor falta agora: 1252
que son tales, que podrá 1253
cogerle en ellas cualquiera. 1254
DON BELTRÁN
¡Ah, Dios! 1255
TRISTÁN
Yo no te dijera
lo que tal pena te da, 1256
a no ser de ti forzado. 1257
DON BELTRÁN
Tu fe conozco y tu amor. 1258
TRISTÁN
A tu prudencia, señor, 1259
advertir será excusado 1260
el riesgo que correr puedo, 1261
si esto sabe don García, 1262
mi señor. 1263
DON BELTRÁN
De mí confía,
pierde, Tristán, todo el miedo. 1264
Manda luego aderezar 1265
los caballos. 1266
(Vase TRISTÁN.)

[Escena 6]

DON BELTRÁN
Santo Dios,
pues esto permitís vos, 1267
esto debe de importar. 1268
¿A un hijo solo, a un consuelo 1269
que en la tierra le quedó 1270
a mi vejez triste, dio 1271
tan gran contrapeso el cielo? 1272
Ahora bien, siempre tuvieron 1273
los padres disgustos tales, 1274
siempre vieron muchos males, 1275
los que mucha edad vivieron. 1276
¡Paciencia! Hoy he de acabar, 1277
si puedo, su casamiento. 1278
Con la brevedad intento 1279
este daño remediar, 1280
antes que su liviandad 1281
en la Corte conocida, 1282
los casamientos le impida 1283
que pide su calidad. 1284
Por dicha con el cuidado 1285
que tal estado acarrea, 1286
de una costumbre tan fea 1287
se vendrá a ver enmendado; 1288
que es vano pensar que son 1289
el reñir y aconsejar 1290
bastantes para quitar 1291
una fuerte inclinación. 1292

[Escena 7]

(Sale TRISTÁN.)
TRISTÁN
Ya los caballos están "Ya los caballos están" Reyes ha recordado la semejanza de estos versos con aquellos de Los comendadores de Córdoba (anterior a 1604 y, por tanto, a LVS): Entrad: veréis cuál están, de española furia llenos, un bayo y un alazán desempedrando el zaguán y jabonando los frenos. (Ed. de Menéndez Pelayo, en la RAE, Vol. XI, p. 262a.) , 1293
viendo que salir procuras, 1294
probando las herraduras 1295
en las guijas del zaguán. 1296
Porque con las esperanzas 1297
de tan gran fiesta, el overo "el overo" «Lo que es de color de huevo. Aplícase regularmente al caballo» (DA). 1298
a solas está, primero, 1299
ensayando sus mudanzas, 1300
y el bayo "el bayo" «Color dorado baxo, que tira a blanco, y es mui ordinario en los caballos» (DA). , que ser procura 1301
émulo al dueño que lleva, 1302
estudia con alma nueva 1303
movimiento y compostura. 1304
DON BELTRÁN
Avisa, pues, a García. 1305
TRISTÁN
Ya te espera tan galán, 1306
que en la Corte pensarán 1307
que a estas horas sale el día. 1308
(Vanse.)

[Escena 8 "Escena 8" El lugar de la acción se traslada a la casa de don Sancho. ]

(Salen ISABEL y JACINTA.)
ISABEL
La pluma tomó al momento 1309
Lucrecia, en ejecución 1310
de tu agudo pensamiento, 1311
y esta noche en su balcón 1312
para tratar cierto intento 1313
le escribió que aguardaría, 1314
para que puedas en él 1315
platicar con don García. 1316
Camino llevó el papel, 1317
persona de quien se fía. 1318
JACINTA
Mucho Lucrecia me obliga. 1319
ISABEL
Muestra en cualquier ocasión 1320
ser tu verdadera amiga. 1321
JACINTA
¿Es tarde? 1322
ISABEL
Las cinco son.
JACINTA
Aun durmiendo me fatiga 1323
la memoria de don Juan, 1324
que esta siesta le he soñado 1325
celoso de otro galán. 1326
(Miran adentro.)
ISABEL
¡Ay, señora, don Beltrán, 1327
y el perulero a su lado! 1328
JACINTA
¿Qué dices? 1329
ISABEL
Digo que aquel
que hoy te habló en la platería, 1330
viene a caballo con él. 1331
¡Mírale! 1332
JACINTA
¡Por vida mía,
que dices verdad, que es él! 1333
¡Hay tal! ¿Cómo el embustero 1334
se nos fingió perulero 1335
si es hijo de don Beltrán? 1336
ISABEL
Los que intentan, siempre dan 1337
gran presunción al dinero, 1338
y con ese medio hallar 1339
entrada en tu pecho quiso; 1340
que debió de imaginar 1341
que aquí le ha de aprovechar 1342
más ser Midas que Narciso. 1343
JACINTA
En decir que ha que me vio 1344
un año, también mintió, 1345
porque don Beltrán me dijo 1346
que ayer a Madrid su hijo 1347
de Salamanca llegó. 1348
ISABEL
Si bien lo miras, señora, 1349
todo verdad puede ser; 1350
que entonces te pudo ver, 1351
irse de Madrid, y agora 1352
de Salamanca volver; 1353
y cuando no, ¿qué te admira 1354
que quien a obligar aspira 1355
prendas de tanto valor, 1356
para acreditar su amor, 1357
se valga de una mentira? 1358
Demás que tengo por llano, 1359
si no miente mi sospecha, 1360
que no lo encarece en vano; 1361
que hablarte hoy su padre, es flecha 1362
que ha salido de su mano. 1363
No ha sido, señora mía, 1364
acaso que el mismo día 1365
que él te vio y mostró quererte, 1366
venga su padre a ofrecerte 1367
por esposo a don García. 1368
JACINTA
Dices bien, mas imagino 1369
que el término que pasó 1370
desde que el hijo me habló 1371
hasta que su padre vino, 1372
fue muy breve. 1373
ISABEL
Él conoció
quién eres; encontraría 1374
su padre en la platería, 1375
hablole, y él, que no ignora 1376
tus calidades, y adora 1377
justamente a don García, 1378
vino a tratarlo al momento. 1379
JACINTA
Al fin, como fuere sea. 1380
De sus partes me contento, 1381
quiere el padre, él me desea; 1382
da por hecho el casamiento. 1383
(Vanse.)

[Escena 9 "Escena 9" De nuevo vacío escénico y de nuevo cambio de lugar dramático, ahora al paseo de Atocha, que conducía de la puerta de Atocha hasta el convento de Atocha, continuando extramuros la que aún hoy es calle de Atocha. ]

(Salen DON BELTRÁN y DON GARCÍA.)
DON BELTRÁN
¿Qué os parece? 1384
DON GARCÍA
Que animal
no vi mejor en mi vida. 1385
DON BELTRÁN
Linda bestia. 1386
DON GARCÍA
Corregida
de espíritu racional, 1387
¡qué contento y bizarría! 1388
DON BELTRÁN
Vuestro hermano don Gabriel, 1389
que perdone Dios, en él 1390
todo su gusto tenía. 1391
DON GARCÍA
Ya que convida, señor, 1392
de Atocha la soledad, 1393
declara tu voluntad. 1394
DON BELTRÁN
Mi pena diréis mejor. 1395
¿Sois caballero, García? 1396
DON GARCÍA
Téngome por hijo vuestro "Téngome por hijo vuestro" Estas preguntas y respuestas recuerdan a las de El tejedor de Segovia (I, 14), obra en la que el marqués pregunta a su depravado hijo, el conde don Juan: ¿Vos sabéis que sois señor? A lo cual contesta el conde: Sé a lo menos que vos los sois, y que soy vuestro hijo y heredero. Y replica entonces el marqués: Pues no, no está en heredarlo, sino en obrar bien, el serlo; que desto sólo resulta la estimación o el desprecio. . 1397
DON BELTRÁN
¿Y basta ser hijo mío 1398
para ser vos caballero? 1399
DON GARCÍA
Yo pienso, señor, que sí. 1400
DON BELTRÁN
¡Qué engañado pensamiento! 1401
Solo consiste en obrar 1402
como caballero, el serlo. 1403
¿Quién dio principio a las casas "¿Quién dio principio a las casas" Esta idea se repite con igual fuerza en La crueldad por el honor (I, 12): ¿Quién, pues fueron autores de las casas que hoy mira el sol en cuanto gira llenas de resplandores, sino los claros hechos de sus primeros valerosos pechos? 1404
nobles? Los ilustres hechos 1405
de sus primeros autores. 1406
Sin mirar sus nacimientos, 1407
hazañas de hombres humildes 1408
honraron sus herederos. 1409
Luego en obrar mal o bien 1410
está el ser malo o ser bueno. 1411
¿Es así? 1412
DON GARCÍA
Que las hazañas
den nobleza, no lo niego; 1413
mas no neguéis que sin ellas 1414
también la da el nacimiento. 1415
DON BELTRÁN
Pues si honor puede ganar 1416
quien nació sin él, ¿no es cierto 1417
que por el contrario puede, 1418
quien con él nació, perdello? 1419
DON GARCÍA
Es verdad. 1420
DON BELTRÁN
Luego si vos
obráis afrentosos hechos, 1421
aunque seáis hijo mío, 1422
dejáis de ser caballero; 1423
luego si vuestras costumbres 1424
os infaman en el pueblo, 1425
no importan paternas armas "paternas armas" «Las insignias del linaje y casa, por que se ponían en el escudo del que las ganaba por sus hazañas» (Covarrubias). , 1426
no sirven altos abuelos "no sirven altos abuelos" El razonamiento de don Beltrán a su hijo se corresponde bien con la filosofía moral alarconiana, en la que se insiste mucho en que la nobleza heredada debe ser justificada por medio de las obras y los méritos adquiridos, en que los blasones fueron ganados por los primeros antepasados, y en que los actos degradantes deshonran al noble por alto que sea su linaje. Estas ideas aparecen expresadas en diversas obras alarconianas: El tejedor de Segovia (I, 14), La crueldad por el honor (I, 12), La cueva de Salamanca (I, 15), Los empeños de un engaño (III; 3), Los favores del mundo (I, 9)..., de las que C. O. Brenes (op. cit., pp. 117-119) va entresacando oportunas citas, aunque saca de ellas conclusiones unilaterales. . 1427
¿Qué cosa es que la fama 1428
diga a mis oídos mesmos 1429
que a Salamanca admiraron 1430
vuestras mentiras y enredos? 1431
¡Qué caballero y qué nada! 1432
Si afrenta al noble y plebeyo 1433
solo el decirle que miente, 1434
decid, ¿qué será el hacerlo, 1435
si vivo sin honra yo, 1436
según los humanos fueros, 1437
mientras de aquel que me dijo 1438
que mentía no me vengo? 1439
¿Tan larga tenéis la espada, 1440
tan duro tenéis el pecho, 1441
que pensáis poder vengaros, 1442
diciéndolo todo el pueblo? 1443
¿Posible es que tenga un hombre 1444
tan humildes pensamientos 1445
que viva sujeto al vicio 1446
mas sin gusto y sin provecho? 1447
El deleite natural 1448
tiene a los lacivos presos, 1449
obliga a los cudiciosos 1450
el poder que da el dinero, 1451
el gusto de los manjares 1452
al glotón, el pasatiempo 1453
y el cebo de la ganancia 1454
a los que cursan el juego, 1455
su venganza al homicida, 1456
al robador su remedio, 1457
la fama y la presunción 1458
al que es por la espada inquieto. 1459
Todos los vicios, al fin, 1460
o dan gusto o dan provecho, 1461
mas de mentir, ¿qué se saca 1462
sino infamia y menosprecio? 1463
DON GARCÍA
Quien dice que miento yo, 1464
ha mentido. 1465
DON BELTRÁN
También eso
es mentir, que aun desmentir 1466
no sabéis, sino mintiendo. 1467
DON GARCÍA
Pues, si dais en no creerme... 1468
DON BELTRÁN
¿No seré necio si creo 1469
que vos decís verdad solo, 1470
y miente el lugar entero? 1471
Lo que importa es desmentir 1472
esta fama con los hechos, 1473
pensar que este es otro mundo "este es otro mundo" La Corte es otro mundo, diferente al más licencioso y universitario de Salamanca. , 1474
hablar poco y verdadero; 1475
mirad que estáis a la vista 1476
de un rey tan santo y perfeto "un rey tan santo y perfeto" Alusión a Felipe III, a menudo calificado como «el Santo», que sitúa la escritura de la comedia antes del 31 de marzo de 1621 en que murió el rey dado aquí como vivo. , 1477
que vuestros yerros no pueden 1478
hallar disculpa en sus yerros; 1479
que tratáis aquí con grandes, 1480
títulos y caballeros "títulos y caballeros" Sobre estos tres grados de la nobleza vid. nuestra nota al v. 147 de LPO. Covarrubias los define así: «Grande es título de gran honor que sobrepuja a los demás títulos de condes, duques y marqueses y tiene grandes preminencias, entre otras se cubre delante del rey y se sienta delante dél en el banco que llaman de grandes. Título es renombre que se da a los señores que llamamos titulados o de título como duque, conde, marqués. Caballero no se dirá absolutamente el que anda a caballo, sino por ser escogido para la orden de caballería que consta de hombres escogidos cada uno entre mil.» En la época de la comedia había alrededor de 25 títulos de grandes y 142 de titulados (algunos concentrados en una misma persona), que componían la flor y nata de la nobleza española, frente a la clase media nobiliaria que eran los caballeros e hidalgos. , 1481
que si os saben la flaqueza, 1482
os perderán el respeto; 1483
que tenéis barba en el rostro, 1484
que al lado ceñís acero, 1485
que nacistes noble, al fin, 1486
y que yo soy padre vuestro. 1487
Y no he de deciros más, 1488
que esta sofrenada "sofrenada" Reprimenda. espero 1489
que baste para quien tiene 1490
calidad y entendimiento. 1491
Y agora, porque entendáis 1492
que en vuestro bien me desvelo, 1493
sabed que os tengo, García, 1494
tratado un gran casamiento. 1495
DON GARCÍA
¡Ay mi Lucrecia! 1496
DON BELTRÁN
Jamás
pusieron, hijo, los cielos, 1497
tantas, tan divinas partes 1498
en un humano sujeto 1499
como en Jacinta, la hija 1500
de don Fernando Pacheco "Pacheco" El ilustre linaje de los Pacheco procedía de Portugal, y se estableció en Castilla tras la victoria de Enrique Trastámara sobre Pedro el Cruel. Entre sus posesiones estaban los señoríos de Béjar y Belmonte, y llegaron a detentar el poderosísimo marquesado de Villena. En la época de Alarcón son varios los personajes de relieve de este linaje, a los que podía interesar homenajear Alarcón. Uno de ellos es don Andrés Pacheco, fue cardenal arzobispo de Toledo en nombre del archiduque Alberto, y Felipe III le ofreció las sedes episcopales de Burgos, Santiago, Sevilla y Toledo, que él rechazó, aceptando en cambio la diócesis de Cuenca y el nombramiento, en 1622, de inquisidor general y patriarca de las Indias occidentales. El otro, don Rodrigo Pacheco y Osorio, fue marqués de Cerralbo y virrey de Nueva España durante once años, entre 1624 y 1635. , 1501
de quien mi vejez pretende 1502
tener regalados nietos. 1503
DON GARCÍA
¡Ay Lucrecia! Si es posible, 1504
tú sola has de ser mi dueño. 1505
DON BELTRÁN
¿Qué es esto? ¿No respondéis? 1506
DON GARCÍA
¡Tuyo he de ser, vive el cielo! 1507
DON BELTRÁN
¿Que os entristecéis? Hablad, 1508
no me tengáis más suspenso. 1509
DON GARCÍA
Entristézcome, porque es 1510
imposible obedeceros. 1511
DON BELTRÁN
¿Por qué? 1512
DON GARCÍA
Porque soy casado.
DON BELTRÁN
¿Casado? ¡Cielos! ¿Qué es esto? 1513
¿Cómo, sin saberlo yo? 1514
DON GARCÍA
Fue fuerza y está secreto. 1515
DON BELTRÁN
¿Hay padre más desdichado? 1516
DON GARCÍA
No os aflijáis, que en sabiendo 1517
la causa, señor, tendréis 1518
por venturoso el efeto. 1519
DON BELTRÁN
Acabad, pues, que mi vida 1520
pende solo de un cabello. 1521
DON GARCÍA
Agora os he menester, 1522
sutilezas de mi ingenio. 1523
En Salamanca, señor 1524
hay un caballero noble, 1525
de quien es la alcuña "alcuña" El linaje, la alcurnia. Herrera, 1526
y don Pedro el propio nombre. 1527
A este dio el cielo otro cielo 1528
por hija, pues con dos soles 1529
(sus dos purpúreas mejillas) 1530
hace claros horizontes. 1531
Abrevio, por ir al caso, 1532
con decir que cuantas dotes 1533
pudo dar naturaleza 1534
en tierna edad, la componen. 1535
Mas la enemiga fortuna, 1536
observante en su desorden, 1537
a sus méritos opuesta, 1538
de sus bienes la hizo pobre; 1539
que demás de que su casa 1540
no es tan rica como noble, 1541
al mayorazgo "mayorazgo" Vid. nota v. 80. nacieron 1542
antes que ella dos varones. 1543
A esta, pues, saliendo al río 1544
la vi una tarde en su coche, 1545
que juzgara el de Faetón "Faetón" Faetón cayó con el carro del sol en el Erídano, o río Po. Vid. LPO, v. 1248. 1546
si fuese Eridano el Tormes. 1547
No sé quién los atributos 1548
del fuego en Cupido pone, 1549
que yo de un súbito hielo 1550
me sentí ocupar entonces. 1551
¿Qué tienen que ver del fuego 1552
las inquietudes y ardores, 1553
con quedar absorta un alma, 1554
con quedar un cuerpo inmóvil? 1555
Caso fue verla forzoso, 1556
viéndola, cegar de amores, 1557
pues, abrasado, seguirla. 1558
Júzguelo un pecho de bronce "Júzguelo un pecho de bronce" «Considere quienquiera que sea, incluso el corazón más endurecido, si me fue forzoso cegar de amores y seguirla.» . 1559
Pasé su calle de día, 1560
rondé su puerta de noche, 1561
con terceros y papeles 1562
le encarecí mis pasiones, 1563
hasta que al fin condolida 1564
o enamorada responde, 1565
porque también tiene amor 1566
juridición en los dioses. 1567
Fui acrecentando finezas 1568
y ella aumentando favores, 1569
hasta ponerme en el cielo 1570
de su aposento una noche. 1571
Y cuando solicitaban 1572
el fin de mi pena enorme, 1573
conquistando honestidades, 1574
mis ardientes pretensiones, 1575
siento que su padre viene 1576
a su aposento: llamole 1577
(porque jamás tal hacía) 1578
mi fortuna aquella noche. 1579
Ella, turbada, animosa, 1580
mujer al fin, a empellones 1581
mi casi difunto cuerpo 1582
detrás de su lecho esconde. 1583
Llegó don Pedro, y su hija, 1584
fingiendo gusto, abrazole, 1585
por negarle el rostro "por negarle el rostro" «Le abrazó para que no le viera el rostro, todo sofocado, hasta que le volvieran los colores habituales.» en tanto 1586
que cobraba sus colores. 1587
Asentáronse los dos, 1588
y él con prudentes razones 1589
le propuso un casamiento 1590
con uno de los Monroyes. 1591
Ella, honesta como cauta, 1592
de tal suerte le responde 1593
que ni a su padre resista, 1594
ni a mí, que la escucho, enoje. 1595
Despidiéronse con esto, 1596
y cuando ya casi pone 1597
en el umbral de la puerta 1598
el viejo los pies, entonces... 1599
(¡mal haya, amén, el primero 1600
que fue inventor de relojes!), 1601
uno que llevaba yo, 1602
a dar comenzó las doce "a dar comenzó las doce" Juliá recuerda que en Lo cierto por lo dudoso, de Lope, también el reloj denuncia la presencia de don Enrique, oculto entre los árboles. La comedia de Lope es de cronología indefinida, según Morley y Bruerton, y oscila posiblemente entre 1620 y 1624. . 1603
Oyolo don Pedro "Oyolo don Pedro" Recuerda Reyes a propósito de esta escena el bello romance del «Adúltero castigado», en que los adúlteros son interrumpidos por el marido, quien, ante el intento de disimular de ella, pregunta: ¿Cúyo es aquel caballo que allá bajo relinchó? Y se sigue el siguiente cruce de respuestas y preguntas: —Señor, era de mi padre, y enviólo para vos, —¿Cúya es aquella lanza que están en el corredor? —Señor, eran de mi hermano, y hoy vos las envió. —¿Cúya es aquella lanza que desde aquí la veo yo? —Tomadla, conde, tomadla. Matadme con ella vos. Que aquesta suerte, buen conde, bien os la merezco yo. (Romancero General, vol. I, núm. 298, p. 161, BAE, X.) , y vuelto 1604
hacia su hija: “¿De dónde 1605
vino ese reloj?”, le dijo. 1606
Ella respondió: “Enviole, 1607
para que se le aderecen, 1608
mi primo don Diego Ponce, 1609
por no haber en su lugar 1610
relojero ni relojes.” 1611
“Dádmele -dijo su padre-, 1612
porque yo ese cargo tome.” 1613
Pues entonces doña Sancha, 1614
que este es de la dama el nombre, 1615
a quitármele del pecho 1616
cauta y prevenida corre, 1617
antes que llegar él mismo, 1618
a su padre se le antoje. 1619
Quitémele yo, y al darle, 1620
quiso la suerte que toquen 1621
a una pistola "una pistola" Según Vallejo (selección hecha para la Biblioteca Literaria del Estudiante, tomo XII, Madrid, 1926) no era esta pistola de faltriquera arma apropiada para un caballero, y menos en ciudad, donde estaba prohibido su uso por una pragmática de 1598. Debe entenderse que si Alarcón hace uso de ella es para aumentar el efecto cómico de todo este improvisado y embustero discurso. , que tengo 1622
en la mano, los cordones. 1623
Cayó el gatillo, dio fuego, 1624
al tronido desmayose 1625
doña Sancha, alborotado 1626
el viejo empezó a dar voces. 1627
Yo, viendo el cielo en el suelo 1628
y eclipsados sus dos soles, 1629
juzgué sin duda por muerta 1630
la vida de mis acciones, 1631
pensando que cometieron 1632
sacrilegio tan enorme 1633
del plomo de mi pistola 1634
los breves volantes orbes "los breves volantes orbes" Los perdigones o balines. . 1635
Con esto, pues, despechado, 1636
saqué rabioso el estoque: 1637
fueran pocos para mí 1638
en tal ocasión mil hombres. 1639
A impedirme la salida, 1640
como dos bravos leones, 1641
con sus armas sus hermanos 1642
y sus criados se oponen; 1643
mas, aunque fácil por todos 1644
mi espada y mi furia rompen, 1645
no hay fuerza humana que impida 1646
fatales disposiciones; 1647
pues al salir por la puerta, 1648
como iba arrimado, asiome 1649
la alcayata de la aldaba "la alcayata de la aldaba" La alcayata es «clavo de un solo gancho en forma de semicírculo» (DA) del que, probablemente, estaba colgada la aldaba de llamar a la puerta. 1650
por los tiros del estoque "los tiros del estoque" «Los pendientes de que cuelga la espada, por estar tirantes» (Covarrubias). . 1651
Aquí, para desasirme, 1652
fue fuerza que atrás me torne, 1653
y entre tanto mis contrarios 1654
muros de espadas me oponen. 1655
En esto cobró su acuerdo 1656
Sancha, y para que se estorbe 1657
el triste fin que prometen 1658
estos sucesos atroces, 1659
la puerta cerró, animosa, 1660
del aposento, y dejome 1661
a mí con ella encerrado, 1662
y fuera a mis agresores. 1663
Arrimamos a la puerta 1664
baúles, arcas y cofres, 1665
que, al fin, son de ardientes iras 1666
remedio las dilaciones. 1667
Quisimos hacernos fuertes, 1668
mas mis contrarios feroces 1669
ya la pared me derriban, 1670
y ya la puerta me rompen. 1671
Yo viendo que aunque dilate, 1672
no es posible que revoque 1673
la sentencia de enemigos 1674
tan agraviados y nobles, 1675
viendo a mi lado la hermosa 1676
de mis desdichas consorte, 1677
y que hurtaba a sus mejillas 1678
el temor sus arreboles, 1679
viendo cuán sin culpa suya 1680
conmigo fortuna corre, 1681
pues con industria deshace 1682
cuanto los hados disponen, 1683
por dar premio a sus lealtades, 1684
por dar fin a sus temores, 1685
por dar remedio a mi muerte, 1686
y dar muerte a mis pasiones, 1687
hube de darme a partido "darme a partido" «Inclinarme de su parte, rendirme.» 1688
y pedirles que conformen 1689
con la unión de nuestras sangres 1690
tan sangrientas disensiones. 1691
Ellos, que ven el peligro, 1692
y mi calidad conocen, 1693
lo acetan, después de estar 1694
un rato entre sí discordes. 1695
Partió a dar cuenta al obispo 1696
su padre, y volvió con orden 1697
de que el desposorio pueda 1698
hacer cualquier sacerdote. 1699
Hízose, y en dulce paz 1700
la mortal guerra trocose, 1701
dándote la mejor nuera 1702
que nació del Sur al Norte. 1703
Mas en que tú no lo sepas 1704
quedamos todos conformes, 1705
por no ser con gusto tuyo 1706
y por ser mi esposa pobre; 1707
pero ya que fue forzoso 1708
saberlo, mira si escoges 1709
por mejor tenerme muerto 1710
que vivo y con mujer noble. 1711
DON BELTRÁN
Las circunstancias del caso 1712
son tales, que se conoce 1713
que la fuerza de la suerte 1714
te destinó esa consorte; 1715
y así, no te culpo en más 1716
que en callármelo. 1717
DON GARCÍA
Temores
de darte pesar, señor, 1718
me obligaron. 1719
DON BELTRÁN
Si es tan noble,
¿qué importa que pobre sea? 1720
¡Cuánto es peor que lo ignore, 1721
para que habiendo empeñado 1722
mi palabra, agora torne 1723
con eso a doña Jacinta! 1724
¡Mira en qué lance me pones! 1725
Toma el caballo, y temprano, 1726
¡por mi vida!, te recoge, 1727
porque de espacio tratemos 1728
de tus cosas esta noche. 1729
DON GARCÍA
Iré a obedecerte al punto 1730
que toquen las oraciones. 1731
(Vase [DON BELTRÁN].)

[Escena 10]

DON GARCÍA
Dichosamente se ha hecho. 1732
Persuadido el viejo va: 1733
ya del mentir no dirá 1734
que es sin gusto y sin provecho, 1735
pues es tan notorio gusto 1736
el ver que me haya creído, 1737
y provecho haber huido 1738
de casarme a mi disgusto. 1739
¡Bueno fue reñir conmigo 1740
porque en cuanto digo miento, 1741
y dar crédito al momento 1742
a cuantas mentiras digo! 1743
¡Qué fácil de persuadir, 1744
quien tiene amor, suele ser! 1745
Y, ¡qué fácil en creer 1746
el que no sabe mentir! 1747
Mas ya me aguarda don Juan. 1748
(Dirá adentro.)
¡Hola! Llevad el caballo. 1749
Tan terribles cosas hallo 1750
que sucediéndome van, 1751
que pienso que desvarío: 1752
vine ayer, y en un momento 1753
tengo amor y casamiento, 1754
y causa de desafío. 1755

[Escena 11]

(Sale DON JUAN.)
DON JUAN
Como quien sois lo habéis hecho, 1756
don García. 1757
DON GARCÍA
¿Quién podía,
sabiendo la sangre mía, 1758
pensar menos de mi pecho? 1759
Mas vamos, don Juan, al caso 1760
por que llamado me habéis. 1761
Decid, ¿qué causa tenéis, 1762
que por sabella me abraso, 1763
de hacer este desafío? 1764
DON JUAN
Esa dama a quien hicistes, 1765
conforme vos me dijistes, 1766
anoche fiesta en el río, 1767
es causa de mi tormento, 1768
y es con quien dos años ha 1769
que, aunque se dilata, está 1770
tratado mi casamiento. 1771
Vos ha un mes que estáis aquí, 1772
y de eso, como de estar 1773
encubierto en el lugar 1774
todo ese tiempo de mí, 1775
colijo que habiendo sido 1776
tan público mi cuidado, 1777
vos no lo habéis ignorado, 1778
y así, me habéis ofendido. 1779
Con esto que he dicho, digo 1780
cuanto tengo que decir; 1781
y es que o no habéis de seguir 1782
el bien que ha tanto que sigo, 1783
o si acaso os pareciere 1784
mi petición mal fundada, 1785
se remita aquí a la espada, 1786
y la sirva el que venciere. 1787
DON GARCÍA
Pésame que sin estar 1788
del caso bien informado, 1789
os hayáis determinado 1790
a sacarme a este lugar. 1791
La dama, don Juan de Sosa, 1792
de mi fiesta, ¡vive Dios!, 1793
que ni la habéis visto vos, 1794
ni puede ser vuestra esposa "esposa" Significa, aquí, prometida. ; 1795
que es casada esta mujer, 1796
y ha tan poco que llegó 1797
a Madrid, que solo yo 1798
sé que la he podido ver. 1799
Y cuando esa hubiera sido, 1800
de no verla más os doy 1801
palabra como quien soy, 1802
o quedar por fementido. 1803
DON JUAN
Con eso se aseguró 1804
la sospecha de mi pecho, 1805
y he quedado satisfecho. 1806
DON GARCÍA
Falta que lo quede yo, 1807
que haberme desafiado 1808
no se ha de quedar así. 1809
Libre fue el sacarme aquí, 1810
mas habiéndome sacado, 1811
me obligastes, y es forzoso, 1812
puesto que tengo de hacer 1813
como quien soy, no volver 1814
sino muerto o vitorioso. 1815
DON JUAN
Pensad, aunque a mis desvelos 1816
hayáis satisfecho así, 1817
que aún deja cólera en mí 1818
la memoria de mis celos. 1819
(Sacan las espadas y acuchíllanse.)

[Escena 12]

(Sale DON FÉLIX.)
DON FÉLIX
Deténganse, caballeros, 1820
que estoy aquí yo. 1821
DON GARCÍA
¡Que venga
agora quien me detenga! 1822
DON FÉLIX
Vestid los fuertes aceros, 1823
que fue falsa la ocasión 1824
desta pendencia. 1825
DON JUAN
Ya había
dícholo así don García; 1826
pero por la obligación 1827
en que pone el desafío, 1828
desnudó el valiente acero. 1829
DON FÉLIX
Hizo como caballero 1830
de tanto valor y brío; 1831
y pues bien quedado habéis 1832
con esto, merezca yo 1833
que a quien de celoso erró, 1834
perdón y la mano deis. 1835
DON GARCÍA
Ello es justo, y lo mandáis... 1836
(Danse las manos.)
mas mirad de aquí adelante 1837
en caso tan importante, 1838
don Juan, cómo os arrojáis. 1839
Todo lo habéis de intentar 1840
primero que el desafío; 1841
que empezar es desvarío 1842
por donde se ha de acabar. 1843
(Vase.)

[Escena 13]

DON FÉLIX
Extraña ventura ha sido 1844
haber yo a tiempo llegado. 1845
DON JUAN
¿Que en efeto me he engañado? 1846
DON FÉLIX
Sí. 1847
DON JUAN
¿De quién lo habéis sabido?
DON FÉLIX
Súpelo de un escudero 1848
de Lucrecia. 1849
DON JUAN
Decid, pues,
cómo fue. 1850
DON FÉLIX
La verdad es
que fue el coche y el cochero 1851
de doña Jacinta anoche 1852
al Sotillo, y que tuvieron 1853
gran fiesta las que en él fueron; 1854
pero fue prestado el coche. 1855
Y el caso fue que a las horas 1856
que fue a ver Jacinta bella 1857
a Lucrecia, ya con ella 1858
estaban las matadoras "las matadoras" Según Frenck las dos primas son llamadas «matadoras» por hermosas a la vez que —por medio de una dilogía— como cartas principales (se llaman matadoras) de una quinta del mismo palo. , 1859
las dos primas de la quinta. 1860
DON JUAN
¿Las que en el Carmen "el Carmen" La calle de este nombre existe todavía con tal nombre y comunicaba la Puerta del Sol con la plaza de San Jacinto. En ella estaba situado el convento de los Carmelitas. Claro que también podía referirse a la muy cercana y recoleta plaza del Carmen. vivieron? 1861
DON FÉLIX
Sí. Pues ellas le pidieron 1862
el coche a doña Jacinta, 1863
y en él con la escura noche 1864
fueron al río las dos. 1865
Pues vuestro paje, a quien vos 1866
dejastes siguiendo el coche, 1867
como en él dos damas vio 1868
entrar, cuando anochecía, 1869
y noticia no tenía 1870
de otra visita, creyó 1871
ser Jacinta la que entraba 1872
y Lucrecia. 1873
DON JUAN
Justamente.
DON FÉLIX
Siguió el coche diligente, 1874
y cuando en el soto estaba, 1875
entre la música y cena 1876
lo dejó, y volvió a buscaros 1877
a Madrid, y fue el no hallaros 1878
ocasión de tanta pena; 1879
porque yendo vos allá 1880
se deshiciera el engaño. 1881
DON JUAN
En eso estuvo mi daño; 1882
mas tanto gusto me da 1883
el saber que me engañé, 1884
que doy por bien empleado 1885
el disgusto que he pasado. 1886
DON FÉLIX
Otra cosa averigüé, 1887
que es bien graciosa. 1888
DON JUAN
Decid.
DON FÉLIX
Es que el dicho don García 1889
llegó ayer en aquel día 1890
de Salamanca a Madrid, 1891
y en llegando se acostó, 1892
y durmió la noche toda, 1893
y fue embeleco la boda 1894
y festín que nos contó. 1895
DON JUAN
¿Qué decís? 1896
DON FÉLIX
Esto es verdad.
DON JUAN
¿Embustero es don García? 1897
DON FÉLIX
Eso un ciego lo vería: 1898
porque tanta variedad 1899
de tiendas, aparadores, 1900
vajillas de plata y oro, 1901
tanto plato, tanto coro 1902
de instrumentos y cantores, 1903
¿no eran mentira patente? 1904
DON JUAN
Lo que me tiene dudoso 1905
es que sea mentiroso 1906
un hombre que es tan valiente, 1907
que de su espada el furor 1908
diera a Alcides "Alcides" Es uno de los sobrenombres de Hércules. Millares lo documenta en El tejedor de Segovia (vv. 1928 y 2140), Los pechos privilegiados (v. 1665) y El examen de maridos (v. 2822). pesadumbre. 1909
DON FÉLIX
Tendrá el mentir por costumbre, 1910
y por herencia el valor "por herencia el valor" Recuérdese lo dicho en la Introducción (III, 2, 1) acerca de la dialéctica costumbre-naturaleza o sangre, a propósito de Don Domingo de don Blas: ...No la naturaleza en quien principio halló vuestra nobleza se rinda a la costumbre advenediza. . 1911
DON JUAN
Vamos, que a Jacinta quiero 1912
pedille, Félix, perdón, 1913
y decille la ocasión, 1914
con que esforzó este embustero 1915
mi sospecha. 1916
DON FÉLIX
Desde aquí
nada le creo, don Juan. 1917
DON JUAN
Y sus verdades serán 1918
ya consejas para mí. 1919
(Vanse.)

[Escena 14]

(Salen TRISTÁN, DON GARCÍA y CAMINO, de noche.)
DON GARCÍA
Mi padre me dé perdón, 1920
que forzado le engañé. 1921
TRISTÁN
Ingeniosa excusa fue. 1922
Pero dime, ¿qué invención 1923
agora piensas hacer 1924
con que no sepa que ha sido 1925
el casamiento fingido? 1926
DON GARCÍA
Las cartas le he de coger 1927
que a Salamanca escribiere, 1928
y las respuestas fingiendo 1929
yo mismo, iré entreteniendo 1930
la ficción cuanto pudiere. 1931

[Escena 15]

(Salen JACINTA, LUCRECIA e ISABEL a la ventana.)
JACINTA
Con esta nueva volvió 1932
don Beltrán bien descontento, 1933
cuando ya del casamiento 1934
estaba contenta yo. 1935
LUCRECIA
¿Que el hijo de don Beltrán 1936
es el indiano fingido? 1937
JACINTA
Sí, amiga. 1938
LUCRECIA
¿A quién has oído
lo del banquete? 1939
JACINTA
A don Juan.
LUCRECIA
Pues, ¿cuándo estuvo contigo? 1940
JACINTA
Al anochecer me vio, 1941
y en contármelo gastó 1942
lo que pudo estar conmigo. 1943
LUCRECIA
¡Grandes sus enredos son! 1944
¡Buen castigo te merece! 1945
JACINTA
Estos tres hombres parece 1946
que se acercan al balcón. 1947
LUCRECIA
Vendrá al puesto don García, 1948
que ya es hora. 1949
JACINTA
Tú, Isabel,
mientras hablamos con él, 1950
a nuestros viejos espía. 1951
LUCRECIA
Mi padre está refiriendo 1952
bien despacio un cuento largo 1953
a tu tío. 1954
ISABEL
Yo me encargo
de avisaros en viniendo. 1955
(Vase.)
CAMINO
Este es el balcón adonde 1956
os espera tanta gloria. 1957
(Vase.)

[Escena 16]

LUCRECIA
Tú eres dueño de la historia "Tú eres dueño de la historia" «A ti te importa este asunto.» ; 1958
tú en mi nombre le responde. 1959
DON GARCÍA
¿Es Lucrecia? 1960
JACINTA
¿Es don García?
DON GARCÍA
Es quien hoy la joya halló 1961
más preciosa que labró 1962
el cielo, en la Platería; 1963
es quien, en llegando a vella, 1964
tanto estimó su valor, 1965
que dio abrasado de amor 1966
la vida y alma por ella. 1967
Soy, al fin, el que se precia 1968
de ser vuestro, y soy quien hoy 1969
comienzo a ser, porque soy 1970
el esclavo de Lucrecia. 1971
JACINTA
Amiga, este caballero 1972
para todas tiene amor. 1973
LUCRECIA
El hombre es embarrador "embarrador" «El que no procede con lisura en los negocios, y los maneja con doblez y trato engañoso, haciendo, como se suele decir, a dos manos» (DA). . 1974
JACINTA
El es un gran embustero. 1975
DON GARCÍA
Ya espero, señora mía, 1976
lo que me queréis mandar. 1977
JACINTA
Ya no puede haber lugar 1978
lo que trataros quería... 1979
TRISTÁN
¿Es ella? 1980
DON GARCÍA
Sí.
JACINTA
...que trataros
un casamiento intenté 1981
bien importante, y ya sé 1982
que es imposible casaros. 1983
DON GARCÍA
¿Por qué? 1984
JACINTA
Porque sois casado.
DON GARCÍA
¿Que yo soy casado? 1985
JACINTA
Vos.
DON GARCÍA
Soltero soy, ¡vive Dios!, 1986
quien lo ha dicho os ha engañado. 1987
JACINTA
¿Viste mayor embustero? 1988
LUCRECIA
No sabe sino mentir. 1989
JACINTA
¿Tal me queréis persuadir? 1990
DON GARCÍA
¡Vive Dios que soy soltero! 1991
JACINTA
¡Y lo jura! 1992
LUCRECIA
Siempre ha sido
costumbre del mentiroso, 1993
de su crédito dudoso 1994
jurar para ser creído. 1995
DON GARCÍA
Si era vuestra blanca mano 1996
con la que el cielo quería 1997
colmar la ventura mía, 1998
no pierda el bien soberano, 1999
pudiendo esa falsedad 2000
probarse tan fácilmente. 2001
JACINTA
¡Con qué confianza miente! 2002
¿No parece que es verdad? 2003
DON GARCÍA
La mano os daré, señora, 2004
y con eso me creeréis. 2005
JACINTA
Vos sois tal, que la daréis 2006
a trecientas en una hora. 2007
DON GARCÍA
Mal acreditado estoy 2008
con vos. 2009
JACINTA
Es justo castigo;
porque mal puede conmigo 2010
tener crédito quien hoy 2011
dijo que era perulero, 2012
siendo en la Corte nacido; 2013
y siendo de ayer venido, 2014
afirmó que ha un año entero 2015
que está en la Corte; y habiendo 2016
esta tarde confesado 2017
que en Salamanca es casado 2018
se está agora desdiciendo; 2019
y quien pasando en su cama 2020
toda la noche, contó 2021
que en el río la pasó 2022
haciendo fiesta a una dama. 2023
TRISTÁN
Todo se sabe. 2024
DON GARCÍA
Mi gloria,
escuchadme, y os diré 2025
verdad pura, que ya sé 2026
en qué se yerra la historia. 2027
Por las demás cosas paso, 2028
que son de poco momento, 2029
por tratar del casamiento, 2030
que es lo importante del caso. 2031
Si vos hubiérades sido 2032
causa de haber yo afirmado, 2033
Lucrecia, que soy casado, 2034
¿será culpa haber mentido? 2035
JACINTA
¿Yo la causa? 2036
DON GARCÍA
Si, señora.
JACINTA
¿Cómo? 2037
DON GARCÍA
Decíroslo quiero.
JACINTA
Oye, que hará el embustero 2038
lindos enredos agora. 2039
DON GARCÍA
Mi padre llegó a tratarme 2040
de darme otra mujer hoy; 2041
pero yo, que vuestro soy, 2042
quise con eso excusarme; 2043
que mientras hacer espero 2044
con vuestra mano mis bodas, 2045
soy casado para todas, 2046
solo para vos soltero. 2047
Y como vuestro papel 2048
llegó esforzando mi intento, 2049
al tratarme el casamiento 2050
puse impedimento en él. 2051
Este es el caso, mirad 2052
si esta mentira os admira, 2053
cuando ha dicho esta mentira 2054
de mi afición la verdad. 2055
LUCRECIA
Mas, ¿si lo fuese? 2056
JACINTA
¡Qué buena
la trazó, y qué de repente! 2057
Pues, ¿cómo tan brevemente 2058
os puedo dar tanta pena? 2059
¡Casi aún no visto me habéis, 2060
y ya os mostráis tan perdido! 2061
¿Aún no me habéis conocido, 2062
y por mujer me queréis? 2063
DON GARCÍA
Hoy vi vuestra gran beldad 2064
la vez primera, señora; 2065
que el amor me obliga agora 2066
a deciros la verdad. 2067
Mas si la causa es divina, 2068
milagro el efeto es, 2069
que el dios niño, no con pies, 2070
sino con alas camina. 2071
Decir que habéis menester 2072
tiempo vos para matar 2073
fuera, Lucrecia, negar 2074
vuestro divino poder. 2075
Decís que sin conoceros 2076
estoy perdido. ¡Pluguiera 2077
a Dios que no os conociera, 2078
por hacer más en quereros! 2079
Bien os conozco las partes: 2080
sé bien que os dio la fortuna, 2081
que sin eclipse sois Luna "que sin eclipse sois Luna" Vid. nota al v. 581. 2082
que sois Mendoza sin Martes "sois Mendoza sin Martes" Así se lee en la edición de 1630; la de 1634, por errata, lee «mundaça». Tras llamar «luna» a Lucrecia Luna, con lo que suscita en la imaginación el «lunes», día de la luna, éste arrastra la asociación de los martes, días de mal agüero, y éstos a su vez arrastran la de Mendoza, linaje tenido por de mal agüero. «Algunas familias están notadas de tener ciertos agüeros» (Covarrubias). A los Mendoza se les atribuía especialmente el de la sal. Quevedo, en el Libro de todas las cosas y otras muchas más escribe: «Si se te derrama el salero y no eres Mendoza, véngate del agüero y cómetelo en los manjares», y Rojas Zorrilla, en La hermosura y la desdicha: ¿Eres tú Mendoza acaso, que si la sal se derrama, se está aquel día en la cama, sin salir de casa un paso? Millares aún aduce un testimonio del Quijote en el mismo sentido. En definitiva, una «Mendoza sin martes», era una Mendoza sin el lastre del gafe o mal agüero. , 2083
que es difunta vuestra madre, 2084
que sois sola en vuestra casa, 2085
que de mil doblones "doblones" Vid. nota al v. 2609 de LPO. pasa 2086
la renta de vuestro padre. 2087
Ved si estoy mal informado: 2088
¡ojalá, mi bien, que así 2089
lo estuviérades de mí! 2090
LUCRECIA
Casi me pone en cuidado. 2091
JACINTA
Pues, ¿Jacinta no es hermosa, 2092
¿no es discreta, rica y tal, 2093
que puede el más principal 2094
desealla por esposa? 2095
DON GARCÍA
Es discreta, rica y bella; 2096
mas a mí no me conviene. 2097
JACINTA
Pues decid, ¿qué falta tiene? 2098
DON GARCÍA
La mayor, que es no querella. 2099
JACINTA
Pues yo con ella os quería 2100
casar, que esa sola fue 2101
la intención con que os llamé. 2102
DON GARCÍA
Pues será vana porfía; 2103
que por haber intentado 2104
mi padre, don Beltrán, hoy 2105
lo mismo, he dicho que estoy 2106
en otra parte casado. 2107
Y si vos, señora mía, 2108
intentáis hablarme en ello, 2109
perdonad, que por no hacello, 2110
seré casado en Turquía "seré casado en Turquía" «Incluso en el sitio más remoto y menos comprobable.» Vid. otra alusión a Turquía como referencia remota en el v. 373 de LPO. . 2111
Esto es verdad, ¡vive Dios!, 2112
porque mi amor es de modo, 2113
que aborrezco aquello todo, 2114
mi Lucrecia, que no es vos. 2115
LUCRECIA
¡Ojalá! 2116
JACINTA
¡Que me tratéis
con falsedad tan notoria! 2117
Decid, ¿no tenéis memoria, 2118
o vergüenza no tenéis? 2119
¿Cómo, si hoy dijistes vos 2120
a Jacinta que la amáis, 2121
agora me lo negáis? 2122
DON GARCÍA
¿Yo a Jacinta? ¡Vive Dios, 2123
que sola con vos he hablado 2124
desde que entré en el lugar! 2125
JACINTA
¡Hasta aquí pudo llegar 2126
el mentir desvergonzado! 2127
Si en lo mismo que yo vi 2128
os atrevéis a mentirme, 2129
¿qué verdad podréis decirme? 2130
Idos con Dios, y de mí 2131
podéis desde aquí pensar, 2132
si otra vez os diere oído, 2133
que por divertirme ha sido; 2134
como quien para quitar 2135
el enfadoso fastidio 2136
de los negocios pesados, 2137
gasta los ratos sobrados 2138
en las fábulas de Ovidio "las fábulas de Ovidio" Se refiere, sin duda, a los muy divulgados y conocidos relatos de las Metamorfosis, que narran las transformaciones, prodigios y maravillas de la mitología. Recuerda Juliá, a este propósito, que en 1609 se imprimió en Burgos la versión de las Metamorfosis hecha por Antonio Pérez Sigles. . 2139
(Vase.)
DON GARCÍA
¡Escuchad, Lucrecia hermosa! 2140
LUCRECIA
Confusa quedo. 2141
(Vase.)
DON GARCÍA
Estoy loco.
¿Verdades valen tan poco? 2142
TRISTÁN
En la boca mentirosa. 2143
DON GARCÍA
¡Que haya dado en no creer 2144
cuanto digo! 2145
TRISTÁN
¿Qué te admiras,
si en cuatro o cinco mentiras 2146
te ha acabado de coger? 2147
De aquí, si lo consideras, 2148
conocerás claramente 2149
que quien en las burlas miente, 2150
pierde el crédito en las veras. 2151

Acto III

[Escena 1 "Escena 1" La acción en casa de don Sancho, al día siguiente, por la mañana. ]

(Sale CAMINO con un papel, dalo a LUCRECIA.)
CAMINO
Este me dio para ti 2152
Tristán, de quien don García 2153
con justa causa confía, 2154
lo mismo que tú de mí; 2155
que aunque su dicha es tan corta, 2156
que sirve, es muy bien nacido "es muy bien nacido" Vid. nota en los vv. 17-18. , 2157
y de suerte ha encarecido 2158
lo que tu respuesta importa, 2159
que jura que don García 2160
está loco. 2161
LUCRECIA
¡Cosa extraña!
¿Es posible que me engaña 2162
quien desta suerte porfía? 2163
El más firme enamorado 2164
se cansa si no es querido, 2165
¿y este puede ser fingido, 2166
tan constante y desdeñado? 2167
CAMINO
Yo, al menos, si en las señales 2168
se conoce el corazón, 2169
ciertos juraré que son, 2170
por las que he visto, sus males; 2171
que quien tu calle pasea 2172
tan constante noche y día, 2173
quien tu espesa celosía 2174
tan atento brujulea "brujulea" «Espía, acecha, mira como por brújula.» , 2175
quien ve que de tu balcón, 2176
cuando él viene te retiras, 2177
y ni te ve ni le miras, 2178
y está firme en tu afición, 2179
quien llora, quien desespera, 2180
quien porque contigo estoy 2181
me da dineros, que es hoy 2182
la señal más verdadera, 2183
yo me afirmo en que decir 2184
que miente, es gran desatino. 2185
LUCRECIA
Bien se echa de ver, Camino, 2186
que no le has visto mentir. 2187
¡Pluguiera a Dios fuera cierto 2188
su amor!, que a decir verdad, 2189
no tarde en mi voluntad 2190
hallaran sus ansias puerto. 2191
Que sus encarecimientos, 2192
aunque no los he creído, 2193
por lo menos han podido 2194
despertar mis pensamientos; 2195
que dado que es necedad 2196
dar crédito al mentiroso, 2197
como el mentir no es forzoso, 2198
y puede decir verdad, 2199
oblígame la esperanza 2200
y el propio amor a creer 2201
que conmigo puede hacer 2202
en sus costumbres mudanza. 2203
Y así, por guardar mi honor, 2204
si me engaña lisonjero, 2205
y si es su amor verdadero, 2206
porque es digno de mi amor, 2207
quiero andar tan advertida 2208
a los bienes y a los daños, 2209
que ni admita sus engaños, 2210
ni sus verdades despida. 2211
CAMINO
De ese parecer estoy. 2212
LUCRECIA
Pues dirásle que cruel 2213
rompí sin vello el papel, 2214
que esta respuesta le doy. 2215
Y luego tú, de tu aljaba "de tu aljaba" «De tu cosecha, como cosa tuya.» , 2216
le di, que no desespere, 2217
y que si verme quisiere, 2218
vaya esta tarde a la otava 2219
de la Madalena "la Madalena" El convento de religiosas agustinas de la Magdalena, de la calle de Atocha, fundado en 1569 y que hoy no existe ya, pues fue demolido en 1836. Estaba en el centro de un Madrid muy literario, el de las calles de Atocha y la Magdalena, muy cerca de los corrales y enfrente de la iglesia de San Sebastián, donde yacen los restos de Alarcón, y donde está registrada —en bautizos, bodas o muertes— buena parte de la nómina de escritores del barroco cortesano. . 2220
CAMINO
Voy.
LUCRECIA
Mi esperanza fundo en ti. 2221
CAMINO
No se perderá por mí, 2222
pues ves que Camino soy. 2223

[Escena 2 "Escena 2" Tras el vacío escénico se reanuda la acción en casa de don Beltrán. ]

(Vanse y salen DON BELTRÁN, DON GARCÍA y TRISTÁN. DON BELTRÁN saca una carta abierta, dala a DON GARCÍA.)
DON BELTRÁN
¿Habéis escrito, García? 2224
DON GARCÍA
Esta noche escribiré. 2225
DON BELTRÁN
Pues abierta os la daré, 2226
porque leyendo la mía, 2227
conforme a mi parecer 2228
a vuestro suegro escribáis; 2229
que determino que vais 2230
vos en persona a traer 2231
vuestra esposa, que es razón: 2232
porque pudiendo traella 2233
vos mismo, enviar por ella, 2234
fuera poca estimación. 2235
DON GARCÍA
Es verdad, mas sin efeto 2236
será agora mi jornada. 2237
DON BELTRÁN
¿Por qué? 2238
DON GARCÍA
Porque está preñada;
y hasta que un dichoso nieto 2239
te dé, no es bien arriesgar 2240
su persona en el camino. 2241
DON BELTRÁN
¡Jesús!, fuera desatino, 2242
estando así, caminar. 2243
Mas dime, ¿cómo hasta aquí 2244
no me lo has dicho, García? 2245
DON GARCÍA
Porque yo no lo sabía; 2246
y en la que ayer recebí 2247
de doña Sancha, me dice 2248
que es cierto el preñado ya. 2249
DON BELTRÁN
Si un nieto varón me da, 2250
hará mi vejez felice. 2251
Muestra, que añadir es bien 2252
(Tómale la carta que le había dado.)
cuánto con esto me alegro: 2253
mas di, ¿cuál es de tu suegro 2254
el propio nombre? 2255
DON GARCÍA
¿De quién?
DON BELTRÁN
De tu suegro. 2256
DON GARCÍA
Aquí me pierdo.
Don Diego. 2257
DON BELTRÁN
O yo me he engañado,
o otras veces le has nombrado 2258
don Pedro. 2259
DON GARCÍA
También me acuerdo
de eso mismo, pero son 2260
suyos, señor, ambos nombres. 2261
DON BELTRÁN
¿Diego y Pedro? 2262
DON GARCÍA
No te asombres;
que por una condición 2263
don Diego se ha de llamar 2264
de su casa el sucesor. 2265
Llamábase mi señor 2266
don Pedro antes de heredar, 2267
y como se puso luego 2268
don Diego, porque heredó, 2269
después acá se llamó 2270
ya don Pedro, ya don Diego. 2271
DON BELTRÁN
No es nueva esa condición "No es nueva esa condición" No eran nada infrecuentes este tipo de cláusulas testamentarias, pero se referían siempre al linaje, no al nombre, pues trataban de perpetuar el vínculo de un apellido a un título o a un mayorazgo, el heredero de los cuales había de asumir junto a la herencia el apellido. 2272
en muchas casas de España. 2273
A escribirle voy. 2274
(Vase.)

[Escena 3]

TRISTÁN
Extraña
fue esta vez tu confusión. 2275
DON GARCÍA
¿Has entendido la historia? 2276
TRISTÁN
Y hubo bien en qué entender. 2277
El que miente ha menester 2278
gran ingenio y gran memoria. 2279
DON GARCÍA
Perdido me vi. 2280
TRISTÁN
Y en eso
pararás al fin, señor. 2281
DON GARCÍA
Entre tanto, de mi amor 2282
veré el bueno o mal suceso. 2283
¿Qué hay de Lucrecia? 2284
TRISTÁN
Imagino,
aunque de dura se precia, 2285
que has de vencer a Lucrecia "Lucrecia" Alusión a la romana Lucrecia, esposa de Tarquino Colatino, que se suicidó después de sufrir el ultraje del último rey romano, Tarquino el Soberbio (Millares). 2286
sin la fuerza de Tarquino. 2287
DON GARCÍA
¿Recibió el billete? 2288
TRISTÁN
Sí,
aunque a Camino mandó 2289
que diga que lo rompió, 2290
que él lo ha fiado de mí. 2291
Y pues lo admitió, no mal 2292
se negocia tu deseo, 2293
si aquel epigrama "aquel epigrama" Libro II, epigrama IX, también citado en Don Domingo de don Blas. Otro epigrama de Marcial se cita en LPO, vv. 1314-1316. creo 2294
que a Nevia escribió Marcial: 2295
"Escribí. No respondió 2296
Nevia, luego dura está; 2297
mas ella se ablandará, 2298
pues lo que escribí leyó." 2299
DON GARCÍA
Que dice verdad sospecho. 2300
TRISTÁN
Camino está de tu parte, 2301
y promete revelarte 2302
los secretos de su pecho; 2303
y que ha de cumplillo espero, 2304
si andas tú cumplido en dar, 2305
que para hacer confesar 2306
no hay cordel "cordel" «Las cuerdas que aprietan a los que ponen quistión de tormento. Apretar los cordeles es necesitar a uno a que confiese lo que le está bien negar» (Covarrubias). como el dinero. 2307
Y aun fuera bueno, señor, 2308
que conquistaras tu ingrata 2309
con dádivas, pues que mata 2310
con flechas de oro el amor. 2311
DON GARCÍA
Nunca te he visto grosero, 2312
sino aquí, en tus pareceres. 2313
¿Es esta de las mujeres 2314
que se rinden por dinero? 2315
TRISTÁN
Virgilio dice que Dido "Virgilio dice que Dido" La historia de los amores de Dido y Eneas la canta Virgilio en la Eneida, y el pasaje concreto aludido es I, 5, 659: Donisgue furentem incendant reginam. 2316
fue del troyano abrasada, 2317
de sus dones obligada 2318
tanto como de Cupido. 2319
¡Y era reina!, no te espantes 2320
de mis pareceres rudos, 2321
que escudos vencen escudos, 2322
diamantes labran diamantes "diamantes labran diamantes" Debieron ser aplaudidos por el público estos versos, pues los encontramos repetidos, como apunta Millares, en La amistad castigada, vv. 1142-1143. . 2323
DON GARCÍA
¿No viste que le ofendió 2324
mi oferta en la Platería? 2325
TRISTÁN
Tu oferta la ofendería, 2326
señor, que tus joyas no. 2327
Por el uso te gobierna, 2328
que a nadie en este lugar, 2329
por desvergonzado en dar, 2330
le quebraron brazo o pierna "le quebraron brazo o pierna" Quebrar brazo o pierna era suplicio aplicado a grandes criminales. . 2331
DON GARCÍA
Dame tú que ella lo quiera, 2332
que darle un mundo imagino. 2333
TRISTÁN
Camino dará camino, 2334
que es el polo desta esfera. 2335
Y porque sepas que está 2336
en buen estado tu amor, 2337
ella le mandó, señor, 2338
que te dijese que hoy va 2339
Lucrecia a la Madalena, 2340
a la fiesta de la Otava, 2341
como que él te lo avisaba. 2342
DON GARCÍA
¿Dulce alivio de mi pena! 2343
¿Con ese espacio me das 2344
nuevas que me vuelven loco? 2345
TRISTÁN
Dóytelas tan poco a poco 2346
porque dure el gusto más. 2347
(Vanse.)

[Escena 4 "Escena 4" La acción se traslada, la tarde del mismo día y tras el vacío escénico, al claustro del convento de la Magdalena, comunicado por puerta con la iglesia. ]

(Salen JACINTA y LUCRECIA, con mantos.)
JACINTA
¿Qué prosigue don García? 2348
LUCRECIA
De modo que con saber 2349
su engañoso proceder, 2350
como tan firme porfía, 2351
casi me tiene dudosa. 2352
JACINTA
Quizá no eres engañada, 2353
que la verdad no es vedada 2354
a la boca mentirosa. 2355
Quizá es verdad que te quiere, 2356
y más donde tu beldad 2357
asegura esa verdad 2358
en cualquiera que te viere. 2359
LUCRECIA
Siempre tú me favoreces; 2360
mas yo lo creyera así, 2361
a no haberte visto a ti, 2362
que al mismo sol obscureces. 2363
JACINTA
Bien sabes tú lo que vales, 2364
y que en esta competencia 2365
nunca ha salido sentencia 2366
por tener votos iguales. 2367
Y no es sola la hermosura 2368
quien causa amoroso ardor, 2369
que también tiene el amor 2370
su pedazo de ventura. 2371
Yo me holgaré que por ti, 2372
amiga, me haya trocado, 2373
y que tú hayas alcanzado 2374
lo que yo no merecí, 2375
porque ni tú tienes culpa, 2376
ni él me tiene obligación. 2377
Pero ve con prevención, 2378
que no te queda disculpa 2379
si te arrojas en amar, 2380
y al fin quedas engañada 2381
de quien estás ya avisada, 2382
que solo sabe engañar. 2383
LUCRECIA
Gracias, Jacinta, te doy, 2384
mas tu sospecha corrige, 2385
que estoy por creerle dije, 2386
no que por quererle estoy. 2387
JACINTA
Obligarate el creer 2388
y querrás, siendo obligada; 2389
y así es corta la jornada, 2390
que hay de creer a querer. 2391
LUCRECIA
Pues, ¿qué dirás si supieres 2392
que un papel he recebido? 2393
JACINTA
Diré que ya le has creído, 2394
y aun diré que ya le quieres. 2395
LUCRECIA
Erráraste, y considera 2396
que tal vez la voluntad 2397
hace por curiosidad 2398
lo que por tu amor no hiciera. 2399
¿Tú no le hablaste gustosa 2400
en la Platería? 2401
JACINTA
Sí.
LUCRECIA
¿Y fuiste, en oírle allí, 2402
enamorada o curiosa? 2403
JACINTA
Curiosa. 2404
LUCRECIA
Pues yo con él
curiosa también he sido, 2405
como tú en haberle oído, 2406
en recebir su papel. 2407
JACINTA
Notorio verás tu error, 2408
si adviertes que es el oír 2409
cortesía, y admitir 2410
un papel, claro favor. 2411
LUCRECIA
Eso fuera a saber él 2412
que su papel recebí; 2413
mas él piensa que rompí, 2414
sin leello, su papel. 2415
JACINTA
Pues con eso es cierta cosa 2416
que curiosidad ha sido. 2417
LUCRECIA
En mi vida me ha valido 2418
tanto gusto el ser curiosa. 2419
Y porque su falsedad 2420
conozcas, escucha y mira, 2421
si es mentira la mentira 2422
que más parece verdad. 2423
(Saca un papel y ábrele y lee en secreto.)

[Escena 5]

(Salen CAMINO, DON GARCÍA y TRISTÁN por otra parte.)
CAMINO
¿Veis la que tiene en la mano 2424
un papel? 2425
DON GARCÍA
Sí.
CAMINO
Pues aquella
es Lucrecia. 2426
DON GARCÍA
¡Oh, causa bella
de dolor tan inhumano! 2427
Ya me abraso de celoso. 2428
¡Oh, Camino, cuánto os debo! 2429
TRISTÁN
Mañana os vestís de nuevo "Mañana os vestís de nuevo" Alusión a las «albricias» que era costumbre dar por una buena noticia, y que solían consistir en vestidos, cadenas de oro, anillos, etc. (Millares). . 2430
CAMINO
Por vos he de ser dichoso. 2431
(Vase.)
DON GARCÍA
Llegarme, Tristán, pretendo 2432
adonde, sin que me vea, 2433
si posible fuere, lea 2434
el papel que está leyendo. 2435
TRISTÁN
No es difícil; que si vas 2436
a esta capilla arrimado, 2437
saliendo por aquel lado, 2438
de espaldas la cogerás. 2439
DON GARCÍA
Bien dices. Ven por aquí. 2440
(Vanse.)
JACINTA
Lee bajo, que darás 2441
mal ejemplo. 2442
LUCRECIA
No me oirás.
Toma y lee para ti. 2443
(Da el papel a JACINTA.)
JACINTA
Ese es mejor parecer. 2444
(Salen TRISTÁN y GARCÍA por otra puerta; cogen de espaldas a las damas.)

[Escena 6]

TRISTÁN
Bien el fin se consiguió. 2445
DON GARCÍA
Tú, si ves mejor que yo, 2446
procura, Tristán, leer. 2447
(Lee JACINTA.)
PAPEL
“Ya que mal crédito cobras 2448
de mis palabras sentidas, 2449
dime si serán creídas, 2450
pues nunca mienten, las obras. 2451
Que si consiste el creerme, 2452
señora, en ser tu marido, 2453
y ha de dar el ser creído 2454
materia al favorecerme, 2455
por este, Lucrecia mía, 2456
que de mi mano te doy 2457
firmado, digo que soy 2458
ya tu esposo. Don García.” 2459
DON GARCÍA
¡Vive Dios que es mi papel! 2460
TRISTÁN
¿Pues qué? ¿No lo vio en su casa? 2461
DON GARCÍA
Por ventura lo repasa, 2462
regalándose con él. 2463
TRISTÁN
Como quiera te está bien. 2464
DON GARCÍA
Como quiera soy dichoso. 2465
JACINTA
Él es breve y compendioso, 2466
o bien siente o miente bien. 2467
DON GARCÍA
A JACINTA. Volved los ojos, señora, 2468
cuyos rayos no resisto. 2469
JACINTA
Cúbrete, pues no te ha visto, 2470
y desengáñate agora. 2471
(Tápanse LUCRECIA y JACINTA.)
LUCRECIA
Disimula y no me nombres. 2472
DON GARCÍA
Corred los delgados velos 2473
a ese asombro de los cielos, 2474
a ese cielo de los hombres. 2475
¿Posible es que os llego a ver, 2476
homicida de mi vida? 2477
Mas como sois mi homicida, 2478
en la iglesia hubo de ser "en la iglesia hubo de ser" El delincuente, una vez cometido el asesinato, corría a retraerse (como se dice en seguida) a la iglesia, donde gozaba del derecho de asilo y la justicia no podía detenerlo. : 2479
si os obliga a retraer 2480
mi muerte, no hayáis temor, 2481
que de las leyes de amor 2482
es tan grande el desconcierto, 2483
que dejan preso al que es muerto, 2484
y libre al que es matador. 2485
Ya espero que de mi pena 2486
estáis, mi bien, condolida, 2487
si el estar arrepentida 2488
os trajo a la Madalena "os trajo a la Madalena" Ejemplo y patrona de las pecadoras arrepentidas fue María Magdalena, y su invocación regía el convento madrileño. . 2489
Ved cómo el amor ordena 2490
recompensa al mal que siento, 2491
pues si yo llevé el tormento 2492
de vuestra crueldad, señora, 2493
la gloria me llevo agora 2494
de vuestro arrepentimiento. 2495
¿No me habláis, dueño querido? 2496
¿No os obliga el mal que paso? 2497
¿Arrepentisos acaso 2498
de haberos arrepentido? 2499
Que advirtáis, señora, os pido 2500
que otra vez me mataréis: 2501
si porque en la iglesia os veis 2502
probáis en mí los aceros, 2503
mirad que no ha de valeros 2504
si en ella el delito hacéis "si en ella el delito hacéis" El derecho de asilo no protegía a quien delinquiese dentro de la misma iglesia. . 2505
JACINTA
¿Conocéisme? 2506
DON GARCÍA
¡Y bien, por Dios!
Tanto que desde aquel día 2507
que os hablé en la Platería, 2508
no me conozco por vos; 2509
de suerte que de los dos 2510
vivo más en vos que en mí; 2511
que tanto, desde que os vi, 2512
en vos transformado estoy, 2513
que ni conozco el que soy, 2514
ni me acuerdo del que fui. 2515
JACINTA
Bien se echa de ver que estáis 2516
del que fuistes olvidado, 2517
pues sin ver que sois casado 2518
nuevo amor solicitáis. 2519
DON GARCÍA
¿Yo casado? ¿En eso dais? 2520
JACINTA
¿Pues no? 2521
DON GARCÍA
¡Qué vana porfía!
Fue, por Dios, invención mía, 2522
por ser vuestro. 2523
JACINTA
O por no sello;
y si os vuelven a hablar dello, 2524
seréis casado en Turquía. 2525
DON GARCÍA
Y vuelvo a jurar, ¡por Dios!, 2526
que en este amoroso estado 2527
para todos soy casado, 2528
y soltero para vos. 2529
JACINTA
¿Ves tu desengaño? 2530
LUCRECIA
¡Ah, cielos!
¿Apenas una centella 2531
siento de amor, y ya della 2532
nacen vulcanes de celos? 2533
DON GARCÍA
Aquella noche, señora, 2534
que en el balcón os hablé, 2535
¿todo el caso no os conté? 2536
JACINTA
¿A mí en balcón? 2537
LUCRECIA
¡Ah, traidora!
JACINTA
Advertid que os engañáis. 2538
¿Vos me hablastes? 2539
DON GARCÍA
¡Bien, por Dios!
LUCRECIA
¿Hablaisle de noche vos, 2540
y a mí consejos me dais? 2541
DON GARCÍA
Y el papel que recebistes, 2542
¿negareislo? 2543
JACINTA
¿Yo papel?
LUCRECIA
¡Ved qué amiga tan fiel! 2544
DON GARCÍA
Y sé yo que lo leístes. 2545
JACINTA
Pasar por donaire puede, 2546
cuando no daña, el mentir; 2547
mas no se puede sufrir 2548
cuando ese límite excede. 2549
DON GARCÍA
¿No os hablé en vuestro balcón, 2550
Lucrecia, tres noches ha? 2551
JACINTA
¿Yo, Lucrecia? ¡Bueno va!; 2552
toro nuevo, otra invención: 2553
a Lucrecia ha conocido, 2554
y es muy cierto el adoralla, 2555
pues finge, por no enojalla, 2556
que por ella me ha tenido. 2557
LUCRECIA
Todo lo entiendo. ¡Ah, traidora! 2558
Sin duda que le avisó 2559
que la tapada fui yo, 2560
y quiere enmendallo agora 2561
con fingir que fue el tenella 2562
por mí, la causa de hablalla. 2563
TRISTÁN
Negar debe de importalla, 2564
por la que está junto della, 2565
ser Lucrecia. 2566
DON GARCÍA
Así lo entiendo;
que si por mí lo negara, 2567
encubriera ya la cara. 2568
Pero no se conociendo, 2569
¿se hablaran las dos? 2570
TRISTÁN
Por puntos "Por puntos" «A menudo.»
suele en las iglesias verse, 2571
que parlan, sin conocerse, 2572
los que aciertan a estar juntos. 2573
DON GARCÍA
Dices bien. 2574
TRISTÁN
Fingiendo agora
que se engañaron tus ojos, 2575
lo enmendarás. 2576
DON GARCÍA
Los antojos
de un ardiente amor, señora, 2577
me tienen tan deslumbrado, 2578
que por otra os he tenido; 2579
perdonad, que yerro ha sido 2580
de esa cortina causado. 2581
Que como a la fantasía 2582
fácil engaña el deseo, 2583
cualquiera dama que veo, 2584
se me figura la mía. 2585
JACINTA
Entendile la intención. 2586
LUCRECIA
Avisole la taimada. 2587
JACINTA
Según eso, la adorada 2588
es Lucrecia. 2589
DON GARCÍA
El corazón,
desde el punto que la vi, 2590
la hizo dueño de mi fe. 2591
JACINTA
¡Bueno es esto! 2592
LUCRECIA
¡Que esta esté
haciendo burla de mí! 2593
No me doy por entendida, 2594
por no hacer aquí un exceso. 2595
JACINTA
Pues yo pienso que, a estar de eso 2596
cierta, os fuera agradecida 2597
Lucrecia. 2598
DON GARCÍA
¿Tratáis con ella?
JACINTA
Trato y es amiga mía; 2599
tanto que me atrevería 2600
a afirmar que en mí y en ella 2601
vive solo un corazón. 2602
DON GARCÍA
Si eres tú, bien claro está. 2603
¡Qué bien a entender me da 2604
su recato y su intención! 2605
Pues ya que mi dicha ordena 2606
tan buena ocasión, señora, 2607
pues sois ángel, sed agora 2608
mensajera de mi pena. 2609
Mi firmeza le decid; 2610
y perdonadme si os doy 2611
este oficio. 2612
TRISTÁN
Oficio es hoy
de las mozas en Madrid. 2613
DON GARCÍA
Persuadilda que a tan grande 2614
amor, ingrata no sea. 2615
JACINTA
Hacelde vos que lo crea, 2616
que yo la haré que se ablande. 2617
DON GARCÍA
¿Por qué no creerá que muero, 2618
pues he visto su beldad? 2619
JACINTA
Porque, si os digo verdad, 2620
no os tiene por verdadero. 2621
DON GARCÍA
Esta es verdad, ¡vive Dios! 2622
JACINTA
Hacelde vos que lo crea. 2623
¿Qué importa que verdad sea, 2624
si el que la dice sois vos? 2625
Que la boca mentirosa 2626
incurre en tan torpe mengua, 2627
que solamente en su lengua 2628
es la verdad sospechosa. 2629
DON GARCÍA
Señora... 2630
JACINTA
¡Basta!, mirad
que dais nota. 2631
DON GARCÍA
Yo obedezco.
JACINTA
¿Vas contenta? 2632
LUCRECIA
Yo agradezco,
Jacinta, tu voluntad. 2633
(Vanse.)

[Escena 7]

DON GARCÍA
¿No ha estado aguda Lucrecia? 2634
¡Con qué astucia dio a entender 2635
que le importaba no ser 2636
Lucrecia! 2637
TRISTÁN
A fe que no es necia.
DON GARCÍA
Sin duda que no quería 2638
que la conociese aquella 2639
que estaba hablando con ella. 2640
TRISTÁN
Claro está que no podía 2641
obligalla otra ocasión 2642
a negar cosa tan clara; 2643
porque a ti no te negara 2644
que te habló por su balcón, 2645
pues ella misma tocó 2646
los puntos de que tratastes 2647
cuando por él os hablastes. 2648
DON GARCÍA
En eso bien me mostró 2649
que de mí no se encubría. 2650
TRISTÁN
Y por eso dijo aquello: 2651
"y si os vuelven a hablar dello, 2652
seréis casado en Turquía". 2653
Y esta conjetura abona 2654
más claramente el negar 2655
que era Lucrecia, y tratar 2656
luego en tercera persona 2657
de sus propios pensamientos, 2658
diciéndote que sabía 2659
que Lucrecia pagaría 2660
tus amorosos intentos, 2661
con que tú hicieses, señor, 2662
que los llegase a creer. 2663
DON GARCÍA
¡Ah, Tristán!, ¿qué puedo hacer 2664
para acreditar mi amor? 2665
TRISTÁN
¿Tú quieres casarte? 2666
DON GARCÍA
Sí.
TRISTÁN
Pues pídela. 2667
DON GARCÍA
¿Y si resiste?
TRISTÁN
Parece que no la oíste 2668
lo que dijo agora aquí: 2669
“Hacelde vos que lo crea, 2670
que yo la haré que se ablande.” 2671
¿Qué indicio quieres más grande 2672
de que ser tuya desea? 2673
Quien tus papeles recibe, 2674
quien te habla en sus ventanas, 2675
muestras ha dado bien llanas 2676
de la afición con que vive. 2677
El pensar que eres casado 2678
la refrena solamente, 2679
y queda ese inconveniente 2680
con casarte remediado; 2681
pues es el mismo casarte, 2682
siendo tan gran caballero, 2683
información de soltero, 2684
y cuando quiera obligarte 2685
a que des información, 2686
por el temor con que va 2687
de tus engaños, no está 2688
Salamanca en el Japón. 2689
DON GARCÍA
Sí está para quien desea, 2690
que son ya siglos en mí 2691
los instantes. 2692
TRISTÁN
Pues aquí,
¿no habrá quien testigo sea? 2693
DON GARCÍA
Puede ser. 2694
TRISTÁN
Es fácil cosa.
DON GARCÍA
Al punto los buscaré. 2695
TRISTÁN
Uno yo te le daré. 2696
DON GARCÍA
¿Y quién es? 2697
TRISTÁN
Don Juan de Sosa.
DON GARCÍA
¿Quién? ¿Don Juan de Sosa? 2698
TRISTÁN
Sí.
DON GARCÍA
Bien lo sabe. 2699
TRISTÁN
Desde el día
que te habló en la Platería, 2700
no le he visto, ni él a ti. 2701
Y aunque siempre he deseado 2702
saber qué pesar te dio 2703
el papel que te escribió, 2704
nunca te lo he preguntado, 2705
viendo que entonces severo 2706
negaste y descolorido; 2707
mas agora, que ha venido 2708
tan a propósito, quiero 2709
pensar que puedo, señor, 2710
pues secretario me has hecho 2711
del archivo de tu pecho, 2712
y se pasó aquel furor. 2713
DON GARCÍA
Yo te lo quiero contar, 2714
que pues sé por experiencia 2715
tu secreto y tu prudencia, 2716
bien te lo puedo fiar. 2717
A las siete de la tarde 2718
me escribió que me aguardaba 2719
en San Blas don Juan de Sosa 2720
para un caso de importancia. 2721
Callé, por ser desafío, 2722
que quiere el que no lo calla 2723
que le estorben o le ayuden, 2724
cobardes acciones ambas. 2725
Llegué al aplazado sitio, 2726
donde don Juan me aguardaba 2727
con su espada y con sus celos, 2728
que son armas de ventaja. 2729
Su sentimiento propuso, 2730
satisfice a su demanda, 2731
y por quedar bien, al fin, 2732
desnudamos las espadas. 2733
Elegí mi medio "mi medio" Distancia del adversario. Reyes recurre como autoridad a Luis Pacheco de Narváez, Modo fácil y nuevo para examinarse los maestros en la destreza de las armas, 1625, con edición moderna en Madrid, 1898. A Pacheco lo cita Alarcón en el v. 1275 de LPO. Escribe Pacheco: «La regla general es que la punta de la espada contraria, sea larga o corta, no haya de pasar de la muñeca del diestro» (p. 59). Todo el pasaje que sigue recuerda inevitablemente la mofa de Quevedo, en El buscón, II, 1, de un esgrimidor discípulo de Pacheco. al punto, 2734
y haciéndole una ganancia 2735
por los grados del perfil "por los grados del perfil" Consiste esta treta en salirse de la línea de combate y herir desde afuera, op. cit., pp. 52, 55 y 57. 2736
le di una fuerte estocada. 2737
Sagrado fue de su vida 2738
un Agnus Dei "un Agnus Dei" «Unos pedazos de cera blanca, amasados por el papa, con polvos de reliquias de santos, a quien sirven y asisten para esto algunos cardenales y prelados: métese esta cera entre dos formas, que la una tiene abierta a cincel la forma de un cordero con la inscripción Agnus dei, y la otra la imagen de Christo, de nuestra Señora, u de algún santo, con su inscripción, y el nombre del pontífice, que los hace y bendice: y assí salen estas formas en la cera de medio relieve, y regularmente de hechura circular o elyptica» (DA). que llevaba, 2739
que topando en él la punta, 2740
hizo dos partes mi espada. 2741
Él sacó pies del gran golpe "Él sacó pies del gran golpe" Sacar pies es retirarse en orden, sin perder la cara ni volver la espalda, jugando con los pies. , 2742
pero con ardiente rabia 2743
vino tirando una punta "vino tirando una punta" Lanzando una estocada. : 2744
mas yo por la parte flaca 2745
cogí su espada, formando 2746
un atajo "un atajo" «Yo le sujeté la espada por un último tercio hacia la punta (“parte flaca”) y se la crucé reteniéndola (“forme un atajo”).» . Él presto saca "Él presto saca" Don Juan zafa su espada del atajo, «corriendo filos», esto es, deslizándola sobre la de don García y aprovechándole el hecho de que la espada de éste ha perdido en el tropiezo con el Agnus Dei dos tercios de su longitud. 2747
(como la respiración 2748
tan corta línea le tapa, 2749
por faltarle los dos tercios 2750
a mi poco fiel espada) 2751
la suya, corriendo filos; 2752
y como cerca me halla 2753
(porque yo busqué el estrecho, 2754
por la falta de mis armas), 2755
a la cabeza, furioso, 2756
me tiró una cuchillada. 2757
Recibila en el principio "Recibila en el principio" Don García logra parar la estocada cerca de la empuñadura, cuando apenas está iniciada y todavía no ha cobrado fuerza (se llama entonces «cuchillada baja»). 2758
de su formación y baja, 2759
matándole el movimiento 2760
sobre la suya mi espada. 2761
¡Aquí fue Troya! Saqué 2762
un revés con tal pujanza, 2763
que la falta de mi acero 2764
hizo allí muy poca falta; 2765
que abriéndole en la cabeza 2766
un palmo de cuchillada, 2767
vino sin sentido al suelo, 2768
y aun sospecho que sin alma. 2769
Dejele así, y con secreto 2770
me vine. Esto es lo que pasa "Esto es lo que pasa" He aquí una de las cuatro ocasiones en que don García inventa una monumental mentira. Las otras tres son: al presentarse como rico indiano (I, 5), al relatar el fabuloso banquete en el Sotillo (I, 7) y al improvisar su matrimonio en Salamanca (II,9). Todas ellas (salvo la primera, más sobria) se caracterizan por la riqueza de detalles y lo bien y artísticamente amañado de las circunstancias. Como ha escrito Riley, es uno de los mejores estudios críticos sobre la obra de Alarcón (en Parr [ed.] Critical Essays, op. cit., pp 225-226), don García es un joven muy imaginativo, de un tipo poco usual pero no desconocido. En la contemporánea teoría del carácter se halla perfectamente diagnosticado, como puede verse en el Galateo español (1582?) de Gracián Dantisco: «... algunos tan amigos de decir mentiras que las dicen sin tirar a algún fin de provecho ni de daño, sino sólo porque la mentira de suyo les place, como el bebedor de vino que lo bebe muchas veces, no por sed ni necesidad que tenga, sino sólo por la gula de beber; y embriáganse tanto en decirlas que, afirmando cosas imposibles, quieren ser creídos.» El diagnóstico de Gracián Dantisco coincide, pues, bastante con el de don Beltrán (veáse II 9). Su temperamento básico es como aquel que describe Huarte de San Juan en su Examen de ingenios para las ciencias (1575) y que se basa en «cierta diferencia de imaginativa, que combida al hombre a fictiones y mentiras», categoría a la cual pertenecen los poetas. Su principal motivación al mentir es el deseo de afirmarse ante los demás, convirtiéndose en el centro de atención, asombrándolos y admirándolos (vid. I 8), cosa por otra parte explicable en un segundón arrancado de pronto de su situación y convertido en primogénito, a quien el padre sobrecarga de unas exigencias y expectativas sociales a las que hasta el momento no tenía por qué hacer frente. De ahí, como explica Riley, su necesidad de afirmarse, de estar a la altura, de no ser sorprendido por nada ni por nadie. Y sin embargo, a lo largo de toda la obra, no aparece claro si la necesidad de mentir es el producto de la inseguridad de «la edad» o de las circunstancias, con lo que podría superarse con los años y las responsabilidades (tal como espera conseguir don Beltrán), o es el producto de una «inclinación» natural, que si no es combatida por la razón (tal como pensaba la psicología de la época), puede arrastrar al mal sin remedio. El primer caso es el representado por don Domingo y don Juan en Don Domingo de Don Blas, como hemos visto en la Introducción, en el que la naturaleza o inclinación (buena) vencerá a la costumbre (mala), cuando circunstancias de excepción lo provocan. Pero no es fácil de asegurar si don García, que tiene muchas virtudes naturales, vive la mentira como una circunstancia de su vida o como una tendencia irrefrenable pero, además, favorecida, incluso utilizada conscientemente para hacer mal a quienes le rodean (don Beltrán, Jacinta). A través del planteamiento psicológico, examinado por Riley, aquello que se debate en el fondo es un problema de culpabilidad moral: ¿hasta qué punto es culpable don García por sus mentiras? Pero Alarcón no proporciona una respuesta definitiva: deja el dilema abierto. , 2771
y de no verle estos días, 2772
Tristán, es esta la causa. 2773
TRISTÁN
¡Qué suceso tan extraño! 2774
¿Y si murió? 2775
DON GARCÍA
Cosa es clara
porque hasta los mismos sesos 2776
esparció por la campaña. 2777
TRISTÁN
Pobre don Juan... mas, ¿no es este 2778
que viene aquí? 2779

[Escena 8]

(Salen DON JUAN y BELTRÁN por otra parte.)
DON GARCÍA
Cosa extraña.
TRISTÁN
¿También a mí me la pegas? 2780
¿Al secretario del alma? 2781
Por Dios, que se lo creí!, 2782
con conocelle las mañas. 2783
¿Mas a quién no engañarán 2784
mentiras también trobadas? 2785
DON GARCÍA
Sin duda que le han curado 2786
por ensalmo "ensalmo" «Cierto modo de curar con oraciones unas voces solas, otras aplicando juntamente algunos remedios» (Covarrubias). . 2787
TRISTÁN
Cuchillada
que rompió los mismos sesos, 2788
¿en tan breve tiempo sana? 2789
DON GARCÍA
¿Es mucho? Ensalmo sé yo 2790
con que un hombre en Salamanca, 2791
a quien cortaron a cercén 2792
un brazo con media espalda, 2793
volviéndosele a pegar, 2794
en menos de una semana "en menos de una semana" Inevitablemente recuerda este pasaje a aquel del Quijote en que el caballero de la triste figura adoctrina a Sancho sobre el bálsamo de Fierabrás (I, 10): «Es un bálsamo —respondió don Quijote—, de quien tengo la receta en la memoria, con el cual no hay que tener temor a la muerte, ni hay pensar morir de ferida alguna; y así, cuando yo lo haga y te le dé, no tienes más que hacer sino cuando vieres que en alguna batalla me han partido por medio del cuerpo, como muchas veces suele acontecer, bonitamente la parte del cuerpo que hubiere caído en el suelo, y con mucha sotileza antes que la sangre se hiele, la pondrás sobre la otra mitad que quedare en la silla, advirtiendo de encajalla igualmente y al justo; luego me darás a beber sólo dos tragos del bálsamo que he dicho, y verásme quedar más sano que una manzana.» «Si eso hay —dijo Panza—, yo renuncio desde aquí el gobierno de la prometida ínsula, y no quiero otra cosa en pago de mis muchos y buenos servicios, sino que vuestra merced me dé la receta de ese extremado licor.» 2795
quedó tan sano y tan bueno 2796
como primero. 2797
TRISTÁN
¡Ya escampa!
DON GARCÍA
Esto no me lo contaron, 2798
yo lo vi mismo. 2799
TRISTÁN
Eso basta.
DON GARCÍA
De la verdad, ¡por la vida!, 2800
no quitaré una palabra. 2801
TRISTÁN
¿Que ninguno se conozca? 2802
Señor, mis servicios paga 2803
con enseñarme ese ensalmo. 2804
DON GARCÍA
Está en dicciones hebraicas "Está en dicciones hebraicas" Del hermetismo se han valido siempre ensalmadores, curanderos y aún doctores en medicina. Quevedo, en Las zahúrdas de Plutón, como ha recordado Millares, dejaba constancia del recurso al hermetismo judaico: «Gente es ésta ensalmadora que jamás hubo nadie que se quejase dellos: porque si les sanan antes, se lo agradecen; y si los matan, no se pueden quejar, y siempre les agradecen lo que hacen, y dan contento: porque si sanan, el enfermo los regaña; y si matan, el heredero les agradece el trabajo. Si curan con agua y trapos la herida que sanará por virtud de naturaleza, dicen que es por ciertas palabras virtuosas que les enseñó un judío. ¡Mirad que buen origen de palabras virtuosas!» La identificación entre medicina, magia y raza judía perduró largo tiempo y cuando el Romanticismo elabora la fórmula de la novela histórica, no olvida nunca incluir como ingrediente a un sabio judío, experto en ungüentos, como el Abraham del Sancho Saldaña de Espronceda, por ejemplo. , 2805
y si no sabes la lengua, 2806
no has de saber pronunciarlas. 2807
TRISTÁN
¿Y tú sábesla? 2808
DON GARCÍA
¡Qué bueno!
Mejor que la castellana: 2809
hablo diez lenguas. 2810
TRISTÁN
Y todas
para mentir no te bastan. 2811
Cuerpo de verdades lleno 2812
con razón el tuyo llaman, 2813
pues ninguna sale dél, 2814
ni hay mentira que no salga. 2815
DON BELTRÁN
A DON JUAN. ¿Qué decís? 2816
DON JUAN
Esto es verdad:
ni caballero ni dama 2817
tiene, si mal no me acuerdo, 2818
de esos nombres Salamanca. 2819
DON BELTRÁN
Sin duda que fue invención 2820
de García, cosa es clara. 2821
Disimular me conviene. 2822
Gocéis por edades largas 2823
con una rica encomienda 2824
de la Cruz de Calatrava "de la Cruz de Calatrava" Vid. nota a los vv. 966-982. . 2825
DON JUAN
Creed que siempre he de ser 2826
más vuestro, cuanto más valga, 2827
y perdonadme que ahora, 2828
por andar dando las gracias 2829
a esos señores "a esos señores" No sabemos de quiénes se trata, pero probablemente representan estos comparsas a quienes han negociado la concesión del hábito a don Juan. , no os voy 2830
sirviendo hasta vuestra casa. 2831
(Vase.)

[Escena 9]

DON BELTRÁN
¡Válgame Dios! ¿Es posible 2832
que a mí no me perdonaran 2833
las costumbres deste mozo? 2834
¿Que aun a mí, en mis propias canas, 2835
me mintiese, al mismo tiempo 2836
que riñéndoselo estaba? 2837
¿Y que le creyese yo 2838
en cosa tan de importancia 2839
tan presto, habiendo ya oído 2840
de sus engaños la fama? 2841
Mas, ¿quién creyera que a mí 2842
me mintiera, cuando estaba 2843
reprehendiéndole eso mismo? 2844
Y, ¿qué juez se recelara 2845
que el mismo ladrón le robe, 2846
de cuyo castigo trata? 2847
TRISTÁN
¿Determínaste a llegar? 2848
DON GARCÍA
Sí, Tristán. 2849
TRISTÁN
Pues Dios te valga.
DON GARCÍA
Padre... 2850
DON BELTRÁN
No me llames padre,
vil, enemigo me llama, 2851
que no tiene sangre mía 2852
quien no me parece en nada. 2853
Quítate de ante mis ojos, 2854
que, ¡por Dios!, si no mirara... 2855
TRISTÁN
El mar está por el cielo: 2856
mejor ocasión aguarda. 2857
DON BELTRÁN
¡Cielos! ¿Qué castigo es este? 2858
¿Es posible que a quien ama 2859
la verdad, como yo, un hijo 2860
de condición tan contraria 2861
le diésedes? ¿Es posible 2862
que quien tanto su honor guarda, 2863
como yo, engrendrase un hijo 2864
de inclinaciones tan bajas, 2865
y a Gabriel, que honor y vida 2866
daba a mi sangre y mis canas, 2867
llevásedes tan en flor? 2868
Cosas son, que a no mirarlas 2869
como cristiano... 2870
DON GARCÍA
¿Qué es esto?
TRISTÁN
Quítate de aquí, ¿qué aguardas? 2871
DON BELTRÁN
Déjanos solos, Tristán... 2872
pero vuelve, no te vayas. 2873
Por ventura la vergüenza 2874
de que sepas tú su infamia 2875
podrá en él lo que no pudo 2876
el respeto de mis canas. 2877
Y cuando ni esta vergüenza 2878
le obligue a enmendar sus faltas, 2879
servirale por lo menos 2880
de castigo el publicallas. 2881
Di, liviano, ¿qué fin llevas? 2882
Loco, di, ¿qué gusto sacas 2883
de mentir tan sin recato? 2884
Y cuando con todos vayas 2885
tras tu inclinación, ¿conmigo 2886
siquiera no te enfrenaras? 2887
¿Con qué intento el matrimonio 2888
fingiste de Salamanca? 2889
¿Para quitarles también 2890
el crédito a mis palabras? 2891
¿Con qué cara hablaré yo 2892
a los que dije que estabas 2893
con doña Sancha de Herrera 2894
desposado? ¿Con qué cara, 2895
cuando sabiendo que fue 2896
fingida esta doña Sancha, 2897
por cómplices del embuste 2898
infamen mis nobles canas? 2899
¿Qué medio tomaré yo 2900
que saque bien esta mancha, 2901
pues a mejor negociar, 2902
si de mí quiero quitarla 2903
he de ponerla en mi hijo, 2904
y diciendo que la causa 2905
fuiste tú, he de ser yo mismo 2906
pregonero de tu infamia? 2907
Si algún cuidado amoroso 2908
te obligó a que me engañaras, 2909
¿qué enemigo te oprimía, 2910
qué puñal te amenazaba 2911
sino un padre, padre al fin? 2912
Que este nombre solo basta 2913
para saber de qué modo 2914
le enternecieran tus ansias. 2915
Un viejo, que fue mancebo, 2916
y sabe bien la pujanza 2917
con que en pechos juveniles 2918
prenden amorosas llamas. 2919
DON GARCÍA
Pues si lo sabes, y entonces 2920
para excusarme bastara, 2921
para que mi error perdones 2922
agora, padre, me valga. 2923
Parecerme que sería 2924
respetar poco tus canas 2925
no obedecerte, pudiendo, 2926
me obligó a que te engañara. 2927
Error fue, no fue delito; 2928
no fue culpa, fue ignorancia; 2929
la causa amor, tú mi padre, 2930
pues tú dices que esto basta. 2931
Y ya que el daño supiste, 2932
escucha la hermosa causa, 2933
porque el mismo dañador 2934
el daño te satisfaga. 2935
Doña Lucrecia, la hija 2936
de don Juan de Luna, es alma 2937
desta vida, es principal, 2938
y heredera de su casa. 2939
Y para hacerme dichoso 2940
con su hermosa mano, falta 2941
solo que tú lo consientas, 2942
y declares que la fama 2943
de ser yo casado tuvo 2944
ese principio, y es falsa. 2945
DON BELTRÁN
¡No, no! ¡Jesús! ¡Calla! ¿En otra 2946
habías de meterme? ¡Basta! 2947
Ya, si dices que esta es luz, 2948
he de pensar que me engañas. 2949
DON GARCÍA
No, señor. Lo que a las obras 2950
se remite es verdad clara, 2951
y Tristán, de quien te fías, 2952
es testigo de mis ansias. 2953
Dilo, Tristán. 2954
TRISTÁN
Sí, señor,
lo que dice es lo que pasa. 2955
DON BELTRÁN
¿No te corres desto? Di, 2956
¿no te avergüenza que hayas 2957
menester que tu criado 2958
acredite lo que hablas? 2959
Ahora bien, yo quiero hablar 2960
a don Juan, y el cielo haga 2961
que te dé a Lucrecia, que eres 2962
tal, que ella es la engañada. 2963
Mas primero he de informarme 2964
en esto de Salamanca; 2965
que ya temo que en decirme 2966
que me engañaste, me engañas. 2967
Que aunque la verdad sabía 2968
antes que a hablarte llegara, 2969
la has hecho ya sospechosa 2970
tú, con sólo confesarla. 2971
(Vase.)
DON GARCÍA
Bien se ha hecho. 2972
TRISTÁN
¿Y cómo bien?
Que yo pensé que hoy probabas 2973
en ti aquel salmo hebreo, 2974
que brazos cortados sana. 2975
(Vanse.)

[Escena 10 "Escena 10" Tras el vacío escénico cambia el lugar de la acción a un jardín cercano al río, la noche del mismo día. ]

(Salen DON JUAN [de Luna], viejo, y DON SANCHO.)
DON JUAN, viejo
Parece que la noche ha refrescado. 2976
DON SANCHO
Señor don Juan de Luna, para el río "para el río" «Para ir a cenar al río.» 2977
este es fresco en mi edad demasiado. 2978
DON JUAN, viejo
Mejor será que en ese jardín mío 2979
se nos ponga la mesa, y que gocemos 2980
la cena con sazón, templado el frío. 2981
DON SANCHO
Discreto parecer. Noche tendremos 2982
que dar a Manzanares más templada, 2983
que ofenden la salud estos extremos. 2984
DON JUAN, viejo
A dentro. Gozad de vuestra hermosa convidada 2985
por esta noche en el jardín, Lucrecia. 2986
DON SANCHO
Veaisla, quiera Dios, bien empleada "bien empleada" «Quiera Dios que la veáis bien casada.» , 2987
que es un ángel. 2988
DON JUAN, viejo
Demás de que no es necia,
y ser cual veis "y ser cual veis" «Y con ser, como veis...» , don Sancho, tan hermosa, 2989
menos que la virtud la vida precia. 2990

[Escena 11]

(Sale un CRIADO.)
CRIADO
Preguntando por vos, don Juan de Sosa 2991
a la puerta llegó, y pide licencia. 2992
DON SANCHO
¿A tal hora? 2993
DON JUAN, viejo
Será ocasión forzosa.
DON SANCHO
Entre el señor don Juan. 2994

[Escena 12]

(Sale DON JUAN, galán, con un papel.)
DON JUAN
A esa presencia,
sin el papel que veis, nunca llegara; 2995
mas ya con él, faltaba la paciencia, 2996
que no quiso el amor que dilatara 2997
la nueva un punto, si alcanzar la gloria 2998
consiste en eso, de mi prenda cara. 2999
Ya el hábito salió "Ya el hábito salió" «Ya se ha concedido el hábito.» Vid. nota a los vv. 966-982. ; si en la memoria 3000
la palabra tenéis que me habéis dado, 3001
colmaréis con cumplirla mi vitoria. 3002
DON SANCHO
Mi fe, señor don Juan, habéis premiado, 3003
con no haber esta nueva tan dichosa 3004
por un momento solo dilatado. 3005
A darla voy a mi Jacinta hermosa, 3006
y perdonad, que por estar desnuda "por estar desnuda" «Sin arreglar.» , 3007
no la mando salir. 3008
(Vase.)
DON JUAN, viejo
Por cierta cosa
tuve siempre el vencer, que el cielo ayuda 3009
la verdad más oculta y apremïada; 3010
dilación pudo haber, pero no duda "dilación pudo haber, pero no duda" Estos versos aluden a lo mucho que ha costado demostrar la «verdad oculta» de la pureza de sangre y de la nobleza de don Juan, condiciones necesarias para la obtención del hábito de Calatrava. . 3011

[Escena 13]

(Salen DON GARCÍA, DON BELTRÁN y TRISTÁN por otra parte.)
DON BELTRÁN
Esta no es ocasión acomodada 3012
de hablarle, que hay visita, y una cosa 3013
tan grave a solas ha de ser tratada. 3014
DON GARCÍA
Antes nos servirá don Juan de Sosa 3015
en lo de Salamanca por testigo. 3016
DON BELTRÁN
¡Que lo hayáis menester! ¡Qué infame cosa! 3017
En tanto que a don Juan de Luna digo 3018
nuestra intención, podréis entretenello. 3019
DON JUAN, viejo
Amigo don Beltrán... 3020
DON BELTRÁN
Don Juan amigo...
DON JUAN, viejo
¿A tales horas tal exceso? 3021
DON BELTRÁN
En ello
conoceréis que estoy enamorado. 3022
DON JUAN, viejo
Dichosa la que pudo merecello. 3023
DON BELTRÁN
Perdón me habéis de dar, que haber hallado 3024
la puerta abierta, y la amistad que os tengo, 3025
para entrar sin licencia me la han dado. 3026
DON JUAN, viejo
Cumplimientos dejad cuando prevengo 3027
el pecho a la ocasión desta venida. 3028
DON BELTRÁN
Quiero deciros pues a lo que vengo. 3029
DON GARCÍA
Pudo, señor don Juan, ser oprimida 3030
de algún pecho, de envidia emponzoñado, 3031
verdad tan clara "verdad tan clara" De nuevo alusión a los impedimentos para obtener el hábito, provocados, sin duda, por alguna maledicencia o acusación que pusiese en duda la pureza de sangre de don Juan, cosa bastante común en la época. , pero no vencida. 3032
Podéis, ¡por Dios!, creer que me ha alegrado 3033
vuestra vitoria. 3034
DON JUAN
De quien sois lo creo.
DON GARCÍA
Del hábito gocéis encomendado "encomendado" Como en el v. 2824 se desea a don Juan que del hábito pase a la encomienda. Vid. nota a los vv. 966-982. 3035
como vos merecéis y yo deseo. 3036
DON JUAN, viejo
Es en eso Lucrecia tan dichosa, 3037
que pienso que es soñado el bien que veo. 3038
Con perdón del señor don Juan de Sosa, 3039
oíd una palabra, don García; 3040
que a Lucrecia queréis por vuestra esposa 3041
me ha dicho don Beltrán. 3042
DON GARCÍA
El alma mía,
mi dicha, honor y vida está en su mano. 3043
DON JUAN, viejo
Yo desde aquí por ella os doy la mía; 3044
(Danse las manos.)
que como yo sé en eso lo que gano, 3045
lo sabe ella también, según la he oído 3046
hablar de vos. 3047
DON GARCÍA
Por bien tan soberano
los pies, señor don Juan de Luna, os pido. 3048

[Escena 14]

(Salen DON SANCHO, JACINTA y LUCRECIA.)
LUCRECIA
Al fin, tras tantos contrastes, 3049
tu dulce esperanza logras. 3050
JACINTA
Con que tú logres la tuya 3051
seré del todo dichosa. 3052
DON JUAN, viejo
Ella sale con Jacinta, 3053
ajena de tanta gloria, 3054
más de calor descompuesta, 3055
que aderezada de boda. 3056
Dejad que albricias le pida 3057
de una nueva tan dichosa. 3058
DON BELTRÁN
Acá está don Sancho. ¡Mira 3059
en qué vengo a verme agora! 3060
DON GARCÍA
Yerros causados de amor 3061
quien es cuerdo los perdona. 3062
LUCRECIA
¿No es casado en Salamanca? 3063
DON JUAN, viejo
Fue invención suya engañosa, 3064
procurando que su padre 3065
no le casase con otra. 3066
LUCRECIA
Siendo así, mi voluntad 3067
es la tuya, y soy dichosa. 3068
DON SANCHO
Llegad, ilustres mancebos, 3069
a vuestras alegres novias, 3070
que dichosas se confiesan, 3071
y os aguardan amorosas. 3072
DON GARCÍA
Agora de mis verdades 3073
darán probanza las obras. 3074
(Vanse DON GARCÍA y DON JUAN a JACINTA.)
DON JUAN
¿A dónde vais, don García? 3075
Veis allí a Lucrecia hermosa. 3076
DON GARCÍA
¿Cómo Lucrecia? 3077
DON BELTRÁN
¿Qué es esto?
DON GARCÍA
A JACINTA. Vos sois mi dueño, señora. 3078
DON BELTRÁN
¿Otra tenemos? 3079
DON GARCÍA
Si el nombre "Si el nombre" La confusión de nombres en el amor es tema que obsesiona a Alarcón desde el comienzo de su carrera, y en una obra tan temprana como El semejante a sí mismo Alarcón juega con la posibilidad de amar el nombre por encima de amar a la persona: y digo que desde aquí por remate verdadero si eres don Juan, no te quiero y si eres don Diego, sí. Finalmente, sin embargo, aunque no sin ambigüedades, triunfa la tesis de que por «mudarte el nombre / no muda naturaleza».
erré, no erré la persona. 3080
Vos sois a quien yo he pedido, 3081
y vos la que el alma adora. 3082
LUCRECIA
¿Y este papel, engañoso, 3083
(Saca un papel.)
que es de vuestra mano propia, 3084
lo que decís, no desdice? 3085
DON BELTRÁN
¡Que en tal afrenta me pongas! 3086
DON JUAN
Dadme, Jacinta, la mano 3087
y daréis fin a estas cosas. 3088
DON SANCHO
Dale la mano a don Juan. 3089
JACINTA
Vuestra soy. 3090
DON GARCÍA
Perdí mi gloria.
DON BELTRÁN
¡Vive Dios, si no recibes 3091
a Lucrecia por esposa, 3092
que te he de quitar la vida! 3093
DON JUAN, viejo
La mano os he dado agora 3094
por Lucrecia, y me la distes. 3095
Si vuestra inconstancia loca 3096
os ha mudado tan presto, 3097
yo lavaré mi deshonra 3098
con sangre de vuestras venas. 3099
TRISTÁN
Tú tienes la culpa toda; 3100
que si al principio dijeras 3101
la verdad, esta es la hora 3102
que de Jacinta gozabas. 3103
Ya no hay remedio. Perdona, 3104
y da la mano a Lucrecia, 3105
que también es buena moza. 3106
DON GARCÍA
La mano doy, pues es fuerza "La mano doy, pues es fuerza" Unánimemente ha subrayado la crítica la lucidez de este final, poco ortodoxo en una comedia. Escribe A. Reyes: «Su final es frío y desconsolador: Corneille no se atrevió a conservarlo en su adaptación francesa (Le menteur), anulando el sentido que la comedia tiene hoy para nosotros (...) lo ordinario es que en el teatro español los héroes se abran paso de cualquier modo; pero en La verdad sospechosa —si no para Alarcón, sí para sus lectores modernos— las leyes del orden, las fuerzas de la razón se vengan.» . 3107
TRISTÁN
Y aquí verás cuán dañosa 3108
es la mentira, y verá 3109
el Senado que en la boca 3110
del que mentir acostumbra, 3111
es la verdad sospechosa. 3112
(FIN DE LA COMEDIA)